Luna pura de Dior

Lo más normal en los relojes con fases lunares es que se alojen en esferas llamativas, blancas o azules en la gran mayoría de los casos, y presenten un cielo decorado de alguna forma, y una faz de la luna humanizada, al estilo de la representación habitual de la luna a lo largo de la historia. No es este el caso. La esfera del Dior 8 Moonphase está lacada en negro profundo, y la apertura lunar es un fondo gris sobre el que se mueve una luna blanca, que desde luego destaca sobre el conjunto.

CHIFFRE-ROUGE-C03

Todo tiene un aire sobrio y minimalista. Casi tan grande como la apertura lunar es el nombre del reloj a las 3, enfrentado a un pequeño segundero a las 9. La gran fecha a las 2 es roja, como los demás modelos de la colección. Unos pequeños cuadrados blancos marcan los cuatro puntos cardinales de la esfera. La corona tiene decoración guilloché y un aro lacado en rojo, que recuerda el tapón del mítico perfume de Christian Dior, Eau Savage. Eso sí, el diámetro de la caja es de sólo 38 mm, que puede quedar pequeño en según qué muñecas. Es cierto que las asas de la correa –de acero, como el resto de la caja- son grandes y la del lado derecho nace desde el ecuador de la caja, lo que visualmente le hace parecer mayor.

El conjunto se mueve gracias al confiable calibre Zenith Elite 691, que mueve piezas con fases lunares de la casa de Le Locle, a un ritmo de 28.000 alternancias a la hora con 50 horas de reserva de marcha.

La verdad es que me ha gustado mucho. El precio ronda los 7.000 euros, que no se me antoja demasiado para un producto tan distinto y tan exclusivo (sólo se han fabricado 100 unidades).