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Entendiendo la técnica del Chopard L.U.C Urushi Year of the Monkey

Chopard L.U.C XP Urushi Año del Mono perfil

Mientras que nuestros años se marcan por una sucesión numérica sin más significado que el incremento unitario los chinos asignan un animal a cada nuevo año, heredando de cada animal las características particulares que la cultura del país les otorga (y que no coinciden con las occidentales). Siendo el mercado chino tan importante para la industria relojera Suiza ninguna marca descuida este detalle y todas -o casi todas- ofrecen alguna pieza conmemorativa. El año que viene es el año del mono y el primer reloj que lo celebra es el Chopard L.U.C Urushi Year of the Monkey.

En esta web rara vez publico este tipo de relojes porque son muy específicos y a menudo ni siquiera me gustan estéticamente, pero este Entendiendo la técnica del Chopard L.U.C Urushi Year of the Monkey de Chopard tiene un par de particularidades que sí me resultan atractivas. Una de ellas es la que más honra a la marca, y es hacer del reloj un L.U.C, el nivel más alto de la manufactura. El calibre L.U.C 96-17-L tiene tan sólo 3,5 mm de altura, lo que permite una caja de tan sólo 6,8 mm desde el cristal a la muñeca, donde se apoya perfectamente gracias a las asas curvadas.

Además el diámetro total de la caja de oro rosa es de 39,5 mm por lo que encaja perfectamente en la categoría de «reloj de vestir» -si excusamos la decoración de la esfera, claro-. El calibre es automático con uno de esos microrrotores tan bonitos que usa Chopard y con una reserva de marcha de 65 horas gracias a un doble barrilete. Asumo que la denominación del calibre se debe a que prescinde del pequeño segundero. Por lo demás es igual que el que os muestro en vivo aquí abajo, para que os hagáis una idea de lo bien que luce al natural.

Pero el  centro de atención del Chopard L.U.C XP Urushi Año del Mono está, claro, en la esfera, que se ha decorado siguiendo las técnicas milenarias del lacado Urushi y Maki-e, originarias de Japón. Siempre me llama la atención que Chopard utilice un Métiers d’Art japonés para un producto destinado a China, no siendo estos dos países los mejores amigos que digamos. Tendría más sentido que usaran una esfera de porcelana, que sí que es un invento también milenario pero original de China, o alguna técnica decorativa de allí. Pero en fin, doctores tiene la iglesia y no le debe ir tan mal a Chopard con esta idea porque ya tiene unos cuantos relojes decorados así desde hace años. Así que vamos a ver cómo se hace una esfera de este tipo.

Urushi significa, simplemente, laca. De manera más específica es la resina que se extrae del árbol de la laca, una planta originaria de Japón usada desde el período Jōmon (datado en 12.000 años antes de Cristo) que se hizo especialmente popular a partir del período Nara del siglo VIII. Curiosamente es un producto muy tóxico, hasta el punto de que el nombre de la planta es Toxicodendron vernicifluum. Así que mejor lavarse las manos después de usarla. Cuando se extrae tiene un color entre amarillo y grisáceo que tras ser horneado a 400 grados adquiere un tono marrón oscuro. Sin embargo a pesar del proceso de calentado no pierde su contenido de agua, por lo que siempre mantiene su aspecto lustroso característico. Mezclado con polvo de metal y pigmentos adquiere los distintos colores usados (sobre todo negro y rojo).

Lacas Urushi

Otra de las características de la laca Urushi es que es un extraordinario pegamento, por lo que es fácil extenderla sobre la esfera; una vez está seca se pule mediante un polvo fino de piedra. A continuación se crea el contorneado del dibujo con un papel de calcar y pintura Urushi tostada, una técnica conocida como Togidashi-Maki-e.

Después se quita el exceso de polvo de arena. Se puede ver cómo ha quedado contorneada la silueta.

Maki-e significa literlamente pintura espolvoreadaEl «maestro Urushi» (en este caso Minori Koizumi) utiliza una serie de pinceles huecos para distribuir el polvo de oro por la superficie.

 

Después comienza la pintura propiamente dicha, un trabajo extraordinariamente minucioso.

 

Al ser un trabajo manual -y muy exclusivo por la escasez de maestros- cada una de las piezas va a ser única, lo que aumenta su valor.

Esferas secándose

Por cierto que el motivo del reloj es un mono (claro) recogiendo 8 melocotones. El 8 es sinónimo de buena suerte en la cultura china, y el que un mono se haga con ellos simboliza la buena suerte y la longevidad. Es por cierto un tema al que no es ajeno la cultura occidental. Los nacidos en el año del mono son orgullosos, intelectuales y curiosos, además de creativos. El mono es un signo de tierra, asociado al sentido común.

Esta es la esfera terminada.

Al ser una de las lacas más duras del mundo, las esferas Urushi permanecen inalterables durante siglos. Sólo hay que tener una precaución: la luz ultravioleta es lo único que las hace degenerar, por lo que hay que tener cuidado de protegerlas del sol.

El reloj puede gustar o no (no es el Chopard que yo me compraría, desde luego), pero su valor artístico es innegable. Así que, para despedir esta entrada os dejo al maestro Minori Koizumi en posición zen. Tiene cara de buena persona, ¿a que sí?

 

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