Escucha el artículo. Duración: 9:42 minutos.
Hay relojes que, si entran en al habitación en la que están otros modelos de su categoría, son recibidos con una inclinación de cabeza en señal de respeto que se merecen. Algunos, incluso, tienen que abandonar la habitación porque no soportan la presión de ser comparados con el recién llegado. El Marinemaster de Seiko es uno de esos relojes que se sientan en la cabecera de la mesa de los relojes de buceo.
Los dos relojes que tenemos aquí son, en esencia, el mismo Marinemaster. Comparten caja, brazalete, calibre y prestaciones, pero basta colocarlos uno junto al otro para comprobar hasta qué punto el tratamiento de la esfera y el bisel puede transformar la personalidad de un reloj.
El Seiko Prospex Marinemaster 1968 Heritage Diver’s Watch HBF001, con esfera y bisel negros, es la interpretación más sobria y probablemente también la más cercana al espíritu histórico de los divers profesionales de la firma. El HBF002 JAMSTEC Limited Edition, en cambio, recurre al azul y a una esfera profundamente texturizada para ofrecer una presencia mucho más llamativa.
Una historia que comienza en 1968
Para entender estos Marinemaster hay que remontarse a uno de los momentos fundamentales de la historia de los relojes de buceo de Seiko.
La manufactura japonesa presentó su primer diver en 1965, pero fue en 1968 cuando dio un salto considerable con un reloj profesional hermético hasta 300 metros y equipado con un movimiento Hi-Beat de 10 alternancias por segundo. Aquel modelo estableció además una arquitectura que acabaría convirtiéndose en una de las más reconocibles de Seiko: caja contundente, corona desplazada hacia las 4 horas y una construcción concebida ante todo como instrumento.
En realidad, el nombre Marinemaster apareció en 1999, pero fue una referencia de cuarzo (en titanio), aparecida sólo para el mercado japonés que nada tenía que ver con el mundo del buceo:
El Marinemaster que conocemos se anunció en el año 2000 y comenzó su comercialización en 2001, bajo la referencia Seiko Marinemaster SBDX001.
Desde entonces, el Marinemaster ha sido la representación del auténtico reloj herramienta para el buceo. Bien construido, bien acabado, y con aspecto de que puede enfrentarse a cualquier situación , por dura que sea, sin despeinarse.
Estos dos modelos siguen precisamente ese camino.
La caja de acero mide 42,6 mm de diámetro, 14,1 mm de altura y 49,3 mm de asa a asa. Son cifras importantes, especialmente por la altura, pero lo cierto es que el reloj se lleva muy bien en la muñeca. Las asas son relativamente cortas y descienden con decisión, mientras que la corona situada a las 4 horas evita cualquier contacto incómodo con el dorso de la mano.
La alternancia de superficies pulidas y satinadas también ayuda a romper visualmente la masa de acero y revela, al mover la muñeca, un trabajo de caja bastante más elaborado de lo que su carácter instrumental podría hacer pensar inicialmente.
Dos personalidades
En el Seiko Prospex Marinemaster 1968 Heritage Diver’s Watch HBF001, la esfera negra presenta una textura fina que evita que la superficie resulte completamente plana. Sobre ella destacan grandes índices aplicados y unas agujas igualmente generosas, todos con amplias superficies de LumiBrite.
El conjunto es muy directo. La esfera absorbe buena parte de la luz mientras que el inserto cerámico negro del bisel la refleja, creando una sutil diferencia entre dos superficies que comparten color. Es posiblemente la interpretación más pura de este Marinemaster y la que mejor deja hablar a la arquitectura de la caja.
El Seiko Prospex Marinemaster 1968 Heritage Diver’s Watch HBF002 JAMSTEC Limited Edition cambia por completo de registro.
Su esfera azul tridimensional se inspira en las rutas abiertas por los rompehielos sobre el hielo marino. El relieve se percibe con claridad y el color cambia notablemente según la incidencia de la luz, desde tonos profundos hasta azules mucho más vivos. El bisel cerámico azul completa el conjunto sin reproducir exactamente el tono de la esfera, algo que aporta todavía más riqueza visual.
A pesar de ello, la legibilidad sigue siendo excelente. Los grandes índices y agujas destacan perfectamente incluso cuando la esfera captura más luz.
La colaboración con JAMSTEC (Japan Agency for Marine-Earth Science and Technology) tiene además una conexión histórica real con Seiko. En 1983, relojes profesionales de buceo de la firma fueron probados a bordo del sumergible tripulado SHINKAI 2000, operado por el organismo japonés. El HBF002 recupera esa relación en una edición limitada a 1.000 unidades, numeradas individualmente.
Un Marinemaster más completo
Ambos utilizan un brazalete de acero de tres filas, con 20 mm entre asas, y un cierre con microajuste que permite variar su longitud hasta 16 mm mediante ocho posiciones. En un reloj de estas dimensiones es una solución especialmente útil, porque permite compensar fácilmente los cambios de volumen de la muñeca sin recurrir a herramientas.
Y todo ello sin aumentar la altura del cierre, de manera que la comodidad no se ve comprometida.
En el interior encontramos otra de las grandes novedades: el calibre automático 8L45, utilizado habitualmente en los relojes de Grand Seiko. Funciona a 28.800 alternancias por hora, incorpora 35 rubís y ofrece alrededor de 72 horas de reserva de marcha, además de cuerda manual, parada del segundero y fecha a las 3 horas.
Seiko declara una precisión de -5/+10 segundos diarios. Como es costumbre, está cubierto por la tapa tradicional de los Prospex.
Los dos ofrecen además 300 metros de hermeticidad, corona y fondo roscados, bisel unidireccional con inserto cerámico y cristal de zafiro de doble curvatura con tratamiento antirreflectante interior.
Es decir, las diferencias entre ellos son casi exclusivamente estéticas.
El Seiko Prospex Marinemaster 1968 Heritage Diver’s Watch HBF001 cuesta 3.800 euros y probablemente sea la elección más lógica para quien busque un Marinemaster atemporal, sobrio y claramente conectado con la tradición de los divers profesionales de Seiko.
El Seiko Prospex Marinemaster 1968 Heritage Diver’s Watch JAMSTEC asciende a 4.100 euros, pero esos 300 euros adicionales aportan una esfera mucho más elaborada y una edición limitada cuya historia encaja perfectamente con el carácter del reloj.
Puestos los dos sobre la mesa, el negro parece la elección más racional. Pero el JAMSTEC demuestra que, algunas veces, basta una esfera para que la razón pierda buena parte de su ventaja.
Más información en Seiko.com.