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En la muñeca: TAG Heuer Autavia Jack Heuer 85th Anniversary

 

El nuevo  TAG Heuer Autavia Jack Heuer 85th Anniversary celebra el 85 cumpleaños de Jack Heuer, que fue su creador y quien todavía está en la empresa para transmitir el espíritu familiar a la marca. Lo vemos con fotos en vivo y precios.

 

Edouard Heuer fundó un taller de relojería en Saint Imier, aunque 7 años después se trasladó a Biel. Tal como contaba en la historia de TAG Heuer el primer Autavia apareció en 1933, pero era un reloj de salpicadero de vehículos. Un año antes había nacido Jack Heuer, quien en 1957 se graduó en ingeniería por la Escuela Politécnica Federal de Zúrich y 1959 ya estaba dirigiendo las operaciones de Heuer en Estados Unidos.

Heuer Autavia original

Según cuenta en su autobiografía The Times of My Life, Jack Heuer creó el Autavia en 1962, después de que unos años antes, en 1958, se le escapara una victoria segura en un rally suizo al volante de su deportivo MGA rojo por culpa de una lectura errónea de un indicador. Para ser su primera creación para la marca no está nada mal: creó un reloj que va a estar siempre presente. Porque aunque el reloj dejó el catálogo oficial de la marca en 1986, las distintas variantes han sido siempre de los cronógrafos más buscados.

En 2016 TAG Heuer se propuso relanzar el Autavia, para lo que creó una web específica en la que los lectores podían votar sus modelos favoritos. Se hacía en rondas de votaciones, a raíz de las cuales se iban descartando modelos. El elegido fue al final el Autavia Rindt, llevado por el famoso piloto de F1 Jochen Rindt. Por cierto que era mi elección también, pero no me llevé ninguno de los premios :0(  El reloj llevaba dentro el nuevo calibre Heuer 02, y de ahí su nombre: TAG Heuer Autavia Heritage Calibre Heuer 02. Aunque todo el mundo le conoce como Autavia 2017. La presentación y el nuevo modelo se pueden ver aquí, porque yo tuve la suerte de participar.

El Autavia 2017

El nuevo TAG Heuer Autavia Jack Heuer tiene las mismas características exteriores que el Autavia 2017: caja de acero pulido de 42 mm de diámetro, asas de acero pulido con dos facetas y bisel de aluminio negro. La primera de las variaciones está en el bisel, ya que sustituye las 12 horas por una escala doble de doce horas y de minutos.

En la esfera siguen los cambios, y a mejor: se ha elegido un dial “Panda” con una preciosa decoración rayos de sol plateada y se ha prescindido de la pátina anarajanda estilo vintage. Esto agradará a los puristas porque odian lo que llaman fauxtina (de faux, falso en francés y pátina). A cambio se introduce una fecha a las 6, pero es una ejecución tan bien hecha que no se nota porque se disimula entre los números del pequeño segundero.

Es importante tener en cuenta que las fotos en vivo, tomadas en Baselworld 2017, todavía tenían el mismo registro de los 30 minutos del cronógrafo, mientras que en la versión final se han añadido indicadores para todos los minutos.

Por dentro se mueve el calibre Heuer 02 un movimiento cronógrafo de manufactura con 80 horas de reserva de marcha, rueda de pilares y embrague vertical. Pero desafortunadamente no se ve porque lleva un fondo ciego. En él se ha grabado la firma de Jack Heuer y el escudo de armas de la familia, que data del siglo XVI. Si no recuerdo mal hay algún reloj por ahí que tiene el mismo escudo impreso sobre un cristal de zafiro. Quizá hubiera sido una mejor opción… pero entonces nos quejaríamos de que el dibujo no permite ver el calibre. Por último, el brazalete es idéntico al original, pero con la calidad de hoy día.

En resumen, el TAG Heuer Autavia Jack Heuer 85th Anniversary es un gran reloj, con el aspecto vintage que tanto gusta (nos gusta) pero con todo lo que se le exige a un reloj en estos tiempos. Se lanza en una edición limitada al año de nacimiento de Jack Heuer (1932), con un precio de 5.250 euros. El próximo 11 de noviembre la casa de subastas Phillips, la que vendió el Rolex Daytona de Paul Newman, va a hacer una subasta sólo de relojes Heuer en la que venderá la unidad 1 de esta serie. Lo que se saque de la puja irá a la Fundación Save the Children. Así que los que quieran un modelo muy especial y además quieran ayudar ya pueden registrarse y pujar. Más información en TAGHeuer.es.

Jack Heuer en el Museo de la manufactura

 

 

 



En la muñeca: Bell & Ross Vintage Bellytanker

 

Los nuevos Bell & Ross Vintage Bellytanker son una nueva e interesante versión de la línea vintage. Son dos relojes -un tres agujas y un cronógrafo- inspirados en los muy llamativos bólidos Belly Tankers. Vamos a ver sus especificaciones y precios.

 

Foto de Roadkill.com

Los Bell & Ross Vintage Bellytanker toman su nombre de unos vehículos, los Belly Tankers, que tienen un origen sin duda curioso: durante la Segunda Guerra Mundial algunos aviones militares norteamericanos llevaban un tanque extra de combustible bajo la panza que les daba una autonomía extra para dirigirse a sus objetivos. Cuando el combustible se agotaba el piloto se desprendía del tanque auxiliar para ahorrar peso.

Esos depósitos aumentaban la resistencia al aire, así que para que no fuera peor el remedio que la enfermedad tenían unos diseños muy aerodinámicos. Cuando la guerra terminó quedaron muchos de esos depósitos en los almacenes militares, que no pasaron desapercibidos a los aficionados a las carreras. Tras modificarlos para convertirlos en bólidos era -y es- habitual verlos corriendo en el famoso Salar de Bonneville. Al principio alcanzaban sólo los 160 km/h. Hoy llegan casi a los 600.

Como ya ocurrió con el Aero GT, los Bell & Ross Vintage Bellytanker están inspirados en un diseño creado por Bruno Belamich, creador de la marca y diseñador. Bruno ideó (sólo digitalmente) el Belly Tanker que aparece aquí arriba e, inspirado por el color de las llantas, creó dos relojes que afortunadamente sí que existen.

El pasado mayo presentamos la tercera generación de la colección Vintage y desde entonces Bell & Ross ha ido lanzando modelos con la nueva configuración. Aunque ha aparecido una nueva versión de los Aéronavale (que veremos en otro momento), afortunadamente estamos viendo modelos nuevos, no simples actualizaciones de modelos ya existentes. O por lo menos eso es lo que parece, a la vista de los Garde-Côtes que vimos con fotos en vivo.

Los Bell & Ross Vintage Bellytanker no se diferencian de sus hermanos de colección en cuanto a hechuras se refiere. Derivan de  los Vintage BR V1-92 (la versión de tres agujas) y BR V2-94 (cronógrafo), y por tanto el primero tiene una caja de 38 mm de diámetro mientras que la del segundo aumenta hasta los 41 mm. Si 41 es un diámetro que va perfecto para prácticamente todas las muñecas, 38 supone alcanzar a  virtualmente todo el espectro de usuarios, incluido el femenino (que no olvidemos es muy importante en el comercio actual).

Al contrario que en los modelos anteriores, el cronógrafo mantiene el bisel en acero sin tintar, con el taquímetro grabado en negro. Esto le hace recordar -o a mí me hace recordar- a los taquímetros del Rolex Daytona, que desde luego no es mal espejo en el que mirarse.

Por supuesto donde los Bell & Ross Vintage Bellytanker adquieren su personalidad es en la esfera. Es realmente singular, con ese color que oscila entre el dorado, el café con leche o el tostado, según le dé la luz. Es un color que no se ve a menudo (por no decir nunca) y me parece todo un acierto porque aúna elegancia y un cierto toque informal en el tres agujas (en el cronógrafo va de suyo).

Sobre la esfera se asientan unos índices y numerales satinados, lo que mejora la lectura y refleja la luz de una manera más matizada que los pulidos. A las 4:30 aparece la tradicional ventana de fecha circular que, como siempre, está pintada en el mismo color de la esfera. No se alaba lo suficiente esta cortesía de Bell & Ross que esperemos que nunca pierda. Ya que tener fecha es casi obligado hoy en día (porque lo reclama el mercado), hacer que pase desapercibida salvo cuando se la necesita es un verdadero toque de clase, porque al contrario abarata el reloj (por ejemplo).

En el caso del cronógrafose se ha optado por unas subesferas decoradas con guilloché negro y, una vez más, es un hallazgo. Los datos se leen perfectamente y el negro le da el toque de deportividad necesario pero sin salirse de ese porte dandi que tiene el reloj gracias al color de la esfera. El contrapeso de la manecilla central de segundos tiene una forma de avión, un sutil recordatorio del origen de los relojes de la casa.

Los Bell & Ross Vintage Bellytanker van equipados con un Sellita SW300-1 (el tres agujas), con 42 horas de reserva de marcha y un volante que se mueve a 4 hercios. Al contrario de lo que suele ser habitual, en este caso el motor no se ve sino que va cubierto con una tapa roscada con una inscripción conmemorativa. Por su parte el crono integra un ETA 2894-2 al que se le ha quitado la tercera subesfera y que tiene la misma frecuencia y reserva de marcha. En este caso la inscripción se ha hecho sobre cristal.

Los Bell & Ross Vintage Bellytanker ya están disponibles en la tienda electrónica de Bell & Ross y en los comercios del ramo, en edición limitada a 500 unidades de cada versión. El BR V1-92 integra una correa de piel y su precio es de 2.300 euros. Sin embargo el BR V2-94 se ha lanzado con correa de piel y un precio de  3.990 euros o con brazalete de acero, en cuyo caso el precio es de 4.300 euros. Más información en Bell&Ross.es.

 



Breitling Superocean Heritage: vídeo, fotos y precios

 

Este año se celebra el 60 aniversario del reloj de buceo de la manufactura de Grenchen, que lo celebra lanzando los preciosos Breitling Superocean Heritage, en tres tamaños y cuatro colores. Vamos a ver dos de ellos.

 

Estamos acostumbrados a pensar que Breitling es una marca de relojes de aviador, pero en realidad la manufactura entró en el mundo de los relojes de buceo en 1957, después de que en 1953 apareciera el Fifty Fathoms de Blancpain, el Rolex Submariner y, ya en 1957, el Omega Seamaster.  Los Superocean cumplen 60 años y la forma de rendir homenaje a aquellas primeras unidades es mediante los nuevos Breitling Superocean Heritage, que además se lanzan en versión tres agujas y cronógrafo.

El reloj se ha lanzado en tres tamaños: tres agujas en 42 y 46 mm y cronógrafo también con 46 mm  de diámetro. Las tres versiones están disponibles en negro, azul y marrón, además de una con la esfera blanca para el tres agujas. La versión de 42 mm, que es la que vemos aquí, es una auténtica belleza. Aunque el reloj tiene una altura de 14,35 mm, la sobriedad del negro te tienta a usarlo como reloj de vestir, porque da gusto mirarlo gracias a su excelente legibilidad.

Todos los Breitling Superocean Heritage integran un bisel de cerámica que añade lustre al conjunto, con dos clics por minuto. No es extraordinariamente suave de girar, pero eso no es malo: te da una auténtica sensación de robustez.

Tanto la caja como las asas -de formas punzantes pero muy cómodas- están pulidas a espejo, lo que realza su aire de elegancia. Porque ¿realmente ha querido el fabricante hacer de este Breitling Superocean Heritage un reloj de buceo? Yo lo dudo. Aunque tiene capacidad suficiente como para sumergirse -es hermético hasta 200 metros– el segundero no tiene luminiscencia (como el original de hace 60 años), lo que lo descarta según los estándares actuales. Además su presencia es mucho más seria que el original.

Las agujas son prácticamente idénticas a las del modelo de 1957, pero los índices son más discretos y sobre todo no tienen esos “pétalos” de material luminiscente en los cuatro vértices. De hecho el pulido de manecillas e índices es fantástico porque captura la luz y la refleja de una manera suave y cautivadora. La esfera lacada es de negro brillante, acentuando su poder de seducción. Como ocurre habitualmente en los relojes de buceo actuales hay demasiadas palabras escritas. En la esfera del modelo de 46 mm queda mejor porque hay más sitio, pero en este reloj está demasiado saturada. Aún así ha sabido guardar el equilibrio en los textos.

El muy importante reseñar el motor que le da vida: el B20 es en realidad el MT5612 de Tudor, que fue presentado hace dos años con el Tudor Pelagos. En el Breitling Superocean Heritage sigue teniendo la certificación COSC y las 70 horas de reserva de marcha, pero el espiral no es de silicio. La decoración también varía porque es más tradicional en la versión de Breitling. En cualquier caso no se puede ver porque el fondo es ciego, lo que no deja de ser una pena.

El Breitling Superocean Heritage de tres agujas puede adquirirse con de caucho Aero Classic (que es la que estamos viendo aquí), de caucho-cuero, con Ocean Racer o milanesa Ocean Classic. Los precios comienzan en 3.840 euros para la versión que estamos viendo y 4.230 euros para la versión de caucho-cuero. El precio con milanesa es de 4.410 euros.

 

BREITLING SUPEROCEAN HERITAGE CHRONOGRAPH

Como ya he dicho al principio todas las versiones de los Breitling Superocean Heritage se hacen en varios colores, y el marrón es sin duda el gran hallazgo de la colección. La variedad de tonos que reflejan tanto el bisel como la esfera le da una personalidad única, y además hace que no parezca tan grande en la muñeca.

En la versión cronógrafo el bisel también es cerámico y con inserciones en blanco, pero sólo el punto a las 12 es fosforescente. La caja también está pulida a espejo, lo mismo que las asas. Las asas son bastante largas, lo que desde luego no es una ayuda para las muñecas más cortas.

El dial  mantiene la estructura habitual de tres subesferas y fecha, con un montón de texto al lado de la ventana de fecha. ¡Qué manía con hacer de las esferas un anuncio! Aún así el conjunto resulta equilibrado y, sobre todo, muy legible.

El Breitling Superocean Heritage, en las dos versiones tiene tratamiento con Super-Luminova tanto en la manecilla como en los puntos sobre los índices horarios, lo que hace que la lectura en la oscuridad sea más que correcta. No es la más recomendable para las profundidades marinas, pero es obvio que estos relojes están destinados a los buceadores de despacho, nada más.  Yo desde luego no me lo llevaba a investigar los fondos marinos.

Dentro se mueve el calibre Breitling B13, que no es otro que el Valjoux 7750 muy modificado por Breitling y con certificación de cronometría COSC, como siempre. Y tampoco se puede ver al girar el reloj.

El Breitling Superocean Heritage Chronograph también está disponible con las mismas correas y brazaletes que la versión de tres agujas, pero la que mejor le sienta es esta de cuero y caucho, que es elegante e informal a la vez.

La versión en caucho es la más barata, y cuesta  5.110 euros. La versión de cuero y caucho cuesta 5.500 euros. Por último, la versión con milanesa alcanza un precio de 5.680 euros. Es el precio que hay que pagar por uno de los cronógrafos más atractivos del mercado. Más información en Breitling.es.

 

 



En la muñeca: Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Squelette

 

¿Qué pasa cuando unes una de las cajas más sexis del mercado, el tourbillon más delgado del mundo y además dejas a la vista todo el interior? Pues que tienes el fascinante Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Squelette, uno de los relojes de vestir más atractivos del mercado.

 

Lo de Bulgari  no tiene parangón. Una marca de joyas que entra en el mundo de la relojería para tener un punto de negocio concurrente es algo habitual. Las joyas y los accesorios se llevan bien con los relojes, así que es normal que muchas casas aprovechen el tirón de su nombre para meterse en ese negocio. Con la bonanza económica algunas de esas marcas se lanzaron a crear relojes con movimientos propios. Tal es el caso de Chanel o Dior.  También el de Bulgari, que pasó de usar exclusivamente  movimientos externos (como en estos Bulgari Diagono Magnesio) a desarrollar sus propios calibres.

Bulgari Octo Finissimo

Bulgari Octo Finissimo Tourbillon

Octo Finissimo Minute Repeater

Estas tres fotos de aquí arriba son el testimonio de lo lejos, de lo lejísimos que ha llegado Bulgari en su camino por asentarse como gran manufactura, porque los tres son relojes de récord: el reloj automático más delgado, el tourbillon más delgado y el repetidor de minutos más delgado.

Hacer relojes ultraplanos supone un riesgo añadido, porque si ya de por sí los relojes son mecanismos delicados que sin embargo aguantan el uso diario, al hacerlos muy delgados los peligros para el reloj aumentan considerablemente. Esto es debido a que todas las piezas se hacen más delgadas y por tanto más endebles, así que pasar de la mesa de diseño a los movimentos cotidianos de la muñeca es un riesgo que da vértigo. Pero Bulgari ha conseguido que sus Finissimo lleven una vida perfectamente normal, no de simple ejercicio de ingeniería, y eso es realmente encomiable.

El Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Squelette es el gemelo  desnudo del Finissimo Tourbillon con esfera negra que aparece arriba. La versión tapada apareció en 2014 y el calibre tenía sólo 1,95 mm de altura, estableciendo así la marca como el más delgado del mundo. Ahora podemos ver sus interioridades, y la verdad es que parece otro reloj distinto. El original era un reloj de vestir (si bien con la forma del Octo, que es de todo menos convencional), pero la versión calada parece un reloj deportivo. En realidad esa presencia potente es cosustancial a las esferas esqueletadas cuando no van muy decoradas. El ejemplo opuesto sería este reloj de Glashütte Original.

Es muy interesante fijarse en la construcción  y ensamblaje de los 253 componentes del calibre BVL 268, porque Bulgari lo ha concebido sin la configuración habitual de puentes y platina. Las ruedas dentadas se sujetan mediante un eje en vez de dos, y todo el sistema de cuerda está al mismo nivel que el tren de engranajes. Por cierto que es un gusto dar cuerda al reloj y ver cómo el giro de la corona se transmite mediante cinco ruedas y termina por tensar el muelle real, situado a las 12 horas.

Otro de los elementos inusuales del reloj es el uso de rodamientos cerámicos para el tourbillon volante y también para el barrilete. Esto reduce el tamaño porque los rodamientos ocupan menos que las joyas., y de paso explica por qué el calibre sólo tiene 13 rubíes. Por último, integra un espiral plano y sin regulador, con un volante de inercia variable. La rueda de escape es de acero, no de silicio como uno esperaría.

El movimiento se integra en una caja de platino de 40 mm de lado que, como es cuadrada, parece mayor. La caja del Octo es una de las más atractivas del mercado, a lo que contribuye no poco sus 110 facetados que también están presentes en este Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Squelette. Tener tantos puntos distintos de contacto con la luz hace que el reloj resulte vibrante a la vista. Como la altura de la caja es de sólo 5 mm el reloj no tiene ningún problema en resguardarse bajo el puño de la camisa, pero dudo que su dueño le dejara hacer eso porque querrá tenerlo siempre a la vista. Y no para ver la hora, porque la verdad es que con las manecillas de platino la información no salta precisamente a los ojos. Más bien hay que buscarla, pero ¿a quién le importa?

Para acompañar a una caja tan fina Bulgari también ha puesto a dieta a la correa, que es sensiblemente más delgada que las de los Octo Roma y desde luego que la de los Octo Maserati.  Aunque el reloj es muy delgado el platino le da peso y presencia y, aunque visualmente se ve extremadamente fino, el reloj no es intrascendente en la muñeca, por el peso del metal y por la poderosa presencia de la esfera.

En resumen: caja de platino, movimiento de manufactura con récord de delgadez y tourbillon volante. El Bulgari Octo Finissimo Tourbillon Squelette no es desde luego un reloj de haute horlogerie más, y el precio que le acompaña tampoco: 140.000 euros. No es un precio para cualquiera, pero a cualquiera nos encantaría tenerlo. ¡Esa es nuestra desdicha! Más información en Bulgari.es.

 

 

 



Tissot Everytime Swissmatic: relojes mecánicos por menos de 400 euros

 

Tissot entra en el competido mercado de los relojes mecánicos de bajo precio con los Tissot Everytime Swissmatic, que ofrecen relojes automáticos por debajo de los 400 euros. Vamos a ver cuáles son sus argumentos.

 

En mi opinión, uno de los grandes problemas que han hecho mella en la industria relojera suiza es su abandono de los jóvenes a la hora de ofertar relojes mecánicos. A menudo no había más opción que comprarte un reloj de cuarzo o comprar un reloj por encima de los mil euros. Aquí hablamos casi siempre de relojes de varios miles de euros con total normalidad, pero la verdad verdadera es que a la mayoría de nosotros pensar en gastar más de 200 euros en un accesorio nos hace que como mínimo nos lo pensemos bien.

Afortunadamente el reloj tiene un halo de prestigio como para justificar gastarse más dinero en su compra, porque se considera una especie de entrada a un estadio superior de presencia personal; es un elemento que dice mucho de quien lo lleva. O al menos así es para los que tienen de 30 años para arriba. Los jóvenes de ahora prácticamente han perdido esa noción, o si la tienen es hacia gente más mayor; no la reconocen como una necesidad para ellos.

Así que para el común de los mortales -jóvenes, me refiero- el tener que sacar más de 1.000 euros para comprarse un reloj mecánico entra dentro de la zona complicada, porque la pieza debe tener argumentos suficientes que justifiquen el desembolso. Sin embargo siempre ha habido una buena respuesta cuando los precios son asequibles. En esto Seiko y Orient lo han sabido hacer muy bien porque ofrecen relojes fantásticos, con calibres de manufactura y acabados excelentes y a menudo por menos de 300 euros.

O, si nos centramos en la industria Suiza, Certina ha gozado durante años del favor del público con sus relojes DS y DS 1, considerados por los aficionados como relojes perfectos por su estupenda relación calidad-precio: el DS 1 Powermatic 80 no llegaba a los 700 euros. Pero desde hace casi una década las casas relojeras parece que sólo se preocupan por los profesionales con capacidad para comprar como mínimo un GMT. El problema es que si no estás educado desde joven en la cultura del reloj, de mayor es probable que no lo necesites. Eso es lo que ha llevado a despoblar de relojes las muñecas: los jóvenes no lo consideran un instrumento necesario. Prefieren presumir de móvil que de reloj.

Swatch, como siempre tan innovador, se dio cuenta de esto y en 2013 lanzó el Sistem51, llamado así  porque el calibre mecánico automático tenía sólo 51 piezas. El reloj seguía todos los parámetros de Swatch: hechos en plástico, multicolor, asequibles (140 euros). En 2016 lanzó los Swatch Sistem51 Irony, que incluía caja de acero y costaban un poco más: a partir de 175 euros.

Ahora Tissot ha llevado la idea más allá con los Tissot Everytime Swissmatic. Afortunadamente Tissot ha elevado la calidad de la propuesta del Sistem51 en términos de refinamiento del producto. Pero sobre todo ha cambiado la caja: el Sistem51 utiliza la misma que lleva usando desde los años 90 y que, cuando el material es el acero, resulta incómoda porque el peso acentúa su forma (que no es de la más ergonómicas).

La de los Tissot Everytime Swissmatic es de acero 316L, el llamado quirúrgico por ser hipoalergénico.  Tiene 40 mm de diámetro, así que salvo en muñecas muy delgadas va a encontrar buen acomodo. La altura de la caja es de 11,6 mm y presenta unas asas bien diseñadas. Todo el conjunto está pulido a espejo y biselado, de manera que no hay ángulos abruptos.

Pero la caja resulta invisible cuando tenemos el reloj puesto y lo miramos, porque prácticamente no tiene bisel. Así que lo que vemos es todo cristal -de zafiro, por cierto- y esfera, lo que le hace parecer más grande de lo que es. Sobre todo el modelo de esfera blanca, claro. El conjunto tiene un aire muy BauHaus, con un diseño minimalista y sobrio.

Hay dos cosas que me gustan de la esfera y en las que se nota que Tissot siempre busca dar calidad: los índices son aplicados, lo que se agradece porque da más empaque a la esfera. Las manecillas son de tipo índice, que se distinguen por ser finas en la base y ensancharse después. Es un toque muy de los años 60 y le da cierta energía que lo hace menos serio.

El calibre Swissmatic, que es como lo ha llamado Tissot, tiene unas respetables 75 horas de reserva de marcha y, con el rotor satinado, una presencia más que aceptable. Pero ¿cómo es de preciso? Yo no he hecho mediciones, pero el otro día estuve hablando con el dueño de una manufactura de altísima-altísima relojería y me contaba que él tenía uno. Me contó que no lo llevó puesto (sólo faltaría, que le vieran llevar uno), pero que hizo pruebas de en distintas posiciones del reloj y que su comportamiento era “sorprendentemente bueno”. Le pregunté si me estaba gastando una broma y me confirmó que no, que era de verdad muy bueno. Pues ahí lo dejo.

Los Tissot Everytime Swissmatic se ofrecen con una correa de tela, con correa de piel (la que vemos aquí) y con un brazalete de acero estilo antiguo, con la construcción “granos de arroz”. Si me preguntas, la verdad es que el brazalete es decepcionante: es extraordinariamente delgado, da aspecto de fragilidad y el brillo no le favorece nada. Y me sorprende, la verdad, cuando puedes por ejemplo comprarte un reloj de Mr. Jones como los que mostré aquí que valen menos pero que tienen una milanesa mucho mejor que este brazalete. Y eso por no mencionar la del Apple Watch, que debería ser la referencia para la industria suiza.

Aún así los relojes tienen una garantía internacional de dos años, un detalle importante para generar confianza en el consumidor.  Los precios de los Tissot Everytime Swissmatic son desde luego tentadores: tanto con la correa NATO como con la de piel el precio es de 395 euros, mientras que con el brazalete el precio es de 450 euros.

Los Tissot Everytime Swissmatic son un paso en la dirección adecuada, y la capacidad de Tissot para hacer una oferta amplia de diseños los pone en una excelente posición para la carrera de fondo que ahora comienza. Y no perdamos de vista que los diseños suizos resultan mucho más atractivos en nuestro mercado que los orientales, a los que siempre les falta algo de pasión en mi opinión. Los relojes ya están disponibles en el tienda online de la marca y en los comercios del ramo. Más información en Tissot.es.

 

 



En la muñeca: Zenith Heritage 146

 

Los nuevos Zenith Heritage 146 constituyen una perfecta edición de inspiración vintage que además incluye el gran calibre El Primero. A pesar de su aspecto discreto, para muchos -y me incluyo- es uno de los mejores relojes del año.

 

Zenith ha pasado por unos años convulsos en los que se temía incluso por su desaparición. Sin embargo parece que en 2017 toma nueva impulso bajo la dirección de Julien Tornare, a quien entrevisté hace no mucho. No es que ya estén solucionados todos los problemas ni mucho menos, queda mucho trabajo por delante y en la situación dubitativa en la que aún está la industria no hay ningún futuro garantizado. De hecho en ninguna industria está el futuro garantizado, pero en la relojera desde luego que no.

Pero la colección presentada en Baselworld 2017 hizo mucho ruido porque se empiezan a ver cosas interesantes que le pueden dar juego a la manufactura. Una de ellas es el nuevo Zenith Heritage 146, que demuestra lo actual que puede ser un buen diseño aunque tenga muchos años.

El Heritage 146 lleva dentro el calibre El Primero, uno de los primeros cronógrafos automáticos aparecidos en 1969, y el único que se movía a una frecuencia de 5 hercios, o 36.000 alternancias por hora. Desde entonces El Primero es un icono. Todo buen aficionado a la relojería tiene o quiere tener uno.

De hecho en 2016 Zenith presentó el Elite Chronograph Classic también con el calibre El Primero , pero es el Heritage 146 el que más sabor vintage rezuma. Esto es porque usa la misma caja que el El Primero original, con la referencia A386. Mide 38 mm de diámetro y 12,45 mm de altura y combina la parte superior de las asas satinadas con superficies pulidas. Está especialmente bien hecha la franja pulida que recorre de un asa a otra. Le da un toque de elegancia y suaviza sus formas angulosas.

Los pulsadores del cronógrafo son de pistón, como corresponde a un modelo vintage, y es un placer pulsarlos. Hay poco que añadir a lo que ya sabemos del calibre El Primero. Da gusto ver a través del cristal de zafiro como engranan la rueda de pilares y el embrague horizontal. Además, como la caja es de sólo 38 mm, el calibre llena todo el espacio disponible y aumenta esa sensación de instrumento mecánico, de herramienta creada para el trabajo duro. Y además está el rotor característico de este calibre, con su estrella central que lo hace reconocible a primera vista. Para completar el trabajo, el calibre tiene una autonomía de 100 horas, como 100 son los metros hasta los que el reloj se puede sumergir sin tener problemas con el agua.

Pero si el reloj es bonito por dentro, mucho más lo es en la esfera. Está disponible en dos colores, azul marino y marrón. Como la decoración es de rayos de sol los tonos de los colores varían según les de la luz, así que te puedes pasar un buen rato mirándolos. Tiene una configuración de dos subesferas: la del pequeño segundero a las 9 horas es completamente años 60, y le queda genial. A la derecha está el contador de 30 minutos.

Como sólo tiene dos subesferas el resultado es muy elegante, hasta el punto de que el reloj puede pasar perfectamente como reloj de vestir, aunque sea un cronógrafo. Es un reloj que no pasa desapercibido. Te gusta vértelo puesto y les gusta a quienes lo ven.

Como su medida es tan discreta, es un reloj que queda bien en cualquier muñeca. A mí, que me gustan los relojes un poco más grandes, este Zenith Heritage 146 me tiene fascinado. El precio de ambas versiones es de 6.900 euros. Más información en Zenith.es.

 

 



En la muñeca: Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar

 

He tenido la suerte de poder llevar durante una semana el Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar, presentado en Baselworld 2017 y que ahora se pone a la venta. Vamos a ver sus características y precios.

 

Glashütte Original es una de las grandes casas relojeras alemanas y una de las más ilustres vecinas de la ciudad de Glashütte. Glashütte es el epicentro de la relojería de Sajonia, una región que ha establecido sus propios criterios que deben observarse para que un reloj lleve ese sello de procedencia que garantiza su calidad. Cuando visité su manufactura (el reportaje se puede leer aquí -la primera parte- y aquí) pude comprobar como esos requisitos, y más, se cumplen escrupulosamente para crear una colección que va de lo más clásico a lo más funky.

En esa búsqueda constante de la mejora de la calidad de sus productos, el año pasado presentó el calibre 36, que es el movimiento base sobre el que van a ir construyendo los nuevos relojes. Se mostró en marzo un reloj de tres agujas. Siete meses después, en octubre, aparecieron modelos con gran fecha y con gran fecha y fase lunar, a cuya presentación acudí y que traje en este artículo.  Ahora tenemos nada menos que un calendario perpetuo, que es una de las consideradas altas complicaciones. Hay que quitarse el sombrero ante la capacidad de desarrollo de la casa.

El Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar se beneficia de todo lo que tiene el calibre, que no es poco. Hablé extensamente sobre las características del calibre 36 en el artículo sobre su presentación (éste de aquí). Por tanto no me voy detener mucho en los aspectos técnicos para no ser repetitivo, pero si voy a apuntar un par de cosas que hay que tener en cuenta para saber porqué este reloj está a la cabeza de la innovación.

Para empezar tiene una reserva de marcha de 100 horas con un sólo barrilete, que además se carga transmitiendo la energía desde el rotor al barrilete gracias a tres ruedas dentadas que se engranan directamente, reduciendo así el número de piezas y de paso los ajustes y sustituciones cuando tenga que pasar por el taller de mantenimiento.

El volante está regulado en 6 posiciones, lo que le convierte de facto en un cronómetro. Pero además, como la entrega de la energía desde el muelle real es muy constante el  reloj guarda parámetros de cronógrafo hasta el final de la cuerda.

De hecho el reloj pasa un test de 24 días, y Glashütte Original entrega un certificado personalizado de cada reloj, con los datos de su comportamiento durante el test. Por supuesto la decoración tiene los más altos estándares de la casa, y sigue los criterios estéticos de los relojes sajones: platina de tres cuartos, nervaduras Glashütte, que es como se llaman las Côtes de Genève en Sajonia, ajuste por cuello de cisne y tornillos azulados.

El Senator Excellence Perpetual Calendar  se presenta en oro rojo o, como esta versión, en acero. No es habitual que las altas complicaciones se presenten en acero y es de agradecer, porque hace el precio un poco más asequible para el común de los mortales. La caja tiene 42 mm de diámetro y 12,8 mm de altura, así que no es pequeña. Presenta la clásica y elegante mezcla de superficies pulidas y satinadas, y en la carrura encontramos cuatro pulsadores para corregir las cuatro indicaciones de la esfera.

En la esfera galvanizada en plata encontramos a las 12 el indicador de año bisiesto. A las 2:30 el mes y a las cuatro la gran ventana de fecha Panorama, un desarrollo de Glashütte Original que consigue tener los discos de decenas y minutos al mismo nivel, de manera que pueda estar abierta. En otros relojes se utiliza un doble cuadrado para esconder el desnivel de los discos.

A las 7:30 nos encontramos la ventana de las fases lunares típica de Glashütte Original, muy bonita. Por último a las 10: 30 tenemos el día de la semana. Todo el conjunto está bien proporcionado y, junto con la forma de las manecillas, recuerda a los antiguos cronómetros marinos.

Sin embargo el tamaño de la caja del Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar es plenamente contemporáneo, y el reloj tiene presencia en la muñeca. Mucha personalidad dentro de su clasicismo. Y por supuesto queda muy bien. Cuando te pones un reloj nuevo la muñeca va a tener que luchar con la correa (de aligátor, en este caso) porque las pieles suelen resistirse a abandonar la rectitud original para someterse a la curva del brazo, pero no fue así en este caso.

Una vez encontrada la medida el conjunto se asienta perfectamente y enseguida te sientes cómodo con el reloj. Como decía antes, dentro de lo muy clásico que es el reloj resulta muy atractivo, y te das cuenta de que lo miras mucho más a menudo de lo que creerías en un principio.

El precio de la versión de oro rojo es de 32.900 euros mientras que la versión de acero del Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar tiene un precio de 20.200 euros, que es muchísimo más barato de lo que suele ser habitual las altas complicaciones en las marcas de alta relojería. Ese es uno de los objetivos de la manufactura, ofrecer alta relojería a precios razonables. Este reloj es buena prueba de ello. Ya está disponible en la boutique de la casa en Madrid, y se puede encontrar más información en GlashütteOriginal.com.



En la muñeca: Bell & Ross BR 03-94 Aéro GT Orange

 

El Bell & Ross BR 03-94 Aéro GT Orange es una pieza peculiar: es un reloj inspirado en un vehículo que en realidad no existe. Y sin embargo el resultado es muy bueno, como vamos a ver con las fotos en vivo y el precio.

 

La cara más conocida de Bell & Ross es Carlos Rosillo (a quien hemos visto en Horas y Minutos alguna vez). La que no se ve tan a menudo es la de Bruno Belamich, que es el diseñador de la casa. Si no conocías los dos nombres, ahora ya sabes de dónde viene el nombre de la marca. Pues bien, Bruno diseñó un vehículo que recordaba mucho al Aston Martin Vulcan, y de paso el primero de los BR 03-94 Aéro GT.  Éste de aquí abajo.

El vehículo nunca se llegó a construir lo cual, a decir verdad, no deja de ser una decepción: si ves un diseño sobre el papel que es muy bueno quieres verlo en vivo. Eso es lo que había ocurrido en 2014 con la motocicleta B-Rocket, cuya presentación reflejamos, con fotos y vídeo, en este artículo.

Sea como fuere el bólido no se materializó, pero sí evolucionó. Este año en Baselworld 2017 la casa presentó el mismo coche pero en naranja. El color hace que el coche sea más vistoso, pero a decir verdad a mí personalmente me llamó la atención lo justo, precisamente porque sólo es un dibujo creado por ordenador. Lo que sí me llamó mucho la atención fue el reloj que sigue su estela, el BR 03-94 Aéro GT Orange.

El hecho de que sea un BR 03-94 acota las medidas del reloj, porque esa denominación significa siempre una medida de 42 mm en cada lado de la icónica caja cuadrada. En eses sentido no hay novedad, porque tampoco hace falta que la haya: la caja tiene personalidad propia y funciona bien tanto en hechuras como en estética. Para ello alterna el satinado general con un pulido en el canto del bisel y los tornillos. Estos están alineados correctamente porque los que garantizan la hermeticidad (100 metros) son los del fondo de la caja.

Como ya es costumbre en estos relojes “temáticos” -por así decir- el pulsador de puesta en marcha y paro del cronógrafo está anodizado en el color del reloj. La corona está decorada con “Clous de Paris” (Clavos de Paris), lo que facilita el agarre, y además lleva grabado el logotipo de la casa. Nada nuevo en la colección, salvo el naranja. Pero es que, como se puede ver, el susodicho naranja hace mucho.

La esfera está realmente conseguida. Hace no mucho veíamos fotos en vivo de los Garde-Côtes (en este artículo) que también vienen marcados por el naranja. Y sin embargo en esos relojes el uso del color era más bien moderado. Casi lo llamaría tímido. No es el caso de este BR 03-94 Aéro GT Orange. Aquí se ha usado el naranja con generosidad, y el resultado no puede ser mejor. Si volvemos a mirar la versión del año pasado y la comparamos con esta nos resulta un tanto anodina, mientras que esta es vibrante, estilosa, potente pero con un aire festivo.

La estructura calada de la esfera se anima con el color, que le da mayor sensación tridimensional. Es cierto que también complica la lectura de las subesferas, que además tienen una disposición inusual: segundero a las 12, 12 horas a las 6 y 30 minutos a las 9. Desde luego si alguien quiere usar este reloj para medir tiempos con exactitud en las manos tiene un cronógrafo estupendo. Pero si lo que quiere es leer esos tiempos rápidamente, lo va a tener bastante más complicado.

¿Importa? No, no mucho. Es decir, que no se me entienda mal. La lectura de la hora y minutos es buena porque las manecillas resaltan sin problemas. Son las manecillas del cronógrafo las que tienen más dificultades para sobresalir. Y desde luego la del pequeño segundero, que al ser de hélice requiere buscar la pala con Super-LumiNova  para saber qué segundo es. Y por encima tiene el nombre de la marca grabado en el cristal, lo que no ayuda nada. En la oscuridad, sin embargo, se lee muy bien.

Otro de los elementos que requiere de la ayuda del dueño es la lectura de la fecha. Aparece en una ventana de sector en la que se leen tres fechas. Pero una de ellas es sólo un punto (las pares), así que hay que hacer la cuenta. Hay que deducir el número cuando es par.

Pero sin embargo el reloj funciona, y funciona bien. Hay algo alegre y atractivo en ese conjunto poco coherente de piezas satinadas en naranja que atraviesa la esfera, y que se repite en el bisel exterior de la esfera que sirve para ubicar el taquímetro. No sé, a mí me gusta el reloj, me pone de buen humor. Y eso que yo los esqueletados no es que los tenga precisamente entre mis preferencias.

Entiendo que, como en otras ocasiones, este BR 03-94 Aéro GT Orange lleva dentro un calibre Sellita SW300 con un módulo cronógrafo Dubuis Depraz. Es una configuración muy habitual en Bell & Ross (y en muchas otras marcas). De ser así estaríamos hablando de frecuencia de 4 hercios, parada de segundero y 42 horas de reserva de marcha.

Como bien se puede leer en la trasera del reloj es una edición limitada a 500 unidades, equipadas con una correa de piel de becerro negra perforada con ribete naranja y tela sintética ultrarresistente negra. La hebilla de ardillón es de acero pulido-satinado.

Ya estamos acostumbrados a ver en la muñeca las cajas de Bell & Ross, así que es casi redundante decir que el BR 03-94 Aéro GT Orange queda muy bien puesto. Se acomoda sin problemas e inmediatamente está integrado. Se queda ahí esperando a cuando quieras alegrarte el ojo con el naranja. El reloj tiene un precio de 7.900 euros y ya está disponible en las boutique electrónica de la marca y en sus distribuidores. Más información en Bell&Ross.es.

 



En la muñeca: Longines Legend Diver

 

Vamos a ver el Longines Legend Diver, uno de los iconos de la casa que ahora se lanza con milanesa. Y lo vemos con fotos exclusivas, vídeo y precios.

 

Con la aparición del Blancpain Fifty Fathoms en 1953  (de cuyas numerosas versiones se pueden encontrar fotos en vivo y precios aquí) comienza la era de los relojes de buceo. Como ha ocurrido infinitas veces a lo largo de la historia, el reloj fue fruto de una demanda militar. Pero en los 50 el buceo había pasado ya a formar parte de los gustos recreacionales de la sociedad, así que pronto todas las marcas tendrían un reloj de inmersión. A finales de la década de los 50 Longines lanzó el Nautilus Skin Diver, su primer reloj de inmersión. A primeros de los 60 lanza la referencia 7042, que es el antecesor del Longines Legend Diver.

Nautilus Skin Diver y Longines 7042

La caja se hizo del tipo Super Compressor. Éste era un tipo de caja patentada por el fabricante Ervin Piquerez y que se basaba en un sistema muy inteligente: la tapa trasera tenía un muelle que la sujetaba a la caja. Después, según se iba sumergiendo el reloj la propia presión del agua comprimía cada vez más la tapa trasera, haciéndola más hermética. Tanto es así que la mayoría de los relojes Super Compressor tenían una hermeticidad garantizada hasta los 200 metros. Mucho más de lo necesario en esa época, así que no es extraño que el sistema fuera adoptado por muchas marcas.

Si nos centramos en el Longines Legend Diver, es obvio que su origen está en la referencia 7042, si bien la doble corona está inspirada en la referencia 7594 de finales de los 60. La caja de acero es de 42 mm de diámetro y una altura de menos de 14 mm, así que se lleva estupendamente.

Las dos coronas llevan grabada una cuadrícula, una característica de las cajas Super Compressor que Longines ha mantenido. Hay que decir que desde que se volvió a lanzar el reloj en 2007 la estanqueidad no se consigue mediante el mecanismo de las cajas Super Compressor, sino simplemente con el roscado del fondo y las coronas.

Cada corona tiene la misma función que la original, con la salvedad de que en el modelo original no había fecha. La superior sirve para mover el bisel hacia adelante y hacia atrás. Como ya sabemos esto invalida al reloj como auténtico reloj de inmersión, pero es que en aquella época así eran los biseles: bidireccionales. La corona inferior sirve para cambiar la fecha en la primera posición y para ajustar la hora en la segunda (la más abierta). Por cierto que el reloj tiene salto de fecha rápido.

La esfera, como se puede ver, es preciosa. Es fiel al original salvo en la inclusión de la ventana de fecha, pero está tan bien hecha que no molesta en absoluto. La lectura de la hora es rápida y sin confusiones, a pesar de que los índices de los minutos son casi tan largos como los de los múltiplos de 5. Estos, juntos con las manecillas y el triángulo del bisel, están impregnados con Super-LumiNova. Como la superficie pintada es escasa la luminosidad no es fantástica, pero sí más que suficiente. Es en la oscuridad cuando se aprecia lo bien que quedan los rectángulos bajo las 12, 6 y 9. Para tener una simetría perfecta el rectángulo vertical de las tres se tendría que haber pintado justo en el borde de la ventana de fecha. Demasiado complicado para mecanizar, y por eso no se ha incluido. Pero con todos los puntos de referencia que tiene la lectura en oscuridad es intuitiva. El triángulo sobre las 12 ayuda más de lo que uno podría pensar.

Me gusta mucho que la esfera esté tan limpia, sin textos superfluos. Siempre digo que lo de Automatic sobra porque el que lo lleva ya sabe que es un reloj automático, y en ningún reloj de cuerda manual pone “Manual”. Sin embargo en este caso sí que aparecía en el original, porque en aquel entonces un reloj automático sí era un extra importante, así que está bien que aparezca. Y la letra es bonita, además.

El reloj lleva por dentro el calibre  L633, que no es otro que el venerable ETA 2824-2. Sin embargo no se ve porque va tapado por un fondo que tiene el mismo grabado que el usado en los años 60. Nadie va a usar el Legend Diver como reloj de buceo, pero aún así Longines lo ha fabricado con una hermeticidad de hasta 300 metros, que está muy bien.

Cuando apareció el Legend Diver se ofrecía con la esfera de piel que vemos aquí, aunque la parte exterior es de tela. Pero este año se ofrece también con una milanesa excelente. Es sólida pero flexible, y su construcción de grano de arroz aumenta su aspecto vintage. Además aporta al reloj un aire más formal, más válido para la oficina. Y por cierto, no te pilla ni un solo pelo de la muñeca, lo que es muy de agradecer sobre todo para los que tenemos muchos.

El cierre desplegable del Longines Legend Diver está muy bien hecho. Da sensación de calidad y elegancia, y además es ajustable gracias a sus distintas posiciones. Incluso las secciones flexibles se presentan con un satinado con una presencia inmejorable.

Otro de los grandes atractivos del Longines Legend Diver es el precio. Con la correa de piel cuesta 1.870 euros, mientras que con la milanesa (o con la correa de caucho) cuesta 2.100 euros. La verdad, por ese precio no se encuentran relojes tan icónicos y con tanta personalidad como éste. Es una compra excelente si se quiere tener un reloj de inspiración vintage y realmente funcional y polivalente. Más información en Longines.es.

 



En la muñeca: Rolex Yacht-Master II 2017

 

El reloj de regata de Rolex ha tenido una actualización, que nos viene perfecta para explicar su peculiar funcionamiento y sofisticación técnica.  Abran paso al Rolex Yacht-Master II edición 2017.

 

Ya sabemos que Rolex es muy cauta en sus pasos, pero ninguno es insustancial ni de cara a la galería. Todo lo que hace, por pequeño que sea, tiene una justificación: mejorar lo que ya era perfecto. O casi perfecto, porque cuando ves las nuevas características te dices “pues sí, queda mejor que antes”. Eso mismo pasa con este Rolex Yacht-Master II, que en Baselworld 2017 se presentó con sutiles cambios. Pero antes vamos a ver cómo funciona este cronógrafo velerista.

Ya explicamos en este artículo por qué existen cronógrafos específicos de regata. Todos son de cuenta atrás -y  en general adelante también, cuando la competición ya ha comenzado-, pero cada casa tiene una manera de implementarlo.  En el Rolex Yacht-Master II intervienen la corona, los pulsadores y el bisel cerámico, que Rolex denomina Ring Command.

Para programar la cuenta atrás se gira el bisel en el sentido contrario a las agujas del reloj hasta el tope, bloqueando el pulsador superior y permitiendo la función de programación. Después se presiona el pulsador inferior y la trotadora roja vuelve a las 12 horas. La aguja de los minutos de la cuenta atrás vuelve al minuto programado anteriormente. Se ajusta la duración de la cuenta atrás desenroscando la corona y  girándola en el sentido de las agujas del reloj. La aguja del minutero de la cuenta atrás salta de un minuto a otro hasta llegar al que se desea. Se vuelve a girar el bisel a tope, esta vez en sentido contrario, liberando el pulsador superior y memorizando la programación.

Cuando suena el primer aviso de carrera se presiona el pulsador superior y comienza la cuenta atrás: se pone en marcha la trotadora y la aguja de minutos va avanzando hacia el cero. Cada vez que se presiona el pulsador inferior la aguja de minutos avanza un minuto y la aguja del cronógrafo vuelve a cero. Así se puede resincronizar la cuenta atrás con la de la carrera. Cuando queda un minuto vuelve a sonar una bocina, momento en el que, si es necesario, se puede resincronizar. Cuando se da la salida se presiona el pulsador superior para parar la trotadora. Presionando el inferior, el reloj vuelve a la posición inicial de cuenta atrás.

Como se ve es un sistema muy sofisticado que permite una sincronización exacta con la cuenta atrás de la carrera, algo fundamental cuando un segundo puede significar perder el puesto en el podio. Para llevar a cabo estas funciones Rolex desarrolló el calibre 4161, que es exclusivo del Rolex Yacht-Master II. Es un cronógrafo con rueda de pilares y embrague vertical.

La masa oscilante carga en las dos direcciones hasta conseguir una reserva de marcha de 72 horas. Integra espiral antimagnético Parachrom y volante de inercia variable. Por supuesto es un Cronómetro Superlativo con certificación COSC y con el propio control de Rolex, que garantiza una exactitud de -2/+2 segundos al día. Y una garantía de 5 años, por cierto.

 

¿QUÉ HA CAMBIADO EN EL NUEVO ROLEX YACHT-MASTER II?

Los cambios conciernen sólo a la esfera. Ahora a las 12 horas tenemos un triángulo isósceles y a las 6 horas un rectángulo. En las versiones anteriores todos los índices horarios eran cuadrados idénticos, así que ahora se hace más intuitiva la lectura.

Las manecillas también han cambiado: en vez de ser las dos de bastón ahora la de las horas es la icónica “Mercedes”, lo que le da mucho más aire de familia. La de los minutos sigue siendo de bastón, pero se ha vaciado una sección para que no obstruya la vista de la cuenta atrás. Por lo demás sigue siendo el mismo reloj de 44 mm de diámetro y hermeticidad hasta los 100 metros. Brazalete Oyster con plegable Oysterlock y extensor de 5 mm Easylink.

El precio de este nuevo Rolex Yacht-Master II acero es de 17.250 euros. Por supuesto las otras versiones ya existentes (acero y oro, oro amarillo y oro blanco con platino) se irán actualizando con las mejoras expuestas, pero hay que esperar a que la casa publique los relojes en la web para saber los nuevos precios. Más información en Rolex.es.

 



En la muñeca: Chopard L.U.C Perpetual Chrono

 

Chopard es, sin duda, una de las grandes manufacturas de hoy en día. Y si hace falta alguna prueba más aquí está este Chopard L.U.C Perpetual Chrono, una muestra de altísima relojería con una personalidad única.

 

Es verdad que Chopard no es de las primeras marcas en las que pensamos cuando hablamos de alta relojería, por varios motivos. En primer lugar, es una empresa muy nueva. Esto significa que todo lo que ha hecho desde 1996 es aún más meritorio, pero a la vez implica una falta de conocimiento profundo y duradero por parte del aficionado. En los niveles de precio en los que se mueven los relojes de alta gama el aficionado tiende a mirar a marcas más consolidadas.

Chopard L.U.C Perpetual Chrono en oro blanco fairmined, de 2016

Esto va unido al segundo motivo: la carencia de inversión publicitaria e informativa de la marca es un ejemplo de cómo marcas con muchos productos a menudo desequilibran sus presupuestos de marketing en favor de unos y en detrimento de otros. Se hace mucho hincapié en los relojes de mujer (estos, por ejemplo) o en los cronógrafos conmemorativos de diversas carreras. Estos Grand Prix de Monaco son un ejemplo, como lo son los múltiples Mille Miglia (aquí presentamos los de 2017). Son grandes relojes que sin embargo no dan la medida de la empresa, porque publicitariamente remarcan los aspectos más de papel couché (una carrera de coches antiguos para gente con dinero) y, si hablamos de técnica, en la mayoría de los casos presenta movimientos genéricos con precios altos. Nada en contra de ello, pero hace que Chopard se tenga que enfrentar a monstruos como por ejemplo TAG Heuer o, más difícil todavía, Omega.

Versión de 2016 del Chopard L.U.C Perpetual Chrono en oro rosa fairmined

Y sin embargo, como he dicho al principio y como vengo exponiendo desde que se creó Horas y Minutos, Chopard es una manufactura que puede hablar de tú a tú con cualquier otra casa suiza que le quiera dar palique porque domina todos los retos relojeros. Tiene, por poner algún ejemplo, el mejor regulador de los últimos años (éste). El año pasado presentó una magnífica colección de relojes con Horas Mundiales (aquí con fotos en vivo y precios). Por último, este año ha presentado el Chopard L.U.C Full Strike, un fabuloso repetidor de minutos que es un portento de sonido y técnica que pudimos ver y escuchar en este artículo.

Un calendario perpetuo con cronógrafo no es cualquier bagatela. De hecho no es cualquier perpetuo, y desde luego no es cualquier cronógrafo. Cuando nombramos las dos complicaciones juntas se nos viene a la cabeza el Datograph Perpetual  de A. Lange & Söhne, el Vacheron Constantin Traditionelle Chronograph Perpetual y, por supuesto, unos cuantos Patek PhilippeDe ese nivel estamos hablando, nada menos. Así que el Chopard L.U.C Perpetual Chrono es una clara afirmación, otra más, de la maestría de Chopard.

La caja está hecha en platino y tiene nada menos que 45 mm de diámetro y 15 mm de altura. Como el platino, además de escaso, es un metal pesado, el Chopard L.U.C Perpetual Chrono es toda una declaración en la muñeca de su afortunado poseedor, que va a tener que acostumbrase a su peso. El platino tiene además un brillo dulce, mucho más que el oro blanco y desde luego que el acero (con el que se puede confundir a primera vista, es verdad). Además es un brillo que siempre permanece igual, algo exigible en un reloj de este nivel.

Los relojes L.U.C llevan siempre unas coronas de tamaño sustancial y la de este reloj, de oro blanco y no platino, también lo es. A su lado los pulsadores del cronógrafo resultan discretos. De hecho es que los son por sí mismos, para no añadir tamaño a una ya de por sí notoria caja.  Pero, con independencia del tamaño o el metal escogido, donde todo ocurre es en la esfera. En esta versión el Chopard L.U.C Perpetual Chrono se ha vestido de un azul marino muy elegante, con un guilloché  en rayos de sol. El origen de dichos rayos no está, como cabría esperar, en el centro de la esfera. Ni siquiera en el nombre de la casa, bajo las doce. El epicentro se esconde tras la gran -y doble- ventana de fecha.

La amplia superficie de la esfera permite alojar mucha información de gran tamaño sin sensación de agobio. Salvo la fecha, el resto de la información se ha dispuesto en dos semicírculos entre las 2 y las 3 y las 9 y las 10, con sendos círculos más pequeños en intersección.  Así, el primer grupo a la derecha presenta los meses en grande y el grupo de cuatro años en pequeño (la L significa “leap year” que es como se dice año bisiesto en inglés).

Los dos círculos a poniente marcan el día de la semana y la indicación día/noche. Los amplios biseles de los círculos están dedicados a los registros del cronógrafo flyback: 30 minutos a la derecha y 12 horas a la izquierda. Los señalan unas agujas con la punta roja (como la trotadora central) para distinguirlas de las de calendario. Y sobrevolándolo todo las tradicionales manecillas Dauphine-fusee (delfín-cohete), marca de la casa. Están facetadas para que se lean mejor e impregnadas con Super-LumiNova.

El recoger toda la información de esta manera no sólo le da al Chopard L.U.C Perpetual Chrono una personalidad propia muy acusada; también deja espacio para una subesfera de fase lunar de gran tamaño, y muy bien resuelta: un firmamento estrellado -con constelaciones auténticas al parecer- que se va desplazando al par que la edad de la luna, que a su vez está representada por una apertura que se va oscureciendo o aclarando según pasan los días. Muy ingenioso y muy elegante. Y sobre todo distinto.

Si damos la vuelta al reloj el cristal de zafiro nos permite seguir consumiendo más néctar relojero, porque lo que vemos es una maravilla. Los L.U.C son los calibres altos de gama de Chopard (ya hablé sobre ellos en la crónica sobre mi visita a la manufactura Chopard), y siempre reciben el mejor tratamiento. En este caso también, por supuesto.

El calibre L.U.C 03.10-L, de 455 piezas, está ejecutado de manera intachable. Parece un calibre manual tradicional, pero es en realidad moderno; de ahí la forma de puentes y levas. Está basado en el 03.07-L, un cronógrafo flyback con rueda de pilares y embrague vertical para garantizar un arranque instantáneo y sin saltos de la trotadora. Se mueve a 4 hercios y presume de 60 horas de reserva de marcha. Tiene certificación COSC y una decoración exquisita. Es todo lo que se espera de un movimiento de alta relojería, que Chopard refleja con su sello L.U.C y, sobre todo, con el de Punzón de Ginebra, que controla el reloj entero, no sólo el movimiento.

El reloj se ajusta a la muñeca gracias a una exquista correa azul de aligátor, que se habría beneficiado de un pasador curvo para que la correa sea ajustara más a la caja. El cierre es un plegable de platino con hebilla de oro blanco.

El Chopard L.U.C Perpetual Chrono es una apuesta por la altísima relojería pero ofreciendo un reloj más contemporáneo, con un tamaño que se hace notar porque en su intención nunca estuvo ir escondido debajo del puño de la camisa. Un nuevo puñetazo de Chopard en la mesa a la que se sientan los grandes. Es una edición limitada a 20 unidades, con un precio de 83.730 euros, que es un precio mucho menor que el de aquellos con los que compite. Un valor más en su activo. Más información en Chopard.es.

 



Frederique Constant Classic Worldtimer Manufacture: fotos en vivo y precios

 

El nuevo Frederique Constant Classic Worldtimer Manufacture es una demostración más de cómo ofrecer lujo asequible, en este caso con el Horas Mundiales más barato del mercado.

 

Es ya un lugar común decir que Frederique Constant lo está haciendo muy bien. Pero es que en un mundo tan exigente como el relojero hacer lo que hace esta auténtica manufactura es portentoso. Recordemos que FC  lanzó su primera colección en 1992. En  2004 creó su primer calibre de manufactura y desde entonces ha desarrollado nada menos que 19 movimientos propios, incluido uno de los de más alta complicación: el calendario perpetuo que presentamos en este artículo.

Su lema siempre ha sido “hagamos que más gente disfrute del lujo”. Y vaya si lo consigue. Yo creo que no vende más porque le ha faltado difusión, pero esperemos que con su adquisición por parte de Citizen esto mejore, ya que el respado financiero debería servirle para mejorar su presencia en el mercado. Este Frederique Constant Classic Worldtimer Manufacture no es nuevo, claro. Apareció en 2012 con esfera plateada y dos configuraciones, que se han ido manteniendo con el tiempo. Una con numerales romanos (que no está mal, pero que me parece demasiado clasicona) y esta con índices redondos.

En 2015 apareció la versión en azul marino (esta de aquí), que tuvo mucho éxito porque le daba un toque muy elegante. Ahora aparece en esta versión marrón (o chocolate, para que sea más suiza) que es también muy atractiva.

La caja de acero chapada de oro rosa sigue siendo de 42 mm, una medida perfectamente contemporánea, mientras que la altura es de sólo 12,1 mm. Son unas medidas muy buenas, sobre todo si tenemos en cuenta que acoge un calibre automático con un auténtico reloj mundial dentro. Y digo “auténtico” porque muchas veces lo que se ofrece es un GMT con muchas ciudades impresas, pero que sólo muestra una hora cada vez (además de la local, claro).

En este caso es un World Timer de verdad porque de verdad muestra la hora en 24 husos horarios al mismo tiempo. Y además lo hace mediante un disco que muestra el día y la noche, diferenciándolos por el color beis claro o marrón oscuro del disco de numerales arábigos. Y además toda la información se ajusta desde la corona de manera muy sencilla: la primera posición sirve para dar cuerda al reloj, la segunda ajusta la fecha y la ciudad (hacia adelante y hacia atrás) y la tercera ajusta la hora.

Todo ello gracias al calibre FC-718, de 30 mm de diámetro y 139 piezas. Late a 4 hercios y tiene 42 horas de reserva de marcha. La decoración es más que correcta: perlado, Côtes de Genève circulares, tornillos azulados, y una masa oscilante satinada y esqueletada para poder apreciar mejor la decoración.

La combinación de colores entre el mapa, el círculo de 24 horas y el fondo de la esfera resulta elegante y atractiva. Y eso a pesar de que hay muchas cosas en la esfera, que seguramente se habría beneficiado de una ventana de fecha más que de un una subesfera. No sólo porque fuera más ligera a la vista, sino que la subesfera cubre al menos tres zonas horarias, lo cual parece un contrasentido cuando se anuncia que hay 24 zonas. Pero como digo, no es en absoluto desdeñable, y de hecho compite con la versión azul en el buen porte del conjunto.

El reloj queda fijado a la muñeca con una correa de piel. La hebilla tiene la forma del relativamente enrevesado escudo de Frederique Constant, también chapado en oro rosa. Hay que decir que el chapado, que normalmente tira para abajo el aspecto del reloj que lo lleva, en este caso está muy bien hecho y en absoluto parece una pieza barata o pretenciosa.

En resumen, el Frederique Constant Classic Worldtimer Manufacture es un reloj imbatible por todo lo que ofrece, y especialmente cuando se sabe su precio: 3.990 euros. No hay quien dé más por ese dinero. Una gran compra sin duda. Más información en FrederiqueConstant.es.

 



Dior VIII Grand Bal: alta costura y alta relojería

 

Los Dior VIII Grand Bal consigue lo que muchas casas relojeras buscan: un reloj absolutamente femenino y a la vez estrictamente relojero. Una auténtica belleza.

 

Vestido “Bar” Colección de 1947

Se podría decir que Christian Dior devolvió la femineidad a la mujer. En un mundo destrozado física y anímicamente por la II Guerra Mundial -particularmente en Europa- surgió un modista que se atrevió, con lo que se dio en llamar “New Look”, a quitar a la mujer el mono de trabajo que la Guerra había impuesto. Dior quiso que la mujer fuera de nuevo bella y, devolviéndole sus armas, hacerla más segura de sí misma, más independiente.  Para ello propuso hombros torneados, cintura fina y falda amplia en forma de corola.

Colección de 1953

“Yo quería ser arquitecto, y como diseñador debo seguir las leyes y principios de la arquitectura” -afirmó una vez Christian Dior. Y es verdad, sus líneas no puedes ser más estructuradas, pero ¡qué ironía!: esa constricción formal libera una feminidad cuya esencia impregna todo lo que le rodea, devolviendo a la mujer al centro de la atención y convirtiéndola tanto en objeto de deseo como en representación de la belleza ideal.

También decía Dior que “un vestido de baile ha de ser el de tus sueños, y a su vez él debe convertirte en una criatura de ensueño“. Eso, claro, era en los tiempos en los que los bailes de salón aún eran un acontecimiento. Para esos eventos creó unos vaporosos vestidos que han quedado en la memoria colectiva como el símbolo de todo lo bello que significa la mujer y la moda. Y son esos vestidos los que inspiraron la creación de los relojes Dior VIII Grand Bal.

La gama Dior VIII Grand Bal apareció por primera vez en 2011, y sorprendió a todo el mundo. Lo que parecía un simple adorno (muy bonito, pero adorno), resultó ser en realidad una más que ingeniosa variación sobre el concepto del reloj automático. Como ya sabemos lo habitual  es ver el rotor encima de del movimiento. Sin embargo Dior tuvo la gran idea de traerlo al frente para que sirviera de elemento decorativo. Se alió con Soprod y desarrollo el llamado Calibre “Dior Inversé 11 1/2”.

Parece una cosa simple pero no lo es tanto, porque hay que buscar la manera de transmitir el movimiento del rotor al barrilete para que lo cargue. Por otra parte a menudo los elementos decorativos son muy livianos, y el rotor necesita de cierto peso para tomar inercia en el giro y así cumplir su función. Así que deja de ser una pura cuestión estética para pasar a ser también parte de un cálculo físico.

Dior VIII Grand Bal Résille 38 mm con caja y pulsera de cerámica. Precio: 27.500 euros

Dior VIII Grand Bal Plisé Ruban Ø 36 mm en acero pulido. Precio: 19.000 euros

Pero una vez resuelto el problema técnico el producto resultante ofrece unas posibilidades casi infinitas, porque los Dior VIII Grand Bal tienen dos superficies decorativas distintas (esfera y masa oscilante). Un caramelo para los diseñadores. Y así ha sido: los materiales de la masa oscilante se han hecho con plumas, diamantes, trozos de nácar… y a su vez se combinan con esferas que van de los más sobrio a lo más llamativo.

Por su parte las cajas -de 36 ó 38 mm de diámetro- pueden ser de las variantes más habituales del oro (amarillo, rosa o blanco), o bien acero, o de cerámica. Y los biseles tienen todos piedras preciosas, también de distintas formas.

Vestido Zaire de Dior. Foto de Mark Shaw, 1954

Por cierto: ¿de dónde viene el nombre de “Dior VIII Grand Bal”? Aunque se dice que la inspiración es la del vestido “Bar” que aparece en la famosa foto del principio del artículo, a mí el rotor me recuerda más al vestido Zaire de aquí arriba.

Lo que sí es seguro el el VIII evoca la fecha de creación de la casa de costura, el 8 de octubre de 1946. El nombre de su primera colección fue “En Huit” (en ocho) en el 8º distrito de París, cuna de la Casa Dior, en la Avenue Montaigne. Incluso “Grand Bal” tiene ocho letras. Así que no es de extrañar que fuera el número de la suerte de Christian Dior. Y sí que le ha dado suerte a Dior, porque encima el 8 es uno de los números de la suerte en la cultura china; y ya sabemos de la pasión china por los artículos de lujo. ¡Ah! Y todos los relojes se hacen en edición limitada a 188 unidades.

 

Vamos a ver alguna de las propuestas de Dior para este año, presentadas en Basilea.

En primer lugar el Dior VIII Grand Bal Plume.  Los rotores decorados con plumas aparecieron desde casi el lanzamiento de la colección, pero Dior consigue renovarlo cada vez y que su poder de atracción aumente.

La caja es de 36 mm de diámetro y está hecha de acero inoxidable pulido. El bisel es de acero engastado con diamantes y adornado con una anilla de oro rosa; el cristal es de zafiro antirreflejos y la corona de acero está grabada con las iniciales “CD”. El fondo es de cristal de zafiro transparente con metalizado dorado y un degradé azul. La esfera es de aventurina y el rotor de plumas.

Qué bonito, ¿verdad? Pues hay otra versión -que desafortunadamente no pude fotografiar en Baselworld- con esfera de malaquita que es igualmente espectacular. O más incluso, porque el brillo diamantino del mineral lo hace destacar aún más. Éste de aventurina tiene un precio de 25.000 euros, mientras que el de malaquita vale 28.000 euros.

DIOR GRAND BAL GALAXIE

Los Galaxie presentan por primera vez una masa oscilante que cubre toda la esfera, con secciones transparentes e inserciones de metales y piedras preciosas, que se mueven sobre las esferas opalinas. Cada reloj lleva una correa que recuerda la transición de colores durante y después de un eclipse solar, y llevan el nombre de las constelaciones que representan. Las cajas son de 36 mm en oro blanco o amarillo.

Dior VIII Grand Bal Galaxie Pavo

Dior VIII Grand Bal Galaxie Draco

Dior VIII Grand Bal Galaxie Dorado

Dior VIII Grand Bal Galaxie Cygnus (el cisne)

Hay otros modelos que tampoco estaban disponibles durante mi visita. Pero si alguien estaba preparando ya la tarjeta de crédito platino, que no se moleste: todos los relojes, que son piezas únicas, están ya vendidos.

DIOR VIII GRAND BAL BRODERIE ANGLAISE

Por último, esta delicia. Tiene una caja de 36 mm de oro rosa y un bisel con diamantes corte baguette. El borde del bisel tiene diamantes de corte redondo. En el reverso nos encontramos con un cristal de zafiro de verde precioso, que una vez más nos permite ver el calibre Dior Inversé 11 1/2 con 42 horas de reserva de marcha.

La esfera está hecha de nácar blanco, sobre la que gira un rotor hecho con oro rosa y amarillo y un bordado de nácar con diamantes. Una auténtica y maravillosa virguería. Por cierto que estas fotos son exclusivas: nunca hasta ahora se ha visto este reloj sobre una muñeca femenina. Es una edición limitada a 88 unidades.

En resumen, los Dior VIII Grand Bal son un canto a la felicidad de ser mujer, al gusto por lo exquisito, al placer de ser diferente. Pero mejor resumirlo con las propias palabras de Christian Dior: Considero que, en el armario de toda mujer, un vestido de baile es tan indispensable como lo es un traje. Y tan magnífico para levantar la moral…”. Pues eso :0)   Más información en Dior.es.

 

 



En la muñeca: Patek Philippe Perpetual Calendar 5320G

 

El Patek Philippe Perpetual Calendar 5320G viene a unirse a la gran familia de los calendarios perpetuos de Patek con la idea de destacar entre ellos con unos argumentos únicos. Y lo consigue.

Abre la foto en una pestaña nueva para verla a tamaño completo

El calendario completo es la complicación favorita de Patek Philippe junto con la repetición de minutos. En la secuencia histórica del gráfico de aquí arriba se pueden ver las 27 referencias de la casa, lo que habla del cariño con el que se trata a esta gran complicación. Grande por lo intrincado de su construcción y grande por lo muy útil que es.

Ser tan pródigo en versiones de una misma complicación hace difícil la innovación en el diseño, pero con el nuevo Patek Philippe Perpetual Calendar 5320G la casa ginebrina nos ha vuelto a sorprender. La propuesta es claramente distinta a las referencias a las que estábamos acostumbrados. Y sin  embargo el nuevo episodio de la historia del Quantième Perpétuel de Patek tiene un aire claramente retro y familiar.

A primera vista se nota que el reloj es claramente años 40 y 50. Si abrimos la foto de la historia de los calendarios perpetuos e investigamos un poco, encontraremos la Referencia 2497 de 1951 en la que podremos reconocer el diseño general de la esfera: numerales arábigos (en este caso en todas las horas posibles), doble ventana para día y mes y disco de fase lunar a las 6 horas con la fecha sin ningún círculo que la remarque. Por cierto que en este Patek Philippe Perpetual Calendar 5320G se ha añadido un indicador de día y noche a las 7:30 horas, mientras que a las 4:30 aparece el indicador de año bisiesto.

Sin embargo las agujas “de jeringuilla” se han tomado de la referencia 1591, de 1944. El color base de las manecillas es casi el mismo crema que el de la esfera. Eso podría hacer que la lectura se complicara algo, pero las manecillas tienen un borde de oro lo suficientemente ancho como para que resalten. Desde luego cuando lo tuve puesto no conseguí encontrar una posición de la muñeca en la que no se leyera bien la hora. La esfera, por cierto, es lacada, no esmaltada.

Los numerales también están perfilados en oro. Todo el conjunto está impregnado de Super-LumiNova. ¿Podría haber usado tritio para darle un toque más retro? Pues sí, podría. Hay dos peros, sin embargo: el tritio a la larga pierde brillo y hay que acabar sustituyéndolo. La Super-LumiNova no. Y en segundo lugar, y es algo que los fans furibundos de lo vintage no entienden, Patek Philippe no quiere sacar imitaciones de sus relojes antiguos. Quien quiera esos relojes, que los consiga. Lo que quiere Patek es sacar los mejores relojes contemporáneos basados en su tradición. Y este Patek Philippe Perpetual Calendar 5320G es un perfecto ejemplo.

Otro ejemplo: la caja. Podría haber sido de 35 ó 37 mm. Sin embargo tiene 40 mm de diámetro. ¿Traición? En absoluto. Patek está siempre en su tiempo. Y en este tiempo 37 mm es una medida demasiado pequeña para las muñecas actuales. Nadie se queja ya de que Patek utilice sus Spiromax, los espirales de silicio de fabricación propia, ¿verdad?  ¿Por qué entonces iba a ponerse en contra de los tiempos que vive? Es justo lo contrario de su filosofía, que además la llevaría a convertirse en una empresa nicho. Y los nichos tienen poco recorrido.

Aunque no lo parezca, la caja está estampada para conseguir esos ángulos tan afilados entre la carrura y las asas. Cualquiera que oiga “estampado” podría pensar que la caja es entonces un puro artículo industrial. Nada más lejos de la verdad. La otra forma de conseguir esos bordes sería soldando las asas, cosa que no va a ocurrir en Patek.

Pero es que una vez estampada la caja tiene que ser fresada y pulida a mano, algo para lo que muy pocos están entrenados en la manufactura de Patek Philippe.  Las asas de triple segmento están inspiradas en las de la caja Calatrava Referencia 2405 de 1940 (aunque Patek en su catálogo nunca llama a las altas complicaciones otra cosa que “Altas Complicaciones”).

Como el bisel el más estrecho que la carrura hacía falta que el cristal cubriera el borde del dial. Por eso se ha usado un zafiro con forma de caja y metalizado en el borde, para conseguir una mayor apertura de la esfera. El cristal se alza bien por encima del bisel, acentuado el aspecto retro del reloj. La altura total de la pieza es de sólo 11,08 mm.

Toda esta máquina se mueve gracias al nuevo calibre 324SQ. Es un movimiento automático con 367 componentes, entre los que por supuesto está el volante Gyromax y el espiral Spiromax. Se mueve a 4 hercios y tiene 45 horas de reserva de marcha. Por supuesto los acabados de Patek se pueden ver a través del cristal de zafiro posterior.

El Patek Philippe Perpetual Calendar 5320G es, en definitiva, un reloj contemporáneo con aspecto retro y con todo lo bueno que te da Patek. Sobre la muñeca es espectacular, pero sabiendo ser a la vez discreto. Aunque en el momento en que se te suba el puño y se vea la esfera color crema alguien va a decir algo, seguro. Y eso no es malo, ¿a que no? Su precio oficial en Suiza y con el IVA incluido es de 73.000 CHF. Eso es, al cambio de hoy, 64.475 euros. Pero, por supuesto, hay que consultar el precio en los distribuidores  locales. Más información en Patek.es.

 

 



Tudor Heritage Black Bay S&G: fotos en vivo y precio

 

El Tudor Heritage Black Bay S&G es el lanzamiento más discutido de Tudor, y sin embargo yo creo que es la estrella de la colección de 2017. Veamos por qué.

 

Cuando llegué a Baselworld 2017 la primera marca que vi dentro del edificio principal dedicado a la relojería fue Tudor. Tudor es una de esas marcas que quieres ver porque, desde que lanzó el Black Bay en 2012 no ha hecho sino escalar peldaños del tamaño de puertas de iglesia hasta convertirse en una de las marcas más deseadas. Su éxito no desfallece nunca.

Era lo que en el argot se llama un “one to one”, es decir, una presentación individual de los relojes, no una para un grupo de periodistas. que es lo habitual y que se organizan por países. Fue una cortesía de la Tudor británica (cuánto se lo agradecí), para quien también era la primera vez que enseñaban los relojes a periodistas. Obviamente un one to one es una maravilla porque te permite disfrutar de los relojes -y de las preguntas y respuestas que generan- de manera muy personal, sin tener que compartirlo con nadie.

Sin embargo tiene una única pega: tu reacción no se puede esconder porque tu cara está separada de la mirada de tu anfitrión la distancia que ocupa el ancho de la mesa. Así que cuando me dijeron “el siguiente reloj es el Tudor Heritage Black Bay S&G” casi me caigo de la silla porque lo último que me esperaba era un reloj bicolor, y menos aún de Tudor.

Porque una cosa es un Rolex Datejust como éste y otra muy distinta los espantos que estamos acostumbrados a ver por ahí y que automáticamente relacionamos con lo más o menos vulgar y demodé. Justo lo contrario de lo que significa Tudor: relojes frescos, modernos, completamente de moda pero intachables en todos sus aspectos relojeros.

Pues bien, verlo en vivo fue una prueba más de que a menudo las experiencias pasadas no sirven para las presentes. Y es que según empecé a ver el reloj, por arriba y por abajo y por dentro y por fuera, me di cuenta de que estaba ante un clásico instantáneo. Ante el rey de la fiesta. En vez de estar hecho de acero parece que lo hubieran fabricado con imanes, porque su poder de atracción es increíble.

El reloj retiene la medida del modelo original -41 mm- aparecido en 2012 (¡hace cinco años ya!), pero en este caso integra una ventana de fecha, una incorporación que ha aparecido este año y que veremos en otro artículo sobre el nuevo Black Bay Steel. El material utilizado para el bicolor es, claro, el acero y el oro. Pero no es oro macizo porque el precio se dispararía. Tampoco es un chapado en oro, sino un “relleno” de oro. Es decir, la capa utilizada es más gruesa que el chapado tradicional de manera que la sensación es mucho más sólida. En absoluto da esa impresión medio falsa del chapado. El resultado es excelente.

Donde sí se ha usado el oro amarillo es en la corona (grande, como siempre en el Black Bay, y con la rosa Tudor grabada) y en el bisel, que está rematado por un disco de aluminio con inserciones también de oro. El resultado es impactante y a la vez elegante. Muy masculino diría yo. Y para culminar el reloj un cristal de zafiro abombado que le aporta un último toque vintage.

En la esfera lo que más destaca y lo que hace del Tudor Heritage Black Bay S&G un Black Bay son las manecillas de la hora y la del segundero, con su característica forma de snowflake (copo de nieve) tomada de los relojes entregados a la Marina francesa en los años 70. Elegir esa estética fue desde luego una decisión arriesgada, pero todo un éxito. Los índices y manecillas están perfilados en oro amarillo y rellenos de Super-LumiNova para una lectura perfecta en la oscuridad (como ya vimos aquí). El mismo color dorado se usa para el texto de la esfera, graneada en negro.

El brazalete del Heritage Black Bay S&G se inspira en los brazaletes remachados desplegables de la marca fabricados en las décadas de 1950 y 1960, reconocibles por tener las cabezas de remache para fijar los eslabones visibles en un lateral. Los eslabones también tenían una estructura escalonada. El brazalete termina con un cierre sólido y muy bien resuelto que denota la calidad del producto, y que al plegarse forma el perfil del escudo de la marca.

El reloj también está disponible con una correa de cuero envejecido, una opción que ha estado disponible desde la aparición del primer modelo. Es un problema esta correa: a mí me parece magnífica, realmente atractiva y estilosa. Particularmente con ese pespunte en color oro viejo. Pero a la vez traiciona un poco la idea de tener un Tudor Heritage Black Bay S&G, que despliega todas sus artes de seducción con el brazalete. No sé lo que cuesta la correa suelta, pero lo ideal sería tener la de piel y el brazalete.

La correa también tiene su cierre propio y también está muy bien resuelto. En cualquiera de las dos opciones el reloj se entrega con una correa de tela de color marrón.

Por supuesto el Tudor Heritage Black Bay S&G integra el calibre de manufactura MT5612, que no es sino el original presentado en 2015 pero al que se le ha añadido el módulo de fecha. Ofrece por tanto una reserva de marcha de 70 horas y una frecuencia de 28 800 alternancias/hora (4 Hz), además de estar regulado por un volante de inercia variable con una espiral de silicio. Un puente transversal lo mantiene en una posición estable y garantiza, además, su resistencia. El movimiento dispone de la certificación de cronometría oficial del COSC. Como siempre, no es visible porque tiene el fondo ciego.

Poco hay que añadir de lo sexi que queda el reloj en la muñeca, porque el Tudor Heritage Black Bay S&G enamora instantáneamente y el bicolor no hace sino acentuar sus potentes feromonas. Los relojes ya están disponibles en las tiendas, y el precio de la versión con brazalete es de 4.720 euros. El precio con la correa de cuero es sensiblemente inferior: 3.580 euros. Pero claro, no tiene el brazalete. ¡Difícil decisión! Más información en Tudor.es.

 

 



Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second. Fotos en vivo y precios

 

Si lo que queremos en la mar es una presencia potente, inconfundible y totalmente fiable, sin duda una de las opciones son estos Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second que vamos a analizar a continuación.

 

Siempre se ha dicho que la especialización lleva al éxito. Clerc sólo ofrece relojes de inmersión, pensados para que de verdad el dueño de cada uno de los relojes se lo lleve a lo más profundo sabiendo que lleva una máquina concebida y realizada para ese propósito. El buceo es una actividad de riesgo, así que ningún profesional va a arriesgar la vida llevando una marca o un color. Todos necesitan máquinas fiables, y muchos llevan aparatos electrónicos como primera providencia, pero a menudo también un reloj mecánico como equipo de reserva. Es obvio decir que todo tiene que ser de máxima calidad. Los Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second juegan en esa liga: relojes-instrumento sólidos y que transmiten profesionalidad y por tanto confianza.

Cuando presenté los Hydrosphere Central Chrono (con fotos en vivo aquí) ya hablé sobre la complejidad de los relojes de Clerc, mucho mayor de lo que parece a primera vista. Está fabricada en acero recubierto de DLC y tiene un diámetro de 43,8 mm. Pero si le sumamos los refuerzos laterales, la corona y los pulsadores de cronógrafo, el diámetro lleva a los 49,8 mm. Y sin embargo no parecen tan grande cuando se lleva puesto porque el ancho es mayor que el largo, así que queda equilibrado. Lo que no se diluye es la altura: 17,30 mm. Pero éste no es un reloj concebido para llevar bajo la manga de un jersey de canalé precisamente.

La caja está hecha con 103 componentes, algo realmente sorprendente por lo costoso que debe ser. Pero también habla de la meticulosidad puesta en ofrecer simplemente lo mejor. Hay dos elementos que hacen de la caja un elemento perfectamente reconocible: en primer lugar el accionador del bisel, una pestaña retráctil que hay que levantar para poder girarlo. Una vez se vuelve a plegar el bisel queda inmóvil; todo ello para buscar la máxima seguridad. De paso la pestaña forma el logotipo de la casa.

Puede parecer una exageración, pero hay que recordar que estos Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second son herméticos hasta los 500 metros, unas profundidades que no permiten un resquicio de duda. Y muy poco habituales en un cronógrafo, por cierto, porque los pulsadores del crono son talones de Aquiles en el agua. Y por eso mismo Clerc ha homologado los relojes según la normativa ISO 6425, que regula los criterios que debe cumplir un reloj de inmersión. Como uno se puede imaginar y dado que se trata de proteger la vida de los buceadores, las exigencias son muy altas (para no volver a repetirlas, se pueden leer en este otro artículo que escribí). Tener esa certificación es toda una garantía. De hecho es LA garantía.

El otro rasgo identitario del Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second, común a todas las colecciones, es la forma del bisel, cuyos puntos cardinales están biselados. Sobre ellos se ha escrito con el mismo tipo de letra que el nombre de la casa; un buen detalle sin duda. El calibre es el Clerc C608-2, un movimiento automático que se mueve a 4 hercios y tiene 44 horas de reserva de marcha. Es visible gracias a un doble zafiro trasero. Con el inferior simplemente se ve pasar el rotor. Un detalle que personaliza la pieza.

Lo del calibre es una de esas cosas que no entiendo de las marcas (no sólo de Clerc, de muchas). La casa dice literalmente que “está dotado de una gran precisión”. Esto es sólo una frase de marketing que lo único que provoca es levantar la ceja del aficionado, que ya está más que resabiado con las frases promocionales que no significan nada porque es obvio que no es un calibre de manufactura, sino uno estándar. ¿Cómo de precisa es “una gran precisión”? ¿No sería mejor entonces decir algo como “el calibre es un Sellita SW 300 con un módulo cronógrafo Dubuis Depraz” (que es lo que yo creo que monta)? De esa forma sería el propio aficionado el que diría “mira qué bien, qué buen movimiento le han puesto”. Quiere decirse que los nombres comerciales no inspiran confianza; las marcas reconocidas sí. Pero en fin, así son las cosas. Y éste ES un buen movimiento, que es al cabo lo que interesa.

Los Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second en realidad ya existían en la colección de la casa, pero con un aspecto mucho más serio. Clerc ha agitado el cajón con estas dos versiones tan coloridas. La calidad es la misma, así que no pasa nada por dar un poco de color. Así el reloj se va a sentir igual de bien entre arrecifes marinos que entre las margaritas. Las de los chiringuitos de playa, me refiero.

Bromas aparte, es verdad que el color le sienta muy bien, le da un aspecto más personal y también más comercial. Y en la industria se está para vender relojes, no olvidemos. Pero dejando a un lado la combinación lima-limón de estos dos modelos, la esfera sigue siendo muy buena para el buceo: un gran 12 aparece rodeado por unos también grandes índices que además se biselan en la parte inferior para hacerse más legibles a la luz del sol.

La gran esfera del pequeño segundero está recorrida por una enorme aguja, lo que hace que se vea de manera instantánea. Las manecillas de horas y minutos también se distinguen perfectamente, aunque más a la luz del día. Seguramente la de los minutos tendría que tener una sección luminiscente más larga, para distinguirla más rápidamente en la oscuridad de la de las horas y de los índices. En cualquier caso el revestimiento de Super-LumiNova es intachable: carga en seguida y brilla intensamente.

Hay que decir también que el reloj es un cronógrafo central. Es decir, tiene una trotadora (de color blanco) y debajo otra (verde o amarilla) que es la que marca los minutos transcurridos hasta un máximo de 60 minutos. Más que suficiente para el uso que se le da en la vida diaria a un cronógrafo, y desde luego para el buceo habitual.

Ya he dicho antes que el Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second queda bien en la muñeca, como se puede ver en las fotos. Y la verdad es que los dos colores ofertados están muy bien. Los hacen mucho más veraniegos y atractivos. La correa verde se llama Green Envy, es decir Envidia Verde. O, si lo adaptamos al español, Verde de envidia. ¡Muy apropiado! La amarilla simplemente se llama “Sub”. Pueden venir con cierre plegable o con hebilla de ardillón, cada una con un precio diferente. Con hebilla tiene un precio de 7.950 euros, mientras que con el cierre plegable el precio es de 8.300 euros.  Los relojes ya están disponibles en los puntos de venta. Más información en Clerc.com.

 



En la muñeca: Porsche Design Monobloc Actuator Titanium

 

Baselworld 2017 ha visto el relanzamiento de uno de los mecanismos de cronógrafo más singulares del mercado: el que se aloja dentro de los Porsche Design Monobloc Actuator Titanium, que vamos a repasar con fotos en vivo y precios.

 

Cuando hablé por primera vez de Porsche Design para presentar los 1919 Eternity Design ya conté los lazos que unen la casa de diseño con la empresa automovilística. Se puede encontrar en este artículo, que además está lleno de fotos en vivo de los relojes. Los diseños de todo aquello que toca PD son siempre muy singulares, y eso también es así para los relojes. Desde luego es así para los Porsche Design Monobloc Actuator.

Fue Porsche Design la que en 1980 y en colaboración con IWC lanzó el Titan 1 Chronograph, el primer cronógrafo de titanio que además incluía unos pulsadores integrados en la carrura, de manera que parecían formar parte de la misma. Hoy casi no nos hace mover una ceja por lo habitual, pero en aquel entonces un reloj de titanio  era algo realmente rompedor, como rompedor era la forma en que los pulsadores quedaban alineados con la caja. En 2010 lanzó una nueva versión, pero esta vez con Eterna.

A la izquierda el Titan creado por IWC (1980) y la derecha el modelo creado con Eterna

Este año la casa presenta el Porsche Design Monobloc Actuator Titanium, que es una actualización del Titan pero con unas innovaciones muy interesantes. La caja mide 45,5 mm de diámetro y 15,5 mm de altura. No es en absoluto un reloj pequeño, pero al estar hecho de titanio es relativamente ligero, y al estar bien equilibrado resulta cómodo de llevar.

La caja sigue siendo de titanio, pero los pulsadores son de una sola pieza y moviéndose sobre un pivote para hacer funcionar el cronógrafo. Es el mismo diseño que las levas de un motor. De hecho el mecanismo está desarrollado junto con Porsche Motorsport e inspirado en el juego de levas del Porsche 911 RSR. La sensación al accionar el pulsador de doble cabeza es muy agradable, y el diseño es perfecto porque cuando el pulsador vuelve a su posición la línea de la caja permanece inalterada.

En la esfera se ha buscado la máxima legibilidad. Por eso el segundero ha pasado a ser una pequeña apertura a las 9 que sólo sirve para saber que el reloj está funcionando. Con esto se consigue dar mayor importancia a los registros del cronógrafo. A las 12 horas aparece el contador de 30 minutos y a las 6 el de doce horas. En la versión con la esfera de carbono el pequeño segundero sigue siendo simbólico, pero tiene un diseño más rico, no tan espartano como en los demás modelos.

A decir verdad estos Porsche Design Monobloc Actuator son puros relojes instrumento, que se compran por su fiabilidad y comodidad de uso. El atractivo estético no es su fuerte. Quiero decir que, salvo la versión con esfera de fibra de carbono, más inspirada, las demás tienen una esfera muy sobria que prima puramente los aspectos técnicos.

¿Quiere esto decir que los relojes son feos, o poco atractivos? ¡En absoluto! Simplemente su baza está en lo que promete entregar una vez que sabemos qué se mueve dentro. A quién no le gustaría tener un cronógrafo como éste, que transmite una sensación de potencia, solidez y fuerza bruta como pocos relojes. Además la fuente usada para los números (inspirada en la del Porsche 911) es muy atractiva. Y por fortuna también es consistente en toda la esfera -incluida la ventana de fecha-, lo que es muy de agradecer.

Los Porsche Design Monobloc Actuator son además un GMT. Es decir, permite tener un segundo huso horario, marcado por una aguja que se diferencia claramente de las de horas y minutos. Para fijar el segundo huso hay que girar la corona en el sentido inverso al que usamos para cambiar la fecha. De hecho, como el bisel marca las 24 horas, cuando el reloj no está trabajando como GMT puede servir de indicación de 24 en su propio uso horario.

Esto es así porque el reloj se mueve gracias al calibre 7754, la versión GMT del eterno Valjoux 7750. El zafiro posterior está ahumado, así que la visibilidad del movimiento es reducida. A cambio gana en elegancia. Destaca sobre todo el rotor, personalizado con el logotipo de la casa. Por lo demás, el calibre se mueva a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 48 horas.

Como ya hemos visto existen también versiones con esfera azul y una edición limitada a 251 unidades que tiene la esfera de fibra de carbono. De hecho cambia hasta el nombre del reloj, que en este caso se llama Porsche Design Monobloc Actuator 24H Chronotimer Limited Edition.

También es muy llamativa la opción del brazalete de titanio, una de las más potentes que he visto últimamente. Si no se quiere el brazalete el reloj viene con una excelente correa de caucho, rematada por una hebilla tradicional.

Los precios de los Porsche Design Monobloc Actuator comienzan en los 5.950 euros para la versión con correa de caucho. Si se elige la versión con brazalete de titanio el precio es de 6.450 euros. Por último, si se opta por el Porsche Design Monobloc Actuator 24H Chronotimer Limited Edition el precio es de 6.950 euros. . Por esos precios te estás llevando un reloj muy poco visto, con una estética singular y sobre todo con una configuración de cronógrafo única. Más información en PorscheDesign.es.

 

 

 



Elige y personaliza tu Glashütte Original Pavonina único

 

 

Los Glashütte Original Pavonina son, desde ahora, los relojes más personales de la manufactura en virtud de su nuevo configurador online, que permite crearlo al gusto de su futura dueña.

 

Si preguntamos a cualquier aficionado si considera que Glashütte Original es una marca masculina o femenina, diría que el 100% afirmaría que es una marca masculina. Y tendrían razón, creo yo. La manufactura tiene tres prolíficas colecciones de hombre, mientras que para mujer sólo tiene… ¡3 colecciones, como las de hombre! Sorpresa, ¿verdad?

Es verdad que una de ellas, la PanoMatic Luna, sólo tiene cinco modelos y son una femenización del PanoMatic Lunar (pero muy lograda, ciertamente). Pero de la colección Lady Serenade encontramos nada menos que 33 modelos en la web, y de los Glashütte Original Pavonina aún más: 53 relojes. Sólo en 2017 se han lanzado 13 modelos nuevos. Eso indica el interés por un mercado, el femenino, que no deja de crecer.

Los Glashütte Original Pavonina son los más fácilmente identificables de todos los relojes femeninos de la manufactura, gracias a la llamativa forma de cojín de la caja. El origen de esa forma se remonta a los años 20, pero era una forma también habitual en los años 70, cuando la relojería sajona se agrupaba bajo la GUB (aquí hay más información sobre el soviético antecesor de la manufactura). Sea una década u otra, la verdad es que el diseño de la caja es muy atractivo.

Con los Pavoniva G. O.  juega a la moda. Por supuesto los relojes están estupendamente construidos, porque no sale nada de la manufactura que no se incline ante sus altísimos estándares de calidad. Pero los Pavonina son sólo relojes para dar la hora, sin ningún tipo de complicación: no tienen ni segundero, y muchos no tienen fecha.

Los nuevos modelos presentados en Baselworld 2017 tienen todos numerales romanos, pintados sobre una esfera de nácar. La sociedad que forman los numerales con el delicado guilloché central y las agujas de hoja consigue una faz femenina y elegante, sin caer nunca en la cursilería. Femineidad y elegancia es un equilibrio más delicado que el propio nácar y en el que muchas casas fallan a menudo.

Además de con un cuarzo, los Glashütte Original Pavonina se mueven con un motor mucho más potente: el gusto femenino por los accesorios. Eso es algo que entendió desde el principio Glashütte Original, y de ahí la amplia oferta. Ahora esa personalización va más allá gracias al configurador que ha diseñado la casa.

El proceso es, como se puede ver en la captura de pantalla, muy sencillo e intuitivo. Hay que elegir el material de la caja (oro rojo, blanco, oro y acero o acero) y la correa. Esta puede ser de aligátor, de piel o de satén. Los brazaletes metálicos no están disponibles. Una vez elegidos, comienza el juego: con las flechas a los lados del reloj vamos pasando por las distintas configuraciones hasta dar con el modelo deseado.

Hay otro servicio más, que es el del grabado del fondo del reloj. Se pueden combinar dos elementos, uno de texto y una imagen. La oferta es muy amplia: iniciales, fecha, y deseos son la parte de texto. Como imágenes tenemos el zodíaco (dos versiones occidentales y tres chinas), tres símbolos de la propia colección y 19 símbolos “cautivadores” (como los llama GO). Estos se subdividen en Familia y Amor, Flores y Felicidad.

Lo mejor de todo es que este servicio de grabado sí se puede solicitar para relojes ya existentes. Una vez elegida la configuración deseada se envía electrónicamente a la manufactura, y posteriormente el reloj ya acabado se puede recoger en cualquiera de las boutiques de la casa o en un distribuidor oficial. Los precios, claro, varían dependiendo del material elegido. Los modelos en vivo que tenemos aquí tienen los siguientes precios: el Glashütte Original Pavonina con correa de aligator y caja de oro rojo, 13.800 euros. Los dos modelos con correas de aligátor y diamantes en las asas tienen un precio de 7.300 euros. Por último, el de acero con correa marrón cuesta 4.500 euros.

Es una iniciativa muy interesante porque los relojes son una experiencia muy personal, y este configurador multiplica el placer de la elección. No es una experiencia online completa porque se necesita de una tienda física donde recoger el reloj y pagarlo, pero como principio no está nada mal. Veremos si en un futuro se extiende a las demás gamas, y si la casa se atreverá a cerrar el círculo y vender directamente por internet. Más información en GlashütteOriginal.com.

 

 



Rado Coupole Classic: el reloj que no sabías que necesitabas

 

 

RADO es la marca más silenciosa del grupo Swatch que sin embargo es también una gran innovadora de materiales, y hace unos relojes de vestir que a menudo me arrebatan el corazón. El nuevo Rado Coupole Classic Gent XL es uno de ellos.

 

Ya sabemos que la cerámica es consustancial en Rado porque en los genes de la casa está la búsqueda incansable de nuevos materiales. De hecho es la gran innovadora del grupo -y de la relojería- , con lustros (si no décadas) de ventaja. Así que cuando otras casas hermanas empezaban a hablar de ese material Rado las debió mirar como diciendo “pero qué me estás contando”.

Sin embargo la casa tiene una colección que NO es de cerámica y es a la que pertenece este Rado Coupole Classic Gent XL. Los Coupole  (que significa cúpula) son relojes de vestir clásicos, de los que Rado ofrece nada menos que 88 variantes. Y eso sin contar el que nos ocupa y sus variaciones. Para ser sincero, la mayoría de los modelos me dejan indiferente, sobre todo porque muchos de ellos son relojes de cuarzo.

Sin embargo los Classic Automatic  y sobre todo este Rado Coupole Classic tienen un diseño de esfera excelente, muy atractivo. La caja es de 41 mm de diámetro, que es una medida perfecta para un reloj de vestir. Pero sin embargo la sensación de tamaño es mayor porque el bisel es prácticamente inexistente. Esto no es un defecto (o no lo es en este caso), porque al hacer más visible la esfera el porte de la pieza es más potente.

Cuando se mira la caja de perfil, además de notar el ancla grabada sobre la corona, se puede apreciar la forma redondeada de la caja. Ahí es donde el nombre de Coupole cobra sentido, porque en efecto parece una cúpula invertida. También se aprecia la discreta longitud de las asas, lo que ayuda a que el reloj se sujete mejor en muñecas pequeñas.

La altura de la caja es 11,7 mm. Eso significa que el reloj va a tener más que palabras con los puños de camisa de ajuste más exigente, pero en general se puede llevar sin problemas en el día a día. Desde luego, en mi caso, ya me ocuparía yo de llevar puños con más holgura. Quiere decirse que entre una camisa y este Rado, para mí la elección está clara.

Pero lo que hace al Rado Coupole Classic tan seductor es, por supuesto, su esfera. Y es que hablamos mucho de los avances tecnológicos de la casa, y está bien, pero deberíamos decir también que el que diseña últimamente las esferas de los modelos más singulares debería ser también acreditado como le corresponde. En este segmento de precio Rado hace cosas que incluso llamaría atrevidas. Solo hay que ver, por ejemplo, el Diamaster Grande Seconde (con fotos en vivo aquí). O mejor aún el HyperChrome Ultralight que vimos en este reportaje.

La decoración de la esfera es un guilloché Clous de Paris (clavos de París), una decoración clásica normalmente utilizada en relojes de mayor nivel. Como buena cúpula, la esfera está curvada hacia el exterior, un toque vintage que corresponde con los años 60, que es cuando surgieron los Coupole. En el borde se ha aplicado una decoración circular para romper la uniformidad y ofrecer contraste. Los índices aplicados de bastón y las agujas con forma de hoja -todos rodiados- acentúan el aspecto clásico del reloj.

Y sin embargo el reloj es perfectamente actual gracias al gran indicador de reserva de marcha (de 80 horas). Esta complicación le otorga un aire moderno y vivaz, pero sin perder la elegancia. La ventana de fecha, un mal necesario, está bien tratada, con un marco también rodiado. Por último, a las tres y por encima de Rado aparece el ancla, que gira con el movimiento. No tiene mayor utilidad que la estética, y como tal está muy bien.

El Rado Coupole Classic ostenta una reserva de marcha de 80 horas gracias al calibre ETA C07.671, que no es sino el ya conocido Powermatic 80. Está basado en el 2824-2 pero con una rebaja de la frecuencia a 3 hercios y el uso de un muelle real más fino, para conseguir tantas horas de aguante. Como siempre en Rado el rotor tiene forma de ancla y está decorado con Côtes de Genève.

El reloj se ata al pulso mediante una correa de cuero de buena calidad, con un grosor adecuado y buen tacto. Se asegura gracias a un cierre plegable muy bien resuelto, distinguido y que sobre todo no abulta, que es el problema que suelen tener estos cierres.

En definitiva, el Rado Coupole Classic es un reloj redondo (en la sexta acepción del diccionario, me refiero). Se lleva perfectamente en la muñeca, es elegante, distinto a los relojes de vestir habituales y de una construcción intachable. Su precio es de 1.650 euros y estará disponible a partir de agosto. Más información en Rado.es.

 

 



En la muñeca: Bell & Ross BR 03-92 Diver

 

El Bell & Ross BR 03-92 Diver es el primer reloj de buceo de la casa con forma cuadrada,  y es todo un éxito: bien hecho, atractivo y además tiene un buen precio.

 

Estamos acostumbrados a identificar el nombre de Bell & Ross con los relojes cuadrados, inspirados en los instrumentos de vuelo o con los redondos de inspiración vintage. Tanto es así que si hablamos de relojes de buceo de la marca a aquellos que no la conozcan de cerca les puede sorprender.

Y sin embargo los relojes de buceo están entre los primeros logros de la casa. Bell & Ross se fundó en 1993 y en 1997 presentó el Hydromax, un reloj que podía descender hasta 11.100 metros de profundidad. Esto se consiguió gracias a que Bell & Ross inventó un diseño con el que la caja estaba rellena de un aceite que impedía la deformación del movimiento, que era de cuarzo.

Hidromax, Diver 300 y BR 02

En 2002 lanzó el Diver 300, que ya incluía un movimiento mecánico y en 2007 el BR 02, fácilmente identificable por su forma de tonel. Ahora lanza este BR 03-92 Diver que integra la caja cuadrada, el icono de la casa, y que es todo un acierto. Bell & Ross no se ha limitado a hacer simplemente un reloj de buceo, sino que lo homologa con la norma ISO 6425 que es la que regula los requerimientos que deben cumplir los relojes para ser considerados auténticos relojes de inmersión.

La ISO 6425 especifica que la hermeticidad debe ser como mínimo de 100 metros, pero el BR 03-92 es hermético hasta 300 metros. Para conseguirlo, y entre otras cosas, el fondo de la caja es de 2,8 mm de grosor, un milímetro más que el del anterior BR 03. El cristal de zafiro, que por supuesto tiene tratamiento antirreflejos, tiene 2,85 mm de grosor. La medida habitual suele ser de 1,5 mm.

La ISO 6425 también exige que el reloj sea antimagnético. En el caso de este diver el movimiento está alojado en una caja de hierro dulce, una solución habitual cuando no se usa el silicio y que aísla el mecanismo. El movimiento es el calibre automático Sellita SW 300, que se mueve a una frecuencia de 4 hercios y tiene una reserva de marcha de de 42 horas.

Para evitar que la corona se rompa accidentalmente, además de ser roscada lleva unos protectores atornillados a la caja. En este caso se le ha añadido unas instrucciones de cómo roscar la corona que, francamente, son innecesarias, aunque también es verdad que rompe la monotonía del acero.

Todo esto se consigue en una caja de 42 mm de lado y 12,3 de altura. Es decir, se lleva bien en la muñeca, pero tiene un peso notable porque llega hasta los 180 gramos. La caja alterna pulidos y satinados para darle más elegancia. A ello contribuyen también los tornillos frontales, que son en realidad las tuercas de sujeción de los tornillos del fondo y que están todos correctamente alineados hacia el bisel. Por supuesto el bisel es unidireccional.

La ISO 6425 también exige que el reloj sea visible en la oscuridad a 25 cm. La visibilidad en este BR 03-92 Diver es perfecta, como siempre en Bell & Ross. Para que la lectura de la hora sea instantánea los índices aplicados de los cuatro puntos cardinales son oblongos, mientras que el resto son redondos.

Así mismo la manecilla de las horas es naranja para distinguirla de la de los minutos, que es la que señala el tiempo de inmersión transcurrido. Es sólo esta última la que tiene material fosforescente, lo cual se hace extraño. Yo habría pensado que la manecilla de las horas iba a brillar en tono naranja, pero no. Es cierto que sólo nos hace falta la manecilla de minutos, pero se hace raro que la de horas no luzca en la oscuridad.

Otra de las exigencias de la norma ISO es que se pueda saber en todo momento que el reloj funciona. De ello se encarga la manecilla del segundero, que por supuesto también está impregnada de SuperLuminova en el círculo.

La verdad es que el Bell & Ross BR 03-92 Diver es fantástico. Un reloj de buceo perfectamente construido, con la máxima exigencia técnica y con una presencia distinta a lo habitual. Y gracias a sus medidas se puede llevar sin problemas cuando estemos fuera del agua. Su precio es de 3.300 euros y ya está disponible en la tienda electrónica de la marca y en los distribuidores. Más información en Bell&Ross.es.

 



Fotos en vivo y precios del Hamilton Khaki Navy Scuba Auto

 

El gusto por las piezas inspiradas en relojes de otro tiempo parece no tener fin, y más aún si son relojes de buceo. El nuevo Hamilton Khaki Navy Scuba Auto viene a reclamar su parte de pastel, presentándose como un diver atractivo tanto en su apariencia como en su precio.

 

Hamilton presentó el año pasado  los Khaki Navy Frogman -que también repasamos con fotos en vivo en este artículo-. Esos relojes estaban inspirados en los que Hamilton fabricaba para el ejército norteamericano, tanto el de tierra como el de marina. En concreto los Frogman se llaman así porque iban destinados a los del Servicio de Demolición Submarina. Los relojes integraban una especie de cierre de cantimplora para evitar el desenroscado accidental de la corona.

El Hamilton Khaki Navy Scuba Auto es un heredero de los Frogman, pero con ademanes más suaves para llegar a más muñecas. Los Frogman tenían 42 mm de diámetro, pero con el protector daba sensación de más tamaño. Además las manecillas y numerales eran muy grandes, aumentando esa impresión. No es así en este otro buceador.

El Hamilton Khaki Navy Scuba Auto tiene una caja de acero de 40 mm, con las asas contorneadas de tal manera que es difícil que el reloj quede mal incluso en las muñecas más pequeñas. Además la altura es muy contenida, así que siempre va a tener buenas relaciones con las camisas de su dueño. Las asas se prolongan hasta formar los protectores de corona, que aún así está roscada para facilitar la hermeticidad. Es de hasta 100 metros, suficiente para lo que se va a usar (salvo alguna excepción).

El bisel giratorio unidireccional también es de acero y está coronado por una superficie de aluminio anodizado. Los primeros 15 minutos están marcados en naranja, que es el color elegido para contrastar con el negro general (y es un acierto). El bisel carece de material fosforescente, sin embargo.

La esfera del Hamilton Khaki Navy Scuba Auto está lacada en negro y conserva la hora militar. Éste es un detalle que siempre añade Hamilton en la colección Khaki Field para recordar sus vínculos con el ejército. Sin embargo es la primera vez que se ve fuera de esa colección, y ciertamente queda muy bien. Los índices son grandes para que se lean bien, y tanto ellos como las manecillas están profusamente impregnados de una SuperLuminova que en la oscuridad brilla -y mucho- en azul.

El segundero es también naranja, al igual que la minutería. Recordemos que el naranja es el color del logotipo de Hamilton, así que es normal que lo use a menudo. Sus colecciones siempre están salpicadas con ese color. Por dentro se mueve el calibre H-10 que, como ya he dicho en otras ocasiones, es un ETA 2824-2 con la frecuencia rebajada de 28.000 a 21.600 alternancias a la hora para tener 80 horas de reserva de marcha. Es el conocido calibre Tissot Powermatic 80 (del que se puede ver más aquí, en su versión de silicio). En cualquier caso el  movimiento no está a la vista porque el reloj lleva un fondo ciego. Muy bien resuelto, por cierto.

Como ya he dicho antes el reloj, gracias a sus medidas, es muy fácil de llevar incluso por las mujeres. Está disponible con una correa NATO, que es la que vemos aquí con pespuntes naranjas, con un precio de 645 euros. También se puede comprar con un brazalete de acero, en cuyo caso el precio es de 695 euros.

La verdad es que son unos precios muy buenos, y se agradece especialmente el que la diferencia de precio entre la NATO y el brazalete sea de 50 euros nada más. Eso permite tener un reloj más versátil porque el brazalete siempre viste más que una correa de tela. Los relojes ya están disponibles en las tiendas. Más información en Hamilton.es.

 

 

 

 



Nuevos Certina DS Action Chronograph: fotos en vivo y precios

 

Los Certina DS Action Chronograph reeditan uno de sus grandes éxitos: los relojes automáticos de buceo con certificación ISO 6425. Vamos a ver qué ofrecen, tanto técnicamente como en precios.

 

Los nuevos Certina DS Action Chronograph tienen una historia heredada. En 2013 (si no recuerdo mal) Certina lanzó los DS Action Diver Automatic y Chronograph, que se convirtieron en un éxito inmediato y duradero hasta hoy día. Ambos cumplían con la normativa ISO 6425. Esta certificación es notoriamente exigente, y con razón: está pensada para salvar vidas, ya que los relojes de inmersión son instrumentos pensados para garantizar la seguridad de los buceadores.

Creo que lo mejor es ver en detalle las pruebas a las que se ha de someter un reloj para obtener la certificación, que además se debe realizar en cada reloj de manera individual, no en grupo.

 PRUEBA DE MAGNETISMO:
3 exposiciones a un campo magnético de 4.800 A/m. El reloj debe mantenerse en +-30 seg/día sobre la precisión inicial. 

– PRUEBA DE GOLPES:
Dos golpes con un martillo de plástico duro  de 3 kg montado en un péndulo con una velocidad de impacto de 4,43 m/seg (equivale a una caída de 1 m — mgh=mv2/2). La primera de canto a las 9, y la segunda plano sobre el cristal. El reloj debe mantenerse en +-60 seg/día sobre la precisión inicial. 

– PRUEBA QUÍMICA 1:
El reloj se sumerge en una solución de cloruro sódico (agua salada) de 30 gr/l durante 24 horas. El reloj debe mantener sus cualidades de resistencia a la corrosión.

– PRUEBA QUÍMICA 2:
El reloj se sumerge en agua a 30 cm de profundidad (0,3 bares) entre 18 – 25º C durante 50 horas. El reloj debe mantener su mecanismo en correcto funcionamiento.

– PRUEBA DE GOLPE TÉRMICO:
El reloj se sumerge en agua a 30 cm de profundidad (0,3 bares) a 40ºC durante 10 minutos. A continuación pasa a agua a 5º C durante 10 minutos, y de nuevo a 40º C otros 10 minutos. (Las transiciones serán menores de 1 minuto). El reloj no debe tener filtraciones de agua.

– PRUEBA DE LA CORONA:
El reloj es sometido a una presión un 25% mayor que la máxima indicada (nominal). Se aplica sobre la corona una fuerza de 5 Newton en sentido perpendicular al giro. (Se entiende aplicado a todas las coronas y pulsadores). El reloj no debe tener filtraciones de agua.

– PRUEBA DE PRESIÓN:
El reloj se somete a una presión de P=(L+1/4L)/10 bares, siendo L la máxima indicada (nominal) (es decir, un 25% superior pero en agua estática). Dicha presión se consigue en menos de 1 minuto y se mantiene durante 2 horas. Luego se reduce a 0,3 bares en menos de 1 minuto y se mantiene durante 1 hora más. El reloj no debe tener filtraciones de agua.

– PRUEBA DE FILTRACIONES:
Se realiza antes y después de cada prueba de filtración. El reloj se calienta sobre una placa metálica a 40-45º C durante 10 minutos y se coloca una gota de agua entre 18-25º C durante 1 minuto sobre el cristal. El reloj no debe mostrar trazas de condensación.

– PRUEBA DE PRECISIÓN:
Después de las pruebas anteriores, el reloj debe de mantenerse en +-30 seg/día sobre la precisión inicial. 

– PRUEBA DE LA CORREA:
El reloj se somete a una fuerza aplicada en direcciones opuestas sobre los pasadores de la correa de 200 Newton. (Unos 20 Kg)
El reloj no debe sufrir ningún daño aparente en los puntos de fijación.

– PRESELECCIÓN DE TIEMPO:
Presencia de dispositivo de preselección de tiempo protegido contra la manipulación accidental o incorrecta. En caso de ser un bisel giratorio debe tener una escala ascendente  de 60 minutos alineada con las marcas del dial y los índices de 5 minutos deben estar claramente destacados.

– VISIBILIDAD:
A una distancia de 25 cm en la oscuridad, deben de ser plenamente apreciables:
– Las agujas de horas y minutos claramente diferenciadas.
– El tiempo transcurrido del dispositivo de preselección.
– Indicador de funcionamiento (normalmente el segundero).

– MARCAS:
Deben de distinguirse de los relojes que no han pasado las pruebas, teniendo marcadas las palabras DIVER´S WATCH L M, o DIVER´S L M, siendo L la profundidad máxima garantizada por el fabricante. La marca puede estar en la esfera, parte trasera, o en cualquier otra parte visible.

Estas pruebas significan desplazar cada reloj terminado al laboratorio correspondiente para después volver a traerlo a la fábrica. Parece una nadería, pero la repercusión es notable. Normalmente las pruebas de estanqueidad se hacen en la propia fábrica, metiendo los relojes en tanques de como mínimo 5 relojes. Hacerlo de uno en uno multiplica el tiempo empleado, que además hay que pagar a un organismo externo. Esto, que en un reloj de buceo de lujo -cuyo precio se cuenta en miles de euros- no es tan trascendente, tiene un impacto mucho mayor en un reloj que pretende mantener sus precios muy por debajo de los 1.500 euros. De ahí el mérito de los Certina DS Action Chronograph.

Al contrario que sus antecesores, estos relojes presenta un aspecto mucho más musculado, con una caja de 45,7 mm diámetro. El bisel de aluminio anodizado participa del aspecto sólido de la caja y resulta fácil de girar gracias a sus dientes anchos, pero es firme en cada clic para transmitir una sensación de seguridad muy satisfactoria. Los pulsadores están roscados y tienen protectores revestidos de PVD negro.

La esfera recurre nuevamente al azul y al negro. El azul tiene más vocación de hacerse notar que de pasar desapercibido, gracias a ese tono eléctrico que resulta aún más vivo cuando le da la luz directa. El negro por su parte es mucho más discreto, a pesar de sus acentos verdes.

Los índices son grandes, lo mismo que las manecillas, y están plenamente recubiertos de SuperLuminova. La visibilidad bajo el mar está garantizada. Y por tanto también lo está cuando la casa está a oscuras, que es la situación en que con más frecuencia se va a necesitar sus propiedades fosforescentes. Como reloj de inmersión el Certina no necesita de ventana de fecha, pero la casa lo ha añadido por cuestiones comerciales, ya que es la complicación más demandada.

En la sala de máquinas tenemos el confiable calibre ETA C01.211 automático, un movimiento más que probado y que ya explicamos con detenimiento en los DS Eagle Chronograph. Se mueve a 4 hercios (es decir, 28.800 alternancias a la hora) y guarda energía como para mantenerse durante 45 horas sin necesitar el cariño de su dueño. El calibre está tapado por un fondo ciego en el que se ha tallado la tortuga que identifica a Certina.

Por último, los  Certina DS Action Chronograph pueden adquirirse con una correa de caucho -por ahora sólo para la versión con esfera negra- o con un brazalete de acero que consigue reforzar el aspecto de dureza y resistencia que ya tiene la caja. Además añade un extensor del cierre plegable -también muy notorio- para poder adaptarlo mejor cuando se pone por encima del traje de buzo. O simplemente sobre la muñeca desnuda de cada día.

A decir verdad Certina está derivando cada vez más hacia los relojes de cuarzo, pero el aprecio de los aficionados le ha venido -históricamente y estos últimos años- de sus relojes mecánicos. Tanto los diver que ya hemos dicho como los DS y DS 1 siempre han gozado del aplauso general por ser relojes bien hechos y a muy buen precio. Afortunadamente esto último se mantiene: los Certina DS Action Chronograph tienen un precio de 1.170 euros. Si se adquiere la versión con caucho el precio es de 1.140 euros. No creo que se pueda tener tanto por ese dinero. Se agradece por tanto volver a contar con una oferta atractiva, a la que esperemos le sigan otras con calibres mecánicos. Más información en Certina.es.

 



Fotos en vivo y precios de los nuevos Bell & Ross Vintage Garde-Côtes

 

 

En este año en el que muchas marcas han limitado sus lanzamientos para capear mejor la crisis, Bell & Ross ha seguido con su prolífica actividad relojera. Hoy traemos los Vintage Garde-Côtes, dos relojes que en principio y por su temática iba a tener una distribución reducida, pero que la marca ha decidido dar el mismo rango que a los demás modelos.

 

Bell & Ross cubre todo el abanico militar, con numerosos relojes relacionados con la infantería (como estos Desert Type). Pero donde más se ha fijado siempre ha sido en la aviación, de los que en Horas y Minutos hemos visto unos cuantos ejemplos ya. Por citar algunos, el BR 03 94 RafaleO también el WW 1 Guynemer, de la I Guerra Mundial. Incluso una edición dedicada a nuestra Patrulla Papea. También ha homenajeado a las tropas aeronavales con los Vintage BR Aéronavale.

Los Vintage Garde-Côtes están también inspirados en un cuerpo oficial del Estado, con el nombre genérico de “Guardacostas”. Pertenecen a las fuerzas armadas o los cuerpos policiales o son puramente civiles, porque en esto cada país sigue su propio criterio. En realidad la Guardia Costera abarca todo lo que tiene que ver con la vigilancia del perímetro marítimo de cada país. Eso incluye la primera línea de defensa del territorio, la persecución de delitos como el contrabando y el rescate.

En España la labor de rescate la llevaba a cabo desde 1880 el cuerpo de voluntarios de la Sociedad Española de Salvamento de Naúfragos, y a partir de la firma en 1985 del Convenio Internacional Sobre Búsqueda y Salvamento Marítimos pasó a coordinar todas las partes implicadas en estas labores (tanto civiles como militares), y a llamarse Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (comúnmente conocida como Salvamento Marítimo). Es en esta parte tan importante de las labores costeras en las que se ha fijado Bell & Ross para crear los Vintage Garde-Côtes.

Algo que tienen en común en todo el mundo las fuerzas de rescate marítimo es el color naranja. Cualquiera que haya visto -es decir, todos nosotros- las desafortunadas y desdichadamente inacabables noticias sobre rescate de inmigrantes, comprenderá rápidamente el por qué del color: destaca sobremanera sobre los infinitos tonos que puede tener el mar, desde el azul brillante al gris oscuro. Por eso es el color dominante en estos relojes.

Bell & Ross ha combinado el naranja con el gris, que es un color habitual de la marina militar (en España Salvamento Marítimo es todo naranja, si acaso mezclado con blanco). Así se ve en la foto superior, en la que un buzo -de naranja- sale del helicóptero pintado en gris. Para aquellos que les interese, la nave es la versión naval del Airbus AS565 MBe. Es un helicóptero utilizado para la guerra de superficie porque puede localizar objetivos más allá del horizonte, y además está pensado para operar en cualquier condición climática. Estas dos características lo hacen ideal para la búsqueda de desaparecidos en el agua.

Los Vintage Garde-Côtes derivan de los  Vintage BR V2-92 (la versión de tres agujas) y BR V2-94 (cronógrafo). Ya hablé de manera extensa sobre las nuevas versiones Vintage en este artículo, así tan sólo voy a resumir aquí los datos principales: ambas cajas tienen 41 mm de diámetro, lo que las hace aptas para prácticamente todas las muñecas. Aunque la marca no da el dato exacto, la altura del reloj no es en absoluto excesiva, por lo que es fácil domarlos en la muñeca. El cristal, a pesar de su forma tan retro, es de zafiro y no de Hesalite.

El V2-92 tiene un bisel de aluminio anodizado bidireccional, que puede servir perfectamente en las misiones de rescate para medir tiempos. En la versión cronógrafo el taquímetro se ha sustituido por un pulsómetro. Tiene todo el sentido, ya que se va a rescatar a personas que normalmente requieren atención clínica inmediata.

La esfera está bordeada por una escala de minutos en naranja, con subdivisiones en cada minuto en la versión cronógrafo para una medida más exacta de los tiempos cortos. Los acentos naranjas se repiten en las manecillas: en el segundero del tres agujas y en las del cronógrafo. El contraste es notable, y me hace pensar por cierto lo bien que quedarían estos relojes con una esfera color antracita.

Otro de los elementos comunes a todos los servicios de guardacostas es el escudo: en todas partes del mundo utilizan un ancla (parece mentira que esta colaboración no se le haya ocurrido a Ulysse-Nardin, ¿verdad?). Es el emblema que Bell & Ross ha grabado elegantemente en el zafiro posterior, que permite ver los movimientos automáticos usados. Como es costumbre, el tres agujas lleva un Sellita SW 300 y el cronógrafo un ETA 2894-2.

Los Vintage Garde-Côtes pueden llevar tanto una correa de caucho gris como un brazalete metálico. Mientras que la correa de caucho es demasiado espartana (no es el gris un color que invite a mucho, sobre todo si es plano), el brazalete está muy bien resuelto y le da mucha presencia al reloj.

Afortunadamente para la vida comercial de los relojes no hay ninguna marca en la caja o en la esfera que haga referencia a los guardacostas, por lo que el reloj puede gustar a cualquiera que se sienta atraído por su estética. Los precios de los Vintage Garde-Côtes son: BR V2-92 con correa de caucho, 2.600 euros. Si preferimos la versión con brazalete, el precio es de 2.900 euros. El cronógrafo tiene un precio de 3.900 euros en su versión de caucho, mientras que si queremos el BR V2-94 con brazalete el precio es de 4.200 euros. Los relojes estarán pronto disponibles en el e-boutique de la marca y en los puntos de venta autorizados. Más información en Bell&Ross.es.

 

 

 



Breguet Reine de Naples Mini: fotos en vivo y precios

 

En Baselworld 2017 Breguet presentó nada menos que seis iteraciones de su reloj de mujer más deseado, en su versión pequeña: el Reine de Naples Mini, del que vamos a ver tres ejemplos.

 

UN POCO DE HISTORIA

El 8 de junio de 1810, tal como consta en los registros de Abraham Louis Breguet, Caroline Murat (reina de Nápoles y hermana de Napoleón Bonaparte) encargó a Breguet que fabricara dos relojes inusuales: un reloj de carruaje gran complicación por la suma de 100 luises, “así como un reloj de repetición para brazalete, por el que cobraremos 5.000 francos”. Este sorprendente pedido vuelve a aparecer en el registro de la Manufactura, que recoge con detalle la identidad de cada reloj y un completo resumen de cada paso de su fabricación.

Caroline Bonaparte Murat

El pedido de la Reina de Nápoles, que sería el reloj de Breguet número 2639, tenía el singular nombre de “repetidor de forma oblonga para un brazalete”. Tenía un “escape libre” y un termómetro. Su fabricación necesitó de 17 personas que realizaron 34 labores diferentes. A principios de diciembre de 1811 el reloj parecía estar listo y se creó una factura por 4.800 francos. Sin embargo el sistema de minutos hubo de ser cambiado y la esfera guilloché sustituida (a petición de la reina, se supone). Ocupó su lugar otra de plata con guilloché y numerales arábigos. El reloj se completó el 21 de diciembre de 1812.

Registro del pedido de la Reina de Nápoles en el libro de Breguet

Treinta y siete años después, el 8 de marzo de 1849, la Condesa Rasponi (“con residencia en el número 63 de la Rue d’Anjou de París”) llevó su reloj a reparar al taller de Breguet. Quedó registrado como “un reloj repetidor muy fino con número 2639, esfera de plata, numerales arábigos, termómetro y ajuste horario por fuera de la esfera; dicho reloj se sujeta en un brazalete de malla de hilos de oro entrelazada, una llave simple de oro y otro brazalete de oro similar, en una caja de piel de becerro roja”. En realidad la Condesa Rasponi era Louise Murat, cuarta y última hija de Joachim and Caroline Murat, que se había casado con el Conde de Rasponi en 1825.

Louise Murat, futura condesa de Rasponi, a los 6 años (retratada en 1811 por Benjamin Rolland)

El 27 de marzo de 1849 el reloj volvió a manos de su dueña. La reparación, que costó 80 francos, quedó registrada en estos términos: “hemos repulido los pivotes, reajustado el termómetro, restaurada la función de repetición, restaurado la esfera, inspeccionado y limpiado cada una de las piezas del reloj y las hemos regulado”. En 19 días, no está nada mal para un reloj tan complicado. Ahora envías el reloj al servicio técnico oficial de cualquier marca sólo para cambiar el aceite y de un mes no baja.

Apertura del parte de reparación en el atelier de Breguet

En agosto de 1855 la condesa volvió a Breguet, esta vez para comprar dos llaves: una llave macho para dar cuerda y una hembra para ajustar la hora. Esta mención, que añade que el reloj tiene una caja de oro decorada con guilloché y “un gran anillo de oro quebrado” es la última huella que se tiene en Breguet del reloj. A partir de ese momento desapareció y hasta hoy no se ha sabido de él, lo que es una auténtica pena. Pero los datos son suficientes como para recrearlo, y así ha hecho Breguet.

Los Reine de Naples Mini (y los de mayor tamaño, claro) mantienen la forma del reloj original, tan única, y en estas nuevas versiones recuperan los numerales arábigos en configuración decreciente/creciente (si los miramos a partir de y hasta las 12 horas). La caja tiene un tamaño de 33 x 24,5 mm, de oro blanco u oro rosa.

Su esfera de nácar y su disco horario descentrado a las 6 h siguen siendo los distintivos principales de esta pieza. Como siempre en la manufactura, el número de fabricación aparece siempre en la esfera, en este caso en la parte superior del disco horario. Las seis referencias que han sido reveladas este año retoman el código estético de la colección Reine de Naples con el asa «bola» situada a las 6 h  así como con una corona de remontuar rematada con un diamante de talla briolette a las 4 h. El bisel, realce y cierre en oro están engastados con diamantes de talla brillante. También aparece un brillante a las 6 horas en la versión con esfera de madreperla de Tahití.

Todos los relojes femeninos de Breguet están equipados exclusivamente con movimientos mecánicos de carga automática. El nuevo Reine de Naples Mini alberga un calibre 586/1 con espiral de silicio. Presenta una reserva de marcha de 38 horas y oscila a una frecuencia de 3,5 Hz. Además está ajustado en 6 posiciones, algo muy poco habitual en un reloj de mujer.

Afortunadamente el calibre es visible gracias al zafiro posterior, que permite admirar el trabajo de decoración de la masa oscilante con un motivo de grano de cebada francamente elegante. Los puentes están decorados a mano con Côtes de Genéve.

Los precios lógicamente varían según el modelo, pero de los que hemos visto aquí sabemos que el Reine de Naples Mini con caja de oro rosa, correa de raso negra y hebilla de oro tiene un precio de 34.400 euros. La versión de oro blanco y correa burdeos cuesta 35.400 euros. Por último la versión con pulsera barbada tiene un precio de 58.600 euros. Los relojes ya se pueden encargar en los puntos de venta. Más información en Breguet.es.

 



En la muñeca: Hublot Classic Fusion Italia Independent

 

Esto sí que es afortunado: si es difícil atrapar un Hublot porque son visto y no visto, mucho más complicado es echarle mano a una serie limitada. Esta vez ha habido suerte y he podido disfrutar de cuatro Hublot Classic Fusion Italia Independent. Vamos a verlos más de cerca.

 

Los Hublot Classic Fusion Italia Independent son el fruto de la colaboración entre la manufactura y Lapo Elkann. Lapo Edovard Elkann, de 40 años, es el nieto de Gianni Agnelli, el casi mítico propietario y director general de Fiat. Lapo trabajó en la empresa de su abuelo, pero su vida se ha visto reflejada en los periódicos más por sus escándalos que por su trabajo, y al final dejó Fiat para aventurarse por otros derroteros.

En 2008 fundó Italia Independent S.p.A., dedicada a la venta de gafas de sol. Lo más destacado de sus gafas es el uso de materiales innovadores, lo que sin duda despertó el interés de Hublot. Recordemos que el nombre de estos relojes es Classic Fusion Italia Independent, y es que Hublot siempre ha destacado su preferencia por la fusión de modas, de estilos y, sobre todo, de materiales. Así que era cuestión de tiempo que la marca del código Morse K (raya punto raya) se entendieran. La primera colaboración de Hublot y Lapo tuvo lugar en 2014.

El logotipo de Italia Independent, grabado sobre el zafiro del reloj

La especialidad de Lapo Elkann es el marketing. De hecho en Fiat coordinaba el marketing de los Fiat Punto y Fiat 500, así que ha tenido libertad absoluta para crear estos Classic Fusion Italia Independent. Lapo ha querido seguir el espíritu ecléctico y atrevido de Hublot y ha buscado la fusión de materiales, algo que como ya he dicho le viene de sí. De este modo, para las cajas de los distintos modelos de la colección ha utilizado titanio pulido y satinado, cerámica y King Gold, el oro de Hublot.

Classic Fusion Italia Independent Pieds-de-Poule King Gold

Classic Fusion Italia Independent Prince de Galles Ceramic

Classic Fusion Italia Independent Pieds-de-Poule Titanium

Classic Fusion Italia Independent Tartan Ceramic

Pero para decorar los relojes Lapo fue más allá: se puso en contacto con la Sartoria Rubinacci, el epítome de la elegancia italiana. La elección de la Sastería Rubinacci no fue fruto del azar: desde 1932 tres generaciones de Rubinacci se han relevado a la cabeza de esta institución del buen gusto y la elegancia masculina: Gennaro, el abuelo fundador; Mariano, el padre, que actualmente dirige la firma napolitana; y, por supuesto, Luca, uno de los hombres más fotografiados del planeta gracias a su estilo único, y que además es el director de la boutique de Milán. Entre los tres han vestido al Duque de Kent o al cantante Bryan Ferry, pasando, naturalmente, por la familia Agnelli.

En sus archivos la casa Rubinacci posee la colección más hermosa que existe de telas antiguas. Ahí, entre los 60.000 m2 de preciosas patas de gallo, tweeds y terciopelos de todo tipo, Hublot y Lapo Elkann encontraron una colección de tartanes –tejidos de lana con cuadros de colores– que datan de los años 70, y a los que han dado una segunda vida integrándolos en la versión cronógrafo del Classic Fusion Italia Independent.

En la parte que corresponde exclusivamente a Hublot, los relojes son los ya conocidos Classic Fusion Chronograph (como el que vimos aquí). Eso significa una ca de 45 mm de diámetro sobre la que se asienta un bisel satinado, debajo del cual sobresalen -a izquierda y derecha- las ya conocidas “bisagras”. La corona lleva el logotipo de la casa grabado y está flanqueada por los pulsadores del cronógrafo, con buen tamaño y de tacto agradable.

La caja es hermética sólo hasta 50 metros, pero en este caso es más que suficiente. No concibo a nadie con un reloj así que quiera meterse en el agua con él para arruinar la tela de la correa. En la parte trasera un cristal de zafiro permite ver el calibre HUB1143.

En realidad el HUB1143 es el calibre automático Sellita SW300 al que se le ha acoplado el módulo cronógrafo de Dubois Depraz, una combinación muy habitual (y más aún con el ETA 2892). El movimiento sólo tiene 25,60 mm de diámetro y por eso se ve tan pequeño en el reloj. Tiene 42 horas de reserva de marcha, cambio rápido de fecha y parada de segundero. En cuanto al cronógrafo sólo mide los segundos y 30 minutos, ya que la subesfera a las tres es para el pequeño segundero.

Aunque la caja tiene 13,05 mm de altura el reloj está muy bien equilibrado, y parece más pequeño de lo que en realidad es. Se ata a la muñeca con una correa de caucho hipoalergénica con un cierre plegable muy conseguido para transmitir la idea estética de Hublot.

A mí los relojes me han encantado, la verdad. Y me parece encomiable el deseo de Hublot de ir más allá, de ofrecer algo distinto. Si cada vez queremos que lo que ahora se llama “la experiencia de usuario” sea lo más personal posible, estos Classic Fusion Italia Independent cumplen el objetivo a la perfección.  No son relojes para todo el mundo, de acuerdo, pero quedan muy bien en la muñeca y son elegantes, mucho más de lo que las fotografías atestiguan.

Y son aún más personales porque son una edición limitada.  El reloj de titanio está limitado a 100 unidades, con un precio de 15.400 euros. La versión en cerámica y tartán está limitada a 50 unidades, y tiene un precio de 16.500 euros, mientras que la versión Príncipe de Gales está limitada a 100 unidades, con el mismo precio.

Por último, la versión en King Gold y Prínciple de Gales está limitada a 50 unidades, con un precio de 35.850 euros. La colección completa incluye dos relojes más, en oro y en titanio, que desafortunadamente no he podido fotografiar. Los he incluido en una foto de stock de la marca. Sus precios son los mismos que las versiones que hemos visto aquí. Más información en Hublot.es

 



En la muñeca: Glashütte Original Senator Chronograph Panorama Date

 

Entre las novedades que ha ofrecido la manufactura germana en Baselworld 2017, el nuevo Glashütte Original Senator Chronograph Panorama Date es, sin duda, la estrella. Vamos a verla en vivo y con precios.

 

Ya sé que decir “es la estrella” es una afirmación muy atrevida sabiendo que, como adelantamos en su momento, Glashütte Original ha presentado también un calendario perpetuo en su nueva colección Excellence. Pero es que el nuevo Senator Chronograph Panorama Date es sencillamente arrebatador. No sólo lo tiene todo técnicamente, es que su presencia enamora de manera instantánea.

Ocurre una cosa muy curiosa con Glashütte Original: todo el mundo alabamos sus piezas de inspiración más clásica porque son un canto a la alta relojería, al gusto por lo tradicional y por los acabados exquisitos. Eso es lo que ocurrió cuando se lanzó el primer Senator Chronograph Panorama Date en 2014, que es el que aparece a la izquierda en la foto superior.

GO tenía motivos para crear un reloj así, porque nada menos que integraba un calibre cronógrafo flyback y además automático. Un movimiento de ese calado requiere de las mejores artes de una manufactura porque, aunque es la complicación más ubicua por culpa de los movimientos de cuarzo, el cronógrafo es sin embargo una de las altas, altas complicaciones, y más aún siendo automático. De ahí que el traje del primer miembro de esta rama Senator tuviera las hechuras que recuerdan a los cronómetros marinos.

Pero resulta que ahora la casa sajona lanza una versión en negro mucho menos clásica, y nos entusiasma a todos. ¡Y no es la primera vez que ocurre! En enero del 2016 hablé de los Senator Observer (aquí) y ocurría lo mismo: la versión en negro te hacía chiribitas los ojos de lo bonita que es. A mayor abundamiento, dos meses después GO presentaba el reloj Excellence con el nuevo calibre 36 y, de nuevo, era la versión con esfera negra la que atrapaba más miradas y comentarios.

¿A qué se debe? Si lo supiera ya tendría mi consultora para asesorar casas relojeras. Seguro pagarían muy bien por saber qué es lo que mejor les va a funcionar. Pero lo único que sé es que el Senator Chronograph Panorama Date, comparado o no con su hermano mayor, exuda alta relojería y artes de seducción a partes iguales. Y no es difícil entender por qué.

La caja tiene 42 mm de diámetro y mezcla muy bien el satinado con el pulido, porque es inherente a Glashütte Original hacer relojes elegantes. La altura es de 14,6 mm. Es, en efecto, una pieza notable en la muñeca. ¿Es un problema? En mi opinión sería un problema si fuera delgado, porque no cuadraría con la potencia de su porte. Está claro: no se lleva bien con los puños de las camisas, pero es que ni le interesa al reloj ser delgado, ni a su dueño que lo sea, ni le quedaría bien a ninguno de los dos. El Senator Chronograph Panorama Date está hecho para que se vea, punto.

Al tener un bisel tan pequeño se le da más protagonismo a la esfera, que es el tour de force del reloj. El dial lacado en negro zaíno está surcada por índices horarios, salvo a las 12 y a las 6 que han mantenido los caracteres romanos, lo único que recuerda al primer modelo lanzado. Las manecillas también han variado y ahora son de tipo Alpha, más dinámicas.

Y claro, lo que más llama la atención, lo que sin duda alguna define al reloj nada más verlo, es el baño de SuperLuminova con que han sido tratados los índices, numerales y manecillas (incluida la de la trotadora del cronógrafo). El tinte es tan potente que prácticamente brilla a la luz del día. Y con exactamente 5 segundos de linterna del móvil ya brilla como se ve aquí:

Un azul precioso, ¿verdad? La esfera presenta tres registros, dos más grandes (minutos del cronógrafo a las 3, pequeño segundero a las 9) y uno más pequeño para las 12 horas. Este menor tamaño sirve de contrapeso a las Fecha Panorama, marca de la casa. El conjunto resulta perfectamente equilibrado. Un pequeño detalle más: en la subesfera del pequeño segundero se ha incluido una indicación de reserva de marcha. Es discreta pero muy clara, y se integra perfectamente en la esfera para dar la información cuando se la necesite sin robar protagonismo al conjunto.

Y qué decir del movimiento. El 37-01 es un cronógrafo flyback automático con rueda de pilares y embrague vertical, que convierte las pulsaciones de los botones en un placer. Y es otro ejemplo más de la casa de cómo hacer un calibre según los cánones sajones: platina de tres cuartos, tornillos pulidos y azulados (ya vimos cómo se hace en la segunda parte del reportaje sobre la visita a la manufactura), rubíes vistos sobre chatones pulidos y ajuste por cuello de cisne.

La decoración incluye nervaduras Glashütte, bordes achaflanados y pulidos, acaracolado en la platina y un rotor también con nervaduras y un contrapeso de oro de 21 quilates. Por supuesto incluye las dos Gs, que simbolizan la mirada al pasado y al futuro a la vez (y que para mi gusto deberían ser al menos más pequeñas). El volante se mueve a 4 hercios y tiene 70 horas de reserva de marcha. Es todo visible a través del zafiro posterior. La caja, por cierto, es hermética hasta los 100 metros.

Todo el estilazo que se adivina cuando se ve el reloj queda corroborado cuando se ata a la muñeca, que es donde de verdad florece este Senator Chronograph Panorama Date. Imanta la mirada y da mucho que hablar en cuanto aparece. Glashütte Original lo lanza con correa de caucho, de piel o con brazalete de acero. El precio es de 13.500 euros para la versión con correa y de 15.000 euros con el brazalete. Quien quiera buscar varios modelos donde elegir va a tenerlo difícil, porque este reloj se lanza al mercado con unos argumentos que son muy difíciles de igualar y mucho menos superar. Ya se puede reservar en la boutique de la casa en Madrid. Más información en la recién renovada web de la casa, GlashütteOriginal.com.



Los nuevos Bulgari Octo Roma, con fotos en vivo y precios

 

Los Bulgari Octo Roma se han presentado este año como una variación más fácilmente llevable del Octo, el gran reloj masculino de la casa. Vamos a a ver las variaciones y lo bien que quedan en la muñeca.

 

La línea Octo apareció en 2012 y, como contaba cuando se presentó el repetición de minutos (aquí), su forma se inspira en el encofrado de la Basílica de Majencio, en el Foro Romano. La mezcla de líneas rectas y curvas otorgan al Octo una presencia única, absolutamente reconocible y muy elegante. De esta manera Bulgari consiguió uno de los objetivos más preciados: conseguir destacar sin perder la elegancia de un reloj de vestir.

Por otro lado, Roma tiene un significado especial para la casa: no sólo es la ciudad de fundación (en 1884) es, si nos ceñimos a los relojes, el origen de una de las colecciones más exitosas de la casa: la  Bvlgari Bvlgari. Pero es una colección muy de su tiempo y no a todo el mundo -si hablamos de clientes masculinos- le acaba de gustar.

Es verdad que también están los Diagono (como estos que vimos aquí),  pero su aspecto más deportivo los aparta de los ambientes serios. Por otro lado Bulgari es Bulgari y si llevas algo de la casa se tiene que notar, aunque sea en los parámetros del vestir formal. Por eso el Octo es un producto tan brillante: combina excelencia mecánica con elegancia y con una afirmación de estilo.

Ahora bien: aunque los Octo tienen un diámetro de 41 mm, su apariencia se hace demasiado sólida en algunas muñecas. Por eso aparecen estos Bulgari Octo Roma, que han suavizado su perfil para hacerlo más ponible. Creo que lo mejor es ver juntas las dos versiones para apreciar las diferencias.

Bulgari Octo

Bulgari Octo Roma

¿A que así se aprecia mejor? Básicamente lo que estamos viendo es una estructura mucho más ligera que la del Octo ya conocido. Aunque sigue habiendo numerosas líneas rectas (58 facetas, de hecho), el reloj parece ahora más redondo. El trabajo de adelgazamiento se ha centrado en las cuatro esquinas: han desaparecido esas, digamos, hombreras que le daban un aire más rocoso. Las asas también se han estilizado y han reducido su ancho. Sin embargo la caja sigue manteniendo los 41 mm de diámetro anteriores.

Aunque la casa no especifica la altura, el Bulgari Octo Roma es un reloj desde luego delgado que no tiene ningún problema en darle palique a los puños de las camisas. Hay un atractivo juego de superficies pulidas y satinadas -particularmente el bisel-, rematado por una elaborada corona con una inserción en cerámica negra. Aunque en la página web de la casa se dice que la estanqueidad es de 100 metros, en realidad es de sólo 50. No es el primer reloj en el que piensas cuando buscas un compañero de piscina, así que no es una falta grave.

El Bulgari Octo Roma se ofrece en acero, oro rosa o bicolor. Los colores de esfera disponibles son el negro, blanco y un precioso marrón que según le dé la luz desprende matices incluso burdeos. Éste es el único color -cuando menos por ahora- que está disponible para combinarlo con la caja de acero o con la de oro (que es la que mejor le queda, sin duda).

Es interesante la versión bicolor porque le da un toque de lujo a la versión de esfera blanca pero sin tener que pagar todo el precio de la caja de oro. Sólo el anillo bajo el bisel es de oro, lo justo para elevarlo de nivel sin las implicaciones de un reloj totalmente de oro. Las manecillas y los índices aplicados también lo son, al igual que la corona. Debo reconocer que al principio no reparé demasiado en él, seguramente porque tengo cierto desapego al bicolor. Pero una vez que te lo pones y te lo ves puesto el reloj te dice mucho más de lo que pensaba al principio.

En todas las versiones los índices tienen una estructura también facetada muy elegante. La parte superior está satinada, reforzando la sensación de lujo que todo el conjunto transmite. Las proporciones con respecto al Octo estándar han variado muy ligeramente. La configuración de la esfera es en realidad sobria, lo que es una buena idea: todo lo llamativo va en la caja, así que la misión de la esfera es ser el contrapunto elegante. Y por cierto con excelente lectura.

El Bulgari Octo Roma integra un calibre de manufactura. Es el BVL 191 Solotempo, un movimiento automático que se mueve a 4 hercios y aguanta 42 horas sin necesitar recarga. Está decorado con Côtes de Genève en el rotor y los puentes, bordes achaflanados y acaracolado en la platina.

A decir verdad el diámetro del movimiento, 25,60 mm, es demasiado pequeño para la caja en la que se aloja y por tanto se ve mucho metal. Pero en este caso no le queda mal, porque está a tono con la presencia sólida del reloj.

Con las nuevas medidas el reloj se lleva muy bien en la muñeca. Ya lo hacía antes, y ahora aún más. En verdad es uno de los relojes de hombre más atractivos del mercado, aunque sin duda habrá quien prefiera otras formas más conservadoras. Los precios varían según el modelo, pero no demasiado. Si escogemos la versión de acero con correa de aligátor, el precio es de 5.800 euros. Si preferimos la versión con brazalete de acero (que a mí me gusta mucho), el precio es de 6.380 euros. Es sorprendente una variación tan escasa de precio de la piel al brazalete. Normalmente el salto es mucho más notable.

La versión bicolor tiene un precio de 6.950 euros y, si nos decidimos por la versión de oro, el precio pasa a 18.300 euros. Basta mirar por ahí para darse cuenta de que el Bulgari Octo Roma no sólo es un reloj fantástico; es que también tiene unos precios muy competitivos. Más información en Bulgari.es.

 

 



Nuevo H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel: fotos en vivo y precio

 

El nuevo H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel recoge lo mejor de la casa (su calendario perpetuo y las esferas fumé) y lo presenta en una versión más asequible y fácil de llevar en el día a día.

 

A menudo hago referencia a la charla que tuve con el Director General de H. Moser & Cie., Eduard Meylan, en el Salon QP de 2014. Y lo hago porque es un ejemplo de lo que debe ser un directivo que se ofrece a dar una entrevista: se puso a hablar claramente de lo que es en realidad un negocio, aunque sea dentro del venerable mundo de la relojería.

Pero además demuestra que la estrategia de la casa está muy bien definida (aunque la verdad es que eso suele ocurrir en casi todas). Entonces me dijo que en 2016 lanzarían una nueva línea menos elitista y más sexi. En realidad la línea Pioneer apareció justo un año después, en la nueva edición del Salon QP. Es éste de aquí abajo, con caja en oro rosa y Pioneer Centre Seconds como nombre.

Se ve claramente cómo ha cambiado la esfera, que se vuelve más deportiva sin dejar atrás su esencia de reloj de vestir elegante. Sin embargo el Pionner Centre Seconds se lanzó en oro, lo que le alejó del concepto “menos elitista”. Más aún, se hacía un poco raro verlo con una correa de caucho. Ahora los nuevos modelos en acero vienen a poner las cosas donde deberían estar. En marzo se anunció el Pioneer Centre Seconds con un precio de 11.350 euros y ahora tenemos el H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel.

El uso del acero, seamos sinceros, es lo único que acerca los precios a un público menos selectivo. No hay oro barato, y no hay (salvo muy escasas excepciones) chapado en oro realmente elegante. Por otro lado en general no se puede considerar el acero como lo más refinado, pero es que ese departamento lo tiene cubierto (y con honores) la esfera fumé del H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel.

La caja tiene un diámetro de 42,8 mm y una altura de 11,3. No es, desde luego, un reloj pensado para estar escondido dentro del puño de la camisa. Más bien es una afirmación de estar al tanto de lo que es la alta relojería pero sin necesitar metales preciosos para dejar claro tu punto de vista. La corona está roscada; aparte de que le da más rigidez ayuda a conseguir una hermeticidad hasta 120 metros, algo no muy visto en relojes de este tipo. Por eso Moser afirma que los Pioneer son sus relojes deportivos.

El H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel está pensado para -por fin- poder llevar un calendario perpetuo todos los días. El mecanismo del calendario perpetuo de Moser es desde luego uno de los mejores y -sin duda alguna- más singulares del mercado. Lo mejor para saber cómo funciona es ver el vídeo que hice hace tres años con el Endeavour Perpetual Calendar (aquí).

Detalle de la estrella que señala los años bisiestos

Otra de las ventajas del calendario perpetuo es su discreción en la muñeca: salvo que lo conozcas pasa desapercibido. El H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel, al contrario que muchos otros calendarios perpetuos, no muestra el día de la semana. A cambio tiene un indicador de reserva de marcha, que señala la cantidad restante de los 7 días que le proporcionan su doble barrilete. Desafortunadamente sigue manteniendo las palabras “Up” y “Down”, aunque ahora hacen menos daño porque están mejor alineadas.

Las manecillas y los puntos sobre los índices integran SuperLuminova, algo que no ocurre con los demás modelos de la casa y que subraya su lado más dinámico. El azul fumé de la esfera, sin ser el seductor Funky Blue que hemos visto en varias ocasiones (aquí, o por ejemplo aquí), es de un azul nocturno precioso.

A mí el H. Moser & Cie. Perpetual Calendar Steel me parece un reloj excelente, con un atractivo instantáneo. Asumo que en el futuro veremos más esferas fumé, lo que no hará sino aumentar su deseabilidad. El reloj tiene un precio de 38.000 euros. Más información en Moser.es.



Nueva colección Rado HyperChrome Captain Cook

 

Rado ha presentado una colección muy interesante en Baselworld 2017. La iremos desvelando poco a poco, pero en primer vamos a ver el modelo que ha robado todo el protagonismo: el HyperChrome Captain Cook.

 

Éste es el Captain Cook original de 1962. Si leemos la historia que la casa expone en su web veremos que su nombre no aparece, seguramente ensombrecido por el lanzamiento ese año de una de las colecciones más conocidas de la casa: Diastar. Sin embargo su reaparición -bajo el más extenso nombre de HyperChrome Captain Cook- no puede ser más oportuna porque estamos viviendo un reforzamiento del gusto por todo lo vintage, y muy especialmente de los relojes de buceo (como éste, éste o éste otro).

Rado ha querido ser muy escrupulosa con la reedición y, rompiendo la tradicional forma de fabricar sus relojes, la caja es de acero pulido y  no de cerámica. Aún así la casa no ha querido prescindir de ella y la situado donde más se necesita: en el recubrimiento del bisel. De esta forma se evita que la parte más expuesta del reloj sufra con el ajetreo diario. Para seguir siendo coherente con la época del modelo original las inserciones del bisel carecen de material luminiscente. Más aún, la caja mantiene el diámetro primigenio de 37 mm.

Toda la colección se mueve gracias al calibre automático C07.111 que no es otro que el Powermatic 80: frecuencia de 21.600 alternancias a la hora para una reserva de marcha de 80 horas.

Aunque el tamaño de por sí puede atraer a las mujeres, Rado ha lanzado una versión del HyperChrome Captain Cook específicamente destinada a ellas, también en 37 mm y de los mismos materiales. En este caso todo de color plateado y con diamantes como índices.

En el caso del modelo más masculino la esfera es color negro satinado y los índices son transferidos, no aplicados. En ambos casos sí están tratados con SuperLuminova. Otra de las mejoras es la sustitución del cristal mineral por uno de zafiro con tratamiento antirreflejos en ambas caras. Eso sí, mantiene perfectamente la apariencia vintage que requiere el reloj. La caja se complementa con un grabado en la trasera con la leyenda LIMITED EDITION ONE OUT OF 1962. El reloj, por cierto, es hermético hasta los 100 metros.

Pero  en caso de que los HyperChrome Captain Cook de 37 mm sean demasiado pequeños -y es en realidad una medida muy discreta- Rado ha lanzado también una versión en 45 mm de diámetro, con unas cuantas variaciones: la caja es de titanio endurecido lo que, una vez más, es de agradecer, porque triplica su dureza natural. La esfera es de azul satinado con índices y manecillas en blanco. Además ha aumentado su hermeticidad hasta los 200 metros.

La colección HyperChrome Captain Cook es francamente atractiva y pone a Rado en la misma línea de salida que la otras marcas que se han lanzado a reeditar sus relojes de buceo antiguos. El precio comienza en 1.850 euros, y se puede encontrar más información en Rado.com.

 



Tres exclusivos Longines Flagship Heritage by Kate Winslet, a subasta

En su boutique, ubicada en la Rue du Faubourg Saint-Honoré de París y con la participación de su Embajadora de la Elegancia Kate Winslet, Longines presentó el reloj Longines Flagship Heritage by Kate Winslet. Tres modelos de este exclusivo reloj de oro se subastarán online a favor de una organización benéfica cofundada por la actriz británica, la Golden Hat Foundation.

 

Como ya avanzamos en este artículo del pasado enero, Longines ha querido lanzar una actualización de su Flagship Heritage por su 60 aniversario, un reloj con la tecnología más puntera de entonces ya que era un cronómetro antimagnético, con espiral irrompible y protección antigolpes. La reedición se lanzó en oro amarillo y rosa y en acero, en edición limitada: sólo hay 60 piezas de cada una de las versiones de oro y 1957 de acero. Va a ser difícil verlas, desde luego.

El Flagship Heritage en versión de acero

El sábado 10 de junio, en su boutique ubicada en la Rue du Faubourg Saint-Honoré de París, Longines, junto a Kate Winslet (su Embajadora de la Elegancia desde 2010), presentó su nuevo y exclusivo reloj en edición muy limitada: el Flagship Heritage by Kate Winslet, que cuenta con la misma esfera que el Flagship Heritage – 60th Anniversary 1957-2017.

El reloj Flagship Heritage by Kate Winslet es el resultado de un proyecto común en beneficio de The Golden Hat Foundation, una organización benéfica cofundada por Kate Winslet y dedicada a cambiar la forma en que se percibe a las personas afectadas por trastornos del espectro autista. Durante una visita a la sede de la marca en Suiza el año pasado (que se recoge en el vídeo de arriba), la actriz escogió la esfera, la caja y la correa del reloj. Cinco piezas de oro han sido producidas por la embajadora de la marca y llevan su nombre. Longines lleva colaborando con The Golden Hat Foundation desde 2015.

Los modelos con los números 2/5, 3/5 y 4/5 se subastarán en beneficio de la fundación. La subasta se llevará a cabo online en https://www.longines.com/auction del 10 de junio a las 18h CEST al 30 de junio de 2017 a las 17:59h CEST. Uno de los modelos restantes se entregará como regalo a Kate Winslet, y el segundo se conservará en el Museo Longines, situado en la sede de la empresa, en Saint-Imier, Suiza.


La galardonada actriz, que se unió a Longines en la capital francesa para presentar el nuevo modelo, compartió su entusiasmo sobre su iniciativa común para la Golden Hat Foundation: “Me permitieron escoger un reloj, que fue diseñado específicamente para la Golden Hat Foundation. El diseño del modelo me resultó muy atractivo, y me dejó enamorada de inmediato. Todos los beneficios recaudados con la venta del modelo se destinarán directamente a la Fundación. Este proyecto junto a Longines está contribuyendo a concienciar sobre una causa que tiene una especial importancia para mí. Gracias al compromiso de Longines y a la generosidad de los benefactores, la Fundación continuará trabajando para conseguir sus objetivos”.

Juan Carlos Capelli a la derecha de Kate Winslet

Juan-Carlos Capelli, vicepresidente de Longines y director de marketing internacional de la marca, dijo: “Longines está orgulloso de haber colaborado con la Golden Hat Foundation. Esperamos sinceramente que los clientes que adquieran los relojes Flagship Heritage by Kate Winslet se sientan igual de orgullosos de poseer un reloj exclusivo de Longines, así como de contribuir con la causa de la organización benéfica. Los valores de nuestra marca siempre nos han llevado a colaborar con objetivos filantrópicos. La responsabilidad social continúa siendo hoy una de nuestras prioridades. El inspirador compromiso de Kate Winslet representa a la perfección nuestro lema y nuestra filosofía: La elegancia es una actitud”. Más información en Longines.es.

Kate Winslet en la boutique de París



En la muñeca: Blancpain Tribute To Fifty Fathoms Mil-Spec

 

 

Hay tal proliferación de relojes de inspiración vintage que decantarse por un modelo resulta cada vez más difícil. Salvo, claro, que te cruces con este Blancpain Tribute to Fifty Fathoms Mil-Spec, que te deja pocas dudas de por qué modelo apostar.

 

Como ya expliqué cuando hablé del Blancpain Fifty Fathoms Bathyscaphe Ocean Commitment II (en este artículo), el origen del Fifty Fathmos es militar, ya que fue una respuesta a la necesidad de los buceadores militares franceses de un instrumento fiable bajo el agua. Esa necesidad se encontró con Jean-Jacques Fiechter, a la sazón director general de Blancpain, que a su vez era un buceador (civil, claro) y comprendió perfectamente el requerimiento. Su respuesta vio la luz en 1953 bajo el nombre de Fifty Fathoms, el primer reloj de buceo del mundo.

En 1958 la Armada norteamericana estaba a la búsqueda de un reloj fiable de buceo que cumpliera con sus especificaciones militares (Military Specifications en inglés, de ahí el nombre del reloj). Una vez más la respuesta fue un Fifty Fathoms que en esta ocasión añadía un elemento adicional de seguridad que había hecho su aparición el año anterior: una ventana circular mostraba una esfera bicolor. Si la parte superior blanca empezaba a tornarse del color naranja inferior significaba que había entrado agua en la pieza y por tanto no era de fiar. Había que volver a la superficie.

Así fue cómo los SEAL (SEa, Air and Land) y los UDT (Underwater Demolition Teams) comenzaron a usar un Fifty Fathoms Mil-Specs 1. Luego, a principios de la década de 1960, con los MIL-SPEC 2, se lanzó una nueva edición Fifty Fathoms, conocida como Tornek-Rayville TR-900. La marina americana exigió la presencia de la pastilla de hermeticidad en todos estos modelos.

Es difícil que alguna vez la pastilla de un susto a un buceador, porque los poco más de 90 metros de estanqueidad del modelo original (50 brazas son 91,44 metros) se han transformado en este Blancpain Tribute To Fifty Fathoms Mil-Spec en 300 metros, aunque apostaría que pocas veces uno de estos relojes a bajar a más de un tercio de esa profundidad. Este modelo aniversario ha rebajado su medida de los 42 mm originales a 40,30 mm y una altura de 13,23, coronada por un cristal de zafiro curvado como el original.

El bisel unidireccional está recubierto por un cristal de zafiro antirrayas,  una innovación introducida por Blancpain en 2003 con el Fifty Fahoms «50th Anniversary» que protege del desgaste las indicaciones luminiscentes del bisel.  La verdad es que, mirando el anuncio del modelo original, se ve cómo Blancpain ha querido con este modelo ser absolutamente fiel con su ancestro, pero por supuesto actualizándolo con la mejor de sus tecnologías. La única concesión comercial ha sido la inclusión de la fecha a las 4:30, pero es tan discreta que sólo se ve cuando se la necesita.

El calibre que mueve el reloj es el 1151, un movimiento automático de 210 componentes con 4 días de reserva de marcha gracias a su doble barrilete. Está provisto de una espiral de silicio, que lo hace más ligero y, por ende, más resistente a los golpes. Además no reacciona a los campos magnéticos. Lo cubre una masa oscilante de oro macizo con un recubrimiento de NAC. NAC significa en inglés NanoAmorphous Carbon y es un tratamiento que supera al DLC en su dureza y resistencia al desgaste. Y resiste temperaturas el doble de altas que el DLC (que oxida a los 350 grados).

El Blancpain Tribute To Fifty Fathoms Mil-Spec es una edición limitada a 500 unidades y está disponible con correa NATO (como la que vimos aquí), correa de tela (como esta) o con el brazalete de estas fotos. Los precios de los modelos son de 13.290 euros con cualquiera de las correas o de 15.300 euros con el brazalete, y ya se pueden reservar en las dos boutiques de la casa en Madrid. Más información en Blancpain.es.



Calidad y precio con los Tissot Chrono XL: modelos y precios

Sacar la cabeza en el mundo de los relojes de cuarzo es muy difícil. La oferta es tan grande, abarca tantos estilos, que las propuestas deben ser muy buenas como para que el cliente potencial les preste atención. Eso es lo que ocurre con los nuevos Tissot Chrono XL, una de las apuestas fuertes de la casa para esta temporada.

 

Los cronos son la complicación más usada en los relojes de cuarzo (después de la fecha, claro), pero en el caso de Tissot es que además tiene razón histórica, dada la conexión de la marca con distintas disciplinas deportivas. Empezó a patrocinar coches de carreras en 1974. En los 90 aumentó su actividad deportiva, empezando con los campeonatos mundiales de ciclismo y hockey sobre hielo. La Federación Internacional de Esgrima, La Federación Internacional de Baloncesto, la NBA, el campeonato de SupeBikes… todos (y muchos más) han estado o están ligados a las labores de cronometraje de la marca.

En Horas y Minutos hemos visto, por ejemplo, el reloj de Jorge Lorenzo o el de la Vuelta Ciclista a España. De ahí que los Tissot Chrono XL sean herederos naturales de la historia de la casa.

Los Tissot Chrono XL toman la esencia de los relojes vintage de inspiración militar -grandes numerales, manecillas terminadas en punta- para reafirmar su masculinidad al máximo. Y lo hace negando la tendencia actual de reducir los tamaños de las cajas, ya que todos los modelos tienen 45 mm de diámetro. Además los biseles son proporcionalmente pequeños, por lo que las esferas, que de por sí son grandes, lo parecen aún más.

Peo además, como decía, la casa ha conjugado la medida de tiempos cortos con la estética de los relojes vintage, lo que incrementa enormemente su atractivo. Y si encima le añades colores bien elegidos, sin duda la colección va a tener éxito. Como las esferas son grandes todos los datos tienen un tamaño perfectamente legible, un requisito imprescindible tanto en un reloj deportivo como en uno de inspiración militar. Además de una esfera verde, que no pude fotografiar en Baselworld 2017, hay una negra con numerales blancos, negra con numerales amarillos y por último una azul, seguramente la que mejor compensa el aspecto deportivo con el de reloj urbano. Además la caja es hermética hasta 100 metros.

Las cajas son de acero quirúrgico 316L recubierto de PVD gris o negro, para aguantar mejor el trajín de todos los días (y durante muchos días). Las manecillas están recubiertas de material fosforescente y, como tienen una proporción de tamaño entre la de horas y la de minutos, la lectura es instantánea.

Por último, los Tissot Chrono XL  se ofrecen con correas de piel, que acentúan su aspecto de reloj de estilo retro, y con brazalete de acero. Tienen un precio de 330 euros, y a partir de junio estarán disponibles en la e-boutique de la casa y en los comercios del ramo. Más información en Tissot.es.

 



David Beckham, nuevo embajador de Tudor y su Manifiesto Born To Dare

 

Tudor acaba de anunciar que David Beckham es el nuevo embajador de la marca y de su campaña Born To Dare. El deportista, embajador de Unicef e icono de la moda y el estilo encaja perfectamente con lo que la marca llama su “Manfiesto”.

 

En 2017 Tudor lanzó su nueva campaña “Born To Dare” (nacidos para arriesgarnos). Refleja la historia de la marca y aquello que representa hoy día. Numerosos héroes individuales eligieron Tudor para acompañarles en sus hazañas, ya sea en tierra, hielo, aire o bajo el agua. También hace referencia a la visión de Hans Wilsdorf, el fundador de Tudor y Rolexque creó los Tudor para que aguantaran las condiciones más extremas. Por último, hace referencia a aquello por lo que la marca es conocida hoy.

Tudor Heritage Black Bay S&G

El espíritu Born To Dare de Tudor se expresa en el MANIFIESTO, apoyado globalmente por los embajadores cuyos logros resultan de un enfoque vital arriesgado. David Beckham es uno de ellos y por tanto encaja perfectamente en la familia Tudor.

1.- REIVINDICAMOS LO CLÁSICO, PERO TRANSGREDIMOS EL STATU QUO

Hans Wilsdorf definió los Tudor como “un reloj que sus agentes puedan vender a un precio menor que los Rolex, pero que siga reteniendo los estándares de fiabilidad“. Los Tudor de hoy no se han separado de la visión original. Siguen los fundamentos de excelencia, pero reinterpretan la historia para ofrecer algo único. Como el Black Bay S&G que lleva David Beckham.

2.- CONSERVAMOS LO MEJOR DEL PASADO: LOS MEJORES MÉTODOS DE RELOJERÍA, EL MEJOR DISEÑO

El mejor ejemplo es el mayor éxito de Tudor, el Black Bay: en 1958 el Oyster Prince Submariner referencia 7924 presentó la corona de gran tamaño, mientras que el “Snowflake” Tudor Submariner, utilizado por la Marina francesa en los 70, presentó la icónica manecilla de copo de nieve. La versión de bronce une al modelo con los materiales tradicionalmente usados en el mundo submarino. La versión actual, además, integra un calibre de manufactura.

3.- HEMOS NACIDO CON UN PROPÓSITO. HEMOS  SUPERADO LAS PRUEBAS MÁS EXTREMAS

Durante años los relojes de Tudor han pasado pruebas de durabilidad en la muñeca de personas particularmente intrépidas: en las carreteras alpinas, en la Expedición Británica al Norte de Groenlandia, en los equipos de rescate de la Fuerza Aérea Norteamericana o bajo el mar con los buceadores franceses. Y siempre funcionaron. Hoy, ya sea en ambientes formales o informales, los Tudor siguen manteniendo su espíritu de herramienta fiable y duradera.

Un Tudor North Flag estuvo en un bloque de hielo durante todo el SalonQP y siguió funcionando ¡en parámetros COSC! incluso con la reserva de marcha prácticamente acabada.

4.- PARA LOS QUE ESTÁN DISPUESTOS A TODO. PARA LOS QUE AFRONTAN SUS MIEDOS. PARA LOS QUE SE REINVENTAN CADA DÍA

Los usuarios de un Tudor hoy en día no son muy diferentes a los del pasado. Son gente con actitudes no convencionales, con ambición. Como Tudor, creen en aprender del pasado y construir sobre las experiencias pasadas. Es gente que aprecia las cosas bien hechas y que se enorgullece de poseerlas. Claramente David Beckham le sienta bien a Tudor, y viceversa. Más información en Tudor.es.



Chopard Mille Miglia 2017: fotos en vivo y precios

 

Hoy termina la conocida como “la corsa più bella del mondo” (la carrera más bella del mundo), que recorre Italia desde Brescia a Roma y vuelta.Y un año más el cronometrador oficial lanza sus Chopard Mille Miglia, con dos modelos: uno en acero y otro en oro.

 

Karl F. Scheufele, presidente de Chopard, en la Mille Miglia 2017

Supongo que todos los seguidores de la marca conocen la pasión del fundador de Chopard, Karl-Friedrich Scheufele, por los coches, hasta el punto que él mismo participa en la carrera italiana. Por eso cada año presenta una nueva versión de los Chopard Mille Miglia.  Y como este año la carrera celebra su 90 cumpleaños uno de los dos modelos lanzados es una edición aún más limitada en oro, sin duda la más interesante de las dos. Analizaremos la versión de acero, que no hay que perder de vista, en la siguiente página.

CHOPARD MILLE MIGLIA CLASSIC XL 90TH ANNIVERSARY

La Mille Miglia nació como una prueba de velocidad y paso a serlo de resistencia. Y en sí misma es un ejemplo de lo que eso significa, porque llegar a 90 años no es cualquier cosa. Para celebrarlo se ha lanzado esta versión en el metal de los ganadores: tiene una caja de oro rosa de nada menos que 46 mm de diámetro. La sensación de tamaño es mayor por la esfera blanca y porque integra una corona muy grande (para poder ser accionada incluso con guantes) y unos pulsadores del cronómetro con forma de pistón, que es lo que requiere un reloj así.

Con 13,12 mm, la altura del reloj es también notable. Sin embargo esa altura le ayuda a estar mejor proporcionado, y desde luego sobre la muñeca se equilibra perfectamente. La verdad es que aunque sea un cronógrafo dudo mucho que alguien se lo vaya a poner para conducir porque el oro rosa está perfectamente pulido a espejo, así que mejor no exponerlo a arañazos. Es un oro rosa muy bonito que de hecho tiende al rojo, sobre todo en el reverso. Las formas clásicas de la pieza están perfectamente logradas. Si a ello le unimos la impecable ejecución de la esfera, estamos ante un reloj que no pasaría desapercibido hace décadas (salvo por su anchura, claro).

La esfera está realizada de tal manera que recuerda a los antiguos diales de porcelana. No lo es, pero el efecto está magistralmente conseguido, y además acentuado por los numerales de estilo retro. Está también impecablemente hecha la “rotura” de arábigos provocada por los registros interiores. Otro buen detalle es haber escrito Horas y Minutos sobre las subesferas del cronógrafo, como aparecía en los antiguos tableros de mandos de los coches. Las subesferas están remarcadas por un borde dorado, al igual que las manecillas. Tanto los numerales como las agujas están impregandos de SuperLuminova con una suave tonalidad azul.

Para animar un reloj aniversario de la carrera que tanto gusta al presidente de la casa Chopard no se iba a conformar con cualquier movimiento, así que ha integrado lo mejor de la casa: el calibre manual cronógrafo flyback L.U.C 03.07-L. Como ya descubrimos cuando visitamos la manufactura (en este artículo), los calibres L.U.C son la gama alta de la casa y reciben toda la sabiduría de sus relojeros, tanto en su desempeño como en decoración.

Está fabricado en alpaca, aleación que permite un trabajo muy preciso y unos biselados extraordinarios. Las piezas más profundas del movimiento están perladas y doradas. Las piezas superiores, las que dan movimiento al cronógrafo, están fabricadas en acero o rodiadas. Además el calibre -que se mueve a 4 hercios y tiene 60 horas de reserva de marcha- ostenta el sello del Punzón de Ginebra, lo que garantiza su nivel de acabados. Y además está certificado por el laboratio COSC como cronómetro.

A pesar de su tamaño el Chopard Mille Miglia Classic XL 90th Anniversary Limited Edition se asienta perfectamente sobre la muñeca gracias a la correcta proporción entre anchura y altura, así como a una buena correa de becerro barenia con un tratamiento especial que con el tiempo va adquiriendo una pátina que acentúa su aire de época.

Como su nombre indica el reloj es una edición limitada. En este caso, y en conjunto con el aniversario que conmemora, solo se harán 90 unidades. Su precio es de 38.420 euros, y se puede encontrar en las boutiques de la casa. En la siguiente página vemos el otro modelo dedicado a la carrera.

 



Nuevos REC 901, hechos con piezas de Porsche 911 recicladas

REC 901 es la nueva colección de la casa REC, que siempre utiliza piezas de coches muy conocidos para hacer sus relojes. Rinde así homenaje a los vehículos y de paso crea piezas únicas. En este caso el homenajeado es el Porsche 911, al que algunos consideran el automóvil más bello creado nunca. Vamos a ver los tres modelos y sus precios.

 

En primer plano el 902. A su izquierda el 03 y a su derecha el 01

REC es una de esas empresas que lo tiene muy claro. Relojes inspirados en vehículos hay muchos y marcas asociadas con nombres del motor también hay muchas. Pero lo que hace REC es notablemente más nicho que todas las demás, en tanto en cuanto se centran en un solo vehículo de una marca que luego no repiten (ni la marca ni el vehículo), y además utilizan pedazos genuinos de dicho vehículo.

Como ya vimos cuando hablamos (en vídeo y en texto) del Mustang P51, REC utiliza vehículos de desguace e informa al propietario del reloj del coche que ha utilizado. Para ello incluye en la caja un pequeño folleto explicativo y, sobre todo, el número de chasis en el reloj. En este caso aparece en una pequeña placa en el lateral de la carrura. Esto es una forma muy inteligente de atraer fans a la marca.

REC 901-01

Y digo fans y no tanto propietarios de Porsche 911 porque, si tanto los coches como los relojes son mercados aspiracionales, entiendo que el que ya tiene el coche no necesita el reloj, pero el que le gustaría tener el coche al menos puede tener algo relacionado con su sueño; y sin duda mucho más personal que cualquier otro objeto relacionado con su icono particular. Se podría argüir que se hacen muchos relojes para acompañar a un vehículo (se me ocurren ahora mismo el Jaeger-LeCoultre Amvox2 Aston Martin, o el Zenith y su El Primero Ranger Rover por ejemplo).  Pero la colección REC 901 es más personal porque incluye trozos reales del vehículo. Así que si yo fuera un dueño lo que querría es que mi reloj tuviera un trozo de mi coche. No sé, quizá REC se debería plantear hacer relojes a medida.

REC 901-03

Sea como fuere quien sea un seguidor del vehículo va a encontrar muchos detalles familiares. El que no lo sea y le guste el reloj por lo que es también va a encontrar muchos detalles de los que disfrutar. Cuando hablamos de los relojes de Porsche Design hablamos del origen de la casa y de cómo Ferdinand Alexander “Butzi” Porsche diseñó el que se convertiría en el seguramente más reconocible vehículo de la casa y uno de los más importantes -y exitosos- de la historia del automóvil.

La caja de acero de los REC 901 (de 44 mm de diámetro y 13 de altura y hermética sólo hasta 30 metros) sigue las formas del coche desde el parachoques trasero hacia adelante. Entre las asas encontramos una referencia a una de las partes más reconocibles del reloj: la rejilla del alerón trasero.

Por supuesto la esfera también tiene que ver con el 911, física y alegóricamente. Es en la esfera, en su base, en la que se ha utilizado una trozo de la chapa de un Porsche 911. De esta manera cada reloj, aunque sean de los modelos 01,02, ó 03, siempre será único porque ningún trozo será igual. En el caso de los relojes que aparecen aquí pertenecen a un 911 de 1976 que se compró en 2003 para ser restaurado. El capó se sustituyó por su mal estado y fue esa pieza la que se utilizó para estos relojes, una vez troceada y tratada para que la corrosión no prosiguiera y dañara el mecanismo.

REC 901-01

Supongo que los seguidores del Porsche 911 verán muchos guiños en la esfera que le recuerden al vehículo. Pero para el resto de los mortales a los que no nos suena tanto, creo que lo mejor es poner una foto del salpicadero original de 1963 para ir viendo parecidos.

La esfera de estos REC 901 tiene muchos puntos de atención, al igual que el cuadro de mandos del vehículo: salvo en superdeportivos, es difícil ver 5 esferas en un salpicadero. Justo debajo de las 12 aparecen dos ventanas con forma de mariposa para la indicación de la reserva de marcha de 48 horas, que recuerda a los indicadores de reserva de combustible y presión y temperatura de aceite y agua. Según se descarga el muelle va apareciendo un color igual que el de la manecilla del segundero. Por encima de la base de la esfera se encuentra el círculo con los índices horarios, y sobre éste las ventanas de día de la semana y del mes. Estos pertenecen a unas subesferas decoradas con guilloché. Por último, a las 6, aparece una apertura para la fecha. Yo diría que éste es el único elemento fuera de lugar, porque no hay ningún indicador con esta forma en el coche original.

En cualquier caso el conjunto es armonioso y ofrece una notable sensación de profundidad gracias no sólo a los diferentes niveles, sino también a las texturas distintas que se aprecian en toda la esfera. Además hay que remarcar toda la información que ofrece el reloj para lo modesto de su precio. Ello es debido al uso del calibre automático Miyota 9100. Todas las indicaciones se pueden ajustar desde la corona (inspirada en el claxon del vehículo). Tan solo el mes se cambia mediante un pulsador, ubicado a las 2 horas.

REC 901-02

Los relojes integran, creo que por primera vez en los relojes de la casa, pintura fosforescente. Tanto en el círculo exterior de los minutos como en los índices horarios y las manecillas. No es desde luego la característica más prominente de esta colección, pero se agradece que REC vaya añadiendo elementos que aumentan el valor de sus piezas.

La parte trasera del reloj se ha decorado también, y de manera muy inteligente: se ha cubierto el calibre con un embellecedor que recuerda a las llantas fabricadas por Otto Fuchs para el bólido de Porsche. Además esta decoración no se sitúa por encima del cristal, sino que cada triángulo resultante tiene su propio cristal. Es un buen detalle que, una vez más, aumenta el valor de la pieza.

En la foto se puede apreciar además el mecanismo para el cambio de las correas, que hace que toda la operación sea extremadamente sencilla y, sobre todo, segura. Ya no hay peligro de rallar la caja o la correa con la herramienta tradicional. Todas las correas se han hecho a imagen de las tapicerías que Porsche ofrecía para sus vehículos.

Aunque los relojes son básicamente iguales, entiendo que REC ha querido darle a cada uno un carácter siquiera levemente distinto. Así el REC 901-01 es el más polivalente, situándose en un punto medio entre lo más deportivo y lo más serio, por así decir.

El 02 es más neutro, quizá más elegante porque las tonalidades beis se imponen a las grises y no se utiliza ningún color para destacar el segundero ni la reserva de marcha.

Por último el REC 901-03 es el más claramente deportivo por la correa que lleva y por los acentos en naranja, un color siempre relacionado con lo más sport. Aunque no sé si el naranja se ha usado mucho durante la vida comercial del Porsche 911.

Quizá alguien se pregunte por qué la colección se ha llamado REC 901 y no REC 911. Aparte de que seguramente se intenta evitar un conflicto con Porsche por temas de uso indebido de denominaciones comerciales, 901 fue el nombre original del vehículo, pero una demanda de Peugeot obligó a Porsche a cambiar el nombre. Los relojes ya se pueden encargar, aunque se entregarán en septiembre. El precio es común: 1.695 dólares, que al cambio vienen a ser unos 1.515 euros. Un precio que te garantiza un buen reloj, con una estética diferente y en cierto modo única. Además incluye un calendario completo, algo no habitual en este segmento de precio. Más información en RECwatches.com.

 



Tercera generación de los Bell & Ross BR Vintage: Fotos en vivo y precios

 

 

Veinte años y nueva cara: Bell & Ross ha rediseñado parte de su colección Vintage, una gama de relojes que le hace dura competencia a sus hermanos cuadrados. Sigue manteniendo el mismo espíritu de aviador, pero ha variado tamaños y elementos para seguir siendo una colección tan exitosa como hasta ahora lo ha sido. Vamos a ver qué nos ofrecen estos BR Vintage.

 

Hay que recordar que toda la gama de relojes Vintage tiene cajas redondas. En ella está la colección dedicada a (o inspirada por) la Primera Guerra Mundial -como éste– y la que tiene su musa en la Segunda Guerra Mundial -como el primero de estos dos-. Por último está la colección BR 123 (tres agujas) y BR 126 (cronógrafos), que son los que se han modernizado ahora, diez años después de su primera actualización.

Se han unificado los nombres bajo la denominación Bell & Ross BR Vintage, dando así más cohesión al conjunto. La numeración también se unifica: 92 significa tres agujas (o 4 cuando en el futuro haya un GMT), mientras que 94 significa cronógrafo. Las manecillas son siempre iguales: espada para la de las horas y bastón para los minutos. Como los diámetros se han reducido también lo han hecho los numerales dentro de la esfera. Pero no sólo reducen su tamaño (que es lógico) sino que además son más esbeltos, por lo que resultan más sobrios y elegantes. Lo que no varía es la perfecta legibilidad y el fantástico tratamiento con SuperLuminova.

Los tres modelos (por ahora, habrá más a lo largo del año) comparten un cristal de zafiro abombado y una menor altura, haciéndolos más cómodos de llevar con traje. Por otro lado todos los relojes incluyen un contrapeso de la manecilla de segundos central con forma de avión. Además el contrapeso es más corto que antes, lo que le viene muy bien porque en las versiones anteriores “pisaba” el texto encima de las 6 horas, como en este caso y en este otro. Por último, todos los modelos son herméticos hasta los 100 metros, lo que les permite desenvolverse sin problemas en deportes acuáticos -sin llegar a ser verdaderos relojes de buceo, por supuesto-. Veamos ahora los tres modelos, presentados en Baselworld 2017.

BR V1-92 BLACK STEEL

Dentro de los BR Vintage este BR V1-92 ha sido toda una sorpresa. En realidad casi podríamos decir que es un reloj nuevo, y explico por qué: dentro de los BR 123 siempre ha habido relojes de tres agujas y fecha, pero eran todos de 41 mm de diámetro. Sin embargo el BR V1-92 tiene una medida de 38,5 mm de diámetro. Es decir, mucho más de vestir que lo que había hasta ahora. Esto no sólo agradará a los puristas sino que gustará a las mujeres, que hasta ahora se tenían que conformar con los modelos cuadrados BR S (que además tenían 39 mm de lado y por tanto resultan más grandes que este modelo).

En el BR V1-92 la caja está satinada, de manera que toda la atención va a la esfera. Está perfectamente equilibrada porque la fecha, siempre presente en los relojes de Bell & Ross, pasa desapercibida hasta el momento en que la buscas. Ello es gracias a su forma circular y sobre todo a que el fondo está pintado en el mismo negro que el resto de la esfera. En esto la verdad es que B&R es un ejemplo: ya que el mercado te demanda una fecha, haz lo posible por integrarla de la forma más grácil posible. Y eso hacen.

Al lado de los demás modelos de la casa este BR V1-92 es posible que llame menos la atención, pero a mí no me extrañaría que poco a poco coja fuerza comercial. Es un modelo equilibrado y muy atractivo en su sencillez. Tiene un precio de 1.990 euros.

BR V2-92 BLACK STEEL

La segunda derivada de los BR Vintage es este BR V2-92. Es sin duda un modelo más polifacético porque, aunque su inspiración en los relojes de piloto es obvia y por tanto cae más del lado informal, su altura comedida y la buena presencia de la esfera le sirven de salvoconducto para los días de oficina.  Además las nuevas asas, más curvas, le ayudan a ajustarse mejor a la muñeca. V2 significa que el reloj tiene la otra medida disponible de la colección: 41 mm de diámetro (en vez de 43). Eso significa mayor número de clientes potenciales y mayor comodidad.

La caja está coronada por un bisel de aluminio anodizado y coloreado en negro, que además y por primera vez es rotativo (en ambas direcciones). Bell & Ross no lo especifica, pero entiendo que como el reloj puede sumergirse en el mar el anodizado será de 20 micras, que es el que se utiliza para los ambientes marinos. Es más ancho que los anteriores y los numerales más grandes, así que tiene mucha más presencia. También son novedad los protectores de la corona. Aunque sea roscada un extra de protección nunca viene mal, y además así acentúa el aire deportivo.

Tanto el BR V1-91 como el BR V2-92 utilizan el calibre BR-CAL 302, que no es otro que el Sellita SW300-1. Eso se traduce en una frecuencia de 4 hercios, 38 horas de reserva de marcha y sobre todo una fiabilidad demostrada. El calibre se puede ver a través del zafiro posterior, lo que es un detalle por parte de Bell & Ross. Sería de agradecer, sin embargo, que la decoración del mismo no fuera tan espartana. El logotipo grabado no es suficiente para contrarrestar una presencia pensada para estar escondida bajo un fondo de acero. Pero en fin, al menos se ve el motor.

Y así queda en la muñeca: muy bien. Como decía sus hechuras le permiten agregarse a los colegas de la oficina y salir airoso, porque el reloj tiene ese atractivo que Bell & Ross siempre ha sabido dar a sus relojes, un je ne sais quoi que te engancha enseguida. Gran mérito el de Sébastien Gobert, el diseñador de la casa. El precio del reloj es de 2.600 euros con correa de piel y de 2.900 euros con brazalete.

 

BR V2-94 BLACK STEEL

El último ejemplar de la colección BR Vintage es el BR V2-94. Tiene el mismo diámetro que el anterior modelo, y por eso es V2. Y, como ya dije antes, 94 identifica a los cronógrafos. También tiene las mismas asas curvadas y los protectores de corona, así como el bisel de aluminio en negro (si bien en este caso acoge un taquímetro). Además los pulsadores son ahora roscados, una protección adicional para evitar accionarlos debajo del agua… y tener que salir de ella para enviarlo al servicio técnico.

Todo ello contribuye a una prestancia sólida pero elegante, porque la esfera está muy despejada para un cronógrafo y la estilización de los elementos le sienta muy bien. En este caso el segundero central trabaja a las órdenes del crono. Los segundos constantes se leen en el registro de las 3 horas, mientras que a las 9 hay un contador de 30 minutos para los tiempos parciales.

Bell & Ross siempre utiliza doble registro (el que más me gusta es este Officer Brown, que por cierto ya anticipaba la medida de 41 mm). Para muchos es la verdadera configuración de un crono y desde luego la más equilibrada estéticamente. Y como siempre la discreta fecha está a las 4:30 horas. Se podría argumentar que debería ir a las 6, pero entonces le quitaría el sitio a uno de los arábigos que tanto distinguen a Bell & Ross. Además se parecería mucho al Omega Speedmaster o incluso al Rolex Daytona, con quienes comparte un aire leve.

Quiere decirse que cuando ves el V2-94 inmediatamente te “recuerda a”, pero no puedes afirmar ni mucho menos que sea una copia de ningún reloj. Simplemente tiene un aire de familia que comparte con los relojes que aparecieron en la época que estos BR Vintage homenajean. Una vez más mérito del diseño, que consigue integrarse en una época sin perder la personalidad propia.

En este caso el calibre utilizado es el BR-CAL.301, seudónimo bajo el que opera el ETA 2894-2. Aquí la decoración es mucho más elaborada, con platinas acaracoladas, puentes perlados y Côtes de Genève en el rotor, además del logotipo grabado. Funciona -por años sin fin- a cuatro hercios y tiene 38 horas de reserva de marcha.

El BR V2-94 también está disponible con correa de piel y con brazalete. El primer tiene un precio de 3.900 euros, mientras que con el metal el precio sube hasta los 4.200 euros. De hecho ese el único punto flaco que le veo al reloj, y no pequeño: por 100 euros más ya tienes un Omega Speedmaster Moonwatch (con piel o brazalete), y esa competencia es casi imbatible.

Por cierto que tanto la correa como el brazalete de los tres BR Vintage son muy cómodos. El cierre desplegable está perfectamente ejecutado y la hebilla de hebijón tiene el Et de la marca para rematar el aspecto retro del reloj.  Por último, el brazalete tiene los eslabones más finos y se adapta mucho mejor a la muñeca. Además en el cierre tiene regulación para poder encontrar mejor la medida más adecuada.

Los BR Vintage estarán disponibles entre julio y agosto, tanto en la boutique online de la marca como en los puntos de venta autorizados. Más información en Bell&Ross.es.



Patek Philippe Aquanaut 20th Anniversary: el mejor de la familia

 

El Patek Philippe Aquanaut 20th Anniversary celebra el vigésimo cumpleaños del reloj deportivo de Patek simplemente con lo que la manufactura sabe hacer: un reloj impecable en su ejecución y absolutamente arrebatador, distinto a sus hermanos de colección. Vamos a ver por qué.

 

El Aquanaut nació en 1997 con la idea de ofrecer a los clientes de la marca un reloj deportivo pero elegante. Además, gracias a su fabricación en acero y su correa de caucho, el reloj tenía unos precios ciertamente más moderados. Este hecho, unido a una presencia más dinámica y menos “seria” abría la puerta a atraer a nuevos clientes, más jóvenes pero con gusto por las cosas bien hechas.

Sin duda como reloj deportivo ya existía el Nautilus, cuyo 40 aniversario se celebró por todo lo alto el año pasado (aquí está uno de los dos modelos creados para la celebración), pero el Aquanaut venía a insuflar un aire fresco con su presencia más informal, si bien es innegable las herencias estéticas del diseño de Gerald Genta. En 1997 el Aquanaut nació con una caja de 35,6 mm, pero ya el año siguiente se lanzó con 38,8 mm. Diez años después de su nacimiento, en 2007, creció 2 mm hasta los 40,8 mm, subrayando su estilo deportivo. Ahora el Aquanaut 20th Anniversary aumenta su tamaño hasta los 42,8 mm.

Si abres la foto de aquí abajo en una ventana nueva podrás ver a gran tamaño la historia completa del modelo.

Y la verdad es que el aumento de tamaño le ha sentado estupendamente, porque el reloj tiene un aplomo sobre la muñeca mucho más marcado, pero sin perder su aire distinguido (dentro de que sigue siendo un reloj deportivo). Pero como el Aquanaut 20th Anniversary es un modelo de celebración, se ha sustituido el acero original por el oro blanco; de ahí su referencia, 5168G. No es la primera vez que se usado el oro para el Aquanaut, pero sí es la primera vez que aparece el oro blanco.

Por supuesto se mantiene el precioso satinado vertical del bisel, que combina deliciosamente con los pulidos del canto y de la parte superior de asas y carrura. El satinado se vuelve a aplicar en los laterales de manera que el conjunto presenta una panoplia de juegos con la luz que, al surgir de la superficie de oro, resulta particularmente atractivo y refinado. Y además el reloj sigue manteniendo su hermeticidad de 120 metros.

Hay que recordar que un Aquanaut es una persona -normalmente un científico o un académico- que permanece bajo el agua respirando a la presión ambiental al menos 24 horas. Es lo que se conoce como “buceo de saturación”. Por tanto la conexión del modelo con el agua es muy clara, y el uso de la correa de caucho perfectamente justificada.

Y, por lo mismo, el nuevo color azul le queda perfecto. Más aún, parece que es el color que tenía que haber estado siempre ahí. Porque además no es un simple color azul, sino que está hecho en degradado, de tal manera que es más claro en centro y en los bordes de la esfera es prácticamente negro. El resultado no es sólo excelente, es que para mí es el mejor que he visto (¡y mira que estaba enamorado del marrón!).

El degradado realza las curvas de la esfera, potenciando su estilo deportivo. Sobre ella destacan los ya conocidos numerales arábigos  y las manecillas de bastón, todos impregnados de SuperLuminova. A las 3 horas, como siempre, la ventana de fecha. En el caso de este Aquanaut 20th Anniversary, al haber crecido dos milímetros la ventana ya no está tan el borde de la esfera, pero aún así queda perfectamente integrada.

Ello es porque el calibre utilizado es el mismo 324 SC que ya incorporaba el 5167A (40 mm) desde 2008. Es un movimiento de 3 agujas con importantes argumentos para mantenerse ahí: automático, -3/+2 segundos al día, volante Giromax y espiral antimagnético Spiromax, además del sello de calidad de Patek Philippe. Todo contenido en un calibre de 27 mm de diámetro y  sólo 3,3 mm de altura, lo que da como resultado un reloj deportivo muy delgado: 9,2 mm.

En resumen este Patek Philippe Aquanaut 20th Anniversary referencia 5168G es, para mi gusto, el mejor de los Aquanaut existentes. Uno de esos relojes que una vez puestos notas como se integra en la muñeca como si lo hubieran hecho a tu medida. ¡Qué gran manera de celebrar un cumpleaños! El reloj tiene un precio de 34.000 francos suizos (aproximadamente 31.000 euros), IVA incluido. Más información en PatekPhilippe.es

 

 



OMEGA 1957 Trilogy Edition: Una vuelta al Railmaster, Seamaster y Speedmaster originales

 

Este es un año muy importante para Omega porque celebra el nacimiento de su Santísima Trinidad: en 1957 la manufactura lanzó los Railmaster, Seamaster y Speedmaster, iconos desde entonces. Ahora lanza la Omega 1957 Trilogy Edition para conmemorar la efeméride. Vamos a ver qué ofrece y a qué precios.

 

Seguramente no era aún consciente, pero para Omega 1957, como cantaba Frank Sinatra, “It was a very good year” (vale, eso sonó 8 años después, pero aún así). Es verdad que en 1957 el mundo parecía abocado a una guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética (E.E.U.U. detonó nada menos que 25 bombas nucleares en Nevada). No es menos cierto que ese fue el año en que nació Osama Bin Laden. PERO. Ese año hubo un pequeño concierto en la parroquia de San Pedro de Woolton, en Liverpool. Y allí coincidieron dos chavales, uno llamado Paul y el otro apellidado Lennon. Y también se puso en órbita el primer Sputnik, dando comienzo a la carrera espacial que tan importante sería para Omega y su Speedmaster. ¡Fue un buen año!

Con los tres modelos Omega abarcaba un amplísimo sector del mercado que además le daba una reputación aún mayor como fabricante de instrumentos muy precisos y a la última en tecnología. Y si el Seamaster y el Railmaster son adorados por los seguidores de la marca y apreciados por cualquiera que le guste un buen reloj, el haber sido el reloj que llegó a la Luna convirtió al Speedmaster en un reloj eterno.

Éste de aquí abajo es el folleto que Omega editó con los tres modelos juntos como herramienta de marketing y ventas de cara al público y para uso de los vendedores.  La verdad es que basta sacar a la luz el folleto para apabullar al comprador con el poderío de la marca (y el arrebatador diseño de los relojes). Al cliente no le quedaba más remedio que comprar alguno. Y tan feliz además.

 

No es de extrañar por tanto que la reina de Biel haya querido lanzar la Omega 1957 Trilogy Edition. Vamos a ver el origen de los relojes y sus herederos.

OMEGA SEAMASTER 300 CK 2913

 

En realidad el nombre Seamaster ya existía desde 1948. Su origen se remonta a los relojes suminstrados a la Fuerza Aérea Británica durante la Segunda Guerra Mundial. Lógicamente la RAF quería relojes de calidades excepcionales: fiabilidad, hermeticidad superior (verificada mediante una inmersión durante 72 horas y bajo diferentes presiones y temperaturas), alta precisión, partes intercambiables y gran robustez. No consta ni una sola reclamación sobre los más de 26.000 Seamaster suministrados.

Seamaster de 1948. A la izquierda la versión cronómetro.

Pero en 1957 Omega lanza un reloj específicamente pensado para el submarinismo: el Seamaster 300. En realidad el reloj era resistente hasta los 200 metros, pero se llamó tal como lo conocemos (y no Seamaster 200) porque su desempeño iba mucho más de las capacidades de los tests de resistencia del momento: estaban limitados a 20kg/cm2. La hermeticidad se lograba, fundamentalmente, gracias a la resistencia del cristal y la corona. Por cierto que esa resistencia también era vertical: aguantaba una altitud de 32 km.

Calibre automático 28 SC-501, esfera negra mate, marcadores horarios triangulares luminosos y manecillas de flecha luminosas gracias al radio utilizado. La caja era de acero Staybrite con las asas pulidas (como el Speedmaster) y corona “Naïad”. Al contrario que las coronas roscadas, las Naïad conseguían la hermeticidad por presión. Funcionaban perfectamente, pero al final Omega cambió a coronas roscadas porque la percepción del mercado era que las roscadas eran mejores, y por el riesgo de entrada de agua si no se cambiaban las juntas internas a su debido tiempo.

El reloj añadía un bisel giratorio con un punto luminiscente, un cristal de triple grueso fijado desde dentro y reforzado por el bisel gracias a una junta intermedia. En la trasera podía verse el medallón con el caballito de mar y el texto Certified High Pressure Water-proof Seamaster.

OMEGA RAILMASTER CK 2914

En realidad con el Railmaster Omega pensaba no sólo en el mundo ferroviario. Este reloj de doble caja y antimagnético apuntaba a científicos, técnicos, electricistas y todo aquel que trabajara cerca de fuertes corrientes eléctricas. Omega llevaba haciendo relojes para el ferrocarril desde 1895, pero el Railmaster era el primer reloj de pulsera de la casa que se ajustaba a las especificaciones del mundo ferroviario. Si quieres saber más sobre las severas regulaciones para los relojes de ferrocarril, hablé de ellas en el vídeo sobre el Railroad de Longines.

Desde la II Guerra Mundial la RAF británica estaba demandando relojes con una mayor protección magnética para salvaguardarlos de los motores radiales de los Spitfire. Por ese motivo Omega estaba experimentando desde finales de los años 40 con una serie de nuevos movimientos antimagnéticos que utilizaron nuevas aleaciones y jaula de Faraday. Estos modelos integraban, además de la jaula de Faraday y una tapa trasera de hierro dulce, una esfera de material mu-metálico de 1 mm de grosor (lo normal eran 0,4 mm). Esta combinación desviaba de manera efectiva las ondas y fuerzas magnéticas alrededor del movimiento, lo que permitió a OMEGA suministrar en 1953 su versión de reloj antimagnético (hasta 1.000 Gauss) para los pilotos británicos.  Tras su paso por la Canadian Railways  durante un año para perfeccionarlo, en 1957 el Railmaster vio la luz pública como primer reloj antimagnético de pulsera de la casa,  respondiendo de paso al lanzamiento del Rolex Milgauss (1954) y el IWC Ingenieur (1955)

Adorado por los seguidores de la marca, sin embargo el Railmaster no tuvo una vida comercial tan larga, probablemente porque para el público en general carecía del poder de atracción de un reloj de buceo o un cronógrafo. El Railmaster se dejó de fabricar en 1963, convirtiéndolo de paso en uno de los relojes más buscados. Tuvo una reedición en 2003 (Railmaster Co-Axial Chronometer), pero en 2012 se dejó de hacer. Hasta ahora.

 

OMEGA SPEEDMASTER CK 2915

Aunque su imagen estará por siempre ligada a la Luna, en realidad el Speedmaster nació como cronógrafo pensado para el mundo de las carreras y del automóvil en general. Omega quería que el Speedmaster resaltara por encima de cualquier otro cronógrafo, y que tuviera una notoria presencia como reloj-instrumento. La estética de la esfera se inspiró en los paneles de instrumentos de los coches italianos de la época, en los que había un contraste entre blanco y negro para mejorar la legibilidad.

Pero sin duda lo que más contribuyó a singularizar su imagen fue la idea -única en ese entonces- de sacar el taquímetro de la esfera para colocarlo en el bisel, al mismo nivel que la trotadora del cronógrafo. Después, en 1962, el Omega Speedmaster entraría en las instalaciones de la NASA, pero eso es una historia que merece un artículo aparte.

En la siguiente página veremos de qué se compone la Omega 1957 Trilogy Edition.



Los nuevos Nomos Glashütte Aqua. Presentación oficial en España

 

Cuando vieron la luz los nuevos Nomos Glashütte Aqua en Baselworld 2017 se convirtieron en uno de los temas de conversación de la feria, por atractivos y atrevidos . Ahora han sido presentados en España, y hemos podido verlos y sentirlos más de cerca.

 

En una tarde de esas típicas de primavera (ahora sol, ahora nubes, ahora sol, ahora viento, ahora un trueno…) Nomos nos citó en una casa que, todos coincidimos, no podía ser más “Nomos”. Y la ocasión lo merecía, porque eran los Nomos Glashütte Aqua los que querían tomar la escena. Hay que señalar Nomos lleva casi desde sus comienzos en España de la mano de la relojería y joyería Wempe. Para quien no lo sepa, Wempe es también una casa relojera ubicada en Glashütte, muy cerquita de Nomos. Además tienen el laboratorio en el que se llevan a cabo las pruebas de cronometría a los relojes alemanes (casi iguales que las del COSC).

Sin embargo ha sido la primera vez que Nomos, la empresa, hacía una presentación oficial en España. A mí me hacía especial ilusión, y no sólo porque me gusta mucho Nomos; es que la gente de Nomos es de lo mejorcito que hay en la industria. Siempre sonriendo, siempre atentos, siempre haciendo la vida del periodista más fácil.

Club Automat Datum Atlantik

En mi opinión Nomos es una empresa modélica dentro de la  industria relojera cuyos méritos no están suficientemente reconocidos, aunque seguramente parte de la culpa es suya por no saber comunicarse mejor. Y es que en eso son muy alemanes: el mayor esfuerzo se pone en hacer sus relojes muy bien, en tener un camino bien marcado y coherente y una política comercial cristalina. Pero en este sector tan hiperestimulado necesitan publicitarse más.

Esta presentación, muy orientada al mundo web y las redes sociales, va por el buen camino. Y sí, es un maravilloso defecto: al contrario de lo que ocurre muchas veces aquí lo primero, lo innegociable, es el producto. Por eso los que aman la relojería irremediablemente aman a Nomos Glashütte.

Club Automat Datum Signalblau y Ahoi neomatik signalrot

Nomos fue pionera en la venta de sus relojes por internet, exponiendo claramente sus precios. A su vez crearon -y siguen expandiendo- una red comercial a la que apoyan de la mejor manera posible: ellos defienden el precio de manera que el cliente final nunca se da sorpresas, siempre encuentra lo mismo al mismo precio allí donde vaya.

Esto hace que los puntos de venta estén contentos con ellos y por tanto defiendan el producto con más ímpetu. Además, al tener los escalados de precios correctamente -y estrictamente- establecidos se evita el mercado gris, que ha lastrado (y sigue aplomando) a la industria relojera suiza.

Ahoi Datum Atlantik

Decía que la empresa tiene su camino bien marcado y es verdad: comenzó construyendo relojes muy bien acabados y a muy buen precio para los que además hacían sus propios calibres, salvo el conjunto de escape (o “assortiment”, como lo llaman los suizos). En 2014 presentaron su propio “Swing System”, que por fin sustituía el assortiment de otros (Nivarox, creo) por el suyo propio. Fue un logro impensable en una manufactura tan pequeña.

Club neomatik y Ahoi neomatik con el calibre de manufactura DUW 3001

Por último, en 2015 Nomos presentó el DUW 3001, su calibre totalmente de manufactura y con unas prestaciones más que sorprendentes: una altura de tan solo 3,2 mm, que le convierte en uno de los calibres automáticos más delgados del mercado. De hecho es el más delgado de entre los que se producen en masa.

Ahoi neomatik

Para celebrarlo Nomos introdujo la línea neomatik (así, con minúscula), que vimos en vídeo aquí. En realidad eran las colecciones que ya tenía (aunque no todas) a las que les añadió el calibre y le dio algunos cambios estéticos para distinguirlas de las ediciones estándar.  No se me ocurre ninguna marca independiente que en tan pocos años haya hecho tanto.

Los cuatro Club neomatik

Este año la casa germana ha sufrido un frenesí creativo y ha presentado nada menos que 16 relojes. Pero no ha creado una colección absolutamente nueva, sino que ha tomado dos familias que no recibieron el nuevo calibre en su momento y ahora lo pueden estrenar. Y con caras renovadas. La primera es la familia Club. Es el modelo más fácil de aceptar porque muestra la hora de manera sencilla y clara, con unos grandes numerales arábigos.

Club neomatik signalblau

Los nuevos Nomos Club neomatik tienen una caja de 37 mm y se ofrecen con los colores plateado, signalblau (azul sirena), signalrot (rojo sirena) y Atlantik (azul marino). Sin duda las esferas con más éxito son la signalblau y la signalrot, porque los colores parecen salirse de la esfera por lo vibrante de sus tonos. Se ha aumentado la hermeticidad hasta 200 metros, lo que les permite sumergirse sin problemas. Pero claro, no son un diver como tal; ni tampoco lo quieren ser. Son relojes de calle y de oficina con colores atrevidos y porte suavemente deportivo. Basta ver sus pulidos a espejo para darse cuenta de los relojes vienen de un origen más formal. Son buceadores competente, pero ocasional. Y sin embargo la mezcla funciona muy bien.

Todos vienen con una correa NATO gris que, unida al tamaño del reloj, lo hace más para mujer que para hombre. Los amantes de los relojes pequeños están de enhorabuena, sin embargo, porque si te gustan los tamaños pequeños, estos relojes se llevan perfectamente.

También existe un Nomos Glashütte Aqua en versión Club pero de mayor diámetro: 41,5 mm y sólo 9,78 mm de altura. Se llaman Club Automat Datum, que como su nombre indica incluye fecha. Es una ventana a las 6 que está pintada del mismo color que la esfera, por lo que se integra perfectamente. En este caso el calibre no es el DUW 3001, sino el también automático DUW 5101. Tampoco hay esfera roja (con buen criterio, creo yo).

 

Y la otra familia que se ha apuntado a los chapuzones es la Ahoi.  Más formal que los Club en la escritura sobre la esfera, pero igualmente llamativo en los colores porque se ha usado la misma paleta. Hay que hacer notar cómo siempre la manecilla del pequeño segundero es naranja, que le queda muy bien porque aviva la esfera (salvo con el rojo, donde está muy desaparecida).

En el caso de la versión no neomatik (llamada Ahoi Datum) el diámetro es de sólo 40,3 mm, mientras que la altura crece levemente hasta los 10,64 mm. Nada que no pueda negociar el puño de la camisa. Aquí también desaparece el rojo para dejar paso a colores más formales (salvo el Azul Sirena, claro).

Decía antes que las versiones pequeñas tienen un tamaño más para mujer, acentuado por el suave gris de la correa NATO. Esta es la prueba, en la que se ve qué bien quedan en una muñeca femenina:

Los precios de los Nomos Glashütte Aqua son como siempre imbatibles, sobre todo si estamos hablando de calibres de manufactura. Los Club neomatik tienen un precio de 2.420 euros (menos la versión plateada, que cuesta 80 euros menos). Los Club Automat Datum cuestan 2.740 euros. Por su parte los Ahoi neomatik tienen un precio de 3.160 euros (80 menos para la esfera plateada) y los Ahoi Datum cuestan 3.620 euros. Durante mayo van a estar disponibles exclusivamente en Wempe, y después ya en los puntos de venta habituales. Y por supuesto en la web de la casa. Más información en NomosGlashütte.com.

¡Qué bien quedan!



En la muñeca: Patek Philippe Nautilus 40 Aniversario

 

La vida sorpresas, sorpresas te da la vida. Una muy inesperada ocurrió en Baselworld 2017, y fue poder tener en mis manos el Patek Philippe Nautilus 40 aniversario, del que sólo hay 700 unidades en todo el mundo. Qué singular ocasión, y qué placer fue disfrutar de él, siquiera un ratito.

 

Lo que ocurrió con este Nautilus 40 Aniversario fue que andaba ya terminando la jornada (nótese la hora que marca el reloj, 12 horas después de que comenzara el día en la feria) y me junté con la buena gente de ABlogToWatch.com, donde algunos ya sabéis que también escribo. De hecho era la última noche en Basel: al día siguiente tenía tres citas más y después me volvía a España, tras más de una semana en la feria.

Pues bien, nos encontramos con el afortunado poseedor del reloj, que es además un avezado coleccionista de relojes, Patek fundamentalmente (es @ayyb55 en Instagram). Y no tuvo ningún problema en dejarnos el reloj para admirarlo y hacerle unas fotos. Así, como el que te deja un relojillo de 50 euros.  Y, gracias a Michael Maximiliem de ABlogToWatch que me hizo las fotos, he podido traerlo a Horas y Minutos.

Así que la experiencia es aún mejor, porque este Nautilus 40 Aniversario es un reloj “vivido”, no simplemente la unidad impoluta traída de la manufactura (esta manufactura). Y de paso reafirmas el por qué el reloj gusta tanto: mejora cuanto más lo usas. La mezcla de elegancia, sobriedad y a la vez atrevimiento en las formas es aún más patente en este modelo, sin duda uno de los mejores de los muchos que han visto la luz.

Pero este reloj de aniversario tiene la referencia 5711/1P, lo que significa que ha dejado el acero original para pasar a fabricarse en platino.  Tiene sentido, es una pieza muy especial para un aniversario especial. Mezcla perfectamente el acabado pulido con el satinado, particularmente patente en el poderoso bisel que, junto con los salientes laterales, crea la forma de portilla que define al reloj. Escribí la historia de este icono precisamente en el artículo sobre el lanzamiento del Nautilus 40 aniversario, aquí.

Pero lo que más me interesaba ver era la esfera, porque los índices están hechos con diamantes de baguette. Introducir diamantes en la esfera de un reloj masculino es siempre un riesgo, pero como ya dije en el artículo estaba seguro de aquí iban a quedar muy bien. Y en efecto, así es. De hecho a alguien que no sepa qué esta mirando se le escaparía a primera vista. Son discretos y sugerentes a la vez, y dan una luz especial a la esfera.

La otra preocupación -que de hecho todos compartíamos antes de ver el reloj en vivo- era la inscripción de “40 Aniversario” grabada sobre las 6 horas. En las fotos oficiales el grabado se ve mucho, y el efecto no era muy bueno, la verdad. Pero en vivo cambia totalmente: es muy discreto y sólo resalta en según qué condiciones de luz. Así que Patek ha conseguido la cuadratura del círculo: crear un reloj aniversario que dice que es de aniversario, pero que no se nota que es de aniversario. Una vez más, maestría ante la que quitarse el sombrero.

En la sala de máquinas nos encontramos con el calibre 324 SC (Seconde Centrale), ostentando su poderío tecnológico: volante Gyromax que se mueve 4 hercios, espiral Spiromax y reserva de marcha de 45 horas. Y por descontado el sello Patek Philippe que garantiza su perfecto acabado y decoración.

Aunque el reloj tiene un diámetro de 44 mm (y por cierto una hermeticidad de 120 metros), el reloj se acomoda estupendamente gracias a lo bien que se ajusta el brazalete de platino y a lo delgado de la caja. Por supuesto los eslabones del Nautilus 40 Aniversario son como los que tradicionalmente ha llevado el modelo, mezclando laterales satinados con una parte central pulida.

Queda poco que se pueda añadir. Si el Nautilus es siempre una apuesta ganadora, este Nautilus 40 aniversario es aún mejor. Bello, deportivo, seductor, elegante, atemporal… Hay un montón de adjetivos que le sientan tan bien como queda el reloj en la muñeca. El precio que hay que pagar para tener uno de ellos es de  100.000 francos suizos. Más información en PatekPhilippe.com.



Breitling ha sido vendida a CVC Capital Partners

 

Al final los rumores eran ciertos. A pesar del silencio oficial y los desmentidos extraoficiales, hoy se ha firmado la venta del 80% del capital de Breitling, una de las grandes empresas relojeras que todavía era independiente. La operación se ha elevado por encima de los 800 millones de euros.

 

La verdad es que siempre ha habido rumores sobre si la empresa se vendía o no. De hecho, no se cuántas veces ha estado “a punto de venderse”. Pero también es cierto que desde principios de este año esos rumores se habían intensificado e incluso se especulaba con que en Baselworld 2017 se anunciaría dicha venta. Un poco absurdo, la verdad, porque una feria hecha para vender no es el momento adecuado para crear incertidumbre.

Ahora sí es cierto. Al parecer la empresa se vende por motivos familiares, no por problemas de rentabilidad. Actualmente Breitling tiene casi 900 empleados y dos sedes productivas (Granges y La Chaux-de-Fonds). Se estima que factura al año 420 millones de francos suizos (aproximadamente 388 millones de euros), y tiene un valor de 870 millones de francos suizos (casi 803 millones de euros).

El comprador ha sido la empresa de capital riesgo británica CVC Capital Partners, que se ha hecho con el 80% de la empresa. Theodore Schneider, miembro de la familia dueña de la empresa, retiene el 20% a cambio de reinvertir en ella. “Estoy convencido de que CVC es el socio adecuado para llevar a Breitling a un nivel aún más alto” -ha declarado. Por su parte CVC dice que ve un “significativo” potencial de crecimiento para Breitling, “en mercados ya existentes y en otros nuevos”.

Aunque los acuerdos entre Breitling y CVC son secretos, según un representante que ha preferido no ser identificado (precisamente por el acuerdo secreto), los esfuerzos se van a concentrar en avivar el mercado chino. Veremos en los próximos años eso significa relojes más pequeños, algo que va casi casi en contra del ADN de la marca. Estaremos atentos al rumbo que toman las cosas, y mucha suerte para esta nueva etapa. Más información en Breitling.es.



Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined. Fotos en vivo y precio

 

Chopard sigue con paso firme su política de vender relojes que saben combinar máxima calidad con lujo y conciencia social. Y además este Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined añade una estética única.

 

Lo voy a repetir una vez más: Chopard es una de las marcas de alta relojería cuyo reconocimiento no se corresponde con los méritos que tiene, que son muchos. Este Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined es un buen ejemplo de cómo hacer un reloj de vestir comme il faut pero que sin embargo se distingue claramente de los demás. No es de extrañar que el reloj tenga el nombre añadido de “Twist”, porque es verdad que le da una vuelta al concepto de reloj formal.

En 2015 salió la primera versión del L.U.C XPS QF Fairmined (esta) que era mucho más formal que la que vemos hoy. Aunque aquel era sin duda un relojazo, Chopard ha cambiado algunas cosas para acentuar su capacidad de seducción mediante una presencia más sólida.

La caja ha aumentado medio milímetro su diámetro, pasando totalizar 40 milímetros. Su altura sigue siendo perfecta para no entrar en discusiones con los puños de camisa: 7,20 mm. El bisel está pulido a espejo al igual que el reverso, mientras que las caras verticales y el espacio entre las asas está satinado. Pero lo que destaca es la corona, que se ha agrandado -la anterior era demasiado pequeña- y se ha desplazado a las 4, acompañando el movimiento en rotación de la decoración del dial.

La delgadez de la caja se debe al calibre L.U.C 96.09-L, que aún siendo automático tiene una altura de sólo 3,30 mm. Y es que el movimiento integra un microrrotor de oro (variante en la que Chopard es experta) que reduce la altura total. Se mueve a 4 hercios y aporta 65 horas de reserva de marcha gracias a sus dos barriletes. Ostenta la exigente certificación de la Fundación Qualité Fleurier, lo que implica que también tiene la certificación COSC. Para ver lo que significa el sello Qualité Fleurier -la QF en el nombre Chopard L.U.C XPS QF Fairmined- sólo hay que leer la entrada sobre mi visita a la Manufactura Chopard.

Por supuesto la reina de esta fiesta es la esfera, con ese dibujo en rotación que está inspirado en el aspecto que tiene una pepita de oro al ser extraída. Sobre su color pizarra resaltan los nuevos índices con forma de diamante, muy habituales en los relojes de Chopard (por ejemplo). Se han recuperado también las tradicionales manecillas de Chopard que todos asociamos con el Art Deco y el edificio Chrysler, pero que la casa llama Dauphine-fusee; es decir, “delfín-cohete”.

Otro giro en el diseño y sin duda el gran objeto de debate es el pequeño segundero. Se ha desplazado hasta las 7 y además se ha remarcado con un un guilloché circular que rompe la continuidad de la esfera y crea asimetría con la corona a las 4. Choca ver en un reloj de vestir (lo opuesto a las locuras de diseño) una licencia estilística como esta, pero eso es precisamente lo que busca la casa: que el Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined sea distinto a la vez que distinguido.

El segundo elemento añadido es el texto debajo del tradicional L.U. Chopard. Para mí sobra, pero como he dicho muchas veces la industria relojera suiza tiene esta pasión por escribir en la esfera cosas que el dueño del reloj ya sabe, por si se le olvida qué reloj ha comprado. Lo que menos me gusta es el símbolo de Qualité Fleurier: no pega con lo que significa la institución y, sobre todo, no consigo evitar que me recuerde al antiguo logotipo de Caja de Madrid (a éste me refiero). Pero, como en todo, es cuestión de gustos.

Por último, el reloj se ajusta al brazo de su afortunado poseedor con una correa negra de aligátor cosida a mano. El Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairmined es una edición limitada a 250 unidades que hay que buscar en las boutiques de la marca (la de España está en Madrid, en la calle Serrano). Tiene un precio de 18.210 euros. Más información en Chopard.es.

 



Nuevos Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition con fotos en vivo y precios

 

 

Hacía tiempo que no sabía nada de Edox y verlos de nuevo en Baselworld 2017 ha sido una sorpresa muy agradable. Me he encontrado con unos relojes bien hechos y muy al tanto de los precios que pide el mercado. Sin duda lo más destacado han sido los Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition, unos diver con un atractivo instantáneo.

 

La verdad es que casas relojeras como Edox (o como Alpina, que vimos ayer) son las que tienen una situación de mercado más peliaguda, porque compiten en un segmento de precio en el que hay infinidad de propuestas. Si su precio aumenta enseguida entran en colisión con marcas de más prestigio. Pero si se ven tentados a recurrir a la venta de relojes de cuarzo entran en otra zona de guerra aún más cruenta y en la que cuesta aún más destacar.

¿Qué hacer entonces? Pues la respuesta está en estos dos Delfin Fleet 1650: Edox ha recurrido a su propio fondo de armario, que es importante, y ha actualizado uno de sus diseños para ofrecer imagen, calidad de construcción y precio ajustado. Es un esfuerzo fabuloso porque cuando no se es grande todo cuesta más, pero es que no queda otra. Y el resultado es muy bueno.

Aunque Edox es muy conocido por su patrocinio del equipo de carreras Sauber F1, tiene sin embargo mucha relación con el mundo acuático y por eso sus relojes siempre han tenido buena hermeticidad. Estos nuevos delfines son estancos hasta los 200 metros, mucho más de lo necesario para aquellos a quienes va destinado el reloj.

Los Delfin Fleet 1650 se presentan con dos cajas: la primera es de bronce y la segunda de acero. Ambas tienen un bisel unidireccional de acero y asas integradas. Si le añadimos el cristal -que es de zafiro- con una forma muy abovedada, nos encontramos con unos divers vintage perfectos. Hay que recordar que Edox tiene patentada una corona de doble sello, lo que le ahorra el estar roscada. Por eso también tiene unos pequeños protectores, que además estilizan la figura.

Por cierto que el nombre tiene una explicación: Edox apoya a la Oficina de Indonesia para la Protección del Patrimonio Cultural en una investigación subacuática para recuperar 5 barcos de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, que se hundieron allí en 1650. La expedición se desarrolla entre abril y mayo.

Las esferas son francamente atractivas porque el naranja contrasta muy bien con el negro de la versión de acero, y aún más con el azul de la de bronce. Los índices son dobles con una franja pintada en medio, al igual que las manecillas. La SuperLuminova está presente en las franjas blancas de las agujas y en las líneas pintadas sobre los índices. Es cierto que la punta del segundero no es luminiscente (así que no cumple con las normativas de los relojes de buceo), pero es que tampoco era esa la idea del reloj.

Al ampliar la foto se ven pequeños fallos en la aplicación de la pintura, probablemente porque son prototipos

En la ventana de fecha se ha optado por dejar a la vista los discos del día y la fecha. Normalmente el hueco intermedio se tapa, pero en este Delfin Fleet 1650, al ser tan retro, no queda mal. O por lo menos a mí no me disgusta.

El reloj se mueve gracias al que Edox llama Calibre 88, que no es otro que el Sellita SW220-1. Eso significa movimiento automático con rotor bidireccional, 4 hercios, discretas 38 horas de reserva de marcha, cambio instantáneo de fecha y día, remonte manual y parada de segundero. El movimiento no se ve: está tapado con un fondo en el que se ha grabado una Rosa de los Vientos con datos de antiguos mapas que sirvieron para encontrar las naves hundidas. Además aparece el número de la colección y la frase “There is no certainty, there is only adventure”. (No hay certezas, sólo aventura). Muy bonito el fondo, ciertamente.

El diámetro de la caja es de 43 mm, pero por sus formas y las esferas oscuras el reloj parece más bien de 40 mm. En cualquier caso se lleva bien sobre la muñeca y resulta francamente seductor. El reloj se asegura sobre el pulso gracias a una correa de piel (aviejada en el caso de la versión de bronce) terminada con una hebilla personalizada. Pero el conjunto se vende con un estuche de cuero para llevar el reloj que además incluye una atractiva correa NATO. Todo un detalle.

Los Edox Delfin Fleet 1650 Limited Edition son, como su nombre indica, dos relojes en edición limitada: el modelo de bronce a 200 unidades y el de acero a 300 unidades. Eso va a hacer que se conviertan en objetos muy deseados, sobre todo la versión de bronce que es sin duda la más llamativa y mejor resuelta estéticamente. De hecho a España van a llegar -si acaso- sólo unas pocas unidades, por lo que hay que darse prisa en reservarlas.

El precio de la versión de acero es de 1.850 euros, mientras que el precio para la versión de bronce es de 2.190 euros. Yo creo que estos Delfin Fleet 1650 van a ser -o deberían ser- una nueva gama dentro de Edox, porque tienen todos los argumentos para triunfar -sobre todo si costaran algo menos para competir mejor-. Por ejemplo: ¿qué tal la versión de acero con la esfera azul? ¿Y en verde? ¿O en marrón? Yo creo que tienen un gran futuro. Más información en Edox.es.

 



Julien Tornare, nuevo CEO de Zenith

 

Zenith ya tiene nuevo Director General: Jean-Claude Biver acaba de anunciar el nombramiento de Julien Tornare.

 

Recordemos que, tal como conté en este artículo, en enero salía de Zenith Aldo Magada, que había llegado poco más de un año antes a la dirección de la manufactura. Aldo también había sido nombrado por Jean-Claude Biver, presidente de la División de Relojes del Grupo LVMH. El propio Biver asumió la dirección de manera temporal.

Jean-Claude Biver durante un presentación de TAG Heuer, que también dirige

A decir verdad nadie esperábamos ver un nuevo director general en Zenith tan pronto, porque recordemos que cuando Biver tomo el mando de TAG (allá por diciembre de 2014) también dijo que sería sólo hasta encontrar la persona adecuada, y el hecho es que allí sigue. Así que todos pensábamos que ocurriría lo mismo en Zenith, especialmente cuando en Baselworld 2017 vimos que parecía que la empresa tomaba un nuevo impulso. Sobre todo con la presentación del nuevo calibre, plasmado en el Defy El Primero 21 de aquí abajo.

Por su parte Julien Tornare lleva desde 1997 en la relojería. En ese año entró en Raymond Weil, donde supervisó el crecimiento de la marca en Europa y sobre todo Rusia. En el 2000 entró en el que sería su destino hasta ahora: Vacheron Constantin. En la maison se fue encargando sucesivamente de las zonas de ventas del norte de Europa, de Europa Central y de Hispano América. En 2009 saltó a Estados Unidos. En 2011 pasó a dirigir Vacheron Constantin en el Pacífico. En todos los casos con unos espectaculares crecimientos en ventas y beneficios.

Zenith Chronomaster 1969

El propio Julien Tornare ha dicho en una entrevista que tenía ganas de hacer cosas nuevas. Pero, como también dice, va a ser “una tarea titánica”. Se dice que Zenith facturó el año pasado 80 millones de francos y perdió 30. Si es cierto, es para tener los pelos de punta permanentemente. No es de extrañar que el propio Julien diga que le esperan “unos cuantos años muy animados”. No nos queda sino desearle la mejor de las suertes. Más información en Zenith.es.