Lange reinterpreta el Cabaret en oro miel
La precisión del tourbillon en clave sajona

En 2021 anuncié el regreso del Cabaret de A. Lange & Söhne. En aquel entonces dije que era el renacimiento de un clásico, pero en realidad no fue así: fue sólo una edición de un número de unidades determinado (no sabemos qué número) y, a decir de la marca, ya no está en su cartera de productos.
Ahora vuelve a aparecer el mismo reloj, pero ahora está realizado en Honeygold. El Honeygold (u oro miel, en español) es una cálida aleación de oro creada por la propia Lange y cuya máxima expresión, o al menos la que más me gusta a mí, es el Langematik calendario perpetuo que vimos en vivo.
Es una reinterpretación en edición limitada (50 unidades) que subraya el carácter arquitectónico y la sofisticación técnica de esta referencia histórica. El Cabaret fue p resentado originalmente en 2008 como el primer tourbillon con parada de segundero, tal como relaté en el artículo que he mencionado arriba.

La caja rectangular (29,5 x 39,2 mm) refuerza su personalidad distintiva, alejándose de los códigos tradicionales de la alta relojería redonda. Pero es la esfera la que acapara el protagonismo: realizada también en Honeygold, presenta un tratamiento rodiado en negro sobre el que emergen elementos en relieve, esculpidos directamente en el material. Este trabajo artesanal, que requiere semanas de ejecución, genera un notable efecto tridimensional y una lectura especialmente rica en matices.
A las seis horas se abre la ventana del tourbillon, cuyo puente superior y jaula exhiben un refinado pulido en negro, una de las técnicas de acabado más exigentes de la relojería. Más allá de su estética, este órgano regulador mantiene la función que convirtió al modelo en un hito: la parada de segundero del tourbillon, que permite ajustar la hora con precisión al segundo, algo históricamente complejo en este tipo de complicaciones.

En su interior late el calibre de manufactura L042.1, de cuerda manual, con doble barrilete y una notable reserva de marcha de 120 horas. Su arquitectura de forma, adaptada a la caja, y sus acabados (platina tres cuartos en alpaca alemana, chatones de oro atornillados o grabados a mano) responden a los más estándares constructivos característicos de la relojería sajona, pero ejecutada con el altísimo nivel de Lange.

El resultado es un reloj que combina identidad estética, innovación técnica y una ejecución artesanal sobresaliente.
El precio, como es costumbre en Lange, no ha sido comunicado.
Más información en Lange.com.
