Oris Carl Brashear Limited Edition

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Oris retoma su Divers Sixty-Five para presentar un atractivo homenaje a Carl Brashear, uno de esos personajes cuya historia, desconocida para la mayoría, merece ser recordada. Carl Brashear, un buceador de la Marina Norteamericana, es un ejemplo de superación que trágicamente debe su fama a su trabajo en España. Su espíritu está detrás del Oris Carl Brashear Limited Edition.

SUPERANDO LA SEGREGACIÓN RACIAL

Carl Brashear fue el sexto hijo de ocho y nació en 1931 en Elizabethtown, Kentuky. Por supuesto en aquel entonces el segregacionismo estaba plenamente vigente y Carl lo padeció en toda su extensión: casa sin electricidad ni agua corriente, clases separadas para negros, últimos asientos en el transporte público… todo lo que ya conocemos por las películas y que no deja de ponernos los pelos de punta. A los 17 años decidió ingresar en la Marina donde en 1948 obtuvo el grado de camarero, el grado que podían aspirar los graduados negros.

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A bordo de una nave de escolta Carl solicitó en numerosas ocasiones entrenarse como buceador, petición que le fue concedida en 1954. A pesar de las amenazas de sus propios compañeros por ser negro, Carl Brashear finalmente se graduó y comenzó a ponerse el traje de bujo Mark V, reconocible por el casco de bronce que pesaba casi 23 kilos. Siguió estudiando para convertirse en buceador de primera, lo que implicaba estudios de matemáticas, física, química y medicina; mucho más de lo que su limitada educación de niño negro le había proporcionado. Finalmente en 1963 obtuvo su título.

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Carl Brashear felicitado en su graduación. A su lado, la característica escafandra de bronce

LA BOMBA DE PALOMARES

En enero de 1966 dos aviones de la Fuerza Aérea Americana sobrevolaban la costa española. El B-52 Stratofortress -que llevaba 4 bombas nucleares B28- necesitaba combustible para volver a su base de Carolina del Norte. Un KC-135 Stratotanker con más de 150.000 litros de combustible a bordo se aprestó a realizar la operación.

Boeing Stratotanker de combustible recargando un Boeing B-52G-75-Stratofortress

Boeing Stratotanker de combustible recargando un Boeing B-52G-75-Stratofortress como los que se vieron envueltos en el Incidente de Palomares

Sin embargo, cuando estaban a unos 8 kilómetros de la costa de Palomares los aviones chocaron e hicieron explosión en el aire. Tres de las bombas cayeron al suelo de Palomares, produciendo una contaminación sobre el terreno que todavía hoy no se ha limpiado del todo; la otra cayó al mar. El pescador Francisco Simó (desde entonces conocido como “Paco el de la bomba”) observó el accidente y fue una pieza clave para que la Marina estadounidense pudiera localizar el sitio exacto y comenzara las maniobras para su recuperación.

Foto de la bomba atómica sumergida con su paracaídas

Foto de la bomba atómica sumergida con su paracaídas

Carl Brashear era el encargado de la operación de rescate, que se llevó a cabo impecablemente. Un aparato de tres patas enganchó la bomba y la subió lentamente hasta la superficie, alrededor de las 5 de la tarde. De repente el mar roló e hizo girar el barco, desequilibrando la carga. El cable que sostenía la bomba se partió. Una de las sogas se rompió por el peso de la bomba y en su movimiento de látigo arrancó el tubo de la cubierta al que estaba atado, golpeando a Carl por debajo de la rodilla y volteándolo por el aire. Cuando cayó sobre la cubierta trató de ponerse de pie y correr y entonces se dio cuenta de lo dañada que tenía la pierna.

Hospital de la base de Torrejón de Ardoz en Madrid en los años 60

Hospital de la base de Torrejón de Ardoz en Madrid en los años 60

Tras ver su estado estaba claro que había que trasladarlo a un hospital. Se dejó caer la bomba de nuevo y se le subió a un helicóptero para llevarlo al hospital de la base aérea americana de Torrejón, en Madrid. Trágicamente con la confusión el helicóptero no había sido repostado y tuvo que aterrizar lejos del hospital. Para cuando por fin ingresó, a las 9 de la noche, Carl había estado sangrando durante horas, y el médico pensó que estaba muerto. Sin embargo antes de enviarlo a la morgue el médico volvió a auscultarle y notó un leve pulso. Traerle a la vida necesitó de 9 litros de sangre (el cuerpo humano tiene de media 6 litros), pero su pierna no tuvo tanta suerte. Tras dos meses luchando contra la gangrena, cuatro operaciones dejaron su pierna cortada hasta debajo de la rodilla.

Aunque la Marina le quería dar la baja el insistió en que quería volver a su trabajo. El mismo consiguió engañar a las autoridades hospitalarias firmando una orden para que fuera trasladado a la Escuela de Inmersión Profunda, en la que se puso a entrenar con su pierna ortopédica. No sólo corría y levantaba pesos: lo hacía incluso con el traje de buceo puesto, que pesaba unos 90 kilos. Su preparación física y técnica y la superación de todas las pruebas de inmersión le hicieron convertirse en el primer Master Diver de la Armada negro, ¡y amputado! Un Master Diver es un buceador cualificado para sumergirse a cualquier profundidad, un título al que muy pocos lograban acceder. Finalmente Carl Brashear se retiró del servicio activo en 1979.

Carl Brashear entrenando con su prótesis de pierna

Carl Brashear entrenando con su prótesis de pierna

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Foto oficial de Carl Brashear

Éste es el hombre. Ahora vamos a ver el reloj que le rinde homenaje.