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Swatch vuelve a demostrar que pocas marcas saben combinar tan bien color, diversión y sentido práctico como ella. La colección SCUBAQUA recupera el espíritu acuático de la casa suiza y lo lleva a un terreno muy reconocible: relojes desenfadados, transparentes, muy veraniegos y pensados para acompañar más a la piscina y a la playa que a una inmersión profesional.
En realidad, los Swatch Scubaqua no son nuevos: aparecieron el año pasado, tal como vimos en este vídeo promocional (aunque la música la puse yo, por motivos de copyright):
La inspiración declarada de la colección Swatch Subaqua está en las medusas, algo que se aprecia de inmediato en las cajas translúcidas, los tonos vivos y esa sensación casi líquida que tienen los relojes. No son relojes herramienta en el sentido tradicional del término, sino piezas de inspiración submarina con el lenguaje pop que Swatch domina desde hace décadas.
La caja mide 44 mm y está fabricada en Bioceramica, el material de Swatch que combina cerámica con elementos de origen biológico. La construcción es ligera, cómoda y muy adecuada para un reloj de verano. Además, los SCUBAQUA ofrecen una resistencia al agua de 10 bar, es decir, de hasta 100 metros, suficiente para bañarse, nadar o disfrutar de ellos sin demasiadas preocupaciones.
Uno de sus detalles más característicos es la corona situada a las 10 horas, una solución poco habitual que ayuda a reforzar la personalidad del reloj y evita que moleste en la muñeca. También llaman la atención los grandes índices, los numerales sobredimensionados a las 3, 6 y 9 horas y el bisel de estética diver, que subrayan su vocación acuática sin convertirlo en un reloj de buceo profesional.
Y, además, están tratados con Super-LumiNova.
La familia Swatch Scubaqua se presenta en colores muy llamativos, con versiones en azul, naranja, fucsia o verde, todas ellas con una clara vocación lúdica. Algunas referencias incorporan además Swatch Pay, lo que añade una capa de utilidad diaria al permitir pagos sin contacto en los mercados donde el servicio está disponible.
Lo interesante de estos relojes es que no intentan ser otra cosa. No compiten con divers mecánicos ni con relojes instrumentales de alto rendimiento. Su propuesta es distinta: ofrecer un reloj fresco, ligero, colorista y accesible, pensado para quien quiere llevar en la muñeca un objeto divertido, reconocible y muy Swatch.
Los precios, como siempre, son para todos los públicos: 155 euros para la versión estándar y 10 euros más para la versión Swatch Pay.
En definitiva, los Swatch SCUBAQUA son relojes perfectos para el verano: acuáticos en espíritu, atrevidos en color y con ese punto de diseño pop que convierte a Swatch en una marca capaz de tomarse la relojería en serio sin perder nunca el sentido del humor.
Más información en Swatch.com.