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Los relojes Hawaianos de Mark Carson

Mark Carson es, además de un tío muy majo, un apasionado de los relojes que decidió reflejar su devoción en un modelo que además estuviera unido a su herencia personal.

 

Ka La significa «el Sol» en Hawaiano y la caja es sin duda un homenaje al gran círculo solar que se ve prolongado en las asas, también circulares y que forman parte de la carrura. Se presenta en tres versiones de acero: cepillado, recubierto de PVD negro y de PVD oro rosa que es el que estamos viendo.

La esfera también es muy peculiar, con ese gran círculo central que sirve de segundero y que le da un aspecto muy distinto a lo que estamos habituados. Y para bien, porque no afecta la legibilidad de la hora y le da un toque muy personal. Por supuesto la decoración de las dos esferas, la principal y la de los segundos, es de tipo rayos de sol. Los índices y manecillas están tratados con SuperLuminova.

El reloj está impulsado por un ETA 2824-2, lo que garantiza su buen funcionamiento y el poder ser atendido en cualquier parte del mundo, incluso a efectos de garantía. Porque los relojes se venden online a todo el mundo desde la web markcarson.com.

Éste es el modelo Ka La Roman, cuya única diferencia es que integra numerales romanos aplicados. Se puede ver también como el modelo básico en acero cepillado es también my atractivo.

 

A mí me gusta particularmente el Ka La Koa Wood, cuya esfera está fabricada en madera de Koa, un árbol endémico de Hawaii cuya madera se suele usar para fabricar instrumentos de cuerda, muy particularmente el ukelele. Al ser un material vivo va envejeciendo a su manera, por lo que cada reloj termina siendo único.

Éste de las fotos es que lleva el propio Mark Carson desde hace años, y sirve para darnos cuenta de lo resistente que es el recubrimiento de PVD negro, porque a pesar del uso no se ven los arañazos o los golpes.

Por último, Mark ha creado el Ka La GMT, con segundo huso horario. Está movido por el también archiconocido ETA 2893-2, cuyo funcionamiento ya conocemos: colocamos la corona en la primera posición; si la giramos hacia atrás cambia el día. Si la giramos hacia adelante hacemos girar la manecilla del GMT.

Y así es como quedan los relojes en la muñeca. La verdad es que aunque el largo total del reloj con las asas tan particulares es notable (se acerca a los 50 mm me parece), están tan bien diseñadas que el reloj no se siente en absoluto fuera de lugar. Más aún, durante la feria de Baselworld lo enseñé a algunas periodistas y a mujeres con cargos en diferentes empresas de relojería y no sólo les quedaba bien el reloj, sino que les encantó.

Los precios oscilan entre los 1.300 para los Ka La clásicos y los 1.900 para la versión GMT. Y la verdad que por ese dinero no se consigue un reloj con maquinaria suiza y diseño tan personal.

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