IWC celebra “El Principito” con cuatro nuevas interpretaciones del Pilot’s Watch
Un aniversario literario y relojero

IWC refuerza su vínculo con el universo de El Principito cuando se cumplen 20 años de colaboración entre la manufactura y los herederos de uno de los libros más conocidos del mundo. Aquí, en Horas y Minutos, ya hemos visto varias ediciones. La que más me ha gustado a mí de siempre ha sido este cronógrafo rattrapante que presenté en vídeo.
Los veinte años se celebran con tres nuevas propuestas que combinan narrativa, diseño icónico y mecánica probada. A la edición en cerámica blanca se suman dos cronógrafos de acero que consolidan el lenguaje estético de esta saga.
El gran protagonista es el Pilot’s Watch Chronograph 41 Le Petit Prince en cerámica blanca, una primicia dentro de esta línea (si exceptuamos los relojes para la misión Polaris Dawn). Su caja de óxido de circonio de 41 mm introduce un contraste inédito con la clásica esfera azul con efecto rayos de sol y degradado.

Más ligero y resistente que el acero, este material refuerza el carácter técnico del modelo, mientras que el fondo de titanio grabado con el pequeño príncipe subraya su dimensión narrativa. En su interior late el calibre 69380, un cronógrafo automático con rueda de pilares y 46 horas de reserva de marcha.

Su precio es de 12.800 euros.

También se ha lanzado un IWC Big Pilot’s Watch Perpetual Calendar en cerámica (aquí vimos en vídeo la versión en Ceratanium). El reloj tiene una caja de 46,2 mm de diámetro y 15,4 mm de altura.
La esfera se basa en el módulo de calendario perpetuo desarrollado por Kurt Klaus en los años 80. Tiene muchos datos, pero con tanta superficie puede presentarlas todas tranquilamente. Su gran ventaja es que se ajusta exclusivamente con la corona, sin necesitar pulsadores.

Bajo el zafiro posterior se encuentra el calibre 52615, un movimiento automático de manufactura. El movimiento de base, que late a 4 Hz, alimenta el módulo de calendario de la parte superior y se le da cuerda mediante un sistema Pellaton. La figura de El Principito aparece en el rosetón de oro del rotor central.

El precio de venta es de 38.700 euros.

Junto a los modelos en cerámica, IWC presenta dos cronógrafos en acero —de 41 y 43 mm— que reinterpretan los códigos clásicos de la colección. Ambos comparten esfera azul con acabado en rayos de sol, agujas chapadas en oro con Super-LumiNova y un diseño perfectamente legible, característico de los relojes de aviador de la marca.

Están equipados con el calibre 69385, mantienendo la arquitectura de cronógrafo con rueda de pilares y una reserva de marcha de 46 horas. La tapa trasera presenta, claro, al protagonista de la novela.

La medida de 41 mm tiene un precio de 7.800 euros, mientras que la de 43 cuesta 7.900 €.

Por último, hay un Pilot’s Watch Mark XX Le Petit Prince en caja de 40 mm de oro o acero. Las manecillas son de oro en ambas versiones y ambas comparten esfera azul en rayos de sol.

Dentro se aloja el calibre automático 32112, que se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 5 días. Las tapas traseras tienen un anillo de oro o de acero respectivamente, además de un zafiro translúcido con el protagonista de la novela.

Su precio es de 23.100 euros.

Más allá de sus diferencias materiales, los tres modelos comparten un mismo propósito: rendir homenaje al legado de Antoine de Saint-Exupéry a través de relojes instrumentales de fuerte personalidad. La combinación de esferas azules, grabados evocadores y una ejecución técnica coherente demuestra cómo IWC ha sabido convertir esta colaboración en uno de los pilares emocionales y estéticos de su colección Pilot’s Watch.
Hay más información en IWC.com.
