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Los Baume & Mercier Clifton Club con vídeo, fotos en vivo y precios

 

Vamos a analizar los nuevos Baume & Mercier Clifton Club, la gran apuesta de la casa para atraer a un público joven con una propuesta que mezcla los relojes de corte deportivo con un aire más formal.

 

Baume & Mercier es una de las casas relojeras suizas históricas. De hecho es la sexta más antigua. Sin embargo toda esa herencia no le ha evitado un devenir comercial con altibajos, particularmente desde comienzos de este siglo. Pero cuando todo el mundo -o al menos muchas voces de la industria- pensaba que la marca no iba a levantar la cabeza dio un giro notable y comenzó a lanzar productos bien pensados, bien ejecutados y a precios cada vez más atractivos.

Para mujer fue la línea Promese, pero para hombre lo más significativo fue el lanzamiento de la gama Clifton. Los Clifton presentan una caja inspirada en los modelos de los años 50, pero con un corte muy actual. Los relojes estaban (y están) muy bien hechos y son muy atractivos, así que la casa ha ido expandiendo la colección dotándola de todo tipo de complicaciones.

De hecho en Horas y Minutos hemos cubierto unos cuantos modelos de los Clifton, porque a mí me gustan mucho. Uno de los primeros vídeos que hice en esta página fue el del Clifton Retrograde (éste de aquí). También hemos visto -por ejemplo- el Cronógrafo con Calendario Completo (aquí) y, este mismo año, el GMT Power Reserve.

Sin embargo los Clifton apelan a un rango de edad que se acerca a los 30 años, y Baume & Mercier necesitaba un reloj para gente más joven, entre los 20 y los 30. Uno de los argumentos de venta de la casa es que sus relojes son relojes para regalar, para remarcar los hitos importantes de la vida. Sin embargo con los Clifton Club se quiera que los jóvenes profesionales lo vean como el primer reloj que se pueden comprar ellos (sin esperar que alguien se lo regale), y que le sirva tanto para el trabajo como para el ocio. Y ahí es donde los Clifton Club son, en mi opinión, un acierto.

Afortunadamente la casa no recurre a ningún modelo histórico oscuro, o vintage u otras herramientas de marketing habituales en la relojería. Simplemente lanza un reloj con aire deportivo  pero que permite utilizarlo en el día a día, bien construido y muy atractivo.

Baume & Mercier ha creado una caja de 42 mm de diámetro pero de tan solo 10,3 mm de altura. Esto, junto con las asas cortas y curvadas hace que el reloj se adapte perfectamente también en muñecas pequeñas. La caja es hermética hasta 100 metros, lo que encaja con la idea de reloj para todo uso.

El Clifton Club tiene un bisel unidireccional de 120 clics, 2 por segundo, para hacerlo muy preciso. Esto es algo que encontraríamos en un reloj de buceo, pero en sí el reloj no es un es un reloj de inmersión. Sin embargo, como la profundidad máxima a la que se baja cuando se hace buceo recreacional suele ser de 40 metros, el reloj cumple perfectamente. Y eso como máximo, porque casi ningún buceador turístico baja más allá de los 20 metros.

Hay que decir que precisamente por la escasa altura de la caja el bisel es muy delgado, de manera que girarlo no es sencillo porque tienes que afinar mucho con los dedos. Pero como digo, no es algo que se vaya a usar habitualmente. Sea como fuere, hay un par de cosas que agradecer a Baume & Mercier: podría haberse limitado a una hermeticidad de 50 metros, pero ha querido que sea de 100 (que por cierto es el primer requisito para un reloj de buceo). También se podría haber ahorrado el tratamiento fotoluminiscente del segundero, y sin embaro lo ha añadido también. Se nota que la casa ha querido lanzar un oferta muy potente con estos relojes.

Las cajas son de acero y mezclan superficies pulidas con satinadas para darle una presencia más refinada. Hay también una versión con recubrimiento en ADLC  que le dota de una resistencia mucho mayor al uso diario. En realidad el ADLC es una versión del DLC desarrollado específicamente para los artículos de lujo, entre ellos los relojes. DLC significa Diamond Like Carbon (o sea, carbono duro como el diamante). La A viene de Amorfo, por la disposición de las fibras que le dan ese extra de dureza y resistencia.

Hay un elemento que es común a todos los Clifton Club: el color naranja, que aparece siempre en la esfera, en el bisel y en algunos casos también en las correas. La esfera está muy bien pensada. Los minutos se sitúan sobre un bisel elevado y remarcado por una línea naranja para dar profundidad al dial. Esta profundidad se remarca por los índices aplicados, entre los que resalta el de las 12, que es en realidad la letra griega Phi, que simboliza el equilibrio y es el logotipo de la casa. Por último en el centro de la esfera hay un rebaje pensado para aumentar la sensación de tridimensionalidad, y que limita la longitud de la manecilla de las horas. Y por encima de todo sobrevuela la manecilla de los segundos, siempre en naranja.

Tanto las manecillas (incluida la de los segundos) como los índices están recubiertos de SuperLuminova, en cantidad suficiente como para que la lectura en la oscuridad sea intachable.

El Clifton Club se mueve gracias a un movimiento Sellita SW 200, con una frecuencia de 4 hercios y una escasa reserva de marcha de 38 horas, cambio rápido de fecha y parada de segundero. Es un movimiento más que probado, que funcionará perfectamente durante años. El calibre está tapado por un fondo con el escudo de la colección.

Hay que añadir que hay una versión del Clifton Club con esfera azul, pero desafortunadamente no estaba disponible para el artículo. Como ya he dicho el reloj es muy satisfactorio en la muñeca, bien equilibrado y atractivo, para el que lo posee y para el que lo ve. Los precios son igualmente atractivos, ya que comienzan en 1.950 euros  la versión más barata, con correa de piel, 2.100 euros para las versiones con brazalete y 2.250 euros para versión con ADLC y correa de caucho.

Baume & Mercier ha apostado fuerte por los Clifton Club, y yo creo que tienen argumentos para tener éxito. Es verdad que se mueven en un segmento donde hay muchos pesos pesados y en los que los precios son cada vez más agresivos, pero creo con la promoción adecuada (recordemos aquí la acertada unión con el medallista olímpico Saúl Craviotto) el producto calará. Y se lo merece. Más información en Baume&Mercier.es.

 

 



François-Henry Bennahmias, CEO de Audemars Piguet, optimista sobre el futuro

 

A pesar de que tanto el SIHH como Baseworld 2017 han infundido nuevo optimismo al sector, los números siguen pintando un panorama no muy halagüeño. Sin embargo François-Henry Bennahmias cree el futuro pinta bien.

 

En una entrevista a la revista suiza Bilanz, el Director General de Audemars Piguet, François-Henry Bennahmias, hizo una serie de afirmaciones sobre el sector de la relojería y el futuro de la misma y el de su manufactura que merece la pena reseñar.

A pesar de la dificultad de la situación, Audemars Piguet va a contratar a unas 100 personas y además está construyendo su museo y un hotel adyacente (me lo anoto desde ya en la lista de “sitios a visitar”). “Somos una de las pocas casas relojeras a las que les va bien”.

“Los ingresos de 2016 superaron la frontera de los 900 millones de francos suizos, y eso manteniendo nuestra producción estable en 40.000 unidades anuales. Durante los próximos cinco años no nos vamos a plantear incrementar la producción, de la misma manera que no vamos a incrementar precios, o muy poco. Pero cada vez vendemos más a través de boutiques propias, por lo que me quedo con el margen del minorista. Si hoy vendo 5.000 relojes en mis boutiques y mañana 8.000, eso más margen para nosotros”. Más aún, Bennahmias afirma que “en 2011 había 540 tiendas que vendían nuestros relojes. Hoy sólo son 320, y mi objetivo son 250”. Sorprende la claridad con la que el François-Henry plantea a sus boutiques como claro competidor de la red de tiendas tradicional.

“También estamos recogiendo los frutos que habíamos sembrado años atrás. Fundamentalmente hemos puesto la Casa en orden y hemos trabajado duro para mejorar la calidad de los productos. Y de las entregas también. Por ejemplo, los modelos que enseñamos en Ginebra en enero estuvieron listos para su entrega inmediatamente, mientras que años atrás no llegaban hasta octubre. Además de recortar el número de puntos de venta también lo hemos hecho con los productos, y el mercado ha respondido bien a lo que hemos presentado. Los clientes aprecian que Audemars Piguet no haya vendido su alma al diablo para poder vender más”.

Uno de los nuevos Royal Oak Chronograph que vimos en esta entrada

“En números globales -continúa Bennahmias- la industria relojera suiza genera unas ventas de unos 20.000 millones de francos suizos. Si añades los distintos márgenes de los intermediarios llegamos a unas ventas totales de unos 50.000 millones de francos suizos. Si lo comparas con los 180.000 millones que vende Mercedes Benz, te das cuenta de que somos una industria muy pequeña. 

Pero ahora fíjate en el mercado: por un lado hay unos 30 ó 40 millones de personas con potencial para comprarse un reloj suizo de lujo. Por el otro está Audemars Piguet y sus 40.000 relojes, o los 600.00 relojes de lujo que se hacen al año por las marcas que estamos ahí arriba. Si miras esos números -lo que somos capaces de producir y el número de clientes potenciales- sólo puedes llegar a una conclusión: tenemos por delante grandes años. Ahora tenemos que comprender cómo podemos llegar a todos esos millones de posibles clientes. Y el precio no tiene que ver con ello. Oí todo tipo de tonterías en el SIHH sobre cómo los precios de los relojes suizos se han convertido en un verdadero problema. ¡Bobadas! El lujo se basa en las emociones, no en el precio. Si el producto es bueno el cliente acepta el precio.

Royal Oak Perpetual Calendar en oro. Reportaje completo aquí

En 1972 dieron el golpe con el Royal Oak. ¿Cuándo aparecerá si siguiente producto disruptivo? 

“Nuestro siguiente producto auténticamente nuevo sería un Smart Watch.”

Pero eso no es un producto para Audemars Piguet.

“¿Y quién te dice que no nos atrevamos? Nosotros pensamos en todas direcciones, y siempre tenemos varias cosas en el horno.”

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“Pero antes de centrarnos en crear el nuevo Royal Oak tenemos que conseguir que el Royal Oak actual sea el producto definitivo. Todavía hay que hacer un trabajo colosal. Mucha gente no sabe siquiera qué es un Royal Oak. De mis 40 millones de clientes potenciales muchos no conocen el Royal Oak, y muchos de ellos ni siquiera saben qué es un reloj. Para dirigirnos a ellos tenemos que adaptarnos a su lenguaje, porque ya no se comunican como nosotros. El mundo digital y las redes sociales se han convertido en algo fundamental para el lanzamiento de cualquier producto o campaña publicitaria”. AudemarsPiguet.es.

 

 



En la muñeca: Vacheron Constantin Patrimony Moon Phase And Retrograde Date

 

A veces se trata sólo de pureza. De armonía. De retar el estilo tradicional con gestos atrevidos pero igualmente elegantes. Eso es el Vacheron Constantin Patrimony Moon Phase And Retrograde Date, y lo vamos a ver en su versión de oro rosa.

 

Patrimony Retrograde Day Date

Fue en 2007 cuando Vacheron Constantin lanzó el Patrimony Retrograde Day Date que vemos aquí arriba y antecesor del que hoy nos ocupa. Los Patrimony basan su arquitectura en los relojes de mediados del siglo pasado y todos tienen las mismas características: comparten la misma forma de la caja, las manecillas, los índices y los marcadores de minutos. Son los que mejor cumplen con el papel de “reloj de vestir”, si bien éste es un término cuyas fronteras son, desde hace ya algunos años, un tanto esponjosas. Buena prueba de ello es el Retrograde de aquí arriba y también el Patrimony Moon Phase And Retrograde Date.

En la caja hay muy poco de revolucionario: de oro rosa pulido a espejo, sus formas sin aristas, sus asas estrechas y la corona poco prominente nos indican que estamos ante un reloj para moverse en ambientes más bien serios. Su altura es de 9,7 mm, lo que le permite llevarse bien con los puños de camisa (salvo los de anchos más exigentes). Sin embargo el diámetro se rebela claramente contra los márgenes tradicionales: 42,5 mm supera en medio centímetro el máximo permitido por los códigos no escritos sobre los relojes de vestir, y dota a la pieza de mucha más presencia.

Y el centro de las miradas, la esfera. La base es muy tradicional: sobre una base opalina con un graneado muy delicado se asientan los índices -de formas clásicas- y unos indicadores de minutos perlados, que son rasgos distintivos de la colección Patrimony.

Sin embargo se le ha dado a la fecha retrógrada una preponderancia máxima que seguro hará chascar la lengua a los puristas. Es tan destacada su presencia que incluso se ha recortado la longitud de la manecilla de las horas para que se vea mejor. Podría parecer que, en comparación, la ventana de fase lunar es pequeña. Pero yo creo que si fuera más grande el reloj sería demasiado chillón.

Y es que en esta iteración la complicación más lírica ha venido a sustituir a los días de la semana del Day Date para darle un equilibrio mucho más conseguido. Al fin y al cabo en el Day Date, como la longitud del nombre de los días varía notablemente, tenían cada uno su propia grafía para conseguir un borde exterior uniforme. El resultado era un tanto extraño, con la dificultad añadida de ese incompleto Thu para el jueves, que era casi insalvable. Todo eso desaparace en este Patrimony Moon Phase And Retrograde Date que, ahora sí, tiene unas proporciones perfectamente equilibradas. Eso no quiere decir que el Day Date desaparezca de la colección Patrimony; pero ahora tiene un competidor más clásico, por así decir.

La representación de la luna es la tradicional, con un disco de oro rosa sobre un fondo azul estrellado. Tradicional, pero no por ello menos bonita. A su alrededor se han marcado hitos de la edad de la luna, que como ya sabemos dura exactamente 29 días, 12 horas y 45 minutos. Las indicaciones hacen que sea muy fácil ajustarla. Si es que es necesario, porque en principio sólo hace falta hacerlo una vez cada 122 años. Por cierto que todos los ajustes se hacen desde la corona, sin pulsadores adicionales en la caja.

Digamos por cierto que este avance se ha trasladado al ya existente Day Date: al modificar su calibre 2460 R31R7 para hacerlo más delgado (4 mm nada menos), se ha integrado el mecanismo de ajuste mediante la corona. Más aún, la caja se ha modificado para tener las mismas hechuras que este Moonphase y la misma delgadez de 9,7 mm. Una actualización importante, la verdad.

Esto lo consigue el calibre automático de manufactura 2460 R31L, con 275 piezas y que se mueve a 4 hercios durante las escasas 40 horas que dura la reserva de marcha. Sólo tiene dos pegas el movimiento: como sólo tiene 27,2 mm de diámetro se ve mucho metal y poco calibre. Además el rotor es tan grande que apenas se ve nada de un motor con todos los acabados que exige el sello del Punzón de Ginebra. A cambio, la masa oscilante de oro es una auténtica belleza.

El resultado es un reloj de vestir distinto, con mucha personalidad en la muñeca. A mí me parece que los relojes -incluidos los de vestir- deben estar entre los 40 y los 42 mm de diámetro porque nuestras muñecas no son las mismas que había en los años 50. Ni siquiera las que había en los años 90. Así que los relojes deben con su época, y éste lo hace. El Vacheron Constantin Patrimony Moon Phase And Retrograde Date se ha lanzado tanto en oro rosa como como en oro blanco (con índices, manecillas y disco lunar a juego). Ambos tienen un precio de 43.600 euros, y se pueden encontrar en los distribuidores de la marca. Más información en VacheronConstantin.es.

 



Primeras declaraciones de Chabi Nouri, CEO de Piaget

Chabi Nouri fue nombrada CEO de Piaget a principios de 2017, entrando así en el -desafortunadamente- reducido grupo de mujeres al mando de grandes empresas relojeras. En una entrevista con Thomas Schambler en Arabian Business ha hablado sobre sus planes para impulsar a Piaget y si una perspectiva femenina cambia las cosas.

 

No hay muchas empresas del mundo de la relojería y joyería que tenga una mujer como Directora General. De hecho, usted es la segunda en toda la historia del grupo Richemont. En su opinión, ¿por qué no hay más?

En primer lugar, estoy extremadamente orgullosa de tener esa oportunidad con Piaget. No creo que haya un desequilibrio en la industria; de hecho creo que está muy bien equilibrada. Hay muchas mujeres trabajando en relojería y joyería; menos en la alta dirección, es cierto. Pero yo diría que es más una cuestión de personalidad, liderazgo y talento. He trabajado para un buen número de marcas y nunca he sentido que hubiera un techo de cristal, ni que mis oportunidades fueran diferentes de las de mis colegas masculinos.

¿Cree que usted traerá un nueva perspectiva a la marca? ¿Vamos a ver cambios en Piaget en lo que respecta a la diversidad?

Creo que las cosas ya han cambiado bastante. La diversidad no es prácticamente un asunto en algunas empresas; no porque no importe sino porque así es como se hacen las cosas. Es automático. La diversidad de género es una cosa, pero el aspecto más importante para mí es la nacionalidad o la diversidad cultural. Aporta a la gente un filtro distinto, y forma distinta de abordar los retos. También creo que hemos aprendido que la diversidad también trae consigo estrategias más robustas y la habilidad de ser más flexible y ágil. Así que seguiremos haciendo exactamente eso, tener una mezcla de gentes distintas con formaciones diversas. Es bueno para el negocio.

¿Qué significa para usted Piaget, y qué le gustaría que significara para los amantes de la relojería?

Piaget es elegancia atemporal. La marca, la maison y la familia comenzó hace ciento cuarenta años. En aquel entonces el objetivo de Piaget era trabajar en los calibres, y nos hemos asegurado de hacer que ese sea el elemento más importante en todo lo que hacemos. Nuestros relojes son técnicamente impresionantes, a pesar de su aspecto exterior. Lo que quiero decir es que, aunque sea una pieza con un aspecto particularmente impresionante, su belleza no está sólo en la superficie.

La mayoría de la gente sabrá de Piaget por nuestros récords en piezas ultradelgadas. El primer calibre fue el 9P, producido hace sesenta años. Fue el que revolucionó la industria relojera, porque sólo tenía dos milímetros de altura. Tres años más tarde lanzamos un movimiento automático de sólo 3,2 mm de altura, que aún hoy es un récord. Haciendo el calibre más pequeño ayudamos a la empresa a experimentar con sus relojes: las esferas comenzaron a ser más grandes y, con menos espacio ocupado por el calibre las casas empezaron a experimentar con los elementos decorativos. Así que en muchos sentidos nuestros movimientos influyeron en diseño de nuestros relojes. Y así ha seguido durante los 140 años de Piaget.

Calibre 9P y 12P

Es un momento tumultuoso para la industria. El 2016 no fue un buen año para muchas casas relojeras, y las perspectivas para 2017 no parecen las más positivas posibles. La mayoría de las empresas parecen haber echado el freno y están esperando que el año no se las lleve por delante. ¿Se sienten así en Piaget?

Creo que esa es una manera muy negativa de ver la situación. En Piaget nos concentramos primero en las oportunidades, que ha sido siempre un mantra en la empresa. Siempre miramos dónde podemos crecer, siempre mirando hacia delante. En ese aspecto somos muy afortunados, ya que hemos desarrollado las dos líneas de relojería y joyería.

Piaget Limelight Stella y Brazalete Piaget Rosa

Tenemos muchos tipos de clientes en numerosos segmentos. Somos realmente mundiales, así que aunque algunos mercados se ralenticen siempre tenemos oportunidades en otros sitios. Esto nos permite estar siempre pisando el acelerador, sea en relojería o quizá en el desarrollo de joyería.

Por supuesto al mismo tiempo nos estamos expandiendo. Un buen ejemplo es el Piaget POLO S (lo vimos con fotos en vivo y precios aquí). Nos ha abierto una nueva audiencia, la de los relojes deportivos en acero. Sigue siendo un Piaget -y me refiero a que es elegante y no simplemente un reloj para todos los días- y muy delgado.

Ya hemos empezado a ver cómo nos trae nuevos clientes que no existían para la marca hace unos años. Se va a ver más de esa forma de pensar en el futuro por parte de Piaget.

¿Cuánta interacción tiene con otros CEO de Richemont? Hay discusiones sobre en qué segmentos debería participar cada marca? ¿Hay mucha competencia?

Cada casa está dirigida de manera completamente separada. Sí, por supuesto, hablamos entre nosotros. Nos juntamos en las distintas reuniones, pero así como todos estamos integrados en Richemont, cada uno se maneja por separado de los demás.

¿Qué podemos esperar de la marca en este año?

Tenemos varias colaboraciones por todo el mundo -como Art Dubai-, pero este año es en realidad el sexagésimo aniversario del Altiplano. Sesenta años de elegancia atemporal, y sesenta años de un reloj que se ha convertido en un icono para el hombre que busca un reloj refinado.

Así que estamos celebrándolo con una edición limitada que presentamos en el SIHH en enero (se puede ver aquí). Se inspira mucho en el diseño original, incluida la esfera y el logotipo. En realidad tenemos dieciocho ediciones limitadas de esa pieza. Y hemos lanzado la primera gran complicación para el Altiplano, el tourbillon. Es increíblemente delgado y ligero -como cabía esperar- y tiene una caja del tourbillon descentrada, lo que ha sido todo un reto de diseño.

Es un ejemplo de cómo estamos tratando de ir más allá con el movimiento. Tenemos el lema de “Siempre haz más de lo necesario”, y creo que este reloj es un ejemplo perfecto de dicho lema.

¿Vamos a ver nuevas gamas de relojes, como ha ocurrido con el Polo S?

No puedo decir mucho, pero sí puedo decir que tenemos una sorpresa para más adelante dentro de 2017. Se anunciará en septiembre u octubre. Es un reloj concepto. Lo único que puedo decirle es que va a ser absolutamente maravilloso y sustancia todo nuestro trabajo en la ultradelgadez.

Ha habido nuevas normas sobre el “Swiss Made” en los relojes. Se ha echado para atrás, lo que significa que algunas marcas podrán escribirlo en esferas incluso si gran parte de las piezas del reloj vienen de fuera. ¿Cree que la nueva regulación son susceptibles de ser usadas torticeramente? ¿Cuál es la postura de Piaget?

En primer lugar, nosotros cumplimos absolutamente con todas las normas. Así que para nosotros la nueva normativa no cambia nada. Todos nuestros componentes, nuestros calibres, nuestras cajas… todo se produce en Suiza.

Puedes seguir a Thomas Shambler aquí y tener más información en Piaget.es.

 



El innovador Ulysse Nardin Marine Regatta, con fotos en vivo y precios

 

La manufactura que nació por y para el mar sublima ahora su vocación con los Ulysse Nardin Marine Regatta, un cronógrafo pensado para las competiciones marinas pero que aporta una solución técnica revolucionaria tanto entre las olas como en seco. Vamos a ver los relojes en detalle.

 

Antes de entrar a fondo en estos Ulysse Nardin Marine Regatta es conveniente repasar por qué hay relojes específicamente dedicados a este deporte. Todas las carreras tienen una línea desde la que comienzan, y las carreras marinas también. Pero en el mar no se puede estar parado sobre la línea hasta que se da el pistoletazo de salida, porque el agua está siempre en movimiento. Por eso lo que ocurre es que comienza una cuenta atrás -habitualmente de entre cinco y diez minutos- en la que los barcos procuran mantenerse lo más cerca posible de la salida para estar en buena posición cuando suena la sirena de inicio.

Para resolver este problema en que un segundo de diferencia puede ser capital, algunos relojeros crearon relojes de cuenta atrás en los que seleccionar los tiempos establecidos hasta la salida y así poder acercar al máximo los barcos a la línea de salida en el momento necesario. Pero los cronógrafos de regata eran sólo eso, relojes de cuenta atrás sin ninguna otra utilidad. O bien cuando llegaban al final de la cuenta atrás la trotadora seguía girando y la aguja que antes señalaba la cuenta atrás pasaba a contar los minutos del cronógrafo normal. Así son, por ejemplo, los Panerai que vimos aquí (y que por cierto se verán las caras con los de Ulysse Nardin en la America’s Cup).

El nuevo Ulyssse Nardin Marine Regatta propone un sistema mucho más visual y desde luego aún más complejo: cuando se selecciona la cantidad de tiempo deseada para la cuenta atrás la trotadora del cronógrafo empieza su conteo, pero en el sentido contrario a las agujas del reloj. Cuando llega el segundo 0 y comienza la carrera, la aguja para y cambia el sentido de la marcha de manera instantánea, comenzando así a medir el tiempo real de carrera. Creo que lo mejor es ver el vídeo promocional para entender cómo funciona el mecanismo:

Al acabar la cuenta atrás la aguja con la que se ha seleccionado los minutos -mediante el pulsador a las 10- queda en reposo, porque el Marine Regatta tiene una subesfera a las 6 con dos manecillas que indicarán los minutos y horas transcurridas (60 y 12 respectivamente). En esa subesfera aparece también la ventana de fecha, circular como es casi normativo en los relojes de la casa, donde cuesta encontrar una forma cuadrada. La excepción más notable y celebrada, la del Marine Deck Tourbillon que vimos aquí. No es desde luego la complicación más atractiva del reloj, pero es una demanda del mercado.

El motor del reloj encargado de esta proeza técnica es el calibre UN-155, que está basado en el cronógrafo de manufactura UN-153. Entre sus 650 componentes se encuentra un inversor que permite girar a la trotadora en los dos sentidos, y cuyo conjunto ha sido enviado a la oficina de patentes para su aprobación. Como su antecesor, el movimiento del Marine Regatta es automático, se mueve a 4 hercios y aguanta 3 días sin necesidad de cuerda. Por supuesto el silicio es el material utilizado para el espiral y el escape.

Toda esta delicia relojera se aloja en una caja de acero de 44 mm de diámetro, hermética hasta 100 metros. Sobre ella se acomoda un bisel  con un dentado muy pronunciado e inserciones de caucho que le dan un toque refinado y que se repiten en los pulsadores del cronógrafo, la corona roscada y el pulsador a las 10 para la cuenta atrás. El número de fabricación aparece, como siempre, en una placa a las 9 horas.

Como ya hemos visto en las fotos el Marine Regatta se ofrece con dos esferas: una azul marino y otra en blanco hueso. La azul empareja el color con las inserciones de caucho y la correa, mientras que en la versión de esfera blanca se utiliza el negro para esos puestos. En mi opinión la versión azul es la más lograda, porque la combinación azul/amarillo es más resultona que la blanca, en la que el amarillo queda más desvaído. Aunque en esto de los colores, ya se sabe. Sin embargo la ventana de fecha queda mejor en la versión en blanco, porque se integra mejor.

Utilizar numerales romanos es delicado porque enseguida imponen su presencia y tienden a comerse las intenciones de la esfera para llenarla de un irremediable aire clásico y poco dinámico. No es este el caso, sin embargo, ya que se han estilizado mucho y se funden bien con los índices horarios. Eso sí, ninguno lleva tratamiento luminiscente, reservado tan solo a las manecillas tanto horarias como del cronógrafo (menos la trotadora).

Estos Ulysse Nardin Marine Regatta llegarán a España en junio, con un precio de 16.050 euros, a mi parecer muy razonable para todo lo que ofrece. En la siguiente página vamos a ver la versión especial del reloj creada para el equipo Artemis Racing. Es interesante saber que dos de sus miembros, Loïk Peyron e Iain Percy, han participado en el desarrollo de este modelo. Imagino que si alguien sabe de regatas será esta gente.

 



Una charla con Tino Bobe, Director de Fabricación de A. Lange & Söhne

Yo, la verdad, tengo suerte. De hecho tengo MUCHA suerte: cada año voy a Ginebra y tengo la posibilidad de disfrutar, si quiera brevemente, de las maravillas que propone A. Lange & Söhne. Pero no sólo eso: es que encima puedo hablar con alguna personal relevante de la empresa, en charlas que son siempre no sólo interesantes, sino distendidas y empáticas. Así fue sin duda la que tuve con Tino Bobe.

 

El gran Tourbograph que presidía el stand de A. Lange & Söhne en el SIHH 2017

Esto no sería posible sin la ayuda, coordinación y apoyo de la agencia de medios de Lange en España, The White Office Comunicación. Y en particular de su directora Ángeles Moya que me acompaña e incluso me aguanta estoicamente mientras tomo fotografías a los relojes, una labor que sólo es entretenida para quien las hace pero aburridísima para quien simplemente está allí acompañando. Bendita sea.

Wilhelm Schmid, CEO de A. Lange & Söhne

De hecho lo primero que hice en el primer día del SIHH 2017 fue entrevistar a Tino Bobe y después sesión fotográfica con los relojes. Dime tú si se puede empezar mejor una semana relojera. Y, aunque la casa sea muy germana, su gente es excepcionalmente cercana y amable. De hecho llegué a la entrevista un cuarto de hora antes, a las 8:15 y, ¿quién salió a recibirme? Nada menos que el Director General, Wilhelm Schmid, a quien sólo había conocido el año pasado cuando le entrevisté. Y venía muy ufano (en segunda acepción) a enseñarme su nuevo reloj, el Zeitwerk Decimal Strike en oro miel. Estaba encantado, como cuando eras pequeño y enseñabas el reloj de la primera comunión (claro que con un reloj así yo también lo estaría, la verdad). Y allí se puso a posar para aquellos pocos que estábamos por allí a esas horas, tan contento.

Zeitwerk Decimal Strike en oro miel

La verdad es que cuando va a arrancar una feria todo el mundo está deseando que comience y hay un ambiente entre excitado y feliz. Y con ese aire casi festivo comenzó mi SIHH. Al poquito nos recibió Tino Bobe y pasamos a una sala (salita más bien). Allí saqué yo mi lista numerada de diez preguntas… cuyo secuencia se desbarató antes de que las enunciara, simplemente con la pequeña charla previa. Pero como da igual el orden, la reproduzco tal cual tuvo lugar.

Santiago Tejedor: El año pasado, cuando entrevisté a Mr. Smchid, me dijo “no hacemos relojes de mujer”. Pero este año sí que los presentan. ¿Qué porcentaje de clientes es femenino y cuál masculino?

Tino Bobe: No sabría decirte con seguridad porque el hecho es que, hoy en día, muchas mujeres compran nuestro Lange 1. De hecho más y más mujeres compran relojes más grandes, y el Lange 1 es perfecto para ellas. Por eso no te puedo dar una cifra exacta, pero yo diría que entre el 15 y el 20% de nuestros clientes son mujeres.

S. T.: ¡Pues es bastante!

Tino Bobe: Pues sí. Desde el principio hemos sido fundamentalmente una marca masculina, pero a lo largo de los años desarrollamos el Little Lange 1 (en 2014, para el vigésimo aniversario de la marca). Y hemos tenido los Saxonia y Saxonia Automatic con esferas de madreperla. Nosotros no queríamos ser arrogantes y crear relojes sólo para hombres (¿quizá una subliminal referencia al antiguo lema de IWC “Mientras haya hombres” en el año en que hacen mucho hincapié en los DaVinci de mujer? Hmm…).  Intentamos tener relojes de mujer, pero es verdad que no era nuestra especialidad.

Saxonia Madreperla

S. T.: Un 15 o un 20% de clientes es un número sustancial. ¿Cree usted que Lange llegará a crear un reloj específicamente de mujer partiendo de cero?

Tino Bobe: Bueno, comprenderás que no puedo hablar de proyectos futuros, pero por el momento no existe esa idea. Es que estamos muy contentos con estos relojes. Si te fijas, el Saxonia tiene 35 mm de diámetro y 7,3 mm de altura que es un tamaño perfecto para mujer. Y luego está el nuevo Little Lange 1 Moonphase. Es la primera vez que lo hacemos sin piedras preciosas en el bisel. La decoración es sólo el guilloché, y es precioso. En mi opinión es un reloj potente para mujer, una oferta perfecta. Aunque parta de un reloj ya existente.

Little Lange 1 Moonphase

S. T.: ¡Es que partir del Lange 1 no puede ser mejor comienzo! Otro de los productos que se presentan es el 1815 calendario anual. En la colección de Lange ya existe un Saxonia Annual Calendar. ¿Quién va a comprar uno y quién va a comprar el otro?

Tino Bobe: El Saxonia tiene un calibre automático. El 1815 (año de fundación de la casa) se caracteriza por dos cosas: los numerales arábigos con minutería de ferrocarril, muy influido por la estética de los relojes de bolsillo de la época. Y, como clásico que es, tiene un calibre manual. Así que yo creo que el 1815 va más dirigido al connoisseur, al aficionado, al amante de lo clásico. A alguien que disfruta del placer de dar cuerda a su reloj todos los días. Y eso que tiene 72 horas de reserva de marcha.

1815 Annual Calendar

S. T.: 1815 es el año de fundación, y no puede haber mejor homenaje que nombrar una colección completa con ese guarismo. Siendo tan significativo y siendo la gran fecha de Gutkaes tan trascendente para el diseño de Lange (porque no se entiende la marca sin ella), ¿por qué no hay un 1815 con gran fecha?

Tino Bobe: Buena pregunta. En primer lugar no quieres crear confusión en los relojes. La gran fecha tiene numerales arábigos, al igual que la esfera del 1815. Imagínate una gran fecha con el 25 en medio de los numerales de la hora. Sería confuso. Además, como decía antes, el 1815 tiene una inspiración clásica, y queremos mantenerla. Al fin y al cabo sí, la gran fecha está inspirada en el reloj de Gutkaes, pero se incorporó en los relojes de pulsera modernos. No existía en los antiguos. Mezcla bien con los numerales romanos, no con más arábigos.

Toubograph Perpetual

S. T.: Viendo el Tourbograph, otra hazaña -¡una más!- de Lange, uno se pregunta ¿de dónde viene la inspiración? ¿Cuáles son sus referencias? ¿Arte, música, personas…?

Tino Bobe:  Viene de muchos puntos. Uno muy sustancial son las interesantísimas discusiones con nuestros clientes. Oyéndoles hablar nos surgen muchas ideas. No es que nos digan “¿por qué no hacéis un calendario perpetuo así o asá?”. Más bien son comentarios como “pues he visto un reloj de bolsillo precioso con tal o cual función…”. Hablando con esta gente, tan infectada como nosotros de este virus de la relojería, se nos ocurren cosas.

Y por otro lado está nuestro equipo. Los diseñadores de los calibres están siempre bullendo, y nos vienen con esta o aquella idea. O el Sr. Schmid viene con sus ideas… Así que hay muchas fuentes que luego discutimos entre nosotros y decidimos como empezar con los conceptos. No todos progresan, pero son puntos de inicio. A veces hemos rechazado un reloj porque, aunque era viable, resultaba más grande de lo que consideramos proporcionado. Ocurre cuando siempre estás yendo más allá con las ideas.

Ángeles Moya: Ayer nos contaba que por ejemplo diseñar el puente del Tourbograph fue una pequeña pesadilla, por su forma.

Tino Bobe: Claro, es que hay muchas posibilidades. Podría haber sido de formas rectas. Pero alguien sugirió “¿y por qué no seguir la forma de la esfera?”. Y a todos nos pareció que en efecto debía ser así. Así que se lo dijimos a producción, y el director nos puso esta cara de… “Estáis completamente locos. ¿Cómo pensáis que voy a hacer esto? ¿Doblándolo?”

Á. M.: Es más como una forma de ola…

Tino Bobe: ¡Claro! Así que hubo que pensar cómo programar la máquina numérica para conseguirlo, y después vino el compañero de acabados y dijo “estáis completamente locos. ¿Cómo voy a hacer este pulido?”. Fue una batalla. No quiero decir una batalla negativa sino una preciosa, creativa. ¡Pero una batalla al fin y al cabo! (se ríe).

Aunque el puesto que aparece en su tarjeta es el de Director de Fabricación, Tino Bobe es mucho más. Estamos acostumbrados a verle en los vídeos altamente técnicos de la casa con el título de Director de Investigación y Desarrollo, un título más acorde con lo que representa su labor en la empresa. De hecho buena parte de las patentes que solicita la manufactura van firmadas por él. Viéndole en los vídeos uno podría crearse la idea de que es un ingeniero sesudo y serio, pero nada más lejos de la realidad: es un hombre afable, de risa fácil y buen humor.

S. T.: Hablando de un reloj tan complicado, o incluso no tan complicado: ¿cómo se busca el equilibrio entre el reto relojero y el lado comercial? ¿Existe ese problema en Lange?

Tino Bobe: Claro que sí. Puedes tirarte días haciendo una pequeña pieza del movimiento y sí, el cliente va a quedar fascinado. Pero también tiene unas expectativas, y el producto no puede ser más caro de lo que debe. Si tienes un reloj como el Tourbograph, que sólo pueden hacer cuatro o cinco relojeros, claramente el precio no es el problema. Donde sí puede haber este problema es en un 1815 Calendario Anual, porque los quieres a un precio razonable.

A la vez hay que respetar nuestro ADN, y eso lleva tiempo porque todos los Lange tienen la misma calidad de acabados. Así que sí, es una tarea complicada conseguir el equilibrio deseado. También nos ayuda el servicio técnico. Cuando un modelo tiene unos cinco años y pasa por el servicio técnico, lo que se le hace y cómo se le hace nos da pistas de cómo mejorar los procesos para ser más eficientes en la construcción.

S. T.: ¿Ve usted a Lange usando alguna otra forma que la circular en sus cajas?

Tino Bobe: Bueno, al principio tuvimos el Arkade y el Cabaret.

Arkade y Cabaret

S. T.: Ya, pero esas líneas desaparecieron.

Tino Bobe: Es que si tienes una producción pequeña tienes que reducir el catálago porque si no no llegas. Pero eso no quiere decir que un día… Ten en cuenta que ahora mismo un distribuidor de Lange maneja unas 65 referencias, así que la gama de productos no se puede expandir constantemente. Además si ensanchas demasiado el cliente llegará a su tienda y no encontrará su reloj; estará perdido. Y por otro lado está el vendedor. Cada vez que presentamos las nuevas incorporaciones hablamos también de qué relojes vamos a retirar. Muchas veces nos dicen “¡no no, ese no que se vende muy bien”. Vale, pero tenemos que hacer hueco para los nuevos modelos. Sería muy sencillo si no se vendieran, pero afortunadamente no es el caso.

S. T.: ¡Pues vaya un problema! ¡Ya quisieran muchas compañías!

Tino Bobe: Ya pero es que es un problema: ¿qué reloj le quitas al relojero para hacer espacio? ¿El Lange 1? Obviamente no. ¿El Datograph? Ni tocarlo, te dicen. ¿Terraluna? Ni hablar. ¿Cuál quitas? ¡Te digo, es un problema!

S. T.: Aún así, es un problema muy poco visto hoy en día… Por acabar: si no tuviera restricciones económicas, ¿qué reloj tendría?

Tino Bobe: (Inspiración profunda, expiración lenta, pensativa)… Es siempre muy difícil decidir. Para nosotros nuestro relojes son nuestros bebés, y los quieres a todos. Pero yo creo que sería el que llevo ahora, el-

S. T.: Esa era mi última pregunta, cuál lleva ahora (casualmente el reloj suena, con su timbre audible pero delicado, porque ya son las 9:30).

Tino Bobe: Pues este Zeitwerk Decimal Strike. Me he acostumbrado a organizar mi tiempo con él. Por ejemplo si estoy en una reunión y suena me doy cuenta del tiempo que ha pasado y que nos estamos extendiendo, así que me sirve para cortar. Tenemos muchas, muchas cosas que hacer en Lange.

¡Para fortuna de los que nos gusta la relojería!

 

 

 

 



IWC Da Vinci Chronograph Edition “Laureus Sport for Good Foundation”

 

Un año más, IWC presenta un reloj para la Laureus for Good Sport Foundation. Esta vez el modelo elegido pertenece a la colección que ha visto la luz este año: el IWC Da Vinci Chronograph Edition “Laureus for Good Sport Foundation” que vamos a analizar con fotos en vivo y precios.

 

 

UN POCO DE HISTORIA

Laureus Sport for Good fue creada en el año 2000, pero su génesis se remonta a los años 70 en Nueva York. El sudafricano Johann Rupert, fundador del Grupo Richemont, estaba trabajando allí y era muy amigo de una estrella negra de los New York Yankees. Rupert se dio cuenta del cuidado que ponía su amigo al firmar pósters a los niños blancos. Cuando le preguntó el porqué respondió: “Si un niño blanco tiene mi póster en su dormitorio difícilmente discriminará a un compañero negro en el colegio”.

Después, en 1995, tuvo lugar la victoria en el Rugby World Cup del equipo de Sudáfrica, que unió a todo el país, prácticamente recién nacido, bajo una misma bandera para animar a su equipo. Estos dos hechos llevaron a Rupert a proponer la creación de una organización que utilizara el deporte para causas benéficas. Así nació Laureus, que desde entonces ha recaudado unos 100 millones de euros y apoyado 150 proyectos en todo el mundo. Cada año celebra una gala en la que premia a los deportistas más destacados.

IWC (que, como ya sabemos, forma parte del Grupo Richemont) ha sido socio de Laureus desde 2006. Cada año lanza una versión dedicada (como esta, por ejemplo), y parte del dinero recaudado en la venta de cada reloj va a la fundación.

 

IWC DA VINCI CHRONOGRAPH EDITION “LAUREUS SPORT FOR GOOD FOUNDATION”

Los relojes de IWC para Laureus siempre cumplen las mismas características: son ediciones limitadas, tienen la esfera azul y se venden en las boutiques de la marca. En este caso estamos hablando de una caja Da Vinci de acero y de 42 mm de diámetro, con una generosa altura de 14,5 mm. Es decir, es un reloj prominente sobre la muñeca. Es notable cómo el cristal de zafiro sobresale por encima, debido a delgadez del bisel que cede su presencia a la esfera.

Cuando digo que es una caja Da Vinci me refiero a que tiene una forma redonda clásica, acentuada por la forma de las asas. Son cortas y gruesas y la superficie de unión con la carrura, muy pequeña, deja más a la vista el círculo. Destacan también los pulsadores del cronógrafo y su base acanalada a juego con la corona. Esta, como es habitual, lleva grabado el nombre y el lema de la manufactura (Probus Scafusia).

La esfera del IWC Da Vinci Chronograph es, como siempre en las ediciones Laureus, de un azul precioso, con una decoración rayos de sol que crea una inacabable panoplia de tonos según reciba la luz; desde el azul claro al más profundo. También juega con la luz el pulido de los numerales arábigos. Las manecillas de punta de lanza tienen el tamaño perfecto y están facetadas para que su lectura sea óptima aún en con luz directa.

El dial está subdividido en dos esferas. La superior acoge las mediciones del cronógrafo en dos manecillas superpuestas, de manera que la lectura de minutos (60) y horas (12) se lean como si fueran las horas y minutos del reloj. Es, además, un cronógrafo flyback.

La esfera inferior integra el pequeño segundero y una ventana de fecha. Seguramente habría quedado mejor con el fondo azul y los numerales en blanco, pero no es menos cierto que eso habría comprometido la legibilidad del dato.

En conjunto la esfera resulta armónica y elegante, con un aire muy clásico que es el que se ha buscado para la colección Da Vinci. Recordemos que esta colección fue presentada en el pasado SIHH 2017, y poco a poco irán apareciendo en nuestra web los diferentes modelos con fotos en vivo.

La disposición de la esfera viene dada por el calibre de manufactura 89361, un movimiento automático que late con una frecuencia de 4 hercios y proporciona 68 horas de reserva de marcha. Integra función de parada de segundero y volante antimagnético de Glucydur. Sin embargo no es visible porque, como siempre, el fondo está decorado con el dibujo ganador del concurso que cada año propone IWC.

En este caso se celebró bajo el lema «Time Well Spent» y el jurado se decidió por el dibujo de Hou Ye, un niño de Shanghái de 12 años. A pesar de su discapacidad mental y sus limitaciones motrices, Hou Ye participó en los Special Olympics East Asia. En la imagen del vencedor se puede ver como él mismo alcanza su mejor marca  sobre los esquís y exhibe una sonrisa de felicidad.

Este IWC Da Vinci Chronograph Edition “Laureus Sport for Good Foundation” se ciñe sobre la muñeca con una correa negra de piel de aligátor creada por Santoni, la peletería de IWC que entrega siempre unos productos de altísima calidad. Se asegura con un cierre desplegable en acero. Es una edición limitada a 1.500 unidades y ya está disponible en la boutique de IWC en Madrid. Su precio es de 13.700 euros, que no está nada mal para todo lo que te llevas (además de ayudar a buena causa). Más información en IWC.es.

 



Audemars Piguet Royal Oak Chronograph: modelos y precios

El Audemars Piguet Royal Oak Chronograph es la forma en que la manufactura celebra el aniversario de la aparición del Royal Oak Chronograph, que este año 2017 cumple ya 20 años. Los cambios en la estética del reloj son notables, así que merece la pena que los miremos más de cerca porque, cumpleaños o no, siempre es un placer ver un Royal Oak.

 

A decir verdad esta foto de aquí arriba es mucho más cercana a la oferta que ha puesto en circulación la Reina de Le Brassus, porque los nuevos Royal Oak Chronograph son en realidad 8 referencias: cuatro en oro, tres en acero y una, sólo para boutiques y que llegará en octubre (momento en que nos ocuparemos de ella), fabricada en titanio. La colección sigue un mismo patrón constructivo y otro estético: todos los relojes son bicolor. Para no dispersar demasiado la información en este artículo nos vamos a centrar en los tres modelos de acero, y más adelante hablaremos de los de oro.

Es de sobra conocido que el Royal Oak nació en 1972 (de la mano de Gerald Genta) como el primer reloj de acero de lujo. Tan de lujo que en aquel entonces costaba 3.300 francos, más caro que un Patek Philippe de oro y 10 veces el precio de un Rolex Submariner. Para celebrar el vigésimo aniversario del Royal Oak se concibió el Royal Oak Offshore, que apareció un año después. Cuatro años más tarde, en 1997, se dotaba al Royal Oak con su propia versión de cronógrafo.

Los nuevos Royal Oak Chronograph vienen a sustituir la oferta ya existente desde 2012, hasta el punto que en la web de la marca las anteriores versiones han desaparecido. Sabiendo que todas las versiones nuevas son de esfera bicolor se podría decir que es un movimiento atrevido de la casa, aunque a quién no le gusta una esfera Panda, o una Panda invertida.

Digo lo de arriesgado porque el Royal Oak, incluso en su versión cronógrafo, ha sido siempre un reloj “de vestir”. En el caso del cronógrafo su carácter deportivo se disimulaba porque los pulsadores recibían -y reciben- el mismo tratamiento que la corona y el resto de la caja. Pero sobre todo porque las subesferas se disimulaban mejor al ser del mismo color que el resto de la tapicería. Ahora ya no ocurre eso, pero a cambio la ganancia en porte y personalidad es evidente. Lo que sí se ha mantenido ha sido la delgadez del reloj (11 mm), que le permite darle palique a los puños de camisa formales sin mayor problema.

Sobre la esbeltez de la caja hay que añadir que el calibre utilizado sigue siendo el 2385. Por tanto la GRAN queja de los seguidores de la casa, por qué no utiliza un movimiento propio, va a seguir estando presente. El 2385 es en efecto el Frédéric Piguet 1185, un movimiento cronógrafo automático maravilloso con rueda de pilares y embrague vertical, frecuencia de 3 hercios y 40 horas de reserva de marcha. Cualquiera que haya tenido un Royal Oak Chronograph y haya accionado sus pulsadores hablará de la suavidad de su uso, de la delicia que significa juguetear con él.

No creo que pase ya mucho tiempo antes de que Audemars Piguet lance su propio calibre cronógrafo porque Vacheron Constantin, que también usaba el 1185, ya presentó el año pasado un movimiento propio (en los Overseas que vimos aquí). Pero como estos nuevos cronógrafos tienen esfera nueva y un calibre original casi con toda seguridad significaría volver a modificarla, a lo mejor tenemos que esperar hasta el 25 aniversario para verlo (aunque cinco años más se me hacen mucho). ¿O quizá lancen un modelo completamente nuevo que lo integre? Ya veremos. Sea como fuere en estos cronos el calibre no se ve porque tiene un fondo ciego decorado con la grafía del Royal Oak, tan setentera y tan chula.

Así que vamos a ver los cambios estéticos en la esfera, encaminados a mejorar la legibilidad. En primer lugar se han ensanchado los índices horarios, aumentando así la superficie luminiscente pero sobre todo para dotándolos de una mayor presencia (sin perder elegancia). También han aumentado su tamaño las subesferas a las 3 y a las 9 horas.

Este aumento de las subesferas tiene dos consecuencias que, una vez más, provocarán sentimientos encontrados: la esfera del pequeño segundero a las 6 es de menor tamaño que las otras dos, lo que será discutido por aquellos que exigen simetría estética. Pero, sobre todo, el aumento de tamaño de la esfera a las 3 provoca el desplazamiento de la ventana de fecha hasta casi rozar el índice a las 4 horas. Si viendo las fotos anteriores no te habías dado cuenta, ahora no dejarás de verlo.

Otro elemento a destacar es, como no, el brazalete. Y es que este componente de todos los Royal Oak es, sencillamente, una leyenda. Es muy difícil describir algo que sin embargo se aprecia instantáneamente cuando se ve en vivo. El satinado de AP es absolutamente único, de una calidad que te deja con la boca abierta y que además juega con la luz para crear diferentes brillos y tonalidades con un mínimo movimiento de muñeca. No llegas entender cómo pueden conseguirlo sin ser piezas pulidas y curvas, sino cuadradas y cepilladas.

Decir que el Royal Oak Chronograph queda bien en la muñeca es una redundancia: un Royal Oak siempre queda bien. Su adaptación a la muñeca es instantánea, y su poder de seducción es un veneno que actúa a esa misma velocidad. Los tres modelos en acero tienen el mismo precio: 24.100 euros, y están disponibles en la boutique de marca en Madrid. Más información en AudemarsPiguet.es.

 

 

 

 

 



En la muñeca: A. Lange & Söhne Tourbograph Perpetual “Pour Le Mérite”

Una vez transcurridas las ferias de SIHH y Baselworld 2017 creo que, salvo sorpresa, se puede declarar el Tourbograph Perpetual “Pour Le Mérite” de A. Lange & Söhne como uno de los relojes más significativos del año (y no se me ocurren muchos más, la verdad). Vamos a verlo con fotos en vivo y precios.

 

El pasado noviembre de 2016 estuve charlando con Thibaut Pellegrin, Brand Manager de A. Lange & Söhne Iberia (una entrevista que se puede leer aquí) y me decía que el reloj que querría ver otra vez en la colección era el Tourbograph “Pour Le Mérite”, y obviamente le di la razón. Pero claro, ¡seguro que el muy pillastre ya sabía que iba a llegar este año, y con un calendario perpetuo nada menos! La próxima vez que hable con él estaré más atento, a ver si atrapo pistas sobre lo que vendrá en el futuro. Mientras tanto, vamos a ver el origen de ese reloj.

UN POCO DE HISTORIA

Tourbograph de 2005

Walter Lange (que desafortunadamente falleció durante el SIHH, el martes 17 de enero) era el heredero del linaje original de Ferdinand Adolph Lange y en 1990, tras la caída del muro de Berlín, reconstruyó la casa relojera familiar (¡y de qué manera!). No voy a contar aquí todo el proceso porque lo recogí en una extensa entrevista con Walter Lange (aquí), pero sí merece la pena mencionar algunas cosas relativas al reloj.

En primer lugar el nombre “Pour Le Mérite”, que a todo el mundo extraña porque está en francés. Pues bien, la “Pour Le Mérite” era la máxima condecoración del Reino de Prusia (primero) y de Alemania (después),  y originalmente premiaba a militares y civiles por igual. Ocurre que cuando se creó, en 1740, el lenguaje de la corte prusiana era el francés, y de ahí el idioma elegido. Tras convertirla exclusivamente en un reconocimiento para militares, la medalla desapareció tras la Primera Guerra Mundial.

Medalla “Pour Le Mérite” militar

Medalla Pour Le Mérite Civil

Cuando Walter Lange emprendió su labor de recuperación de la casa paterna la relojería sajona era inexistente. Estaba completamente destruida y pocos pensaban que podría volver a alcanzar la gloria de un lejano antaño. De ahí la universal sorpresa cuando Lange presentó su colección en 1994, porque los cuatro relojes presentados no sólo eran mucho más de lo que se esperaba, es que eran obras maestras destinadas a perdurar en el tiempo (salvo el Arkade, pero yo no le doy por muerto aún). Así lo cuenta el propio Walter Lange:

Uno de esos relojes era el Tourbillon “Pour Le Mérite”, que incluía la extraordinaria complicación de huso (también llamado caracol) y cadena, una forma de proveer al mecanismo con fuerza constante (como expliqué someramente al hablar aquí del Richard Lange “Pour Le Mérite”). Ahora no nos resulta extraño ver esa exquisitez relojera (por ejemplo aquí o aquí), pero que en los años 90 una casa digamos “nueva” se pusiera un reto de ese nivel… No es de extrañar por tanto que la manufactura quisiera usar la antigua medalla para nombrar el que querían que fuera su mayor logro. Y vaya si lo consiguieron.

Tourbillon “Pour Le Mérite” de 1994

Desde entonces todos los relojes con la complicación llevaron el sobrenombre “Pour Le Mérite”. La complicación original se desarrolló junto con Renaud & Papi (APR&P), la subsidiaria de Audemars Piguet especializada en la creación de movimientos complicados. APR&P hizo el movimiento en bruto (y lo sigue haciendo, si no estoy equivocado) y después se completó, decoró y ensambló en Glashütte. Se cuenta a menudo una historia de cómo APR&P resolvió el problema de hacer los diminutos eslabones de la cadena: se insertaron hilos de seda entre los eslabones para mantener los huecos y, una vez completada, se quemaron. No sé si es verdad, pero… si non è vero, è ben trovatto. Actualmente la cadena tiene 636 piezas de las 684 que completan el movimiento L131.1.

 

Pero en Lange no son de los de ir presumiendo por ahí de sus relojes y sus soluciones técnicas (¡y mira si podrían!). Resulta que el huso y cadena, que da nombre a una de las más altas categorías de la marca… ¡no se ve en Tourbograph Perpetual “Pour Le Mérite”! El regulador de fuerza está del lado de la esfera, pero es que ni descubriendo esta se ve, tal es la cantidad de elementos que configura el calibre. Eso no quiere decir que lo que sí se ve carezca de interés: dar la vuelta a un reloj de Lange hay que hacerlo con tiempo porque seguro que te vas a quedar hipnotizado durante mucho rato, admirando la complejidad y el nivel de acabados que siempre presenta. El calibre L 133.1 es de cuerda manual, con 36 horas de reserva de marcha y una frecuencia de 3 hercios y nada menos que 52 rubíes. Por supuesto las platinas y puentes están hechos de alpaca y decoradas con el nivel al que nos tiene acostumbrados Lange.

Espectacular, ¿a que sí? Tener un cronógrafo rattrapante, tourbillon, calendario perpetuo y añadir el huso y cadena (que necesitan altura y anchura para alojarse) es una receta para crear un reloj ingobernable en la muñeca, ¿verdad? Pues no es éste el caso: el Tourbograph Perpetual “Pour le Mérite” tiene un diámetro de 43 mm y una altura de 16,6 mm. Sin ser precisamente un reloj delgado, es desde luego perfectamente ponible.

En la esfera ocurren muchas cosas, como era fácil prever, pero todo es perfectamente legible. empezando por las manecillas horarias en acero azulado, que se mueven perfectamente sobre el finísimo graneado de la esfera de plata. Tienen además una longitud exacta: la de minutos toca el riel externo de la minutería de ferrocarril y la de las hora roza con la punta el borde de los numerales arábigos. Estos a menudo se ven interrumpidos por las subesferas de las complicaciones, pero están tan bien hechos que parece que si “despegaras” esas esferas te encontrarías el resto de los números debajo.

Por cierto que los tres puntos que aparecen sobre los minutos en los 4 puntos cardinales son un recuerdo de los relojes de bolsillo de Lange. Las tres esferas se ocupan del calendario perpetuo (hasta el año 2100, momento en el que será necesario ajustar el final de febrero para tenerlo listo un siglo más). La de las nueve acoge además un contador de 30 minutos para el cronógrafo. Aunque Lange es orgullosamente germana y a menudo utiliza el alemán en sus relojes, sus calendarios perpetuos están siempre en inglés.

A las 12 horas el disco de los días rodea la preciosa fase lunar (exacta durante 122,6 años), hecha sobre un disco azul de oro macizo y con 1.164 estrellas cortadas a láser. Pocas hay tan bonitas en el mercado. A las 6 aparece la apertura del tourbillon, sujeto por un largo puente que en esta versión asume una suave curva que no quiero ni pensar la cantidad de horas que habrá llevado equilibrar y después pulir. Espectacular.

El Tourbograph Perpetual “Pour Le Mérite” es una edición limitada a 50 unidades en platino, aunque imagino que en el futuro se lanzará también en oro. Supongo que estás deseando saber el precio para poder sacar dinero del cajero e ir a comprarlo: 480.000 euros. Pero si ves que no te alcanza, o que ahora mismo no te puedes acercar no te preocupes, ninguno quedará huérfano: seguro que encuentran un hogar rápido. Más información en A.Lange&Söhne.com.

 



En la muñeca: Ulysse Nardin Diver Le Locle, el diver vintage perfecto

 

Una de las sorpresas del SIHH 2017 fue que asistiera Ulysse Nardin, que a decir verdad en Baselworld no tenía la preponderancia que se merece. Y entre las innovaciones que presentó -y que iremos analizando poco a poco- se coló una que miraba al pasado de una manera muy seductora: el Ulysse Nardin Diver Le Locle que ahora podemos disfrutar con fotos en vivo y precios.

 

El Ulysse Nardin Diver Le Locle es una de esas piezas con las que ocurre algo extraño: es un “lanzamiento más”, otra de las piezas que son novedad un año pero que ni siquiera tienen el peso específico que la marca considera necesario para poder anunciarlo en las presentaciones oficiales. Y sin embargo todo aquel que lo ve se enamora y quiere saber más de él. Eso es lo que me ocurrió a mí y a todos los que pudimos verlo, de paso y casi por casualidad.

El modelo original -que aparece en la foto pequeña- data de 1964 y es estéticamente muy parecido al Diver Le Locle de 2017. Incluso el nombre es el mismo y homenajea la localidad donde está radicada Ulysse Nardin. Pero, además del calibre, hay más diferencias: el modelo original tenía 38 mm de diámetro, mientras que el actual tiene 42 mm. En la esfera se aprecia cómo el modelo de 1964 tenía segundero central y el actual no. Pero por lo demás, el reloj es casi gemelo.

El diámetro del reloj es más contemporáneo y se adapta mejor a las muñecas actuales porque es a la vez un reloj no excesivamente alto -12,7 mm-. Es llamativo como la altura del bisel de aluminio negro brillante es casi tan grande como la de la caja, pero el conjunto, incluido el cristal de curvo, es muy armonioso y atractivo. Eso sí, para ser un Diver su hermeticidad es modesta: 100 metros. Tampoco le hace falta más porque nadie querría hacer buceo profesional con este reloj. Aquí estamos hablando sólo de un reloj que gusta llevar. Y en eso es sin duda un éxito.

La esfera negra del Diver Le Locle está graneada muy finamente y acoge dos manecillas de espada idénticas a las de la época original del reloj. Están unidas por un sencillo remache que le da un delicioso aspecto de reloj-herramienta de otros tiempos. Por encima aparece la orgullosa ancla de Ulysse Nardin, que recordemos desde el año pasado ha dejado de estar inclinada. Al igual que en el modelo original, la aguja del pequeño segundero tiene forma de punta de lanza, elegante y atractiva. Como es pertinaz costumbre en la relojería suiza se ha incluido la palabra Automatic, que no hacía falta ninguna.

Los generosos índices y manecillas están rellenos de SuperLuminova beis que recuerda el uso del tritio en los relojes de antaño. Todo tiene un aspecto grande y de fácil lectura, incluida en este caso la fecha: Ulysse Nardin ha incluido una lente de aumento por la parte inferior del cristal de zafiro.

El reloj está animado por el calibre automático de manufactura UN-320, con un diámetro de 25,60 mm y una altura: 3,60 mm. El volante se mueve a 28.800 alt/hora, tiene espiral y escape de áncora en silicio y corrección de fecha hacia adelante y hacia atrás, además de una reserva de marcha de 48 horas. Pero además el calibre tiene el Ulysse Nardin Chronometer & Performance Certificate (Certificado de cronometría y desempeño Ulysse Nardin). Este certificado fue introducido en 2012 y dura 7 días. El proceso incluye inspección estética, prueba de hermeticidad y pruebas de vacío y presión (que simula la presión del aire a -0,6 bares y a +2,5 bares respectivamente).

Pero su principal componente es el test de 5 días para comprobar la exactitud del reloj. Cada reloj se comprueba en 6 posiciones (permaneciendo en cada una de ellas 20 horas) y a tres temperaturas (ocho, 23 y 38 grados Celsius). El rango de desviación es menor que lo exigido por el COSC: -2/+6 segundos al día. La desviación basada en la temperatura es también un poco menor: + 0,5 segundos/día por grado. Es por tanto un movimiento excepcional. Eso sí, el calibre no se puede ver porque está escondido tras un fondo roscado que representa un buceador, también basado en el del modelo original.

El Ulysse Nardin Diver Le Locle es la prueba de que se puede hacer un reloj respetuoso con el pasado y a la vez extraordinariamente atractivo para los que tenemos la suerte de vivir en esta época. El reloj llegará a las tiendas (o al menos esa es la idea) en abril de 2017, con un precio unitario de 9.700 Euros. Seguro que se va a vender muy bien. Más información en UlysseNardin.com.



Dos Panerai Luminor 1950 Oracle Team USA para la 35ª America’s Cup

 

El origen de Panerai está en el mar. O cuando menos el origen de los relojes Panerai que conocemos y amamos proviene del mar. Ahora la manufactura se ha hecho Colaborador Oficial de la America’s Cup y ha desarrollado una serie de relojes para los representantes norteamericanos en la competición. Entre ellos los más destacados son los Panerai Luminor 1950 Oracle Team USA Chronograph, presentados en el pasado SIHH 2017 y que vamos a ver a continuación con características técnicas y precios.

 

UN POCO DE HISTORIA

Antes de hablar de los Panerai Luminor 1950 Oracle Team USA creo que sería bueno saber algo más de dónde se está metiendo la manufactura. En realidad el origen de la America’s Cup es… ¡británico! Para la Exposición Universal de Londres en 1851 se cursó una invitación formal para que los Estados Unidos presentaran un yate como un gran ejemplo de la maestría americana en la construcción de navíos. La invitación llegó a oídos del Comodoro Stevens, del New York Yacht Club, que encargó su construcción al constructor naval mundialmente reconocido George Steers, que era… de padres británicos.

La goleta resultante, bautizada América, llegó a Londres para la exhibición e inmediatamente el Comodoro Stevens retó a las goleta inglesesas a una carrera pero, sabedores del poderío del barco americano, nadie mordió el anzuelo. Una semana más tarde volvió a lanzar su reto, esta vez apostando no más de 10.000 guineas. Tengamos en cuenta que una guinea equivalía a 1 libra y 5 peniques, así que sin ni siquiera traducir a valor actual las 10.500 libras apostadas en aquel entonces podemos darnos cuenta de que era una suma notabilísima. Aún así de nuevo nadie recogió el guante.

Al final el Comodoro decidió apuntarse a la “Copa de las 100 Guineas”, patrocinada por por el Escuadrón Real de Yates en Cowes y abierta a todo tipo de embarcaciones. La prueba consistía en rodear la isla de Wight, una distancia de 53 millas. La prueba comenzó a las 10 de la mañana para los 18 navíos competidores y terminó a las 8:37 pm, momento en que el América se proclamó vencedor.

– ¿Quién va primero? –preguntó la reina Victoria.

– Ha ganado el América -le contestaron.

– ¿Y quién quedó segundo? –replicó Victoria.

– Ah, Majestad. No hay segundo. Uno puede imaginarse la frustración de la reina al ver que un advenedizo de la que hasta hacía menos de un siglo era una colonia del Imperio se había llevado su muy británico trofeo.

La Copa América en 1874

Los norteamericanos se llevaron al Nueva York Yacht Club la copa como un gran título, porque era el símbolo de su supremacía sobre la gran nación naval que era hasta ese entonces Gran Bretaña. Inmediatamente y para alentar “la competición amistosa entre países diversos” se creó un premio con la copa, que años más tarde se daría en llamar America’s Cup. No por el país, sino por el barco. De esta manera la Copa América es la competición multinacional más antigua del mundo contemporáneo; es incluso anterior a los Juegos Olímpicos modernos, cuya primera edición tuvo lugar en 1896. No es de extrañar por tanto que Panerai haya querido unir su nombre a la competición.

LUMINOR 1950 ORACLE TEAM USA 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC CERÁMICA – 44mm (PAM 00725)

No voy a entrar en lo de la longitud de los nombres de los relojes suizos porque es una causa perdida. Eso sí, tiene una ventaja: si dices el nombre prácticamente no tienes que explicar nada, porque ya está todo ahí. Pero si se hace la vista gorda con la denominación, lo que nos encontramos es un reloj cronógrafo muy atractivo. La caja está realizada en cerámica, incluido el icónico protector de la corona que garantiza la hermeticidad de hasta 100 metros. El fondo sin embargo ha sido realizado en titanio, está atornillado y lleva el logotipo del Oracle Team USA, la inscripción 35th America’s Cup y un dibujo del trimarán del equipo defensor en relieve.

Por tanto no se ve el calibre automático de manufactura P. 9100, un movimiento introducido por Panerai en 2013. Se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 3 días, gracias a sus dos barriletes conectados en serie. Pero es, sobre todo, un cronógrafo flyback con rueda de pilares y embrague vertical. La aguja flyback es la azul, mientras que la roja marca los minutos transcurridos. La función de tiempos cortos se acciona y para con el pulsador a las diez, mientras que la función flyback se acciona mediante el pulsador a las 8. Además incluye un sistema para que al tirar de la corona detiene el volante de inercia variable y pone el segundero a cero; de esta manera el ajuste del reloj se hace con la máxima precisión.

Al ser un reloj pensado para el equipo de Estados Unidos todos los colores -en la esfera y en la correa- evocan los de la bandera de Estados Unidos. Pero si no miramos la leyenda del fondo del reloj éste sigue siendo perfectamente marítimo, porque el blanco, el rojo y el azul lo son de por sí. En la esfera tenemos a la derecha el contador de minutos -rojo como el del cronógrafo- y a la izquierda el pequeño segundero -azul como el del cronógrafo-. En el borde de la esfera se ha incluido una escala taquimétrica en nudos, que
permite determinar la velocidad de una embarcación a lo largo de una distancia determinada. El patrón de colores se repite también en la correa negra de piel natural sin tratar, que además lleva el logotipo de la competición.

Y como se ve el reloj queda muy bien sobre el pulso, aunque desde luego no es para muñecas pequeñas. El Luminor 1950 ORACLE TEAM USA 3 Days Chrono Flyback Automatic es una edición especial de sólo 200 unidades, con un precio de 14.900 euros.

 

LUMINOR 1950 REGATTA ORACLE TEAM USA 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC TITANIO – 47mm (PAM00726)

Este es el otro crono pensado para honrar al defensor del título de la America’s Cup, y en mi opinión es el que más sentido tiene en una competición marina, simplemente porque tiene la función que se necesita: la cuenta atrás. Una carrera de barcos difiere de cualquier otra carrera en que los competidores no parten desde la posición de parado, sino que el mar les obliga a moverse. Por eso se estableció una cuenta atrás (habitualmente de 5 minutos) en el que las naves van maniobrando de manera que cuando suene la sirena de arranque estén lo más cerca posible de la línea de salida (sin sobrepasarla, claro).

El calibre P.9100-R permite exactamente eso: mediante el pulsador a las 4 la aguja roja se va retrasando a intervalos de un minuto hasta ubicarla allí donde se desea comenzar la cuenta atrás. El reloj trae marcados los períodos de 5, 10 y 15 minutos hacia atrás, pero teóricamente la manecilla se podría llevar a los 59 minutos previos. Porque se puede estar en una regata o por ejemplo cocinando algo en el horno; aquí no se juzga a nadie. Una vez en sus sitio, se pulsa el pistón a las 10 y comienza el conteo con la aguja azul, y según van pasando los minutos la manecilla roja va avanzando. Cuando comienza la competición el cronógrafo pasa a medir los tiempos de la carrera.

El resto de las funciones y disposiciones de la esfera es igual que las del Flyback anterior, porque es en esencia el mismo calibre pero con el módulo de cuenta atrás. Aquí también el movimiento queda oculto tras una tapa conmemorativa del equipo norteamericano.

Como el nombre indica la caja está hecha en titanio, algo necesario porque tiene un diámetro de 47 mm y en acero habría sido excesivamente pesado. Se puede argüir que es demasiado grande para ser llevable, pero hay que tener en cuenta que éste es un reloj instrumento que se ha de ver rápidamente. Y más aún con la velocidad a la que se mueven estos trimaranes, con una media de 38/40 nudos y 18 de viento. Traducido a medidas de tierra: 1 nudo equivale a 1 milla náutica/hora, y esta a su vez equivale a 1.852 metros/hora. Por tanto 40 nudos = 74,08 kilómetros/hora con viento soplando a 33,3 kilómetros/hora. ¡Como para estar tratando de averiguar la hora! Extraña por tanto que el reloj (los dos, de hecho) no tenga mejor tratamiento antirreflejos, per ese defecto es otra de las tradiciones a las que Panerai no renuncia.

En este caso también se ha creado una serie especial limitada a 200 unidades. Se entrega con una correa negra de piel sin tratar, personalizada con el logotipo de la America’s Cup en termorrelieve en ambos lados y acabada con doble costura con hilos azul y rojo contrastados. El precio es de 17.400 euros. Eso son 700 euros más que la versión sin limitación, que salió en 2013 y tiene acentos en naranja. Pero esta versión es mucho más bonita y además más exclusiva. Más información en Panerai.es.



Drive de Cartier amplía su club de caballeros con dos nuevos modelos

El reloj más masculino de la casa parisina incorpora dos nuevos modelos. El Drive de Cartier Moon Phases y el Drive de Cartier Extra Flat consolidan una colección que va camino de convertirse en otro gran clásico de la casa. Veamos las cuatro variaciones y sus precios, con algunas apresuradas fotos en vivo que saqué en el SIHH 2017, donde fueron presentados los relojes.

 

Cuando apareció el Drive de Cartier hubo unanimidad total a la hora de alabarlo como una gran incorporación al mundo del reloj masculino. Más aún, todos pensamos que por fin Cartier lanzaba un reloj que era exclusivamente para hombre, ya que sus otras colecciones siempre han tenido cierta ambivalencia o directamente han querido atraer tanto a hombres como a mujeres, El ejemplo más claro es el Clé de Cartier que presenté en este artículo.

El Drive de Cartier se presentó como un modelo inspirado en el automóvil, pero era una imagen que no necesitaba porque su masculinidad no precisaba de ningún subrayado. De hecho la colección presentada carecía de un cronógrafo, una complicación consustancial con el mundo automovilístico. En realidad fueron modelos mucho más de vestir: un tres agujas (que vimos aquí) y un segundo huso horario, que también tuve la fortuna de poder disfrutar y que presenté en este artículo. Ahora ese lado más formal se ratifica con las nuevas incorporaciones: un fases lunares y un extra plano.

DRIVE DE CARTIER MOON PHASES

Este Drive de Cartier Moon Phases es un tanto sorprendente: si el primer automático presentado era un tres agujas con pequeño segundero a las 6, ahora se ha suprimido el segundero para dejar todo el espacio a la complicación lunar. Esto hace que el reloj sea más estático de lo quizá gustaría, y te hace pensar si no hubiera sido mejor dejar el pequeño segundero o tener un segundero central. Además por primera vez se ha escrito la palabra Automatic, que no se había usado en los demás modelos. Está ubicada precisamente en el registro de la las fases lunares, por lo que imagino que ha sido una decisión estética, para que la esfera no tuviera una aspecto desmayado.

La caja sigue midiendo 40 x 41 mm, lo que le permite tener una esfera con elementos grandes que sin embargo quedan muy bien proporcionados. Se presenta tanto en acero como en oro rosa, y la corona -en cualquiera de los dos metales- está culminada por un zafiro. La fase lunar necesita un ajuste cada 125 años, lo que acredita lo muy en serio que se toma la relojería Cartier: seguramente podría haber desarrollado un módulo menos preciso y sin embargo sus objetivos han sido todo lo exigentes que demanda la alta relojería.

La esfera mantiene la decoración guilloché -tan querida por Cartier- que se ve truncada por la minutería de ferrocarril y que muere contra una franja satinada sobre la que se han pintado los numerales romanos. La hora la señalan dos espadas de acero azulado.

El reloj se mueve gracias al calibre 1904 LU MC, es decir, el calibre base de Cartier -tan probado como fiable- con el módulo correspondiente. Se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 48 horas.

 

DRIVE DE CARTIER EXTRA FLAT

Hay veces que la ocasión a la que acudimos es de rigurosa etiqueta y hay que llevar un smoking o un chaqué (o incluso un frac). En estos casos los puños de la camisa van completamente ceñidos a la muñeca y al único tipo de reloj al que le pueden dar cháchara durante la velada es un extraplano, porque cualquier otro se va a sentir señalado y fuera de lugar. Aquí es donde se va a sentir a gusto el Drive de Cartier Extra Flat, porque sólo levanta 6,6 mm, un 40% menos que su hermano el tres agujas.

Como todos los relojes de etiqueta es sólo un dos agujas, movidas por el calibre manual 430 MC. Este es un calibre basado en el 430P de Piaget, lo que tiene mucho sentido dado el prestigio de Piaget en la creación de calibres extraplanos y porque ambas casas pertenecen al grupo Richemont. Por tanto el trasvase de tecnología entre marcas de una misma familia solo puede verse como un proceso natural. El calibre se mueve a 21.600 alternancias a la hora y tiene una reserva de marcha de 36 horas, demasiado poco en estos tiempos.

El reloj se presenta en versión de oro rosa y oro blanco. Sorprendentemente no hay versión en acero, pero nada indica que no la vaya a haber. Más aún, la versión en oro blanco es una serie limitada a 200 unidades, que seguro va a ser la más solicitada. Ambas cajas son más pequeñas que sus hermanos de colección, ya que miden 38 x 39 mm. Pero la forma de cojín hace que el reloj siga pareciendo más grande de lo que es.

La esfera prescinde del tradicional guilloché y pasa a ostentar una decoración rayos de sol que hace de un modelo supuestamente muy serio y un reloj muy atractivo y sexi. No es de extrañar que para su dueño se convierta en reloj de todos los días e incluso de fin de semana, porque seguro que también le quedan bien unos vaqueros. Habrá que ver si, aparte de una versión en acero, Cartier seguriá expandiendo esta -digamos- subfamilia de Drive de Cartier extra planos con alguna complicación. Desde luego la ayuda de Piaget en este sentido puede ser inestimable.

Yo creo que el Drive de Cartier tiene mucho futuro porque es un reloj muy bien hecho y muy seductor que, por lo que hemos visto hasta ahora, mantiene su fuerte personalidad incluso con la inclusión de complicaciones (que a menudo diluyen el ADN de algunas piezas). La versión Moon Phases tiene un precio de 7.650 euros para la versión de acero, mientras que la de oro rosa se presenta con un precio de 20.600 euros. Por su parte la versión Extra flat tiene un precio de 15.200 euros, mientras que la edición limitada de oro blanco cuesta 16.300 euros. Más información en Cartier.es.



Los maravillosos A. Lange & Söhne Lange 1 Moon Phase, en la muñeca

Aunque fueron anunciados por A. Lange & Söhne como lanzamiento pre-SIHH 2017, no fue hasta que abrió el salón que pudimos verlos en vivo y confirmar lo que ya sabíamos: son una fantástica versión del modelo icónico de la casa. Vamos ver los tres modelos y sus precios.

 

Lange 1 Moon Phase en platino

El Lange 1 Moon Phase pertenece a la familia de lo que yo considero uno de los (muy pocos) relojes perfectos: el Lange 1. Prácticamente no ha cambiado desde que apareció en 1994, salvo un retoque en el bisel y las letras. Aparte, por supuesto, de otra minucia: nada menos que un calibre completamente nuevo que Lange decidió crear porque sí, porque por algo es la número uno y hace estas cosas como el anuncio: porque yo lo valgo. Lo expliqué todo en este artículo. ¿Quiere esto decir que es único Lange que hay que tener en la colección? En absoluto. Lo que quiero decir es que por lo menos hay que tener un Lange 1, y luego todos los demás Lange que se puedan (porque soñar es gratis).

Versión en oro rosa

Y como Lange va completamente a su aire hace difícil lo fácil: elegir un Lange 1 es sencillo porque la perfección no deja margen para dudar, pero como va añadiendo versiones que nunca desmerecen el original cada vez cuesta más elegir con qué perfección quedarte.

Versión en oro blanco

No es la primera vez que vemos una fase lunar en el Lange 1, pero hasta ahora había aparecido siempre en la configuración más grande, la de caja de 41,5 mm de diámetro. Esta medida se utiliza en el Grand Lange 1 (el ejemplo más llamativo es éste) o, sin el Grand, en las versiones con calendario perpetuo. Porque el diámetro tradicional del Lange 1 es 38,5 mm y, en este caso, con una altura de 10,2 mm. El Lange 1 Moon Phase además se ha lanzado en dos oros y en platino para, como digo, complicar aún más la elección.

El Lange 1 Moon Phase mantiene en la esfera la misma proporción áurea de sus hermanos de colección, y por tanto hay que tener mucho cuidado cuando se introducen elementos para no romper el equilibrio. En el caso de las fases lunares era sencillo porque ya existía la subesfera del pequeño segundero, con un tamaño ideal para ubicar allí la complicación. Pero, como es la primera vez que aparece en el icono de la casa, tenía que ofrecer algo más que simplemente la fase lunar.

Ya lleva unos años Lange usando un disco de fases lunares en el que ha incluido 1164 estrellas cortadas a láser, logrando uno de los cielos nocturnos más bonitos del mercado. Pero ahora el disco lunar sirve también para indicar el día y la noche de una manera sencilla, intuitiva y -una vez más- preciosa: la luna no forma parte del disco, sino que se mueve sobre su propio eje. En realidad son dos lunas de oro macizo, aunque sólo se ve una cada vez. La luna va siguiendo su curso normal (con una exactitud tal que sólo se desvía un día cada 122,6 años).

Por detrás se mueve un disco celeste -también de oro macizo- que efectúa una revolución completa exactamente cada 24 horas, para indicar el día y la noche. Así, durante el día se mueve una mitad delicadamente decorada con una gradación de azules, mientras que la noche se indica con el firmamento estrellado que ya he mencionado, en el que además las estrellas brillan menos que la Luna para no quitarle protagonismo. Aquí se entiende mejor:

Este mecanismo tan sencillo en realidad no lo es, ya que necesita de ¡70 piezas! para hacerlo realidad. Están integradas en el nuevo calibre manual de manufactura L121.3 que en total tiene 438 piezas, entre las que destacan el volante excéntrico antichoques con espiral de fabricación propia (Lange es de las pocas casas que fabrican su propio espiral). Oscila a 21.600 alternancias a la hora, con regulación del declive con tornillo de ajuste lateral y muelle en forma de cuello de cisne. Además, por supuesto, de la maravillosa decoración a mano de que disfrutan todos los relojes de la casa.

Si mecánicamente el reloj es excitante, cuando te lo pones la muñeca es para caerse de espaldas de lo maravillosamente bien que queda. Un reloj de 39 mm de diámetro me suele dar la impresión de bordear lo ligeramente pequeño, pero este Lange 1 Moon Phase es perfecto también es este aspecto. Parece que te ha crecido en el brazo, porque tiene una caída impecable y siempre está bien puesto. Es como un traje a medida.

Sin duda la versión más llamativa es la de oro blanco con esfera negra, pero yo me quedo con la de oro rosa o con la de platino. ¿Más tradicionales? Es posible pero, aun gustándome mucho las esferas negras, en este caso prefiero las versiones de tez clara. Pero por favor: ¡que eso no impida a nadie regalarme la versión oscura!

Los Lange 1 Moon Phase tienen unos precios en línea con los que suele ofrecer la manufactura: parecen caros -y sin duda cuestan mucho dinero-, pero cuando valoras lo que ofrecen son siempre de lo mejor en su relación calidad-precio. Tanto la versión de oro rosa como de oro blanco tienen un precio de 39.500 eurosmientras que la versión con caja de platino tiene un precio de  52.000 euros. Los precios pueden variar porque se presentaron con el IVA alemán que es del 19%, pero no creo que cambien demasiado. Más información en A.Lange&Söhne.com.



Baume & Mercier Clifton GMT Power Reserve: fotos en vivo y precio

Baume & Mercier sigue dando pasos firmes para convertirse en una de las marcas de lujo asequible. Su mejor colección, Clifton, se vuelve a enriquecer con este nuevo Clifton GMT Power Reserve que ofrece dos complicaciones útiles en una pieza realizada con gusto y buen precio.

 

He declarado a menudo lo mucho que me gustan los Clifton, desde el momento en que se lanzó la colección. Su inspiración en los años 50 pero con un porte actual, con una pizca de deportividad pero sin perder la compostura elegante, me ha parecido siempre un acierto. Es el reloj perfecto para todos aquellos que quieren “un buen reloj”. “Bueno” como lo opuesto el concepto de “un reloj de 100 euros”, de los de usar y tirar. Todavía perdura el concepto de reloj para toda la vida, el que se va a llevar en todas las ocasiones porque es el reloj que se tiene. Al contrario de lo que se piensa esto no es un concepto anticuado, sino justo el que en el fondo defiende la industria relojera: el reloj como instrumento fiable y de tal calidad que nos va a acompañar toda la vida; es, por tanto, una compra importante. Y no hay que olvidar que que la inmensa mayoría de los relojes que se compran caen bajo esta premisa, y Baume & Mercier apunta a este segmento ofreciendo grandes relojes a precios atractivos. Como este Clifton GMT Power Reserve.

La caja del Clifton GMT Power Reserve sigue teniendo 43 mm de diámetro. No es desde luego la medida canónica de los relojes de vestir, pero el reloj se lleva bien en la muñeca. Y, sobre todo, es que Clifton no quiere ser ese tipo de reloj. Aspira más a la persona joven (digamos hasta los 40) que quiere un reloj para la oficina pero con más presencia, y que se lo pueda poner con vaqueros. Para la oficina ya tiene la combinación de pulidos y satinados, además de la correa de aligátor.

La esfera sigue la senda elegante, pero el tono azul de la el extra de personalidad necesaria para que no sea otro reloj más para llevar de 9 a 5. El dial irradia tonalidades azules desde el tornillo central, y la disposición de los elementos es equilibrada y atractiva. Personalmente hubiera quitado la leyenda “GMT” y sobre todo la de “Automatic” (como siempre digo, no hace falta que le recuerdes al dueño lo que lleva puesto) y habría subido el nombre de la casa a la parte superior. Pero esto es una batalla perdida y, al menos, resulta proporcionado.

Los numerales e índices de este Clifton GMT Power Reserve son los tradicionales de la colección: aplicados y pulidos a espejo. Las manecillas -de perfecta longitud, por cierto- son también las mismas dauphine que ya conocemos. Ya existía la complicación GMT/Reserva de marcha en otros relojes de la casa, pero ahora la ejecución es más moderna y atractiva (aunque más difícil de interpretar): a las 12 aparecen dos semicírculos concéntricos; el superior abarca desde las 6:00 PM hasta las 6:00 AM y está marcado por la punta roja de la manecilla. El superior, por tanto, marca desde las 6:00 AM hasta las 6:00 PM gracias a la punta blanca. Al sur un semicírculo -ubicado en espejo con respecto a los del segundo huso horario- indica la reserva de marcha de 42 horas.

Las funciones las alimenta el calibre Soprod 9035, que es en realidad un módulo de SOPROD que se monta sobre el ETA 2892-A2. Una pena que no sea sobre un calibre Valgranges, porque así la ventanilla de fecha quedaría más pegada al borde de la esfera. Lo bueno es que Baume & Mercier ha adoptado la política de decir qué movimientos usa, al contrario que muchas otras marcas que intentan esconderlo, y además lo enseña gracias al zafiro posterior. El movimiento tiene una decoración más que correcta, con Côtes de Genève en el rotor y graneado circular en la platina y los puentes, además de tornillos azulados.

El Clifton GMT Power Reserve resulta, como ya he dicho, muy atractivo en la muñeca. Las asas curvas hacen que la correa se adapte muy bien, en primer lugar al reloj y en segundo al brazo. Da sensación de calidad y buenos acabados, y el azul combinado con el rojo y el blanco le dan esa planta deportiva necesaria para afrontar el fin de semana sin complejos.

El precio del Clifton GMT Power Reserve está en 3.400  francos suizos, que con el cambio actual sería el mismo en euros. Es uno de los mejores precios que ha visto en la colección, la guinda que corona a este pastel. Estará disponible a partir de abril. Más información en Baume&Mercier.es.

 



MB&F HM7 Aquapod: fotos en vivo y precios

Uno de los relojes más comentados del SIHH 2017 ha sido, sin duda, el MB&F HM7 Aquapod, el reloj inspirado en las formas de una medusa. Vamos a ver de qué está hecho este cnidario mecánico y cuanto cuesta.

 

Ya sabemos que los relojes de MB&F surgen de los recuerdos de su fundador, Maximiliam Busser, y de todo aquello que le hizo como es. Es esto no es distinto de cualquier artista. En el caso de esta Horological Machine 7 Aquapod leemos en su web que la inspiración le vino de cuando una vez vio una medusa, estando de vacaciones con sus padres. La verdad es que debió dejarle una impresión muy vívida como para que, décadas después, le inspirara este reloj. ¡Y eso que no le picó! Por otro lado se me ocurre que, si tan fuerte fue la impresión, lo lógico hubiera sido que siguiera leyendo sobre los cnidarios y todo esa investigación le hubiera llevado, en su edad adulta, a diseñar el reloj… Pero no, la inspiración vino de esa única vez. Si él lo dice, habrá que creerlo. Siendo un hombre tan interesado en el diseño hubiera tenido más sentido que le hubiera inspirado el Aquatic Pod Suite de Hammacher Schlemmer de principios de siglo, que además es súper chulo. O incluso los conceptos visuales de las naves invasoras de La Guerra de los Mundos de H. G. Wells. Pero cada uno es cada uno, supongo.

Porque la verdad es que si no tienes en cuenta la correa de caucho y te fijas en la caja del reloj -que es al cabo lo que se va a mirar cuando el reloj está puesto- recuerda más a un platillo volante de los años 50 y 60 que a otra cosa. El Aquapod es un reloj de inspiración marina, hasta el punto que tiene un bisel unidireccional  -el anillo exterior del reloj-. Sin embargo no se puede sumergir, porque es hermético sólo hasta 50 metros. ¡Qué decepción! Es decir, por supuesto que nadie va a querer usar el reloj como instrumento de buceo, pero si ni siquiera te puedes meter en la piscina con él… como mínimo es frustrante. Dice MB&F que se debe a que las dos coronoas no van roscadas, pero es una excusa pobre: un Seiko 5 de 200 euros no tiene la corona roscada y es hermético hasta cien metros. Estamos tan acostumbrados al alto nivel de exigencia que siempre supera la marca que esto se me hace un fallo inexplicable.

Pero, si no tenemos en cuenta estos detalles, el reloj es realmente una de esas piezas que comienzan conversaciones. Se presenta en titanio con bisel azul u oro rojo con bisel negro -en mi opinión la versión más bonita-. El bisel, fabricado en cerámica para que no pierda su lustre, se sujeta a la caja gracias a cuatro brazos fijos que dan la rigidez necesaria al anillo. El conjunto tiene unas medidas de  53,8 mm × 21,3 mm. Es decir, enorme. El ancho podría disimularse porque las correas articuladas hacen que la pieza se ajuste bien a la muñeca, pero la altura es insalvable: hay que estar pendiente del reloj porque si no lo vas a golpear contra todo.

 

El reloj es así de alto porque el calibre se ha diseñado como los relojes de bolsillo del siglo XVIII: hacia arriba. Es decir, en los relojes de muñeca normales -e incluso los de bolsillo- todo se hace en horizontal para que el reloj abulte lo menos posible, pero en este caso se ha partido de la base y se ha crecido hacia arriba para culminar el reloj en el tourbillon volante de 60 segundos. Es el mismo tourbillon que vimos en el Space Pirate (en vídeo, aquí), una de las grandes creaciones de MB&F. Verlo funcionar es un verdadero placer -que por cierto me recuerda al Deep Space Tourbillon de Vianney Halter, que también repasamos en vídeo en este artículo-.

De abajo arriba, el rotor, el barrilete, los indicadores de las horas y los minutos y el tourbillon volante van montados concéntricamente sobre un eje central. La energía se transmite desde el rotor, situado en la parte inferior, hasta el tourbillon volante, en la parte superior, mediante una serie de engranajes que, a modo de escalera, permiten que el impulso avance de un nivel a otro. La masa oscilante tiene una fantástica forma de tentáculos de titanio y platino, uno de los mejores diseños que he visto.

Seguimos en la siguiente página.



Panerai 1950 LAB-ID: 50.000 euros, 50 unidades y 50 años de garantía

 

Uno de los lemas asociados a Panerai es “Laboratorio di Idee”. Sus diseños inextinguibles nos hacen a menudo perder la perspectiva de que efectivamente la manufactura dedica mucho tiempo y recursos a la investigación de nuevas propuestas, sobre todo en todo lo relativo a los materiales. El ejemplo más claro es sin duda este nuevo LAB-ID, realmente rompedor.

 

Por supuesto la Officine Panerai también investiga en lo que es la faceta más clásica de relojería, los movimientos. Fruto de ello son los numerosos calibres que ha desarrollado en muy poco tiempo, pero aún más le gusta juguetear con materiales y métodos constructivos. Por ejemplo la caja del Lo Scienziato 1950 Luminor Tourbillon GMT estaba construida en titanio, pero la manera de darle forma era esencialmente distinta -y muy avanzada- a los métodos tradicionales (como vimos en este artículo). Con este LAB-ID ocurre lo mismo, pero la investigación se ha extendido también a la esfera y al calibre.

La caja de este Panerai LAB-ID Luminor 1950 Carbotech 3 Days  – 49mm, que es su nombre completo, está realizada en Carbotech, un material que no le es desconocido a Panerai porque ya lo ha usado en otros modelos. El Carbotech es un compuesto a base de -sorpresa- carbono, en este caso en fibra, cuatro veces más ligero que el acero y con las cotas más elevadas de resistencia a la corrosión, y además es compatible con la piel humana.  El Carbotech es ampliamente usado en la industria del automóvil (por ejemplo para pastillas de freno), para hacer piezas de sustitución ósea, como elemento de filtración industrial para gases y líquidos e incluso en proyectiles balísticos.

Las innovaciones del LAB-ID siguen en la esfera. En principio sigue las normas de construcción habituales -y legendarias- de Panerai: una estructura de sandwich en la que la parte inferior está impregnada de SuperLuminova (azul en este caso) y la superior lleva cortes para dejar pasar el material luminiscente. La esfera está recubierta por un entramado de nanotubos de carbono que la hacen mucho más negra; prácticamente no produce reflejos. El material es tan duro que las leyendas “Luminor Panerai” y “LAB-ID” estén grabadas sobre el cristal porque dicha dureza no permite grabar nada encima.

El resultado es sin duda una de las faces más bonitas y atractivas de todas las que tiene Panerai. Ya sé que decir esto es arriesgado porque al fin y al cabo guarda las formas pero no los códigos históricos de color, pero creo que hasta el Paneristi más purista va a tener dificultades para no caer enamorado de este LAB-ID y su futurista presencia. Y eso a pesar de que la caja tiene un diámetro de 49 mm, nada menos (y es hermético hasta 100 metros).

Pero el verdadero tour de force del LAB-ID es su calibre, que no necesita lubricación. Los puentes y la platina están hechos de un material nuevo, un compuesto a base de cerámica de tantalio con un coeficiente de fricción muy bajo, gracias al alto nivel de carbono en su composición. Esto hace innecesarios los rubíes y sus aceites asociados.

También se ha eliminado la lubricación del escape porque se ha utilizado el silicio y ademá se ha recubierto el tren de engranajes con un revestimiento de DLC (Carbono como Diamante o Diamond Like Carbon en el orginal). Se llama así porque el compuesto transfiere las características de dureza del diamante al carbono. Panerai nos dice que estuvo probando durante dos años qué material sería el adecuado para tratar los componentes de los dos barriletes para que no necesitaran lubricación. La solución llegó mediante el uso de una serie de capas y subcapas de recubrimiento, con la superior también de DLC. Por último, los 4 rubíes también se han recubierto de DLC para que tampoco el antichoque Incabloc necesite lubricación.

Por si fuera poco, el calibre es realmente agradable de ver, con esa presencia de instrumento mecánico que tan bien distingue a Panerai y que va perfectamente con su espíritu: no son relojes para ver profusos acabados de alta relojería, pero los que incorpora están perfectamente ejecutados sin traicionar su espíritu de herramienta concebida para ser usada de manera continua.

Antes decía que el reloj tiene 49 mm de diámetro. Es, sin duda, una medida excluyente, pero a cambio la esfera luce espectacular. También es verdad que el negro zaíno del dial disminuye la sensación visual. Y, en cualquier caso, el reloj se lleva bien en la muñeca. A decir verdad mejor que otros relojes de menor tamaño.

Todos los avances tecnológicos le han permitido a Panerai hacer una oferta única con el LAB-ID: la colección está limitada a 50 unidades y, con su precio de 50.000 euros, se incluye una garantía de 50 años. Desde luego no se había visto nunca nada igual en la relojería comercial. Como son sólo 50 unidades a ese precio es casi anecdótico, pero esperemos que en un futuro adelantos técnicos como estos se vayan generalizando; por el bien de la industria y de nosotros, sus usuarios. Más información en Panerai.es.



Lo más destacado del SIHH 2017

El pasado viernes cerró sus puertas el Salón Internacional de la Alta Relojería (SIHH 2017) y es un buen momento para hacer un repaso de lo que más ha llamado la atención, tanto en productos como en empresas.

 

Nuevamente el SIHH 2017 ha crecido en tamaño: 30 marcas, comparadas con las 23 del año pasado y 14 del anterior. No es que me vaya a quejar de ver relojes en un marco tan magnífico como es el del Salón, pero la verdad es que para cuatro días resulta excesivo. De hecho muchas de las marcas independientes tenían un cuarto de hora para su presentación que consumían hablando del producto, no enseñando el producto. Esto es bastante frustrante porque lo que queremos ver es el reloj en vivo, no tanto los vídeos promocionales. Y debe serlo también para las marcas porque la sensación es que el mensaje, sencillamente, no cala.

Grönefeld 1941 Remontoire con esfera personalizada

En este SIHH 2017 hemos visto un interesante movimiento por parte de las marcas, que buscan un realineamiento de sus productos para adaptarse mejor a los difíciles momentos actuales (que ya expuse en este artículo). Así, se ha optado más por materiales y formas que por estrictamente movimientos. Esto tiene sentido porque la mayor parte de quien compra relojes busca un buen producto, a buen precio y de una marca reconocida, pero no está tan pendiente de los movimientos que animan dichos relojes.

Nuevo Piaget Polo S Chronograph con recubrimiento DLC

De hecho no hemos visto grandes propuestas ni siquiera entre los independientes. Entre estos seguramente lo más llamativo ha sido MB&F con su  HM/ Aquapod, un reloj con forma de medusa, y H. Moser & Cie con su Swiss Mad Watch cuya caja está fabricada con queso suizo.

Ha habido dos casas que sin duda han hecho la guerra por su cuenta: Lange, la reina sajona, y Vacheron Constantin. Lo que han presentado en este SIHH 2017 reafirma, por si a alguien todavía no le había quedado claro, que estamos ante las dos mejores casas relojeras del mundo, con diferencia. Y en el caso de VC, al menos este año, aún más porque han presentado 3 relojes con complicaciones astronómicas y 3 con sonerías. Una brutalidad.

Sin duda el Celestia Astronomical ha sido la estrella del salón con sus 23 complicaciones astronómicas: desde las mareas hasta los solsticios y el zodíaco, pasando por la ecuación del tiempo y un calendario perpetuo, por ejemplo. Y encima en un reloj que se puede poner en la muñeca. Espectacular.

También ha presentado tres Metiers d’Art Esferas Celestiales de Copérnico, basados en la teoría heliocentrista y que sirve para mostrar una vez más la excelencia técnica de Vacheron cuando hablamos de decorar esferas. Son una preciosidad los tres.

Además ha presentado un Patrimony Calendario Perpetuo con esfera color antracita. También ha presentado su primera Gran Sonería, la altísima complicación que reproduce un sonido automáticamente cada hora y cada cuarto de hora. También incluye una Pequeña Sonería (sólo suena cada hora) y un repetidor de minutos. Y como remate un modelo con tourbillon y repetición de minutos, con una decoración espectacular.

Lange ha tenido, como todos los años, su producto héroe, el Tourbograph Perpetual Pour Le Mérite, en el que aúna un cronógrafo rattrapante con un calendario perpetuo y el mecanismo de huso y cadena para proveer de fuerza constante al volante. Una maravilla que puesto en la muñeca no hace sino mejorar cada vez que se le mira.

También ha presentado un 1815 con calendario anual y el Lange 1 con indicador de día y noche: aprovecha el disco de las fases lunares para indicarlo. Una solución sencilla y muy bonita.

IWC ha relanzado la colección Da Vinci pero con caja redonda, no con forma de tonel como la conocíamos hasta ahora. Fue en los años 80 cuando tenía forma circular, y la verdad es que los relojes tienen aire muy ochentero. La manufactura hace este año mucho hincapié en los relojes de mujer, pero también ha lanzado relojes con complicaciones.

Da Vinci Tourbillon Rétrograde Chronograph

Jaeger-LeCoultre también ha lanzado relojes de mujer dentro de su colección Rendez-Vous, pero sobre todo una línea Master Control renovada y con precios atractivos que seguro le va a ayudar a llegar a clientes más jóvenes.

Otra sorpresa más que agradable nos la ha dado Baume & Mercier. Le hacía falta conectar con generaciones más jóvenes y lo quiere hacer (y yo creo que con buen criterio) con los Clifton Club, unos relojes de corte deportivo con una buena gama de colores y brazaletes y 100 metros de hermeticidad. Un nuevo contendiente en un difícil mercado, pero con buenos argumentos para triunfar.

Otro hallazgo ha sido el de Montblanc, que ha tomado el vacilante Time Walker, le ha lavado la cara y ha conseguido un reloj renovado, fresco, deportivo, atractivo y a buen precio. Al igual que los Clifton que acabamos de ver, los nuevos TimeWalker pueden dar mucha guerra en el mercado.

Por su parte Piaget está de celebración. Ya anticipamos en este artículo el comienzo de los fastos para celebrar el 60 aniversario del Altiplano y en el SIHH 2017 hemos visto numerosos modelos, preciosos, que seguro que son sólo el anticipo de muchos más.

Por último, Panerai ha presentado el LAB-ID, un modelo realmente único: la caja está hecha de CarboTech, un material que ha había usado antes, pero el calibre también está hecho a base de carbono, lo que le permite prescindir de la lubricación. Es decir, logra el Santo Grial de la relojería.

El Lab ID es una edición limitada a 50 unidades, con un precio de 50.000 euros cada uno y una garantía de 50 años. Como decía un reloj único.

Todos estos modelos -y otros que no se han mencionado- los iremos analizando en el futuro, seguramente mezclándose con los que se vayan anunciando para Basilea. ¡Otro año fructífero!



SIHH 2017: Los preciosos Greubel Forsey Tourbillon 24 Secondes Vision

 

Una de las sorpresas de esta nueva edición del SIHH es sin duda el nuevo Greubel-Forsey 24 Secondes, una edición en platino con cuatro esferas distintas que inmediatamente plantean el dilema más agradable de la relojería: ¿con cuál me quedo?

 

Greubel-Forsey es una de las marcas que ha desarrollado su hábitat entre las más altas complicaciones, pero sobre todo el acabado de las piezas cuidado hasta el extremo. O por lo menos así ha sido hasta que en 2015 presentó el Tourbillon 24 Secondes Vision, que vimos con fotos en vivo en este artículo. En un cambio radical de planteamientos la esfera pasaba a ser muy sencilla, mucho más clásica, pero sin perder un ápice de cuidado por la decoración y sin abandonar el tourbillon, su complicación fetiche. Ahora 2017 alumbra una versión en platino que conserva las mismas medidas y, por lo que se ve en las fotos, el mismo nivel de pulido que caracteriza a todo aquel material al que Greubel-Forsey quiere dar aspecto de espejo: realizado como para que pase la inspección con la mejor lupa de aumento de relojería. Es casi obsesivo lo suyo.

Pero hay más: la esfera del los Tourbillon 24 Secondes Vision está realizada en cuatro colores distintos. Esto, que nos parece normal en otras marcas, resulta llamativo en Greubel-Forsey porque su producción es muy, muy limitada. Cuando se ofrecen varios colores en una esfera se está apelando a los sentimientos, más que a la racionalidad; más a la compra de impulso. Pero los tiempos de espera para estos relojes serán, como siempre ocurre con la manufactura, presumiblemente largos, por lo que el efecto se diluye. Sea como fuere, las esferas son a cual más bonitas y no me cabe duda que van a vender tantas como necesiten vender. A mí me recuerdan a las de Grönefeld, lo que dice mucho de ambas casas, por su perfecta ejecución y su belleza.

Como voy a tener la oportunidad de ver en vivo estos Greubel Forsey Tourbillon 24 Secondes Vision estaré más que feliz de presentar uno de nuestros artículos “En la muñeca”, con fotos en vivo y precios. Es sólo cuestión de tiempo… Más información en Greubel-Forsey.com

 

 

 



Conoce todas las novedades del SIHH 2017 con Horas y Minutos

El próximo lunes 16 de enero comienza el SIHH 2017, el Salón Internacional de la Alta Relojería de Ginebra, que da el pistoletazo de salida al año relojero. Horas y Minutos estará allí, como cada año.

 

El SIHH 2017 está siempre atado a la idea del grupo Richemont, porque prácticamente todas sus marcas están presentes en el salón. Sin embargo ese no es ese el origen del Salón, sino que fue creado por la Fondation de la Haute Horlogerie para presentar un panorama alternativo a las marcas que acudían a Baselworld. De hecho al principio el salón se celebraba a la vez.

Después se tomó la acertada decisión de trasladarlo a enero, porque sencillamente era demasiado. Hubo marcas que entraron y otras salieron, y es verdad que la presencia de Richemont acabó siendo abrumadora. Sin embargo a partir del año pasado se abrió el llamado Carré des Horloges, que agrupaba a relojeros independientes. Y, francamente, acaparó toda la atención por sus propuestas distintas.

La adición de independientes encaja perfectamente en la idea de la Fundación, y por eso este año ha aumentado considerablemente el número de expositores. En total son 30: 17 expositores “habituales” y 13 independientes. La oferta va a ser mucho más variada y excitante. Eso sí, a costa de apretar mucho más el calendario porque el número de días y de horas sigue siendo el mismo.

Como todos los años Horas y Minutos estará presente en el Salón para ir transmitiendo las novedades. Por eso, además de la web, recomiendo seguirnos en nuestras redes sociales:

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Por supuesto si además te suscribes a los canales te estaríamos muy agradecidos :0)

Va a ser un salón interesante para saber qué piensan las marcas sobre la situación actual, si sus propuestas son conservadoras, si se se mantiene la tendencia de no lanzar muchas novedades… En fin, que ¡ya hay ganas de que comience! Más información en SIHH.com.

 



Moser lanza el Swiss Mad Watch, hecho de ¡auténtico queso suizo!

 

H. Moser & Cie. ha lanzado el que llama el reloj más suizo del mundo, el Swiss Mad Watch, cuya caja está realizado en auténtico queso suizo (aunque no huele). Vamos a ver de dónde viene todo esto y cuánto cuesta.

 

El origen del Swiss Mad Watch es legal: quizá sea una sorpresa, pero la etiqueta “Swiss Made” no significa que el reloj esté “Hecho en Suiza”. A partir del 1 de enero “Swiss Made” para los relojes significa que el 60% de los costes de fabricación deben ser incurridos en Suiza. Esto incluye los de Investigación y Desarrollo, el tratamiento de las materias primas, el ensamblado y la inspección de calidad y certificados. No se incluyen los gastos de pilas, empaquetaje, distribuición o marketing. El 60% no se aplica sólo al movimiento (como ocurría anteriormente, que sólo se pedía que el 50% del coste del movimiento fuera suizo).

Como digo, puede ser una sorpresa. Si nos enteráramos de que el Aceite de Oliva Virgen español tiene en realidad un 40% de aceite de China (como con los relojes) sería un escándalo, pero en realidad es un problema general con los artículos de lujo: el Made in… a menudo se limita a dar el toque final al artículo en ese país, pero todo lo demás se hace fuera. Así que, en ese sentido, el aumentar un 10% va en la dirección adecuada aunque al común de los mortales nos parezca cínico que sea así, sobre todo porque se estima que la etiqueta “Swiss Made” añade hasta un 50% al precio del artículo.

Desde luego a quien sí le ha parecido mal es a H. Moser & Cie., que desde se anunció la puesta en marcha de la ley (que se propuso en 2013 y se aprobó en 2015) ha dicho muy claramente que la ley era insuficiente y hacía más daño que bien, porque venía a sancionar una práctica que en realidad es un fraude. Tal es su enfado que anunció el pasado diciembre que dejaría de imprimir la leyenda “Swiss Made” en sus esferas.

Esta idea ha sido forjada por su Director General, Edouard Meylan, que ha sido siempre muy claro expresando sus opiniones sobre la industria relojera suiza (por ejemplo) y se ha convertido en un auténtico líder, amado por muchos y odiados por otros. Su argumento es: “nuestros relojes son suizos en un 95% No tenemos nada que ver con esta nueva normativa”. Y como señal de protesta ha lanzado el Swiss Mad Watch, un reloj 100% realizado en Suiza. Y para conseguirlo incluso la caja es suiza: está hecha con auténtico queso suizo, un Vacherin Mont d’Or medalla de oro. Pero digamos que el queso no resiste mucho -y además huele- así que Moser lo ha mezclado con itr2, un compuesto cerámico que estabiliza el lácteo para que perdure y no se funda (o te lo quiera morder el perro). Después se pule con el nivel de acabados de la manufactura.

La esfera está hecha en fumé rojo, con unos índices dobles que recuerdan a la bandera suiza. La verdad es que aparte de la broma la esfera está tan bien hecha y es tan atractiva como todos los diales ahumados de la casa. Por dentro se mueve el calibre HMC 327, así que el Swiss Mad Watch es, en cuanto a sabiduría relojera se refiere, otra grandísima pieza de Moser.

El reloj es una pieza única que tiene un precio de nada menos que 1.081.291 francos suizos. La cifra es la fecha de fundación de Suiza, el 1/08/1291. El dinero se utilizará para crear una fundación que ayude a relojeros suizos independientes. El Swiss Mad Watch se ata, como no podía ser de otra forma, con una correa de auténtica piel de vaca suiza.

Si el Swiss Mad Watch es un poquito demasiado -en gusto y en dinero-, hay también una edición limitada a 50 unidades llamada Venturer Swiss Mad, cuya caja de 39 mm es de oro blanco y tiene un precio de aproximadamente 20.000 euros.  Los veremos la semana que viene en el SIHH 2017. Por último, no dejéis de ver el hilarante vídeo creado para el lanzamiento del Swiss Mad Watch. Realmente divertido (incluido el momento en que Edouard se equivoca y en vez de decir Suiza dice Suecia). Más información en Moser.es.



Pre-SIHH: Greubel-Forsey Grande Sonnerie

Por si le quedaba algo que demostrar para ser considerada parte del pequeño Olimpo de las manufacturas de altísima relojería, el suizo Robert Greubel y su socio inglés Stephen Forsey presentan el nuevo Greubel-Forsey Grande Sonnerie, que va más allá de lo que ya conocíamos  de esta altísima complicación. En sofisticación y en precio.

 

Ya sabemos que la sonería es una de las altas complicaciones, seguramente la más alta. Dentro de la gama de sonerías la Grand Sonnerie es la más difícil de todas y este Greubel-Forsey Grande Sonnerie nos ofrece nada menos que una Grand Sonnerie, una Petite Sonnerie y una Repetición de Minutos, además de un modo en silencio. No es de extrañar por tanto que el reloj, que tiene nada menos que 935 piezas, necesitara 11 años de desarrollo.

¿Qué significa cada una de las funciones? En la Grand Sonnerie el reloj sonará en passant (es decir, de manera automática) cada hora y cada cuarto de hora. En la Petite Sonnerie suena automáticamente cada hora. Por último en la Repetición de minutos el reloj ofrece la hora, los cuartos y los minutos a demanda, en este caso presionando el pulsador sobre la corona. Estas funciones se concentran en la parte superior del Greubel-Forsey Grande Sonnerie, que permite ver los martillos a las 10:30 y un indicador de reserva de marcha a la 1:30 horas

Y es que para poder ejecutar correctamente el golpeo cada hora y cada cuarto de hora sin perder potencia los relojes con esta complicación necesitan de mucha reserva de marcha, lo que normalmente se soluciona con un barrilete dedicado exclusivamente a la complicación. Y aquí llega otra genialidad del Greubel-Forsey Grande Sonnerie: en este caso ese barrilete se carga de manera automática con un rotor descentrado. El resto del calibre se carga de manera manual, pero con la masa oscilante te aseguras de que el muelle real de la complicación va a tener todo el amor que necesita. De ahí que el indicador de reserva de marcha de la sonería (20 horas) sea una parte relevante del reloj.

El calibre presenta además hasta 11 mecanismos de seguridad para evitar conflictos que podrían ser letales: por ejemplo un cambio de hora mientras está activado el mecanismo de sonería lo forzaría de tal manera que acabaría roto. Mientras que las platinas con el ya clásico texto grabado en relieve son de oro, el rotor está realizado en platino para una carga más rápida y eficiente, ya que aprovecha el mayor peso y por tanto la energía cinética del metal precioso. El calibre es una elegante mezcla de lo barroco y lo racional que resulta muy atractiva.

Por cierto que, por si acaso faltaba algo, el reloj también incluye un tourbillon, una pieza que no puede faltar en relojes de la manufactura. Es un tourbillon inclinado a 25 grados que completa un giro cada 24 segundos. Está alojado en la protuberancia izquierda de la caja, una alteración de la forma circular que es ya marca de la casa.

La caja, por cierto, está realizada en titanio, no en oro o platino como uno hubiera esperado. La manufactura asegura que la sonoridad del reloj con ese material es excepcional, pero eso no lo sabremos hasta la semana que viene que comienza el SIHH y en el que tengo una cita para ver esta y otras novedades. La elección del titanio es, si nos atenemos a aspectos prácticos, muy acertada, porque el reloj tiene un diámetro de 43,50 mm y 16,13 milímetros de altura, así que metales pesados dificultarían su uso. Porque es llamativo cómo el Greubel-Forsey Grande Sonnerie tiene tanto dentro y aún así su tamaño es perfectamente llevable, lo que da cuenta de la excelencia en el diseño de la pieza. Eso sí, es llevable si se tiene el dinero necesario para hacerse con él, porque tiene un precio de 1.150.000 francos suizos (1.071.000 euros al cambio). Más información en Greubel-Forsey.com

 



Pre-SIHH 2017: Piaget Altiplano 60 Aniversario. Fotos en vivo y precios

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En 1957 apareció el primer reloj ultraplano de Piaget, que con el tiempo acabaría llamándose Altiplano. La manufactura lo celebra con dos nuevos Piaget Altiplano 60 Aniversario en dos tamaños y con esferas en un azul profundo que renueva nuestro amor por este icono. Vamos a ver su historia, sus características y sus precios.

 

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UN POCO DE HISTORIA

La familia de George Edouard Piaget en los años 20

La familia de George Edouard Piaget (que no parece estar muy interesado en la foto) en los años 20

El Piaget Altiplano 60 Aniversario que vemos hoy no es sino la culminación de una historia, la de los relojes ultraplanos, que ha terminado por ser el rasgo distintivo de la manufactura; incluso diría que lo ha hecho en detrimento de otras creaciones más que meritorias, si bien no tan distintivas. George Edouard Piaget fundó su negocio en 1874 en La Côte-aux-Fées, en principio como suministrador de calibres para otras casas. En seguida se forjó un prestigio como creador de movimientos muy precisos, muy demandados por fabricantes de relojes. Así fue hasta 1943, año en que la empresa decide registrar la marca y comenzar la producción de relojes bajo su propio nombre y con los mismos estándares de calidad.

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En 1957 tiene lugar el gran salto de la empresa: Valentin Piaget presenta en la Feria de Basilea el calibre manual 9P que, con sus 2 milímetros de espesor –algo impensable entonces- entra directamente en el campo de la leyenda. Además no era un ejercicio teórico, sino que el reloj se comportaba perfectamente en cuanto a rendimiento y fiabilidad. Tan sólo tres años más tarde, en 1960, la casa presenta el calibre 12P, en este caso automático y con solo 2,3 mm de grosor. Para conseguir una reducción tan espectacular de un movimiento automático se utilizó un microrrotor descentrado de oro que garantizaba la carga completa del barrilete. El 9P y el 12P se convierten en los pilares del pórtico de entrada a un nuevo capítulo de la relojería: los relojes ultraplanos. Para ello Piaget decide que estos relojes se fabriquen exclusivamente en oro o platino, redefiniendo también el mundo del lujo relojero.

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Reloj Ultraplano Automático de 1960

Diversos relojes ultraplanos producidos por Piaget

Diversos relojes ultraplanos producidos por Piaget

Los relojes ultraplanos de Piaget han estado presentes desde entonces y sin interrupción en la cartera de productos de la casa, siempre movidos por los 9P y 12P. El rendimiento de estos movimientos fue tan notable que no fueron sustituidos hasta los años 90, que es cuando aparecen los calibres 430P y 500P. Y en 1998 aparece el Piaget Altiplano, una denominación excelente porque es fácilmente pronunciable en cualquier idioma e inmediatamente identificable con la idiosincrasia del reloj. Los calibres siguieron su camino de ser más delgados cada vez y por tanto aun más llamativos: desde un calibre esqueletado a un modelo completamente pavonado con diamantes, pasando por el cronógrafo más delgado (que pudimos ver aquí). Aunque seguramente el más prodigioso técnicamente ha sido el Piaget Altiplano 900P, en el que el calibre y la caja son una misma cosa.

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En 2017 Piaget celebra el 60 aniversario del lanzamiento de su primer reloj ultraplano, y lo hace con dos atractivísimos modelos: El Piaget Altiplano 60 Aniversario 43 mm Automático y el Piaget Altiplano 60 Aniversario 38 mm Manual.

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Aparte del calibre y el tamaño de la caja, que ya se mencionan en los nombres de ambos relojes, los relojes son iguales. Ambos tienen una caja ultraplana de oro blanco con unas asas muy estilizadas y características del reloj, que lo cierra muy bien sobre la muñeca.

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Pero sin duda lo que nos arrebata el corazón es la esfera, con un azul cobalto oscuro que te seduce inmediatamente. La decoración es de rayos de sol, lo que hace que no haya un azul único sino una panoplia de tonos que gustan más cuanto más los miras. Está remarcada por una cruz también en azul más vivo, tomada de los modelos históricos (de hecho era una decoración muy habitual en los relojes de los años 50 y 60). Es sorprendente lo mucho más interesante que se vuelve la esfera con ese detalle.

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En el Piaget Altiplano 60 Aniversario aparece, bajo el doble bastón de las 12 -todos los índices son de oro blanco-, la leyenda “Piaget Automatique”, como en el primer ultraplano automático de la casa. El nombre de Piaget se ha retocado, rebajando la altura de la A y ensanchándola. Aunque a mí me la impresión que no sólo la A, sino que todas las letras son ahora más cuadradas. En cualquier caso el resultado es más “acogedor”, por así decir, menos estirado (literal y figurativamente hablando). Se aprecia mejor si se coloca junto al hasta ahora vigente logotipo, como el que aparece en el último número de la revista editada por la manufactura.

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En la versión automática del Piaget Altiplano 60 Aniversario el zafiro posterior permite disfrutar del calibre 1200P, lanzado en 2010 para celebrar el 50 aniversario del calibre 12P. Tiene una altura de tan solo 2,35 mm y 29,9 mm de diámetro, pero le cabe todo lo que distingue a los acabados de alta relojería: puentes biselados y adornados con Côtes de Genève circulares, platina perlada, piezas de acero satinadas y tornillos azulados. Y una “P” fijada a la raqueta. En la masa oscilante descentrada de oro -aunque coloreada en gris pizarra- se ha grabado el escudo de armas de Piaget.

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Ese mismo escudo de armas es el que gobierna el fondo cerrado del Altiplano manual, que destaca por un fino satinado que eleva el nivel de los acabados. Aun así es una pena que tenga el reverso ciego, porque en relojes de este nivel es casi obligatorio mostrar los calibres de manufactura. Ambos calibres se mueven a 3 hercios y tienen 43 horas de reserva de marcha en el caso del calibre manual y 44 en el automático.

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Y qué decir de cómo quedan los relojes en la muñeca. Desde luego si te gustan los relojes con mucha presencia física, esta no es tu liga. Pero si se quiere tener el epítome del reloj de vestir, entonces nada como estos Piaget Altiplano 60 Aniversario.

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Yo creo que, salvo que se tenga la muñeca muy estrecha, el modelo a perseguir es el Automático porque aunque tenga 43 mm diámetro su altura es tan leve que inmediatamente pasa a formar parte de la muñeca, y el tamaño extra da más amplitud a la esfera para que despliegue sus poderes hipnóticos. Más aún, yo que siempre me declaro contrario a los textos en los relojes que explican lo obvio  a quien lo lleva (como escribir “Moonphase” en la ventana de fases lunares), en este caso me parece que el “Automatic”, deliciosamente retro, le queda fenomenal.

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Cualquiera que sea la opción que se elija, va a ser un acierto. El Altiplano tiene una elegancia innata que trasciende tiempos y modas. No es fácil alumbrar un diseño tan minimalista y que no resulte aburrido. Pero es aún más difícil que un diseño así levante pasiones, y lo haga durante años. Eso habla de perfección, sencillamente. Y los 60 años transcurridos desde la primera incursión en este mundo ultradelgado no han hecho sino remarcar dicha perfección.

Los dos Piaget Altiplano 60 Aniversario se lanzan en edición limitada: 460 unidades para la versión manual y 360 para la automática, que imagino que volarán rápidamente. La versión manual tiene un precio de 18.500 euros. Por su parte la versión automática tiene un precio de 24.600 euros. Más información en Piaget.es.

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Pre-SIHH 2017: Montblanc 1858 Collection Bronce

 

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Volvemos a presentar más novedades pre-SIHH 2017, pero esta vez como más nos gustan: con fotos en vivo de los relojes, que es como más se disfrutan. En este caso es la nueva Montblanc 1858 Collection Bronce, que trae a su familia más vintage un material que también lo es y que en estos últimos tiempos ha vuelto a cobrar carta de naturaleza: el bronce. Vamos a ver los tres modelos, sus características y precios.

 

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MONTBLANC 1858 CHRONOGRAPH TACHYMETER LIMITED EDITION

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Sin lugar a dudas el más importante de los tres relojes que por ahora componen esta nueva colección Montblanc 1858 Collection Bronce es el cronógrafo monopulsante, gracias a su maravilloso calibre Minerva. Todo el que haya seguido a Montblanc en estos últimos años (y quien se llame a sí mismo “aficionado a la relojería” sin duda lo ha hecho, por su propio bien), sabe lo mucho y muy bien que está jugando en la primera división del mercado relojero, y lo importante que fue la decisión de Jérôme Lambert de poner a trabajar juntos a la sede de Le Locle con la de Villeret (donde se encuentra Minerva). El 1858 Chronograph Tachymeter es un hijo directo de esta colaboración, de los que hemos conocido dos ejemplares anteriores: el primero lo vimos en 2105 (y analizamos en detalle aquí). El segundo, en azul, se presentó este año en el SIHH, y ahora llega la versión de bronce.

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1858 Chronograph Tachymeter Limited Edition

El reloj está basado en un antiguo cronógrafo monopulsante de Minerva, y sobre él se ha construido el nuevo calibre MB16.29 (basado en el calibre de bolsillo 17.29), que es una maravilla de contemplar porque reúne todas las exquisiteces que se esperan de un calibre de la casa de la diosa. Tiene un diámetro de 38,4 mm, por lo que no es de extrañar que la caja tenga 44: hay que dejar espacio suficiente a esta fiera relojera. Integra el puente asimétrico que Minerva patentó en sus primeros años, así como las fluviales curvas del embrague y los brazos del cronógrafo, uno de los cuales acaba en punta de lanza -otro de los símbolos históricos de la manufactura-, y llevan a la rueda de 5 pilares.

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El volante se mueve a unas tranquilas 18.000 alternancias a la hora (2,5 hercios), lo que permite disfrutar de la respiración del espiral y del movimiento del tren de ruedas. La platina está realizada en alpaca chapada en oro rojo (4N) con perlado en ambos lados, mientras que la decoración de los puentes, también de alpaca chapada en oro, es de Côtes de Genève. Por su parte los engranajes son dorados, con brazos facetados y superficies de diamante pulido. Todo ello visible gracias al zafiro posterior. El metal que lo rodea, por cierto, no es bronce para evitar problemas de alergia, sinto de titanio coloreado. La estanqueidad es de tan solo 30 metros, pero nadie en su sano juicio querría meterse con este reloj en el agua.

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La caja y el bisel del por ahora único cronógrafo en la Montblanc 1858 Collection Bronce tiene todo el conjunto satinado menos la sección vertical del bisel, con una corona en forma de cebolla que incluye el pulsador del puesta en marcha, paro y reseteo del crono con el logotipo en relieve. El cristal de zafiro abombado, muy de época, hace que la altura total del reloj se eleve a unos perfectamente llevables 13,15 mm.

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A juego con la caja, la esfera es de color champán, lo que termina por rematar el aspecto furiosamente vintage del reloj. Además, al ser decoración rayos de sol la gama colores varía con el movimiento, haciéndola aún más atractiva. Del contraste se encargan las manecillas tipo catedral chapadas en oro rojo de 18 quilates, rellenas de SuperLuminova beige, al igual que los numerales (aunque en realidad el brillo es el verde tradicional).

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A las 3 horas aparece el registro de 30 minutos del cronógrafo, mientras que a la izquierda encontramos el pequeño segundero. El toque de color lo proporcionan la punta de la trotadora del crono y los números 60 y 30, todos en rojo. Por último la esfera está rodeada en el exterior por una escala taquimétrica, que ejerce de singular minutería de ferrocarril.

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El reloj queda particularmente bien en la muñeca porque la ligereza de sus tonos no le hace parecer grande y además está muy bien construido, de manera que se asienta muy bien sobre el pulso. Se cierra con una correa de aligátor color cognac creada por la Peletería Montblanc y una hebilla chapada en bronce satinado.

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El 1858 Chronograph Tachymeter es una edición limitada a 100 unidades que imagino ya estarán todas reservadas, por lo que será muy difícil ver alguna fuera del Salón de Ginebra. Su precio es de 27.500 euros que, francamente, me parece un chollo para un reloj así.

MONTBLANC 1858 AUTOMATIC DUAL TIME

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El segundo reloj en importancia dentro de la Montblanc 1858 Collection Bronce es el 1858 Automatic Dual Time. Es un reloj que mezcla un calibre  automático base (Sellita SW 300, de 4 hercios y 42 horas de reserva de marcha) con una complicación creada en la propia Montblanc y que hace muy sencillo usar la función GMT. La manecilla de GMT permanece escondida bajo la de las horas hasta que llega el momento de utilizarla. Mediante la corona se hace un ajuste rápido de la hora en destino porque la aguja de las horas va saltando en incrementos o decrementos de una hora. Pero durante el tiempo de ajuste ni el segundero ni el minutero se detienen, por lo que no se pierde exactitud en la medida del tiempo.

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Además la ventanilla de fecha se mueve en conjunción con la hora de destino, mientras que el indicador de día/noche, justo debajo del logotipo de la casa funciona con la hora de origen. De esta forma sabes si en casa es de día o de noche, evitando sobresaltos por una llamada a horas intempestivas. La manecilla de la hora local está esqueletada para ser lo más discreta posbile, pero Montblanc ha tenido el detalle de pintar la punta con SuperLuminova para poder leerla por la noche.

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La caja también es de 44 mm de diámetro, lo que hace que la ventanilla de fecha quede muy hacia el centro (porque el calibre tiene sólo 25,60 mm de diámetro y se pierde en una caja tan grande). Pero está bien disimulada porque se recoge dentro de la esfera del pequeño segundero y además es del mismo negro que el resto del dial. En este caso sólo el bisel es de bronce, mientras que la carrura es de acero satinado. La hermeticidad es de 30 metros.

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Esta complicación ya la habíamos visto en el Heritage Chronométrie Dual Time (lo vimos en vídeo aquí), pero yo creo que  este 1858 Automatic Dual Time es más atractivo. Al igual que sus dos hermanos de colección el reloj lleva una correa color cognac, pero en este caso de piel de becerro y hebilla de acero satinado. Su precio es de 4.990 euros.

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MONTBLANC 1858 AUTOMATIC

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El último miembro de la Montblanc 1858 Collection Bronce es este 1858 Automatic, que comparte la misma construcción (carrura de acero y bisel de bronce) y diámetro (44 mm) que el Dual Time. También tiene la misma esfera -salvo las complicaciones, claro-. Es llamativo que este reloj, aún usando el calibre automático Sellita SW260-1, que incluye segundero, prescinda de él. Yo creo que tener un segundero central le habría venido muy bien, porque de esta manera la esfera queda demasiado estática, y es más difícil de vender. Eso sí, la trasera del reloj está muy bien decorada, con el edificio de Minerva grabado sobre el acero.

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Y como también es el más delgado (11,10 mm) es el que mejor se puede enfrentar a las situaciones formales sin pelearse con los puños de la camisa. Y en la oscuridad sigue siendo igual de atractivo que sus hermanos más complicados.

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También se beneficia de la correa vintage de piel color marrón y la hebilla de ardillón en acero, haciendo de este reloj -si obviamos la ausencia del segundero- una pieza atractiva y fácil de combinar.El precio del reloj es de 3.490 euros.

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Esperemos a ver qué más novedades nos presenta Montblanc en el SIHH que, a la vista de este aperitivo, seguro que no defrauda. Como siempre. Más información en Montblanc.es

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Pre-SIHH 2017: Tres Roger Dubuis Excalibur. Datos técnicos y precios

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¿Quién sabe hacer de la alta, alta relojería algo funky? Roger Dubuis, sin duda. Tiene tal dominio del arte relojero que se puede permitir ser transgresor sin perder un ápice de su rigor y maestría. Así son los tres nuevos Roger Dubuis Excalibur, de los que tenemos ahora una vista preliminar.

 

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Y lo voy a decir para empezar: me gustan mucho. Tienen una estética muy particular y un tamaño -ancho y alto- que los hace difícil de llevar (salvo el Excalibur 36, claro), pero como digo: Roger Dubuis ya tiene la maestría, ahora se lo está pasando bien construyendo relojes. Un poco lo que hace MB&F y nadie se queja. Pero como en los Roger Dubuis Excalibur se mantienen las circunferencias parece que es todo aún más transgresor. Y lo es, pero con buen fin.

ROGER DUBUIS EXCALIBUR QUATOR COBALT MIRCROMELT®

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El Roger Dubuis Excalibur Quator era una pieza que ya conocíamos.  Apareció en 2013 para sorprender a todo el mundo con el primer reloj del mundo en tener cuatro órganos reguladores, siempre a la búsqueda de una mayor exactitud y mejor lucha contra los efectos adversos de la gravedad. Los cuatro se mueven gracias al calibre manual RD101 Quator, con 590 componentes (y ese otro componente extra llamado “Sello del Punzón de Ginebra” que ostentan todos los relojes de la manufactura. Al contrario de lo que ocurre en las relaciones humanas, los cuatro órganos reguladores se entienden y se coordinan perfectamente gracias a 5 diferenciales, con una frecuencia que en total suma 16 Hercios (o 115.000 alternancias a la hora). Y lo puede hacer durante las 40 horas que tiene de reserva de marcha.

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La gran novedad está en el material de la caja: una aleación de cromo-cobalto tratado con la tecnología MicroMelt®, que es el llamativo  nombre que RogerDubuis da a esta variación de la técnica que normalmente se conoce como sinterizado: “Este proceso, que está asociado en gran medida a la aeronáutica y la astronomía, implica la fundición y atomización de la aleación en un polvo fino mediante la introducción del metal fundido en un chorro de gas a alta presión, usando un dispositivo específico de fundición por inducción y atomización al vacío por gas inerte. A continuación, se mezcla y filtra este polvo para obtener un diámetro controlado; se vierte en varios contenedores que son sellados y prensados isostáticamente en caliente hasta alcanzar la densidad completa, antes de trabajarse en caliente para producir barras laminadas en caliente y, por último, procesarse para darle las dimensiones finales.” Eso dice Roger Dubuis.

“Producir piezas de gran resistencia y dureza calentando, sin llegar a la temperatura de fusión, conglomerados de polvo a los que se ha modelado por presión” -dice la RAE. Sea como fuere, el resultado es espectacular, porque los azules de la caja, combinados con los toques rojos (ambos repetidos en la correa), hacen de este reloj una verdadera gozada visual que espero ver pronto en la muñeca. Su diámetro es de 48 x 18,38 mm, pero los relojes de RD suelen caer muy bien sobre el pulso y se pueden llevar cómodamente. Es una edición limitada a 8 unidades, con un precio de 390.000 francos suizos (unos 360.000 euros).

ROGER DUBUIS EXCALIBUR 36

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Crear un reloj de mujer que no sea una simple feminización de un reloj de hombre o que, no siéndolo, tenga una personalidad propia que le haga sobresalir no es sencillo. Los Velvet de Roger Dubuis hacen exactamente eso, además de apelar a un tipo de mujer segura de sí misma y que no se esconde. Por eso RD se refería a 2016 como el año de la Diva Roger DubuisBaste recordar los relojes creados con Massaro, que mostramos en este articulo.

Este Roger Dubuis Excalibur 36 es otro ejemplo más de cómo entiende la casa a la mujer. Es un reloj llamativo que, a falta de ver en vivo, estoy seguro de que no parece pequeño a pesar de los 36 mm de diámetro, porque los numerales romanos, característicos, estiran la visión de la esfera hacia afuera, yaciendo sobre un precioso PVD azul eléctrico. El efecto se prolonga en el bisel acanalado y engastado con 48 zafiros azules, mientras que el zafiro posterior permite ver el calibre automático RD830. Es una edición limitada a 28 unidades con un precio de 17.000 francos suizos (unos 15.700 euros a cambio de hoy).

ROGER DUBUIS EXCALIBUR SPIDER SKELETON  AUTOMATIC

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No creo que haya ahora mismo un reloj de dos agujas tan rompedor como el Roger Dubuis Excalibur Spider Skeleton Automatic. Si ya era llamativo en la versión lanzada el año pasado y que vimos en este artículo con fotos en vivo, ahora con la mezcla de negro, rojo y azul el reloj puede moverse en cualquier ambiente ultradeportivo sin que desmerezca en absoluto. Además la caja ha pasado a medir 45 mm de diámetro, por lo que es aún más visible el fantástico Calibre RD20SQ de 157 piezas, todas acabadas a mano tal como exige el Sello del Punzón de Ginebra.

No menos llamativa es la correa, elaborada con varios materiales: la base es el caucho con pespuentes rojos, pero lleva incrustaciones de cuero de becerro en azul. La hebilla plegable está realizada en titanio con tratamiento DLC (el mismo material y técnica usados en la caja). Es una edición especial de 88 unidades con un precio de 67.000 francos suizos (61.800 euros). ¡Estoy deseando verlos en vivo! Más información en RogerDubuis.es.

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Pre-SIHH 2017: Jaeger-leCoultre Duomètre con esferas gris magnetita

 

 

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La colección Jaeger-leCoultre Duomètre es seguramente el mejor compendio del savoir faire de la manufactura: relojes perfectamente llevables y muy elegantes que dentro albergan las mayores -y las más útiles- complicaciones. En el próximo SIHH 2017 podremos ver en vivo esta reinterpretación de tres de sus modelos.

 

Duomètre Spherotourbillon. Calibre 382

Duomètre Spherotourbillon. Calibre 382

Los Jaeger-leCoultre Duomètre deben su nombre en francés a un concepto que la maison nombra en inglés: el Dual-Wing, que resuelve un problema habitual en los relojes con complicaciones: normalmente la energía para mover dichas complicaciones viene del barrilete (o de los barriletes, si son varios), que también alimenta el órgano regulador y que por tanto puede ver comprometida su regularidad. Jaeger-leCoultre lo resolvió creando un sistema de doble cubo, uno para cada función: por un lado horas, minutos y segundos y por el otro las informaciones complejas. El sistema se presentó en 2007  con el calibre 380 que equipaba el  Jaeger-leCoultre Duomètre Chronographe. A partir de ahí a colección fue desarrollándose y ahora mismo se compone de 12 relojes, a cual más deseable. Tres de ellos reciben ahora esta actualización en magnetita.

Duomètre Chronographe. Calibre 380

Duomètre Chronographe. Calibre 380

JAEGER-LECOULTRE DUOMÈTRE CHRONOGRAPHE MAGNETITE

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Como ya he dicho la versión cronógrafo fue la primera en aparecer, y resolvía uno de los problemas de los cronógrafos: cuando se acciona la complicación y se acopla, afecta al tren de engranajes y al órgano regulador. El Duomètre Chronograph integra un doble juego de barrilete y tren de ruedas, uno para la hora y otro para el cronógrafo. Así se consigue una exactitud de 1/6 de segundo, que aparece en una subesfera a las 6. Es lo que se llama un segundero foudroyante (“fulminante” en español), porque su giro es inferior a un segundo. Está flanqueado por dos indicadores de reserva de marcha -uno para cada barrilete-, que es característico de la colección y que llega a las 50 horas. También lo es la esfera graneada. A la derecha aparecen las mediciones del cronógrafo (60 minutos y 12 horas) y a la izquierda las horarias. La caja de oro rosa es de 42 x 14,1 mm (ancho por alto), que no está pero que nada mal para hacerlo reloj de diario. No se ha desvelado el precio, pero la versión con esfera blanca cuesta 45.600 euros, así que es de esperar que un precio parecido.

JAEGER-LECOULTRE DUOMÈTRE SPHEROTOURBILLON MAGNETITE

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El Spherotourbillon es otra de esas creaciones de JLC que te dejan embobado. Por su maestría técnica y sobre todo por su etéreo funcionamiento, que te puede tener absorto hasta la siguiente generación. Es un tourbillon multieje, porque además del giro normal sobre su eje de titanio lo hace a la vez sobre un plano inclinado 20 grados. No sólo eso: lo hace en rotaciones rápidas, de 30 y 15 segundos en cada plano respectivo. De esta manera se consigue una mejor compensación de los efectos de la gravedad. El movimiento resultante es maravilloso, fascinante. Y para completar la excepcionalidad técnica el pequeño segundero se puede parar con el pulsador a las 2 horas -como el mecanismo del flyback-, mientras el órgano regulador sigue en funcionamiento. De esta manera, como el volante no tiene que parar y arrancar, no se pierde precisión.

En el resto de la esfera aparece la hora y minutos rodeados por una fecha  retrógrada, un pequeño segundero a las 6 y un segundo huso horario a las 12, además de los dos indicadores de reserva de marcha. Se espera un precio que presumiblemente se moverá en el entorno de los 265.000 euros.

JAEGER-LECOULTRE DUOMÈTRE QUANTIÈME LUNAIRE MAGNETITE

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En esta versión del Jaeger-leCoultre Duomètre aparece el único color que no sea el gris magnetita y el oro.: el intenso azul del firmamento de la ventana de fases lunares dulcifica la presencia elegante y sobria del reloj. El romanticismo de la complicación contrasta con el doble segundero -central y foudroyante a las 6-, que dan a la esfera un aire de frenesí. Ambos segunderos se ponen a cero al tirar de la corona mientras el órgano regulador sigue en movimiento, de manera que se puede ajustar el reloj perfectamente sin perder precisión. Al igual que sus hermanos de colección tiene una caja de oro rosa de 42 mm, y tampoco sabemos su precio. Su gemelo de esfera blanca cuesta 40.400 euros, así que es de esperar que el precio de la nueva versión no ande muy lejos. Más información en JaegerleCoultre.es

Duomètre a Quantième Lunaire. Calibre 381

Duomètre a Quantième Lunaire. Calibre 381



Pre-SIHH 2017: Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold

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Un nuevo avance del SIHH 2017, que ya está a la vuelta de la esquina: la gran dama de Le Brassus presenta los nuevos Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold, una reinterpretación en clave muy femenina -y muy artesana a la vez- del icónico reloj de la manufactura.

 

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En 1976 Jacqueline Dimier aceptó el reto de adaptar el Royal Oak de Gérald Genta, el reloj deportivo masculino de lujo aparecido en 1972, a la muñeca femenina. De la tarea salió tan victoriosa que este año la manufactura celebra el 40 aniversario de ese hito con los nuevos Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold, nacidos ahora de la colaboración con la joyera Carolina Bucci.

El Royal Oak de mujer original de 1976

El Royal Oak de mujer original de 1976

Carolina Bucci es una joyera hija de joyeros que vive a caballo entre Londres y Nueva York. Llegó al Royal Oak de una forma casual: su marido, por razones obvias, no le puede regalar joyas, así que le regala relojes. Él le preguntó hace cinco años qué reloj quería, pero ella no tenía una idea clara;  hasta que un día vio a un hombre llevando un reloj que le gustó mucho y que resultó ser un Audemars Piguet Royal Oak. Desafortunadamente el reloj ya no se hacía, porque era modelo de oro amarillo de 1983. Tiempo después su marido consiguió encontrar uno y se lo regaló para su 35 cumpleaños.

Caroline Bucci

Carolina Bucci

La joyera ponía fotos en Instagram de su reloj junto con sus joyas, lo que captó la atención de Audemars Piguet. En 2013 comenzó a haber conversaciones entre el Director General de Audemars Piguet, François-Henry Bennahmias, y Carolina para ver de colaborar en un nuevo modelo femenino. Al final se decidió crear unos modelos que estuvieran decorados con la Técnica Florentina, lo que no podía ser más adecuado porque Carolina nació allí. La Técnica Florentina consiste en golpear la superficie con un punzón de punta de diamante, de manera que se va quitando material para crear una superficie rugosa que tiene un brillo diamantino. Lo vimos por cierto en el MB & F Legacy 101 Frost, con fotos en vivo y precios.

François-Henry Bennahmias, Director General de AP, con Caroline Bucci y Jacqueline Dimier

François-Henry Bennahmias, Director General de AP, con Carolina Bucci y Jacqueline Dimier en el despacho del primero

“A finales de 2014 enviamos algunos eslabones y partes de la caja a Florencia para comprobar la viabilidad del proyecto” -dice Bennahmias en una entrevista con el Telegraph-. “Volvieron con brillo bellísimo, pero era áspero al tacto. El segundo intento tenía el tacto correcto, pero no brillaba. La profundidad del impacto sobre el oro es muy importante: si profundizas demasiado es demasiado rudo”.

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Tras siete intentos de perfeccionar el acabado, que se hizo en Audemars Piguet con la supervisión de Caroline, se consiguió el equilibrio perfecto. El resultado son unos Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold en oro rosa y oro blanco y en dos medidas: 33 y 37 mm de diámetro. Los relojes de 33 milímetros llevan un movimiento de cuarzo, pero los de 37 integran el calibre automático 3120, un movimiento lanzado a primeros de siglo con el ya clásico rotor de oro con los escudos heráldicos de los fundadores, los Audemars y los Piguet.

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Ya dije cuando presenté los Royal Oak Perpetual Calendar (aquí) que no hay satinado como el de Audemars Piguet. Pues si a ese satinado le añadimos la técnica Floretina el resultado es simplemente espectacular. La textura del oro punzado -que da aspecto mate o lleno de polvo de diamante según le de la luz- junto con el cepillado convierte a estos Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold en auténticas joyas.

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El lanzamiento ha coincidido con el 40 aniversario del Royal Oak femenino, y además Carolina Bucci también nació en 1976, por lo que también cumple 40 años. Más aún, el pasado 9 de noviembre Audemars Piguet inauguró su primera boutique en Florencia. No puede haber una coincidencia más redonda.

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Aunque los Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold están pensados para un público femenino no sería de extrañar que algunos hombre se sientan tentados por la versión en oro blanco. Al fin y al cabo 37 mm es una medida canónica para un reloj de vestir y, dada la construcción del Royal Oak, seguro que en la muñeca no parece tan pequeño como nos suena simplemente con el dato frío.

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De lo que todavía no hay información es de los precios, que serán revelados en el SIHH. Pero seguro que los Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold van a ser un éxito. Uno más de la larga lista de este icono de la relojería que no conoce ocaso. Más información en AudemarsPiguet.es.

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SIHH 2017: Baume & Mercier Clifton Perpetual Calendar

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Baume & Mercier avanza uno de los modelos que presentará en el cada vez más cercano SIHH 2017 y que seguro que se va a convertir en una de sus piezas más deseadas: el Clifton Perpetual Calendar. Veamos qué ofrece, y a qué precio.

 

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No me extrañaría que en enero Baume & Mercier lance una revisión de los modelos Classima para hacerlos más atractivos en diseños y precio, porque es seguramente su principal fuente de ingresos. Si es así tendría todo el sentido que anunciase ahora este Clifton Perpetual Calendar, porque un reloj de este nivel y tan bien hecho merece ser separado de otras ofertas fuera de su rango. Y es que el reloj es impecable por varios motivos.

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En primer lugar hay que hablar del movimiento. Baume & Mercier, al contrario de lo que suele ser habitual en la industria suiza, genéticamente muy secretista, dice claramente la procedencia de su calibre. Y con razón, porque el reloj no viene descalzo: la base está realizada por Manufacture Vaucher, un fabricante independiente que ha realizado calibres para Speak Marin, Richard Mille, Alexander Meerson, Hermès o Parmigiani Fleurier. Incorpora un microrrotor y una decoración preciosa, con Côtes de Genève en forma de rayos de sol que parten desde el amortiguador del volante y perlado en la base. Sobre él se ha montado un módulo de calendario perpetuo Dubois-Depraz 5100 que resulta en un movimiento de tan solo 4,2 mm de altura. El volante oscila a 3 hercios y mantiene la marcha durante 42 horas. Es por tanto un calibre robusto, muy bien realizado y con garantía de durabilidad y precisión.

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El motor del reloj se aloja en una caja de 42 mm de diámetro pero que levanta  solamente 11,2 mm, así que no va a poner pegas a una camisa de vestir. La caja está realizada en oro rosa, rompiendo la tendencia reciente de lanzar altas complicaciones en acero (por ejemplo el Frederique Constant Slimline Manufacture Perpetual Calendar que vimos aquí, y que por ahora es imbatible). Las asas son piezas distintas y al montarlas sobresalen levemente, dando al reloj un aspecto más sólido. Se nota que los Clifton no buscan un aire puramente clásico, sino una presencia más contemporánea.

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Pocas pegas se le pueden poner a la esfera del Clifton Perpetual Calendar porque es un ejercicio de claridad en la lectura. Todas las manecillas relacionadas con la indicación de calendario son de acero azulado para contrastar perfectamente con la esfera plateada y las manecillas horarias e índices de oro. A las 12 aparecen los meses y el ciclo de cuatro años; a las 3 horas la fecha y a las 9 el día. La subesfera a las 6 integra el pequeño segundero y la ventana de fase lunar. Es la misma que vimos en el Clifton Chronograph Complete Calendar (con fotos en vivo aquí) y por tanto aunque cumple sigue siendo austera.

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Este Baume & Mercier Clifton Perpetual Calendar (¡cuánto se agradece un nombre sencillo!) viene a culminar la colección Clifton; y digo culminar, pero no cerrar, porque seguro que aún veremos alguna complicación más. Aunque su precio es mucho más alto de los habituales en la familia no deja de ser contenido para lo que es un perpetuo de oro: 19.143 euros. Estoy deseando verlo en vivo. Más información en Baume&Mercier.es.

 



Pre-SIHH 2017: Vacheron Constantin Harmony. Modelos y precios

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Era de esperar nuevas versiones del Harmony, dado su éxito en todos los órdenes (de crítica y de clientes), pero este poblado desembarco nos ha sorprendido a todos. En realidad son reinterpretaciones de los modelos ya existentes, pero hay también una novedad absoluta en la colección Vacheron Constantin Harmony. Vamos a ver todos los modelos y sus precios.

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Algunos de los modelos Harmony de 2015

El año pasado Vacheron Constantin cumplió 260 años y los celebró, entre otros actos, lanzando los Vacheron Constantin Harmony, una nueva línea de relojes que era un manuscrito iluminado de cómo crear un reloj bellísimo, con una caja que parecía simple y sin embargo jugaba con las líneas como muy pocos otros relojes del mercado. Por cierto: hablando de códices iluminados conviene repasar los Métiers d’Art Savoirs Enluminésuna de mis favoritas entre las creaciones artísticas de VC. Volviendo a los Harmony, tuve la suerte de poder publicar en vídeo los Harmony Chronograph (en este artículo) y los Harmony Dual Time (en esta entrada). En su momento ya me dijo VC que habría nuevas versiones, pero que el azul de las manecillas desaparecería. Y así ha sido, para felicidad de los compradores de las versiones limitadas del año pasado que ahora ven como se incrementa el valor de sus relojes.

HARMONY COMPLETE CALENDAR

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Esta es la novedad de la colección Vacheron Constantin Harmony que estoy convencido que va a ser otro exitazo. El calendario completo no distingue los días 30 ó 31 y por supuesto necesita la corrección del fin de febrero. Gracias a estas 5 molestias anuales se consigue rebajar el precio final de las piezas con respecto a los calendarios perpetuos y seguir ofreciendo una complicación muy útil. Este Vacheron Constantin Harmony Complete Calendar se presenta con una caja de oro rosa de 40 x 49,3 x 11 milímetros que aloja una esfera opalina. Las manecillas de oro -con una forma común a todos los Harmony- apuntan a unos numerales romanos de excelente lectura y rodeados por una minutería de ferrocarril (chemin de fer, en su denominación en francés); sirve de guía para los días del mes, que son marcados por una aguja terminada en una media luna roja. Al sur de la esfera se aloja una fase lunar que sólo necesita ser corregida una vez cada 122 años.

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El reloj integra un nuevo movimiento de manufactura, el calibre 2460 QC (de Quantieme Complet). El movimiento base 2460 se usa en otros relojes de Vacheron Constantin y, con la platina añadida de la complicación resulta en un tamaño de 29 x 5,4 mm. Es automático y aporta 40 horas de reserva de marcha, conseguida gracias a un rotor de oro maravillosamente decorado. Recordemos que éste, como todos los relojes de Vacheron Constantin, ostenta el Sello del Punzón de Ginebra.

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El Vacheron Constantin Harmony Calendario Completo (referencia 4000S/000R-B123) tiene un precio de 44.600 euros.

HARMONY CHRONOGRAPH

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Como decía antes, el Vacheron Constantin Harmony iba a perder el color azul, y así ha sido. Los numerales pasan a ser antracita en vez de azules, lo que rebaja el tono tan Art Deco para hacerlo más sobrio. Es más como para médico serio, de pelo y bigote cano, que frunce el ceño mientras te toma el pulso con el reloj. Me gustaba más la primera versión, pero es un reloj tan bonito que aceptaría éste como regalo sin pensarlo dos veces. Si alguien me lo quiere regalar, el precio del Harmony Chronograph (ref. 5300S/000R-B124) es de 71.300 euros. 

HARMONY CHRONOGRAPH MODELO PEQUEÑO

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Este lanzamiento va a hacer feliz a ese numeroso conjunto masculino de amantes de la relojería que considera que los relojes no deben superar nunca los 38 mm de diámetro. El tamaño de 37 mm fue lanzado el año pasado sólo con diamantes incrustados, pero ahora se presenta en una versión que es sólo oro, por lo que puede ser llevado por un hombre sin problema. A mí me parece demasiado pequeño, pero lo bueno de la relojería es que hay abundancia y libertad para elegir. Por tanto, si se escoge el Vacheron Constantin Harmony Small Model de oro rosa (referencia 5000S/000R-B139) hay que abonar 58.900 euros, mientras que el precio de la versión con diamantes (ref. 5005S/000R-B139) es de 67.400 euros.

HARMONY DUAL TIME

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Cuando se lanzaron los Vacheron Constantin Harmony originales sólo había dos modelos grandes (en oro rosa y oro blanco), que se pueden ver aquí. También había un modelo pequeño  en oro blanco y diamantes: éste de aquí. En este tamaño pequeño (37 x 37 mm) ahora aparecen versiones en oro rosa con y sin diamantes y en oro blanco con diamantes. Nuevamente el color azul cede su puesto al antracita, y presenta una subesfera de 24 horas mucho más simple que la primera versión. Los precios son: versión oro rosa (ref. 7800S/000R-B140) 39.400 euros. Oro rosa y diamantes en el bisel (ref. 7805S/000R-B140) con un precio de 48.000 euros. El mismo precio se aplica a la referencia  7805S/000G-B155, de oro blanco con diamantes.

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A las versiones grandes del Harmony Dual Time (40 x 49,28 mm) les ocurre lo mismo que a las pequeñas: pasan del azul al gris oscuro y la subesfera de 24 horas se simplifica. A mí me parece que, aunque bonitos, son más tristones que la versión primera; como si hubiéramos pasado del Art Deco a la posguerra. Al menos la versión de oro rosa mantiene las manecillas azules en el segundo huso horario. El precio para ambas versiones es de 41.600 euros.

HARMONY TOURBILLON CHRONOGRAPH

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Al contrario de lo que pasaba con los Dual Time, el Vacheron Constantin Harmony Tourbillon Chronograph (ref. 5100S/000R-B125) ha pasado de tener caja de platino a hacerlo de oro rosa, lo que inmediatamente dulcifica su presencia. Mantiene el calibre 3200/260, lo que le convierte en un cronógrafo monopulsante con tourbillon a 18.000 alternancias a la hora. En la esfera se apuesta al negro en vez de el azul y el rojo, y la escala cronógrafica se convierte también en chemin de fer. El precio del reloj es de 266.000 euros.

Quedan cuatro meses para poder verlos en el próximo SIHH 2017Más información en VacheronConstantin.es.