OMEGA 1957 Trilogy Edition: Una vuelta al Railmaster, Seamaster y Speedmaster originales

 

ESTUDIO TOMOGRÁFICO

El perfeccionismo de Omega es parte de su genética. Porque está en el mundo de la precisión y porque -creo yo- el ser el cronometrador de los Juegos Olímpicos la ha imbuido del espíritu competitivo del altius, citius, fortius (más alto, más largo, más fuerte). Por eso, cuando puso en marcha la Omega 1957 Trilogy Edition y decidió crear relojes homenaje a los originales, lo primero que hizo fue  revisar los modelos fundacionales.

Y lo hizo con tomografías en 360 grados, de manera que pudo obtener una visión clínica (y en cualquier posición) de cada uno de los componentes de los relojes. A partir de estas tomas de rayos X inició la construcción de los modelos. Éste es el vídeo que he hecho con las tomografías:

Omega 1957 Trilogy Edition

El resultado de esta reinterpretación es, como era de esperar, excelente. Los relojes rescatan a la perfección los modelos originales, que eran estéticamente muy parecidos.  Las esferas son “tropicales”, nombre que se les da a las esferas antiguas que iban perdiendo el negro original y adquiriendo tonos marrones.  Los índices han sido perfilados con láser y después rellenos con SuperLuminova, lo que le da un cierto grado de profundidad a la esfera. La SuperLuminova es beis (no iban a usar el radio original, claro). Los brazaletes en acero noble se han hecho más sólidos y estéticos y presentan en el cierre un logotipo OMEGA de estilo retro.

También es común para los tres relojes de la Omega 1957 Trilogy Edition el llevar grabado en el centro del cristal el logotipo de Omega. Tanto el Seamaster como el Railmaster han subido de categoría y ahora el cristal es de zafiro. Las asas son las mismas y los brazaletes tienen la sección intermedia satinada, no pulida. Esto encaja perfectamente con el espíritu de los modelos de 1957, que fueron concebidos -no lo olvidemos- como instrumentos.

OMEGA 1957 TRILOGY EDITION: SEAMASTER

Cuando Omega lanzó en 2014 una reedición del Seamaster 300 (esta) se le criticó que no fuera fiel al original. Parece que Omega quiso abrir boca con esa introducción de la versión retro para perfeccionarla en su aniversario. El Seamaster 300 original integraba un bisel con cuenta atrás en vez de cuenta adelante. Es decir, contaba el tiempo que quedaba y no transcurrido. Este error fue corregido poco después, pero en esta edición se ha añadido. Un buen detalle sin duda. Y además es un bisel de aluminio, no de Liquidmetal. Y, por supuesto, el reloj es hermético hasta los 300 metros.

Si pegamos el oído al cristal podremos oír el calibre 8806, que tiene la calificación de Master Chronometer. Si en 1957 Omega quiso ofrecer la máxima calidad técnica, es normal que en esta edición ofrezca también lo mejor que tiene. Por último, el brazalete es extensible para poder ponerlo por encima del traje de buzo. Su precio es de 6.600 euros.

OMEGA 1957 TRILOGY EDITION: RAILMASTER

Aunque Omega ha aprovechado la feria de Baselworld 2017 para reintroducir el -largamente esperado- Railmaster con su propio diseño, la Omega 1957 Trilogy Edition también incluye la reinterpretación del modelo original. Omega ha mantenido el diámetro inicial de 38 mm y la hermeticidad hasta sólo 60 metros, que es la que tenía originalmente el modelo.

Este Railmaster también integra el calibre Master Chronometer 8806 -como el Seamaster-, que late a 25.600 alternancias/hora durante las 55 horas que funciona sin necesitar cargar el barrilete. Por si alguien todavía no sabe los avances que integran los calibres Master-Chronometer (reflejados en la certificación METAS), lo puede leer aquí. Su precio es de 6.400 euros.

OMEGA 1957 TRILOGY EDITION: SPEEDMASTER

Sin duda la estrella de la Omega 1957 Trilogy Edition, como el Speedmaster es la estrella de Omega. También aquí se ha respetado el tamaño original de 38,5 mm, pero se ha ido más allá y también se ha mantenido el cristal de Hesalite (que tantos disgustos nos da a los que tenemos uno por su facilidad para rallarse).

El Speedmaster integra el calibre 1861. Al contrario que el original de Lemania, con rueda de pilares, el 1861 está accionado por levas. La caja no tiene el ensanchamiento a la derecha que normalmente vemos en el Speedmaster (por ejemplo aquí), porque esa modificación de la caja para proteger la corona y los pulsadores llegó en 1963. También se ha recuperado el tipo de letra utilizado en el bisel de 1957. Su precio es de 6.600 euros.

 

 

SOLOS O ACOMPAÑADOS

Los relojes se pueden comprar por separado o en conjunto. Los relojes individuales  están limitados a 3557 unidades y se entregan en un estuche rojo revestido de pana, con dos pulseras de repuesto: de piel y NATO, además de una herramienta para cambiarlas. Peeero, si quieres tener los tres (¡y quién no quiere tener los tres!) Omega ha lanzado 557 estuches hecho con madera de un árbol plantado en 1858 (el año en que Omega se trasladó a Biena -o Biel o Bienne-). Dentro están los tres relojes, que se distinguen de las ediciones individuales en que debajo de la marca y el nombre del modelo llevan escrito “Trilogy” y el número de unidad.

El estuche incluye una funda en piel, con tres pulseras de repuesto en piel, tres NATO y la herramienta para cambiarlas. Su precio ronda los 20.100 euros. ¡Madre mía quién los tuviera! Más información en Omega.es.