Dior Chiffre Rouge A05: fotos en vivo y precio

 

Esto es que es personal: a mí siempre me han gustado los relojes masculinos de Dior y siempre había querido hablar más de ellos, pero nuestros caminos habían divergido durante mucho tiempo. Hoy me he encontrado este Chiffre Rouge A05 y me he saltado la cola de publicación para hablar de él, porque me he vuelto a enamorar. Estas cosas pasan.

 

Es difícil dotar de personalidad propia a un reloj basándose en las formas. En la mayoría de los casos los relojes sacan la cabeza por encima del inmenso mar de relojes masculinos gracias a la esfera, no a la caja. Los relojes que consiguen hacerlo se convierten en modelos de referencia porque no necesitan de cambios en los diales para ser reconocidos. No son muchos los que pueden presumir de ese logro, pero este Chiffre Rouge A05 y sus hermanos de colección son de esos pocos.

La caja de los relojes “Cifra Roja” -que es lo que significa el nombre- tiene una forma asimétrica. Si sólo nos fijamos en la parte izquierda estaremos viendo un contorno clásico redondeado, con la carrura extendiéndose hasta las asas. Sin embargo, si miramos hacia la derecha las curvas se convierten en rectas que dotan a la pieza de una apariencia musculada, poderosa.

Además las proporciones de dichas rectas son también asimétricas con respecto al círculo de la esfera, lo que singulariza su porte aun más. Y para terminar, los pulsadores del cronógrafo tampoco ocupan lugares equivalentes, porque el de puesta en marcha se asienta sobre el plano inclinado y el de reseteo, que además tiene forma cilíndrica, está en el plano recto.

Es, a todas luces, un despropósito. Y sin embargo es un despropósito que funciona maravillosamente y que sirve para hacer del Chiffre Rouge  05 un reloj sin complejos, fresco, que se desenvuelve con paso resuelto y descarado en el mundo de la relojería masculina. Es cierto que últimamente -y para mi desdicha- la propia Dior tiene un tanto arrumbada la colección en favor de las colecciones femeninas (las verdaderas best-sellers de la casa). Pero eso no le resta ni un ápice de atractivo a un modelo que ya lleva al menos tres años en el mercado.

Aunque tradicionalmente los Chiffre Rouge tenían unas medidas muy contenidas, con un máximo de 38 mm de diámetro, cuando se rediseñó la caja para fortalecerla los diámetros crecieron; el reloj de tres agujas subía a 39 mm y el cronógrafo pasaba de 39 a 41 mm. Nada que ver con la esa locura que sufrimos años atrás de los cronos descomunales, 41 mm es una medida incluso comedida. Sin ser desde luego un reloj delgado tampoco tiene una altura desproporcionada. Yo creo que debe rondar los 13 mm de altura, por lo que no tiene demasiados problemas para socializar con los puños de camisa. Por cierto que Dior aprovecha el lateral para grabar el número de referencia del reloj, algo que yo no había visto antes.

Además las asas cortas e inclinadas permiten que el reloj complemente incluso muñecas delgadas sin que cabecee sobre ellas. Toda la estructura del reloj está construida en acero sobre el que se ha adherido caucho, que además está texturado de tal manera que a primera vista uno diría que es un metal graneado. No es así. El caucho tiene una textura rugosa que es visualmente muy atractiva y sobre todo tiene un tacto único.

Es una sensación muy orgánica, porque tampoco tiene el tacto duro al que estamos acostumbrados en los cauchos habituales en las correas. Es mucho más textil, podríamos decir. De hecho pensaba que era algún tipo de tela o de piel hasta que he leído las características técnicas. Me ha dejado realmente sorprendido, y sobre todo me ha cautivado. Además en el brazalete Dior ha dejado a la vista un perfil de acero satinado, lo que reduce el aspecto más deportivo para darle un toque elegante y francamente ponible.

Hay un detalle más sobre la caja que me gusta mucho, aunque no sé si tiene una base real: me gusta pensar que la corona se diseñó para recordar al tapón de la colonia Eau Sauvage, uno de los iconos de Dior que, habiendo nacido en 1966, sigue plenamente vigente (y que usé durante mucho tiempo y de la que todavía conservo un precioso neceser).

La esfera es más sobria, y con buen criterio: demasiados estímulos difuminan el efecto del reloj. Sobre un plano con decoración rayos de sol se asientan tres registros: pequeño segundero a las 3 horas, contador de 30 minutos a las 9 y de 12 horas a las seis. Por supuesto, como en toda la colección, el reloj presenta la fecha en rojo, en una sencilla ventana a las 4:30. Es el mismo rojo que colorea la trotadora del cronógrafo, y que se repite en el pulsador de reseteo. Alrededor de la esfera se sitúa un discreto taquímetro. Las manecillas tienen una franjas luminiscentes, pero la lectura en la oscuridad no es la más destacada de las características del reloj.

El calibre del reloj es el ETA 2894-2, la alternativa de la casa al 7750. Se mueve por tanto a 8 hercios y tiene una autonomía de 42 horas. No sólo eso, es la versión más alta y por tanto tiene la certificación COSC, por lo que estamos hablando de un cronómetro. La masa oscilante tiene el nombre de la casa grabado, pero queda eclipsada por el rojo vibrante del zafiro posterio. Desafortunadamente, y a pesar de que la corona es roscada, el Chiffre Rouge 05 es hermético sólo hasta 50 metros.

No hace falta que diga lo bien que queda el reloj en la muñeca porque no hay amor sino hay conjunción con la pieza, ¿verdad? Pues sí, queda muy bien. Elegante y atrevido, con una textura muy seductora. Incluso el cierre desplegable está muy bien diseñado, con un diseño sobrio pero elegantemente resuelto. Le va que ni pintado.

El Dior Chiffre Rouge 05 se puede encontrar en las boutiques de la marca, y tiene un precio de 5.900 euros. Por este precio te llevas un reloj muy singular, con mucha personalidad y que seguro que inicia más de una conversación, además de tener una construcción y acabados intachables. Me gusta mucho, mucho. Más información en Dior.es.