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En la muñeca: Longines Railroad 2016

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Baseworld 2016 no fue una locura en cuanto a novedades; tampoco en las marcas del grupo Swatch. Pero las que hubo fueron interesantes, como este Longines Railroad que vamos a ver. Es una reedición de un modelo ya existente y, como casi siempre ocurre con Longines, es todo un acierto.

El nombre de Longines Railroad tiene un trasfondo histórico muy relevante, porque no es difícil imaginar la importancia de los relojes en el mundo de los ferrocarriles. Cuando la red de trenes se expande a lo largo y ancho del globo se puso de manifiesto que saber la hora exacta era imprescindible, porque los horarios mal ajustados significaban, casi indefectiblemente, un accidente. El 18 de abril de 1891 en Kipton, Ohio, un diferencia de cuatro minutos entre los relojes de los conductores tuvo como resultado un accidente en el que murieron 11 personas. Esta tragedia llevó a las autoridades a la creación de un estándar para los relojes usados por el personal ferroviario relevante.

Los criterios que se debían cumplir eran sin duda exigentes, como corresponde a la magnitud del peligro que se quería evitar:

Tener una esfera abierta, sin ningún elemento que impidiera la correcta lectura de la hora. El tamaño tenía que ser de 44,86 mm o de 43,18 mm.

– Esfera blanca, manecillas negras, numerales arábigos.

– Corona a las 12 horas.

– Tener un mínimo de 17 rubíes, doble rodillo, rueda de escape de acero y regulador micrométrico.

– Estar ajustado al menos en 5 posiciones.

– Compensación de temperatura de 34 a 100 grados Fahrenheit (1-38 grados Celsius).

– Variación máxima de +/- 30 segundos a la semana.

Lógicamente estas especificaciones se aplicaban a relojes de bolsillo, que eran los que había entonces, y no fueron adoptadas por todo el mundo, pero todos los países sí que implementaron sus propias medidas. Después, con la aparición de los relojes de de pulsera, se siguió aplicando la normativa. De ahí que en los relojes apareciera la abreviatura R. R., que indicaba que habían sido aprobados para funcionar en el ferrocarril.

Ahora carece de importancia, claro, porque todo el tráfico ferroviario está computarizado y controlado por satélites y GPS, pero hasta el último tercio del siglo pasado toda la ingente labor de coordinación se basaba en los relojes. En 1966 apareció un Longines Railroad que cumplía con los criterios establecidos. Es éste:

El nuevo Longines Railroad presentado en Baselworld 2016 es prácticamente idéntico al anterior, pero con unos cambios para ponerlo en sintonía con estos tiempos. En primer lugar la caja de acero tiene 40 mm de diámetro, no 35 como en el modelo original. Como el calibre, del que hablaremos luego, es muy delgado, la altura de la caja no llega a los 10 mm, por lo que el reloj resulta perfecto para llevarlo con ropa formal. A ello ayuda el que toda la superficie de la caja esté pulida, lo que lo aleja de la idea de reloj-instrumento y lo acerca al trabajo de oficina.

La esfera tiene un color blanco roto sobre la que se han pintado las 24 horas, como es preceptivo. El cero en vez de las 12 tiene todo el sentido porque en el horario militar de 24 horas la media noche son las cero horas. Las agujas negras tienen el tamaño original. La de las horas es deliberadamente corta para que pueda señalarlas todas, de las cero a las 12 y de las doce a las 24. Además Longines se ha resistido a la tentación de añadir una ventana de fecha, lo que es muy de agradecer porque así la esfera queda perfectamente equilibrada. La única pega que le pongo es haber incluido la palabra Automatic, una manía habitual de las marcas. Como si el que paga por un reloj se le olvidara de repente que su reloj no necesita que le den cuerda.

Como el calibre es automático ya no tiene el nombre 280, sino 888. Supongo que la denominación tiene toda la intención porque Longines es muy popular en Asia y allí el 8 es un número de la suerte. Así que 888 es para ellos como para nosotros el 777. Longines no crea movimientos propios sino que usa los que ya tiene ETA, pero en este caso el 888 se ha desarrollado en exclusiva para Longines y sólo ella lo usa, lo que añade exclusividad. Es por ejemplo el que usa en el Heritage 1969 que vimos aquí. Su verdadero nombre es ETA A31.L01 y es un variación del 2892-2, uno de los mejores calibres de ETA que hemos visto usar por marcas como Breitling o IWC. Para el 888 se le ha bajado las alternacias de 28.000 a 25.200 de manera que llegue a las 64 horas de reserva de marcha. En este caso, sin embargo, no puede ver porque Longines lo ha tapado con un grabado de un tren de vapor, como se solía hacer en los antiguos relojes de ferrocarril.

Como ya he dicho el reloj queda estupendamente en la muñeca. Algo tiene Longines creando sus relojes -especialmente los de la colección Heritage- que siempre acierta, y este RailRoad no es una excepción: en cuanto te lo pones te enamora. El reloj ya está disponible en las tiendas y su precio es de 1.580 euros. Desde luego hay muchos relojes mecánicos por mucho menos dinero, pero pocos combinan una presencia con tanto encanto y tal equilibrio entre lo contemporáneo y lo retro. Más información en Longines.es.

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