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En la muñeca: Longines Legend Diver

 

Vamos a ver el Longines Legend Diver, uno de los iconos de la casa que ahora se lanza con milanesa. Y lo vemos con fotos exclusivas, vídeo y precios.

 

Con la aparición del Blancpain Fifty Fathoms en 1953  (de cuyas numerosas versiones se pueden encontrar fotos en vivo y precios aquí) comienza la era de los relojes de buceo. Como ha ocurrido infinitas veces a lo largo de la historia, el reloj fue fruto de una demanda militar. Pero en los 50 el buceo había pasado ya a formar parte de los gustos recreacionales de la sociedad, así que pronto todas las marcas tendrían un reloj de inmersión. A finales de la década de los 50 Longines lanzó el Nautilus Skin Diver, su primer reloj de inmersión. A primeros de los 60 lanza la referencia 7042, que es el antecesor del Longines Legend Diver.

Nautilus Skin Diver y Longines 7042

La caja se hizo del tipo Super Compressor. Éste era un tipo de caja patentada por el fabricante Ervin Piquerez y que se basaba en un sistema muy inteligente: la tapa trasera tenía un muelle que la sujetaba a la caja. Después, según se iba sumergiendo el reloj la propia presión del agua comprimía cada vez más la tapa trasera, haciéndola más hermética. Tanto es así que la mayoría de los relojes Super Compressor tenían una hermeticidad garantizada hasta los 200 metros. Mucho más de lo necesario en esa época, así que no es extraño que el sistema fuera adoptado por muchas marcas.

Si nos centramos en el Longines Legend Diver, es obvio que su origen está en la referencia 7042, si bien la doble corona está inspirada en la referencia 7594 de finales de los 60. La caja de acero es de 42 mm de diámetro y una altura de menos de 14 mm, así que se lleva estupendamente.

Las dos coronas llevan grabada una cuadrícula, una característica de las cajas Super Compressor que Longines ha mantenido. Hay que decir que desde que se volvió a lanzar el reloj en 2007 la estanqueidad no se consigue mediante el mecanismo de las cajas Super Compressor, sino simplemente con el roscado del fondo y las coronas.

Cada corona tiene la misma función que la original, con la salvedad de que en el modelo original no había fecha. La superior sirve para mover el bisel hacia adelante y hacia atrás. Como ya sabemos esto invalida al reloj como auténtico reloj de inmersión, pero es que en aquella época así eran los biseles: bidireccionales. La corona inferior sirve para cambiar la fecha en la primera posición y para ajustar la hora en la segunda (la más abierta). Por cierto que el reloj tiene salto de fecha rápido.

La esfera, como se puede ver, es preciosa. Es fiel al original salvo en la inclusión de la ventana de fecha, pero está tan bien hecha que no molesta en absoluto. La lectura de la hora es rápida y sin confusiones, a pesar de que los índices de los minutos son casi tan largos como los de los múltiplos de 5. Estos, juntos con las manecillas y el triángulo del bisel, están impregnados con Super-LumiNova. Como la superficie pintada es escasa la luminosidad no es fantástica, pero sí más que suficiente. Es en la oscuridad cuando se aprecia lo bien que quedan los rectángulos bajo las 12, 6 y 9. Para tener una simetría perfecta el rectángulo vertical de las tres se tendría que haber pintado justo en el borde de la ventana de fecha. Demasiado complicado para mecanizar, y por eso no se ha incluido. Pero con todos los puntos de referencia que tiene la lectura en oscuridad es intuitiva. El triángulo sobre las 12 ayuda más de lo que uno podría pensar.

Me gusta mucho que la esfera esté tan limpia, sin textos superfluos. Siempre digo que lo de Automatic sobra porque el que lo lleva ya sabe que es un reloj automático, y en ningún reloj de cuerda manual pone “Manual”. Sin embargo en este caso sí que aparecía en el original, porque en aquel entonces un reloj automático sí era un extra importante, así que está bien que aparezca. Y la letra es bonita, además.

El reloj lleva por dentro el calibre  L633, que no es otro que el venerable ETA 2824-2. Sin embargo no se ve porque va tapado por un fondo que tiene el mismo grabado que el usado en los años 60. Nadie va a usar el Legend Diver como reloj de buceo, pero aún así Longines lo ha fabricado con una hermeticidad de hasta 300 metros, que está muy bien.

Cuando apareció el Legend Diver se ofrecía con la esfera de piel que vemos aquí, aunque la parte exterior es de tela. Pero este año se ofrece también con una milanesa excelente. Es sólida pero flexible, y su construcción de grano de arroz aumenta su aspecto vintage. Además aporta al reloj un aire más formal, más válido para la oficina. Y por cierto, no te pilla ni un solo pelo de la muñeca, lo que es muy de agradecer sobre todo para los que tenemos muchos.

El cierre desplegable del Longines Legend Diver está muy bien hecho. Da sensación de calidad y elegancia, y además es ajustable gracias a sus distintas posiciones. Incluso las secciones flexibles se presentan con un satinado con una presencia inmejorable.

Otro de los grandes atractivos del Longines Legend Diver es el precio. Con la correa de piel cuesta 1.870 euros, mientras que con la milanesa (o con la correa de caucho) cuesta 2.100 euros. La verdad, por ese precio no se encuentran relojes tan icónicos y con tanta personalidad como éste. Es una compra excelente si se quiere tener un reloj de inspiración vintage y realmente funcional y polivalente. Más información en Longines.es.

 



En la muñeca: IWC Aquatimer Automatic 2000 Edition “35 Years Ocean 2000”

 

 

El nuevo IWC Aquatimer Automatic 2000 Edition “35 Years Ocean 2000” es la reedición de un modelo que fue una proeza de la ingeniería y que ha ido mutando hasta llegar a nuestros días.

En 1982 Ferdinand Porsche, el mítico creador del Porsche 911 y fundador de Porsche Design creó, junto con IWC,  el Ocean 2000 para la marina alemana. Era un reloj de titanio que podía descender hasta los 2000 metros de profundidad, aunque también se hicieron otros para poder llegar hasta los 500 metros. En puridad aguantar la presión del agua a 2.000 metros es un ejercicio de proeza de la ingeniería, porque ningún buzo va a bajar nunca a esa profundidad.

Hay que recordar que PADI (de la que ya hablamos aquí) expide sus licencias de buceo para una profundidad de hasta 18 metros. Se necesita un certificado avanzado para bajar a 30 metros. A partir de esa profundidad es necesario usar botellas con mezclas de gases distintas para evitar la narcosis del nitrógeno. Pero es que a partir de los 60 metros comienza la hiperoxia, que es la intoxicación por exceso de oxígeno y que produce contracciones primero y espasmos, convulsiones, mordedura de lengua y emisión de orina después. Por último, si aún no se ha perdido la consciencia, el buceador se queda adormilado durante horas. Como es fácil de imaginar, ninguna de las dos situaciones son las que uno desea cuando está bajo el agua.

Y luego está la bestia negra del buceo: el Síndrome Nervioso de las Altas Presiones (SNAP). Comienza a aparecer a los 130 metros en descensos rápidos, pero si se está muy entrenado y se baja despacio aparece a partir de los 300 metros. Los síntomas son: temblores en las piernas, náuseas y trastornos psicomotores. Consecuencias más graves son temblores, vómitos, hiperreflexia, somnolencia y descenso cognitivo. En estadios graves del SNAP presentan temblores y, en casos extremos, psicosis, crisis convulsivas focalizadas o generalizadas. Esto es un ejemplo de cómo utilizar un párrafo para describir el proceso de una muerte segura (salvo que se reciba ayuda).

¿Por qué entonces hacer un reloj así, si nunca nadie va a bajar a esa profundidad? Pues porque la relojería, como todos los artes y todas las ciencias siempre quiere explorar nuevos terrenos, que se dibujan delante de quien los afronta como hitos a superar. Nadie va a bajar nunca a esas profundidades, pero ¿no llena de orgullo saber que llevamos un logro así en la muñeca? ¡Pues claro que sí! Por eso el IWC Aquatimer Automatic 2000 es un modelo tan celebrado y por eso se ha ido manteniendo en el tiempo. Pero el anterior Aquatimer 2000 tenía casi 49 mm de diámetro total y casi 20 de altura. Este nuevo  IWC Aquatimer Automatic 2000 sin embargo vuelve a los 42 mm originales, y tiene un grosor de sólo 14,5 mm. Es decir, sólo medio milímetro más que el Aquatimer normal.

La caja está hecha de titanio. Como todos los Aquatimers tiene el bisel Safe Drive, que combina el movimiento del bisel exterior con el interior. La protuberancia a las 9 -visible en todos los Aquatimers modernos- no es una válvula de helio, sino el alojamiento para el engranaje del bisel. Es increíble que con la presión a la que puede llegar a estar sometido el reloj se consiga que siga funcionando el bisel y no se vea afectado en sus engranajes. Especialmente si esa protuberancia es una vía de salida de agua del mecanismo. Sorprende que la presión no involucione esa función.

El reloj se mueve gracias al calibre IWC 30120 que es en realidad el ETA 2892 pero modificado por IWC. Pero por supuesto no se ve porque tiene un fondo conmemorativo. Y aunque no lo tuviera: sería impensable un cristal trasero, como todo el mundo puede entender.

La esfera negra graneada está salpicada por unos índices aplicados muy potentes. Aunque no tanto como las manecillas, que son grandes para que la visibilidad sea excelente. La manecilla del segundero está pintada en el mismo rojo que la leyenda de los 2000 metros, lo que le da un toque deportivo.

Por supuesto el tratamiento con SuperLuminova es intachable. No sólo es intenso sino además bicolor para que la lectura sea instantánea. Eso sí, como la cantidad de pigmento es notable necesita tiempo para cargarse totalmente; no basta con iluminarlo con la linterna del móvil durante unos segundos.

La verdad es que el IWC Aquatimer Automatic 2000 es mucho más discreto de lo que uno pensaría y podría pasar perfectamente como reloj de diario, si obviamos la correa técnica de caucho. Que por cierto es muy cómoda de llevar y de poner, sujeta por una hebilla de ardillón también en titanio.

Pero haber conseguido una cámara para que el reloj aguante esa presión abisal y que sin embargo tenga una altura tan moderada es encomiable. Por eso se adueña de manera tan natural de la muñeca, sobre la que se siente realmente bien. No sería por tanto extraño verlo tras una mesa de oficina, soportando la enorme presión… de los correos electrónicos y la falta de vacaciones (que también tiene lo suyo).

El IWC Aquatimer Automatic 2000 Edition “35 Years Ocean 2000” es una edición especial de 350 piezas que ya está disponible en la boutique de la casa, y tiene un precio de 8.250 euros. Más información en IWC.es.

 

 



En la muñeca: Porsche Design Monobloc Actuator Titanium

 

Baselworld 2017 ha visto el relanzamiento de uno de los mecanismos de cronógrafo más singulares del mercado: el que se aloja dentro de los Porsche Design Monobloc Actuator Titanium, que vamos a repasar con fotos en vivo y precios.

 

Cuando hablé por primera vez de Porsche Design para presentar los 1919 Eternity Design ya conté los lazos que unen la casa de diseño con la empresa automovilística. Se puede encontrar en este artículo, que además está lleno de fotos en vivo de los relojes. Los diseños de todo aquello que toca PD son siempre muy singulares, y eso también es así para los relojes. Desde luego es así para los Porsche Design Monobloc Actuator.

Fue Porsche Design la que en 1980 y en colaboración con IWC lanzó el Titan 1 Chronograph, el primer cronógrafo de titanio que además incluía unos pulsadores integrados en la carrura, de manera que parecían formar parte de la misma. Hoy casi no nos hace mover una ceja por lo habitual, pero en aquel entonces un reloj de titanio  era algo realmente rompedor, como rompedor era la forma en que los pulsadores quedaban alineados con la caja. En 2010 lanzó una nueva versión, pero esta vez con Eterna.

A la izquierda el Titan creado por IWC (1980) y la derecha el modelo creado con Eterna

Este año la casa presenta el Porsche Design Monobloc Actuator Titanium, que es una actualización del Titan pero con unas innovaciones muy interesantes. La caja mide 45,5 mm de diámetro y 15,5 mm de altura. No es en absoluto un reloj pequeño, pero al estar hecho de titanio es relativamente ligero, y al estar bien equilibrado resulta cómodo de llevar.

La caja sigue siendo de titanio, pero los pulsadores son de una sola pieza y moviéndose sobre un pivote para hacer funcionar el cronógrafo. Es el mismo diseño que las levas de un motor. De hecho el mecanismo está desarrollado junto con Porsche Motorsport e inspirado en el juego de levas del Porsche 911 RSR. La sensación al accionar el pulsador de doble cabeza es muy agradable, y el diseño es perfecto porque cuando el pulsador vuelve a su posición la línea de la caja permanece inalterada.

En la esfera se ha buscado la máxima legibilidad. Por eso el segundero ha pasado a ser una pequeña apertura a las 9 que sólo sirve para saber que el reloj está funcionando. Con esto se consigue dar mayor importancia a los registros del cronógrafo. A las 12 horas aparece el contador de 30 minutos y a las 6 el de doce horas. En la versión con la esfera de carbono el pequeño segundero sigue siendo simbólico, pero tiene un diseño más rico, no tan espartano como en los demás modelos.

A decir verdad estos Porsche Design Monobloc Actuator son puros relojes instrumento, que se compran por su fiabilidad y comodidad de uso. El atractivo estético no es su fuerte. Quiero decir que, salvo la versión con esfera de fibra de carbono, más inspirada, las demás tienen una esfera muy sobria que prima puramente los aspectos técnicos.

¿Quiere esto decir que los relojes son feos, o poco atractivos? ¡En absoluto! Simplemente su baza está en lo que promete entregar una vez que sabemos qué se mueve dentro. A quién no le gustaría tener un cronógrafo como éste, que transmite una sensación de potencia, solidez y fuerza bruta como pocos relojes. Además la fuente usada para los números (inspirada en la del Porsche 911) es muy atractiva. Y por fortuna también es consistente en toda la esfera -incluida la ventana de fecha-, lo que es muy de agradecer.

Los Porsche Design Monobloc Actuator son además un GMT. Es decir, permite tener un segundo huso horario, marcado por una aguja que se diferencia claramente de las de horas y minutos. Para fijar el segundo huso hay que girar la corona en el sentido inverso al que usamos para cambiar la fecha. De hecho, como el bisel marca las 24 horas, cuando el reloj no está trabajando como GMT puede servir de indicación de 24 en su propio uso horario.

Esto es así porque el reloj se mueve gracias al calibre 7754, la versión GMT del eterno Valjoux 7750. El zafiro posterior está ahumado, así que la visibilidad del movimiento es reducida. A cambio gana en elegancia. Destaca sobre todo el rotor, personalizado con el logotipo de la casa. Por lo demás, el calibre se mueva a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 48 horas.

Como ya hemos visto existen también versiones con esfera azul y una edición limitada a 251 unidades que tiene la esfera de fibra de carbono. De hecho cambia hasta el nombre del reloj, que en este caso se llama Porsche Design Monobloc Actuator 24H Chronotimer Limited Edition.

También es muy llamativa la opción del brazalete de titanio, una de las más potentes que he visto últimamente. Si no se quiere el brazalete el reloj viene con una excelente correa de caucho, rematada por una hebilla tradicional.

Los precios de los Porsche Design Monobloc Actuator comienzan en los 5.950 euros para la versión con correa de caucho. Si se elige la versión con brazalete de titanio el precio es de 6.450 euros. Por último, si se opta por el Porsche Design Monobloc Actuator 24H Chronotimer Limited Edition el precio es de 6.950 euros. . Por esos precios te estás llevando un reloj muy poco visto, con una estética singular y sobre todo con una configuración de cronógrafo única. Más información en PorscheDesign.es.

 

 

 



En la muñeca: Bell & Ross BR 03-92 Diver

 

El Bell & Ross BR 03-92 Diver es el primer reloj de buceo de la casa con forma cuadrada,  y es todo un éxito: bien hecho, atractivo y además tiene un buen precio.

 

Estamos acostumbrados a identificar el nombre de Bell & Ross con los relojes cuadrados, inspirados en los instrumentos de vuelo o con los redondos de inspiración vintage. Tanto es así que si hablamos de relojes de buceo de la marca a aquellos que no la conozcan de cerca les puede sorprender.

Y sin embargo los relojes de buceo están entre los primeros logros de la casa. Bell & Ross se fundó en 1993 y en 1997 presentó el Hydromax, un reloj que podía descender hasta 11.100 metros de profundidad. Esto se consiguió gracias a que Bell & Ross inventó un diseño con el que la caja estaba rellena de un aceite que impedía la deformación del movimiento, que era de cuarzo.

Hidromax, Diver 300 y BR 02

En 2002 lanzó el Diver 300, que ya incluía un movimiento mecánico y en 2007 el BR 02, fácilmente identificable por su forma de tonel. Ahora lanza este BR 03-92 Diver que integra la caja cuadrada, el icono de la casa, y que es todo un acierto. Bell & Ross no se ha limitado a hacer simplemente un reloj de buceo, sino que lo homologa con la norma ISO 6425 que es la que regula los requerimientos que deben cumplir los relojes para ser considerados auténticos relojes de inmersión.

La ISO 6425 especifica que la hermeticidad debe ser como mínimo de 100 metros, pero el BR 03-92 es hermético hasta 300 metros. Para conseguirlo, y entre otras cosas, el fondo de la caja es de 2,8 mm de grosor, un milímetro más que el del anterior BR 03. El cristal de zafiro, que por supuesto tiene tratamiento antirreflejos, tiene 2,85 mm de grosor. La medida habitual suele ser de 1,5 mm.

La ISO 6425 también exige que el reloj sea antimagnético. En el caso de este diver el movimiento está alojado en una caja de hierro dulce, una solución habitual cuando no se usa el silicio y que aísla el mecanismo. El movimiento es el calibre automático Sellita SW 300, que se mueve a una frecuencia de 4 hercios y tiene una reserva de marcha de de 42 horas.

Para evitar que la corona se rompa accidentalmente, además de ser roscada lleva unos protectores atornillados a la caja. En este caso se le ha añadido unas instrucciones de cómo roscar la corona que, francamente, son innecesarias, aunque también es verdad que rompe la monotonía del acero.

Todo esto se consigue en una caja de 42 mm de lado y 12,3 de altura. Es decir, se lleva bien en la muñeca, pero tiene un peso notable porque llega hasta los 180 gramos. La caja alterna pulidos y satinados para darle más elegancia. A ello contribuyen también los tornillos frontales, que son en realidad las tuercas de sujeción de los tornillos del fondo y que están todos correctamente alineados hacia el bisel. Por supuesto el bisel es unidireccional.

La ISO 6425 también exige que el reloj sea visible en la oscuridad a 25 cm. La visibilidad en este BR 03-92 Diver es perfecta, como siempre en Bell & Ross. Para que la lectura de la hora sea instantánea los índices aplicados de los cuatro puntos cardinales son oblongos, mientras que el resto son redondos.

Así mismo la manecilla de las horas es naranja para distinguirla de la de los minutos, que es la que señala el tiempo de inmersión transcurrido. Es sólo esta última la que tiene material fosforescente, lo cual se hace extraño. Yo habría pensado que la manecilla de las horas iba a brillar en tono naranja, pero no. Es cierto que sólo nos hace falta la manecilla de minutos, pero se hace raro que la de horas no luzca en la oscuridad.

Otra de las exigencias de la norma ISO es que se pueda saber en todo momento que el reloj funciona. De ello se encarga la manecilla del segundero, que por supuesto también está impregnada de SuperLuminova en el círculo.

La verdad es que el Bell & Ross BR 03-92 Diver es fantástico. Un reloj de buceo perfectamente construido, con la máxima exigencia técnica y con una presencia distinta a lo habitual. Y gracias a sus medidas se puede llevar sin problemas cuando estemos fuera del agua. Su precio es de 3.300 euros y ya está disponible en la tienda electrónica de la marca y en los distribuidores. Más información en Bell&Ross.es.

 



En la muñeca: los tres OMEGA Rio 2016 Limited Edition

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Estamos en el ecuador de los Juegos Olímpicos Rio 2016, para los que OMEGA ha lanzado tres relojes distintos, los OMEGA Rio 2016 Limited Edition. Son tres estilos deportivos distintos que ahora repasamos en vídeo, con fotos en vivo y con sus precios.

 

OMEGA SEAMASTER BULLHEAD RIO 2016

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En orden cronológico el primero de los OMEGA Rio 2016 Limited Edition que apareció fue el Omega Seamaster Bullhead Rio 2016, del que sólo se han hecho 316 unidades. El número 3 corresponde a la tercera vez que el golf se hace olímpico, pero el número tan bajo de unidades producidas -especialmente si lo comparamos con sus compañeros de colección- responde probablemente a que la forma del reloj no es la que más gusta.

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De hecho no hay muchos relojes con forma de “cabeza de toro”. Salvo que esté equivocado Omega sólo lanzó un modelo Bullhead original en 1969, y ninguno más hasta mucho más tarde.  Algo tiene la forma que resulta muy atractiva visualmente, pero a la hora de comprarlo se ve que somos más tradicionales y nos gustan los botones del cronógrafo en su sitio habitual de las 2 y las 4 horas.

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A la izquierda aparece la versión de nada menos que 2013, lo que da una idea de lo costoso que fue comercializar el Bullhead: tuvieron que pasar décadas para volverlo a lanzar. Pues bien, a mí me gusta mucho más la versión  OMEGA Rio 2016 Limited Edition. La esfera colorida -porque utiliza los colores olímpicos- resulta mucho más alegre, ligera y atractiva, y encaja más con la forma tan funky de la caja.

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La caja toma sus hechuras de los cronógrafos de bolsillo que se accionaban con una sola mano, y sin embargo es verdad que puesto en la muñeca el accionamiento de los pulsadores no es lo más cómodo. Pero es un reloj que se compra por la apariencia, no por la funcionalidad. La trasera es la misma para los tres relojes, con el logotipo de los Juegos Olímpicos de Río.

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El reloj tiene una estanqueidad de 150 metros, así que es perfecto para llevártelo de vacaciones de verano porque te puedes bañar con él. Y desde luego va a llamar la atención, sin duda. Su precio es de 8.100 euros. Por cierto que en estas dos fotos -y otras- se puede ver la pulsera que Omega ha lanzado también junto con los OMEGA Rio 2016 Limited Edition y que al parecer se están vendiendo muy bien.

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OMEGA SPEEDMASTER MARK II RIO 2016

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El siguiente OMEGA Rio 2016 Limited Edition en aparecer fue el Speedmaster Mark II Rio 2016, el más bonito en mi opinión, porque la forma de la caja del Mark II es una de las más atractivas del mercado – a condición de que te gusten los relojes con aire retro-. Y mecánicamente es también muy interesante. Tiene una esfera negra granallada que brilla con la luz y las tres subesferas representan las tres medallas de oro, plata y bronce.

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La caja está satinada, salvo una franja longitudinal pulida que alivia el peso visual de tanto acero. Es importante porque el diámetro de la caja es de 42,4 x 46,2 mm, lo que lo convierte en un reloj grande, a lo que también ayuda su altura, que es notable (lo mismo que su peso). Todo el conjunto transmite una solidez muy fiel a la época en la que fue lanzado el primer Mark II, también en 1969.

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Por dentro lleva el calibre coaxial Omega 3330, un movimiento automático con certificado de cronómetro COSC y volante de silicio. No se ve porque, como ya he dicho, en toda la colección OMEGA Rio 2016 Limited Edition el fondo está decorado con el logotipo de Rio 2016.

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Da gusto llevar el Mark II en la muñeca porque a pesar de su tamaño y peso está muy bien equilibrado, y se nota cuando lo tienes puesto. Es un reloj realmente olímpico que sin embargo se puede llevar en el día a día porque es, dentro de su formas, elegante y discreto. Se han hecho 2.016 piezas a un precio de 5.400 euros cada una. Me lo compraba sin dudarlo.

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OMEGA SEAMASTER DIVER 300 M

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El último de los OMEGA Rio 2016 Limited Edition es este Seamaster Diver 300 M.  Da la sensación que el Seamaster 300 M es como el primo pobre de la familia, porque apenas tiene repercusión publicitaria. Hace poco vimos los Seamaster Planet Ocean Deep Black (con un reportaje completo en este artículo), y a primeros de año presentamos con fotos en vivo los Omega Seamaster Aqua Terra GoodPlanet GMT (en esta entrada), mientras que en Baselworld Omega presentó un montón de Seamasters 600M. Pero de sus hermanos con hermeticidad hasta 300 metros, muy poco.

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Y es un reloj interesante porque su reducido diámetro (41 mm) y la delgadez de su caja lo hacen muy versátil. Se distingue de los demás Seamaster porque los números del bisel cerámico están grabados con los colores de los anillos olímpicos y por el dibujo de la esfera, tomado del paseo de la playa de Copacabana. Ambas características particulares hacen que tenga una personalidad propia.

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A las 10 aparece una válvula de helio, obligatoria para bajar a las profundidades que admite el reloj pero que no se va a usar nunca. Otro de los elementos interesantes es el brazalete, que con sus secciones pulidas y satinadas de manera alterna crean una sensación de producto sólido y elegante. Por dentro, otro calibre coaxial; en este caso el Omega 2500. Es una edición limitada a 3.016 unidades, con un precio de 4.100 euros.

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Los tres OMEGA Rio 2016 Limited Edition ya están disponibles en las boutiques de Omega en Madrid, así que sólo queda pensar en cuál es el que más nos gusta. O, mejor aún, cuáles. Más información en Omega.es.

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