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TAG Heuer Connected, el primer smartwatch suizo

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Durante la feria de Baselworld Jean Claude Biver, director general de TAG Heuer (entre otros cargos) anunció un reloj inteligente en colaboración con Android e Intel. Era el momento de mayor efervescencia del Apple Watch, así que todo el mundo esperaba la reacción suiza. Pues ya está aquí la primera, y se llama TAG Heuer Connected.

La verdad es que fue una decepción para todo el mundo que se convocara a todo el mundo en Baselworld para decir, sencillamente, que no iban a enseñar ningún reloj ni iban a hablar nada de él, pero son las cosas de Biver, un animal escénico que sale bien parado de todo. Sea como fuere, ya está aquí el reloj, así que vamos a ver qué nos ofrece.

LA CAJA

La idea de TAG (de Biver) es muy clara: el reloj debe parecer siempre un reloj mecánico. O, dicho en sus propias palabras, «sería una pena que un reloj conectado pareciera un reloj conectado». Y sin duda ha conseguido lo que se ha propuesto.  La caja es la clásica del Carrera  y está construida en titanio grado 2 incluidas la trasera y las asas. El bisel fijo también es de titanio pero con un graneado fino para crear contraste y recubierto con una mezcla de  carburo anti-huellas, un buen detalle porque para operar sobre la pantalla siempre se suele apoyar el pulgar y el corazón mientras se pulsa con el índice, lo que deja huellas sobre el titanio.

La sensación de construcción de lujo se acrecienta con los índices del bisel en relieve. Sobre el índice de la 1 aparece la única indicación de que estamos ante un reloj inteligente, con la inscripción TAG HEUER CONNECTED en bajorrelieve. La corona, que también lleva el logotipo de TAG grabado -otro buen detalle- sirve para dar acceso a diferentes menús, como ocurre en todos los smart watch. La trasera es, claro, cerrada y carece de sensores para lectura de datos biométricos. Tan sólo es visible los logos de TAG e Intel y los contactos para el cargador.

La caja, a pesar de sus 46 mm de ancho y 12,8 de alto, pesa tan sólo 81 gramos gracias al titanio y a la correa de caucho, que estará disponible en numerosos colores (para la venta online sólo en negro). Una alegría para muchos será saber que el reloj tiene una hermeticidad IP67, lo que garantiza  que no le va a entrar polvo (eso significa el 6) y que puede estar con él sumergido hasta un metro de agua durante 30 minutos (el 7). Quiere decirse que te podrías duchar con él.

LA ESFERA

La gran ventaja que tiene TAG sobre cualquiera de los smart watch actuales es que ya tiene unas esferas que no sólo puede usar sino que son reconocidas y apreciadas por los amantes de la relojería. El Carrera es un icono cuyas versiones -especialmente la del cronógrafo- son perennemente deseadas. Y con el TAG Heuer Connected puedes tenerlas todas, porque el reloj viene con tres esferas: tres manecillas y fecha, GMT y cronógrafo. Simplemente hay que presionar sobre la pantalla para que se expongan las tres opciones, y dentro de cada una puedes elegir los colores. O elegirlas desde el móvil.

 

Además el reloj siempre está visible. Es decir, aunque se ponga en modo de ahorro de energía -que lo hace automáticamente- siempre se podrá ver la hora. La información de las aplicaciones en uso se verán en las subesferas del cronógrafo, que aparecerán incluso en las esferas que no lo son. Las notificaciones surgen de la parte inferior de la pantallas y si se pulsa sobre ellas toman la pantalla entera.

La pantalla tiene 1,5 pulgadas, una de las más grandes del mercado, con una resolución de 360*360 y 240 píxeles por pulgada. Por comparar con otro de los smart watch mejor hechos, el de Huawei tiene 400*400 pero 286 ppi. El Apple Watch tiene 326 ppi. Sorprende que TAG haya optado por una resolución inferior.

EL SOFTWARE

El propio Biver había dicho, con buen criterio, que era una locura que la industria suiza intentara crear el hardware o el software para competir con los smart watch existentes (léase Apple Watch). Así que su alianza con Intel y Google tenía todo el sentido del mundo. Lo que Intel aporta es:  un procesador Atom Z34XX Dual Core a 1,6 GHz con 1 GB de memoria y 4 GB de almacenamiento. Batería de litio de 410 mAh para una duración de 25 horas (dependiendo del uso), conectividad bluetooth y Wifi.

La conexión Wifi es muy interesante porque aunque no se tenga el móvil cerca el reloj sigue ofreciendo datos siempre que esté conectado a la red Wifi, sincronizando la información en la nube. También permite audio en streaming. Por cierto que el reloj también incluye un micrófono, por lo que podremos contestar llamadas al estilo Dick Tracy.

El software es sencillamente todo el disponible en la tienda Android Wear, aunque se han desarrollado versiones gratuitas para el reloj de Insiders (estilo de vida), GolfShot Pro, RaceChrono Pro (carreras de coches), y Viewranger (para navegación). Y a través de la aplicación iOS de Android también se podrá controlar con el iPhone.

LA ETERNIDAD

Con ese pomposo nombre quiere Biver extender la vida de su smart watch, y ha pensado una estrategia muy inteligente: el TAG Heuer Connected cuesta 1.350 €. Pero si al cabo de los años no quieres renovar el reloj inteligente TAG Heuer lo cambia por uno mecánico. Simplemente hay que ir a una boutique TAG y, abonando otros 1.350 euros te llevas un Carrera mecánico. Imagino que es un tres agujas, pero seguro que se podrá conseguir otros modelos pagando la diferencia.

¿Se abre un nuevo camino para la industria suiza? No se sabe. Hay que ver qué resultado tiene el TAG Heuer Connected -que yo creo que se va a vender bien- y cómo afecta a su imagen de marca o si la venta de este reloj canibalizará a los mecánicos más baratos de la casa. Recordemos que el Formula 1 (que repasamos en vídeo en este artículo) tiene el mismo precio y es un  simple 3 agujas y fecha con trasera cerrada.

El propio Biver, cuando era el dueño de Blancpain, enseñó a la relojería suiza el camino a seguir para salvarse de la crisis del cuarzo: consistía en hacer mejores relojes mecánicos, no en tratar de competir con los relojes baratos de pila. Pues bien, ahora hace lo contrario y quiere competir con en un segmento que no es el suyo y con un producto 600 euros más caro que el Apple Watch de 42 mm. ¿Será suficientemente potente el atractivo de TAG como para atraer a los compradores? Es verdad que hay muchos más usuarios de Android que de iPhone, pero es una incógnita cuántos de ellos comparían un smart watch tan caro, o si los usuarios del iPhone preferirán éste al Apple Watch normal o al Hermès. Veremos.

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