Archivo de la etiqueta: Apple



Nueva edición del Seiko de Steve Jobs, en dos versiones

Hubo un tiempo en que el fundador de Apple llevaba relojes, y el más famoso de todos es el que se ha dado en llamar Seiko de Steve Jobs, sobre todo por una famosa y cándida sesión de fotos en su casa. Ahora Seiko reedita el reloj en dos versiones que afortunadamente tienen un precio acorde con el reloj que es.

 

El que vemos en esta foto es el reloj original de Steve Jobs que, por el estado en que está la correa, es evidente que fue usado diariamente. Es un Seiko Chariot, y no puede ser más simple y a la vez más perfectamente funcional, porque la lectura de la hora es instantánea gracias a la claridad con la que se exponen todos los elementos. Hay algo muy Apple en el Seiko de Steve Jobs, en cuanto a la pureza de líneas y la simplicidad que siempre buscó el mago de la manzana. Por cierto que el año pasado el reloj fue subastado y vendido por 42.500 euros.

No era el primer reloj que tuvo, sin embargo: En esta foto -si consigues no quedarte mirando fijamente a ese bigote que le hace parecer el dueño italiano de una tienda de ultramarinos de Brookling- se puede apreciar que lleva un Seiko Chrono digital aparecido en 1977, el mismo año en que el Apple II sobre el que se apoya vio la luz.

Pero para cuando Apple lanzó el primer Macintosh, en 1984, era el Seiko Chariot el que lucía sobre la muñeca de Steve Jobs. Y la verdad, pegaba mucho con el diseño sencillo (ahora decimos minimalista) de la computadora. Ahora Seiko ha decido lanzar una nueva edición del Seiko de Steve Jobs, aunque aumentando la oferta: si el original de Jobs medía 33 milímetros de diámetro, ahora habrá también una medida de 37,5 mm. Además se lanzará con esfera blanca -como la original- o negra. La caja sigue siendo de acero, lo mismo que el fondo, y es hermética hasta 50 metros. Es una creación de Seiko en colaboración con la empresa de diseño -radicada en Tokio- Nano Universe.

El reloj está controlado por un sencillo movimiento de cuarzo con una exactitud de +/- 15 segundos al mes, aunque la exactitud no suele ser tema de conversación con los cuarzos: son considerados exactos porque medio segundo al día es inapreciable. El reloj es por tanto muy delgado (6,6 mm) y ligero: 35 gramos en la versión más grande. En la pequeña la altura baja a los 6,4 mm y el peso a los 28 gramos.

La versión de esfera blanca se lanzará en una edición limitada de 1982 unidades, mientras que la versión de esfera negra del Seiko de Steve Jobs será una edición limitada a 300 unidades. El precio es el mismo: 20.000 yenes, 169 euros al cambio de hoy. El único problema, si quieres satisfacer tu mitomanía, es que el reloj se pone a la venta el 10 de marzo, pero sólo en Japón. Aún así seguro que hay formas de hacerse con uno. Más información en la web dedicada de Seiko.com.



¿Por qué el Apple Watch se viste de Hermès?

Apple watch Hermès

El pasado 9 de septiembre tuvo lugar la habitual “Keynote” en la que Apple presenta un nuevo iPhone y diversos productos de la casa. También presentó el nuevo sistema operativo del Apple Watch, pero quedó eclipsado por la nueva incorporación de “hardware”: las correas de Hermès para el reloj. ¿Cuál es la razón de un acuerdo así?

 

 

Apple Watch

El Apple Watch se lanzó en abril y, aunque Apple no ha dicho nada sobre el número de unidades vendidas, se puede afirmar sin temor a equivocarse que las ventas son muy multimillonarias. Probablemente espere a llegar a los 100 millones de unidades para anunciarlo con toda la fanfarria. O quizá ya ha superado esa cifra y quiere dar una campanada aún mayor. Para lo que nos ocupa en realidad no importa.

Lo que sí sabemos son las opiniones que ha generado el producto: está muy bien acabado, es más ligero de lo que parece, es muy caro, hace que uses el teléfono mucho menos -aunque no te libras de seguir llevándolo-, algunas aplicaciones están muy bien, otras todavía no… En términos generales las opiniones son buenas, aunque también ha habido muchas del tipo “para lo que vale no merece la pena, no me aporta lo suficiente”.  Pero es evidente que el aparato (y con él muchos otros relojes inteligentes) está aquí para quedarse.

Apple watch con caja de acero y milanesa

Apple watch con caja de acero y milanesa

 

¿Cuál ha sido la reacción de las casas relojeras? Pues en algunos casos contradictorias: primero se dijo que no tenía nada que ver y que tendría influencia cero en la industria para a continuación algunas marcas lanzarse a crear algo que hiciera la competencia (en esta entrada ya expliqué el funcionamiento de la E-Strap de Montblanc). Ahora, pasados los nervios iniciales, la idea generalizada es que si el mercado crece significativamente lo hará a costa de los relojes baratos de cuarzo, no de los relojes mecánicos.

¿Cuál ha sido la reacción de los aficionados a la relojería? Yo diría que en la mayoría de los casos ha sido de desdén: “eso no es un reloj, es un artilugio electrónico”. Pero todo el mundo afirma que, como decía, va a ser una presencia que no va a desaparecer. Lo más llamativo es que también hay muchos aficionados que se han comprado un Apple Watch y reconocen que lo están usando mucho, dejando incluso de lado sus relojes tradicionales.

Ese es el verdadero objetivo de Apple. Yo no creo que el Apple Watch esté pensado para competir con los cuarzos. Si algo distingue a Apple es su estrategia para conquistar mercado de manera hegemónica, no para compartirlos. Es verdad que esa estrategia ha tenido éxitos y fracasos: en el mercado de la computación ha estado durante décadas con un marginal 3% de cuota (ahora está en el 8). Nunca lo ha considerado como un fracaso, pero supongo que tampoco lo llaman éxito. Curiosamente el mundo de la telefonía móvil tal como lo conocemos, del que podríamos decir que es fundadora oficial, también podría considerarse como un fracaso porque  Android tiene una cuota de mercado que está por encima del 80% mientras que el iOS tiene menos del 20%  (aquí se pueden encontrar los datos).

Apple watch edition blue classic

¿De verdad es un fracaso? Según los fríos números del mercado, sí. Para los inversores de Apple, absolutamente no. Y para el público en general menos, porque todo el mundo (aunque ya no tanto) piensa que el iPhone es el mejor de la clase. O que, en cualquier caso, es el móvil que tienen las clases altas (incluyendo los grandes prescriptores, los “famosos”).

A ese nivel apunta el Apple Watch, a lo más alto del ranking social (el real y el percibido). Por eso siempre ha apelado a la relojería tradicional, copiando formas y medidas, para hacerse un hueco al lado de ella; para competir en la misma liga. Para buscar la legitimidad técnica para su mecanismo, que es pura electrónica. De ahí los mensajes, por ejemplo, de “la absoluta precisión” del reloj. Cualquiera que conozca algo de cómo funciona un reloj sabe que es un argumento ridículo, porque un vulgar reloj de cuarzo de 50 euros es muy preciso, y más  aún cualquier móvil que se sincronice con un servidor externo. La precisión en electrónica se da por supuesta. Por otro lado Apple también busca los prescriptores sociales; de ahí que desde el principio se haya aliado el mundo de la moda -femenina fundamentalmente.  Incluso se han lanzado versiones en oro carísimas.

Apple Watch correa marrón

Apple Watch correa marrón

Todo ello apela al deseo de ubicar el reloj como objeto de lujo válido por sí mismo. Ya no es necesario tener un Rolex (por ejemplo) para ser exclusivo. Puedes serlo con un Apple Watch y tener la misma aceptación en el mundo de la elegancia. O puedes sustituir tus relojes mecánicos por el Apple Watch porque éste te da la hora pero también mucho más, y demuestra que tienes el estilo de los que están a la última pero con lo más exquisito.  Si tienes el último iPhone también tienes el estatus para tener un Apple Watch. Y tienes una correa para momento del día para estar siempre a la moda.

Pero…

Como reloj, el Apple Watch es un fracaso

Es curioso que lo que define a este aparato, la palabra “reloj”, sea precisimente lo único por lo que la gente NO lo compra. NADIE y repito NADIE se lo ha comprado por las esferas que tiene. No he oído a nadie que diga que se pasa horas mirando la esfera. A la gente le gusta por la gestión de los datos de ejercio físico, por no tener que sacar el móvil para leer un correo o seguir un mapa… pero la función de reloj pasa completamente desapercibida.

No tengo datos, obviamente, pero estoy seguro que la mayoría de la gente tiene la esfera del reloj mostrando no sólo la hora sino más información (alertas, tiempo atmosférico, etc). Es decir, como un iPhone en miniatura. Por más que que Apple afirme que sus esferas tienen “millones de combinaciones” en realidad sólo tiene 10 y, francamente, son muy poco atractivas. O parecen una pantalla de fondo del móvil o son versiones muy pobres de la carátula de un reloj. Si esas pantallas tienen que transmitir “tu lado más personal” como dice la publicidad, la idea que dan la mayoría es que ese lado tuyo tan íntimo es bastante pobre.

Apple Watch verde

Al contrario de lo que pasa en un reloj, que puedes quedarte mirando la esfera un buen rato, con un Apple Watch en cuanto que giras la muñeca pasas a hacer algo con él porque el dial carece de atractivo.

Las aplicaciones del reloj sólo tienen un aspecto; a la esfera le han dotado de unos cuantos para tratar de seducir a quien lo lleva, pero todas fracasan. El Apple Watch gusta por otras funciones, no por la de reloj. Ahí es donde entra en acción el plan B.

Hermès o la búsqueda de la legitimidad

 

Apple Watch Hermes

No digo que este movimiento de Apple no estuviera pensado desde un principio, de hecho encaja con la estrategia de posicionamiento que describía arriba. Sea como fuere, le viene de maravilla.  Hermès está en lo más alto de la escala del lujo. Sus objetos son mundialmente considerados como exquisitos, con un precio en consonancia con ese nivel. A mí personalmente todo lo que hace Hermès me gusta mucho (de hecho éste es mi perfume).

Así que esta alianza es justo lo que necesitaba Apple, para la que además no ha dudado ha renunciar a los principios básicos del Apple Watch: si para la línea “normal” se hace mucho hincapié en que puedes personalizar tu “experiencia de usuario” y cambiar las correas según quieras o te sientas en ese momento, en el modelo Hermès la correa está ahí para ser la única porque, ¿qué mejor correa que esta? Nadie va a cambiarla y ponerse una de caucho para ir a hacer ejercicio.

Apple watch Hermes Double Tour

 

¿La esfera? Aunque en la web del Apple Watch se dice que “la esfera del reloj ha sido rediseñada por Apple en California” en realidad los numerales son o bien del modelo Clipper o bien del modelo Cape Cod -del que también toma la forma de las manecillas- o del ya fuera de catálogo Espace. El único rediseño californiano ha sido colocar la fecha a las 6 horas. Y seguro que todo ha sido obligado, supervisado y aprobado por Hermès.

Apple Watch Hermes - esferas

Eso sí, hay un obstáculo insalvable: como el por tantos conocido como “iWatch” necesita los sensores biométricos,  la trasera de reloj no es ni mucho menos tan bonita como las originales de Hermès. Lo mismo ocurre con la corona. Es extraño que Hermès no haya querido personalizarla como en todos sus modelos.

 

Hermes Cape Cod reverso

Apple watch Hermes trasera

 

Este Apple Watch sólo se publicita hablando de su función como reloj. Ni siquiera una mención del tipo “y por supuesto todas las apps del Apple Watch”. Nada. ¿Y la caja? ¿Al menos ahí se nota que es un producto Apple? Pues…

Apple Watch hermes caja

Como digo, Apple ha renunciado a todo con tal de conseguir un producto “respetable” dentro del mundo del lujo.

¿Y qué gana Hermès?

Hermès va viento en popa. A mitad de 2014 tuvo ventas por valor de 1.907 millones de euros, mientras que a mitad de 2015 lleva 2.300. Ya quisieran todas las empresas crecer así. De esos 2.300 millones 75 corresponden a la división de relojes (los datos están aquí). Lleva tiempo cosechando el reconocimiento del mundo de la relojería por sus creaciones. Primero fue el Arceau Le Temps Suspendu, el año pasado el L’Heure Masquée (que vimos en este vídeo) y este año su Slim d’Hermès QP ha sido seleccionado para el Gran Premio de Relojería de Ginebra. Y lo mismo ha ocurrido con su hermano pequeño el Slim d’HermèsAsí que la colaboración con Apple no le aporta nada en ese sentido.

apple watch Hermes correa Manchette

Pero en otros sí: vender el Apple Watch en sus boutiques apoya su gama baja con un producto que no desentona. Pero sobre todo crea fidelidad de marca con riesgo cero: el reloj es tan absolutamente Hermès que no va a chocar con los demás accesorios de la manufactura y sin embargo tiene todas las papeletas para que el segmento alto de compras de Apple Watch sean suyas. Y quizá cuando el cliente (más bien femenino) quiera un reloj mecánico hay más posibilidades de que vuelva a Hermès.

El fundador de Hermès, Thierry Hermès, tenía como lema “hacer que lo útil sea bello”. Llama la atención como la marca ha prescindido de la caja de oro para hacer su reloj Apple, porque Hermès busca lo exquisito y el Apple Watch de oro sencillamente no lo es; más bien al contrario.

Apple Watch Hermes - modelos

 

En todo acuerdo ambas partes salen ganando. Pero en este caso el más beneficiado es, sin duda ninguna, Apple. No será extraño que en el futuro haya más “versiones de autor” para el Apple Watch como parte de la estrategia de legitimación como instrumento relojero y de moda. Estaremos atentos.



Smart watch y relojes mecánicos. Evolución del mercado

Reloj mecanico vs smart watch

Digital Luxury Group ha publicado su World Watch Report en el que se manifiesta la evolución desde 2014 de los llamados “smart watch” en relación con la industria tradicional de los relojes mecánicos, un buen reflejo de lo que ha sido hasta ahora la cambiante actitud de la industria ante el Apple Watch y el segmento que representa.

 

En septiembre de 2014 publiqué un artículo en el que reflexionaba sobre el impacto de los llamados relojes inteligentes en la industria relojera y, francamente, no iba muy desencaminado. Recomiendo leerlo antes de seguir adelante (en este enlace).

Moto 360, Asus ZenWatch, Apple watch

Es evidente que 2014 fue el verdadero inicio del mercado de los smart watch que, aunque ya existía, se vio acelerado por el nombre mágico de la tecnología estos últimos años (desde la aparición del iPhone en 2007, diría yo): Apple. Es obvio que es un segmento que está en sus albores y que todavía no se sabe con seguridad cuál será su futuro y cómo evolucionará, pero lo que sí se puede afirmar con casi total seguridad es que ha venido para quedarse.

Tengamos en cuenta que Apple ha tenido durante décadas aproximadamente un 3% del mercado mundial de computadoras y aún así nunca lo abandonó (ahora está en el entorno del 8%). Así que, aunque el mercado del reloj inteligente no fuera lo que se espera de él -y no hay realmente motivos para pensar que no lo sea- no hay razón para pensar que lo fuera a abandonar. Y, dado que Apple sirve de caballo percherón que tira del carro del mercado, es probable que las demás marcas también sigan adelante -particularmente Samsung, como en el mercado de los móviles-.

Además se empiezan a oír leves rumores sobre Microsoft quien, a punto de lanzar Windows 10, promete un sistema operativo único para todas las plataformas (pc, tableta y teléfono) sin que necesite de reescritura específica para cada aparato. Más aún, su primera incursión en los wearables, la Microsoft Bandha tenido muy buenas críticas por lo completa que es en cuanto a su conectividad y la información que ofrece, tanto de actividad física y salud como de productividad.

Y además es compatible con iOS  y Android. Y ahora que ya se ha hecho oficial que habrá una segunda versión a finales de año tampoco extrañaría si, una vez asentado Windows 10 en el mercado (con un potencial de 1.000 millones de usuarios en 2 ó 3 años), Microsoft también diera el salto al mundo de la relojería virtual. Pero por ahora eso es un rumor. O ni siquiera, es un pre-rumor.

Así que como decía lo único que se puede esperar del segmento del smart watch es que crezca. Pascal Koening, el director general del Smartwatch Group -un grupo de estudio sobre los relojes inteligentes con sede en Ginebra (qué irónico)- dice que “en 2018 la industria goblal del smart watch superará el tamaño de la industria relojera tradicional”

Para poner esta afirmación en perspectiva digamos que el mercado actual de relojes (sin contar estos nuevos inteligentes) es de aproximadamente 42.000 millones de dólares. Para que el mercado de los inteligentes (que actualmente es de 1.300 millones de dólares) supere al de los relojes tradicionales necesitaría un crecimiento del 139% anual durante los próximos 4 años (suponiendo que el mercado tradicional se quede como está ahora).

APPLE GANA A TODOS

Apple tiene el mejor marketing del mundo. Siguiendo el lema de que hablen de mí aunque sea mal la empresa es experta en lanzar con mucha anticipación globos sonda sobre productos que va a lanzar en el futuro. Esos globos crean rumores que tienen una resonancia enorme porque el mercado norteamericano es muy fiel a la marca y el peso de los internautas norteamericanos es el mayor de internet.

Apple watch con caja de acero y milanesa

Apple watch con caja de acero y milanesa

Así que para cuando Apple realmente sale al estrado a comunicar algo la campaña de marketing ya lleva tiempo funcionando, lo que le permite alcanzar resultados positivos más rápidamente que cualquier otra marca. No extraña por tanto el siguiente gráfico en el que se puede ver cómo prácticamente desde el momento de la presentación pública del Apple Watch ha liderado las búsquedas sobre los smart watch.

Interés por Apple Watch

LA REACCIÓN DE LA INDUSTRIA TRADICIONAL

Las casas relojeras han cambiado muy rápidamente de opinión. O por lo menos algunas de ellas. No hicieron caso alguno hasta que Apple confirmó que iba a lanzar un artefacto que apuntaba a la muñeca, el espacio corporal tradicionalmente ocupado por los relojes. Al principio la opinión generalizada fue fría, casi despectiva. “Qué sabrán estos”, fue más o menos el fondo de las reacciones.

Jean Claude Biver, expresivo y colorido como sólo él es, fue el más sonoro en su reacción, expresada desde su posición de director general de TAG Heuer; básicamente puso al reloj de Apple a caer de un burro. Pero, al igual que el animal, él también se paró en seco y se puso a caminar en dirección contraria, un camino que tendría su siguiente parada en Baselworld, donde anunció su alianza con Google e Intel para crear su smart watch.

Monblanc E-Strap reproductor de música

Pero antes de Baselworld (que es en marzo) Montblanc había anunciado en el SIHH de enero su E-Strap (que nosotros ya repasamos en vídeo). Sin embargo, según el gráfico de World Watch Report, el interés por el posible smart watch de las marcas relojeras tradicionales era incluso anterior al anuncio de Apple. Significativamente desde primeros de 2014 hay interés en uno de estos relojes fabricado por Rolex.

Interés por las marcas de lujo

Más aún: es llamativo cómo durante el año 2014 hubo muchas búsquedas de información sobre smart watches pero relacionados con las marcas tradicionales.

Interés por marca

En el gráfico las marcas “Prestige” son aquellas que tienen inspiración deportiva. Las otras pertenecen a la categoría de “Alto Nivel”.

Esto para mí tiene un significado: la gente espera que sus relojes se los haga una casa relojera, aquellas marcas en quienes los usuarios tradicionalmente confían. ¿Eso quiere decir que lo van a hacer? Pues no parece que vaya a ser así. De las marcas de relojes de lujo sólo IWC y Montblanc van a tener algo parecido, pero no viene a sustituir al reloj de pulsera sino a adaptarse a la correa del que ya se lleva.

En realidad Alta Relojería y Smart Watch no parecen casar bien; y donde no casan bien es particularmente en la cabeza de sus clientes, incapaces de asociar un -por ejemplo- Jaeger-LeCoultre Master Ultra Thin Tourbillon con un reloj recargable. Aparte de que las ventas de los relojes de lujo van bien, así que por qué preocuparse. Zapatero a tus zapatos, piensan (pienso yo también y piensan sus clientes). Viene a cuento las declaraciones del Director General de Cartier, Stanislas de Quercize, sobre el Apple Watch y el reloj tradicional: “Es enteramente complementario; es otra forma de tener información, pero no tiene el mismo valor: cuando miras la hora en un smartphone o en un smart watch no te informan de la belleza del paso del tiempo”. Es un argumento recurrente entre quienes han probado un reloj inteligente: te puede gustar o no los diferentes tipos de información que te da (correos, mensajes, ejercicios físicos); pero como reloj carece de alma.

SIAR 2015 - IWC Portugieser Calendario Perpetuo fase lunar

Supongo que en el futuro saldrán numerosas carátulas para personalizar los smart watches; pero por mucho que te gusten al cabo de unos segundos se apaga la pantalla. Como decía el chiste que circulaba por internet, es como tener una novia cuyo apellido es “.jpg”: el amor no va a ser plenamente satisfactorio. Eso nunca ocurre con un reloj mecánico.

Además ahora mismo el Apple Watch tiene otro problema añadido: vale mucho más que el iPhone más barato y sin embargo depende enteramente de él para ser funcional. Las mismas aplicaciones están en uno y en otro por lo que es difícil justificar el gasto. Los smart watch con Android son más baratos y funcionan con teléfonos que también son más baratos; pero aún así adolecen del mismo problema de dependencia (y, no olvidemos, de obsolescencia). Y en el caso del Apple Watch de oro el precio comienza en 11.200 euros, mucho dinero por algo que nace con la idea de ser finito. Yo dije en su momento que si el Apple de oro salía con precios atractivos podría hacer daño incluso a marcas establecidas, pero tal como lo han ubicado no tienen posibilidad alguna de dañar a las marcas de lujo, que tienen un nombre hecho como objeto transcendente y reconocido.

Comparativa de precios smart watch y alternativas tradicionales

¿Quiere esto decir que Apple y los demás fabricantes van a fracasar? En absoluto. Hay estimaciones de que Apple va a vender 36 millones de relojes solo en Estados Unidos. Es verdad que es allí donde tiene su base más fiel de seguidores/compradores, pero da una idea del potencial de su reloj. Y, como decía antes, Apple tira del carro para los demás, por lo que lo más seguro es que también aumenten sus ventas en el futuro. Recordemos además que Android tiene el 78% del mercado e iOS sólo el 18,3, y ningún smart watch es compatible con los otros sistemas operativos.

ASUS ZenWatch

Pero hay además un nuevo factor en el mercado: Swatch parece que por fin va a lanzar su reloj inteligente a finales de agosto, después de anunciarlo en febrero. Se sabe que va a tener mucha batería y tecnología NFC para pagos, pero poco más. Seguramente tendrá una serie de aplicaciones fijas, pero limitadas. Como dijo el presidente de Swatch Nick Hayek“¿actualizar el reloj cada año? Ese no es nuestro negocio“.

El Swatch Touch Zero One aparecido hace unos meses, enfocado al volley ball

El Swatch Touch Zero One aparecido hace unos meses, enfocado al volley ball

Sin embargo yo creo que lo más importante es el precio; si Swatch lanza un producto que compita con sus propios relojes de cuarzo “normales” puede llegar a cumplir de forma masiva el deseo de Apple: lanzar un producto “de moda” que se compre por impulso y que no importe renovar cada uno o dos años como máximo. Eso es lo que consiguió el padre de Hayek cuando lanzó los Swatch en 1983. Apple busca el negocio a través del margen, Swatch lo hace a través del volumen (aunque dudo que tenga malos márgenes, francamente).

El próximo año por estas fechas sabremos muchas más cosas sin duda. Estaremos atentos.

 



Frederique Constant presenta su Horological Smartwatch

Frederique Constant Horological Smartwatch con iphone

Poco antes de que aparezca Apple Watch El Deseado, al que algunos consideran poco menos que el monolito de 2001 Una Odisea del Espacio, Frederique Constant pone de manifiesto que en esto de los relojes hay pocas cosas que los suizos no sepan hacer. Pero es sin embargo una de las casas digamos “pequeñas” la que ha dado la campanada de ser la primera en presentar su Horological Smartwatch con apariencia de reloj tradicional.

Lo que ha hecho Frederique Constant (más exactamente su presidente Peter Stas) es asociarse con Philippe Khan, presidente de Full Power, cuya sede está en Silicon Valley y que ya tenía desarrollados MotionX, MotionX-365 y Sleeptracker. Estos interfaces informan al usuario del ejercicio realizado, de cómo ha sido su fase de sueño y además permite crear objetivos de ejercicio.

Frederique Constant Horological Smartwatch - detalle

Lo que ha hecho MMT es crear un módulo discreto y sencillo que se puede integrar en un reloj analógico normal, de manera que en apariencia es un reloj normal que a las 6 horas tiene una subesfera con indicaciones que, a primera vista, parecería un calendario de algún tipo. La idea de fondo es atraer a los que sienten curiosidad por estas nuevas tecnologías pero no quieren tener una pantalla digital, por buena que sea.

El módulo del Horological Smartwatch se conecta con el iPhone o con teléfonos Android mediante una aplicación específica que recoge todos los datos y además mantiene al reloj siempre con la hora y la fecha correcta. Todo se controla desde la corona del reloj, que está fija y tiene un pulsador sobre el que se actúa.

Horological Smartwatch - funciones

La fecha aparece en la parte interior de la subesfera, mientras que en exterior hay una escala graduada hasta 100 que refleja los logros, que a su vez pueden desencadenar alarmas para que el dueño “se ponga en marcha” y haga ejercicio hasta alcanzar el objetivo.

Lo más importante es que MMT quiere que el sistema pueda ser incluido por todas las marcas que lo deseen, no sólo Frederique Constant y Alpina, lo cual sería una opción interesante a considerar por aquellos fabricantes de relojes de cuarzo que pueden ver cómo los nuevos smart watches (los de Apple y los de todos los demás que se venderán al rebufo de aquel) les pueden dejar fuera del mercado.

Apina Horological SmartwatchAL-285BT

Porque estos nuevos relojes tienen dos ventajas claras: la batería es la misma que puede llevar un cuarzo, con una duración estimada de 2 años, y además los precios empiezan en unos 450 euros, como un cuarzo normal. No sólo eso: también habrá modelos de mujer.

Apina Horological SmartwatchAL-285

Entre FC y Alpina tienen planeado lanzar unos 15 Horological Smartwatch este año, lo que da idea de lo fuerte de la apuesta y de cómo quieren plantar cara a Apple y, de paso, a otras empresas relojeras que viven del cuarzo.

Desde nuestro artículo sobre si los smart watch cambiarán la relojería tradicional, allá por septiembre, han cambiado mucho las cosas. Y vamos a ver muchas otras muy interesantes.



TAG Heuer presentará un smart watch en Baselworld

Leonardo Dicaprio TAG heuer  Smart Carrera

Según afirma la agencia Reuters, Jean-Claude Biver ha anunciado que TAG Heuer lanzará un reloj inteligente. La noticia llega poco después de que Apple anunciara el pasado 9 de septiembre su propio reloj, que al parecer ya antes de su lanzamiento el año que viene ya sea convertido en el enemigo a batir, de quien fue el primero en opinar.

 

Biver dijo entonces que Apple “ha cometido algunos errores fundamentales” en su diseño. “Este reloj no tiene sex appeal. Es demasiado femenino y se parece mucho a los relojes inteligentes que ya están en el mercado” -dijo al diario Die Welt.

“Para ser totalmente honesto, parece que lo ha diseñado un estudiante en su primer trimestre”. Predijo que el muy esperado aparato, con su esfera cuadrada y bordes curvados, pasará de moda enseguida.

jean-claude-biver

Jean-Claude Biver, director de la sección de relojes de LMVH, entre las que figura, entre otras, TAG Heuer

“El lujo siempre tiene algo atemporal, es único y transmite prestigio”, lo que en su opinión no se puede decir del reloj de Apple, añadiendo que será comprado por millones de clientes y probablemente no tendrá reparación en unos años.

Pues bien, ahora ha anunciado que “queremos lanzar un smartwatch con TAG Heuer, pero no debe copiar el Apple Watch”, declaró al NZZ am Sonntag (sólo faltaría que lo hiciese, digo yo). “No podemos permitirnos simplemente seguir los pasos de otros”, y anunció que el smart watch se presentará en la feria de Basel.

Tiene sentido que sea TAG quien lo haga porque desde hace años también comercializa todo tipo de accesorios, desde móviles a ropa, gafas o marroquinería.

Sin embargo estas declaraciones contrastan con las que hizo Stephan Linder Director General de TAG: “en TAG hemos comprado estos smartwatches, los hemos analizado y creemos que todavía no tenemos la tecnología suficiente para produzcan un beneficio al cliente”.

Es evidente que su jefe no piensa así. Veremos.

RELACIONADO: ¿Cambiarán los smartwatch la relojería tradicional?



¿Cambiarán los smart watch la relojería tradicional?

Moto 360, Asus ZenWatch, Apple watch

La aparición del smart watch de Apple ha puesto, como siempre ocurre con sus productos, patas arriba el mundo de las tecnologías con una oferta que ya existía pero a la que la casa de Cupertino ha dado un giro que nadie se esperaba. Ahora todos nos preguntamos: ¿cómo va a afectar esto a la industria relojera?

Los llamados “relojes inteligentes” han tenido hasta ahora un éxito más bien discreto, encabezados fundamentalmente por Samsung seguido de LG. Sony –en realidad el primero en tener  un reloj así- ha hecho la guerra por su cuenta hasta que hace unas semanas anunció su idea de usar Androidwear. Sin embargo, las marcas han seguido creyendo que hay un mercado por conquistar y han seguido sacando nuevas versiones. Es obvio que esta persistencia es la que ha acabado convenciendo a Apple de que sí que puede haber un mercado interesante, y también ellos se han lanzado a la conquista. Con toda su caballería.

Apple lo ha hecho de una manera distinta: mientras que hasta ahora los relojes inteligentes eran aparatos tecnológicos con formas muy simples que recuerdan a los antiguos Casio con calculadora, Apple ha lanzado un instrumento que se inspira en las formas de la relojería clásica y que ofrece una personalización que busca ser tan variada como la que hay en el mercado de guardatiempos; probablemente porque es consciente de que un reloj electrónico, al igual que un móvil, va a estar la mayor parte del tiempo con la pantalla apagada para ahorrar batería (aunque te den la opción de que esté siempre encendida), o como mucho con una leve indicación de la hora. Por tanto la personalidad, el sentimiento que transmita tiene que estar en lo demás: la caja y las pulseras. De ahí que ofrezca diversos materiales para la primera (incluido el oro macizo amarillo o rosa) y sobre todo una enorme gama de correas de piel o caucho y brazaletes metálicos, de eslabones y milanesa.

ASUS ZenWatch

ASUS ZenWatch

Hagamos un inciso para decir que esta nueva idea de diseño ya se había visto en el adelanto del Moto 360 de Motorola y del Asus Zen Watch, ambos con formas clásicas, correas de cuero y promesa de muchas más formas de personalización. Pero claro, nadie tiene un amplificador como el que disfruta Apple –por méritos propios, desde luego-.

Apple watch coronaSeguimos: las medidas del Apple Watch están tomadas también de la relojería tradicional: tiene 38 mm de altura (como un reloj de vestir) o 42 mm en su versión deportiva (como otros muchos relojes deportivos). Por último integra una corona para moverse por la pantalla, otra inspiración clásica –que también tiene el Moto 360, aunque éste sólo como medio de confirmación de funciones-. Curiosamente, y aún siguiendo tantos patrones relojeros, la corona la ha puesto en una posición rara, casi en la esquina superior derecha en vez de en medio, resultando un “moño” al que visualmente cuesta acostumbrarse. Eso sí, está decorada con nervaduras, una vez más, clásicas.

Pues bien, la pregunta que todo el mundo se hace –nos hacemos- es: ¿afectará esta nueva familia de productos a la relojería tradicional? ¿Estamos ante una nueva crisis del cuarzo, que casi acabó con ella? ¿Se unirá Suiza (y Alemania y Japón) a la nueva moda y lanzarán sus propios modelos?

Samsung Gear S

Samsung Gear S

Pues sí y no y depende. Los relojes inteligentes no son relojes como tal. Son aparatos electrónicos que tienen, entre sus muchas funciones, la de dar la hora, simplemente porque se lo permite la pequeña computadora que llevan dentro. Pero no han nacido con la idea de ser sólo para dar la hora, sino de implementar muchas de las funciones ya existentes en el móvil e ir integrando otras que dependen del contacto con la piel (y las posibilidades son enormes, dependiendo de los sensores que integre). Pero, ¿por eso no son relojes? Los relojes digitales (de los que Casio es el ejemplo paradigmático) nacieron con la idea de dar la hora, pero poco a poco han ido evolucionando y ahora dan muchas más cosas que las horas y minutos. Los Casio G-Shock, que tienen un público como mínimo tan devoto como el de los seguidores de los productos Apple, son auténticos centros de información generada por un microprocesador. Incluso alguna versión se conecta al iPhone y a los Galaxy  por bluetooth con las mismas funciones de aviso de llegada de llamadas, correos, etc. Pero nadie pone en cuestión que el G-Shock sea un reloj. A los smart watch, sin embargo, no les concedemos el beneficio de la duda.

 

¿Deberían temer los relojes multifunción a los inteligentes? Un Casio o un Tissot T-Touch te lo pones y sales danzando, mientras que un reloj inteligente es en realidad, y por el momento, medio tonto: depende de su hermano mayor el teléfono móvil para ser útil. Algo tan básico para un aparato que quiere ser el acompañante de ejercicios, el GPS, no está disponible en ningún smart watch (salvo en el Samsung Gear S que saldrá próximamente). Pero es evidente que las marcas harán de estos unos aparatos cada vez más independientes de los móviles. Por ejemplo: el Samsung Gear que acabo de nombrar también puede llevar la tarjeta SIM, que le libera del Galaxy; un indicio de por dónde van a ir las cosas. Si además añaden otras configuraciones de cajas más resistentes a los golpes (¡y al agua!) entonces sí que deberían considerarlos como un verdadero peligro. Francamente, mirar la pantalla del Apple Watch, del Asus o incluso del modesto LG (aún por salir) y después mirar la de un G-Shock…

casio-g-shock-y-apple-watch

Otro de los problemas de los relojes inteligentes es la duración de la batería, que adolece de los mismos problemas que los móviles: apenas duran 1 día. Hay que olvidarse por tanto de utilizar el reloj en viajes largos, acampadas, etc. Encima ningún fabricante ha implementado para sus relojes un sistema de carga compatible con el del móvil. Alguna razón habrá, claro (aparte de la de vender más), pero sin ninguna explicación disponible suena maquiavélico que obliguen a los usuarios a llevar encima dos cargadores. Los móviles, que tienen baterías mucho más grandes, todavía no han resuelto el problema, así que en el caso de los smart watch me temo que falta mucho más tiempo aún. Cierto es que Tissot lo ha solucionado con un panel solar, pero no es menos cierto que tiene que alimentar una pantalla digital tradicional y no una como la que tienen estos nuevos relojes. O, incluso, podrían aprovechar la corona para que sirviera de dinamo (como en algunas linternas), o incluir un rotor. En cualquier caso con el tiempo sí se resolverá este inconveniente (sin duda el mayor), aunque sea a largo plazo, poniendo un impedimento más a los relojes digitales multifunción clásicos.

¿Y los cuarzos baratos? O sea los Swatch, porque el nombre de la empresa ya ha dado nombre a la categoría. A mí me parece que la diferencia de precio es demasiado grande como para verse afectados, y no creo que los fabricantes de relojes inteligentes vayan por ahí tampoco.

LG G Watch R

LG G Watch R

Sin embargo los cuarzos entre 200 y 500 euros (rango de precio en el que se moverán los relojes inteligentes) sí que deberían ver en estos artículos un verdadero peligro. Yo creo que nadie que compre un Certina, un Tissot, un Edox (por hablar de marcas con raíces en la relojería tradicional pero cuyo principal negocio es el cuarzo) o un Viceroy, un Diesel o un Sandoz lo hace por amor a la relojería tradicional. Es a menudo un regalo o una compra de impulso (como cualquier artículo de moda) y, en el caso de los hombres, de forma mayoritaria el único adorno que llevan. ¿Qué impide entonces preferir un smart watch que te da las mismas funciones pero añade muchas otras, no siendo la menos importante las incontables posibilidades de personalización? Se puede elegir la esfera del reloj de entre las muchas que se ofrecen, con lo que la apariencia inicial ya está cubierta. Las correas estarán disponibles de muchos materiales y formas, y al parecer más baratas que las tradicionales. Además el llevar el smart watch transmite de por sí una afirmación sobre el que lo lleva: estoy a la última, soy dinámico y mi vida está llena de actividad. Lo que antes representaba un cronógrafo ahora lo puede hacer un reloj inteligente. Es cierto que sigue existiendo el problema de la durabilidad escasa de la batería, pero eso viene después, cuando ya se ha hecho la venta. Y si al final el usuario se cansa de tener que cargar el reloj y lo deja arrumbado en un cajón no será una pérdida seria porque el coste no es muy alto (lo mismo que pasa con los relojes de cuarzo).

¿Y qué ocurre con la alta relojería? Aquí entramos en un campo de juego distinto. Los relojes mecánicos se buscan sin necesitarlos. Son perfectamente prescindibles porque la hora te la da más exacta otro tipo de aparatos. Por tanto si vas a comprarlo, si vas a regalarlo, es porque aprecias su valor como instrumento mecánico. Dudo mucho que alguien fuera por ahí presumiendo de haber cambiado su Jaeger-LeCoultre por un Apple watch. No hay forma de que se establezca un debate entre un Vacheron Constantin y un smart watch. Ni aunque sea de oro.

Apple watch con caja de acero y milanesa

Apple watch con caja de acero y milanesa

Sin embargo, sí que veo factible que alguien que se ha comprado por ejemplo un Bell & Ross y quiera adquirir otro adorno para su muñeca elija -por ejemplo- un Apple Watch de acero y milanesa en vez de, digamos, un JeanRichard. De esa forma a lo mejor lleva el reloj electrónico en el día a día y el mecánico para salir por la noche o los fines de semana. ¿Por qué no? No estamos hablando de alguien a quien le ha sido transmitido el saber relojero en una ceremonia de iniciación de cuya existencia todo el mundo sospecha pero de la que los privilegiados asistentes nunca hablan. No. Muchas de estas marcas apelan a la idea de moda para vender sus relojes (a menudo ni siquiera se sabe qué calibre montan, simplemente dicen “movimiento automático”). Estoy convencido que muchas de sus ventas se deben a  la presencia, no a la mecánica. Pues  a la moda apuntan también los smart watch. No sería de extrañar por tanto que los relojes mecánicos de precio medio notaran el mordisco de este nuevo accesorio.

 

Apple Watch correa marrón

Apple Watch correa marrón

 

Hay un factor más a tener en cuenta: el mercado de la mujer. Todas las casas relojeras saben que es difícil que la mujer vea a los relojes como algo más que adornos, como los brazaletes o los collares. En ese respecto los smart watch son un objeto perfecto: son moda, son personalizables, son baratos. Un éxito seguro. Más aún, Apple se ha dirigido al mundo de la alta moda porque quiere que las marcas personalicen su Apple watch y lo vendan como un artículo exclusivo más, por lo que no tardaremos en ver a famosas llevando alguna edición limitada en sus apariciones públicas, convirtiéndose, una vez más, en prescriptoras de moda. Marketing gratuito para Apple. Y tengamos en cuenta que las mujeres utilizan mucho el móvil para sus relaciones sociales (no tanto -o no prioritariamente- para el deporte), por lo que sabrán apreciar lo que les ofrece el reloj inteligente sin tener que sacar el teléfono del bolso, además del puro valor decorativo.

Lo que me lleva a un último punto: Apple ha anunciado que habrá versiones en oro macizo. Será interesante ver qué gama de precios tienen, pero si son moderados pueden hacer mucho daño a, por ejemplo, un Baume & Mercier que vende sus cuarzos de mujer con caja de acero por varios miles de euros, o incluso a Rolex, cuyos relojes de mujer se venden a menudo para regalar como joya y como simple símbolo de estatus. Y de paso podría llevar a que se cuestionara por qué hay saltos tan grandes cuando se pasa de acero a cualquier declinación de oro.

Hay algo en lo que sí podría favorecer a la relojería tradicional: si consiguen que quien nunca lleva puesto un reloj comience a llevarlo (que lo dudo, o no por mucho tiempo) pueden sentar la base para que esa persona compre en un futuro un reloj tradicional.

No cabe duda que los próximos 5 años van a ser interesantes.

 

"Can't quite see it..." de The Media Blog

“Can’t quite see it…” de The Media Blog