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En vídeo: Breguet Classique Tourbillon Sidéral 7255. El primer tourbillon volante de la casa

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Dentro de las celebraciones por su 250º aniversario, Breguet presentó el Classique Tourbillon Sidéral 7255, una creación especialmente significativa: es el primer reloj de la manufactura equipado con un tourbillon volante. Su lanzamiento tuvo lugar el 26 de junio de 2025, exactamente 224 años después de que Abraham-Louis Breguet obtuviera la patente del tourbillon. La producción está limitada a 50 ejemplares numerados.

¿Por qué «tourbillon sidéral»?

Aunque «Sidéral» pueda sugerir la presencia de una indicación de tiempo sidéreo (como, por ejemplo, este Marine Equation Marchante), su significado es aquí fundamentalmente poético. El nombre recuerda la fascinación de Breguet por la astronomía y el uso de la palabra tourbillon por René Descartes para describir los sistemas giratorios que impulsaban los planetas alrededor del Sol, que crea un vórtice que hace que se muevan la masa sutil que llena el universo, moviendo a su vez los planetas.

El reloj traslada esa imagen a la esfera: un regulador que parece flotar sobre un cielo nocturno salpicado de estrellas.

Una caja Breguet en estado puro

La caja, fabricada en oro Breguet, conserva todos los códigos clásicos de la manufactura, con unas proporciones particularmente equilibradas: 38 mm de diámetro y 10,2 mm de altura. La carrura presenta el característico acanalado de Breguet, mientras que las asas rectas están soldadas a la caja. El cristal de zafiro es ligeramente abombado y cuenta con tratamiento antirreflejos por ambas caras.

El oro Breguet tiene una tonalidad cálida, con un matiz rosado muy discreto inspirado en el oro empleado por los relojeros del siglo XVIII. Además, ofrece una mayor estabilidad cromática y resistencia a la decoloración.

Un firmamento de esmalte

La esfera constituye otra primicia, ya que nunca antes Breguet había empleado esmalte de aventurina. No se trata de una lámina industrial de cristal cortada y pulida, sino de una esfera elaborada mediante un proceso próximo al esmalte grand feu.

Aplicando el esmalte de aventurina

Sobre una base de oro se depositan polvo de esmalte y partículas de cobre. El conjunto se cuece repetidamente en un horno a más de 800 grados, al menos cinco veces. La dificultad reside en controlar tanto el tamaño de los granos como la duración y la temperatura de cada cocción. Un pequeño error puede arruinar por completo el resultado.

Las partículas metálicas quedan suspendidas de manera irregular en el azul profundo, produciendo destellos distintos según incida la luz. Por ello, ninguna de las 50 esferas es exactamente igual a otra. Al contemplarla en vivo, la aventurina no ofrece un brillo uniforme, sino pequeños puntos luminosos que aparecen y desaparecen al mover el reloj.

El círculo horario aparece descentrado a las doce, rodeado por un aro de oro con tratamiento PVD azul. Sobre él se sitúan los números arábigos característicos de la casa y las agujas Breguet de manzana ahuecada. La firma secreta micrograbada puede localizarse discretamente en el círculo horario, aproximadamente entre las cinco y las siete.

Las palabras «Breguet» y «Tourbillon» están aplicadas en oro a ambos lados de la esfera. No son elementos meramente decorativos: junto con el círculo horario y el aro que rodea al tourbillon, ayudan a ocultar la transmisión de la construcción misteriosa.

Un tourbillon suspendido en el espacio

A diferencia del tourbillon tradicional, cuya jaula pivota entre un puente inferior y otro superior, el tourbillon volante queda sujeto únicamente por su base. La ausencia del puente superior permite observarlo sin obstáculos, pero exige una jaula más rígida, mejor equilibrada y ajustada con mayor precisión.

Breguet acentúa este efecto mediante una construcción misteriosa. El puente inferior y el soporte de la jaula están realizados en cristal de zafiro con tratamiento antirreflejos. Además, el punto de contacto entre el engranaje y la jaula queda desplazado y oculto bajo la esfera. El resultado es que el tourbillon parece girar sin ninguna conexión visible con el resto del mecanismo.

La sensación de levitación se refuerza porque el tourbillon sobresale 2,2 mm sobre la platina, 0,9 mm sobre la esfera e incluso 0,25 mm por encima de la aguja de los minutos. Todo el conjunto alcanza 7 mm de altura. No es un elemento añadido a una arquitectura existente: las proporciones del movimiento y del reloj completo se han construido alrededor de él.

Guilloché Quai de l’Horloge

El reverso ofrece una estética completamente distinta. La platina y el soporte del tourbillon están decorados a mano con el nuevo motivo de guilloché Quai de l’Horloge, inspirado en las curvas de la Île de la Cité y en el entorno parisino donde Abraham-Louis Breguet estableció su taller.

Por primera vez, este motivo no se ejecuta únicamente de forma circular en el centro y alrededor del tourbillon, sino también linealmente sobre toda la platina. El resultado es una superficie aparentemente continua, interrumpida por los rubíes y por la vista posterior del regulador.

Calibre Breguet 187M1

El reloj está impulsado por el calibre 187M1 de cuerda manual, una reinterpretación del movimiento utilizado por la referencia 3350 de 1990, el primer reloj de pulsera con tourbillon de Breguet.

Breguet 3350 Tourbillon Messidor

De este modo, el Sidéral enlaza la invención histórica de Abraham-Louis Breguet con uno de los hitos modernos de la manufactura.

El movimiento mide 30 mm de diámetro y solo 4,8 mm de altura, a los que hay que sumar los 2,2 mm de proyección del tourbillon. Está compuesto por 183 componentes y 23 rubíes. Funciona a una frecuencia tradicional de 2,5 Hz —18.000 alternancias por hora— y dispone de 50 horas de reserva de marcha.

La jaula completa una vuelta por minuto y sirve además como pequeño segundero. En su interior se encuentra un volante de oscilación libre y una espiral Breguet de Nivachron azul. En esta ocasión, la manufactura ha preferido esta aleación metálica al silicio empleado en otros movimientos de la casa.

La platina principal y el puente inferior son de oro Breguet de 18 quilates. A pesar de que buena parte del mecanismo queda oculta bajo las superficies guilloché, su arquitectura busca concentrar toda la atención en el tourbillon, tanto desde la esfera como desde el fondo.

El reloj se entrega con una correa de piel de aligátor azul marino y cierre desplegable de triple hoja en oro Breguet. También incluye un estuche especial de cuero rojo numerado individualmente, inspirado en las antiguas cajas de la manufactura, y un certificado de origen firmado por Gregory Kissling y Marc A. Hayek.

El Breguet Classique Tourbillon Sidéral 7255, referencia 7255BH/2Y/9VU, está limitado a 50 ejemplares numerados. Su precio es de 224.400 euros.

El Breguet Classique Tourbillon Sidéral 7255 es una interpretación extraordinariamente coherente del universo de Breguet, donde astronomía, historia, artesanía y mecánica parecen girar alrededor de un mismo centro.

Más información en Breguet.com.

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