Zenith Defy Lab: el reloj mecánico más exacto del mundo

 

Esto sí es una revolución: el Zenith Defy Lab integra el calibre más exacto del mundo, con una desviación de tan solo 0,3 segundos al día. Absolutamente único. Vamos a ver en qué consiste y su precio.

 

Aunque la relojería es innovación,  hay una cosa que no ha variado hasta ahora: la base del funcionamiento del reloj mediante la combinación espiral-volante. Ya sabemos que es el espiral el que, con su movimiento armónico regula el funcionamiento del reloj de manera precisa. Y, por ahorra palabras, mejor ver este vídeo donde se explica:

Este principio de funcionamiento del órgano regulador fue descrito -y demostrado- por el holandés Christiaan Huygens en 1675. El invento era la segunda contribución del científico al mundo de la relojería. Christiaan se había dedicado a investigar los osciladores, y a raíz de esos estudios creó un reloj de péndulo -basado a su vez en las teorías de Galileo- que mejoró ostensiblemente la exactitud de los relojes.

Dibujo original de Christiaan Huygens en el que describe el órgano regulador

A nosotros un péndulo nos parece algo casi natural, que se entiende de manera intuitiva. Pero, como todo en la naturaleza, necesita ser fijado en un estudio científico. Y eso es lo que hizo Galileo en su obra Sobre el Movimiento (De Motu) en 1590. Para poner en perspectiva estos avances, hay que tener en cuenta que cuando Huygens presentó su mecanismo hacía 200 años del descubrimiento de América, y la navegación marítima estaba en pleno apogeo. Los navegantes, sin embargo, no tenían un método para calcular la longitud correctamente, lo que llevaba a numerosos desastres. Faltaba aún ¡un siglo! para que John Harrison inventara el cronómetro.

Este es Christiaan Huygens. Cuando miras tu reloj él te mira desde dentro

Desde Huygens los relojes -primero de bolsillo, luego de muñeca- se han construido basándose exclusivamente en el principio de volante/espiral. Lógicamente se han ido mejorando no sólo el órgano regulador sino todas las piezas del reloj para obtener mejor cronómetría, pero sin variar el principio. Las mejoras más notables vienen por la parte de la frecuencia: de 18.000 alternancias/hora se pasó a 21.600, de ahí a 28.000 -la más habitual- y hasta las 36.000 de calibres como El Primero. También en los materiales, donde destaca el silicio por ser antimagnético, atérmico, más ligero, más duro, más resistente a la corrosión, aguantar mejor las sacudidas y, sobre todo, no generar fricción como ocurre en los escapes de metal, y por tanto no necesita lubricación.

Escape en silicio del Zenith El Primero

En 2013 Jean-Claude Biver dio luz verde a Guy Sémon, del Departamento de Investigación y Desarrollo de la División de Relojería del Grupo LVMH (grupo que él dirige) para embarcarse en el desarrollo de lo que al cabo sería el Zenith Defy Lab. El Departamento reunió expertos de muchas materias, que iban más allá de lo que es la relojería. Según Guy Sémon tuvieron que aprender de óptica cuántica, para la que el estudio de las oscilaciones es fundamental. Es decir, volver al siglo XVII para impulsar el siglo XXI.

En ingeniería mecánica, los llamados mecanismos flexibles son estructuras que transfieren una fuerza de un punto a otro mediante la deformación del dicha estructura. No se necesitan conexiones mecánicas y por tanto no hay puntos de fricción. Este tipo de construcción, aplicado al calibre ZO 342, le ha permitido a Zenith sustituir 30 piezas del regulador normal por un único elemento. Además, gracias a dicha estructura no hay contacto, fricción, lubricación o dispersión.

Está fabricado en silicio monocristalino, y en una sola pieza trabajan juntos lo que antes sería un áncora y un volante con espiral, al que se le une una rueda de volante. Gracias a la estructura flexible y la ausencia de fricción se consigue una alta frecuencia (15 hercios o 108.000 vibraciones por hora) con una amplitud baja (+/- 6 grados, contra los cerca de 300 grados de un volante estándar).  Y a pesar de ello el Zenith Defy Lab tiene una respetable reserva de marcha de 60 horas, que es un 10% más que El Primero. Esto es gracias a que el consumo de energía es un entre 3 y 4 veces inferior al de un mecanismo convencional.

La altísima frecuencia hace que el barrido de la manecilla del segundero sea continuo. Y además resulta en una precisión no alcanzada hasta ahora: 0,3 segundos al día. Recordemos que los parámetros COSC se mueve en -4/+6 segundos al día. Además se consigue esa precisión en el 95% del tiempo de duración de la reserva de marcha, lo que resulta realmente impresionante.

Esta maravilla mecánica se ha envuelto para su puesta de largo en una caja construida en un material llamado Aeronith. Es un nuevo elemento también desarrollado por LVMH y es, básicamente, espuma de aluminio que, al endurecerse, le da cierto aspecto granítico. Eso sí, muy ligero: 2,7 veces más ligero que el titanio, 1,7 que el aluminio y un 10% más liviano que la fibra de carbono. Y además es ponible: la caja tiene unas dimensiones de 44 x 14, 5mm.

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EL ZENITH DEFY LAB?

Con este nuevo movimiento estamos hablando de un gran avance en la relojería. De hecho, uno de los avances más importantes que se hayan visto en todo el siglo XX y lo que llevamos de éste. No es un instrumento de marketing, como tanta veces pasa. Tampoco es flor de un día: el Zenith Defy Lab se lanza en tan solo 10 unidades (ya vendidas, por supuesto), pero no se queda ahí. En 2018 aparecerán nuevos relojes con el calibre, y la idea es industrializar el producto. No puede ser de otra manera, para que sea rentable.

Además se va a incorporar a las otras marcas del grupo. Desde luego a Hublot y TAG Heuer,  y no me extrañaría que también a Bulgari. Y la idea es que se pueda vender también a marcas fuera del grupo, algo que ya hacía Zenith con El Primero. Si hacen esto último será exactamente lo contrario que me dijo el nuevo CEO Julian Tornare en mi entrevista con él. Para que veas.

En el futuro no todos los relojes no tendrán esferas caladas porque, francamente, pone nervioso ver el movimiento del calibre. O eso espero, al menos. Es decir que a mí me gusta verlo, pero no me gusta verlo todo el tiempo. Pero para gustos, los relojes. Hay otra cosa que llama mucho la atención: el Zenith Defy Lab tiene un precio de 29.900 francos suizos. Eso es un precio más que razonable para todo lo que ofrece, y abre la esperanza a que, cuando se industrialice, se pueda tener la mejor tecnología a precios asequibles. No queda sino felicitar a la manufactura por este gran, gran paso. Es junto lo que necesitaba para volver a la pole position. Más información en Zenith.es.