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MB&F LMX. Celebrando los 10 años de Legacy Machine

MB&F está de celebración. Los Legacy Machine son los relojes más clásicos de la casa, siempre que entendamos clasicismo al estilo MB&F, claro. A lo que me refiero es que son relojes que están profundamente metidos en la relojería clásica (para empezar, tienen una caja redonda, algo poco habitual en la marca), pero reinterpretados con un aire contemporáneo. Como bien explica Maximiliam Büsser, el fundador de la marca, la idea de los LM partió de una pregunta: «¿Qué habría creado MB&F hace un siglo, en la época dorada de la relojería?«. Y claramente los Legacy Machine han sabido tocar la fibra sensible de los aficionados a la relojería: que unos diseños tan eclécticos hayan sobrevivido 10 años sólo puede ser porque son buenos. Eso es lo que celebra este nuevo MB&F LMX.

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Como la mayoría de obras de MB&F, el movimiento Legacy Machine No1 surgió como fruto de la colaboración, en este caso, con dos amigos de excepción, dos estrellas de la relojería que comparten poco más que un talento admirable: Jean-François Mojon, reconocido por su innovadora ingeniería, y Kari Voutilainen, una leyenda viva de la relojería clásica.

El LM1 se diseñó con una caja redonda —la primera de MB&F— con esferas lacadas en blanco, agujas azuladas y un alucinante volante «suspendido» que, abandonando su habitual ubicación en la parte trasera, aparecía flotando y oscilando bajo un cristal abovedado. Aquí vimos la última edición del diseño original.

Las sucesivas Legacy Machines adoptaron esta brillante heterodoxia: con la LMX, una imponente serie compuesta por ni más ni menos que ocho calibres nuevos. En la LM Perpetual (2015), concebida junto a Stephen McDonnell, se replanteó sustancialmente la ingeniería de la complicación de calendario perpetuo. Hace poco vimos la versión deportiva. La LM FlyingT (2019) encarna una visión novedosa de la relojería femenina. La LM Thunderdome (2019), que se desarrolló con la colaboración de Eric Coudray, experto en tourbillones multieje, batió un nuevo récord mundial gracias a la vertiginosa velocidad de su mecanismo TriAx.

Durante esta década y en paralelo a sus prestigiosas colaboraciones, MB&F comenzó a concebir movimientos de diseño propio. Un buen ejemplo de ello es el motor de la LMX, el sexto movimiento desarrollado íntegramente por el propio equipo de ingeniería de MB&F, que constituye una hazaña considerable para una marca nacida en el nuevo milenio.

Todo aquel que haya conocido de cerca la primera Legacy Machine comprenderá por intuición cómo funciona el MB&F LMX. Consta de dos esferas de laca blanca estirada que poseen su propia indicación independiente de las horas y los minutos. La esfera derecha se ajusta por medio de la corona situada a las 2 horas en la que está grabada la emblemática hacha de MB&F y que también sirve para dar cuerda al movimiento. La corona situada a las 10 horas, grabada con un globo terráqueo que ilustra la posibilidad de usar un segundo huso horario, sirve para ajustar la hora de la esfera izquierda.

A diferencia de las primeras Legacy Machines, ambas esferas están inclinadas en un ángulo: una característica sumamente compleja presente en las Legacy Machines más recientes que precisa la transferencia de la energía desde el plano horizontal al vertical por medio de engranajes cónicos.

Mientras que en las primeras Legacy Machines se optó por un enfoque más recatado a la hora de determinar qué elementos quedarían a la vista entre la platina de la esfera y la cúpula de cristal de zafiro, modelos más recientes como la LM Perpetual, la LM FlyingT y la LM Thunderdome se plantearon como una generosa exhibición de pericia mecánica. En sintonía con este último planteamiento, la MB&F LMX permite contemplar elementos funcionales como el puente de escape en forma de hacha de guerra y los componentes del tren de engranajes.

Llaman especialmente la atención tres grandes ruedas: situada a las 6 horas, se encuentra la habitual rueda del segundero; por su parte, las otras dos ruedas, ubicadas junto a sus correspondientes coronas de armado, entran en movimiento cuando se ajusta la hora de su respectiva esfera.

Cabe destacar el nuevo volante creado a medida —un imponente coloso de 13,4 mm— que se desmarca de los tradicionales volantes atornillados y ofrece al relojero una mayor precisión a la hora de regular el corazón del MB&F LMX. Entre las mejoras incorporadas destacan igualmente los brazos pulidos de los puentes rectos que se muestran en la esfera, acabados a mano para obtener superficies superiores con un perfil curvo o bercé.

Remontándose nuevamente a la historia de MB&F, el MB&F LMX hace un guiño al primer indicador de reserva de marcha vertical del mundo —presentado en la Legacy Machine No1— con una original indicación tridimensional de la imponente reserva de marcha de siete días (168 horas) del motor. Esta sofisticada indicación ofrece la posibilidad de seleccionar dos modos distintos de cuenta atrás para visualizar la reserva de marcha.

Las dos indicaciones se han dispuesto opuestas a ambos lados del hemisferio: una enmarcada por una escala arqueada numerada del 1 al 7 y la otra por una escala compuesta por los días de la semana.

En consecuencia, la ya de por sí intrincada y absolutamente novedosa interacción de componentes reviste una mayor complejidad, puesto que la indicación de reserva de marcha se puede rotar por completo. De este modo, el portador del reloj puede elegir el modo de indicación de reserva de marcha que prefiera: al continuar girando la corona grabada con el hacha de guerra una vez que la reserva de marcha esté de nuevo al nivel máximo, se puede cambiar la orientación de la indicación para facilitar la visualización de la escala numérica o de la de los días de la semana cuando se lleva el reloj puesto.

El motor del MB&F LMX es simétrico, tanto por el lado de la esfera como visto desde el fondo de caja de zafiro, que permite contemplar los tres barriletes dispuestos uniformemente alrededor del centro y enfatizados por el patrón rayos de sol del acabado Côtes de Genève.

Por último, el reloj se presenta en dos versiones: oro rojo, limitada a 18 unidades, con un precio de 105.000 euros. Y de titanio -limitada a 33 unidades- con un precio de 92.000 euros. El precio no incluye el IVA. Hay más información en MB&F.com.

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