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En la muñeca: Boucheron Epure Acier 42 mm

Cuando pensamos en un reloj de vestir, un reloj para regalar, un reloj de aniversario, es más que probable que Boucheron, y concretamente el Boucheron Epure Acier, esté muy abajo en la lista, o que ni siquiera aparezca. Boucheron es primeramente un joyero -uno de los mejores de hecho- y no un relojero, y sin embargo ha vendido relojes desde que se fundó la casa en 1858.

Bien es cierto que no crea sus propios movimientos y está principalmente enfocado al diseño y los acabados, pero eso no es motivo para no considerarlo como merece. De hecho el modelo Reflet se lleva comercializando desde su lanzamiento en 1947 con básicamente el mismo diseño. No hay muchas marcas que puedan decir eso mismo.

El Epure se lanzó hace dos años en oro blanco, en la línea de los relojes joya de la casa. En 2015 se lanza El Boucheron Epure Acier -en acero, como su nombre indica- que es, a mi entender, un acierto en todos los sentidos. Vamos a ver por qué.

En primer lugar la originalidad de la caja: la carrura presenta el Doble Bocel, una presencia estética que se utilizó como alegoría del amor eterno entre dos seres que están unidos para siempre. El motivo es de los más antiguos de la maison y ha permanecido a lo largo del tiempo, hasta el punto de ser uno de sus rasgos distintivos.

También lo es el zafiro en cabujón que aparece en la corona (al igual que Cartier, efectivamente), con un azul eléctrico muy bonito. La corona también tiene el doble bocel (Godron en francés), y otro zafiro gobierna el norte de la esfera. Toda la caja -de 42 mm- está pulida a espejo, como las asas.

La esfera del Boucheron Epure Acier también es enormemente atractiva. Hay que tener en cuenta la altísima reputación como joyero de Boucheron (conocido como el joyero de la luz), que no le permite lanzar un modelo estándar o vulgar. Los detalles de sus piezas están siempre muy cuidados y desde luego mucho más que la mayoría de los modelos que se mueven en el mismo segmento de precio.

Así, vemos que el motivo del doble bocel se repite en el centro de la esfera, lo que permite crear una triple textura visual: el bisel interno con la minutería, la subesfera exterior con los índices y numerales y la interior, que además está decorada con los elegantes Clous de Paris.

El doble bocel enmarca una fecha muy bien realizada en la que el fondo va acorde con la esfera (plata o negro) y los números pintados en gris oscuro o claro respectivamente.

Para romper la seriedad del conjunto, junto con los índices aplicados aparecen 2 grandes numerales, el 9 y el 3, que hacen referencia al año en que Boucheron se estableció en la archifamosa Place Vendôme, 1893. Boucheron fue el primer joyero en establecerse allí y dice la leyenda que escogió la esquina en la que desde entonces permanece porque era la que más sol tenía, por lo que los relojes y las joyas brillarían más. De vuelta a los arábigos me parece un detalle magnífico porque le da un aire muy distinto al reloj, un toque informal y a la vez elegante gracias a una tipografía -que es la misma que la del bisel de los minutos- excelente; muy elegante.

La manecilla del segundero está realizada en acero azulado, una -otra más- buena idea para dar dinamismo a la esfera. Las manecillas de bastón son sencillas y efectivas, ya que hacerlas muy llamativas recargaría la esfera innecesariamente.

Si damos la vuelta al Boucheron Epure Acier nos encontramos con que un cristal de zafiro que nos permite ver el movimiento Sellita SW 300-1. Nada que objetar al calibre en cuanto a efectividad, pero además Boucheron lo ha decorado de manera tal que se nos olvida que es un calibre estándar: Los puentes superiores están perlados, los inferiores acaracolados y sobre el rotor -cuya parte central está decorada con Côtes de Genève y el segmento exterior es acaracolado- está grabado el año de fundación de la casa junto con su símbolo. Una vez más, impecable el trabajo realizado. Más detalles, como siempre, en la Ficha Técnica Completa.

Además se ha aprovechado el pequeño tamaño del calibre para, en el acero que lo enmarca, incluir la frase «Je ne sonne que les heures heureuses», que traducido significa «yo sólo señalo horas felices». Una frase que va en consonancia con el espíritu que Frédéric Boucheron imprimió a su empresa: todo lo que él vendía debía reflejar la alegría de vivir, el gozo de estar vivos. A mí me ha encantado la frase, la verdad; no la conocía. Como tampoco sabía que fue Boucheron el que dijo la frase tan a menudo citada (de manera  incompleta):  «cuando miro mi Reflet no estoy mirando la hora, sino mi reloj».

Un último detalle: la hebilla desplegable también parece una sección del doble bocel.

 

Como no podía ser de otro modo el Boucheron Epure Acier queda muy bien en la muñeca. Es un perfecto reloj de vestir que encaja de manera exacta sobre el pulso. A mí me gusta más la versión plateada que la negra, en la que la legibilidad se ve más perjudicada (aunque no es mala en absoluto), pero es algo en lo que cada uno tiene su propio gusto.

¿Los precios? 4.250 euros en la versión de 42 mm. Hay también una versión en 38 mm, también en plata y negro, cuyo precio es de 3.750 €. Si se tiene la oportunidad de probarlo en la muñeca, merece la pena aprovecharla. Hay pocos relojes de vestir que me hayan sorprendido tanto como éste, en el sentido de que no me esperaba mi propia reacción al verlo de cerca. Estoy deseando poder ver la versión cronógrafo.

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