Calvin Klein lanza Infinite, su incursión en los relojes mecánicos

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Cada vez más las marcas de moda tienden a cruzar el puente que separa el reloj como accesorio asequible, movido por un cuarzo y cuyo único atractivo es el nombre que hay impreso sobre la esfera, a adentrarse en la relojería mecánica. Lo hizo Burberry, lo está haciendo Gucci, por supuesto lo hizo Dior… Ahora le toca a Calvin Klein.

Calvin Klein Infinite esfera negra

No es que estemos hablando de alta relojería, desde luego, pero por algo se empieza. El modelo Infinite es una apuesta por el reloj de vestir sobrio, dispuesto a hacerse un hueco en el segmento del reloj mecánico de entrada.

La esfera sobria en dos secciones, la central con decoración rayos de sol y la exterior en contraste con los índices y los minutos. Las manecillas están recubiertas con material luminiscente que acompañan al segundero central y la ventana de fecha a las tres. Curiosamente el de esfera en negro tiene la ventana del mismo color, cosa que no es nada habitual en estos relojes baratos. La caja puede ser pulida o cepillada, dependiendo que qué lo ate a la muñeca -brazalete o correa-.

Calvin Klein Infinite correa de piel

La trasera es transparente para permitir ver el calibre que mueve el guardatiempos. Por la pinta puede ser un ETA 2824, un movimiento más que sobradamente comprobado y fiable.

Lo más interesante son los precios: 525 euros con brazalete de acero y 495 para la versión con correa de piel. No les irá mal.

Calvin Klein Infinite brazalete