El azul imperial de Ulysse Nardin

 

Ulysse Nardin Imperial Blue frontal

Ulysse Nardin siempre ha producido relojes sorprendentes y complicados. Es sobre todo conocido por su relojes marinos -lógicamente, ya forma parte de su origen- pero dentro del mundo de la alta relojería es donde de verdad se ve su valía. Basta con echar un vistazo a su colección Exceptional para darnos cuenta.

Su experiencia en la fabricación de relojes con repetición de minutos está más que acreditada, y en 2014 la puso a trabajar en la creación de un nuevo modelo de su colección Royal Blue, cuyo tourbillon ha querido complementar con un carrillón Westminster, la sonería más complicada. No es de extrañar que lo haya llamado Imperial Blue.

Ulysse Nardin Imperial Blue detalle inferior

Lo que más llama la atención es que, siendo la sonería una complicación que requiere de muchas piezas, la esfera está muy despejada. La parte central está presidida por el tourbillon, que parece flotar ya que se apoya sobre un cristal de zafiro transparente. A ambos lados se encuentran los martillos (dos a cada lado), pero hay todo un mundo entre ellos. Esa es la maestría de Ulysse Nardin.

Lo que distingue a un carrillón Westminster es hacer sonar 4 notas al unísono (Mi-Do-Re-Sol) con cada hora que pasa, además de marcar las horas, los cuartos y los minutos a demanda, accionando el gatillo a las 9 horas.

Todo esto necesita de energía suficiente y para ello el Imperial Blue está dotado de dos barriletes: uno para la sonería y otro para el movimiento. Esto permite que el reloj se mantenga activo durante 50 horas. No está nada mal para una complicación que necesita de tanta fuerza. Por cierto que cuando se está ajustando la hora el carrillón “desembraga” para que no pueda sonar durante el ajuste. Así se evitan roturas de las piezas de la sonería. ¡Gran detalle!

Ulysse Nardin Imperial Blue detalle superio

Los dos barriletes quedan velados por el zafiro azul con forma de mariposa que los recubre y da un aire elegante a la pieza (lástima de esos tornillos desalineados a izquierda  derecha). Además, no contentos con ofrecer dos de las complicaciones más tradicionales, los de Ulysse Nardin decidieron incluir un gran fecha de formas sinuosas y paso rápido gracias a un pulsador a las dos. Se puede leer más características en su Ficha Técnica.

Tanto refinamiento no es barato, ni abundante: sólo se van a producir 20 unidades, que además hay que ir a recoger a Suiza. Pero si alguien está dispuesto a pagar los 750.000 francos suizos que cuesta el guardatiempos (unos 625.000 euros) no sólo no le importará ir a recogerlo a Ulysse Nardin; es que seguro que le gusta hacerlo.

Os dejo el vídeo del producto, para soñar un poquito.