Las colaboraciones entre relojería y ciclismo no son nuevas, pero pocas veces se plantean con un enfoque tan específico como el del Tissot x Pinarello Edición Especial. En vez de limitarse a tomar un modelo ya existente y añadirle elementos de la marca en cuestión, hay una voluntad real de trasladar códigos del ciclismo de alto rendimiento a la muñeca, creando un modelo nuevo.
Un reloj que no se comporta como un Tissot convencional
Lo primero que sorprende al tenerlo en la mano (y sobre todo en la muñeca) es que este reloj no se siente como un Tissot tradicional. La caja de carbono forjado de 42 mm de diámetro y 12,15 de altura marca la diferencia desde el primer contacto: es ligera, con una textura irregular muy característica, y transmite inmediatamente esa estética técnica propia del ciclismo de competición.
Hay un detalle muy importante en la construcción del Tissot x Pinarello: la corona situada a las 10 horas. No es un recurso estético sin más, ya que esta disposición evita interferencias con la muñeca, especialmente en posiciones dinámicas (como agarrando el manillar). Es uno de esos elementos que, sobre el papel, puede parecer anecdótico, pero que en vivo demuestra una lógica funcional muy bien pensada.
La caja, además, presenta una ligera asimetría inspirada en la horquilla de las bicicletas Pinarello, lo que refuerza su identidad sin caer en lo decorativo.
Una esfera que gana con la luz
La esfera gris granulada, inspirada en el asfalto, podría parecer discreta en imágenes. Sin embargo, en vivo tiene bastante más presencia de lo esperado. La textura capta la luz de forma sutil, generando matices que evitan la planitud visual.
Los índices aplicados, tratados con Super-LumiNova, mantienen una legibilidad muy correcta, mientras que las manecillas facetadas aportan reflejos atractivos y una lectura correcta en cualquier situación.
El detalle más distintivo es el segundero con el azul “Borealis” de Pinarello, un toque de color que rompe la monocromía y añade dinamismo sin resultar excesivo.
Powermatic 80: una base conocida, bien ejecutada
En el interior del Tissot x Pinarello encontramos el conocido Powermatic 80 con espiral Nivachron, que le proporciona resistencia a los campos magnéticos.
Además, en este caso está certificado como cronómetro por el COSC, algo perfectamente coherente con la idea de máxima precisión que transmiten las dos marcas.
Más allá del reloj: una experiencia de producto
Un aspecto interesante es cómo Tissot ha planteado el conjunto como una experiencia más amplia. El reloj se entrega en un estuche de coleccionista con referencias directas al diseño de Pinarello, e incluye un sistema de correas intercambiables: una opción técnica en caucho y otra de piel italiana, más orientada al uso diario.
Este planteamiento refuerza la idea de versatilidad: del entorno deportivo a un contexto urbano sin fricciones.
Un enfoque diferente dentro del segmento
Donde muchos relojes deportivos optan por sobredimensionar caja, complicaciones o estética, este Tissot toma otro camino: ergonomía, materiales y coherencia conceptual. Un conjunto muy bien pensado que se aprecia en cuanto te lo pones.
Además, está pensado para que cualquiera puedan llevarlo, porque no es un reloj para ciclistas sino un reloj deportivo con personalidad singular.
Su precio es de 1.495 euros aunque, si te compras la bicicleta creada ex profeso para esta colaboración.
Hay más información en Tissot.com.