En la muñeca: Blancpain Tribute To Fifty Fathoms Mil-Spec

 

 

Hay tal proliferación de relojes de inspiración vintage que decantarse por un modelo resulta cada vez más difícil. Salvo, claro, que te cruces con este Blancpain Tribute to Fifty Fathoms Mil-Spec, que te deja pocas dudas de por qué modelo apostar.

 

Como ya expliqué cuando hablé del Blancpain Fifty Fathoms Bathyscaphe Ocean Commitment II (en este artículo), el origen del Fifty Fathmos es militar, ya que fue una respuesta a la necesidad de los buceadores militares franceses de un instrumento fiable bajo el agua. Esa necesidad se encontró con Jean-Jacques Fiechter, a la sazón director general de Blancpain, que a su vez era un buceador (civil, claro) y comprendió perfectamente el requerimiento. Su respuesta vio la luz en 1953 bajo el nombre de Fifty Fathoms, el primer reloj de buceo del mundo.

En 1958 la Armada norteamericana estaba a la búsqueda de un reloj fiable de buceo que cumpliera con sus especificaciones militares (Military Specifications en inglés, de ahí el nombre del reloj). Una vez más la respuesta fue un Fifty Fathoms que en esta ocasión añadía un elemento adicional de seguridad que había hecho su aparición el año anterior: una ventana circular mostraba una esfera bicolor. Si la parte superior blanca empezaba a tornarse del color naranja inferior significaba que había entrado agua en la pieza y por tanto no era de fiar. Había que volver a la superficie.

Así fue cómo los SEAL (SEa, Air and Land) y los UDT (Underwater Demolition Teams) comenzaron a usar un Fifty Fathoms Mil-Specs 1. Luego, a principios de la década de 1960, con los MIL-SPEC 2, se lanzó una nueva edición Fifty Fathoms, conocida como Tornek-Rayville TR-900. La marina americana exigió la presencia de la pastilla de hermeticidad en todos estos modelos.

Es difícil que alguna vez la pastilla de un susto a un buceador, porque los poco más de 90 metros de estanqueidad del modelo original (50 brazas son 91,44 metros) se han transformado en este Blancpain Tribute To Fifty Fathoms Mil-Spec en 300 metros, aunque apostaría que pocas veces uno de estos relojes a bajar a más de un tercio de esa profundidad. Este modelo aniversario ha rebajado su medida de los 42 mm originales a 40,30 mm y una altura de 13,23, coronada por un cristal de zafiro curvado como el original.

El bisel unidireccional está recubierto por un cristal de zafiro antirrayas,  una innovación introducida por Blancpain en 2003 con el Fifty Fahoms «50th Anniversary» que protege del desgaste las indicaciones luminiscentes del bisel.  La verdad es que, mirando el anuncio del modelo original, se ve cómo Blancpain ha querido con este modelo ser absolutamente fiel con su ancestro, pero por supuesto actualizándolo con la mejor de sus tecnologías. La única concesión comercial ha sido la inclusión de la fecha a las 4:30, pero es tan discreta que sólo se ve cuando se la necesita.

El calibre que mueve el reloj es el 1151, un movimiento automático de 210 componentes con 4 días de reserva de marcha gracias a su doble barrilete. Está provisto de una espiral de silicio, que lo hace más ligero y, por ende, más resistente a los golpes. Además no reacciona a los campos magnéticos. Lo cubre una masa oscilante de oro macizo con un recubrimiento de NAC. NAC significa en inglés NanoAmorphous Carbon y es un tratamiento que supera al DLC en su dureza y resistencia al desgaste. Y resiste temperaturas el doble de altas que el DLC (que oxida a los 350 grados).

El Blancpain Tribute To Fifty Fathoms Mil-Spec es una edición limitada a 500 unidades y está disponible con correa NATO (como la que vimos aquí), correa de tela (como esta) o con el brazalete de estas fotos. Los precios de los modelos son de 13.290 euros con cualquiera de las correas o de 15.300 euros con el brazalete, y ya se pueden reservar en las dos boutiques de la casa en Madrid. Más información en Blancpain.es.