Cartier sueña con panteras

Cartier

La pantera ha sido siempre un símbolo para Cartier, un animal que se ha convertido en un icono de la casa. En realidad para ser más precisos deberíamos decir “leopardo”, porque Panthera simplemente es el nombre genérico de los grandes félidos y en español tendemos a identificar pantera con la fiera negra, mientras que Cartier siempre muestra gatos con manchas, como en este Rêves de Panthères.

Aparte de estas disquisiciones semánticas, el hecho es que la pantera casi se ha convertido en el símbolo de la casa, de la misma forma que el león lo es de Metro Goldwyn Mayer. La pantera está por todas partes, y desde luego también en los relojes. El que ahora nos propone la manufactura es un reloj joya pero con una complicación particular, que merece la pena explicar.

Cartier Rêves de Panthères perfil

Este Rêves de Panthères (Sueños de Panteras) es un regulador con indicación día y noche en el que las horas las marca el Sol o la Luna, mientras que los minutos los marca una manecilla (la única que hay). La mitad superior de la esfera está ocupada por un dial que va de VI a VI, de forma que cuando son las 6 de la mañana sale el sol por la izquierda del reloj y recorre el hemisferio hasta las otras 6 horas, momento en que la luna hace su aparición. Su paso por debajo de los numerales romanos o los intersticios correspondientes son los que marcan las horas.

Cartier Rêves de Panthères dos caras

Por supuesto el reloj no es un dechado de legibilidad, o por lo menos no para los minutos, cuya manecilla se pasa media hora vagando por un mar de diamantes. Pero desde luego resulta muy original, y también muy atractivo. El espectáculo lo ven pasar tres leopardos de oro blanco con manchas de laca negra; el de en medio le está comentando al de la derecha algo sobre el abultado número de diamantes que tiene el reloj (digo yo). De hecho todos los datos están en su Ficha Técnica Completa.

Digamos por último que dentro lleva un movimiento automático, el calibre 9916 MC, lo que es un detalle por parte de Cartier, que podría haber usado perfectamente un cuarzo y nadie habría dicho ni mu.

 

Hay también una versión con brazalete de oro blanco rodiado de 18 quilates, engastado con 564 diamantes talla brillante con un total de 15,59 quilates. No se saben los precios de ninguna de las dos versiones, probablemente porque hay que oírlos con cierta prevención, no de golpe.

Cartier Rêves de Panthères brazalete pavonado