Audemars Piguet Neo Frame Horas Saltantes: el regreso de la hora digital mecánica
La elegancia no pasa de moda

Con motivo de su 150 aniversario, Audemars Piguet ha optado por celebrar uno de los capítulos más singulares -y menos obvios- de su historia: los relojes de pulsera con horas saltantes desarrollados durante el periodo de entreguerras.

Es cierto que fue en 2025 cuando vimos el regreso de este tipo de relojes, comandado por Cartier y su Tank à Guichets (¡incluso Bremont lanzó un reloj así!), pero tenía todo el sentido que AP se esperara a este año, dado que parte de un modelo histórico.
En efecto, el nuevo Neo Frame Horas Saltantes no es una reedición literal, sino una reinterpretación contemporánea del Premodelo 1271 de 1929, un reloj que condensaba el espíritu Streamline y la fascinación de la época por la indicación digital del tiempo.

La estética del Neo Frame bebe directamente del lenguaje Art Déco tardío, con una caja rectangular de 34,6 × 34 mm y una altura de 8,8 mm, realizada en oro rosa de 18 quilates. Los ocho gallones verticales que recorren cada flanco estructuran visualmente la caja y refuerzan su carácter arquitectónico, prolongándose hacia unas asas afiladas que aportan dinamismo al conjunto. El cuidado en la alternancia de superficies satinadas y pulidas —visible también en la corona, el fondo y la masa oscilante— subraya el nivel de acabado propio de la Manufactura.
Por cierto: debo confesar que nunca sé realmente si son gallones o boceles; ojalá un arquitecto me lo explicara despacito.

La esfera del Neo Frame, íntegramente realizada en zafiro con tratamiento PVD negro, reduce la lectura del tiempo a su expresión más esencial. Dos ventanillas enmarcadas en oro muestran las horas y los minutos mediante discos, prescindiendo por completo de agujas.
Esta aparente simplicidad encierra una solución técnica poco habitual: al no existir marco metálico a las 12 y a las 6 horas, el cristal queda parcialmente expuesto. Para garantizar una hermeticidad de 20 metros, Audemars Piguet ha desarrollado una construcción específica en la que la platina de la esfera se une previamente al zafiro antes de fijarse a la caja.

En el interior late el Calibre 7122, el primer movimiento automático con horas saltantes desarrollado por Audemars Piguet. Derivado del 7121, combina una hora saltante instantánea con un minutero de arrastre progresivo, mejorando tanto la estabilidad del sistema como la legibilidad.

El movimiento ofrece una reserva de marcha mínima de 52 horas, late a 4 Hz (28.800 alternancias/hora) y está equipado con un sistema de amortiguación patentado que impide el salto accidental del disco horario en caso de impacto, una mejora clave para su uso cotidiano.

Por último, el reloj se ajusta a la muñeca mediante una correa de piel de becerro con un patrón exquisito, además de una hebilla de hebijón de oro rosa de 18 quilates. Su precio es de 64.900 euros.
El Audemars Piguet Neo Frame Horas Saltantes no busca nostalgia, sino coherencia histórica. Es un recordatorio de que la indicación digital mecánica forma parte del ADN de Audemars Piguet y que, incluso en su 150 aniversario, la Manufactura sigue encontrando en su pasado un terreno fértil para innovar.
Más información en AudemarsPiguet.com.
