En la muñeca: Bovet Récital 18 – The Shooting Star

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Qué ganas tenía de hacer un hueco en Horas y Minutos a Bovet y qué mejor forma de hacerlo con el que seguramente sea su creación más importante hasta ahora. Y eso, en una casa como Bovet cuyos relojes son auténticos poemas, es decir mucho. El nuevo Bovet Récital 18 – The Shooting Star es una excelente proclamación de maestría relojera que merece un repaso sosegado.

 

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Bovet crea unos diseños que se apartan de los estándares a los que estamos habituados, propio de una empresa que se siente cómoda en su propio nicho de exclusividad, pero que están mucho más cerca de la relojería más tradicional que de los diseños avant-garde que solemos encontrar en muchos de los relojeros independientes; de hecho si viéramos sus relojes sentados a la misma mesa de los pergeñados por, por ejemplo, Abraham-Louis Breguet no nos parecería que hay disonancia alguna. Y no sólo por la estética sino por lo complicado de sus ejecuciones y su personalidad única.

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El Bovet Récital 18 – The Shooting Star está concebido como un espectáculo visual en el que calibre y esfera son uno, presentados en un espacio tridimensional con muchos puntos donde centrar la atención. Es un reloj mundial con fases lunares dobles y tourbillon, con minutos retrógrados y reserva de marcha de 5 días, con todas las funciones visibles y algunas soluciones técnicas muy especiales. Por supuesto tantas funciones obligan a una caja grande, pero no monstruosa: 46 mm no suena exagerado para poder atender a tanta información. La altura máxima es de 18,15 mm; y digo máxima porque el cristal tiene forma de domo, obligado por la estructura de las complicaciones. La carrura crea una suave curva creciente que embellece la caja y a la vez la aligera, porque tiene más presencia el cristal que el metal -que es, por cierto, oro blanco-. Tanto cristal, en el anverso y en el reverso, permite que el reloj se llene de luz. Muy adecuado para un reloj que tiene un concepto planetario de sí mismo.

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Si comenzamos la descripción de las complicaciones por el cénit nos encontramos con una semiesfera de laca pulida que acoge una gran ventana de hora, dispuesta en círculo, junto con un minutero retrógrado también en semicírculo. Otro semicírculo, más pequeño y en posición inversa al de los minutos, indica la reserva de marcha de nada menos que 5 días. Los numerales tienen una grafía muy distinta a lo habitual, más cercana a relojes de pared o de bolsillo, que aumenta la personalidad del reloj.

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A la derecha de la indicación horaria se sitúa uno de los puntos fuertes del Bovet Récital 18 – The Shooting Star: el hemisfero de la hora mundial. Ya conocemos relojes que presentan un mapa global visto desde el Polo Norte (por ejemplo éste de Montblanc), pero hasta ahora no existía uno en forma de hemisferio tridimensional con las proporciones correctas de las superficies terrestres, así que Bovet encargó uno. Eso te da una idea del nivel de minuciosidad de la marca cuando afronta un nuevo reloj. Sobre el globo se mueve una manecilla que puede funcionar como indicador de una segunda zona horaria o como un indicador de 24 horas.

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El globo, que se desliza gracias a tres rubíes sintéticos como los utilizados en los calibres, está unido al doble torno de las ciudades de los 24 husos horarios. Conseguir encajar todos los nombres en una estructura tan pequeña de manera que fuera legible era imposible en una sola superficie, así que Bovet ha creado un sistema mediante el cual en el interior del torno hay otro que se revela al ir girando el huso horario. Es una solución inteligente y casi mágica, que mantiene la elegancia del sistema y que garantiza el entretenimiento del poseedor de la pieza, que seguro que se va a sentir tentado a juguetear con la complicación. Desde luego si fuera mi reloj caería absolutamente en la tentación.

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Al sur de la caja se aloja el tourbillon de un minuto. La lectura de los segundos no es, desde luego, el objetivo de este tourbillon, que presenta tres agujas iguales para ofrecer simetría estética y tan sólo una sección de 0 a 20 segundos. El tourbillon se ancla sobre un puente que comunica ambos hemisferios de la esfera, equilibrando la faz del reloj.

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Por último, al oeste del dial del Bovet Récital 18 – The Shooting Star se sitúa el globo con la doble fase lunar. Es decir, ofrece la información de luna vista tanto en el hemisferio norte como el sur. El sistema es tan preciso que sólo ha de corregirse una vez cada 122 años; una preocupación menos en esta vida. Además la superficie es luminiscente; tiene sentido, porque lo que se ve por la noche es la luna. El globo también se desliza gracias a los rubíes sintéticos.

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El festín relojero no termina en el anverso del reloj. Bovet es conocido, entre otras cosas, por sus relojes reversibles, con otra complicación en reserva para cuando su dueño quiere darle la vuelta. En este caso no hay más funciones relojeras cuando giramos el reloj, pero sí una opulenta decoración que te hace dudar sobre cuánto tiempo quieres llevar ese reverso escondido.

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En primer lugar destaca la desnudez del tourbillon, que con su transparencia las manecillas también decoradas con un punto de laca blanco hacen que sea casi igual mirarlo por delante o por detrás. Custodiándolo hay dos platinas decoradas con un firmamento de estrellas, cometas y planetas, entremedias de las cuales asoma el barrilete recubierto en oro. Es, claro, un calibre manual (llamado 17DM01-HU) que opera a 3 hercios -21.600 alternancias/hora.

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Los globos del anverso tienen su equivalente en el reverso. Debajo del hemisferio lunar aparece otra representación de nuestro satélite, esta vez poética, realizada en oro amarillo. Y en frente otro, pero esta vez simplemente con la leyenda “Sesenta 60 rubíes” (no la más inspirada de las inscripciones, a decir verdad).

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A pesar de sus 46 mm el reloj se lleva bien en la muñeca, y además no te importa mucho el tamaño porque es una verdadera fiesta relojera que te encanta mirar una y otra vez. Es cierto que, no tanto por su diámetro sino por su altura, el reloj no va a estar muy cómodo con un traje, pero tiene tanta personalidad y tanta belleza que ninguno de sus dueños va a quejarse. Eso sí, tienen que ser extra cuidadosos para no golpearlo.

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El Bovet Récital 18 – The Shooting Star está disponible en oro blanco y en oro rojo, en una edición limitada a 50 unidades anuales. Lo que quiere decir esto es que ese es el número de unidades que se harán cada año, no que desaparezca el reloj cuando se acaben. Por supuesto tanta exclusividad tiene un precio, que en este caso es de 356.000 euros (en cualquiera de las dos versiones), y está disponible en la joyería Chocrón de Madrid, donde se hicieron estas fotos. Más información en Bovet.com

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