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En vídeo: Victorinox INOX

Victorinox es uno de los productos más conocidos de lo que aquí llamaríamos «Marca Suiza» (marca que el país Helvético no necesita porque ya tiene su fama más que reconocida en el mundo, pero eso es otra historia). Ahora cumple 130 años fabricando instrumentos de todo tipo con un denominador común: la altísima calidad. De esos 130 años 25 los ha compaginado con la producción de relojes, que también siguen el mismo criterio de buen diseño, gran fiabilidad y precios razonables. Para celebrar su 130 aniversario han lanzado el Victorinox Inox, un reloj con la complicación seguramente más difícil: la durabilidad usándolo diariamente en todo tipo de ambientes. Es un cuarzo, pero a mí me ha encantado.

La idea de Victorinox ha sido crear un reloj que sea como sus navajas: un instrumento para usar toda la vida, aguantando cualquier tipo de azar. Tanto es así que ha sometido al Victorinox Inox a 130 pruebas que demuestren lo que dice su lema: «Forged to resist». O sea, «Forjado para resistir».Las pruebas han ido de meterlo en una lavadora, en agua hirviendo, congelarlo, pegarle fuego, echarle ácido, pasarle encima una hormigonera…

Son todas pruebas excesivas, pero llamadas a demostrar que el reloj es extraordinariamente resistente. Hay que tener en cuenta que cuando digo que el reloj es resistente no me refiero a que la caja (que es de acero monobloque y de 43 mm de diámetro) salga sin ningún rasguño de alguna de esas penurias, sino que el reloj sigue funcionando.

Para poder aguantar bien también se ha tenido en cuenta el cristal, que queda por debajo del borde superior del bisel de manera que esté más protegido.

Todo en el Victorinox Inox recuerda a una gran tuerca, una pieza industrial pensada para el trabajo duro y continuo. Victorinox ha querido rebajar un tanto esa idea puliendo las secciones verticales del bisel, pero no va más allá.

Si nos fijamos en la esfera, que viene en tres colores muy habituales en Victorinox, los índices no están aplicados, sino que son el resultado de un proceso de estampación. Es decir que en esa zona a la esfera se le ha dado forma de índice. Así se evita que se puedan desprender. Tanto los índices como las manecillas están tratados con Super-LumiNova.

Y el contrapeso del segundero tiene forma de navaja. Un buen detalle.

El Victorinox Inox tiene un protector adicional de nylon y silicona, que se pone de manera muy sencilla (dándole un aire final a lo G-Shock, por cierto). Está muy bien pensado porque encaja muy bien y no se desprende con el roce de la ropa.

El reloj se lleva muy bien, a pesar de su apariencia protuberante. Y como tiene un precio de 399 euros se hace difícil no querer tener uno. Veremos si más adelante Victorinox hace una versión automática. Más información en Victorinox.es.

 

 

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