Entre los muchos relojes digitales que definieron la estética y la tecnología de los años ochenta, pocos resultan tan singulares como el Seiko Rotocall. Lanzado originalmente en 1982, este modelo destacó por un planteamiento técnico inusual: sustituir los clásicos pulsadores de un reloj digital por un sistema de control mediante bisel giratorio. Más de cuatro décadas después, Seiko ha decidido recuperar este diseño icónico con una reedición que mantiene el espíritu del original.
El Rotocall apareció en un momento en el que la relojería digital vivía una auténtica edad de oro. Las pantallas LCD, los cronógrafos electrónicos y las múltiples funciones empezaban a popularizarse, pero la interacción con el reloj seguía dependiendo de pequeños pulsadores laterales. Seiko decidió explorar una solución distinta: integrar un interruptor giratorio en el bisel, con forma octogonal, que permitía cambiar de modo simplemente girándolo.
Este sistema no solo resultaba innovador desde el punto de vista del diseño, sino también extremadamente práctico. En lugar de pulsar botones diminutos, el usuario podía alternar entre las funciones del reloj mediante el movimiento del bisel, una solución especialmente útil incluso con guantes.
De hecho, el Rotocall llegó a acompañar a varios astronautas durante misiones espaciales en los años ochenta. Aunque nunca fue un reloj oficialmente suministrado por la NASA, algunos tripulantes lo eligieron como reloj personal por su ligereza, su legibilidad y su funcionalidad. En aquella época no era extraño que los astronautas utilizaran relojes propios junto al equipamiento oficial, y los digitales japoneses gozaban de gran prestigio por su precisión y fiabilidad.
El Rotocall original utilizaba el calibre digital A829, un movimiento de cuarzo desarrollado por Seiko a comienzos de los años ochenta. Además de ofrecer las funciones habituales de la época —hora, cronógrafo, alarma, calendario y doble huso horario—, su particularidad estaba en el sistema de selección mediante bisel giratorio. El bisel actuaba como un interruptor rotatorio conectado al módulo electrónico, permitiendo activar las distintas funciones del reloj de forma rápida e intuitiva.
La reedición contemporánea mantiene fielmente la filosofía del modelo original. El nuevo Rotocall, cuyo nombre oficial es «Neo Sports Digital Octogonal» (infinitamente más impersonal) conserva el característico bisel giratorio que permite seleccionar sus distintas funciones, así como su diseño compacto y su estética claramente ochentera. La caja de acero inoxidable mide 37 mm de diámetro y presenta una altura de 10,54 mm. Es decir, una medida apta tanto para hombres como para mujeres. Además, el reloj es hermético hasta los 100 metros, lo que garantiza su usabilidad en cualquier situación.
La pantalla digital. queda protegida bajo un cristal de Hardlex, a su vez protegido por un bisel más alto.
En su interior se encuentra el calibre de cuarzo digital A824, que ofrece una precisión aproximada de ±20 segundos al mes. El reloj incorpora un conjunto completo de funciones digitales: cronógrafo de hasta 100 horas, alarma, doble huso horario, calendario y aviso de batería, entre otras. Todo ello se controla mediante el sistema rotatorio del bisel, que sigue siendo el rasgo distintivo del modelo.
El diseño del Rotocall refleja además el lenguaje estético del Japón tecnológico de principios de los años ochenta. Su caja compacta de acero, las líneas angulosas y el bisel octogonal responden a una estética industrial muy característica de aquella década, cuando numerosos dispositivos electrónicos —desde calculadoras hasta cámaras o reproductores portátiles— adoptaban formas geométricas marcadas para transmitir modernidad y precisión.
Cuando apareció en 1982, el Rotocall tenía un precio aproximado de unos 175 dólares, una cifra considerable para un reloj digital de la época y comparable al coste de dispositivos tecnológicos populares como el Sony Walkman. Ajustado por inflación, esa cantidad equivale hoy aproximadamente a unos 550 euros, lo que sitúa a la reedición actual —con un precio de 570 euros— prácticamente en el mismo nivel en términos reales.
Más de cuarenta años después de su debut, el Seiko Rotocall sigue destacando por una idea simple pero brillante: convertir el bisel en el centro de la interacción con el reloj. Un detalle de ingeniería que lo convirtió en uno de los digitales más originales de su tiempo y que hoy vuelve a la muñeca como una pequeña cápsula del espíritu tecnológico de los años ochenta.
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