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Los Baume & Mercier Clifton Club con vídeo, fotos en vivo y precios

 

Vamos a analizar los nuevos Baume & Mercier Clifton Club, la gran apuesta de la casa para atraer a un público joven con una propuesta que mezcla los relojes de corte deportivo con un aire más formal.

 

Baume & Mercier es una de las casas relojeras suizas históricas. De hecho es la sexta más antigua. Sin embargo toda esa herencia no le ha evitado un devenir comercial con altibajos, particularmente desde comienzos de este siglo. Pero cuando todo el mundo -o al menos muchas voces de la industria- pensaba que la marca no iba a levantar la cabeza dio un giro notable y comenzó a lanzar productos bien pensados, bien ejecutados y a precios cada vez más atractivos.

Para mujer fue la línea Promese, pero para hombre lo más significativo fue el lanzamiento de la gama Clifton. Los Clifton presentan una caja inspirada en los modelos de los años 50, pero con un corte muy actual. Los relojes estaban (y están) muy bien hechos y son muy atractivos, así que la casa ha ido expandiendo la colección dotándola de todo tipo de complicaciones.

De hecho en Horas y Minutos hemos cubierto unos cuantos modelos de los Clifton, porque a mí me gustan mucho. Uno de los primeros vídeos que hice en esta página fue el del Clifton Retrograde (éste de aquí). También hemos visto -por ejemplo- el Cronógrafo con Calendario Completo (aquí) y, este mismo año, el GMT Power Reserve.

Sin embargo los Clifton apelan a un rango de edad que se acerca a los 30 años, y Baume & Mercier necesitaba un reloj para gente más joven, entre los 20 y los 30. Uno de los argumentos de venta de la casa es que sus relojes son relojes para regalar, para remarcar los hitos importantes de la vida. Sin embargo con los Clifton Club se quiera que los jóvenes profesionales lo vean como el primer reloj que se pueden comprar ellos (sin esperar que alguien se lo regale), y que le sirva tanto para el trabajo como para el ocio. Y ahí es donde los Clifton Club son, en mi opinión, un acierto.

Afortunadamente la casa no recurre a ningún modelo histórico oscuro, o vintage u otras herramientas de marketing habituales en la relojería. Simplemente lanza un reloj con aire deportivo  pero que permite utilizarlo en el día a día, bien construido y muy atractivo.

Baume & Mercier ha creado una caja de 42 mm de diámetro pero de tan solo 10,3 mm de altura. Esto, junto con las asas cortas y curvadas hace que el reloj se adapte perfectamente también en muñecas pequeñas. La caja es hermética hasta 100 metros, lo que encaja con la idea de reloj para todo uso.

El Clifton Club tiene un bisel unidireccional de 120 clics, 2 por segundo, para hacerlo muy preciso. Esto es algo que encontraríamos en un reloj de buceo, pero en sí el reloj no es un es un reloj de inmersión. Sin embargo, como la profundidad máxima a la que se baja cuando se hace buceo recreacional suele ser de 40 metros, el reloj cumple perfectamente. Y eso como máximo, porque casi ningún buceador turístico baja más allá de los 20 metros.

Hay que decir que precisamente por la escasa altura de la caja el bisel es muy delgado, de manera que girarlo no es sencillo porque tienes que afinar mucho con los dedos. Pero como digo, no es algo que se vaya a usar habitualmente. Sea como fuere, hay un par de cosas que agradecer a Baume & Mercier: podría haberse limitado a una hermeticidad de 50 metros, pero ha querido que sea de 100 (que por cierto es el primer requisito para un reloj de buceo). También se podría haber ahorrado el tratamiento fotoluminiscente del segundero, y sin embaro lo ha añadido también. Se nota que la casa ha querido lanzar un oferta muy potente con estos relojes.

Las cajas son de acero y mezclan superficies pulidas con satinadas para darle una presencia más refinada. Hay también una versión con recubrimiento en ADLC  que le dota de una resistencia mucho mayor al uso diario. En realidad el ADLC es una versión del DLC desarrollado específicamente para los artículos de lujo, entre ellos los relojes. DLC significa Diamond Like Carbon (o sea, carbono duro como el diamante). La A viene de Amorfo, por la disposición de las fibras que le dan ese extra de dureza y resistencia.

Hay un elemento que es común a todos los Clifton Club: el color naranja, que aparece siempre en la esfera, en el bisel y en algunos casos también en las correas. La esfera está muy bien pensada. Los minutos se sitúan sobre un bisel elevado y remarcado por una línea naranja para dar profundidad al dial. Esta profundidad se remarca por los índices aplicados, entre los que resalta el de las 12, que es en realidad la letra griega Phi, que simboliza el equilibrio y es el logotipo de la casa. Por último en el centro de la esfera hay un rebaje pensado para aumentar la sensación de tridimensionalidad, y que limita la longitud de la manecilla de las horas. Y por encima de todo sobrevuela la manecilla de los segundos, siempre en naranja.

Tanto las manecillas (incluida la de los segundos) como los índices están recubiertos de SuperLuminova, en cantidad suficiente como para que la lectura en la oscuridad sea intachable.

El Clifton Club se mueve gracias a un movimiento Sellita SW 200, con una frecuencia de 4 hercios y una escasa reserva de marcha de 38 horas, cambio rápido de fecha y parada de segundero. Es un movimiento más que probado, que funcionará perfectamente durante años. El calibre está tapado por un fondo con el escudo de la colección.

Hay que añadir que hay una versión del Clifton Club con esfera azul, pero desafortunadamente no estaba disponible para el artículo. Como ya he dicho el reloj es muy satisfactorio en la muñeca, bien equilibrado y atractivo, para el que lo posee y para el que lo ve. Los precios son igualmente atractivos, ya que comienzan en 1.950 euros  la versión más barata, con correa de piel, 2.100 euros para las versiones con brazalete y 2.250 euros para versión con ADLC y correa de caucho.

Baume & Mercier ha apostado fuerte por los Clifton Club, y yo creo que tienen argumentos para tener éxito. Es verdad que se mueven en un segmento donde hay muchos pesos pesados y en los que los precios son cada vez más agresivos, pero creo con la promoción adecuada (recordemos aquí la acertada unión con el medallista olímpico Saúl Craviotto) el producto calará. Y se lo merece. Más información en Baume&Mercier.es.

 

 



En la muñeca: Glashütte Original Senator Chronograph Panorama Date

 

Entre las novedades que ha ofrecido la manufactura germana en Baselworld 2017, el nuevo Glashütte Original Senator Chronograph Panorama Date es, sin duda, la estrella. Vamos a verla en vivo y con precios.

 

Ya sé que decir “es la estrella” es una afirmación muy atrevida sabiendo que, como adelantamos en su momento, Glashütte Original ha presentado también un calendario perpetuo en su nueva colección Excellence. Pero es que el nuevo Senator Chronograph Panorama Date es sencillamente arrebatador. No sólo lo tiene todo técnicamente, es que su presencia enamora de manera instantánea.

Ocurre una cosa muy curiosa con Glashütte Original: todo el mundo alabamos sus piezas de inspiración más clásica porque son un canto a la alta relojería, al gusto por lo tradicional y por los acabados exquisitos. Eso es lo que ocurrió cuando se lanzó el primer Senator Chronograph Panorama Date en 2014, que es el que aparece a la izquierda en la foto superior.

GO tenía motivos para crear un reloj así, porque nada menos que integraba un calibre cronógrafo flyback y además automático. Un movimiento de ese calado requiere de las mejores artes de una manufactura porque, aunque es la complicación más ubicua por culpa de los movimientos de cuarzo, el cronógrafo es sin embargo una de las altas, altas complicaciones, y más aún siendo automático. De ahí que el traje del primer miembro de esta rama Senator tuviera las hechuras que recuerdan a los cronómetros marinos.

Pero resulta que ahora la casa sajona lanza una versión en negro mucho menos clásica, y nos entusiasma a todos. ¡Y no es la primera vez que ocurre! En enero del 2016 hablé de los Senator Observer (aquí) y ocurría lo mismo: la versión en negro te hacía chiribitas los ojos de lo bonita que es. A mayor abundamiento, dos meses después GO presentaba el reloj Excellence con el nuevo calibre 36 y, de nuevo, era la versión con esfera negra la que atrapaba más miradas y comentarios.

¿A qué se debe? Si lo supiera ya tendría mi consultora para asesorar casas relojeras. Seguro pagarían muy bien por saber qué es lo que mejor les va a funcionar. Pero lo único que sé es que el Senator Chronograph Panorama Date, comparado o no con su hermano mayor, exuda alta relojería y artes de seducción a partes iguales. Y no es difícil entender por qué.

La caja tiene 42 mm de diámetro y mezcla muy bien el satinado con el pulido, porque es inherente a Glashütte Original hacer relojes elegantes. La altura es de 14,6 mm. Es, en efecto, una pieza notable en la muñeca. ¿Es un problema? En mi opinión sería un problema si fuera delgado, porque no cuadraría con la potencia de su porte. Está claro: no se lleva bien con los puños de las camisas, pero es que ni le interesa al reloj ser delgado, ni a su dueño que lo sea, ni le quedaría bien a ninguno de los dos. El Senator Chronograph Panorama Date está hecho para que se vea, punto.

Al tener un bisel tan pequeño se le da más protagonismo a la esfera, que es el tour de force del reloj. La dial lacado en negro zaíno está surcada por índices horarios salvo a las 12 y a las 6 que han mantenido los caracteres romanos, lo único que recuerda al primer modelo lanzado. Las manecillas también han variado y ahora son de tipo Alpha, más dinámicas.

Y claro, lo que más llama la atención, lo que sin duda alguna define al reloj nada más verlo, es el baño de SuperLuminova con que han sido tratados los índices, numerales y manecillas (incluida la de la trotadora del cronógrafo). El tinte es tan potente que prácticamente brilla a la luz del día. Y con exactamente 5 segundos de linterna del móvil ya brilla como se ve aquí:

Un azul precioso, ¿verdad? La esfera presenta tres registros, dos más grandes (minutos del cronógrafo a las 3, pequeño segundero a las 9) y uno más pequeño para las 12 horas. Este menor tamaño sirve de contrapeso a las Fecha Panorama, marca de la casa. El conjunto resulta perfectamente equilibrado. Un pequeño detalle más: en la subesfera del pequeño segundero se ha incluido una indicación de reserva de marcha. Es discreta pero muy clara, y se integra perfectamente en la esfera para dar la información cuando se la necesite sin robar protagonismo al conjunto.

Y qué decir del movimiento. El 37-01 es un cronógrafo flyback automático con rueda de pilares y embrague vertical, que convierte las pulsaciones de los botones en un placer. Y es otro ejemplo más de la casa de cómo hacer un calibre según los cánones sajones: platina de tres cuartos, tornillos pulidos y azulados (ya vimos cómo se hace en la segunda parte del reportaje sobre la visita a la manufactura), rubíes vistos sobre chatones pulidos y ajuste por cuello de cisne.

La decoración incluye nervaduras Glashütte, bordes achaflanados y pulidos, acaracolado en la platina y un rotor también con nervaduras y un contrapeso de oro de 21 quilates. Por supuesto incluye las dos Gs, que simbolizan la mirada al pasado y al futuro a la vez (y que para mi gusto deberían ser al menos más pequeñas). El volante se mueve a 4 hercios y tiene 70 horas de reserva de marcha. Es todo visible a través del zafiro posterior. La caja, por cierto, es hermética hasta los 100 metros.

Todo el estilazo que se adivina cuando se ve el reloj queda corroborado cuando se ata a la muñeca, que es donde de verdad florece este Senator Chronograph Panorama Date. Imanta la mirada y da mucho que hablar en cuanto aparece. Glashütte Original lo lanza con correa de caucho, de piel o con brazalete de acero. El precio es de 13.500 euros para la versión con correa y de 15.000 euros con el brazalete. Quien quiera buscar varios modelos donde elegir va a tenerlo difícil, porque este reloj se lanza al mercado con unos argumentos que son muy difíciles de igualar y mucho menos superar. Ya se puede reservar en la boutique de la casa en Madrid. Más información en la recién renovada web de la casa, GlashütteOriginal.com.



Los nuevos Bulgari Octo Roma, con fotos en vivo y precios

 

Los Bulgari Octo Roma se han presentado este año como una variación más fácilmente llevable del Octo, el gran reloj masculino de la casa. Vamos a a ver las variaciones y lo bien que quedan en la muñeca.

 

La línea Octo apareció en 2012 y, como contaba cuando se presentó el repetición de minutos (aquí), su forma se inspira en el encofrado de la Basílica de Majencio, en el Foro Romano. La mezcla de líneas rectas y curvas otorgan al Octo una presencia única, absolutamente reconocible y muy elegante. De esta manera Bulgari consiguió uno de los objetivos más preciados: conseguir destacar sin perder la elegancia de un reloj de vestir.

Por otro lado, Roma tiene un significado especial para la casa: no sólo es la ciudad de fundación (en 1884) es, si nos ceñimos a los relojes, el origen de una de las colecciones más exitosas de la casa: la  Bvlgari Bvlgari. Pero es una colección muy de su tiempo y no a todo el mundo -si hablamos de clientes masculinos- le acaba de gustar.

Es verdad que también están los Diagono (como estos que vimos aquí),  pero su aspecto más deportivo los aparta de los ambientes serios. Por otro lado Bulgari es Bulgari y si llevas algo de la casa se tiene que notar, aunque sea en los parámetros del vestir formal. Por eso el Octo es un producto tan brillante: combina excelencia mecánica con elegancia y con una afirmación de estilo.

Ahora bien: aunque los Octo tienen un diámetro de 41 mm, su apariencia se hace demasiado sólida en algunas muñecas. Por eso aparecen estos Bulgari Octo Roma, que han suavizado su perfil para hacerlo más ponible. Creo que lo mejor es ver juntas las dos versiones para apreciar las diferencias.

Bulgari Octo

Bulgari Octo Roma

¿A que así se aprecia mejor? Básicamente lo que estamos viendo es una estructura mucho más ligera que la del Octo ya conocido. Aunque sigue habiendo numerosas líneas rectas (58 facetas, de hecho), el reloj parece ahora más redondo. El trabajo de adelgazamiento se ha centrado en las cuatro esquinas: han desaparecido esas, digamos, hombreras que le daban un aire más rocoso. Las asas también se han estilizado y han reducido su ancho. Sin embargo la caja sigue manteniendo los 41 mm de diámetro anteriores.

Aunque la casa no especifica la altura, el Bulgari Octo Roma es un reloj desde luego delgado que no tiene ningún problema en darle palique a los puños de las camisas. Hay un atractivo juego de superficies pulidas y satinadas -particularmente el bisel-, rematado por una elaborada corona con una inserción en cerámica negra. Aunque en la página web de la casa se dice que la estanqueidad es de 100 metros, en realidad es de sólo 50. No es el primer reloj en el que piensas cuando buscas un compañero de piscina, así que no es una falta grave.

El Bulgari Octo Roma se ofrece en acero, oro rosa o bicolor. Los colores de esfera disponibles son el negro, blanco y un precioso marrón que según le dé la luz desprende matices incluso burdeos. Éste es el único color -cuando menos por ahora- que está disponible para combinarlo con la caja de acero o con la de oro (que es la que mejor le queda, sin duda).

Es interesante la versión bicolor porque le da un toque de lujo a la versión de esfera blanca pero sin tener que pagar todo el precio de la caja de oro. Sólo el anillo bajo el bisel es de oro, lo justo para elevarlo de nivel sin las implicaciones de un reloj totalmente de oro. Las manecillas y los índices aplicados también lo son, al igual que la corona. Debo reconocer que al principio no reparé demasiado en él, seguramente porque tengo cierto desapego al bicolor. Pero una vez que te lo pones y te lo ves puesto el reloj te dice mucho más de lo que pensaba al principio.

En todas las versiones los índices tienen una estructura también facetada muy elegante. La parte superior está satinada, reforzando la sensación de lujo que todo el conjunto transmite. Las proporciones con respecto al Octo estándar han variado muy ligeramente. La configuración de la esfera es en realidad sobria, lo que es una buena idea: todo lo llamativo va en la caja, así que la misión de la esfera es ser el contrapunto elegante. Y por cierto con excelente lectura.

El Bulgari Octo Roma integra un calibre de manufactura. Es el BVL 191 Solotempo, un movimiento automático que se mueve a 4 hercios y aguanta 42 horas sin necesitar recarga. Está decorado con Côtes de Genève en el rotor y los puentes, bordes achaflanados y acaracolado en la platina.

A decir verdad el diámetro del movimiento, 25,60 mm, es demasiado pequeño para la caja en la que se aloja y por tanto se ve mucho metal. Pero en este caso no le queda mal, porque está a tono con la presencia sólida del reloj.

Con las nuevas medidas el reloj se lleva muy bien en la muñeca. Ya lo hacía antes, y ahora aún más. En verdad es uno de los relojes de hombre más atractivos del mercado, aunque sin duda habrá quien prefiera otras formas más conservadoras. Los precios varían según el modelo, pero no demasiado. Si escogemos la versión de acero con correa de aligátor, el precio es de 5.800 euros. Si preferimos la versión con brazalete de acero (que a mí me gusta mucho), el precio es de 6.380 euros. Es sorprendente una variación tan escasa de precio de la piel al brazalete. Normalmente el salto es mucho más notable.

La versión bicolor tiene un precio de 6.950 euros y, si nos decidimos por la versión de oro, el precio pasa a 18.300 euros. Basta mirar por ahí para darse cuenta de que el Bulgari Octo Roma no sólo es un reloj fantástico; es que también tiene unos precios muy competitivos. Más información en Bulgari.es.

 

 



Nuevo H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel: fotos en vivo y precio

 

El nuevo H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel recoge lo mejor de la casa (su calendario perpetuo y las esferas fumé) y lo presenta en una versión más asequible y fácil de llevar en el día a día.

 

A menudo hago referencia a la charla que tuve con el Director General de H. Moser & Cie., Eduard Meylan, en el Salon QP de 2014. Y lo hago porque es un ejemplo de lo que debe ser un directivo que se ofrece a dar una entrevista: se puso a hablar claramente de lo que es en realidad un negocio, aunque sea dentro del venerable mundo de la relojería.

Pero además demuestra que la estrategia de la casa está muy bien definida (aunque la verdad es que eso suele ocurrir en casi todas). Entonces me dijo que en 2016 lanzarían una nueva línea menos elitista y más sexi. En realidad la línea Pioneer apareció justo un año después, en la nueva edición del Salon QP. Es éste de aquí abajo, con caja en oro rosa y Pioneer Centre Seconds como nombre.

Se ve claramente cómo ha cambiado la esfera, que se vuelve más deportiva sin dejar atrás su esencia de reloj de vestir elegante. Sin embargo el Pionner Centre Seconds se lanzó en oro, lo que le alejó del concepto “menos elitista”. Más aún, se hacía un poco raro verlo con una correa de caucho. Ahora los nuevos modelos en acero vienen a poner las cosas donde deberían estar. En marzo se anunció el Pioneer Centre Seconds con un precio de 11.350 euros y ahora tenemos el H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel.

El uso del acero, seamos sinceros, es lo único que acerca los precios a un público menos selectivo. No hay oro barato, y no hay (salvo muy escasas excepciones) chapado en oro realmente elegante. Por otro lado en general no se puede considerar el acero como lo más refinado, pero es que ese departamento lo tiene cubierto (y con honores) la esfera fumé del H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel.

La caja tiene un diámetro de 42,8 mm y una altura de 11,3. No es, desde luego, un reloj pensado para estar escondido dentro del puño de la camisa. Más bien es una afirmación de estar al tanto de lo que es la alta relojería pero sin necesitar metales preciosos para dejar claro tu punto de vista. La corona está roscada; aparte de que le da más rigidez ayuda a conseguir una hermeticidad hasta 120 metros, algo no muy visto en relojes de este tipo. Por eso Moser afirma que los Pioneer son sus relojes deportivos.

El H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel está pensado para -por fin- poder llevar un calendario perpetuo todos los días. El mecanismo del calendario perpetuo de Moser es desde luego uno de los mejores y -sin duda alguna- más singulares del mercado. Lo mejor para saber cómo funciona es ver el vídeo que hice hace tres años con el Endeavour Perpetual Calendar (aquí).

Detalle de la estrella que señala los años bisiestos

Otra de las ventajas del calendario perpetuo es su discreción en la muñeca: salvo que lo conozcas pasa desapercibido. El H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel, al contrario que muchos otros calendarios perpetuos, no muestra el día de la semana. A cambio tiene un indicador de reserva de marcha, que señala la cantidad restante de los 7 días que le proporcionan su doble barrilete. Desafortunadamente sigue manteniendo las palabras “Up” y “Down”, aunque ahora hacen menos daño porque están mejor alineadas.

Las manecillas y los puntos sobre los índices integran SuperLuminova, algo que no ocurre con los demás modelos de la casa y que subraya su lado más dinámico. El azul fumé de la esfera, sin ser el seductor Funky Blue que hemos visto en varias ocasiones (aquí, o por ejemplo aquí), es de un azul nocturno precioso.

A mí el H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel me parece un reloj excelente, con un atractivo instantáneo. Asumo que en el futuro veremos más esferas fumé, lo que no hará sino aumentar su deseabilidad. El reloj tiene un precio de 38.000 euros. Más información en Moser.es.



IWC Da Vinci Automatic y Moon Phase 36 mm. Fotos en vivo y precios

 

Éste es el año Da Vinci para IWC, y así lo dejó claro en el SIHH 2017. La manufactura ha hecho especial hincapié en los relojes para mujer y ha lanzado los Da Vinci Automatic y los Moon Phase de 36 mm de diámetro, una medida muy polivalente para las muñecas femeninas.

 

Según se ha ido desarrollando su historia IWC ha sido una casa que siempre se ha decantado por modelos masculinos, fundamentalemente porque sus movimientos provenían de los relojes de bolsillo -mucho más grandes que los de muñeca-. De hecho todos los calibres propios actuales son también muy grandes. Por ejemplo el de este Portugieser o el que da vida al Portofino Monopusher.

Hasta ahora los relojes de mujer estaban a cargo de la colección Portofino (como éste), pero la configuración de la colección -por los numerales romanos y las manecillas- los hace mucho más formales en su aspecto. Como IWC tenía las manos libres para empezar de cero con los Da Vinci, ha decidido, con buen criterio, crear una nueva caja un milímetro más pequeña. Por eso ambos Da Vinci Automatic y los Moon Phase llevan el número como apellido. Es una medida que le da mucha versatilidad (salvo en el caso de que la mujer apueste por un reloj de hombre -y por cierto cada vez hay más-), y que por ahora se ofrece en acero u oro rojo, con o sin diamantes en el bisel.

La caja de los nuevos Da Vinci Automatic conserva la redonda esencia de la colección original. Pero las asas se han estilizado y se han hecho basculantes, de manera que el reloj se adapta perfectamente a la muñeca. Ha mantenido la misma corona relativamente grande, algo que van a agradecer unos dedos con la uñas pintadas porque no se dañarán tratando de manipularla.

Las esferas son todas plateadas salvo la versión en azul, aunque imagino que no tardarán en aparecer más colores. Son sin duda el punto fuerte de estos relojes porque están muy bien pensadas. En la parte central se ha creado un círculo de guilloché en bajorrelieve que da profundidad al conjunto. Los numerales son aplicados y, al tener una cierta altura, proyectan una casi imperceptible sombra sobre la esfera que aumenta esa profundidad.

En el Da Vinci Automatic la fecha ocupa una discreta posición a las 6 horas, mientras que la esfera de fases lunares está ubicada a las 12. Es una ubicación ya vista en los Portofino y que queda muy bien. El lugar habitual son las 6 horas, pero siendo el elemento preeminente del reloj IWC lo ha colocado a las 12, que es el punto de referencia en cualquier reloj.  La ventana está muy bien resuelta, con ese guilloché circular en la parte inferior y un cielo de azul profundo con unos cuerpos celestes plateados o dorados según sea la configuración de la esfera.

Los relojes se mueven gracias a los calibres 35111 (tres agujas) o 35800 (fase lunar). Son las variaciones del Sellita SW300 que IWC encarga según sus especificaciones. Se mueven a 4 hercios (28.800 alternancias/hora) y tienen una discreta reserva de marcha de 38 horas. Eso sí, son automáticos. La fase lunar se ajusta mediante un pulsador a las 2 horas.

El movimiento está tapado por una trasera sobre la que se ha usado el motivo de la “Flor de la vida”, un elemento decorativo de origen griego que fue muy repetido durante el Renacimiento porque responde en realidad a una configuración geométrica. Esta Flor de la Vida se ha convertido en el eje sobre el que pivota la imagen comercial de los Da Vinci Automatic 36.

A falta de comprobar la reacción de las clientas, a mí los relojes me parecen muy acertados. Tienen un porte que combina muy bien uso diario con otro más de gala, con unas esferas limpias y atractivas. Siendo como son relojes de mujer, IWC ofrece una gama de correas de piel de distintos colores que se pueden intercambiar fácilmente. Y además están hechas por la peletería Santoni, que tiene unos productos de una calidad intachable. También hay disponible un brazalete de eslabones de acero.

Con tanta oferta los precios de los Da Vinci Automatic también varían, lógicamente. La versión de tres agujas en acero tiene un precio de 5.700 euros y con brazalete 6.550 euros, mientras que la versión con fase lunar cuesta 8.950 euros. Si le añadimos diamantes en el bisel el precio es de  11.700 euros . Todos los relojes están disponibles ya en la boutique de la marca en Madrid. Más información en IWC.es.



En la muñeca: Blancpain Tribute To Fifty Fathoms Mil-Spec

 

 

Hay tal proliferación de relojes de inspiración vintage que decantarse por un modelo resulta cada vez más difícil. Salvo, claro, que te cruces con este Blancpain Tribute to Fifty Fathoms Mil-Spec, que te deja pocas dudas de por qué modelo apostar.

 

Como ya expliqué cuando hablé del Blancpain Fifty Fathoms Bathyscaphe Ocean Commitment II (en este artículo), el origen del Fifty Fathmos es militar, ya que fue una respuesta a la necesidad de los buceadores militares franceses de un instrumento fiable bajo el agua. Esa necesidad se encontró con Jean-Jacques Fiechter, a la sazón director general de Blancpain, que a su vez era un buceador (civil, claro) y comprendió perfectamente el requerimiento. Su respuesta vio la luz en 1953 bajo el nombre de Fifty Fathoms, el primer reloj de buceo del mundo.

En 1958 la Armada norteamericana estaba a la búsqueda de un reloj fiable de buceo que cumpliera con sus especificaciones militares (Military Specifications en inglés, de ahí el nombre del reloj). Una vez más la respuesta fue un Fifty Fathoms que en esta ocasión añadía un elemento adicional de seguridad que había hecho su aparición el año anterior: una ventana circular mostraba una esfera bicolor. Si la parte superior blanca empezaba a tornarse del color naranja inferior significaba que había entrado agua en la pieza y por tanto no era de fiar. Había que volver a la superficie.

Así fue cómo los SEAL (SEa, Air and Land) y los UDT (Underwater Demolition Teams) comenzaron a usar un Fifty Fathoms Mil-Specs 1. Luego, a principios de la década de 1960, con los MIL-SPEC 2, se lanzó una nueva edición Fifty Fathoms, conocida como Tornek-Rayville TR-900. La marina americana exigió la presencia de la pastilla de hermeticidad en todos estos modelos.

Es difícil que alguna vez la pastilla de un susto a un buceador, porque los poco más de 90 metros de estanqueidad del modelo original (50 brazas son 91,44 metros) se han transformado en este Blancpain Tribute To Fifty Fathoms Mil-Spec en 300 metros, aunque apostaría que pocas veces uno de estos relojes a bajar a más de un tercio de esa profundidad. Este modelo aniversario ha rebajado su medida de los 42 mm originales a 40,30 mm y una altura de 13,23, coronada por un cristal de zafiro curvado como el original.

El bisel unidireccional está recubierto por un cristal de zafiro antirrayas,  una innovación introducida por Blancpain en 2003 con el Fifty Fahoms «50th Anniversary» que protege del desgaste las indicaciones luminiscentes del bisel.  La verdad es que, mirando el anuncio del modelo original, se ve cómo Blancpain ha querido con este modelo ser absolutamente fiel con su ancestro, pero por supuesto actualizándolo con la mejor de sus tecnologías. La única concesión comercial ha sido la inclusión de la fecha a las 4:30, pero es tan discreta que sólo se ve cuando se la necesita.

El calibre que mueve el reloj es el 1151, un movimiento automático de 210 componentes con 4 días de reserva de marcha gracias a su doble barrilete. Está provisto de una espiral de silicio, que lo hace más ligero y, por ende, más resistente a los golpes. Además no reacciona a los campos magnéticos. Lo cubre una masa oscilante de oro macizo con un recubrimiento de NAC. NAC significa en inglés NanoAmorphous Carbon y es un tratamiento que supera al DLC en su dureza y resistencia al desgaste. Y resiste temperaturas el doble de altas que el DLC (que oxida a los 350 grados).

El Blancpain Tribute To Fifty Fathoms Mil-Spec es una edición limitada a 500 unidades y está disponible con correa NATO (como la que vimos aquí), correa de tela (como esta) o con el brazalete de estas fotos. Los precios de los modelos son de 13.290 euros con cualquiera de las correas o de 15.300 euros con el brazalete, y ya se pueden reservar en las dos boutiques de la casa en Madrid. Más información en Blancpain.es.



David Beckham, nuevo embajador de Tudor y su Manifiesto Born To Dare

 

Tudor acaba de anunciar que David Beckham es el nuevo embajador de la marca y de su campaña Born To Dare. El deportista, embajador de Unicef e icono de la moda y el estilo encaja perfectamente con lo que la marca llama su “Manfiesto”.

 

En 2017 Tudor lanzó su nueva campaña “Born To Dare” (nacidos para arriesgarnos). Refleja la historia de la marca y aquello que representa hoy día. Numerosos héroes individuales eligieron Tudor para acompañarles en sus hazañas, ya sea en tierra, hielo, aire o bajo el agua. También hace referencia a la visión de Hans Wilsdorf, el fundador de Tudor y Rolexque creó los Tudor para que aguantaran las condiciones más extremas. Por último, hace referencia a aquello por lo que la marca es conocida hoy.

Tudor Heritage Black Bay S&G

El espíritu Born To Dare de Tudor se expresa en el MANIFIESTO, apoyado globalmente por los embajadores cuyos logros resultan de un enfoque vital arriesgado. David Beckham es uno de ellos y por tanto encaja perfectamente en la familia Tudor.

1.- REIVINDICAMOS LO CLÁSICO, PERO TRANSGREDIMOS EL STATU QUO

Hans Wilsdorf definió los Tudor como “un reloj que sus agentes puedan vender a un precio menor que los Rolex, pero que siga reteniendo los estándares de fiabilidad“. Los Tudor de hoy no se han separado de la visión original. Siguen los fundamentos de excelencia, pero reinterpretan la historia para ofrecer algo único. Como el Black Bay S&G que lleva David Beckham.

2.- CONSERVAMOS LO MEJOR DEL PASADO: LOS MEJORES MÉTODOS DE RELOJERÍA, EL MEJOR DISEÑO

El mejor ejemplo es el mayor éxito de Tudor, el Black Bay: en 1958 el Oyster Prince Submariner referencia 7924 presentó la corona de gran tamaño, mientras que el “Snowflake” Tudor Submariner, utilizado por la Marina francesa en los 70, presentó la icónica manecilla de copo de nieve. La versión de bronce une al modelo con los materiales tradicionalmente usados en el mundo submarino. La versión actual, además, integra un calibre de manufactura.

3.- HEMOS NACIDO CON UN PROPÓSITO. HEMOS  SUPERADO LAS PRUEBAS MÁS EXTREMAS

Durante años los relojes de Tudor han pasado pruebas de durabilidad en la muñeca de personas particularmente intrépidas: en las carreteras alpinas, en la Expedición Británica al Norte de Groenlandia, en los equipos de rescate de la Fuerza Aérea Norteamericana o bajo el mar con los buceadores franceses. Y siempre funcionaron. Hoy, ya sea en ambientes formales o informales, los Tudor siguen manteniendo su espíritu de herramienta fiable y duradera.

Un Tudor North Flag estuvo en un bloque de hielo durante todo el SalonQP y siguió funcionando ¡en parámetros COSC! incluso con la reserva de marcha prácticamente acabada.

4.- PARA LOS QUE ESTÁN DISPUESTOS A TODO. PARA LOS QUE AFRONTAN SUS MIEDOS. PARA LOS QUE SE REINVENTAN CADA DÍA

Los usuarios de un Tudor hoy en día no son muy diferentes a los del pasado. Son gente con actitudes no convencionales, con ambición. Como Tudor, creen en aprender del pasado y construir sobre las experiencias pasadas. Es gente que aprecia las cosas bien hechas y que se enorgullece de poseerlas. Claramente David Beckham le sienta bien a Tudor, y viceversa. Más información en Tudor.es.



Dior Chiffre Rouge A05: fotos en vivo y precio

 

Esto es que es personal: a mí siempre me han gustado los relojes masculinos de Dior y siempre había querido hablar más de ellos, pero nuestros caminos habían divergido durante mucho tiempo. Hoy me he encontrado este Chiffre Rouge A05 y me he saltado la cola de publicación para hablar de él, porque me he vuelto a enamorar. Estas cosas pasan.

 

Es difícil dotar de personalidad propia a un reloj basándose en las formas. En la mayoría de los casos los relojes sacan la cabeza por encima del inmenso mar de relojes masculinos gracias a la esfera, no a la caja. Los relojes que consiguen hacerlo se convierten en modelos de referencia porque no necesitan de cambios en los diales para ser reconocidos. No son muchos los que pueden presumir de ese logro, pero este Chiffre Rouge A05 y sus hermanos de colección son de esos pocos.

La caja de los relojes “Cifra Roja” -que es lo que significa el nombre- tiene una forma asimétrica. Si sólo nos fijamos en la parte izquierda estaremos viendo un contorno clásico redondeado, con la carrura extendiéndose hasta las asas. Sin embargo, si miramos hacia la derecha las curvas se convierten en rectas que dotan a la pieza de una apariencia musculada, poderosa.

Además las proporciones de dichas rectas son también asimétricas con respecto al círculo de la esfera, lo que singulariza su porte aun más. Y para terminar, los pulsadores del cronógrafo tampoco ocupan lugares equivalentes, porque el de puesta en marcha se asienta sobre el plano inclinado y el de reseteo, que además tiene forma cilíndrica, está en el plano recto.

Es, a todas luces, un despropósito. Y sin embargo es un despropósito que funciona maravillosamente y que sirve para hacer del Chiffre Rouge  05 un reloj sin complejos, fresco, que se desenvuelve con paso resuelto y descarado en el mundo de la relojería masculina. Es cierto que últimamente -y para mi desdicha- la propia Dior tiene un tanto arrumbada la colección en favor de las colecciones femeninas (las verdaderas best-sellers de la casa). Pero eso no le resta ni un ápice de atractivo a un modelo que ya lleva al menos tres años en el mercado.

Aunque tradicionalmente los Chiffre Rouge tenían unas medidas muy contenidas, con un máximo de 38 mm de diámetro, cuando se rediseñó la caja para fortalecerla los diámetros crecieron; el reloj de tres agujas subía a 39 mm y el cronógrafo pasaba de 39 a 41 mm. Nada que ver con la esa locura que sufrimos años atrás de los cronos descomunales, 41 mm es una medida incluso comedida. Sin ser desde luego un reloj delgado tampoco tiene una altura desproporcionada. Yo creo que debe rondar los 13 mm de altura, por lo que no tiene demasiados problemas para socializar con los puños de camisa. Por cierto que Dior aprovecha el lateral para grabar el número de referencia del reloj, algo que yo no había visto antes.

Además las asas cortas e inclinadas permiten que el reloj complemente incluso muñecas delgadas sin que cabecee sobre ellas. Toda la estructura del reloj está construida en acero sobre el que se ha adherido caucho, que además está texturado de tal manera que a primera vista uno diría que es un metal graneado. No es así. El caucho tiene una textura rugosa que es visualmente muy atractiva y sobre todo tiene un tacto único.

Es una sensación muy orgánica, porque tampoco tiene el tacto duro al que estamos acostumbrados en los cauchos habituales en las correas. Es mucho más textil, podríamos decir. De hecho pensaba que era algún tipo de tela o de piel hasta que he leído las características técnicas. Me ha dejado realmente sorprendido, y sobre todo me ha cautivado. Además en el brazalete Dior ha dejado a la vista un perfil de acero satinado, lo que reduce el aspecto más deportivo para darle un toque elegante y francamente ponible.

Hay un detalle más sobre la caja que me gusta mucho, aunque no sé si tiene una base real: me gusta pensar que la corona se diseñó para recordar al tapón de la colonia Eau Sauvage, uno de los iconos de Dior que, habiendo nacido en 1966, sigue plenamente vigente (y que usé durante mucho tiempo y de la que todavía conservo un precioso neceser).

La esfera es más sobria, y con buen criterio: demasiados estímulos difuminan el efecto del reloj. Sobre un plano con decoración rayos de sol se asientan tres registros: pequeño segundero a las 3 horas, contador de 30 minutos a las 9 y de 12 horas a las seis. Por supuesto, como en toda la colección, el reloj presenta la fecha en rojo, en una sencilla ventana a las 4:30. Es el mismo rojo que colorea la trotadora del cronógrafo, y que se repite en el pulsador de reseteo. Alrededor de la esfera se sitúa un discreto taquímetro. Las manecillas tienen una franjas luminiscentes, pero la lectura en la oscuridad no es la más destacada de las características del reloj.

El calibre del reloj es el ETA 2894-2, la alternativa de la casa al 7750. Se mueve por tanto a 8 hercios y tiene una autonomía de 42 horas. No sólo eso, es la versión más alta y por tanto tiene la certificación COSC, por lo que estamos hablando de un cronómetro. La masa oscilante tiene el nombre de la casa grabado, pero queda eclipsada por el rojo vibrante del zafiro posterio. Desafortunadamente, y a pesar de que la corona es roscada, el Chiffre Rouge 05 es hermético sólo hasta 50 metros.

No hace falta que diga lo bien que queda el reloj en la muñeca porque no hay amor sino hay conjunción con la pieza, ¿verdad? Pues sí, queda muy bien. Elegante y atrevido, con una textura muy seductora. Incluso el cierre desplegable está muy bien diseñado, con un diseño sobrio pero elegantemente resuelto. Le va que ni pintado.

El Dior Chiffre Rouge 05 se puede encontrar en las boutiques de la marca, y tiene un precio de 5.900 euros. Por este precio te llevas un reloj muy singular, con mucha personalidad y que seguro que inicia más de una conversación, además de tener una construcción y acabados intachables. Me gusta mucho, mucho. Más información en Dior.es.

 

 



Chopard Mille Miglia 2017: fotos en vivo y precios

 

Hoy termina la conocida como “la corsa più bella del mondo” (la carrera más bella del mundo), que recorre Italia desde Brescia a Roma y vuelta.Y un año más el cronometrador oficial lanza sus Chopard Mille Miglia, con dos modelos: uno en acero y otro en oro.

 

Karl F. Scheufele, presidente de Chopard, en la Mille Miglia 2017

Supongo que todos los seguidores de la marca conocen la pasión del fundador de Chopard, Karl-Friedrich Scheufele, por los coches, hasta el punto que él mismo participa en la carrera italiana. Por eso cada año presenta una nueva versión de los Chopard Mille Miglia.  Y como este año la carrera celebra su 90 cumpleaños uno de los dos modelos lanzados es una edición aún más limitada en oro, sin duda la más interesante de las dos. Analizaremos la versión de acero, que no hay que perder de vista, en la siguiente página.

CHOPARD MILLE MIGLIA CLASSIC XL 90TH ANNIVERSARY

La Mille Miglia nació como una prueba de velocidad y paso a serlo de resistencia. Y en sí misma es un ejemplo de lo que eso significa, porque llegar a 90 años no es cualquier cosa. Para celebrarlo se ha lanzado esta versión en el metal de los ganadores: tiene una caja de oro rosa de nada menos que 46 mm de diámetro. La sensación de tamaño es mayor por la esfera blanca y porque integra una corona muy grande (para poder ser accionada incluso con guantes) y unos pulsadores del cronómetro con forma de pistón, que es lo que requiere un reloj así.

Con 13,12 mm, la altura del reloj es también notable. Sin embargo esa altura le ayuda a estar mejor proporcionado, y desde luego sobre la muñeca se equilibra perfectamente. La verdad es que aunque sea un cronógrafo dudo mucho que alguien se lo vaya a poner para conducir porque el oro rosa está perfectamente pulido a espejo, así que mejor no exponerlo a arañazos. Es un oro rosa muy bonito que de hecho tiende al rojo, sobre todo en el reverso. Las formas clásicas de la pieza están perfectamente logradas. Si a ello le unimos la impecable ejecución de la esfera, estamos ante un reloj que no pasaría desapercibido hace décadas (salvo por su anchura, claro).

La esfera está realizada de tal manera que recuerda a los antiguos diales de porcelana. No lo es, pero el efecto está magistralmente conseguido, y además acentuado por los numerales de estilo retro. Está también impecablemente hecha la “rotura” de arábigos provocada por los registros interiores. Otro buen detalle es haber escrito Horas y Minutos sobre las subesferas del cronógrafo, como aparecía en los antiguos tableros de mandos de los coches. Las subesferas están remarcadas por un borde dorado, al igual que las manecillas. Tanto los numerales como las agujas están impregandos de SuperLuminova con una suave tonalidad azul.

Para animar un reloj aniversario de la carrera que tanto gusta al presidente de la casa Chopard no se iba a conformar con cualquier movimiento, así que ha integrado lo mejor de la casa: el calibre manual cronógrafo flyback L.U.C 03.07-L. Como ya descubrimos cuando visitamos la manufactura (en este artículo), los calibres L.U.C son la gama alta de la casa y reciben toda la sabiduría de sus relojeros, tanto en su desempeño como en decoración.

Está fabricado en alpaca, aleación que permite un trabajo muy preciso y unos biselados extraordinarios. Las piezas más profundas del movimiento están perladas y doradas. Las piezas superiores, las que dan movimiento al cronógrafo, están fabricadas en acero o rodiadas. Además el calibre -que se mueve a 4 hercios y tiene 60 horas de reserva de marcha- ostenta el sello del Punzón de Ginebra, lo que garantiza su nivel de acabados. Y además está certificado por el laboratio COSC como cronómetro.

A pesar de su tamaño el Chopard Mille Miglia Classic XL 90th Anniversary Limited Edition se asienta perfectamente sobre la muñeca gracias a la correcta proporción entre anchura y altura, así como a una buena correa de becerro barenia con un tratamiento especial que con el tiempo va adquiriendo una pátina que acentúa su aire de época.

Como su nombre indica el reloj es una edición limitada. En este caso, y en conjunto con el aniversario que conmemora, solo se harán 90 unidades. Su precio es de 38.420 euros, y se puede encontrar en las boutiques de la casa. En la siguiente página vemos el otro modelo dedicado a la carrera.

 



Nuevos REC 901, hechos con piezas de Porsche 911 recicladas

REC 901 es la nueva colección de la casa REC, que siempre utiliza piezas de coches muy conocidos para hacer sus relojes. Rinde así homenaje a los vehículos y de paso crea piezas únicas. En este caso el homenajeado es el Porsche 911, al que algunos consideran el automóvil más bello creado nunca. Vamos a ver los tres modelos y sus precios.

 

En primer plano el 902. A su izquierda el 03 y a su derecha el 01

REC es una de esas empresas que lo tiene muy claro. Relojes inspirados en vehículos hay muchos y marcas asociadas con nombres del motor también hay muchas. Pero lo que hace REC es notablemente más nicho que todas las demás, en tanto en cuanto se centran en un solo vehículo de una marca que luego no repiten (ni la marca ni el vehículo), y además utilizan pedazos genuinos de dicho vehículo.

Como ya vimos cuando hablamos (en vídeo y en texto) del Mustang P51, REC utiliza vehículos de desguace e informa al propietario del reloj del coche que ha utilizado. Para ello incluye en la caja un pequeño folleto explicativo y, sobre todo, el número de chasis en el reloj. En este caso aparece en una pequeña placa en el lateral de la carrura. Esto es una forma muy inteligente de atraer fans a la marca.

REC 901-01

Y digo fans y no tanto propietarios de Porsche 911 porque, si tanto los coches como los relojes son mercados aspiracionales, entiendo que el que ya tiene el coche no necesita el reloj, pero el que le gustaría tener el coche al menos puede tener algo relacionado con su sueño; y sin duda mucho más personal que cualquier otro objeto relacionado con su icono particular. Se podría argüir que se hacen muchos relojes para acompañar a un vehículo (se me ocurren ahora mismo el Jaeger-LeCoultre Amvox2 Aston Martin, o el Zenith y su El Primero Ranger Rover por ejemplo).  Pero la colección REC 901 es más personal porque incluye trozos reales del vehículo. Así que si yo fuera un dueño lo que querría es que mi reloj tuviera un trozo de mi coche. No sé, quizá REC se debería plantear hacer relojes a medida.

REC 901-03

Sea como fuere quien sea un seguidor del vehículo va a encontrar muchos detalles familiares. El que no lo sea y le guste el reloj por lo que es también va a encontrar muchos detalles de los que disfrutar. Cuando hablamos de los relojes de Porsche Design hablamos del origen de la casa y de cómo Ferdinand Alexander “Butzi” Porsche diseñó el que se convertiría en el seguramente más reconocible vehículo de la casa y uno de los más importantes -y exitosos- de la historia del automóvil.

La caja de acero de los REC 901 (de 44 mm de diámetro y 13 de altura y hermética sólo hasta 30 metros) sigue las formas del coche desde el parachoques trasero hacia adelante. Entre las asas encontramos una referencia a una de las partes más reconocibles del reloj: la rejilla del alerón trasero.

Por supuesto la esfera también tiene que ver con el 911, física y alegóricamente. Es en la esfera, en su base, en la que se ha utilizado una trozo de la chapa de un Porsche 911. De esta manera cada reloj, aunque sean de los modelos 01,02, ó 03, siempre será único porque ningún trozo será igual. En el caso de los relojes que aparecen aquí pertenecen a un 911 de 1976 que se compró en 2003 para ser restaurado. El capó se sustituyó por su mal estado y fue esa pieza la que se utilizó para estos relojes, una vez troceada y tratada para que la corrosión no prosiguiera y dañara el mecanismo.

REC 901-01

Supongo que los seguidores del Porsche 911 verán muchos guiños en la esfera que le recuerden al vehículo. Pero para el resto de los mortales a los que no nos suena tanto, creo que lo mejor es poner una foto del salpicadero original de 1963 para ir viendo parecidos.

La esfera de estos REC 901 tiene muchos puntos de atención, al igual que el cuadro de mandos del vehículo: salvo en superdeportivos, es difícil ver 5 esferas en un salpicadero. Justo debajo de las 12 aparecen dos ventanas con forma de mariposa para la indicación de la reserva de marcha de 48 horas, que recuerda a los indicadores de reserva de combustible y presión y temperatura de aceite y agua. Según se descarga el muelle va apareciendo un color igual que el de la manecilla del segundero. Por encima de la base de la esfera se encuentra el círculo con los índices horarios, y sobre éste las ventanas de día de la semana y del mes. Estos pertenecen a unas subesferas decoradas con guilloché. Por último, a las 6, aparece una apertura para la fecha. Yo diría que éste es el único elemento fuera de lugar, porque no hay ningún indicador con esta forma en el coche original.

En cualquier caso el conjunto es armonioso y ofrece una notable sensación de profundidad gracias no sólo a los diferentes niveles, sino también a las texturas distintas que se aprecian en toda la esfera. Además hay que remarcar toda la información que ofrece el reloj para lo modesto de su precio. Ello es debido al uso del calibre automático Miyota 9100. Todas las indicaciones se pueden ajustar desde la corona (inspirada en el claxon del vehículo). Tan solo el mes se cambia mediante un pulsador, ubicado a las 2 horas.

REC 901-02

Los relojes integran, creo que por primera vez en los relojes de la casa, pintura fosforescente. Tanto en el círculo exterior de los minutos como en los índices horarios y las manecillas. No es desde luego la característica más prominente de esta colección, pero se agradece que REC vaya añadiendo elementos que aumentan el valor de sus piezas.

La parte trasera del reloj se ha decorado también, y de manera muy inteligente: se ha cubierto el calibre con un embellecedor que recuerda a las llantas fabricadas por Otto Fuchs para el bólido de Porsche. Además esta decoración no se sitúa por encima del cristal, sino que cada triángulo resultante tiene su propio cristal. Es un buen detalle que, una vez más, aumenta el valor de la pieza.

En la foto se puede apreciar además el mecanismo para el cambio de las correas, que hace que toda la operación sea extremadamente sencilla y, sobre todo, segura. Ya no hay peligro de rallar la caja o la correa con la herramienta tradicional. Todas las correas se han hecho a imagen de las tapicerías que Porsche ofrecía para sus vehículos.

Aunque los relojes son básicamente iguales, entiendo que REC ha querido darle a cada uno un carácter siquiera levemente distinto. Así el REC 901-01 es el más polivalente, situándose en un punto medio entre lo más deportivo y lo más serio, por así decir.

El 02 es más neutro, quizá más elegante porque las tonalidades beis se imponen a las grises y no se utiliza ningún color para destacar el segundero ni la reserva de marcha.

Por último el REC 901-03 es el más claramente deportivo por la correa que lleva y por los acentos en naranja, un color siempre relacionado con lo más sport. Aunque no sé si el naranja se ha usado mucho durante la vida comercial del Porsche 911.

Quizá alguien se pregunte por qué la colección se ha llamado REC 901 y no REC 911. Aparte de que seguramente se intenta evitar un conflicto con Porsche por temas de uso indebido de denominaciones comerciales, 901 fue el nombre original del vehículo, pero una demanda de Peugeot obligó a Porsche a cambiar el nombre. Los relojes ya se pueden encargar, aunque se entregarán en septiembre. El precio es común: 1.695 dólares, que al cambio vienen a ser unos 1.515 euros. Un precio que te garantiza un buen reloj, con una estética diferente y en cierto modo única. Además incluye un calendario completo, algo no habitual en este segmento de precio. Más información en RECwatches.com.

 



Tercera generación de los Bell & Ross BR Vintage: Fotos en vivo y precios

 

 

Veinte años y nueva cara: Bell & Ross ha rediseñado parte de su colección Vintage, una gama de relojes que le hace dura competencia a sus hermanos cuadrados. Sigue manteniendo el mismo espíritu de aviador, pero ha variado tamaños y elementos para seguir siendo una colección tan exitosa como hasta ahora lo ha sido. Vamos a ver qué nos ofrecen estos BR Vintage.

 

Hay que recordar que toda la gama de relojes Vintage tiene cajas redondas. En ella está la colección dedicada a (o inspirada por) la Primera Guerra Mundial -como éste– y la que tiene su musa en la Segunda Guerra Mundial -como el primero de estos dos-. Por último está la colección BR 123 (tres agujas) y BR 126 (cronógrafos), que son los que se han modernizado ahora, diez años después de su primera actualización.

Se han unificado los nombres bajo la denominación Bell & Ross BR Vintage, dando así más cohesión al conjunto. La numeración también se unifica: 92 significa tres agujas (o 4 cuando en el futuro haya un GMT), mientras que 94 significa cronógrafo. Las manecillas son siempre iguales: espada para la de las horas y bastón para los minutos. Como los diámetros se han reducido también lo han hecho los numerales dentro de la esfera. Pero no sólo reducen su tamaño (que es lógico) sino que además son más esbeltos, por lo que resultan más sobrios y elegantes. Lo que no varía es la perfecta legibilidad y el fantástico tratamiento con SuperLuminova.

Los tres modelos (por ahora, habrá más a lo largo del año) comparten un cristal de zafiro abombado y una menor altura, haciéndolos más cómodos de llevar con traje. Por otro lado todos los relojes incluyen un contrapeso de la manecilla de segundos central con forma de avión. Además el contrapeso es más corto que antes, lo que le viene muy bien porque en las versiones anteriores “pisaba” el texto encima de las 6 horas, como en este caso y en este otro. Por último, todos los modelos son herméticos hasta los 100 metros, lo que les permite desenvolverse sin problemas en deportes acuáticos -sin llegar a ser verdaderos relojes de buceo, por supuesto-. Veamos ahora los tres modelos, presentados en Baselworld 2017.

BR V1-92 BLACK STEEL

Dentro de los BR Vintage este BR V1-92 ha sido toda una sorpresa. En realidad casi podríamos decir que es un reloj nuevo, y explico por qué: dentro de los BR 123 siempre ha habido relojes de tres agujas y fecha, pero eran todos de 41 mm de diámetro. Sin embargo el BR V1-92 tiene una medida de 38,5 mm de diámetro. Es decir, mucho más de vestir que lo que había hasta ahora. Esto no sólo agradará a los puristas sino que gustará a las mujeres, que hasta ahora se tenían que conformar con los modelos cuadrados BR S (que además tenían 39 mm de lado y por tanto resultan más grandes que este modelo).

En el BR V1-92 la caja está satinada, de manera que toda la atención va a la esfera. Está perfectamente equilibrada porque la fecha, siempre presente en los relojes de Bell & Ross, pasa desapercibida hasta el momento en que la buscas. Ello es gracias a su forma circular y sobre todo a que el fondo está pintado en el mismo negro que el resto de la esfera. En esto la verdad es que B&R es un ejemplo: ya que el mercado te demanda una fecha, haz lo posible por integrarla de la forma más grácil posible. Y eso hacen.

Al lado de los demás modelos de la casa este BR V1-92 es posible que llame menos la atención, pero a mí no me extrañaría que poco a poco coja fuerza comercial. Es un modelo equilibrado y muy atractivo en su sencillez. Tiene un precio de 1.990 euros.

BR V2-92 BLACK STEEL

La segunda derivada de los BR Vintage es este BR V2-92. Es sin duda un modelo más polifacético porque, aunque su inspiración en los relojes de piloto es obvia y por tanto cae más del lado informal, su altura comedida y la buena presencia de la esfera le sirven de salvoconducto para los días de oficina.  Además las nuevas asas, más curvas, le ayudan a ajustarse mejor a la muñeca. V2 significa que el reloj tiene la otra medida disponible de la colección: 41 mm de diámetro (en vez de 43). Eso significa mayor número de clientes potenciales y mayor comodidad.

La caja está coronada por un bisel de aluminio anodizado y coloreado en negro, que además y por primera vez es rotativo (en ambas direcciones). Bell & Ross no lo especifica, pero entiendo que como el reloj puede sumergirse en el mar el anodizado será de 20 micras, que es el que se utiliza para los ambientes marinos. Es más ancho que los anteriores y los numerales más grandes, así que tiene mucha más presencia. También son novedad los protectores de la corona. Aunque sea roscada un extra de protección nunca viene mal, y además así acentúa el aire deportivo.

Tanto el BR V1-91 como el BR V2-92 utilizan el calibre BR-CAL 302, que no es otro que el Sellita SW300-1. Eso se traduce en una frecuencia de 4 hercios, 38 horas de reserva de marcha y sobre todo una fiabilidad demostrada. El calibre se puede ver a través del zafiro posterior, lo que es un detalle por parte de Bell & Ross. Sería de agradecer, sin embargo, que la decoración del mismo no fuera tan espartana. El logotipo grabado no es suficiente para contrarrestar una presencia pensada para estar escondida bajo un fondo de acero. Pero en fin, al menos se ve el motor.

Y así queda en la muñeca: muy bien. Como decía sus hechuras le permiten agregarse a los colegas de la oficina y salir airoso, porque el reloj tiene ese atractivo que Bell & Ross siempre ha sabido dar a sus relojes, un je ne sais quoi que te engancha enseguida. Gran mérito el de Sébastien Gobert, el diseñador de la casa. El precio del reloj es de 2.600 euros con correa de piel y de 2.900 euros con brazalete.

 

BR V2-94 BLACK STEEL

El último ejemplar de la colección BR Vintage es el BR V2-94. Tiene el mismo diámetro que el anterior modelo, y por eso es V2. Y, como ya dije antes, 94 identifica a los cronógrafos. También tiene las mismas asas curvadas y los protectores de corona, así como el bisel de aluminio en negro (si bien en este caso acoge un taquímetro). Además los pulsadores son ahora roscados, una protección adicional para evitar accionarlos debajo del agua… y tener que salir de ella para enviarlo al servicio técnico.

Todo ello contribuye a una prestancia sólida pero elegante, porque la esfera está muy despejada para un cronógrafo y la estilización de los elementos le sienta muy bien. En este caso el segundero central trabaja a las órdenes del crono. Los segundos constantes se leen en el registro de las 3 horas, mientras que a las 9 hay un contador de 30 minutos para los tiempos parciales.

Bell & Ross siempre utiliza doble registro (el que más me gusta es este Officer Brown, que por cierto ya anticipaba la medida de 41 mm). Para muchos es la verdadera configuración de un crono y desde luego la más equilibrada estéticamente. Y como siempre la discreta fecha está a las 4:30 horas. Se podría argumentar que debería ir a las 6, pero entonces le quitaría el sitio a uno de los arábigos que tanto distinguen a Bell & Ross. Además se parecería mucho al Omega Speedmaster o incluso al Rolex Daytona, con quienes comparte un aire leve.

Quiere decirse que cuando ves el V2-94 inmediatamente te “recuerda a”, pero no puedes afirmar ni mucho menos que sea una copia de ningún reloj. Simplemente tiene un aire de familia que comparte con los relojes que aparecieron en la época que estos BR Vintage homenajean. Una vez más mérito del diseño, que consigue integrarse en una época sin perder la personalidad propia.

En este caso el calibre utilizado es el BR-CAL.301, seudónimo bajo el que opera el ETA 2894-2. Aquí la decoración es mucho más elaborada, con platinas acaracoladas, puentes perlados y Côtes de Genève en el rotor, además del logotipo grabado. Funciona -por años sin fin- a cuatro hercios y tiene 38 horas de reserva de marcha.

El BR V2-94 también está disponible con correa de piel y con brazalete. El primer tiene un precio de 3.900 euros, mientras que con el metal el precio sube hasta los 4.200 euros. De hecho ese el único punto flaco que le veo al reloj, y no pequeño: por 100 euros más ya tienes un Omega Speedmaster Moonwatch (con piel o brazalete), y esa competencia es casi imbatible.

Por cierto que tanto la correa como el brazalete de los tres BR Vintage son muy cómodos. El cierre desplegable está perfectamente ejecutado y la hebilla de hebijón tiene el Et de la marca para rematar el aspecto retro del reloj.  Por último, el brazalete tiene los eslabones más finos y se adapta mucho mejor a la muñeca. Además en el cierre tiene regulación para poder encontrar mejor la medida más adecuada.

Los BR Vintage estarán disponibles entre julio y agosto, tanto en la boutique online de la marca como en los puntos de venta autorizados. Más información en Bell&Ross.es.



Los nuevos Nomos Glashütte Aqua. Presentación oficial en España

 

Cuando vieron la luz los nuevos Nomos Glashütte Aqua en Baselworld 2017 se convirtieron en uno de los temas de conversación de la feria, por atractivos y atrevidos . Ahora han sido presentados en España, y hemos podido verlos y sentirlos más de cerca.

 

En una tarde de esas típicas de primavera (ahora sol, ahora nubes, ahora sol, ahora viento, ahora un trueno…) Nomos nos citó en una casa que, todos coincidimos, no podía ser más “Nomos”. Y la ocasión lo merecía, porque eran los Nomos Glashütte Aqua los que querían tomar la escena. Hay que señalar Nomos lleva casi desde sus comienzos en España de la mano de la relojería y joyería Wempe. Para quien no lo sepa, Wempe es también una casa relojera ubicada en Glashütte, muy cerquita de Nomos. Además tienen el laboratorio en el que se llevan a cabo las pruebas de cronometría a los relojes alemanes (casi iguales que las del COSC).

Sin embargo ha sido la primera vez que Nomos, la empresa, hacía una presentación oficial en España. A mí me hacía especial ilusión, y no sólo porque me gusta mucho Nomos; es que la gente de Nomos es de lo mejorcito que hay en la industria. Siempre sonriendo, siempre atentos, siempre haciendo la vida del periodista más fácil.

Club Automat Datum Atlantik

En mi opinión Nomos es una empresa modélica dentro de la  industria relojera cuyos méritos no están suficientemente reconocidos, aunque seguramente parte de la culpa es suya por no saber comunicarse mejor. Y es que en eso son muy alemanes: el mayor esfuerzo se pone en hacer sus relojes muy bien, en tener un camino bien marcado y coherente y una política comercial cristalina. Pero en este sector tan hiperestimulado necesitan publicitarse más.

Esta presentación, muy orientada al mundo web y las redes sociales, va por el buen camino. Y sí, es un maravilloso defecto: al contrario de lo que ocurre muchas veces aquí lo primero, lo innegociable, es el producto. Por eso los que aman la relojería irremediablemente aman a Nomos Glashütte.

Club Automat Datum Signalblau y Ahoi neomatik signalrot

Nomos fue pionera en la venta de sus relojes por internet, exponiendo claramente sus precios. A su vez crearon -y siguen expandiendo- una red comercial a la que apoyan de la mejor manera posible: ellos defienden el precio de manera que el cliente final nunca se da sorpresas, siempre encuentra lo mismo al mismo precio allí donde vaya.

Esto hace que los puntos de venta estén contentos con ellos y por tanto defiendan el producto con más ímpetu. Además, al tener los escalados de precios correctamente -y estrictamente- establecidos se evita el mercado gris, que ha lastrado (y sigue aplomando) a la industria relojera suiza.

Ahoi Datum Atlantik

Decía que la empresa tiene su camino bien marcado y es verdad: comenzó construyendo relojes muy bien acabados y a muy buen precio para los que además hacían sus propios calibres, salvo el conjunto de escape (o “assortiment”, como lo llaman los suizos). En 2014 presentaron su propio “Swing System”, que por fin sustituía el assortiment de otros (Nivarox, creo) por el suyo propio. Fue un logro impensable en una manufactura tan pequeña.

Club neomatik y Ahoi neomatik con el calibre de manufactura DUW 3001

Por último, en 2015 Nomos presentó el DUW 3001, su calibre totalmente de manufactura y con unas prestaciones más que sorprendentes: una altura de tan solo 3,2 mm, que le convierte en uno de los calibres automáticos más delgados del mercado. De hecho es el más delgado de entre los que se producen en masa.

Ahoi neomatik

Para celebrarlo Nomos introdujo la línea neomatik (así, con minúscula), que vimos en vídeo aquí. En realidad eran las colecciones que ya tenía (aunque no todas) a las que les añadió el calibre y le dio algunos cambios estéticos para distinguirlas de las ediciones estándar.  No se me ocurre ninguna marca independiente que en tan pocos años haya hecho tanto.

Los cuatro Club neomatik

Este año la casa germana ha sufrido un frenesí creativo y ha presentado nada menos que 16 relojes. Pero no ha creado una colección absolutamente nueva, sino que ha tomado dos familias que no recibieron el nuevo calibre en su momento y ahora lo pueden estrenar. Y con caras renovadas. La primera es la familia Club. Es el modelo más fácil de aceptar porque muestra la hora de manera sencilla y clara, con unos grandes numerales arábigos.

Club neomatik signalblau

Los nuevos Nomos Club neomatik tienen una caja de 37 mm y se ofrecen con los colores plateado, signalblau (azul sirena), signalrot (rojo sirena) y Atlantik (azul marino). Sin duda las esferas con más éxito son la signalblau y la signalrot, porque los colores parecen salirse de la esfera por lo vibrante de sus tonos. Se ha aumentado la hermeticidad hasta 200 metros, lo que les permite sumergirse sin problemas. Pero claro, no son un diver como tal; ni tampoco lo quieren ser. Son relojes de calle y de oficina con colores atrevidos y porte suavemente deportivo. Basta ver sus pulidos a espejo para darse cuenta de los relojes vienen de un origen más formal. Son buceadores competente, pero ocasional. Y sin embargo la mezcla funciona muy bien.

Todos vienen con una correa NATO gris que, unida al tamaño del reloj, lo hace más para mujer que para hombre. Los amantes de los relojes pequeños están de enhorabuena, sin embargo, porque si te gustan los tamaños pequeños, estos relojes se llevan perfectamente.

También existe un Nomos Glashütte Aqua en versión Club pero de mayor diámetro: 41,5 mm y sólo 9,78 mm de altura. Se llaman Club Automat Datum, que como su nombre indica incluye fecha. Es una ventana a las 6 que está pintada del mismo color que la esfera, por lo que se integra perfectamente. En este caso el calibre no es el DUW 3001, sino el también automático DUW 5101. Tampoco hay esfera roja (con buen criterio, creo yo).

 

Y la otra familia que se ha apuntado a los chapuzones es la Ahoi.  Más formal que los Club en la escritura sobre la esfera, pero igualmente llamativo en los colores porque se ha usado la misma paleta. Hay que hacer notar cómo siempre la manecilla del pequeño segundero es naranja, que le queda muy bien porque aviva la esfera (salvo con el rojo, donde está muy desaparecida).

En el caso de la versión no neomatik (llamada Ahoi Datum) el diámetro es de sólo 40,3 mm, mientras que la altura crece levemente hasta los 10,64 mm. Nada que no pueda negociar el puño de la camisa. Aquí también desaparece el rojo para dejar paso a colores más formales (salvo el Azul Sirena, claro).

Decía antes que las versiones pequeñas tienen un tamaño más para mujer, acentuado por el suave gris de la correa NATO. Esta es la prueba, en la que se ve qué bien quedan en una muñeca femenina:

Los precios de los Nomos Glashütte Aqua son como siempre imbatibles, sobre todo si estamos hablando de calibres de manufactura. Los Club neomatik tienen un precio de 2.420 euros (menos la versión plateada, que cuesta 80 euros menos). Los Club Automat Datum cuestan 2.740 euros. Por su parte los Ahoi neomatik tienen un precio de 3.160 euros (80 menos para la esfera plateada) y los Ahoi Datum cuestan 3.620 euros. Durante mayo van a estar disponibles exclusivamente en Wempe, y después ya en los puntos de venta habituales. Y por supuesto en la web de la casa. Más información en NomosGlashütte.com.

¡Qué bien quedan!



Las exportaciones de relojes suizos crecen por primera vez desde 2015

 

Las exportaciones de relojes suizos en marzo crecieron por primera vez en 21 meses, poniendo fin -al menos temporal- al declive de ventas de la industria.

 

Nada menos que un 7,5%. Eso es lo que subieron las exportaciones de relojes suizos en marzo, hasta los 1.600 millones de francos suizos. Eso son casi 1.500 millones de euros con el cambio de hoy. El resultado se benefició también de las dos jornadas laborales extra, sin las cuales el resultado hubiera caído un 2,6%.

El aumento de la demanda de relojes de Rolex, Omega y Cartier dieron un impulso a la economía helvética, para la que las exportaciones de relojes supone aproximadamente un 10% del total. La tendencia en Asia parece haber invertido su curva: Hong Kong tuvo un crecimiento sobre el año pasado de un 18,1%, poniendo fin -por ahora- a las vertiginosas caídas de los últimos 25 meses.

En Estados Unidos el crecimiento fue del 15,6%, aunque su tendencia a medio plazo es claramente negativa. Aunque las exportaciones de relojes suizos a Japón creció un 8,3%, el país sigue la misma tendencia negativa que E.E.U.U. También aumentó el turismo chino en Europa, mientras que el consumo interno creció nada menos que un 37,7%.

En Europa el Reino Unido sigue siendo el motor del lujo, con un crecimiento del 6,4%. A ello contribuye por un lado la debilidad de la libra, que hace más atractiva si cabe la capital británica. Pero también los atentados en Francia, que desvían a los turistas hacia Londres.

Aunque los metales preciosos siguieron su caída en marzo, otras categorías tuvieron un crecimiento notable: el acero subió un 12,5% y los bimetales un 15,1%, mientras que los otros materiales pegaron un salto del 49% positivo.

Las exportaciones de relojes suizos entre 200 y 500 francos (precio de exportación) crecieron por encima del 20%. Los productos por debajo de los 200 francos disminuyeron levemente su valor (-2%), pero con mayores volúmenes (+6,2%). Los relojes por encima de los 500 francos aumentaron acordes con el crecimiento general.

Las acciones del Grupo Swatch y de Richemont se han disparado esta semana, a la espera de nuevos datos de exportación. En concreto las acciones del Grupo Swatch casi llegan a los 400 francos suizos. Es la primera vez desde mediados del 2015. Esperemos que la tendencia se mantenga y podamos hablar de una mejora generalizada y, por encima de todo, continuada.

Foto de Katarzyna Kos

 



El campeón olímpico Saúl Craviotto, nuevo embajador de Baume & Mercier

 

El pasado miércoles 25 Baume & Mercier me invitó a la presentación del deportista español Saúl Craviotto como embajador. El mero hecho de que sea español ya era suficiente para hacerme acudir. Pero es que después de haberlo conocido me doy cuenta de la gran suerte de tenerlo a bordo del mundo de la relojería.

 

Sí, es verdad: el piragüista Saúl Craviotto es un hombre muy atractivo; de hecho, según dice Baume & Mercier, está considerado como uno de los veinte atletas más sexis del mundo. Pero no es eso lo que le hace tan buen embajador (bueno sí, eso siempre ayuda, claro). Lo digo porque hablando con él resulta que es lo que en lenguaje llano llamaríamos un gran tipo.

En el palmarés de este leridano afincado en Gijón figuran dos oros olímpicos (2008 en Pekín y 2016 en Río de Janerio), una plata en Londres 2012 y un bronce también en Río. Y desde 2009 hasta 2014 ha conseguido 7 medallas del Campeonato Mundial, 4 de las cuales son de oro.  Por último, en cuatro años de participación en el Campeonato Europeo su puesto más bajo ha sido la medalla de plata, con un oro ganado en 2009.

Así que motivos para tenérselo creído le sobran. Y sin embargo Saúl Craviotto es una bella persona. Cuando alguien que está rodeado de un montón de gente a la que no conoce y con voces que requieren su atención sonando por los cuatro costados, habla con todo aquel que se le aproxima desde la modestia y la cercanía y con una sonrisa que incluso se adivina tímida, ha de ser por fuerza una buena persona.

Saúl durante la presentación en la que había unos simuladores de piragua

Pero es que además Saúl es Policía Nacional, dentro de la Unidad de Reacción y Prevención de la Policía Nacional. Una profesión que demanda un perfil bajo y que le va a llevar a cambiar su destino al Grupo de Participación Ciudadana porque “permitirá preservar también mi seguridad. Nos tomamos a risa cuando me reconocen practicando una detención, pero es serio. Y me ha pasado tras Río…”. Seguramente el momento más notorio de su carrera policial fue su vídeo dirigido a los maltratadores:

Y además, y por encima de todo en su corazón, Saúl Craviotto es esposo y padre de una niña, que por cierto pronto va a tener un hermano le haga compañía. “Yo es que tengo dos trabajos -me dijo- la policía y el deporte. Pero cuando llego a casa tengo otro, porque tengo a mi hija”.  ¿Y cómo se hace todo eso? “Puf, y yo qué sé. Con mucha coordinación. ¡Pero mucha!”. Y sí que le debe hacer falta; sólo hay que mirar su cuenta de Twitter para darse cuenta de la cantidad de sitios en los que está (sin contar con su jornada laboral como policía).  Por cierto que en un acto del 4 de marzo ya lucía su Baume & Mercier Clifton Club. Se nota que es verdad lo que dice: “no me lo he quitado desde que me lo dieron”.

Y es que los nuevos Clifton Club son la gran apuesta de Baume & Mercier para este año, con el objetivo de conectar con un público más joven a los que les ofrece una pieza francamente atractiva, con esferas variadas y correas distintas. Espero que a no mucho tardar os pueda traer un artículo con fotos y vídeo, porque yo creo que el reloj promete.

Espero que la relación entre Baume & Mercier y Saúl Craviotto sea larga y fructífera, porque ambos se lo merecen. Y hay que felicitar y agradecer a B&M que tenga el coraje de acercarse a deportes minoritarios, sin tanto oropel como otros pero con auténticas estrellas. Recordemos que Saúl está a una medalla de alcanzar a David Cal, el deportista español con más medallas olímpicas. Así de grande es el agente Craviotto. Más información en Baume&Mercier.es.

Un orgullo haber conocido a Saúl

 

 



MB&F LM1 Final Edition: el adiós a una leyenda

 

MB&F nos ha escrito para anunciar que deja de fabricar uno de sus relojes más significativos, y lo hace con una edición especial creada en un material que hasta ahora no habían usado: el acero, que además lo convierte en el modelo más asequible. Es el nuevo MB& LM1 Final Edition.

 

Ya sabemos que MB&F -o, por mejor decir, su creador Maximiliam Büsser- no es una fuente de creaciones relojeras al uso. Como él mismo repite a menudo, los relojes que crea están siempre relacionados con su propia experiencia vital. Por eso tiene creaciones tan dispares y sobre todo tan distintas de lo que estamos acostumbrados a ver. Sólo hace falta echar una mirada a los artículos que he publicado sobre la marca para constatar este hecho (están todos aquí).

Pero relojes con diseños rompedores siempre se van a encotrar por ahí. Lo que diferencia a MB&F es que sus diseños siempre siguen el más riguroso criterio relojero, tanto en lo que se refiere a exactitud como en acabados, ambos siempre de altísimo nivel. Por eso siempre se ha rodeado de relojeros de prestigio para que diseñen sus relojes, y por eso su marca se llama Maximiliam Büsser y Amigos. El MB&F LM1 Final Edition es por ahora el orgullos representante de esta estirpe de grandes relojes inusuales.

En 2011 nació la Legacy Machine Nº1, que se convirtió en un icono instantáneo gracias al volante suspendido de -y sustentado por- un puente curvo y pulido. El volante dotaba de vida a dos esferas enfrentadas que regulaban la información con una corona cada una, a las 4 y a las 8. La reserva de marcha -de 45 horas- la indicaba una columna vertical que iba cayendo según se agotaba; uno de los diseños más originales y a la vez atrevidos que yo he visto.

Desde su primera aparición se han construido 435 piezas, convirtiéndose en el reloj más vendido de la casa. Lo hemos visto en oro rojo, oro blanco, platino o titanio, y con esferas de color azul, gris o verde. Y ha visto dos interpretaciones de artistas: Alain Silberstein y Xia Hang (esta última la vimos en vídeo aquí).

La MB& LM1 Final Edition repite caja de 44 mm por 16 mm de altura, pero esta vez se ha elegido el acero. La elección del modesto metal no debe sorprender porque no son pocas las veces que se ha usado en alta relojería como excepción a la norma, convirtiendo con el tiempo a esas pocas unidades en piezas muy buscadas. Mira, por ejemplo, lo que ocurrió con este Patek Philippe.

De los acabados estéticos se ha ocupado el insigne Kari Voutilainen, mientras que el motor se construyó bajo los auspicios del no menos insigne Jean-François Mojon. La esfera toma un color marrón precioso que conjuga perfectamente con las esferas blancas y las manecillas de acero azulado.

El MB& LM1 Final Edition (la colección entera, de hecho) es la combinación perfecta de modernidad y clasicismo, que ahora debe morir para hacer sitio en los talleres de la casa a las piezas ya existentes y las que vendrán. Lo mismo ocurrió en 2015 con el mítico HM3 que vimos aquí. Es una edición limitada a 18 unidades con un precio unitario de 79.000 francos suizos (unos 73.000 euros), a los que hay que añadir el IVA. Personalmente lo voy a echar de menos. Más información en MB&F.com



Los relojes de Mr Jones Watches, con vídeo y precios

 

Yo no suelo hablar de los llamados “relojes de moda”, pero los de Mr. Jones me han encantado. El segmento de relojes de moda tiene una oferta infinita en la que destacar cuesta mucho, y eso es precisamente lo que ha conseguido Mr. Jones con sus relojes.  Mr. Jones es una empresa  londinense que surgió con la idea de que, ya que tenemos móviles donde mirar la hora exacta, los relojes pueden ofrecer algo distinto. Y lo hacen: esferas con diseños diferentes a los que estamos acostumbrados, buenos acabados, detalles cuidados y precios muy asequibles.

Todos los relojes de Mr Jones Watches tienen la misma caja de acero quirúrgico y asas integradas. La empresa es muy abierta sobre el origen de sus relojes: “diseñado en Londres y fabricado en China”. Hay siempre un terror mítico sobre la calidad de las cosas fabricadas en China. Y no hay por qué: depende del control de calidad al que estén sometidos. El iPhone está fabricado en China pero -salvo baches anecdóticos- su calidad es intachable. En el caso de los relojes de Mr Jones la calidad es bastante mejor de lo que cabría esperar. La fabricación en China se alterna con la producción en Londres, ya que la empresa tiene un pequeño equipo que lleva a cabo los relojes de edición especial y unos cuantos de la colección estándar. Son estos de aquí.

Los relojes miden 37 mm de diámetro por 46 de largo, por lo que son piezas que están en el límite de ser pequeñas. Si en el futuro hubiera también de 39 ó 40 milímetros serían ideales, pero entiendo que cuando estás haciendo relojes tan baratos, que no superan los 200 euros, tienes que amortizar bien la maquinaria antes de cambiarla.

Pero los diseños son tan buenos que no importa mucho. El más discreto de ellos -y sin embargo llamativo- es el The Accurate, con el famoso tema del Memento Mori (recuerda que vas a morir). La manecilla de las horas forma la palabra remember y la de los minutos you will die. Además cuando miras la hora te ves a ti mismo, porque la esfera es un espejo. En realidad la idea es que, sabiendo que de esta no salimos vivos, lo que deberíamos hacer es disfrutar de cada día. O, como habitualmente se dice también en latín, Carpe Diem.

Otro ejemplo de cómo Mr. Jones se aparta de los diseños tradicionales es el reloj Sun and Moon. Al igual que podemos encontrar en relojes antiguos, los cuerpos celestiales indican el paso del día y de la noche. La ventana está dividida en 12 unidades que van de las 6 de la mañana a las 6 de la noche, que son señalados por el Sol y la Luna.

Por su parte, la manecilla central indica los minutos.  En el Sun and Moon se han añadido además elementos de paisaje. Durante el día se ven pájaros o caballos y por la noche animales relacionados con la oscuridad como el gato o la lechuza. El reloj es francamente bonito, el diseño es delicado sin ser cursi y es mi favorito sin duda.

Pero además Mr. Jones también ofrece relojes mecánicos a los mismos precios asequibles. Uno de ellos es The Green Man, El Hombre Verde, el motivo escultórico tan común desde finales del Imperio Romano  y que presenta una cara rodeada o de la que nacen hojas. En este caso Mr Jones ha usado las imágenes creadas por el artista victoriano William Morris.

El reloj utiliza un movimiento Seagull ST 1721  mecánico que integra una hora saltante. De verdad que a veces te preguntas por los precios de la industria relojera. los Seagull no son precisamente los calibres mejores del mundo, ni los mejor acabados. Pero que puedan ofrecer una complicación como la hora saltante en este nivel de precios es llamativo. Es lo que tiene fabricar millones de piezas al año. La hora aparece en los dientes superiores, mientras que en los inferiores  se muestran los minutos agrupados de cinco en cinco. Todo ello en una caja terminada en PVD negro para ofrecer mejor contraste con la esfera. Se mueve a 3 hercios y tiene una reserva de marcha de 42 horas. En efecto la hora es difícil de leer, pero ya hemos dicho que ese no es el principio que rige Mr Jones.

Por último el reloj The King, otro de los éxitos de la casa y que tiene una versión femenina, The Queen. Utiliza el mismo movimiento de hora saltante, que en este caso aparece en el corazón del rey. Pero para mostrar la hora emplea cartas.

El as es la hora en punto, el 10 de tréboles negro indica los diez minutos, un as y un dos los veinte minutos. Tres dieces indican la media hora, mostrando ladeldiez de corazones rojo para no confundirlo con la carta que indica los diez minutos. Un as y un cuatro indica menos veinte -o sea, 40 minutos transcurridos- y un as y un cinco, menos diez.

Los relojes de Mr Jones quedan muy bien en la muñeca, aunque como ya he dicho caen del lado pequeño. Eso tiene la ventaja de que los hace atractivos también a mujeres, y eso que la marca tiene incluso un tamaño más pequeño aún. Y debido al tamaño de la caja la correa es también estrecha, de tan solo 18 milímetros. Pero para mí son defectos menores si lo comparamos con lo mucho que ofrecen.

Aunque la forma de las cajas es siempre la misma, hay que agradecer el que la casa se preocupe de que haya variedad. Así podemos encontrar cajas cepilladas, pulidas a espejo o recubiertas de PVD.

Por último los relojes vienen muy bien presentados, con una caja de cartón mucho más elegante que las habituales de plástico. Una cinta identifica el reloj para darle un toque menos industrial, y las instrucciones son del mismo tamaño de la caja. Nada que ver con lo que se suele encontrar en el mercado. El envoltorio las hace perfectas para regalar.

Los relojes de Mr. Jones se venden a través de la web de la propia marca. Los precios están empiezan en las 145 libras y, salvo algunas ediciones especiales, no superan las 200 libras. Eso quiere decir que puedes tener un reloj con un diseño muy especial por un precio inferior a 200 euros, e incluso uno mecánico por menos de 250 euros. No se puede pedir más. Más información en MrJonesWatches.com.



Nuevos Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition con fotos en vivo y precios

 

 

Hacía tiempo que no sabía nada de Edox y verlos de nuevo en Baselworld 2017 ha sido una sorpresa muy agradable. Me he encontrado con unos relojes bien hechos y muy al tanto de los precios que pide el mercado. Sin duda lo más destacado han sido los Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition, unos diver con un atractivo instantáneo.

 

La verdad es que casas relojeras como Edox (o como Alpina, que vimos ayer) son las que tienen una situación de mercado más peliaguda, porque compiten en un segmento de precio en el que hay infinidad de propuestas. Si su precio aumenta enseguida entran en colisión con marcas de más prestigio. Pero si se ven tentados a recurrir a la venta de relojes de cuarzo entran en otra zona de guerra aún más cruenta y en la que cuesta aún más destacar.

¿Qué hacer entonces? Pues la respuesta está en estos dos Delfin Fleet 1650: Edox ha recurrido a su propio fondo de armario, que es importante, y ha actualizado uno de sus diseños para ofrecer imagen, calidad de construcción y precio ajustado. Es un esfuerzo fabuloso porque cuando no se es grande todo cuesta más, pero es que no queda otra. Y el resultado es muy bueno.

Aunque Edox es muy conocido por su patrocinio del equipo de carreras Sauber F1, tiene sin embargo mucha relación con el mundo acuático y por eso sus relojes siempre han tenido buena hermeticidad. Estos nuevos delfines son estancos hasta los 200 metros, mucho más de lo necesario para aquellos a quienes va destinado el reloj.

Los Delfin Fleet 1650 se presentan con dos cajas: la primera es de bronce y la segunda de acero. Ambas tienen un bisel unidireccional de acero y asas integradas. Si le añadimos el cristal -que es de zafiro- con una forma muy abovedada, nos encontramos con unos divers vintage perfectos. Hay que recordar que Edox tiene patentada una corona de doble sello, lo que le ahorra el estar roscada. Por eso también tiene unos pequeños protectores, que además estilizan la figura.

Por cierto que el nombre tiene una explicación: Edox apoya a la Oficina de Indonesia para la Protección del Patrimonio Cultural en una investigación subacuática para recuperar 5 barcos de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, que se hundieron allí en 1650. La expedición se desarrolla entre abril y mayo.

Las esferas son francamente atractivas porque el naranja contrasta muy bien con el negro de la versión de acero, y aún más con el azul de la de bronce. Los índices son dobles con una franja pintada en medio, al igual que las manecillas. La SuperLuminova está presente en las franjas blancas de las agujas y en las líneas pintadas sobre los índices. Es cierto que la punta del segundero no es luminiscente (así que no cumple con las normativas de los relojes de buceo), pero es que tampoco era esa la idea del reloj.

Al ampliar la foto se ven pequeños fallos en la aplicación de la pintura, probablemente porque son prototipos

En la ventana de fecha se ha optado por dejar a la vista los discos del día y la fecha. Normalmente el hueco intermedio se tapa, pero en este Delfin Fleet 1650, al ser tan retro, no queda mal. O por lo menos a mí no me disgusta.

El reloj se mueve gracias al que Edox llama Calibre 88, que no es otro que el Sellita SW220-1. Eso significa movimiento automático con rotor bidireccional, 4 hercios, discretas 38 horas de reserva de marcha, cambio instantáneo de fecha y día, remonte manual y parada de segundero. El movimiento no se ve: está tapado con un fondo en el que se ha grabado una Rosa de los Vientos con datos de antiguos mapas que sirvieron para encontrar las naves hundidas. Además aparece el número de la colección y la frase “There is no certainty, there is only adventure”. (No hay certezas, sólo aventura). Muy bonito el fondo, ciertamente.

El diámetro de la caja es de 43 mm, pero por sus formas y las esferas oscuras el reloj parece más bien de 40 mm. En cualquier caso se lleva bien sobre la muñeca y resulta francamente seductor. El reloj se asegura sobre el pulso gracias a una correa de piel (aviejada en el caso de la versión de bronce) terminada con una hebilla personalizada. Pero el conjunto se vende con un estuche de cuero para llevar el reloj que además incluye una atractiva correa NATO. Todo un detalle.

Los Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition son, como su nombre indica, dos relojes en edición limitada: el modelo de bronce a 200 unidades y el de acero a 300 unidades. Eso va a hacer que se conviertan en objetos muy deseados, sobre todo la versión de bronce que es sin duda la más llamativa y mejor resuelta estéticamente. De hecho a España van a llegar -si acaso- sólo unas pocas unidades, por lo que hay que darse prisa en reservarlas.

El precio de la versión de acero es de 1.850 euros, mientras que el precio para la versión de bronce es de 2.190 euros. Yo creo que estos Delfin Fleet 1650 van a ser -o deberían ser- una nueva gama dentro de Edox, porque tienen todos los argumentos para triunfar -sobre todo si costaran algo menos para competir mejor-. Por ejemplo: ¿qué tal la versión de acero con la esfera azul? ¿Y en verde? ¿O en marrón? Yo creo que tienen un gran futuro. Más información en Edox.es.

 



Alpina Startimer Pilot Automatic: relojes de aviador bien hechos y con buen precio

En Baselworld 2017 han visto la luz los Alpina Startimer Pilot Automatic, una nueva versión de su gama más popular y con unos precios muy aquilatados. Qué buen momento para incorporar la marca a Horas y Minutos.

 

 

UN POCO DE HISTORIA

Estos Alpina Startimer Pilot Automatic no surgen de la nada: basta con mirar la historia de la maison para encontrar sus raíces. Los relojes Alpina nacieron en 1883. Es decir, tiene tanto o más abolengo como muchas marcas más conocidas. La fundó Gottlieb Hauser y en el primer cuarto del siglo pasado era una marca muy innovadora. De hecho el nombre surgió para proteger los excelentes calibres que creaba y que no llevaban identificación. Fabricaban relojes en Suiza y en Glashütte y vendían relojes tanto a civiles como al ejército. Para pilotos, desde 1921.

En 1938 crearon los relojes “Alpina 4”, basados en los 4 principios que deben regir los relojes deportivos y que todavía están vigentes hoy en día: deben aguantar las sacudidas, ser herméticos, antimagnéticos y tener una caja de acero. Alpina siguió con paso firme hasta la famosa “crisis del cuarzo”, momento en que comenzó un lento e inexorable declive.

En 2002, cuando ya se veía abocada al cierre, fue comprada por los fundadores de Frederique Constant. El objetivo era el de revitalizarla y, con la misma filosofía que FC, crear relojes bien construidos y asequibles. Ahora ambas marcas pertenecen a Citizen, lo que les garantiza suficiente financiación para seguir adelante.

ALPINA STARTIMER PILOT AUTOMATIC

Modelo chapado en oro rosa

Estos Alpina Startimer Pilot Automatic cumplen perfectamente los preceptos establecidos por la marca. Están bien hechos y los recortes en precio los hacen muy atractivos. Todos comparten la misma idea constructiva, pero hay dos modelos en acero gris (esfera blanca y esfera azul, que no aparece en este artículo) y el modelo con esfera antracita con caja de acero con un color como de titanio. Por último, una versión chapada en oro rosa.

Modelo en titanio

Las cajas están todas satinadas salvo el bisel, que está pulido, al igual que el canto de las asas. Es una buena opción porque les da un toque más refinado. No son relojes pensados para llevar con traje, claro. Aunque la altura sea de sólo 10,70 mm el diámetro (44 mm) y la configuración de la esfera los aleja de las situaciones formales. Más aún con esa gran corona cónica, típica de un reloj de piloto.

Versión en acero

Pero aunque el Alpina Startimer Pilot Automatic no sea un reloj “para las ocasiones” sino para todos los días sí es encomiable cómo la casa quiere mimar al usuario con pequeños detalles de decoración que los aleja de los acabados de -por ejemplo- muchos relojes asiáticos de parecido nivel de precio.

Las esferas están realizadas en mate con un graneado muy fino sobre el que resaltan perfectamente los numerales y las manecillas, todos generosamente tratados con material luminiscente. El triángulo que sirve de logotipo de la casa está presente en el contrapeso del segundero central y sobre las 12 horas.

El texto a las 12 está equilibrado a las 6 con una información francamente satisfactoria: el reloj es hermético hasta los 100 metros, gracias entre otras cosas a su corona roscada. Llama la atención los índices cardinales invertidos: los de las 12 y las 6 están tumbados mientras que los de las 9 y las 3 son verticales. La verdad es que la combinación funciona muy bien. También hay una ventana de fecha, discreta porque el fondo es el mismo que el de la esfera.

La legibilidad es extraordinaria en todos los modelos, gracias al tamaño de índices y numerales y a que tanto estos como las manecillas están perfiladas para que resalten más. En el caso de la caja chapada en oro rosa se ha usado el mismo acento en la esfera. Esta es una versión que se aleja de lo que es un reloj de piloto al uso, pero también tiene su encanto.

Por dentro se mueve el calibre llamado AL-525, que no es otro que el Sellita SW200-1. Eso significa una frecuencia de 4 hercios y 38 horas de reserva de marcha, además de una durabilidad contrastada. El movimiento no se ve porque está tapado con un fondo ciego. Muy bien resuelto, por cierto.

Alpina, como otras marcas que luchan en su despiadado segmento de mercado, es muy sensible a los problemas que ahora mismo tiene la industria. Por eso ha pegado un tajo notable a los precios de estos Alpina Startimer Pilot Automatic. Los precios comienzan en 990 euros para la esfera blanca y la azul. Si se quiere la esfera antracita el precio es de 1.050 euros, y si prefiere la versión chapada en oro el precio alcanza los 1.290 euros. No está nada mal, ¿verdad? Los relojes estarán disponibles en junio, más o menos. Más información en Alpina.com.



IWC Da Vinci Chronograph Edition “Laureus Sport for Good Foundation”

 

Un año más, IWC presenta un reloj para la Laureus for Good Sport Foundation. Esta vez el modelo elegido pertenece a la colección que ha visto la luz este año: el IWC Da Vinci Chronograph Edition “Laureus for Good Sport Foundation” que vamos a analizar con fotos en vivo y precios.

 

 

UN POCO DE HISTORIA

Laureus Sport for Good fue creada en el año 2000, pero su génesis se remonta a los años 70 en Nueva York. El sudafricano Johann Rupert, fundador del Grupo Richemont, estaba trabajando allí y era muy amigo de una estrella negra de los New York Yankees. Rupert se dio cuenta del cuidado que ponía su amigo al firmar pósters a los niños blancos. Cuando le preguntó el porqué respondió: “Si un niño blanco tiene mi póster en su dormitorio difícilmente discriminará a un compañero negro en el colegio”.

Después, en 1995, tuvo lugar la victoria en el Rugby World Cup del equipo de Sudáfrica, que unió a todo el país, prácticamente recién nacido, bajo una misma bandera para animar a su equipo. Estos dos hechos llevaron a Rupert a proponer la creación de una organización que utilizara el deporte para causas benéficas. Así nació Laureus, que desde entonces ha recaudado unos 100 millones de euros y apoyado 150 proyectos en todo el mundo. Cada año celebra una gala en la que premia a los deportistas más destacados.

IWC (que, como ya sabemos, forma parte del Grupo Richemont) ha sido socio de Laureus desde 2006. Cada año lanza una versión dedicada (como esta, por ejemplo), y parte del dinero recaudado en la venta de cada reloj va a la fundación.

 

IWC DA VINCI CHRONOGRAPH EDITION “LAUREUS SPORT FOR GOOD FOUNDATION”

Los relojes de IWC para Laureus siempre cumplen las mismas características: son ediciones limitadas, tienen la esfera azul y se venden en las boutiques de la marca. En este caso estamos hablando de una caja Da Vinci de acero y de 42 mm de diámetro, con una generosa altura de 14,5 mm. Es decir, es un reloj prominente sobre la muñeca. Es notable cómo el cristal de zafiro sobresale por encima, debido a delgadez del bisel que cede su presencia a la esfera.

Cuando digo que es una caja Da Vinci me refiero a que tiene una forma redonda clásica, acentuada por la forma de las asas. Son cortas y gruesas y la superficie de unión con la carrura, muy pequeña, deja más a la vista el círculo. Destacan también los pulsadores del cronógrafo y su base acanalada a juego con la corona. Esta, como es habitual, lleva grabado el nombre y el lema de la manufactura (Probus Scafusia).

La esfera del IWC Da Vinci Chronograph es, como siempre en las ediciones Laureus, de un azul precioso, con una decoración rayos de sol que crea una inacabable panoplia de tonos según reciba la luz; desde el azul claro al más profundo. También juega con la luz el pulido de los numerales arábigos. Las manecillas de punta de lanza tienen el tamaño perfecto y están facetadas para que su lectura sea óptima aún en con luz directa.

El dial está subdividido en dos esferas. La superior acoge las mediciones del cronógrafo en dos manecillas superpuestas, de manera que la lectura de minutos (60) y horas (12) se lean como si fueran las horas y minutos del reloj. Es, además, un cronógrafo flyback.

La esfera inferior integra el pequeño segundero y una ventana de fecha. Seguramente habría quedado mejor con el fondo azul y los numerales en blanco, pero no es menos cierto que eso habría comprometido la legibilidad del dato.

En conjunto la esfera resulta armónica y elegante, con un aire muy clásico que es el que se ha buscado para la colección Da Vinci. Recordemos que esta colección fue presentada en el pasado SIHH 2017, y poco a poco irán apareciendo en nuestra web los diferentes modelos con fotos en vivo.

La disposición de la esfera viene dada por el calibre de manufactura 89361, un movimiento automático que late con una frecuencia de 4 hercios y proporciona 68 horas de reserva de marcha. Integra función de parada de segundero y volante antimagnético de Glucydur. Sin embargo no es visible porque, como siempre, el fondo está decorado con el dibujo ganador del concurso que cada año propone IWC.

En este caso se celebró bajo el lema «Time Well Spent» y el jurado se decidió por el dibujo de Hou Ye, un niño de Shanghái de 12 años. A pesar de su discapacidad mental y sus limitaciones motrices, Hou Ye participó en los Special Olympics East Asia. En la imagen del vencedor se puede ver como él mismo alcanza su mejor marca  sobre los esquís y exhibe una sonrisa de felicidad.

Este IWC Da Vinci Chronograph Edition “Laureus Sport for Good Foundation” se ciñe sobre la muñeca con una correa negra de piel de aligátor creada por Santoni, la peletería de IWC que entrega siempre unos productos de altísima calidad. Se asegura con un cierre desplegable en acero. Es una edición limitada a 1.500 unidades y ya está disponible en la boutique de IWC en Madrid. Su precio es de 13.700 euros, que no está nada mal para todo lo que te llevas (además de ayudar a buena causa). Más información en IWC.es.

 



Nuevo Blancpain Fifty Fathoms Bathyscaphe 38mm. Fotos en vivo y precios

 

Blancpain ha presentado en Baselworld 2017 su nuevo Fifty Fathoms Bathyscaphe 38mm, un diver automático con la última tecnología que apela tanto a hombres como a mujeres.

 

El Fifty Fathoms es un icono de Blancpain. Muchas veces los iconos son eso, imágenes que gustan pero que están de exposición y, en el caso de la relojería, sólo son buscados por los aficionados más devotos. No es el caso del Fifty Fathoms, que es también un éxito de ventas con una popularidad a la que no se le pone nunca el sol. Prueba de ello son los nada menos que 61 modelos que componen su colección.

En Horas y Minutos ya hemos visto algún que otro ejemplo del Fifty Fathoms Bathyscaphe (por ejemplo este cronógrafo), pero esta nueva versión es interesante porque sigue una tendencia que se ha destapado este año: los relojes unisex. O así se ha dado en llamar, pero en realidad son básicamente relojes de caballero con unos canónicos 38 mm de diámetro. Yo creo que con estos modelos históricos y ese diámetro a quien de verdad se contenta básicamente es a todos aquellos puristas recalcitrantes a los que cualquier reloj por encima de 38 le parece demasiado grande e incluso de mal gusto. Y eso aunque, como en este caso, el reloj original tuviera un tamaño mayor. En el caso del Fifty Fathoms original el diámetro era de 42 mm. Por otro lado, cuando las mujeres se ponen relojes de hombre en realidad van más a por medidas de 40 y hasta 42 mm porque lo que quieren es eso, un reloj de hombre.

En fin, ya veremos cuál es la evolución comercial delFifty Fathoms Bathyscaphe 38mm, pero de lo que no hay duda es de que el reloj es muy atractivo, tanto en estética como en todo lo que ofrece. La caja está hecha en acero satinado, mientras el bisel está recubierto de una capa de cerámica azul con los números e índices hechos de Liquidmetal. Este material,  tras ser sometido a una presión de 5 toneladas para que rellene los huecos y posteriormente enfriado, adquiere una dureza 3 veces superior a la del acero. La caja tiene una altura de sólo 10,77 mm (sus hermanos de colección superan los 13 mm) y es hermética hasta los 300 metros.

Aparte de las medidas de la caja, hay pocos cambios más. La esfera mantiene un precioso azul con decoración de rayos de sol. Las manecillas rectangulares y los índices son los que ya conocíamos, como también estamos familiarizados con el segundero acabado en punta roja, la fecha a las 4:30 y la excelente luminosidad nocturna.

El Fifty Fathoms Bathyscaphe 38mm camina gracias al calibre 1150, un movimiento de la casa que se mueve a 21.600 alternancias/hora. Está equipado con un doble barrilete que proporciona una cómoda reserva de marcha de 100 horas. No sólo eso: el espiral es de silicio, que gracias a su baja densidad reduce el peso total. Además tiene una mayor resistencia a las vibraciones y es inmune a los campos magnéticos.

El conjunto queda atado gracias a una correa textil que queda muy bien y que permite llevar el reloj en circunstancias formales. Se cierra con una sencilla pero contundente hebilla de acero con el nombre de la marca grabado. Aunque a mí se me hace un poco pequeño, he de reconocer que el reloj es muy bonito, y en la muñeca femenina aún más. Su precio es de 8.960 euros, y estará disponible a partir de julio. Más información en Blancpain.es.

 



Audemars Piguet Royal Oak Chronograph: modelos y precios

El Audemars Piguet Royal Oak Chronograph es la forma en que la manufactura celebra el aniversario de la aparición del Royal Oak Chronograph, que este año 2017 cumple ya 20 años. Los cambios en la estética del reloj son notables, así que merece la pena que los miremos más de cerca porque, cumpleaños o no, siempre es un placer ver un Royal Oak.

 

A decir verdad esta foto de aquí arriba es mucho más cercana a la oferta que ha puesto en circulación la Reina de Le Brassus, porque los nuevos Royal Oak Chronograph son en realidad 8 referencias: cuatro en oro, tres en acero y una, sólo para boutiques y que llegará en octubre (momento en que nos ocuparemos de ella), fabricada en titanio. La colección sigue un mismo patrón constructivo y otro estético: todos los relojes son bicolor. Para no dispersar demasiado la información en este artículo nos vamos a centrar en los tres modelos de acero, y más adelante hablaremos de los de oro.

Es de sobra conocido que el Royal Oak nació en 1972 (de la mano de Gerald Genta) como el primer reloj de acero de lujo. Tan de lujo que en aquel entonces costaba 3.300 francos, más caro que un Patek Philippe de oro y 10 veces el precio de un Rolex Submariner. Para celebrar el vigésimo aniversario del Royal Oak se concibió el Royal Oak Offshore, que apareció un año después. Cuatro años más tarde, en 1997, se dotaba al Royal Oak con su propia versión de cronógrafo.

Los nuevos Royal Oak Chronograph vienen a sustituir la oferta ya existente desde 2012, hasta el punto que en la web de la marca las anteriores versiones han desaparecido. Sabiendo que todas las versiones nuevas son de esfera bicolor se podría decir que es un movimiento atrevido de la casa, aunque a quién no le gusta una esfera Panda, o una Panda invertida.

Digo lo de arriesgado porque el Royal Oak, incluso en su versión cronógrafo, ha sido siempre un reloj “de vestir”. En el caso del cronógrafo su carácter deportivo se disimulaba porque los pulsadores recibían -y reciben- el mismo tratamiento que la corona y el resto de la caja. Pero sobre todo porque las subesferas se disimulaban mejor al ser del mismo color que el resto de la tapicería. Ahora ya no ocurre eso, pero a cambio la ganancia en porte y personalidad es evidente. Lo que sí se ha mantenido ha sido la delgadez del reloj (11 mm), que le permite darle palique a los puños de camisa formales sin mayor problema.

Sobre la esbeltez de la caja hay que añadir que el calibre utilizado sigue siendo el 2385. Por tanto la GRAN queja de los seguidores de la casa, por qué no utiliza un movimiento propio, va a seguir estando presente. El 2385 es en efecto el Frédéric Piguet 1185, un movimiento cronógrafo automático maravilloso con rueda de pilares y embrague vertical, frecuencia de 3 hercios y 40 horas de reserva de marcha. Cualquiera que haya tenido un Royal Oak Chronograph y haya accionado sus pulsadores hablará de la suavidad de su uso, de la delicia que significa juguetear con él.

No creo que pase ya mucho tiempo antes de que Audemars Piguet lance su propio calibre cronógrafo porque Vacheron Constantin, que también usaba el 1185, ya presentó el año pasado un movimiento propio (en los Overseas que vimos aquí). Pero como estos nuevos cronógrafos tienen esfera nueva y un calibre original casi con toda seguridad significaría volver a modificarla, a lo mejor tenemos que esperar hasta el 25 aniversario para verlo (aunque cinco años más se me hacen mucho). ¿O quizá lancen un modelo completamente nuevo que lo integre? Ya veremos. Sea como fuere en estos cronos el calibre no se ve porque tiene un fondo ciego decorado con la grafía del Royal Oak, tan setentera y tan chula.

Así que vamos a ver los cambios estéticos en la esfera, encaminados a mejorar la legibilidad. En primer lugar se han ensanchado los índices horarios, aumentando así la superficie luminiscente pero sobre todo para dotándolos de una mayor presencia (sin perder elegancia). También han aumentado su tamaño las subesferas a las 3 y a las 9 horas.

Este aumento de las subesferas tiene dos consecuencias que, una vez más, provocarán sentimientos encontrados: la esfera del pequeño segundero a las 6 es de menor tamaño que las otras dos, lo que será discutido por aquellos que exigen simetría estética. Pero, sobre todo, el aumento de tamaño de la esfera a las 3 provoca el desplazamiento de la ventana de fecha hasta casi rozar el índice a las 4 horas. Si viendo las fotos anteriores no te habías dado cuenta, ahora no dejarás de verlo.

Otro elemento a destacar es, como no, el brazalete. Y es que este componente de todos los Royal Oak es, sencillamente, una leyenda. Es muy difícil describir algo que sin embargo se aprecia instantáneamente cuando se ve en vivo. El satinado de AP es absolutamente único, de una calidad que te deja con la boca abierta y que además juega con la luz para crear diferentes brillos y tonalidades con un mínimo movimiento de muñeca. No llegas entender cómo pueden conseguirlo sin ser piezas pulidas y curvas, sino cuadradas y cepilladas.

Decir que el Royal Oak Chronograph queda bien en la muñeca es una redundancia: un Royal Oak siempre queda bien. Su adaptación a la muñeca es instantánea, y su poder de seducción es un veneno que actúa a esa misma velocidad. Los tres modelos en acero tienen el mismo precio: 24.100 euros, y están disponibles en la boutique de marca en Madrid. Más información en AudemarsPiguet.es.

 

 

 

 

 



Nuevo Sea-Dweller: el lanzamiento más polémico de Rolex, con fotos en vivo y precios

 

En la feria de Baselworld 2017 Rolex ha lanzado una reedición del Sea-Dweller, y desde el momento en que se presentó en público se generó una polémica entre los seguidores de la marca que probablemente no se acabe nunca. Vamos a ver el qué, el por qué y el cuánto.

 

UN POCO DE HISTORIA

El lanzamiento de esta nueva versión del Sea-Dweller marca el 50 aniversario del lanzamiento del reloj. En efecto el Sea-Dweller se lanzó al mercado en 1967, como respuesta de la marca al por entonces cada vez más amplio mercado del buceo de saturación. Con la ayuda de la Marina Norteamericana y los buceadores del Comex francés Rolex diseñó un instrumento capaz de soportar la presión de las profundidades.

Rolex Sea-Dweller Original de 1967

Pero en ese entonces “profundidades” significaba 610 metros. Su ancestro directo, el Submariner, sólo podía bajar hasta los 200 metros, así que el salto cualitativo fue enorme. Debido a la entrada de helio en el reloj y a que la decompresión de la cámara usada a este efecto era más rápida que la del reloj, se hizo imprescindible algún medio que permitiera la salida de las burbujas y evitar así la explosión del cristal. Así nació la primera válvula de helio, que desde entonces ha formado parte del lateral del Sea-Dweller. Por cierto que esa misma presión es la que impidió a Rolex añadir su famosa lente de aumento Cyclops, que originalmente estaba en el reloj. Los primeros modelos tenían el nombre escrito en rojo, y una caja de 40 mm de diámetro.

En 1977 desaparece el rojo de la esfera, al igual que la leyenda “Submariner 2000”. En 1978 el Sea-Dweller comienza a equipar un cristal de zafiro y pasa a resistir hasta los 1.220 metros de profundidad, además de integrar el calibre 3035 que pasaba de 19.800 a 28.800 alternancias a la hora.

En 2008 Rolex anuncia que suspende su fabricación y pasa a ser sustituido por el Rolex Deepsea, que aguanta hasta 3.900 metros (aquí puedes ver una famosa versión). Sin embargo en 2014 el Sea-Dweller volvió a la vida y ahora, sólo dos años después, aparece una nueva versión con suficientes cambios como para que dé mucho de qué hablar.

OYSTER PERPETUAL SEA-DWELLER 126600 DE 2017

En primer lugar la caja ha crecido hasta los 43 mm. No suele ser así de radical Rolex, pero en cualquier caso la caja está tan bien diseñada que en absoluto parece un reloj grande. Mira la foto de aquí arriba: si no acabara de decir que son 43 mm seguramente pensarías que seguimos teniendo la caja tradicional de 40 mm. Rolex no ha dado el dato de la altura de la caja, pero, sin ser desde luego delgada tampoco se puede decir que sea voluminosa. Y es más proporcionada que la de 40 mm en mi opinión.

Sobre la carrura se asienta el bisel unidireccional, con ese clic tan conseguido al paso. El disco superior del bisel es de Cerachrom, la cerámica resistente a rayaduras de Rolex. Los números y las graduaciones están recubiertas de platino. El resultado es sobrio, pero perfectamente visible. Por supuesto a las 12 aparece un triángulo luminiscente.

En la esfera se ha recuperado el texto en rojo como homenaje al modelo original. Es sólo un detalle, pero cuando lo ves al lado de la versión de 2014 te das cuenta de lo muy bien que le sienta, porque le da una profundidad a la esfera que las versiones con texto en blanco no tienen.

Y llegamos a la parte más polémica: la inclusión de la lente Cyclops sobre la ventana de fecha. El que el Sea-Dweller no tuviera la lupa era uno de los rasgos distintivos más apreciados por los seguidores del modelo, porque lo diferenciaba del Submariner. Por eso los puristas consideran que esto es un movimiento ilegítimo por parte de Rolex.

La idea de Rolex siempre fue la de que el reloj tuviera Cyclops porque, si el objetivo que debe perseguir siempre un reloj de inmersión es la máxima legibilidad, no se puede cuestionar que la lente ayuda a leer la fecha. Se puede decir que la fecha carece de importancia en este instrumento, pero si Rolex no hubiera querido que se leyera simplemente no la habría incluido. Y si estaba en el diseño orginal, entonces es plenamente legítimo.

Aunque no lo hubiera estado también sería legítimo incluirla, porque es uno de los rasgos más distintivos de Rolex. Así que por ahí también tiene fundamento. Pero es que además con la Cyclops Rolex está dando más a sus clientes: ha mejorado su técnica constructiva como para que el cristal aguante la presión, y por tanto lo ofrece. No es un capricho, es seguir dando lo máximo en cada reloj. Y por último: la lupa mejora la estética de una ventana de fecha que por sí sola tiene, reconozcámoslo, un diseño de lo más perezoso, digno de un reloj de 300 euros. Se nota que a mí SÍ me gusta esta innovación, ¿verdad?

Una cosa más sobre la esfera: como siempre tanto las manecillas como los índices están tratados con Chromalight, el material luminiscente creado por Rolex y que garantiza una luz azul constante durante ocho horas, y por tanto un placer visual que no acaba al ponerse el sol sino que se extiende durante las 24 horas.

El nuevo Sea-Dweller se mueve gracias la calibre 3235, no el 3135. Es una versión más reciente que cumple con los requisitos de exactitud de Rolex, que como sabemos son de -2/+2 segundos al día (mucho más exigente que lo que pide el laboratorio COSC). Integra el escape Chronergy, antimagnético, amortiguadores Paraflex, espiral Parachrom y un volante que opera a 4 hercios, además de un barrilete que proporciona 70 horas de reserva de marcha. Es hermano del 3255 del que hablamos aquí. Por supuesto el movimiento no se ve porque va tapado por el espartano (y diría yo que decepcionante) cierre roscado trasero.

El brazalete Oyster ha crecido en anchura para guardar la proporción debida con la caja. Se cierra mediante la Oysterlock, con láminas de extensión Fliplock (para alargar el brazalete hasta 26 mm) y el sistema Rolex Glidelock, que permite un ajuste preciso mediante incrementos de 2 mm hasta un total de unos 20 mm.

CON TODA ESTA POLÉMICA, ¿SE VA A VENDER O NO?

Como churros. El nuevo Sea-Dweller es un relojazo por donde quiera que se le mire. Si Rolex es el mayor vendedor de relojes no es porque se lo compran los seguidores de la marca (que también, claro), sino mucha gente que simplemente quiere un buen reloj y todo lo que aporta llevar un Rolex en la muñeca. Esa gente no sabe de tradición, de ADN ni todas esas cosas que quitan el sueño a los aficionados más empedernidos.

Más aún, podríamos decir que el Sea-Dweller de 2014 fue un fracaso (relativo, claro), seguramente porque no tenía suficientes argumentos para que la decisión de compra se decantara a su favor y no al del Submariner. Recordemos en este sentido que muy, muy poca gente va a necesitar una válvula de helio. Por tanto este año Rolex ha decidido hacer caso a lo que presumiblemente quieren los clientes potenciales y ha creado un reloj que sí tiene una personalidad muy definida. Y vaya si lo va a vender bien.

El Sea-Dweller tiene un precio de 10.450 euros. Por comparar, el Submariner de 40 mm con fecha cuesta 7.850 euros, y 6.900 sin fecha. Si el dinero no es problema, la verdad es que cuesta decidirse; pero creo que yo me quedaría con el Sea-Dweller. Más información en Rolex.es.

 



Bell & Ross BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum. Fotos en vivo y precios

 

Los Bell & Ross BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum son dos de las propuestas de la casa parisina para 2017 que he tenido la suerte de probar antes de su lanzamiento oficial en Baselword, así que ahora, en exclusiva para Horas y Minutos y gracias a la amabilidad de Bell & Ross, podemos verlos en vivo.

 

BR03-92 Horolum

BR03-92 Horograph

Antes de meternos a fondo con los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum quiero aclarar algo que me parece que no he dicho aún aquí y que a menudo me preguntan: ya sabemos que la caja cuadrada es la forma icónica de Bell & Ross, pero a veces no es fácil distinguir los tamaños en las fotos. Pues es muy sencillo. La caja más grande (por ejemplo esta), de 46 mm de lado, se denomina siempre BR01. BR03 corresponde a las cajas de 42 mm (como el Rafale que vimos aquí). Por qué se utiliza 03 y no 02, cuando la medida es 42 y no 43, es algo que siempre me olvido de preguntar a la casa. Por último el tamaño más pequeño, el de 39 mm, se denomina siempre BR S, como vimos en la presentación de la colección (aquí) o, en su versión más lujosa, aquí.

Por tanto los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum pertenecen a la familia de los 42 mm de lado, una medida mucho más caritativa con los diámetros más habituales de muñecas. Aún así el hecho de ser cuadrado hace que la percepción de tamaño sea mayor, pero como siempre Bell & Ross hace que el reloj te siente bien, con independencia de su tamaño.

Los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum presentan una caja de acero microesferado. El microesferado es básicamente un granallado mucho más fino, en el que se bombardea la superficie con partículas abrasivas diminutas. De esta manera se consigue un color uniforme porque se eliminan las impurezas y una superficie mate resistente y sobre todo con un tacto y presencia agradable que aguanta muy bien el trote diario. Como ocurre en estos dos relojes, el microesferado pone la caja en segundo plano para acentuar la prestancia de la esfera. En ambos casos la hermeticidad es de 100 metros, la  profundidad perfecta para cualquier reloj que no sea de buceo y que ya debería ser el estándar en la industria. Como la estanqueidad la consiguien los tornillos traseros, los cuatro frontales están alineados simétricamente, lo que perfecciona la estética (y no nos enfada a los que somos tiquismiquis con estos detalles).

Lo que sí es muy importante señalar es que la altura de la caja, incluido el bisel circular, está por debajo de los 10 mm, lo que les hace ser mucho más delgados de lo que uno podría pensar. Y de paso permite que los relojes se lleven estupendamente con los puños de la camisa. Hay que agradecérselo al calibre BR-CAL.302, que es en realidad el Sellita SW300-1, un automático con un diámetro de 25,6 mm y una altura de 3,6 mm además de una frecuencia de 4 hercios y reserva de marcha de 42 horas. Como suele ser habitual en las colecciones cuadradas de Bell & Ross, el movimiento no está visible.

Y vamos con las esferas. Según nos dice Bell & Ross, los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum se inspiran en los aeropuertos, pero cada uno en aspecto distinto: el Horograph toma como base los relojes de aeropuerto, que tradicionalmente tienen un diseño muy limpio para ofrecer la información de la manera más clara posible. Cada vez más los relojes en lugares públicos son también medios publicitarios para las marcas, pero es cierto que en general mantienen la claridad de los diales. La interpretación de ese concepto es intachable en el Horograph.

Las manecillas rectas y anchas resaltan inmediatamente sobre la esfera y apuntan a unos índices horarios y de minutos también sencillos y perfectamente legibles. Además bajo las horas aparecen los minutos múltiplos de cinco para que inconscientemente la lectura de la hora sea igual a como se expresa en los aeropuertos. Es decir, no “las tres menos 8 minutos” sino “las dos y cincuenta y dos”. La punta de la manecilla de los segundos es roja, lo que aviva la esfera con el punto dinámico que necesita.

Por su parte el Horolum se inspira en las luces de las pistas de aterrizaje. En concreto, y dado el color que vemos en la esfera, en las llamadas “luces de umbral” que son las que delimitan el ancho de la pista y que por norma son verdes. Siempre he dicho que la legibilidad de los relojes de Bell & Ross es excelente (singularmente en las cajas cuadradas), pero en este caso lo es aún más, porque los numerales arábigos y los índices horarios parecen estar siempre iluminados, día o noche. Para el Horolum (de “lumen”, luz en latín) Bell & Ross ha utilizado la misma técnica que usa Panerai en sus relojes: una base impregnada de SuperLuminova sobre la que se adhiere otra con los cortes horarios hechos, de manera que la sustancia lumínica rellena perfectamente todos los huecos. Por supuesto el Horograph también está tratado con SuperLuminova, en este caso en precioso azul (salvo, claro, el segundero).

Como también siempre en Bell & Ross, los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum incluyen una ventana de fecha circular y a las 4:30 horas. Y como siempre también -y es muy de agradecer- el fondo de la ventana tiene el color de la esfera por lo que resulta tan útil como discreta. Ambos diales tienen textura graneada, aunque es más visible en el Horograph (por los menos en los modelos que yo he tenido). Es curioso que el Horograph incluye su nombre en la leyenda de la esfera mientras que el Horolum sólo dice “BR 03-92”, que es una denominación genérica. ¿Quizá en Baselworld sea distinto? Ya veremos.

Los dos relojes quedan muy bien en la muñeca por -como ya he dicho- su tamaño y delgadez, pero también por unas asas muy cortas e inclinadas hacia abajo que permiten que la correa se cierre enseguida sobre sobre la muñeca, evitando que sobresalga por los laterales. Quedan muy bien puestos, con un porte entre elegante y deportivo muy atrayente. Incluso el Horolum, más parecido a los demás BR03, tiene una personalidad que lo distingue claramente de sus hermanos de colección. Por cierto que Horolum se presenta con una correa de piel gris mientras que el Horograph se ata con una correa de caucho, pero en los dos casos la sujeción se hace mediante una hebilla ardillón de acero pulido.

Todavía no hay fecha de disponibilidad para los BR03-92 Horograph y BR03-92 Horolum, pero lo que sí sabemos ya son los precios: el Horograph cuesta 2.800 euros mientras que el Horolum tiene un precio de 2.990 euros. La diferencia seguramente está en la más elaborada y costosa esfera del Horolum. Más información en Bell&Ross.es.



4810 Chronograph Automatic: la propuesta de Montblanc para el día del padre

 

El 4810 Chronograph Automatic es la propuesta de Montblanc para el día del padre, que es una excusa tan buena como cualquier otra para repasar un reloj que apareció el año pasado y que es una excelente opción si se quiere disfrutar (o regalar) de un reloj polivalente y a buen precio.

 

El 4810 Chronograph Automatic se lanzó en realidad el año pasado dentro de la colección 4810, una familia de relojes inspirada en los primeros años de comercio intercontinental de Montblanc. En 1906 el ingeniero August Eberstein, el banquero Alfred Nehemias y el propietario de papelería Claus Voß viajaron a América con un producto que habían desarrollado: un instrumento de escritura con tecnología estanca y un convertidor de émbolo.  En 1910, los tres fundadores adoptaron el nombre de Montblanc -por la montaña más alta de Europa- y lo convirtieron en el símbolo de su visión de la excelencia. En 2006, para celebrar su centenario, Montblanc lanzó la colección 4810, que fue todo un éxito, y  2016 fue, en el marco de su 110 aniversario, un buen momento para reeditarla.

Visto así, separado de la colección, el 4810 Chronograph Automatic tiene poco que ver con ese espíritu pionero, los viajes y todo eso, pero es que tampoco le hace falta una historia detrás para convencer con sus argumentos. Sí se ve un diseño que luce su clasicismo sin remordimientos, pero con ciertos detalles que lo hacen mucho más versátil de lo que parecería a primera vista.

Para empezar el 4810 Chronograph Automatic es, como su nombre indica, un cronógrafo. Eso, además de incorporar la complicación favorita del usuario de relojes (después de la fecha), significa que el reloj ha de ser más grande para poder incorporar el medidor de tiempos, y el reloj lo es: mide 43 mm de diámetro y 13.68 mm de altura. Podría haber sido más pequeño, sin duda, pero esa una de las características peculiares del reloj: siendo un reloj clásico, que tendería a ser de vestir, tiene un tamaño muy atrevido para los rigores formales, lo que le dota de una personalidad que en absoluto le hace pasar desapercibido en la muñeca.

Y es que los relojes de Montblanc tienen un aire tradicional, es cierto, pero su construcción nunca es meliflua ni anticuada, en buena parte gracias precisamente a sus medidas. Pero también podemos fijarnos en las asas, con gran presencia y muy lejos del ideal retro. Es decir, cuando te pones el reloj sabes que lo llevas y los demás también lo notan, por apariencia y tamaño. Lo mismo ocurre con los pulsadores del crono, que son grandes y bien conformados para una pulsación cómoda y firme.

El cronógrafo también juega una parte fundamental en la esfera, porque contrasta con su porte clasicista y lo moderniza. Seguramente su elemento más llamativo es el elaborado guilloché, que parte de la estrella de Montblanc ubicada en el pequeño segundero. La estrella reparte sus rayos desde allí hacia todo el dial. Es sin duda una apuesta arriesgada, porque pone el fondo a la misma altura de importancia que los elementos principales, y no suele ser muy habitual (sí ocurre con Breguet, por ejemplo, pero de otra manera).

Por encima del sinuoso guilloché se asientan numerosos elementos que animan la esfera. En primer lugar y en orden de importancia, numerales romanos aplicados y manecillas, todos realizados en oro rojo. Hay un detalle que me gusta mucho y es cómo se ha resuelto la X y el VIII, con una textura muy lograda que aumenta su elegancia. Las manecillas están rellenas de SuperLuminova pero no, lógicamente, los romanos. Estos sin embargo tienen por encima unos puntos que sí lo están, así que la correcta lectura en la oscuridad está asegurada.

A las 6 aparece una ventana de fecha ampliada y resuelta muy elegantemente. El problema de las ventanas triples es que la acumulación de números puede arruinar la estética del reloj, además de que tampoco aporta nada más. Sin embargo en este caso sólo se leen los números impares, así que queda más espaciado y refinado. Por cierto que justo debajo del triángulo que señala la fecha aparece la inscripción “L-SWISS MADE-L”. Para quien no lo sepa las letras L significan que se ha usado SuperLuminova (de la misma forma que el uso de T significa que se han usado tubos de tritio), aunque es una inscripción que cada vez se utiliza menos.

Las esferas y sobre todo las manecillas del cronógrafo, en acero azulado, terminan por avivar la esfera y darle el toque necesario para que el reloj sirva tanto para ir al trabajo como para el ocio del fin de semana, masculinizándolo pero sin caer en el puro aspecto deportivo.

El 4810 Chronograph Automatic está impulsado por el calibre automático Montblanc MB 25.07, que es en realidad el Sellita SW500. Funciona a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 48 horas. Montblanc toma un movimiento absolutamente fiable pero aburrido de ver y le da una decoración merecedora de un zafiro trasero para poder verlo. La única pega que le pongo al reloj es que en la masa osciliante se lee Meisterstück, que supongo viene de reutilizar los que se hicieron para la colección de relojes del mismo nombre. Por último, el reloj se ata a la muñeca gracias a una correa de aligátor negra que se asegura gracias a un cierre despeglable.

El 4810 Chronograph Automatic se ha lanzado también con esfera negra, que lo hace aún más deportivo e impactante. Ambas versiones tienen un precio de 4.100 euros y por supuesto ya están disponibles en las boutiques de la marca. Por si alguno de nuestros relojes se anima a regalar uno de estos, recordad por favor que el que aquí escribe es padre y le encantan los regalos. Más información en Montblanc.es.

 

 



Nuevo Longines Conquest V.H.P.: Very High Precision Quartz. Fotos en vivo y precios

 

Esto sí que ha sido una sorpresa: en medio de las continuas discusiones sobre cómo y hacia dónde deben dirigirse los esfuerzos de la relojería tradicional para afrontar los difíciles momentos actuales, una de las casas más tradicionales, Longines, nos convocó para presentarnos nuevos modelos con un nuevo calibre ¡de cuarzo! Los nuevos Conquest V. H. P. que vamos a disfrutar a continuación

 

El Observatorio de Neuchâtel, conocido por aparecer en la trasera de muchos Omegas

Más aún, el interés de Longines en singularizar el lanzamiento era tal que no ha querido esperar a Baselworld 2017, y eso qué está a la vuelta de la esquina. Creo por tanto que los Conquest V. H. P., o por mejor decir el calibre, va a tener un rol muy importante en la futura estrategia de la empresa. La historia de Longines con el cuarzo es larga y fructífera, así que es bueno repasarla para saber cómo hemos llegado hasta aquí.

El Chronocinérgies de 1954 fue un instrumento pionero, capaz de crear una película a base de fotogramas tomados en una sucesión de una centésima de segundo, algo fundamental en la línea de meta. Estaba regulado por el primer calibre de cuarzo de ETA, que tras su aparición comenzó a lograr récords de precisión sancionados por el Observatorio de Neuchâtel. De ahí que la presentación de los nuevos relojes tuviera lugar en ese Observatorio, que por cierto es una auténtica belleza.

Longines Ultra-Quartz, 1969

El calibre Ultra-Quartz

El Longines Conquest VHP de 1984

La versión de 1996 del VHP

En 1969 Longines lanzó el Ultra-Quartz (llamado en su momento “El primer Reloj Cibernético del Mundo”, aunque fue también el último), que fue el primer modelo creado con la idea de la producción en masa. En 1984 sin embargo se produce el gran salto, porque fue ese año que la entonces manufactura presentó el  276 VHP (Very High Precision). El movimiento pasó de inmediato a regular la vida de los Conquest, así que es lógico que sea esa familia la que se beneficie ahora de la nueva versión. Y lo hace con dos modelos diferentes (un tres agujas y un cronógrafo) y sendos tamaños.

Los relojes de cuarzo son un producto complicado para las empresas relojeras: son generalmente más fáciles de fabricar y más fáciles y más baratos de mantener (en su mayor parte el usuario sólo necesita cambiar la pila cada par de años más o menos), y además pueden ofrecer complicaciones a un precio que los relojes mecánicos no pueden ni soñar. A cambio no son sino “relojes de pila”, con escasa o nula diferenciación para el común de los mortales, y prácticamente un tabú para los más puristas aficionados a la relojería. Así que, cuando una compañía con tradición relojera se embarca en la producción de movimientos de cuarzo, necesita algo que las diferencie en ese proceloso océano compuesto de decenas de miles de relojes de cuarzo baratos. La alta precisión es sin duda una característica que puede atraer a esos compradores que quieran pagar más por un reloj mejor construido y con mejor desempeño.

Y eso es lo que ofrecen los nuevos Longines Conquest V.H.P.: tienen una precisión de + 5 segundos al año. Y aquí conviene recordar que para que un cuarzo obtenga el certificado COSC de cronometría no debe superar los + 0,07 segundos al día, lo que se traduce en + 25,55 segundos al año. Por tanto el nuevo calibre L288.2 (tres agujas) y el L289.2 (cronógrafo) claramente mejoran las prestaciones de los calibres de cuarzo certificados. Me vienen a la cabeza los Bulova (que puedes ver aquí y aquí), el Breitling Exospace B55 (aquí) o incluso el calibre ETA Precidrive (en estos Certinas). Son todos excelentes cuarzos, pero con una precisión de + 10 segundos al año. Es decir, el doble que los de los nuevos Conquest.

Pero ¿era necesario ir tan lejos con la precisión? ¿Había una demanda del mercado de algo así? El origen de los Conquest VHP se remonta a 2015 y el advenimiento de los smart watch, que puso a Longines a pensar cómo confrontar esta nuevo competidor. Y llegaron a la conclusión de que tenían que hacer lo que mejor sabían hacer, que son relojes tradicionales. Pero dado que algo tan tradicional y tan suizo como la bandera de la precisión ha sido arrebatada y ahora ondea como propia en el reino del smart watch (y antes en el de los móviles inteligentes), Longines decidió que iban a ofrecer el reloj no conectado más preciso del mundo. Ocurre que por aquel entonces ETA ya había estado jugueteando con la misma idea, así que se sentaron a hablar no sólo de precisión, sino de cuántas cosas más debía ofrecer el nuevo reloj.

Y desde luego el Conquest V.H.P. viene con algunas funciones ingeniosas y, sobre todo, muy útiles. En primer lugar el Sistema GPD, o Gear Position Detection (Detección de la Posición de Engranajes). Ocurre que el calibre está constantemente recordando la posición de las manecillas de manera que, cuando el reloj sufre un choque o un golpe (la habitual caída de un metro desde la muñeca), es capaz de volver a colocar las manecillas en la hora, minuto y segundo correcto. Además tiene dos sensores de magnetismo incrustados en la parte superior del movimiento, de manera que si detectan que el reloj ha entrado en un campo magnético inmediatamente para las agujas y, cuando ha pasado el peligro, las vuelve a poner en la hora y segundo que les corresponda.

En la siguiente página, más funciones, más fotos y los precios.



En la muñeca: Ulysse Nardin Diver Le Locle, el diver vintage perfecto

 

Una de las sorpresas del SIHH 2017 fue que asistiera Ulysse Nardin, que a decir verdad en Baselworld no tenía la preponderancia que se merece. Y entre las innovaciones que presentó -y que iremos analizando poco a poco- se coló una que miraba al pasado de una manera muy seductora: el Ulysse Nardin Diver Le Locle que ahora podemos disfrutar con fotos en vivo y precios.

 

El Ulysse Nardin Diver Le Locle es una de esas piezas con las que ocurre algo extraño: es un “lanzamiento más”, otra de las piezas que son novedad un año pero que ni siquiera tienen el peso específico que la marca considera necesario para poder anunciarlo en las presentaciones oficiales. Y sin embargo todo aquel que lo ve se enamora y quiere saber más de él. Eso es lo que me ocurrió a mí y a todos los que pudimos verlo, de paso y casi por casualidad.

El modelo original -que aparece en la foto pequeña- data de 1964 y es estéticamente muy parecido al Diver Le Locle de 2017. Incluso el nombre es el mismo y homenajea la localidad donde está radicada Ulysse Nardin. Pero, además del calibre, hay más diferencias: el modelo original tenía 38 mm de diámetro, mientras que el actual tiene 42 mm. En la esfera se aprecia cómo el modelo de 1964 tenía segundero central y el actual no. Pero por lo demás, el reloj es casi gemelo.

El diámetro del reloj es más contemporáneo y se adapta mejor a las muñecas actuales porque es a la vez un reloj no excesivamente alto -12,7 mm-. Es llamativo como la altura del bisel de aluminio negro brillante es casi tan grande como la de la caja, pero el conjunto, incluido el cristal de curvo, es muy armonioso y atractivo. Eso sí, para ser un Diver su hermeticidad es modesta: 100 metros. Tampoco le hace falta más porque nadie querría hacer buceo profesional con este reloj. Aquí estamos hablando sólo de un reloj que gusta llevar. Y en eso es sin duda un éxito.

La esfera negra del Diver Le Locle está graneada muy finamente y acoge dos manecillas de espada idénticas a las de la época original del reloj. Están unidas por un sencillo remache que le da un delicioso aspecto de reloj-herramienta de otros tiempos. Por encima aparece la orgullosa ancla de Ulysse Nardin, que recordemos desde el año pasado ha dejado de estar inclinada. Al igual que en el modelo original, la aguja del pequeño segundero tiene forma de punta de lanza, elegante y atractiva. Como es pertinaz costumbre en la relojería suiza se ha incluido la palabra Automatic, que no hacía falta ninguna.

Los generosos índices y manecillas están rellenos de SuperLuminova beis que recuerda el uso del tritio en los relojes de antaño. Todo tiene un aspecto grande y de fácil lectura, incluida en este caso la fecha: Ulysse Nardin ha incluido una lente de aumento por la parte inferior del cristal de zafiro.

El reloj está animado por el calibre automático de manufactura UN-320, con un diámetro de 25,60 mm y una altura: 3,60 mm. El volante se mueve a 28.800 alt/hora, tiene espiral y escape de áncora en silicio y corrección de fecha hacia adelante y hacia atrás, además de una reserva de marcha de 48 horas. Pero además el calibre tiene el Ulysse Nardin Chronometer & Performance Certificate (Certificado de cronometría y desempeño Ulysse Nardin). Este certificado fue introducido en 2012 y dura 7 días. El proceso incluye inspección estética, prueba de hermeticidad y pruebas de vacío y presión (que simula la presión del aire a -0,6 bares y a +2,5 bares respectivamente).

Pero su principal componente es el test de 5 días para comprobar la exactitud del reloj. Cada reloj se comprueba en 6 posiciones (permaneciendo en cada una de ellas 20 horas) y a tres temperaturas (ocho, 23 y 38 grados Celsius). El rango de desviación es menor que lo exigido por el COSC: -2/+6 segundos al día. La desviación basada en la temperatura es también un poco menor: + 0,5 segundos/día por grado. Es por tanto un movimiento excepcional. Eso sí, el calibre no se puede ver porque está escondido tras un fondo roscado que representa un buceador, también basado en el del modelo original.

El Ulysse Nardin Diver Le Locle es la prueba de que se puede hacer un reloj respetuoso con el pasado y a la vez extraordinariamente atractivo para los que tenemos la suerte de vivir en esta época. El reloj llegará a las tiendas (o al menos esa es la idea) en abril de 2017, con un precio unitario de 9.700 Euros. Seguro que se va a vender muy bien. Más información en UlysseNardin.com.



Los 60 segundos de Rolex en los Oscars: otro éxito de la marca

Como supongo que nadie ignora, el domingo por la noche se celebró la esperada ceremonia de entrega de los Oscars. En lo que a nosotros concierne esta ceremonia marca el inicio de la presencia de Rolex en los Oscars como patrocinador, y para celebrar la ocasión creó un anuncio de nada menos que de 60 segundos resumiendo parte de sus apariciones en películas.

 

Goldfinger, 1964

Ver a Rolex en los Oscars resulta tan natural que parecería que estado ahí en todas las ediciones. Rolex inventó el marketing de relojes (bueno, casi podríamos decir que inventó el Marketing, con M mayúscula) y siempre ha tenido un ojo impecable para elegir qué eventos esponsorizar y con qué nombres relacionarse. Por ejemplo su patrocinio del tenis, perfectamente asimilable a sus rasgos de elegancia y por supuesto de precisión (aquí vimos su por ahora última gran aparición en este deporte). Por eso todo el mundo se sorprendió cuando pasó a ser imagen de la Fórmula 1, pero fue un golpe de genio porque la exposición es máxima sin grandes exigencias a cambio: mientras que Omega ha desarrollado (y sigue haciéndolo) excelente tecnología para medición de competiciones de la que se siente justa y merecidamente orgullosa, tal como vimos aquí y aquí, la sola presencia del nombre de Rolex y quizá un reloj convencional en la pista le sirve para que le atribuyan ese intangible de “la máxima exactitud necesaria en un evento deportivo”. No se puede lograr más con menos.

Ahora la marca coronada ha decidido esponsorizar otro acontecimiento global: los Oscars. Y por supuesto nuevamente le va que ni pintado, porque dónde mejor para encontrar un Rolex que entre el mundo del glamour y la fama en el que además se entregan muchas estatuillas que provocan innumerables momentos de felicidad. Asociar todo esto con una marca de relojes no tiene precio (bueno, seguro que lo tiene y seguro que exorbitante), y Rolex ha dado nuevamente en el clavo haciéndose con ello. Probablemente ha hecho crujir los dientes de envidia a más de una marca competidora, porque ver a los Rolex en los Oscars significa que los Oscars se van a asociar a partir de ahora con los Rolex y con nadie más.

Para remarcar aún más la idea de la toma de posesión de la marca, Rolex lanzó un montaje de 60 segundos con momentos de distintas películas en las que aparecen e incluso se nombran sus relojes. Así podemos ver a Peter Sellers, Paul Newman, Bill Paxton (triste y repentinamente fallecido el sábado) o Harrison Ford, entre otros, llevando un Rolex. Pero lo más llamativo es que no llevaban los relojes porque estuvieran patrocinados por la marca, sino que los llevaban ellos (y ellas) por su propio gusto.

Fotograma de Argo – 2012

Por supuesto no están todas las apariciones porque entonces no sería un vídeo de 60 segundos sino de 60 minutos. Por ejemplo aquí arriba vemos un fotograma de Argo, que en 2013 ganó el Oscar a la mejor película. Y, salvo el Casino Royale y Peter Sellers de 1967, no hay nada de James Bond (ni siquiera este Casino Royale se puede considerar una auténtica película de James Bond). Seguramente será un problema de copyrights. Sí es gracioso cómo en Apollo XIII, en la que como sabemos todo el protagonismo -merecido e históricamente cierto- se lo lleva el Omega Speedmaster, el vídeo ha conseguido colar un Rolex GMT Master.

En definitiva: Rolex en los Oscars es otro indudable acierto de la marca, que una vez más y de manera discreta hace saber quién manda en todo esto. Os dejo a continuación el vídeo para que podáis echar un rato tratando de averiguar qué películas y qué actores aparecen. Más información en la web dedicada de Rolex.com.



Baselworld 2017: TAG Heuer Carrera Heuer 01 43 mm

 

Uno de los hitos de la nueva etapa de TAG Heuer, la que capitanea Jean-Claude Biver, ha sido sin duda el TAG Heuer Carrera Heuer 01. De cara a Baselword 2017 la marca presenta los nuevos Carrera Heuer 01 43 mm en tres colores y precio atractivo, que seguro van a afianzar aún más el éxito del icónico reloj.

 

Estoy seguro que este Carrera Heuer 01 43 mm ha nacido por la demanda de los clientes de la marca. Cuando apareció el TAG Heuer Carrera Heuer 01 en 2015 fue muy controvertido porque todo el mundo vio una hublotización del reloj (yo también). No es que esa impresión haya desaparecido, pero la realidad ha dado la razón a Jean-Claude Biver: el reloj ha sido todo un éxito, lo que quiere decir que la gente quería un Carrera con una presencia más moderna. Tanto es así que la escasez del producto fue grande porque la demanda era enorme. En España por ejemplo no se ha normalizado el suministro hasta la segunda mitad del 2016. Podéis ver el artículo con fotos en vivo aquí.

Si el original ha tenido un éxito arrollador, estoy convencido de que el Carrea Heuer 01 43 mm lo va a tener aún mayor. 45 mm es una medida grande que no se adapta a todas las muñecas -sobre todo con las asas Carrera, tan rectas-, mientras que 43 mm sí que puede abarcar a una audiencia mayor. Hasta ahora las medidas “pequeñas” existían sólo con esfera tradicional, pero por qué alguien con muñecas más estrechas no iba a querer un esqueletado. De hecho incluso a aquellos que les gustan los relojes grandes estos no le parecerán pequeños.

La caja sigue siendo modular, compuesta de 12 piezas, en la que la carrura es de acero satinado y el bisel es cerámico. Los pulsadores también son de acero, y la corona está recubierta por una franja de caucho que seguro hará más sencillo su manejo. El cristal que cubre la esfera es de zafiro con tratamiento antirreflejos en ambas caras. La esfera del Carrera Heuer 01 43 mm está tan poblada como la de su hermano mayor, pero yo diría que al reducir su tamaño y -sobre todo- tener partes coloreadas, la legibilidad será mejor (y eso que no era mala en el modelo original). Los colores son los que se ven, pero si se quieren nombrar como lo hace la manufactura hay que llamarlos Negro Intenso, Azul Marino Profundo y Marrón Cognac. 

El calibre es lógicamente el Heuer 01, heredero del 1887 y con todo lo que se le puede pedir a un calibre moderno: embrague mediante piñón oscilante, rueda de pilares (roja, muy llamativa), el puente del cronógrafo y la masa circular con PVD negro esqueletizados… todo ello protegido hasta 100 metros de profundidad y visible gracias al zafiro posterior.

Digamos por último que los tres relojes TAG Heuer Carrera Heuer 01 43 mm se lanzan con dos opciones para atarlos a la muñeca: o bien un brazalete de acero o una correa de piel para las versiones azul y marrón o de caucho para la negra. TAG Heuer mantiene su promesa de entregar un reloj con calibre cronógrafo de manufactura por menos de 5.000 francos suizos: la versión con acero o cuero cuesta 4.800 euros, mientras que la versión con correa de caucho cuesta 4.650 euros. Ya sólo queda esperar a Baseworld para verlos. Más información en TAGHeuer.es.

 



En la muñeca: Seiko Presage, o como tenerlo todo (incluido buen precio)

Seiko nos tiene muy mal acostumbrados: siempre ofrece una de las mejores relaciones calidad-precio del mercado, y lo hace en todas sus gamas, de la más baja a la más alta. Una de sus colecciones, Presage, sólo estaba disponible en Japón, pero ahora ya es global. Vamos a ver lo mucho y bueno que nos ofrece.

 

Hay que decir en primer lugar que la gama de Presage tiene a su vez dos subgamas: la Prestige y la Básica. De la gama Prestige ya vimos en este artículo los dos cronógrafos en edición limitada, sin duda una de las mejores ofertas del 2016 y del 2017 (si es que todavía están disponibles). La subgama Básica a su vez incluye tres modelos distintos, uno de los cuales ni siquiera aparece en la web de la marca. Es que en esto del marketing comercial Seiko va muy por detrás de sus competidores del resto del mundo. Es verdad que poco a poco va cambiando, pero lo cierto es que le cueeeesta.

Los que vamos a ver son, por clasificarlos de alguna forma, la gama alta de la gama básica. Aunque cuando ves la calidad de todos los relojes te das cuenta que es una diferenciación artificial. Estos Presage podrían entrar dentro de la -más o menos imprecisa- definición de “reloj de todos los días”, porque presentan rasgos que los hacen sentir bien en casi cualquier ambiente.

A primera vista el reloj recuerda mucho al Grand Seiko, lo que es sin duda un piropo que cualquier reloj del mercado le gustaría recibir (si quieres ver un ejemplo de Grand Seiko, tienes uno aquí). Sin embargo su caja tiene 42 mm de diámetro -dos más que las versiones tradicionales del Grand Seiko- lo que le da un aire menos serio, más deportivo.

El Presage, que está fabricado en acero y con una versión en dos colores, alterna las superficies satinadas y pulidas con la excelente ejecución a la que Seiko nos tiene acostumbrados. Esto le da una personalidad refinada que le permite pisar una trabajo diario en oficina con aplomo. El satinado se extiende al brazalete de tres eslabones hecho a medida, de manera que la unión del mismo con las asas y la carrura está muy bien lograda, añadiendo otro punto de elegancia y buenos acabados.

La caja es estanca hasta los 100 metros, un estándar en Seiko que permite llevar el reloj puesto cuando estás en la piscina o el mar. No es que el Presage sea un reloj de buceo, claro; para eso Seiko tiene excelentes representantes, tanto de gama más asequible (estos) como de gama más alta, como este MarineMaster. Pero con 100 metros sí puedes hacer un buceo recreativo o, simplemente, zambullirte en la piscina sin mayor problema. Y encima, a pesar de dicha hermeticidad y de los precios ajustados del reloj, Seiko añade un cristal posterior para poder ver el calibre 4R57A, un movimiento -por supuesto de manufactura- más que conocido y fiable. Es más bien aburrido de ver, pero es un detalle que Seiko nos permita a nosotros ser los jueces de esa afirmación. El calibre se mueve a 3 hercios (21.600 alternancias a la hora) y tiene una reserva de marcha de 41 horas).

Si nos fijamos en la esfera nos encontramos con unas manecillas y segundero central inspiradas, una vez más, en el Grand Seiko. No tienen por supuesto es casi maniático nivel exigencia en el acabado de éste, pero no cabe duda de que están muy bien realizadas. Destacan especialmente las de acero azulado de la versión en plata, francamente atractivas. Lo mismo ocurre con las del modelo bicolor.

Para completar la apuesta por la elegancia el reloj presenta índices aplicados y facetados -dobles en los puntos cardinales- y una subesfera a las 6 con la fecha. La subesfera es una manera más elegante de presentar la fecha que una ventana, y siempre queda mejor integrada.

Pero también ofrece un gran indicador de reserva de marcha que abarca desde las 11 hasta las 4:30 y además va aumentando su tamaño para indicar de manera visual el aumento de carga. Es una forma harto inusual de presentar la complicación, y sin duda es lo que distingue la personalidad de este reloj. La reserva está señalada por una manecilla muy distinta a las de horas y minutos para no confundirla. Además el sector de la complicación está decorado con un guilloché.

A pesar de su diámetro el reloj se lleva muy bien en la muñeca porque la forma de la caja está muy bien pensada para que el reloj encuentre sus sitio incluso en muñecas pequeñas. Todo el que tenga un Seiko sabe lo bien que caen sobre la muñeca, y este Presage no es una excepción.

Digamos por último que hay también una versión de esfera azul, pero no la pude fotografiar porque no estaba disponible. Como decía al principio los Seiko Presage lo incluyen todo, y ese todo significa también el precio. Las versiones de esfera plateada y negra tienen un precio de 650 euros, mientras que las versiones bicolor y azul cuestan 690 euros. Además las cuatro versiones han llegado a España en un estuche especial que incluye una tacita tradicional japonesa para beber el sake, con la forma exterior de un demonio e interior una cara feliz. Ambos simbolizan el deseo de que la bebida traiga la felicidad y aleje de nosotros los tormentos que nos trae la vida. Y si te bebes la copita con el Presage puesto en la muñeca, mejor que mejor. Más información en Seiko.es.

 

 

 



Drive de Cartier amplía su club de caballeros con dos nuevos modelos

El reloj más masculino de la casa parisina incorpora dos nuevos modelos. El Drive de Cartier Moon Phases y el Drive de Cartier Extra Flat consolidan una colección que va camino de convertirse en otro gran clásico de la casa. Veamos las cuatro variaciones y sus precios, con algunas apresuradas fotos en vivo que saqué en el SIHH 2017, donde fueron presentados los relojes.

 

Cuando apareció el Drive de Cartier hubo unanimidad total a la hora de alabarlo como una gran incorporación al mundo del reloj masculino. Más aún, todos pensamos que por fin Cartier lanzaba un reloj que era exclusivamente para hombre, ya que sus otras colecciones siempre han tenido cierta ambivalencia o directamente han querido atraer tanto a hombres como a mujeres, El ejemplo más claro es el Clé de Cartier que presenté en este artículo.

El Drive de Cartier se presentó como un modelo inspirado en el automóvil, pero era una imagen que no necesitaba porque su masculinidad no precisaba de ningún subrayado. De hecho la colección presentada carecía de un cronógrafo, una complicación consustancial con el mundo automovilístico. En realidad fueron modelos mucho más de vestir: un tres agujas (que vimos aquí) y un segundo huso horario, que también tuve la fortuna de poder disfrutar y que presenté en este artículo. Ahora ese lado más formal se ratifica con las nuevas incorporaciones: un fases lunares y un extra plano.

DRIVE DE CARTIER MOON PHASES

Este Drive de Cartier Moon Phases es un tanto sorprendente: si el primer automático presentado era un tres agujas con pequeño segundero a las 6, ahora se ha suprimido el segundero para dejar todo el espacio a la complicación lunar. Esto hace que el reloj sea más estático de lo quizá gustaría, y te hace pensar si no hubiera sido mejor dejar el pequeño segundero o tener un segundero central. Además por primera vez se ha escrito la palabra Automatic, que no se había usado en los demás modelos. Está ubicada precisamente en el registro de la las fases lunares, por lo que imagino que ha sido una decisión estética, para que la esfera no tuviera una aspecto desmayado.

La caja sigue midiendo 40 x 41 mm, lo que le permite tener una esfera con elementos grandes que sin embargo quedan muy bien proporcionados. Se presenta tanto en acero como en oro rosa, y la corona -en cualquiera de los dos metales- está culminada por un zafiro. La fase lunar necesita un ajuste cada 125 años, lo que acredita lo muy en serio que se toma la relojería Cartier: seguramente podría haber desarrollado un módulo menos preciso y sin embargo sus objetivos han sido todo lo exigentes que demanda la alta relojería.

La esfera mantiene la decoración guilloché -tan querida por Cartier- que se ve truncada por la minutería de ferrocarril y que muere contra una franja satinada sobre la que se han pintado los numerales romanos. La hora la señalan dos espadas de acero azulado.

El reloj se mueve gracias al calibre 1904 LU MC, es decir, el calibre base de Cartier -tan probado como fiable- con el módulo correspondiente. Se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 48 horas.

 

DRIVE DE CARTIER EXTRA FLAT

Hay veces que la ocasión a la que acudimos es de rigurosa etiqueta y hay que llevar un smoking o un chaqué (o incluso un frac). En estos casos los puños de la camisa van completamente ceñidos a la muñeca y al único tipo de reloj al que le pueden dar cháchara durante la velada es un extraplano, porque cualquier otro se va a sentir señalado y fuera de lugar. Aquí es donde se va a sentir a gusto el Drive de Cartier Extra Flat, porque sólo levanta 6,6 mm, un 40% menos que su hermano el tres agujas.

Como todos los relojes de etiqueta es sólo un dos agujas, movidas por el calibre manual 430 MC. Este es un calibre basado en el 430P de Piaget, lo que tiene mucho sentido dado el prestigio de Piaget en la creación de calibres extraplanos y porque ambas casas pertenecen al grupo Richemont. Por tanto el trasvase de tecnología entre marcas de una misma familia solo puede verse como un proceso natural. El calibre se mueve a 21.600 alternancias a la hora y tiene una reserva de marcha de 36 horas, demasiado poco en estos tiempos.

El reloj se presenta en versión de oro rosa y oro blanco. Sorprendentemente no hay versión en acero, pero nada indica que no la vaya a haber. Más aún, la versión en oro blanco es una serie limitada a 200 unidades, que seguro va a ser la más solicitada. Ambas cajas son más pequeñas que sus hermanos de colección, ya que miden 38 x 39 mm. Pero la forma de cojín hace que el reloj siga pareciendo más grande de lo que es.

La esfera prescinde del tradicional guilloché y pasa a ostentar una decoración rayos de sol que hace de un modelo supuestamente muy serio y un reloj muy atractivo y sexi. No es de extrañar que para su dueño se convierta en reloj de todos los días e incluso de fin de semana, porque seguro que también le quedan bien unos vaqueros. Habrá que ver si, aparte de una versión en acero, Cartier seguriá expandiendo esta -digamos- subfamilia de Drive de Cartier extra planos con alguna complicación. Desde luego la ayuda de Piaget en este sentido puede ser inestimable.

Yo creo que el Drive de Cartier tiene mucho futuro porque es un reloj muy bien hecho y muy seductor que, por lo que hemos visto hasta ahora, mantiene su fuerte personalidad incluso con la inclusión de complicaciones (que a menudo diluyen el ADN de algunas piezas). La versión Moon Phases tiene un precio de 7.650 euros para la versión de acero, mientras que la de oro rosa se presenta con un precio de 20.600 euros. Por su parte la versión Extra flat tiene un precio de 15.200 euros, mientras que la edición limitada de oro blanco cuesta 16.300 euros. Más información en Cartier.es.



En la muñeca: Mustang P51 de REC Watches

Qué bueno es poder traer marcas independientes a la web, especialmente si tienen una oferta fresca y diferente, como ocurre en el caso del Mustang P51 de REC Watches, del que vamos a ver sus características técnicas y precio, tanto en vídeo como con fotos exclusivas.

 

El Mustang P51 fue un cazabombardero americano importantísimo durante la Segunda Guerra Mundial por su versatilidad y sobre todo por su superioridad frente al enemigo. Equipó las fuerzas aéreas de numerosos ejércitos y estuvo en activo en muchos países hasta los años 70, a pesar de que su tecnología había sido ampliamente superada.

John Najjar, el jefe de diseño de la Ford durante 40 años y entusiasta del Mustang P51 fue quien sugirió el nombre de Mustang para nombrar el nuevo vehículo deportivo de Ford, que finalmente vio la luz en 1964 y que ha acabado siendo tan icónico como el avión de combate. Hoy en día se sigue vendiendo, ya en su sexta generación.

La empresa danesa REC-Watches  tiene como lema Recover, Recycle and Reclaim. Es decir, recuperar, reciclar y rehabilitar. Lo que hacen es recuperar coches que ya son chatarra y cortar trozos de metal para reciclarlos en forma de esfera de reloj. Sus primeras colecciones están basadas en el Mini Cooper, pero con el Mustang  P51 han tomado trozos de metal de coches Mustang de 1966 abandonados para convertirlas en las esferas del reloj. De esta manera cada pieza se hace única, porque ninguna trozo es igual que otro, y el reloj es aún más personal.

La caja con forma de cojín mide 46,8 mm por 50,6 mm. No es en absoluto pequeña, pero seguramente si la hicieran con un tamaño menor perdería parte de su personalidad y además se haría mucho más difícil de leer la hora. El acero de la caja está recubierto por con PVD negro, que ofrece muy buen contraste con el color del acero y además disminuye la sensación de tamaño.

En los laterales se puede ver por un lado el nombre de la casa y por el otro, además de la corona con el logotipo de REC Watches grabado, una decoración sutil hecha a imagen de las luces de freno del Mustang. Y por eso el borde superior de la carrura sobresale un poco, para recordar el maletero del vehículo. De la misma forma que encima del nombre también sobresale: recuerda al capó delantero y añade simetría a la caja.

Pero claro, lo más llamativo del Mustang P51 es la esfera. Aquí es donde luce el metal recuperado de los Mustang. Se ha incorporado al reloj procurando que conserve lo más posible la pátina de óxido y deterioro original, pero con un tratamiento para que el óxido no se extienda a las demás partes del reloj. El diseño de los registros es todo un hallazgo, porque la subesfera de la hora replica perfectamente el velocímetro del vehículo. Incluso los numerales son los de los minutos, que recuerdan más a los kilómetros.

Por debajo se sitúa la fecha en una ventana abierta para simular el cuentakilómetros. Por encima encontramos dos placas: la de la derecha con el nombre de la marca, y la de la izquierda para identificar el vehículo que sirvió para crear el reloj: por debajo del año se puede ver el número de chasis. Así el dueño del reloj puede conocer la historia exacta del vehículo utilizado desde que fue localizado por REC Watches. Muy buen detalle del fabricante porque refuerza la singularidad del reloj y la sensación de unicidad. porque hace aún más personal el reloj.

A las doce nos encontramos un registro de la reserva de marcha que también imita el del vehículo original. Tanto esta manecilla como la de los minutos son naranjas, como las agujas originales. El color se repite en la punta del segundero y en la flecha a las seis que indica la fecha. La lectura es sorprendentemente muy buena. Eso sí, no tiene tratamiento luminiscente para leer en la oscuridad, pero es que rompería la estética del reloj. El cromado del marco de los dos registros termina por dar el toque necesario para simular el panel del instrumentos del vehículo.

Si volvemos a la reserva de marcha del Mustang P51 nos daremos cuenta de que está invertida: el punto máximo está a la izquierda y el de mínimo a la derecha. Esto se debe a que el indicador se ha dado la vuelta para poder encajarlo en el diseño de la esfera. El movimiento elegido es un Miyota 9130, un calibre perfectamente solvente que incorpora, además de la indicación de reserva de marcha y fecha, parada de segundero al ajustar la hora, lo cual se agradece para que la puesta en hora sea exacta. Lo que ocurre es que al tener un diámetro de tan solo 30,2 mm se queda pequeño en la caja del Mustang P51. Por eso se le ha dado la vuelta. Y por eso la corona queda descentrada.

El reloj también se puede dar cuerda manualmente, si hace falta. Otro buen atributo del reloj. La decoración del rotor recuerda a las llantas de aleación, mientras que la tapa del motor está decorada con unas franjas que a su vez recuerdan la calandra del Ford Mustang. Por lo demás el volante se mueve a 4 hercios y ofrece una reserva de marcha de 2 días.

El Mustang P51 añade otra comodidad: el cambio de correas es extremadamente sencillo, ya que tirando del pequeño gatillo ubicado en uno de los extremos del muelle de la correa esta se libera. La empresa vende sus propias correas personalizadas, así que cambiar de aspecto el reloj es muy sencillo (y tentador).

En la muñeca el reloj tiene mucha personalidad, por su tamaño y por su atractivo diseño. No es pequeño en absoluto, pero tampoco resulta descomunal como muchos relojes de su tamaño. Es realmente un reloj distinto que atrae inmediatamente; a quien lo lleva y a quien lo mira.

Además, el reloj viene en una caja muy bien lograda, muy distinta a lo que suele ser habitual en este tipo de marcas. Sin duda no vas a tirar la caja que lo protege durante el transporte, seguro que se queda en alguna estantería de la casa. Quiero decir que eso ya lo hace cualquier aficionado a la relojería, porque conserva la caja aunque sea la de papel de fumar que trae un Vostok, por ejemplo, así que desde luego que la caja del Mustang P51. Pero me refiero incluso al usuario casual, el que se compra el reloj porque le gusta; ese también conservará la caja de metal, que seguro que sirve para guardar algo dentro.

Existen tres versiones del reloj, y todas se venden en la web del propio fabricante. Su precio es de  1495 dólares, que al cambio son unos 1.400 euros. En definitiva el Mustang P51 es un ejemplo de cómo se puede ofrecer algo original, personal y a buen precio. Sólo hace falta tener originalidad y ganas de llevar el proyecto adelante. En Basilea veré el nuevo reloj, que también promete. Más información en RECWatches.com.

 



Nuevos Glashütte Original Sixties Iconic Square en Edición Limitada

 

Glashütte Original vuelve a la escena con los Sixties Iconic Square, que apelan a su herencia temporal más cercana -la de la República Democrática Alemana- y que siempre entusiasma tanto a sus seguidores más fieles como al simple aficionado a la relojería. Vamos a ver los cinco modelos y precios.

 

Los Sixties Iconic Square son los herederos directos de los Sixties Iconic, la colección lanzada en 2015 por la manufactura sajona que nos volvió locos a todos y seguramente pilló desprevenida a la propia casa, tal fue su éxito. De hecho se vendieron tan rápidamente que para poder verlos en España los tuvo que traer el propio subdirector de GO durante un día. Las fotos en vivo se pueden ver en este artículo.

Tanto aquellos como estos Sixties Iconic Square entroncan directamente con la época tan fructífera que siguió a la unificación de la relojería sajona bajo un solo nombre, la GUB (Glashütter Uhrenbetrieb), encargada de suministrar relojes baratos para los países del lado derecho del Telón de Acero. La GUB realizó numerosos diseños que iban con la época y que ahora nos resultan arrebatadores. Afortunadamente todos los archivos de cajas y esferas se conservan en Glashütte Original, que tiene así un inacabable acervo en el que inspirarse para producir relojes a cual más atractivo.

Algunos de los muchos modelos de la GUB que atesora Glashütte Original

Los Sixties Iconic Square son en realidad los ya existentes Sixties Square Chronograph pero con nuevas esferas. Así que las medidas de la caja son de 41,35 X 41,35 mm que, a falto de verlos en vivo, deben tener una presencia muy poderosa en la muñeca, acentuada por los pulsadores de pistón del cronógrafo. La altura es de 12,6 mm, lo que significa que sin ser pequeño no tiene tampoco una medida descocada.

Pero, como ocurría con sus antecesores, las esferas eclipsan cualquier otra consideración porque hipnotizan a quien las mira. Y también como aquellos los nuevos relojes tienen nombres: Sixties Iconic Forest, Sixties Iconic Ocean, Sixties Iconic Graphite, Sixties Iconic Tangerine y Sixties Iconic Fire.  La esfera presenta dos  registros: a las 3 el pequeño segundero y a las 9 los 30 minutos del cronógrafo. Es la disposición más bonita para un cronógrafo, para mi gusto.

La esfera, de 35,5 mm, está realizada en la fábrica de diales de Pforzheim que la empresa adquirió hace ahora 11 años, aunque llevaba trabajando con ella muchos más años. El esmerado proceso de fabricación quedó descrito en mi artículo sobre la manufactura de Glashütte Original que puedes leer aquí (y la segunda parte, aquí). Al estar la esfera curvada en los extremos, obliga a que la trotadora del cronógrafo y la manecilla de los minutos estén curvadas en la punta, lo que le da un toque deliciosamente vintage.

Dentro se mueve el calibre automático de manufactura 39-34, cuyo volante oscila a 4 hercios y tiene 40 horas de reserva de marcha. Como siempre en Glashütte Original el movimiento tiene una platina de tres cuartos, además de regulación por cuello de cisne, y es visible a través del zafiro posterior.

Los Glashütte Original se han presentado en Nueva York en primicia, lo que habla de la importancia de ese mercado para la casa. El precio que se ha comunicado está, por tanto, en dólares. Es una edición limitada a 25 unidades por color con un precio unitario de 9.700 dólares, que son, a cambio de hoy, un poquito más de 9.000 euros. Esperemos que en el cada vez más cercano Bselworld pueda probármelos y traer las fotos correspondientes. Más información en GlashütteOriginal.com.



Baume & Mercier Clifton GMT Power Reserve: fotos en vivo y precio

Baume & Mercier sigue dando pasos firmes para convertirse en una de las marcas de lujo asequible. Su mejor colección, Clifton, se vuelve a enriquecer con este nuevo Clifton GMT Power Reserve que ofrece dos complicaciones útiles en una pieza realizada con gusto y buen precio.

 

He declarado a menudo lo mucho que me gustan los Clifton, desde el momento en que se lanzó la colección. Su inspiración en los años 50 pero con un porte actual, con una pizca de deportividad pero sin perder la compostura elegante, me ha parecido siempre un acierto. Es el reloj perfecto para todos aquellos que quieren “un buen reloj”. “Bueno” como lo opuesto el concepto de “un reloj de 100 euros”, de los de usar y tirar. Todavía perdura el concepto de reloj para toda la vida, el que se va a llevar en todas las ocasiones porque es el reloj que se tiene. Al contrario de lo que se piensa esto no es un concepto anticuado, sino justo el que en el fondo defiende la industria relojera: el reloj como instrumento fiable y de tal calidad que nos va a acompañar toda la vida; es, por tanto, una compra importante. Y no hay que olvidar que que la inmensa mayoría de los relojes que se compran caen bajo esta premisa, y Baume & Mercier apunta a este segmento ofreciendo grandes relojes a precios atractivos. Como este Clifton GMT Power Reserve.

La caja del Clifton GMT Power Reserve sigue teniendo 43 mm de diámetro. No es desde luego la medida canónica de los relojes de vestir, pero el reloj se lleva bien en la muñeca. Y, sobre todo, es que Clifton no quiere ser ese tipo de reloj. Aspira más a la persona joven (digamos hasta los 40) que quiere un reloj para la oficina pero con más presencia, y que se lo pueda poner con vaqueros. Para la oficina ya tiene la combinación de pulidos y satinados, además de la correa de aligátor.

La esfera sigue la senda elegante, pero el tono azul de la el extra de personalidad necesaria para que no sea otro reloj más para llevar de 9 a 5. El dial irradia tonalidades azules desde el tornillo central, y la disposición de los elementos es equilibrada y atractiva. Personalmente hubiera quitado la leyenda “GMT” y sobre todo la de “Automatic” (como siempre digo, no hace falta que le recuerdes al dueño lo que lleva puesto) y habría subido el nombre de la casa a la parte superior. Pero esto es una batalla perdida y, al menos, resulta proporcionado.

Los numerales e índices de este Clifton GMT Power Reserve son los tradicionales de la colección: aplicados y pulidos a espejo. Las manecillas -de perfecta longitud, por cierto- son también las mismas dauphine que ya conocemos. Ya existía la complicación GMT/Reserva de marcha en otros relojes de la casa, pero ahora la ejecución es más moderna y atractiva (aunque más difícil de interpretar): a las 12 aparecen dos semicírculos concéntricos; el superior abarca desde las 6:00 PM hasta las 6:00 AM y está marcado por la punta roja de la manecilla. El superior, por tanto, marca desde las 6:00 AM hasta las 6:00 PM gracias a la punta blanca. Al sur un semicírculo -ubicado en espejo con respecto a los del segundo huso horario- indica la reserva de marcha de 42 horas.

Las funciones las alimenta el calibre Soprod 9035, que es en realidad un módulo de SOPROD que se monta sobre el ETA 2892-A2. Una pena que no sea sobre un calibre Valgranges, porque así la ventanilla de fecha quedaría más pegada al borde de la esfera. Lo bueno es que Baume & Mercier ha adoptado la política de decir qué movimientos usa, al contrario que muchas otras marcas que intentan esconderlo, y además lo enseña gracias al zafiro posterior. El movimiento tiene una decoración más que correcta, con Côtes de Genève en el rotor y graneado circular en la platina y los puentes, además de tornillos azulados.

El Clifton GMT Power Reserve resulta, como ya he dicho, muy atractivo en la muñeca. Las asas curvas hacen que la correa se adapte muy bien, en primer lugar al reloj y en segundo al brazo. Da sensación de calidad y buenos acabados, y el azul combinado con el rojo y el blanco le dan esa planta deportiva necesaria para afrontar el fin de semana sin complejos.

El precio del Clifton GMT Power Reserve está en 3.400  francos suizos, que con el cambio actual sería el mismo en euros. Es uno de los mejores precios que ha visto en la colección, la guinda que corona a este pastel. Estará disponible a partir de abril. Más información en Baume&Mercier.es.

 



Lo más destacado del SIHH 2017

El pasado viernes cerró sus puertas el Salón Internacional de la Alta Relojería (SIHH 2017) y es un buen momento para hacer un repaso de lo que más ha llamado la atención, tanto en productos como en empresas.

 

Nuevamente el SIHH 2017 ha crecido en tamaño: 30 marcas, comparadas con las 23 del año pasado y 14 del anterior. No es que me vaya a quejar de ver relojes en un marco tan magnífico como es el del Salón, pero la verdad es que para cuatro días resulta excesivo. De hecho muchas de las marcas independientes tenían un cuarto de hora para su presentación que consumían hablando del producto, no enseñando el producto. Esto es bastante frustrante porque lo que queremos ver es el reloj en vivo, no tanto los vídeos promocionales. Y debe serlo también para las marcas porque la sensación es que el mensaje, sencillamente, no cala.

Grönefeld 1941 Remontoire con esfera personalizada

En este SIHH 2017 hemos visto un interesante movimiento por parte de las marcas, que buscan un realineamiento de sus productos para adaptarse mejor a los difíciles momentos actuales (que ya expuse en este artículo). Así, se ha optado más por materiales y formas que por estrictamente movimientos. Esto tiene sentido porque la mayor parte de quien compra relojes busca un buen producto, a buen precio y de una marca reconocida, pero no está tan pendiente de los movimientos que animan dichos relojes.

Nuevo Piaget Polo S Chronograph con recubrimiento DLC

De hecho no hemos visto grandes propuestas ni siquiera entre los independientes. Entre estos seguramente lo más llamativo ha sido MB&F con su  HM/ Aquapod, un reloj con forma de medusa, y H. Moser & Cie con su Swiss Mad Watch cuya caja está fabricada con queso suizo.

Ha habido dos casas que sin duda han hecho la guerra por su cuenta: Lange, la reina sajona, y Vacheron Constantin. Lo que han presentado en este SIHH 2017 reafirma, por si a alguien todavía no le había quedado claro, que estamos ante las dos mejores casas relojeras del mundo, con diferencia. Y en el caso de VC, al menos este año, aún más porque han presentado 3 relojes con complicaciones astronómicas y 3 con sonerías. Una brutalidad.

Sin duda el Celestia Astronomical ha sido la estrella del salón con sus 23 complicaciones astronómicas: desde las mareas hasta los solsticios y el zodíaco, pasando por la ecuación del tiempo y un calendario perpetuo, por ejemplo. Y encima en un reloj que se puede poner en la muñeca. Espectacular.

También ha presentado tres Metiers d’Art Esferas Celestiales de Copérnico, basados en la teoría heliocentrista y que sirve para mostrar una vez más la excelencia técnica de Vacheron cuando hablamos de decorar esferas. Son una preciosidad los tres.

Además ha presentado un Patrimony Calendario Perpetuo con esfera color antracita. También ha presentado su primera Gran Sonería, la altísima complicación que reproduce un sonido automáticamente cada hora y cada cuarto de hora. También incluye una Pequeña Sonería (sólo suena cada hora) y un repetidor de minutos. Y como remate un modelo con tourbillon y repetición de minutos, con una decoración espectacular.

Lange ha tenido, como todos los años, su producto héroe, el Tourbograph Perpetual Pour Le Mérite, en el que aúna un cronógrafo rattrapante con un calendario perpetuo y el mecanismo de huso y cadena para proveer de fuerza constante al volante. Una maravilla que puesto en la muñeca no hace sino mejorar cada vez que se le mira.

También ha presentado un 1815 con calendario anual y el Lange 1 con indicador de día y noche: aprovecha el disco de las fases lunares para indicarlo. Una solución sencilla y muy bonita.

IWC ha relanzado la colección Da Vinci pero con caja redonda, no con forma de tonel como la conocíamos hasta ahora. Fue en los años 80 cuando tenía forma circular, y la verdad es que los relojes tienen aire muy ochentero. La manufactura hace este año mucho hincapié en los relojes de mujer, pero también ha lanzado relojes con complicaciones.

Da Vinci Tourbillon Rétrograde Chronograph

Jaeger-LeCoultre también ha lanzado relojes de mujer dentro de su colección Rendez-Vous, pero sobre todo una línea Master Control renovada y con precios atractivos que seguro le va a ayudar a llegar a clientes más jóvenes.

Otra sorpresa más que agradable nos la ha dado Baume & Mercier. Le hacía falta conectar con generaciones más jóvenes y lo quiere hacer (y yo creo que con buen criterio) con los Clifton Club, unos relojes de corte deportivo con una buena gama de colores y brazaletes y 100 metros de hermeticidad. Un nuevo contendiente en un difícil mercado, pero con buenos argumentos para triunfar.

Otro hallazgo ha sido el de Montblanc, que ha tomado el vacilante Time Walker, le ha lavado la cara y ha conseguido un reloj renovado, fresco, deportivo, atractivo y a buen precio. Al igual que los Clifton que acabamos de ver, los nuevos TimeWalker pueden dar mucha guerra en el mercado.

Por su parte Piaget está de celebración. Ya anticipamos en este artículo el comienzo de los fastos para celebrar el 60 aniversario del Altiplano y en el SIHH 2017 hemos visto numerosos modelos, preciosos, que seguro que son sólo el anticipo de muchos más.

Por último, Panerai ha presentado el LAB-ID, un modelo realmente único: la caja está hecha de CarboTech, un material que ha había usado antes, pero el calibre también está hecho a base de carbono, lo que le permite prescindir de la lubricación. Es decir, logra el Santo Grial de la relojería.

El Lab ID es una edición limitada a 50 unidades, con un precio de 50.000 euros cada uno y una garantía de 50 años. Como decía un reloj único.

Todos estos modelos -y otros que no se han mencionado- los iremos analizando en el futuro, seguramente mezclándose con los que se vayan anunciando para Basilea. ¡Otro año fructífero!



Pre-Baselworld 2017: Longines Flagship Heritage 60th Anniversary

Ya sabemos que Longines tiene más fondo de armario que el de Narnia y por tanto  siempre tiene algún aniversario que celebrar. Tampoco sorprende que cada reedición que lanza la marca alada sea un éxito. También lo va a ser este Longines Flagship Heritage 60th Anniversary, que será presentado oficialmente en Baselworld 2017, con un buen precio como siempre.

 

Leyendo el nombre Longines Flagship Heritage 60th Anniversary en la portada y por poco perspicaz que se sea es fácil averiguar que la fecha de lanzamiento del Flagship fue en 1957. Ahora nos parece un reloj absolutamente de la época (de ahí su atractivo), y es verdad. Por eso, porque nació en una época en que la gran mayoría de los relojes era así, Longines tuvo que distinguirlo de alguna forma, especialmente si iba a llamar al nuevo modelo “Buque Insignia”. Y realmente se distinguía de los demás relojes: era un cronómetro antimagnético, con espiral irrompible y protección antigolpes. Todo ello en una caja de 35 mm, como era habitual entonces.  Su avanzada tecnología quedaba remarcada por el grabado de la nave almirante en la trasera del reloj.

Modelo de 1958. Fotos de Wristchronology.com

Desde entonces el reloj ha permanecido entre las colecciones de la marca, si bien es verdad que no es la más profusa. El nuevo Longines Flagship Heritage 60th Anniversary viene a compensar esa deficiencia con tres modelos que son vivo espíritu vintage. No es nada nuevo, por otro lado: ya lo hizo en 2014 con los Longines Conquest Heritage que vimos en vídeo aquí.

El Longines Flagship Heritage 60th Anniversary ha actualizado su medida, pasando a un diámetro de 38,5 mm. El tamaño es perfecto porque se adapta mejor a las muñecas de ahora pero sin ser tan grande como para desvirtuar su inspiración retro. Se presenta en acero, oro rosa y oro amarillo. Ya sabemos que desde 2015 las marcas están tratando de volver a introducir el oro blanco y quitarle su estigma de “reloj-hortera-para-presumir”, pero no es menos cierto que, connotaciones aparte, es un metal que siempre ha tenido predicamento entre los usuarios. Y además es históricamente ajustado.

Versión de oro amarillo

La esfera, que al parecer fue elegida por la embajadora de la marca Kate Winslet de un modelo que había en Longines, luce perfectamente clásica. Incluso el uso del calibre L609 (el nombre Longines del ETA 2895/2) queda bien porque, aunque el segundero queda muy al centro del reloj, en realidad lo mismo ocurría en el modelo original. Eso sí, ahora es automático, no manual, y funciona a 4 hercios con una reserva de marcha de 42 horas. La esfera tiene un círculo central finamente graneado y rodeado de una franja satinada, muy elegante. Los índices son facetados con forma de diamante, mientras que en las manecillas Dauphine Longines ha introducido una pequeña tira de SuperLuminova, justo en el vértice de las dos caras de las agujas. Un gran detalle.

Versión de oro rosa

Aunque la marca no nos ha enviado fotos de la trasera, sí nos ha confirmado que las tres versiones del Longines Flagship Heritage 60th Anniversary volverán a tener el grabado de la carabela del almirante, como no podía ser de otro modo. Los relojes se lanzan en edición limitada: tanto la de oro rosa como la de oro amarillo serán sólo 60 unidades, mientras que  la versión con caja de acero tendrá una tirada de 1.957 piezas. Esto ayudará a disminuir la angustia de las tiendas, que a menudo tienen que negar unidades porque no hay suficientes. El precio de la versión de acero es de 1.760 euros;  para las otras dos versiones hay que esperar a Baselworld. Más información en Longines.es.

Versión en acero

 



#SpeedyTuesday, el primer reloj online de Omega, vendido en 24 horas

El Omega Speedmaster no tiene fin, como la fascinación que sentimos por la Luna. Ahora la manufactura de Biel ha dado un paso más allá y lo ha puesto en venta online bajo el nombre “SpeedyTuesday. Es la primera vez que vende desde su propia web y el experimento ha durado 24 horas. Vamos a ver de dónde viene el reloj, cuánto cuesta y por qué es importante.

 

El #SpeedyTuesday tiene su origen en el amor de los seguidores de Omega por el Speedmaster y, más importante aún, en el amor de la marca por sus fans. En 2004 Robert-Jan Broer fundó la web Fratello Watches. En mayo de 2012 subió a Facebook una foto de su Speedmaster con la simple leyenda “Speedy Tuesday”. El término prosperó especialmente en Instagram, hasta el punto de que se ha convertido en una presencia puntual cada martes: casi 42.500 menciones en Instagram por ahora. Ahora, cinco años después, Omega devuelve el homenaje creando una edición limitada de 2.012 unidades que ha llamado #SpeedyTuesday, como el hastag usado en instagram.

Para el homenaje Omega no ha elegido cualquier iteración del Speedmaster Moonwatch, sino una muy significativa: la llamada Proyecto Alaska III de 1978. En aquel modelo, que es el que se ve a la izquierda en la imagen superior, los numerales de las subesferas eran radiales, es decir que están en el borde exterior de registros, algo no habitual pero pensado para mejorar su lectura en el espacio exterior. Pero además Omega ha usado un formato de “Panda Inverso”: esfera negra y registros blancos. Si a eso le añadimos una aplicación del tratamiento SuperLuminova en el interior, el resultado es un reloj tan bonito a la luz del día como impresionante por la noche. Un verdadero objeto de deseo.

La caja sigue siendo la estándar de 42 mm con cristal de hesalite y el bisel de aluminio, pero en este #SpeedyTuesday el metal ha sido completamente cepillado, al contrario que el original que combina superficies pulidas y satinadas. Lo que no varía son las entrañas: el legendario calibre cronógrafo 1861 sigue siendo el que regula el tiempo. Y también está escondido tras la tapa trasera, que además del hipocampo tiene unas inscripciones que hacen referencia al origen histórico del reloj, así como al origen de internet.

Además de la llamativa correa NATO en blanco y negro (a juego con la esfera), el #SpeedyTuesday viene en un bonito estuche de viaje que incluye una correa de cuero muy vintage. El reloj se ofrece con un precio de 5.400 euros… O mejor dicho se ofrecía, porque en el momento en que se puso en venta se agotó, y ahora sólo queda esperar que Omega y Robert-Jan Broer quieran ampliar la edición.

Ediciones limitadas inalcanzables hay muchas (la más anhelada por mí fue esta), pero lo más importante de este #SpeedyTuesday es que lo ha vendido online la propia Omega. Es la primera vez que lo hace, y ojalá no sea la última. Desde luego la experiencia ha salido redonda, así que tendría que haber ayudado a vencer posibles miedos anteriores. Aunque si de verdad se lanzara a ello tendría que mejorar sus tiempos de entrega: esperar 6, 7 u 8 meses para tener un reloj que no deja de ser casi estándar es demasiado tiempo en mi  opinión. Ya veremos cómo se desarrolla esto. Mientras tanto, se puede tener más información en la web específica del reloj, SpeedyTuesday.com



¿Por qué el nuevo Tissot Ballade es tan importante (aunque no lo parezca)?

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El el pasado Baselworld 2016 Tissot presentó un reloj  que ya ha llegado a las tiendas con el sencillo nombre de Tissot Ballade. Es un modelo Powermatic 80 con certificado de cronómetro pero con un detalle único: el espirar es de silicio, algo normalmente reservado a modelos mucho más caros. Además de las fotos en vivo y los precios, vamos a ver por qué eso tan importante.

 

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Antes de hablar de este Tissot Ballade Powermatic 80 vamos a hacer un pequeño resumen de la historia del silicio en la relojería. Ulysse Nardin fue la primera manufactura en presentar un escape de silicio. Fue en 2001 con su Freak. Y, haciendo honor al nombre del reloj, la industria se polarizó: unos decían que ya veríamos, que esos materiales nuevos… otros aplaudieron la innovación. En 2005 nada menos que Patek Philippe lanzó su calendario anual 5250 con rueda de escape de silicio, lo que terminó por descolocar a todo el mundo. En 2006 repitió con otro calendario anual, el 5350, con un espiral fabricado en Silinvar, fabricado en realidad en colaboración con el grupo Swatch y Rolex. Ese mismo año Breguet presentaba el Calibre 591A, que por primera vez incluía la rueda de escape, regulador y espiral en silicio.

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Las ventajas del silicio son claras: es más ligero, más duro y más resistente a la corrosión, los cambios de temperatura y las sacudidas. Y es antimagnético. Más aún, no genera fricción como el metal y por tanto no necesita lubricación. Recordemos que la lubricación es el talon de aquiles de los calibres porque se terminan por endurecer o degenerar, afectando al movimiento o incluso parándolo completamente. De esta manera los movimientos con piezas de silicio son más precisos y con tiempos entre mantenimientos más largos.

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Por último, el silicio es el segundo componente más común del planeta después del oxígeno y es fácilmente manufacturable, creando piezas exactamente iguales entre sí de manera industrial. Los escépticos dicen que no sabemos si en 100 años se podrán reparar las piezas de silicio, de la misma forma que reparamos relojes de más de un siglo. Yo creo que precisamente por esa facilidad de fabricación será aún más sencillo recrear las piezas. Si ahora se sabe reconstruir relojes de más de cien años de los que no hay planos ni esquemas, supongo que ahora que esta todo más que documentado el trabajo será más sencillo. Más aún, se hacen relojes con cajas de materiales rarísimos, únicos, y nadie dice ni mu sobre ello. Pienso por ejemplo en el HM5 de MB&F, cuya caja está fabricada en CarbonMacrolon. Yo estaría más preocupado por si se me rompe la caja, no por el espiral.

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El caso es que en este Tissot Ballade Powermatic 80 el espiral del calibre 80.111 (que es como se le ha llamado) es de silicio. Para un reloj con precio inferior a 1.000 euros es evidente que no se ha hecho un desarrollo específico, sino que Tissot lo ha tomado de los ya existentes dentro del grupo Swatch para integrarlo en el Powermatic 80. Éste no es sino un ETA 2824 modificado para reducir su frecuencia a 21.600 alternancias/hora y con un nuevo barrilete con un eje más delgado de manera que se pudiera integrar un muelle real también más delgado y más largo. El resultado son las 80 horas de reserva de marcha de las que habla su nombre, un verdadero logro. Además ahora, gracias al silicio, el reloj resultante tiene la certificación de cronómetro del laboratorio COSC. La única diferencia la vemos en un lado del movimiento con el símbolo del silicio y un dibujo que representa el espiral.

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Tener un cronómetro COSC con volante de silicio y no pasar de los 1.000 euros significa muchas cosas, todas importantes: la tecnología del silicio está al alcance de la mano, no hace falta que pagar muchas decenas de miles de euros para poder disfrutar de sus ventajas. Por tanto no pasará mucho tiempo hasta que sea habitual en todos los relojes baratos. En uno momento en que el reloj mecánico está perdiendo la batalla de las muñecas (como contaba en este artículo), es bueno poder volver a tener argumentos que ofrecer en la gama baja de precios; que el cliente final vea una pequeña maravilla mecánica que no necesita recargarse y que responde a lo que antes siempre vendía la industria relojera: la precisión suiza.

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Cuando salió el calibre Powermatic 80 yo dije que era un calibre funacional, y así ha sido: ahora es común en todo este segmento de precio. Lo mismo ha de ocurrir con la tecnología del silicio. La marcas relojeras deben dejar de vender mitos y ofrecer realidades, y el silicio les puede ayudar a volver a dar prestigio a un segmento de su mercado que ahora mismo se ve amenazado por un vulgar relojito con microchip, como son los smart watch.

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El Ballade Powermatic 80 tiene una caja de acero de 38 mm, una medida más bien pequeña (seguramente pensando en el mercado asiático). Sin embargo está muy bien realizada. Ofrece una enorme calidad para un reloj de este nivel. La parte frontal del reloj tiene superficies pulidas mientras que las verticales están bien satinadas. Pero sobre todo destaca la decoración del bisel, con “Clavos de París” que le dan un aspecto mucho más lujoso, además de dotarle de un dinamismo que rompe con la seriedad del modelo.

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Como el reloj tiene una altura que no supera los 10 milímetros se convierte en un perfecto reloj de vestir, discreto y lustroso, que queda bien en cualquier muñeca por pequeña que sea. Yo espero que veamos relojes de mayor tamaño con la misma aplicación de silicio, y que se integre también en los cronógrafos. Sería así una oferta imbatible.

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La esfera sigue con las misma propuesta de calidad que la caja. Tiene una esfera central que repite la decoración de clavos de París. Está rodeada por una franja satinada que la hace más distinguida. Sobre ella se asientan los índices facetados. Por último, las agujas dauphine están facetadas para mejorar la lectura. Todo el conjunto resulta refinado y clásico, pero muy atractivo.

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También hay una versión de mujer que también se mueve gracias al mismo calibre cronómetro. Si es difícil de ver una versión femenina a la que no se le reduzca características, que sean las mismas que la de la versión masculina cuando estamos hablando de certificación COSC (que recordemos cuesta dinero a las casas el obtenerlo), es francamente extraño, así que no queda sino agradecer y felicitar a Tissot.

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Y no quiero dejar de señalar la calidad del brazalete de acero. Cinco eslabones que alternan satinado y pulido y que resulta extraordinariamente cómodo y con una sensación de mucho valor. No tanto en la correa de piel, más discreta (pero también con cierre desplegable).

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Y llegamos a los precios, el argumento que corrobora la aseveración que significa este Tissot Ballade Powermatic 80: la versión de caballero con correa de piel tiene un precio de  920 euros, mientras que la versión con brazalete y la versión de mujer tienen un precio de 970 euros. Ya sólo nos queda esperar a que sigan apareciendo modelos con esta tecnología y que se generalice, y sobre todo que el cliente final sepa entenderla y apreciarla. Más información en Tissot.es.

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Fotos en vivo y precios del Drive de Cartier Segundo Huso Horario

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El Drive de Cartier Segundo Huso Horario en oro o acero es la versión GMT del Drive de Cartier, la colección que se lanzó el año pasado. Mantiene la misma presencia masculina y elegante del la versión tres agujas pero añadiendo una de las complicaciones más útiles en estos tiempos.

 

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Cuando presenté la versión “sencilla” del Drive, la de tres agujas y fecha (en este reportaje con muchas fotos), decía que me parecía el reloj más indiscutiblemente masculino de Cartier, y ahora que he tenido en la muñeca el Drive de Cartier Segundo Huso Horario me reafirmo en lo que dije: me parece un grandísimo acierto de la casa francesa. La forma de la caja es perfecta para no repetir la circunferencia y por tanto diferenciarse de los muchos relojes de hombre que hay, y que la forma de cojín le dota de un espíritu más dinámico que le permite aventurarse en ambientes distendidos sin mayor problema.

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La caja del Drive de Cartier Segundo Huso Horario ha crecido un milímetro hasta los 41mm, mientras que la altura lo ha hecho un poquito más: de los 11,25 mm de la versión tres aguja a los 12,63 de este modelo viajero. El milímetro extra de anchura le sienta como un guante porque ahora el reloj, además del pequeño segundero, integra dos grandes aperturas para la función de GMT y una gran fecha a las 12, además de los tradicionales -y grandes- numerales romanos de Cartier. Y sin embargo la esfera resulta espaciosa, cada cosa tiene su sitio para poder verlas bien y  de paso la hora también tiene una lectura sin tacha. Desafortunadamente la caja sólo es hermética hasta 30 metros; es decir, sólo aguanta salpicaduras.

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La decoración de la esfera se basa en un guilloché rayos de sol con origen en el tornillo central pero que va siendo sucesivamente entrecortado por un bisel que remarca cada una de las complicaciones: el pequeño segundero, la gran fecha y los dos abanicos del contador retrógrado de doce horas y el de la indicación de día y noche. Para mejorar la lectura y dar más viveza a la esfera, en la ventana de 12 horas y la subesfera del pequeño segundero el guilloché se hace circular  y queda remarcado por otro de nervaduras más finas y juntas entre sí, sobre el que se han pintado los raíles de horas y segundos respectivamente. El conjunto tiene un decidido aire Art Deco, subrayado por la decoración de la esfera de día y noche con un un degradado en secciones del blanco al negro muy bien conseguido.

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Hay dos detalles que me gustan mucho: mientras que los numerales a los que interrumpen las complicaciones quedan así, truncados (de hecho ni el diez ni el seis aparecen salvo en forma de un pequeño índice), el número III está adaptado a la curva de la ventana. Y tanto en la versión de oro como la de acero la parte delgada de la V del siete está conformada con el nombre de la marca (en la versión de tres agujas sólo ocurría en la caja de oro). Las agujas de espada, en acero azulado, terminan por completar una estampa equilibrada, serena a pesar de los muchos datos y elegante.

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El Drive de Cartier Segundo Huso Horario se mueve gracias al calibre automático 1904-FU MC que, como indica su nombre, es el poderoso caballo de batalla de Cartier, el 1904 MC aparecido en 2010, al que se le ha añadido los módulos de segundo huso horario y la gran fecha. Por tanto el reloj se mueve a 28.000 alternancias a la hora y tiene una discreta reserva de marcha de 48 horas. Y sobre todo un funcionamiento sobradamente probado. La decoración se limita a un graneado circular en la platina base y a Côtes de Genéve en los puentes y en el rotor bidireccional. Sin embargo el movimiento es agradable de ver, y desde luego da mayor sensación de calidad y refinamiento que muchos calibres base.

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Ambas versiones equipan una correa de piel de aligátor semimate, negra acompañando el acero y marrón para la versión de oro. La hebilla doble desplegable ajustable de 18 mm es la que ya conocíamos.

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Como ya he dicho y como se ve en las fotos, el Drive de Cartier Segundo Huso Horario es un reloj que se lleva muy bien. El diseño de las asas, impecable, hace que el reloj se adapte perfectamente a la muñeca y, a pesar de la sensación de mayor tamaño que le da la forma de cojín, el reloj queda bien en casi cualquier muñeca. Además los precios son muy interesantes, especialmente la versión en acero: cuesta 8.500 euros, mientras que la de oro rosa cuesta 22.100 euros. Más información en Cartier.es.

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Fotos en vivo y precios de los Nomos Glashütte neomatic nachtblau

 

 

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Los Nomos Glashütte neomatic nachtblau son la última iteración de los relojes de Nomos neomatik con calibre propio. Ahora se visten de un elegante azul oscuro para aumentar su atractivo, tanto a nivel técnico como de precios.

 

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De izquierda a derecha, los neomatik nachtblau Minimatik, Tangente y Metro

Hacía mucho tiempo que no teníamos en Horas y Minutos a mi querida (y querida por muchos) Nomos Glashütte. En realidad las fotos de estos Nomos Glashütte neomatic nachtblau las tomé en el Salon QP de Londres del pasado noviembre, pero me vinieron a la cabeza mientras escribía el artículo sobre la situación actual de la industria relojera suiza (éste de aquí). Y es que, si hay una empresa relojera que lo está haciendo bien yque entiende perfectamente cómo debe ser el negocio de la relojería hoy día, esa es Nomos Glashütte.

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Los Tetra neomatic con las dos esferas, blanca y azul nocturno

Nomos ha sabido crear una línea de productos con la que satisfacer los gustos de las nuevas generaciones y de los de aquellos que, sin tener que someterse a los nombres tradicionales, saben apreciar la buena y alta relojería; y siempre manteniendo unos precios muy tentadores. Pero esos precios nunca han comprometido su calidad. Justo al contrario: como estos Nomos Glashütte neomatic nachtblau vienen a demostrar, el gusto por el trabajo bien hecho, la mejor técnica y el amor por los detalles han sido la constante de la manufactura sajona. Y eso siempre tiene su recompensa.

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El paradigma de esta afirmación es sin duda el calibre de manufactura DUW 3001. Cuando presentamos los Nomos neomatik (aquí, con vídeo y fotos) ya hablamos de él, así que ahora baste decir que, salvo el espiral, todo en el calibre se hace en Nomos. Es un calibre de tan solo 3,2 milímetros en el que cabe un volante ajustado en 6 posiciones, como los mejores cronómetros. Y por supuesto la decoración es la se espera de una relojería sajona: platina de tres cuartos, tornillos azules y nervaduras Glashütte. El movimiento integra parada de segundero para poder ajustar la hora con precisión.

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La única pega que le pongo a estos Nomos Glashütte neomatic nachtblau es la hermeticidad: que sean sólo resistentes a salpicaduras (que es lo que significa “hermético hasta 30 metros”) es demasiado poco. Es verdad que en absoluto son relojes para llevarlos en el mar porque no eso forma parte de su idea conceptual, pero qué menos que 50 metros. Y mejor aún 100 metros, que debería ser ya el estándar. En realidad los 30 metros es igual para todos los modelos de Nomos, salvo en los Club (100 metros) y en los Ahoi Atlantik, que llega a los 200 metros. Éste se lanzó en 2014 y es seguramente el reloj de buceo menos reloj de buceo del mundo; lo vimos en vídeo aquí.

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Ahora mismo el nachtblau -es decir, azul nocturno- es un color que sólo está disponible en cuatro modelos. Tanto el Minimatik como el Tangente y el Metro comparten el mismo diámetro -35 mm- y función: horas, minutos y pequeño segundero. Además su altura es escasa: 8,86, 6,9 y 8,06 mm respectivamente, así que no hay puño de camisa que se le resista. La distinción -aparte de la esfera, claro, viene fundamentalmente por la forma de las asas, distintas en todos los modelos. Es verdad que el diámetro de los Nomos Glashütte neomatic nachtblau, 35 milímetros, es pequeño, pero los relojes en la muñeca quedan muy bien y dan sensación de ser más grandes de lo que son.

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El Tetra neomatik nachtblau se lanzó dos meses antes que los demás, pero el color de su esfera es el mismo. El Tetra ha crecido de tamaño hasta los 33 mm de lado y 46 de diagonal, y eso le beneficia porque lo hace más masculino. Además sus asas tienen un toque Art Deco que le favorece mucho. Estoy seguro que sus ventas se van a reactivar porque ahora el reloj es mucho más atractivo.

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Cuando Nomos lanzó la gama neomatik quiso poner el nombre en minúsculas, incluida la N inicial. Ahora ha hecho lo mismo con nachtblau. La verdad es que si de por sí el diseño de las esferas en Nomos es un primor, con el azul nocturno su belleza resalta aún más, conjugando perfectamente el clasicismo con un toque moderno y dinámico cortesía de los acentos azules o dorados y sobre todo de la manecilla del pequeño segundero.

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Los Nomos Glashütte neomatic nachtblau traen de serie la correa Horween Shell Cordovan, de una calidad y tacto excepcional. Hasta en eso se nota el amor de Nomos por sus productos. Se cierran con una hebilla de ardillón que también sigue los crieterios estéticos de la casa: sencilla, funcional y bella.

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Por último, los precios; una de las grandes armas de la casa que también se aplica a estos Nomos Glashütte neomatic nachtblau. El color azul significa un aumento de 80 euros sobre los precios de las versiones con esferas plateadas, un sobrecoste que difícilmente va a hacer que alguien deje de comprar el reloj si realmente le gusta. Así, el Tangente tiene un precio de 2.660 euros; el Metro cuesta  2.960 euros, mientras que el Minimatik (mi favorito junto con el Tetra) tiene un precio de  2.850 euros. Por último, el precio del Tetra nachtblau es de 2.980 euros. Como con todos los demás modelos de la casa, se puede adquirir en los puntos de venta autorizados o en la web de la propia manufactura. Más información en Nomos.com.

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Fotos en vivo y precios del Bulova Moon Watch

 

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Todos conocemos la historia de cómo el Speedmaster llegó a ser el único reloj aprobado por la NASA para los viajes espaciales. Sin embargo en el Apollo 15 de 1971 viajó un Bulova. Ahora la marca lo ha reeditado con el nombre de Bulova Moon Watch, así que vamos lo mucho que nos ofrece.

 

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La historia del Bulova Moon Watch es como sigue: Cuando NASA quiso tener un reloj aprobado para los vuelos fuera de la Tierra reunió una serie de relojes a los que sometió a pruebas muy rigurosas, que sólo pasó el Omega Speedmaster. Eso no gustó mucho a mucha gente, especialmente porque Bulova era por aquel entonces una empresa exclusivamente americana (no suiza como Omega). Tampoco gustó a la propia Bulova, que siguió adelante tratando de conseguir un reloj que pudiera ser aprobado.

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El Bulova Chronograph auténtico de Dave Scott, tal com quedó tras su viaje lunar. Nótese cómo dice “Tachometer”, no Tachymeter como el actual

Unos cuatro meses antes del lanzamiento de la misión Apolo XV Bulova se puso en contacto con el astronauta Dave Scott y le pidió que probara su cronógrafo, a lo que él dijo que intentaría hacerlo en los distintos ensayos que se hacían previos al vuelo. Sin embargo la complejidad de la misión del Apolo XV hizo que el astronauta se convenciera de llevar un reloj de reserva. Fue una gran decisión, porque durante la misión el cristal del Speedmaster se rompió y Dave Scott tuvo que usar su Bulova Chronograph, que aguantó todas las fases de la misión perfectamente.

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Dave Scott caminando por la superficie lunar con su Bulova en la muñeca izquierda

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Dave Scott (a la izquierda) tras el amerizaje con el Bulova en la muñeca

Así que este Bulova Moon Watch que ahora estamos viendo tiene toda la legitimidad histórica. No es una imitación de otro reloj, no es un “homenaje”, no está “inspirado en”. Es una revisión auténtica. Y como tal, está francamente bien. Se puede argüir que el reloj se parece mucho al Omega Speedmaster, y es verdad, pero es que el reloj no tenía un diseño libre: tenía que cumplir los requerimientos de la NASA.

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El reloj está fabricado en acero 316L (hipoalergénico) y tiene un diámetro de 45 mm, aunque en la muñeca parece un poco más pequeño. La carrura es de una sola pieza que se extiende hasta las asas, adoptando unas hechuras que pasarían a ser muy habituales en la década de los 70. Tiene unas formas curvadas muy agradables de ver y de sentir. Presenta toda la superficie cepillada excepto en la parte vertical del bisel, el frontal de los pulsadores y la corona. El conjunto, siendo plenamente deportivo, desde luego no carece de un cierto aire elegante. La hermeticidad, sin embargo, está limitada a 50 metros; cien hubiese sido ideal.

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Los pulsadores del Bulova Moon Watch tienen una forma muy peculiar de gatillo, y resultan una de las características más atractivas del reloj. Se integran perfectamente en el perfil de la caja y son extraordinariamente cómodos de usar. Otra de las peculiaridades del reloj es el bisel vertical rematado por un cristal de zafiro que sobresale un milímetro por encima. Pero, al contrario que en los relojes de esa época (o en sus reediciones posteriores) el cristal es completamente plano para favorecer una lectura que de hecho es intachable.

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Y es que la esfera es de una claridad encomiable, como por otro lado se esperaría de un reloj de la máxima exigencia instrumental. Tanto las manecillas como los índices están tratados con material luminiscente y su lectura es exacta gracias a unas manecillas con la longitud perfecta. Hay tres registros en disposición 3-6-9 que corresponden a la décima de segundo, pequeño segundero y contador de una hora del cronógrafo. Se completa con una ventana de fecha a las 4:30 que no existía en el reloj original, pero como se presenta con el fondo también en negro resulta discreta y sin embargo muy legible a la vez.

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Por supuesto otra de las cosas que varían en este Bulova Moon Watch con respecto al original es el mecanismo que lo mueve, ya que ha pasado de ser mecánico a usar el cuarzo de alta frecuencia de Bulova. Es el mismo del que ya hablé en la entrada sobre los Bulova Curve (aquí están las fotos en vivo) y que es uno de los mejores cuarzos del mercado. Su alta frecuencia (solían ser conocidos como movimientos “UHF” (Ultra-High Frequency) permite una exactitud de unos diez segundos al año (en vez de al mes como los cuarzos comunes), medir la décima de segundo y, especialmente agradable, una trotadora de cronógrafo de movimiento continuo.

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El movimiento no se ve, pero a cambio integra un fondo con una leyenda que hace referencia a la fecha de la misión y el lugar de aterrizaje. El texto es sobrio, como corresponde a una inscripción conmemorativa, y el conjunto está muy bien resuelto.

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El Bulova Moon Watch se presenta con dos opciones de sujección: por una lado un conjunto de correa de cuero con un dibujo tipo racing años 60. Esta opción se entrega con una correa NATO como las utilizadas para sujetar el reloj por encima del traje espacial y una herramienta para hacer el cambio.

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La otra opción es un brazalete de acero muy bien hecho y que se integra perfectamente con la caja del Bulova Moon Watch. Es mi opción preferida. El precio del reloj es de 575 Euros, un precio excelente para un reloj con peso histórico, muy bien hecho y con una tecnología puntera. Muy recomendable sin duda. Más información en Bulova.es.

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En la muñeca: Rolex Yacht-Master 40. Fotos en vivo y precios

 

 

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El Rolex Yacht-Master 40 es quizá el modelo de más difícil ubicación dentro de la familia de productos de Rolex porque no es reloj-herramienta como el Submariner y tampoco es un reloj de vestir como Datejust, sino que tiene algo de los dos. Vamos a ver por qué gusta tanto.

 

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Cuenta la leyenda que el origen del Rolex Yacht-Master 40 fue fortuito: a finales de los años 80 Rolex estaba buscando cómo modernizar el Submariner y lo que surgió fue el Yacht Master. Quizá sea verdad o quizá no, pero de lo que no hay duda alguna es que Rolex jamás lo afirmará o lo negará porque en Rolex este tipo de cosas ni existen ni dejan de existir: “no comment” es su política de comunicación.  Lo que sí es cierto es que el Yacht-Master respira Submariner por todos sus poros.

Submariner-y-Yatch-Master-1992-2015-Pero el Rolex Yacht-Master nació con 39,5 mm de diámetro, mucho mayor que el tamaño del Submariner de entonces. Es curioso que un reloj que no está destinado al submarinismo tuviera más tamaño que el que sí lo era, teniendo en cuenta que bajo el mar la premisa es la visibilidad. Sin embargo el YM sólo es sumergible hasta 100 metros y su bisel es bidireccional, no unidireccional como corresponde a un reloj de buceo. Eso reafirma su condición de reloj para embarcación, no para inmersión.

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Quizá yo sea muy clásico, pero para mí el verdadero sabor marino lo da la esfera cobalto que Rolex presentó en 2014. La combinación del azul en rayos de sol con el rojo de la manecilla y el texto en rojo y los índices en blanco le dan ese aire de navegante que tan bien le sienta. Sin embargo, con la introducción de la esfera en rodio y la manecilla de segundos y el texto en turquesa el Rolex Yacht-Master 40 se vuelve extraordinariamente sutil y elegante.

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El material utilizado sigue siendo el mismo, Rolesium, que es como Rolex denomina la combinación de acero y platino. La caja monobloque Oyster Perpetual está realizada en acero, lo mismo que el brazalete Oyster, pero el bisel está realizado en Platino 950, y es precioso. Los grandes numerales e índices se asientan sobre el bisel (una de las diferencias con el Submariner, en el que los índices están en bajorrelieve), y su pulido perfecto resalta sobre el mate de la base. El contraste es impecable, y resalta aún más el tono sobrio y elegante -y algo frío- del platino. Los dientes del bisel también están pulidos, mientras que las cavidades y la base son satinados. El conjunto juega estupendamente con la luz.

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En la esfera todo permanece igual porque, francamente, para qué cambiar lo que ya es perfecto. Los grandes índices y manecillas (con perfil en oro de 18 quilates para evitar la pérdida de brillo) lucen espléndidos incluso sobre la esfera tornasolada color rodio. Y, como decía, el tono turquesa elegido hace del Rolex Yacht-Master 40 su modelo más elegante.

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Por dentro se mueve el 3135, un movimiento mecánico de cuerda automática del que nada nuevo se puede añadir que no se sepa ya: un excelente calibre que lleva años siendo uno de los mejores jamás creados. Además, aparte de la certicación COSC, Rolex asegura una desviación máxima de -2/+2 segundos al día. Poco más se puede pedir. Por supuesto el calibre es invisible porque Rolex nunca deja ver sus movimientos. La versión con esfera cobalto ya está disponible en las boutiques de la marca y su precio es el mismo que el de la versión azul:  10.700 euros. Es una excelente alternativa a la esfera cobalto o a la mucho más atrevida versión en oro Everose. Más información en Rolex.es.

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¿Por qué está en crisis la industria relojera suiza?

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Hemos comenzado un año que seguramente va a ser extraordinariamente difícil para la industria relojera suiza, debido tanto a factores exógenos como a sus propios deméritos. No es la primera vez que se ve en una situación así, pero sí la primera en que las amenazas vienen desde muchos puntos distintos. Voy a intentar exponer los porqués de una situación que para algunos era previsible e inevitable y para otros una sorpresa. Y vamos a ver también los motivos para la esperanza.

crisis-industria-relojera-suiza-ventas-de-relojes-horasyminutosLa situación económica mundial, que de suyo es siempre complicada, entró en fase de locura en 2008 cuando el terremoto provocado por la bancarrota de Lehman Brothers marcó el final de la Citerea inmobiliaria, mientras que el subsecuente tsunami se llevó por delante bancos de todo tipo, decenas de miles de empleos y algo mucho más sutil: la confianza del ciudadano medio en la seguridad del sistema y por tanto de su propia seguridad. De esta forma a la descorazonadora falta de recursos personales por el paro se unió una desesperanza de la ciudadanía en general que hizo que incluso aquellos que no veían peligrar sus trabajos se pensaran muy mucho gastar su dinero. La crisis fue particularmente dura en Europa (salvo en Gran Bretaña, que la notó mucho menos), y notabilísima en España. La industria relojera suiza sin embargo fue no sólo trampeando la situación sino que incluso tuvo años de notable crecimiento, debido fundamentalmente a que de repente surgió el apetito voraz de -sobre todo- rusos y chinos por todo lo que fuera lujo.

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Esta inacabable marea de turistas fue la gran fuente de ingresos de las marcas de lujo, no sólo compensando la ausencia de clientes locales sino alcanzando cifras récord en ventas porque este tipo de clientes venía con mucho dinero y con muchas ganas de demostrar, una vez regresados a casa, que no sólo lo tenían, sino que se lo habían gastado en el extranjero comprando artículos muy caros que su mercado local no se encontraban. Si paseabas por la sección de relojería de El Corte Inglés de Castellana (que es el Centro con la zona más grande dedicada a relojes) lo que se oía por los altavoces era mensajes en inglés, ruso y chino y, de vez en cuando, en español.

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Pero la crisis de la península de Crimea de 2014 tuvo como consecuencia principal, en lo que al comercio del lujo se refiere, que el turismo ruso dejara de fluir hacia Europa y que con ello se secara una sustancial fuente de ingresos. Un año después las normas anticorrupción y el alza de las tasas a los artículos de lujo comprados en el extranjero, puestas en marcha por el presidente chino Xi Jinping, fueron como una coz en el pecho de las compras de los turistas llegados de China, que han caído dramáticamente. Las medidas gubernamentales también han tenido un impacto notable en las ventas dentro del país porque una de las fuentes de adquisición favoritas de los chinos son los Daigou, básicamente comerciantes que viajan al extranjero y llenan sus maletas de artículos para después venderlos, una vez de vuelta en casa.

Calle comercial en Hong Kong. Lam Yik Fei, New York Times

Calle comercial en Hong Kong. Lam Yik Fei, New York Times

Ante este panorama y el de una economía interna que no deja de enfriarse el comprador chino está empezando a variar su comportamiento. Los ricos no van a dejar de viajar al extranjero para ir de compras, pero seguramente limiten sus viajes a Europa en favor de localizaciones más cercanas (Japón, Corea del Sur, Tailandia). Y además ha comenzado a comprar en línea en sitios como JD, Tmall, Net-A-Porter.com, ShopBop o Harrods. De ahí que las marcas de lujo -incluidas las relojeras suizas- estén desinvirtiendo de manera notoria en China, sobre todo en la China interior, ya que lo que una vez fue un buen negocio cada vez aparece más y más pálido.

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Sección de relojes de Tmall.com

Cuando el 15 de enero del año pasado el Banco Nacional de Suiza dejó de proteger el cambio mínimo de 1,20 francos suizos por euro la industria helvética se echó las manos a la cabeza. “Es un tsunami para la industria exportadora y para el turismo y, al final, para toda la economía suiza”– dijo Nick Hayek, Director General del Grupo Swatch. Y en efecto, la virtual paridad con el euro significó un aumento de precio de todo lo suizo, incluidos por supuesto los relojes. Un problema añadido a todos los factores externos.

 

Pero la industria relojera suiza también ha creado sus propios problemas, que veremos a continuación.



En la muñeca: Grand Seiko Boutique Edition con fotos en vivo y precios

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Seiko es una de las grandes, grandes manufacturas mundiales. En la colección de todo buen aficionado a los relojes no debería faltar un Grand Seiko, que es si duda una de las mejores opciones porque ofrece máxima calidad a muy buen precio. Y como ejemplo este Grand Seiko Boutique Edition, que tiene todo lo bueno de la colección pero con un extra de exclusividad.

 

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El Grand Seiko Boutique Edition es el último representante de la gama Grand Seiko. Y cuando digo último representante no quiero decir que no vaya a haber más, sino que ha sido lanzado en diciembre de 2016. De hecho para ser un modelo que tiene ya 56 años, el Grand Seiko sigue gozando de una excelente salud. Y es que el reloj nació en 1960 como fruto del deseo de hacer el mejor reloj posible en cuanto a precisión, durabilidad y estética. Aunque por debajo también yacía también otro deseo: superar significativamente a los relojes suizos en todos esos aspectos.

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Hay una discusión eterna sobre cuál fue el primer movimiento de alta frecuencia (36.000 alternancias a la hora, o 5 hercios) del mercado, si el Heuer Calibre 11 (llamado Chronomatic en Breitling), el Zenith El Primero o el Grand Seiko y su calibre 9S. Todo depende de si hablamos de  quién hizo los primeros prototipos funcionales, quién lo mostró primero o quién lo puso en las tiendas. La verdad es que no importa mucho; lo que de verdad es importante es lo beneficiada que salió la industria con esta competencia, y por ende nosotros aficionados y consumidores de relojería.

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Lo que sí es cierto es que los calibres utilizados por Seiko -por supuesto también en este Grand Seiko Boutique Edition- están regulados en 6 posiciones (no 5 como pide el COSC) y tienen una tolerancia de -3/+5 segundos (un segundo menos de lo que pide el laboratorio suizo).  Esos son los resultados en prueba estática, pero llevándolo puesto la variación es de -1/+8 ….o eso dice Seiko, porque los usuarios siempre hablan de unas desviaciones de 2 segundos diarios. Ya sabemos que el carácter japonés es extraordinariamente conservador hasta cuando se tienen que echar flores, y de ahí que no se lancen a anunciar sus logros como otros harían. Más aún, los calibres están probados durante 17 días, 2 más que en Suiza. Seiko, de manera elegante, no se mete en discusiones y deja a sus fieles irredentos que proclamen las verdades del reloj, pero es verdad que dejó hace muchísimo tiempo de poner la palabra Chronometer en sus relojes porque consideraba que estaban muy por encima de las exigencias suizas.

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Como ya he dicho el calibre 9S85 se mueve a 5 hercios, pero además los movimientos de los Grand Seiko se benefician de más avances tecnológicos, por supuesto todos desarrollados por la propia Seiko: el espiral está realizado en SPRON 610, una aleación propia más resistente a los golpes y al magnetismo:soporta hasta 4.800 Gauss. No llega a los 15.000 de los Omega Master Chronometer, pero suficiente para la vida diaria.

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También muelle real especialmente desarrollado para aguantar los requerimientos de los 5 hercios, aportando 55 horas de reserva de marcha. Doble palanca (“palanca mágica” la llama Seiko) para mejorar el trabajo de la masa oscilante y así cargar el barrilete de manera más eficiente, y un escape de áncora cuyo volante fue rediseñado hace años para mejorar su funcionamiento y durabilidad. El león rampante ha sido siempre el símbolo del Grand Seiko, y en este Grand Seiko Boutique Edition se ha remarcado aún más al pintarlo sobre el zafiro posterior. No sé yo si es la mejor opción, porque no deja ver la preciosa decoración en Côtes de Genéve.

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La caja del reloj tiene un diámetro de 40,2 mm y una altura de 13 mm, pero sus formas clásicas y el azul de la esfera le hacen parecer casi de 38 mm. La forma de la carrura y las asas integradas forma parte del ADN del reloj, con sus diversas superficies inclinadas que alternan el tratamiento satinado y pulido. El bisel está pulido con la técnica zaratsu, que consiste en pulir la superficie atacando un disco de acero estañado en un ángulo determinado. Todo el proceso es manual y extraordinariamente exigente, y el resultado está a la altura: el pulido es intachable hasta el punto de que no hay distorsión en el reflejo.

Por cierto, algo que a lo que no se le suele dar importancia en los relojes de vestir, pero que en Seiko es casi estándar: el reloj es hermético hasta 100 metros.

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Otra de las características de la colección, también presente en este Grand Seiko Boutique Edition, es la esfera completamente plana. La idea es que al no ser curva destacan más las manecillas y los índices para mejorar la visibilidad. Pero es que aunque no fuera plana  el reloj se leería muy bien, porque los elementos de la esfera son de los mejores del mercado.

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Desde luego las del Grand Seiko son las manecillas dauphine mejor realizadas del mundo. Están facetadas en varios niveles y pulidas hasta el punto que sus bordes parecen cuchillas, de manera que capten cualquier atisbo de luz y lo reflejen. Los índices también facetados (doble a las 12, como es preceptivo en la colección) son también de los mejores del mundo sin duda alguna. Un placer para la vista.

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Incluso los apliques de la esfera (la marca a las doce y las iniciales GS debajo del tornillo central) están satinados con delicadeza. Probablemente estaría mejor sin tanto texto encima de las 6, pero por lo que se ve es una enfermedad relojera de alcance mundial.

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Los que sí es singular es el color de la esfera que, según le dé la luz, puede pasar de un azul marino a un añil intenso incluso con toques de morado. Con luz brillante puede ser hasta azul eléctrico. Sin duda puede no ser para todos los gustos (para el mío sí), pero también debo decir que las fotos no le hacen toda la justicia que debieran. Lo convierte en un reloj de vestir con un aire mucho más dinámico que sus hermanos en blanco o negro, por lo que no quedaría mal marcando el tiempo junto a unos vaqueros.

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El brazalete integrado, también de acero, es perfecto en su ejecución. Mezcla franjas satinadas y pulidas y su construcción hace que se adapte perfectamente a la muñeca porque los eslabones tienen un tamaño ideal. Se asegura al brazo con un cierre desplegable con dos pulsadores y cuando está cerrado muestra las iniciales de la colección.

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Este Grand Seiko Boutique Edition es un ejemplo de todo lo bueno y lo no tan bueno de Seiko: el reloj es, como todos los Grand Seiko, uno de los mejores del mundo. Sin embargo, siguiendo con la tradición de la casa de marketing deficiente, no se sabe nada del reloj. La única referencia la he encontrado en la web de Seiko de Estados Unidos o la de Corea, pero no en la oficial de Seiko o la específicamente dedicada al Grand Seiko. Su precio es de 6.500 euros, y por ahora hay sólo una unidad en la boutique de Seiko en Madrid y su disponibilidad va a ser difícil (por ejemplo para todo Estados Unidos sólo hay 35 unidades). Si alguien había pensado comprarse un Grand Seiko, éste es el momento. Más información en Seiko.es

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Baume & Mercier patrocina “La Cena Pirata” de Esteban Granero

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Esteban Granero “El Pirata”

Por cuarto año consecutivo el futbolista Esteban Granero ha querido devolver la ilusión a los menos favorecidos durante las Fiestas con su Cena Pirata. En esta ocasión organizó una cena muy especial en el Real Café del Santiago Bernabéu, la que durante mucho tiempo fue su casa. Y una vez más Baume & Mercier fue el patrocinador.

 

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Para el que no lo sepa, la Cena Pirata se llama así porque al propio Esteban Granero le llaman El Pirata. El apodo se lo pusieron sus compañeros por su facilidad para robar el balón a los contrarios, y él lo honra celebrando los goles tapándose un ojo.

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En la cena estuvieron como anfitriones Florentino Pérez, Eduardo Fernández de Blas y Emilio Butragueño, así como varios compañeros de la Real Sociedad (Xabi Prieto, Héctor Hernández y Sergio Canales), también exjugadores como Miguel Pardeza, periodistas como Luján Argüelles, que fue la presentadora de la gala, o cantantes como Leiva, y la actriz Macarena García.

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Florentino Pérez

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Emilio Butragueño

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Leyva y Esteban Granero

Durante la cena se hizo un sorteo entre los asistentes de varias piezas madridistas y después se pasó a una subasta de objetos aún más interesantes (por ejemplo, una camiseta con la que el Real Madrid ganó la Champions League en Milán firmada por todos los jugadores, u otra camiseta dedicada por Bale o Cristiano Ronaldo).
Todos los beneficios han sido donados a la fundación Juegaterapia, que tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de los niños con cáncer. En este caso acción final es la creación un jardín en el Gregorio Marañón.

Un vídeo publicado por Horasyminutos (@horasyminutos) el

Baume & Mercier no quiso perder esta oportunidad de ayudar y se sumó a la causa de La Cena Pirata donando un reloj Capeland Cobra limited edition para la subasta dirigida por la presentadora Luján Arguelles. El ganador de la puja fue el empresario Iago Arbeloa. Al acto acudieron 200 invitados que pusieron su granito de arena en ayudar la iniciativa de Granero, que nuevamente fue un éxito.

Karine Janson, Brand Manager de Baume & Mercier y Esteban Granero

Karine Janson, Brand Manager de Baume & Mercier y Esteban Granero

En Horas y Minutos repasamos el reloj con fotos en vivo en este artículo.

Baume & Mercier Capeland Shelby Cobra 1963

Baume & Mercier Capeland Shelby Cobra 1963

 



Zenith Heritage Cronometro Tipo CP-2: fotos en vivo y precio

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De todos los lanzamientos de la manufactura en 2016 el Zenith Heritage Cronometro Tipo Cp-2 es seguramente el que más expectación ha creado, porque los amantes de los relojes vintages prefieren por encima de todo reproducciones fieles, y este sin duda lo es. Y muy atractiva.

 

Zenith A. Cairelli Roma A.M.I. Military Chronograph de los 60

Zenith A. Cairelli Roma A.M.I. Military Chronograph de los 60

En realidad creo que poca gente va a llamar a este Zenith Heritage Cronometro Tipo CP-2 por su nombre, porque todo el mundo lo conoce por Cairelli. Esto es porque el reloj en el que está inspirado lo distribuyó en los 60 A. Cairelli, un distribuidor romano que durante décadas suministró relojes a la A. M. I., la Aeronautica Militare Italiana. El reloj original tenía ya un diámetro de 43 mm, enorme para la época pero comprensible en un reloj que cuya función era de la herramienta para medir tiempos en el ejército, que necesita poder leerlo rápidamente para obrar en consecuencia.

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La nueva edición es prácticamente idéntica. A primera vista lo único que cambia es el texto encima de las 6 horas, que ahora tiene un lacónico (y, francamente, innecesario) “Automatic”. Y es que el motor manual anterior se ha sustituido por un calibre El Primero 4069 Automático, un cronógrafo eterno con rueda de pilares que opera a 5 hercios (36.000 alternancias/hora) y que mantiene la marcha durante 50 horas. Sin embargo el movimiento no se ve porque en este caso está tapado por un fondo con la leyenda Cronometro Tipo CP 2 (CP2 es una clasificación militar alemana). La tapa es francamente atractiva, con un satinado vertical que, dentro de su sencillez, queda realmente bien y acentúa su aspecto años 60.

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La caja del Zenith Heritage Cronometro Tipo CP-2 tampoco entra en moderneces: está realizada en acero inoxidable pulido con pulsadores de pistón. Encima tiene un bisel giratorio de aluminio pensado para conteo, no para buceo. Sin embargo el reloj es hermético hasta 100 metros, como debe ser. Aunque el diámetro es de 43 mm la altura es de tan solo 12,85 mm y, gracias a sus asas, parece más de 41 mm. Se lleva muy bien.

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Como el calibre es de 30 mm de diámetro permite mantener los dos registros en la misma posición que en el original. A pesar de ser un El Primero en este caso no hay tercera subesfera porque se ha limitado a los 30 minutos a las 3 y el pequeño segundero a las 9, así que el equilibrio del conjunto es francamente atractivo. Más aún: cuando presentamos aquí el TAG Heuer Autavia para 2017, contaba que Jean-Claude Biver, director general de la sección de relojería de LVMH -y por tanto de TAG y de Zenith- dijo que había incluido una ventanilla de fecha para respetar a los modelos originales y sobre todo a sus dueños, y no hacer una copia exacta. Pues…

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En efecto: en este caso no hay ventanilla de fecha -al igual que en el original- lo que sin duda ha hecho salivar a los amantes más puristas de los relojes creados por la manufactura y de los vintage en general. A mí me parece muy bien porque el reloj queda mucho mejor así. Un pequeño detalle más: la estrella está aplicada, no pintada como en los Cairelli. Y el nombre es más grande y está más cerca de los registros.

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Los numerales romanos tienen una grafía que los diferencia de la Helvética pura pero sin hacerlos barrocos, resultando en unos dígitos elegantes y fáciles de leer. La manecillas están facetadas y rodiadas, de manera que resaltan en contacto con la luz. Se leen perfectamente tanto durante el día como por la noche porque están tratadas con Superluminova SLN C1. Es el mismo tratamiento que han recibido los guarismos.