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La colección Jaeger-LeCoultre Master Control Chronometre es, mi opinión, uno de los lanzamientos más importantes de los últimos años para la marca. Lo digo porque Jaeger necesitaba estar presente en el segmento de relojes deportivos de lujo en acero, de donde ha estado dolorosamente ausente todo este tiempo, y con unos precios que no fueran disparatados, que es como está el mercado ahora.
Cierto es que ya tenía la colección Master Control (cuyos modelos se integran ahora bajo el paraguas de la familia recién nacida), pero, como ya he dicho alguna vez, siempre ha parecido la hermana pobre de la familia Ultrathin. Particularmente porque los precios de unos y otros no se diferenciaban, lo que claramente perjudicaba a los Master Control (algo que también paso con su antecesora).
Aquí se puede ver la diferencia entre uno y otro:
Por eso, para estos nuevos Jaeger-LeCoultre Master Control Chronometre la manufactura necesitaba ofrecer algo más y, en mi opinión, lo ha dado.
Digamos en primer lugar que, para comenzar esta nueva andadura, JLC ha presentado tres modelos: Master Control Chronometre Date, Master Control Chronometre Power Reserve y Master Control Chronometre Perpetual Calendar.
Lo primero que llama la atención, y para MUY BIEN, es el nuevo brazalete integrado, que crea una línea continua desde la caja hasta la muñeca, lo que confiere a los relojes un aire más sofisticado y contemporáneo.
Se aprecia que se ha prestado especial atención al diseño y la fabricación del brazalete de tres eslabones, cepillados verticalmente y con los biseles pulidos. El eslabón afilado, alargado y pulido que atraviesa el eslabón central del brazalete de tres filas evoca el perfil de las agujas Dauphine de las horas y los minutos. Otra referencia a la esfera es el bisel en forma de V de los eslabones exteriores, que se hace eco de los índices triangulares.
El brazalete se cierra con una hebilla doble plegable con pulsadores e incorpora un sistema de microajuste integrado (comfort release).
Los tres modelos comparten cajas compactas y delgadas, resistentes al agua hasta 50 m (38 mm x 8,4 mm y 39 mm x 9,2 mm). Además, están equipados con movimientos automáticos de fabricación propia, certificados como cronómetros, con escapes de silicio, una frecuencia de 4 Hz y una reserva de marcha de 70 horas; todos ellos cuentan con el sello HPG. Y merece la pena explicarlo a fondo.
Alta Precisión Garantizada
El sello de Alta Precisión Garantizada (High Precision Guarantee, HPG), es una nueva certificación propia concebida para reunir en un mismo estándar dos aspectos que la manufactura considera inseparables dentro de la Alta Relojería: la precisión cronométrica y la calidad de los acabados del movimiento.
El sello se aplica individualmente a cada reloj una vez que ha superado un amplio proceso de pruebas e inspección, y queda identificado mediante un distintivo situado en el fondo de la caja. Su debut tuvo lugar en Watches & Wonders 2026 precisamente con la colección Master Control Chronometre, aunque Jaeger-LeCoultre prevé extenderlo progresivamente al resto de sus colecciones a partir de 2027.
La idea no surge de la nada. La precisión forma parte de la historia de Jaeger-LeCoultre desde los orígenes de la manufactura. Ya en 1844 Antoine LeCoultre desarrolló el Millionomètre, un instrumento capaz de medir la micra, mientras que durante el siglo XX la casa obtuvo distintos reconocimientos en el terreno de la cronometría.
En 1946, por ejemplo, un reloj de bolsillo equipado con el calibre tourbillon 170 ganó el concurso de cronometría del Observatorio de Neuchâtel.
También existe un precedente directo del nuevo sello. En 1970, el Polaris II incorporaba ya en su esfera la denominación “High Precision Guaranteed” como distintivo de su calibre de 4 Hz. Dos décadas después, en 1992, la firma dio otro paso importante con la introducción del conocido control de las 1000 horas, un protocolo interno destinado a evaluar el funcionamiento, la fiabilidad y la calidad del reloj completamente montado.
El nuevo HPG retoma ahora aquella denominación histórica, pero con un protocolo mucho más amplio y enfocado específicamente a reproducir las exigencias del uso real.
Pruebas pensadas para la vida cotidiana
Uno de los aspectos más interesantes del HPG es que no se limita a comprobar la marcha del reloj en condiciones ideales de laboratorio. Jaeger-LeCoultre ha desarrollado un sistema de pruebas destinado a simular de manera más fiel las tensiones que soporta un reloj durante su utilización cotidiana.
El protocolo contempla cuatro grandes tipos de prueba. La primera está relacionada con la altitud y reproduce variaciones de presión atmosférica desde el nivel del mar hasta los 1.004 metros, precisamente la altitud a la que se encuentra la manufactura de Jaeger-LeCoultre en Le Sentier. Esta prueba se realiza únicamente sobre el calibre.
La segunda somete al reloj a golpes multidireccionales de entre 25 y 50 G, aplicados en varias posiciones normalizadas. También se comprueba su comportamiento en distintas posiciones, alternando periodos de movimiento con otros en reposo, y se reproducen variaciones de temperatura entre 18 y 35 grados centígrados, valores elegidos para simular desde el reposo hasta una situación de actividad física.
Pero probablemente la parte más interesante sea la manera en que estas pruebas se combinan. Jaeger-LeCoultre ha desarrollado una máquina específica para el HPG que no evalúa cada parámetro de forma aislada, sino que somete el reloj a ciclos en los que actúan simultáneamente varias de estas tensiones.
Durante dos días se reproducen situaciones equivalentes a jornadas activas, combinando movimientos, cambios de posición, golpes y variaciones de temperatura. El tercer día se introduce un periodo de “reposo estabilizado” en una posición fija, pensado para simular el comportamiento del reloj durante un fin de semana en el que se utiliza menos o permanece parado durante largos periodos.
La intención es que la precisión certificada no sea únicamente una cifra obtenida sobre una máquina de laboratorio, sino que se aproxime lo máximo posible a las condiciones reales en las que un propietario utilizará el reloj.
La precisión también está en los acabados
El HPG no se limita, sin embargo, al rendimiento cronométrico. Jaeger-LeCoultre ha querido incluir también la calidad de los acabados como parte de la certificación.
La manufactura recuerda que muchas técnicas decorativas tradicionales nacieron inicialmente con funciones prácticas. Algunos acabados ayudaban a reducir la fricción, otros permitían controlar mejor determinadas superficies o contribuían a retener partículas microscópicas. Con el paso del tiempo, esas técnicas evolucionaron también hacia una dimensión estética.
Para Jaeger-LeCoultre, esa decoración no puede separarse de la precisión en la fabricación: los acabados deben ejecutarse con tolerancias extremadamente pequeñas para no comprometer el funcionamiento del mecanismo.
Por eso, para obtener el sello HPG, un reloj debe incorporar al menos seis de ocho técnicas tradicionales de acabado establecidas por la manufactura.
Entre ellas figuran el biselado, que pule los bordes de los componentes hasta obtener un acabado especular; el bruñido, empleado especialmente en pivotes para mejorar su dureza y resistencia; el pulido circular y el pulido lineal; el avellanado y pulido de los alojamientos de las joyas; las tradicionales Côtes de Genève; el perlado de platinas y puentes; y el pulido de las cabezas de los tornillos hasta obtener una superficie perfectamente plana y reflectante.
Por encima del COSC
En los primeros modelos Master Control Chronometre certificados con el nuevo sello, Jaeger-LeCoultre ha añadido además un paso previo especialmente significativo: cada calibre obtiene primero la certificación del COSC antes de ser sometido a las pruebas adicionales del HPG.
Es decir, el certificado oficial de cronómetro funciona en estos modelos como punto de partida, no como meta final. Después llega el protocolo interno de Jaeger-LeCoultre, que evalúa no sólo la marcha del movimiento, sino también el comportamiento del reloj completo bajo distintas condiciones de uso, su fiabilidad y la calidad de sus acabados.
El planteamiento recuerda, en ese sentido, a una tendencia cada vez más frecuente entre las grandes manufacturas: desarrollar certificaciones propias que permitan controlar parámetros más amplios que los recogidos por organismos externos. En el caso de Jaeger-LeCoultre, además, existe una continuidad evidente con el control de las 1000 horas implantado en 1992.
El nuevo sello HPG supone por tanto una evolución importante de aquella filosofía. No pretende certificar únicamente que un reloj es preciso en el momento de salir de fábrica, sino demostrar que mantiene ese nivel de rendimiento cuando se enfrenta a condiciones mucho más cercanas a las que encontrará en la muñeca.
Y, al incorporar también criterios específicos sobre la decoración y terminación del calibre, Jaeger-LeCoultre quiere dejar claro que la precisión no se entiende únicamente como una cuestión de segundos ganados o perdidos al día. En su interpretación, la verdadera precisión afecta a todo el reloj: desde la fabricación de sus componentes hasta el comportamiento mecánico, la fiabilidad y la ejecución de cada acabado.
Jaeger-LeCoultre Master Control Chronometre Date
El modelo más sencillo de la trilogía se presenta en una caja unisex compacta de 38 mm con un perfil de 8,4 mm. Disponible en acero con una esfera con degradado azul-gris o en oro rosa con una esfera de color bronce, detalles como los puntos pulidos en la escala periférica, la ventana de la fecha enmarcada con un fondo a juego con el color de la esfera, los índices facetados y las agujas Dauphine, así como la esfera con un sedoso acabado rayos de sol, dan fe del esmero dedicado a los acabados.
El reverso revela la compleja construcción del brazalete integrado y el delgado calibre automático de fabricación propia 899, de 3,3 mm, que da vida al reloj.
Sus precios son de 14.800 euros para la versión de acero y de 55.000 en oro rosa.
Jaeger-LeCoultre Master Control Chronometre Power Reserve
Bastante más interesante que su hermano más sencillo, está inspirado en el emblemático Futurematic de Jaeger de 1951.
La disposición de la esfera con fecha y reserva de marcha cuenta con dos subesferas circulares situadas simétricamente en el eje 9-3. La esfera con acabado rayos de sol en degradado azul-gris presenta todas las características distintivas de la familia Master Control, complementadas por la subesfera empotrada y con acabado circular para la reserva de marcha a las 9 en punto, con un indicador de advertencia rojo, y la fecha justo enfrente, también con un detalle en rojo en el 31.
La caja de 39 mm tiene un grosor de 9,2 mm y está impulsada por el nuevo calibre de fabricación propia 738. Con una altura de tan solo 4,97 mm, el fondo de zafiro deja a la vista el rotor calado de oro de 22 quilates. Tiene una reserva de marcha de 70 horas para las funciones de horas, minutos, segundos, reserva de marcha y fecha.
Sólo está disponible en acero y su precio es de 17.800 euros.
Jaeger-LeCoultre Master Control Chronometre Perpetual Calendar
El modelo más complejo de la trilogía es este Calendario Perpetuo, impulsado por la última generación del conocido calibre de fabricación ultradelgado 868. Capaz de tener en cuenta los meses de diferente duración y los años bisiestos, el movimiento, si se mantiene dado cuerda, no necesitará ningún ajuste hasta el año 2100. Además, las indicaciones del calendario se pueden ajustar simultáneamente mediante un único mecanismo. Presentado en una caja de 39 mm con una altura de tan solo 9,2 mm, el nuevo Calendario Perpetuo con su brazalete integrado es una auténtica belleza.
Está disponible en acero con una esfera con degradado azul-gris o en oro rosa con una esfera de color bronce. Las indicaciones del calendario se muestran en cuatro subesferas con un anillo exterior opalino e interiores con acabado circular: los meses y el año a las 12 en punto, los días de la semana a las 3 en punto, la fecha a las 9 en punto, el indicador de año bisiesto sobre el eje central y las fases lunares (con una luna de hoja de oro o platino martillada) a las 6 en punto.
El precio en acero es de 47.800 euros, mientras que la versión en oro cuesta 87.000 euros.
Como decía antes, estos Jaeger Le-Coultre Master Control Chronometre son la colección que necesitaba Jaeger. Ahora está en sus manos darla a conocer como se merece para que se aprecie todo lo que lleva dentro.
Hay más información en Jaeger-LeCoultre.com.