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Nuevo Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Monete

 

Tenía que ocurrir. La casa romana ha decidido incorporar su alta relojería a la colección de joyería Monete. Y lo ha hecho sin complejos, porque inaugura la sección con el Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Monete. Vamos a ver cómo es y qué precio tiene.

 

Vamos a centrar un poco el tema, porque a los aficionados a la relojería lo más seguro es que algo como Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Monete les suene a chino (lo de Monete, me refiero), salvo que sean tan afortunados como para haber podido regalar una de estas joyas a un ser querido (que de paso y desde ese momento le habrá correspondido aún más).

A partir de los años 60 Bulgari comenzó a integrar monedas griegas y romanas a sus creaciones de joyería, siempre buscando piezas singulares o que transmitieran una parte significativa de la historia. Y vino a demostrar que algo con muchos siglos de antigüedad puede resultar muy sexi cuando se combina con diseños modernos. Ahora la idea ha sido ya muy imitada, pero en su momento fue única y rompedora. La clásica genialidad que de simple te desarma y te hace decir “¡Pues claro! ¿Cómo es que no se le había ocurrido a nadie antes?”. Por cierto: Monete en italiano significa Monedas.

Ahora el mismo concepto se extiende a la relojería, y se estrena con el Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Monete. El Octo Finissimo Tourbillon, aparecido en 2014, es nada menos que el tourbillon más delgado del mundo. Este año Bulgari ha ido más allá y lo ha hecho esqueletado, pero conservando las mismas medidas. La caja de oro rosa tiene 40 mm de diámetro y tan solo 5 mm de altura. El movimiento sólo levanta 1,95 mm, y eso que incluye 253 piezas nada menos.

El calibre BLV268 utiliza rodamientos para diversas partes móviles, lo que explica que sólo tenga 13 rubíes. El barrilete, por ejemplo, gira gracias a tres rodamientos perimetrales para así ahorrar espacio. El tourbillon es volante, por lo que se sujeta a la platina y no necesita un puente superior. Otra sabia decisión para no disminuir el espacio necesario. El motor late a 21.600 alternancias a la hora y tiene 52 horas de reserva de marcha. Una maravilla relojera.

De tapar la esfera del Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Monete se encarga una singular moneda romana de plata con el rostro de Constantino el Grande, acuñada por su hijo Constantino II en el 336 D. C. Es una moneda perfecta para el reloj porque el emperador Constantino fue el impulsor de la construcción de la Basílica de Majencio en Roma, cuyo encofrado octogonal sirvió de inspiración para el Octo. Se puede ver en este artículo. El reloj es, en dos palabras, una preciosidad.

BULGARI MONETE RELOJ SECRETO COLGANTE

El fundador de Bulgari, Sotirios Bulgari, era de origen griego. Griega es también la moneda que aparece en este colgante: un tetradracma de plata que representa a Alejandro el Grande. El colgante también es octogonal y, cuando el Rey de Macedonia y conquistador del Imperio Persa permite abrirlo, dentro se puede apreciar un reloj tourbillon con movimiento esqueletado.

La caja es de oro rosa con diamantes y rubíes, y queda suspendida gracias a un collar de 90 cm de oro macizo con eslabones geométricos decorados con diamantes y rubíes. El trabajo de decoración del calibre de manufactura BVL 208 es igualmente espectacular: biselado, pulido, achaflanado y acaracolado. Todo hecho a mano, todo en oro rosa. Y además 64 horas de reserva de marcha.

Por supuesto tanto el Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Monete como el Monete Reloj Secreto Colgante son creaciones únicas. Los precios están a la altura de su singularidad: el Octo cuesta 450.000 francos suizos, mientras que el Colgante cuesta 400.000 francos suizos. Eso son 393.500 y 350.000 euros respectivamente. ¿Y sabes qué? Los valen, sin duda. Más información en Bulgari.es.

 

 



En la muñeca: Patek Philippe Perpetual Calendar 5320G

 

El Patek Philippe Perpetual Calendar 5320G viene a unirse a la gran familia de los calendarios perpetuos de Patek con la idea de destacar entre ellos con unos argumentos únicos. Y lo consigue.

Abre la foto en una pestaña nueva para verla a tamaño completo

El calendario completo es la complicación favorita de Patek Philippe junto con la repetición de minutos. En la secuencia histórica del gráfico de aquí arriba se pueden ver las 27 referencias de la casa, lo que habla del cariño con el que se trata a esta gran complicación. Grande por lo intrincado de su construcción y grande por lo muy útil que es.

Ser tan pródigo en versiones de una misma complicación hace difícil la innovación en el diseño, pero con el nuevo Patek Philippe Perpetual Calendar 5320G la casa ginebrina nos ha vuelto a sorprender. La propuesta es claramente distinta a las referencias a las que estábamos acostumbrados. Y sin  embargo el nuevo episodio de la historia del Quantième Perpétuel de Patek tiene un aire claramente retro y familiar.

A primera vista se nota que el reloj es claramente años 40 y 50. Si abrimos la foto de la historia de los calendarios perpetuos e investigamos un poco, encontraremos la Referencia 2497 de 1951 en la que podremos reconocer el diseño general de la esfera: numerales arábigos (en este caso en todas las horas posibles), doble ventana para día y mes y disco de fase lunar a las 6 horas con la fecha sin ningún círculo que la remarque. Por cierto que en este Patek Philippe Perpetual Calendar 5320G se ha añadido un indicador de día y noche a las 7:30 horas, mientras que a las 4:30 aparece el indicador de año bisiesto.

Sin embargo las agujas “de jeringuilla” se han tomado de la referencia 1591, de 1944. El color base de las manecillas es casi el mismo crema que el de la esfera. Eso podría hacer que la lectura se complicara algo, pero las manecillas tienen un borde de oro lo suficientemente ancho como para que resalten. Desde luego cuando lo tuve puesto no conseguí encontrar una posición de la muñeca en la que no se leyera bien la hora. La esfera, por cierto, es lacada, no esmaltada.

Los numerales también están perfilados en oro. Todo el conjunto está impregnado de Super-LumiNova. ¿Podría haber usado tritio para darle un toque más retro? Pues sí, podría. Hay dos peros, sin embargo: el tritio a la larga pierde brillo y hay que acabar sustituyéndolo. La Super-LumiNova no. Y en segundo lugar, y es algo que los fans furibundos de lo vintage no entienden, Patek Philippe no quiere sacar imitaciones de sus relojes antiguos. Quien quiera esos relojes, que los consiga. Lo que quiere Patek es sacar los mejores relojes contemporáneos basados en su tradición. Y este Patek Philippe Perpetual Calendar 5320G es un perfecto ejemplo.

Otro ejemplo: la caja. Podría haber sido de 35 ó 37 mm. Sin embargo tiene 40 mm de diámetro. ¿Traición? En absoluto. Patek está siempre en su tiempo. Y en este tiempo 37 mm es una medida demasiado pequeña para las muñecas actuales. Nadie se queja ya de que Patek utilice sus Spiromax, los espirales de silicio de fabricación propia, ¿verdad?  ¿Por qué entonces iba a ponerse en contra de los tiempos que vive? Es justo lo contrario de su filosofía, que además la llevaría a convertirse en una empresa nicho. Y los nichos tienen poco recorrido.

Aunque no lo parezca, la caja está estampada para conseguir esos ángulos tan afilados entre la carrura y las asas. Cualquiera que oiga “estampado” podría pensar que la caja es entonces un puro artículo industrial. Nada más lejos de la verdad. La otra forma de conseguir esos bordes sería soldando las asas, cosa que no va a ocurrir en Patek.

Pero es que una vez estampada la caja tiene que ser fresada y pulida a mano, algo para lo que muy pocos están entrenados en la manufactura de Patek Philippe.  Las asas de triple segmento están inspiradas en las de la caja Calatrava Referencia 2405 de 1940 (aunque Patek en su catálogo nunca llama a las altas complicaciones otra cosa que “Altas Complicaciones”).

Como el bisel el más estrecho que la carrura hacía falta que el cristal cubriera el borde del dial. Por eso se ha usado un zafiro con forma de caja y metalizado en el borde, para conseguir una mayor apertura de la esfera. El cristal se alza bien por encima del bisel, acentuado el aspecto retro del reloj. La altura total de la pieza es de sólo 11,08 mm.

Toda esta máquina se mueve gracias al nuevo calibre 324SQ. Es un movimiento automático con 367 componentes, entre los que por supuesto está el volante Gyromax y el espiral Spiromax. Se mueve a 4 hercios y tiene 45 horas de reserva de marcha. Por supuesto los acabados de Patek se pueden ver a través del cristal de zafiro posterior.

El Patek Philippe Perpetual Calendar 5320G es, en definitiva, un reloj contemporáneo con aspecto retro y con todo lo bueno que te da Patek. Sobre la muñeca es espectacular, pero sabiendo ser a la vez discreto. Aunque en el momento en que se te suba el puño y se vea la esfera color crema alguien va a decir algo, seguro. Y eso no es malo, ¿a que no? Su precio oficial en Suiza y con el IVA incluido es de 73.000 CHF. Eso es, al cambio de hoy, 64.475 euros. Pero, por supuesto, hay que consultar el precio en los distribuidores  locales. Más información en Patek.es.

 

 



A. Lange & Söhne 1815 Annual Calendar

 

 

El nuevo A. Lange & Söhne 1815 Annual Calendar es otra de las novedades de este año de la Reina Sajona. Una de las complicaciones más interesantes para el reloj más clásico de la casa.

 

Ya sabemos que A. Lange & Söhne no necesita presentar muchas novedades para ser la reina del baile, año tras año además. En el SIHH 2017 presentó el espectacular Tourbograph (fotos en vivo aquí), los preciosos Lange 1 Moon Phase (aquí, también en vivo), su homenaje a la técnica de los antiguos relojes de bolsillo con el Lange 31 y otros que aún no hemos publicado aquí.

Pero Lange siempre presenta algún modelo para su colección 1815 que, como ya sabemos, es el año de fundación de la manufactura. Es también la colección más tradicional, en el sentido de que se basa en los relojes de bolsillo de la casa. Por eso siempre tiene una minutería de ferrocarril y numerales arábigos. ¿Por qué no lleva además la gran fecha por la que Lange es tan conocida (y reconocida)? La respuesta la tiene Tino Bobe, Director de Fabricación, en la entrevista que le hice durante el Salón de Ginebra y que publiqué aquí.

El 1815 Annual Calendar integra, como indica su nombre, un calendario anual. Esta complicación reconoce los días 30 y 31 y salta al 1 del siguiente mes de manera instantánea, pero no el cambio de febrero a marzo. Eso significa que el reloj necesita un ajuste una vez al año. Esta complicación está justo por debajo del calendario perpetuo en complicación, pero muy por debajo en precio. Por eso es resulta tan interesante. Ofrece prácticamente todo a cambio de hacer algo que al fin y al cabo nos encanta a los aficionados a la relojería: toquetear el reloj.

De manejar los datos se encarga el calibre manual Lange L051.3. Ya existe un calendario anual en la gama Saxonia, pero es automático. En la colección 1815, como homenaje a la tradición, los calibres son manuales. Sobre la base del movimiento del 1815 tres agujas se ha desarrollado un módulo calendario con un desempeño técnico muy interesante.

El pulsador a las 2 horas permite avanzar todas las indicaciones del calendario a la vez. Esto es muy interesante en caso de que el reloj haya estado parado muy tiempo, una circunstancia que a mí me parecería inconcebible si fuera el propietario del reloj. Pero además, gracias a cuatro pulsadores en bajorrelieve (a las 4, 8, 9 y 10), se puede ajustar individualmente cada parte del calendario, incluida por primera vez la gran fecha. Por supuesto el calibre tiene todos los elementos de la relojería sajona: platina de alpaca de tres cuartos con nervaduras Glashütte, ajuste de cuello de cisne, puente del volante grabado a mano, tornillos azulados y chatones de oro, volante atornillado… Se mueve con una frecuencia de 21.600 alternancias por hora. La verdad, dan ganas de dejar el reloj parado mucho tiempo para luego darse el gusto de poder apretar unas cuantas veces el pulsador.

La esfera de plata maciza del 1815 Annual Calendar es un dechado de equilibrio y serenidad. Parece mentira que un nombre tan largo como el de la manufactura Lange y encima en curva caiga perfectamente sobre la esfera sin agobiar los otros dos registros circulares. Se puede caminar tranquilamente desde la esfera del día y la fecha a las 9 hasta la de los meses a las 3, pasando por el nombre completo de la casa sin el menor atisbo de claustrofobia. Y eso que los numerales son bien grandes. Pero es que es así como se las gasta Lange: todo es armonía. Pero si es aprensivo en exceso, siempre puedes descansar mirando el firmamento infinito de las fases lunares, visión barrida cada medio minuto por el pequeño segundero.

Esta golosina relojera se aloja en una caja de oro rosa u oro blanco con 40 mm de diámetro y 10,1 de altura, pero con la forma redondeada de la caja parece más pequeño. El resultado es tan elegante como funcional: aunque el calibre tiene una altura de sólo 5,7 mm el reloj sólo necesita atención cada 72 horas, lo que permite dejarlo descansar durante el fin de semana y poder retomar el lunes la cátedra de elegancia sin mayor problema. Se ata con una correa de aligátor marrón o negra y hebilla de ardillón en el mismo metal que la caja.

El reloj ya está disponible (pero con lista de espera) en las boutiques de la marca y en los distribuidores. El precio del 1815 Annual Calendar es el mismo para las dos versiones, algo no habitual porque el oro blanco es una aleación de oro con paladio, que ha recuperado el nivel de precio que tenía en 2014 (aunque también es verdad que el oro ha perdido un 21% de su valor desde 2012).  Sea como fuere, la etiqueta de los dos modelos marca 37.500 euros. ¿Que por ese dinero te puedes comprar otros relojes? Desde luego. ¿Tan buenos como éste? Yo personalmente no los conozco. Y aunque los conociera, mi elección está clara. Más información en Lange.com.

 

 



Tudor Heritage Black Bay S&G: fotos en vivo y precio

 

El Tudor Heritage Black Bay S&G es el lanzamiento más discutido de Tudor, y sin embargo yo creo que es la estrella de la colección de 2017. Veamos por qué.

 

Cuando llegué a Baselworld 2017 la primera marca que vi dentro del edificio principal dedicado a la relojería fue Tudor. Tudor es una de esas marcas que quieres ver porque, desde que lanzó el Black Bay en 2012 no ha hecho sino escalar peldaños del tamaño de puertas de iglesia hasta convertirse en una de las marcas más deseadas. Su éxito no desfallece nunca.

Era lo que en el argot se llama un “one to one”, es decir, una presentación individual de los relojes, no una para un grupo de periodistas. que es lo habitual y que se organizan por países. Fue una cortesía de la Tudor británica (cuánto se lo agradecí), para quien también era la primera vez que enseñaban los relojes a periodistas. Obviamente un one to one es una maravilla porque te permite disfrutar de los relojes -y de las preguntas y respuestas que generan- de manera muy personal, sin tener que compartirlo con nadie.

Sin embargo tiene una única pega: tu reacción no se puede esconder porque tu cara está separada de la mirada de tu anfitrión la distancia que ocupa el ancho de la mesa. Así que cuando me dijeron “el siguiente reloj es el Tudor Heritage Black Bay S&G” casi me caigo de la silla porque lo último que me esperaba era un reloj bicolor, y menos aún de Tudor.

Porque una cosa es un Rolex Datejust como éste y otra muy distinta los espantos que estamos acostumbrados a ver por ahí y que automáticamente relacionamos con lo más o menos vulgar y demodé. Justo lo contrario de lo que significa Tudor: relojes frescos, modernos, completamente de moda pero intachables en todos sus aspectos relojeros.

Pues bien, verlo en vivo fue una prueba más de que a menudo las experiencias pasadas no sirven para las presentes. Y es que según empecé a ver el reloj, por arriba y por abajo y por dentro y por fuera, me di cuenta de que estaba ante un clásico instantáneo. Ante el rey de la fiesta. En vez de estar hecho de acero parece que lo hubieran fabricado con imanes, porque su poder de atracción es increíble.

El reloj retiene la medida del modelo original -41 mm- aparecido en 2012 (¡hace cinco años ya!), pero en este caso integra una ventana de fecha, una incorporación que ha aparecido este año y que veremos en otro artículo sobre el nuevo Black Bay Steel. El material utilizado para el bicolor es, claro, el acero y el oro. Pero no es oro macizo porque el precio se dispararía. Tampoco es un chapado en oro, sino un “relleno” de oro. Es decir, la capa utilizada es más gruesa que el chapado tradicional de manera que la sensación es mucho más sólida. En absoluto da esa impresión medio falsa del chapado. El resultado es excelente.

Donde sí se ha usado el oro amarillo es en la corona (grande, como siempre en el Black Bay, y con la rosa Tudor grabada) y en el bisel, que está rematado por un disco de aluminio con inserciones también de oro. El resultado es impactante y a la vez elegante. Muy masculino diría yo. Y para culminar el reloj un cristal de zafiro abombado que le aporta un último toque vintage.

En la esfera lo que más destaca y lo que hace del Tudor Heritage Black Bay S&G un Black Bay son las manecillas de la hora y la del segundero, con su característica forma de snowflake (copo de nieve) tomada de los relojes entregados a la Marina francesa en los años 70. Elegir esa estética fue desde luego una decisión arriesgada, pero todo un éxito. Los índices y manecillas están perfilados en oro amarillo y rellenos de Super-LumiNova para una lectura perfecta en la oscuridad (como ya vimos aquí). El mismo color dorado se usa para el texto de la esfera, graneada en negro.

El brazalete del Heritage Black Bay S&G se inspira en los brazaletes remachados desplegables de la marca fabricados en las décadas de 1950 y 1960, reconocibles por tener las cabezas de remache para fijar los eslabones visibles en un lateral. Los eslabones también tenían una estructura escalonada. El brazalete termina con un cierre sólido y muy bien resuelto que denota la calidad del producto, y que al plegarse forma el perfil del escudo de la marca.

El reloj también está disponible con una correa de cuero envejecido, una opción que ha estado disponible desde la aparición del primer modelo. Es un problema esta correa: a mí me parece magnífica, realmente atractiva y estilosa. Particularmente con ese pespunte en color oro viejo. Pero a la vez traiciona un poco la idea de tener un Tudor Heritage Black Bay S&G, que despliega todas sus artes de seducción con el brazalete. No sé lo que cuesta la correa suelta, pero lo ideal sería tener la de piel y el brazalete.

La correa también tiene su cierre propio y también está muy bien resuelto. En cualquiera de las dos opciones el reloj se entrega con una correa de tela de color marrón.

Por supuesto el Tudor Heritage Black Bay S&G integra el calibre de manufactura MT5612, que no es sino el original presentado en 2015 pero al que se le ha añadido el módulo de fecha. Ofrece por tanto una reserva de marcha de 70 horas y una frecuencia de 28 800 alternancias/hora (4 Hz), además de estar regulado por un volante de inercia variable con una espiral de silicio. Un puente transversal lo mantiene en una posición estable y garantiza, además, su resistencia. El movimiento dispone de la certificación de cronometría oficial del COSC. Como siempre, no es visible porque tiene el fondo ciego.

Poco hay que añadir de lo sexi que queda el reloj en la muñeca, porque el Tudor Heritage Black Bay S&G enamora instantáneamente y el bicolor no hace sino acentuar sus potentes feromonas. Los relojes ya están disponibles en las tiendas, y el precio de la versión con brazalete es de 4.720 euros. El precio con la correa de cuero es sensiblemente inferior: 3.580 euros. Pero claro, no tiene el brazalete. ¡Difícil decisión! Más información en Tudor.es.

 

 



En la muñeca: Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary

 

En este año 2017 cumple 60 años el reloj más icónico de la manufactura Piaget, y la casa lo ha celebrado lanzando numerosas versiones. Vamos a ver los Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary, que a mí me fascinan.

 

Al preparar este artículo sobre los Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary me he dado cuenta de que sólo había escrito sobre el aniversario del Altiplano una vez, y fue en diciembre. En ese momento se desvelaron las dos primeras piezas del aniversario, y yo tuve la suerte de verlas antes de su presentación oficial (y de mostrarlas en este reportaje). Después han llegado unas cuantas más y la verdad, para ser un reloj que me gusta tanto, no es que haya sido muy profuso. ¡Ya me vale! Vamos a compensar deteniéndonos en estas preciosidades, tan delicados y a la vez tan masculinos.

El reloj es un objeto maravilloso, pero totalmente obsoleto. Tan obsoleto que no puede serlo más, porque no hace nada que no hagan otros cacharros más versátiles y desde luego mucho más baratos. Y como tal obsoleto no lo necesitamos, sino que nos lo ponemos por el puro gusto de llevar una máquina que complementa nuestra forma de presentarnos ante los demás. Y yo creo que ese es el motivo por el que los relojes que rememoran los modelos de otros tiempos son tan populares: ya que nos vamos a poner un objeto que es obsoleto ahora, que sea como era cuando lo conocíamos plenamente vigente, cuando de verdad hacía falta un reloj para saber la hora y el día.

Por eso los diseños ultramodernos son siempre minoritarios y los vintage nunca pasan de moda y siempre vuelven: queremos algo que retenga y rememore la esencia de lo que significaban en su tiempo los relojes. Y de esa época son los llamados “relojes de vestir” que es donde se encuadran estos Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary. Pero ¿qué es exactamente un reloj de vestir hoy en día?

Supuestamente un reloj de vestir es aquel que se va a usar en ambientes formales: en la oficina, en una comida seria, en un acto religioso si me apuras. Francamente, eso ha desaparecido. No voy a decir el Polo S cronógrafo porque de por sí es muy delgado, pero si alguien aparece por la oficina por ejemplo con alguno de estos Panerai -y no me importaría ser yo- nadie va a decir “pero ¡dónde vas con eso!”. Más bien el comentario sería “¡vaya relojazo que llevas!”. Tampoco es que vayas a ir a trabajar con los Clerc que vimos ayer, pero digamos que lo de reloj de vestir casi está relegado a ocasiones mucho más formales.

Esas ocasiones más formales exigen un smoking, un chaqué o un frac. Pues bien, en puridad con ninguna de las tres vestimentas se debería llevar reloj. Y eso es así porque cuando acudimos a donde quiera que sea que exige esa etiqueta nos están haciendo el honor de invitarnos, y por tanto es de mala educación consultar la hora. Es como decir al anfitrión que te empiezas a aburrir, o que empiezas a querer estar en otro sitio.

Por supuesto esas normas también se han flexibilizado (afortunadamente para mí que me gusta llevar siempre un reloj). Primero se empezó por el smoking -que es la ocasión menos formal-, después se siguió por el chaqué -aunque lo ideal sería llevar un reloj de bolsillo- y llegó incluso al frac. Al menos las fronteras entre los trajes sí se han respetado: NO te casas de smoking sino con chaqué, NO vas a una recepción real con chaqué sino con frac… De la misma forma, el reloj de vestir debe cumplir unas normas …que, como toda norma, están hechas para saltárselas.

La regla fundamental es la discreción. Y la discreción empieza por la delgadez para que el reloj se mueva bien entre los puños de la camisa, no vaya a ser que se enganche con los gemelos y esconda el puño dentro de la chaqueta, de manera que se vea la muñeca desnuda (o peor, llena de vello). Las funciones del reloj se reducen al mínimo: horas y minutos. Ni siquiera segundero. El metal debe ser precioso y claro (es decir, oro blanco o platino). La correa debe de ser de piel oscura y lisa, cerrada con hebilla. Ese es el origen del Piaget Altiplano. Pero, como digo, las normas se han hecho más flexibles, y también lo ha hecho este paradigma de la elegancia.

Los Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary cumplen alguno de esos preceptos e inclumplen otros. El resultado es sin embargo el mismo: una belleza de reloj. Por supuesto la delgadez sigue siendo una de sus grandes bazas: 6,36 mm en un reloj con movimiento automático es francamente notable. Eso hace que los 40 mm de diámetro ajusten perfectamente sobre cualquier muñeca pero sin que el reloj resulte intrascendente. Y menos con las combinaciones de metal y color de esfera que traen estos modelos, que son de quitar el hipo de bonitas.

Piaget ha querido presentar las tres variaciones habituales del oro y combinarlas con unas esferas con decoración rayos de sol, que hace que los colores ofrezcan unas tonalidades preciosas. El azul de la caja de oro rosa pasa del cielo brillante al azul más profundo. El verde puede ser muy discreto y con un movimiento de muñeca pasar a ser de un funky rabioso, gracias también al oro amarillo. Y la esfera marrón en caja de oro blanco se combina con tonos grisáceos según le dé la luz. Los índices y manecillas son del mismo oro que las cajas.

Yo, que no soy de ventanas de fecha porque rompe la estética de la esfera, en este caso debo confesar que me gusta. No la ventana en sí, sino la fuente que han usado para los números. Sus formas redondeas ocupan toda la ventana y, sencillamente, queda bien.

Las entrañas de los Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary quedan a la vista gracias al zafiro posterior, que deja ver el calibre 1203P. Está construido con 209 piezas que ocupan sólo 3 milímetros de altura. Para poder ser tan delgado se ha optado por un microrrotor, que lleva grabado el escudo de la casa. El volante se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 44 horas. La decoración es, como siempre, muy buena: tornillos azulados en los puentes, ruedas con motivo sol, puentes biselados, Côtes de Genève circulares y platina perlada.

Las correas de aligátor son del mismo color de la esfera, y están rematadas por una hebilla de ardillón. Una maravilla, debo decir, porque es lo que mejor le queda a una correa de piel (mucho mejor que el cierre plegable).

En definitiva estos Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary son un perfecto homenaje al modelo nacido a finales de los años 50. Captan de manera exacta ese aire elegante y feliz de la vida social de su tiempo, y son unos compañeros perfectos para cualquier ocasión en la que queramos llevar un reloj arrebatadoramente clásico y la vez capaz de comenzar muchas conversaciones por sus reminiscencias de los años 60 y 70.

Los tres modelos están ya disponibles en las boutiques de la marca y en sus distribuidores, y los tres son ediciones limitadas a 260 unidades. Los dos Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary en oro amarillo y rosa tienen el mismo precio en la web de la marca:  25.900 euros. La versión en oro blanco tiene un precio de 27.000 euros. Hay que tener en cuenta sin embargo que estos precios puede variar en cada país, así que conviene comprobarlos localmente. Más información en Piaget.es.



En la muñeca: Jaeger-LeCoultre Master Ultra Thin Perpetual

 

Vamos a ver uno de esos relojes de vestir perfectos que hace Jaeger-LeCoultre (uno de tantos, por otro lado): el Master Ultra Thin Perpetual en Edición Especial para boutique.

 

UN POCO DE HISTORIA

Para quien está considerada como la Reina de los Calibres, Jaeger-LeCoultre, los calendarios perpetuos no son por supuesto ningún arcano.  Si nos limitamos a los relojes de pulsera, en 1937 Jaeger-LeCoultre produjo su primer calendario perpetuo. El reloj tenía forma rectangular y se cree que surgió para celebrar la unión de Edmond Jaeger con la manufactura LeCoultre.

En 1989 el Master Grand Réveil integraba un calibre automático con calendario perpetuo, fases lunares y alarma. En 1997 apareció el Master Control con calendario perpetuo, el antecesor del que aparecería en 2013 con el nombre de Master Ultra Thin Perpetual. Por su parte el Reverso tendría su calendario perpetuo en el 2000.

Master Ultra Thin Perpetual de 1997. Foto de Watch Prosite.

El Master Ultra Thin Perpetual de 1997 cesó su producción en 2005. Tenía un diámetro de 37,2 mm y 10,1 mm de altura. Dentro llevaba el calibre 889/440/2, basado en el calibre de Jaeger 889/2 e integrando un módulo de calendario perpetuo desarrollado por IWC. El modelo vigente desde 2013 mejora a su antecesor en todos los aspectos. El diámetro es de 39 mm y la altura de 9,2. Mucho más actual, pero aún así dentro de la contención exigida por los puristas de los relojes de vestir. En ese sentido, el reloj es impecable.

La disminución de la altura se debe al límite que Jaeger puso a la hora de crear el movimiento automático 868, con un grosor de tan solo 4,72 mm. Por hacer una comparación, el ubicuo ETA 2892 tiene una altura de 3,60 mm, y es simplemente un tres agujas y fecha. Meter en un milímetro un módulo de calendario perpetuo con fecha digital y fases lunares es un mérito más que loable.  Se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 38 horas. Pero es que además sólo necesita de un corrector -para el año 2100-. Y encima es bonito de ver. Por cierto: perdón por los plásticos aquí y allá, pero éste es un reloj para la venta y por tanto ha de estar protegido.

La esfera tiene una disposición clásica que facilita la lectura instantánea de todos los datos. La base es un precioso color antracita al que las fotos no hacen la justicia que merece. Tiene una decoración rayos de sol que juega con la luz para ofrecer múltiples tonalidades. A las 9 aparecen los días de la semana; enfrente, el número de día. A las 6 horas tenemos los meses del año. El Master Ultra Thin Perpetual no tiene indicador de años bisiestos, porque ofrece un año digital, que sólo debe ser corregido una vez en 2100.

¿POR QUÉ UN CALENDARIO PERPETUO DEBE CORREGIRSE EN EL AÑO 2100?

Nuestra medición del tiempo se basa en el calendario gregoriano, en el que un año dura 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos, o en decimales 365,242192 días. En la práctica, el escaso cuarto de día que sobra cada año (0,242192) se corrige con el 29 de febrero de los años bisiestos. Los decimales sobrantes se compensan cada 100 años con la supresión del 29 de febrero. Para obtener aún más precisión, esta supresión no se realiza cuando el número de siglos es divisible por 4.

Es el caso del año 2000 y 2400 (20 es múltiplo de 4), que es un año bisiesto normal. Por lo tanto, hasta el año 2100 no será necesario corregir la programación de un calendario perpetuo. Hasta esta fecha, el reloj contará días, meses y décadas. El primer día de marzo de 2100, el calendario indicará lunes 29 de febrero mientras que en realidad será lunes 1 de marzo. Un relojero deberá ajustar el reloj a la fecha correcta, así como la fase de la Luna, que tiene una variación de un día cada 122 años.

El Master Ultra Thin Perpetual añade un detalle más, que ya existía en la versión anterior: Junto al eje de las manecillas aparece una ventana que indica cuándo se puede cambiar la hora y cuándo no. El disco pintado de azul y blanco hace un giro completo en 12 horas, y se vuelve completamente azul entre las 10 y las 2. Esto indica que NO se deben hacer cambios de fecha en ese momento porque podría romper el mecanismo del calendario, que entre esas horas hace los giros y acoples necesarios para cambiar la fecha. Las manecillas tienen una apertura para que el indicador sea siempre visible, incluso cuando pasan por encima de la ventana. Sencillo y efectivo.

Jaeger-LeCoultre utiliza el color antracita y la caja de oro blanco para sus versiones exclusivas de boutique, y así es también en este caso. La combinación del oro blanco con el color del carbón le da un aire elegante, con más personalidad que la esfera gris pero sin la contundencia de la esfera negra. Es un todoterreno de la elegancia que combina bien con cualquier color de camisa y chaqueta.

Los precios de este calendario perpetuo son también muy buenos. Las versiones de acero cuestan 19.800 euros. A mí me parece insuperable salvo por Frederique Constantpero el suyo no es de oro, el calibre del FC no es tan avanzado ni tan delgado y la esfera no es ni de lejos tan elegante. El Master Ultra Thin Perpetual Edición Especial de Boutique cuesta 34.800 euros. Claro que es dinero, pero mucho menos de lo que piden otras marcas como Patek o Vacheron. Y encima la propuesta de JLC es aún más delgada. El reloj ya está disponible en la boutique de la marca en Madrid para todo aquel que quiera darse el lujo de tener un relojazo. Más información en Jaeger-LeCoultre.es.

 



Elige y personaliza tu Glashütte Original Pavonina único

 

 

Los Glashütte Original Pavonina son, desde ahora, los relojes más personales de la manufactura en virtud de su nuevo configurador online, que permite crearlo al gusto de su futura dueña.

 

Si preguntamos a cualquier aficionado si considera que Glashütte Original es una marca masculina o femenina, diría que el 100% afirmaría que es una marca masculina. Y tendrían razón, creo yo. La manufactura tiene tres prolíficas colecciones de hombre, mientras que para mujer sólo tiene… ¡3 colecciones, como las de hombre! Sorpresa, ¿verdad?

Es verdad que una de ellas, la PanoMatic Luna, sólo tiene cinco modelos y son una femenización del PanoMatic Lunar (pero muy lograda, ciertamente). Pero de la colección Lady Serenade encontramos nada menos que 33 modelos en la web, y de los Glashütte Original Pavonina aún más: 53 relojes. Sólo en 2017 se han lanzado 13 modelos nuevos. Eso indica el interés por un mercado, el femenino, que no deja de crecer.

Los Glashütte Original Pavonina son los más fácilmente identificables de todos los relojes femeninos de la manufactura, gracias a la llamativa forma de cojín de la caja. El origen de esa forma se remonta a los años 20, pero era una forma también habitual en los años 70, cuando la relojería sajona se agrupaba bajo la GUB (aquí hay más información sobre el soviético antecesor de la manufactura). Sea una década u otra, la verdad es que el diseño de la caja es muy atractivo.

Con los Pavoniva G. O.  juega a la moda. Por supuesto los relojes están estupendamente construidos, porque no sale nada de la manufactura que no se incline ante sus altísimos estándares de calidad. Pero los Pavonina son sólo relojes para dar la hora, sin ningún tipo de complicación: no tienen ni segundero, y muchos no tienen fecha.

Los nuevos modelos presentados en Baselworld 2017 tienen todos numerales romanos, pintados sobre una esfera de nácar. La sociedad que forman los numerales con el delicado guilloché central y las agujas de hoja consigue una faz femenina y elegante, sin caer nunca en la cursilería. Femineidad y elegancia es un equilibrio más delicado que el propio nácar y en el que muchas casas fallan a menudo.

Además de con un cuarzo, los Glashütte Original Pavonina se mueven con un motor mucho más potente: el gusto femenino por los accesorios. Eso es algo que entendió desde el principio Glashütte Original, y de ahí la amplia oferta. Ahora esa personalización va más allá gracias al configurador que ha diseñado la casa.

El proceso es, como se puede ver en la captura de pantalla, muy sencillo e intuitivo. Hay que elegir el material de la caja (oro rojo, blanco, oro y acero o acero) y la correa. Esta puede ser de aligátor, de piel o de satén. Los brazaletes metálicos no están disponibles. Una vez elegidos, comienza el juego: con las flechas a los lados del reloj vamos pasando por las distintas configuraciones hasta dar con el modelo deseado.

Hay otro servicio más, que es el del grabado del fondo del reloj. Se pueden combinar dos elementos, uno de texto y una imagen. La oferta es muy amplia: iniciales, fecha, y deseos son la parte de texto. Como imágenes tenemos el zodíaco (dos versiones occidentales y tres chinas), tres símbolos de la propia colección y 19 símbolos “cautivadores” (como los llama GO). Estos se subdividen en Familia y Amor, Flores y Felicidad.

Lo mejor de todo es que este servicio de grabado sí se puede solicitar para relojes ya existentes. Una vez elegida la configuración deseada se envía electrónicamente a la manufactura, y posteriormente el reloj ya acabado se puede recoger en cualquiera de las boutiques de la casa o en un distribuidor oficial. Los precios, claro, varían dependiendo del material elegido. Los modelos en vivo que tenemos aquí tienen los siguientes precios: el Glashütte Original Pavonina con correa de aligator y caja de oro rojo, 13.800 euros. Los dos modelos con correas de aligátor y diamantes en las asas tienen un precio de 7.300 euros. Por último, el de acero con correa marrón cuesta 4.500 euros.

Es una iniciativa muy interesante porque los relojes son una experiencia muy personal, y este configurador multiplica el placer de la elección. No es una experiencia online completa porque se necesita de una tienda física donde recoger el reloj y pagarlo, pero como principio no está nada mal. Veremos si en un futuro se extiende a las demás gamas, y si la casa se atreverá a cerrar el círculo y vender directamente por internet. Más información en GlashütteOriginal.com.

 

 



Los relojes de la Gran Exhibición de Patek Philippe en Nueva York

 

La Gran Exhibición de Patek Philippe en Nueva York ha servido para reafirmar su supremacía en la alta relojería -y no es que haga falta, desde luego-. Vamos a ver algunos de los modelos creados expresamente para la ocasión.

 

Después de Dubai en 2012, Munich en 2013 y Londres en 2014, es ahora Nueva York la sede elegida por Patek Philippe para la cuarta muestra en la que ofrece una profunda visión de su universo y creaciones. Del 13 al 23 de julio de 2017, coleccionistas, aficionados al arte relojero de alta categoría y el público en general han podido sumergirse en el mundo de Patek Philippe como si estuvieran visitando personalmente los históricos salones de la Rue du Rhône en Ginebra, la manufactura en Plan-les-Ouates  (aquí se puede ver un reportaje sobre la manufactura), o el Museo Patek Philippe.

Salón de baile de Cipriani

“The Art of Watches Grand Exhibition New York 2017” está abierta al público y la entrada es gratuita. La muestra se celebra en Cipriani 42nd Street del 13 al 23 de julio de 2017, y es el primer evento de la sede que ocupa una estructura de dos plantas. La muestra, que ocupa 1.200 m2, está dividida en 14 espacios para un total de diez temas, cada uno con su propio ambiente distintivo. Los visitantes pueden ver una película que retrata la historia de Patek Philippe, admirar la colección actual completa de la manufactura, y disfrutar de una selección única de relojes complicados, así como una impresionante gama de movimientos.

En directo, relojeros y artesanos demuestran sus habilidades, ofreciendo a los visitantes una percepción del arte horológico y la delicadeza, dominados por artesanos especializados, como los esmaltadores, cuyo gremio lleva siglos asociado a la relojería. Una vez completado el recorrido, los visitantes tienen la oportunidad de relajarse en el Café Patek Philippe. También hay visitas guiadas disponibles a diario. Se están organizando visitas de colegios con fines educativos dentro de un día dedicado a la familia.

Como punto culminante de la Gran Exhibición de Patek Philippe la manufactura ha creado nueve ediciones especiales limitadas de relojes de caballero y señora, que vamos a ver a continuación.

WORLD TIME MINUTE REPEATER REF. 5531 EDICIÓN ESPECIAL NUEVA YORK 2017

La nueva Ref. 5531 es el primer reloj Patek Philippe que une las dos complicaciones que personifican la manufactura: repetición de minutos y la función de hora mundial. Con la fusión de estas dos complicaciones, Patek Philippe logra implementar una innovación aún más importante. A diferencia de otras repeticiones de minutos con hora mundial que indican acústicamente la hora local incluso cuando sus propietarios se encuentran en el otro extremo del mundo, la Ref. 5531 marca siempre la hora local, es decir, la hora indicada por las manecillas centrales en esa zona horaria representada por la ciudad alineada con las 12 en punto en la esfera. Para lograr esta proeza, Patek Philippe desarrolló el nuevo movimiento automático de calibre R 27 HU. Se ha presentado una solicitud de patente por su diseño sin precedentes. El movimiento de 462 piezas está protegido por una elegante caja de oro rosa con asas perforadas. Su carrura presenta un guilloché realizado a mano con el icónico patrón tachonado de Patek Philippe.

La esfera está adornada con un motivo de esmalte cloisonné, fiel a la tradición de relojes con la hora mundial de Patek Philippe. Esta pequeña obra maestra de la artesanía rinde homenaje a Nueva York y representa el skyline de Manhattan de día y de noche. El nuevo World Time Minute Repeater Ref. 5531, Edición Especial Nueva York 2017, consiste en dos versiones de 5 relojes, cinco con la esfera “Nueva York de día” y cinco con la esfera “Nueva York de noche”. Todos los relojes tienen la tapa de la caja de cristal de zafiro grabada con la inscripción “PATEK PHILIPPE NEW YORK 2017”, así como una tapa intercambiable de oro rosa puro con el mismo grabado.

 

WORLD TIME REF. 5230 DE CABALLERO – EDICIÓN ESPECIAL NUEVA YORK 2017 

La famosa función World Time de Patek Philippe también ocupa un lugar destacado en el reloj de pulsera de caballero Ref. 5230, Edición Especial Nueva York 2017. Los 300 relojes de esta serie limitada están dotados con el movimiento automático de calibre 240 HU. Este elegante reloj cuenta con una caja de oro blanco con un bisel suavemente achaflanado y una esfera con el centro azul ópalo: Su motivo repujado representa el mismo skyline de Manhattan que adorna la parte central del modelo Ref. 5531. El disco de la ciudad y el disco de 24 horas (con los segmentos día/noche) indican permanentemente la hora en las 24 zonas horarias.

Gracias a un mecanismo exclusivo patentado por Patek Philippe, la zona horaria se puede ajustar a voluntad simplemente presionando el pulsador situado a las 10 en punto. Esto corrige simultáneamente el disco de ciudades, el disco de 24 horas y la manecilla horaria central. La manecilla horaria está delicadamente esqueletizada y muestra la silueta de la constelación “Cruz del Sur”, un sello distintivo reservado exclusivamente para relojes con hora mundial. La correa de piel de cocodrilo azul marino brillante combina sutilmente con el color del centro de la esfera. La tapa de la caja de cristal de zafiro lleva grabada la inscripción “PATEK PHILIPPE NEW YORK 2017.”

WORLD TIME REF. 7130 DE SEÑORA – EDICIÓN ESPECIAL NUEVA YORK 2017

Patek Philippe también ofrece un compañero de viaje a las damas. El reloj World Time Ref. 7130 Edición Especial Nueva York 2017 está disponible en dos ediciones de 75 relojes, una en oro blanco y la otra en oro rosa. El skyline de Nueva York repujado en relieve adorna el centro azul ópalo de la esfera, igual que el modelo Ref. 5230 de caballero.

Lo ilumina el bisel con 62 diamantes blancos exclusivos sin defectos Top Wesselton (~ 0,82 ct) complementados por otros 27 diamantes (~ 0,21 ct) en el hebijón que asegura la correa de piel de cocodrilo azul oscuro. El movimiento automático de calibre 240HU suntuosamente acabado puede ser admirado a través de la tapa de la caja de cristal de zafiro que lleva grabada la inscripción “PATEK PHILIPPE NEW YORK 2017”.

REPETICIÓN DE MINUTOS DE SEÑORA REF. 7000/250 – EDICIÓN ESPECIAL NUEVA YORK 2017

Patek Philippe combinó la sublime habilidad relojera con el arte del engaste de piedras preciosas a la hora de crear la Primera Repetición de Minutos de señora en una edición limitada de 3 relojes. La Ref. 7000/250, Edición Especial Nueva York 2017, destaca por su esfera de esmalte azul que destella con el fulgor de los diamantes que marcan las horas. Su caja de oro blanco se caracteriza por el engaste “Flamme®” formado por 160 diamantes sin defectos Top Wesselton (~ 0,64 ct). Esta técnica de engaste, patentada por Patek Philippe, amplifica el resplandor de las piedras preciosas.

El calibre automático extraplano R 27 PS indica las horas, los cuartos y los minutos con dos gongs al accionar el gatillo de arranque en el lateral de la caja. La correa de piel de cocodrilo azul marino va sujeta por una hebilla de hebijón de oro blanco engastado con 26 diamantes (~ 0,18 ct). Esta irresistible gran complicación femenina viene con la tapa de la caja de cristal de zafiro y una tapa intercambiable de oro blanco puro, ambas con la inscripción grabada “PATEK PHILIPPE NEW YORK 2017”.

RELOJ DE PULSERA DE SEÑORA CALATRAVA REF. 7200/50 – EDICIÓN ESPECIAL NUEVA YORK 2017 

El modelo Calatrava Ref. 7200/50, Edición Especial Nueva York 2017, es un reloj de pulsera de señora que proyecta una gran elegancia. Lo caracteriza una caja extraplana de oro blanco estilo Oficial con asas rectas y una esfera nacarada con diamantes marcando las horas.

Está disponible en dos versiones de edición limitada de 75 relojes cada una, una de ellas con la esfera nacarada en blanco y correa de piel de cocodrilo brillante azul pavo real ((Ref. 7200/50-010)), la otra con esfera nacarada en azul y correa de piel de cocodrilo brillante gris azulada ((Ref. 7200/50011)). El calibre automático ultrafino 240, que celebra su 40 aniversario en 2017, puede ser admirado a través de la tapa de la caja de cristal de zafiro que lleva grabada la inscripción “PATEK PHILIPPE NEW YORK 2017”.

RELOJ DE PULSERA DE CABALLERO CALATRAVA PILOT REF. 5522 – EDICIÓN ESPECIAL NUEVA YORK 2017 

La otra estrella de la Gran Exhibición de Patek Philippe. En caja de acero – algo inusual para un reloj fuera de una colección de elegancia informal –, este modelo de gran tamaño Calatrava Pilot Ref. 5522, Edición Especial Nueva York 2017 se presenta en una edición limitada de 600 relojes caracterizados por una esfera exclusiva que evoca los viejos relojes de aviador Patek Philippe. Su inimitable color azul trae a la memoria el distintivo de los cazas americanos en los años treinta. Los grandes números arábigos en oro blanco y las anchas manecillas de bastón de acero azulado llevan un baño luminiscente que asegura una excelente legibilidad de todo el reloj.

La correa de piel de becerro marrón con una costura de contraste se inspira en las correas asociadas a los trajes de vuelo clásicos. El hebijón de horquilla de acero inoxidable se asemeja a las hebillas de las correas que utilizaban los pilotos para asegurar sus kits de supervivencia. El calibre automático 324 S se puede admirar a través de la tapa de cristal de zafiro decorada con la inscripción grabada “PATEK PHILIPPE NEW YORK 2017”.

La verdad es que es una de esas exhibiciones que uno lamenta perderse, y que te hace envidiar a aquellos que la han podido disfrutar. Ojalá llegue por aquí alguna vez. Más información en PatekPhilippe.es.



OMEGA Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch” James Bond 007

 

 

En 2017 se celebran tres aniversarios notables para la franquicia Bond: el 50 aniversario de “Solo se vive dos veces”, el 40 aniversario de “La espía que me amó” y el 20 aniversario de “El mañana nunca muere”. En cada una de estas películas, James Bond luce su uniforme de oficial de la marina de guerra y ahora OMEGA lanza el Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch” en Edición Limitada como homenaje.

 

Cuando publiqué la entrada -y el vídeo- sobre los relojes de James Bond explicaba lo muy fecunda que ha sido la relación de Omega con James Bond. Ian Fleming, el autor de las novelas originales, fue también un hombre de la Royal Navy, y sin duda trasladó al agente secreto con Licencia para Matar muchos de los rasgos de personalidad típicos de un oficial de la marina.

La serie de películas también lo han recordado -esporádicamente- y eso le ha dado pie a Omega para crear uno de los relojes más atractivos en lo que va de año. Fue presentado ayer en Londres por Raynald Aeschlimann (CEO de Omega), acompañado por Michael G. Wilson, productor de las películas de Bond, y por la actriz Samantha Bond (qué casualidad de apellido), que interpretó a Moneypenny en las cuatro películas protagonizadas por Pierce Brosnan.

Es interesante saber el origen del uso de un Omega por parte de James Bond, revelado por Lindy Hemming. Ella fue la diseñadora de vestuario en GoldenEye (1995), El mañana nunca muere (1997), El mundo nunca es suficiente (1999), Muere otro día (2002) y Casino Royale (2006). También fue quien propuso que 007 debería llevar un OMEGA. Hablando sobre su elección del Seamaster, dijo: “Luché para que Bond llevara un OMEGA, ya que quería cambiar a un reloj que yo encontraba más apropiado para un capitán de fragata [Commander, el rango que Fleming dio a Bond] y la firma era famosa por sus relojes sumergibles, el Seamaster en particular”.

Seamaster 300 original de 1957

Y añadió: “Mi padre había servido en la RAF, pero tenía amigos en la Marina y recuerdo que, de niña, uno de ellos venía a visitarnos a menudo y siempre llevaba ese reloj OMEGA, que me encantaba, con su diseño atípicamente deportivo, que parecía que se había hecho así a propósito. Son los pequeños detalles lo que realmente importan. Por eso, como una de las primeras tareas en el diseño del nuevo Bond, Pierce Brosnan, asistí a una reunión sobre atrezo y utilería de mano y defendí la utilización de OMEGA”.

RELACIONADO: OMEGA 1957 Trilogy Edition: Una vuelta al Railmaster, Seamaster y Speedmaster originales

 

Recordemos que OMEGA suministró al Ministerio de Defensa británico más de 110.000 relojes para pilotos de aviación, marinos y soldados de Tierra. Por muy increíble que parezca, esto significa que, durante la segunda guerra mundial, más del 50% de todos los suministros de relojes suizos al Reino Unido fueron de una compañía, OMEGA, mientras que las demás se repartieron el 50% restante. Esos relojes fueron el origien del Seamaster 300, como ya expliqué en el artículo sobre la Trilogy Edition.

El Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch” rinde homenaje a los colores de la enseña de la British Royal Navy. La caja de 41 mm en acero noble luce un bisel cerámico azul, con una escala de inmersión en Liquidmetal® y caucho rojo que cubre los primeros 15 minutos. La preciosa esfera es de cerámica blanca pulida e incluye 12 índices azules, la palabra “Seamaster” escrita en rojo y agujas esqueleto también azules. El conjunto es uno de los más atractivos que yo he visto en esta familia de relojes. Como distintivos exclusivos, el contrapeso del segundero central lleva el logotipo 007 con la pistola (el único elemento cuestionable, aunque va en gustos) y, en la ventana de fecha, el número 7 es rojo, mientras que todos los demás números son azules.

La pulsera NATO es azul, roja y gris clara, con 5 líneas, y tiene hebilla pulida. En el fondo de caja con borde ondulado, los tres galones o barras del distintivo naval de Commander destacan sobre el rotor, junto con un diseño central 007 de base de casquillo de bala. El reloj se mueve gracias al calibre 2507, un cronómetro automático con escape coaxial y acabado rodiado. La reserva de marcha es de 48 horas.

El reloj tiene 3 años de garantía y se presenta en un estuche especial inspirado en una caja de medallas militares. El estuche contiene también un brazalete en acero noble, una herramienta para intercambiar pulsera y brazalete y una “insignia naval” que refleja el diseño de la pulsera NATO.

El Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch” en acero noble tiene un precio (sin IVA) de 4.650 francos suizos (unos 4.235 euros al cambio de hoy). Hay también una versión en oro amarillo con un precio de 28.000 francos suizos; es decir, 25.500 euros. En una subasta benéfica que se celebrará en 2017 se ofrecerán al mejor postor tres modelos OMEGA Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch” Edición Limitada, y todo lo recaudado se destinará a obras benéficas. Se ha donado para ello un modelo en acero noble, con número de Edición Limitada #007. Un segundo modelo, en oro amarillo de 18 quilates (se han hecho sólo 7 unidades) y un tercero creado en oro blanco de 18 quilates, que es una versión única.

La verdad es que si hicieran una versión estándar con esa esfera, esas manecillas y ese bisel sería uno de los grandes, grandes éxitos de la colección Seamaster 300M, porque es precioso. Más información en Omega.es.

 

 



En la muñeca: A. Lange & Söhne Lange 31 con un mes de reserva de marcha

 

Una de las bases de la relojería moderna es conservar los usos antiguos pero con tecnología punta para adaptarlos a los niveles de exigencia actuales. Sin embargo el Lange 31 de A. Lange & Söhne toma un uso relojero completamente desfasado e innecesario y lo convierte en una obra excelsa. Como de costumbre.

 

Los relojes de bolsillo no tenían bien resuelto el mecanismo de cuerda. Para hacerlo tenían que insertar una llave en la parte trasera y hacer la girar, como ocurre con los relojes de pie. A menudo también era necesario para cambiar la hora, como en la foto de aquí arriba. En ese caso el pivote de giro podía estar en la parte trasera o delantera. En los relojes de pie no hay problema porque son relojes grandes con llaves grandes y agujeros grandes donde insertar la llave, y a menudo protegidos por una puerta.

En un reloj de bolsillo la cosa no es tan sencilla. El menor tamaño del agujero y de la llave podían provocar un mal encaje de esta que a su vez podría a su vez forzar el mecanismo y dañarlo. Al principio para insertar la llave había que exponer el mecanismo entero, lo que lo hacía peligrar tanto a efectos de golpes como de polvo. Después se cubrieron (de nuevo como en el reloj de aquí arriba), pero el agujero seguía siendo una puerta de acceso a polvo y partículas que dañaban el mecanismo. Y además las llaves se perdían.

El asunto se arregló con el diseño de la corona de remonte, un paso de gigante que llevó a las llaves al olvido. Pero como en relojería uno de los motores de creación es el de “porque puedo”, Lange decidió dar un último homenaje a las llaves y creó el Lange 31, un reloj que necesitaba la inserción de una llave para conseguir la impresionante marca de 31 días de reserva de marcha. El reloj se lanzó por primera vez en 2007 en platino y en el SIHH 2017 Lange nos presentó la nueva versión, esta vez en oro blanco.

Esta nueva versión del Lange 31 tiene un diámetro de 45,9 mm, y una altura de 15,9. Muy lejos de las medidas contenidas a la que nos acostumbra ALS, desde luego. Y sin embargo el reloj no parece tan grande. Quiere decirse que tiene una presencia notable, pero no tanto como para que no se pueda llevar durante esos 31 días que garantiza la reserva de marcha.

La altura se debe, claro, a que hay que hacer hueco para los dos barriletes. Ambos tienen 25 mm de diámetro y alojan sendos muelles reales de 1.850 mm de longitud. Esta medida es aproximadamente 10 veces mayor que los muelles habituales. Uno pensaría que dar cuerda a estos gigantes sería una labor tediosa, y sin duda lo sería si se hiciera a través de la corona.

Pero el Lange 31 integra una llave de acero que genera un par de torsión extra y desmultiplica el giro, lo que reduce el trabajo necesario y por tanto el número de giros, que se limita a ¡31 vueltas! Un Rolex, por poner un ejemplo arquetípico, necesita unos 50 giros de corona. También tiene un trinquete que limita el giro para que no se pueda romper el mecanismo. Si se da la vuelta al reloj se puede apreciar el agujero de inserción de la llave, reforzado como se vería en cualquier instrumento de ingeniería que va a sufrir uso mecánico. De esta manera se minimizan los posibles golpes y raspones que pueden darse si no se acierta a insertar limpiamente la llave.

Los barriletes cargado a tope tienen un par de fuerza de 20 N-mm. Para hacernos una idea de la carga, el Lange 1 tiene sólo 5 N-mm. Esto presenta un doble problema: si la entrega de fuerza no se regula el mecanismo se dañaría seguro, porque la fuerza sería brutal. Pero aún siendo capaz de regularla, el segundo efecto sería que dicha entrega caería dramáticamente al irse destensando los muelles, lo que resultaría en una cronometría fallida.

Lange solucionó el problema desarrollando un sistema único de fuerza constante. En el Lange 31, este mecanismo entre el doble barrilete y el escape ejerce de cuerda intermedia que proporciona cada diez segundos siempre la misma cantidad de energía al escape y órgano regulador y hace que el volante oscile en consecuencia siempre con la misma amplitud ideal. El resultado no es otro que la más alta precisión desde el primero hasta el 31° día, que es cuando un dispositivo de parada detiene el mecanismo del reloj.

La esfera antracita contribuye sin duda a hacer del reloj una pieza que puedes llevar todos los días. El color es particularmente discreto, y sus tonos oscuros reducen la sensación de tamaño. La disposición de los elementos de la esfera es sobria y armoniosa. Destaca por supuesto el gran indicador de reserva de marcha, dividido en días. También la clásica gran fecha, debajo de la cual se ha escrito Monats-Werk, literalmente “trabajo de un mes”. En la esquina superior de la ventana, el corrector de fecha.

Por último, la correa de aligator integra una hebilla desplegable especial que en un extremo se separa fácilmente de la correa. De esta manera se permite un acceso perfecto al mecanismo de cuerda. El Lange 31 pertenece a la colección Saxonia, que es la más asequible de Lange. No es el caso, ya que el reloj cuesta en Alemania 142.300 euros. Quien pueda permitírselo entrará en el club de los 100 afortunados poseedores de esta colección limitada. Más información en A.Lange&Söhne.com.

 

 

 



Rolex Oyster Perpetual Datejust 41: El Rolex de Wimbledon

 

Ahora que ya ha comenzado Wimbledon 2017 Rolex presenta una nuevo Oyster Perpetual Datejust 41, el Rolex de Wimbledon. Veamos cuáles son sus novedades y su precio.

 

La colaboración entre Rolex y el tenis se remonta a 1978, cuando Rolex se convirtió en el «Cronómetro Oficial» de The Championships, Wimbledon. Esta fecha marca el comienzo de una asociación privilegiada entre dos socios impulsados por la búsqueda de la excelencia. El Rolex Datejust es el arquetipo moderno del reloj clásico, tanto por su estética como por sus funcionalidades, que van más allá de los cambios en la moda.

El “Rolex de Wimbledon” original

Para remarcar la pasión mutua de Wimbledon y Rolex, la manufactura tomó los Datejust II aparecidos en 2009 y creó uno con una esfera en la que los numerales romanos eran verdes. Es un color que ya estaba en la paleta de la casa, pero al aplicarlo a los numerales estaba haciendo un guiño al torneo inglés y convirtiéndose de facto en el Rolex de Wimbledon. Este Datejust II tenía el característico bisel aflutado de la casa y el calibre 3136.

La nueva versión, que seguro veremos en la muñeca de Roger Federer, presenta sin embargo un bisel de oro liso y pulido a espejo, que le da un aire menos formal pero igualmente elegante. La caja sigue teniendo un diámetro de 41 mm, perfecto para las muñecas actuales. Pero el cambio más importante está dentro, ya que el Rolex de Wimbledon integra el nuevo calibre 3235.

Este nuevo movimiento es parejo al 3255 que descubrimos con los nuevos Day-Date, con fotos en vivo y vídeo (aquí). Baste decir que está, por supuesto, certificado por el laboratorio COSC (Control Oficial Suizo de Cronómetros). Pero  una vez que ha salido de laboratorio con su diploma correspondiente, Rolex lo pone de nuevo a prueba tras su ensamblado para garantizar que alcanza los requisitos de precisión en uso dos veces más exigentes que los de un Cronómetro oficial. Es decir, -2/+2 segundos al día, aunque ya he leído informes por ahí de relojes que sólo adelantan 1 segundo al día. La reserva de marcha es de 70 horas.

Como Roger Federer es uno de los favoritos para ganar el torneo este año (en realidad siempre lo es), es muy probable que veamos el Rolex de Wimbledon unas cuantas veces, y quién sabe si levantando el trofeo en la final (aunque personalmente prefiero que lo haga Nadal). El Datejust 41 tiene un precio de 11.050 euros. Más información en Rolex.es.

 

 



Breguet Reine de Naples Mini: fotos en vivo y precios

 

En Baselworld 2017 Breguet presentó nada menos que seis iteraciones de su reloj de mujer más deseado, en su versión pequeña: el Reine de Naples Mini, del que vamos a ver tres ejemplos.

 

UN POCO DE HISTORIA

El 8 de junio de 1810, tal como consta en los registros de Abraham Louis Breguet, Caroline Murat (reina de Nápoles y hermana de Napoleón Bonaparte) encargó a Breguet que fabricara dos relojes inusuales: un reloj de carruaje gran complicación por la suma de 100 luises, “así como un reloj de repetición para brazalete, por el que cobraremos 5.000 francos”. Este sorprendente pedido vuelve a aparecer en el registro de la Manufactura, que recoge con detalle la identidad de cada reloj y un completo resumen de cada paso de su fabricación.

Caroline Bonaparte Murat

El pedido de la Reina de Nápoles, que sería el reloj de Breguet número 2639, tenía el singular nombre de “repetidor de forma oblonga para un brazalete”. Tenía un “escape libre” y un termómetro. Su fabricación necesitó de 17 personas que realizaron 34 labores diferentes. A principios de diciembre de 1811 el reloj parecía estar listo y se creó una factura por 4.800 francos. Sin embargo el sistema de minutos hubo de ser cambiado y la esfera guilloché sustituida (a petición de la reina, se supone). Ocupó su lugar otra de plata con guilloché y numerales arábigos. El reloj se completó el 21 de diciembre de 1812.

Registro del pedido de la Reina de Nápoles en el libro de Breguet

Treinta y siete años después, el 8 de marzo de 1849, la Condesa Rasponi (“con residencia en el número 63 de la Rue d’Anjou de París”) llevó su reloj a reparar al taller de Breguet. Quedó registrado como “un reloj repetidor muy fino con número 2639, esfera de plata, numerales arábigos, termómetro y ajuste horario por fuera de la esfera; dicho reloj se sujeta en un brazalete de malla de hilos de oro entrelazada, una llave simple de oro y otro brazalete de oro similar, en una caja de piel de becerro roja”. En realidad la Condesa Rasponi era Louise Murat, cuarta y última hija de Joachim and Caroline Murat, que se había casado con el Conde de Rasponi en 1825.

Louise Murat, futura condesa de Rasponi, a los 6 años (retratada en 1811 por Benjamin Rolland)

El 27 de marzo de 1849 el reloj volvió a manos de su dueña. La reparación, que costó 80 francos, quedó registrada en estos términos: “hemos repulido los pivotes, reajustado el termómetro, restaurada la función de repetición, restaurado la esfera, inspeccionado y limpiado cada una de las piezas del reloj y las hemos regulado”. En 19 días, no está nada mal para un reloj tan complicado. Ahora envías el reloj al servicio técnico oficial de cualquier marca sólo para cambiar el aceite y de un mes no baja.

Apertura del parte de reparación en el atelier de Breguet

En agosto de 1855 la condesa volvió a Breguet, esta vez para comprar dos llaves: una llave macho para dar cuerda y una hembra para ajustar la hora. Esta mención, que añade que el reloj tiene una caja de oro decorada con guilloché y “un gran anillo de oro quebrado” es la última huella que se tiene en Breguet del reloj. A partir de ese momento desapareció y hasta hoy no se ha sabido de él, lo que es una auténtica pena. Pero los datos son suficientes como para recrearlo, y así ha hecho Breguet.

Los Reine de Naples Mini (y los de mayor tamaño, claro) mantienen la forma del reloj original, tan única, y en estas nuevas versiones recuperan los numerales arábigos en configuración decreciente/creciente (si los miramos a partir de y hasta las 12 horas). La caja tiene un tamaño de 33 x 24,5 mm, de oro blanco u oro rosa.

Su esfera de nácar y su disco horario descentrado a las 6 h siguen siendo los distintivos principales de esta pieza. Como siempre en la manufactura, el número de fabricación aparece siempre en la esfera, en este caso en la parte superior del disco horario. Las seis referencias que han sido reveladas este año retoman el código estético de la colección Reine de Naples con el asa «bola» situada a las 6 h  así como con una corona de remontuar rematada con un diamante de talla briolette a las 4 h. El bisel, realce y cierre en oro están engastados con diamantes de talla brillante. También aparece un brillante a las 6 horas en la versión con esfera de madreperla de Tahití.

Todos los relojes femeninos de Breguet están equipados exclusivamente con movimientos mecánicos de carga automática. El nuevo Reine de Naples Mini alberga un calibre 586/1 con espiral de silicio. Presenta una reserva de marcha de 38 horas y oscila a una frecuencia de 3,5 Hz. Además está ajustado en 6 posiciones, algo muy poco habitual en un reloj de mujer.

Afortunadamente el calibre es visible gracias al zafiro posterior, que permite admirar el trabajo de decoración de la masa oscilante con un motivo de grano de cebada francamente elegante. Los puentes están decorados a mano con Côtes de Genéve.

Los precios lógicamente varían según el modelo, pero de los que hemos visto aquí sabemos que el Reine de Naples Mini con caja de oro rosa, correa de raso negra y hebilla de oro tiene un precio de 34.400 euros. La versión de oro blanco y correa burdeos cuesta 35.400 euros. Por último la versión con pulsera barbada tiene un precio de 58.600 euros. Los relojes ya se pueden encargar en los puntos de venta. Más información en Breguet.es.

 



En la muñeca: Hublot Classic Fusion Italia Independent

 

Esto sí que es afortunado: si es difícil atrapar un Hublot porque son visto y no visto, mucho más complicado es echarle mano a una serie limitada. Esta vez ha habido suerte y he podido disfrutar de cuatro Hublot Classic Fusion Italia Independent. Vamos a verlos más de cerca.

 

Los Hublot Classic Fusion Italia Independent son el fruto de la colaboración entre la manufactura y Lapo Elkann. Lapo Edovard Elkann, de 40 años, es el nieto de Gianni Agnelli, el casi mítico propietario y director general de Fiat. Lapo trabajó en la empresa de su abuelo, pero su vida se ha visto reflejada en los periódicos más por sus escándalos que por su trabajo, y al final dejó Fiat para aventurarse por otros derroteros.

En 2008 fundó Italia Independent S.p.A., dedicada a la venta de gafas de sol. Lo más destacado de sus gafas es el uso de materiales innovadores, lo que sin duda despertó el interés de Hublot. Recordemos que el nombre de estos relojes es Classic Fusion Italia Independent, y es que Hublot siempre ha destacado su preferencia por la fusión de modas, de estilos y, sobre todo, de materiales. Así que era cuestión de tiempo que la marca del código Morse K (raya punto raya) se entendieran. La primera colaboración de Hublot y Lapo tuvo lugar en 2014.

El logotipo de Italia Independent, grabado sobre el zafiro del reloj

La especialidad de Lapo Elkann es el marketing. De hecho en Fiat coordinaba el marketing de los Fiat Punto y Fiat 500, así que ha tenido libertad absoluta para crear estos Classic Fusion Italia Independent. Lapo ha querido seguir el espíritu ecléctico y atrevido de Hublot y ha buscado la fusión de materiales, algo que como ya he dicho le viene de sí. De este modo, para las cajas de los distintos modelos de la colección ha utilizado titanio pulido y satinado, cerámica y King Gold, el oro de Hublot.

Classic Fusion Italia Independent Pieds-de-Poule King Gold

Classic Fusion Italia Independent Prince de Galles Ceramic

Classic Fusion Italia Independent Pieds-de-Poule Titanium

Classic Fusion Italia Independent Tartan Ceramic

Pero para decorar los relojes Lapo fue más allá: se puso en contacto con la Sartoria Rubinacci, el epítome de la elegancia italiana. La elección de la Sastería Rubinacci no fue fruto del azar: desde 1932 tres generaciones de Rubinacci se han relevado a la cabeza de esta institución del buen gusto y la elegancia masculina: Gennaro, el abuelo fundador; Mariano, el padre, que actualmente dirige la firma napolitana; y, por supuesto, Luca, uno de los hombres más fotografiados del planeta gracias a su estilo único, y que además es el director de la boutique de Milán. Entre los tres han vestido al Duque de Kent o al cantante Bryan Ferry, pasando, naturalmente, por la familia Agnelli.

En sus archivos la casa Rubinacci posee la colección más hermosa que existe de telas antiguas. Ahí, entre los 60.000 m2 de preciosas patas de gallo, tweeds y terciopelos de todo tipo, Hublot y Lapo Elkann encontraron una colección de tartanes –tejidos de lana con cuadros de colores– que datan de los años 70, y a los que han dado una segunda vida integrándolos en la versión cronógrafo del Classic Fusion Italia Independent.

En la parte que corresponde exclusivamente a Hublot, los relojes son los ya conocidos Classic Fusion Chronograph (como el que vimos aquí). Eso significa una ca de 45 mm de diámetro sobre la que se asienta un bisel satinado, debajo del cual sobresalen -a izquierda y derecha- las ya conocidas “bisagras”. La corona lleva el logotipo de la casa grabado y está flanqueada por los pulsadores del cronógrafo, con buen tamaño y de tacto agradable.

La caja es hermética sólo hasta 50 metros, pero en este caso es más que suficiente. No concibo a nadie con un reloj así que quiera meterse en el agua con él para arruinar la tela de la correa. En la parte trasera un cristal de zafiro permite ver el calibre HUB1143.

En realidad el HUB1143 es el calibre automático Sellita SW300 al que se le ha acoplado el módulo cronógrafo de Dubois Depraz, una combinación muy habitual (y más aún con el ETA 2892). El movimiento sólo tiene 25,60 mm de diámetro y por eso se ve tan pequeño en el reloj. Tiene 42 horas de reserva de marcha, cambio rápido de fecha y parada de segundero. En cuanto al cronógrafo sólo mide los segundos y 30 minutos, ya que la subesfera a las tres es para el pequeño segundero.

Aunque la caja tiene 13,05 mm de altura el reloj está muy bien equilibrado, y parece más pequeño de lo que en realidad es. Se ata a la muñeca con una correa de caucho hipoalergénica con un cierre plegable muy conseguido para transmitir la idea estética de Hublot.

A mí los relojes me han encantado, la verdad. Y me parece encomiable el deseo de Hublot de ir más allá, de ofrecer algo distinto. Si cada vez queremos que lo que ahora se llama “la experiencia de usuario” sea lo más personal posible, estos Classic Fusion Italia Independent cumplen el objetivo a la perfección.  No son relojes para todo el mundo, de acuerdo, pero quedan muy bien en la muñeca y son elegantes, mucho más de lo que las fotografías atestiguan.

Y son aún más personales porque son una edición limitada.  El reloj de titanio está limitado a 100 unidades, con un precio de 15.400 euros. La versión en cerámica y tartán está limitada a 50 unidades, y tiene un precio de 16.500 euros, mientras que la versión Príncipe de Gales está limitada a 100 unidades, con el mismo precio.

Por último, la versión en King Gold y Prínciple de Gales está limitada a 50 unidades, con un precio de 35.850 euros. La colección completa incluye dos relojes más, en oro y en titanio, que desafortunadamente no he podido fotografiar. Los he incluido en una foto de stock de la marca. Sus precios son los mismos que las versiones que hemos visto aquí. Más información en Hublot.es

 



Los nuevos Bulgari Octo Roma, con fotos en vivo y precios

 

Los Bulgari Octo Roma se han presentado este año como una variación más fácilmente llevable del Octo, el gran reloj masculino de la casa. Vamos a a ver las variaciones y lo bien que quedan en la muñeca.

 

La línea Octo apareció en 2012 y, como contaba cuando se presentó el repetición de minutos (aquí), su forma se inspira en el encofrado de la Basílica de Majencio, en el Foro Romano. La mezcla de líneas rectas y curvas otorgan al Octo una presencia única, absolutamente reconocible y muy elegante. De esta manera Bulgari consiguió uno de los objetivos más preciados: conseguir destacar sin perder la elegancia de un reloj de vestir.

Por otro lado, Roma tiene un significado especial para la casa: no sólo es la ciudad de fundación (en 1884) es, si nos ceñimos a los relojes, el origen de una de las colecciones más exitosas de la casa: la  Bvlgari Bvlgari. Pero es una colección muy de su tiempo y no a todo el mundo -si hablamos de clientes masculinos- le acaba de gustar.

Es verdad que también están los Diagono (como estos que vimos aquí),  pero su aspecto más deportivo los aparta de los ambientes serios. Por otro lado Bulgari es Bulgari y si llevas algo de la casa se tiene que notar, aunque sea en los parámetros del vestir formal. Por eso el Octo es un producto tan brillante: combina excelencia mecánica con elegancia y con una afirmación de estilo.

Ahora bien: aunque los Octo tienen un diámetro de 41 mm, su apariencia se hace demasiado sólida en algunas muñecas. Por eso aparecen estos Bulgari Octo Roma, que han suavizado su perfil para hacerlo más ponible. Creo que lo mejor es ver juntas las dos versiones para apreciar las diferencias.

Bulgari Octo

Bulgari Octo Roma

¿A que así se aprecia mejor? Básicamente lo que estamos viendo es una estructura mucho más ligera que la del Octo ya conocido. Aunque sigue habiendo numerosas líneas rectas (58 facetas, de hecho), el reloj parece ahora más redondo. El trabajo de adelgazamiento se ha centrado en las cuatro esquinas: han desaparecido esas, digamos, hombreras que le daban un aire más rocoso. Las asas también se han estilizado y han reducido su ancho. Sin embargo la caja sigue manteniendo los 41 mm de diámetro anteriores.

Aunque la casa no especifica la altura, el Bulgari Octo Roma es un reloj desde luego delgado que no tiene ningún problema en darle palique a los puños de las camisas. Hay un atractivo juego de superficies pulidas y satinadas -particularmente el bisel-, rematado por una elaborada corona con una inserción en cerámica negra. Aunque en la página web de la casa se dice que la estanqueidad es de 100 metros, en realidad es de sólo 50. No es el primer reloj en el que piensas cuando buscas un compañero de piscina, así que no es una falta grave.

El Bulgari Octo Roma se ofrece en acero, oro rosa o bicolor. Los colores de esfera disponibles son el negro, blanco y un precioso marrón que según le dé la luz desprende matices incluso burdeos. Éste es el único color -cuando menos por ahora- que está disponible para combinarlo con la caja de acero o con la de oro (que es la que mejor le queda, sin duda).

Es interesante la versión bicolor porque le da un toque de lujo a la versión de esfera blanca pero sin tener que pagar todo el precio de la caja de oro. Sólo el anillo bajo el bisel es de oro, lo justo para elevarlo de nivel sin las implicaciones de un reloj totalmente de oro. Las manecillas y los índices aplicados también lo son, al igual que la corona. Debo reconocer que al principio no reparé demasiado en él, seguramente porque tengo cierto desapego al bicolor. Pero una vez que te lo pones y te lo ves puesto el reloj te dice mucho más de lo que pensaba al principio.

En todas las versiones los índices tienen una estructura también facetada muy elegante. La parte superior está satinada, reforzando la sensación de lujo que todo el conjunto transmite. Las proporciones con respecto al Octo estándar han variado muy ligeramente. La configuración de la esfera es en realidad sobria, lo que es una buena idea: todo lo llamativo va en la caja, así que la misión de la esfera es ser el contrapunto elegante. Y por cierto con excelente lectura.

El Bulgari Octo Roma integra un calibre de manufactura. Es el BVL 191 Solotempo, un movimiento automático que se mueve a 4 hercios y aguanta 42 horas sin necesitar recarga. Está decorado con Côtes de Genève en el rotor y los puentes, bordes achaflanados y acaracolado en la platina.

A decir verdad el diámetro del movimiento, 25,60 mm, es demasiado pequeño para la caja en la que se aloja y por tanto se ve mucho metal. Pero en este caso no le queda mal, porque está a tono con la presencia sólida del reloj.

Con las nuevas medidas el reloj se lleva muy bien en la muñeca. Ya lo hacía antes, y ahora aún más. En verdad es uno de los relojes de hombre más atractivos del mercado, aunque sin duda habrá quien prefiera otras formas más conservadoras. Los precios varían según el modelo, pero no demasiado. Si escogemos la versión de acero con correa de aligátor, el precio es de 5.800 euros. Si preferimos la versión con brazalete de acero (que a mí me gusta mucho), el precio es de 6.380 euros. Es sorprendente una variación tan escasa de precio de la piel al brazalete. Normalmente el salto es mucho más notable.

La versión bicolor tiene un precio de 6.950 euros y, si nos decidimos por la versión de oro, el precio pasa a 18.300 euros. Basta mirar por ahí para darse cuenta de que el Bulgari Octo Roma no sólo es un reloj fantástico; es que también tiene unos precios muy competitivos. Más información en Bulgari.es.

 

 



Tres exclusivos Longines Flagship Heritage by Kate Winslet, a subasta

En su boutique, ubicada en la Rue du Faubourg Saint-Honoré de París y con la participación de su Embajadora de la Elegancia Kate Winslet, Longines presentó el reloj Longines Flagship Heritage by Kate Winslet. Tres modelos de este exclusivo reloj de oro se subastarán online a favor de una organización benéfica cofundada por la actriz británica, la Golden Hat Foundation.

 

Como ya avanzamos en este artículo del pasado enero, Longines ha querido lanzar una actualización de su Flagship Heritage por su 60 aniversario, un reloj con la tecnología más puntera de entonces ya que era un cronómetro antimagnético, con espiral irrompible y protección antigolpes. La reedición se lanzó en oro amarillo y rosa y en acero, en edición limitada: sólo hay 60 piezas de cada una de las versiones de oro y 1957 de acero. Va a ser difícil verlas, desde luego.

El Flagship Heritage en versión de acero

El sábado 10 de junio, en su boutique ubicada en la Rue du Faubourg Saint-Honoré de París, Longines, junto a Kate Winslet (su Embajadora de la Elegancia desde 2010), presentó su nuevo y exclusivo reloj en edición muy limitada: el Flagship Heritage by Kate Winslet, que cuenta con la misma esfera que el Flagship Heritage – 60th Anniversary 1957-2017.

El reloj Flagship Heritage by Kate Winslet es el resultado de un proyecto común en beneficio de The Golden Hat Foundation, una organización benéfica cofundada por Kate Winslet y dedicada a cambiar la forma en que se percibe a las personas afectadas por trastornos del espectro autista. Durante una visita a la sede de la marca en Suiza el año pasado (que se recoge en el vídeo de arriba), la actriz escogió la esfera, la caja y la correa del reloj. Cinco piezas de oro han sido producidas por la embajadora de la marca y llevan su nombre. Longines lleva colaborando con The Golden Hat Foundation desde 2015.

Los modelos con los números 2/5, 3/5 y 4/5 se subastarán en beneficio de la fundación. La subasta se llevará a cabo online en https://www.longines.com/auction del 10 de junio a las 18h CEST al 30 de junio de 2017 a las 17:59h CEST. Uno de los modelos restantes se entregará como regalo a Kate Winslet, y el segundo se conservará en el Museo Longines, situado en la sede de la empresa, en Saint-Imier, Suiza.


La galardonada actriz, que se unió a Longines en la capital francesa para presentar el nuevo modelo, compartió su entusiasmo sobre su iniciativa común para la Golden Hat Foundation: “Me permitieron escoger un reloj, que fue diseñado específicamente para la Golden Hat Foundation. El diseño del modelo me resultó muy atractivo, y me dejó enamorada de inmediato. Todos los beneficios recaudados con la venta del modelo se destinarán directamente a la Fundación. Este proyecto junto a Longines está contribuyendo a concienciar sobre una causa que tiene una especial importancia para mí. Gracias al compromiso de Longines y a la generosidad de los benefactores, la Fundación continuará trabajando para conseguir sus objetivos”.

Juan Carlos Capelli a la derecha de Kate Winslet

Juan-Carlos Capelli, vicepresidente de Longines y director de marketing internacional de la marca, dijo: “Longines está orgulloso de haber colaborado con la Golden Hat Foundation. Esperamos sinceramente que los clientes que adquieran los relojes Flagship Heritage by Kate Winslet se sientan igual de orgullosos de poseer un reloj exclusivo de Longines, así como de contribuir con la causa de la organización benéfica. Los valores de nuestra marca siempre nos han llevado a colaborar con objetivos filantrópicos. La responsabilidad social continúa siendo hoy una de nuestras prioridades. El inspirador compromiso de Kate Winslet representa a la perfección nuestro lema y nuestra filosofía: La elegancia es una actitud”. Más información en Longines.es.

Kate Winslet en la boutique de París



Nuevo A. Lange & Söhne 1815 Chronograph con esfera negra

 

Jaque mate. Si estabas pensando en qué cronógrafo deberías comprar que te sirviera también para cualquier otra situación, ve reconsiderando tus opciones. El nuevo A. Lange & Söhne 1815 Chronograph viene a competir en todas las categorías y apunta a ganador.

 

La colección 1815 rinde homenaje al año de fundación de A. Lange & Söhne. Por tanto, como nos recordaba Tino Bobe en nuestra charla con él (aquí), son los más clásicos de la manufactura. Recuerda a los relojes de bolsillo de la época, tanto en la forma de la caja como en los elementos de la esfera: la minutería de ferrocarril, los numerales romanos, los tres puntos sobre los cuatro puntos cardinales.

El 1815 Chronograph apareció por primera vez en 2004. Era básicamente un Datograph (como éste) sin la fecha ni la reserva de marcha. Pero la existencia del Datograph (nació en 1999) no le quita ningún mérito al cronógrafo puro. Más aún, tiene una ventaja importante: al tener menos complicaciones la caja es más delgada, y no poco: pasa de 13 a 11 milímetros. Dos milímetros que son muy bienvenidos por los puños de la camisa.

En ambos se puede ver el mismo calibre, ya que el mecanismo de la fecha del Datograph va por debajo de la esfera. El L951.5 es una de esas maravillas a las que Lange nos tiene acostumbrados. Trescientas seis piezas que caben en 30,65 mm y que componen una sinfonía relojera fascinante, remarcada por los acabados excepcionales de Lange. Se mueve a 18.000 alternancias a la hora y tiene 60 horas de reserva de marcha (el modelo original sólo tenía 36). Sigue siendo un de los cronógrafos (flyback, además) más bonitos del mercado, si no el más.

Algo que sí tenía el original era un pulsómetro, un guiño a tiempos pasados en los que la complicación era realmente útil. Después se abandonó y en 2015 se recuperó para la preciosa versión exclusiva de boutique. La nueva versión del 1815 Chronograph vuelve a incorporar el pulsómetro y por tanto el aire decididamente retro.

Aunque ya había existido una versión con la esfera negra y subesferas blancas, no se conocía una versión completamente en negro y con oro blanco. El resultado combina perfectamente para crear un cronógrafo tan elegante que se puede pasear por la más seria de las situaciones sin ningún complejo. Sobre todo porque aunque el diámetro de la caja es de 39,5 mm su forma redonda y por supuesto el negro lo hacen parecer más pequeño.

El 1815 Chronograph no estará disponible hasta finales de año. Y eso las primeras unidades, porque estoy seguro que se van a empezar a acumular pedidos y los afortunados que lo puedan adquirir van a tener que esperar unos cuantos meses. Su precio es de 49.000 euros. Siempre digo lo mismo: los Lange no son caros, para todo lo que te dan. Más información en A.Lange&Söhne.com.



En la muñeca: Vacheron Constantin Patrimony Moon Phase And Retrograde Date

 

A veces se trata sólo de pureza. De armonía. De retar el estilo tradicional con gestos atrevidos pero igualmente elegantes. Eso es el Vacheron Constantin Patrimony Moon Phase And Retrograde Date, y lo vamos a ver en su versión de oro rosa.

 

Patrimony Retrograde Day Date

Fue en 2007 cuando Vacheron Constantin lanzó el Patrimony Retrograde Day Date que vemos aquí arriba y antecesor del que hoy nos ocupa. Los Patrimony basan su arquitectura en los relojes de mediados del siglo pasado y todos tienen las mismas características: comparten la misma forma de la caja, las manecillas, los índices y los marcadores de minutos. Son los que mejor cumplen con el papel de “reloj de vestir”, si bien éste es un término cuyas fronteras son, desde hace ya algunos años, un tanto esponjosas. Buena prueba de ello es el Retrograde de aquí arriba y también el Patrimony Moon Phase And Retrograde Date.

En la caja hay muy poco de revolucionario: de oro rosa pulido a espejo, sus formas sin aristas, sus asas estrechas y la corona poco prominente nos indican que estamos ante un reloj para moverse en ambientes más bien serios. Su altura es de 9,7 mm, lo que le permite llevarse bien con los puños de camisa (salvo los de anchos más exigentes). Sin embargo el diámetro se rebela claramente contra los márgenes tradicionales: 42,5 mm supera en medio centímetro el máximo permitido por los códigos no escritos sobre los relojes de vestir, y dota a la pieza de mucha más presencia.

Y el centro de las miradas, la esfera. La base es muy tradicional: sobre una base opalina con un graneado muy delicado se asientan los índices -de formas clásicas- y unos indicadores de minutos perlados, que son rasgos distintivos de la colección Patrimony.

Sin embargo se le ha dado a la fecha retrógrada una preponderancia máxima que seguro hará chascar la lengua a los puristas. Es tan destacada su presencia que incluso se ha recortado la longitud de la manecilla de las horas para que se vea mejor. Podría parecer que, en comparación, la ventana de fase lunar es pequeña. Pero yo creo que si fuera más grande el reloj sería demasiado chillón.

Y es que en esta iteración la complicación más lírica ha venido a sustituir a los días de la semana del Day Date para darle un equilibrio mucho más conseguido. Al fin y al cabo en el Day Date, como la longitud del nombre de los días varía notablemente, tenían cada uno su propia grafía para conseguir un borde exterior uniforme. El resultado era un tanto extraño, con la dificultad añadida de ese incompleto Thu para el jueves, que era casi insalvable. Todo eso desaparace en este Patrimony Moon Phase And Retrograde Date que, ahora sí, tiene unas proporciones perfectamente equilibradas. Eso no quiere decir que el Day Date desaparezca de la colección Patrimony; pero ahora tiene un competidor más clásico, por así decir.

La representación de la luna es la tradicional, con un disco de oro rosa sobre un fondo azul estrellado. Tradicional, pero no por ello menos bonita. A su alrededor se han marcado hitos de la edad de la luna, que como ya sabemos dura exactamente 29 días, 12 horas y 45 minutos. Las indicaciones hacen que sea muy fácil ajustarla. Si es que es necesario, porque en principio sólo hace falta hacerlo una vez cada 122 años. Por cierto que todos los ajustes se hacen desde la corona, sin pulsadores adicionales en la caja.

Digamos por cierto que este avance se ha trasladado al ya existente Day Date: al modificar su calibre 2460 R31R7 para hacerlo más delgado (4 mm nada menos), se ha integrado el mecanismo de ajuste mediante la corona. Más aún, la caja se ha modificado para tener las mismas hechuras que este Moonphase y la misma delgadez de 9,7 mm. Una actualización importante, la verdad.

Esto lo consigue el calibre automático de manufactura 2460 R31L, con 275 piezas y que se mueve a 4 hercios durante las escasas 40 horas que dura la reserva de marcha. Sólo tiene dos pegas el movimiento: como sólo tiene 27,2 mm de diámetro se ve mucho metal y poco calibre. Además el rotor es tan grande que apenas se ve nada de un motor con todos los acabados que exige el sello del Punzón de Ginebra. A cambio, la masa oscilante de oro es una auténtica belleza.

El resultado es un reloj de vestir distinto, con mucha personalidad en la muñeca. A mí me parece que los relojes -incluidos los de vestir- deben estar entre los 40 y los 42 mm de diámetro porque nuestras muñecas no son las mismas que había en los años 50. Ni siquiera las que había en los años 90. Así que los relojes deben con su época, y éste lo hace. El Vacheron Constantin Patrimony Moon Phase And Retrograde Date se ha lanzado tanto en oro rosa como como en oro blanco (con índices, manecillas y disco lunar a juego). Ambos tienen un precio de 43.600 euros, y se pueden encontrar en los distribuidores de la marca. Más información en VacheronConstantin.es.

 



Chopard Mille Miglia 2017: fotos en vivo y precios

 

Hoy termina la conocida como “la corsa più bella del mondo” (la carrera más bella del mundo), que recorre Italia desde Brescia a Roma y vuelta.Y un año más el cronometrador oficial lanza sus Chopard Mille Miglia, con dos modelos: uno en acero y otro en oro.

 

Karl F. Scheufele, presidente de Chopard, en la Mille Miglia 2017

Supongo que todos los seguidores de la marca conocen la pasión del fundador de Chopard, Karl-Friedrich Scheufele, por los coches, hasta el punto que él mismo participa en la carrera italiana. Por eso cada año presenta una nueva versión de los Chopard Mille Miglia.  Y como este año la carrera celebra su 90 cumpleaños uno de los dos modelos lanzados es una edición aún más limitada en oro, sin duda la más interesante de las dos. Analizaremos la versión de acero, que no hay que perder de vista, en la siguiente página.

CHOPARD MILLE MIGLIA CLASSIC XL 90TH ANNIVERSARY

La Mille Miglia nació como una prueba de velocidad y paso a serlo de resistencia. Y en sí misma es un ejemplo de lo que eso significa, porque llegar a 90 años no es cualquier cosa. Para celebrarlo se ha lanzado esta versión en el metal de los ganadores: tiene una caja de oro rosa de nada menos que 46 mm de diámetro. La sensación de tamaño es mayor por la esfera blanca y porque integra una corona muy grande (para poder ser accionada incluso con guantes) y unos pulsadores del cronómetro con forma de pistón, que es lo que requiere un reloj así.

Con 13,12 mm, la altura del reloj es también notable. Sin embargo esa altura le ayuda a estar mejor proporcionado, y desde luego sobre la muñeca se equilibra perfectamente. La verdad es que aunque sea un cronógrafo dudo mucho que alguien se lo vaya a poner para conducir porque el oro rosa está perfectamente pulido a espejo, así que mejor no exponerlo a arañazos. Es un oro rosa muy bonito que de hecho tiende al rojo, sobre todo en el reverso. Las formas clásicas de la pieza están perfectamente logradas. Si a ello le unimos la impecable ejecución de la esfera, estamos ante un reloj que no pasaría desapercibido hace décadas (salvo por su anchura, claro).

La esfera está realizada de tal manera que recuerda a los antiguos diales de porcelana. No lo es, pero el efecto está magistralmente conseguido, y además acentuado por los numerales de estilo retro. Está también impecablemente hecha la “rotura” de arábigos provocada por los registros interiores. Otro buen detalle es haber escrito Horas y Minutos sobre las subesferas del cronógrafo, como aparecía en los antiguos tableros de mandos de los coches. Las subesferas están remarcadas por un borde dorado, al igual que las manecillas. Tanto los numerales como las agujas están impregandos de SuperLuminova con una suave tonalidad azul.

Para animar un reloj aniversario de la carrera que tanto gusta al presidente de la casa Chopard no se iba a conformar con cualquier movimiento, así que ha integrado lo mejor de la casa: el calibre manual cronógrafo flyback L.U.C 03.07-L. Como ya descubrimos cuando visitamos la manufactura (en este artículo), los calibres L.U.C son la gama alta de la casa y reciben toda la sabiduría de sus relojeros, tanto en su desempeño como en decoración.

Está fabricado en alpaca, aleación que permite un trabajo muy preciso y unos biselados extraordinarios. Las piezas más profundas del movimiento están perladas y doradas. Las piezas superiores, las que dan movimiento al cronógrafo, están fabricadas en acero o rodiadas. Además el calibre -que se mueve a 4 hercios y tiene 60 horas de reserva de marcha- ostenta el sello del Punzón de Ginebra, lo que garantiza su nivel de acabados. Y además está certificado por el laboratio COSC como cronómetro.

A pesar de su tamaño el Chopard Mille Miglia Classic XL 90th Anniversary Limited Edition se asienta perfectamente sobre la muñeca gracias a la correcta proporción entre anchura y altura, así como a una buena correa de becerro barenia con un tratamiento especial que con el tiempo va adquiriendo una pátina que acentúa su aire de época.

Como su nombre indica el reloj es una edición limitada. En este caso, y en conjunto con el aniversario que conmemora, solo se harán 90 unidades. Su precio es de 38.420 euros, y se puede encontrar en las boutiques de la casa. En la siguiente página vemos el otro modelo dedicado a la carrera.

 



Patek Philippe Aquanaut 20th Anniversary: el mejor de la familia

 

El Patek Philippe Aquanaut 20th Anniversary celebra el vigésimo cumpleaños del reloj deportivo de Patek simplemente con lo que la manufactura sabe hacer: un reloj impecable en su ejecución y absolutamente arrebatador, distinto a sus hermanos de colección. Vamos a ver por qué.

 

El Aquanaut nació en 1997 con la idea de ofrecer a los clientes de la marca un reloj deportivo pero elegante. Además, gracias a su fabricación en acero y su correa de caucho, el reloj tenía unos precios ciertamente más moderados. Este hecho, unido a una presencia más dinámica y menos “seria” abría la puerta a atraer a nuevos clientes, más jóvenes pero con gusto por las cosas bien hechas.

Sin duda como reloj deportivo ya existía el Nautilus, cuyo 40 aniversario se celebró por todo lo alto el año pasado (aquí está uno de los dos modelos creados para la celebración), pero el Aquanaut venía a insuflar un aire fresco con su presencia más informal, si bien es innegable las herencias estéticas del diseño de Gerald Genta. En 1997 el Aquanaut nació con una caja de 35,6 mm, pero ya el año siguiente se lanzó con 38,8 mm. Diez años después de su nacimiento, en 2007, creció 2 mm hasta los 40,8 mm, subrayando su estilo deportivo. Ahora el Aquanaut 20th Anniversary aumenta su tamaño hasta los 42,8 mm.

Si abres la foto de aquí abajo en una ventana nueva podrás ver a gran tamaño la historia completa del modelo.

Y la verdad es que el aumento de tamaño le ha sentado estupendamente, porque el reloj tiene un aplomo sobre la muñeca mucho más marcado, pero sin perder su aire distinguido (dentro de que sigue siendo un reloj deportivo). Pero como el Aquanaut 20th Anniversary es un modelo de celebración, se ha sustituido el acero original por el oro blanco; de ahí su referencia, 5168G. No es la primera vez que se usado el oro para el Aquanaut, pero sí es la primera vez que aparece el oro blanco.

Por supuesto se mantiene el precioso satinado vertical del bisel, que combina deliciosamente con los pulidos del canto y de la parte superior de asas y carrura. El satinado se vuelve a aplicar en los laterales de manera que el conjunto presenta una panoplia de juegos con la luz que, al surgir de la superficie de oro, resulta particularmente atractivo y refinado. Y además el reloj sigue manteniendo su hermeticidad de 120 metros.

Hay que recordar que un Aquanaut es una persona -normalmente un científico o un académico- que permanece bajo el agua respirando a la presión ambiental al menos 24 horas. Es lo que se conoce como “buceo de saturación”. Por tanto la conexión del modelo con el agua es muy clara, y el uso de la correa de caucho perfectamente justificada.

Y, por lo mismo, el nuevo color azul le queda perfecto. Más aún, parece que es el color que tenía que haber estado siempre ahí. Porque además no es un simple color azul, sino que está hecho en degradado, de tal manera que es más claro en centro y en los bordes de la esfera es prácticamente negro. El resultado no es sólo excelente, es que para mí es el mejor que he visto (¡y mira que estaba enamorado del marrón!).

El degradado realza las curvas de la esfera, potenciando su estilo deportivo. Sobre ella destacan los ya conocidos numerales arábigos  y las manecillas de bastón, todos impregnados de SuperLuminova. A las 3 horas, como siempre, la ventana de fecha. En el caso de este Aquanaut 20th Anniversary, al haber crecido dos milímetros la ventana ya no está tan el borde de la esfera, pero aún así queda perfectamente integrada.

Ello es porque el calibre utilizado es el mismo 324 SC que ya incorporaba el 5167A (40 mm) desde 2008. Es un movimiento de 3 agujas con importantes argumentos para mantenerse ahí: automático, -3/+2 segundos al día, volante Giromax y espiral antimagnético Spiromax, además del sello de calidad de Patek Philippe. Todo contenido en un calibre de 27 mm de diámetro y  sólo 3,3 mm de altura, lo que da como resultado un reloj deportivo muy delgado: 9,2 mm.

En resumen este Patek Philippe Aquanaut 20th Anniversary referencia 5168G es, para mi gusto, el mejor de los Aquanaut existentes. Uno de esos relojes que una vez puestos notas como se integra en la muñeca como si lo hubieran hecho a tu medida. ¡Qué gran manera de celebrar un cumpleaños! El reloj tiene un precio de 34.000 francos suizos (aproximadamente 31.000 euros), IVA incluido. Más información en PatekPhilippe.es

 

 



Las exportaciones de relojes suizos crecen por primera vez desde 2015

 

Las exportaciones de relojes suizos en marzo crecieron por primera vez en 21 meses, poniendo fin -al menos temporal- al declive de ventas de la industria.

 

Nada menos que un 7,5%. Eso es lo que subieron las exportaciones de relojes suizos en marzo, hasta los 1.600 millones de francos suizos. Eso son casi 1.500 millones de euros con el cambio de hoy. El resultado se benefició también de las dos jornadas laborales extra, sin las cuales el resultado hubiera caído un 2,6%.

El aumento de la demanda de relojes de Rolex, Omega y Cartier dieron un impulso a la economía helvética, para la que las exportaciones de relojes supone aproximadamente un 10% del total. La tendencia en Asia parece haber invertido su curva: Hong Kong tuvo un crecimiento sobre el año pasado de un 18,1%, poniendo fin -por ahora- a las vertiginosas caídas de los últimos 25 meses.

En Estados Unidos el crecimiento fue del 15,6%, aunque su tendencia a medio plazo es claramente negativa. Aunque las exportaciones de relojes suizos a Japón creció un 8,3%, el país sigue la misma tendencia negativa que E.E.U.U. También aumentó el turismo chino en Europa, mientras que el consumo interno creció nada menos que un 37,7%.

En Europa el Reino Unido sigue siendo el motor del lujo, con un crecimiento del 6,4%. A ello contribuye por un lado la debilidad de la libra, que hace más atractiva si cabe la capital británica. Pero también los atentados en Francia, que desvían a los turistas hacia Londres.

Aunque los metales preciosos siguieron su caída en marzo, otras categorías tuvieron un crecimiento notable: el acero subió un 12,5% y los bimetales un 15,1%, mientras que los otros materiales pegaron un salto del 49% positivo.

Las exportaciones de relojes suizos entre 200 y 500 francos (precio de exportación) crecieron por encima del 20%. Los productos por debajo de los 200 francos disminuyeron levemente su valor (-2%), pero con mayores volúmenes (+6,2%). Los relojes por encima de los 500 francos aumentaron acordes con el crecimiento general.

Las acciones del Grupo Swatch y de Richemont se han disparado esta semana, a la espera de nuevos datos de exportación. En concreto las acciones del Grupo Swatch casi llegan a los 400 francos suizos. Es la primera vez desde mediados del 2015. Esperemos que la tendencia se mantenga y podamos hablar de una mejora generalizada y, por encima de todo, continuada.

Foto de Katarzyna Kos

 



Greubel Forsey Balancier: la sencillez complicada

 

Greubel Forsey son los reyes del tourbillon y sin embargo últimamente están presentado relojes mucho más sencillos que sin embargo conservan los genes de la manufactura. Uno de ellos es el nuevo Greubel Forsey Balancier, presentado en la feria de Baselworld 2017. Vamos a ver en qué consiste y su precio.

 

Dobles e incluso cuádruples tourbillones, a menudo inclinados en grados nunca vistos antes, alojados en cajas con un nivel de acabado igualadado por muy pocos… Eso es lo que se nos viene a la cabeza cuando hablamos de G B. Y sin embargo, como decía arriba, lleva un tiempo presentando relojes con una presencia mucho más austera. En 2015 vimos aquí el Tourbillon 24 Seconds (que ganaría el máximo premio del GPHG) y el año pasado fue el Signature 1 (que vimos en vivo aquí). Así que el Greubel Forsey Balancier no está solo en la búsqueda de la más alta cronometría pero con una faz más limpia.

El reloj sigue siendo un Greubel Forsey, de eso no cabe duda. Sobre todo porque en el lateral luce la tradicional protuberancia que caracteriza a los relojes de la marca. Está fabricada en oro y tiene un diámetro bastante contenido para lo que suele ser la casa: 43,5 mm, con una altura de 13,94 mm. Luce un bisel pulido y graneado vertical en los laterales. Como también es norma en la casa, el “riñón” de la caja a las 7 horas tiene una apertura a través de la cual se puede mirar aquella pieza que esté más cerca del zafiro.

Y en este caso lo que se ve es la pieza que da nombre al reloj: el volante (balancier en francés). Como no podría ser de otro modo, este volante se ha diseñado en la manufactura. Mide unos poco habituales 12,60 mm de diámetro y presenta 6 tornillos reguladores, oscila a 21.600 alternancias/hora y, claro, se puede parar para ajustar correctamente la hora. Lo sujeta un puente con el nivel de pulido de la casa, que es inigualable.

Está alojado en el lateral de una esfera realizada en alpaca en que las superficies -ya sean rectas o curvadas- se han pulido para obtener un lustre uniforme, con los biselados perfectamente ejecutados. Los grandes puentes están escarchados y punteados, y sobre ellos se mueven las manecillas de horas, minutos y segundos, azuladas y pulidas. También la de reserva de marcha, que es la única complicación que incluye este Greubel Forsey Balancier.

Curiosamente el movimiento no es visible, y está cubierto por una placa con una profusa literatura grabada a mano. El trabajo aquí del artesano es descomunal, pero yo creo que hubiera sido preferible dejar a la vista el calibre manual del reloj.

En resumen, el Greuble Forsey Balancier es un canto a los elementos básicos de la relojería: mostrar la hora de la manera más exacta posible. Y lo hace con una presencia elegante y a la vez con la singularidad que tienen todos los relojes de la manufactura. Es una edición limitada que sólo se podrán atar a la muñeca (con una correa de aligátor) 33 afortunados. Para ello tendrán que pagar el precio de 205.000 francos suizos (aproximadamente 190.000 euros) más IVA. Para lo que son los precios de la casa, no está mal. Más información en GreubelForsey.com.

P.D.: Las dos fotos en vivo del reloj son de Emmanuel Jutier, Regional Sales Manager de Greubel Forsey, a quien agradezco que me las haya cedido.



Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined. Fotos en vivo y precio

 

Chopard sigue con paso firme su política de vender relojes que saben combinar máxima calidad con lujo y conciencia social. Y además este Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined añade una estética única.

 

Lo voy a repetir una vez más: Chopard es una de las marcas de alta relojería cuyo reconocimiento no se corresponde con los méritos que tiene, que son muchos. Este Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined es un buen ejemplo de cómo hacer un reloj de vestir comme il faut pero que sin embargo se distingue claramente de los demás. No es de extrañar que el reloj tenga el nombre añadido de “Twist”, porque es verdad que le da una vuelta al concepto de reloj formal.

En 2015 salió la primera versión del L.U.C XPS QF Fairmined (esta) que era mucho más formal que la que vemos hoy. Aunque aquel era sin duda un relojazo, Chopard ha cambiado algunas cosas para acentuar su capacidad de seducción mediante una presencia más sólida.

La caja ha aumentado medio milímetro su diámetro, pasando totalizar 40 milímetros. Su altura sigue siendo perfecta para no entrar en discusiones con los puños de camisa: 7,20 mm. El bisel está pulido a espejo al igual que el reverso, mientras que las caras verticales y el espacio entre las asas está satinado. Pero lo que destaca es la corona, que se ha agrandado -la anterior era demasiado pequeña- y se ha desplazado a las 4, acompañando el movimiento en rotación de la decoración del dial.

La delgadez de la caja se debe al calibre L.U.C 96.09-L, que aún siendo automático tiene una altura de sólo 3,30 mm. Y es que el movimiento integra un microrrotor de oro (variante en la que Chopard es experta) que reduce la altura total. Se mueve a 4 hercios y aporta 65 horas de reserva de marcha gracias a sus dos barriletes. Ostenta la exigente certificación de la Fundación Qualité Fleurier, lo que implica que también tiene la certificación COSC. Para ver lo que significa el sello Qualité Fleurier -la QF en el nombre Chopard L.U.C XPS QF Fairmined- sólo hay que leer la entrada sobre mi visita a la Manufactura Chopard.

Por supuesto la reina de esta fiesta es la esfera, con ese dibujo en rotación que está inspirado en el aspecto que tiene una pepita de oro al ser extraída. Sobre su color pizarra resaltan los nuevos índices con forma de diamante, muy habituales en los relojes de Chopard (por ejemplo). Se han recuperado también las tradicionales manecillas de Chopard que todos asociamos con el Art Deco y el edificio Chrysler, pero que la casa llama Dauphine-fusee; es decir, “delfín-cohete”.

Otro giro en el diseño y sin duda el gran objeto de debate es el pequeño segundero. Se ha desplazado hasta las 7 y además se ha remarcado con un un guilloché circular que rompe la continuidad de la esfera y crea asimetría con la corona a las 4. Choca ver en un reloj de vestir (lo opuesto a las locuras de diseño) una licencia estilística como esta, pero eso es precisamente lo que busca la casa: que el Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined sea distinto a la vez que distinguido.

El segundo elemento añadido es el texto debajo del tradicional L.U. Chopard. Para mí sobra, pero como he dicho muchas veces la industria relojera suiza tiene esta pasión por escribir en la esfera cosas que el dueño del reloj ya sabe, por si se le olvida qué reloj ha comprado. Lo que menos me gusta es el símbolo de Qualité Fleurier: no pega con lo que significa la institución y, sobre todo, no consigo evitar que me recuerde al antiguo logotipo de Caja de Madrid (a éste me refiero). Pero, como en todo, es cuestión de gustos.

Por último, el reloj se ajusta al brazo de su afortunado poseedor con una correa negra de aligátor cosida a mano. El Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined es una edición limitada a 250 unidades que hay que buscar en las boutiques de la marca (la de España está en Madrid, en la calle Serrano). Tiene un precio de 18.210 euros. Más información en Chopard.es.

 



En la muñeca: Ulysse Nardin Grand Deck Marine Tourbillon

El Grand Deck Marine Tourbillon de Ulysse Nardin es uno de los relojes que más me han gustado de los últimos años, y sin embargo se me había pasado traerlo a portada. Un fallo inexcusable que voy a compensar con fotos en vivo y precio de esta delicia relojera.

 

El Grand Deck Marine Tourbillon viene a engalanar la lista de excelentes relojes marinos de la marca, que lleva el mar en su genoma: Ulysse Nardin creó su empresa relojera en 1846 para construir precisamente -y nunca mejor dicho- cronómetros marinos. Su dedicación a conseguir la máxima exactitud está refrendada por el Observatorio de Neûchatel, donde desde 1846 a 1975 Ulysse Nardin presentó 4.504 cronómetros marinos para ser comprobados. El 95% de ellos (4.324) obtuvieron el certificado, una cantidad y un porcentaje difícil de igualar.

Sus cronómetros marinos tienen todos un aspecto muy formal (aunque muy atractivo a la vez), como se puede ver en este Marine Chronometer Annual Calendar del año pasado. Por eso  es tan llamativo y tan atractivo el Grand Deck Marine Tourbillon: sin abandonar la medida exacta del tiempo, la manufactura nos ofrece un homenaje al mundo del velero con la reproducción de una cubierta (deck, en inglés) de un yate. El casco de esta nave es de oro blanco con un diámetro de 44 mm y, como todos los barcos (y los relojes de Ulysse Nardin), lleva en el lateral una placa que lo identifica.

En la superficie del yate nos encontramos con elementos habituales en estos barcos: hay cuatro cabrestantes por el que se desliza un cordaje que mueve una botavara, de la que hablaré luego. El suelo está hecho de madera (de teca, creo yo, aunque UN no lo especifica), y los detalles están tan cuidados que incluso hay, alrededor de toda la esfera, unas barandillas para agarrarse. Me encanta.

Los nanotubos que se mueven entre los cabrestantes también son un guiño al mundo marino, ya que están fabricados en Dyneema, que es de facto el material estándar usado ahora en la fabricación de maromas para barcos. Es capaz de soportar 15 veces la tensión del acero o 4 veces la de la mejor fibra de aramida; es ligero, flota, no es tóxico, soporta los rayos ultravioletas y sólo rompe cuando la temperatura es inferior a los 150 grados bajo cero. No es de extrañar que se use incluso en la fabricación de chalecos antibalas.

Esos tubos son los encargados de mover la botavara de aluminio azulado, que es en realidad la manecilla retrógrada de los minutos: cuando se consumen la hora la manecilla vuelve tranquilamente hasta el inicio en una transición que da gusto ver, suave y sin trepidaciones.

La botavara se desliza sobre un cristal de zafiro azulado y translúcido, en el que los minutos están impresos en lo que parece una manera deslavazada. Es, en realidad, otro recuerdo marino, una referencia a cómo se plasman las brazas de profundidad en las cartas náuticas, que obviamente no mantienen ninguna regularidad. Se puede ver un ejemplo aquí, que incluso utiliza para los números un tipo de letra muy parecido al del Grand Deck Marine Tourbillon.

Bajo el ancla que sirve de logotipo a Ulysse Nardin -y que por cierto es la antigua, porque en el actual está recta- aparece una gran ventana para la hora compuesta por un doble disco. Como el movimiento de retorno de la manecilla horaria es lento, ajustar la hora a base de avanzar los minutos sería tedioso, así que el Grand Deck Marine Tourbillon integra en el calibre UN-630 un pulsador para el ajuste rápido. El pulsador está recubierto por el mismo caucho azul que rodea a la corona. El caucho tiene una doble función: hace aún más elegante al reloj y además favorece la operación (del pulsador y de la corona) porque asegura el agarre.

El calibre no le va a la zaga en belleza al resto del reloj. Hay un claro placer estético en ver un artefacto compuesto sobre todo de ruedas engranadas -que apelan a nuestro idea básica del funcionamiento de una máquina-; además la disposición de estas dentro del calibre es particularmente atractiva, con un contraste entre color dorado y metálico muy conseguido. Se nota la mano de Christophe Claret en el diseño del movimiento. El UN-630, de cuerda manual, integra dos barriletes: uno se encarga de alimentar la complicación y el segundo de mantener la correcta isocronía. Opera a 3 hercios y mantiene la marcha durante 48 horas.

Pero el calibre también añade un tourbillon volante que se sitúa a popa, decorado con un botón lacado con el ancla de la casa y encargado de marcar los 60 segundos de cada minuto. La verdad es que el juego de azules de la esfera no puede ser más perfecto. No se puede ser más náutico sin ser un reloj marino al uso.

El reloj se ata a la muñeca con una correa azul de aligátor acompañada por un cierre plegable también en oro blanco. A pesar de su presencia delicada el reloj sigue siendo sumergible hasta 100 metros, fiel a su linaje. Puesto sobre la muñeca el reloj es llamativo, elegante y provocador. Desde luego no tiene vocación de pasar desapercibido, pero resulta un verdadero placer llevarlo y mirarlo (y sí, también enseñarlo). Sólo 18 personas podrán disfrutar de él, porque esa es su limitada producción. El precio del Ulysse Nardin Grand Deck Marine Tourbillon en oro blanco es de 282.350 eurosque ojalá yo pudiera pagar. Por cierto que acaba de anunciar también una versión en oro rosa cuyo precio es de 272.250 euros, pero por ahora no va a llegar a España. Más información en UlysseNardin.com.

Versión en oro rosa

 



En la muñeca y en el oído: Chopard L.U.C Full Strike

 

En estos tiempos difíciles para la relojería (alta y baja) es refrescante y esperanzador ver que hay casas que se lanzan a crear productos realmente innovadores incluso dentro del mundo de las altas complicaciones, donde parece que nada se puede inventar. Y no me extraña que la novedad de la que hablamos hoy venga de una manufactura como Chopard, que se dedica a hacer altísima relojería a la chita callando. Señoras y señores, el Chopard L.U.C Full Strike en toda su gloria.

 

Y no es un Full Strike cualquiera: es el que lleva el propio Karl-Friedrich Scheufele, copresidente de Chopard. Así que no estamos hablando de un reloj de “carnet ATA” (las colecciones de muestra que tienen las marcas para enviarlas de un lado a otro), sino un reloj vivido y sentido.  E impoluto, a decir verdad. Es lógico que el Sr. Scheufele lleve un reloj así porque él es el impulsor de las creaciones relojeras de la casa, nacidas del profundo amor que siente por este arte y ciencia. Eso explica también que a menudo le veamos con un Ferdinand Berthoud FB 1 como los que vimos aquí, ya que son otra gran creación relojera concebida, nacida y crecida gracias a él.

Y precisamente por su pasión relojera este reloj no es simplemente una unidad funcional, que sería lo normal. Es un reloj que ha pasado todos los controles de la casa en cuanto a precisión cronométrica (el famoso certificado COSC) e incluso el ostenta el Sello de Calidad del Punzón de Ginebra, que evalúa tanto aspectos técnicos como estéticos. Es decir, yo también lo haría, qué caramba: es mi empresa, mi idea, mi reloj… pues quiero lo mejor, aunque sea más caro. ¿O no? Esto tiene una ventaja añadida: siendo seguramente el único ejemplar que va a pasar por España (que no tenga un propietario final ya designado, quiero decir), hemos podido ver hasta los más pequeños detalles decorativos, que suelen estar reservado para las unidades a la venta.

En la foto de aquí arriba se pueden ver entre la abundante literatura grabada en el reverso del reloj y de izquierda a derecha, la inscripción Chronometer (que sólo pueden llevar los relojes que han pasado las pruebas del laboratorio COSC -que ya vimos en el reportaje sobre mi viaje a la Manufactura Chopard), el Sello del Punzón de Ginebra, el de L.U.C -que testimonia que el calibre L.U.C 08.01-L es de manufactura y con las mayores exigencias propias de precisión y acabado- y por último el sello “Fairmined”, que garantiza que el oro utilizado para la construcción de la caja proviene de comercio justo, una iniciativa que la manufactura puso en marcha en 2014 y de la que se sienten legítimamente orgullosos.

Y además el reloj es perfectamente ponible: la caja tiene un diámetro de 42, 5 mm por 11,55 mm de alto. Hay por ahi relojes de tres agujas que son más altos que éste, cuyo calibre tiene 533 componentes. Así de bien hacen las cosas en Chopard y así de bien está hecho este Full Strike. Mezcla superficies pulidas y carrura satinada, una combinación elegante que siempre acierta. La poderosa corona alberga el pulsador que pone en marcha el mecanismo de sonería, con el logotipo de los movimientos L.U.C.

La esfera del reloj está parcialmente calada, lo que le da una presencia única, muy distinta de la imagen que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en relojes con repetición de minutos (o sonería en general).  Es especialmente llamativo cómo han desaparecido las indicaciones horarias desde después de las 7 hasta casi las doce para poder admirar los enormes martillos. Afortunadamente el borde exterior de la esfera es una minutería de ferrocarril, lo que ayuda a que la lectura de la hora, cuando las manecillas se aventuran en ese abismo de maquinaria, sea precisa.

La verdad es que el conjunto de los martillos con los grandes numerales romanos, tan típicos de Chopard, crean una presencia muy poderosa, acentuada por las manecillas Art Deco (también irrefutablemente Chopard). A las tres una franja satinada subraya el doble indicador de reserva de marcha, que corresponde a las dos cargas del Full Strike: uno de los barriletes acumula la reserva de marcha del reloj, que se carga dando cuerda de la manera tradicional. El otro barrilete conserva la energía de la sonería, enrollando el muelle simplemente dando cuerda en sentido contrario a las agujas del reloj. Esta es una diferencia esencial con otros relojes de este tipo, ya que tradicionalmente al accionar el gatillo o pulsador de los relojes tradicionales se enrolla el muelle lo necesario como para que, al soltarlo, pueda mover los martillos el número suficiente de veces como para poder dar incluso la cadena más larga (las 12:59). Por tanto para repetir el proceso hay que volver a enrollar el muelle.

Con el Full Strike se puede repetir la cadena de sonidos más larga hasta 12 veces, algo nunca visto en un reloj de pulsera (que yo sepa). De ahí que tenga su propio indicador de reserva de marcha, con una manecilla en acero azulado deslizándose por por un segmento también azul.

¿Y que ocurre si, como en la foto, la reserva de marcha está agotada -o casi-? Nada. El Full Strike tiene una protección de seguridad que impide que el funcionamiento de la sonería si no tiene suficiente energía. Éste es el primero de los elementos de seguridad, pero hay dos más: se ha añadido un mecanismo que evita el arranque de la complicación si el embrague no está acoplado del todo (algo que ocurre más fácilmente en los repetidores de gatillo), y otro que evita que se pueda disparar la sonería cuando se está cambiando la hora. De esta manera el reloj está protegido de los problemas que más habitualmente hacen que el reloj tenga que pasar por el servicio técnico.

Y ha llegado el momento de escucharlo. Como ya expliqué cuando se lanzó el reloj, lo más particular del Chopard L.U.C Full Strike es que el cristal de zafiro no sólo cubre la esfera sino que se prolonga hasta la base de la caja, de manera que los martillos golpean sobre el zafiro, no sobre las habituales varillas metálicas. Por ello, como hay que hacer más fuerza para que suene el reloj, los martillos son más grandes de lo habitual. Chopard afirma que ha golpeado 1,5 millones de veces el cristal con los martillos y no se ha roto. Para hacernos una idea eso es como hacer sonar la 1 menos un minuto 45.454,5 veces. Es decir, repetir la secuencia 124 veces cada día durante un año. No parece que haya que preocuparse por la resistencia del zafiro, creo yo… Por si acaso, Chopard ha patentado la estructura.

El resultado es excepcional. Es el sonido que oímos cuando golpeamos una copa de cristal de Bohemia con un metal. Un timbre a la vez delicado, duradero y sorprendentemente potente. Vamos a escucharlo tal cual lo grabé con móvil Lumia. Aunque todos los móviles originarios de Nokia son famosos por sus buenos micrófonos, no deja de ser un móvil, así que hay que imaginarse que el sonido en vivo es aún más conmovedor.

¿A que sorprende? Pues después de oírlo unas cuantas veces te das cuenta de que hay algo que no se oye: el regulador. Es completamente silencioso y ni siquiera se oye el clic final, habitual cuando acaba la secuencia sonora. No es por señalar con el dedo, que es de mala educación, pero hay por Horas y Minutos unos cuantos ejemplos de repetidores de minutos que, puestos al lado de este Full Strike, resultan dolorosamente ruidosos.

El color de este oro de comercio justo es particularmente sobrio y cálido, nada ostentoso. La correa de aligátor, certificada por el CITES (el organismo internacional para la protección de especies en peligro) resulta excepcionalmente cómoda, y se fija cómodamente a la muñeca con la hebilla de oro. Pocas pegas se le puede poner a un reloj como el Full Strike, salvo la lejanía que su precio tiene de nosotros, pobres mortales: 265.000 francos suizos (aproximadamente 246.700 euros). El único consuelo es que sólo hay 20 unidades por lo que no creo que nos vaya a dar envidia desde una vitrina: seguro que están todas las unidades ya asignadas, o casi. De ahí el privilegio de haber podido tener uno en la muñeca, y de haber inmortalizado su sonido. Más información en Chopard.es.



Los 60 segundos de Rolex en los Oscars: otro éxito de la marca

Como supongo que nadie ignora, el domingo por la noche se celebró la esperada ceremonia de entrega de los Oscars. En lo que a nosotros concierne esta ceremonia marca el inicio de la presencia de Rolex en los Oscars como patrocinador, y para celebrar la ocasión creó un anuncio de nada menos que de 60 segundos resumiendo parte de sus apariciones en películas.

 

Goldfinger, 1964

Ver a Rolex en los Oscars resulta tan natural que parecería que estado ahí en todas las ediciones. Rolex inventó el marketing de relojes (bueno, casi podríamos decir que inventó el Marketing, con M mayúscula) y siempre ha tenido un ojo impecable para elegir qué eventos esponsorizar y con qué nombres relacionarse. Por ejemplo su patrocinio del tenis, perfectamente asimilable a sus rasgos de elegancia y por supuesto de precisión (aquí vimos su por ahora última gran aparición en este deporte). Por eso todo el mundo se sorprendió cuando pasó a ser imagen de la Fórmula 1, pero fue un golpe de genio porque la exposición es máxima sin grandes exigencias a cambio: mientras que Omega ha desarrollado (y sigue haciéndolo) excelente tecnología para medición de competiciones de la que se siente justa y merecidamente orgullosa, tal como vimos aquí y aquí, la sola presencia del nombre de Rolex y quizá un reloj convencional en la pista le sirve para que le atribuyan ese intangible de “la máxima exactitud necesaria en un evento deportivo”. No se puede lograr más con menos.

Ahora la marca coronada ha decidido esponsorizar otro acontecimiento global: los Oscars. Y por supuesto nuevamente le va que ni pintado, porque dónde mejor para encontrar un Rolex que entre el mundo del glamour y la fama en el que además se entregan muchas estatuillas que provocan innumerables momentos de felicidad. Asociar todo esto con una marca de relojes no tiene precio (bueno, seguro que lo tiene y seguro que exorbitante), y Rolex ha dado nuevamente en el clavo haciéndose con ello. Probablemente ha hecho crujir los dientes de envidia a más de una marca competidora, porque ver a los Rolex en los Oscars significa que los Oscars se van a asociar a partir de ahora con los Rolex y con nadie más.

Para remarcar aún más la idea de la toma de posesión de la marca, Rolex lanzó un montaje de 60 segundos con momentos de distintas películas en las que aparecen e incluso se nombran sus relojes. Así podemos ver a Peter Sellers, Paul Newman, Bill Paxton (triste y repentinamente fallecido el sábado) o Harrison Ford, entre otros, llevando un Rolex. Pero lo más llamativo es que no llevaban los relojes porque estuvieran patrocinados por la marca, sino que los llevaban ellos (y ellas) por su propio gusto.

Fotograma de Argo – 2012

Por supuesto no están todas las apariciones porque entonces no sería un vídeo de 60 segundos sino de 60 minutos. Por ejemplo aquí arriba vemos un fotograma de Argo, que en 2013 ganó el Oscar a la mejor película. Y, salvo el Casino Royale y Peter Sellers de 1967, no hay nada de James Bond (ni siquiera este Casino Royale se puede considerar una auténtica película de James Bond). Seguramente será un problema de copyrights. Sí es gracioso cómo en Apollo XIII, en la que como sabemos todo el protagonismo -merecido e históricamente cierto- se lo lleva el Omega Speedmaster, el vídeo ha conseguido colar un Rolex GMT Master.

En definitiva: Rolex en los Oscars es otro indudable acierto de la marca, que una vez más y de manera discreta hace saber quién manda en todo esto. Os dejo a continuación el vídeo para que podáis echar un rato tratando de averiguar qué películas y qué actores aparecen. Más información en la web dedicada de Rolex.com.



Brian Lavio, nuevo General Manager de Audemars Piguet Iberia, lleva un reloj histórico

Audemars Piguet Iberia tiene un nuevo Country General Manager. Su nombre es Brian Lavio y, cuando estuve hablando con él, me di cuenta de dos cosas: una, su extraordinaria afabilidad; dos, que su reloj personal es un interesantísimo modelo histórico de la marca: el Star Wheel. Vamos a conocer un poco más de ambos.

 

Brian Lavino fue nombrado Country General Manager de Audemars Piguet Iberia el día 1 de enero de 2017, que no es una mala manera de comenzar el año. Habla perfectamente español, con un suave acento italiano que hace más musical nuestro idioma. Según dice la nota de prensa oficial, “laureado en Marketing y con un MBA en gestión de marcas de lujo, Brian llega a Audemars Piguet con toda su pasión y espíritu emprendedor aprendidos de la creación y lanzamiento de empresas propias en el mundo del automovilismo y de lujo.

En 2014 su camino se cruza con Audemars Piguet gracias a su actividad de consultoría con importantes marcas de lujo. «Creo en la versatilidad dentro del entorno de los negocios y en la habilidad de cambiar adaptándose a las necesidades que dicta el momento, captando con rapidez el nuevo rumbo y tomando decisiones con la agilidad que la velocidad de estos nuevos tiempos dicta».

Desde ese momento Brian Lavio se ha ocupado como Brand Manager de varios mercados europeos y desde 2016 de toda la coordinación de ventas y marketing de la región. «Audemars Piguet es una empresa como pocas en el mundo. El espíritu familiar y el dinamismo que se respira fueron los principales factores que me hicieron dejar todo para dedicarme a la marca al 101%»”. Lo que no dice la nota es que además en su juventud Brian fue piloto de coches de carrera y derallies, una experiencia que le llevaría a fundar en 2010 la empresa Ellegy para la difusión del GT Open y European F3 Open.

El pasado jueves tuve la ocasión de hablar con él un rato y me di cuenta de que por encima de su amor por Audemars Piguet está su amor por la relojería, por todo lo que significa el arte y la ciencia tras ella. Prueba de ello es el reloj que lleva, que no es el calendario perpetuo que aparece en la foto oficial -y que vimos en vídeo en este artículo-. Es un Star Wheel nada menos. Parece que Audemars Piguet es sólo Royal Oak, especialmente porque en los últimos años es casi lo único que sobre lo que hace hincapié, pero la realidad es que la manufactura de Le Brassus es un maravilloso pozo de sabiduría relojera con una ingente cantidad de modelos creados a lo largo de sus 142 años de vida, muchos de los cuales sus seguidores -y los que no lo son tanto pero les gusta la relojería- estarían encantados de verles de nuevo en el catálogo de la marca.

STAR WHEEL

El Star Wheel de Brian Lavio

En 1989, tras ver un artículo en el Journal Suisse de l’Horlogerie sobre un reloj del siglo XVIII que no usaba manecillas para dar la hora sino tres discos rotativos que a su vez rotaban sobre un eje central, Audemars Piguet comenzó el desarrollo de un reloj -esta vez de muñeca- con el mismo mecanismo. Tras 18 meses de desarrollo se presentaba un Jules Audemars automático con tres finos  y trasparentes discos rotativos de zafiro, cada uno con cuatro numerales y una flecha sobre cada uno de dichos numerales. Los tres se movían sobre una rueda central que hacía una rotación completa cada tres horas.

Según gira, la rueda coloca el numeral de la hora a lo largo de un arco graduado de 0 a 60, de manera que las pequeñas flechas señalan los minutos. Una vez cada tres horas los tres discos transparentes realizan un cuarto de giro, de manera que también giran los numerales horarios. Y si hasta ahora no se te había venido a la cabeza la casa Urwerk y sus satélites horarios, es buen momento para que lo recuerdes.

Es una manera a la vez complicada, elegante y original de mostrar la hora. El de Brian Lavio es una de las versiones que Audemars Piguet produjo: un modelo decorado con hojas de acanto grabadas que apareció el mismo año que se lanzó el reloj, cuya primera versión es la que hemos visto en oro amarillo. También se lanzó una versión de bolsillo extraplana y con la misma decoración que el modelo original:

Para el 125 aniversario de la manufactura se lanzó un Star Wheel de bolsillo con dos caras, en una edición limitada a tres unidades. Una cara tenía un calendario que se mostraba al estilo Star Wheel y la otra una esfera tradicional, con manecillas y un pequeño segundero a las 6, y con el bisel con diamantes engastados. Además se lanzó una versión en platino. Y, por primera vez, el Millenary recibió un mecanismo Star Wheel, en edición limitada a 150 unidades: 125 en acero y 25 en oro rosa.

Pero sin duda el Star Wheel más original es el modelo John Shaeffer, cuya forma y nombre vienen de la pieza creada para el industrial John Shaeffer (y que ahora está en el museo Audemars Piguet). Shaeffer se dio cuenta de que su nombre y apellido sumaban 12 letras, así que le pidió a AP que le fabricara un reloj en el que las horas fueran las letras. El reloj que le confeccionó la manufactura, un repetidor de minutos, pasó a denominar a la gama de relojes con esa forma de cojín. Posteriormente se llamaron Tradition, una colección ya extinguida (aunque en relojería nunca se sabe).

El John Shaeffer Star Wheel se lanzó en 1995 en una edición limitada de 40 unidades; cinco en oro rosa, diez en platino y veinticinco en oro rosa. La característica más excepcional de este reloj, sin embargo, y que lo hace una pieza especialmente apreciada por los coleccionistas, es que incluye un repetidor de minutos.

Con la entrada en el nuevo siglo el Star Wheel se dejó de producir, desafortunadamente. Pero como digo, quién sabe si veremos alguna reedición en el futuro. Quedan 8 años para celebrar el 150 aniversario del nacimiento de la manufactura, e imagino que se celebrará por todo lo alto. ¿Quizá sería un buen momento para una reedición del Star Wheel?. Mientras tanto a mí no me queda sino felicitar a Brian Lavio por su nombramiento y desearle la mejor de las suertes. Y de paso alabarle su exquisito gusto a la hora de elegir su reloj personal. Más información en AudemarsPiguet.es.

 



Drive de Cartier amplía su club de caballeros con dos nuevos modelos

El reloj más masculino de la casa parisina incorpora dos nuevos modelos. El Drive de Cartier Moon Phases y el Drive de Cartier Extra Flat consolidan una colección que va camino de convertirse en otro gran clásico de la casa. Veamos las cuatro variaciones y sus precios, con algunas apresuradas fotos en vivo que saqué en el SIHH 2017, donde fueron presentados los relojes.

 

Cuando apareció el Drive de Cartier hubo unanimidad total a la hora de alabarlo como una gran incorporación al mundo del reloj masculino. Más aún, todos pensamos que por fin Cartier lanzaba un reloj que era exclusivamente para hombre, ya que sus otras colecciones siempre han tenido cierta ambivalencia o directamente han querido atraer tanto a hombres como a mujeres, El ejemplo más claro es el Clé de Cartier que presenté en este artículo.

El Drive de Cartier se presentó como un modelo inspirado en el automóvil, pero era una imagen que no necesitaba porque su masculinidad no precisaba de ningún subrayado. De hecho la colección presentada carecía de un cronógrafo, una complicación consustancial con el mundo automovilístico. En realidad fueron modelos mucho más de vestir: un tres agujas (que vimos aquí) y un segundo huso horario, que también tuve la fortuna de poder disfrutar y que presenté en este artículo. Ahora ese lado más formal se ratifica con las nuevas incorporaciones: un fases lunares y un extra plano.

DRIVE DE CARTIER MOON PHASES

Este Drive de Cartier Moon Phases es un tanto sorprendente: si el primer automático presentado era un tres agujas con pequeño segundero a las 6, ahora se ha suprimido el segundero para dejar todo el espacio a la complicación lunar. Esto hace que el reloj sea más estático de lo quizá gustaría, y te hace pensar si no hubiera sido mejor dejar el pequeño segundero o tener un segundero central. Además por primera vez se ha escrito la palabra Automatic, que no se había usado en los demás modelos. Está ubicada precisamente en el registro de la las fases lunares, por lo que imagino que ha sido una decisión estética, para que la esfera no tuviera una aspecto desmayado.

La caja sigue midiendo 40 x 41 mm, lo que le permite tener una esfera con elementos grandes que sin embargo quedan muy bien proporcionados. Se presenta tanto en acero como en oro rosa, y la corona -en cualquiera de los dos metales- está culminada por un zafiro. La fase lunar necesita un ajuste cada 125 años, lo que acredita lo muy en serio que se toma la relojería Cartier: seguramente podría haber desarrollado un módulo menos preciso y sin embargo sus objetivos han sido todo lo exigentes que demanda la alta relojería.

La esfera mantiene la decoración guilloché -tan querida por Cartier- que se ve truncada por la minutería de ferrocarril y que muere contra una franja satinada sobre la que se han pintado los numerales romanos. La hora la señalan dos espadas de acero azulado.

El reloj se mueve gracias al calibre 1904 LU MC, es decir, el calibre base de Cartier -tan probado como fiable- con el módulo correspondiente. Se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 48 horas.

 

DRIVE DE CARTIER EXTRA FLAT

Hay veces que la ocasión a la que acudimos es de rigurosa etiqueta y hay que llevar un smoking o un chaqué (o incluso un frac). En estos casos los puños de la camisa van completamente ceñidos a la muñeca y al único tipo de reloj al que le pueden dar cháchara durante la velada es un extraplano, porque cualquier otro se va a sentir señalado y fuera de lugar. Aquí es donde se va a sentir a gusto el Drive de Cartier Extra Flat, porque sólo levanta 6,6 mm, un 40% menos que su hermano el tres agujas.

Como todos los relojes de etiqueta es sólo un dos agujas, movidas por el calibre manual 430 MC. Este es un calibre basado en el 430P de Piaget, lo que tiene mucho sentido dado el prestigio de Piaget en la creación de calibres extraplanos y porque ambas casas pertenecen al grupo Richemont. Por tanto el trasvase de tecnología entre marcas de una misma familia solo puede verse como un proceso natural. El calibre se mueve a 21.600 alternancias a la hora y tiene una reserva de marcha de 36 horas, demasiado poco en estos tiempos.

El reloj se presenta en versión de oro rosa y oro blanco. Sorprendentemente no hay versión en acero, pero nada indica que no la vaya a haber. Más aún, la versión en oro blanco es una serie limitada a 200 unidades, que seguro va a ser la más solicitada. Ambas cajas son más pequeñas que sus hermanos de colección, ya que miden 38 x 39 mm. Pero la forma de cojín hace que el reloj siga pareciendo más grande de lo que es.

La esfera prescinde del tradicional guilloché y pasa a ostentar una decoración rayos de sol que hace de un modelo supuestamente muy serio y un reloj muy atractivo y sexi. No es de extrañar que para su dueño se convierta en reloj de todos los días e incluso de fin de semana, porque seguro que también le quedan bien unos vaqueros. Habrá que ver si, aparte de una versión en acero, Cartier seguriá expandiendo esta -digamos- subfamilia de Drive de Cartier extra planos con alguna complicación. Desde luego la ayuda de Piaget en este sentido puede ser inestimable.

Yo creo que el Drive de Cartier tiene mucho futuro porque es un reloj muy bien hecho y muy seductor que, por lo que hemos visto hasta ahora, mantiene su fuerte personalidad incluso con la inclusión de complicaciones (que a menudo diluyen el ADN de algunas piezas). La versión Moon Phases tiene un precio de 7.650 euros para la versión de acero, mientras que la de oro rosa se presenta con un precio de 20.600 euros. Por su parte la versión Extra flat tiene un precio de 15.200 euros, mientras que la edición limitada de oro blanco cuesta 16.300 euros. Más información en Cartier.es.



Los maravillosos A. Lange & Söhne Lange 1 Moon Phase, en la muñeca

Aunque fueron anunciados por A. Lange & Söhne como lanzamiento pre-SIHH 2017, no fue hasta que abrió el salón que pudimos verlos en vivo y confirmar lo que ya sabíamos: son una fantástica versión del modelo icónico de la casa. Vamos ver los tres modelos y sus precios.

 

Lange 1 Moon Phase en platino

El Lange 1 Moon Phase pertenece a la familia de lo que yo considero uno de los (muy pocos) relojes perfectos: el Lange 1. Prácticamente no ha cambiado desde que apareció en 1994, salvo un retoque en el bisel y las letras. Aparte, por supuesto, de otra minucia: nada menos que un calibre completamente nuevo que Lange decidió crear porque sí, porque por algo es la número uno y hace estas cosas como el anuncio: porque yo lo valgo. Lo expliqué todo en este artículo. ¿Quiere esto decir que es único Lange que hay que tener en la colección? En absoluto. Lo que quiero decir es que por lo menos hay que tener un Lange 1, y luego todos los demás Lange que se puedan (porque soñar es gratis).

Versión en oro rosa

Y como Lange va completamente a su aire hace difícil lo fácil: elegir un Lange 1 es sencillo porque la perfección no deja margen para dudar, pero como va añadiendo versiones que nunca desmerecen el original cada vez cuesta más elegir con qué perfección quedarte.

Versión en oro blanco

No es la primera vez que vemos una fase lunar en el Lange 1, pero hasta ahora había aparecido siempre en la configuración más grande, la de caja de 41,5 mm de diámetro. Esta medida se utiliza en el Grand Lange 1 (el ejemplo más llamativo es éste) o, sin el Grand, en las versiones con calendario perpetuo. Porque el diámetro tradicional del Lange 1 es 38,5 mm y, en este caso, con una altura de 10,2 mm. El Lange 1 Moon Phase además se ha lanzado en dos oros y en platino para, como digo, complicar aún más la elección.

El Lange 1 Moon Phase mantiene en la esfera la misma proporción áurea de sus hermanos de colección, y por tanto hay que tener mucho cuidado cuando se introducen elementos para no romper el equilibrio. En el caso de las fases lunares era sencillo porque ya existía la subesfera del pequeño segundero, con un tamaño ideal para ubicar allí la complicación. Pero, como es la primera vez que aparece en el icono de la casa, tenía que ofrecer algo más que simplemente la fase lunar.

Ya lleva unos años Lange usando un disco de fases lunares en el que ha incluido 1164 estrellas cortadas a láser, logrando uno de los cielos nocturnos más bonitos del mercado. Pero ahora el disco lunar sirve también para indicar el día y la noche de una manera sencilla, intuitiva y -una vez más- preciosa: la luna no forma parte del disco, sino que se mueve sobre su propio eje. En realidad son dos lunas de oro macizo, aunque sólo se ve una cada vez. La luna va siguiendo su curso normal (con una exactitud tal que sólo se desvía un día cada 122,6 años).

Por detrás se mueve un disco celeste -también de oro macizo- que efectúa una revolución completa exactamente cada 24 horas, para indicar el día y la noche. Así, durante el día se mueve una mitad delicadamente decorada con una gradación de azules, mientras que la noche se indica con el firmamento estrellado que ya he mencionado, en el que además las estrellas brillan menos que la Luna para no quitarle protagonismo. Aquí se entiende mejor:

Este mecanismo tan sencillo en realidad no lo es, ya que necesita de ¡70 piezas! para hacerlo realidad. Están integradas en el nuevo calibre manual de manufactura L121.3 que en total tiene 438 piezas, entre las que destacan el volante excéntrico antichoques con espiral de fabricación propia (Lange es de las pocas casas que fabrican su propio espiral). Oscila a 21.600 alternancias a la hora, con regulación del declive con tornillo de ajuste lateral y muelle en forma de cuello de cisne. Además, por supuesto, de la maravillosa decoración a mano de que disfrutan todos los relojes de la casa.

Si mecánicamente el reloj es excitante, cuando te lo pones la muñeca es para caerse de espaldas de lo maravillosamente bien que queda. Un reloj de 39 mm de diámetro me suele dar la impresión de bordear lo ligeramente pequeño, pero este Lange 1 Moon Phase es perfecto también es este aspecto. Parece que te ha crecido en el brazo, porque tiene una caída impecable y siempre está bien puesto. Es como un traje a medida.

Sin duda la versión más llamativa es la de oro blanco con esfera negra, pero yo me quedo con la de oro rosa o con la de platino. ¿Más tradicionales? Es posible pero, aun gustándome mucho las esferas negras, en este caso prefiero las versiones de tez clara. Pero por favor: ¡que eso no impida a nadie regalarme la versión oscura!

Los Lange 1 Moon Phase tienen unos precios en línea con los que suele ofrecer la manufactura: parecen caros -y sin duda cuestan mucho dinero-, pero cuando valoras lo que ofrecen son siempre de lo mejor en su relación calidad-precio. Tanto la versión de oro rosa como de oro blanco tienen un precio de 39.500 eurosmientras que la versión con caja de platino tiene un precio de  52.000 euros. Los precios pueden variar porque se presentaron con el IVA alemán que es del 19%, pero no creo que cambien demasiado. Más información en A.Lange&Söhne.com.



Audemars Piguet y Rolex, ganadores del Australian Open

 

A los que nos gusta el tenis este Abierto de Australia nos ha resultado particularmente atractivo porque hemos visto resurgir leyendas y sobre todo enfrentamientos que creíamos que no volverían. Además de los deportistas, de las finales han emergido dos claros ganadores: Audemars Piguet y Rolex.

 

En primer lugar, la final femenina. Nuevamente se enfrentaron las hermanas Williams, Serena y Venus. La primera vez que jugaron en Melbourne fue en 1998, llevando trenzas y aparatos bucales, pero muchas han cambiado en estos 19 años: Serena tiene 23 títulos principales y su hermana 7. Venus es la contendiente más mayor que ha jugado la final del Australian Open, con 36 años (uno más que su hermana). Y, de manera increíble, desde que cumplió 30 años Serena ha ganado 10 grandes títulos, a una edad en que la mayoría de las mujeres ya se han retirado.

El partido fue claramente para Serena, que ganó su séptimo Australian Open con un tanteo de 6-4, 6-4, que además le sirvió para volver al número 1 del ranking. Está a un título del record absoluto de victorias (24) aún en poder de Margaret Court -qué ironía, apellidarse “cancha”-.  Y ganó la final llevando en su muñeca un Audemars Piguet, de quien es embajadora.

Pero en esta ocasión no lo ha hecho llevando un Royal Oak Chronograph, como era habitual y como la vimos cuando ganó Wimbledon (en este artículo). Para la final del Australian Open lució un Millenary Rose Gold con bisel de diamantes. Los Millenary es una colección de relojes de caja oval que tiene tanto modelos masculinos como femeninos, aunque son los de mujer a los que más atención está prestando AP estos últimos años. Pero aún así están muy a la sombra de todo lo que sea Royal Oak.

No es desde luego un reloj deportivo, ni tampoco es que a Serena le importe mucho. De hecho para Audemars Piguet es una elección excelente porque le ayuda a publicitar un modelo no muy conocido entre el público. Yo imagino que la decisión de llevar este reloj fue de la propia Serena. Si es así, AP no tiene sino que aplaudir su elección. Y por supuesto felicitarla por ser la mejor tenista de la historia.

ROGER FEDERER

La final masculina del Australian Open fue aún más emotiva, porque nos permitió volver a disfrutar de uno de los grandes duelos de la historia del tenis. Seguramente el mayor enfrentamiento que ha dado este deporte: Roger Fereder contra Rafael Nadal. Dos tenistas que todo el mundo daba por enterrados -incluso ellos mismos no se veían con demasiadas posibilidades- y que sin embargo llegaron, contra todo pronóstico, a la final.

¡Y qué final! Casi 5 horas de batalla épica en la que se vio que no sólo habían resurgido los jugadores míticos, sino que lo habían hecho jugando el mejor tenis que nunca habían jugado. Por supuesto Nadal jugó todo el rato con su Richard Mille RM 27-02 Tourbillon Rafael Nadal (que vimos aquí). Roger Federer jugó sin reloj puesto, también como siempre, pero para la entrega de trofeos sí que se puso uno: el Rolex GMT Master II con bisel azul y negro de Cerachrome. El llamado “Batman”.

El reloj fue lanzado en Basilea en 2013, y fue el primer Rolex con un bisel de Cerachrome bicolor. Y es un detalle importante, porque no son dos piezas de cerámica juntas, sino una sola en la que se ha conseguido dos colores. El proceso es tan complicado que incluso está patentado por Rolex. Además, sobre la superficie pulida se inserta una fina capa de platino para formar los numerales. El bisel se asienta sobre una caja de 40 mm que además acoge el excelente calibre 3186. Todo por un precio de 8.250 euros.

En este caso yo sí creo que el modelo fue “sugerido” por Rolex, porque en las pantallas digitales que rodean las canchas era el modelo que se proyectaba, y en los cortes publicitarios también. Aunque claro, imagino que Roger no le hizo ningún asco cuando se lo dieron. Entre que por contrato había que decir el nombre de Rolex en las retransmisiones, que las pantallas continuamente mostraban el GMT Master II y la victoria de Federer, la exposición de Rolex ha sido máxima. Le ha salido redondo el Australian Open.

Felicidades al que es sin duda (y salvo que milagrosamente Nadal lograra igualar su número de Grand Slams, labor harto difícil a estas alturas) el mejor jugador de tenis de la historia.



Urban Jürgensen Reference 2340: fotos en vivo y precio

 

La mayor parte de los artículos que aparecen en una web de relojes (ciertamente en Horas y Minutos), están ligados a la actualidad, de una forma u otra. Desde luego no es el caso con este Urban Jürgensen Reference 2340, un reloj difícil de ver dado el tamaño de la manufactura y su limitada red de ventas. Pero es que la belleza hay que compartirla.

 

 

UN POCO DE HISTORIA

El árbol familiar de Urban Jürgensen

Este Reference 2340 no es sino la última incorporación (a la espera de lo que veamos en Baselworld) en la colección de una de las pocas manufacturas que han funcionado de manera ininterrumpida desde su fundación. En 1773 Jürgen Jürgensen (que significa “Jürgen, hijo de Jürgen”) creó su primer negocio en Dinamarca tras pasar por Le Locle y trabajar para Jacques-Frédéric Houriet, con cuya hija Sophie-Henriette se acabaría casando.

Jacques-Frédéric Houriet, más chulo que un ocho, y su hija Sophie-Henriette, quien, auque lo parezca, no era jorobada. Cuadro del Musée d’horlogerie du Locle

Fueron su hijo Urban (1776-1830) y su nieto Jules (1808-1877) los que se convertirían en los relojeros más famosos de la familia. Urban estudió con Breguet y con Arnold, y se ganó una gran reputación como teórico de la relojería (escribió en 1804 el importantísimo libro Principios Generales sobre la Medida del Tiempo de los Relojes), además de crear y suministrar cronómetros marinos para la Real Armada danesa. Jürgensen ofrecía una amplia gama de productos relojeros. En palabras de Søren Jenry Petersen, el actual dueño y director general de la empresa, “nuestra herencia es la de unos diseños muy contenidos, clásicos y funcionales, con especial atención a la disposición de las esferas, los guillochés, y a un uso honesto de los materiales y el trabajo artesano”.

Søren Jenry Petersen

La propiedad familiar de la marca terminó en 1912, y desde entonces el nombre más conocido fue el de “Jules Jürgensen”, que en 1936 pasó a manos norteamericanas. En los 80 sus dueños se aprovecharon de la herencia histórica de la marca… ¡para producir relojes de cuarzo! Afortunadamente el relojero y coleccionista Peter Baumberger se hizo con el nombre “Urban Jürgensen & Sønner” y volvió a crear relojes que, estos sí, eran herederos de la sabiduría relojera de la familia original danesa. En 2009 patentó un movimiento con escape de fiador, algo sólo visto en los cronómetros marinos porque el mecanismo es extraordinariamente sensible a los golpes y movimientos bruscos. En mi vídeo sobre los cronómetros marinos de Thomas Mercer (aquí) se puede ver una reproducción del escape. En 2014 la marca pasó a manos de 5 inversores, capitaneados por Søren Jenry Petersen.

URBAN JÜRGENSEN REFERENCE 2340

En realidad el nombre completo del reloj es Jules Collection Reference 2340 WG. Es una colección que por ahora se limita a dos modelos, un tres agujas y fecha (referencia 2240) y el que nos ocupa. La caja es de oro blanco (de ahí el WG del nombre, por white gold) y tiene un perfecto diámetro de 40 mm. Está realizada en tres secciones, culminadas por un bisel convexo y un cristal de zafiro arqueado. Las asas tienen un nuevo diseño para hacerlas más ergonómicas y sobre todo para darles una presencia más contemporánea, sin perder ese gusto por lo exquisito que distingue a la marca.

Uno de los forte de la manufactura, y por tanto también de este Reference 2340 WG, son las esferas. Cuando miramos el reloj nos llegan sin duda aromas de Breguet, pero también de Kari Voutilainen, quien estuvo colaborando con la marca y que, al fin y al cabo, también tiene una clara influencia de Breguet en su gusto por los guilloché, los numerales y las manecillas. Particularmente la manecilla de las horas, con esa forma de manzana hueca  tradicional de Breguet, es especialmente Voutilainen: él también la emplea, agrandando la circunferencia para darle más personalidad.

Pero la decoración de la esfera, llamada grenage, merece ser mencionada también, porque es un proceso que -salvo que esté equivocado- ya sólo usa Urban Jürgensen. El grenage tuvo su origen a finales del siglo XIX y ya está prácticamente abandonado debido a su dificultad y coste, ya que está hecho a mano. Cada esfera comienza con una platina de plata sobre la que se graban los huecos para los numerales y marcadores varios. Dichos bajorrelieves se rellenan a mano con laca, que se hornea para endurecerla. Después se pulen a mano. A continuación se depositan las distintas placas de grenage, compuesto por una mezcla secreta de plata, sales y otros ingredientes. Mediante una reacción electroquímica la superficie toma la textura final, una escarchado finísimo que sin embargo no se impone sobre el resto de los elementos de la esfera. El resultado es refinado, bello y atemporal.

En la siguiente página hablamos de los demás elementos de la esfera y el calibre.



MB&F HM7 Aquapod: fotos en vivo y precios

Uno de los relojes más comentados del SIHH 2017 ha sido, sin duda, el MB&F HM7 Aquapod, el reloj inspirado en las formas de una medusa. Vamos a ver de qué está hecho este cnidario mecánico y cuanto cuesta.

 

Ya sabemos que los relojes de MB&F surgen de los recuerdos de su fundador, Maximiliam Busser, y de todo aquello que le hizo como es. Es esto no es distinto de cualquier artista. En el caso de esta Horological Machine 7 Aquapod leemos en su web que la inspiración le vino de cuando una vez vio una medusa, estando de vacaciones con sus padres. La verdad es que debió dejarle una impresión muy vívida como para que, décadas después, le inspirara este reloj. ¡Y eso que no le picó! Por otro lado se me ocurre que, si tan fuerte fue la impresión, lo lógico hubiera sido que siguiera leyendo sobre los cnidarios y todo esa investigación le hubiera llevado, en su edad adulta, a diseñar el reloj… Pero no, la inspiración vino de esa única vez. Si él lo dice, habrá que creerlo. Siendo un hombre tan interesado en el diseño hubiera tenido más sentido que le hubiera inspirado el Aquatic Pod Suite de Hammacher Schlemmer de principios de siglo, que además es súper chulo. O incluso los conceptos visuales de las naves invasoras de La Guerra de los Mundos de H. G. Wells. Pero cada uno es cada uno, supongo.

Porque la verdad es que si no tienes en cuenta la correa de caucho y te fijas en la caja del reloj -que es al cabo lo que se va a mirar cuando el reloj está puesto- recuerda más a un platillo volante de los años 50 y 60 que a otra cosa. El Aquapod es un reloj de inspiración marina, hasta el punto que tiene un bisel unidireccional  -el anillo exterior del reloj-. Sin embargo no se puede sumergir, porque es hermético sólo hasta 50 metros. ¡Qué decepción! Es decir, por supuesto que nadie va a querer usar el reloj como instrumento de buceo, pero si ni siquiera te puedes meter en la piscina con él… como mínimo es frustrante. Dice MB&F que se debe a que las dos coronoas no van roscadas, pero es una excusa pobre: un Seiko 5 de 200 euros no tiene la corona roscada y es hermético hasta cien metros. Estamos tan acostumbrados al alto nivel de exigencia que siempre supera la marca que esto se me hace un fallo inexplicable.

Pero, si no tenemos en cuenta estos detalles, el reloj es realmente una de esas piezas que comienzan conversaciones. Se presenta en titanio con bisel azul u oro rojo con bisel negro -en mi opinión la versión más bonita-. El bisel, fabricado en cerámica para que no pierda su lustre, se sujeta a la caja gracias a cuatro brazos fijos que dan la rigidez necesaria al anillo. El conjunto tiene unas medidas de  53,8 mm × 21,3 mm. Es decir, enorme. El ancho podría disimularse porque las correas articuladas hacen que la pieza se ajuste bien a la muñeca, pero la altura es insalvable: hay que estar pendiente del reloj porque si no lo vas a golpear contra todo.

 

El reloj es así de alto porque el calibre se ha diseñado como los relojes de bolsillo del siglo XVIII: hacia arriba. Es decir, en los relojes de muñeca normales -e incluso los de bolsillo- todo se hace en horizontal para que el reloj abulte lo menos posible, pero en este caso se ha partido de la base y se ha crecido hacia arriba para culminar el reloj en el tourbillon volante de 60 segundos. Es el mismo tourbillon que vimos en el Space Pirate (en vídeo, aquí), una de las grandes creaciones de MB&F. Verlo funcionar es un verdadero placer -que por cierto me recuerda al Deep Space Tourbillon de Vianney Halter, que también repasamos en vídeo en este artículo-.

De abajo arriba, el rotor, el barrilete, los indicadores de las horas y los minutos y el tourbillon volante van montados concéntricamente sobre un eje central. La energía se transmite desde el rotor, situado en la parte inferior, hasta el tourbillon volante, en la parte superior, mediante una serie de engranajes que, a modo de escalera, permiten que el impulso avance de un nivel a otro. La masa oscilante tiene una fantástica forma de tentáculos de titanio y platino, uno de los mejores diseños que he visto.

Seguimos en la siguiente página.



Lo más destacado del SIHH 2017

El pasado viernes cerró sus puertas el Salón Internacional de la Alta Relojería (SIHH 2017) y es un buen momento para hacer un repaso de lo que más ha llamado la atención, tanto en productos como en empresas.

 

Nuevamente el SIHH 2017 ha crecido en tamaño: 30 marcas, comparadas con las 23 del año pasado y 14 del anterior. No es que me vaya a quejar de ver relojes en un marco tan magnífico como es el del Salón, pero la verdad es que para cuatro días resulta excesivo. De hecho muchas de las marcas independientes tenían un cuarto de hora para su presentación que consumían hablando del producto, no enseñando el producto. Esto es bastante frustrante porque lo que queremos ver es el reloj en vivo, no tanto los vídeos promocionales. Y debe serlo también para las marcas porque la sensación es que el mensaje, sencillamente, no cala.

Grönefeld 1941 Remontoire con esfera personalizada

En este SIHH 2017 hemos visto un interesante movimiento por parte de las marcas, que buscan un realineamiento de sus productos para adaptarse mejor a los difíciles momentos actuales (que ya expuse en este artículo). Así, se ha optado más por materiales y formas que por estrictamente movimientos. Esto tiene sentido porque la mayor parte de quien compra relojes busca un buen producto, a buen precio y de una marca reconocida, pero no está tan pendiente de los movimientos que animan dichos relojes.

Nuevo Piaget Polo S Chronograph con recubrimiento DLC

De hecho no hemos visto grandes propuestas ni siquiera entre los independientes. Entre estos seguramente lo más llamativo ha sido MB&F con su  HM/ Aquapod, un reloj con forma de medusa, y H. Moser & Cie con su Swiss Mad Watch cuya caja está fabricada con queso suizo.

Ha habido dos casas que sin duda han hecho la guerra por su cuenta: Lange, la reina sajona, y Vacheron Constantin. Lo que han presentado en este SIHH 2017 reafirma, por si a alguien todavía no le había quedado claro, que estamos ante las dos mejores casas relojeras del mundo, con diferencia. Y en el caso de VC, al menos este año, aún más porque han presentado 3 relojes con complicaciones astronómicas y 3 con sonerías. Una brutalidad.

Sin duda el Celestia Astronomical ha sido la estrella del salón con sus 23 complicaciones astronómicas: desde las mareas hasta los solsticios y el zodíaco, pasando por la ecuación del tiempo y un calendario perpetuo, por ejemplo. Y encima en un reloj que se puede poner en la muñeca. Espectacular.

También ha presentado tres Metiers d’Art Esferas Celestiales de Copérnico, basados en la teoría heliocentrista y que sirve para mostrar una vez más la excelencia técnica de Vacheron cuando hablamos de decorar esferas. Son una preciosidad los tres.

Además ha presentado un Patrimony Calendario Perpetuo con esfera color antracita. También ha presentado su primera Gran Sonería, la altísima complicación que reproduce un sonido automáticamente cada hora y cada cuarto de hora. También incluye una Pequeña Sonería (sólo suena cada hora) y un repetidor de minutos. Y como remate un modelo con tourbillon y repetición de minutos, con una decoración espectacular.

Lange ha tenido, como todos los años, su producto héroe, el Tourbograph Perpetual Pour Le Mérite, en el que aúna un cronógrafo rattrapante con un calendario perpetuo y el mecanismo de huso y cadena para proveer de fuerza constante al volante. Una maravilla que puesto en la muñeca no hace sino mejorar cada vez que se le mira.

También ha presentado un 1815 con calendario anual y el Lange 1 con indicador de día y noche: aprovecha el disco de las fases lunares para indicarlo. Una solución sencilla y muy bonita.

IWC ha relanzado la colección Da Vinci pero con caja redonda, no con forma de tonel como la conocíamos hasta ahora. Fue en los años 80 cuando tenía forma circular, y la verdad es que los relojes tienen aire muy ochentero. La manufactura hace este año mucho hincapié en los relojes de mujer, pero también ha lanzado relojes con complicaciones.

Da Vinci Tourbillon Rétrograde Chronograph

Jaeger-LeCoultre también ha lanzado relojes de mujer dentro de su colección Rendez-Vous, pero sobre todo una línea Master Control renovada y con precios atractivos que seguro le va a ayudar a llegar a clientes más jóvenes.

Otra sorpresa más que agradable nos la ha dado Baume & Mercier. Le hacía falta conectar con generaciones más jóvenes y lo quiere hacer (y yo creo que con buen criterio) con los Clifton Club, unos relojes de corte deportivo con una buena gama de colores y brazaletes y 100 metros de hermeticidad. Un nuevo contendiente en un difícil mercado, pero con buenos argumentos para triunfar.

Otro hallazgo ha sido el de Montblanc, que ha tomado el vacilante Time Walker, le ha lavado la cara y ha conseguido un reloj renovado, fresco, deportivo, atractivo y a buen precio. Al igual que los Clifton que acabamos de ver, los nuevos TimeWalker pueden dar mucha guerra en el mercado.

Por su parte Piaget está de celebración. Ya anticipamos en este artículo el comienzo de los fastos para celebrar el 60 aniversario del Altiplano y en el SIHH 2017 hemos visto numerosos modelos, preciosos, que seguro que son sólo el anticipo de muchos más.

Por último, Panerai ha presentado el LAB-ID, un modelo realmente único: la caja está hecha de CarboTech, un material que ha había usado antes, pero el calibre también está hecho a base de carbono, lo que le permite prescindir de la lubricación. Es decir, logra el Santo Grial de la relojería.

El Lab ID es una edición limitada a 50 unidades, con un precio de 50.000 euros cada uno y una garantía de 50 años. Como decía un reloj único.

Todos estos modelos -y otros que no se han mencionado- los iremos analizando en el futuro, seguramente mezclándose con los que se vayan anunciando para Basilea. ¡Otro año fructífero!



Pre-Baselworld 2017: Longines Flagship Heritage 60th Anniversary

Ya sabemos que Longines tiene más fondo de armario que el de Narnia y por tanto  siempre tiene algún aniversario que celebrar. Tampoco sorprende que cada reedición que lanza la marca alada sea un éxito. También lo va a ser este Longines Flagship Heritage 60th Anniversary, que será presentado oficialmente en Baselworld 2017, con un buen precio como siempre.

 

Leyendo el nombre Longines Flagship Heritage 60th Anniversary en la portada y por poco perspicaz que se sea es fácil averiguar que la fecha de lanzamiento del Flagship fue en 1957. Ahora nos parece un reloj absolutamente de la época (de ahí su atractivo), y es verdad. Por eso, porque nació en una época en que la gran mayoría de los relojes era así, Longines tuvo que distinguirlo de alguna forma, especialmente si iba a llamar al nuevo modelo “Buque Insignia”. Y realmente se distinguía de los demás relojes: era un cronómetro antimagnético, con espiral irrompible y protección antigolpes. Todo ello en una caja de 35 mm, como era habitual entonces.  Su avanzada tecnología quedaba remarcada por el grabado de la nave almirante en la trasera del reloj.

Modelo de 1958. Fotos de Wristchronology.com

Desde entonces el reloj ha permanecido entre las colecciones de la marca, si bien es verdad que no es la más profusa. El nuevo Longines Flagship Heritage 60th Anniversary viene a compensar esa deficiencia con tres modelos que son vivo espíritu vintage. No es nada nuevo, por otro lado: ya lo hizo en 2014 con los Longines Conquest Heritage que vimos en vídeo aquí.

El Longines Flagship Heritage 60th Anniversary ha actualizado su medida, pasando a un diámetro de 38,5 mm. El tamaño es perfecto porque se adapta mejor a las muñecas de ahora pero sin ser tan grande como para desvirtuar su inspiración retro. Se presenta en acero, oro rosa y oro amarillo. Ya sabemos que desde 2015 las marcas están tratando de volver a introducir el oro blanco y quitarle su estigma de “reloj-hortera-para-presumir”, pero no es menos cierto que, connotaciones aparte, es un metal que siempre ha tenido predicamento entre los usuarios. Y además es históricamente ajustado.

Versión de oro amarillo

La esfera, que al parecer fue elegida por la embajadora de la marca Kate Winslet de un modelo que había en Longines, luce perfectamente clásica. Incluso el uso del calibre L609 (el nombre Longines del ETA 2895/2) queda bien porque, aunque el segundero queda muy al centro del reloj, en realidad lo mismo ocurría en el modelo original. Eso sí, ahora es automático, no manual, y funciona a 4 hercios con una reserva de marcha de 42 horas. La esfera tiene un círculo central finamente graneado y rodeado de una franja satinada, muy elegante. Los índices son facetados con forma de diamante, mientras que en las manecillas Dauphine Longines ha introducido una pequeña tira de SuperLuminova, justo en el vértice de las dos caras de las agujas. Un gran detalle.

Versión de oro rosa

Aunque la marca no nos ha enviado fotos de la trasera, sí nos ha confirmado que las tres versiones del Longines Flagship Heritage 60th Anniversary volverán a tener el grabado de la carabela del almirante, como no podía ser de otro modo. Los relojes se lanzan en edición limitada: tanto la de oro rosa como la de oro amarillo serán sólo 60 unidades, mientras que  la versión con caja de acero tendrá una tirada de 1.957 piezas. Esto ayudará a disminuir la angustia de las tiendas, que a menudo tienen que negar unidades porque no hay suficientes. El precio de la versión de acero es de 1.760 euros;  para las otras dos versiones hay que esperar a Baselworld. Más información en Longines.es.

Versión en acero

 



Moser lanza el Swiss Mad Watch, hecho de ¡auténtico queso suizo!

 

H. Moser & Cie. ha lanzado el que llama el reloj más suizo del mundo, el Swiss Mad Watch, cuya caja está realizado en auténtico queso suizo (aunque no huele). Vamos a ver de dónde viene todo esto y cuánto cuesta.

 

El origen del Swiss Mad Watch es legal: quizá sea una sorpresa, pero la etiqueta “Swiss Made” no significa que el reloj esté “Hecho en Suiza”. A partir del 1 de enero “Swiss Made” para los relojes significa que el 60% de los costes de fabricación deben ser incurridos en Suiza. Esto incluye los de Investigación y Desarrollo, el tratamiento de las materias primas, el ensamblado y la inspección de calidad y certificados. No se incluyen los gastos de pilas, empaquetaje, distribuición o marketing. El 60% no se aplica sólo al movimiento (como ocurría anteriormente, que sólo se pedía que el 50% del coste del movimiento fuera suizo).

Como digo, puede ser una sorpresa. Si nos enteráramos de que el Aceite de Oliva Virgen español tiene en realidad un 40% de aceite de China (como con los relojes) sería un escándalo, pero en realidad es un problema general con los artículos de lujo: el Made in… a menudo se limita a dar el toque final al artículo en ese país, pero todo lo demás se hace fuera. Así que, en ese sentido, el aumentar un 10% va en la dirección adecuada aunque al común de los mortales nos parezca cínico que sea así, sobre todo porque se estima que la etiqueta “Swiss Made” añade hasta un 50% al precio del artículo.

Desde luego a quien sí le ha parecido mal es a H. Moser & Cie., que desde se anunció la puesta en marcha de la ley (que se propuso en 2013 y se aprobó en 2015) ha dicho muy claramente que la ley era insuficiente y hacía más daño que bien, porque venía a sancionar una práctica que en realidad es un fraude. Tal es su enfado que anunció el pasado diciembre que dejaría de imprimir la leyenda “Swiss Made” en sus esferas.

Esta idea ha sido forjada por su Director General, Edouard Meylan, que ha sido siempre muy claro expresando sus opiniones sobre la industria relojera suiza (por ejemplo) y se ha convertido en un auténtico líder, amado por muchos y odiados por otros. Su argumento es: “nuestros relojes son suizos en un 95% No tenemos nada que ver con esta nueva normativa”. Y como señal de protesta ha lanzado el Swiss Mad Watch, un reloj 100% realizado en Suiza. Y para conseguirlo incluso la caja es suiza: está hecha con auténtico queso suizo, un Vacherin Mont d’Or medalla de oro. Pero digamos que el queso no resiste mucho -y además huele- así que Moser lo ha mezclado con itr2, un compuesto cerámico que estabiliza el lácteo para que perdure y no se funda (o te lo quiera morder el perro). Después se pule con el nivel de acabados de la manufactura.

La esfera está hecha en fumé rojo, con unos índices dobles que recuerdan a la bandera suiza. La verdad es que aparte de la broma la esfera está tan bien hecha y es tan atractiva como todos los diales ahumados de la casa. Por dentro se mueve el calibre HMC 327, así que el Swiss Mad Watch es, en cuanto a sabiduría relojera se refiere, otra grandísima pieza de Moser.

El reloj es una pieza única que tiene un precio de nada menos que 1.081.291 francos suizos. La cifra es la fecha de fundación de Suiza, el 1/08/1291. El dinero se utilizará para crear una fundación que ayude a relojeros suizos independientes. El Swiss Mad Watch se ata, como no podía ser de otra forma, con una correa de auténtica piel de vaca suiza.

Si el Swiss Mad Watch es un poquito demasiado -en gusto y en dinero-, hay también una edición limitada a 50 unidades llamada Venturer Swiss Mad, cuya caja de 39 mm es de oro blanco y tiene un precio de aproximadamente 20.000 euros.  Los veremos la semana que viene en el SIHH 2017. Por último, no dejéis de ver el hilarante vídeo creado para el lanzamiento del Swiss Mad Watch. Realmente divertido (incluido el momento en que Edouard se equivoca y en vez de decir Suiza dice Suecia). Más información en Moser.es.



Fotos en vivo y precios del Drive de Cartier Segundo Huso Horario

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El Drive de Cartier Segundo Huso Horario en oro o acero es la versión GMT del Drive de Cartier, la colección que se lanzó el año pasado. Mantiene la misma presencia masculina y elegante del la versión tres agujas pero añadiendo una de las complicaciones más útiles en estos tiempos.

 

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Cuando presenté la versión “sencilla” del Drive, la de tres agujas y fecha (en este reportaje con muchas fotos), decía que me parecía el reloj más indiscutiblemente masculino de Cartier, y ahora que he tenido en la muñeca el Drive de Cartier Segundo Huso Horario me reafirmo en lo que dije: me parece un grandísimo acierto de la casa francesa. La forma de la caja es perfecta para no repetir la circunferencia y por tanto diferenciarse de los muchos relojes de hombre que hay, y que la forma de cojín le dota de un espíritu más dinámico que le permite aventurarse en ambientes distendidos sin mayor problema.

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La caja del Drive de Cartier Segundo Huso Horario ha crecido un milímetro hasta los 41mm, mientras que la altura lo ha hecho un poquito más: de los 11,25 mm de la versión tres aguja a los 12,63 de este modelo viajero. El milímetro extra de anchura le sienta como un guante porque ahora el reloj, además del pequeño segundero, integra dos grandes aperturas para la función de GMT y una gran fecha a las 12, además de los tradicionales -y grandes- numerales romanos de Cartier. Y sin embargo la esfera resulta espaciosa, cada cosa tiene su sitio para poder verlas bien y  de paso la hora también tiene una lectura sin tacha. Desafortunadamente la caja sólo es hermética hasta 30 metros; es decir, sólo aguanta salpicaduras.

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La decoración de la esfera se basa en un guilloché rayos de sol con origen en el tornillo central pero que va siendo sucesivamente entrecortado por un bisel que remarca cada una de las complicaciones: el pequeño segundero, la gran fecha y los dos abanicos del contador retrógrado de doce horas y el de la indicación de día y noche. Para mejorar la lectura y dar más viveza a la esfera, en la ventana de 12 horas y la subesfera del pequeño segundero el guilloché se hace circular  y queda remarcado por otro de nervaduras más finas y juntas entre sí, sobre el que se han pintado los raíles de horas y segundos respectivamente. El conjunto tiene un decidido aire Art Deco, subrayado por la decoración de la esfera de día y noche con un un degradado en secciones del blanco al negro muy bien conseguido.

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Hay dos detalles que me gustan mucho: mientras que los numerales a los que interrumpen las complicaciones quedan así, truncados (de hecho ni el diez ni el seis aparecen salvo en forma de un pequeño índice), el número III está adaptado a la curva de la ventana. Y tanto en la versión de oro como la de acero la parte delgada de la V del siete está conformada con el nombre de la marca (en la versión de tres agujas sólo ocurría en la caja de oro). Las agujas de espada, en acero azulado, terminan por completar una estampa equilibrada, serena a pesar de los muchos datos y elegante.

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El Drive de Cartier Segundo Huso Horario se mueve gracias al calibre automático 1904-FU MC que, como indica su nombre, es el poderoso caballo de batalla de Cartier, el 1904 MC aparecido en 2010, al que se le ha añadido los módulos de segundo huso horario y la gran fecha. Por tanto el reloj se mueve a 28.000 alternancias a la hora y tiene una discreta reserva de marcha de 48 horas. Y sobre todo un funcionamiento sobradamente probado. La decoración se limita a un graneado circular en la platina base y a Côtes de Genéve en los puentes y en el rotor bidireccional. Sin embargo el movimiento es agradable de ver, y desde luego da mayor sensación de calidad y refinamiento que muchos calibres base.

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Ambas versiones equipan una correa de piel de aligátor semimate, negra acompañando el acero y marrón para la versión de oro. La hebilla doble desplegable ajustable de 18 mm es la que ya conocíamos.

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Como ya he dicho y como se ve en las fotos, el Drive de Cartier Segundo Huso Horario es un reloj que se lleva muy bien. El diseño de las asas, impecable, hace que el reloj se adapte perfectamente a la muñeca y, a pesar de la sensación de mayor tamaño que le da la forma de cojín, el reloj queda bien en casi cualquier muñeca. Además los precios son muy interesantes, especialmente la versión en acero: cuesta 8.500 euros, mientras que la de oro rosa cuesta 22.100 euros. Más información en Cartier.es.

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¿Por qué está en crisis la industria relojera suiza?

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Hemos comenzado un año que seguramente va a ser extraordinariamente difícil para la industria relojera suiza, debido tanto a factores exógenos como a sus propios deméritos. No es la primera vez que se ve en una situación así, pero sí la primera en que las amenazas vienen desde muchos puntos distintos. Voy a intentar exponer los porqués de una situación que para algunos era previsible e inevitable y para otros una sorpresa. Y vamos a ver también los motivos para la esperanza.

crisis-industria-relojera-suiza-ventas-de-relojes-horasyminutosLa situación económica mundial, que de suyo es siempre complicada, entró en fase de locura en 2008 cuando el terremoto provocado por la bancarrota de Lehman Brothers marcó el final de la Citerea inmobiliaria, mientras que el subsecuente tsunami se llevó por delante bancos de todo tipo, decenas de miles de empleos y algo mucho más sutil: la confianza del ciudadano medio en la seguridad del sistema y por tanto de su propia seguridad. De esta forma a la descorazonadora falta de recursos personales por el paro se unió una desesperanza de la ciudadanía en general que hizo que incluso aquellos que no veían peligrar sus trabajos se pensaran muy mucho gastar su dinero. La crisis fue particularmente dura en Europa (salvo en Gran Bretaña, que la notó mucho menos), y notabilísima en España. La industria relojera suiza sin embargo fue no sólo trampeando la situación sino que incluso tuvo años de notable crecimiento, debido fundamentalmente a que de repente surgió el apetito voraz de -sobre todo- rusos y chinos por todo lo que fuera lujo.

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Esta inacabable marea de turistas fue la gran fuente de ingresos de las marcas de lujo, no sólo compensando la ausencia de clientes locales sino alcanzando cifras récord en ventas porque este tipo de clientes venía con mucho dinero y con muchas ganas de demostrar, una vez regresados a casa, que no sólo lo tenían, sino que se lo habían gastado en el extranjero comprando artículos muy caros que su mercado local no se encontraban. Si paseabas por la sección de relojería de El Corte Inglés de Castellana (que es el Centro con la zona más grande dedicada a relojes) lo que se oía por los altavoces era mensajes en inglés, ruso y chino y, de vez en cuando, en español.

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Pero la crisis de la península de Crimea de 2014 tuvo como consecuencia principal, en lo que al comercio del lujo se refiere, que el turismo ruso dejara de fluir hacia Europa y que con ello se secara una sustancial fuente de ingresos. Un año después las normas anticorrupción y el alza de las tasas a los artículos de lujo comprados en el extranjero, puestas en marcha por el presidente chino Xi Jinping, fueron como una coz en el pecho de las compras de los turistas llegados de China, que han caído dramáticamente. Las medidas gubernamentales también han tenido un impacto notable en las ventas dentro del país porque una de las fuentes de adquisición favoritas de los chinos son los Daigou, básicamente comerciantes que viajan al extranjero y llenan sus maletas de artículos para después venderlos, una vez de vuelta en casa.

Calle comercial en Hong Kong. Lam Yik Fei, New York Times

Calle comercial en Hong Kong. Lam Yik Fei, New York Times

Ante este panorama y el de una economía interna que no deja de enfriarse el comprador chino está empezando a variar su comportamiento. Los ricos no van a dejar de viajar al extranjero para ir de compras, pero seguramente limiten sus viajes a Europa en favor de localizaciones más cercanas (Japón, Corea del Sur, Tailandia). Y además ha comenzado a comprar en línea en sitios como JD, Tmall, Net-A-Porter.com, ShopBop o Harrods. De ahí que las marcas de lujo -incluidas las relojeras suizas- estén desinvirtiendo de manera notoria en China, sobre todo en la China interior, ya que lo que una vez fue un buen negocio cada vez aparece más y más pálido.

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Sección de relojes de Tmall.com

Cuando el 15 de enero del año pasado el Banco Nacional de Suiza dejó de proteger el cambio mínimo de 1,20 francos suizos por euro la industria helvética se echó las manos a la cabeza. “Es un tsunami para la industria exportadora y para el turismo y, al final, para toda la economía suiza”– dijo Nick Hayek, Director General del Grupo Swatch. Y en efecto, la virtual paridad con el euro significó un aumento de precio de todo lo suizo, incluidos por supuesto los relojes. Un problema añadido a todos los factores externos.

 

Pero la industria relojera suiza también ha creado sus propios problemas, que veremos a continuación.



En la muñeca: Hublot Classic Fusion Racing Grey Chronograph King Gold

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No hay nada más clásico que la semana de Navidad, así que es un buen momento para revisar otro clásico con fotos en vivo y precio: el Hublot Classic Fusion Racing Grey Chronograph King Gold 45 mm.

 

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Para empezar, digamos que utilizar 10 palabras para nombrar a un reloj (Hublot Classic Fusion Racing Grey Chronograph King Gold 45 mm) para mí significa que el que imagina o aprueba un nombre así es un pretencioso; o tan vago poniendo nombres que no se le ocurre nada más que decirlo todo (algo que ocurre con demasiada frecuencia en la industria relojera suiza). Y sin embargo el reloj no es ni pretencioso ni tiene un dibujo perezoso, porque conseguir unas formas clásicas que no pasen de moda indica todo menos falta de esfuerzo sobre el tablero de diseño.

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Cuando presenté el Classic Fusion Blue King Gold (aquí, con fotos en vivo) ya conté el origen de la caja Hublot, y yo diría que donde de verdad resalta su diseño, sus formas estilizadas y elegantes, es precisamente en la colección Classic Fusion, porque la esfera no distrae del conjunto como ocurre en los demás relojes de la casa (todos esqueletados). El material utilizado para la caja es el “King Gold”, es decir, la aleación creada por Hublot que define lo que normalmente llamamos oro rojo. Además de aumentar la cantidad de cobre para darle un tono más rojizo y cálido, Hublot ha añadido platino para estabilizar la aleación e impedir que se oxide el cobre, lo que variaría el color del oro.

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La caja presenta un elegante contraste entre superficies pulidas y satinadas. Toda la carrura está pulida, extendiéndose hasta las asas. Sobre ella se asientan la corona y los pulsadores del cronógrafo. Estos últimos son particularmente refinados, con una forma levemente trapezoidal (más anchos del lado de la corona) que los hace cómodos de usar y muy atractivos a la vista.

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Como siempre en los relojes de la casa, este Hublot Classic Fusion Racing Grey Chronograph King Gold 45 mm también presenta entre carrura y bisel una inserción de caucho con dos salientes en cada uno de los lados, que recuerda a las bisagras de las portillas de los barcos (recordemos que Hublot significa eso, “portilla”).

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La esfera gris, con decoración rayos de sol, es muy bonita. Para mi gusto no tanto como la versión azul, pero en cualquier caso es elegante y facilita combinar el reloj con cualquier ropa, y en particular con la de vestir. Al igual que en los demás relojes de la colección Classic Fusion las manecillas son de espada, facetadas para mejorar una lectura. Los índices están facetados con forma de diamante baguette, y el de las 12 tiene su reflejo a las 6 en una ventanilla de fecha algo simple, aunque al menos el fondo es negro para que no haga tanto contraste. Hubiera sido mejor prescindir de ella, creo yo, pero como siempre es una opinión personal y a la mayoría de la gente le gustan los relojes con fecha.

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Las dos subesferas se leen perfectamente porque ambas están decoradas con un guilloché circular que contrasta con los rayos de sol de la esfera general. Además ambas están delimitadas por un bisel de oro. Como los minutos, los textos y los numerales están pintados en un oro más oscuro, cobrizo, el conjunto no resulta repetitivo sino seductor y con mucho estilo.

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Al tener sólo dos registros -pequeño segundero a las 3 y 30 minutos del crono a las 9- la esfera resulta equilibrada y acentúa su objetivo de ser un reloj deportivo-pero-de-vestir, que a mi juicio logra perfectamente. A ello contribuye en primer lugar el color oscuro del dial, que hace que el reloj parezca más pequeño de lo que en realidad es, y en segundo la comedida altura del conjunto.

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El corazón del Hublot Classic Fusion Racing Grey Chronograph King Gold 45 mm es el calibre HUB1143, que es en realidad una base ETA -probablemente el 2892-2- al que se le ha acoplado un módulo cronógrafo Dubuis Depraz. El movimiento funciona a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 42 horas, y Hublot se ha encargado de tomar el aspecto anodino del ETA y hacerlo atractivo, especialmente con el rotor personalizado.

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La correa del reloj tiene una base de caucho sobre la que se ha añadido una piel de aligátor teñida de gris. Se cierra sobre el pulso con una hebilla plegable cuyo cierre es también de oro rojo y con el nombre de la marca. Es una hebilla contundente pero a la vez elegante, gracias a lo bien que satina Hublot sus metales.

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El reloj ya está disponible en los comercios del ramo, y es una excelente elección para aquellos que quieren un reloj de vestir pero no excesivamente clásico y, al mismo tiempo, con un aire deportivo pero que no provoque más conversaciones en la oficina que las de admiración. El precio del Classic Fusion Racing Grey Chronograph King Gold es de 31.550 euros. Más información en Hublot.es.

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H. Moser & Cie. Endeavour Dual Time Concept. Fotos en vivo y precios

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H. Moser & Cie. sigue en su particular empeño de fascinarnos con sus relojes. Con los Endeavour Dual Time Concept lleva un paso más allá el juego entre la alta relojería que late dentro de cada pieza y sus maravillosas esferas fumé, que en esta ocasión combina con un concepción minimalista.

 

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Estos Endeavour Dual Time Concept no son una rara avis en la colección de H. Moser & Cie. El año pasado ya vimos el Endeavour Centre Seconds Concept en este artículo con fotos en vivo. Su aceptación fue tal que lo que se lanzó como un concepto, una folie de la manufactura, en realidad ha pasado a formar parte de la cartera de productos, y no precisamente marginal: son de los relojes más deseados de la casa. Y con razón.

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En el caso de los Endeavour Dual Time Concept se ha elegido la complicación de segundo huso horario de Moser, que ya conocíamos de otros modelos. Gracias al calibre automático HMC 345 saber la hora en casa no sólo es fácil; también es muy elegante, gracias a que la indicación se hace mediante una tercera aguja -facetada en rojo- que cuando no se necesita se puede esconder debajo de la manecilla principal de las horas.

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El calibre es a la vez elegante y poderoso, gracias al contundente -si bien esqueletado- rotor central de oro, que incluye el escudo de armas de la manufactura y el nombre completo. Todas las piezas están decoradas a mano, con unos acabados a la altura a la que Moser nos tiene acostumbrados. Por supuesto incluye el llamado escape intercambiable Moser: el conjuntode órgano regulador y escape se retira entero y se cambia por otro. Eso hace que los tiempos de servicio sean mucho más cortos y por tanto mucho más baratos. Dentro del volante está el espiral Straumann, también propiedad de Moser. Por cierto que el volante se mueve a 18.000 alternancias a la hora y aporta una reserva de marcha de 72 horas.

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El calibre hace que la complicación de segundo huso horario sea muy cómoda de usar, ya que se controla desde la corona. La pequeña pero notoria manecilla roja se mueve a incrementos o decrementos de una hora, sin que se pare el pequeño segundero ni la manecilla de los minutos y por tanto garantizando la correcta medida del tiempo. Sin embargo, cuando se está ajustando la hora general el calibre sí detiene el pequeño segundero de manera que se pueda ajustar perfectamente la hora. Bien es cierto que, como no hay índices, parar el segundero a las 12 en punto es un reto aún mayor. Más diversión.

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El Endeavour Dual Time Concept se presenta en cajas de oro rosa o platino con unas medidas perfectas: 40,8 mm de diámetro y 11 mm de altura, que le hacen asentarse sobre la muñeca como si hubieran nacido allí. Las asas están perfectamente diseñadas, con unas hendiduras laterales que aligeran su porte.

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Y qué decir de las esferas que no se haya dicho ya. Un Moser se reconoce a distancia por sus esferas y, aunque ya llevamos años viéndolas, no te cansas nunca. Yo todavía no me he decidido por cuál de ellas me gusta más. Desde la primera vez que vi la esfera azul del Funky Blue hace un año y medio (aquí, con fotos en vivo) me enamoré, pero es que ya estaba enamorado de todas las demás versiones. Aquí tanto la versión azul -aquí llamada Sky Blue– como la simplemente llamada fumé -en tonos marrones- son absolutamente deseables, y seguramente la elección esté en si queremos el reloj un poco más serio o un poco más deportivo. Aunque la diferencia entre uno y otro sea del grosor de una pestaña. La desnudez de la esfera llega a tal extremo que incluso se ha suprimido el Swiss Made, algo que siempre está (sólo recuerdo un caso en el que no).

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Quizá la única forma de decidirse por uno o por otro sea, una vez más el factor monetario. Es decir, lo ideal es comprar los dos porque son ediciones limitadas a 10 unidades por cada metal. Pero suponiendo que, en el mejor de los casos, sólo se pueda comprar uno, hay que saber que el Endeavour Dual Time Concept en oro rosa tiene un precio de aproximadamente 31.000 euros. Por su parte la versión en platino cuesta unos 40.500 euros. Francamente para ser los relojes que son, no me parecen precios disparatados en absoluto. Poco dinero para tener estas maravillas. Más información en Moser.es.

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IWC Portugieser Chronograph Rattrapante “Milano”: fotos en vivo y precios

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Tras diez años desaparecido vuelve el IWC Portugieser Chronograph Rattrapante, y lo hace con tres relojes que celebran otras tantas boutiques de la marca: París, Munich y la que vamos a ver aquí, la Milán, con fotos en vivo y precio.

 

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El Portugieser Rattrapante original de 1995 (a la izquierda). A su lado el modelo “París” y, en azul, el “Munich”.

Más allá del motivo de las boutiques lo más interesante es, sin duda, recuperar una de las complicaciones más queridas por los aficionados, porque aumenta extraordinariamente la ya de por sí notoria -y a menudo subestimada, por habitual- complejidad del cronógrafo. El cronógrafo rattrapante (rattraper significa “atrapar” en francés) tiene una mejor definición en inglés: split-seconds significa “segundos partidos”, y es lo que en realidad hace el reloj: mediante un pulsador añadido -a las diez en el caso del IWC Portugieser Chronograph Rattrapante- la manecilla principal del cronógrafo se para mientras que una segunda sigue adelante. Cuando se vuelve a pulsar la que se había parado alcanza a la secundaria. De esta manera se consiguen tiempos distintos en una misma herramienta, lo que hace mucho más útil al cronógrafo.

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Las dos agujas del cronógrafo son iguales

En 1995 IWC lanzó el Portuguese -recordemos que hasta el año pasado el reloj se llamaba así- con la función del doble tiempo parcial, para lo que tomó el 7750 y, tras modificarlo en profundidad, añadió un módulo rattrapante diseñadado por Richard Habring, el magnífico relojero ahora afincado en Austria y que trabajó en IWC (también diseñó el legendario Aquatimer Deep One). El conocido como Doppelchronograph (doble cronógrafo, en alemán) ha aparecido en muchos relojes de IWC, y con razón: una solución sencilla a un problema complejo resuelto con un movimiento relativamente barato y, sobre todo, excepcionalmente fiable.

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El nuevo IWC Portugieser Chronograph Rattrapante incluye ese mismo calibre automático, llamado 76240, con  48 horas de reserva de marcha y una frecuencia de 4 hercios. Sin embargo no se ve, porque en estas ediciones especiales está cubierto con un fondo conmemorativo. En este caso aparece un Biscione (“gran culebra” en italiano), una figura heráldica que representa una serpiente comiéndose a un niño. Es el símbolo de la familia Visconti y, por extensión, de la ciudad de Milán (también lo usa Alfa Romeo, que procede de allí). En este caso IWC nos ahorra el toque gore y presenta la serpiente sola -que por cierto en milanés se llama Bissa– grabada en el mismo oro rojo que el resto de la caja.

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Hablando de la caja, mide 41 mm de diámetro y 12,5 de altura, lo que significa que para un reloj deportivo tiene unas medidas más que ponibles. Sigue el espíritu del Portugieser porque, aunque siempre ha tenido un aire más deportivo que su hermano el Portofino, no deja de ser también un reloj de vestir, por lo menos a mis ojos. En la corona está grabado el logotipo de IWC, y está flanqueada por pulsadores de pistón.

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En la esfera, que tiene ese azul precioso de IWC, aparecen muchos datos. En primer lugar un círculo interior con taquímetro (que se vio por primera vez en 2004) que corta el registro de 30 minutos del crono a las 12 y el pequeño segundero a las 6. Flanqueando los numerales de oro encontramos un telémetro. Es una configuración equilibrada, elegante y con un delicioso sabor vintage, además de fiel al Porugieser Chronograph de siempre. Y cuando se pone en marcha la complicación el placer de ver las agujas en movimiento es embelesador.

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El IWC Portugieser Chronograph Rattrapante Limited Edition Boutique Milano, que es su verdadero nombre, se une al brazo gracias a una correa de piel de aligátor y una hebilla de oro rojo. Como siempre, la calidad de la correa es insuperable, con el toque justo de firmeza sin perder un ápice de comodidad. Es una edición limitada a 100 unidades, que vienen señaladas en el fondo con la leyenda XX/100 (56/100 en la pieza que vemos aquí). Aunque sea una edición para Milán también se puede encargar en las demás boutiques de la marca, y de hecho está físicamente en la boutique de la marca en Madrid. Su precio es de 21.500 euros. Esperemos que la manufactura mantenga disponible la complicación a partir de ahora o, por lo menos, que no tardemos otros 10 años en verla. Más información en IWC.es.

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Pre-SIHH 2017: Piaget Altiplano 60 Aniversario. Fotos en vivo y precios

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En 1957 apareció el primer reloj ultraplano de Piaget, que con el tiempo acabaría llamándose Altiplano. La manufactura lo celebra con dos nuevos Piaget Altiplano 60 Aniversario en dos tamaños y con esferas en un azul profundo que renueva nuestro amor por este icono. Vamos a ver su historia, sus características y sus precios.

 

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UN POCO DE HISTORIA

La familia de George Edouard Piaget en los años 20

La familia de George Edouard Piaget (que no parece estar muy interesado en la foto) en los años 20

El Piaget Altiplano 60 Aniversario que vemos hoy no es sino la culminación de una historia, la de los relojes ultraplanos, que ha terminado por ser el rasgo distintivo de la manufactura; incluso diría que lo ha hecho en detrimento de otras creaciones más que meritorias, si bien no tan distintivas. George Edouard Piaget fundó su negocio en 1874 en La Côte-aux-Fées, en principio como suministrador de calibres para otras casas. En seguida se forjó un prestigio como creador de movimientos muy precisos, muy demandados por fabricantes de relojes. Así fue hasta 1943, año en que la empresa decide registrar la marca y comenzar la producción de relojes bajo su propio nombre y con los mismos estándares de calidad.

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En 1957 tiene lugar el gran salto de la empresa: Valentin Piaget presenta en la Feria de Basilea el calibre manual 9P que, con sus 2 milímetros de espesor –algo impensable entonces- entra directamente en el campo de la leyenda. Además no era un ejercicio teórico, sino que el reloj se comportaba perfectamente en cuanto a rendimiento y fiabilidad. Tan sólo tres años más tarde, en 1960, la casa presenta el calibre 12P, en este caso automático y con solo 2,3 mm de grosor. Para conseguir una reducción tan espectacular de un movimiento automático se utilizó un microrrotor descentrado de oro que garantizaba la carga completa del barrilete. El 9P y el 12P se convierten en los pilares del pórtico de entrada a un nuevo capítulo de la relojería: los relojes ultraplanos. Para ello Piaget decide que estos relojes se fabriquen exclusivamente en oro o platino, redefiniendo también el mundo del lujo relojero.

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Reloj Ultraplano Automático de 1960

Diversos relojes ultraplanos producidos por Piaget

Diversos relojes ultraplanos producidos por Piaget

Los relojes ultraplanos de Piaget han estado presentes desde entonces y sin interrupción en la cartera de productos de la casa, siempre movidos por los 9P y 12P. El rendimiento de estos movimientos fue tan notable que no fueron sustituidos hasta los años 90, que es cuando aparecen los calibres 430P y 500P. Y en 1998 aparece el Piaget Altiplano, una denominación excelente porque es fácilmente pronunciable en cualquier idioma e inmediatamente identificable con la idiosincrasia del reloj. Los calibres siguieron su camino de ser más delgados cada vez y por tanto aun más llamativos: desde un calibre esqueletado a un modelo completamente pavonado con diamantes, pasando por el cronógrafo más delgado (que pudimos ver aquí). Aunque seguramente el más prodigioso técnicamente ha sido el Piaget Altiplano 900P, en el que el calibre y la caja son una misma cosa.

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En 2017 Piaget celebra el 60 aniversario del lanzamiento de su primer reloj ultraplano, y lo hace con dos atractivísimos modelos: El Piaget Altiplano 60 Aniversario 43 mm Automático y el Piaget Altiplano 60 Aniversario 38 mm Manual.

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Aparte del calibre y el tamaño de la caja, que ya se mencionan en los nombres de ambos relojes, los relojes son iguales. Ambos tienen una caja ultraplana de oro blanco con unas asas muy estilizadas y características del reloj, que lo cierra muy bien sobre la muñeca.

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Pero sin duda lo que nos arrebata el corazón es la esfera, con un azul cobalto oscuro que te seduce inmediatamente. La decoración es de rayos de sol, lo que hace que no haya un azul único sino una panoplia de tonos que gustan más cuanto más los miras. Está remarcada por una cruz también en azul más vivo, tomada de los modelos históricos (de hecho era una decoración muy habitual en los relojes de los años 50 y 60). Es sorprendente lo mucho más interesante que se vuelve la esfera con ese detalle.

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En el Piaget Altiplano 60 Aniversario aparece, bajo el doble bastón de las 12 -todos los índices son de oro blanco-, la leyenda “Piaget Automatique”, como en el primer ultraplano automático de la casa. El nombre de Piaget se ha retocado, rebajando la altura de la A y ensanchándola. Aunque a mí me la impresión que no sólo la A, sino que todas las letras son ahora más cuadradas. En cualquier caso el resultado es más “acogedor”, por así decir, menos estirado (literal y figurativamente hablando). Se aprecia mejor si se coloca junto al hasta ahora vigente logotipo, como el que aparece en el último número de la revista editada por la manufactura.

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En la versión automática del Piaget Altiplano 60 Aniversario el zafiro posterior permite disfrutar del calibre 1200P, lanzado en 2010 para celebrar el 50 aniversario del calibre 12P. Tiene una altura de tan solo 2,35 mm y 29,9 mm de diámetro, pero le cabe todo lo que distingue a los acabados de alta relojería: puentes biselados y adornados con Côtes de Genève circulares, platina perlada, piezas de acero satinadas y tornillos azulados. Y una “P” fijada a la raqueta. En la masa oscilante descentrada de oro -aunque coloreada en gris pizarra- se ha grabado el escudo de armas de Piaget.

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Ese mismo escudo de armas es el que gobierna el fondo cerrado del Altiplano manual, que destaca por un fino satinado que eleva el nivel de los acabados. Aun así es una pena que tenga el reverso ciego, porque en relojes de este nivel es casi obligatorio mostrar los calibres de manufactura. Ambos calibres se mueven a 3 hercios y tienen 43 horas de reserva de marcha en el caso del calibre manual y 44 en el automático.

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Y qué decir de cómo quedan los relojes en la muñeca. Desde luego si te gustan los relojes con mucha presencia física, esta no es tu liga. Pero si se quiere tener el epítome del reloj de vestir, entonces nada como estos Piaget Altiplano 60 Aniversario.

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Yo creo que, salvo que se tenga la muñeca muy estrecha, el modelo a perseguir es el Automático porque aunque tenga 43 mm diámetro su altura es tan leve que inmediatamente pasa a formar parte de la muñeca, y el tamaño extra da más amplitud a la esfera para que despliegue sus poderes hipnóticos. Más aún, yo que siempre me declaro contrario a los textos en los relojes que explican lo obvio  a quien lo lleva (como escribir “Moonphase” en la ventana de fases lunares), en este caso me parece que el “Automatic”, deliciosamente retro, le queda fenomenal.

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Cualquiera que sea la opción que se elija, va a ser un acierto. El Altiplano tiene una elegancia innata que trasciende tiempos y modas. No es fácil alumbrar un diseño tan minimalista y que no resulte aburrido. Pero es aún más difícil que un diseño así levante pasiones, y lo haga durante años. Eso habla de perfección, sencillamente. Y los 60 años transcurridos desde la primera incursión en este mundo ultradelgado no han hecho sino remarcar dicha perfección.

Los dos Piaget Altiplano 60 Aniversario se lanzan en edición limitada: 460 unidades para la versión manual y 360 para la automática, que imagino que volarán rápidamente. La versión manual tiene un precio de 18.500 euros. Por su parte la versión automática tiene un precio de 24.600 euros. Más información en Piaget.es.

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En la muñeca: Hublot Classic Fusion Blue King Gold

 

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Cuando Hublot introdujo el Big Bang en 2004 cambió la historia de la marca de manera radical. Desde entonces ha producido una completamente inabarcable gama de variaciones, pero también ha mantenido una colección, la Classic Fusion, que le une con su pasado. El resultado es una elegante gama de relojes de vestir de la que vamos a ver uno de sus más llamativos representantes: el Hublot Classic Fusion Blue King Gold, con fotos en vivo y precio.

 

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Antes de hablar de este Hublot Classic Fusion Blue King Gold creo que es bueno saber un poco de su historia. Hublot se fundó en 1980 y su nombre significa en francés “portilla”, es decir, la ventana típica de los barcos. Con estos dos datos y leyendo la historia del Nautilus de Patek Philippe (que resumí en este artículo) se puede imaginar cuál es el origen -nunca negado, rara vez confirmado y menos aún divulgado- de la caja de los Hublot. Pero Hublot supo dotarla de una personalidad propia, especialmente cuando fue más lejos que nadie en su propuesta de reloj deportivo de lujo: Carlo Crocco, fundador de la casa, presentó su primer reloj con una caja de oro pero con correa de caucho natural. Fue tan definitorio de su estilo que a día de hoy la correa de caucho está disponible para todos los modelos de Hublot.

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La aparición del  Big Bang en 2005 redefinió la marca hasta el punto de que parece que Hublot sólo hace ese reloj,  pero el lanzamiento de la colección Classic Fusion en 2010 fue excelentemente bien recibida por el mercado porque introduce un hermano menos musculado y más elegante que el Big Bang. No hay nada comercialmente viable que se escape al ojo de Jean-Claude Biver, uno de los grandes nombres de la relojería actual, y por ello la colección Classic Fusion se expande a buena velocidad, con varios modelos nuevos todos los años.

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Este Hublot Classic Fusion Blue King Gold es, sencillamente, precioso, arrebatador. La caja de 45 mm está realizada en lo que la manufactura llama King Gold, que es en realidad un oro rojo en el que se ha aumentado la cantidad de cobre para hacerlo más intenso, y de paso añaden platino para estabilizar el oro para evitar la oxidación natural del cobre, que podría modificar el color del conjunto. Mezcla un satinado perfecto de las superficies frontales con el igualmente perfecto pulido de los cantos y los laterales. Como los tornillos del bisel están perfectamente alineados el resultado es enormemente seductor, a lo que contribuye, y no poco, las inserciones azules bajo el bisel, que dan continuidad estética al conjunto a la vez que contraste.

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La elegancia sigue en la esfera, con un azul marino que, al estar pintado en rayos de sol, presenta infinitos matices al mover la muñeca. El reloj refuerza su espíritu clásico con los índices facetados tipo baguette y las manecillas con forma de espada, también facetadas para mejorar la lectura. Es verdad que la aguja de las horas se habría beneficiado de una longitud mayor, pero como el reloj no está pensado para la lectura en la oscuridad porque no tiene pigmentos luminiscentes, no supone ningún problema. Afortunadamente la ventana de fecha tiene el mismo color que la esfera, por lo que no sólo se lee bien sino que no resulta disruptiva.

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Por dentro del Hublot Classic Fusion Blue King Gold se mueve el calibre automático HUB1112, que no es otro que el Sellita SW300-1. Eso significa una frecuencia de 4 hercios y una discreta reserva de marcha de 42 horas (recordemos que este movimiento es una copia del ETA 2892). Sin embargo Hublot lo ha modificado para que la fecha quede bien ubicada en relojes de este tamaño, lo que le viene de perlas al reloj. Además lo ha decorado hasta conseguir que un movimiento de estética simplona resulte atractivo, especialmente gracias al rotor personalizado. El conjunto es visible gracias al zafiro posterior. Como el calibre es tan pequeño comparado con el diámetro de la caja (sólo tiene 25,60 mm de diámetro), en el reverso se ve mucho oro, lo que incide directamente en el mayor precio de la pieza.

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Si no hubiera dicho que el reloj mide 45 mm de diámetro hubiera sido difícil apostar por su tamaño sólo viendo las fotos, ¿verdad? La delgadez del reloj y su buen diseño hacen que el reloj se ajuste muy bien a la muñeca, que inmediatamente se siente cómoda llevándolo encima sin que se pelee con los puños de las camisas. Se ata gracias a una correa de aligátor con una contundente hebilla plegable del mismo material de la caja.

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Aunque es un reloj aparecido en 2015, el Hublot Classic Fusion Blue King Gold va a tener una larga vigencia, porque es precioso y atemporal. Hublot lo presenta en cuatro tamaños -33, 38, 42 y éste de 45 mm- y dos metales (King Gold y titanio). La versión que acabamos de ver y que estaría encantado de poseer tiene un precio de 24.000 Euros, y está disponible en las tiendas. Más información en Hublot.es.

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En la muñeca: Glashütte Original Senator Moon Phase Skeletonized Edition

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A punto de comenzar la campaña de Navidad Glashütte Original nos ha sorprendido con un lanzamiento inesperado que celebra su maestría relojera: el Senator Moon Phase Skeletonized Edition en oro blanco, del que vamos a ver características técnicas, fotos en vivo y precio.

 

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Los seguidores de Glashütte Original reconocerán inmediatamente este Senator Moon Phase Skeletonized Edition porque su primera aparición fue en 2012 con traje de oro rosa, en una tirada limitada a 100 unidades. Pero los realmente devotos sabrán también que el modelo original no lo era del todo, ya que está basado en el 1845 Classic Up/Down with Moon Phase, un modelo pre-Swatch que la Glashütte Original actual modificó notablemente; y eso sin contar con la esqueletización.

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1845 Classic Up/Down with Moon Phase

Viendo estas fotos te haces una idea del enorme trabajo realizado por la manufactura, especialmente en lo que concierne al calibre. Porque el movimiento del Senator Moon Phase Skeletonized Edition, el 49-13, no es sino el resultado de vaciar y decorar el 49-03.  Esqueletar un movimiento no es sólo un trabajo de saber dónde abrir cuantos más huecos mejor; también significa calcular qué quitar y qué dejar para no comprometer la estabilidad del calibre y su regularidad. Una vez asegurado esto, los artesanos relojeros de G O se han dado un verdadero festín decorativo.

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La caja del Senator Moon Phase Skeletonized Edition ha crecido de los 38 mm de la original del 1845 Classic Up/Down hasta los mucho más actuales 42 mm. Sin embargo sus formas redondas son muy clásicas, sobre todo por la forma del bisel.

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Como el diámetro del calibre es de 35 mm (que de por sí no es pequeño), las funciones del reloj -pequeño segundero, reserva de marcha a las 2 y fase lunar a las 10:30- se quedan más bien hacia el centro del reloj. Pero esto, que normalmente es un defecto que los aficionados no dejamos de señalar,  en este reloj tiene un efecto beneficioso.

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Uno de los problemas de las esferas caladas es la pérdida de legibilidad. Las agujas luchan entre en un mar de trozos de metal más o menos decorados y más o brillantes, lo que distrae la mirada y hace que la lectura no sea fácil; especialmente si no quieres poner unos mazacotes por agujas. Las de este reloj son especialmente estilizadas y, aunque son de ese acero azulado tan bonito de Glashütte Original, siguen teniendo que campear con el mismo problema.

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Sin embargo, como el diámetro del reloj ha crecido la casa ha podido crear un borde exterior de la esfera galvanizada en la que acoge numerales romanos resguardados bajo una minutería de ferrocarril. Como la manecilla de los minutos tiene una longitud perfecta (la de las horas se hubiera beneficiado de un poquito más de metal), la lectura de la hora mejora dramáticamente. La misma técnica de añadir masa de esfera -o, por mejor decir, de no quitársela- se ha utilizado en el pequeño segundero y en las dos complicaciones añadidas. El resultado no es sólo una lograda funcionalidad; es además una cara muy armónica y muy agradable de ver, a lo que contribuye y no poco el precioso color plateado que tiene el dial.

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Recuerda que para saber todos los procesos que se llevan a cabo para crear éste y los demás relojes de Glashütte Original lo mejor es leer los extensos reportajes sobre mi visita a la manufactura. Se pueden encontrar aquí y aquí.

 

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Como es habitual en la industria relojera, alemana o suiza, las complicaciones llevan nombre. Así, la preciosa fase lunar se acompaña de un texto que dice que eso es, en efecto, la fase lunar. También te indica que cuando la manecilla de la reserva de marcha está arriba es que está cargada, y que cuando está abajo está agotada. Todo ello por si acaso por si alguna vez se te olvida qué tiene y cómo funciona tu reloj, y todo ello en alemán. Sin embargo a las seis aparece el texto “Made in Germany” en vez de “Hergestellt in Deutschland”. En fin, pecados veniales que desde luego no harían que dejara de usar el reloj.

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El decorador no ha dejado un milímetro del reloj sin decorar. En el reverso destacan las ruedas de carga y su decoración en contraste con las profusas volutas grabadas a mano de lo que queda de platinas y puentes. Además, como todo producto sajón que se precie de tal, se pueden ver los tornillos azulados y chatones de oro. Al placer de admirarlo -que puede llevar horas- contribuye eficazmente un cristal de zafiro bien tratado con antirreflejos.

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Dadas sus formas el reloj se lleva muy bien en la muñeca, y seguro que queda estupendo en ocasiones formales; una opera, por ejemplo. Lo que no quita, claro, que llevarlo también a la oficina sea también un placer. Al contrario que la versión de oro rosa, este Senator Moon Phase Skeletonized Edition no es una edición limitada, pero sólo está disponible en las boutiques de la marca (en España hay una en Madrid). Su precio es de 40.200 euros. No es para todos los bolsillos, está claro. Pero no dejo de recordar lo que dijo Karl-Heinz Pfeifer, el presidente pre-Swatch de la compañía: “Construimos relojes alemanes. ¿Qué significa eso? Precisión. Fiabilidad. Funcionalidad. Baratos no. Los productos alemanes nunca son baratos. Pero siempre tienen tres atributos: funcionan, funcionan, funcionan”. Más información en GlashutteOriginal.com.

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Una charla con Thibaut Pellegrin, Brand Manager de A. Lange & Söhne Iberia

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Thibaut Pellegrin aterriza en España como Brand Manager de A. Lange & Söhne después de una larga experiencia en Cartier (8 años). Aunque lleva desde marzo en España el anuncio oficial de su nuevo puesto se hizo público en junio. Charlamos con el sobre sobre la situación actual del mercado y de sus planes de futuro para la marca, en unos momentos particularmente difíciles.

 

 

Horas y Minutos: Los últimos informes de Richemont (aquí) muestran un panorama bastante sombrío en la evolución de sus ventas. ¿Es así también para Lange?

Thibaut Pellegrin: Es verdad que lo es, pero para mí hay dos elementos a tener en cuenta con A. Lange & Söhne: En primer lugar, siempre hemos mantenido voluntariamente un nivel de producción muy bajo. Podríamos sin duda producir más, pero no al mismo nivel de calidad. ¿Por qué entonces la nueva manufactura, que tenemos desde hace un año? (una gran obra arquitectónica que mostré aquí) Sólo por una razón: conseguir mejores condiciones de trabajo. No para producir más. El nuevo edificio se decidió hace 3 años, pero con un único objetivo: producir los mejores relojes del mundo, pero en pequeña cantidad.

En segundo lugar, la distribución. Estamos presentes en 60 países, casi en todo el mundo (menos en África, por ahora); pero con sólo 237 puntos de venta. Esto lo que demuestra es que existe una coherencia en Lange desde hace muchos años. Esa coherencia nos permite afrontar con más serenidad los tiempos difíciles. Y sí, estos son tiempos difíciles, y hemos tenido que ser prudentes este año, y seguramente el año que viene también.

Richard Lange "Pour le Mérite"

Richard Lange “Pour le Mérite”

HyM: Hace un par de meses se lanzó el nuevo Richard Lange “Pour le Mérite” en oro blanco (aquí). Su precio era sensiblemente inferior al modelo anterior en oro rosa, y eso que el blanco siempre es más caro. Si yo fuera un afortunado poseedor de la versión en oro rosa (ojalá), estaría cuando menos sorprendido.

Thibaut Pellegrin: En Lange los dos oros tienen el mismo precio. Pero es verdad, es un precio más bajo. Cabe la sorpresa, pero hay una gran diferencia: la esfera no es esmalte sino laca, y eso es más barato. Y además se van a producir 218 unidades, que es un poco más (la versión en oro rosa fue una serie limitada a 200 unidades). Eso permite abaratar precios.

HyM: Veo que Lange también contempla bajar precios. ¿Vamos a ver un Saxonia en acero, quizá?

Thibaut Pellegrin: En los próximos años seguramente no. No es nuestra estrategia a día de hoy.

HyM: Podemos descartar el acero entonces.

Thibaut Pellegrin: Sí. Sólo oro y platino.

Richard Lange Jumping Seconds en platino

Richard Lange Jumping Seconds en platino

HyM: Lleva desde junio como director la Península, Francia Bélgica y Luxemburgo. ¿Aprecia diferencias entre sus clientes actuales y los norteamericanos?

Thibaut Pellegrin: Si comparo de manera general sí que las hay, pero si lo reducimos a los clientes de Lange para mí todos tienen las mismas exigencias. Todos comparten la misma pasión por la relojería y sólo exigen lo mejor. Y lo mejor hay muy pocas marcas que lo pueden ofrecer. Pero hay algo que me parce muy particular de nuestros clientes: no se dejan influir. Tienen sus propios gustos y opiniones, y nosotros tenemos que escuchar a nuestros clientes. Hay marcas que “empujan” sus relojes al mercado y sin embargo nosotros colaboramos con nuestros clientes. También con los coleccionistas, los conocemos a casi todos, porque ser una marca tan pequeña te lo permite. Todos nuestros clientes tienen una percepción de la calidad de nuestros relojes muy desarrollada.

HyM: ¿Y entre los países que dirige? ¿Hay directivas para cada país, o se dirige todo de manera global?

Thibaut Pellegrin: En nuestra marca no. Tenemos un mensaje homogéneo en todo el mundo. Eso sí, yo tengo que adaptarme a mi red de ventas, no hablo igual con un cliente de Luxemburgo que con uno de Islas Canarias. Tenemos que adaptarnos también a los clientes finales. Pero los relojes son los mismos y la estrategia de comunicación es la misma.

HyM: Cuando entrevisté a Wilhelm Schmid (esta es la entrevista) me decía que la máxima tensión comercial viene dada en realidad porque el cliente Lange viaja mucho y puede querer una pieza tuya en Hong Kong, por ejemplo, en vez de en su país de origen.

Thibaut Pellegrin: Es cierto, y por eso necesitamos coherencia. Coherencia en modelos, coherencia en precios y, muy importante, coherencia en la experiencia de Lange. El cliente, allí donde esté, debe notar que entra en el universo Lange.

Hay que reseñar que toda la entrevista se desarrolló en español, porque Thibaut habla un español mucho más que correcto, con un vocabulario amplio y culto subrayado por su permanente sonrisa, ojos vivaces y ademanes sobrios pero enérgicos.

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HyM: ¿Dónde aprendió tan bien el español?

Thibaut Pellegrin: En su mayor parte en España y un tanto en Nueva York con clientes hispanohablantes. Hice un Erasmus en Zaragoza. Pero de eso hace… ¡once años ya!

Levanta las cejas, sorprendido de cómo pasa el tiempo. Yo también las levanto, admirado de cómo alguien con sólo 30 años ha hecho ya tantas cosas.

HyM: ¿Por qué existe una boutique en Lisboa pero no en Madrid?

Thibaut Pellegrin: La de Lisboa no es una bouique propia, es una colaboración con uno de nuestros distribuidores. En su tienda normal no era posible ofrecer la experiencia Lange, y por eso creamos la boutique.

HyM: ¿Y eso se podría repetir en España?

Thibaut Pellegrin: Podría, pero la verdad es que nuestros concesionarios ahora mismo ya ofrecen la experiencia Lange tal como queremos que sea. Nosotros siempre planteamos relaciones a largo plazo, y la mayor parte de nuestro puntos de venta trabajan con nosotros desde hace casi 20 años.

HyM: O sea casi desde el principio.

Thibaut Pellegrin: En efecto. Como sabes la manufactura se refunda en 1994 y entramos en España en 1997, y tenemos socios desde entonces. Es una verdadera historia de amor. Yo ahora trabajo con los hijos de aquellos que comenzaron trabajando con Günter Blümlein. Es conmovedor oírles hablar de esto. Gabriel Suárez me cuenta que cuando tenía 10 años estaba en la sala de reuniones con su padre y los relojes de Lange… no es de extrañar que nuestros distribuidores sean expertos en la marca.

HyM: Y encima el primer reloj que lanza la manufactura es directamente un icono, el Lange 1. Es como para estar permanentemente enamorado.

Thibaut Pellegrin: Y prácticamente no ha cambiado. Bueno el calibre se ha rediseñado entero, pero visualmente es prácticamente igual que el aparecido en 1994. Es una maravilla.

(Günter Blümlein fue, junto con WalterLange, el responsable del resurgimiento de la marca, aunque también fue quien guió a Jaeger-LeCoultre y a IWC tras los años del cuarzo. Agrupó a las tres marcas bajo la empresa Les Manufactures Horlogères, que después vendió a Richemont por unos 3.000 millones de francos suizos. Fue sin duda uno de los grandes transformadores de la relojería actual. Desafortunadamente falleció en 2001).

Hartmut Knothe (CEO) Walter Lange y Günter Blümlein (Director de Producto)

Hartmut Knothe (CEO) Walter Lange y Günter Blümlein (Director de Producto) en 1994

HyM: ¿Cuál es su objetivo a 5 cinco años?

Thibaut Pellegrin: A decir verdad la marca es, a día de hoy, casi un secreto. Sólo la conocen aficionados y coleccionistas. Y esto es importante, porque son ellos los que han hecho de la marca lo que es, pero tenemos que ampliar nuestros círculos y tenemos que dirigirnos a las nuevas generaciones, porque tenemos objetivos a largo plazo. Sabemos que este año y el que viene vamos a vender los relojes que tenemos, pero ¿qué vamos a hacer de aquí a 20 años? Ahora existen muchos canales nuevos de comunicación y mi objetivo es usar esos canales para conocer los gustos, las expectativas y de las tendencias de consumo de la nueva clientela, que quizá no tiene un buen conocimiento de la marca. Al menos de momento.

HyM: ¿Pero eso significa actuar localmente? Quiero decir, acaba de decir que las políticas de Lange son globales. ¿Quiere usted decir que Lange en España va a tener una actuación específica en el país para abarcar otros públicos?

Thibaut Pellegrin: Claro. Ese es mi trabajo. Hay también una estrategia más global en la sede, pero para mí el objetivo es conocer a más clientes potenciales, y hay varias formas de hacerlo; la fundamental es desde luego trabajar con nuestros concesionarios, porque ellos son los expertos y los que conocen no sólo a nuestros clientes, sino a los que todavía no lo son.

HyM: O sea que ¿podríamos ver a Lange en, no sé, escuelas de negocio, o cosas así?

Thibaut Pellegrin: Puede ser. No sé si se verá mucho porque todo lo hacemos de forma discreta. Pero sí, ese sería un buen ejemplo. Lo que tengo que explicar es la autenticidad, la coherencia, la durabilidad… eso es lo que es Lange. Sí, es caro, pero son los mejores relojes del mundo.

Saxonia Moonphase

Saxonia Moonphase

HyM: Bueno, también habría que ver, porque a menudo te encuentras con precios de relojes que hacen que te preguntes, por ejemplo “¿pero esto que cuesta tanto como un Saxonia (15.000 euros), me da lo que me da un Saxonia?”

Thibaut Pellegrin: Claro, pero es que ese es exactamente es mi trabajo. Tú eso lo sabes porque estás siempre con relojes, pero yo tengo que hacérselo ver también a quien no conoce la marca para que sepa cuánto le ofrece. En Lange el marketing tiene que estar al servicio del producto, y no al revés.

Tourbograph pour le Mèrite

Tourbograph pour le Mèrite

HyM: ¿Hay algún tipo de reloj que le gustaría que existiera en la colección de Lange y que ahora no existe?

Thibaut Pellegrin: La verdad es que Lange ha hecho muy buen trabajo en crear todo lo que llena mis sueños relojeros. Pero hay un modelo que ya no existe, el Tourbograph Pour le Mérite, el primer reloj que combinaba un tourbillon con transmisión de huso y cadena y un cronógrafo rattrapante, y por supuesto limitado a 51 unidades. Ese es el reloj que me gustaría ver en la colección.

 Zeitwerk Minute Repeater

Zeitwerk Minute Repeater

HyM: ¿Y ese sería el reloj que tendría si no tuviera limitaciones económicas?

Thibaut Pellegrin: No, sería algo diferente porque el Tourbograph no lo puedes llevar todos los días. Es difícil elegir uno solo; es como decir qué hijo prefieres, así que me quedo con dos: el Zeitwerk, con un diseño increíble, súper vanguardista e incluso revolucionario. Hay muy pocos relojes como el Zeitwerk. Y el otro, el Datograph. Para mí es el mejor cronógrafo del mundo. Bueno, para mí y para casi todos los aficionados a la relojería.

Datograph Up Down frontal

HyM: Philippe Dufour dijo que era el mejor.

Sí, muy sencillo de diseño pero el movimiento… solemos decir que es una ciudad en miniatura. Me puedo pasar horas mirándolo.

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HyM:¿Y qué reloj lleva ahora?

Thibaut Pellegrin: Un Lange 1. Ya hemos hablado de él. Lo puedes reconocer a 20 metros. Pero éste es además el Lange 1 Time Zone, con los 24 husos horarios que cambian con apretar un solo botón. Eso es Lange, apariencia y uso sencillo pero movimientos de la máxima complicación. Para mí hay muy pocos relojes como el Lange 1,  porque en realidad no hay relojes como los de Lange.

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Pre-SIHH 2017: Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold

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Un nuevo avance del SIHH 2017, que ya está a la vuelta de la esquina: la gran dama de Le Brassus presenta los nuevos Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold, una reinterpretación en clave muy femenina -y muy artesana a la vez- del icónico reloj de la manufactura.

 

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En 1976 Jacqueline Dimier aceptó el reto de adaptar el Royal Oak de Gérald Genta, el reloj deportivo masculino de lujo aparecido en 1972, a la muñeca femenina. De la tarea salió tan victoriosa que este año la manufactura celebra el 40 aniversario de ese hito con los nuevos Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold, nacidos ahora de la colaboración con la joyera Carolina Bucci.

El Royal Oak de mujer original de 1976

El Royal Oak de mujer original de 1976

Carolina Bucci es una joyera hija de joyeros que vive a caballo entre Londres y Nueva York. Llegó al Royal Oak de una forma casual: su marido, por razones obvias, no le puede regalar joyas, así que le regala relojes. Él le preguntó hace cinco años qué reloj quería, pero ella no tenía una idea clara;  hasta que un día vio a un hombre llevando un reloj que le gustó mucho y que resultó ser un Audemars Piguet Royal Oak. Desafortunadamente el reloj ya no se hacía, porque era modelo de oro amarillo de 1983. Tiempo después su marido consiguió encontrar uno y se lo regaló para su 35 cumpleaños.

Caroline Bucci

Carolina Bucci

La joyera ponía fotos en Instagram de su reloj junto con sus joyas, lo que captó la atención de Audemars Piguet. En 2013 comenzó a haber conversaciones entre el Director General de Audemars Piguet, François-Henry Bennahmias, y Carolina para ver de colaborar en un nuevo modelo femenino. Al final se decidió crear unos modelos que estuvieran decorados con la Técnica Florentina, lo que no podía ser más adecuado porque Carolina nació allí. La Técnica Florentina consiste en golpear la superficie con un punzón de punta de diamante, de manera que se va quitando material para crear una superficie rugosa que tiene un brillo diamantino. Lo vimos por cierto en el MB & F Legacy 101 Frost, con fotos en vivo y precios.

François-Henry Bennahmias, Director General de AP, con Caroline Bucci y Jacqueline Dimier

François-Henry Bennahmias, Director General de AP, con Carolina Bucci y Jacqueline Dimier en el despacho del primero

“A finales de 2014 enviamos algunos eslabones y partes de la caja a Florencia para comprobar la viabilidad del proyecto” -dice Bennahmias en una entrevista con el Telegraph-. “Volvieron con brillo bellísimo, pero era áspero al tacto. El segundo intento tenía el tacto correcto, pero no brillaba. La profundidad del impacto sobre el oro es muy importante: si profundizas demasiado es demasiado rudo”.

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Tras siete intentos de perfeccionar el acabado, que se hizo en Audemars Piguet con la supervisión de Caroline, se consiguió el equilibrio perfecto. El resultado son unos Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold en oro rosa y oro blanco y en dos medidas: 33 y 37 mm de diámetro. Los relojes de 33 milímetros llevan un movimiento de cuarzo, pero los de 37 integran el calibre automático 3120, un movimiento lanzado a primeros de siglo con el ya clásico rotor de oro con los escudos heráldicos de los fundadores, los Audemars y los Piguet.

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Ya dije cuando presenté los Royal Oak Perpetual Calendar (aquí) que no hay satinado como el de Audemars Piguet. Pues si a ese satinado le añadimos la técnica Floretina el resultado es simplemente espectacular. La textura del oro punzado -que da aspecto mate o lleno de polvo de diamante según le de la luz- junto con el cepillado convierte a estos Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold en auténticas joyas.

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El lanzamiento ha coincidido con el 40 aniversario del Royal Oak femenino, y además Carolina Bucci también nació en 1976, por lo que también cumple 40 años. Más aún, el pasado 9 de noviembre Audemars Piguet inauguró su primera boutique en Florencia. No puede haber una coincidencia más redonda.

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Aunque los Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold están pensados para un público femenino no sería de extrañar que algunos hombre se sientan tentados por la versión en oro blanco. Al fin y al cabo 37 mm es una medida canónica para un reloj de vestir y, dada la construcción del Royal Oak, seguro que en la muñeca no parece tan pequeño como nos suena simplemente con el dato frío.

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De lo que todavía no hay información es de los precios, que serán revelados en el SIHH. Pero seguro que los Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold van a ser un éxito. Uno más de la larga lista de este icono de la relojería que no conoce ocaso. Más información en AudemarsPiguet.es.

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Un nuevo -y único- repetidor de minutos: Chopard L.U.C Full Strike One

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Chopard está celebrando el vigésimo aniversario de la fundación de su manufactura de la mejor manera posible: lanzando nuevos relojes que no dejan a nadie indiferente. El Chopard L.U.C Full Strike One es la joya de la corona de la celebración, y además por todo lo alto: un repetidor de minutos con una tecnología única en el mercado. Vamos a ver sus características y precio.

 

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En el artículo sobre la visita a la Manufactura Chopard comentaba cómo la idea de Karl-Friedrich Scheufele cuando fundó la manufactura de Fleurier fue la de crear movimientos de la máxima exigencia, a los que denominaría con las iniciales del fundador de la casa, Louis-Ulysse Chopard. En 2016 celebra el inicio de esa gran aventura y lo ha hecho con un reloj homenaje a su primer reloj de manufactura, el Chopard L.U.C XPS 1860 (con fotos en vivo y precios aquí) y dos relojes de viajeros (los  L.U.C Time Traveler One –aquí– y los L.U.C GMT One –aquí-). La guinda del pastel la pone el nuevo Chopard L.U.C Full Strike One, un repetidor de minutos como ningún otro.

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El Chopard L.U.C Full Strike One es el primer repetidor de minutos de la casa, y fue concebido para ser distinto. Lo que caracteriza a los repetidores, aunque parezca absurdo decirlo, es el sonido. Se puede hablar mucho sobre los desarrollos técnicos que llevan a ese sonido, pero el reloj al final convence por cómo suena. Y en este terreno Chopard ha dado un paso de gigante, y además en una dirección insospechada: por primera vez el sonido lo producen unos martillos que golpean sobre zafiro. Pero no es que los gongs, tradicionalmente cilindros de metal que siguen la forma de la caja, estén hechos de zafiro, no. O, por mejor decir, no sólo eso: esos gongs son una parte de la estructura que forma un cristal de zafiro superior que se prolonga hacia el fondo en una sola pieza, de manera que el sonido del golpeo lo propaga toda la cápsula.

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Ya sé que estamos muy acostumbrados a oír hablar de desarrollos que, en boca de la casa que lo presenta, son la octava maravilla del mundo. Por eso la primera reacción de los avezados seguidores de la alta relojería ante una innovación como la del Chopard L.U.C Full Strike One es la de levantar un ceja con escepticismo. Así que lo mejor es escuchar cómo suena, según la grabación exclusiva que hizo www.ablogtowatch.com:

El sonido es impresionante, ¿verdad? Más aún, uno se esperaría un timbre más agudo, o menos pleno, como sonaría si golpeáramos el cristal de una ventana con una llave. Pero no: el sonido no sólo es potentísimo sino extraordinariamente delicado. Siempre se ha tenido al oro rosa como el mejor metal para los repetidores de minutos por su tono más cálido, y se ve que la combinación del zafiro con el oro ha dado con la clave adecuada.

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Como no se golpea sobre dos varillas sino sobre una sección de un conjunto de cristal, los martillos han de golpear con más fuerza y por tanto son mucho más grandes de lo normal. Las pruebas en la manufactura consistieron en golpear el zafiro más de 2 millones de veces y comprobar que el zafiro no rompía. Por otro lado al tener que mover la masa de los martillos y golpear numerosas veces el mecanismo necesita de mucha energía, lo que supone un reto técnico extra. El calibre manual L.U.C 08.01-L, de 37,20 por 7,97 milímetros y con una frecuencia de 4 hercios, tiene una reserva de marcha de 60 horas, que no está nada mal para un repetidor de minutos. Consigue esa duración gracias a dos barriletes, pero que funcionan de una manera singular.

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En efecto, mientras que uno de los cubos almacena la energía para la indicación horaria el otro dedica sus esfuerzos a la sonería. En un repetidor tradicional cuando se desliza el gatillo -o se pulsa un botón- el mecanismo dedicado enrolla el muelle con la energía suficiente para hacer sonar la hora solicitada. El Chopard L.U.C Full Strike One también tiene un pulsador para poner en marcha el mecanismo, pero al hacerlo no da cuerda a la complicación. La forma de darle fuerza es dándo cuerda a su muelle real con la corona: cuando está girada en una dirección se da cuerda al barrilete horario, mientras que en la dirección opuesta se tensa el barrilete de repetición. Chopard afirma que, con máxima carga, el reloj puede repetir la cadena de sonidos más larga -la de las 12:59- ¡12 veces! Eso es algo impensable hasta ahora. Por eso Chopard ha equipado el reloj con una doble indicación de reserva de marcha, una para cada función.

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Hay no acaban las proezas técnicas. Las avería son muy comunes en los relojes de sonería, por ejemplo cuando no se desliza completamente el gatillo y el mecanismo no engancha correctamente. O, en este caso, imagina que estás poniendo en hora el reloj y accidentalemente presionas el pulsador de la corona: al servicio técnico de cabeza. Pues bien, Chopard ha añadido tres elementos de seguirdad: uno para que la sonería no funcione si no hay energía suficiente, otro para que el regulador sólo arranque cuando el embrague está completamente acoplado, y el último que desconecta la sonería y su pulsador del movimiento, de manera que no se puedan mover las manecillas horarias mientras está sonando.

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Pero es que Chopard no sólo da, también quita: ha eliminado el sonido de giro del regulador, muy frecuentemente audible en los repetidores de minutos. Ha eliminado el “clic” final -cuando acaba la secuencia sonora- que también se oye en muchos relojes y además ha eliminado los tiempos entre los segmentos sonoros, de manera que todo suena de manera continua. Si después de esto alguien todavía tiene dudas de que Chopard L.U.C significa altísima relojería, me como el sombrero.

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Todo esto sin olvidar que el Chopard L.U.C Full Strike One ostenta el sello de Ginebra, lo que le obliga a un nivel de acabados al que por otro lado ya nos tiene acostumbrados la manufactura: platinas y puentes decoradas con Côtes de Genève diagonales, bordes biselados y pulidos, cabezas de tornillos y chatones de rubíes también biselados y pulidos. Y, por el mismo precio, un montón de textos que leer.

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Viendo todo esto uno pensaría que el Chopard L.U.C Full Strike One es un reloj enorme. Otro error. Chopard ha conseguido meter todo este ámbar relojero en una caja de 42,5 mm de diámetro y 11,55 mm de alto, lo que le hace un reloj perfectamente combinable y apto para prácticamente cualquier muñeca. Además el material utilizado es el oro rosa de comercio justo, lo que añade un valor extra. La esfera deja al descubierto buena parte del calibre para poder disfrutar de su técnica, pero retiene dos de sus características más icónicas: los numerales romanos de grueso porte y las manecillas Art Deco.

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El Chopard L.U.C Full Strike One es una edición limitada a 20 piezas, con un precio de  265.000 francos suizos (casi 246.700 euros a día de hoy). Imagino que será muy difícil ver una des estas maravillas en vivo porque seguro que ya están todas reservadas. Más información en Chopard.es.

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En la muñeca: Nuevos Chopard L.U.C GMT One. Fotos en Vivo y Precio

 

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Chopard ha presentado, en el marco del SalonQP de Londres, los nuevos Chopard L.U.C GMT One. Hasta ahora conocíamos la versión en acero, pero ayer se dio a conocer también la espectacular versión en oro. Es un orgullo para Horas y Minutos poder presentar los relojes con fotos en vivo exclusivas, además de sus precios oficiales.

 

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Cuando presenté las tres versiones del Chopard L.U.C Traveler One (que se puede ver con fotos en vivo en este artículo), comenté la falta que le hacía a Chopard un reloj para viajeros, y con ocasión del vigésimo aniversario de la manufactura Chopard de Fleurier -cuya visita reflejé en esta entrada– la casa propiedad de la familia Scheufele cubrió finalmente este hueco. Y lo hizo a lo grande, con un calibre L.U.C y tres versiones de reloj con horas mundiales (acero, oro rosa y platino). El escalón inferior a un reloj que marca 24 husos horarios son los relojes GMT o de segundo huso horario. En ese escalón están la inmensa mayoría de los viajeros, que como mucho cambian de una sola zona horaria en sus periplos. Por tanto los nuevos Chopard L.U.C GMT One cubre perfectamente sus apetencias relojeras de tener un reloj con complicación y que a la vez le sea útil.

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Los Chopard L.U.C GMT One se lanzan en dos versiones: acero y oro rosa. Ambos comparten las mismas características constructivas y técnicas, pero sus públicos objetivo son seguramente diferentes. Es obvio que el oro ya crea de por sí una segmentación de público por su mayor precio (a menudo con diferencias sobre el acero difícilmente explicables sólo por el valor de metal), pero en este caso la presencia de una y otra versión también marca unas líneas de separación. No absolutamente rígidas, pero sí notables.

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Ambos relojes tienen una caja de 42 mm de diámetro con una presencia sólida. No son los relojes más delgados del mundo, pero es que no es esa su intención tampoco. Las dos versiones del Chopard One GMT tienen un porte robusto, con mucha personalidad en la muñeca incluso en la más elegante versión de oro rosa. Se nota en la altura de la caja (11,71 mm) y en el tamaño de las dos coronas, grandes y potentes. El perfil de la caja está satinado para contrastar con su parte frontal, una combinación clásica que nunca falla. El conjunto tiene una prestancia excelente en la muñeca.

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La esfera de los Chopard L.U.C GMT One tiene un claro aire de familia que recuerda a su hermano mayor, el Traveler One, pero en este caso, al ser sólo un GMT, está mucho más despejada y por tanto con una lectura más rápida de los datos. Al igual que con el Traveler One la esfera negra con acentos naranja se perfila como más deportiva, más punzante en su forma de ofrecer la información, mientras que la versión de oro es mucho más calmada y refinada aunque con una reseña de la hora igualmente veloz. Ello se debe a -como digo muchas veces- la excepcional elección de fuente de los números, un tipo de letra que equilibra perfectamente el saber estar con el dinamismo, y la poderosa presencia de las manecillas de Chopard, de reminiscencias Art Deco.

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El anillo exterior tiene la misión de indicar el segundo huso horario con separación día y noche. En la versión de acero  el contraste se ofrece con una sección color pizarra con numerales blancos para el día y otra negra con arábigos naranjas. La versión de oro rosa crea ese mismo contraste escribiendo negro sobre blanco y blanco sobre marrón respectivamente. En ambos casos la aguja que indica la hora usa el mismo color y además la punta está pintada con SuperLuminova (también usada en las manecillas horarias, los índices y los numerales). Al igual que con el reloj de hora mundial la función GMT se maneja con la corona a las cuatro; de ahí su decoración con el globo terráqueo. La corona a las dos sirve para poner en hora el reloj, y está decorada con la leyenda L.U.C enmarcada en una de las formas tradicionales del puente del tourbillon de la casa.

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El movimiento que anima al reloj es el calibre L.U.C 01.10-L, con el módulo de segundo huso horario integrado. Guarda muchas similitudes con su hermano global, lo que es no es decir poco: al ser parte de la familia L.U.C se beneficia de una construcción y decoración excepcional, además de un comportamiento relojero notable: frecuencia de 4 hercios y 60 horas de reserva de marcha. En las siguientes fotos se puede observar la decoración Côtes de Genève y el biselado de los bordes de los puentes.

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Los relojes, lógicamente se entregan con correas de cocodrilo atadas a la muñeca por una hebilla de ardillón en su metal correspondiente. Digo que es lógico porque los Chopard L.U.C GMT One están pensados para desenvolverse en ambientes de trabajo, incluso cuando se disfruta de la versión en acero, y por tanto tiene sentido la elección más tradicional. Pero yo creo que a la versión de acero también le sentaría bien un brazalete, y no sería de extrañar que lo viéramos en le futuro.

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Mientras eso ocurre los Chopard L.U.C GMT One deben ser sin duda unos candidatos muy a tener en cuenta a la hora de buscar un reloj GMT, por su calidad desde luego, pero también por su precio: el Chopard L.U.C GMT One en acero cuesta 9.360 euros, mientras que la versión de oro rosa tiene un precio de 18.920 eurosMás información en Chopard.es.

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