Archivo de la etiqueta: relojes de acero



Ya disponible el nuevo Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm

 

Uno (de los muchos) clásicos de la casa italiana, el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm, vuelve a estar disponible en una versión que repasamos con fotos en vivo y precio.

 

UN POCO DE HISTORIA

Como ocurre con la mayoría de los grandes éxitos de la manufactura, el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm no nace de la nada, sino que tiene tras de sí una historia que en este caso es particularmente llamativa.

Ya sabemos que el origen de los relojes Panerai que conocemos está en los instrumentos desarrollados para la Marina italiana. Su notable historia relojera se expande entre 1936 y finales de los años 50, si bien durante y después de los años que duró la II Guerra Mundial esta producción no fue tan relevante.

Prototipo original del Mare Nostrum

Pero el relativamente pequeño número de relojes creado en esa época ha sido, sin embargo, el origen de muchos modelos que han hecho salivar permanentemente a los -muchos- seguidores fieles de la marca, y seguramente ninguno como el cronógrafo Mare Nostrum (excepción hecha, quizá, con el Egiziano de los años 50).

Es conocido que Mare Nostrum era el nombre que los romanos daban al Mediterráneo. Ese nombre fue también adoptado por la Marina italiana y también por Panerai, que nombró así a los temporizadores de torpedos que vendía a la Marina.

La propia Marina encargó a Panerai en 1942 un cronógrafo de muñeca para los oficiales de cubierta, de los que al año siguiente había producido unos cuantos prototipos (no se sabe el número) de un reloj de acero de 52 mm de diámetro (¡les debía quedar enorme!) con un calibre Angelus 215, un cronógrafo con rueda de pilares.

La esfera tenía un insual color “verde alga”, y los índices y manecillas estaban recubiertos, claro, con el pigmento Radiomir. Pero la invasión aliada de Italia en 1943 hizo que el reloj nunca se llegara a fabricar en serie. Como se puede uno imaginar, esto hizo de los prototipos unos ejemplares muy deseados por los coleccionistas de la marca. Hasta el punto que Panerai compró en 2005 uno de ellos que había salido a subasta en Christie’s, y pagó por él 132.000 francos suizos (116.000 euros).

Un Mare Nostrum pre-Vendome

Se cree que entre 1993 y 1997 se hicieron 492 Mare Nostrum como el de aquí arriba, una versión más manejable porque tenía 42 mm de diámetro. Incluía además un calibre ETA con un módulo cronógrafo de Dubuis Depraz y, significativamente, un bisel grabado con la leyenda “Km/h”. Tras la compra de Panerai en 1997 por el Grupo Vendome (después Richemont) se fabricaron otros 398 relojes que incluyen la leyenda “Tachymetre”. Ni qué decir tiene que los más buscados son los pre-Vendome. Después, en el SIHH 2010, el Mare Nostrum volvió a ser presentado.

El Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm es una reedición del modelo pre-Vendome. Tiene una caja de 42 mm de diámetro de acero. Éste es un tamaño que cada vez vemos más en Panerai, probablemente como estrategia comercial para poder llegar a más gente. Un reloj que tiene un diámetro entre 44 y 47 mm limita su alcance porque es demasiado grande para muchas muñecas.

Recordemos que, por ejemplo, China es un país a cuyos jóvenes les gusta mucho Panerai, pero sus muñecas caen más bien del lado pequeño. Pero es que además hay otro mercado muy importante: el femenino, que no hace sino crecer. Panerai tiene mucho éxito entre las mujeres, y eso sin tener que hacer nada especial para ellas. El lanzamiento de estos Luminor Due dieron carta de naturaleza al nuevo diámetro, ya que se han convertido en una nueva familia de producto.

En el caso del Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm el bisel tan ancho hace parecer más grande el reloj, pero no mucho más porque a su vez la esfera azul se encarga de que la sensación visual no sea excesiva. El bisel, satinado, también ha recuperado el grabado pre-Vendome, con la inscripción Km/h.

La caja tiene una corona muy pronunciada. Tanto como la de los Radiomir, aunque en este caso es cilíndrica. Lleva además el nombre grabado. La inserción de los pulsadores de pistón es la misma que la original, lo que acentúa su aspecto vintage y mecánico. El conjunto tiene una hermeticidad sólo hasta 50 metros, lo que unido al taquímetro en kilómetros y no millas náuticas (como estos Regatta) parece contradecir el origen marino del reloj.

La esfera, por su parte, es incuestionablemente seductora. La combinación del azul marino con la pintura Super-LumiNova beis (aunque brilla en verde) sobre manecillas, numerales e índices resulta muy atractiva. Al reducir el tamaño de los 52 mm originales a los 42 actuales Panerai ha prescindido de la esfera partida, que seguramente habría hecho que el conjunto estuviera demasiado atosigado por tanto elemento en tan poco espacio.

Al igual que en los modelos pre-Vendome, el reloj está animado por un ETA 2801-2 con módulo cronógrafo Dubuis Depraz. Es, en efecto, el mismo que el reloj de entre 1993 y 97. El ETA 2801-2 es un calibre manual que funciona perfectamente, pero al que se le nota la edad: sólo tiene 42 horas de reserva de marcha. Muy lejos de los 3 días como mínimo que tienen los movimientos propios de la casa.

Me pasa una cosa curiosa con Panerai: a menudo pienso que son demasiado grandes con sus medidas de 45 ó 47 mm de diámetro. Pero en cuanto me los pongo se me pasa la idea, porque quedan fantásticamente en la muñeca. Sin embargo, cuando me pongo  uno de 42 mm me resultan pequeños. ¿Quiere eso decir, por tanto, que el reloj queda mal? Absolutamente no.

De hecho queda estupendamente, y más un reloj como el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm, tan bonito. Pero es verdad que al principio me sorprende su tamaño. Pero claro, en cuanto te miras la muñeca y ves esa esfera tan bien equilibrada con el pequeño segundero a las 3 y el contador de 30 minutos a las 9 horas… ¡difícil devolverlo!

Como dice el título del artículo, el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm ya está disponible en las dos boutiques de la casa en Madrid. Me consta que está siendo un éxito, y eso a pesar de un precio que puede sorprender: 9.900 euros. Pero ese es el precio de la exclusividad, porque este reloj es todo un Panerai, pero muy distinto a los Panerai que ya conocemos. Más información en Panerai.es.

 



Tudor Heritage Black Bay S&G: fotos en vivo y precio

 

El Tudor Heritage Black Bay S&G es el lanzamiento más discutido de Tudor, y sin embargo yo creo que es la estrella de la colección de 2017. Veamos por qué.

 

Cuando llegué a Baselworld 2017 la primera marca que vi dentro del edificio principal dedicado a la relojería fue Tudor. Tudor es una de esas marcas que quieres ver porque, desde que lanzó el Black Bay en 2012 no ha hecho sino escalar peldaños del tamaño de puertas de iglesia hasta convertirse en una de las marcas más deseadas. Su éxito no desfallece nunca.

Era lo que en el argot se llama un “one to one”, es decir, una presentación individual de los relojes, no una para un grupo de periodistas. que es lo habitual y que se organizan por países. Fue una cortesía de la Tudor británica (cuánto se lo agradecí), para quien también era la primera vez que enseñaban los relojes a periodistas. Obviamente un one to one es una maravilla porque te permite disfrutar de los relojes -y de las preguntas y respuestas que generan- de manera muy personal, sin tener que compartirlo con nadie.

Sin embargo tiene una única pega: tu reacción no se puede esconder porque tu cara está separada de la mirada de tu anfitrión la distancia que ocupa el ancho de la mesa. Así que cuando me dijeron “el siguiente reloj es el Tudor Heritage Black Bay S&G” casi me caigo de la silla porque lo último que me esperaba era un reloj bicolor, y menos aún de Tudor.

Porque una cosa es un Rolex Datejust como éste y otra muy distinta los espantos que estamos acostumbrados a ver por ahí y que automáticamente relacionamos con lo más o menos vulgar y demodé. Justo lo contrario de lo que significa Tudor: relojes frescos, modernos, completamente de moda pero intachables en todos sus aspectos relojeros.

Pues bien, verlo en vivo fue una prueba más de que a menudo las experiencias pasadas no sirven para las presentes. Y es que según empecé a ver el reloj, por arriba y por abajo y por dentro y por fuera, me di cuenta de que estaba ante un clásico instantáneo. Ante el rey de la fiesta. En vez de estar hecho de acero parece que lo hubieran fabricado con imanes, porque su poder de atracción es increíble.

El reloj retiene la medida del modelo original -41 mm- aparecido en 2012 (¡hace cinco años ya!), pero en este caso integra una ventana de fecha, una incorporación que ha aparecido este año y que veremos en otro artículo sobre el nuevo Black Bay Steel. El material utilizado para el bicolor es, claro, el acero y el oro. Pero no es oro macizo porque el precio se dispararía. Tampoco es un chapado en oro, sino un “relleno” de oro. Es decir, la capa utilizada es más gruesa que el chapado tradicional de manera que la sensación es mucho más sólida. En absoluto da esa impresión medio falsa del chapado. El resultado es excelente.

Donde sí se ha usado el oro amarillo es en la corona (grande, como siempre en el Black Bay, y con la rosa Tudor grabada) y en el bisel, que está rematado por un disco de aluminio con inserciones también de oro. El resultado es impactante y a la vez elegante. Muy masculino diría yo. Y para culminar el reloj un cristal de zafiro abombado que le aporta un último toque vintage.

En la esfera lo que más destaca y lo que hace del Tudor Heritage Black Bay S&G un Black Bay son las manecillas de la hora y la del segundero, con su característica forma de snowflake (copo de nieve) tomada de los relojes entregados a la Marina francesa en los años 70. Elegir esa estética fue desde luego una decisión arriesgada, pero todo un éxito. Los índices y manecillas están perfilados en oro amarillo y rellenos de Super-LumiNova para una lectura perfecta en la oscuridad (como ya vimos aquí). El mismo color dorado se usa para el texto de la esfera, graneada en negro.

El brazalete del Heritage Black Bay S&G se inspira en los brazaletes remachados desplegables de la marca fabricados en las décadas de 1950 y 1960, reconocibles por tener las cabezas de remache para fijar los eslabones visibles en un lateral. Los eslabones también tenían una estructura escalonada. El brazalete termina con un cierre sólido y muy bien resuelto que denota la calidad del producto, y que al plegarse forma el perfil del escudo de la marca.

El reloj también está disponible con una correa de cuero envejecido, una opción que ha estado disponible desde la aparición del primer modelo. Es un problema esta correa: a mí me parece magnífica, realmente atractiva y estilosa. Particularmente con ese pespunte en color oro viejo. Pero a la vez traiciona un poco la idea de tener un Tudor Heritage Black Bay S&G, que despliega todas sus artes de seducción con el brazalete. No sé lo que cuesta la correa suelta, pero lo ideal sería tener la de piel y el brazalete.

La correa también tiene su cierre propio y también está muy bien resuelto. En cualquiera de las dos opciones el reloj se entrega con una correa de tela de color marrón.

Por supuesto el Tudor Heritage Black Bay S&G integra el calibre de manufactura MT5612, que no es sino el original presentado en 2015 pero al que se le ha añadido el módulo de fecha. Ofrece por tanto una reserva de marcha de 70 horas y una frecuencia de 28 800 alternancias/hora (4 Hz), además de estar regulado por un volante de inercia variable con una espiral de silicio. Un puente transversal lo mantiene en una posición estable y garantiza, además, su resistencia. El movimiento dispone de la certificación de cronometría oficial del COSC. Como siempre, no es visible porque tiene el fondo ciego.

Poco hay que añadir de lo sexi que queda el reloj en la muñeca, porque el Tudor Heritage Black Bay S&G enamora instantáneamente y el bicolor no hace sino acentuar sus potentes feromonas. Los relojes ya están disponibles en las tiendas, y el precio de la versión con brazalete es de 4.720 euros. El precio con la correa de cuero es sensiblemente inferior: 3.580 euros. Pero claro, no tiene el brazalete. ¡Difícil decisión! Más información en Tudor.es.

 

 



Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second. Fotos en vivo y precios

 

Si lo que queremos en la mar es una presencia potente, inconfundible y totalmente fiable, sin duda una de las opciones son estos Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second que vamos a analizar a continuación.

 

Siempre se ha dicho que la especialización lleva al éxito. Clerc sólo ofrece relojes de inmersión, pensados para que de verdad el dueño de cada uno de los relojes se lo lleve a lo más profundo sabiendo que lleva una máquina concebida y realizada para ese propósito. El buceo es una actividad de riesgo, así que ningún profesional va a arriesgar la vida llevando una marca o un color. Todos necesitan máquinas fiables, y muchos llevan aparatos electrónicos como primera providencia, pero a menudo también un reloj mecánico como equipo de reserva. Es obvio decir que todo tiene que ser de máxima calidad. Los Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second juegan en esa liga: relojes-instrumento sólidos y que transmiten profesionalidad y por tanto confianza.

Cuando presenté los Hydrosphere Central Chrono (con fotos en vivo aquí) ya hablé sobre la complejidad de los relojes de Clerc, mucho mayor de lo que parece a primera vista. Está fabricada en acero recubierto de DLC y tiene un diámetro de 43,8 mm. Pero si le sumamos los refuerzos laterales, la corona y los pulsadores de cronógrafo, el diámetro lleva a los 49,8 mm. Y sin embargo no parecen tan grande cuando se lleva puesto porque el ancho es mayor que el largo, así que queda equilibrado. Lo que no se diluye es la altura: 17,30 mm. Pero éste no es un reloj concebido para llevar bajo la manga de un jersey de canalé precisamente.

La caja está hecha con 103 componentes, algo realmente sorprendente por lo costoso que debe ser. Pero también habla de la meticulosidad puesta en ofrecer simplemente lo mejor. Hay dos elementos que hacen de la caja un elemento perfectamente reconocible: en primer lugar el accionador del bisel, una pestaña retráctil que hay que levantar para poder girarlo. Una vez se vuelve a plegar el bisel queda inmóvil; todo ello para buscar la máxima seguridad. De paso la pestaña forma el logotipo de la casa.

Puede parecer una exageración, pero hay que recordar que estos Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second son herméticos hasta los 500 metros, unas profundidades que no permiten un resquicio de duda. Y muy poco habituales en un cronógrafo, por cierto, porque los pulsadores del crono son talones de Aquiles en el agua. Y por eso mismo Clerc ha homologado los relojes según la normativa ISO 6425, que regula los criterios que debe cumplir un reloj de inmersión. Como uno se puede imaginar y dado que se trata de proteger la vida de los buceadores, las exigencias son muy altas (para no volver a repetirlas, se pueden leer en este otro artículo que escribí). Tener esa certificación es toda una garantía. De hecho es LA garantía.

El otro rasgo identitario del Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second, común a todas las colecciones, es la forma del bisel, cuyos puntos cardinales están biselados. Sobre ellos se ha escrito con el mismo tipo de letra que el nombre de la casa; un buen detalle sin duda. El calibre es el Clerc C608-2, un movimiento automático que se mueve a 4 hercios y tiene 44 horas de reserva de marcha. Es visible gracias a un doble zafiro trasero. Con el inferior simplemente se ve pasar el rotor. Un detalle que personaliza la pieza.

Lo del calibre es una de esas cosas que no entiendo de las marcas (no sólo de Clerc, de muchas). La casa dice literalmente que “está dotado de una gran precisión”. Esto es sólo una frase de marketing que lo único que provoca es levantar la ceja del aficionado, que ya está más que resabiado con las frases promocionales que no significan nada porque es obvio que no es un calibre de manufactura, sino uno estándar. ¿Cómo de precisa es “una gran precisión”? ¿No sería mejor entonces decir algo como “el calibre es un Sellita SW 300 con un módulo cronógrafo Dubuis Depraz” (que es lo que yo creo que monta)? De esa forma sería el propio aficionado el que diría “mira qué bien, qué buen movimiento le han puesto”. Quiere decirse que los nombres comerciales no inspiran confianza; las marcas reconocidas sí. Pero en fin, así son las cosas. Y éste ES un buen movimiento, que es al cabo lo que interesa.

Los Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second en realidad ya existían en la colección de la casa, pero con un aspecto mucho más serio. Clerc ha agitado el cajón con estas dos versiones tan coloridas. La calidad es la misma, así que no pasa nada por dar un poco de color. Así el reloj se va a sentir igual de bien entre arrecifes marinos que entre las margaritas. Las de los chiringuitos de playa, me refiero.

Bromas aparte, es verdad que el color le sienta muy bien, le da un aspecto más personal y también más comercial. Y en la industria se está para vender relojes, no olvidemos. Pero dejando a un lado la combinación lima-limón de estos dos modelos, la esfera sigue siendo muy buena para el buceo: un gran 12 aparece rodeado por unos también grandes índices que además se biselan en la parte inferior para hacerse más legibles a la luz del sol.

La gran esfera del pequeño segundero está recorrida por una enorme aguja, lo que hace que se vea de manera instantánea. Las manecillas de horas y minutos también se distinguen perfectamente, aunque más a la luz del día. Seguramente la de los minutos tendría que tener una sección luminiscente más larga, para distinguirla más rápidamente en la oscuridad de la de las horas y de los índices. En cualquier caso el revestimiento de Super-LumiNova es intachable: carga en seguida y brilla intensamente.

Hay que decir también que el reloj es un cronógrafo central. Es decir, tiene una trotadora (de color blanco) y debajo otra (verde o amarilla) que es la que marca los minutos transcurridos hasta un máximo de 60 minutos. Más que suficiente para el uso que se le da en la vida diaria a un cronógrafo, y desde luego para el buceo habitual.

Ya he dicho antes que el Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second queda bien en la muñeca, como se puede ver en las fotos. Y la verdad es que los dos colores ofertados están muy bien. Los hacen mucho más veraniegos y atractivos. La correa verde se llama Green Envy, es decir Envidia Verde. O, si lo adaptamos al español, Verde de envidia. ¡Muy apropiado! La amarilla simplemente se llama “Sub”. Pueden venir con cierre plegable o con hebilla de ardillón, cada una con un precio diferente. Con hebilla tiene un precio de 7.950 euros, mientras que con el cierre plegable el precio es de 8.300 euros.  Los relojes ya están disponibles en los puntos de venta. Más información en Clerc.com.

 



Los nuevos Panerai Luminor 1950 PCYC, en la muñeca

 

 

Pocos espectáculos tan bellos, evocadores y emocionantes como una competición de vela. Panerai, que podríamos decir nació para el mar, comanda los Panerai Classic Yacht Challenge, el origen de losPanerai Luminor 1950 PCYC que vamos a ver ahora.

 

Angelo Bonati gobierna la nave de Panerai desde el puente de la Dirección General desde 1997. Veinte años en los que ha conseguido que una marca que sólo tenía el nombre se convirtiera en una manufactura por su propio derecho. Y sin duda ninguna una de las pocas casas que en estos años no han hecho sino aumentar su caché y deseabilidad de manera palpable.

El propio Bonati es un consumado aficionado a la navegación, así que no es de extrañar que Panerai lleve desde 2004 patrocinando los Panerai Classic Yacht Challenge. Panerai tiene incluso su propio yate, el Eilean, un maravilloso queche de 22 metros de eslora construido en 1936 (el año del primer prototipo del Radiomir), abandonado en Antigua y descubierto por Angelo Bonati en 2006 y restaurado durante tres años por Panerai.

A mí la unión de la navegación a vela y la relojería me parece un matrimonio natural. Al fin y al cabo, la cronometría tal como la conocemos se la debemos a John Harrison, creador del cronómetro precisamente para poder calcular la longitud durante la navegación en mar abierto. Si la navegación transoceánica fue el verdadero motor del cambio mundial, la relojería fue la que hizo posible que ese cambio ocurriera.

Pero la navegación no es algo estático, sino que históricamente ha sido -y aún es- una búsqueda continua de mejores materiales, más duraderos, más precisos y, al mismo tiempo, más bellos. Esa es también la historia de la relojería. El resultado de ese continuo avanzar son, por ejemplo, las naos supertecnológicas como las que acuden al America’s Cup. Panerai ha creado unos relojes para el Oracle Team USA (que vimos con fotos en vivo en este reportaje).

Pero los Panerai Luminor 1950 PCYC están a otra cosa. Celebran la belleza de la mecánica. O la Belleza; así, pura y con mayúscula. Celebran el reto humano de competir contra otros con unos recursos puramente manuales, al estilo antiguo, en un enfrentamiento regido por la nobleza. Es una canto a la pureza del mar y del dominio de sus artes.

Decía antes que Panerai lleva 13 patrocinando estos “desafíos” náuticos, y sin embargo es ahora cuando lanza unos relojes específicos para la colección. ¡Nunca es tarde si la dicha es buena!

Vamos a ver cada uno de los tres modelos.

PANERAI LUMINOR 1950 PCYC REGATTA 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC TITANIO (PAM 652)

 

El reloj más importante, mecánicamente hablando, es el PAM 652. Mide unos contundentes 47 mm de diámetro, pero al estar hecho de titanio resulta muy cómodo de llevar. Quiere decirse que el reloj no va a poder navegar escondido porque su presencia y tamaño -incrementados física y visualmente por el protector de corona y los pulsadores- no son precisamente de Pulgarcito, pero el equilibrio de pesos y dimensiones es intachable, así que se ubica sobre el pulso de manera instantánea. Y de todas formas, quién iba a querer llevarlo tapado.

Mientras que la carrura está satinada el bisel está pulido a espejo, para darle el toque de elegancia necesario si te tienes que bajar del barco y cenar en el club marítimo. Aunque en la foto el PAM 652 parece un cronógrafo rattrapante, en realidad no lo es. La doble aguja es, por un lado, para marcar los segundos del cronógrafo (la aguja anaranjada) y por otro para marcar la cuenta atrás de la regata (la rodiada).

Mediante el botón a las cuatro la manecilla va atrasando un minuto por cada pulsación. En una regata se anuncia la marca de los 5 minutos previos al comienzo, de manera que los barcos pueden maniobrar como consideren para estar lo más cerca posible de la línea de salida cuando suene la sirena de arranque. Cuando se presiona el pulsador a las 10 se lanza el cronógrafo y empieza la cuenta atrás. Cuando llega a cero comienza a contar los minutos hacia adelante, como un cronógrafo normal.

En puridad “la manecilla de regata” podría retrasarse hasta 59 minutos, simplemente pulsando repetidamente hasta llegar donde se quiera. De esta manera el reloj vale tanto para una regata como para algo tan mundano como, por ejemplo, medir el tiempo de cocción de la pasta. Pues sí. No juzgues y no serás juzgado. El encargado de zarpar a tiempo (o del sabor al dente) es el calibre de manufactura P.9100/R, en el que la R marca la variación para regatas del conocido P.9100. Dos barriletes, reserva de marcha de 3 días y frecuencia de 4 hercios. El calibre no se ve porque está tapado por un fondo conmemorativo, también de titanio.

La Super-LumiNova se limita a los numerales 12 y 6, las manecillas de horas y minutos, el pequeño segundero a las 9 horas y el contador de 12 horas del crono a las 3. El reloj se ata con la correa de piel de becerro Assolutamente. Es, en efecto, absolutamente Panerai. Habría que saber qué correa de la casa se vende más, pero yo apostaría que es esta.

 

PANERAI LUMINOR 1950 PCYC 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC ACCIAIO (PAM 653)

Con el segundo de los Panerai Luminor 1950 PCYC bajamos de complicación, bajamos de material y bajamos de tamaño también. El PAM 653, como su nombre italiano indica, está fabricado en acero y sólo mide 44 mm de diámetro, 3 milímetros menos que su hermano mayor. ¿Se nota la diferencia? Pues sí. ¿Mucho? Pues no. Ya he dicho que el PAM 652 está muy bien equilibrado. Los Panerai son relojes-instrumento pensados para trabajar y por tanto tienen que ser una ayuda en el tajo, no un estorbo. En Panerai se rigen por el concepto de “la forma sigue a la función”, así que sus relojes cumplen perfectamente sea cual sea su tamaño.

Este PAM  653 también opera bajo el mando del calibre de manufactura P.9100. No tiene la R porque en realidad es sólo (aunque lo que corresponde es un “nada menos que”) un cronógrafo flyback. En este caso la doble aguja tiene la misma función que en la versión de regata, pero lógicamente sin una cuenta atrás de minutos. La función de tiempos cortos se acciona y para con el pulsador a las diez, mientras que la función flyback se acciona mediante el pulsador a las 8. Además incluye un sistema que al tirar de la corona detiene el volante de inercia variable y pone el segundero a cero; de esta manera el ajuste del reloj se hace con la máxima precisión.

También en este caso el reloj viene con la correa Assolutamente, terminada en la conocida hebilla de la marca. Como se puede ver, el reloj queda fantástico en la muñeca.

 

PANERAI LUMINOR 1950 PCYC 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC ACCIAIO (PAM 654)

El PAM 654 es exactamente igual que el que acabamos de ver, pero es completamente distinto. Quiero decir que forma, tamaño y calibre son los mismos, pero en este caso la esfera es de un color marfil casi blanco que, personalmente, me ha enamorado y que hace que el reloj se distinga de sus hermanos de colección. De hecho uno diría que ni pertenece a ella. Y eso es bueno.

Como cronógrafo flyback que es y con el contador de minutos también central, en este caso se ha optado por una trotadora azul y una contadora de minutos dorada. Azul es también la aguja del pequeño segundero a las 3 horas, un uso -el de usar el azul en el segundero- que ha comenzado a aplicarse este año. El resultado es precioso.

Debo confesar que de los tres Panerai Luminor 1950 PCYC este PAM 654 es el modelo que más me gusta. Es más “Panerai” la esfera sandwich, lo sé, pero a mí éste me parece el más marino de los tres (quitando la función regata, claro). Me parece una belleza que llevaría todos los días.

Había olvidado decir que los tres relojes tienen un taquímetro, pero en vez de medir kilómetros mide nudos marinos (con toda lógica). El PAM 654 viene con una correa también de becerro, pero en este caso es la Ponte Vecchio más oscura. Un perfecto contraste.

Los tres Panerai Luminor 1950 PCYC ya están disponibles en las boutiques de Panerai (en España hay dos, y las dos en Madrid). Su precios son: PAM 652, 16.700 euros. PAM 653, 12.000 euros. Por último, el precio del PAM 654 es también de 12.000 euros.

Digamos para acabar que este año los Panerai Classic Yatch Challenge van a pasar por España. Del 29 de agosto al 2 de septiembre se va a celebrar en Mahón la decimocuarta edición de la Copa del Rey de Barcos de Época – Vela Clásica. Momentazo para visitar un isla maravillosa (Menorca) y una ciudad igualmente preciosa. El que pueda, que no se lo pierda. Le doy permiso para después contármelo y hacerme morir de envidia. Para los afortunados y para todos los demás, más información en Panerai.es.

 

 



En la muñeca: Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017

 

El próximo 19 de agosto arranca una nueva edición de La Vuelta en Nîmes y, un año más, Tissot es su cronometrador oficial. Y, también un año más, lanza una reloj que celebra el acontecimiento deportivo. Es el Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017.

 

Tissot lleva más de 50 años colaborando con el mundo del ciclismo. Es algo que cuadra con su historia de cronometrador deportivo y que el mundo del ciclismo agradece. Sin embargo esa larga historia juntos no tendría demasiado recorrido comercial si Tissot no estuviera presente en las competiciones más significativas, y las dos más importantes son sin duda el Tour de Francia y la Vuelta Ciclista a España. En ambas está presente la marca.

Y no sólo es un patrocinador, de los que pagan un dinero para poner el nombre en (o cerca de) la línea de meta. Es que es el cronometrador oficial, que lleva de suyo una responsabilidad enorme al alcance de pocas marcas. Podríamos decir que Tissot no sólo está, sino que es la carrera. Es tan importante la cronometría que en el Tour de este año el corredor español Mikel Landa no se subió al podio en el tercer puesto por un segundo. ¡Todo un mundo de diferencia!

Tissot celebra esta unión con relojes conmemorativos, pero a la vez atemporales. El año pasado vimos el T-Race Touch La Vuelta 2016pero para este año Tissot vuelve a un reloj cronógrafo analógico tradicional, el Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017. El reloj está construido en acero 316L (el llamado “quirúrgico” por ser hipoalergénico), pero con un recubrimiento de PVD gris oscuro y negro para hacerlo más resistente. Por encima se asienta un bisel fijo de aluminio, pero entre éste y la carrura se añadido un disco de fibra de carbono para darle un toque más deportivo. Y recordemos que la fibra de carbono también se usa en la fabricación de las bicicletas.

El Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017 tiene 44,5 mm de diámetro, pero 11,6 de altura, así que se lleva bien. Y la hermeticidad está garantizada hasta los 100 metros, lo que significa que también te vale si practicas triatlón… o si vas a la piscina del barrio. Los pulsadores del cronógrafo tienen una forma ergonómica que recuerda a los frenos de la bicicleta, y son agradables al tacto. Flanquean una corona  grande y fácil de usar.

En la esfera prima la legibilidad, ayudada por unos índices aplicados que caen sobre el dial desde una minutería elevada, de manera que el conjunto gana en profundidad. Las manecillas son las del T-Race de Jorge Lorenzo, pero esqueletadas en la base para darles más aire. Tanto los índices como las manecillas están impregnados de tinta fosforescente azul.

El cuarzo que utiliza el Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017 es un Precidrive, el cuarzo más avanzado de Swatch hasta que apareció el Longines V.H.P. (cuya presentación cubrimos extensamente aquí). Para tener una idea más clara de lo que significa tener un cuarzo Precidrive lo mejor es ver este artículo sobre los Certina DS Podium Chronograph. Pero como resumen diré que es un crono con contador de décima de segundo y función Add (es decir, al apretar con el pulsador a las 4 la trotadora para y cuando se vuelve a pulsar va hasta donde debería estar de haber seguido corriendo). Por supuesto el cuarzo no se ve. Está escondido tras un fondo conmemorativo de la Vuelta con un dibujo del plato de marchas de una bicicleta.

El reloj se ata a la muñeca con una correa de silicona elástica y muy suave que hace que sea un gusto llevarla. Está bien hecha y la combinación de negro y rojo le queda muy bien. Por otra parte, el que el dibujo conmemorativo esté en el reverso libera al reloj de la sumisión a la competición y al año, pudiéndose llevar en cualquier momento. A ello también contribuye el precio, porque el Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017 cuesta 485 euros. Más información en Tissot.es.

 

 

 



El nuevo Oris Aquis Small Second Date

 

Una reedición del Oris Aquis Small Second Date que mejora lo que ya era bueno. Vamos a ver las versiones y precios.

 

Oris ya tenía en su colección un Aquis Small Second Date que ya presentamos en este artículo, allá por 2015. Sin embargo para este año la casa ha rediseñado las hechuras del reloj para modernizarlas y darles una presencia que es a la vez más elegante y más poderosa. No hay que olvidar que Oris piensa en estos relojes como instrumentos de inmersión y no hace concesiones con su factura.

El tamaño de las asas y el brazalete se han estrechado para hacer del Oris Aquis Small Second Date una pieza más estilizada. Y eso a pesar de sus 45,5 mm de diámetro. Sobre la carrura se asienta un bisel giratorio unidireccional con inserción de cerámica negra y escala de 60 minutos y cuyo triángulo sobre las doce está tratado con SuperLumiNova. Por cierto que Oris ha creado un pequeño espacio entre la caja y el bisel, facilitando el agarre y ajuste del mismo. La hermeticidad es de nada menos que 500 metros.

En la esfera también hay cambios: las manecillas e índices se han hecho más afilados. Estos últimos se han facetado en el extremo, lo que mejora su visualización a la luz del día. La fecha ha pasado a las 3 horas, con lo que la esfera queda mas compensada. Por supuesto todos los elementos de lectura están tratados con SuperLuminova.

Hay dos versiones de esfera: azul con pintura blanca (seguramente la más elegante) o negra con pintura naranja. Del movimiento se encarga el calibre automático Oris Cal. 743, cuya base es el Sellita SW 220-1. Se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 38 horas.

El reloj está disponible con brazalete de metal o con correa de caucho azul o negra. La primera versión tiene un precio de 2.190 euros, mientras que la de caucho cuesta 1.990 euros. Oris lleva muchos años haciendo excelentes relojes a buen precio (como éste, por ejemplo). Así que no me cabe ninguna duda de que este Oris Aquis Small Second Date será una excelente opción, como siempre. Más información en Oris.es.

 

 

 

 

 

 

 



Elige y personaliza tu Glashütte Original Pavonina único

 

 

Los Glashütte Original Pavonina son, desde ahora, los relojes más personales de la manufactura en virtud de su nuevo configurador online, que permite crearlo al gusto de su futura dueña.

 

Si preguntamos a cualquier aficionado si considera que Glashütte Original es una marca masculina o femenina, diría que el 100% afirmaría que es una marca masculina. Y tendrían razón, creo yo. La manufactura tiene tres prolíficas colecciones de hombre, mientras que para mujer sólo tiene… ¡3 colecciones, como las de hombre! Sorpresa, ¿verdad?

Es verdad que una de ellas, la PanoMatic Luna, sólo tiene cinco modelos y son una femenización del PanoMatic Lunar (pero muy lograda, ciertamente). Pero de la colección Lady Serenade encontramos nada menos que 33 modelos en la web, y de los Glashütte Original Pavonina aún más: 53 relojes. Sólo en 2017 se han lanzado 13 modelos nuevos. Eso indica el interés por un mercado, el femenino, que no deja de crecer.

Los Glashütte Original Pavonina son los más fácilmente identificables de todos los relojes femeninos de la manufactura, gracias a la llamativa forma de cojín de la caja. El origen de esa forma se remonta a los años 20, pero era una forma también habitual en los años 70, cuando la relojería sajona se agrupaba bajo la GUB (aquí hay más información sobre el soviético antecesor de la manufactura). Sea una década u otra, la verdad es que el diseño de la caja es muy atractivo.

Con los Pavoniva G. O.  juega a la moda. Por supuesto los relojes están estupendamente construidos, porque no sale nada de la manufactura que no se incline ante sus altísimos estándares de calidad. Pero los Pavonina son sólo relojes para dar la hora, sin ningún tipo de complicación: no tienen ni segundero, y muchos no tienen fecha.

Los nuevos modelos presentados en Baselworld 2017 tienen todos numerales romanos, pintados sobre una esfera de nácar. La sociedad que forman los numerales con el delicado guilloché central y las agujas de hoja consigue una faz femenina y elegante, sin caer nunca en la cursilería. Femineidad y elegancia es un equilibrio más delicado que el propio nácar y en el que muchas casas fallan a menudo.

Además de con un cuarzo, los Glashütte Original Pavonina se mueven con un motor mucho más potente: el gusto femenino por los accesorios. Eso es algo que entendió desde el principio Glashütte Original, y de ahí la amplia oferta. Ahora esa personalización va más allá gracias al configurador que ha diseñado la casa.

El proceso es, como se puede ver en la captura de pantalla, muy sencillo e intuitivo. Hay que elegir el material de la caja (oro rojo, blanco, oro y acero o acero) y la correa. Esta puede ser de aligátor, de piel o de satén. Los brazaletes metálicos no están disponibles. Una vez elegidos, comienza el juego: con las flechas a los lados del reloj vamos pasando por las distintas configuraciones hasta dar con el modelo deseado.

Hay otro servicio más, que es el del grabado del fondo del reloj. Se pueden combinar dos elementos, uno de texto y una imagen. La oferta es muy amplia: iniciales, fecha, y deseos son la parte de texto. Como imágenes tenemos el zodíaco (dos versiones occidentales y tres chinas), tres símbolos de la propia colección y 19 símbolos “cautivadores” (como los llama GO). Estos se subdividen en Familia y Amor, Flores y Felicidad.

Lo mejor de todo es que este servicio de grabado sí se puede solicitar para relojes ya existentes. Una vez elegida la configuración deseada se envía electrónicamente a la manufactura, y posteriormente el reloj ya acabado se puede recoger en cualquiera de las boutiques de la casa o en un distribuidor oficial. Los precios, claro, varían dependiendo del material elegido. Los modelos en vivo que tenemos aquí tienen los siguientes precios: el Glashütte Original Pavonina con correa de aligator y caja de oro rojo, 13.800 euros. Los dos modelos con correas de aligátor y diamantes en las asas tienen un precio de 7.300 euros. Por último, el de acero con correa marrón cuesta 4.500 euros.

Es una iniciativa muy interesante porque los relojes son una experiencia muy personal, y este configurador multiplica el placer de la elección. No es una experiencia online completa porque se necesita de una tienda física donde recoger el reloj y pagarlo, pero como principio no está nada mal. Veremos si en un futuro se extiende a las demás gamas, y si la casa se atreverá a cerrar el círculo y vender directamente por internet. Más información en GlashütteOriginal.com.

 

 



Los relojes de la Gran Exhibición de Patek Philippe en Nueva York

 

La Gran Exhibición de Patek Philippe en Nueva York ha servido para reafirmar su supremacía en la alta relojería -y no es que haga falta, desde luego-. Vamos a ver algunos de los modelos creados expresamente para la ocasión.

 

Después de Dubai en 2012, Munich en 2013 y Londres en 2014, es ahora Nueva York la sede elegida por Patek Philippe para la cuarta muestra en la que ofrece una profunda visión de su universo y creaciones. Del 13 al 23 de julio de 2017, coleccionistas, aficionados al arte relojero de alta categoría y el público en general han podido sumergirse en el mundo de Patek Philippe como si estuvieran visitando personalmente los históricos salones de la Rue du Rhône en Ginebra, la manufactura en Plan-les-Ouates  (aquí se puede ver un reportaje sobre la manufactura), o el Museo Patek Philippe.

Salón de baile de Cipriani

“The Art of Watches Grand Exhibition New York 2017” está abierta al público y la entrada es gratuita. La muestra se celebra en Cipriani 42nd Street del 13 al 23 de julio de 2017, y es el primer evento de la sede que ocupa una estructura de dos plantas. La muestra, que ocupa 1.200 m2, está dividida en 14 espacios para un total de diez temas, cada uno con su propio ambiente distintivo. Los visitantes pueden ver una película que retrata la historia de Patek Philippe, admirar la colección actual completa de la manufactura, y disfrutar de una selección única de relojes complicados, así como una impresionante gama de movimientos.

En directo, relojeros y artesanos demuestran sus habilidades, ofreciendo a los visitantes una percepción del arte horológico y la delicadeza, dominados por artesanos especializados, como los esmaltadores, cuyo gremio lleva siglos asociado a la relojería. Una vez completado el recorrido, los visitantes tienen la oportunidad de relajarse en el Café Patek Philippe. También hay visitas guiadas disponibles a diario. Se están organizando visitas de colegios con fines educativos dentro de un día dedicado a la familia.

Como punto culminante de la Gran Exhibición de Patek Philippe la manufactura ha creado nueve ediciones especiales limitadas de relojes de caballero y señora, que vamos a ver a continuación.

WORLD TIME MINUTE REPEATER REF. 5531 EDICIÓN ESPECIAL NUEVA YORK 2017

La nueva Ref. 5531 es el primer reloj Patek Philippe que une las dos complicaciones que personifican la manufactura: repetición de minutos y la función de hora mundial. Con la fusión de estas dos complicaciones, Patek Philippe logra implementar una innovación aún más importante. A diferencia de otras repeticiones de minutos con hora mundial que indican acústicamente la hora local incluso cuando sus propietarios se encuentran en el otro extremo del mundo, la Ref. 5531 marca siempre la hora local, es decir, la hora indicada por las manecillas centrales en esa zona horaria representada por la ciudad alineada con las 12 en punto en la esfera. Para lograr esta proeza, Patek Philippe desarrolló el nuevo movimiento automático de calibre R 27 HU. Se ha presentado una solicitud de patente por su diseño sin precedentes. El movimiento de 462 piezas está protegido por una elegante caja de oro rosa con asas perforadas. Su carrura presenta un guilloché realizado a mano con el icónico patrón tachonado de Patek Philippe.

La esfera está adornada con un motivo de esmalte cloisonné, fiel a la tradición de relojes con la hora mundial de Patek Philippe. Esta pequeña obra maestra de la artesanía rinde homenaje a Nueva York y representa el skyline de Manhattan de día y de noche. El nuevo World Time Minute Repeater Ref. 5531, Edición Especial Nueva York 2017, consiste en dos versiones de 5 relojes, cinco con la esfera “Nueva York de día” y cinco con la esfera “Nueva York de noche”. Todos los relojes tienen la tapa de la caja de cristal de zafiro grabada con la inscripción “PATEK PHILIPPE NEW YORK 2017”, así como una tapa intercambiable de oro rosa puro con el mismo grabado.

 

WORLD TIME REF. 5230 DE CABALLERO – EDICIÓN ESPECIAL NUEVA YORK 2017 

La famosa función World Time de Patek Philippe también ocupa un lugar destacado en el reloj de pulsera de caballero Ref. 5230, Edición Especial Nueva York 2017. Los 300 relojes de esta serie limitada están dotados con el movimiento automático de calibre 240 HU. Este elegante reloj cuenta con una caja de oro blanco con un bisel suavemente achaflanado y una esfera con el centro azul ópalo: Su motivo repujado representa el mismo skyline de Manhattan que adorna la parte central del modelo Ref. 5531. El disco de la ciudad y el disco de 24 horas (con los segmentos día/noche) indican permanentemente la hora en las 24 zonas horarias.

Gracias a un mecanismo exclusivo patentado por Patek Philippe, la zona horaria se puede ajustar a voluntad simplemente presionando el pulsador situado a las 10 en punto. Esto corrige simultáneamente el disco de ciudades, el disco de 24 horas y la manecilla horaria central. La manecilla horaria está delicadamente esqueletizada y muestra la silueta de la constelación “Cruz del Sur”, un sello distintivo reservado exclusivamente para relojes con hora mundial. La correa de piel de cocodrilo azul marino brillante combina sutilmente con el color del centro de la esfera. La tapa de la caja de cristal de zafiro lleva grabada la inscripción “PATEK PHILIPPE NEW YORK 2017.”

WORLD TIME REF. 7130 DE SEÑORA – EDICIÓN ESPECIAL NUEVA YORK 2017

Patek Philippe también ofrece un compañero de viaje a las damas. El reloj World Time Ref. 7130 Edición Especial Nueva York 2017 está disponible en dos ediciones de 75 relojes, una en oro blanco y la otra en oro rosa. El skyline de Nueva York repujado en relieve adorna el centro azul ópalo de la esfera, igual que el modelo Ref. 5230 de caballero.

Lo ilumina el bisel con 62 diamantes blancos exclusivos sin defectos Top Wesselton (~ 0,82 ct) complementados por otros 27 diamantes (~ 0,21 ct) en el hebijón que asegura la correa de piel de cocodrilo azul oscuro. El movimiento automático de calibre 240HU suntuosamente acabado puede ser admirado a través de la tapa de la caja de cristal de zafiro que lleva grabada la inscripción “PATEK PHILIPPE NEW YORK 2017”.

REPETICIÓN DE MINUTOS DE SEÑORA REF. 7000/250 – EDICIÓN ESPECIAL NUEVA YORK 2017

Patek Philippe combinó la sublime habilidad relojera con el arte del engaste de piedras preciosas a la hora de crear la Primera Repetición de Minutos de señora en una edición limitada de 3 relojes. La Ref. 7000/250, Edición Especial Nueva York 2017, destaca por su esfera de esmalte azul que destella con el fulgor de los diamantes que marcan las horas. Su caja de oro blanco se caracteriza por el engaste “Flamme®” formado por 160 diamantes sin defectos Top Wesselton (~ 0,64 ct). Esta técnica de engaste, patentada por Patek Philippe, amplifica el resplandor de las piedras preciosas.

El calibre automático extraplano R 27 PS indica las horas, los cuartos y los minutos con dos gongs al accionar el gatillo de arranque en el lateral de la caja. La correa de piel de cocodrilo azul marino va sujeta por una hebilla de hebijón de oro blanco engastado con 26 diamantes (~ 0,18 ct). Esta irresistible gran complicación femenina viene con la tapa de la caja de cristal de zafiro y una tapa intercambiable de oro blanco puro, ambas con la inscripción grabada “PATEK PHILIPPE NEW YORK 2017”.

RELOJ DE PULSERA DE SEÑORA CALATRAVA REF. 7200/50 – EDICIÓN ESPECIAL NUEVA YORK 2017 

El modelo Calatrava Ref. 7200/50, Edición Especial Nueva York 2017, es un reloj de pulsera de señora que proyecta una gran elegancia. Lo caracteriza una caja extraplana de oro blanco estilo Oficial con asas rectas y una esfera nacarada con diamantes marcando las horas.

Está disponible en dos versiones de edición limitada de 75 relojes cada una, una de ellas con la esfera nacarada en blanco y correa de piel de cocodrilo brillante azul pavo real ((Ref. 7200/50-010)), la otra con esfera nacarada en azul y correa de piel de cocodrilo brillante gris azulada ((Ref. 7200/50011)). El calibre automático ultrafino 240, que celebra su 40 aniversario en 2017, puede ser admirado a través de la tapa de la caja de cristal de zafiro que lleva grabada la inscripción “PATEK PHILIPPE NEW YORK 2017”.

RELOJ DE PULSERA DE CABALLERO CALATRAVA PILOT REF. 5522 – EDICIÓN ESPECIAL NUEVA YORK 2017 

La otra estrella de la Gran Exhibición de Patek Philippe. En caja de acero – algo inusual para un reloj fuera de una colección de elegancia informal –, este modelo de gran tamaño Calatrava Pilot Ref. 5522, Edición Especial Nueva York 2017 se presenta en una edición limitada de 600 relojes caracterizados por una esfera exclusiva que evoca los viejos relojes de aviador Patek Philippe. Su inimitable color azul trae a la memoria el distintivo de los cazas americanos en los años treinta. Los grandes números arábigos en oro blanco y las anchas manecillas de bastón de acero azulado llevan un baño luminiscente que asegura una excelente legibilidad de todo el reloj.

La correa de piel de becerro marrón con una costura de contraste se inspira en las correas asociadas a los trajes de vuelo clásicos. El hebijón de horquilla de acero inoxidable se asemeja a las hebillas de las correas que utilizaban los pilotos para asegurar sus kits de supervivencia. El calibre automático 324 S se puede admirar a través de la tapa de cristal de zafiro decorada con la inscripción grabada “PATEK PHILIPPE NEW YORK 2017”.

La verdad es que es una de esas exhibiciones que uno lamenta perderse, y que te hace envidiar a aquellos que la han podido disfrutar. Ojalá llegue por aquí alguna vez. Más información en PatekPhilippe.es.



Rado Coupole Classic: el reloj que no sabías que necesitabas

 

 

RADO es la marca más silenciosa del grupo Swatch que sin embargo es también una gran innovadora de materiales, y hace unos relojes de vestir que a menudo me arrebatan el corazón. El nuevo Rado Coupole Classic Gent XL es uno de ellos.

 

Ya sabemos que la cerámica es consustancial en Rado porque en los genes de la casa está la búsqueda incansable de nuevos materiales. De hecho es la gran innovadora del grupo -y de la relojería- , con lustros (si no décadas) de ventaja. Así que cuando otras casas hermanas empezaban a hablar de ese material Rado las debió mirar como diciendo “pero qué me estás contando”.

Sin embargo la casa tiene una colección que NO es de cerámica y es a la que pertenece este Rado Coupole Classic Gent XL. Los Coupole  (que significa cúpula) son relojes de vestir clásicos, de los que Rado ofrece nada menos que 88 variantes. Y eso sin contar el que nos ocupa y sus variaciones. Para ser sincero, la mayoría de los modelos me dejan indiferente, sobre todo porque muchos de ellos son relojes de cuarzo.

Sin embargo los Classic Automatic  y sobre todo este Rado Coupole Classic tienen un diseño de esfera excelente, muy atractivo. La caja es de 41 mm de diámetro, que es una medida perfecta para un reloj de vestir. Pero sin embargo la sensación de tamaño es mayor porque el bisel es prácticamente inexistente. Esto no es un defecto (o no lo es en este caso), porque al hacer más visible la esfera el porte de la pieza es más potente.

Cuando se mira la caja de perfil, además de notar el ancla grabada sobre la corona, se puede apreciar la forma redondeada de la caja. Ahí es donde el nombre de Coupole cobra sentido, porque en efecto parece una cúpula invertida. También se aprecia la discreta longitud de las asas, lo que ayuda a que el reloj se sujete mejor en muñecas pequeñas.

La altura de la caja es 11,7 mm. Eso significa que el reloj va a tener más que palabras con los puños de camisa de ajuste más exigente, pero en general se puede llevar sin problemas en el día a día. Desde luego, en mi caso, ya me ocuparía yo de llevar puños con más holgura. Quiere decirse que entre una camisa y este Rado, para mí la elección está clara.

Pero lo que hace al Rado Coupole Classic tan seductor es, por supuesto, su esfera. Y es que hablamos mucho de los avances tecnológicos de la casa, y está bien, pero deberíamos decir también que el que diseña últimamente las esferas de los modelos más singulares debería ser también acreditado como le corresponde. En este segmento de precio Rado hace cosas que incluso llamaría atrevidas. Solo hay que ver, por ejemplo, el Diamaster Grande Seconde (con fotos en vivo aquí). O mejor aún el HyperChrome Ultralight que vimos en este reportaje.

La decoración de la esfera es un guilloché Clous de Paris (clavos de París), una decoración clásica normalmente utilizada en relojes de mayor nivel. Como buena cúpula, la esfera está curvada hacia el exterior, un toque vintage que corresponde con los años 60, que es cuando surgieron los Coupole. En el borde se ha aplicado una decoración circular para romper la uniformidad y ofrecer contraste. Los índices aplicados de bastón y las agujas con forma de hoja -todos rodiados- acentúan el aspecto clásico del reloj.

Y sin embargo el reloj es perfectamente actual gracias al gran indicador de reserva de marcha (de 80 horas). Esta complicación le otorga un aire moderno y vivaz, pero sin perder la elegancia. La ventana de fecha, un mal necesario, está bien tratada, con un marco también rodiado. Por último, a las tres y por encima de Rado aparece el ancla, que gira con el movimiento. No tiene mayor utilidad que la estética, y como tal está muy bien.

El Rado Coupole Classic ostenta una reserva de marcha de 80 horas gracias al calibre ETA C07.671, que no es sino el ya conocido Powermatic 80. Está basado en el 2824-2 pero con una rebaja de la frecuencia a 3 hercios y el uso de un muelle real más fino, para conseguir tantas horas de aguante. Como siempre en Rado el rotor tiene forma de ancla y está decorado con Côtes de Genève.

El reloj se ata al pulso mediante una correa de cuero de buena calidad, con un grosor adecuado y buen tacto. Se asegura gracias a un cierre plegable muy bien resuelto, distinguido y que sobre todo no abulta, que es el problema que suelen tener estos cierres.

En definitiva, el Rado Coupole Classic es un reloj redondo (en la sexta acepción del diccionario, me refiero). Se lleva perfectamente en la muñeca, es elegante, distinto a los relojes de vestir habituales y de una construcción intachable. Su precio es de 1.650 euros y estará disponible a partir de agosto. Más información en Rado.es.

 

 



En la muñeca: Bell & Ross BR 03-92 Diver

 

El Bell & Ross BR 03-92 Diver es el primer reloj de buceo de la casa con forma cuadrada,  y es todo un éxito: bien hecho, atractivo y además tiene un buen precio.

 

Estamos acostumbrados a identificar el nombre de Bell & Ross con los relojes cuadrados, inspirados en los instrumentos de vuelo o con los redondos de inspiración vintage. Tanto es así que si hablamos de relojes de buceo de la marca a aquellos que no la conozcan de cerca les puede sorprender.

Y sin embargo los relojes de buceo están entre los primeros logros de la casa. Bell & Ross se fundó en 1993 y en 1997 presentó el Hydromax, un reloj que podía descender hasta 11.100 metros de profundidad. Esto se consiguió gracias a que Bell & Ross inventó un diseño con el que la caja estaba rellena de un aceite que impedía la deformación del movimiento, que era de cuarzo.

Hidromax, Diver 300 y BR 02

En 2002 lanzó el Diver 300, que ya incluía un movimiento mecánico y en 2007 el BR 02, fácilmente identificable por su forma de tonel. Ahora lanza este BR 03-92 Diver que integra la caja cuadrada, el icono de la casa, y que es todo un acierto. Bell & Ross no se ha limitado a hacer simplemente un reloj de buceo, sino que lo homologa con la norma ISO 6425 que es la que regula los requerimientos que deben cumplir los relojes para ser considerados auténticos relojes de inmersión.

La ISO 6425 especifica que la hermeticidad debe ser como mínimo de 100 metros, pero el BR 03-92 es hermético hasta 300 metros. Para conseguirlo, y entre otras cosas, el fondo de la caja es de 2,8 mm de grosor, un milímetro más que el del anterior BR 03. El cristal de zafiro, que por supuesto tiene tratamiento antirreflejos, tiene 2,85 mm de grosor. La medida habitual suele ser de 1,5 mm.

La ISO 6425 también exige que el reloj sea antimagnético. En el caso de este diver el movimiento está alojado en una caja de hierro dulce, una solución habitual cuando no se usa el silicio y que aísla el mecanismo. El movimiento es el calibre automático Sellita SW 300, que se mueve a una frecuencia de 4 hercios y tiene una reserva de marcha de de 42 horas.

Para evitar que la corona se rompa accidentalmente, además de ser roscada lleva unos protectores atornillados a la caja. En este caso se le ha añadido unas instrucciones de cómo roscar la corona que, francamente, son innecesarias, aunque también es verdad que rompe la monotonía del acero.

Todo esto se consigue en una caja de 42 mm de lado y 12,3 de altura. Es decir, se lleva bien en la muñeca, pero tiene un peso notable porque llega hasta los 180 gramos. La caja alterna pulidos y satinados para darle más elegancia. A ello contribuyen también los tornillos frontales, que son en realidad las tuercas de sujeción de los tornillos del fondo y que están todos correctamente alineados hacia el bisel. Por supuesto el bisel es unidireccional.

La ISO 6425 también exige que el reloj sea visible en la oscuridad a 25 cm. La visibilidad en este BR 03-92 Diver es perfecta, como siempre en Bell & Ross. Para que la lectura de la hora sea instantánea los índices aplicados de los cuatro puntos cardinales son oblongos, mientras que el resto son redondos.

Así mismo la manecilla de las horas es naranja para distinguirla de la de los minutos, que es la que señala el tiempo de inmersión transcurrido. Es sólo esta última la que tiene material fosforescente, lo cual se hace extraño. Yo habría pensado que la manecilla de las horas iba a brillar en tono naranja, pero no. Es cierto que sólo nos hace falta la manecilla de minutos, pero se hace raro que la de horas no luzca en la oscuridad.

Otra de las exigencias de la norma ISO es que se pueda saber en todo momento que el reloj funciona. De ello se encarga la manecilla del segundero, que por supuesto también está impregnada de SuperLuminova en el círculo.

La verdad es que el Bell & Ross BR 03-92 Diver es fantástico. Un reloj de buceo perfectamente construido, con la máxima exigencia técnica y con una presencia distinta a lo habitual. Y gracias a sus medidas se puede llevar sin problemas cuando estemos fuera del agua. Su precio es de 3.300 euros y ya está disponible en la tienda electrónica de la marca y en los distribuidores. Más información en Bell&Ross.es.

 



Fotos en vivo y precios del Hamilton Khaki Navy Scuba Auto

 

El gusto por las piezas inspiradas en relojes de otro tiempo parece no tener fin, y más aún si son relojes de buceo. El nuevo Hamilton Khaki Navy Scuba Auto viene a reclamar su parte de pastel, presentándose como un diver atractivo tanto en su apariencia como en su precio.

 

Hamilton presentó el año pasado  los Khaki Navy Frogman -que también repasamos con fotos en vivo en este artículo-. Esos relojes estaban inspirados en los que Hamilton fabricaba para el ejército norteamericano, tanto el de tierra como el de marina. En concreto los Frogman se llaman así porque iban destinados a los del Servicio de Demolición Submarina. Los relojes integraban una especie de cierre de cantimplora para evitar el desenroscado accidental de la corona.

El Hamilton Khaki Navy Scuba Auto es un heredero de los Frogman, pero con ademanes más suaves para llegar a más muñecas. Los Frogman tenían 42 mm de diámetro, pero con el protector daba sensación de más tamaño. Además las manecillas y numerales eran muy grandes, aumentando esa impresión. No es así en este otro buceador.

El Hamilton Khaki Navy Scuba Auto tiene una caja de acero de 40 mm, con las asas contorneadas de tal manera que es difícil que el reloj quede mal incluso en las muñecas más pequeñas. Además la altura es muy contenida, así que siempre va a tener buenas relaciones con las camisas de su dueño. Las asas se prolongan hasta formar los protectores de corona, que aún así está roscada para facilitar la hermeticidad. Es de hasta 100 metros, suficiente para lo que se va a usar (salvo alguna excepción).

El bisel giratorio unidireccional también es de acero y está coronado por una superficie de aluminio anodizado. Los primeros 15 minutos están marcados en naranja, que es el color elegido para contrastar con el negro general (y es un acierto). El bisel carece de material fosforescente, sin embargo.

La esfera del Hamilton Khaki Navy Scuba Auto está lacada en negro y conserva la hora militar. Éste es un detalle que siempre añade Hamilton en la colección Khaki Field para recordar sus vínculos con el ejército. Sin embargo es la primera vez que se ve fuera de esa colección, y ciertamente queda muy bien. Los índices son grandes para que se lean bien, y tanto ellos como las manecillas están profusamente impregnados de una SuperLuminova que en la oscuridad brilla -y mucho- en azul.

El segundero es también naranja, al igual que la minutería. Recordemos que el naranja es el color del logotipo de Hamilton, así que es normal que lo use a menudo. Sus colecciones siempre están salpicadas con ese color. Por dentro se mueve el calibre H-10 que, como ya he dicho en otras ocasiones, es un ETA 2824-2 con la frecuencia rebajada de 28.000 a 21.600 alternancias a la hora para tener 80 horas de reserva de marcha. Es el conocido calibre Tissot Powermatic 80 (del que se puede ver más aquí, en su versión de silicio). En cualquier caso el  movimiento no está a la vista porque el reloj lleva un fondo ciego. Muy bien resuelto, por cierto.

Como ya he dicho antes el reloj, gracias a sus medidas, es muy fácil de llevar incluso por las mujeres. Está disponible con una correa NATO, que es la que vemos aquí con pespuntes naranjas, con un precio de 645 euros. También se puede comprar con un brazalete de acero, en cuyo caso el precio es de 695 euros.

La verdad es que son unos precios muy buenos, y se agradece especialmente el que la diferencia de precio entre la NATO y el brazalete sea de 50 euros nada más. Eso permite tener un reloj más versátil porque el brazalete siempre viste más que una correa de tela. Los relojes ya están disponibles en las tiendas. Más información en Hamilton.es.

 

 

 

 



Nuevo Seiko Premier Novak Djokovic Special Edition

 

Seiko lanza una nueva edición limitada con su embajador más especial: la nueva Seiko Premier Novak Djokovic Special Edition, un reloj de vestir con la mejor tecnología (y precio) de Seiko.

 

Nole en el proceso de elección de los modelos finales

El Seiko Premier Novak Djokovic Special Edition es el último resultado de la pasión de Seiko por el deporte. Durante medio siglo Seiko ha estado al frente del mundo de la competición, cronometrando numerosos acontecimientos deportivos internacionales. Y no pequeños: seis Juegos Olímpicos, cuatro Mundiales de Fútbol y doce campeonatos del mundo de Atletismo. Por tanto resulta natural su alianza con atletas, particularmente uno tan notorio como Novak Djokovic.

Durante los cuatro años de colaboración con Djokovic Seiko ha creado varios relojes que asocia a diversos aspectos de la vida del tenista, entre los que destacan el Seiko Astron Solar con GPS. Este año Seiko presenta el Seiko Premier Novak Djokovic Special Edition, que incluye el su calibre Kinetic Perpetual y que tiene dos versiones, la SNP145 y la SNP146. Los relojes están diseñados para que Nole los pueda llevar en las ocasiones más formales, y se lanzará en Septiembre.

La línea Premier de Seiko apunta a los relojes de vestir, pero con unos toques en su diseño más atrevidos, y con numerosas funciones. Sin embargo, a petición de Novak, Seiko ha añadido elementos de diseño deportivo para que los relojes resultantes sean muy de él.

La combinación de una caja con tonos de oro rosa y esfera negra para el Seiko Premier Novak Djokovic Special Edition SNP146 añade dinamismo al diseño clásico. Eso mismo busca la correa, que mezcla tradición y deportividad mediante un híbrido de silicona y piel. Esta mezcla hace que el reloj sea elegante y a la vez muy cómodo de llevar.

La otra versión es de acero con un recubrimiento duro en negro. Ambas tienen un diámetro de 42,9 mm y una altura de 12,3 mm. La esfera tiene un patrón de decoración rayado horizontal que recuerda el de una cancha de tenis. La corona tiene grabada una D y el fondo presenta la firma del tenista.

Los dos Seiko Premier Novak Djokovic Special Edition se mueven gracias al calibre 7D56. Este movimiento combina la belleza de un calendario perpetuo clásico -que no necesita corrección hasta el 28 de febrero de 2100- con las ventajas del desarrollo Kinetic. El Kinetic se recarga con el movimiento del cuerpo y con la exactitud de cuarzo. Además es autónomo durante 4 años sin necesitar recarga.

Esto es así porque cuando el reloj no se usa entra en “modo sueño” y recuerda la fecha y la hora durante 4 años. Cuando vuelve a la muñeca él solo se pone en hora y fecha. Tiene indicadores de 24 horas, de mes y de año bisiesto. Su exactitud es de +/- 15 segundos al mes. La hermeticidad está garantizada hasta los 100 metros.

Como he dicho los Seiko Premier Novak Djokovic Special Edition llegará en septiembre, y tendrán un precio de 870 euros para la versión de caja negra y de 960 euros la versión con recubrimiento de oro rosa. Más información en Seiko.es.

 

 



En la muñeca: Ulysse Nardin Marine Torpilleur

 

Vamos a ver los primeros modelos de una nueva gama de la manufactura: Ulysse Nardin Marine Tourpilleur, con vídeo, fotos en vivo y precios.

 

De Ulysse Nardin no se habla tanto como de otras marcas, seguramente porque su marketing no es tan sonoro ni tan persistente como el de otras casas relojeras. La manufactura prefiere que sean sus productos los que hablen por ella, y sobre todo sus innovaciones. Y es que Ulysse Nardin es una de las grandes innovadoras de la relojería, a la que debemos, por ejemplo, el uso del silicio en el escape de áncora y en el órgano regulador fundamentalmente.

El silicio es un elemento excelente en estas piezas clave del reloj porque es antimagnético, es más duro, más resistente a la corrosión, aguanta mejor las sacudidas y, sobre todo, no genera fricción como el metal, y por tanto no necesita lubricación. A pesar de que los lubricantes actuales son muy buenos, siguen siendo uno de los causantes de que tengan que pasar los relojes por el servicio técnico, ya que se van deteriorando con el tiempo.

Ulysse Nardin, a partir de su capacidad de innovación y fabricación, ha creado excelentes calibres propios que además de ser cronómetros certificados por el laboratorio COSC pasan un control propio de la manufactura, que dura siete días y tiene criterios más exigentes que los del COSC y que además abarcan inspección estética, pruebas de hermeticidad, de vacío y de presión. Uno de ellos es el calibre UN-118, que es el que mueve al Marine Chronometer y que ahora también alimenta el nuevo Marine Torpilleur.

Este torpedero es una versión del Marine Chronometer que por supuesto sigue estando inspirada en los cronómetros marinos, que son el origen de la manufactura. Pero tiene un estilo más moderno, no tan clásico. Es igualmente elegante -según y cómo, incluso más- pero más dinámico. La caja es de acero y está construida de una sola pieza, con 42 mm de diámetro y poco más de 10 de altura. Esta toda pulida a espejo y lleva en el lateral una plaquita con el número de fabricación, como es costumbre en la manufactura. El bisel es puramente decorativo, ya que no gira. La corona lleva el logotipo grabado y es roscada. Aún así la hermeticidad es de sólo 50 metros. Aunque no es un reloj pensado para meterte en el agua con él, creo que la hermeticidad debería ser al menos de 100 metros, por principio.

El Ulysse Nardin Marine Torpilleur viene con esferas lacadas en color blanco o azul. La disposición corresponde a la de un cronómetro marino, con una subesfera del pequeño segundero más grande de lo que es habitual, que además aloja la ventana de fecha. Las agujas son también de cronómetro. En la versión de esfera azul las agujas están rodiadas, mientras que las de la esfera blanca están azuladas. Como siempre ocurre, la lectura en la esfera blanca es mejor que en una más oscura, pero la azul es muy elegante.

A las 12 horas aparece el registro de la reserva de marcha, que es de 60 horas. Suficiente si te cambias el reloj el fin de semana, porque cuando llega el lunes sigue funcionando. La parte alta y baja de la reserva están señaladas en rojo con las palabras Bas y Haut. También aparece en rojo el año de fundación de la manufactura. El uso del rojo hace la esfera más dinámica, ayudado por los numerales romanos alargados y la minutería, muy delgada.

Si giramos el reloj podemos ver el calibre UN-118, que como ya he dicho es un gran calibre automático. Los puentes están achaflanados y decorados con Côtes de Genéve circulares, además de sujetos por tornillos azulados. El rotor está decorado con dos anclas, el símbolo de Ulysse Nardin.

El escape está fabricado con Sigatec (que es un proyecto empresarial en conjunto con Mimotec), con el material llamado DIAMonSIL. Es un silicio recubierto de diamante sintético, una tecnología que permite dar forma a piezas especialmente concebidas para conceptos de alta tecnología. Entre otras ventajas no necesita lubricación y su duración es aún mayor. El volante si sitúa bajo un puente y presenta una rueda de inercia variable con ajuste con 4 tornillos, además de un muelle de silicio.

El reloj se presenta con correa de piel con cierre plegable, muy bien hecho para que no abulte mucho. No se nota que llevas la triple estructura de metal. No se puede decir nada que le dé más mérito. Y por supuesto se lleva muy bien en la muñeca. Es elegante y llamativo a la vez.

Su precio también es inferior a lo que es habitual en la marca. Ambas versiones del Ulysse Nardin Marine Torpilleur  tienen un precio de 6.900 euros., No está nada mal para un reloj de vestir de inspiración clásica pero a la vez muy actual. Es atractivo, con personalidad y sobre todo con un calibre a la última. Los relojes ya están disponibles. Más información en UlysseNardin.com.

 

 



Nuevos Certina DS Action Chronograph: fotos en vivo y precios

 

Los Certina DS Action Chronograph reeditan uno de sus grandes éxitos: los relojes automáticos de buceo con certificación ISO 6425. Vamos a ver qué ofrecen, tanto técnicamente como en precios.

 

Los nuevos Certina DS Action Chronograph tienen una historia heredada. En 2013 (si no recuerdo mal) Certina lanzó los DS Action Diver Automatic y Chronograph, que se convirtieron en un éxito inmediato y duradero hasta hoy día. Ambos cumplían con la normativa ISO 6425. Esta certificación es notoriamente exigente, y con razón: está pensada para salvar vidas, ya que los relojes de inmersión son instrumentos pensados para garantizar la seguridad de los buceadores.

Creo que lo mejor es ver en detalle las pruebas a las que se ha de someter un reloj para obtener la certificación, que además se debe realizar en cada reloj de manera individual, no en grupo.

 PRUEBA DE MAGNETISMO:
3 exposiciones a un campo magnético de 4.800 A/m. El reloj debe mantenerse en +-30 seg/día sobre la precisión inicial. 

– PRUEBA DE GOLPES:
Dos golpes con un martillo de plástico duro  de 3 kg montado en un péndulo con una velocidad de impacto de 4,43 m/seg (equivale a una caída de 1 m — mgh=mv2/2). La primera de canto a las 9, y la segunda plano sobre el cristal. El reloj debe mantenerse en +-60 seg/día sobre la precisión inicial. 

– PRUEBA QUÍMICA 1:
El reloj se sumerge en una solución de cloruro sódico (agua salada) de 30 gr/l durante 24 horas. El reloj debe mantener sus cualidades de resistencia a la corrosión.

– PRUEBA QUÍMICA 2:
El reloj se sumerge en agua a 30 cm de profundidad (0,3 bares) entre 18 – 25º C durante 50 horas. El reloj debe mantener su mecanismo en correcto funcionamiento.

– PRUEBA DE GOLPE TÉRMICO:
El reloj se sumerge en agua a 30 cm de profundidad (0,3 bares) a 40ºC durante 10 minutos. A continuación pasa a agua a 5º C durante 10 minutos, y de nuevo a 40º C otros 10 minutos. (Las transiciones serán menores de 1 minuto). El reloj no debe tener filtraciones de agua.

– PRUEBA DE LA CORONA:
El reloj es sometido a una presión un 25% mayor que la máxima indicada (nominal). Se aplica sobre la corona una fuerza de 5 Newton en sentido perpendicular al giro. (Se entiende aplicado a todas las coronas y pulsadores). El reloj no debe tener filtraciones de agua.

– PRUEBA DE PRESIÓN:
El reloj se somete a una presión de P=(L+1/4L)/10 bares, siendo L la máxima indicada (nominal) (es decir, un 25% superior pero en agua estática). Dicha presión se consigue en menos de 1 minuto y se mantiene durante 2 horas. Luego se reduce a 0,3 bares en menos de 1 minuto y se mantiene durante 1 hora más. El reloj no debe tener filtraciones de agua.

– PRUEBA DE FILTRACIONES:
Se realiza antes y después de cada prueba de filtración. El reloj se calienta sobre una placa metálica a 40-45º C durante 10 minutos y se coloca una gota de agua entre 18-25º C durante 1 minuto sobre el cristal. El reloj no debe mostrar trazas de condensación.

– PRUEBA DE PRECISIÓN:
Después de las pruebas anteriores, el reloj debe de mantenerse en +-30 seg/día sobre la precisión inicial. 

– PRUEBA DE LA CORREA:
El reloj se somete a una fuerza aplicada en direcciones opuestas sobre los pasadores de la correa de 200 Newton. (Unos 20 Kg)
El reloj no debe sufrir ningún daño aparente en los puntos de fijación.

– PRESELECCIÓN DE TIEMPO:
Presencia de dispositivo de preselección de tiempo protegido contra la manipulación accidental o incorrecta. En caso de ser un bisel giratorio debe tener una escala ascendente  de 60 minutos alineada con las marcas del dial y los índices de 5 minutos deben estar claramente destacados.

– VISIBILIDAD:
A una distancia de 25 cm en la oscuridad, deben de ser plenamente apreciables:
– Las agujas de horas y minutos claramente diferenciadas.
– El tiempo transcurrido del dispositivo de preselección.
– Indicador de funcionamiento (normalmente el segundero).

– MARCAS:
Deben de distinguirse de los relojes que no han pasado las pruebas, teniendo marcadas las palabras DIVER´S WATCH L M, o DIVER´S L M, siendo L la profundidad máxima garantizada por el fabricante. La marca puede estar en la esfera, parte trasera, o en cualquier otra parte visible.

Estas pruebas significan desplazar cada reloj terminado al laboratorio correspondiente para después volver a traerlo a la fábrica. Parece una nadería, pero la repercusión es notable. Normalmente las pruebas de estanqueidad se hacen en la propia fábrica, metiendo los relojes en tanques de como mínimo 5 relojes. Hacerlo de uno en uno multiplica el tiempo empleado, que además hay que pagar a un organismo externo. Esto, que en un reloj de buceo de lujo -cuyo precio se cuenta en miles de euros- no es tan trascendente, tiene un impacto mucho mayor en un reloj que pretende mantener sus precios muy por debajo de los 1.500 euros. De ahí el mérito de los Certina DS Action Chronograph.

Al contrario que sus antecesores, estos relojes presenta un aspecto mucho más musculado, con una caja de 45,7 mm diámetro. El bisel de aluminio anodizado participa del aspecto sólido de la caja y resulta fácil de girar gracias a sus dientes anchos, pero es firme en cada clic para transmitir una sensación de seguridad muy satisfactoria. Los pulsadores están roscados y tienen protectores revestidos de PVD negro.

La esfera recurre nuevamente al azul y al negro. El azul tiene más vocación de hacerse notar que de pasar desapercibido, gracias a ese tono eléctrico que resulta aún más vivo cuando le da la luz directa. El negro por su parte es mucho más discreto, a pesar de sus acentos verdes.

Los índices son grandes, lo mismo que las manecillas, y están plenamente recubiertos de SuperLuminova. La visibilidad bajo el mar está garantizada. Y por tanto también lo está cuando la casa está a oscuras, que es la situación en que con más frecuencia se va a necesitar sus propiedades fosforescentes. Como reloj de inmersión el Certina no necesita de ventana de fecha, pero la casa lo ha añadido por cuestiones comerciales, ya que es la complicación más demandada.

En la sala de máquinas tenemos el confiable calibre ETA C01.211 automático, un movimiento más que probado y que ya explicamos con detenimiento en los DS Eagle Chronograph. Se mueve a 4 hercios (es decir, 28.800 alternancias a la hora) y guarda energía como para mantenerse durante 45 horas sin necesitar el cariño de su dueño. El calibre está tapado por un fondo ciego en el que se ha tallado la tortuga que identifica a Certina.

Por último, los  Certina DS Action Chronograph pueden adquirirse con una correa de caucho -por ahora sólo para la versión con esfera negra- o con un brazalete de acero que consigue reforzar el aspecto de dureza y resistencia que ya tiene la caja. Además añade un extensor del cierre plegable -también muy notorio- para poder adaptarlo mejor cuando se pone por encima del traje de buzo. O simplemente sobre la muñeca desnuda de cada día.

A decir verdad Certina está derivando cada vez más hacia los relojes de cuarzo, pero el aprecio de los aficionados le ha venido -históricamente y estos últimos años- de sus relojes mecánicos. Tanto los diver que ya hemos dicho como los DS y DS 1 siempre han gozado del aplauso general por ser relojes bien hechos y a muy buen precio. Afortunadamente esto último se mantiene: los Certina DS Action Chronograph tienen un precio de 1.170 euros. Si se adquiere la versión con caucho el precio es de 1.140 euros. No creo que se pueda tener tanto por ese dinero. Se agradece por tanto volver a contar con una oferta atractiva, a la que esperemos le sigan otras con calibres mecánicos. Más información en Certina.es.

 



OMEGA Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch” James Bond 007

 

 

En 2017 se celebran tres aniversarios notables para la franquicia Bond: el 50 aniversario de “Solo se vive dos veces”, el 40 aniversario de “La espía que me amó” y el 20 aniversario de “El mañana nunca muere”. En cada una de estas películas, James Bond luce su uniforme de oficial de la marina de guerra y ahora OMEGA lanza el Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch” en Edición Limitada como homenaje.

 

Cuando publiqué la entrada -y el vídeo- sobre los relojes de James Bond explicaba lo muy fecunda que ha sido la relación de Omega con James Bond. Ian Fleming, el autor de las novelas originales, fue también un hombre de la Royal Navy, y sin duda trasladó al agente secreto con Licencia para Matar muchos de los rasgos de personalidad típicos de un oficial de la marina.

La serie de películas también lo han recordado -esporádicamente- y eso le ha dado pie a Omega para crear uno de los relojes más atractivos en lo que va de año. Fue presentado ayer en Londres por Raynald Aeschlimann (CEO de Omega), acompañado por Michael G. Wilson, productor de las películas de Bond, y por la actriz Samantha Bond (qué casualidad de apellido), que interpretó a Moneypenny en las cuatro películas protagonizadas por Pierce Brosnan.

Es interesante saber el origen del uso de un Omega por parte de James Bond, revelado por Lindy Hemming. Ella fue la diseñadora de vestuario en GoldenEye (1995), El mañana nunca muere (1997), El mundo nunca es suficiente (1999), Muere otro día (2002) y Casino Royale (2006). También fue quien propuso que 007 debería llevar un OMEGA. Hablando sobre su elección del Seamaster, dijo: “Luché para que Bond llevara un OMEGA, ya que quería cambiar a un reloj que yo encontraba más apropiado para un capitán de fragata [Commander, el rango que Fleming dio a Bond] y la firma era famosa por sus relojes sumergibles, el Seamaster en particular”.

Seamaster 300 original de 1957

Y añadió: “Mi padre había servido en la RAF, pero tenía amigos en la Marina y recuerdo que, de niña, uno de ellos venía a visitarnos a menudo y siempre llevaba ese reloj OMEGA, que me encantaba, con su diseño atípicamente deportivo, que parecía que se había hecho así a propósito. Son los pequeños detalles lo que realmente importan. Por eso, como una de las primeras tareas en el diseño del nuevo Bond, Pierce Brosnan, asistí a una reunión sobre atrezo y utilería de mano y defendí la utilización de OMEGA”.

RELACIONADO: OMEGA 1957 Trilogy Edition: Una vuelta al Railmaster, Seamaster y Speedmaster originales

 

Recordemos que OMEGA suministró al Ministerio de Defensa británico más de 110.000 relojes para pilotos de aviación, marinos y soldados de Tierra. Por muy increíble que parezca, esto significa que, durante la segunda guerra mundial, más del 50% de todos los suministros de relojes suizos al Reino Unido fueron de una compañía, OMEGA, mientras que las demás se repartieron el 50% restante. Esos relojes fueron el origien del Seamaster 300, como ya expliqué en el artículo sobre la Trilogy Edition.

El Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch” rinde homenaje a los colores de la enseña de la British Royal Navy. La caja de 41 mm en acero noble luce un bisel cerámico azul, con una escala de inmersión en Liquidmetal® y caucho rojo que cubre los primeros 15 minutos. La preciosa esfera es de cerámica blanca pulida e incluye 12 índices azules, la palabra “Seamaster” escrita en rojo y agujas esqueleto también azules. El conjunto es uno de los más atractivos que yo he visto en esta familia de relojes. Como distintivos exclusivos, el contrapeso del segundero central lleva el logotipo 007 con la pistola (el único elemento cuestionable, aunque va en gustos) y, en la ventana de fecha, el número 7 es rojo, mientras que todos los demás números son azules.

La pulsera NATO es azul, roja y gris clara, con 5 líneas, y tiene hebilla pulida. En el fondo de caja con borde ondulado, los tres galones o barras del distintivo naval de Commander destacan sobre el rotor, junto con un diseño central 007 de base de casquillo de bala. El reloj se mueve gracias al calibre 2507, un cronómetro automático con escape coaxial y acabado rodiado. La reserva de marcha es de 48 horas.

El reloj tiene 3 años de garantía y se presenta en un estuche especial inspirado en una caja de medallas militares. El estuche contiene también un brazalete en acero noble, una herramienta para intercambiar pulsera y brazalete y una “insignia naval” que refleja el diseño de la pulsera NATO.

El Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch” en acero noble tiene un precio (sin IVA) de 4.650 francos suizos (unos 4.235 euros al cambio de hoy). Hay también una versión en oro amarillo con un precio de 28.000 francos suizos; es decir, 25.500 euros. En una subasta benéfica que se celebrará en 2017 se ofrecerán al mejor postor tres modelos OMEGA Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch” Edición Limitada, y todo lo recaudado se destinará a obras benéficas. Se ha donado para ello un modelo en acero noble, con número de Edición Limitada #007. Un segundo modelo, en oro amarillo de 18 quilates (se han hecho sólo 7 unidades) y un tercero creado en oro blanco de 18 quilates, que es una versión única.

La verdad es que si hicieran una versión estándar con esa esfera, esas manecillas y ese bisel sería uno de los grandes, grandes éxitos de la colección Seamaster 300M, porque es precioso. Más información en Omega.es.

 

 



Fotos en vivo y precios de los nuevos Bell & Ross Vintage Garde-Côtes

 

 

En este año en el que muchas marcas han limitado sus lanzamientos para capear mejor la crisis, Bell & Ross ha seguido con su prolífica actividad relojera. Hoy traemos los Vintage Garde-Côtes, dos relojes que en principio y por su temática iba a tener una distribución reducida, pero que la marca ha decidido dar el mismo rango que a los demás modelos.

 

Bell & Ross cubre todo el abanico militar, con numerosos relojes relacionados con la infantería (como estos Desert Type). Pero donde más se ha fijado siempre ha sido en la aviación, de los que en Horas y Minutos hemos visto unos cuantos ejemplos ya. Por citar algunos, el BR 03 94 RafaleO también el WW 1 Guynemer, de la I Guerra Mundial. Incluso una edición dedicada a nuestra Patrulla Papea. También ha homenajeado a las tropas aeronavales con los Vintage BR Aéronavale.

Los Vintage Garde-Côtes están también inspirados en un cuerpo oficial del Estado, con el nombre genérico de “Guardacostas”. Pertenecen a las fuerzas armadas o los cuerpos policiales o son puramente civiles, porque en esto cada país sigue su propio criterio. En realidad la Guardia Costera abarca todo lo que tiene que ver con la vigilancia del perímetro marítimo de cada país. Eso incluye la primera línea de defensa del territorio, la persecución de delitos como el contrabando y el rescate.

En España la labor de rescate la llevaba a cabo desde 1880 el cuerpo de voluntarios de la Sociedad Española de Salvamento de Naúfragos, y a partir de la firma en 1985 del Convenio Internacional Sobre Búsqueda y Salvamento Marítimos pasó a coordinar todas las partes implicadas en estas labores (tanto civiles como militares), y a llamarse Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (comúnmente conocida como Salvamento Marítimo). Es en esta parte tan importante de las labores costeras en las que se ha fijado Bell & Ross para crear los Vintage Garde-Côtes.

Algo que tienen en común en todo el mundo las fuerzas de rescate marítimo es el color naranja. Cualquiera que haya visto -es decir, todos nosotros- las desafortunadas y desdichadamente inacabables noticias sobre rescate de inmigrantes, comprenderá rápidamente el por qué del color: destaca sobremanera sobre los infinitos tonos que puede tener el mar, desde el azul brillante al gris oscuro. Por eso es el color dominante en estos relojes.

Bell & Ross ha combinado el naranja con el gris, que es un color habitual de la marina militar (en España Salvamento Marítimo es todo naranja, si acaso mezclado con blanco). Así se ve en la foto superior, en la que un buzo -de naranja- sale del helicóptero pintado en gris. Para aquellos que les interese, la nave es la versión naval del Airbus AS565 MBe. Es un helicóptero utilizado para la guerra de superficie porque puede localizar objetivos más allá del horizonte, y además está pensado para operar en cualquier condición climática. Estas dos características lo hacen ideal para la búsqueda de desaparecidos en el agua.

Los Vintage Garde-Côtes derivan de los  Vintage BR V2-92 (la versión de tres agujas) y BR V2-94 (cronógrafo). Ya hablé de manera extensa sobre las nuevas versiones Vintage en este artículo, así tan sólo voy a resumir aquí los datos principales: ambas cajas tienen 41 mm de diámetro, lo que las hace aptas para prácticamente todas las muñecas. Aunque la marca no da el dato exacto, la altura del reloj no es en absoluto excesiva, por lo que es fácil domarlos en la muñeca. El cristal, a pesar de su forma tan retro, es de zafiro y no de Hesalite.

El V2-92 tiene un bisel de aluminio anodizado bidireccional, que puede servir perfectamente en las misiones de rescate para medir tiempos. En la versión cronógrafo el taquímetro se ha sustituido por un pulsómetro. Tiene todo el sentido, ya que se va a rescatar a personas que normalmente requieren atención clínica inmediata.

La esfera está bordeada por una escala de minutos en naranja, con subdivisiones en cada minuto en la versión cronógrafo para una medida más exacta de los tiempos cortos. Los acentos naranjas se repiten en las manecillas: en el segundero del tres agujas y en las del cronógrafo. El contraste es notable, y me hace pensar por cierto lo bien que quedarían estos relojes con una esfera color antracita.

Otro de los elementos comunes a todos los servicios de guardacostas es el escudo: en todas partes del mundo utilizan un ancla (parece mentira que esta colaboración no se le haya ocurrido a Ulysse-Nardin, ¿verdad?). Es el emblema que Bell & Ross ha grabado elegantemente en el zafiro posterior, que permite ver los movimientos automáticos usados. Como es costumbre, el tres agujas lleva un Sellita SW 300 y el cronógrafo un ETA 2894-2.

Los Vintage Garde-Côtes pueden llevar tanto una correa de caucho gris como un brazalete metálico. Mientras que la correa de caucho es demasiado espartana (no es el gris un color que invite a mucho, sobre todo si es plano), el brazalete está muy bien resuelto y le da mucha presencia al reloj.

Afortunadamente para la vida comercial de los relojes no hay ninguna marca en la caja o en la esfera que haga referencia a los guardacostas, por lo que el reloj puede gustar a cualquiera que se sienta atraído por su estética. Los precios de los Vintage Garde-Côtes son: BR V2-92 con correa de caucho, 2.600 euros. Si preferimos la versión con brazalete, el precio es de 2.900 euros. El cronógrafo tiene un precio de 3.900 euros en su versión de caucho, mientras que si queremos el BR V2-94 con brazalete el precio es de 4.200 euros. Los relojes estarán pronto disponibles en el e-boutique de la marca y en los puntos de venta autorizados. Más información en Bell&Ross.es.

 

 

 



Rolex Oyster Perpetual Datejust 41: El Rolex de Wimbledon

 

Ahora que ya ha comenzado Wimbledon 2017 Rolex presenta una nuevo Oyster Perpetual Datejust 41, el Rolex de Wimbledon. Veamos cuáles son sus novedades y su precio.

 

La colaboración entre Rolex y el tenis se remonta a 1978, cuando Rolex se convirtió en el «Cronómetro Oficial» de The Championships, Wimbledon. Esta fecha marca el comienzo de una asociación privilegiada entre dos socios impulsados por la búsqueda de la excelencia. El Rolex Datejust es el arquetipo moderno del reloj clásico, tanto por su estética como por sus funcionalidades, que van más allá de los cambios en la moda.

El “Rolex de Wimbledon” original

Para remarcar la pasión mutua de Wimbledon y Rolex, la manufactura tomó los Datejust II aparecidos en 2009 y creó uno con una esfera en la que los numerales romanos eran verdes. Es un color que ya estaba en la paleta de la casa, pero al aplicarlo a los numerales estaba haciendo un guiño al torneo inglés y convirtiéndose de facto en el Rolex de Wimbledon. Este Datejust II tenía el característico bisel aflutado de la casa y el calibre 3136.

La nueva versión, que seguro veremos en la muñeca de Roger Federer, presenta sin embargo un bisel de oro liso y pulido a espejo, que le da un aire menos formal pero igualmente elegante. La caja sigue teniendo un diámetro de 41 mm, perfecto para las muñecas actuales. Pero el cambio más importante está dentro, ya que el Rolex de Wimbledon integra el nuevo calibre 3235.

Este nuevo movimiento es parejo al 3255 que descubrimos con los nuevos Day-Date, con fotos en vivo y vídeo (aquí). Baste decir que está, por supuesto, certificado por el laboratorio COSC (Control Oficial Suizo de Cronómetros). Pero  una vez que ha salido de laboratorio con su diploma correspondiente, Rolex lo pone de nuevo a prueba tras su ensamblado para garantizar que alcanza los requisitos de precisión en uso dos veces más exigentes que los de un Cronómetro oficial. Es decir, -2/+2 segundos al día, aunque ya he leído informes por ahí de relojes que sólo adelantan 1 segundo al día. La reserva de marcha es de 70 horas.

Como Roger Federer es uno de los favoritos para ganar el torneo este año (en realidad siempre lo es), es muy probable que veamos el Rolex de Wimbledon unas cuantas veces, y quién sabe si levantando el trofeo en la final (aunque personalmente prefiero que lo haga Nadal). El Datejust 41 tiene un precio de 11.050 euros. Más información en Rolex.es.

 

 



Los Baume & Mercier Clifton Club con vídeo, fotos en vivo y precios

 

Vamos a analizar los nuevos Baume & Mercier Clifton Club, la gran apuesta de la casa para atraer a un público joven con una propuesta que mezcla los relojes de corte deportivo con un aire más formal.

 

Baume & Mercier es una de las casas relojeras suizas históricas. De hecho es la sexta más antigua. Sin embargo toda esa herencia no le ha evitado un devenir comercial con altibajos, particularmente desde comienzos de este siglo. Pero cuando todo el mundo -o al menos muchas voces de la industria- pensaba que la marca no iba a levantar la cabeza dio un giro notable y comenzó a lanzar productos bien pensados, bien ejecutados y a precios cada vez más atractivos.

Para mujer fue la línea Promese, pero para hombre lo más significativo fue el lanzamiento de la gama Clifton. Los Clifton presentan una caja inspirada en los modelos de los años 50, pero con un corte muy actual. Los relojes estaban (y están) muy bien hechos y son muy atractivos, así que la casa ha ido expandiendo la colección dotándola de todo tipo de complicaciones.

De hecho en Horas y Minutos hemos cubierto unos cuantos modelos de los Clifton, porque a mí me gustan mucho. Uno de los primeros vídeos que hice en esta página fue el del Clifton Retrograde (éste de aquí). También hemos visto -por ejemplo- el Cronógrafo con Calendario Completo (aquí) y, este mismo año, el GMT Power Reserve.

Sin embargo los Clifton apelan a un rango de edad que se acerca a los 30 años, y Baume & Mercier necesitaba un reloj para gente más joven, entre los 20 y los 30. Uno de los argumentos de venta de la casa es que sus relojes son relojes para regalar, para remarcar los hitos importantes de la vida. Sin embargo con los Clifton Club se quiera que los jóvenes profesionales lo vean como el primer reloj que se pueden comprar ellos (sin esperar que alguien se lo regale), y que le sirva tanto para el trabajo como para el ocio. Y ahí es donde los Clifton Club son, en mi opinión, un acierto.

Afortunadamente la casa no recurre a ningún modelo histórico oscuro, o vintage u otras herramientas de marketing habituales en la relojería. Simplemente lanza un reloj con aire deportivo  pero que permite utilizarlo en el día a día, bien construido y muy atractivo.

Baume & Mercier ha creado una caja de 42 mm de diámetro pero de tan solo 10,3 mm de altura. Esto, junto con las asas cortas y curvadas hace que el reloj se adapte perfectamente también en muñecas pequeñas. La caja es hermética hasta 100 metros, lo que encaja con la idea de reloj para todo uso.

El Clifton Club tiene un bisel unidireccional de 120 clics, 2 por segundo, para hacerlo muy preciso. Esto es algo que encontraríamos en un reloj de buceo, pero en sí el reloj no es un es un reloj de inmersión. Sin embargo, como la profundidad máxima a la que se baja cuando se hace buceo recreacional suele ser de 40 metros, el reloj cumple perfectamente. Y eso como máximo, porque casi ningún buceador turístico baja más allá de los 20 metros.

Hay que decir que precisamente por la escasa altura de la caja el bisel es muy delgado, de manera que girarlo no es sencillo porque tienes que afinar mucho con los dedos. Pero como digo, no es algo que se vaya a usar habitualmente. Sea como fuere, hay un par de cosas que agradecer a Baume & Mercier: podría haberse limitado a una hermeticidad de 50 metros, pero ha querido que sea de 100 (que por cierto es el primer requisito para un reloj de buceo). También se podría haber ahorrado el tratamiento fotoluminiscente del segundero, y sin embaro lo ha añadido también. Se nota que la casa ha querido lanzar un oferta muy potente con estos relojes.

Las cajas son de acero y mezclan superficies pulidas con satinadas para darle una presencia más refinada. Hay también una versión con recubrimiento en ADLC  que le dota de una resistencia mucho mayor al uso diario. En realidad el ADLC es una versión del DLC desarrollado específicamente para los artículos de lujo, entre ellos los relojes. DLC significa Diamond Like Carbon (o sea, carbono duro como el diamante). La A viene de Amorfo, por la disposición de las fibras que le dan ese extra de dureza y resistencia.

Hay un elemento que es común a todos los Clifton Club: el color naranja, que aparece siempre en la esfera, en el bisel y en algunos casos también en las correas. La esfera está muy bien pensada. Los minutos se sitúan sobre un bisel elevado y remarcado por una línea naranja para dar profundidad al dial. Esta profundidad se remarca por los índices aplicados, entre los que resalta el de las 12, que es en realidad la letra griega Phi, que simboliza el equilibrio y es el logotipo de la casa. Por último en el centro de la esfera hay un rebaje pensado para aumentar la sensación de tridimensionalidad, y que limita la longitud de la manecilla de las horas. Y por encima de todo sobrevuela la manecilla de los segundos, siempre en naranja.

Tanto las manecillas (incluida la de los segundos) como los índices están recubiertos de SuperLuminova, en cantidad suficiente como para que la lectura en la oscuridad sea intachable.

El Clifton Club se mueve gracias a un movimiento Sellita SW 200, con una frecuencia de 4 hercios y una escasa reserva de marcha de 38 horas, cambio rápido de fecha y parada de segundero. Es un movimiento más que probado, que funcionará perfectamente durante años. El calibre está tapado por un fondo con el escudo de la colección.

Hay que añadir que hay una versión del Clifton Club con esfera azul, pero desafortunadamente no estaba disponible para el artículo. Como ya he dicho el reloj es muy satisfactorio en la muñeca, bien equilibrado y atractivo, para el que lo posee y para el que lo ve. Los precios son igualmente atractivos, ya que comienzan en 1.950 euros  la versión más barata, con correa de piel, 2.100 euros para las versiones con brazalete y 2.250 euros para versión con ADLC y correa de caucho.

Baume & Mercier ha apostado fuerte por los Clifton Club, y yo creo que tienen argumentos para tener éxito. Es verdad que se mueven en un segmento donde hay muchos pesos pesados y en los que los precios son cada vez más agresivos, pero creo con la promoción adecuada (recordemos aquí la acertada unión con el medallista olímpico Saúl Craviotto) el producto calará. Y se lo merece. Más información en Baume&Mercier.es.

 

 



En la muñeca: Glashütte Original Senator Chronograph Panorama Date

 

Entre las novedades que ha ofrecido la manufactura germana en Baselworld 2017, el nuevo Glashütte Original Senator Chronograph Panorama Date es, sin duda, la estrella. Vamos a verla en vivo y con precios.

 

Ya sé que decir “es la estrella” es una afirmación muy atrevida sabiendo que, como adelantamos en su momento, Glashütte Original ha presentado también un calendario perpetuo en su nueva colección Excellence. Pero es que el nuevo Senator Chronograph Panorama Date es sencillamente arrebatador. No sólo lo tiene todo técnicamente, es que su presencia enamora de manera instantánea.

Ocurre una cosa muy curiosa con Glashütte Original: todo el mundo alabamos sus piezas de inspiración más clásica porque son un canto a la alta relojería, al gusto por lo tradicional y por los acabados exquisitos. Eso es lo que ocurrió cuando se lanzó el primer Senator Chronograph Panorama Date en 2014, que es el que aparece a la izquierda en la foto superior.

GO tenía motivos para crear un reloj así, porque nada menos que integraba un calibre cronógrafo flyback y además automático. Un movimiento de ese calado requiere de las mejores artes de una manufactura porque, aunque es la complicación más ubicua por culpa de los movimientos de cuarzo, el cronógrafo es sin embargo una de las altas, altas complicaciones, y más aún siendo automático. De ahí que el traje del primer miembro de esta rama Senator tuviera las hechuras que recuerdan a los cronómetros marinos.

Pero resulta que ahora la casa sajona lanza una versión en negro mucho menos clásica, y nos entusiasma a todos. ¡Y no es la primera vez que ocurre! En enero del 2016 hablé de los Senator Observer (aquí) y ocurría lo mismo: la versión en negro te hacía chiribitas los ojos de lo bonita que es. A mayor abundamiento, dos meses después GO presentaba el reloj Excellence con el nuevo calibre 36 y, de nuevo, era la versión con esfera negra la que atrapaba más miradas y comentarios.

¿A qué se debe? Si lo supiera ya tendría mi consultora para asesorar casas relojeras. Seguro pagarían muy bien por saber qué es lo que mejor les va a funcionar. Pero lo único que sé es que el Senator Chronograph Panorama Date, comparado o no con su hermano mayor, exuda alta relojería y artes de seducción a partes iguales. Y no es difícil entender por qué.

La caja tiene 42 mm de diámetro y mezcla muy bien el satinado con el pulido, porque es inherente a Glashütte Original hacer relojes elegantes. La altura es de 14,6 mm. Es, en efecto, una pieza notable en la muñeca. ¿Es un problema? En mi opinión sería un problema si fuera delgado, porque no cuadraría con la potencia de su porte. Está claro: no se lleva bien con los puños de las camisas, pero es que ni le interesa al reloj ser delgado, ni a su dueño que lo sea, ni le quedaría bien a ninguno de los dos. El Senator Chronograph Panorama Date está hecho para que se vea, punto.

Al tener un bisel tan pequeño se le da más protagonismo a la esfera, que es el tour de force del reloj. La dial lacado en negro zaíno está surcada por índices horarios salvo a las 12 y a las 6 que han mantenido los caracteres romanos, lo único que recuerda al primer modelo lanzado. Las manecillas también han variado y ahora son de tipo Alpha, más dinámicas.

Y claro, lo que más llama la atención, lo que sin duda alguna define al reloj nada más verlo, es el baño de SuperLuminova con que han sido tratados los índices, numerales y manecillas (incluida la de la trotadora del cronógrafo). El tinte es tan potente que prácticamente brilla a la luz del día. Y con exactamente 5 segundos de linterna del móvil ya brilla como se ve aquí:

Un azul precioso, ¿verdad? La esfera presenta tres registros, dos más grandes (minutos del cronógrafo a las 3, pequeño segundero a las 9) y uno más pequeño para las 12 horas. Este menor tamaño sirve de contrapeso a las Fecha Panorama, marca de la casa. El conjunto resulta perfectamente equilibrado. Un pequeño detalle más: en la subesfera del pequeño segundero se ha incluido una indicación de reserva de marcha. Es discreta pero muy clara, y se integra perfectamente en la esfera para dar la información cuando se la necesite sin robar protagonismo al conjunto.

Y qué decir del movimiento. El 37-01 es un cronógrafo flyback automático con rueda de pilares y embrague vertical, que convierte las pulsaciones de los botones en un placer. Y es otro ejemplo más de la casa de cómo hacer un calibre según los cánones sajones: platina de tres cuartos, tornillos pulidos y azulados (ya vimos cómo se hace en la segunda parte del reportaje sobre la visita a la manufactura), rubíes vistos sobre chatones pulidos y ajuste por cuello de cisne.

La decoración incluye nervaduras Glashütte, bordes achaflanados y pulidos, acaracolado en la platina y un rotor también con nervaduras y un contrapeso de oro de 21 quilates. Por supuesto incluye las dos Gs, que simbolizan la mirada al pasado y al futuro a la vez (y que para mi gusto deberían ser al menos más pequeñas). El volante se mueve a 4 hercios y tiene 70 horas de reserva de marcha. Es todo visible a través del zafiro posterior. La caja, por cierto, es hermética hasta los 100 metros.

Todo el estilazo que se adivina cuando se ve el reloj queda corroborado cuando se ata a la muñeca, que es donde de verdad florece este Senator Chronograph Panorama Date. Imanta la mirada y da mucho que hablar en cuanto aparece. Glashütte Original lo lanza con correa de caucho, de piel o con brazalete de acero. El precio es de 13.500 euros para la versión con correa y de 15.000 euros con el brazalete. Quien quiera buscar varios modelos donde elegir va a tenerlo difícil, porque este reloj se lanza al mercado con unos argumentos que son muy difíciles de igualar y mucho menos superar. Ya se puede reservar en la boutique de la casa en Madrid. Más información en la recién renovada web de la casa, GlashütteOriginal.com.



Los nuevos Bulgari Octo Roma, con fotos en vivo y precios

 

Los Bulgari Octo Roma se han presentado este año como una variación más fácilmente llevable del Octo, el gran reloj masculino de la casa. Vamos a a ver las variaciones y lo bien que quedan en la muñeca.

 

La línea Octo apareció en 2012 y, como contaba cuando se presentó el repetición de minutos (aquí), su forma se inspira en el encofrado de la Basílica de Majencio, en el Foro Romano. La mezcla de líneas rectas y curvas otorgan al Octo una presencia única, absolutamente reconocible y muy elegante. De esta manera Bulgari consiguió uno de los objetivos más preciados: conseguir destacar sin perder la elegancia de un reloj de vestir.

Por otro lado, Roma tiene un significado especial para la casa: no sólo es la ciudad de fundación (en 1884) es, si nos ceñimos a los relojes, el origen de una de las colecciones más exitosas de la casa: la  Bvlgari Bvlgari. Pero es una colección muy de su tiempo y no a todo el mundo -si hablamos de clientes masculinos- le acaba de gustar.

Es verdad que también están los Diagono (como estos que vimos aquí),  pero su aspecto más deportivo los aparta de los ambientes serios. Por otro lado Bulgari es Bulgari y si llevas algo de la casa se tiene que notar, aunque sea en los parámetros del vestir formal. Por eso el Octo es un producto tan brillante: combina excelencia mecánica con elegancia y con una afirmación de estilo.

Ahora bien: aunque los Octo tienen un diámetro de 41 mm, su apariencia se hace demasiado sólida en algunas muñecas. Por eso aparecen estos Bulgari Octo Roma, que han suavizado su perfil para hacerlo más ponible. Creo que lo mejor es ver juntas las dos versiones para apreciar las diferencias.

Bulgari Octo

Bulgari Octo Roma

¿A que así se aprecia mejor? Básicamente lo que estamos viendo es una estructura mucho más ligera que la del Octo ya conocido. Aunque sigue habiendo numerosas líneas rectas (58 facetas, de hecho), el reloj parece ahora más redondo. El trabajo de adelgazamiento se ha centrado en las cuatro esquinas: han desaparecido esas, digamos, hombreras que le daban un aire más rocoso. Las asas también se han estilizado y han reducido su ancho. Sin embargo la caja sigue manteniendo los 41 mm de diámetro anteriores.

Aunque la casa no especifica la altura, el Bulgari Octo Roma es un reloj desde luego delgado que no tiene ningún problema en darle palique a los puños de las camisas. Hay un atractivo juego de superficies pulidas y satinadas -particularmente el bisel-, rematado por una elaborada corona con una inserción en cerámica negra. Aunque en la página web de la casa se dice que la estanqueidad es de 100 metros, en realidad es de sólo 50. No es el primer reloj en el que piensas cuando buscas un compañero de piscina, así que no es una falta grave.

El Bulgari Octo Roma se ofrece en acero, oro rosa o bicolor. Los colores de esfera disponibles son el negro, blanco y un precioso marrón que según le dé la luz desprende matices incluso burdeos. Éste es el único color -cuando menos por ahora- que está disponible para combinarlo con la caja de acero o con la de oro (que es la que mejor le queda, sin duda).

Es interesante la versión bicolor porque le da un toque de lujo a la versión de esfera blanca pero sin tener que pagar todo el precio de la caja de oro. Sólo el anillo bajo el bisel es de oro, lo justo para elevarlo de nivel sin las implicaciones de un reloj totalmente de oro. Las manecillas y los índices aplicados también lo son, al igual que la corona. Debo reconocer que al principio no reparé demasiado en él, seguramente porque tengo cierto desapego al bicolor. Pero una vez que te lo pones y te lo ves puesto el reloj te dice mucho más de lo que pensaba al principio.

En todas las versiones los índices tienen una estructura también facetada muy elegante. La parte superior está satinada, reforzando la sensación de lujo que todo el conjunto transmite. Las proporciones con respecto al Octo estándar han variado muy ligeramente. La configuración de la esfera es en realidad sobria, lo que es una buena idea: todo lo llamativo va en la caja, así que la misión de la esfera es ser el contrapunto elegante. Y por cierto con excelente lectura.

El Bulgari Octo Roma integra un calibre de manufactura. Es el BVL 191 Solotempo, un movimiento automático que se mueve a 4 hercios y aguanta 42 horas sin necesitar recarga. Está decorado con Côtes de Genève en el rotor y los puentes, bordes achaflanados y acaracolado en la platina.

A decir verdad el diámetro del movimiento, 25,60 mm, es demasiado pequeño para la caja en la que se aloja y por tanto se ve mucho metal. Pero en este caso no le queda mal, porque está a tono con la presencia sólida del reloj.

Con las nuevas medidas el reloj se lleva muy bien en la muñeca. Ya lo hacía antes, y ahora aún más. En verdad es uno de los relojes de hombre más atractivos del mercado, aunque sin duda habrá quien prefiera otras formas más conservadoras. Los precios varían según el modelo, pero no demasiado. Si escogemos la versión de acero con correa de aligátor, el precio es de 5.800 euros. Si preferimos la versión con brazalete de acero (que a mí me gusta mucho), el precio es de 6.380 euros. Es sorprendente una variación tan escasa de precio de la piel al brazalete. Normalmente el salto es mucho más notable.

La versión bicolor tiene un precio de 6.950 euros y, si nos decidimos por la versión de oro, el precio pasa a 18.300 euros. Basta mirar por ahí para darse cuenta de que el Bulgari Octo Roma no sólo es un reloj fantástico; es que también tiene unos precios muy competitivos. Más información en Bulgari.es.

 

 



Nuevo H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel: fotos en vivo y precio

 

El nuevo H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel recoge lo mejor de la casa (su calendario perpetuo y las esferas fumé) y lo presenta en una versión más asequible y fácil de llevar en el día a día.

 

A menudo hago referencia a la charla que tuve con el Director General de H. Moser & Cie., Eduard Meylan, en el Salon QP de 2014. Y lo hago porque es un ejemplo de lo que debe ser un directivo que se ofrece a dar una entrevista: se puso a hablar claramente de lo que es en realidad un negocio, aunque sea dentro del venerable mundo de la relojería.

Pero además demuestra que la estrategia de la casa está muy bien definida (aunque la verdad es que eso suele ocurrir en casi todas). Entonces me dijo que en 2016 lanzarían una nueva línea menos elitista y más sexi. En realidad la línea Pioneer apareció justo un año después, en la nueva edición del Salon QP. Es éste de aquí abajo, con caja en oro rosa y Pioneer Centre Seconds como nombre.

Se ve claramente cómo ha cambiado la esfera, que se vuelve más deportiva sin dejar atrás su esencia de reloj de vestir elegante. Sin embargo el Pionner Centre Seconds se lanzó en oro, lo que le alejó del concepto “menos elitista”. Más aún, se hacía un poco raro verlo con una correa de caucho. Ahora los nuevos modelos en acero vienen a poner las cosas donde deberían estar. En marzo se anunció el Pioneer Centre Seconds con un precio de 11.350 euros y ahora tenemos el H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel.

El uso del acero, seamos sinceros, es lo único que acerca los precios a un público menos selectivo. No hay oro barato, y no hay (salvo muy escasas excepciones) chapado en oro realmente elegante. Por otro lado en general no se puede considerar el acero como lo más refinado, pero es que ese departamento lo tiene cubierto (y con honores) la esfera fumé del H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel.

La caja tiene un diámetro de 42,8 mm y una altura de 11,3. No es, desde luego, un reloj pensado para estar escondido dentro del puño de la camisa. Más bien es una afirmación de estar al tanto de lo que es la alta relojería pero sin necesitar metales preciosos para dejar claro tu punto de vista. La corona está roscada; aparte de que le da más rigidez ayuda a conseguir una hermeticidad hasta 120 metros, algo no muy visto en relojes de este tipo. Por eso Moser afirma que los Pioneer son sus relojes deportivos.

El H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel está pensado para -por fin- poder llevar un calendario perpetuo todos los días. El mecanismo del calendario perpetuo de Moser es desde luego uno de los mejores y -sin duda alguna- más singulares del mercado. Lo mejor para saber cómo funciona es ver el vídeo que hice hace tres años con el Endeavour Perpetual Calendar (aquí).

Detalle de la estrella que señala los años bisiestos

Otra de las ventajas del calendario perpetuo es su discreción en la muñeca: salvo que lo conozcas pasa desapercibido. El H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel, al contrario que muchos otros calendarios perpetuos, no muestra el día de la semana. A cambio tiene un indicador de reserva de marcha, que señala la cantidad restante de los 7 días que le proporcionan su doble barrilete. Desafortunadamente sigue manteniendo las palabras “Up” y “Down”, aunque ahora hacen menos daño porque están mejor alineadas.

Las manecillas y los puntos sobre los índices integran SuperLuminova, algo que no ocurre con los demás modelos de la casa y que subraya su lado más dinámico. El azul fumé de la esfera, sin ser el seductor Funky Blue que hemos visto en varias ocasiones (aquí, o por ejemplo aquí), es de un azul nocturno precioso.

A mí el H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel me parece un reloj excelente, con un atractivo instantáneo. Asumo que en el futuro veremos más esferas fumé, lo que no hará sino aumentar su deseabilidad. El reloj tiene un precio de 38.000 euros. Más información en Moser.es.



IWC Da Vinci Automatic y Moon Phase 36 mm. Fotos en vivo y precios

 

Éste es el año Da Vinci para IWC, y así lo dejó claro en el SIHH 2017. La manufactura ha hecho especial hincapié en los relojes para mujer y ha lanzado los Da Vinci Automatic y los Moon Phase de 36 mm de diámetro, una medida muy polivalente para las muñecas femeninas.

 

Según se ha ido desarrollando su historia IWC ha sido una casa que siempre se ha decantado por modelos masculinos, fundamentalemente porque sus movimientos provenían de los relojes de bolsillo -mucho más grandes que los de muñeca-. De hecho todos los calibres propios actuales son también muy grandes. Por ejemplo el de este Portugieser o el que da vida al Portofino Monopusher.

Hasta ahora los relojes de mujer estaban a cargo de la colección Portofino (como éste), pero la configuración de la colección -por los numerales romanos y las manecillas- los hace mucho más formales en su aspecto. Como IWC tenía las manos libres para empezar de cero con los Da Vinci, ha decidido, con buen criterio, crear una nueva caja un milímetro más pequeña. Por eso ambos Da Vinci Automatic y los Moon Phase llevan el número como apellido. Es una medida que le da mucha versatilidad (salvo en el caso de que la mujer apueste por un reloj de hombre -y por cierto cada vez hay más-), y que por ahora se ofrece en acero u oro rojo, con o sin diamantes en el bisel.

La caja de los nuevos Da Vinci Automatic conserva la redonda esencia de la colección original. Pero las asas se han estilizado y se han hecho basculantes, de manera que el reloj se adapta perfectamente a la muñeca. Ha mantenido la misma corona relativamente grande, algo que van a agradecer unos dedos con la uñas pintadas porque no se dañarán tratando de manipularla.

Las esferas son todas plateadas salvo la versión en azul, aunque imagino que no tardarán en aparecer más colores. Son sin duda el punto fuerte de estos relojes porque están muy bien pensadas. En la parte central se ha creado un círculo de guilloché en bajorrelieve que da profundidad al conjunto. Los numerales son aplicados y, al tener una cierta altura, proyectan una casi imperceptible sombra sobre la esfera que aumenta esa profundidad.

En el Da Vinci Automatic la fecha ocupa una discreta posición a las 6 horas, mientras que la esfera de fases lunares está ubicada a las 12. Es una ubicación ya vista en los Portofino y que queda muy bien. El lugar habitual son las 6 horas, pero siendo el elemento preeminente del reloj IWC lo ha colocado a las 12, que es el punto de referencia en cualquier reloj.  La ventana está muy bien resuelta, con ese guilloché circular en la parte inferior y un cielo de azul profundo con unos cuerpos celestes plateados o dorados según sea la configuración de la esfera.

Los relojes se mueven gracias a los calibres 35111 (tres agujas) o 35800 (fase lunar). Son las variaciones del Sellita SW300 que IWC encarga según sus especificaciones. Se mueven a 4 hercios (28.800 alternancias/hora) y tienen una discreta reserva de marcha de 38 horas. Eso sí, son automáticos. La fase lunar se ajusta mediante un pulsador a las 2 horas.

El movimiento está tapado por una trasera sobre la que se ha usado el motivo de la “Flor de la vida”, un elemento decorativo de origen griego que fue muy repetido durante el Renacimiento porque responde en realidad a una configuración geométrica. Esta Flor de la Vida se ha convertido en el eje sobre el que pivota la imagen comercial de los Da Vinci Automatic 36.

A falta de comprobar la reacción de las clientas, a mí los relojes me parecen muy acertados. Tienen un porte que combina muy bien uso diario con otro más de gala, con unas esferas limpias y atractivas. Siendo como son relojes de mujer, IWC ofrece una gama de correas de piel de distintos colores que se pueden intercambiar fácilmente. Y además están hechas por la peletería Santoni, que tiene unos productos de una calidad intachable. También hay disponible un brazalete de eslabones de acero.

Con tanta oferta los precios de los Da Vinci Automatic también varían, lógicamente. La versión de tres agujas en acero tiene un precio de 5.700 euros y con brazalete 6.550 euros, mientras que la versión con fase lunar cuesta 8.950 euros. Si le añadimos diamantes en el bisel el precio es de  11.700 euros . Todos los relojes están disponibles ya en la boutique de la marca en Madrid. Más información en IWC.es.



En la muñeca: Blancpain Tribute To Fifty Fathoms Mil-Spec

 

 

Hay tal proliferación de relojes de inspiración vintage que decantarse por un modelo resulta cada vez más difícil. Salvo, claro, que te cruces con este Blancpain Tribute to Fifty Fathoms Mil-Spec, que te deja pocas dudas de por qué modelo apostar.

 

Como ya expliqué cuando hablé del Blancpain Fifty Fathoms Bathyscaphe Ocean Commitment II (en este artículo), el origen del Fifty Fathmos es militar, ya que fue una respuesta a la necesidad de los buceadores militares franceses de un instrumento fiable bajo el agua. Esa necesidad se encontró con Jean-Jacques Fiechter, a la sazón director general de Blancpain, que a su vez era un buceador (civil, claro) y comprendió perfectamente el requerimiento. Su respuesta vio la luz en 1953 bajo el nombre de Fifty Fathoms, el primer reloj de buceo del mundo.

En 1958 la Armada norteamericana estaba a la búsqueda de un reloj fiable de buceo que cumpliera con sus especificaciones militares (Military Specifications en inglés, de ahí el nombre del reloj). Una vez más la respuesta fue un Fifty Fathoms que en esta ocasión añadía un elemento adicional de seguridad que había hecho su aparición el año anterior: una ventana circular mostraba una esfera bicolor. Si la parte superior blanca empezaba a tornarse del color naranja inferior significaba que había entrado agua en la pieza y por tanto no era de fiar. Había que volver a la superficie.

Así fue cómo los SEAL (SEa, Air and Land) y los UDT (Underwater Demolition Teams) comenzaron a usar un Fifty Fathoms Mil-Specs 1. Luego, a principios de la década de 1960, con los MIL-SPEC 2, se lanzó una nueva edición Fifty Fathoms, conocida como Tornek-Rayville TR-900. La marina americana exigió la presencia de la pastilla de hermeticidad en todos estos modelos.

Es difícil que alguna vez la pastilla de un susto a un buceador, porque los poco más de 90 metros de estanqueidad del modelo original (50 brazas son 91,44 metros) se han transformado en este Blancpain Tribute To Fifty Fathoms Mil-Spec en 300 metros, aunque apostaría que pocas veces uno de estos relojes a bajar a más de un tercio de esa profundidad. Este modelo aniversario ha rebajado su medida de los 42 mm originales a 40,30 mm y una altura de 13,23, coronada por un cristal de zafiro curvado como el original.

El bisel unidireccional está recubierto por un cristal de zafiro antirrayas,  una innovación introducida por Blancpain en 2003 con el Fifty Fahoms «50th Anniversary» que protege del desgaste las indicaciones luminiscentes del bisel.  La verdad es que, mirando el anuncio del modelo original, se ve cómo Blancpain ha querido con este modelo ser absolutamente fiel con su ancestro, pero por supuesto actualizándolo con la mejor de sus tecnologías. La única concesión comercial ha sido la inclusión de la fecha a las 4:30, pero es tan discreta que sólo se ve cuando se la necesita.

El calibre que mueve el reloj es el 1151, un movimiento automático de 210 componentes con 4 días de reserva de marcha gracias a su doble barrilete. Está provisto de una espiral de silicio, que lo hace más ligero y, por ende, más resistente a los golpes. Además no reacciona a los campos magnéticos. Lo cubre una masa oscilante de oro macizo con un recubrimiento de NAC. NAC significa en inglés NanoAmorphous Carbon y es un tratamiento que supera al DLC en su dureza y resistencia al desgaste. Y resiste temperaturas el doble de altas que el DLC (que oxida a los 350 grados).

El Blancpain Tribute To Fifty Fathoms Mil-Spec es una edición limitada a 500 unidades y está disponible con correa NATO (como la que vimos aquí), correa de tela (como esta) o con el brazalete de estas fotos. Los precios de los modelos son de 13.290 euros con cualquiera de las correas o de 15.300 euros con el brazalete, y ya se pueden reservar en las dos boutiques de la casa en Madrid. Más información en Blancpain.es.



David Beckham, nuevo embajador de Tudor y su Manifiesto Born To Dare

 

Tudor acaba de anunciar que David Beckham es el nuevo embajador de la marca y de su campaña Born To Dare. El deportista, embajador de Unicef e icono de la moda y el estilo encaja perfectamente con lo que la marca llama su “Manfiesto”.

 

En 2017 Tudor lanzó su nueva campaña “Born To Dare” (nacidos para arriesgarnos). Refleja la historia de la marca y aquello que representa hoy día. Numerosos héroes individuales eligieron Tudor para acompañarles en sus hazañas, ya sea en tierra, hielo, aire o bajo el agua. También hace referencia a la visión de Hans Wilsdorf, el fundador de Tudor y Rolexque creó los Tudor para que aguantaran las condiciones más extremas. Por último, hace referencia a aquello por lo que la marca es conocida hoy.

Tudor Heritage Black Bay S&G

El espíritu Born To Dare de Tudor se expresa en el MANIFIESTO, apoyado globalmente por los embajadores cuyos logros resultan de un enfoque vital arriesgado. David Beckham es uno de ellos y por tanto encaja perfectamente en la familia Tudor.

1.- REIVINDICAMOS LO CLÁSICO, PERO TRANSGREDIMOS EL STATU QUO

Hans Wilsdorf definió los Tudor como “un reloj que sus agentes puedan vender a un precio menor que los Rolex, pero que siga reteniendo los estándares de fiabilidad“. Los Tudor de hoy no se han separado de la visión original. Siguen los fundamentos de excelencia, pero reinterpretan la historia para ofrecer algo único. Como el Black Bay S&G que lleva David Beckham.

2.- CONSERVAMOS LO MEJOR DEL PASADO: LOS MEJORES MÉTODOS DE RELOJERÍA, EL MEJOR DISEÑO

El mejor ejemplo es el mayor éxito de Tudor, el Black Bay: en 1958 el Oyster Prince Submariner referencia 7924 presentó la corona de gran tamaño, mientras que el “Snowflake” Tudor Submariner, utilizado por la Marina francesa en los 70, presentó la icónica manecilla de copo de nieve. La versión de bronce une al modelo con los materiales tradicionalmente usados en el mundo submarino. La versión actual, además, integra un calibre de manufactura.

3.- HEMOS NACIDO CON UN PROPÓSITO. HEMOS  SUPERADO LAS PRUEBAS MÁS EXTREMAS

Durante años los relojes de Tudor han pasado pruebas de durabilidad en la muñeca de personas particularmente intrépidas: en las carreteras alpinas, en la Expedición Británica al Norte de Groenlandia, en los equipos de rescate de la Fuerza Aérea Norteamericana o bajo el mar con los buceadores franceses. Y siempre funcionaron. Hoy, ya sea en ambientes formales o informales, los Tudor siguen manteniendo su espíritu de herramienta fiable y duradera.

Un Tudor North Flag estuvo en un bloque de hielo durante todo el SalonQP y siguió funcionando ¡en parámetros COSC! incluso con la reserva de marcha prácticamente acabada.

4.- PARA LOS QUE ESTÁN DISPUESTOS A TODO. PARA LOS QUE AFRONTAN SUS MIEDOS. PARA LOS QUE SE REINVENTAN CADA DÍA

Los usuarios de un Tudor hoy en día no son muy diferentes a los del pasado. Son gente con actitudes no convencionales, con ambición. Como Tudor, creen en aprender del pasado y construir sobre las experiencias pasadas. Es gente que aprecia las cosas bien hechas y que se enorgullece de poseerlas. Claramente David Beckham le sienta bien a Tudor, y viceversa. Más información en Tudor.es.



Dior Chiffre Rouge A05: fotos en vivo y precio

 

Esto es que es personal: a mí siempre me han gustado los relojes masculinos de Dior y siempre había querido hablar más de ellos, pero nuestros caminos habían divergido durante mucho tiempo. Hoy me he encontrado este Chiffre Rouge A05 y me he saltado la cola de publicación para hablar de él, porque me he vuelto a enamorar. Estas cosas pasan.

 

Es difícil dotar de personalidad propia a un reloj basándose en las formas. En la mayoría de los casos los relojes sacan la cabeza por encima del inmenso mar de relojes masculinos gracias a la esfera, no a la caja. Los relojes que consiguen hacerlo se convierten en modelos de referencia porque no necesitan de cambios en los diales para ser reconocidos. No son muchos los que pueden presumir de ese logro, pero este Chiffre Rouge A05 y sus hermanos de colección son de esos pocos.

La caja de los relojes “Cifra Roja” -que es lo que significa el nombre- tiene una forma asimétrica. Si sólo nos fijamos en la parte izquierda estaremos viendo un contorno clásico redondeado, con la carrura extendiéndose hasta las asas. Sin embargo, si miramos hacia la derecha las curvas se convierten en rectas que dotan a la pieza de una apariencia musculada, poderosa.

Además las proporciones de dichas rectas son también asimétricas con respecto al círculo de la esfera, lo que singulariza su porte aun más. Y para terminar, los pulsadores del cronógrafo tampoco ocupan lugares equivalentes, porque el de puesta en marcha se asienta sobre el plano inclinado y el de reseteo, que además tiene forma cilíndrica, está en el plano recto.

Es, a todas luces, un despropósito. Y sin embargo es un despropósito que funciona maravillosamente y que sirve para hacer del Chiffre Rouge  05 un reloj sin complejos, fresco, que se desenvuelve con paso resuelto y descarado en el mundo de la relojería masculina. Es cierto que últimamente -y para mi desdicha- la propia Dior tiene un tanto arrumbada la colección en favor de las colecciones femeninas (las verdaderas best-sellers de la casa). Pero eso no le resta ni un ápice de atractivo a un modelo que ya lleva al menos tres años en el mercado.

Aunque tradicionalmente los Chiffre Rouge tenían unas medidas muy contenidas, con un máximo de 38 mm de diámetro, cuando se rediseñó la caja para fortalecerla los diámetros crecieron; el reloj de tres agujas subía a 39 mm y el cronógrafo pasaba de 39 a 41 mm. Nada que ver con la esa locura que sufrimos años atrás de los cronos descomunales, 41 mm es una medida incluso comedida. Sin ser desde luego un reloj delgado tampoco tiene una altura desproporcionada. Yo creo que debe rondar los 13 mm de altura, por lo que no tiene demasiados problemas para socializar con los puños de camisa. Por cierto que Dior aprovecha el lateral para grabar el número de referencia del reloj, algo que yo no había visto antes.

Además las asas cortas e inclinadas permiten que el reloj complemente incluso muñecas delgadas sin que cabecee sobre ellas. Toda la estructura del reloj está construida en acero sobre el que se ha adherido caucho, que además está texturado de tal manera que a primera vista uno diría que es un metal graneado. No es así. El caucho tiene una textura rugosa que es visualmente muy atractiva y sobre todo tiene un tacto único.

Es una sensación muy orgánica, porque tampoco tiene el tacto duro al que estamos acostumbrados en los cauchos habituales en las correas. Es mucho más textil, podríamos decir. De hecho pensaba que era algún tipo de tela o de piel hasta que he leído las características técnicas. Me ha dejado realmente sorprendido, y sobre todo me ha cautivado. Además en el brazalete Dior ha dejado a la vista un perfil de acero satinado, lo que reduce el aspecto más deportivo para darle un toque elegante y francamente ponible.

Hay un detalle más sobre la caja que me gusta mucho, aunque no sé si tiene una base real: me gusta pensar que la corona se diseñó para recordar al tapón de la colonia Eau Sauvage, uno de los iconos de Dior que, habiendo nacido en 1966, sigue plenamente vigente (y que usé durante mucho tiempo y de la que todavía conservo un precioso neceser).

La esfera es más sobria, y con buen criterio: demasiados estímulos difuminan el efecto del reloj. Sobre un plano con decoración rayos de sol se asientan tres registros: pequeño segundero a las 3 horas, contador de 30 minutos a las 9 y de 12 horas a las seis. Por supuesto, como en toda la colección, el reloj presenta la fecha en rojo, en una sencilla ventana a las 4:30. Es el mismo rojo que colorea la trotadora del cronógrafo, y que se repite en el pulsador de reseteo. Alrededor de la esfera se sitúa un discreto taquímetro. Las manecillas tienen una franjas luminiscentes, pero la lectura en la oscuridad no es la más destacada de las características del reloj.

El calibre del reloj es el ETA 2894-2, la alternativa de la casa al 7750. Se mueve por tanto a 8 hercios y tiene una autonomía de 42 horas. No sólo eso, es la versión más alta y por tanto tiene la certificación COSC, por lo que estamos hablando de un cronómetro. La masa oscilante tiene el nombre de la casa grabado, pero queda eclipsada por el rojo vibrante del zafiro posterio. Desafortunadamente, y a pesar de que la corona es roscada, el Chiffre Rouge 05 es hermético sólo hasta 50 metros.

No hace falta que diga lo bien que queda el reloj en la muñeca porque no hay amor sino hay conjunción con la pieza, ¿verdad? Pues sí, queda muy bien. Elegante y atrevido, con una textura muy seductora. Incluso el cierre desplegable está muy bien diseñado, con un diseño sobrio pero elegantemente resuelto. Le va que ni pintado.

El Dior Chiffre Rouge 05 se puede encontrar en las boutiques de la marca, y tiene un precio de 5.900 euros. Por este precio te llevas un reloj muy singular, con mucha personalidad y que seguro que inicia más de una conversación, además de tener una construcción y acabados intachables. Me gusta mucho, mucho. Más información en Dior.es.

 

 



Chopard Mille Miglia 2017: fotos en vivo y precios

 

Hoy termina la conocida como “la corsa più bella del mondo” (la carrera más bella del mundo), que recorre Italia desde Brescia a Roma y vuelta.Y un año más el cronometrador oficial lanza sus Chopard Mille Miglia, con dos modelos: uno en acero y otro en oro.

 

Karl F. Scheufele, presidente de Chopard, en la Mille Miglia 2017

Supongo que todos los seguidores de la marca conocen la pasión del fundador de Chopard, Karl-Friedrich Scheufele, por los coches, hasta el punto que él mismo participa en la carrera italiana. Por eso cada año presenta una nueva versión de los Chopard Mille Miglia.  Y como este año la carrera celebra su 90 cumpleaños uno de los dos modelos lanzados es una edición aún más limitada en oro, sin duda la más interesante de las dos. Analizaremos la versión de acero, que no hay que perder de vista, en la siguiente página.

CHOPARD MILLE MIGLIA CLASSIC XL 90TH ANNIVERSARY

La Mille Miglia nació como una prueba de velocidad y paso a serlo de resistencia. Y en sí misma es un ejemplo de lo que eso significa, porque llegar a 90 años no es cualquier cosa. Para celebrarlo se ha lanzado esta versión en el metal de los ganadores: tiene una caja de oro rosa de nada menos que 46 mm de diámetro. La sensación de tamaño es mayor por la esfera blanca y porque integra una corona muy grande (para poder ser accionada incluso con guantes) y unos pulsadores del cronómetro con forma de pistón, que es lo que requiere un reloj así.

Con 13,12 mm, la altura del reloj es también notable. Sin embargo esa altura le ayuda a estar mejor proporcionado, y desde luego sobre la muñeca se equilibra perfectamente. La verdad es que aunque sea un cronógrafo dudo mucho que alguien se lo vaya a poner para conducir porque el oro rosa está perfectamente pulido a espejo, así que mejor no exponerlo a arañazos. Es un oro rosa muy bonito que de hecho tiende al rojo, sobre todo en el reverso. Las formas clásicas de la pieza están perfectamente logradas. Si a ello le unimos la impecable ejecución de la esfera, estamos ante un reloj que no pasaría desapercibido hace décadas (salvo por su anchura, claro).

La esfera está realizada de tal manera que recuerda a los antiguos diales de porcelana. No lo es, pero el efecto está magistralmente conseguido, y además acentuado por los numerales de estilo retro. Está también impecablemente hecha la “rotura” de arábigos provocada por los registros interiores. Otro buen detalle es haber escrito Horas y Minutos sobre las subesferas del cronógrafo, como aparecía en los antiguos tableros de mandos de los coches. Las subesferas están remarcadas por un borde dorado, al igual que las manecillas. Tanto los numerales como las agujas están impregandos de SuperLuminova con una suave tonalidad azul.

Para animar un reloj aniversario de la carrera que tanto gusta al presidente de la casa Chopard no se iba a conformar con cualquier movimiento, así que ha integrado lo mejor de la casa: el calibre manual cronógrafo flyback L.U.C 03.07-L. Como ya descubrimos cuando visitamos la manufactura (en este artículo), los calibres L.U.C son la gama alta de la casa y reciben toda la sabiduría de sus relojeros, tanto en su desempeño como en decoración.

Está fabricado en alpaca, aleación que permite un trabajo muy preciso y unos biselados extraordinarios. Las piezas más profundas del movimiento están perladas y doradas. Las piezas superiores, las que dan movimiento al cronógrafo, están fabricadas en acero o rodiadas. Además el calibre -que se mueve a 4 hercios y tiene 60 horas de reserva de marcha- ostenta el sello del Punzón de Ginebra, lo que garantiza su nivel de acabados. Y además está certificado por el laboratio COSC como cronómetro.

A pesar de su tamaño el Chopard Mille Miglia Classic XL 90th Anniversary Limited Edition se asienta perfectamente sobre la muñeca gracias a la correcta proporción entre anchura y altura, así como a una buena correa de becerro barenia con un tratamiento especial que con el tiempo va adquiriendo una pátina que acentúa su aire de época.

Como su nombre indica el reloj es una edición limitada. En este caso, y en conjunto con el aniversario que conmemora, solo se harán 90 unidades. Su precio es de 38.420 euros, y se puede encontrar en las boutiques de la casa. En la siguiente página vemos el otro modelo dedicado a la carrera.

 



Nuevos REC 901, hechos con piezas de Porsche 911 recicladas

REC 901 es la nueva colección de la casa REC, que siempre utiliza piezas de coches muy conocidos para hacer sus relojes. Rinde así homenaje a los vehículos y de paso crea piezas únicas. En este caso el homenajeado es el Porsche 911, al que algunos consideran el automóvil más bello creado nunca. Vamos a ver los tres modelos y sus precios.

 

En primer plano el 902. A su izquierda el 03 y a su derecha el 01

REC es una de esas empresas que lo tiene muy claro. Relojes inspirados en vehículos hay muchos y marcas asociadas con nombres del motor también hay muchas. Pero lo que hace REC es notablemente más nicho que todas las demás, en tanto en cuanto se centran en un solo vehículo de una marca que luego no repiten (ni la marca ni el vehículo), y además utilizan pedazos genuinos de dicho vehículo.

Como ya vimos cuando hablamos (en vídeo y en texto) del Mustang P51, REC utiliza vehículos de desguace e informa al propietario del reloj del coche que ha utilizado. Para ello incluye en la caja un pequeño folleto explicativo y, sobre todo, el número de chasis en el reloj. En este caso aparece en una pequeña placa en el lateral de la carrura. Esto es una forma muy inteligente de atraer fans a la marca.

REC 901-01

Y digo fans y no tanto propietarios de Porsche 911 porque, si tanto los coches como los relojes son mercados aspiracionales, entiendo que el que ya tiene el coche no necesita el reloj, pero el que le gustaría tener el coche al menos puede tener algo relacionado con su sueño; y sin duda mucho más personal que cualquier otro objeto relacionado con su icono particular. Se podría argüir que se hacen muchos relojes para acompañar a un vehículo (se me ocurren ahora mismo el Jaeger-LeCoultre Amvox2 Aston Martin, o el Zenith y su El Primero Ranger Rover por ejemplo).  Pero la colección REC 901 es más personal porque incluye trozos reales del vehículo. Así que si yo fuera un dueño lo que querría es que mi reloj tuviera un trozo de mi coche. No sé, quizá REC se debería plantear hacer relojes a medida.

REC 901-03

Sea como fuere quien sea un seguidor del vehículo va a encontrar muchos detalles familiares. El que no lo sea y le guste el reloj por lo que es también va a encontrar muchos detalles de los que disfrutar. Cuando hablamos de los relojes de Porsche Design hablamos del origen de la casa y de cómo Ferdinand Alexander “Butzi” Porsche diseñó el que se convertiría en el seguramente más reconocible vehículo de la casa y uno de los más importantes -y exitosos- de la historia del automóvil.

La caja de acero de los REC 901 (de 44 mm de diámetro y 13 de altura y hermética sólo hasta 30 metros) sigue las formas del coche desde el parachoques trasero hacia adelante. Entre las asas encontramos una referencia a una de las partes más reconocibles del reloj: la rejilla del alerón trasero.

Por supuesto la esfera también tiene que ver con el 911, física y alegóricamente. Es en la esfera, en su base, en la que se ha utilizado una trozo de la chapa de un Porsche 911. De esta manera cada reloj, aunque sean de los modelos 01,02, ó 03, siempre será único porque ningún trozo será igual. En el caso de los relojes que aparecen aquí pertenecen a un 911 de 1976 que se compró en 2003 para ser restaurado. El capó se sustituyó por su mal estado y fue esa pieza la que se utilizó para estos relojes, una vez troceada y tratada para que la corrosión no prosiguiera y dañara el mecanismo.

REC 901-01

Supongo que los seguidores del Porsche 911 verán muchos guiños en la esfera que le recuerden al vehículo. Pero para el resto de los mortales a los que no nos suena tanto, creo que lo mejor es poner una foto del salpicadero original de 1963 para ir viendo parecidos.

La esfera de estos REC 901 tiene muchos puntos de atención, al igual que el cuadro de mandos del vehículo: salvo en superdeportivos, es difícil ver 5 esferas en un salpicadero. Justo debajo de las 12 aparecen dos ventanas con forma de mariposa para la indicación de la reserva de marcha de 48 horas, que recuerda a los indicadores de reserva de combustible y presión y temperatura de aceite y agua. Según se descarga el muelle va apareciendo un color igual que el de la manecilla del segundero. Por encima de la base de la esfera se encuentra el círculo con los índices horarios, y sobre éste las ventanas de día de la semana y del mes. Estos pertenecen a unas subesferas decoradas con guilloché. Por último, a las 6, aparece una apertura para la fecha. Yo diría que éste es el único elemento fuera de lugar, porque no hay ningún indicador con esta forma en el coche original.

En cualquier caso el conjunto es armonioso y ofrece una notable sensación de profundidad gracias no sólo a los diferentes niveles, sino también a las texturas distintas que se aprecian en toda la esfera. Además hay que remarcar toda la información que ofrece el reloj para lo modesto de su precio. Ello es debido al uso del calibre automático Miyota 9100. Todas las indicaciones se pueden ajustar desde la corona (inspirada en el claxon del vehículo). Tan solo el mes se cambia mediante un pulsador, ubicado a las 2 horas.

REC 901-02

Los relojes integran, creo que por primera vez en los relojes de la casa, pintura fosforescente. Tanto en el círculo exterior de los minutos como en los índices horarios y las manecillas. No es desde luego la característica más prominente de esta colección, pero se agradece que REC vaya añadiendo elementos que aumentan el valor de sus piezas.

La parte trasera del reloj se ha decorado también, y de manera muy inteligente: se ha cubierto el calibre con un embellecedor que recuerda a las llantas fabricadas por Otto Fuchs para el bólido de Porsche. Además esta decoración no se sitúa por encima del cristal, sino que cada triángulo resultante tiene su propio cristal. Es un buen detalle que, una vez más, aumenta el valor de la pieza.

En la foto se puede apreciar además el mecanismo para el cambio de las correas, que hace que toda la operación sea extremadamente sencilla y, sobre todo, segura. Ya no hay peligro de rallar la caja o la correa con la herramienta tradicional. Todas las correas se han hecho a imagen de las tapicerías que Porsche ofrecía para sus vehículos.

Aunque los relojes son básicamente iguales, entiendo que REC ha querido darle a cada uno un carácter siquiera levemente distinto. Así el REC 901-01 es el más polivalente, situándose en un punto medio entre lo más deportivo y lo más serio, por así decir.

El 02 es más neutro, quizá más elegante porque las tonalidades beis se imponen a las grises y no se utiliza ningún color para destacar el segundero ni la reserva de marcha.

Por último el REC 901-03 es el más claramente deportivo por la correa que lleva y por los acentos en naranja, un color siempre relacionado con lo más sport. Aunque no sé si el naranja se ha usado mucho durante la vida comercial del Porsche 911.

Quizá alguien se pregunte por qué la colección se ha llamado REC 901 y no REC 911. Aparte de que seguramente se intenta evitar un conflicto con Porsche por temas de uso indebido de denominaciones comerciales, 901 fue el nombre original del vehículo, pero una demanda de Peugeot obligó a Porsche a cambiar el nombre. Los relojes ya se pueden encargar, aunque se entregarán en septiembre. El precio es común: 1.695 dólares, que al cambio vienen a ser unos 1.515 euros. Un precio que te garantiza un buen reloj, con una estética diferente y en cierto modo única. Además incluye un calendario completo, algo no habitual en este segmento de precio. Más información en RECwatches.com.

 



Tercera generación de los Bell & Ross BR Vintage: Fotos en vivo y precios

 

 

Veinte años y nueva cara: Bell & Ross ha rediseñado parte de su colección Vintage, una gama de relojes que le hace dura competencia a sus hermanos cuadrados. Sigue manteniendo el mismo espíritu de aviador, pero ha variado tamaños y elementos para seguir siendo una colección tan exitosa como hasta ahora lo ha sido. Vamos a ver qué nos ofrecen estos BR Vintage.

 

Hay que recordar que toda la gama de relojes Vintage tiene cajas redondas. En ella está la colección dedicada a (o inspirada por) la Primera Guerra Mundial -como éste– y la que tiene su musa en la Segunda Guerra Mundial -como el primero de estos dos-. Por último está la colección BR 123 (tres agujas) y BR 126 (cronógrafos), que son los que se han modernizado ahora, diez años después de su primera actualización.

Se han unificado los nombres bajo la denominación Bell & Ross BR Vintage, dando así más cohesión al conjunto. La numeración también se unifica: 92 significa tres agujas (o 4 cuando en el futuro haya un GMT), mientras que 94 significa cronógrafo. Las manecillas son siempre iguales: espada para la de las horas y bastón para los minutos. Como los diámetros se han reducido también lo han hecho los numerales dentro de la esfera. Pero no sólo reducen su tamaño (que es lógico) sino que además son más esbeltos, por lo que resultan más sobrios y elegantes. Lo que no varía es la perfecta legibilidad y el fantástico tratamiento con SuperLuminova.

Los tres modelos (por ahora, habrá más a lo largo del año) comparten un cristal de zafiro abombado y una menor altura, haciéndolos más cómodos de llevar con traje. Por otro lado todos los relojes incluyen un contrapeso de la manecilla de segundos central con forma de avión. Además el contrapeso es más corto que antes, lo que le viene muy bien porque en las versiones anteriores “pisaba” el texto encima de las 6 horas, como en este caso y en este otro. Por último, todos los modelos son herméticos hasta los 100 metros, lo que les permite desenvolverse sin problemas en deportes acuáticos -sin llegar a ser verdaderos relojes de buceo, por supuesto-. Veamos ahora los tres modelos, presentados en Baselworld 2017.

BR V1-92 BLACK STEEL

Dentro de los BR Vintage este BR V1-92 ha sido toda una sorpresa. En realidad casi podríamos decir que es un reloj nuevo, y explico por qué: dentro de los BR 123 siempre ha habido relojes de tres agujas y fecha, pero eran todos de 41 mm de diámetro. Sin embargo el BR V1-92 tiene una medida de 38,5 mm de diámetro. Es decir, mucho más de vestir que lo que había hasta ahora. Esto no sólo agradará a los puristas sino que gustará a las mujeres, que hasta ahora se tenían que conformar con los modelos cuadrados BR S (que además tenían 39 mm de lado y por tanto resultan más grandes que este modelo).

En el BR V1-92 la caja está satinada, de manera que toda la atención va a la esfera. Está perfectamente equilibrada porque la fecha, siempre presente en los relojes de Bell & Ross, pasa desapercibida hasta el momento en que la buscas. Ello es gracias a su forma circular y sobre todo a que el fondo está pintado en el mismo negro que el resto de la esfera. En esto la verdad es que B&R es un ejemplo: ya que el mercado te demanda una fecha, haz lo posible por integrarla de la forma más grácil posible. Y eso hacen.

Al lado de los demás modelos de la casa este BR V1-92 es posible que llame menos la atención, pero a mí no me extrañaría que poco a poco coja fuerza comercial. Es un modelo equilibrado y muy atractivo en su sencillez. Tiene un precio de 1.990 euros.

BR V2-92 BLACK STEEL

La segunda derivada de los BR Vintage es este BR V2-92. Es sin duda un modelo más polifacético porque, aunque su inspiración en los relojes de piloto es obvia y por tanto cae más del lado informal, su altura comedida y la buena presencia de la esfera le sirven de salvoconducto para los días de oficina.  Además las nuevas asas, más curvas, le ayudan a ajustarse mejor a la muñeca. V2 significa que el reloj tiene la otra medida disponible de la colección: 41 mm de diámetro (en vez de 43). Eso significa mayor número de clientes potenciales y mayor comodidad.

La caja está coronada por un bisel de aluminio anodizado y coloreado en negro, que además y por primera vez es rotativo (en ambas direcciones). Bell & Ross no lo especifica, pero entiendo que como el reloj puede sumergirse en el mar el anodizado será de 20 micras, que es el que se utiliza para los ambientes marinos. Es más ancho que los anteriores y los numerales más grandes, así que tiene mucha más presencia. También son novedad los protectores de la corona. Aunque sea roscada un extra de protección nunca viene mal, y además así acentúa el aire deportivo.

Tanto el BR V1-91 como el BR V2-92 utilizan el calibre BR-CAL 302, que no es otro que el Sellita SW300-1. Eso se traduce en una frecuencia de 4 hercios, 38 horas de reserva de marcha y sobre todo una fiabilidad demostrada. El calibre se puede ver a través del zafiro posterior, lo que es un detalle por parte de Bell & Ross. Sería de agradecer, sin embargo, que la decoración del mismo no fuera tan espartana. El logotipo grabado no es suficiente para contrarrestar una presencia pensada para estar escondida bajo un fondo de acero. Pero en fin, al menos se ve el motor.

Y así queda en la muñeca: muy bien. Como decía sus hechuras le permiten agregarse a los colegas de la oficina y salir airoso, porque el reloj tiene ese atractivo que Bell & Ross siempre ha sabido dar a sus relojes, un je ne sais quoi que te engancha enseguida. Gran mérito el de Sébastien Gobert, el diseñador de la casa. El precio del reloj es de 2.600 euros con correa de piel y de 2.900 euros con brazalete.

 

BR V2-94 BLACK STEEL

El último ejemplar de la colección BR Vintage es el BR V2-94. Tiene el mismo diámetro que el anterior modelo, y por eso es V2. Y, como ya dije antes, 94 identifica a los cronógrafos. También tiene las mismas asas curvadas y los protectores de corona, así como el bisel de aluminio en negro (si bien en este caso acoge un taquímetro). Además los pulsadores son ahora roscados, una protección adicional para evitar accionarlos debajo del agua… y tener que salir de ella para enviarlo al servicio técnico.

Todo ello contribuye a una prestancia sólida pero elegante, porque la esfera está muy despejada para un cronógrafo y la estilización de los elementos le sienta muy bien. En este caso el segundero central trabaja a las órdenes del crono. Los segundos constantes se leen en el registro de las 3 horas, mientras que a las 9 hay un contador de 30 minutos para los tiempos parciales.

Bell & Ross siempre utiliza doble registro (el que más me gusta es este Officer Brown, que por cierto ya anticipaba la medida de 41 mm). Para muchos es la verdadera configuración de un crono y desde luego la más equilibrada estéticamente. Y como siempre la discreta fecha está a las 4:30 horas. Se podría argumentar que debería ir a las 6, pero entonces le quitaría el sitio a uno de los arábigos que tanto distinguen a Bell & Ross. Además se parecería mucho al Omega Speedmaster o incluso al Rolex Daytona, con quienes comparte un aire leve.

Quiere decirse que cuando ves el V2-94 inmediatamente te “recuerda a”, pero no puedes afirmar ni mucho menos que sea una copia de ningún reloj. Simplemente tiene un aire de familia que comparte con los relojes que aparecieron en la época que estos BR Vintage homenajean. Una vez más mérito del diseño, que consigue integrarse en una época sin perder la personalidad propia.

En este caso el calibre utilizado es el BR-CAL.301, seudónimo bajo el que opera el ETA 2894-2. Aquí la decoración es mucho más elaborada, con platinas acaracoladas, puentes perlados y Côtes de Genève en el rotor, además del logotipo grabado. Funciona -por años sin fin- a cuatro hercios y tiene 38 horas de reserva de marcha.

El BR V2-94 también está disponible con correa de piel y con brazalete. El primer tiene un precio de 3.900 euros, mientras que con el metal el precio sube hasta los 4.200 euros. De hecho ese el único punto flaco que le veo al reloj, y no pequeño: por 100 euros más ya tienes un Omega Speedmaster Moonwatch (con piel o brazalete), y esa competencia es casi imbatible.

Por cierto que tanto la correa como el brazalete de los tres BR Vintage son muy cómodos. El cierre desplegable está perfectamente ejecutado y la hebilla de hebijón tiene el Et de la marca para rematar el aspecto retro del reloj.  Por último, el brazalete tiene los eslabones más finos y se adapta mucho mejor a la muñeca. Además en el cierre tiene regulación para poder encontrar mejor la medida más adecuada.

Los BR Vintage estarán disponibles entre julio y agosto, tanto en la boutique online de la marca como en los puntos de venta autorizados. Más información en Bell&Ross.es.



Los nuevos Nomos Glashütte Aqua. Presentación oficial en España

 

Cuando vieron la luz los nuevos Nomos Glashütte Aqua en Baselworld 2017 se convirtieron en uno de los temas de conversación de la feria, por atractivos y atrevidos . Ahora han sido presentados en España, y hemos podido verlos y sentirlos más de cerca.

 

En una tarde de esas típicas de primavera (ahora sol, ahora nubes, ahora sol, ahora viento, ahora un trueno…) Nomos nos citó en una casa que, todos coincidimos, no podía ser más “Nomos”. Y la ocasión lo merecía, porque eran los Nomos Glashütte Aqua los que querían tomar la escena. Hay que señalar Nomos lleva casi desde sus comienzos en España de la mano de la relojería y joyería Wempe. Para quien no lo sepa, Wempe es también una casa relojera ubicada en Glashütte, muy cerquita de Nomos. Además tienen el laboratorio en el que se llevan a cabo las pruebas de cronometría a los relojes alemanes (casi iguales que las del COSC).

Sin embargo ha sido la primera vez que Nomos, la empresa, hacía una presentación oficial en España. A mí me hacía especial ilusión, y no sólo porque me gusta mucho Nomos; es que la gente de Nomos es de lo mejorcito que hay en la industria. Siempre sonriendo, siempre atentos, siempre haciendo la vida del periodista más fácil.

Club Automat Datum Atlantik

En mi opinión Nomos es una empresa modélica dentro de la  industria relojera cuyos méritos no están suficientemente reconocidos, aunque seguramente parte de la culpa es suya por no saber comunicarse mejor. Y es que en eso son muy alemanes: el mayor esfuerzo se pone en hacer sus relojes muy bien, en tener un camino bien marcado y coherente y una política comercial cristalina. Pero en este sector tan hiperestimulado necesitan publicitarse más.

Esta presentación, muy orientada al mundo web y las redes sociales, va por el buen camino. Y sí, es un maravilloso defecto: al contrario de lo que ocurre muchas veces aquí lo primero, lo innegociable, es el producto. Por eso los que aman la relojería irremediablemente aman a Nomos Glashütte.

Club Automat Datum Signalblau y Ahoi neomatik signalrot

Nomos fue pionera en la venta de sus relojes por internet, exponiendo claramente sus precios. A su vez crearon -y siguen expandiendo- una red comercial a la que apoyan de la mejor manera posible: ellos defienden el precio de manera que el cliente final nunca se da sorpresas, siempre encuentra lo mismo al mismo precio allí donde vaya.

Esto hace que los puntos de venta estén contentos con ellos y por tanto defiendan el producto con más ímpetu. Además, al tener los escalados de precios correctamente -y estrictamente- establecidos se evita el mercado gris, que ha lastrado (y sigue aplomando) a la industria relojera suiza.

Ahoi Datum Atlantik

Decía que la empresa tiene su camino bien marcado y es verdad: comenzó construyendo relojes muy bien acabados y a muy buen precio para los que además hacían sus propios calibres, salvo el conjunto de escape (o “assortiment”, como lo llaman los suizos). En 2014 presentaron su propio “Swing System”, que por fin sustituía el assortiment de otros (Nivarox, creo) por el suyo propio. Fue un logro impensable en una manufactura tan pequeña.

Club neomatik y Ahoi neomatik con el calibre de manufactura DUW 3001

Por último, en 2015 Nomos presentó el DUW 3001, su calibre totalmente de manufactura y con unas prestaciones más que sorprendentes: una altura de tan solo 3,2 mm, que le convierte en uno de los calibres automáticos más delgados del mercado. De hecho es el más delgado de entre los que se producen en masa.

Ahoi neomatik

Para celebrarlo Nomos introdujo la línea neomatik (así, con minúscula), que vimos en vídeo aquí. En realidad eran las colecciones que ya tenía (aunque no todas) a las que les añadió el calibre y le dio algunos cambios estéticos para distinguirlas de las ediciones estándar.  No se me ocurre ninguna marca independiente que en tan pocos años haya hecho tanto.

Los cuatro Club neomatik

Este año la casa germana ha sufrido un frenesí creativo y ha presentado nada menos que 16 relojes. Pero no ha creado una colección absolutamente nueva, sino que ha tomado dos familias que no recibieron el nuevo calibre en su momento y ahora lo pueden estrenar. Y con caras renovadas. La primera es la familia Club. Es el modelo más fácil de aceptar porque muestra la hora de manera sencilla y clara, con unos grandes numerales arábigos.

Club neomatik signalblau

Los nuevos Nomos Club neomatik tienen una caja de 37 mm y se ofrecen con los colores plateado, signalblau (azul sirena), signalrot (rojo sirena) y Atlantik (azul marino). Sin duda las esferas con más éxito son la signalblau y la signalrot, porque los colores parecen salirse de la esfera por lo vibrante de sus tonos. Se ha aumentado la hermeticidad hasta 200 metros, lo que les permite sumergirse sin problemas. Pero claro, no son un diver como tal; ni tampoco lo quieren ser. Son relojes de calle y de oficina con colores atrevidos y porte suavemente deportivo. Basta ver sus pulidos a espejo para darse cuenta de los relojes vienen de un origen más formal. Son buceadores competente, pero ocasional. Y sin embargo la mezcla funciona muy bien.

Todos vienen con una correa NATO gris que, unida al tamaño del reloj, lo hace más para mujer que para hombre. Los amantes de los relojes pequeños están de enhorabuena, sin embargo, porque si te gustan los tamaños pequeños, estos relojes se llevan perfectamente.

También existe un Nomos Glashütte Aqua en versión Club pero de mayor diámetro: 41,5 mm y sólo 9,78 mm de altura. Se llaman Club Automat Datum, que como su nombre indica incluye fecha. Es una ventana a las 6 que está pintada del mismo color que la esfera, por lo que se integra perfectamente. En este caso el calibre no es el DUW 3001, sino el también automático DUW 5101. Tampoco hay esfera roja (con buen criterio, creo yo).

 

Y la otra familia que se ha apuntado a los chapuzones es la Ahoi.  Más formal que los Club en la escritura sobre la esfera, pero igualmente llamativo en los colores porque se ha usado la misma paleta. Hay que hacer notar cómo siempre la manecilla del pequeño segundero es naranja, que le queda muy bien porque aviva la esfera (salvo con el rojo, donde está muy desaparecida).

En el caso de la versión no neomatik (llamada Ahoi Datum) el diámetro es de sólo 40,3 mm, mientras que la altura crece levemente hasta los 10,64 mm. Nada que no pueda negociar el puño de la camisa. Aquí también desaparece el rojo para dejar paso a colores más formales (salvo el Azul Sirena, claro).

Decía antes que las versiones pequeñas tienen un tamaño más para mujer, acentuado por el suave gris de la correa NATO. Esta es la prueba, en la que se ve qué bien quedan en una muñeca femenina:

Los precios de los Nomos Glashütte Aqua son como siempre imbatibles, sobre todo si estamos hablando de calibres de manufactura. Los Club neomatik tienen un precio de 2.420 euros (menos la versión plateada, que cuesta 80 euros menos). Los Club Automat Datum cuestan 2.740 euros. Por su parte los Ahoi neomatik tienen un precio de 3.160 euros (80 menos para la esfera plateada) y los Ahoi Datum cuestan 3.620 euros. Durante mayo van a estar disponibles exclusivamente en Wempe, y después ya en los puntos de venta habituales. Y por supuesto en la web de la casa. Más información en NomosGlashütte.com.

¡Qué bien quedan!



Las exportaciones de relojes suizos crecen por primera vez desde 2015

 

Las exportaciones de relojes suizos en marzo crecieron por primera vez en 21 meses, poniendo fin -al menos temporal- al declive de ventas de la industria.

 

Nada menos que un 7,5%. Eso es lo que subieron las exportaciones de relojes suizos en marzo, hasta los 1.600 millones de francos suizos. Eso son casi 1.500 millones de euros con el cambio de hoy. El resultado se benefició también de las dos jornadas laborales extra, sin las cuales el resultado hubiera caído un 2,6%.

El aumento de la demanda de relojes de Rolex, Omega y Cartier dieron un impulso a la economía helvética, para la que las exportaciones de relojes supone aproximadamente un 10% del total. La tendencia en Asia parece haber invertido su curva: Hong Kong tuvo un crecimiento sobre el año pasado de un 18,1%, poniendo fin -por ahora- a las vertiginosas caídas de los últimos 25 meses.

En Estados Unidos el crecimiento fue del 15,6%, aunque su tendencia a medio plazo es claramente negativa. Aunque las exportaciones de relojes suizos a Japón creció un 8,3%, el país sigue la misma tendencia negativa que E.E.U.U. También aumentó el turismo chino en Europa, mientras que el consumo interno creció nada menos que un 37,7%.

En Europa el Reino Unido sigue siendo el motor del lujo, con un crecimiento del 6,4%. A ello contribuye por un lado la debilidad de la libra, que hace más atractiva si cabe la capital británica. Pero también los atentados en Francia, que desvían a los turistas hacia Londres.

Aunque los metales preciosos siguieron su caída en marzo, otras categorías tuvieron un crecimiento notable: el acero subió un 12,5% y los bimetales un 15,1%, mientras que los otros materiales pegaron un salto del 49% positivo.

Las exportaciones de relojes suizos entre 200 y 500 francos (precio de exportación) crecieron por encima del 20%. Los productos por debajo de los 200 francos disminuyeron levemente su valor (-2%), pero con mayores volúmenes (+6,2%). Los relojes por encima de los 500 francos aumentaron acordes con el crecimiento general.

Las acciones del Grupo Swatch y de Richemont se han disparado esta semana, a la espera de nuevos datos de exportación. En concreto las acciones del Grupo Swatch casi llegan a los 400 francos suizos. Es la primera vez desde mediados del 2015. Esperemos que la tendencia se mantenga y podamos hablar de una mejora generalizada y, por encima de todo, continuada.

Foto de Katarzyna Kos

 



El campeón olímpico Saúl Craviotto, nuevo embajador de Baume & Mercier

 

El pasado miércoles 25 Baume & Mercier me invitó a la presentación del deportista español Saúl Craviotto como embajador. El mero hecho de que sea español ya era suficiente para hacerme acudir. Pero es que después de haberlo conocido me doy cuenta de la gran suerte de tenerlo a bordo del mundo de la relojería.

 

Sí, es verdad: el piragüista Saúl Craviotto es un hombre muy atractivo; de hecho, según dice Baume & Mercier, está considerado como uno de los veinte atletas más sexis del mundo. Pero no es eso lo que le hace tan buen embajador (bueno sí, eso siempre ayuda, claro). Lo digo porque hablando con él resulta que es lo que en lenguaje llano llamaríamos un gran tipo.

En el palmarés de este leridano afincado en Gijón figuran dos oros olímpicos (2008 en Pekín y 2016 en Río de Janerio), una plata en Londres 2012 y un bronce también en Río. Y desde 2009 hasta 2014 ha conseguido 7 medallas del Campeonato Mundial, 4 de las cuales son de oro.  Por último, en cuatro años de participación en el Campeonato Europeo su puesto más bajo ha sido la medalla de plata, con un oro ganado en 2009.

Así que motivos para tenérselo creído le sobran. Y sin embargo Saúl Craviotto es una bella persona. Cuando alguien que está rodeado de un montón de gente a la que no conoce y con voces que requieren su atención sonando por los cuatro costados, habla con todo aquel que se le aproxima desde la modestia y la cercanía y con una sonrisa que incluso se adivina tímida, ha de ser por fuerza una buena persona.

Saúl durante la presentación en la que había unos simuladores de piragua

Pero es que además Saúl es Policía Nacional, dentro de la Unidad de Reacción y Prevención de la Policía Nacional. Una profesión que demanda un perfil bajo y que le va a llevar a cambiar su destino al Grupo de Participación Ciudadana porque “permitirá preservar también mi seguridad. Nos tomamos a risa cuando me reconocen practicando una detención, pero es serio. Y me ha pasado tras Río…”. Seguramente el momento más notorio de su carrera policial fue su vídeo dirigido a los maltratadores:

Y además, y por encima de todo en su corazón, Saúl Craviotto es esposo y padre de una niña, que por cierto pronto va a tener un hermano le haga compañía. “Yo es que tengo dos trabajos -me dijo- la policía y el deporte. Pero cuando llego a casa tengo otro, porque tengo a mi hija”.  ¿Y cómo se hace todo eso? “Puf, y yo qué sé. Con mucha coordinación. ¡Pero mucha!”. Y sí que le debe hacer falta; sólo hay que mirar su cuenta de Twitter para darse cuenta de la cantidad de sitios en los que está (sin contar con su jornada laboral como policía).  Por cierto que en un acto del 4 de marzo ya lucía su Baume & Mercier Clifton Club. Se nota que es verdad lo que dice: “no me lo he quitado desde que me lo dieron”.

Y es que los nuevos Clifton Club son la gran apuesta de Baume & Mercier para este año, con el objetivo de conectar con un público más joven a los que les ofrece una pieza francamente atractiva, con esferas variadas y correas distintas. Espero que a no mucho tardar os pueda traer un artículo con fotos y vídeo, porque yo creo que el reloj promete.

Espero que la relación entre Baume & Mercier y Saúl Craviotto sea larga y fructífera, porque ambos se lo merecen. Y hay que felicitar y agradecer a B&M que tenga el coraje de acercarse a deportes minoritarios, sin tanto oropel como otros pero con auténticas estrellas. Recordemos que Saúl está a una medalla de alcanzar a David Cal, el deportista español con más medallas olímpicas. Así de grande es el agente Craviotto. Más información en Baume&Mercier.es.

Un orgullo haber conocido a Saúl

 

 



MB&F LM1 Final Edition: el adiós a una leyenda

 

MB&F nos ha escrito para anunciar que deja de fabricar uno de sus relojes más significativos, y lo hace con una edición especial creada en un material que hasta ahora no habían usado: el acero, que además lo convierte en el modelo más asequible. Es el nuevo MB& LM1 Final Edition.

 

Ya sabemos que MB&F -o, por mejor decir, su creador Maximiliam Büsser- no es una fuente de creaciones relojeras al uso. Como él mismo repite a menudo, los relojes que crea están siempre relacionados con su propia experiencia vital. Por eso tiene creaciones tan dispares y sobre todo tan distintas de lo que estamos acostumbrados a ver. Sólo hace falta echar una mirada a los artículos que he publicado sobre la marca para constatar este hecho (están todos aquí).

Pero relojes con diseños rompedores siempre se van a encotrar por ahí. Lo que diferencia a MB&F es que sus diseños siempre siguen el más riguroso criterio relojero, tanto en lo que se refiere a exactitud como en acabados, ambos siempre de altísimo nivel. Por eso siempre se ha rodeado de relojeros de prestigio para que diseñen sus relojes, y por eso su marca se llama Maximiliam Büsser y Amigos. El MB&F LM1 Final Edition es por ahora el orgullos representante de esta estirpe de grandes relojes inusuales.

En 2011 nació la Legacy Machine Nº1, que se convirtió en un icono instantáneo gracias al volante suspendido de -y sustentado por- un puente curvo y pulido. El volante dotaba de vida a dos esferas enfrentadas que regulaban la información con una corona cada una, a las 4 y a las 8. La reserva de marcha -de 45 horas- la indicaba una columna vertical que iba cayendo según se agotaba; uno de los diseños más originales y a la vez atrevidos que yo he visto.

Desde su primera aparición se han construido 435 piezas, convirtiéndose en el reloj más vendido de la casa. Lo hemos visto en oro rojo, oro blanco, platino o titanio, y con esferas de color azul, gris o verde. Y ha visto dos interpretaciones de artistas: Alain Silberstein y Xia Hang (esta última la vimos en vídeo aquí).

La MB& LM1 Final Edition repite caja de 44 mm por 16 mm de altura, pero esta vez se ha elegido el acero. La elección del modesto metal no debe sorprender porque no son pocas las veces que se ha usado en alta relojería como excepción a la norma, convirtiendo con el tiempo a esas pocas unidades en piezas muy buscadas. Mira, por ejemplo, lo que ocurrió con este Patek Philippe.

De los acabados estéticos se ha ocupado el insigne Kari Voutilainen, mientras que el motor se construyó bajo los auspicios del no menos insigne Jean-François Mojon. La esfera toma un color marrón precioso que conjuga perfectamente con las esferas blancas y las manecillas de acero azulado.

El MB& LM1 Final Edition (la colección entera, de hecho) es la combinación perfecta de modernidad y clasicismo, que ahora debe morir para hacer sitio en los talleres de la casa a las piezas ya existentes y las que vendrán. Lo mismo ocurrió en 2015 con el mítico HM3 que vimos aquí. Es una edición limitada a 18 unidades con un precio unitario de 79.000 francos suizos (unos 73.000 euros), a los que hay que añadir el IVA. Personalmente lo voy a echar de menos. Más información en MB&F.com



Los relojes de Mr Jones Watches, con vídeo y precios

 

Yo no suelo hablar de los llamados “relojes de moda”, pero los de Mr. Jones me han encantado. El segmento de relojes de moda tiene una oferta infinita en la que destacar cuesta mucho, y eso es precisamente lo que ha conseguido Mr. Jones con sus relojes.  Mr. Jones es una empresa  londinense que surgió con la idea de que, ya que tenemos móviles donde mirar la hora exacta, los relojes pueden ofrecer algo distinto. Y lo hacen: esferas con diseños diferentes a los que estamos acostumbrados, buenos acabados, detalles cuidados y precios muy asequibles.

Todos los relojes de Mr Jones Watches tienen la misma caja de acero quirúrgico y asas integradas. La empresa es muy abierta sobre el origen de sus relojes: “diseñado en Londres y fabricado en China”. Hay siempre un terror mítico sobre la calidad de las cosas fabricadas en China. Y no hay por qué: depende del control de calidad al que estén sometidos. El iPhone está fabricado en China pero -salvo baches anecdóticos- su calidad es intachable. En el caso de los relojes de Mr Jones la calidad es bastante mejor de lo que cabría esperar. La fabricación en China se alterna con la producción en Londres, ya que la empresa tiene un pequeño equipo que lleva a cabo los relojes de edición especial y unos cuantos de la colección estándar. Son estos de aquí.

Los relojes miden 37 mm de diámetro por 46 de largo, por lo que son piezas que están en el límite de ser pequeñas. Si en el futuro hubiera también de 39 ó 40 milímetros serían ideales, pero entiendo que cuando estás haciendo relojes tan baratos, que no superan los 200 euros, tienes que amortizar bien la maquinaria antes de cambiarla.

Pero los diseños son tan buenos que no importa mucho. El más discreto de ellos -y sin embargo llamativo- es el The Accurate, con el famoso tema del Memento Mori (recuerda que vas a morir). La manecilla de las horas forma la palabra remember y la de los minutos you will die. Además cuando miras la hora te ves a ti mismo, porque la esfera es un espejo. En realidad la idea es que, sabiendo que de esta no salimos vivos, lo que deberíamos hacer es disfrutar de cada día. O, como habitualmente se dice también en latín, Carpe Diem.

Otro ejemplo de cómo Mr. Jones se aparta de los diseños tradicionales es el reloj Sun and Moon. Al igual que podemos encontrar en relojes antiguos, los cuerpos celestiales indican el paso del día y de la noche. La ventana está dividida en 12 unidades que van de las 6 de la mañana a las 6 de la noche, que son señalados por el Sol y la Luna.

Por su parte, la manecilla central indica los minutos.  En el Sun and Moon se han añadido además elementos de paisaje. Durante el día se ven pájaros o caballos y por la noche animales relacionados con la oscuridad como el gato o la lechuza. El reloj es francamente bonito, el diseño es delicado sin ser cursi y es mi favorito sin duda.

Pero además Mr. Jones también ofrece relojes mecánicos a los mismos precios asequibles. Uno de ellos es The Green Man, El Hombre Verde, el motivo escultórico tan común desde finales del Imperio Romano  y que presenta una cara rodeada o de la que nacen hojas. En este caso Mr Jones ha usado las imágenes creadas por el artista victoriano William Morris.

El reloj utiliza un movimiento Seagull ST 1721  mecánico que integra una hora saltante. De verdad que a veces te preguntas por los precios de la industria relojera. los Seagull no son precisamente los calibres mejores del mundo, ni los mejor acabados. Pero que puedan ofrecer una complicación como la hora saltante en este nivel de precios es llamativo. Es lo que tiene fabricar millones de piezas al año. La hora aparece en los dientes superiores, mientras que en los inferiores  se muestran los minutos agrupados de cinco en cinco. Todo ello en una caja terminada en PVD negro para ofrecer mejor contraste con la esfera. Se mueve a 3 hercios y tiene una reserva de marcha de 42 horas. En efecto la hora es difícil de leer, pero ya hemos dicho que ese no es el principio que rige Mr Jones.

Por último el reloj The King, otro de los éxitos de la casa y que tiene una versión femenina, The Queen. Utiliza el mismo movimiento de hora saltante, que en este caso aparece en el corazón del rey. Pero para mostrar la hora emplea cartas.

El as es la hora en punto, el 10 de tréboles negro indica los diez minutos, un as y un dos los veinte minutos. Tres dieces indican la media hora, mostrando ladeldiez de corazones rojo para no confundirlo con la carta que indica los diez minutos. Un as y un cuatro indica menos veinte -o sea, 40 minutos transcurridos- y un as y un cinco, menos diez.

Los relojes de Mr Jones quedan muy bien en la muñeca, aunque como ya he dicho caen del lado pequeño. Eso tiene la ventaja de que los hace atractivos también a mujeres, y eso que la marca tiene incluso un tamaño más pequeño aún. Y debido al tamaño de la caja la correa es también estrecha, de tan solo 18 milímetros. Pero para mí son defectos menores si lo comparamos con lo mucho que ofrecen.

Aunque la forma de las cajas es siempre la misma, hay que agradecer el que la casa se preocupe de que haya variedad. Así podemos encontrar cajas cepilladas, pulidas a espejo o recubiertas de PVD.

Por último los relojes vienen muy bien presentados, con una caja de cartón mucho más elegante que las habituales de plástico. Una cinta identifica el reloj para darle un toque menos industrial, y las instrucciones son del mismo tamaño de la caja. Nada que ver con lo que se suele encontrar en el mercado. El envoltorio las hace perfectas para regalar.

Los relojes de Mr. Jones se venden a través de la web de la propia marca. Los precios están empiezan en las 145 libras y, salvo algunas ediciones especiales, no superan las 200 libras. Eso quiere decir que puedes tener un reloj con un diseño muy especial por un precio inferior a 200 euros, e incluso uno mecánico por menos de 250 euros. No se puede pedir más. Más información en MrJonesWatches.com.



Nuevos Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition con fotos en vivo y precios

 

 

Hacía tiempo que no sabía nada de Edox y verlos de nuevo en Baselworld 2017 ha sido una sorpresa muy agradable. Me he encontrado con unos relojes bien hechos y muy al tanto de los precios que pide el mercado. Sin duda lo más destacado han sido los Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition, unos diver con un atractivo instantáneo.

 

La verdad es que casas relojeras como Edox (o como Alpina, que vimos ayer) son las que tienen una situación de mercado más peliaguda, porque compiten en un segmento de precio en el que hay infinidad de propuestas. Si su precio aumenta enseguida entran en colisión con marcas de más prestigio. Pero si se ven tentados a recurrir a la venta de relojes de cuarzo entran en otra zona de guerra aún más cruenta y en la que cuesta aún más destacar.

¿Qué hacer entonces? Pues la respuesta está en estos dos Delfin Fleet 1650: Edox ha recurrido a su propio fondo de armario, que es importante, y ha actualizado uno de sus diseños para ofrecer imagen, calidad de construcción y precio ajustado. Es un esfuerzo fabuloso porque cuando no se es grande todo cuesta más, pero es que no queda otra. Y el resultado es muy bueno.

Aunque Edox es muy conocido por su patrocinio del equipo de carreras Sauber F1, tiene sin embargo mucha relación con el mundo acuático y por eso sus relojes siempre han tenido buena hermeticidad. Estos nuevos delfines son estancos hasta los 200 metros, mucho más de lo necesario para aquellos a quienes va destinado el reloj.

Los Delfin Fleet 1650 se presentan con dos cajas: la primera es de bronce y la segunda de acero. Ambas tienen un bisel unidireccional de acero y asas integradas. Si le añadimos el cristal -que es de zafiro- con una forma muy abovedada, nos encontramos con unos divers vintage perfectos. Hay que recordar que Edox tiene patentada una corona de doble sello, lo que le ahorra el estar roscada. Por eso también tiene unos pequeños protectores, que además estilizan la figura.

Por cierto que el nombre tiene una explicación: Edox apoya a la Oficina de Indonesia para la Protección del Patrimonio Cultural en una investigación subacuática para recuperar 5 barcos de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, que se hundieron allí en 1650. La expedición se desarrolla entre abril y mayo.

Las esferas son francamente atractivas porque el naranja contrasta muy bien con el negro de la versión de acero, y aún más con el azul de la de bronce. Los índices son dobles con una franja pintada en medio, al igual que las manecillas. La SuperLuminova está presente en las franjas blancas de las agujas y en las líneas pintadas sobre los índices. Es cierto que la punta del segundero no es luminiscente (así que no cumple con las normativas de los relojes de buceo), pero es que tampoco era esa la idea del reloj.

Al ampliar la foto se ven pequeños fallos en la aplicación de la pintura, probablemente porque son prototipos

En la ventana de fecha se ha optado por dejar a la vista los discos del día y la fecha. Normalmente el hueco intermedio se tapa, pero en este Delfin Fleet 1650, al ser tan retro, no queda mal. O por lo menos a mí no me disgusta.

El reloj se mueve gracias al que Edox llama Calibre 88, que no es otro que el Sellita SW220-1. Eso significa movimiento automático con rotor bidireccional, 4 hercios, discretas 38 horas de reserva de marcha, cambio instantáneo de fecha y día, remonte manual y parada de segundero. El movimiento no se ve: está tapado con un fondo en el que se ha grabado una Rosa de los Vientos con datos de antiguos mapas que sirvieron para encontrar las naves hundidas. Además aparece el número de la colección y la frase “There is no certainty, there is only adventure”. (No hay certezas, sólo aventura). Muy bonito el fondo, ciertamente.

El diámetro de la caja es de 43 mm, pero por sus formas y las esferas oscuras el reloj parece más bien de 40 mm. En cualquier caso se lleva bien sobre la muñeca y resulta francamente seductor. El reloj se asegura sobre el pulso gracias a una correa de piel (aviejada en el caso de la versión de bronce) terminada con una hebilla personalizada. Pero el conjunto se vende con un estuche de cuero para llevar el reloj que además incluye una atractiva correa NATO. Todo un detalle.

Los Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition son, como su nombre indica, dos relojes en edición limitada: el modelo de bronce a 200 unidades y el de acero a 300 unidades. Eso va a hacer que se conviertan en objetos muy deseados, sobre todo la versión de bronce que es sin duda la más llamativa y mejor resuelta estéticamente. De hecho a España van a llegar -si acaso- sólo unas pocas unidades, por lo que hay que darse prisa en reservarlas.

El precio de la versión de acero es de 1.850 euros, mientras que el precio para la versión de bronce es de 2.190 euros. Yo creo que estos Delfin Fleet 1650 van a ser -o deberían ser- una nueva gama dentro de Edox, porque tienen todos los argumentos para triunfar -sobre todo si costaran algo menos para competir mejor-. Por ejemplo: ¿qué tal la versión de acero con la esfera azul? ¿Y en verde? ¿O en marrón? Yo creo que tienen un gran futuro. Más información en Edox.es.

 



Alpina Startimer Pilot Automatic: relojes de aviador bien hechos y con buen precio

En Baselworld 2017 han visto la luz los Alpina Startimer Pilot Automatic, una nueva versión de su gama más popular y con unos precios muy aquilatados. Qué buen momento para incorporar la marca a Horas y Minutos.

 

 

UN POCO DE HISTORIA

Estos Alpina Startimer Pilot Automatic no surgen de la nada: basta con mirar la historia de la maison para encontrar sus raíces. Los relojes Alpina nacieron en 1883. Es decir, tiene tanto o más abolengo como muchas marcas más conocidas. La fundó Gottlieb Hauser y en el primer cuarto del siglo pasado era una marca muy innovadora. De hecho el nombre surgió para proteger los excelentes calibres que creaba y que no llevaban identificación. Fabricaban relojes en Suiza y en Glashütte y vendían relojes tanto a civiles como al ejército. Para pilotos, desde 1921.

En 1938 crearon los relojes “Alpina 4”, basados en los 4 principios que deben regir los relojes deportivos y que todavía están vigentes hoy en día: deben aguantar las sacudidas, ser herméticos, antimagnéticos y tener una caja de acero. Alpina siguió con paso firme hasta la famosa “crisis del cuarzo”, momento en que comenzó un lento e inexorable declive.

En 2002, cuando ya se veía abocada al cierre, fue comprada por los fundadores de Frederique Constant. El objetivo era el de revitalizarla y, con la misma filosofía que FC, crear relojes bien construidos y asequibles. Ahora ambas marcas pertenecen a Citizen, lo que les garantiza suficiente financiación para seguir adelante.

ALPINA STARTIMER PILOT AUTOMATIC

Modelo chapado en oro rosa

Estos Alpina Startimer Pilot Automatic cumplen perfectamente los preceptos establecidos por la marca. Están bien hechos y los recortes en precio los hacen muy atractivos. Todos comparten la misma idea constructiva, pero hay dos modelos en acero gris (esfera blanca y esfera azul, que no aparece en este artículo) y el modelo con esfera antracita con caja de acero con un color como de titanio. Por último, una versión chapada en oro rosa.

Modelo en titanio

Las cajas están todas satinadas salvo el bisel, que está pulido, al igual que el canto de las asas. Es una buena opción porque les da un toque más refinado. No son relojes pensados para llevar con traje, claro. Aunque la altura sea de sólo 10,70 mm el diámetro (44 mm) y la configuración de la esfera los aleja de las situaciones formales. Más aún con esa gran corona cónica, típica de un reloj de piloto.

Versión en acero

Pero aunque el Alpina Startimer Pilot Automatic no sea un reloj “para las ocasiones” sino para todos los días sí es encomiable cómo la casa quiere mimar al usuario con pequeños detalles de decoración que los aleja de los acabados de -por ejemplo- muchos relojes asiáticos de parecido nivel de precio.

Las esferas están realizadas en mate con un graneado muy fino sobre el que resaltan perfectamente los numerales y las manecillas, todos generosamente tratados con material luminiscente. El triángulo que sirve de logotipo de la casa está presente en el contrapeso del segundero central y sobre las 12 horas.

El texto a las 12 está equilibrado a las 6 con una información francamente satisfactoria: el reloj es hermético hasta los 100 metros, gracias entre otras cosas a su corona roscada. Llama la atención los índices cardinales invertidos: los de las 12 y las 6 están tumbados mientras que los de las 9 y las 3 son verticales. La verdad es que la combinación funciona muy bien. También hay una ventana de fecha, discreta porque el fondo es el mismo que el de la esfera.

La legibilidad es extraordinaria en todos los modelos, gracias al tamaño de índices y numerales y a que tanto estos como las manecillas están perfiladas para que resalten más. En el caso de la caja chapada en oro rosa se ha usado el mismo acento en la esfera. Esta es una versión que se aleja de lo que es un reloj de piloto al uso, pero también tiene su encanto.

Por dentro se mueve el calibre llamado AL-525, que no es otro que el Sellita SW200-1. Eso significa una frecuencia de 4 hercios y 38 horas de reserva de marcha, además de una durabilidad contrastada. El movimiento no se ve porque está tapado con un fondo ciego. Muy bien resuelto, por cierto.

Alpina, como otras marcas que luchan en su despiadado segmento de mercado, es muy sensible a los problemas que ahora mismo tiene la industria. Por eso ha pegado un tajo notable a los precios de estos Alpina Startimer Pilot Automatic. Los precios comienzan en 990 euros para la esfera blanca y la azul. Si se quiere la esfera antracita el precio es de 1.050 euros, y si prefiere la versión chapada en oro el precio alcanza los 1.290 euros. No está nada mal, ¿verdad? Los relojes estarán disponibles en junio, más o menos. Más información en Alpina.com.



IWC Da Vinci Chronograph Edition “Laureus Sport for Good Foundation”

 

Un año más, IWC presenta un reloj para la Laureus for Good Sport Foundation. Esta vez el modelo elegido pertenece a la colección que ha visto la luz este año: el IWC Da Vinci Chronograph Edition “Laureus for Good Sport Foundation” que vamos a analizar con fotos en vivo y precios.

 

 

UN POCO DE HISTORIA

Laureus Sport for Good fue creada en el año 2000, pero su génesis se remonta a los años 70 en Nueva York. El sudafricano Johann Rupert, fundador del Grupo Richemont, estaba trabajando allí y era muy amigo de una estrella negra de los New York Yankees. Rupert se dio cuenta del cuidado que ponía su amigo al firmar pósters a los niños blancos. Cuando le preguntó el porqué respondió: “Si un niño blanco tiene mi póster en su dormitorio difícilmente discriminará a un compañero negro en el colegio”.

Después, en 1995, tuvo lugar la victoria en el Rugby World Cup del equipo de Sudáfrica, que unió a todo el país, prácticamente recién nacido, bajo una misma bandera para animar a su equipo. Estos dos hechos llevaron a Rupert a proponer la creación de una organización que utilizara el deporte para causas benéficas. Así nació Laureus, que desde entonces ha recaudado unos 100 millones de euros y apoyado 150 proyectos en todo el mundo. Cada año celebra una gala en la que premia a los deportistas más destacados.

IWC (que, como ya sabemos, forma parte del Grupo Richemont) ha sido socio de Laureus desde 2006. Cada año lanza una versión dedicada (como esta, por ejemplo), y parte del dinero recaudado en la venta de cada reloj va a la fundación.

 

IWC DA VINCI CHRONOGRAPH EDITION “LAUREUS SPORT FOR GOOD FOUNDATION”

Los relojes de IWC para Laureus siempre cumplen las mismas características: son ediciones limitadas, tienen la esfera azul y se venden en las boutiques de la marca. En este caso estamos hablando de una caja Da Vinci de acero y de 42 mm de diámetro, con una generosa altura de 14,5 mm. Es decir, es un reloj prominente sobre la muñeca. Es notable cómo el cristal de zafiro sobresale por encima, debido a delgadez del bisel que cede su presencia a la esfera.

Cuando digo que es una caja Da Vinci me refiero a que tiene una forma redonda clásica, acentuada por la forma de las asas. Son cortas y gruesas y la superficie de unión con la carrura, muy pequeña, deja más a la vista el círculo. Destacan también los pulsadores del cronógrafo y su base acanalada a juego con la corona. Esta, como es habitual, lleva grabado el nombre y el lema de la manufactura (Probus Scafusia).

La esfera del IWC Da Vinci Chronograph es, como siempre en las ediciones Laureus, de un azul precioso, con una decoración rayos de sol que crea una inacabable panoplia de tonos según reciba la luz; desde el azul claro al más profundo. También juega con la luz el pulido de los numerales arábigos. Las manecillas de punta de lanza tienen el tamaño perfecto y están facetadas para que su lectura sea óptima aún en con luz directa.

El dial está subdividido en dos esferas. La superior acoge las mediciones del cronógrafo en dos manecillas superpuestas, de manera que la lectura de minutos (60) y horas (12) se lean como si fueran las horas y minutos del reloj. Es, además, un cronógrafo flyback.

La esfera inferior integra el pequeño segundero y una ventana de fecha. Seguramente habría quedado mejor con el fondo azul y los numerales en blanco, pero no es menos cierto que eso habría comprometido la legibilidad del dato.

En conjunto la esfera resulta armónica y elegante, con un aire muy clásico que es el que se ha buscado para la colección Da Vinci. Recordemos que esta colección fue presentada en el pasado SIHH 2017, y poco a poco irán apareciendo en nuestra web los diferentes modelos con fotos en vivo.

La disposición de la esfera viene dada por el calibre de manufactura 89361, un movimiento automático que late con una frecuencia de 4 hercios y proporciona 68 horas de reserva de marcha. Integra función de parada de segundero y volante antimagnético de Glucydur. Sin embargo no es visible porque, como siempre, el fondo está decorado con el dibujo ganador del concurso que cada año propone IWC.

En este caso se celebró bajo el lema «Time Well Spent» y el jurado se decidió por el dibujo de Hou Ye, un niño de Shanghái de 12 años. A pesar de su discapacidad mental y sus limitaciones motrices, Hou Ye participó en los Special Olympics East Asia. En la imagen del vencedor se puede ver como él mismo alcanza su mejor marca  sobre los esquís y exhibe una sonrisa de felicidad.

Este IWC Da Vinci Chronograph Edition “Laureus Sport for Good Foundation” se ciñe sobre la muñeca con una correa negra de piel de aligátor creada por Santoni, la peletería de IWC que entrega siempre unos productos de altísima calidad. Se asegura con un cierre desplegable en acero. Es una edición limitada a 1.500 unidades y ya está disponible en la boutique de IWC en Madrid. Su precio es de 13.700 euros, que no está nada mal para todo lo que te llevas (además de ayudar a buena causa). Más información en IWC.es.

 



Nuevo Blancpain Fifty Fathoms Bathyscaphe 38mm. Fotos en vivo y precios

 

Blancpain ha presentado en Baselworld 2017 su nuevo Fifty Fathoms Bathyscaphe 38mm, un diver automático con la última tecnología que apela tanto a hombres como a mujeres.

 

El Fifty Fathoms es un icono de Blancpain. Muchas veces los iconos son eso, imágenes que gustan pero que están de exposición y, en el caso de la relojería, sólo son buscados por los aficionados más devotos. No es el caso del Fifty Fathoms, que es también un éxito de ventas con una popularidad a la que no se le pone nunca el sol. Prueba de ello son los nada menos que 61 modelos que componen su colección.

En Horas y Minutos ya hemos visto algún que otro ejemplo del Fifty Fathoms Bathyscaphe (por ejemplo este cronógrafo), pero esta nueva versión es interesante porque sigue una tendencia que se ha destapado este año: los relojes unisex. O así se ha dado en llamar, pero en realidad son básicamente relojes de caballero con unos canónicos 38 mm de diámetro. Yo creo que con estos modelos históricos y ese diámetro a quien de verdad se contenta básicamente es a todos aquellos puristas recalcitrantes a los que cualquier reloj por encima de 38 le parece demasiado grande e incluso de mal gusto. Y eso aunque, como en este caso, el reloj original tuviera un tamaño mayor. En el caso del Fifty Fathoms original el diámetro era de 42 mm. Por otro lado, cuando las mujeres se ponen relojes de hombre en realidad van más a por medidas de 40 y hasta 42 mm porque lo que quieren es eso, un reloj de hombre.

En fin, ya veremos cuál es la evolución comercial delFifty Fathoms Bathyscaphe 38mm, pero de lo que no hay duda es de que el reloj es muy atractivo, tanto en estética como en todo lo que ofrece. La caja está hecha en acero satinado, mientras el bisel está recubierto de una capa de cerámica azul con los números e índices hechos de Liquidmetal. Este material,  tras ser sometido a una presión de 5 toneladas para que rellene los huecos y posteriormente enfriado, adquiere una dureza 3 veces superior a la del acero. La caja tiene una altura de sólo 10,77 mm (sus hermanos de colección superan los 13 mm) y es hermética hasta los 300 metros.

Aparte de las medidas de la caja, hay pocos cambios más. La esfera mantiene un precioso azul con decoración de rayos de sol. Las manecillas rectangulares y los índices son los que ya conocíamos, como también estamos familiarizados con el segundero acabado en punta roja, la fecha a las 4:30 y la excelente luminosidad nocturna.

El Fifty Fathoms Bathyscaphe 38mm camina gracias al calibre 1150, un movimiento de la casa que se mueve a 21.600 alternancias/hora. Está equipado con un doble barrilete que proporciona una cómoda reserva de marcha de 100 horas. No sólo eso: el espiral es de silicio, que gracias a su baja densidad reduce el peso total. Además tiene una mayor resistencia a las vibraciones y es inmune a los campos magnéticos.

El conjunto queda atado gracias a una correa textil que queda muy bien y que permite llevar el reloj en circunstancias formales. Se cierra con una sencilla pero contundente hebilla de acero con el nombre de la marca grabado. Aunque a mí se me hace un poco pequeño, he de reconocer que el reloj es muy bonito, y en la muñeca femenina aún más. Su precio es de 8.960 euros, y estará disponible a partir de julio. Más información en Blancpain.es.

 



Audemars Piguet Royal Oak Chronograph: modelos y precios

El Audemars Piguet Royal Oak Chronograph es la forma en que la manufactura celebra el aniversario de la aparición del Royal Oak Chronograph, que este año 2017 cumple ya 20 años. Los cambios en la estética del reloj son notables, así que merece la pena que los miremos más de cerca porque, cumpleaños o no, siempre es un placer ver un Royal Oak.

 

A decir verdad esta foto de aquí arriba es mucho más cercana a la oferta que ha puesto en circulación la Reina de Le Brassus, porque los nuevos Royal Oak Chronograph son en realidad 8 referencias: cuatro en oro, tres en acero y una, sólo para boutiques y que llegará en octubre (momento en que nos ocuparemos de ella), fabricada en titanio. La colección sigue un mismo patrón constructivo y otro estético: todos los relojes son bicolor. Para no dispersar demasiado la información en este artículo nos vamos a centrar en los tres modelos de acero, y más adelante hablaremos de los de oro.

Es de sobra conocido que el Royal Oak nació en 1972 (de la mano de Gerald Genta) como el primer reloj de acero de lujo. Tan de lujo que en aquel entonces costaba 3.300 francos, más caro que un Patek Philippe de oro y 10 veces el precio de un Rolex Submariner. Para celebrar el vigésimo aniversario del Royal Oak se concibió el Royal Oak Offshore, que apareció un año después. Cuatro años más tarde, en 1997, se dotaba al Royal Oak con su propia versión de cronógrafo.

Los nuevos Royal Oak Chronograph vienen a sustituir la oferta ya existente desde 2012, hasta el punto que en la web de la marca las anteriores versiones han desaparecido. Sabiendo que todas las versiones nuevas son de esfera bicolor se podría decir que es un movimiento atrevido de la casa, aunque a quién no le gusta una esfera Panda, o una Panda invertida.

Digo lo de arriesgado porque el Royal Oak, incluso en su versión cronógrafo, ha sido siempre un reloj “de vestir”. En el caso del cronógrafo su carácter deportivo se disimulaba porque los pulsadores recibían -y reciben- el mismo tratamiento que la corona y el resto de la caja. Pero sobre todo porque las subesferas se disimulaban mejor al ser del mismo color que el resto de la tapicería. Ahora ya no ocurre eso, pero a cambio la ganancia en porte y personalidad es evidente. Lo que sí se ha mantenido ha sido la delgadez del reloj (11 mm), que le permite darle palique a los puños de camisa formales sin mayor problema.

Sobre la esbeltez de la caja hay que añadir que el calibre utilizado sigue siendo el 2385. Por tanto la GRAN queja de los seguidores de la casa, por qué no utiliza un movimiento propio, va a seguir estando presente. El 2385 es en efecto el Frédéric Piguet 1185, un movimiento cronógrafo automático maravilloso con rueda de pilares y embrague vertical, frecuencia de 3 hercios y 40 horas de reserva de marcha. Cualquiera que haya tenido un Royal Oak Chronograph y haya accionado sus pulsadores hablará de la suavidad de su uso, de la delicia que significa juguetear con él.

No creo que pase ya mucho tiempo antes de que Audemars Piguet lance su propio calibre cronógrafo porque Vacheron Constantin, que también usaba el 1185, ya presentó el año pasado un movimiento propio (en los Overseas que vimos aquí). Pero como estos nuevos cronógrafos tienen esfera nueva y un calibre original casi con toda seguridad significaría volver a modificarla, a lo mejor tenemos que esperar hasta el 25 aniversario para verlo (aunque cinco años más se me hacen mucho). ¿O quizá lancen un modelo completamente nuevo que lo integre? Ya veremos. Sea como fuere en estos cronos el calibre no se ve porque tiene un fondo ciego decorado con la grafía del Royal Oak, tan setentera y tan chula.

Así que vamos a ver los cambios estéticos en la esfera, encaminados a mejorar la legibilidad. En primer lugar se han ensanchado los índices horarios, aumentando así la superficie luminiscente pero sobre todo para dotándolos de una mayor presencia (sin perder elegancia). También han aumentado su tamaño las subesferas a las 3 y a las 9 horas.

Este aumento de las subesferas tiene dos consecuencias que, una vez más, provocarán sentimientos encontrados: la esfera del pequeño segundero a las 6 es de menor tamaño que las otras dos, lo que será discutido por aquellos que exigen simetría estética. Pero, sobre todo, el aumento de tamaño de la esfera a las 3 provoca el desplazamiento de la ventana de fecha hasta casi rozar el índice a las 4 horas. Si viendo las fotos anteriores no te habías dado cuenta, ahora no dejarás de verlo.

Otro elemento a destacar es, como no, el brazalete. Y es que este componente de todos los Royal Oak es, sencillamente, una leyenda. Es muy difícil describir algo que sin embargo se aprecia instantáneamente cuando se ve en vivo. El satinado de AP es absolutamente único, de una calidad que te deja con la boca abierta y que además juega con la luz para crear diferentes brillos y tonalidades con un mínimo movimiento de muñeca. No llegas entender cómo pueden conseguirlo sin ser piezas pulidas y curvas, sino cuadradas y cepilladas.

Decir que el Royal Oak Chronograph queda bien en la muñeca es una redundancia: un Royal Oak siempre queda bien. Su adaptación a la muñeca es instantánea, y su poder de seducción es un veneno que actúa a esa misma velocidad. Los tres modelos en acero tienen el mismo precio: 24.100 euros, y están disponibles en la boutique de marca en Madrid. Más información en AudemarsPiguet.es.

 

 

 

 

 



Nuevo Sea-Dweller: el lanzamiento más polémico de Rolex, con fotos en vivo y precios

 

En la feria de Baselworld 2017 Rolex ha lanzado una reedición del Sea-Dweller, y desde el momento en que se presentó en público se generó una polémica entre los seguidores de la marca que probablemente no se acabe nunca. Vamos a ver el qué, el por qué y el cuánto.

 

UN POCO DE HISTORIA

El lanzamiento de esta nueva versión del Sea-Dweller marca el 50 aniversario del lanzamiento del reloj. En efecto el Sea-Dweller se lanzó al mercado en 1967, como respuesta de la marca al por entonces cada vez más amplio mercado del buceo de saturación. Con la ayuda de la Marina Norteamericana y los buceadores del Comex francés Rolex diseñó un instrumento capaz de soportar la presión de las profundidades.

Rolex Sea-Dweller Original de 1967

Pero en ese entonces “profundidades” significaba 610 metros. Su ancestro directo, el Submariner, sólo podía bajar hasta los 200 metros, así que el salto cualitativo fue enorme. Debido a la entrada de helio en el reloj y a que la decompresión de la cámara usada a este efecto era más rápida que la del reloj, se hizo imprescindible algún medio que permitiera la salida de las burbujas y evitar así la explosión del cristal. Así nació la primera válvula de helio, que desde entonces ha formado parte del lateral del Sea-Dweller. Por cierto que esa misma presión es la que impidió a Rolex añadir su famosa lente de aumento Cyclops, que originalmente estaba en el reloj. Los primeros modelos tenían el nombre escrito en rojo, y una caja de 40 mm de diámetro.

En 1977 desaparece el rojo de la esfera, al igual que la leyenda “Submariner 2000”. En 1978 el Sea-Dweller comienza a equipar un cristal de zafiro y pasa a resistir hasta los 1.220 metros de profundidad, además de integrar el calibre 3035 que pasaba de 19.800 a 28.800 alternancias a la hora.

En 2008 Rolex anuncia que suspende su fabricación y pasa a ser sustituido por el Rolex Deepsea, que aguanta hasta 3.900 metros (aquí puedes ver una famosa versión). Sin embargo en 2014 el Sea-Dweller volvió a la vida y ahora, sólo dos años después, aparece una nueva versión con suficientes cambios como para que dé mucho de qué hablar.

OYSTER PERPETUAL SEA-DWELLER 126600 DE 2017

En primer lugar la caja ha crecido hasta los 43 mm. No suele ser así de radical Rolex, pero en cualquier caso la caja está tan bien diseñada que en absoluto parece un reloj grande. Mira la foto de aquí arriba: si no acabara de decir que son 43 mm seguramente pensarías que seguimos teniendo la caja tradicional de 40 mm. Rolex no ha dado el dato de la altura de la caja, pero, sin ser desde luego delgada tampoco se puede decir que sea voluminosa. Y es más proporcionada que la de 40 mm en mi opinión.

Sobre la carrura se asienta el bisel unidireccional, con ese clic tan conseguido al paso. El disco superior del bisel es de Cerachrom, la cerámica resistente a rayaduras de Rolex. Los números y las graduaciones están recubiertas de platino. El resultado es sobrio, pero perfectamente visible. Por supuesto a las 12 aparece un triángulo luminiscente.

En la esfera se ha recuperado el texto en rojo como homenaje al modelo original. Es sólo un detalle, pero cuando lo ves al lado de la versión de 2014 te das cuenta de lo muy bien que le sienta, porque le da una profundidad a la esfera que las versiones con texto en blanco no tienen.

Y llegamos a la parte más polémica: la inclusión de la lente Cyclops sobre la ventana de fecha. El que el Sea-Dweller no tuviera la lupa era uno de los rasgos distintivos más apreciados por los seguidores del modelo, porque lo diferenciaba del Submariner. Por eso los puristas consideran que esto es un movimiento ilegítimo por parte de Rolex.

La idea de Rolex siempre fue la de que el reloj tuviera Cyclops porque, si el objetivo que debe perseguir siempre un reloj de inmersión es la máxima legibilidad, no se puede cuestionar que la lente ayuda a leer la fecha. Se puede decir que la fecha carece de importancia en este instrumento, pero si Rolex no hubiera querido que se leyera simplemente no la habría incluido. Y si estaba en el diseño orginal, entonces es plenamente legítimo.

Aunque no lo hubiera estado también sería legítimo incluirla, porque es uno de los rasgos más distintivos de Rolex. Así que por ahí también tiene fundamento. Pero es que además con la Cyclops Rolex está dando más a sus clientes: ha mejorado su técnica constructiva como para que el cristal aguante la presión, y por tanto lo ofrece. No es un capricho, es seguir dando lo máximo en cada reloj. Y por último: la lupa mejora la estética de una ventana de fecha que por sí sola tiene, reconozcámoslo, un diseño de lo más perezoso, digno de un reloj de 300 euros. Se nota que a mí SÍ me gusta esta innovación, ¿verdad?

Una cosa más sobre la esfera: como siempre tanto las manecillas como los índices están tratados con Chromalight, el material luminiscente creado por Rolex y que garantiza una luz azul constante durante ocho horas, y por tanto un placer visual que no acaba al ponerse el sol sino que se extiende durante las 24 horas.

El nuevo Sea-Dweller se mueve gracias la calibre 3235, no el 3135. Es una versión más reciente que cumple con los requisitos de exactitud de Rolex, que como sabemos son de -2/+2 segundos al día (mucho más exigente que lo que pide el laboratorio COSC). Integra el escape Chronergy, antimagnético, amortiguadores Paraflex, espiral Parachrom y un volante que opera a 4 hercios, además de un barrilete que proporciona 70 horas de reserva de marcha. Es hermano del 3255 del que hablamos aquí. Por supuesto el movimiento no se ve porque va tapado por el espartano (y diría yo que decepcionante) cierre roscado trasero.

El brazalete Oyster ha crecido en anchura para guardar la proporción debida con la caja. Se cierra mediante la Oysterlock, con láminas de extensión Fliplock (para alargar el brazalete hasta 26 mm) y el sistema Rolex Glidelock, que permite un ajuste preciso mediante incrementos de 2 mm hasta un total de unos 20 mm.

CON TODA ESTA POLÉMICA, ¿SE VA A VENDER O NO?

Como churros. El nuevo Sea-Dweller es un relojazo por donde quiera que se le mire. Si Rolex es el mayor vendedor de relojes no es porque se lo compran los seguidores de la marca (que también, claro), sino mucha gente que simplemente quiere un buen reloj y todo lo que aporta llevar un Rolex en la muñeca. Esa gente no sabe de tradición, de ADN ni todas esas cosas que quitan el sueño a los aficionados más empedernidos.

Más aún, podríamos decir que el Sea-Dweller de 2014 fue un fracaso (relativo, claro), seguramente porque no tenía suficientes argumentos para que la decisión de compra se decantara a su favor y no al del Submariner. Recordemos en este sentido que muy, muy poca gente va a necesitar una válvula de helio. Por tanto este año Rolex ha decidido hacer caso a lo que presumiblemente quieren los clientes potenciales y ha creado un reloj que sí tiene una personalidad muy definida. Y vaya si lo va a vender bien.

El Sea-Dweller tiene un precio de 10.450 euros. Por comparar, el Submariner de 40 mm con fecha cuesta 7.850 euros, y 6.900 sin fecha. Si el dinero no es problema, la verdad es que cuesta decidirse; pero creo que yo me quedaría con el Sea-Dweller. Más información en Rolex.es.

 



Bell & Ross BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum. Fotos en vivo y precios

 

Los Bell & Ross BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum son dos de las propuestas de la casa parisina para 2017 que he tenido la suerte de probar antes de su lanzamiento oficial en Baselword, así que ahora, en exclusiva para Horas y Minutos y gracias a la amabilidad de Bell & Ross, podemos verlos en vivo.

 

BR03-92 Horolum

BR03-92 Horograph

Antes de meternos a fondo con los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum quiero aclarar algo que me parece que no he dicho aún aquí y que a menudo me preguntan: ya sabemos que la caja cuadrada es la forma icónica de Bell & Ross, pero a veces no es fácil distinguir los tamaños en las fotos. Pues es muy sencillo. La caja más grande (por ejemplo esta), de 46 mm de lado, se denomina siempre BR01. BR03 corresponde a las cajas de 42 mm (como el Rafale que vimos aquí). Por qué se utiliza 03 y no 02, cuando la medida es 42 y no 43, es algo que siempre me olvido de preguntar a la casa. Por último el tamaño más pequeño, el de 39 mm, se denomina siempre BR S, como vimos en la presentación de la colección (aquí) o, en su versión más lujosa, aquí.

Por tanto los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum pertenecen a la familia de los 42 mm de lado, una medida mucho más caritativa con los diámetros más habituales de muñecas. Aún así el hecho de ser cuadrado hace que la percepción de tamaño sea mayor, pero como siempre Bell & Ross hace que el reloj te siente bien, con independencia de su tamaño.

Los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum presentan una caja de acero microesferado. El microesferado es básicamente un granallado mucho más fino, en el que se bombardea la superficie con partículas abrasivas diminutas. De esta manera se consigue un color uniforme porque se eliminan las impurezas y una superficie mate resistente y sobre todo con un tacto y presencia agradable que aguanta muy bien el trote diario. Como ocurre en estos dos relojes, el microesferado pone la caja en segundo plano para acentuar la prestancia de la esfera. En ambos casos la hermeticidad es de 100 metros, la  profundidad perfecta para cualquier reloj que no sea de buceo y que ya debería ser el estándar en la industria. Como la estanqueidad la consiguien los tornillos traseros, los cuatro frontales están alineados simétricamente, lo que perfecciona la estética (y no nos enfada a los que somos tiquismiquis con estos detalles).

Lo que sí es muy importante señalar es que la altura de la caja, incluido el bisel circular, está por debajo de los 10 mm, lo que les hace ser mucho más delgados de lo que uno podría pensar. Y de paso permite que los relojes se lleven estupendamente con los puños de la camisa. Hay que agradecérselo al calibre BR-CAL.302, que es en realidad el Sellita SW300-1, un automático con un diámetro de 25,6 mm y una altura de 3,6 mm además de una frecuencia de 4 hercios y reserva de marcha de 42 horas. Como suele ser habitual en las colecciones cuadradas de Bell & Ross, el movimiento no está visible.

Y vamos con las esferas. Según nos dice Bell & Ross, los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum se inspiran en los aeropuertos, pero cada uno en aspecto distinto: el Horograph toma como base los relojes de aeropuerto, que tradicionalmente tienen un diseño muy limpio para ofrecer la información de la manera más clara posible. Cada vez más los relojes en lugares públicos son también medios publicitarios para las marcas, pero es cierto que en general mantienen la claridad de los diales. La interpretación de ese concepto es intachable en el Horograph.

Las manecillas rectas y anchas resaltan inmediatamente sobre la esfera y apuntan a unos índices horarios y de minutos también sencillos y perfectamente legibles. Además bajo las horas aparecen los minutos múltiplos de cinco para que inconscientemente la lectura de la hora sea igual a como se expresa en los aeropuertos. Es decir, no “las tres menos 8 minutos” sino “las dos y cincuenta y dos”. La punta de la manecilla de los segundos es roja, lo que aviva la esfera con el punto dinámico que necesita.

Por su parte el Horolum se inspira en las luces de las pistas de aterrizaje. En concreto, y dado el color que vemos en la esfera, en las llamadas “luces de umbral” que son las que delimitan el ancho de la pista y que por norma son verdes. Siempre he dicho que la legibilidad de los relojes de Bell & Ross es excelente (singularmente en las cajas cuadradas), pero en este caso lo es aún más, porque los numerales arábigos y los índices horarios parecen estar siempre iluminados, día o noche. Para el Horolum (de “lumen”, luz en latín) Bell & Ross ha utilizado la misma técnica que usa Panerai en sus relojes: una base impregnada de SuperLuminova sobre la que se adhiere otra con los cortes horarios hechos, de manera que la sustancia lumínica rellena perfectamente todos los huecos. Por supuesto el Horograph también está tratado con SuperLuminova, en este caso en precioso azul (salvo, claro, el segundero).

Como también siempre en Bell & Ross, los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum incluyen una ventana de fecha circular y a las 4:30 horas. Y como siempre también -y es muy de agradecer- el fondo de la ventana tiene el color de la esfera por lo que resulta tan útil como discreta. Ambos diales tienen textura graneada, aunque es más visible en el Horograph (por los menos en los modelos que yo he tenido). Es curioso que el Horograph incluye su nombre en la leyenda de la esfera mientras que el Horolum sólo dice “BR 03-92”, que es una denominación genérica. ¿Quizá en Baselworld sea distinto? Ya veremos.

Los dos relojes quedan muy bien en la muñeca por -como ya he dicho- su tamaño y delgadez, pero también por unas asas muy cortas e inclinadas hacia abajo que permiten que la correa se cierre enseguida sobre sobre la muñeca, evitando que sobresalga por los laterales. Quedan muy bien puestos, con un porte entre elegante y deportivo muy atrayente. Incluso el Horolum, más parecido a los demás BR03, tiene una personalidad que lo distingue claramente de sus hermanos de colección. Por cierto que Horolum se presenta con una correa de piel gris mientras que el Horograph se ata con una correa de caucho, pero en los dos casos la sujeción se hace mediante una hebilla ardillón de acero pulido.

Todavía no hay fecha de disponibilidad para los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum, pero lo que sí sabemos ya son los precios: el Horograph cuesta 2.800 euros mientras que el Horolum tiene un precio de 2.990 euros. La diferencia seguramente está en la más elaborada y costosa esfera del Horolum. Más información en Bell&Ross.es.



4810 Chronograph Automatic: la propuesta de Montblanc para el día del padre

 

El 4810 Chronograph Automatic es la propuesta de Montblanc para el día del padre, que es una excusa tan buena como cualquier otra para repasar un reloj que apareció el año pasado y que es una excelente opción si se quiere disfrutar (o regalar) de un reloj polivalente y a buen precio.

 

El 4810 Chronograph Automatic se lanzó en realidad el año pasado dentro de la colección 4810, una familia de relojes inspirada en los primeros años de comercio intercontinental de Montblanc. En 1906 el ingeniero August Eberstein, el banquero Alfred Nehemias y el propietario de papelería Claus Voß viajaron a América con un producto que habían desarrollado: un instrumento de escritura con tecnología estanca y un convertidor de émbolo.  En 1910, los tres fundadores adoptaron el nombre de Montblanc -por la montaña más alta de Europa- y lo convirtieron en el símbolo de su visión de la excelencia. En 2006, para celebrar su centenario, Montblanc lanzó la colección 4810, que fue todo un éxito, y  2016 fue, en el marco de su 110 aniversario, un buen momento para reeditarla.

Visto así, separado de la colección, el 4810 Chronograph Automatic tiene poco que ver con ese espíritu pionero, los viajes y todo eso, pero es que tampoco le hace falta una historia detrás para convencer con sus argumentos. Sí se ve un diseño que luce su clasicismo sin remordimientos, pero con ciertos detalles que lo hacen mucho más versátil de lo que parecería a primera vista.

Para empezar el 4810 Chronograph Automatic es, como su nombre indica, un cronógrafo. Eso, además de incorporar la complicación favorita del usuario de relojes (después de la fecha), significa que el reloj ha de ser más grande para poder incorporar el medidor de tiempos, y el reloj lo es: mide 43 mm de diámetro y 13.68 mm de altura. Podría haber sido más pequeño, sin duda, pero esa una de las características peculiares del reloj: siendo un reloj clásico, que tendería a ser de vestir, tiene un tamaño muy atrevido para los rigores formales, lo que le dota de una personalidad que en absoluto le hace pasar desapercibido en la muñeca.

Y es que los relojes de Montblanc tienen un aire tradicional, es cierto, pero su construcción nunca es meliflua ni anticuada, en buena parte gracias precisamente a sus medidas. Pero también podemos fijarnos en las asas, con gran presencia y muy lejos del ideal retro. Es decir, cuando te pones el reloj sabes que lo llevas y los demás también lo notan, por apariencia y tamaño. Lo mismo ocurre con los pulsadores del crono, que son grandes y bien conformados para una pulsación cómoda y firme.

El cronógrafo también juega una parte fundamental en la esfera, porque contrasta con su porte clasicista y lo moderniza. Seguramente su elemento más llamativo es el elaborado guilloché, que parte de la estrella de Montblanc ubicada en el pequeño segundero. La estrella reparte sus rayos desde allí hacia todo el dial. Es sin duda una apuesta arriesgada, porque pone el fondo a la misma altura de importancia que los elementos principales, y no suele ser muy habitual (sí ocurre con Breguet, por ejemplo, pero de otra manera).

Por encima del sinuoso guilloché se asientan numerosos elementos que animan la esfera. En primer lugar y en orden de importancia, numerales romanos aplicados y manecillas, todos realizados en oro rojo. Hay un detalle que me gusta mucho y es cómo se ha resuelto la X y el VIII, con una textura muy lograda que aumenta su elegancia. Las manecillas están rellenas de SuperLuminova pero no, lógicamente, los romanos. Estos sin embargo tienen por encima unos puntos que sí lo están, así que la correcta lectura en la oscuridad está asegurada.

A las 6 aparece una ventana de fecha ampliada y resuelta muy elegantemente. El problema de las ventanas triples es que la acumulación de números puede arruinar la estética del reloj, además de que tampoco aporta nada más. Sin embargo en este caso sólo se leen los números impares, así que queda más espaciado y refinado. Por cierto que justo debajo del triángulo que señala la fecha aparece la inscripción “L-SWISS MADE-L”. Para quien no lo sepa las letras L significan que se ha usado SuperLuminova (de la misma forma que el uso de T significa que se han usado tubos de tritio), aunque es una inscripción que cada vez se utiliza menos.

Las esferas y sobre todo las manecillas del cronógrafo, en acero azulado, terminan por avivar la esfera y darle el toque necesario para que el reloj sirva tanto para ir al trabajo como para el ocio del fin de semana, masculinizándolo pero sin caer en el puro aspecto deportivo.

El 4810 Chronograph Automatic está impulsado por el calibre automático Montblanc MB 25.07, que es en realidad el Sellita SW500. Funciona a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 48 horas. Montblanc toma un movimiento absolutamente fiable pero aburrido de ver y le da una decoración merecedora de un zafiro trasero para poder verlo. La única pega que le pongo al reloj es que en la masa osciliante se lee Meisterstück, que supongo viene de reutilizar los que se hicieron para la colección de relojes del mismo nombre. Por último, el reloj se ata a la muñeca gracias a una correa de aligátor negra que se asegura gracias a un cierre despeglable.

El 4810 Chronograph Automatic se ha lanzado también con esfera negra, que lo hace aún más deportivo e impactante. Ambas versiones tienen un precio de 4.100 euros y por supuesto ya están disponibles en las boutiques de la marca. Por si alguno de nuestros relojes se anima a regalar uno de estos, recordad por favor que el que aquí escribe es padre y le encantan los regalos. Más información en Montblanc.es.

 

 



Nuevo Longines Conquest V.H.P.: Very High Precision Quartz. Fotos en vivo y precios

 

Esto sí que ha sido una sorpresa: en medio de las continuas discusiones sobre cómo y hacia dónde deben dirigirse los esfuerzos de la relojería tradicional para afrontar los difíciles momentos actuales, una de las casas más tradicionales, Longines, nos convocó para presentarnos nuevos modelos con un nuevo calibre ¡de cuarzo! Los nuevos Conquest V. H. P. que vamos a disfrutar a continuación

 

El Observatorio de Neuchâtel, conocido por aparecer en la trasera de muchos Omegas

Más aún, el interés de Longines en singularizar el lanzamiento era tal que no ha querido esperar a Baselworld 2017, y eso qué está a la vuelta de la esquina. Creo por tanto que los Conquest V. H. P., o por mejor decir el calibre, va a tener un rol muy importante en la futura estrategia de la empresa. La historia de Longines con el cuarzo es larga y fructífera, así que es bueno repasarla para saber cómo hemos llegado hasta aquí.

El Chronocinérgies de 1954 fue un instrumento pionero, capaz de crear una película a base de fotogramas tomados en una sucesión de una centésima de segundo, algo fundamental en la línea de meta. Estaba regulado por el primer calibre de cuarzo de ETA, que tras su aparición comenzó a lograr récords de precisión sancionados por el Observatorio de Neuchâtel. De ahí que la presentación de los nuevos relojes tuviera lugar en ese Observatorio, que por cierto es una auténtica belleza.

Longines Ultra-Quartz, 1969

El calibre Ultra-Quartz

El Longines Conquest VHP de 1984

La versión de 1996 del VHP

En 1969 Longines lanzó el Ultra-Quartz (llamado en su momento “El primer Reloj Cibernético del Mundo”, aunque fue también el último), que fue el primer modelo creado con la idea de la producción en masa. En 1984 sin embargo se produce el gran salto, porque fue ese año que la entonces manufactura presentó el  276 VHP (Very High Precision). El movimiento pasó de inmediato a regular la vida de los Conquest, así que es lógico que sea esa familia la que se beneficie ahora de la nueva versión. Y lo hace con dos modelos diferentes (un tres agujas y un cronógrafo) y sendos tamaños.

Los relojes de cuarzo son un producto complicado para las empresas relojeras: son generalmente más fáciles de fabricar y más fáciles y más baratos de mantener (en su mayor parte el usuario sólo necesita cambiar la pila cada par de años más o menos), y además pueden ofrecer complicaciones a un precio que los relojes mecánicos no pueden ni soñar. A cambio no son sino “relojes de pila”, con escasa o nula diferenciación para el común de los mortales, y prácticamente un tabú para los más puristas aficionados a la relojería. Así que, cuando una compañía con tradición relojera se embarca en la producción de movimientos de cuarzo, necesita algo que las diferencie en ese proceloso océano compuesto de decenas de miles de relojes de cuarzo baratos. La alta precisión es sin duda una característica que puede atraer a esos compradores que quieran pagar más por un reloj mejor construido y con mejor desempeño.

Y eso es lo que ofrecen los nuevos Longines Conquest V.H.P.: tienen una precisión de + 5 segundos al año. Y aquí conviene recordar que para que un cuarzo obtenga el certificado COSC de cronometría no debe superar los + 0,07 segundos al día, lo que se traduce en + 25,55 segundos al año. Por tanto el nuevo calibre L288.2 (tres agujas) y el L289.2 (cronógrafo) claramente mejoran las prestaciones de los calibres de cuarzo certificados. Me vienen a la cabeza los Bulova (que puedes ver aquí y aquí), el Breitling Exospace B55 (aquí) o incluso el calibre ETA Precidrive (en estos Certinas). Son todos excelentes cuarzos, pero con una precisión de + 10 segundos al año. Es decir, el doble que los de los nuevos Conquest.

Pero ¿era necesario ir tan lejos con la precisión? ¿Había una demanda del mercado de algo así? El origen de los Conquest VHP se remonta a 2015 y el advenimiento de los smart watch, que puso a Longines a pensar cómo confrontar esta nuevo competidor. Y llegaron a la conclusión de que tenían que hacer lo que mejor sabían hacer, que son relojes tradicionales. Pero dado que algo tan tradicional y tan suizo como la bandera de la precisión ha sido arrebatada y ahora ondea como propia en el reino del smart watch (y antes en el de los móviles inteligentes), Longines decidió que iban a ofrecer el reloj no conectado más preciso del mundo. Ocurre que por aquel entonces ETA ya había estado jugueteando con la misma idea, así que se sentaron a hablar no sólo de precisión, sino de cuántas cosas más debía ofrecer el nuevo reloj.

Y desde luego el Conquest V.H.P. viene con algunas funciones ingeniosas y, sobre todo, muy útiles. En primer lugar el Sistema GPD, o Gear Position Detection (Detección de la Posición de Engranajes). Ocurre que el calibre está constantemente recordando la posición de las manecillas de manera que, cuando el reloj sufre un choque o un golpe (la habitual caída de un metro desde la muñeca), es capaz de volver a colocar las manecillas en la hora, minuto y segundo correcto. Además tiene dos sensores de magnetismo incrustados en la parte superior del movimiento, de manera que si detectan que el reloj ha entrado en un campo magnético inmediatamente para las agujas y, cuando ha pasado el peligro, las vuelve a poner en la hora y segundo que les corresponda.

En la siguiente página, más funciones, más fotos y los precios.



En la muñeca: Ulysse Nardin Diver Le Locle, el diver vintage perfecto

 

Una de las sorpresas del SIHH 2017 fue que asistiera Ulysse Nardin, que a decir verdad en Baselworld no tenía la preponderancia que se merece. Y entre las innovaciones que presentó -y que iremos analizando poco a poco- se coló una que miraba al pasado de una manera muy seductora: el Ulysse Nardin Diver Le Locle que ahora podemos disfrutar con fotos en vivo y precios.

 

El Ulysse Nardin Diver Le Locle es una de esas piezas con las que ocurre algo extraño: es un “lanzamiento más”, otra de las piezas que son novedad un año pero que ni siquiera tienen el peso específico que la marca considera necesario para poder anunciarlo en las presentaciones oficiales. Y sin embargo todo aquel que lo ve se enamora y quiere saber más de él. Eso es lo que me ocurrió a mí y a todos los que pudimos verlo, de paso y casi por casualidad.

El modelo original -que aparece en la foto pequeña- data de 1964 y es estéticamente muy parecido al Diver Le Locle de 2017. Incluso el nombre es el mismo y homenajea la localidad donde está radicada Ulysse Nardin. Pero, además del calibre, hay más diferencias: el modelo original tenía 38 mm de diámetro, mientras que el actual tiene 42 mm. En la esfera se aprecia cómo el modelo de 1964 tenía segundero central y el actual no. Pero por lo demás, el reloj es casi gemelo.

El diámetro del reloj es más contemporáneo y se adapta mejor a las muñecas actuales porque es a la vez un reloj no excesivamente alto -12,7 mm-. Es llamativo como la altura del bisel de aluminio negro brillante es casi tan grande como la de la caja, pero el conjunto, incluido el cristal de curvo, es muy armonioso y atractivo. Eso sí, para ser un Diver su hermeticidad es modesta: 100 metros. Tampoco le hace falta más porque nadie querría hacer buceo profesional con este reloj. Aquí estamos hablando sólo de un reloj que gusta llevar. Y en eso es sin duda un éxito.

La esfera negra del Diver Le Locle está graneada muy finamente y acoge dos manecillas de espada idénticas a las de la época original del reloj. Están unidas por un sencillo remache que le da un delicioso aspecto de reloj-herramienta de otros tiempos. Por encima aparece la orgullosa ancla de Ulysse Nardin, que recordemos desde el año pasado ha dejado de estar inclinada. Al igual que en el modelo original, la aguja del pequeño segundero tiene forma de punta de lanza, elegante y atractiva. Como es pertinaz costumbre en la relojería suiza se ha incluido la palabra Automatic, que no hacía falta ninguna.

Los generosos índices y manecillas están rellenos de SuperLuminova beis que recuerda el uso del tritio en los relojes de antaño. Todo tiene un aspecto grande y de fácil lectura, incluida en este caso la fecha: Ulysse Nardin ha incluido una lente de aumento por la parte inferior del cristal de zafiro.

El reloj está animado por el calibre automático de manufactura UN-320, con un diámetro de 25,60 mm y una altura: 3,60 mm. El volante se mueve a 28.800 alt/hora, tiene espiral y escape de áncora en silicio y corrección de fecha hacia adelante y hacia atrás, además de una reserva de marcha de 48 horas. Pero además el calibre tiene el Ulysse Nardin Chronometer & Performance Certificate (Certificado de cronometría y desempeño Ulysse Nardin). Este certificado fue introducido en 2012 y dura 7 días. El proceso incluye inspección estética, prueba de hermeticidad y pruebas de vacío y presión (que simula la presión del aire a -0,6 bares y a +2,5 bares respectivamente).

Pero su principal componente es el test de 5 días para comprobar la exactitud del reloj. Cada reloj se comprueba en 6 posiciones (permaneciendo en cada una de ellas 20 horas) y a tres temperaturas (ocho, 23 y 38 grados Celsius). El rango de desviación es menor que lo exigido por el COSC: -2/+6 segundos al día. La desviación basada en la temperatura es también un poco menor: + 0,5 segundos/día por grado. Es por tanto un movimiento excepcional. Eso sí, el calibre no se puede ver porque está escondido tras un fondo roscado que representa un buceador, también basado en el del modelo original.

El Ulysse Nardin Diver Le Locle es la prueba de que se puede hacer un reloj respetuoso con el pasado y a la vez extraordinariamente atractivo para los que tenemos la suerte de vivir en esta época. El reloj llegará a las tiendas (o al menos esa es la idea) en abril de 2017, con un precio unitario de 9.700 Euros. Seguro que se va a vender muy bien. Más información en UlysseNardin.com.



Los 60 segundos de Rolex en los Oscars: otro éxito de la marca

Como supongo que nadie ignora, el domingo por la noche se celebró la esperada ceremonia de entrega de los Oscars. En lo que a nosotros concierne esta ceremonia marca el inicio de la presencia de Rolex en los Oscars como patrocinador, y para celebrar la ocasión creó un anuncio de nada menos que de 60 segundos resumiendo parte de sus apariciones en películas.

 

Goldfinger, 1964

Ver a Rolex en los Oscars resulta tan natural que parecería que estado ahí en todas las ediciones. Rolex inventó el marketing de relojes (bueno, casi podríamos decir que inventó el Marketing, con M mayúscula) y siempre ha tenido un ojo impecable para elegir qué eventos esponsorizar y con qué nombres relacionarse. Por ejemplo su patrocinio del tenis, perfectamente asimilable a sus rasgos de elegancia y por supuesto de precisión (aquí vimos su por ahora última gran aparición en este deporte). Por eso todo el mundo se sorprendió cuando pasó a ser imagen de la Fórmula 1, pero fue un golpe de genio porque la exposición es máxima sin grandes exigencias a cambio: mientras que Omega ha desarrollado (y sigue haciéndolo) excelente tecnología para medición de competiciones de la que se siente justa y merecidamente orgullosa, tal como vimos aquí y aquí, la sola presencia del nombre de Rolex y quizá un reloj convencional en la pista le sirve para que le atribuyan ese intangible de “la máxima exactitud necesaria en un evento deportivo”. No se puede lograr más con menos.

Ahora la marca coronada ha decidido esponsorizar otro acontecimiento global: los Oscars. Y por supuesto nuevamente le va que ni pintado, porque dónde mejor para encontrar un Rolex que entre el mundo del glamour y la fama en el que además se entregan muchas estatuillas que provocan innumerables momentos de felicidad. Asociar todo esto con una marca de relojes no tiene precio (bueno, seguro que lo tiene y seguro que exorbitante), y Rolex ha dado nuevamente en el clavo haciéndose con ello. Probablemente ha hecho crujir los dientes de envidia a más de una marca competidora, porque ver a los Rolex en los Oscars significa que los Oscars se van a asociar a partir de ahora con los Rolex y con nadie más.

Para remarcar aún más la idea de la toma de posesión de la marca, Rolex lanzó un montaje de 60 segundos con momentos de distintas películas en las que aparecen e incluso se nombran sus relojes. Así podemos ver a Peter Sellers, Paul Newman, Bill Paxton (triste y repentinamente fallecido el sábado) o Harrison Ford, entre otros, llevando un Rolex. Pero lo más llamativo es que no llevaban los relojes porque estuvieran patrocinados por la marca, sino que los llevaban ellos (y ellas) por su propio gusto.

Fotograma de Argo – 2012

Por supuesto no están todas las apariciones porque entonces no sería un vídeo de 60 segundos sino de 60 minutos. Por ejemplo aquí arriba vemos un fotograma de Argo, que en 2013 ganó el Oscar a la mejor película. Y, salvo el Casino Royale y Peter Sellers de 1967, no hay nada de James Bond (ni siquiera este Casino Royale se puede considerar una auténtica película de James Bond). Seguramente será un problema de copyrights. Sí es gracioso cómo en Apollo XIII, en la que como sabemos todo el protagonismo -merecido e históricamente cierto- se lo lleva el Omega Speedmaster, el vídeo ha conseguido colar un Rolex GMT Master.

En definitiva: Rolex en los Oscars es otro indudable acierto de la marca, que una vez más y de manera discreta hace saber quién manda en todo esto. Os dejo a continuación el vídeo para que podáis echar un rato tratando de averiguar qué películas y qué actores aparecen. Más información en la web dedicada de Rolex.com.



Baselworld 2017: TAG Heuer Carrera Heuer 01 43 mm

 

Uno de los hitos de la nueva etapa de TAG Heuer, la que capitanea Jean-Claude Biver, ha sido sin duda el TAG Heuer Carrera Heuer 01. De cara a Baselword 2017 la marca presenta los nuevos Carrera Heuer 01 43 mm en tres colores y precio atractivo, que seguro van a afianzar aún más el éxito del icónico reloj.

 

Estoy seguro que este Carrera Heuer 01 43 mm ha nacido por la demanda de los clientes de la marca. Cuando apareció el TAG Heuer Carrera Heuer 01 en 2015 fue muy controvertido porque todo el mundo vio una hublotización del reloj (yo también). No es que esa impresión haya desaparecido, pero la realidad ha dado la razón a Jean-Claude Biver: el reloj ha sido todo un éxito, lo que quiere decir que la gente quería un Carrera con una presencia más moderna. Tanto es así que la escasez del producto fue grande porque la demanda era enorme. En España por ejemplo no se ha normalizado el suministro hasta la segunda mitad del 2016. Podéis ver el artículo con fotos en vivo aquí.

Si el original ha tenido un éxito arrollador, estoy convencido de que el Carrea Heuer 01 43 mm lo va a tener aún mayor. 45 mm es una medida grande que no se adapta a todas las muñecas -sobre todo con las asas Carrera, tan rectas-, mientras que 43 mm sí que puede abarcar a una audiencia mayor. Hasta ahora las medidas “pequeñas” existían sólo con esfera tradicional, pero por qué alguien con muñecas más estrechas no iba a querer un esqueletado. De hecho incluso a aquellos que les gustan los relojes grandes estos no le parecerán pequeños.

La caja sigue siendo modular, compuesta de 12 piezas, en la que la carrura es de acero satinado y el bisel es cerámico. Los pulsadores también son de acero, y la corona está recubierta por una franja de caucho que seguro hará más sencillo su manejo. El cristal que cubre la esfera es de zafiro con tratamiento antirreflejos en ambas caras. La esfera del Carrera Heuer 01 43 mm está tan poblada como la de su hermano mayor, pero yo diría que al reducir su tamaño y -sobre todo- tener partes coloreadas, la legibilidad será mejor (y eso que no era mala en el modelo original). Los colores son los que se ven, pero si se quieren nombrar como lo hace la manufactura hay que llamarlos Negro Intenso, Azul Marino Profundo y Marrón Cognac. 

El calibre es lógicamente el Heuer 01, heredero del 1887 y con todo lo que se le puede pedir a un calibre moderno: embrague mediante piñón oscilante, rueda de pilares (roja, muy llamativa), el puente del cronógrafo y la masa circular con PVD negro esqueletizados… todo ello protegido hasta 100 metros de profundidad y visible gracias al zafiro posterior.

Digamos por último que los tres relojes TAG Heuer Carrera Heuer 01 43 mm se lanzan con dos opciones para atarlos a la muñeca: o bien un brazalete de acero o una correa de piel para las versiones azul y marrón o de caucho para la negra. TAG Heuer mantiene su promesa de entregar un reloj con calibre cronógrafo de manufactura por menos de 5.000 francos suizos: la versión con acero o cuero cuesta 4.800 euros, mientras que la versión con correa de caucho cuesta 4.650 euros. Ya sólo queda esperar a Baseworld para verlos. Más información en TAGHeuer.es.