Vacheron Constantin Métiers d’Art Tribute to the Animal Kingdom: seis relojes, seis artes
Oficios artísticos y alta relojería

Vacheron Constantin tiene una familia que es la más distinta a la relojería tradicional de la casa y, a la vez, una de las más celebradas: la colección Metiers d’Art, en la que deja volar su imaginación y la plasma en relojes con unas esferas que son, sin duda, obras de arte. En este mismo 2026 hemos visto esta colección, pero hay muchas más recogidas en nuestra web.
Ahora amplía los límites tradicionales de la colección con Métiers d’Art Tribute to the Animal Kingdom, una serie de seis relojes conceptuales desarrollados dentro de su programa de artesanía «One of Not Many». La idea consiste en invitar a artistas procedentes de disciplinas que normalmente no están asociadas a la relojería y plantearles un reto especialmente complejo: trasladar su trabajo a la escala microscópica de una esfera sin comprometer la funcionalidad del reloj.

El reino animal sirve de hilo conductor para seis técnicas muy distintas: arte plumario, escultura en vidrio, micropapiroflexia, bordado de oro, escultura en papel y marquetería de madera. En todos los casos, además, los artistas tuvieron que adaptarse a un espacio extraordinariamente limitado: cajas de 42 mm y apenas unos cuatro milímetros disponibles entre la esfera y el cristal de zafiro.

Una arquitectura común
Los seis relojes utilizan el calibre automático 2460 G4, un movimiento especialmente adecuado para este tipo de creaciones porque prescinde de agujas centrales. Horas, minutos, día de la semana y fecha aparecen mediante cuatro pequeñas aberturas situadas en la periferia, dejando prácticamente toda la esfera libre para la decoración.

El movimiento tiene 31 mm de diámetro, 6,05 mm de grosor, ofrece 40 horas de reserva de marcha y está compuesto por 237 componentes y 27 joyas. Las cajas miden 42 mm de diámetro y 12,9 mm de altura, con fondo de cristal de zafiro y hermeticidad hasta 3 bar. Dependiendo del modelo están realizadas en oro blanco o rosa de 18 quilates.

También comparten una masa oscilante de oro de 22 quilates grabada a mano con motivos inspirados en las herramientas de los artesanos participantes. Las correas, por su parte, incorporan decoraciones repujadas relacionadas con cada esfera.
Feathersnake: el arte de las microplumas de Julien Vermeulen

Julien Vermeulen se enamoró del arte plumario durante su etapa formándose en el taller del modisto francés Jean Paul Gaultier. Se instruyó en artes aplicadas en el Lycée Octave Feuillet, en Francia, donde aprendió esta labor artesanal, para fundar en 2014 su propio taller con la ambición de resucitar y reinventar un oficio abandonado.

Uno de los modelos más espectaculares emplea arte plumario para representar una serpiente fantástica. La figura está formada por más de 200 pequeños fragmentos procedentes de siete plumas de faisán monal, cuya iridiscencia produce reflejos verdes y azulados semejantes a escamas. El fondo y la vegetación se realizan con plumas de ganso.

La miniaturización obligó incluso a crear herramientas específicas, entre ellas un microbisturí construido a partir de una aguja. El desarrollo y realización del conjunto exigieron aproximadamente 250 horas.

Glassoctopus: una escultura de cristal en 3,5 mm creada por Simone Crestani

El artista vidriero italiano Simone Crestani comenzó a trabajar el vidrio desde joven. Crestani ha dominado la naturaleza, profundamente inspirado en el reino vegetal y el mundo marino, crea piezas escultóricas que subliman la transparencia a través de la luz y la precisión de los contornos.

La segunda creación presenta un pulpo transparente esculpido íntegramente en vidrio, suspendido sobre una esfera de oro guilloché de intenso color azul. La escultura apenas se eleva 3,5 mm y obligó al artista Simone Crestani a desarrollar una nueva técnica para trabajar el vidrio a una escala prácticamente microscópica.

Cada tentáculo y cada ventosa se fueron construyendo progresivamente a partir de pequeñas varillas de vidrio moldeadas con herramientas de wolframio. La transparencia añadía además el problema de las refracciones y distorsiones ópticas.

Oraygami de Anya Midori: Mantas raya de papel flotando

Anya Midori, residente en Alemania, descubrió la micropapiroflexia hace menos de una década, pero le bastó poco tiempo para consolidarse como una de las figuras más creativas del sector. Para Midori, el plegado funciona como una disciplina meditativa que requiere una concentración absoluta y una atención al detalle casi obsesiva.

En el tercer reloj, seis pequeñas mantas raya parecen nadar sobre una esfera azul guilloché. Están realizadas mediante micropapiroflexia con papel japonés teñido específicamente para el proyecto y montadas sobre diminutos ejes de latón a diferentes alturas.

La artista Anya Midori tuvo que diseñar una secuencia de plegado completamente nueva tras estudiar fotografías y vídeos de rayas reales. Las figuras, de entre 5 y 10 mm, se pliegan exclusivamente con los dedos, las uñas y la punta de un palillo. El desarrollo completo ocupó más de dos años.

Tigerbroidery: el bordado británico de Laura Baverstock

Laura Baverstock se graduó en la Royal School of Needlework (Reino Unido) y es miembro del gremio Worshipful Company of Gold and Silver Wyre Drawers. La artista ha desarrollado un lenguaje visual único al aplicar técnicas de costura tradicionales al diseño contemporáneo. Su obra, profundamente inspirada en la ilustración y los motivos naturales, ha aparecido en vestuarios de cine y otras creaciones para marcas de moda de renombre.

Este modelo convierte la esfera en una selva tridimensional mediante bordado de oro. El tigre está realizado con hilos de oro blanco y amarillo de 9 quilates, mientras que sus rayas utilizan hilos negros con revestimiento cerámico. La vegetación combina diferentes sedas verdes y japonesas.

Algunas piezas de hilo de oro utilizadas para formar el cuerpo del animal miden menos de un milímetro, y únicamente los ojos emplean diez tonalidades de seda diferentes. La esfera definitiva requirió unas 210 horas de trabajo.

Papercroc: la pureza de papel según Marianne Guély

Marianne Guély, residente en París, es famosa por sus particulares esculturas, instalaciones monumentales y diseños diminutos, todos esculpidos con papel. Guély combina repujado, plegado, corte láser y superposición para crear obras que juegan con las luces y sombras y, así, colmar al papel blanco de una presencia escultural y desvincularlo de la debilidad con la que normalmente se asocia.

Este cocodrilo de papel quizá el más sorprendente, ya que es una composición completamente blanca realizada con papel de algodón de diferentes gramajes. Mediante repujado, corte láser y montaje manual se crea una escena tridimensional de apenas 3 mm de altura en la que el animal parece avanzar entre una vegetación cubierta de nieve.

Las bases de latón utilizadas para crear los relieves se calentaron a entre 60 y 70 ºC antes de prensarse sobre el papel. El carácter monocromático convierte a la luz y a las sombras en elementos esenciales para revelar el relieve de la composición.

Woodenwings: marquetería pluma a pluma creada por Anna Le Corno

Anna Le Corno, arquitecta de formación, llevó a cabo sus estudios en la prestigiosa escuela parisina de artesanía École Boulle, y se especializó en carpintería. Ha ganado reconocimiento en los campos del mobiliario contemporáneo, las obras escultóricas y los objetos decorativos que exploran las posibilidades expresivas de la madera y fusionan el arte ancestral de la marquetería de madera con la modernidad.

Esta última pieza utiliza marquetería tridimensional para representar un halcón. Se emplean doce especies de madera diferentes, entre ellas eucalipto ahumado, abedul y ziricote, aprovechando sus distintos colores, vetas y texturas.

La esfera combina tres técnicas: marquetería circular en el fondo, marquetería en capas esculpida para el cuerpo y una aplicación denominada «pluma a pluma» desarrollada específicamente para las alas. El conjunto alcanza únicamente 3 mm de altura y tuvo que realizarse con microutensilios y bajo lupa binocular.

En conjunto, Métiers d’Art Tribute to the Animal Kingdom es menos una colección convencional que un laboratorio de artes aplicadas. Vacheron Constantin, además de emplear técnicas históricas de decoración relojera, incorpora disciplinas ajenas al oficio y obliga a artistas y relojeros a desarrollar conjuntamente nuevas herramientas y procedimientos. El resultado son seis relojes que funcionan como auténticas obras de arte en miniatura y, al mismo tiempo, como una demostración de hasta dónde puede extenderse actualmente el concepto de métier d’art.

Hay más información en VacheronConstantin.com.