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Chopard L.U.C XP: un reloj de vestir distinto

 

La gama L.U.C es donde Chopard destila todo su saber hacer, con relojes siempre elegantes y exqusitamente acabados. Ahora nos presenta el Chopard L.U.C XP, que se enmarca entre los relojes de vestir pero que está listo para conquistar otros terrenos.

 

Parece que Chopard le está tomando el gusto a hacer variaciones atrevidas con los relojes de vestir. O por lo menos a saltarse las normas de vez en cuando. Ya sabemos qué exige un reloj de vestir propiamente dicho: metal precioso, esfera blanca o negra, indicación de horas y minutos. Se puede llegar a admitir un segundero, pero sólo como concesión a la galería. Pero las normas sociales están destinadas a ser rotas, y por eso hace unos meses presentamos el Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairminedun reloj que cumplía todos los requisitos pero que a la vez los retorcía (de ahí el nombre de Twist). Pues eso mismo pasa con este Chopard L.U.C XP.

Es curioso cómo este reloj es el que tiene el nombre menos significativo y sin embargo es uno de los que más sobresale de la colección, o eso me parece a mí. “XP” no tiene nada que ver con Windows sino con la delgadez: viene de Extra Plat (Extra Plano en francés), y hace referencia al grosor de los relojes. Es una denominación que aparece en muchos otros relojes de la colección, pero que siempre llevan algún otro calificador que los define mejor. En este caso no es así, el nombre es sólo eso: XP. Es como si el reloj fuera el más juvenil de la gama y no tuviera suficiente madurez como para recibir un nombre más señorial. Y eso que cumple con todos los estrictos preceptos que impone Chopard cuando crea un reloj L.U.C.

Y a decir verdad este Chopard L.U.C XP es desde luego el de porte más distendido de entre los 39 modelos que pueblan la colección. La caja, que es de acero, tiene un diámetro perfecto: 40 mm de diámetro, lo que la hace ideal para todo el mundo, incluidas las mujeres; o muchas de ellas al menos. La altura es de 7,2 mm. No es que sea un grosor extraordinariamente delgado, pero desde luego más que suficiente para dialogar en buenos términos con los puños de cualquier camisa. Como es de rigor, las partes frontales de la caja están pulidas a espejo, mientras que las dos verticales están satinadas. Es hermética sólo hasta 30 metros.

La esfera es, como suele ocurrir, la que marca la diferencia. Hay una combinación de elementos que sobre el papel no deberían cuadrar, y sin embargo el conjunto es de lo más atractivo. Por un lado tenemos los índices tradicionales con forma de diamante. Por otro, unos numerales también aplicados pero que en este caso se han azulado aplicándoles calor. Y, como siempre, las manecillas Dauphine-Fusee (literalmente delfín-cohete), con ese aire Art Deco tan suyo. Todo ello sobre un fondo con acabado “Dracón”, que es un tipo de tela. Como digo, en teoría no casa. En realidad, el resultado es fantástico.

El calibre 96.53-L se mueva a una frecuencia de 4 hercios y ostenta el sistema patentado de dos barriletes superpuestos, que le dan una autonomía de 58 horas. Pero sobre todo el movimiento -que por supuesto es de manufactura- es automático e integra un microrrotor (en este caso de tungsteno), una de las especialidades de la casa que siempre enamora. Además el volante está ajustado en 5 posiciones -como los cronómetros- y la decoración del conjunto es impecable. Como en todos los L.U. C.

El otro elemento realmente sorprendente de este Chopard L.U.C XP es su correa. En la parte exterior es de cachemira azul, una decisión atrevida pero perfecta para extender ese aire de seriedad informal que transmite el reloj. Por dentro es de aligátor, para así darle textura y la rigidez necesaria. La correa es extraordinariamente suave al tacto y se lleva estupendamente.

Como ya he dicho, el Chopard L.U.C XP es una excelente opción cuando se quiere llevar un reloj de vestir pero que puede dar juego en muchas otras situaciones. En vaqueros, por ejemplo, va de fábula. Pero sin perder de vista que es una creación de alta relojería, como siempre son los relojes de la colección L.U.C. El reloj ya está disponible en la boutique de la marca, y su precio es de 8.100 euros con el IVA ya incluido. Más información en Chopard.es

 



Seiko Presage Esmalte: Toda la sabiduría de Seiko en tres modelos

 

Seiko sigue con su idea de ofrecer alta relojería en todos ls segmentos de precio. Ahora nos presenta los Seiko Presage Esmalte, una técnica centenaria que sólo se encuentra en relojes de alta gama. Salvo que nos lo ofrezca la gran casa nipona.

 

El esmalte en las esferas es muy apreciado por dos motivos: uno, la delicadeza y el cuidado que requiere su aplicación, y dos la belleza del resultado, con una tonalidad especial que perdura para siempre porque nunca degenera. Por eso está reservada a los relojes de alta gama. O eso creíamos, porque Seiko tiene otra idea muy distinta de cómo deben ser las cosas.

El año pasado, cuando presentó la nueva colección Presage ya vimos una edición limitada de cronógrafos que a mí me parecieron (y me parecen) de lo mejor de todo el año por su calidad y su precio. Los dos están aquíUno de ellos tenía la esfera esmaltada en blanco. Y de paso calibre de manufactura y un precio de 2.500 euros. Absolutamente imbatible, como siempre con Seiko. Ahora la manufactura ha escuchado la petición de sus seguidores y presenta los Seiko Presage Esmalte, con los que nuevamente nos desafía con una oferta irresistible. Pero vamos a ver cómo se hacen las esferas de esmalte de acuerdo con la maestría de Seiko.

MITSURU YOKOZAWA

Mitsuru Yokozawa comenzó a trabajar con el esmalte en 1971, cuando fue empleado por Fuji Porcelain Enamel Co. Gracias a los datos recabados sobre las técnicas que ha ido aplicando en los 46 años de profesión ha conseguido mejorar la implementación de las técnicas artesanales. Además ha desarrollado una agudeza visual tal que le permite distinguir variaciones de grosor de solo 0,2mm, una sabiduría que ahora transmite a los aprendices. Mitsuru es es único artesano de Japón capaz de aplicar esmalte sobre las esferas de Seiko.

EL PROCESO DE ESMALTADO

El primer paso es común a todas las esferas. Partiendo de barras de latón se cortan, estampan, conforman y sueldan para crear la base del dial. El acero que se usa en los relojes de Seiko se produce en una fábrica separada y de ahí se envía a Mitsuro.

Una vez obtenida la base, se sumerge en aceite para prevenir la oxidación. Después se quita el aceite sobrante y la esfera se lava en ácido, se niquela y se le somete a un tratamiento neutralizante. Aunque parezca un procedimiento industrial (y de hecho lo es), de estos tratamientos depende la durabilidad futura, por lo que deben ser bien realizados.

El esmalte es una mezcla de diversos elementos, así que es fundamental que las cantidades sean las correctas y siempre las mismas, porque las diferencias, incluso las mínimas, producen unos resultados muy distintos. De ahí la necesidad de una supervisión absolutamente científica para conseguir la calidad requerida para cada producto.

Una vez conseguido el esmalte, se aplica sobre la superficie a tratar. Como el esmalte es muy sensible a los cambios de temperatura y de humedad, Mitsuru Yokozawa cambia la composición de acuerdo con las condiciones atmosféricas. ¿¿Se puede ser más exigente?? ¡Sólo en Seiko!

Es fundamental tener especial cuidado al aplicar el revestimiento, porque cualquier variación (presión, cantidad), puede cambiar el resultado.

También se regula la temperatura del horno dependiendo de del tiempo atmosférico. Es dentro del horno que los compuestos cristalinos del esmalte se funden, creando así esa textura suave tan característica del esmalte.

Tras el proceso de horneado se examinan detenidamente las superficies tratadas para asegurarse de la uniformidad de la superficie y encontrar posibles defectos. Un esmalte que no ha salido perfectamente significa un rechazo de toda la pieza, ya que no se puede enmendar. Si pasa el control entonces se puede llevar a ensamblado. El proceso es tan largo que se producen sólo entre 200 y 250 esferas esmaltadas al mes.

Los nuevos modelos están inspirados en el diseño de dos de las creaciones más clásicas de Seiko. Por un lado el modelo Laurel de 1913, el primer reloj de pulsera de Seiko y de Japón, que tenía una esfera esmaltada. Los marcadores de hora en números romanos son los que aparecían en  el reloj de bolsillo de Seiko de 1895. Sin embargo los modelos actuales llevan un cristales de zafiro de doble curvatura, de modo que los bordes de la esfera se pueden ver sin distorsión desde cualquier ángulo. Los marcadores horarios están pintados con diez capas para crear relieve sobre  la esfera. Las extremidades de las agujas son curvadas por los artesanos para seguir el contorno del cristal de zafiro curvado y que la caja sea más delgada. El fondo de caja transparente es de cristal de zafiro para una mayor durabilidad.

SEIKO PRESAGE ESMALTE AUTOMÁTICO SPB047EST

 

El modelo automático tiene un diámetro de 40,5 mm y 12,4 mm de altura, con hermeticidad garantizada hasta los 100 metros. El calibre es de manufactura: el 6R15, automático y con reserva de marcha de 50 horas que se mueve a 3 hercios. Al contrario de lo que suele ser habitual, el reloj viene con correa de cocodrilo con cierre plegable. Su precio es de 1.150 euros.

SEIKO PRESAGE ESMALTE MULTIFUNCIÓN SPB045EST

El reloj es del mismo diámetro que el anterior, pero 0,4 mm más alto. En este caso se ha añadido la función de fecha a las 6 horas y de reserva de marcha a las 9. El calibre es el 6R27, lo que significa que se mueve a 28.000 alternancias a la hora (4 hercios, en vez de los 3 de su hermano). Ese es el motivo por el que pierde 5 horas de reserva de marcha. Sin embargo mantiene la misma excelente relación calidad-precio: 1.350 euros.

SEIKO PRESAGE ESMALTE CRONÓGRAFO AUTOMÁTICO SRQ023EST

Sin duda el más atractivo de los tres, con esa mezcla de deportividad que da el crono con el aspecto clásico de los numerales romanos y las manecillas de hoja. El diámetro y la altura crecen algo, hasta los 42 x 14,9 mm. El calibre es todo lo que se puede esperar de un gran movimiento cronógrafo moderno: rueda de pilares, embrague vertical, 4 hercios y reserva de marcha de 45 horas. Y todo ello por 2.600 euros. No se puede pedir más.

Los relojes ya están disponibles en la boutique de Madrid y son una oportunidad que no hay que dejar pasar. Más información en Seiko.es.



ToW Gibralfaro: un fantástico reloj diseñado en España

 

 

Da gusto poder traer a Horas y Minutos un reloj diseñado en España. Sobre todo si está tan bien hecho y ofrece tanto por el precio como hace este ToW Gibralfaro. Vamos a verlo con detalle.

 

 

UN POCO DE HISTORIA

Según narra la propia ToW (que significa Time of Watches) en su web, El Rally de Gibralfaro es una de las competiciones automovilísticas más populares de Málaga, que es a la sazón la ciudad de origen de ToW.


La primera edición del Rally Gibralfaro, organizada por la Escudería El Volante de Málaga, tuvo lugar el 22 de junio de 1969 y se realizó bajo la modalidad de rally nocturno. La salida tuvo lugar a las 23h, daba pie a un rally de 500km mezclando tramos de asfalto y tierra, y ya desde esta primera edición el rally comenzó a fraguar su leyenda por su dureza.

El Rally continuó sucediéndose en años posteriores, aunque no de forma regular. En 1974 tuvo lugar la III edición contando ya con una gran participación de más de 40 inscritos, tanto equipos nacionales como internacionales, y afianzándose como una de las pruebas importantes del panorama nacional. La prueba ha trascendido hasta nuestros días, habiéndose celebrado en el presente 2017 la XXXII edición del Rally, del cual la marca ToW ha sido orgullosa  patrocinadora, que no está nada mal para un empresa así de pequeña.  El Rally es prueba puntuable para el campeonato de España de vehículos antiguos.

Los fundadores de ToW, Carlos Guerrero y Mariano Herrero, cuentan que crecieron viendo el Rally de Gibralfaro, por lo que para su segundo proyecto relojero quisieron unir su pasión por los automóviles de los 70 y 80, los relojes de sus pilotos y su tierra natal. Ese es el origen del ToW Gibralfaro.  Y la verdad es que, para ser un segundo proyecto y aventurarse en el mundo de los relojes mecánicos, no les ha podido salir mejor.

Desde el momento que lo ves el reloj te da esa sensación añeja de los relojes que ha sabido digerir bien su inspiración. La caja, la esfera, la correa… todo es como debe ser si queremos ser fieles al tiempo en que se inspira. A lo largo de este año -de cualquier año, de hecho- hemos visto muchos relojes “homenaje a” o directamente copiados de un modelo antiguo y rehechos ahora con técnicas actuales. No tiene nada de malo porque nos gustan los relojes de otras épocas, pero haciéndolo así ciertamente en la mayoría de los casos las marcas relojeras pisan terreno firme y minimizan los riesgos.

Sin embargo conseguir un modelo que no recurra a otro anterior y aún así sepa destilar aromas de una época -claramente los 70 en este caso- es mucho más difícil. El ToW Gibralfaro lo consigue. La caja tiene 41 mm de diámetro y 48 de punta a punta de las asas, con una altura de 13 mm. Tiene unas formas contundentes que te recuerdan a la de los Swatch y te hacen temer las mismas incomodidades de los relojitos de plástico. Nada más lejos de la realidad: el reloj se lleva perfectamente sobre el pulso, hasta el punto de que me ha parecido uno de los relojes más cómodos que me he probado este año. Me ha sorprendido de verdad.

La caja está hecha de tres piezas: un cilindro central que incluye el bisel, la carrura y la tapa del fondo sobre la que se rosca el cilindro, atrapando a la carrura. Es una estructura relativamente compleja pero que permite mejorar los acabados y facilitar futuros servicios técnicos. Sobre la caja manda la decoración satinada, pero el reloj incluye superficies pulidas, la más notoria de las cuales es el bisel. Esto ayuda a aligerar la poderosa presencia del reloj, dulcificándolo para que no resulte excesivamente utilitario y sí más versátil. Le queda especialmente bien el biselado que recorre las asas por el borde superior.

La corona carece de protección pero está roscada, una buena idea porque el ToW Gibralfaro es hermético hasta los 100 metros. Claramente sus diseñadores tienen la idea de que este sea tu reloj de diario en cualquier parte, lo que incluye también zambullidas y/o buceos varios. El reloj también incluye un cristal de zafiro, no de Hesalite como suele ser normal en relojes de moda o de KickStarter (por aquello de que ahorra costes), y además tiene tratamiento antirreflejos en su cara interna. Claro que el cristal sintético habría sido más acorde con la época a la que homenajea, pero ahorrarse las ralladuras es un beneficio apreciado por todo el mundo, sea del tiempo que sea. Así que bien hecho por ToW.

La esfera es grande (34 mm) y muy bien conseguida, con un atractivo instantáneo. Se presenta tanto en negro (que aparece al final del artículo) como en el plateado que vemos aquí y que a mí es el que más me gusta. Aunque la base de la esfera parezca que no tiene mucho que decir resulta que es interesante en sí misma. Está decorada con un fino graneado que se distingue dependiendo de como incida la luz y que es muy atractivo y elegante.

Toda la lectura que se hace en el reloj es rápida y clara porque se han elegido muy bien los elementos. Las manecillas horarias están facetadas para que contrasten mejor, y además están dotadas de una sección de material fosforescente. La manecilla de las horas es más ancha que la de los minutos, lo que ayuda a distinguir bien la hora cuando las dos manecillas están cerca una de la otra. Tanto el segundero central como la manecilla de la reserva de marcha están inspiradas en las agujas de los cuadros de los vehículos de los 70 y 80.

Los índices son aplicados, sencillos pero muy efectivos (y muy de su época también). Se ha añadido la separación entre minutos en 5 secciones para acentuar su conexión con los rallies y las medidas de tiempos en las carreras. Tanto los minutos como las manecillas comparten el mismo color azul, que en mi opinión es el gran acierto de la esfera. Otra buena cosa del reloj es que el indicador de reserva de marcha no incluye ningún texto, lo que le viene de perlas a la pieza para no llenarla de inscripciones innecesarias. El material luminiscente, aunque sólo en las manecillas, cumple bien su cometido.

Volviendo sobre la reserva de marcha, quizá a alguno le haya recordado al Mustang P51 de Rec Watches porque también lleva ahí el indicador. Esto es porque ambos comparten el mismo calibre: el Miyota 9130. Es un movimiento automático que, contrariamente a lo que suele ser habitual en pequeñas marcas, se mueve a 4 hercios, tiene volante regulable, parada de segundero y además se le puede dar cuerda manualmente. En este caso el rotor está decorado con el nombre del reloj y con un dibujo del tramo de “Casarabonela”, uno de los más conocidos del Rally de Gibralfaro.

El reloj no puede tener una presentación mejor: para mantener el espíritu de su época el ToW Gibralfaro se presenta en una caja de cartón que imita a las que se utilizaba en el comercio de recambios de automóvil hasta incluso los años 90. Cuando abres la caja te llevas otra sopresa: un estuche de piel preserva al reloj de posibles daños. El estuche es muy bonito y la calidad de la piel, excelente.

Y cuando abres liberas la cincha sigues sonriendo porque reconoces el siguiente guiño al pasado: el estuche se despliega como los antiguos desplegables de herramientas que todos llevábamos en el maletero, fundamentales entonces y ahora desaparecidos de los vehículos. Dentro puedes llevar dos relojes y dos correas.

Sobre las correas: son tipo Rally -claro- con una piel de buen grosor y mejor tacto. Si la campaña de recogida de fondos alcanza los 80 mil euros se fabricaría además un brazalete que, por su fabricación y estética tendrá todas las bendiciones de amantes de lo retro.

Y ¿cuánto vale el ToW Gibralfaro? Pues esa es la otra gran sorpresa. En su campaña de Kickstarter comienza con un precio de 320 euros, después pasará a 350 euros y en la última fase llegará a 390 euros. Yo creo que incluso llegando al final es un ofertón que no hay que perderse.

No sólo hay que apoyar a la gente realmente creativa que tiene los santos bemoles de enfrentarse a un mundo endiabladamente competitivo a base de ingenio. Si ni siquiera te importa eso tampoco tienes que dejar pasar esta oportunidad simplemente porque por el dinero que estás pagando te estás llevando un reloj distinto, muy bien hecho y que da mucho por poco dinero. Mucha suerte a los creadores. Más información en Timeofwatches.es. 

 

 

 

 

 



Vacheron Constantin Overseas Dual Time. Modelos y Precios

 

Otra novedad de Vacheron Constantin que se presentará en el SIHH 2018: el nuevo Overseas Dual Time, del que ya sabemos versiones y precios.

 

Si ayer vimos el Traditionlle Complete Calendar hoy traemos una novedad en una de las familias más importantes de Vacheron Constantin: el Overseas. Ya sabemos que el Overseas es el modelo deportivo de VC, aunque ni en su versión cronógrafo consigue sacudirse esa elegancia innata que tienen los relojes de la casa. Y no lo digo como algo negativo, todo lo contrario: hacer de un cronógrafo un reloj de vestir no es fácil. Muchos lo intentan, pero pocos lo consiguen de verdad.

Fue precisamente hablando de la versión cronógrafo donde conté la historia del Overseas, así que sería bueno leerlo antes de proseguir. Es éste artículo. Pero curiosamente en un reloj cuyo nombre significa “extranjero” o, en su acepción adverbial, “al extranjero”, la función de segundo huso horario nunca había existido. Este Overseas Dual Time viene a enmendar esa carencia.

La caja tiene 41 mm de diámetro y 12,8 mm de grosor, pero su diseño es tan bueno que no lo parece. Por supuesto se mantiene el bisel con la forma de la Cruz de Malta, que lo hace inmediatamente reconocible. El pulsador a las 4, bloqueado mediante un giro de un cuarto de vuelta, sirve para el cambio de fecha, que va unida a la hora local.  Existe tanto en acero como en oro rosa, y tiene una hermeticidad garantizada hasta los 150 metros. Un dato sorprendente por no esperado, pero muy bien recibido sin duda.

La esfera tiene una legibilidad intachable y, como siempre en los Overseas, con mucha personalidad. La manecilla del segundo huso (el de casa) se distingue claramente de las manecillas horarias porque está acabada en punta de flecha. A las 9 aparece un indicador de AM/PM que también está conectado a la hora en origen. En la nota de prensa sólo aparecen dos colores de esfera: plateado y azul. Sin embargo en Instagram Vacheron ha colgado una foto del Overseas Dual Time con esfera negra, así que supongo que la veremos en el SIHH 2018. Preciosa, por cierto.

Para mostrar todos estos datos el reloj lleva por dentro el nuevo calibre automático de manufactura 5110 DT, cuyos 234 componentes son visibles gracias al zafiro posterior. Se mueve 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 60 horas. Y, como es habitual, sobre una decoración exquisita sobresale especialmente el rotor de oro. El reloj, también como siempre, tiene el sello del Punzón de Ginebra.

El año pasado Vacheron Constantin presentó un sistema -rápido y sencillo- de intercambio de correas. Para estos Overseas Dual Time la manufactura ha tenido la feliz idea de entregarlos con dos correas además del brazalete: una de caucho y una de piel de aligátor.

Aunque para cuando lleguen a las tiendas los precios pueden haber cambiado, en principio el precio de los Vacheron Constantin Overseas Dual Time es de 25.600 euros para la versión en acero y  de 40.900 euros la versión en oro rosa. ¡Estoy deseando probármelos! Más información en Vacheron Constantin.es.

 



Desde Hawái: Mark Carson Octagon

 

Un nuevo proyecto del diseñador Hawuaiano. El Mark Carson Octagon es un reloj en edición limitada que sin duda no pasa desapercibido. Ya está en Kickstarter.

 

Si recuerdas hablamos de Mark Carson en 2015 para presentar, con fotos en vivo y vídeo sus relojes Ka La en este artículoEs muy difícil sobresalir en el panorama relojero actual, y sobre todo en el segmento de precio en el que se mueven los relojes de Mark. Pero sin duda él lo consigue, con diseños originales pero ponibles, y acabados a la altura de cualquier gran marca suiza de su segmento. Especialmente trabajando desde un punto tan lejano como es Hawái. Un gran mérito el suyo.  Después diseñó la versión deportiva que ganó un premio.

Tras dos exitosos proyectos en Kickstarter ahora se vuelve a presentar con el Mark Carson Octagon. Como siempre en sus relojes no hay ninguna historia de marketing detrás que justifique el reloj, salvo su propia pasión por el diseño. De lo que sí es apasionado Mark es de su Hawái natal, y por eso el reloj se diseñó allí y allí será ensamblado (aunque el calibre es suizo).

Podría parecer que el calibre BL-109 es el Unitas, pero en realidad es un movimiento creado desde cero. Sólo un 10% de las piezas son intercambiables con el Unitas 6497; pero lo que sí se puede intercambiar es la tija de la corona, lo cual está muy bien porque facilita la reparación de uno de los elementos del reloj más susceptible de sufrir. El movimiento se mueve a 21.600 alternancias a la hora, pero además tiene parada de segundero y regulador de cuello de cisne. Y está muy bien decorado.

Y como está bien decorado el Mark Carson Octagon es esqueletado. La esfera tiene un claro aire de reloj de mesa, pero el calado y sobre todo la forma de las manecillas lo hacen perfectamente contemporáneo. Uno de los retos de la forma octagonal es que no encaja bien con 12 indicadores horarios, así que Mark ha cuadrado las esquinas del octágono con las horas “menores”. También ha alargado los lados del 12, 3 y 6 para que los romanos se acomoden mejor. Tanto los índices como las manecillas está recubiertas de Super-LumiNova.

Visto así el reloj da la sensación de ser grande, pero no lo es: la caja tiene 42 mm de diámetro y sólo 9,80 mm de alto. Es decir, no tiene problemas para negociarse un hueco bajo la camisa.  Además está hecha en acero 316L, que es hipoalérgico. El cristal superior es de zafiro con recubrimiento antirreflejos en ambas caras. La corona tiene nada menos que 9 mm y se aloja a las 12 horas. Está grabada con una Honu, la gran tortuga verde de Hawái.

El calibre está disponible en 5 acabados: oro amarillo, rodio, negro, antracita u oro rosa. Por eso el reloj es aún más personal. Las correas pueden ser negras o marrones, y el reloj se entrega en un estuche de viaje de cuero junto con dos años de garantía.

El Mark Carson Octagon será una edición limitada a 1.000 piezas que tendrán un precio de 2.000 dólares ( que al cambio son algo menos de 1.700 euros). Sin embargo, como ocurre siempre con las campañas de Kickstarter, los que reserven antes tendrán el reloj por 1.400 dólares (al cambio 1.200 euros). Los primeros relojes se entregarán en febrero, y ya se pueden reservar en la página de Kickstarter.com.

 



En la muñeca: dos Jaeger-LeCoultre Master Ultra Thin con esfera azul

 

 

Los Jaeger-LeCoultre Master Ultra Thin son imperecederos. Su clasicismo no pasa de moda y si encima se visten de azul ya no hay manera de quitártelos de la cabeza (ni de la muñeca) vamos a ver estos dos galanes, con sus características y precios.

 

Elegir un reloj de vestir puede ser una tarea complicada. En primer lugar están las normas no escritas sobre el asunto: el reloj debe ser delgado y sobrio. Esto tiene sentido porque la máquina tiene que buscar cobijo bajo el puño de la camisa (de suyo ajustado) y sólo sobresalir cuando se flexiona el brazo.

Si estamos hablando de un reloj para un acto muy formal además se le exige que sea de un metal precioso, esfera blanca y correa de piel. Y con tan sólo indicación de horas y minutos; como mucho un pequeño segundero. Si es sólo para ir al trabajo podría llevar un segundero (grande o pequeño) e incluso, estirando mucho las normas, una ventana de fecha.

Hasta ahí todo perfecto. Pero, velis nolis, el mundo ha cambiado y las normas no son tan rígidas. Además esto de la etiqueta se ajusta sobre todo a los que tienen dinero, y el común de los mortales no se suele comprar un reloj para la oficina y otro para cuando por la tarde se pone el smoking. Hay un placer especial en poder respetar los preceptos de etiqueta, si quiera por el sentido de pertenencia que otorga y la sensación de “estar ahí” (estar por encima, se sobreentiende). Pero como digo la gente normal -que somos la mayoría- no suele aplicar tan estrictamente las normas.

Y eso es especialmente palpable en los relojes, que han dejado de ser un instrumento de uso diario obligado para ser un complemento más. Y como tal complemento es en general caro, y por eso se suele tener uno o dos relojes. A partir de tres ya se considera a la persona o un aficionado  o alguien “con posibles”, como se decía antes. Los precios altos y su pérdida de posición como objeto necesario ha hecho prevalecer aquella idea antigua de “un reloj para toda la vida”: te regalaban uno en la primera comunión y otro cuando te casabas, y ya. Sea ese el caso o no, estos Jaeger-LeCoultre Master Ultra Thin son una elección excelente. Por eso es que ya he publicado unos cuantos artículos con esta colección, porque me gusta mucho. Por ejemplo aquí (con tourbillon), aquí (con calendario perpetuo) o aquí (sólo con fecha).

En las fotos conjuntas no se aprecia del todo, pero aunque las formas de las dos cajas sean las mismas no lo son sus medidas. El Master Ultra Thin Small Second mide 40 mm de diámetro y el Réserve de Marche un milímetro menos. El grosor de aquel es de 7,58mm y el de éste sube a 9,85 mm. Siendo alturas perfectamente compatibles con unos puños de camisa formales, se entiende que la parte de “Ultra Thin” del nombre responde a la habitual hipérbole suiza con los nombres.

Los dos relojes son automáticos. Jaeger-LeCoultre no es sólo reconocida como gran fabricante de calibres, es que lo es también en el de fabricación de calibres delgados. De hecho son la base de calibres usados durante años por Vacheron Constantin (calibre 1120), Audemars Piguet (calibre 2120) y Patek Philippe (calibre 28-255). El Master Ultra Thin Small Second integra el calibre 896, que tiene una altura de 3,98 mm, y se mueve a 4 hercios durante 43 horas sin necesitar cuerda. Como siempre la decoración es excelente, resaltando en particular el precioso rotor de oro.

Lo mismo podemos decir del calibre 938 del modelo con reserva de marcha. Los dos tienen su raíz en el legendario calibre 889. Se mueve por tanto a igual frecuencia y tiene la misma reserva de marcha.  Por cierto que le queda muy bien el cambio de la forma del rotor, que entre otras cosas se ha deshecho de la inscripción aquella de “Master Control 1000 hours”, que hacía referencia al exigente control de calidad al que somete Jaeger a sus relojes. El texto se ha ido, pero la calidad permanece.

¡Y qué decir de las dos esferas! Con esa gama de azules que muta su acento según se mueve la muñeca o cambia el ángulo en que les incide la luz. Yo creo que casi prefiero la versión de pequeño segundero porque hay más superficie azul, con tan solo el contraste del guilloché central del pequeño segundero.

Por su parte en la versión con reserva de marcha el segundero se mueve sobre una cruz que trae recuerdos de los modelos de los años 50 y 60. Por encima tiene una subesfera con la fecha y a la izquierda el indicador de reserva de marcha. Y aunque las tres manecillas son distintas -en realidad dos son iguales pero de distinto tamaño-, la presencia del reloj resulta muy equilibrada.

Además hay algo en la esfera de los Master Ultra Thin que me resulta menos rígido que otros relojes del mismo estilo.  Quizá sea la forma de los índices, que les da un aire, no sé, no voy a decir deportivo ni informal; digamos un punto menos serio. Y eso está muy bien, porque anima a llevar el reloj en todo momento (si es que hacía falta algún motivo para no hacerlo). Con el color azul las dos piezas lucen espectaculares y, como decía al principio, fácilmente te quitan de la cabeza la idea de que necesitas más relojes. Gran mérito, sin duda.

Al estar construidos en acero los precios no están disparados. El Master Ultra Thin Small Second cuesta 7.500 euros, mientras que el precio del Master Ultra Thin Réserve de Marche es de 8.750 euros. Los relojes ya están disponibles en la boutique de la marcha, en su tienda electrónica y en los comercios del ramo. Más información en Jaeger-LeCoultre.es.

 

 

 

 

 

 

 



Nuevo Grand Seiko Hi-Beat 36000 Limited Edition SBGJ227 “Pavo Real”

 

Seiko lanza una nueva versión de su mejor reloj con una esfera verde inspirada en el plumaje de un pavo real. El nuevo Grand Seiko Hi-Beat 36000 GMT Limited Edition incluye además su movimiento de alta frecuencia y, como siempre, muy buen precio.

 

Grand Seiko Hi-Beat 36000 GMT – 2014

En la edición de 2014 del Gran Premio de Relojería de Ginebra Seiko se alzó con el premio “Aguja Pequeña”, que premia los relojes por debajo de los 8.000 francos suizos. El premio no venía sino a subrayar lo que era una hecho: desde su presentación el reloj no hacía sino cosechar parabienes tanto de aficionados como de periodistas porque combinaba la maestría relojera que significa un Grand Seiko con una esfera verde preciosa, la función de segundo huso horario y el conocido calibre de alta frecuencia (36.000 alternancias a la hora).  La receta para un éxito rotundo.

 

Digo “conocido calibre de alta frecuencia” porque, aunque Seiko no lanzó un reloj GMT hasta 2002, su calibre Hi-Beat lleva en el mercado el mismo tiempo que el calibre El Primero. Y fue en 1968 cuando Seiko lo presentó en el concurso de cronometría de Neuchâtel, ganándolo cómodamente y provocando la defunción de dicho concurso (porque Suiza no iba a admitir que un japonés ganara en la cuna de la relojería). Desde entonces ha estado siempre en la cartera de productos de la casa, y fue con el GMT de 2014 que hizo su aparición el calibre 9S86. Por supuesto mantiene la exquisita decoración de todos los calibres mecánicos de la casa y el volante está ajustado en seis posiciones, además de termocompensado. Seiko dice que tiene una exactitud de +5/-3 segundos al día, pero todo poseedor de un Grand Seiko -incluido yo- sabe que los relojes son mucho más precisos que eso.

El nuevo Grand Seiko Hi-Beat 36000 GMT Limited Edition presenta también una esfera verde, pero esta vez está inspirada en el plumaje del pavo real. Eso sí, no intentes buscar el ave en el reloj porque no lo vas a encontrar. Cuando un japonés dice que algo “está inspirado en” la representación es siempre esencial, no literal. Lo mismo ocurre aquí. El pavo real es un pájaro que ha inspirado muchas ideas y mitos a través de la historia. Los antiguos creían que los pavos reales simbolizaban la inmortalidad, mientras que en otras culturas se le relaciona con la renovación o la belleza en estado puro.

La esfera representa la luz y el color de las plumas iridiscentes del pavo, con un patrón circular que es a la vez llamativo por su belleza pero elegante y discreto. Lo mismo que los numerales del segundo huso horario, situados en el bisel interior para que no rompa la estética de la caja. Esta, de 40 mm de diámetro y 14,4 mm de altura, es una reinterpretación contemporánea del diseño 44GS de 1967 que estableció el estilo Grand Seiko. Al igual que todos los relojes Grand Seiko, ofrece superficies altamente pulidas y sin distorsión, agujas afiladas para una gran legibilidad y un confort perfecto en la muñeca.

Sólo hay 700 unidades del  Grand Seiko Hi-Beat 36000 GMT Limited Edition, así que ojalá llegue alguna a España para poder verlo en vivo. Además tiene un precio de 7.500 euros, lo que le convierte en seguramente la mejor opción si se quiere un reloj GMT con acabados impecables y un calibre único por su configuración y decorado a la altura de los mejores. Más información en GrandSeiko.com.

 



Los nuevos Nomos Glashütte At Work: fotos en vivo y precios

 

 

Nomos Glashütte At Work – Tetra neomatick 39

Los Nomos Glashütte At Work son una variación sobre los modelos ya conocidos, pero con mayor tamaño y una decoración de las esferas muy atractiva.

 

Nomos Glashütte At Work – Metro neomatick 39

Nomos Glashütte ha decidido salirse de la zona de confort.  Y eso que no le hace falta, porque ya está reconocida por todo el mundo como una de las grandes manufacturas modernas y es un referente cuando hablamos no sólo de diseño alemán sino de diseño relojero en general. Su fórmula de dar una calidad excelente -incluyendo su propio calibre de manufactura- con unos precios públicos desde el principio ha hecho que su reputación como empresa exquisita esté incólume. Además Nomos debió ser de las primeras en vender sus relojes online, a través de su propia plataforma de comercio electrónico.

Nomos Glashütte At Work – Tangente neomatick 39

Ahora no hay marca que no venda en internet o no se esté preparando para hacerlo, pero en su momento esto era una idea que para la industria -la suiza, particularmente- iba de lo innecesario a lo absurdo. ¡Cómo cambian las cosas! Pero es que además Nomos siempre ha tenido un trato exquisito con sus distribuidores, que están más que contentos de tener en sus expositores una marca a la que ya nadie niega su importancia. Y tiene lógica porque Nomos, al  haber hecho públicos los precios de venta desde hace mucho, da seguridad al comprador y sobre todo al distribuidor, quien sabe que la marca lo respalda cuando tiene que dar un precio al cliente final. Luego queda de su mano ofrecer o no un descuento, pero al ser los precios públicos no se crea esa zona gris -y nunca mejor dicho, porque está generada por el “mercado gris”– en la que el cliente final siempre tiene la sospecha de si le habrán cobrado más de lo debido o si lo podría haber conseguido a mejor precio en otro lado.

Así que, volviendo al principio, es encomiable que la casa quiera arriesgar. Lo vimos ya cuando introdujo su línea Aqua, de cuya presentación hablamos en este artículo. Nada menos que 16 variaciones de sus colecciones, con dos tamaños y un montón de colores a elegir. Del mayor o menor éxito que tenga nos enteraremos el año que viene en Baselworld, donde se pueden ver las altas y bajas. En cualquier caso es un riesgo controlado, como debe ser en cualquier industria, porque las diferencias fundamentales está en el color de la esfera. Pero en estos tiempos de incertidumbre es algo que se agradece.

Con los Nomos Glashütte At Work ocurre algo parecido: son 14 nuevos relojes, que se distinguen de sus hermanos mellizos en el tamaño de la caja y en la decoración de las esferas. El calibre de manufactura DUW 3001 (que es por supuesto el que equipa esta colección) tiene un diámetro de 28,8 mm, lo cual es perfecto para los relojes de 35 mm que abundan en la cartera de productos de la casa. Sin embargo esa medida se queda pequeña para muchos gustos, una queja que aborda esta nueva colección con sus 39 mm de diámetro. Pero es el tamaño mayor el que hace que en la trasera veamos mucho metal.

A decir verdad las prestaciones compensan el menor tamaño, aún cuando signifique que el pequeño segundero está más cerca del centro de lo deseado. Y es que es un movimiento ajustado en 6 posiciones, con una reserva de marcha de 43 horas y la decoración clásica de Glashütte: platina de tres cuartos, nervaduras Glashütte y tornillos templados azules. De los primeros neomatik  hicimos este vídeo.

Como siempre las cajas están pulidas a espejo. Por cierto que, aunque sólo lo vemos en el vídeo adjunto, hay que señalar que por primera vez el Metro tiene una versión en oro rosa, lo que le convierte en una opción más que interesante porque con su precio de 7.200 euros nos permite entrar en un reloj de oro a precio asequible sin tener que irnos a sus hermanos mayores (los Lambda y Lux) de los que hemos visto diferentes versiones en vídeo aquí y aquí.  Otra de las ventajas del calibre de manufactura es su delgadez (3,2 mm), lo que permite que todos los Nomos Glashütte At Work estén bien por debajo de los 10 mm de altura. Así que el trato con los puños de las camisas es muy afable.

La colección se lanza con una esfera plateada y otra en azul marino, que son configuraciones que ya conocíamos. Sin embargo hay otra esfera, llamada Silvercut, que es la más interesante y de la que aquí vemos tres ejemplos. En realidad es un satinado horizontal muy marcado, de manera que la personalidad del reloj se acentúa notablemente.

La característica común de las esferas Silvercut es la manecilla del pequeño segundero, que es siempre roja. La subesfera que al acoge a las 6 horas se distingue perfectamente porque está en bajorrelieve y decorada con guilloché radial, lo que anima una esfera conceptualmente seria porque está concebida para llevar al trabajo.

Los demás elementos coinciden con los que ya conocíamos antes de cada modelo, guardando así un aire de familia. Pero desde luego estas versiones Silvercut los hace sobresalir de manera notoria. Y eso tiene mérito, porque la cartera de productos de la casa está ya muy poblada y sacar la cabeza por encima de los demás cuesta mucho trabajo.

A mí la colección Nomos Glashütte At Work -y particularmente esta decoración- me parece perfecta, muy necesaria en la marca porque a mucha gente los relojes se les hacía demasiado pequeños. Y los que les parezca demasiado grandes hay que decirles que la muñeca no dice ni mú cuando le atas uno de estos ejemplares, porque están perfectamente equilibrados y se llevan como una pluma. Los precios comienzan en 2.880 euros del Tangente, pasan por los 3.060 euros para el Tetra y llegan hasta los 3.180 euros del Metro. Éste es también el precio máximo que se encuentra en la colección, salvo la ya mencionada versión en oro rosa. Los relojes ya están disponibles en la joyería Wempe de Madrid, que es donde se tomaron estas fotos, además de por supuesto la tienda online de la marca. Más información en NomosGlashutte.es.

 

 



En la muñeca: TAG Heuer Autavia Jack Heuer 85th Anniversary

 

El nuevo  TAG Heuer Autavia Jack Heuer 85th Anniversary celebra el 85 cumpleaños de Jack Heuer, que fue su creador y quien todavía está en la empresa para transmitir el espíritu familiar a la marca. Lo vemos con fotos en vivo y precios.

 

Edouard Heuer fundó un taller de relojería en Saint Imier, aunque 7 años después se trasladó a Biel. Tal como contaba en la historia de TAG Heuer el primer Autavia apareció en 1933, pero era un reloj de salpicadero de vehículos. Un año antes había nacido Jack Heuer, quien en 1957 se graduó en ingeniería por la Escuela Politécnica Federal de Zúrich y 1959 ya estaba dirigiendo las operaciones de Heuer en Estados Unidos.

Heuer Autavia original

Según cuenta en su autobiografía The Times of My Life, Jack Heuer creó el Autavia en 1962, después de que unos años antes, en 1958, se le escapara una victoria segura en un rally suizo al volante de su deportivo MGA rojo por culpa de una lectura errónea de un indicador. Para ser su primera creación para la marca no está nada mal: creó un reloj que va a estar siempre presente. Porque aunque el reloj dejó el catálogo oficial de la marca en 1986, las distintas variantes han sido siempre de los cronógrafos más buscados.

En 2016 TAG Heuer se propuso relanzar el Autavia, para lo que creó una web específica en la que los lectores podían votar sus modelos favoritos. Se hacía en rondas de votaciones, a raíz de las cuales se iban descartando modelos. El elegido fue al final el Autavia Rindt, llevado por el famoso piloto de F1 Jochen Rindt. Por cierto que era mi elección también, pero no me llevé ninguno de los premios :0(  El reloj llevaba dentro el nuevo calibre Heuer 02, y de ahí su nombre: TAG Heuer Autavia Heritage Calibre Heuer 02. Aunque todo el mundo le conoce como Autavia 2017. La presentación y el nuevo modelo se pueden ver aquí, porque yo tuve la suerte de participar.

El Autavia 2017

El nuevo TAG Heuer Autavia Jack Heuer tiene las mismas características exteriores que el Autavia 2017: caja de acero pulido de 42 mm de diámetro, asas de acero pulido con dos facetas y bisel de aluminio negro. La primera de las variaciones está en el bisel, ya que sustituye las 12 horas por una escala doble de doce horas y de minutos.

En la esfera siguen los cambios, y a mejor: se ha elegido un dial “Panda” con una preciosa decoración rayos de sol plateada y se ha prescindido de la pátina anarajanda estilo vintage. Esto agradará a los puristas porque odian lo que llaman fauxtina (de faux, falso en francés y pátina). A cambio se introduce una fecha a las 6, pero es una ejecución tan bien hecha que no se nota porque se disimula entre los números del pequeño segundero.

Es importante tener en cuenta que las fotos en vivo, tomadas en Baselworld 2017, todavía tenían el mismo registro de los 30 minutos del cronógrafo, mientras que en la versión final se han añadido indicadores para todos los minutos.

Por dentro se mueve el calibre Heuer 02 un movimiento cronógrafo de manufactura con 80 horas de reserva de marcha, rueda de pilares y embrague vertical. Pero desafortunadamente no se ve porque lleva un fondo ciego. En él se ha grabado la firma de Jack Heuer y el escudo de armas de la familia, que data del siglo XVI. Si no recuerdo mal hay algún reloj por ahí que tiene el mismo escudo impreso sobre un cristal de zafiro. Quizá hubiera sido una mejor opción… pero entonces nos quejaríamos de que el dibujo no permite ver el calibre. Por último, el brazalete es idéntico al original, pero con la calidad de hoy día.

En resumen, el TAG Heuer Autavia Jack Heuer 85th Anniversary es un gran reloj, con el aspecto vintage que tanto gusta (nos gusta) pero con todo lo que se le exige a un reloj en estos tiempos. Se lanza en una edición limitada al año de nacimiento de Jack Heuer (1932), con un precio de 5.250 euros. El próximo 11 de noviembre la casa de subastas Phillips, la que vendió el Rolex Daytona de Paul Newman, va a hacer una subasta sólo de relojes Heuer en la que venderá la unidad 1 de esta serie. Lo que se saque de la puja irá a la Fundación Save the Children. Así que los que quieran un modelo muy especial y además quieran ayudar ya pueden registrarse y pujar. Más información en TAGHeuer.es.

Jack Heuer en el Museo de la manufactura

 

 

 



Urban Jürgensen “The Alfred”, o como disfrutar de la alta relojería a precio razonable

 

Urban Jürgensen lanza “The Alfred”, una edición en acero que mantiene todos los elementos que distinguen su muy alta relojería pero con un precio que lo hace francamente atractivo.

 

Los relojes de Urban Jürgensen son una excelente opción cuando se quiere un reloj de manufactura con una historia que lo respalde y, sobe todo, con unos acabados exquisitos. Ya vimos aquí en vivo el modelo Jules Collection Reference 2340 WG, un ejemplo de todo lo que la casa sabe ofrecer sin entrar en las grandes complicaciones (que también las tiene ¡y menudas!). Son relojes que reflejan un diseño clásico y elegante, pero que no pasan desapercibidos en la muñeca. Ni a ojos del dueño ni de los que le rodean.

El Urban Jürgensen “The Alfred” debe su nombre a Jacques Alfred Jürgensen, el último relojero de la familia Jürgensen. Al igual que los demás miembros de la familia el reloj tiene un porte comtemporáneo gracias a una caja de 42 mm de diámetro. Está realizada en tres piezas pulidas a espejo, un recuerdo de la construcción clásica de los relojes y que le dota de unas formas proporcionadas y elegantísimas, con esa belleza serena cuando lo miras que solo el equilibrio de líneas sabe crear.

Llama especialmente la atención de las asas, con forma de lágrima. Cada una se forja de manera individual y se acabada a mano. Después se suelda a la caja de tal manera que las líneas de soldadura quedan escondidas. El bisel enmarca un cristal de zafiro con forma de domo mientras que la corona, que se adentra en la carrura, lleva grabado el logo de la casa. El resultado es fantástico, realmente distinguida.

Pero las características más significativas de los relojes de la casa -y por tanto también de este Urban Jürgensen “The Alfred”- están en la esfera. Para empezar está el maravilloso graneado (Grenage): se toma una pieza maciza de plata y sobre ella se graban los huecos para los numerales y marcadores varios. Después se rellenan a mano con laca y se hornea. A continuación se pulen a mano. Una vez pulido se depositan las distintas placas de un polvo compuesto por una mezcla secreta de plata, sales y otros ingredientes. Mediante una reacción electroquímica la superficie toma la textura final, una escarchado finísimo que sin embargo no se impone sobre el resto de los elementos de la esfera. El resultado es sencillamente espectacular.

Por último se añaden las manecillas, completamente hechas a mano. Cada conjunto de manecillas necesita de 50 pasos distintos distribuidos a lo largo de una jornada entera de trabajo.  Se pulen las superficies, se azulan mediante calor y se añade el círculo de la manecilla de las horas, también pulido a espejo. Impresionantes.

Las manecillas se mueven gracias al calibre manual de manufactura P4. Integra un barrilete doble para alcanzar las 72 horas de reserva de marcha, con una frecuencia de 21.600 alternancias a la hora. Está decorado con perlado y Côtes de Genève, cuyo punto origen está en el volante. El puente del volante está esqueletado y todos los puentes están biselados a mano. Los rubíes en chatón pulido a mano y los tornillos azulados culminan un calibre exquisito.

El Urban Jürgensen “The Alfred” tiene un precio de 14.200 euros +IVA, que es más que razonable para todo lo mucho que ofrece el reloj. Además los compradores podrán recoger su reloj directamente en su atelier  de Bienne, Suiza, de las manos del Director General de la compañía, Søren Jenry Petersen. Él mismo se encargará de enseñar a los ya dueños los maestros relojeros y los procesos que llevan a cabo para crear un reloj así. Es desde luego una gran oportunidad. Más información en UrbanJurgensen.com.

 

 

 



En la muñeca: Bell & Ross Vintage Bellytanker

 

Los nuevos Bell & Ross Vintage Bellytanker son una nueva e interesante versión de la línea vintage. Son dos relojes -un tres agujas y un cronógrafo- inspirados en los muy llamativos bólidos Belly Tankers. Vamos a ver sus especificaciones y precios.

 

Foto de Roadkill.com

Los Bell & Ross Vintage Bellytanker toman su nombre de unos vehículos, los Belly Tankers, que tienen un origen sin duda curioso: durante la Segunda Guerra Mundial algunos aviones militares norteamericanos llevaban un tanque extra de combustible bajo la panza que les daba una autonomía extra para dirigirse a sus objetivos. Cuando el combustible se agotaba el piloto se desprendía del tanque auxiliar para ahorrar peso.

Esos depósitos aumentaban la resistencia al aire, así que para que no fuera peor el remedio que la enfermedad tenían unos diseños muy aerodinámicos. Cuando la guerra terminó quedaron muchos de esos depósitos en los almacenes militares, que no pasaron desapercibidos a los aficionados a las carreras. Tras modificarlos para convertirlos en bólidos era -y es- habitual verlos corriendo en el famoso Salar de Bonneville. Al principio alcanzaban sólo los 160 km/h. Hoy llegan casi a los 600.

Como ya ocurrió con el Aero GT, los Bell & Ross Vintage Bellytanker están inspirados en un diseño creado por Bruno Belamich, creador de la marca y diseñador. Bruno ideó (sólo digitalmente) el Belly Tanker que aparece aquí arriba e, inspirado por el color de las llantas, creó dos relojes que afortunadamente sí que existen.

El pasado mayo presentamos la tercera generación de la colección Vintage y desde entonces Bell & Ross ha ido lanzando modelos con la nueva configuración. Aunque ha aparecido una nueva versión de los Aéronavale (que veremos en otro momento), afortunadamente estamos viendo modelos nuevos, no simples actualizaciones de modelos ya existentes. O por lo menos eso es lo que parece, a la vista de los Garde-Côtes que vimos con fotos en vivo.

Los Bell & Ross Vintage Bellytanker no se diferencian de sus hermanos de colección en cuanto a hechuras se refiere. Derivan de  los Vintage BR V1-92 (la versión de tres agujas) y BR V2-94 (cronógrafo), y por tanto el primero tiene una caja de 38 mm de diámetro mientras que la del segundo aumenta hasta los 41 mm. Si 41 es un diámetro que va perfecto para prácticamente todas las muñecas, 38 supone alcanzar a  virtualmente todo el espectro de usuarios, incluido el femenino (que no olvidemos es muy importante en el comercio actual).

Al contrario que en los modelos anteriores, el cronógrafo mantiene el bisel en acero sin tintar, con el taquímetro grabado en negro. Esto le hace recordar -o a mí me hace recordar- a los taquímetros del Rolex Daytona, que desde luego no es mal espejo en el que mirarse.

Por supuesto donde los Bell & Ross Vintage Bellytanker adquieren su personalidad es en la esfera. Es realmente singular, con ese color que oscila entre el dorado, el café con leche o el tostado, según le dé la luz. Es un color que no se ve a menudo (por no decir nunca) y me parece todo un acierto porque aúna elegancia y un cierto toque informal en el tres agujas (en el cronógrafo va de suyo).

Sobre la esfera se asientan unos índices y numerales satinados, lo que mejora la lectura y refleja la luz de una manera más matizada que los pulidos. A las 4:30 aparece la tradicional ventana de fecha circular que, como siempre, está pintada en el mismo color de la esfera. No se alaba lo suficiente esta cortesía de Bell & Ross que esperemos que nunca pierda. Ya que tener fecha es casi obligado hoy en día (porque lo reclama el mercado), hacer que pase desapercibida salvo cuando se la necesita es un verdadero toque de clase, porque al contrario abarata el reloj (por ejemplo).

En el caso del cronógrafose se ha optado por unas subesferas decoradas con guilloché negro y, una vez más, es un hallazgo. Los datos se leen perfectamente y el negro le da el toque de deportividad necesario pero sin salirse de ese porte dandi que tiene el reloj gracias al color de la esfera. El contrapeso de la manecilla central de segundos tiene una forma de avión, un sutil recordatorio del origen de los relojes de la casa.

Los Bell & Ross Vintage Bellytanker van equipados con un Sellita SW300-1 (el tres agujas), con 42 horas de reserva de marcha y un volante que se mueve a 4 hercios. Al contrario de lo que suele ser habitual, en este caso el motor no se ve sino que va cubierto con una tapa roscada con una inscripción conmemorativa. Por su parte el crono integra un ETA 2894-2 al que se le ha quitado la tercera subesfera y que tiene la misma frecuencia y reserva de marcha. En este caso la inscripción se ha hecho sobre cristal.

Los Bell & Ross Vintage Bellytanker ya están disponibles en la tienda electrónica de Bell & Ross y en los comercios del ramo, en edición limitada a 500 unidades de cada versión. El BR V1-92 integra una correa de piel y su precio es de 2.300 euros. Sin embargo el BR V2-94 se ha lanzado con correa de piel y un precio de  3.990 euros o con brazalete de acero, en cuyo caso el precio es de 4.300 euros. Más información en Bell&Ross.es.

 



Breitling Superocean Heritage: vídeo, fotos y precios

 

Este año se celebra el 60 aniversario del reloj de buceo de la manufactura de Grenchen, que lo celebra lanzando los preciosos Breitling Superocean Heritage, en tres tamaños y cuatro colores. Vamos a ver dos de ellos.

 

Estamos acostumbrados a pensar que Breitling es una marca de relojes de aviador, pero en realidad la manufactura entró en el mundo de los relojes de buceo en 1957, después de que en 1953 apareciera el Fifty Fathoms de Blancpain, el Rolex Submariner y, ya en 1957, el Omega Seamaster.  Los Superocean cumplen 60 años y la forma de rendir homenaje a aquellas primeras unidades es mediante los nuevos Breitling Superocean Heritage, que además se lanzan en versión tres agujas y cronógrafo.

El reloj se ha lanzado en tres tamaños: tres agujas en 42 y 46 mm y cronógrafo también con 46 mm  de diámetro. Las tres versiones están disponibles en negro, azul y marrón, además de una con la esfera blanca para el tres agujas. La versión de 42 mm, que es la que vemos aquí, es una auténtica belleza. Aunque el reloj tiene una altura de 14,35 mm, la sobriedad del negro te tienta a usarlo como reloj de vestir, porque da gusto mirarlo gracias a su excelente legibilidad.

Todos los Breitling Superocean Heritage integran un bisel de cerámica que añade lustre al conjunto, con dos clics por minuto. No es extraordinariamente suave de girar, pero eso no es malo: te da una auténtica sensación de robustez.

Tanto la caja como las asas -de formas punzantes pero muy cómodas- están pulidas a espejo, lo que realza su aire de elegancia. Porque ¿realmente ha querido el fabricante hacer de este Breitling Superocean Heritage un reloj de buceo? Yo lo dudo. Aunque tiene capacidad suficiente como para sumergirse -es hermético hasta 200 metros– el segundero no tiene luminiscencia (como el original de hace 60 años), lo que lo descarta según los estándares actuales. Además su presencia es mucho más seria que el original.

Las agujas son prácticamente idénticas a las del modelo de 1957, pero los índices son más discretos y sobre todo no tienen esos “pétalos” de material luminiscente en los cuatro vértices. De hecho el pulido de manecillas e índices es fantástico porque captura la luz y la refleja de una manera suave y cautivadora. La esfera lacada es de negro brillante, acentuando su poder de seducción. Como ocurre habitualmente en los relojes de buceo actuales hay demasiadas palabras escritas. En la esfera del modelo de 46 mm queda mejor porque hay más sitio, pero en este reloj está demasiado saturada. Aún así ha sabido guardar el equilibrio en los textos.

El muy importante reseñar el motor que le da vida: el B20 es en realidad el MT5612 de Tudor, que fue presentado hace dos años con el Tudor Pelagos. En el Breitling Superocean Heritage sigue teniendo la certificación COSC y las 70 horas de reserva de marcha, pero el espiral no es de silicio. La decoración también varía porque es más tradicional en la versión de Breitling. En cualquier caso no se puede ver porque el fondo es ciego, lo que no deja de ser una pena.

El Breitling Superocean Heritage de tres agujas puede adquirirse con de caucho Aero Classic (que es la que estamos viendo aquí), de caucho-cuero, con Ocean Racer o milanesa Ocean Classic. Los precios comienzan en 3.840 euros para la versión que estamos viendo y 4.230 euros para la versión de caucho-cuero. El precio con milanesa es de 4.410 euros.

 

BREITLING SUPEROCEAN HERITAGE CHRONOGRAPH

Como ya he dicho al principio todas las versiones de los Breitling Superocean Heritage se hacen en varios colores, y el marrón es sin duda el gran hallazgo de la colección. La variedad de tonos que reflejan tanto el bisel como la esfera le da una personalidad única, y además hace que no parezca tan grande en la muñeca.

En la versión cronógrafo el bisel también es cerámico y con inserciones en blanco, pero sólo el punto a las 12 es fosforescente. La caja también está pulida a espejo, lo mismo que las asas. Las asas son bastante largas, lo que desde luego no es una ayuda para las muñecas más cortas.

El dial  mantiene la estructura habitual de tres subesferas y fecha, con un montón de texto al lado de la ventana de fecha. ¡Qué manía con hacer de las esferas un anuncio! Aún así el conjunto resulta equilibrado y, sobre todo, muy legible.

El Breitling Superocean Heritage, en las dos versiones tiene tratamiento con Super-Luminova tanto en la manecilla como en los puntos sobre los índices horarios, lo que hace que la lectura en la oscuridad sea más que correcta. No es la más recomendable para las profundidades marinas, pero es obvio que estos relojes están destinados a los buceadores de despacho, nada más.  Yo desde luego no me lo llevaba a investigar los fondos marinos.

Dentro se mueve el calibre Breitling B13, que no es otro que el Valjoux 7750 muy modificado por Breitling y con certificación de cronometría COSC, como siempre. Y tampoco se puede ver al girar el reloj.

El Breitling Superocean Heritage Chronograph también está disponible con las mismas correas y brazaletes que la versión de tres agujas, pero la que mejor le sienta es esta de cuero y caucho, que es elegante e informal a la vez.

La versión en caucho es la más barata, y cuesta  5.110 euros. La versión de cuero y caucho cuesta 5.500 euros. Por último, la versión con milanesa alcanza un precio de 5.680 euros. Es el precio que hay que pagar por uno de los cronógrafos más atractivos del mercado. Más información en Breitling.es.

 

 



Bulova Classic Aerojet: relojes automáticos por menos de 400 euros

 

 

Los Bulova Classic Aerojet son la apuesta de la casa norteamericana para la batalla de los relojes mecánicos de bajo precio. Relojes clásicos pero con toques modernos para llegar a un nuevo segmento del mercado.

 

Parece que el lado más asequible de la relojería mecánica se está moviendo. Hasta ahora sólo Seiko y su subsidiaria Orient habían entendido que hay una demanda de relojes mecánicos pero con precios contenidos, y han sido las dos casas las que han servido ese mercado durante años con productos magníficos. Es cierto que parece que Seiko, tras absorber el 100% de Orient, va a enfocarlo más a los relojes electrónicos, pero mientras tanto ahí siguen ambas con una oferta por ahora insuperable.

Es verdad que hasta hace bien poco una de las barreras de entrada para poder ofrecer movimientos mecánicos de bajo precio era el monopolio de ETA, pero hace ya años que la oferta ha aumentado y las marcas pueden acceder a otros fabricantes que además no les obligan a grandes compras. Aunque en el caso de estos Bulova Classic Aerojet no era éste el problema, ya que Bulova fue comprada por Citizen en 2008, accediendo así a su amplia gama de calibres Miyota, fabrica que también pertenece al gigante japonés.

Bulova no especifica qué movimiento es el que ha usado para estos Classic Aerojet, pero yo creo que es uno de su gama 8. Son unos calibres automáticos que se mueven 21.600 alternancias a la hora; a pesar de la baja frecuencia sólo alcanzan unas modestas 40 horas de reserva de marcha. Pero recordemos que son automáticos, así que tiene sólo una importancia relativa. Lo más llamativo es que a pesar de ser muy básicos tienen una decoración que le permite poder mostrarse a través del cristal posterior. Esto es gracias a las Côtes de Genève de los puentes y el esqueletado y graneado del rotor. Todo hecho industrialmente, claro, pero con una apariencia más que digna.

La frecuencia de tres hercios tiene un claro beneficio para el reloj: Bulova ha dejado a la vista el volante y, como la frecuencia es baja, se le puede ver girar al ritmo acompasado del espiral, así como ver el movimiento alternativo de las paletas del áncora y casi descifrar los seis saltos por segundo de la manecilla.

Cuatro de los seis saltos del segundero

El dejar a la vista el volante tiene dos ventajas: la primera y muy clara, anima una esfera más bien seria con un movimiento constante. Y ya sabemos que mirar el volante siempre fascina. Dos, que disimula la ausencia de la fecha, la complicación más demandada y casi obligada en relojes de bajo precio. Pero no cabe duda que dejar a la vista el volante va a atraer miradas y preguntas, lo que automáticamente sitúa al Bulova Classic Aerojet por encima de los relojes de cuarzo. Y eso lo va apreciar siempre su dueño.

La esfera es muy clásica, muy años cincuenta con sus agujas dauphin. Aunque el Aerojet se lanzó en los años 60 en cuanto que buscas el modelo en la red (y no hay muchas fotos ni mucha información) se encuentran modelos con la misma configuración que éste. Aunque sin la esfera abierta, claro. La esfera está animada por unas líneas en cruz, rojas para la esfera negra y gris y negra para la esfera blanca. Los índices están aplicados y tienen por encima un punto luminiscente, y se ha usado el logotipo de la marca para marcas las 12. Es una buena solución porque el diapasón es muy alto y, si no se pone ahí sino debajo, obliga a acercar mucho el nombre al tornillo central.

La esfera está curvada en el borde, lo que acentúa el aire vintage del reloj. La misma curvatura sigue el cristal, que por cierto es de hesalite, no zafiro. Esfera y cristal están abrazados por una caja también muy vintage por lo redonda que es. El único elemento disonante es la corona, situada a la altura de las 2 horas con la idea de romper la monotonía de las formas clásicas. No sé yo si era necesario llegar tan lejos para darle personalidad al reloj.

La caja tiene 41 mm de diámetro y 12 de altura, así que tiene buena presencia en la muñeca. Pueden ser de acero pulido o de acero con chapado en oro rosa. Ese mismo recubrimiento se ha usado para la versión con esfera gris, porque las versiones bicolor tienen mucho éxito. Los relojes se presentan con correas de piel -negra o marrón- pero hay también una versión con un brazalete de acero bastante conseguido para un reloj de este nivel de precio.

En resumen, los Bulova Classic Aerojet son una buena opción si se quiere disfrutar de un reloj mecánico a buen precio, con un movimiento suficientemente competente y una personalidad como para mantener feliz a su dueño día tras día. Los precios son de 325 euros para las dos versiones básicas (esfera gris o negra y correa de piel) y 385 euros para la versión chapada o con brazalete. No hay excusa para no iniciarse en el mundo de la relojería mecánica. Más información en Bulova.es.

 



Nuevo Oris Movember Edition: un buen reloj para una buena causa

 

El Oris Movember Edition es el modelo con el que Oris celebra ser miembro colaborador con la Fundación Movember. Un reloj que encaja perfectamente con la filosofía del movimiento y que además tiene un buen precio.

 

La Fundación Movember nació en 2003 como un proyecto de dos amigos de Melbourne, Australia. En un momento en que los bigotes estaban completamente pasados de moda quisieron ver si conseguían que los hombres de su entorno se lo dejaran crecer en noviembre. Bigote en inglés se dice moustache, y se abrevia en Mo.

El primer año consiguieron que 30 colegas (conocidos como Bros, de brothers, y de ahí Mo-Bro) se dejaran bigote, y recaudaron cero dólares. Al año siguiente la broma se convirtió en fundación, con la idea de usarla como forma de llamar la atención sobre algunos de los problemas de salud más graves a los que se enfrentan los hombres, incluyendo cáncer de próstata, cáncer testicular, salud mental y prevención del suicidio. Recaudaron 30.000 dólares co 480 bros. En 2007 se unen a Australia y Nueva Zelanda los primeros países no australes: Canadá, España, Reino Unido y Estados Unidos. Ya hay más de 200.000 Mo Bros y Mo Sistas (de Sisters, hermanas, que se pintan bigotes y apoyan la causa).

En 2015 ya había más de 5.200.000 Mo-Bros y Mo-Sistas, y se había recaudado un total de 542 millones de euros desde aquel lejano 2003. Con ese dinero se han apoyado a más de 1.200 proyectos de salud en todo el mundo. El  Oris Movember Edition es el modelo que celebra la asociación de la marca con el la Fundación Movember, y está basado en el Oris Diver Sixty Five.

Fotos de Rico Steiner, jefe de ventas regional de Oris

El Oris Movember Edition sin embargo tiene sólo 40 mm de diámetro, de manera que se adapta mejor a la muñeca. De todas formas el reloj tiene bastante presencia porque las asas rectas abarcan más espacio sobre el brazo. Otra de las diferencias está en la esfera,  en la que tanto los índices como las manecillas  son de oro rosa tratados con Super-LumiNova. También la aguja del segundero, que además tiene forma de piruleta.

El logo de Oris de los años 60, grabado en la parte trasera de la caja, está enmarcado por las palabras ‘Oris Movember Edition’ y el logo del bigote Movember. Este mismo logo aparece grabado en la correa de piel marrón del reloj a las 12 y las 6 horas.

El diseño se presenta en un estuche especial que incluye una correa textil NATO tricolor en burdeos, beige y marrón oscuro, con el logo Movember en el bucle metálico de la correa.

Durante el mes de “Movember”, Oris será el anfitrión de diferentes eventos para recaudar fondos en ciudades europeas, entre los que se encuentran sesiones de afeitado, recitales de poesía, marchas Movember y la subasta de un Oris Movember Edition. Los detalles se publicarán en las redes sociales de Oris mediante los hashtags #ORISMOVEMBER y #ORISCHANGEFORTHEBETTER. El reloj tiene un precio de 1.950 euros, de los que una parte se destinará, claro, a la fundación. Más información en Oris.es.

Foto de Rico Steiner

 



Nuevos Vacheron Constantin Historiques Triple Calendrier 1942 y 1948

 

Vacheron acaba de enriquecer su ya de por sí arrebatadora colección de relojes históricos con los nuevos Vacheron Constantin Historiques Triple Calendrier 1942 y 1948, en acero y oro respectivamente. Vamos a ver sus características y precios.

 

VACHERON CONSTANTIN TRIPLE CALENDRIER 1942

Referencia 4240

La colección Historiques es probablemente una de las que menos se habla de Vacheron Constatin porque no se lanzan muchos modelos. En estos tiempos eso es algo extraordinariamente raro porque no paramos de ver en muchísimas marcas reediciones de modelos antiguos. Incluso se mezclan características de varios relojes antiguos y se les da legitimidad como si fueran de verdad un modelo que existió y ahora vuelve a la vida.

Por tanto, que VC sea tan contenida y no se dedique a manosear su fondo histórico para sacar modelos por puro interés crematístico es francamente encomiable, y no hace sino asegurar su posición central en el retrablo de las grandes casas relojeras. En mi opinión al menos.

La referencia 4240 se lanzó en 1942 y es ahora un objeto de coleccionista muy buscado, porque se produjo en muy pequeñas cantidades.  Era un reloj con una caja de 35 mm de diámetro decorada con triple bocel y asas “cuernos de vaca” (como este maravilloso cronógrafo).  El reloj se fabricó en oro amarillo y rosa, pero también en acero.

La caja de acero del nuevo Vacheron Constantin Historiques Triple Calendrier 1942 es perfectamente actual (40 x 10,35 mm), pero sigue conservando el mismo atractivo que la antigua. En realidad más, porque un reloj de 35 mm ahora mismo queda demasiado pequeño, mientras que 40 es perfecto para todo el mundo. Conserva sin embargo la misma decoración de la carrura y las asas, que le dan una personalidad única.

La esfera plateada tiene un acabado rayos de sol satinado, con números arábigos para las horas pintados en negro, mientras que la minutería está pintada en color azul oscuro o borgoña. Dentro se mueve a 4 hercios el calibre manual 4400 QC, que aguanta hasta 65 horas sin que necesite más cuerda. Su precio es de 19.800 euros.

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VACHERON CONSTANTIN HISTORIQUES TRIPLE CALENDRIER 1948

Referencia 4240 L

En 1948 el reloj recibió la compañera natural del calendario: la fase lunar. Así pasó a llamarse 4240 L, de Lune en francés. El modelo tuvo variaciones de color en la esfera, que es lo que se ha reflejado en esta nueva edición.

Este Vacheron Constantin Historiques Triple Calendrier 1948 resulta más elegante que el que ya hemos visto, porque la ventana de fase lunar siempre da un toque de distinción y porque la caja es de oro rosa. A pesar de la nueva incorporación las medidas son las mismas. La fase se ha añadido sobre el mismo calibre, que ahora se denomina 4400 QCL (Quantième Complete Lune). Pasa de 225 a 253 piezas.

Otra de las diferencias con el modelo sin fase lunar son las asas, que en este caso no son de cuernos de vaca sino tipo “garra”, más delgadas y largas. Ciertamente hace más refinado al reloj, aunque quizá pueda perder algo del encanto histórico. Personalmente lo prefiero así.

Hay que recordar que aunque el nombre dice Vacheron Constantin Historiques Triple Calendrier de lo que estamos hablando es de un calendario completo. Quiere decirse que el reloj debe ajustarse todos los meses que no tienen 31 días. El calendario completo se ajusta sólo en el salto de febrero a marzo y el perpetuo nunca.

Los cuatro relojes tienen el Sello del Punzón de Ginbera. Mientras que las versiones de acero son ilimitadas, las de oro están limitadas a 200 unidades y tienen un precio de 35.400 euros. Más información en Vacheron Constantin.es.

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Tissot Everytime Swissmatic: relojes mecánicos por menos de 400 euros

 

Tissot entra en el competido mercado de los relojes mecánicos de bajo precio con los Tissot Everytime Swissmatic, que ofrecen relojes automáticos por debajo de los 400 euros. Vamos a ver cuáles son sus argumentos.

 

En mi opinión, uno de los grandes problemas que han hecho mella en la industria relojera suiza es su abandono de los jóvenes a la hora de ofertar relojes mecánicos. A menudo no había más opción que comprarte un reloj de cuarzo o comprar un reloj por encima de los mil euros. Aquí hablamos casi siempre de relojes de varios miles de euros con total normalidad, pero la verdad verdadera es que a la mayoría de nosotros pensar en gastar más de 200 euros en un accesorio nos hace que como mínimo nos lo pensemos bien.

Afortunadamente el reloj tiene un halo de prestigio como para justificar gastarse más dinero en su compra, porque se considera una especie de entrada a un estadio superior de presencia personal; es un elemento que dice mucho de quien lo lleva. O al menos así es para los que tienen de 30 años para arriba. Los jóvenes de ahora prácticamente han perdido esa noción, o si la tienen es hacia gente más mayor; no la reconocen como una necesidad para ellos.

Así que para el común de los mortales -jóvenes, me refiero- el tener que sacar más de 1.000 euros para comprarse un reloj mecánico entra dentro de la zona complicada, porque la pieza debe tener argumentos suficientes que justifiquen el desembolso. Sin embargo siempre ha habido una buena respuesta cuando los precios son asequibles. En esto Seiko y Orient lo han sabido hacer muy bien porque ofrecen relojes fantásticos, con calibres de manufactura y acabados excelentes y a menudo por menos de 300 euros.

O, si nos centramos en la industria Suiza, Certina ha gozado durante años del favor del público con sus relojes DS y DS 1, considerados por los aficionados como relojes perfectos por su estupenda relación calidad-precio: el DS 1 Powermatic 80 no llegaba a los 700 euros. Pero desde hace casi una década las casas relojeras parece que sólo se preocupan por los profesionales con capacidad para comprar como mínimo un GMT. El problema es que si no estás educado desde joven en la cultura del reloj, de mayor es probable que no lo necesites. Eso es lo que ha llevado a despoblar de relojes las muñecas: los jóvenes no lo consideran un instrumento necesario. Prefieren presumir de móvil que de reloj.

Swatch, como siempre tan innovador, se dio cuenta de esto y en 2013 lanzó el Sistem51, llamado así  porque el calibre mecánico automático tenía sólo 51 piezas. El reloj seguía todos los parámetros de Swatch: hechos en plástico, multicolor, asequibles (140 euros). En 2016 lanzó los Swatch Sistem51 Irony, que incluía caja de acero y costaban un poco más: a partir de 175 euros.

Ahora Tissot ha llevado la idea más allá con los Tissot Everytime Swissmatic. Afortunadamente Tissot ha elevado la calidad de la propuesta del Sistem51 en términos de refinamiento del producto. Pero sobre todo ha cambiado la caja: el Sistem51 utiliza la misma que lleva usando desde los años 90 y que, cuando el material es el acero, resulta incómoda porque el peso acentúa su forma (que no es de la más ergonómicas).

La de los Tissot Everytime Swissmatic es de acero 316L, el llamado quirúrgico por ser hipoalergénico.  Tiene 40 mm de diámetro, así que salvo en muñecas muy delgadas va a encontrar buen acomodo. La altura de la caja es de 11,6 mm y presenta unas asas bien diseñadas. Todo el conjunto está pulido a espejo y biselado, de manera que no hay ángulos abruptos.

Pero la caja resulta invisible cuando tenemos el reloj puesto y lo miramos, porque prácticamente no tiene bisel. Así que lo que vemos es todo cristal -de zafiro, por cierto- y esfera, lo que le hace parecer más grande de lo que es. Sobre todo el modelo de esfera blanca, claro. El conjunto tiene un aire muy BauHaus, con un diseño minimalista y sobrio.

Hay dos cosas que me gustan de la esfera y en las que se nota que Tissot siempre busca dar calidad: los índices son aplicados, lo que se agradece porque da más empaque a la esfera. Las manecillas son de tipo índice, que se distinguen por ser finas en la base y ensancharse después. Es un toque muy de los años 60 y le da cierta energía que lo hace menos serio.

El calibre Swissmatic, que es como lo ha llamado Tissot, tiene unas respetables 75 horas de reserva de marcha y, con el rotor satinado, una presencia más que aceptable. Pero ¿cómo es de preciso? Yo no he hecho mediciones, pero el otro día estuve hablando con el dueño de una manufactura de altísima-altísima relojería y me contaba que él tenía uno. Me contó que no lo llevó puesto (sólo faltaría, que le vieran llevar uno), pero que hizo pruebas de en distintas posiciones del reloj y que su comportamiento era “sorprendentemente bueno”. Le pregunté si me estaba gastando una broma y me confirmó que no, que era de verdad muy bueno. Pues ahí lo dejo.

Los Tissot Everytime Swissmatic se ofrecen con una correa de tela, con correa de piel (la que vemos aquí) y con un brazalete de acero estilo antiguo, con la construcción “granos de arroz”. Si me preguntas, la verdad es que el brazalete es decepcionante: es extraordinariamente delgado, da aspecto de fragilidad y el brillo no le favorece nada. Y me sorprende, la verdad, cuando puedes por ejemplo comprarte un reloj de Mr. Jones como los que mostré aquí que valen menos pero que tienen una milanesa mucho mejor que este brazalete. Y eso por no mencionar la del Apple Watch, que debería ser la referencia para la industria suiza.

Aún así los relojes tienen una garantía internacional de dos años, un detalle importante para generar confianza en el consumidor.  Los precios de los Tissot Everytime Swissmatic son desde luego tentadores: tanto con la correa NATO como con la de piel el precio es de 395 euros, mientras que con el brazalete el precio es de 450 euros.

Los Tissot Everytime Swissmatic son un paso en la dirección adecuada, y la capacidad de Tissot para hacer una oferta amplia de diseños los pone en una excelente posición para la carrera de fondo que ahora comienza. Y no perdamos de vista que los diseños suizos resultan mucho más atractivos en nuestro mercado que los orientales, a los que siempre les falta algo de pasión en mi opinión. Los relojes ya están disponibles en el tienda online de la marca y en los comercios del ramo. Más información en Tissot.es.

 

 



Back in Black: los nuevos Piaget Polo S. Fotos en vivo y precios

 

Vamos a ver las nuevas versiones de los Piaget Polo S. El reloj más dinámico de la manufactura ahora estrena un traje de rigurosa etiqueta, pero sin perder el toque deportivo que le caracteriza.

 

Este año de 2017 esta siendo para Piaget el año Altiplano. No muchas marcas pueden mostrar un reloj que lleva 60 años en el mercado sin haber variado su esencia y, más importante aún, siendo el best-seller absoluto. Eso demuestra que cuando se tiene uno de esos diseños tocados por la mano de Aglaia, la diosa de la creatividad, su longevidad está asegurada (y por tanto sus ventas, si somos pragmáticos).

Para celebrar esos 60 años Piaget ha lanzado unos cuantos modelos nuevos de Altiplano, algunos de los cuales he traído a Horas y Minutos. Comenzaron las celebraciones con dos modelos de esfera azul, un aperitivo bello y perfecto presentado en diciembre que adelantaba lo que iba a ser el año. Después, ya en el SIHH 2017 vimos una gama de modelos de la que yo destacaría estas tres auténticas golosinas.

Debido a la magnitud de la celebración del Altiplano las nuevas versiones del Piaget Polo S pasaron de tapadillo por la feria de Ginebra. De hecho, en aquel momento me dijeron que ni siquiera había planes de comunicarlos como lanzamiento. Esa contención de Piaget es admirable por lo poco vista, porque las marcas no dejan pasar un simple cambio de color sin anunciarlo. Pero es aún más sorprendente en este caso, porque el Polo S es una colección nueva y por tanto necesita toda la comunicación que pueda tener.

Porque el Piaget Polo S nació en 2016, y en Horas y Minutos celebramos el alumbramiento con un artículo con fotos en vivo y vídeo. Ahora que lo pienso, al final toda la polémica sobre su diseño se ha quedado confinada al momento de su lanzamiento y lo que de verdad permanece es, como yo dije en su momento, un reloj atractivo, moderno y con personalidad propia. Y si era necesario una prueba más, es esta: lo bien que le sienta el traje de gala.

Lo que ha hecho Piaget es recubrir el bisel con un tratamiento de ADLC. Ya he explicado en algún sitio que en realidad el ADLC es una versión del DLC desarrollado específicamente para los artículos de lujo. DLC significa Diamond Like Carbon (o sea, carbono duro como el diamante). La A viene de Amorfo, por la disposición caótica de las fibras de carbono que le aportan aún más dureza y resistencia. La ventaja de todos los DLC es que pueden estar pulidos o satinados. Piaget ha cepillado el frontal del bisel y mantenido pulido a espejo el canto (como en los Polo S originales). Es una combinación perfecta para hacerlo aún más elegante.

Los Piaget Polo S no tienen problemas para colonizar muñecas porque el diámetro de la caja -en las dos versiones- es de 42 mm, mientras que la altura es de sólo 9,4 en el tres agujas y 11,2 mm para el crono. Pero es que con este traje negro el reloj parece más pequeño, sobre todo porque la camisa también es negra. La esfera bruna, con los índices y agujas plateados, tiene tanto impacto visual como la que vimos el año pasado en azul. Si no más, incluso.

Además los relojes se han negado a prescindir de su espíritu deportivo (¡el Polo es un deporte!) pero sin dañar su planta elegante, así que se han limitado a indicarlo mojando la punta del segundero central en un rojo casi granate. No le hace falta más para obtener el resultado deseado. Y por supuesto los movimientos son los que se crearon cuando se presentó la colección: 1110P para el tres agujas y 1160P para el crono.

Para completar el conjunto, una correa de piel negra. Comme il faut. Pero Piaget añade una correa de caucho al reloj, que es un buen detalle. Y lógico, porque hay que recordar que el reloj es hermético hasta los 100 metros. Además la correa es curva en la unión entre asas, por lo que resulta comodísima en la muñeca.

Mira qué bien queda el bisel pulido que recorre el reloj desde el borde de un asa hasta la otra, bordeando la carrura.

Ya he dicho en algún sitio que la forma en que tiene organizadas sus colecciones de relojes en la web no es la mejor porque mezcla modelos, lo que les resta visibilidad. Particularmente en el apartado “Relojes Black Tie”, que no se sabe qué es hasta que no lo abres. Pero sin embargo hay algo que sí hace bien Piaget, y lo lleva haciendo desde hace tiempo: se pueden comprar los relojes desde su propia web. Y además te dan un teléfono por si quieres consultar algo, un servicio fundamental cuando hablamos de artículos de lujo.

Los Piaget Polo S en negro son series limitadas a 888 unidades. Eso es un guiño al mercado oriental, donde el 8 es un número de la suerte (ya vimos otro ejemplo aquí). Los relojes ya están disponibles en la web de la marca, y encima son más baratos que las versiones originales. El tres agujas tiene un precio de 10.500 euros. Por su parte, el cronógrafo tiene un precio de 14.200 euros. En ambos casos la reducción de precio es de 500 euros. La verdad es que, mirando los modelos del año pasado y los de éste, la versión que más me gusta es la de tres agujas. Especialmente el de esfera azul y esta negra. Pero sea cual sea el que se elija te llevas un relojazo. Más información en Piaget.es.

 

 



En la muñeca: Zenith Heritage 146

 

Los nuevos Zenith Heritage 146 constituyen una perfecta edición de inspiración vintage que además incluye el gran calibre El Primero. A pesar de su aspecto discreto, para muchos -y me incluyo- es uno de los mejores relojes del año.

 

Zenith ha pasado por unos años convulsos en los que se temía incluso por su desaparición. Sin embargo parece que en 2017 toma nueva impulso bajo la dirección de Julien Tornare, a quien entrevisté hace no mucho. No es que ya estén solucionados todos los problemas ni mucho menos, queda mucho trabajo por delante y en la situación dubitativa en la que aún está la industria no hay ningún futuro garantizado. De hecho en ninguna industria está el futuro garantizado, pero en la relojera desde luego que no.

Pero la colección presentada en Baselworld 2017 hizo mucho ruido porque se empiezan a ver cosas interesantes que le pueden dar juego a la manufactura. Una de ellas es el nuevo Zenith Heritage 146, que demuestra lo actual que puede ser un buen diseño aunque tenga muchos años.

El Heritage 146 lleva dentro el calibre El Primero, uno de los primeros cronógrafos automáticos aparecidos en 1969, y el único que se movía a una frecuencia de 5 hercios, o 36.000 alternancias por hora. Desde entonces El Primero es un icono. Todo buen aficionado a la relojería tiene o quiere tener uno.

De hecho en 2016 Zenith presentó el Elite Chronograph Classic también con el calibre El Primero , pero es el Heritage 146 el que más sabor vintage rezuma. Esto es porque usa la misma caja que el El Primero original, con la referencia A386. Mide 38 mm de diámetro y 12,45 mm de altura y combina la parte superior de las asas satinadas con superficies pulidas. Está especialmente bien hecha la franja pulida que recorre de un asa a otra. Le da un toque de elegancia y suaviza sus formas angulosas.

Los pulsadores del cronógrafo son de pistón, como corresponde a un modelo vintage, y es un placer pulsarlos. Hay poco que añadir a lo que ya sabemos del calibre El Primero. Da gusto ver a través del cristal de zafiro como engranan la rueda de pilares y el embrague horizontal. Además, como la caja es de sólo 38 mm, el calibre llena todo el espacio disponible y aumenta esa sensación de instrumento mecánico, de herramienta creada para el trabajo duro. Y además está el rotor característico de este calibre, con su estrella central que lo hace reconocible a primera vista. Para completar el trabajo, el calibre tiene una autonomía de 100 horas, como 100 son los metros hasta los que el reloj se puede sumergir sin tener problemas con el agua.

Pero si el reloj es bonito por dentro, mucho más lo es en la esfera. Está disponible en dos colores, azul marino y marrón. Como la decoración es de rayos de sol los tonos de los colores varían según les de la luz, así que te puedes pasar un buen rato mirándolos. Tiene una configuración de dos subesferas: la del pequeño segundero a las 9 horas es completamente años 60, y le queda genial. A la derecha está el contador de 30 minutos.

Como sólo tiene dos subesferas el resultado es muy elegante, hasta el punto de que el reloj puede pasar perfectamente como reloj de vestir, aunque sea un cronógrafo. Es un reloj que no pasa desapercibido. Te gusta vértelo puesto y les gusta a quienes lo ven.

Como su medida es tan discreta, es un reloj que queda bien en cualquier muñeca. A mí, que me gustan los relojes un poco más grandes, este Zenith Heritage 146 me tiene fascinado. El precio de ambas versiones es de 6.900 euros. Más información en Zenith.es.

 

 



En la muñeca: Bulgari Octo Maserati GranLusso y GranSport

 

Los  Bulgari Octo Maserati GranLusso y GranSport son los nuevos modelos de la alianza entre las dos casas, que comenzó en 2012. Son los más sencillos hasta ahora, y seguramente los más atractivos.

 

El Octo (cuya última hornada vimos en vivo aquí) ha sido siempre la plataforma usada por Bulgari en sus manifestaciones artísticas en conjunto con Maserati. Tiene todo el sentido porque el Octo se ha convertido en el -merecido- buque insignia de la relojería de Bulgari (si no contamos el Serpenti), y además sus formas encajan bien con las atrevidas formas de los vehículos de Maserati.

Hasta ahora todos los modelos habían sido cronógrafos, por lo que estos Bulgari Octo Maserati son una excepción. Ambos comparten medidas y un movimiento propio de minutos retrógrados y horas saltantes, además de un diseño de los numerales que es el mismo que el del cuentarrevoluciones de Maserati.

BULGARI OCTO MASERATI GRANLUSSO

Su nombre ya lo indica: Gran Lujo. Los dos Bulgari Octo Maserati son llamativos y destilan calidad por cada esquina y cada ángulo de sus formas. Pero es obvio que la construcción de la caja en oro rosa le da un aspecto mucho más suntuario que la versión en DLC negro.

Las dos cajas tienen 41,5 mm de diámetro y conservan la forma del Octo original. Es decir, no es la caja del Octo Roma, más redonda, sino del modelo primigenio. Esto le dota de un porte mucho más musculado, a tono con el tipo de vehículo con el que se asocia. Sin embargo la altura no es excesiva; yo diría que no pasa de los 14 mm, aunque no lo puedo asegurar. En cualquier caso mezcla bien con la camisa.

Lo que se ve en la esfera es una manecilla que recorre una escala de minutos retrógrada. Es decir, cuando llega a 60 vuelve a cero. Por tanto, lo que vemos en la gran ventana circular no es la fecha, sino la hora saltante. Por supuesto la inspiración es la del cuentarrevoluciones del coche, y el efecto está muy logrado.  Debajo de la ventana de la hora, el tridente de Maserati. Queda discreto y muy elegante, ya que se ajusta al ancho de la ventana. Todo ello sobre una esfera antracita que añade aún más refinamiento al conjunto.

Como decía, el movimiento -llamado BVL 262- es de manufactura y remonta sus orígenes a Gerald Genta. Se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 42 horas. Está muy bien decorado, con Côtes de Genève, acaracolado en la platina y bordes achaflanados. En la versión final un gran logotipo de Maserati aparece grabado en el zafiro. Sin embargo en esta versión que pude ver no estaba, así que se puede apreciar mejor el movimiento.

Es llamativo como, siendo el mismo reloj, las opciones estéticas los haga parecer tan distintos. Vamos a ver los argumentos del otro miembro de este duetto italianissimo.

BULGARI OCTO MASERATI GRANSPORT

Lo que en el anterior modelo era oro rosa aquí es acero con tratamiento Diamond-Like Carbon negro. Más deportivo, más agresivo y más juvenil. La esfera también es negra, con un graneado grueso que acentúa su efecto competitivo. Además los numerales, que también están satinados y aplicados a mano, tienen en el tramo final los minutos en azul, que recuerda a la parte más exigente de las revoluciones de los coches.

Todos los acentos son azules. También en la única manecilla y en la hora. En la base del cuentaminutos, junto al cero, aparece escrito “x10” (también en la versión de oro). Un buen toque que recuerda al “x1000” de los cuentarrevoluciones. En el modelo de las fotos, aún en prototipo, no aparece la corona de Maserati, pero sí lo hizo en la versión final.

El recubrimiento en negro lo hace parecer más pequeño que su hermano de colección. Por cierto que ambos relojes comparten la misma hermeticidad: 100 metros. No es que nadie se vaya a ir a bucear con ellos, pero se agrace a Bulgari que se haya esforzado en este aspecto, que muchos otros descuidan.

Los dos modelos integran correas de piel integradas con pespuntes en oro o azul, que imitan el cosido de los asientos del GranTurismo nuevo. El coche fue presentado en la reciente feria de Frankfurt, donde también se desvelaron los dos Bulgari Octo Maserati.

Lo más lógico es que los relojes se lo compren los afortunados poseedores de un Maserati. De hecho el GranSport solo lo pudo comprar aquellos 30 afortunados que además compraron un Maserati GranTurismo o un GranCabrio en el pasado Goodwood Festival. Sin embargo la versión en oro no es una edición limitada. Y, a decir verdad, la versión GranSport también está anunciada en la web de la casa. Sea como fuere, el precio del GranSport es de 12.500 euros. Por su parte, el precio del Bulgari Octo Maserati GranLusso es de 29.900 euros. El reloj se vende exclusivamente en las boutiques de Bulgari. Más información en Bulgari.es.

 



Nuevos IWC Portugieser Blue Dial. Fotos en vivo y precios

 

IWC lanza dos nuevos objetos de deseo: los IWC Portugieser Blue Dial en versión automática y cronógrafo. Lo que ya era bonito ahora lo es aún más.

 

Este navegante portugués de IWC es eterno, porque eternos son los buenos diseños. Nunca he oído a nadie diciendo que no le gustaría tener un Portugués porque está anticuado, o muy visto, o algo así. Es verdad que lo conocemos desde hace años, pero es que es tan deseado como visto. No cansa nunca.

Ya existía versiones azules anteriormiente; o, mejor dicho, había versiones en las que el azul era el color predominante. Pero siempre había otros colores (blanco y/o rojo) ocupando partes de la esfera. Ahora la esfera entera se viste de azul (salvo en la fecha), lo que hace de estos IWC Portugieser Blue Dial unas piezas distintas y muy atractivas.

IWC PORTUGIESER BLUE DIAL AUTOMATIC

Yo creo que cuando se piensa en cómo es un Portugieser una de las imágenes que se nos viene a la cabeza es la del Automatic, aunque su origen se remonta sólo hasta el año 2000. En aquel entonces el reloj apareció con un diámetro de 42,3 mm, que es el mismo que el de esta versión. Apareció para celebrar el nuevo calibre de manufactura 5000, que integraba el sistema de cuerda automática diseñada por Albert Pellaton en los años 50.

El calibre de este modelo es el 52010, heredero de aquel y también con 7 días de reserva de marcha. Se mueve a 4 hercios y la masa oscilante tiene un medallón de oro central con el logotipo de la casa. Da gusto verlo, tan grande y ocupando todo el espacio de la caja.

El éxito de la esfera de los Portugueses, y por supuesto también el de este IWC Portugieser Blue Dial Automatic, está en el equilibrio de la esfera. Los dos registros simétricos en el ecuador del reloj (reserva de marcha a las 3 horas y pequeño segundero a las 9) se contrapesan con los textos a las 12 y a las 6, formando una cruz exacta.

La adición de la ventana de fecha en blanco es más cuestionable. Se podría haber hecho con el fondo azul y los números en blanco, pero IWC ha elegido la legibilidad. En cualquier caso el reloj es espectacularmente bonito en la muñeca. Un perenne objeto de deseo.

 

IWC PORTUGIESER BLUE DIAL CHRONOGRAPH

Esta es la otra imagen que tenemos en la cabeza como ejemplo de qué es un Portugieser. Desde que apareció a finales de los 90 este cronógrafo se convirtió en el reloj más exitoso de IWC. Una vez más, la clave está en el equilibrio de la esfera, que en este caso no se ve alterado por nada. Y aunque obviamente es un cronógrafo, su elegante disposición le hace parecer más un reloj de vestir.

A esa elegancia contribuye -y no poco- las manecillas, cuya forma dista mucho de las que encontramos habitualmente en un medidor de tiempos cortos. Más bien al contrario, homenajean al pasado de los relojes de bolsillo. La misma suavidad se transmite a los numerales aplicados, sencillos pero estilosos, gracias al pulido a espejo. Y ni siquiera hay un taquímetro que quiera simular un acercamiento a la velocidad.

O sea que todo lo contrario de la “deportividad sin concesiones”, como se suele decir. ¿Le hace falta? A la vista está que no. Y además muy a la vista porque el bisel es casi inexistente, dejando todo el protagonismo a una esfera que, en este modelo, muestra toda la gloria del azul.

El diámetro es de 40,9 mm, como el modelo original. Es una medida para cualquier muñeca, hasta el punto que es un favorito de las mujeres también. La altura es de 12,5 mm, poco agresiva con los puños de las camisas. El diámetro es perfecto porque dentro lleva el calibre 79350, que no es sino el Valjoux 7750: como el movimiento tiene un diámetro de 30 mm, la caja de 40 le viene de perlas para que los registros quedan tan bien situados sobre el dial. Un relojazo, punto.

Ambos IWC Portugieser Blue Dial se presentan con una correa de aligátor negra. Como he dicho al principio son ediciones que ya están a la venta  en los puntos de la marca y por supuesto en la boutique de la marca, que en el caso de España está en El Corte Inglés de La Castellana, donde se tomaron estas fotos. El precio del Automatic es de 12.900 euros. Por su parte, el Chronograph tiene un precio de 7.700 euros. Más información en IWC.es.

 

 

 

 



Panerai Green Dials: fotos en vivo y precios

 

 

Qué poquito le hace falta a esta casa para alterar el transcurso normal de las ventas relojeras. De repente saca esta colección, Panerai Green Dials, y ya vuelve a estar en la cabeza de todo el mundo como objeto de deseo.

 

No es la primera vez que hemos visto una esfera verde en Panerai, pero en los dos casos más conocidos, los Luminor Submersible 1950 PAM382 y PAM507, la caja era de bronce. Sin embargo estos Panerai Green Dials no conocen lo que es ese metal porque están hechos en acero o titanio, según el modelo. Entonces, ¿de dónde ha surgido la idea?

Luminor Marina 1950 Automatic. Foto de SalonQP

Pues de éste de aquí arriba. En 2016 Panerai lanzó una edición especial para los grandes almacenes Harrods, para la que usó este verde que va perfectamente con el color verde corporativo de la casa  británica. La caja está (o estaba, porque no queda ni uno) hecha en titanio y, dado su éxito, no sería de extrañar que Panerai haya querido repetir y ampliar la jugada.

En realidad en estos Panerai Green Dials la única novedad la constituye la esfera verde mezclada con el metal. Todas las configuraciones de tamaño, material y complicaciones ya existía en otros modelos, solo que con distinto color. Vamos a ver los tres relojes, siempre con la advertencia de que debido a la curvatura del cristal de zafiro y su -yo diría- nulo tratamiento antirreflectante, las fotos son un festín de reflejos. Bueno, eso y que yo soy regular haciendo fotos en cuanto que se pone un poco complicada la cosa.

RADIOMIR 8 DAYS TITANIO – 45mm (PAM00735)

El primero de los Panerai Green Dials integra una caja de titanio satinado en forma almohadillada, mide 45 mm de diámetro y lleva las características trabillas y la corona cónica que identifican este modelo desde su primera aparición en 1936. El bisel pulido enmarca una esfera tipo sándwich en color verde oscuro mate, sobre la que destacan los grandes índices horarios beige y el pequeño segundero a las 9h. La fecha a las 3h se lee mediante una pequeña lente redonda integrada en el cristal, y todas las agujas son doradas.

En el fondo de la caja se puede admirar, a través de una ventana de zafiro, el acabado del calibre de manufactura P.2002 de cuerda manual.  Los tres barriletes conectados en serie ofrecen una reserva de marcha de ocho días, con la indicación de reserva visible en la parte posterior.

El calibre P.2002 también dispone de un mecanismo para poner a cero la aguja del segundero y permitir así una sincronización muy precisa, además de un mecanismo para mover la aguja horaria hacia adelante o hacia atrás sin interferir con el movimiento del minutero. La sencillez de las formas de los calibres de Panerai no debe engañarnos: sus acabados son muy buenos.

RADIOMIR 1940 3 DAYS ACCIAIO – 47mm (PAM00736)

El segundo de los Panerai Green Dials pertenece a la segunda de las colecciones de la marca. Está realizado en acero quirúrgico AISI 316L, pero sin embargo no pesa mucho. La corona tiene  el logotipo OP en relieve. El diámetro de 47 mm es el de los modelos Panerai históricos, un tributo a los relojes hechos especialmente para el comando de submarinistas de la Armada Real Italiana, y el cristal de zafiro es ligeramente convexo.

Este modelo también lleva los indicadores luminiscentes con Super-LumiNova sobre la esfera tipo sándwich verde, al estilo clásico de Panerai: números grandes e índices horarios lineales, segundero pequeño y ventana de fecha a las 3 horas.

El calibre es el más que conocido P. 3000. Como el nombre del reloj indica, tiene 3 días de reserva de marcha. Presenta tres puentes con acabado satinado que protegen el mecanismo y un puente con soportes dobles para el volante de 13,2 mm de diámetro, que oscila a una frecuencia de 3 Hz. También tiene un mecanismo para ajustar la hora sin necesitar recorrer toda la esfera con la manecilla del minutero para avanzar. En la segunda posición de la corona se hace mover sólo la manecilla de horas.

 

LUMINOR 1950 CHRONO MONOPULSANTE
8 DAYS GMT TITANIO – 44mm (PAM00737)

El último de los Panerai Green Dials lleva una caja de titanio satinado de 44 mm de diámetro con el clásico puente patentado por Panerai en los años 50 para proteger la corona y ayudar a asegurar la hermeticidad del reloj (10 bar, una profundidad de unos 100 metros). El bisel lleva un acabado pulido y, en el centro de caja, a las 8h, un pulsador que controla las funciones de inicio, parada y reinicio del cronógrafo conmuchas funciones y características técnicas avanzadas.

La esfera es fácil de leer y muestra de forma clara los indicadores de las funciones del calibre manual P.2004, con una reserva de marcha de 8 días proporcionada por tres barriletes en serie. El indicador lineal de reserva de marcha se encuentra a las 6h, mientras el segundero y el indicador am/pm correspondiente a la aguja central del segundo huso horario están situados a las 9h.

Los minutos del cronógrafo se miden con el pequeño contador situado a las 3h y tiene una aguja de segundero central. Todas las agujas, aparte de la función GMT, son doradas y combinan de forma armoniosa con los índices beige de la esfera tipo sándwich.

El calibre cronógrafo manual de manufactura P.2004 incluye rueda de pilares, visible a través de la ventana de cristal de zafiro, y el embrague vertical. El minutero del cronógrafo se mueve a saltos, por lo que resulta más fácil de leer, y el reloj se puede sincronizar con gran precisión gracias al dispositivo que para el volante y pone a cero el segundero cuando se tira de la corona para hacer los ajustes necesarios.

Al igual que los otros modelos de esta serie, el Luminor 1950 Chrono Monopulsante 8 Days GMT Titanio se entrega en una caja verde de madera de cerezo. Dentro de la caja hay una correa de repuesto de caucho negro, la herramienta para cambiarla y un destornillador. Pero la correa principal es de piel con hebilla de ardillón, preciosas las dos.

Los tres Panerai Green Dials ya están disponibles sólo en las boutiques de la marca, pero son ediciones limitadas a 300 unidades de las que no se sabe si habrá una reedición. Así que hay que solicitarlo rápidamente porque hay tortas para conseguirlos. Los precios de los relojes son: Radiomir 8 días, 11.800 euros. El precio de su tocayo, el Radiomir 1940, es de 8.900 euros. Por último, el Luminor 1950 tiene un precio de 17.600 euros. Más información en Panerai.es

 

 

 

 

 



En la muñeca: Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar

 

He tenido la suerte de poder llevar durante una semana el Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar, presentado en Baselworld 2017 y que ahora se pone a la venta. Vamos a ver sus características y precios.

 

Glashütte Original es una de las grandes casas relojeras alemanas y una de las más ilustres vecinas de la ciudad de Glashütte. Glashütte es el epicentro de la relojería de Sajonia, una región que ha establecido sus propios criterios que deben observarse para que un reloj lleve ese sello de procedencia que garantiza su calidad. Cuando visité su manufactura (el reportaje se puede leer aquí -la primera parte- y aquí) pude comprobar como esos requisitos, y más, se cumplen escrupulosamente para crear una colección que va de lo más clásico a lo más funky.

En esa búsqueda constante de la mejora de la calidad de sus productos, el año pasado presentó el calibre 36, que es el movimiento base sobre el que van a ir construyendo los nuevos relojes. Se mostró en marzo un reloj de tres agujas. Siete meses después, en octubre, aparecieron modelos con gran fecha y con gran fecha y fase lunar, a cuya presentación acudí y que traje en este artículo.  Ahora tenemos nada menos que un calendario perpetuo, que es una de las consideradas altas complicaciones. Hay que quitarse el sombrero ante la capacidad de desarrollo de la casa.

El Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar se beneficia de todo lo que tiene el calibre, que no es poco. Hablé extensamente sobre las características del calibre 36 en el artículo sobre su presentación (éste de aquí). Por tanto no me voy detener mucho en los aspectos técnicos para no ser repetitivo, pero si voy a apuntar un par de cosas que hay que tener en cuenta para saber porqué este reloj está a la cabeza de la innovación.

Para empezar tiene una reserva de marcha de 100 horas con un sólo barrilete, que además se carga transmitiendo la energía desde el rotor al barrilete gracias a tres ruedas dentadas que se engranan directamente, reduciendo así el número de piezas y de paso los ajustes y sustituciones cuando tenga que pasar por el taller de mantenimiento.

El volante está regulado en 6 posiciones, lo que le convierte de facto en un cronómetro. Pero además, como la entrega de la energía desde el muelle real es muy constante el  reloj guarda parámetros de cronógrafo hasta el final de la cuerda.

De hecho el reloj pasa un test de 24 días, y Glashütte Original entrega un certificado personalizado de cada reloj, con los datos de su comportamiento durante el test. Por supuesto la decoración tiene los más altos estándares de la casa, y sigue los criterios estéticos de los relojes sajones: platina de tres cuartos, nervaduras Glashütte, que es como se llaman las Côtes de Genève en Sajonia, ajuste por cuello de cisne y tornillos azulados.

El Senator Excellence Perpetual Calendar  se presenta en oro rojo o, como esta versión, en acero. No es habitual que las altas complicaciones se presenten en acero y es de agradecer, porque hace el precio un poco más asequible para el común de los mortales. La caja tiene 42 mm de diámetro y 12,8 mm de altura, así que no es pequeña. Presenta la clásica y elegante mezcla de superficies pulidas y satinadas, y en la carrura encontramos cuatro pulsadores para corregir las cuatro indicaciones de la esfera.

En la esfera galvanizada en plata encontramos a las 12 el indicador de año bisiesto. A las 2:30 el mes y a las cuatro la gran ventana de fecha Panorama, un desarrollo de Glashütte Original que consigue tener los discos de decenas y minutos al mismo nivel, de manera que pueda estar abierta. En otros relojes se utiliza un doble cuadrado para esconder el desnivel de los discos.

A las 7:30 nos encontramos la ventana de las fases lunares típica de Glashütte Original, muy bonita. Por último a las 10: 30 tenemos el día de la semana. Todo el conjunto está bien proporcionado y, junto con la forma de las manecillas, recuerda a los antiguos cronómetros marinos.

Sin embargo el tamaño de la caja del Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar es plenamente contemporáneo, y el reloj tiene presencia en la muñeca. Mucha personalidad dentro de su clasicismo. Y por supuesto queda muy bien. Cuando te pones un reloj nuevo la muñeca va a tener que luchar con la correa (de aligátor, en este caso) porque las pieles suelen resistirse a abandonar la rectitud original para someterse a la curva del brazo, pero no fue así en este caso.

Una vez encontrada la medida el conjunto se asienta perfectamente y enseguida te sientes cómodo con el reloj. Como decía antes, dentro de lo muy clásico que es el reloj resulta muy atractivo, y te das cuenta de que lo miras mucho más a menudo de lo que creerías en un principio.

El precio de la versión de oro rojo es de 32.900 euros mientras que la versión de acero del Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar tiene un precio de 20.200 euros, que es muchísimo más barato de lo que suele ser habitual las altas complicaciones en las marcas de alta relojería. Ese es uno de los objetivos de la manufactura, ofrecer alta relojería a precios razonables. Este reloj es buena prueba de ello. Ya está disponible en la boutique de la casa en Madrid, y se puede encontrar más información en GlashütteOriginal.com.



Calidad y precio: Tres relojes para todos los días de Hamilton

 

Ahora que se acaba el verano y hay que volver al trabajo es el momento de elegir qué reloj nos va a acompañar en nuestro puesto. Traemos aquí una propuesta de tres relojes para todos los días de Hamilton: bonitos, funcionales y a buen precio.

 

Muchas veces me preguntan por relojes que no cuesten mucho, y para eso los de cuarzo son imbatibles. Pero el número de cuarzos es infinito, como lo es la calidad que muestran unos y otros. Aquí no voy a hablar de relojes de cuarzo muy baratos pero mal hechos, sino de aquellos que, costando algo más, garantizan durabilidad y sobre todo buena construcción. Para eso el grupo Swatch se las pinta solo-también en los relojes mecánicos baratos- y creo que estos tres relojes para todos los días de Hamilton son una opción muy buena.

BROADWAY DAY DATE

El primero de estos tres relojes para todos los días de Hamilton es el Broadway Day Date. Los Broadway son una colección nueva presentada por Hamilton el año pasado, que vimos en este artículo con fotos en vivo. La propuesta original, más seria, ha dado paso este año a una diversificación de modelos y a la introducción del cuarzo.

El usar modelos de cuarzo es normal en las marcas de nivel medio, porque tienen que llegar a cuanta más gente mejor. Lo bueno de Hamilton es que lo hace sin aguar la calidad, así que la sensación de los modelos de cuarzo es tan buena como la de los mecánicos (si no te importa que sean de pila, claro).

Los Broadway de este año aprovechan la característica banda central que recorre de arriba abajo el reloj para ofrecer distintas combinaciones de colores. Esta, por ejemplo, hará las delicias de los seguidores del Barça. El que estamos viendo aquí es el más informal de los tres relojes para todos los días de Hamilton, sobre todo por su correa de piel pero recubierta en el frontal con tela (muy bonita por cierto, con su color oliva). Así que se puede usar tanto el fin de semana como durante el trabajo, cualquiera que sea donde éste se desarrolle.

Tiene una caja de acero satinado de 40 mm de diámetro, pero parece incluso más pequeño gracias a la delgadez de la caja. La esfera presenta índices aplicados y manecillas impregnadas de Super-LumiNova en cantidad más que suficiente para una lectura correcta en la oscuridad. Tiene un precio de 550 euros, que no está nada mal para un reloj que puedes llevar 7 días a la semana.

 

 

HAMILTON JAZZMASTER GENT

El más formal de los tres relojes para todos los días de Hamilton, El Jazzmaster Gent Quartz pertenece a la colección Jazzmaster, que es la más abundante en modelos de la casa. Es la más clásica y por tanto obedece mejor a los códigos de los relojes de vestir: un reloj de tres agujas y fecha, en una caja de 40 mm de diámetro y sólo 9 de altura.

Aunque hay varios modelos más, en este caso la esfera es de un tono antracita pero con toques leves de marrón, dependiendo cómo le incida la luz. La esfera tiene un bisel exterior blanco en el que comienzan los índices con forma de diamante. Terminan bien dentro de la esfera, lo que le da continuidad al conjunto. La discreta decoración rayos de sol es clásica y a la vez elegante.

Las manecillas con forma Dauphine son también clásicas y terminan dando al reloj ese aire de los años 50, aunque con un porte contemporáneo. Además tienen inserciones de Super-LumiNova, lo que siempre es de agradecer. Por último, la correa de cuero marrón tiene una buen tacto y grosor. El reloj cuesta 495 euros.

 

JAZZMASTER POWER RESERVE

El último de los tres relojes para todos los días de Hamilton es este Jazzmaster Power Reserve. Como resulta obvio por el nombre y el indicador de reserva de marcha, estamos ante un reloj mecánico. Porque la marca también tiene hueco para relojes de vestir mecánicos pero de precio asequible. Y al ser parte de la familia Jazzmaster también sigue los códigos clásicos.

El reloj es más grande que los otros dos, porque crece hasta 42 mm. Pero ciertamente el bisel estrecho y pulido y la esfera en un plateado muy clarito, casi blanco, hace que el reloj parezca grande. Aunque como tiene una altura discreta en absoluto parece fuera de control. De hecho queda muy bien.

En la esfera destacan por un lado el indicador de reserva de marcha, que se hace notar por su tamaño y por la combinación gris y rojo. Por otro, las manecillas azules, todo un acierto a mi entender. Es verdad que le quita formalidad, especialmente porque se combina con el blanco de la Super-LumiNova. Pero yo creo que es la clave para pasar de un reloj sin más a uno muy atractivo.

Por dentro lleva el calibre H3, que en otras partes del Grupo Swatch se hace llamar Powermatic 80. Y es que la reserva de marcha del reloj es de 80 horas, algo que no se ve en relojes de este nivel de precio. Hamilton hace que le decoren el calibre a su gusto, y por eso siempre que lo equipa añade un cristal trasero para disfrutar de él. Muy bien.

De este Jazzmaster Power Reserve hay varias versiones, dependiendo del color de la esfera y de si lleva correa o brazalete. Esta versión con brazalete de acero es la más llamativa porque está muy bien hecho, con su acabado satinado y un buen cierre plegable. El precio con brazalete es de 1.195 euros, mientras que las versiones con correa de cuero cuestan 1.145 euros.

En definitiva, siempre hay una opción para poder llevar un buen reloj sin tener que gastarse un dineral. Es obvio que de estos tres relojes para todos los días de Hamilton yo prefiero el último porque siempre da más placer tener un reloj mecánico. Pero cualquiera de las opciones -y otras que tiene la marca- son buenas. Más información en Hamilton.es.

 

 



En la muñeca: Bell & Ross BR 03-94 Aéro GT Orange

 

El Bell & Ross BR 03-94 Aéro GT Orange es una pieza peculiar: es un reloj inspirado en un vehículo que en realidad no existe. Y sin embargo el resultado es muy bueno, como vamos a ver con las fotos en vivo y el precio.

 

La cara más conocida de Bell & Ross es Carlos Rosillo (a quien hemos visto en Horas y Minutos alguna vez). La que no se ve tan a menudo es la de Bruno Belamich, que es el diseñador de la casa. Si no conocías los dos nombres, ahora ya sabes de dónde viene el nombre de la marca. Pues bien, Bruno diseñó un vehículo que recordaba mucho al Aston Martin Vulcan, y de paso el primero de los BR 03-94 Aéro GT.  Éste de aquí abajo.

El vehículo nunca se llegó a construir lo cual, a decir verdad, no deja de ser una decepción: si ves un diseño sobre el papel que es muy bueno quieres verlo en vivo. Eso es lo que había ocurrido en 2014 con la motocicleta B-Rocket, cuya presentación reflejamos, con fotos y vídeo, en este artículo.

Sea como fuere el bólido no se materializó, pero sí evolucionó. Este año en Baselworld 2017 la casa presentó el mismo coche pero en naranja. El color hace que el coche sea más vistoso, pero a decir verdad a mí personalmente me llamó la atención lo justo, precisamente porque sólo es un dibujo creado por ordenador. Lo que sí me llamó mucho la atención fue el reloj que sigue su estela, el BR 03-94 Aéro GT Orange.

El hecho de que sea un BR 03-94 acota las medidas del reloj, porque esa denominación significa siempre una medida de 42 mm en cada lado de la icónica caja cuadrada. En eses sentido no hay novedad, porque tampoco hace falta que la haya: la caja tiene personalidad propia y funciona bien tanto en hechuras como en estética. Para ello alterna el satinado general con un pulido en el canto del bisel y los tornillos. Estos están alineados correctamente porque los que garantizan la hermeticidad (100 metros) son los del fondo de la caja.

Como ya es costumbre en estos relojes “temáticos” -por así decir- el pulsador de puesta en marcha y paro del cronógrafo está anodizado en el color del reloj. La corona está decorada con “Clous de Paris” (Clavos de Paris), lo que facilita el agarre, y además lleva grabado el logotipo de la casa. Nada nuevo en la colección, salvo el naranja. Pero es que, como se puede ver, el susodicho naranja hace mucho.

La esfera está realmente conseguida. Hace no mucho veíamos fotos en vivo de los Garde-Côtes (en este artículo) que también vienen marcados por el naranja. Y sin embargo en esos relojes el uso del color era más bien moderado. Casi lo llamaría tímido. No es el caso de este BR 03-94 Aéro GT Orange. Aquí se ha usado el naranja con generosidad, y el resultado no puede ser mejor. Si volvemos a mirar la versión del año pasado y la comparamos con esta nos resulta un tanto anodina, mientras que esta es vibrante, estilosa, potente pero con un aire festivo.

La estructura calada de la esfera se anima con el color, que le da mayor sensación tridimensional. Es cierto que también complica la lectura de las subesferas, que además tienen una disposición inusual: segundero a las 12, 12 horas a las 6 y 30 minutos a las 9. Desde luego si alguien quiere usar este reloj para medir tiempos con exactitud en las manos tiene un cronógrafo estupendo. Pero si lo que quiere es leer esos tiempos rápidamente, lo va a tener bastante más complicado.

¿Importa? No, no mucho. Es decir, que no se me entienda mal. La lectura de la hora y minutos es buena porque las manecillas resaltan sin problemas. Son las manecillas del cronógrafo las que tienen más dificultades para sobresalir. Y desde luego la del pequeño segundero, que al ser de hélice requiere buscar la pala con Super-LumiNova  para saber qué segundo es. Y por encima tiene el nombre de la marca grabado en el cristal, lo que no ayuda nada. En la oscuridad, sin embargo, se lee muy bien.

Otro de los elementos que requiere de la ayuda del dueño es la lectura de la fecha. Aparece en una ventana de sector en la que se leen tres fechas. Pero una de ellas es sólo un punto (las pares), así que hay que hacer la cuenta. Hay que deducir el número cuando es par.

Pero sin embargo el reloj funciona, y funciona bien. Hay algo alegre y atractivo en ese conjunto poco coherente de piezas satinadas en naranja que atraviesa la esfera, y que se repite en el bisel exterior de la esfera que sirve para ubicar el taquímetro. No sé, a mí me gusta el reloj, me pone de buen humor. Y eso que yo los esqueletados no es que los tenga precisamente entre mis preferencias.

Entiendo que, como en otras ocasiones, este BR 03-94 Aéro GT Orange lleva dentro un calibre Sellita SW300 con un módulo cronógrafo Dubuis Depraz. Es una configuración muy habitual en Bell & Ross (y en muchas otras marcas). De ser así estaríamos hablando de frecuencia de 4 hercios, parada de segundero y 42 horas de reserva de marcha.

Como bien se puede leer en la trasera del reloj es una edición limitada a 500 unidades, equipadas con una correa de piel de becerro negra perforada con ribete naranja y tela sintética ultrarresistente negra. La hebilla de ardillón es de acero pulido-satinado.

Ya estamos acostumbrados a ver en la muñeca las cajas de Bell & Ross, así que es casi redundante decir que el BR 03-94 Aéro GT Orange queda muy bien puesto. Se acomoda sin problemas e inmediatamente está integrado. Se queda ahí esperando a cuando quieras alegrarte el ojo con el naranja. El reloj tiene un precio de 7.900 euros y ya está disponible en las boutique electrónica de la marca y en sus distribuidores. Más información en Bell&Ross.es.

 



IWC Portofino Hand Wound Moon Phase: fotos en vivo y precios

 

Vamos a ver el IWC Portofino Hand Wound Moon Phase, una nueva belleza en dos versiones -acero y oro- que además homenajea al Portofino original.

 

Portofino Original de 1984. Foto de Steve G.

En contra de lo que se puede pensar por el aspecto clásico, el Portofino apareció en el mercado por primera vez en 1984, en esta versión que vemos aquí arriba que era manual y con fase lunar. Como el Portofino Hand Wound Moon Phase que vemos hoy. Sin duda el de 1984 tenía un aspecto muchísimo más clásico y a la vez fiel al origen de los relojes de pulsera de la manufactura: relojes de bolsillo que se atan a la muñeca.

Comparando las dos fotografías se ve cómo el Portofino Hand Wound Moon Phase de 2017 es más refinado y elegante, además de mucho menos adusto. Es curioso que IWC lo haya lanzado de manera tan soterrada, sin darle la difusión que merece. Es verdad que éste es el año de la nueva colección Da Vinci, de los que ya hemos visto los modelos de mujer (aquí) y la Laureus (aquí) y veremos más. Pero en mi opinión este reloj se merece más difusión, porque me parece un acierto. De hecho es el Portofino que más me ha gustado hasta la fecha.

Ya existía un reloj en la colección con calibre manual, indicador de reserva de marcha y pequeño segundero a las 6. Es la referencia IW410103 (en acero). El diámetro del nuevo Portofino Hand Wound Moon Phase es el mismo (45 mm), pero la altura pasa de 12 a 13,5 mm con la adición del módulo de fases lunares. Un milímetro y medio pero ¡qué cambio! El reloj es distinto y muuucho más atractivo.

Hay que reconocer que la capacidad de seducción de una ventana de fase lunar, cuando está tan bien hecha como esta, es total. Sabe unir la precisión técnica -en este caso sólo se desvía 1 día de cada 577,5 años- con el romanticismo que siempre inspira nuestro satélite.  Aporta una calidez especial a la esfera sin restar ni un ápice de masculinidad al reloj. Hay que celebrar por tanto que vuelva a la colección (aunque ya estaba en los de mujer).

A las 6 horas se sitúa la subesfera del pequeño segundero, esculpida sobre la esfera para darle mayor profundidad y enmarcada con un anillo de oro, como los índices y manecillas. Como siempre en el Portofino el 60 está pintado en un granate que iguala el de los dos últimos días de la reserva de marcha. Que es de 8 días, aunque IWC afirma que podría funcionar hasta 9.

Si damos la vuelta a la caja vamos a ver el calibre de manufactura 59800. Como también ocurre en los Portugieser, IWC honra su tradición de movimientos grandes -provenientes de los relojes de bolsillo- y los muestra al máximo, con unos biseles muy estrechos (al igual que en el anverso). Da gusto ver todo el hueco de la caja lleno de mecánica.

Además de la reserva de marcha ya mencionada, el movimiento tiene parada de segundero y espiral Breguet. La decoración se limita a perlage y Côtes de Genéve, pero como siempre está muy bien realizada. A las doce se puede ver parte del gran barrilete. Desafortunadamente el reloj es sólo hermético hasta 30 metros.

El Portofino Hand Wound Moon Phase es un reloj grande, como todos los Portofinos. Como casi todos los IWC. Pero eso no quiere decir que se lleve mal, sino más bien al contrario. Siendo relojes de vestir, no son sin embargo de los que quieren pasar de puntillas por la muñeca y esconderse bajo el puño de la camisa. Más bien al contrario, son una afirmación por parte de su dueño de saber lo que es la elegancia, pero sin renunciar a la personalidad propia.

La correa de aligátor, como siempre hecha por Santoni y como siempre de altísima calidad, contribuye a remarcar la rotundidad con la que se expresa la pieza, subrayada por unas asas poderosas que, orgullosas, tardan en inclinarse hacia el dorso del brazo.

El IWC Portofino Hand Wound Moon Phase se presenta tanto en acero (referencia IWC516401) como en oro con esfera color antracita (IW516403). Sus precios son de 13.300 euros para la versión que hemos visto en este artículo y de 23.600 euros para la versión en oro, y ya están disponibles en la boutique de la marca. Más información en IWC.es.

 



En la muñeca: Longines Legend Diver

 

Vamos a ver el Longines Legend Diver, uno de los iconos de la casa que ahora se lanza con milanesa. Y lo vemos con fotos exclusivas, vídeo y precios.

 

Con la aparición del Blancpain Fifty Fathoms en 1953  (de cuyas numerosas versiones se pueden encontrar fotos en vivo y precios aquí) comienza la era de los relojes de buceo. Como ha ocurrido infinitas veces a lo largo de la historia, el reloj fue fruto de una demanda militar. Pero en los 50 el buceo había pasado ya a formar parte de los gustos recreacionales de la sociedad, así que pronto todas las marcas tendrían un reloj de inmersión. A finales de la década de los 50 Longines lanzó el Nautilus Skin Diver, su primer reloj de inmersión. A primeros de los 60 lanza la referencia 7042, que es el antecesor del Longines Legend Diver.

Nautilus Skin Diver y Longines 7042

La caja se hizo del tipo Super Compressor. Éste era un tipo de caja patentada por el fabricante Ervin Piquerez y que se basaba en un sistema muy inteligente: la tapa trasera tenía un muelle que la sujetaba a la caja. Después, según se iba sumergiendo el reloj la propia presión del agua comprimía cada vez más la tapa trasera, haciéndola más hermética. Tanto es así que la mayoría de los relojes Super Compressor tenían una hermeticidad garantizada hasta los 200 metros. Mucho más de lo necesario en esa época, así que no es extraño que el sistema fuera adoptado por muchas marcas.

Si nos centramos en el Longines Legend Diver, es obvio que su origen está en la referencia 7042, si bien la doble corona está inspirada en la referencia 7594 de finales de los 60. La caja de acero es de 42 mm de diámetro y una altura de menos de 14 mm, así que se lleva estupendamente.

Las dos coronas llevan grabada una cuadrícula, una característica de las cajas Super Compressor que Longines ha mantenido. Hay que decir que desde que se volvió a lanzar el reloj en 2007 la estanqueidad no se consigue mediante el mecanismo de las cajas Super Compressor, sino simplemente con el roscado del fondo y las coronas.

Cada corona tiene la misma función que la original, con la salvedad de que en el modelo original no había fecha. La superior sirve para mover el bisel hacia adelante y hacia atrás. Como ya sabemos esto invalida al reloj como auténtico reloj de inmersión, pero es que en aquella época así eran los biseles: bidireccionales. La corona inferior sirve para cambiar la fecha en la primera posición y para ajustar la hora en la segunda (la más abierta). Por cierto que el reloj tiene salto de fecha rápido.

La esfera, como se puede ver, es preciosa. Es fiel al original salvo en la inclusión de la ventana de fecha, pero está tan bien hecha que no molesta en absoluto. La lectura de la hora es rápida y sin confusiones, a pesar de que los índices de los minutos son casi tan largos como los de los múltiplos de 5. Estos, juntos con las manecillas y el triángulo del bisel, están impregnados con Super-LumiNova. Como la superficie pintada es escasa la luminosidad no es fantástica, pero sí más que suficiente. Es en la oscuridad cuando se aprecia lo bien que quedan los rectángulos bajo las 12, 6 y 9. Para tener una simetría perfecta el rectángulo vertical de las tres se tendría que haber pintado justo en el borde de la ventana de fecha. Demasiado complicado para mecanizar, y por eso no se ha incluido. Pero con todos los puntos de referencia que tiene la lectura en oscuridad es intuitiva. El triángulo sobre las 12 ayuda más de lo que uno podría pensar.

Me gusta mucho que la esfera esté tan limpia, sin textos superfluos. Siempre digo que lo de Automatic sobra porque el que lo lleva ya sabe que es un reloj automático, y en ningún reloj de cuerda manual pone “Manual”. Sin embargo en este caso sí que aparecía en el original, porque en aquel entonces un reloj automático sí era un extra importante, así que está bien que aparezca. Y la letra es bonita, además.

El reloj lleva por dentro el calibre  L633, que no es otro que el venerable ETA 2824-2. Sin embargo no se ve porque va tapado por un fondo que tiene el mismo grabado que el usado en los años 60. Nadie va a usar el Legend Diver como reloj de buceo, pero aún así Longines lo ha fabricado con una hermeticidad de hasta 300 metros, que está muy bien.

Cuando apareció el Legend Diver se ofrecía con la esfera de piel que vemos aquí, aunque la parte exterior es de tela. Pero este año se ofrece también con una milanesa excelente. Es sólida pero flexible, y su construcción de grano de arroz aumenta su aspecto vintage. Además aporta al reloj un aire más formal, más válido para la oficina. Y por cierto, no te pilla ni un solo pelo de la muñeca, lo que es muy de agradecer sobre todo para los que tenemos muchos.

El cierre desplegable del Longines Legend Diver está muy bien hecho. Da sensación de calidad y elegancia, y además es ajustable gracias a sus distintas posiciones. Incluso las secciones flexibles se presentan con un satinado con una presencia inmejorable.

Otro de los grandes atractivos del Longines Legend Diver es el precio. Con la correa de piel cuesta 1.870 euros, mientras que con la milanesa (o con la correa de caucho) cuesta 2.100 euros. La verdad, por ese precio no se encuentran relojes tan icónicos y con tanta personalidad como éste. Es una compra excelente si se quiere tener un reloj de inspiración vintage y realmente funcional y polivalente. Más información en Longines.es.

 



En la muñeca: Rolex Yacht-Master II 2017

 

El reloj de regata de Rolex ha tenido una actualización, que nos viene perfecta para explicar su peculiar funcionamiento y sofisticación técnica.  Abran paso al Rolex Yacht-Master II edición 2017.

 

Ya sabemos que Rolex es muy cauta en sus pasos, pero ninguno es insustancial ni de cara a la galería. Todo lo que hace, por pequeño que sea, tiene una justificación: mejorar lo que ya era perfecto. O casi perfecto, porque cuando ves las nuevas características te dices “pues sí, queda mejor que antes”. Eso mismo pasa con este Rolex Yacht-Master II, que en Baselworld 2017 se presentó con sutiles cambios. Pero antes vamos a ver cómo funciona este cronógrafo velerista.

Ya explicamos en este artículo por qué existen cronógrafos específicos de regata. Todos son de cuenta atrás -y  en general adelante también, cuando la competición ya ha comenzado-, pero cada casa tiene una manera de implementarlo.  En el Rolex Yacht-Master II intervienen la corona, los pulsadores y el bisel cerámico, que Rolex denomina Ring Command.

Para programar la cuenta atrás se gira el bisel en el sentido contrario a las agujas del reloj hasta el tope, bloqueando el pulsador superior y permitiendo la función de programación. Después se presiona el pulsador inferior y la trotadora roja vuelve a las 12 horas. La aguja de los minutos de la cuenta atrás vuelve al minuto programado anteriormente. Se ajusta la duración de la cuenta atrás desenroscando la corona y  girándola en el sentido de las agujas del reloj. La aguja del minutero de la cuenta atrás salta de un minuto a otro hasta llegar al que se desea. Se vuelve a girar el bisel a tope, esta vez en sentido contrario, liberando el pulsador superior y memorizando la programación.

Cuando suena el primer aviso de carrera se presiona el pulsador superior y comienza la cuenta atrás: se pone en marcha la trotadora y la aguja de minutos va avanzando hacia el cero. Cada vez que se presiona el pulsador inferior la aguja de minutos avanza un minuto y la aguja del cronógrafo vuelve a cero. Así se puede resincronizar la cuenta atrás con la de la carrera. Cuando queda un minuto vuelve a sonar una bocina, momento en el que, si es necesario, se puede resincronizar. Cuando se da la salida se presiona el pulsador superior para parar la trotadora. Presionando el inferior, el reloj vuelve a la posición inicial de cuenta atrás.

Como se ve es un sistema muy sofisticado que permite una sincronización exacta con la cuenta atrás de la carrera, algo fundamental cuando un segundo puede significar perder el puesto en el podio. Para llevar a cabo estas funciones Rolex desarrolló el calibre 4161, que es exclusivo del Rolex Yacht-Master II. Es un cronógrafo con rueda de pilares y embrague vertical.

La masa oscilante carga en las dos direcciones hasta conseguir una reserva de marcha de 72 horas. Integra espiral antimagnético Parachrom y volante de inercia variable. Por supuesto es un Cronómetro Superlativo con certificación COSC y con el propio control de Rolex, que garantiza una exactitud de -2/+2 segundos al día. Y una garantía de 5 años, por cierto.

 

¿QUÉ HA CAMBIADO EN EL NUEVO ROLEX YACHT-MASTER II?

Los cambios conciernen sólo a la esfera. Ahora a las 12 horas tenemos un triángulo isósceles y a las 6 horas un rectángulo. En las versiones anteriores todos los índices horarios eran cuadrados idénticos, así que ahora se hace más intuitiva la lectura.

Las manecillas también han cambiado: en vez de ser las dos de bastón ahora la de las horas es la icónica “Mercedes”, lo que le da mucho más aire de familia. La de los minutos sigue siendo de bastón, pero se ha vaciado una sección para que no obstruya la vista de la cuenta atrás. Por lo demás sigue siendo el mismo reloj de 44 mm de diámetro y hermeticidad hasta los 100 metros. Brazalete Oyster con plegable Oysterlock y extensor de 5 mm Easylink.

El precio de este nuevo Rolex Yacht-Master II acero es de 17.250 euros. Por supuesto las otras versiones ya existentes (acero y oro, oro amarillo y oro blanco con platino) se irán actualizando con las mejoras expuestas, pero hay que esperar a que la casa publique los relojes en la web para saber los nuevos precios. Más información en Rolex.es.

 



Dos Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute 2017: fotos en vivo y precios

 

Jaeger-LeCoultre sigue homenajeando a su modelo más icónico, el Reverso, de la manera que mejor sabe: lanzando nuevas versiones. Como estos Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute, presentados este año.

 

El año pasado el Reverso de Jaeger-LeCoultre cumplió 85 años, y la manufactura le rindió un sonoro homenaje a lo largo del año. Entre los tres tamaños disponibles lanzó no menos de 10 Reversos (que vimos en este artículo). Pero sobre todo lanzó el Reverso Gyrotourbillon, en mi opinión uno de los mejores relojes que se han visto en esta década por su compendio de máxima complicación relojera en un formato perfectamente ponible.

En el reportaje que publiqué (éste) sobre el Gyrotourbillon incluí un vídeo en vivo del reloj -tomado del canal de YouTube de Horas y Minutos y aún hoy es de los más vistos, y el segundo más añadido a las listas de reproducción creadas por los usuarios. Y es que la vida del Reverso no parece tener fin. Por su parte, los Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute se están convirtiendo en una rama propia del mismo tronco, diferenciada no sólo por el nombre sino por la combinación -al menos en la cara “principal”- de agujas Dauphine e índices de punta de lanza sobre esferas escarchadas. Y por ser todos Duoface. Vamos a ver los presentados este año en el SIHH 2017.

 

JAEGER-LeCOULTRE REVERSO TRIBUTE DUOFACE

Este reloj es un planteamiento moderno de la estética del  Reverso (como son todos los Tribute) que a lo mejor no es lo que buscan los seguidores más tradicionalistas del modelo. Y sin embargo a cualquiera que se acerque a él sin prejuicios le va a parecer que bebe de la estética más clásica.

En primer lugar porque la caja es una remembranza de la época en la que fue creada, como lo es la minutería de ferrocarril que recorre el borde de la esfera. Clásico es también el uso de las manecillas delfín y los índices. Y sin embargo el conjunto tiene un aire más moderno, un punto más sonoro que el de la configuración habitual del Reverso (como esta, por ejemplo). Sólo la subesfera del pequeño segundero se atreve a romper con las líneas rectas del dial.

En la “cara B” -si se me permite el símil anticuado-  nos encontramos con los mismos elementos, pero todos curvos y enmarcados por un guilloché clous de Paris, y todo en color pizarra. Muy bonito y muy refinado en mi opinión. Yo no sabría cuál de las dos esferas usar cuando no estuviera viajando. Y es que el Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute Duoface puede mostrar un segundo huso horario (el de la esfera pizarra) con indicador de día y noche. La hora local, por su parte, se cambia mediante un gatillo escondido en la parte superior: cada vez que se desliza avanza una hora. De esta manera no se rompe con pulsadores la fluidez de la caja, aunque es más incómodo que un pulsador normal.

De estas operaciones se encarga el calibre manual 854A. El movimiento 854 se presentó hace 23 años con el Reverso Duo original. Él a su vez estaba basado en el 822, que era de 1992. Así que a cambio de no tener la última tecnología nos aseguramos un calibre requeteprobado. Se mueve a 21.600 alternancias a la hora y tiene 42 horas de reserva de marcha.

El conjunto se presenta en una caja de 42,9 mm de largo por 25,5 mm de ancho y 9,2 de altura. En la muñeca (o en la mía al menos) queda un ligeramente pequeño, pero no es un problema: al ser un reloj de oro rosa un tamaño más pequeño hace que no se vea tanto. Y ser discreto es una de las máximas de un reloj de vestir.

La verdad es que es un reloj francamente atractivo que seguro va a gustar a los amantes de los relojes de inspiración clásica. Además como los la base que acoge la caja tiene una pequeña curva, todos los Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute se adaptan perfectamente a la muñeca. Es también perfecto para muñecas femeninas, y recordemos que el 45% de las ventas de la manufactura son relojes para mujer. Este Tribute Duoface tiene un precio de 20.000 euros. En la siguiente página hablamos del Moon.



Ya disponible el nuevo Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm

 

Uno (de los muchos) clásicos de la casa italiana, el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm, vuelve a estar disponible en una versión que repasamos con fotos en vivo y precio.

 

UN POCO DE HISTORIA

Como ocurre con la mayoría de los grandes éxitos de la manufactura, el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm no nace de la nada, sino que tiene tras de sí una historia que en este caso es particularmente llamativa.

Ya sabemos que el origen de los relojes Panerai que conocemos está en los instrumentos desarrollados para la Marina italiana. Su notable historia relojera se expande entre 1936 y finales de los años 50, si bien durante y después de los años que duró la II Guerra Mundial esta producción no fue tan relevante.

Prototipo original del Mare Nostrum

Pero el relativamente pequeño número de relojes creado en esa época ha sido, sin embargo, el origen de muchos modelos que han hecho salivar permanentemente a los -muchos- seguidores fieles de la marca, y seguramente ninguno como el cronógrafo Mare Nostrum (excepción hecha, quizá, con el Egiziano de los años 50).

Es conocido que Mare Nostrum era el nombre que los romanos daban al Mediterráneo. Ese nombre fue también adoptado por la Marina italiana y también por Panerai, que nombró así a los temporizadores de torpedos que vendía a la Marina.

La propia Marina encargó a Panerai en 1942 un cronógrafo de muñeca para los oficiales de cubierta, de los que al año siguiente había producido unos cuantos prototipos (no se sabe el número) de un reloj de acero de 52 mm de diámetro (¡les debía quedar enorme!) con un calibre Angelus 215, un cronógrafo con rueda de pilares.

La esfera tenía un insual color “verde alga”, y los índices y manecillas estaban recubiertos, claro, con el pigmento Radiomir. Pero la invasión aliada de Italia en 1943 hizo que el reloj nunca se llegara a fabricar en serie. Como se puede uno imaginar, esto hizo de los prototipos unos ejemplares muy deseados por los coleccionistas de la marca. Hasta el punto que Panerai compró en 2005 uno de ellos que había salido a subasta en Christie’s, y pagó por él 132.000 francos suizos (116.000 euros).

Un Mare Nostrum pre-Vendome

Se cree que entre 1993 y 1997 se hicieron 492 Mare Nostrum como el de aquí arriba, una versión más manejable porque tenía 42 mm de diámetro. Incluía además un calibre ETA con un módulo cronógrafo de Dubuis Depraz y, significativamente, un bisel grabado con la leyenda “Km/h”. Tras la compra de Panerai en 1997 por el Grupo Vendome (después Richemont) se fabricaron otros 398 relojes que incluyen la leyenda “Tachymetre”. Ni qué decir tiene que los más buscados son los pre-Vendome. Después, en el SIHH 2010, el Mare Nostrum volvió a ser presentado.

El Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm es una reedición del modelo pre-Vendome. Tiene una caja de 42 mm de diámetro de acero. Éste es un tamaño que cada vez vemos más en Panerai, probablemente como estrategia comercial para poder llegar a más gente. Un reloj que tiene un diámetro entre 44 y 47 mm limita su alcance porque es demasiado grande para muchas muñecas.

Recordemos que, por ejemplo, China es un país a cuyos jóvenes les gusta mucho Panerai, pero sus muñecas caen más bien del lado pequeño. Pero es que además hay otro mercado muy importante: el femenino, que no hace sino crecer. Panerai tiene mucho éxito entre las mujeres, y eso sin tener que hacer nada especial para ellas. El lanzamiento de estos Luminor Due dieron carta de naturaleza al nuevo diámetro, ya que se han convertido en una nueva familia de producto.

En el caso del Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm el bisel tan ancho hace parecer más grande el reloj, pero no mucho más porque a su vez la esfera azul se encarga de que la sensación visual no sea excesiva. El bisel, satinado, también ha recuperado el grabado pre-Vendome, con la inscripción Km/h.

La caja tiene una corona muy pronunciada. Tanto como la de los Radiomir, aunque en este caso es cilíndrica. Lleva además el nombre grabado. La inserción de los pulsadores de pistón es la misma que la original, lo que acentúa su aspecto vintage y mecánico. El conjunto tiene una hermeticidad sólo hasta 50 metros, lo que unido al taquímetro en kilómetros y no millas náuticas (como estos Regatta) parece contradecir el origen marino del reloj.

La esfera, por su parte, es incuestionablemente seductora. La combinación del azul marino con la pintura Super-LumiNova beis (aunque brilla en verde) sobre manecillas, numerales e índices resulta muy atractiva. Al reducir el tamaño de los 52 mm originales a los 42 actuales Panerai ha prescindido de la esfera partida, que seguramente habría hecho que el conjunto estuviera demasiado atosigado por tanto elemento en tan poco espacio.

Al igual que en los modelos pre-Vendome, el reloj está animado por un ETA 2801-2 con módulo cronógrafo Dubuis Depraz. Es, en efecto, el mismo que el reloj de entre 1993 y 97. El ETA 2801-2 es un calibre manual que funciona perfectamente, pero al que se le nota la edad: sólo tiene 42 horas de reserva de marcha. Muy lejos de los 3 días como mínimo que tienen los movimientos propios de la casa.

Me pasa una cosa curiosa con Panerai: a menudo pienso que son demasiado grandes con sus medidas de 45 ó 47 mm de diámetro. Pero en cuanto me los pongo se me pasa la idea, porque quedan fantásticamente en la muñeca. Sin embargo, cuando me pongo  uno de 42 mm me resultan pequeños. ¿Quiere eso decir, por tanto, que el reloj queda mal? Absolutamente no.

De hecho queda estupendamente, y más un reloj como el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm, tan bonito. Pero es verdad que al principio me sorprende su tamaño. Pero claro, en cuanto te miras la muñeca y ves esa esfera tan bien equilibrada con el pequeño segundero a las 3 y el contador de 30 minutos a las 9 horas… ¡difícil devolverlo!

Como dice el título del artículo, el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm ya está disponible en las dos boutiques de la casa en Madrid. Me consta que está siendo un éxito, y eso a pesar de un precio que puede sorprender: 9.900 euros. Pero ese es el precio de la exclusividad, porque este reloj es todo un Panerai, pero muy distinto a los Panerai que ya conocemos. Más información en Panerai.es.

 



Tudor Heritage Black Bay S&G: fotos en vivo y precio

 

El Tudor Heritage Black Bay S&G es el lanzamiento más discutido de Tudor, y sin embargo yo creo que es la estrella de la colección de 2017. Veamos por qué.

 

Cuando llegué a Baselworld 2017 la primera marca que vi dentro del edificio principal dedicado a la relojería fue Tudor. Tudor es una de esas marcas que quieres ver porque, desde que lanzó el Black Bay en 2012 no ha hecho sino escalar peldaños del tamaño de puertas de iglesia hasta convertirse en una de las marcas más deseadas. Su éxito no desfallece nunca.

Era lo que en el argot se llama un “one to one”, es decir, una presentación individual de los relojes, no una para un grupo de periodistas. que es lo habitual y que se organizan por países. Fue una cortesía de la Tudor británica (cuánto se lo agradecí), para quien también era la primera vez que enseñaban los relojes a periodistas. Obviamente un one to one es una maravilla porque te permite disfrutar de los relojes -y de las preguntas y respuestas que generan- de manera muy personal, sin tener que compartirlo con nadie.

Sin embargo tiene una única pega: tu reacción no se puede esconder porque tu cara está separada de la mirada de tu anfitrión la distancia que ocupa el ancho de la mesa. Así que cuando me dijeron “el siguiente reloj es el Tudor Heritage Black Bay S&G” casi me caigo de la silla porque lo último que me esperaba era un reloj bicolor, y menos aún de Tudor.

Porque una cosa es un Rolex Datejust como éste y otra muy distinta los espantos que estamos acostumbrados a ver por ahí y que automáticamente relacionamos con lo más o menos vulgar y demodé. Justo lo contrario de lo que significa Tudor: relojes frescos, modernos, completamente de moda pero intachables en todos sus aspectos relojeros.

Pues bien, verlo en vivo fue una prueba más de que a menudo las experiencias pasadas no sirven para las presentes. Y es que según empecé a ver el reloj, por arriba y por abajo y por dentro y por fuera, me di cuenta de que estaba ante un clásico instantáneo. Ante el rey de la fiesta. En vez de estar hecho de acero parece que lo hubieran fabricado con imanes, porque su poder de atracción es increíble.

El reloj retiene la medida del modelo original -41 mm- aparecido en 2012 (¡hace cinco años ya!), pero en este caso integra una ventana de fecha, una incorporación que ha aparecido este año y que veremos en otro artículo sobre el nuevo Black Bay Steel. El material utilizado para el bicolor es, claro, el acero y el oro. Pero no es oro macizo porque el precio se dispararía. Tampoco es un chapado en oro, sino un “relleno” de oro. Es decir, la capa utilizada es más gruesa que el chapado tradicional de manera que la sensación es mucho más sólida. En absoluto da esa impresión medio falsa del chapado. El resultado es excelente.

Donde sí se ha usado el oro amarillo es en la corona (grande, como siempre en el Black Bay, y con la rosa Tudor grabada) y en el bisel, que está rematado por un disco de aluminio con inserciones también de oro. El resultado es impactante y a la vez elegante. Muy masculino diría yo. Y para culminar el reloj un cristal de zafiro abombado que le aporta un último toque vintage.

En la esfera lo que más destaca y lo que hace del Tudor Heritage Black Bay S&G un Black Bay son las manecillas de la hora y la del segundero, con su característica forma de snowflake (copo de nieve) tomada de los relojes entregados a la Marina francesa en los años 70. Elegir esa estética fue desde luego una decisión arriesgada, pero todo un éxito. Los índices y manecillas están perfilados en oro amarillo y rellenos de Super-LumiNova para una lectura perfecta en la oscuridad (como ya vimos aquí). El mismo color dorado se usa para el texto de la esfera, graneada en negro.

El brazalete del Heritage Black Bay S&G se inspira en los brazaletes remachados desplegables de la marca fabricados en las décadas de 1950 y 1960, reconocibles por tener las cabezas de remache para fijar los eslabones visibles en un lateral. Los eslabones también tenían una estructura escalonada. El brazalete termina con un cierre sólido y muy bien resuelto que denota la calidad del producto, y que al plegarse forma el perfil del escudo de la marca.

El reloj también está disponible con una correa de cuero envejecido, una opción que ha estado disponible desde la aparición del primer modelo. Es un problema esta correa: a mí me parece magnífica, realmente atractiva y estilosa. Particularmente con ese pespunte en color oro viejo. Pero a la vez traiciona un poco la idea de tener un Tudor Heritage Black Bay S&G, que despliega todas sus artes de seducción con el brazalete. No sé lo que cuesta la correa suelta, pero lo ideal sería tener la de piel y el brazalete.

La correa también tiene su cierre propio y también está muy bien resuelto. En cualquiera de las dos opciones el reloj se entrega con una correa de tela de color marrón.

Por supuesto el Tudor Heritage Black Bay S&G integra el calibre de manufactura MT5612, que no es sino el original presentado en 2015 pero al que se le ha añadido el módulo de fecha. Ofrece por tanto una reserva de marcha de 70 horas y una frecuencia de 28 800 alternancias/hora (4 Hz), además de estar regulado por un volante de inercia variable con una espiral de silicio. Un puente transversal lo mantiene en una posición estable y garantiza, además, su resistencia. El movimiento dispone de la certificación de cronometría oficial del COSC. Como siempre, no es visible porque tiene el fondo ciego.

Poco hay que añadir de lo sexi que queda el reloj en la muñeca, porque el Tudor Heritage Black Bay S&G enamora instantáneamente y el bicolor no hace sino acentuar sus potentes feromonas. Los relojes ya están disponibles en las tiendas, y el precio de la versión con brazalete es de 4.720 euros. El precio con la correa de cuero es sensiblemente inferior: 3.580 euros. Pero claro, no tiene el brazalete. ¡Difícil decisión! Más información en Tudor.es.

 

 



Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second. Fotos en vivo y precios

 

Si lo que queremos en la mar es una presencia potente, inconfundible y totalmente fiable, sin duda una de las opciones son estos Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second que vamos a analizar a continuación.

 

Siempre se ha dicho que la especialización lleva al éxito. Clerc sólo ofrece relojes de inmersión, pensados para que de verdad el dueño de cada uno de los relojes se lo lleve a lo más profundo sabiendo que lleva una máquina concebida y realizada para ese propósito. El buceo es una actividad de riesgo, así que ningún profesional va a arriesgar la vida llevando una marca o un color. Todos necesitan máquinas fiables, y muchos llevan aparatos electrónicos como primera providencia, pero a menudo también un reloj mecánico como equipo de reserva. Es obvio decir que todo tiene que ser de máxima calidad. Los Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second juegan en esa liga: relojes-instrumento sólidos y que transmiten profesionalidad y por tanto confianza.

Cuando presenté los Hydrosphere Central Chrono (con fotos en vivo aquí) ya hablé sobre la complejidad de los relojes de Clerc, mucho mayor de lo que parece a primera vista. Está fabricada en acero recubierto de DLC y tiene un diámetro de 43,8 mm. Pero si le sumamos los refuerzos laterales, la corona y los pulsadores de cronógrafo, el diámetro lleva a los 49,8 mm. Y sin embargo no parecen tan grande cuando se lleva puesto porque el ancho es mayor que el largo, así que queda equilibrado. Lo que no se diluye es la altura: 17,30 mm. Pero éste no es un reloj concebido para llevar bajo la manga de un jersey de canalé precisamente.

La caja está hecha con 103 componentes, algo realmente sorprendente por lo costoso que debe ser. Pero también habla de la meticulosidad puesta en ofrecer simplemente lo mejor. Hay dos elementos que hacen de la caja un elemento perfectamente reconocible: en primer lugar el accionador del bisel, una pestaña retráctil que hay que levantar para poder girarlo. Una vez se vuelve a plegar el bisel queda inmóvil; todo ello para buscar la máxima seguridad. De paso la pestaña forma el logotipo de la casa.

Puede parecer una exageración, pero hay que recordar que estos Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second son herméticos hasta los 500 metros, unas profundidades que no permiten un resquicio de duda. Y muy poco habituales en un cronógrafo, por cierto, porque los pulsadores del crono son talones de Aquiles en el agua. Y por eso mismo Clerc ha homologado los relojes según la normativa ISO 6425, que regula los criterios que debe cumplir un reloj de inmersión. Como uno se puede imaginar y dado que se trata de proteger la vida de los buceadores, las exigencias son muy altas (para no volver a repetirlas, se pueden leer en este otro artículo que escribí). Tener esa certificación es toda una garantía. De hecho es LA garantía.

El otro rasgo identitario del Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second, común a todas las colecciones, es la forma del bisel, cuyos puntos cardinales están biselados. Sobre ellos se ha escrito con el mismo tipo de letra que el nombre de la casa; un buen detalle sin duda. El calibre es el Clerc C608-2, un movimiento automático que se mueve a 4 hercios y tiene 44 horas de reserva de marcha. Es visible gracias a un doble zafiro trasero. Con el inferior simplemente se ve pasar el rotor. Un detalle que personaliza la pieza.

Lo del calibre es una de esas cosas que no entiendo de las marcas (no sólo de Clerc, de muchas). La casa dice literalmente que “está dotado de una gran precisión”. Esto es sólo una frase de marketing que lo único que provoca es levantar la ceja del aficionado, que ya está más que resabiado con las frases promocionales que no significan nada porque es obvio que no es un calibre de manufactura, sino uno estándar. ¿Cómo de precisa es “una gran precisión”? ¿No sería mejor entonces decir algo como “el calibre es un Sellita SW 300 con un módulo cronógrafo Dubuis Depraz” (que es lo que yo creo que monta)? De esa forma sería el propio aficionado el que diría “mira qué bien, qué buen movimiento le han puesto”. Quiere decirse que los nombres comerciales no inspiran confianza; las marcas reconocidas sí. Pero en fin, así son las cosas. Y éste ES un buen movimiento, que es al cabo lo que interesa.

Los Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second en realidad ya existían en la colección de la casa, pero con un aspecto mucho más serio. Clerc ha agitado el cajón con estas dos versiones tan coloridas. La calidad es la misma, así que no pasa nada por dar un poco de color. Así el reloj se va a sentir igual de bien entre arrecifes marinos que entre las margaritas. Las de los chiringuitos de playa, me refiero.

Bromas aparte, es verdad que el color le sienta muy bien, le da un aspecto más personal y también más comercial. Y en la industria se está para vender relojes, no olvidemos. Pero dejando a un lado la combinación lima-limón de estos dos modelos, la esfera sigue siendo muy buena para el buceo: un gran 12 aparece rodeado por unos también grandes índices que además se biselan en la parte inferior para hacerse más legibles a la luz del sol.

La gran esfera del pequeño segundero está recorrida por una enorme aguja, lo que hace que se vea de manera instantánea. Las manecillas de horas y minutos también se distinguen perfectamente, aunque más a la luz del día. Seguramente la de los minutos tendría que tener una sección luminiscente más larga, para distinguirla más rápidamente en la oscuridad de la de las horas y de los índices. En cualquier caso el revestimiento de Super-LumiNova es intachable: carga en seguida y brilla intensamente.

Hay que decir también que el reloj es un cronógrafo central. Es decir, tiene una trotadora (de color blanco) y debajo otra (verde o amarilla) que es la que marca los minutos transcurridos hasta un máximo de 60 minutos. Más que suficiente para el uso que se le da en la vida diaria a un cronógrafo, y desde luego para el buceo habitual.

Ya he dicho antes que el Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second queda bien en la muñeca, como se puede ver en las fotos. Y la verdad es que los dos colores ofertados están muy bien. Los hacen mucho más veraniegos y atractivos. La correa verde se llama Green Envy, es decir Envidia Verde. O, si lo adaptamos al español, Verde de envidia. ¡Muy apropiado! La amarilla simplemente se llama “Sub”. Pueden venir con cierre plegable o con hebilla de ardillón, cada una con un precio diferente. Con hebilla tiene un precio de 7.950 euros, mientras que con el cierre plegable el precio es de 8.300 euros.  Los relojes ya están disponibles en los puntos de venta. Más información en Clerc.com.

 



Los nuevos Panerai Luminor 1950 PCYC, en la muñeca

 

 

Pocos espectáculos tan bellos, evocadores y emocionantes como una competición de vela. Panerai, que podríamos decir nació para el mar, comanda los Panerai Classic Yacht Challenge, el origen de losPanerai Luminor 1950 PCYC que vamos a ver ahora.

 

Angelo Bonati gobierna la nave de Panerai desde el puente de la Dirección General desde 1997. Veinte años en los que ha conseguido que una marca que sólo tenía el nombre se convirtiera en una manufactura por su propio derecho. Y sin duda ninguna una de las pocas casas que en estos años no han hecho sino aumentar su caché y deseabilidad de manera palpable.

El propio Bonati es un consumado aficionado a la navegación, así que no es de extrañar que Panerai lleve desde 2004 patrocinando los Panerai Classic Yacht Challenge. Panerai tiene incluso su propio yate, el Eilean, un maravilloso queche de 22 metros de eslora construido en 1936 (el año del primer prototipo del Radiomir), abandonado en Antigua y descubierto por Angelo Bonati en 2006 y restaurado durante tres años por Panerai.

A mí la unión de la navegación a vela y la relojería me parece un matrimonio natural. Al fin y al cabo, la cronometría tal como la conocemos se la debemos a John Harrison, creador del cronómetro precisamente para poder calcular la longitud durante la navegación en mar abierto. Si la navegación transoceánica fue el verdadero motor del cambio mundial, la relojería fue la que hizo posible que ese cambio ocurriera.

Pero la navegación no es algo estático, sino que históricamente ha sido -y aún es- una búsqueda continua de mejores materiales, más duraderos, más precisos y, al mismo tiempo, más bellos. Esa es también la historia de la relojería. El resultado de ese continuo avanzar son, por ejemplo, las naos supertecnológicas como las que acuden al America’s Cup. Panerai ha creado unos relojes para el Oracle Team USA (que vimos con fotos en vivo en este reportaje).

Pero los Panerai Luminor 1950 PCYC están a otra cosa. Celebran la belleza de la mecánica. O la Belleza; así, pura y con mayúscula. Celebran el reto humano de competir contra otros con unos recursos puramente manuales, al estilo antiguo, en un enfrentamiento regido por la nobleza. Es una canto a la pureza del mar y del dominio de sus artes.

Decía antes que Panerai lleva 13 patrocinando estos “desafíos” náuticos, y sin embargo es ahora cuando lanza unos relojes específicos para la colección. ¡Nunca es tarde si la dicha es buena!

Vamos a ver cada uno de los tres modelos.

PANERAI LUMINOR 1950 PCYC REGATTA 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC TITANIO (PAM 652)

 

El reloj más importante, mecánicamente hablando, es el PAM 652. Mide unos contundentes 47 mm de diámetro, pero al estar hecho de titanio resulta muy cómodo de llevar. Quiere decirse que el reloj no va a poder navegar escondido porque su presencia y tamaño -incrementados física y visualmente por el protector de corona y los pulsadores- no son precisamente de Pulgarcito, pero el equilibrio de pesos y dimensiones es intachable, así que se ubica sobre el pulso de manera instantánea. Y de todas formas, quién iba a querer llevarlo tapado.

Mientras que la carrura está satinada el bisel está pulido a espejo, para darle el toque de elegancia necesario si te tienes que bajar del barco y cenar en el club marítimo. Aunque en la foto el PAM 652 parece un cronógrafo rattrapante, en realidad no lo es. La doble aguja es, por un lado, para marcar los segundos del cronógrafo (la aguja anaranjada) y por otro para marcar la cuenta atrás de la regata (la rodiada).

Mediante el botón a las cuatro la manecilla va atrasando un minuto por cada pulsación. En una regata se anuncia la marca de los 5 minutos previos al comienzo, de manera que los barcos pueden maniobrar como consideren para estar lo más cerca posible de la línea de salida cuando suene la sirena de arranque. Cuando se presiona el pulsador a las 10 se lanza el cronógrafo y empieza la cuenta atrás. Cuando llega a cero comienza a contar los minutos hacia adelante, como un cronógrafo normal.

En puridad “la manecilla de regata” podría retrasarse hasta 59 minutos, simplemente pulsando repetidamente hasta llegar donde se quiera. De esta manera el reloj vale tanto para una regata como para algo tan mundano como, por ejemplo, medir el tiempo de cocción de la pasta. Pues sí. No juzgues y no serás juzgado. El encargado de zarpar a tiempo (o del sabor al dente) es el calibre de manufactura P.9100/R, en el que la R marca la variación para regatas del conocido P.9100. Dos barriletes, reserva de marcha de 3 días y frecuencia de 4 hercios. El calibre no se ve porque está tapado por un fondo conmemorativo, también de titanio.

La Super-LumiNova se limita a los numerales 12 y 6, las manecillas de horas y minutos, el pequeño segundero a las 9 horas y el contador de 12 horas del crono a las 3. El reloj se ata con la correa de piel de becerro Assolutamente. Es, en efecto, absolutamente Panerai. Habría que saber qué correa de la casa se vende más, pero yo apostaría que es esta.

 

PANERAI LUMINOR 1950 PCYC 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC ACCIAIO (PAM 653)

Con el segundo de los Panerai Luminor 1950 PCYC bajamos de complicación, bajamos de material y bajamos de tamaño también. El PAM 653, como su nombre italiano indica, está fabricado en acero y sólo mide 44 mm de diámetro, 3 milímetros menos que su hermano mayor. ¿Se nota la diferencia? Pues sí. ¿Mucho? Pues no. Ya he dicho que el PAM 652 está muy bien equilibrado. Los Panerai son relojes-instrumento pensados para trabajar y por tanto tienen que ser una ayuda en el tajo, no un estorbo. En Panerai se rigen por el concepto de “la forma sigue a la función”, así que sus relojes cumplen perfectamente sea cual sea su tamaño.

Este PAM  653 también opera bajo el mando del calibre de manufactura P.9100. No tiene la R porque en realidad es sólo (aunque lo que corresponde es un “nada menos que”) un cronógrafo flyback. En este caso la doble aguja tiene la misma función que en la versión de regata, pero lógicamente sin una cuenta atrás de minutos. La función de tiempos cortos se acciona y para con el pulsador a las diez, mientras que la función flyback se acciona mediante el pulsador a las 8. Además incluye un sistema que al tirar de la corona detiene el volante de inercia variable y pone el segundero a cero; de esta manera el ajuste del reloj se hace con la máxima precisión.

También en este caso el reloj viene con la correa Assolutamente, terminada en la conocida hebilla de la marca. Como se puede ver, el reloj queda fantástico en la muñeca.

 

PANERAI LUMINOR 1950 PCYC 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC ACCIAIO (PAM 654)

El PAM 654 es exactamente igual que el que acabamos de ver, pero es completamente distinto. Quiero decir que forma, tamaño y calibre son los mismos, pero en este caso la esfera es de un color marfil casi blanco que, personalmente, me ha enamorado y que hace que el reloj se distinga de sus hermanos de colección. De hecho uno diría que ni pertenece a ella. Y eso es bueno.

Como cronógrafo flyback que es y con el contador de minutos también central, en este caso se ha optado por una trotadora azul y una contadora de minutos dorada. Azul es también la aguja del pequeño segundero a las 3 horas, un uso -el de usar el azul en el segundero- que ha comenzado a aplicarse este año. El resultado es precioso.

Debo confesar que de los tres Panerai Luminor 1950 PCYC este PAM 654 es el modelo que más me gusta. Es más “Panerai” la esfera sandwich, lo sé, pero a mí éste me parece el más marino de los tres (quitando la función regata, claro). Me parece una belleza que llevaría todos los días.

Había olvidado decir que los tres relojes tienen un taquímetro, pero en vez de medir kilómetros mide nudos marinos (con toda lógica). El PAM 654 viene con una correa también de becerro, pero en este caso es la Ponte Vecchio más oscura. Un perfecto contraste.

Los tres Panerai Luminor 1950 PCYC ya están disponibles en las boutiques de Panerai (en España hay dos, y las dos en Madrid). Su precios son: PAM 652, 16.700 euros. PAM 653, 12.000 euros. Por último, el precio del PAM 654 es también de 12.000 euros.

Digamos para acabar que este año los Panerai Classic Yatch Challenge van a pasar por España. Del 29 de agosto al 2 de septiembre se va a celebrar en Mahón la decimocuarta edición de la Copa del Rey de Barcos de Época – Vela Clásica. Momentazo para visitar un isla maravillosa (Menorca) y una ciudad igualmente preciosa. El que pueda, que no se lo pierda. Le doy permiso para después contármelo y hacerme morir de envidia. Para los afortunados y para todos los demás, más información en Panerai.es.

 

 



En la muñeca: Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017

 

El próximo 19 de agosto arranca una nueva edición de La Vuelta en Nîmes y, un año más, Tissot es su cronometrador oficial. Y, también un año más, lanza una reloj que celebra el acontecimiento deportivo. Es el Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017.

 

Tissot lleva más de 50 años colaborando con el mundo del ciclismo. Es algo que cuadra con su historia de cronometrador deportivo y que el mundo del ciclismo agradece. Sin embargo esa larga historia juntos no tendría demasiado recorrido comercial si Tissot no estuviera presente en las competiciones más significativas, y las dos más importantes son sin duda el Tour de Francia y la Vuelta Ciclista a España. En ambas está presente la marca.

Y no sólo es un patrocinador, de los que pagan un dinero para poner el nombre en (o cerca de) la línea de meta. Es que es el cronometrador oficial, que lleva de suyo una responsabilidad enorme al alcance de pocas marcas. Podríamos decir que Tissot no sólo está, sino que es la carrera. Es tan importante la cronometría que en el Tour de este año el corredor español Mikel Landa no se subió al podio en el tercer puesto por un segundo. ¡Todo un mundo de diferencia!

Tissot celebra esta unión con relojes conmemorativos, pero a la vez atemporales. El año pasado vimos el T-Race Touch La Vuelta 2016pero para este año Tissot vuelve a un reloj cronógrafo analógico tradicional, el Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017. El reloj está construido en acero 316L (el llamado “quirúrgico” por ser hipoalergénico), pero con un recubrimiento de PVD gris oscuro y negro para hacerlo más resistente. Por encima se asienta un bisel fijo de aluminio, pero entre éste y la carrura se añadido un disco de fibra de carbono para darle un toque más deportivo. Y recordemos que la fibra de carbono también se usa en la fabricación de las bicicletas.

El Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017 tiene 44,5 mm de diámetro, pero 11,6 de altura, así que se lleva bien. Y la hermeticidad está garantizada hasta los 100 metros, lo que significa que también te vale si practicas triatlón… o si vas a la piscina del barrio. Los pulsadores del cronógrafo tienen una forma ergonómica que recuerda a los frenos de la bicicleta, y son agradables al tacto. Flanquean una corona  grande y fácil de usar.

En la esfera prima la legibilidad, ayudada por unos índices aplicados que caen sobre el dial desde una minutería elevada, de manera que el conjunto gana en profundidad. Las manecillas son las del T-Race de Jorge Lorenzo, pero esqueletadas en la base para darles más aire. Tanto los índices como las manecillas están impregnados de tinta fosforescente azul.

El cuarzo que utiliza el Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017 es un Precidrive, el cuarzo más avanzado de Swatch hasta que apareció el Longines V.H.P. (cuya presentación cubrimos extensamente aquí). Para tener una idea más clara de lo que significa tener un cuarzo Precidrive lo mejor es ver este artículo sobre los Certina DS Podium Chronograph. Pero como resumen diré que es un crono con contador de décima de segundo y función Add (es decir, al apretar con el pulsador a las 4 la trotadora para y cuando se vuelve a pulsar va hasta donde debería estar de haber seguido corriendo). Por supuesto el cuarzo no se ve. Está escondido tras un fondo conmemorativo de la Vuelta con un dibujo del plato de marchas de una bicicleta.

El reloj se ata a la muñeca con una correa de silicona elástica y muy suave que hace que sea un gusto llevarla. Está bien hecha y la combinación de negro y rojo le queda muy bien. Por otra parte, el que el dibujo conmemorativo esté en el reverso libera al reloj de la sumisión a la competición y al año, pudiéndose llevar en cualquier momento. A ello también contribuye el precio, porque el Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017 cuesta 485 euros. Más información en Tissot.es.

 

 

 



El nuevo Oris Aquis Small Second Date

 

Una reedición del Oris Aquis Small Second Date que mejora lo que ya era bueno. Vamos a ver las versiones y precios.

 

Oris ya tenía en su colección un Aquis Small Second Date que ya presentamos en este artículo, allá por 2015. Sin embargo para este año la casa ha rediseñado las hechuras del reloj para modernizarlas y darles una presencia que es a la vez más elegante y más poderosa. No hay que olvidar que Oris piensa en estos relojes como instrumentos de inmersión y no hace concesiones con su factura.

El tamaño de las asas y el brazalete se han estrechado para hacer del Oris Aquis Small Second Date una pieza más estilizada. Y eso a pesar de sus 45,5 mm de diámetro. Sobre la carrura se asienta un bisel giratorio unidireccional con inserción de cerámica negra y escala de 60 minutos y cuyo triángulo sobre las doce está tratado con SuperLumiNova. Por cierto que Oris ha creado un pequeño espacio entre la caja y el bisel, facilitando el agarre y ajuste del mismo. La hermeticidad es de nada menos que 500 metros.

En la esfera también hay cambios: las manecillas e índices se han hecho más afilados. Estos últimos se han facetado en el extremo, lo que mejora su visualización a la luz del día. La fecha ha pasado a las 3 horas, con lo que la esfera queda mas compensada. Por supuesto todos los elementos de lectura están tratados con SuperLuminova.

Hay dos versiones de esfera: azul con pintura blanca (seguramente la más elegante) o negra con pintura naranja. Del movimiento se encarga el calibre automático Oris Cal. 743, cuya base es el Sellita SW 220-1. Se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 38 horas.

El reloj está disponible con brazalete de metal o con correa de caucho azul o negra. La primera versión tiene un precio de 2.190 euros, mientras que la de caucho cuesta 1.990 euros. Oris lleva muchos años haciendo excelentes relojes a buen precio (como éste, por ejemplo). Así que no me cabe ninguna duda de que este Oris Aquis Small Second Date será una excelente opción, como siempre. Más información en Oris.es.

 

 

 

 

 

 

 



Elige y personaliza tu Glashütte Original Pavonina único

 

 

Los Glashütte Original Pavonina son, desde ahora, los relojes más personales de la manufactura en virtud de su nuevo configurador online, que permite crearlo al gusto de su futura dueña.

 

Si preguntamos a cualquier aficionado si considera que Glashütte Original es una marca masculina o femenina, diría que el 100% afirmaría que es una marca masculina. Y tendrían razón, creo yo. La manufactura tiene tres prolíficas colecciones de hombre, mientras que para mujer sólo tiene… ¡3 colecciones, como las de hombre! Sorpresa, ¿verdad?

Es verdad que una de ellas, la PanoMatic Luna, sólo tiene cinco modelos y son una femenización del PanoMatic Lunar (pero muy lograda, ciertamente). Pero de la colección Lady Serenade encontramos nada menos que 33 modelos en la web, y de los Glashütte Original Pavonina aún más: 53 relojes. Sólo en 2017 se han lanzado 13 modelos nuevos. Eso indica el interés por un mercado, el femenino, que no deja de crecer.

Los Glashütte Original Pavonina son los más fácilmente identificables de todos los relojes femeninos de la manufactura, gracias a la llamativa forma de cojín de la caja. El origen de esa forma se remonta a los años 20, pero era una forma también habitual en los años 70, cuando la relojería sajona se agrupaba bajo la GUB (aquí hay más información sobre el soviético antecesor de la manufactura). Sea una década u otra, la verdad es que el diseño de la caja es muy atractivo.

Con los Pavoniva G. O.  juega a la moda. Por supuesto los relojes están estupendamente construidos, porque no sale nada de la manufactura que no se incline ante sus altísimos estándares de calidad. Pero los Pavonina son sólo relojes para dar la hora, sin ningún tipo de complicación: no tienen ni segundero, y muchos no tienen fecha.

Los nuevos modelos presentados en Baselworld 2017 tienen todos numerales romanos, pintados sobre una esfera de nácar. La sociedad que forman los numerales con el delicado guilloché central y las agujas de hoja consigue una faz femenina y elegante, sin caer nunca en la cursilería. Femineidad y elegancia es un equilibrio más delicado que el propio nácar y en el que muchas casas fallan a menudo.

Además de con un cuarzo, los Glashütte Original Pavonina se mueven con un motor mucho más potente: el gusto femenino por los accesorios. Eso es algo que entendió desde el principio Glashütte Original, y de ahí la amplia oferta. Ahora esa personalización va más allá gracias al configurador que ha diseñado la casa.

El proceso es, como se puede ver en la captura de pantalla, muy sencillo e intuitivo. Hay que elegir el material de la caja (oro rojo, blanco, oro y acero o acero) y la correa. Esta puede ser de aligátor, de piel o de satén. Los brazaletes metálicos no están disponibles. Una vez elegidos, comienza el juego: con las flechas a los lados del reloj vamos pasando por las distintas configuraciones hasta dar con el modelo deseado.

Hay otro servicio más, que es el del grabado del fondo del reloj. Se pueden combinar dos elementos, uno de texto y una imagen. La oferta es muy amplia: iniciales, fecha, y deseos son la parte de texto. Como imágenes tenemos el zodíaco (dos versiones occidentales y tres chinas), tres símbolos de la propia colección y 19 símbolos “cautivadores” (como los llama GO). Estos se subdividen en Familia y Amor, Flores y Felicidad.

Lo mejor de todo es que este servicio de grabado sí se puede solicitar para relojes ya existentes. Una vez elegida la configuración deseada se envía electrónicamente a la manufactura, y posteriormente el reloj ya acabado se puede recoger en cualquiera de las boutiques de la casa o en un distribuidor oficial. Los precios, claro, varían dependiendo del material elegido. Los modelos en vivo que tenemos aquí tienen los siguientes precios: el Glashütte Original Pavonina con correa de aligator y caja de oro rojo, 13.800 euros. Los dos modelos con correas de aligátor y diamantes en las asas tienen un precio de 7.300 euros. Por último, el de acero con correa marrón cuesta 4.500 euros.

Es una iniciativa muy interesante porque los relojes son una experiencia muy personal, y este configurador multiplica el placer de la elección. No es una experiencia online completa porque se necesita de una tienda física donde recoger el reloj y pagarlo, pero como principio no está nada mal. Veremos si en un futuro se extiende a las demás gamas, y si la casa se atreverá a cerrar el círculo y vender directamente por internet. Más información en GlashütteOriginal.com.

 

 



Los relojes de la Gran Exhibición de Patek Philippe en Nueva York

 

La Gran Exhibición de Patek Philippe en Nueva York ha servido para reafirmar su supremacía en la alta relojería -y no es que haga falta, desde luego-. Vamos a ver algunos de los modelos creados expresamente para la ocasión.

 

Después de Dubai en 2012, Munich en 2013 y Londres en 2014, es ahora Nueva York la sede elegida por Patek Philippe para la cuarta muestra en la que ofrece una profunda visión de su universo y creaciones. Del 13 al 23 de julio de 2017, coleccionistas, aficionados al arte relojero de alta categoría y el público en general han podido sumergirse en el mundo de Patek Philippe como si estuvieran visitando personalmente los históricos salones de la Rue du Rhône en Ginebra, la manufactura en Plan-les-Ouates  (aquí se puede ver un reportaje sobre la manufactura), o el Museo Patek Philippe.

Salón de baile de Cipriani

“The Art of Watches Grand Exhibition New York 2017” está abierta al público y la entrada es gratuita. La muestra se celebra en Cipriani 42nd Street del 13 al 23 de julio de 2017, y es el primer evento de la sede que ocupa una estructura de dos plantas. La muestra, que ocupa 1.200 m2, está dividida en 14 espacios para un total de diez temas, cada uno con su propio ambiente distintivo. Los visitantes pueden ver una película que retrata la historia de Patek Philippe, admirar la colección actual completa de la manufactura, y disfrutar de una selección única de relojes complicados, así como una impresionante gama de movimientos.

En directo, relojeros y artesanos demuestran sus habilidades, ofreciendo a los visitantes una percepción del arte horológico y la delicadeza, dominados por artesanos especializados, como los esmaltadores, cuyo gremio lleva siglos asociado a la relojería. Una vez completado el recorrido, los visitantes tienen la oportunidad de relajarse en el Café Patek Philippe. También hay visitas guiadas disponibles a diario. Se están organizando visitas de colegios con fines educativos dentro de un día dedicado a la familia.

Como punto culminante de la Gran Exhibición de Patek Philippe la manufactura ha creado nueve ediciones especiales limitadas de relojes de caballero y señora, que vamos a ver a continuación.

WORLD TIME MINUTE REPEATER REF. 5531 EDICIÓN ESPECIAL NUEVA YORK 2017

La nueva Ref. 5531 es el primer reloj Patek Philippe que une las dos complicaciones que personifican la manufactura: repetición de minutos y la función de hora mundial. Con la fusión de estas dos complicaciones, Patek Philippe logra implementar una innovación aún más importante. A diferencia de otras repeticiones de minutos con hora mundial que indican acústicamente la hora local incluso cuando sus propietarios se encuentran en el otro extremo del mundo, la Ref. 5531 marca siempre la hora local, es decir, la hora indicada por las manecillas centrales en esa zona horaria representada por la ciudad alineada con las 12 en punto en la esfera. Para lograr esta proeza, Patek Philippe desarrolló el nuevo movimiento automático de calibre R 27 HU. Se ha presentado una solicitud de patente por su diseño sin precedentes. El movimiento de 462 piezas está protegido por una elegante caja de oro rosa con asas perforadas. Su carrura presenta un guilloché realizado a mano con el icónico patrón tachonado de Patek Philippe.

La esfera está adornada con un motivo de esmalte cloisonné, fiel a la tradición de relojes con la hora mundial de Patek Philippe. Esta pequeña obra maestra de la artesanía rinde homenaje a Nueva York y representa el skyline de Manhattan de día y de noche. El nuevo World Time Minute Repeater Ref. 5531, Edición Especial Nueva York 2017, consiste en dos versiones de 5 relojes, cinco con la esfera “Nueva York de día” y cinco con la esfera “Nueva York de noche”. Todos los relojes tienen la tapa de la caja de cristal de zafiro grabada con la inscripción “PATEK PHILIPPE NEW YORK 2017”, así como una tapa intercambiable de oro rosa puro con el mismo grabado.

 

WORLD TIME REF. 5230 DE CABALLERO – EDICIÓN ESPECIAL NUEVA YORK 2017 

La famosa función World Time de Patek Philippe también ocupa un lugar destacado en el reloj de pulsera de caballero Ref. 5230, Edición Especial Nueva York 2017. Los 300 relojes de esta serie limitada están dotados con el movimiento automático de calibre 240 HU. Este elegante reloj cuenta con una caja de oro blanco con un bisel suavemente achaflanado y una esfera con el centro azul ópalo: Su motivo repujado representa el mismo skyline de Manhattan que adorna la parte central del modelo Ref. 5531. El disco de la ciudad y el disco de 24 horas (con los segmentos día/noche) indican permanentemente la hora en las 24 zonas horarias.

Gracias a un mecanismo exclusivo patentado por Patek Philippe, la zona horaria se puede ajustar a voluntad simplemente presionando el pulsador situado a las 10 en punto. Esto corrige simultáneamente el disco de ciudades, el disco de 24 horas y la manecilla horaria central. La manecilla horaria está delicadamente esqueletizada y muestra la silueta de la constelación “Cruz del Sur”, un sello distintivo reservado exclusivamente para relojes con hora mundial. La correa de piel de cocodrilo azul marino brillante combina sutilmente con el color del centro de la esfera. La tapa de la caja de cristal de zafiro lleva grabada la inscripción “PATEK PHILIPPE NEW YORK 2017.”

WORLD TIME REF. 7130 DE SEÑORA – EDICIÓN ESPECIAL NUEVA YORK 2017

Patek Philippe también ofrece un compañero de viaje a las damas. El reloj World Time Ref. 7130 Edición Especial Nueva York 2017 está disponible en dos ediciones de 75 relojes, una en oro blanco y la otra en oro rosa. El skyline de Nueva York repujado en relieve adorna el centro azul ópalo de la esfera, igual que el modelo Ref. 5230 de caballero.

Lo ilumina el bisel con 62 diamantes blancos exclusivos sin defectos Top Wesselton (~ 0,82 ct) complementados por otros 27 diamantes (~ 0,21 ct) en el hebijón que asegura la correa de piel de cocodrilo azul oscuro. El movimiento automático de calibre 240HU suntuosamente acabado puede ser admirado a través de la tapa de la caja de cristal de zafiro que lleva grabada la inscripción “PATEK PHILIPPE NEW YORK 2017”.

REPETICIÓN DE MINUTOS DE SEÑORA REF. 7000/250 – EDICIÓN ESPECIAL NUEVA YORK 2017

Patek Philippe combinó la sublime habilidad relojera con el arte del engaste de piedras preciosas a la hora de crear la Primera Repetición de Minutos de señora en una edición limitada de 3 relojes. La Ref. 7000/250, Edición Especial Nueva York 2017, destaca por su esfera de esmalte azul que destella con el fulgor de los diamantes que marcan las horas. Su caja de oro blanco se caracteriza por el engaste “Flamme®” formado por 160 diamantes sin defectos Top Wesselton (~ 0,64 ct). Esta técnica de engaste, patentada por Patek Philippe, amplifica el resplandor de las piedras preciosas.

El calibre automático extraplano R 27 PS indica las horas, los cuartos y los minutos con dos gongs al accionar el gatillo de arranque en el lateral de la caja. La correa de piel de cocodrilo azul marino va sujeta por una hebilla de hebijón de oro blanco engastado con 26 diamantes (~ 0,18 ct). Esta irresistible gran complicación femenina viene con la tapa de la caja de cristal de zafiro y una tapa intercambiable de oro blanco puro, ambas con la inscripción grabada “PATEK PHILIPPE NEW YORK 2017”.

RELOJ DE PULSERA DE SEÑORA CALATRAVA REF. 7200/50 – EDICIÓN ESPECIAL NUEVA YORK 2017 

El modelo Calatrava Ref. 7200/50, Edición Especial Nueva York 2017, es un reloj de pulsera de señora que proyecta una gran elegancia. Lo caracteriza una caja extraplana de oro blanco estilo Oficial con asas rectas y una esfera nacarada con diamantes marcando las horas.

Está disponible en dos versiones de edición limitada de 75 relojes cada una, una de ellas con la esfera nacarada en blanco y correa de piel de cocodrilo brillante azul pavo real ((Ref. 7200/50-010)), la otra con esfera nacarada en azul y correa de piel de cocodrilo brillante gris azulada ((Ref. 7200/50011)). El calibre automático ultrafino 240, que celebra su 40 aniversario en 2017, puede ser admirado a través de la tapa de la caja de cristal de zafiro que lleva grabada la inscripción “PATEK PHILIPPE NEW YORK 2017”.

RELOJ DE PULSERA DE CABALLERO CALATRAVA PILOT REF. 5522 – EDICIÓN ESPECIAL NUEVA YORK 2017 

La otra estrella de la Gran Exhibición de Patek Philippe. En caja de acero – algo inusual para un reloj fuera de una colección de elegancia informal –, este modelo de gran tamaño Calatrava Pilot Ref. 5522, Edición Especial Nueva York 2017 se presenta en una edición limitada de 600 relojes caracterizados por una esfera exclusiva que evoca los viejos relojes de aviador Patek Philippe. Su inimitable color azul trae a la memoria el distintivo de los cazas americanos en los años treinta. Los grandes números arábigos en oro blanco y las anchas manecillas de bastón de acero azulado llevan un baño luminiscente que asegura una excelente legibilidad de todo el reloj.

La correa de piel de becerro marrón con una costura de contraste se inspira en las correas asociadas a los trajes de vuelo clásicos. El hebijón de horquilla de acero inoxidable se asemeja a las hebillas de las correas que utilizaban los pilotos para asegurar sus kits de supervivencia. El calibre automático 324 S se puede admirar a través de la tapa de cristal de zafiro decorada con la inscripción grabada “PATEK PHILIPPE NEW YORK 2017”.

La verdad es que es una de esas exhibiciones que uno lamenta perderse, y que te hace envidiar a aquellos que la han podido disfrutar. Ojalá llegue por aquí alguna vez. Más información en PatekPhilippe.es.



Rado Coupole Classic: el reloj que no sabías que necesitabas

 

 

RADO es la marca más silenciosa del grupo Swatch que sin embargo es también una gran innovadora de materiales, y hace unos relojes de vestir que a menudo me arrebatan el corazón. El nuevo Rado Coupole Classic Gent XL es uno de ellos.

 

Ya sabemos que la cerámica es consustancial en Rado porque en los genes de la casa está la búsqueda incansable de nuevos materiales. De hecho es la gran innovadora del grupo -y de la relojería- , con lustros (si no décadas) de ventaja. Así que cuando otras casas hermanas empezaban a hablar de ese material Rado las debió mirar como diciendo “pero qué me estás contando”.

Sin embargo la casa tiene una colección que NO es de cerámica y es a la que pertenece este Rado Coupole Classic Gent XL. Los Coupole  (que significa cúpula) son relojes de vestir clásicos, de los que Rado ofrece nada menos que 88 variantes. Y eso sin contar el que nos ocupa y sus variaciones. Para ser sincero, la mayoría de los modelos me dejan indiferente, sobre todo porque muchos de ellos son relojes de cuarzo.

Sin embargo los Classic Automatic  y sobre todo este Rado Coupole Classic tienen un diseño de esfera excelente, muy atractivo. La caja es de 41 mm de diámetro, que es una medida perfecta para un reloj de vestir. Pero sin embargo la sensación de tamaño es mayor porque el bisel es prácticamente inexistente. Esto no es un defecto (o no lo es en este caso), porque al hacer más visible la esfera el porte de la pieza es más potente.

Cuando se mira la caja de perfil, además de notar el ancla grabada sobre la corona, se puede apreciar la forma redondeada de la caja. Ahí es donde el nombre de Coupole cobra sentido, porque en efecto parece una cúpula invertida. También se aprecia la discreta longitud de las asas, lo que ayuda a que el reloj se sujete mejor en muñecas pequeñas.

La altura de la caja es 11,7 mm. Eso significa que el reloj va a tener más que palabras con los puños de camisa de ajuste más exigente, pero en general se puede llevar sin problemas en el día a día. Desde luego, en mi caso, ya me ocuparía yo de llevar puños con más holgura. Quiere decirse que entre una camisa y este Rado, para mí la elección está clara.

Pero lo que hace al Rado Coupole Classic tan seductor es, por supuesto, su esfera. Y es que hablamos mucho de los avances tecnológicos de la casa, y está bien, pero deberíamos decir también que el que diseña últimamente las esferas de los modelos más singulares debería ser también acreditado como le corresponde. En este segmento de precio Rado hace cosas que incluso llamaría atrevidas. Solo hay que ver, por ejemplo, el Diamaster Grande Seconde (con fotos en vivo aquí). O mejor aún el HyperChrome Ultralight que vimos en este reportaje.

La decoración de la esfera es un guilloché Clous de Paris (clavos de París), una decoración clásica normalmente utilizada en relojes de mayor nivel. Como buena cúpula, la esfera está curvada hacia el exterior, un toque vintage que corresponde con los años 60, que es cuando surgieron los Coupole. En el borde se ha aplicado una decoración circular para romper la uniformidad y ofrecer contraste. Los índices aplicados de bastón y las agujas con forma de hoja -todos rodiados- acentúan el aspecto clásico del reloj.

Y sin embargo el reloj es perfectamente actual gracias al gran indicador de reserva de marcha (de 80 horas). Esta complicación le otorga un aire moderno y vivaz, pero sin perder la elegancia. La ventana de fecha, un mal necesario, está bien tratada, con un marco también rodiado. Por último, a las tres y por encima de Rado aparece el ancla, que gira con el movimiento. No tiene mayor utilidad que la estética, y como tal está muy bien.

El Rado Coupole Classic ostenta una reserva de marcha de 80 horas gracias al calibre ETA C07.671, que no es sino el ya conocido Powermatic 80. Está basado en el 2824-2 pero con una rebaja de la frecuencia a 3 hercios y el uso de un muelle real más fino, para conseguir tantas horas de aguante. Como siempre en Rado el rotor tiene forma de ancla y está decorado con Côtes de Genève.

El reloj se ata al pulso mediante una correa de cuero de buena calidad, con un grosor adecuado y buen tacto. Se asegura gracias a un cierre plegable muy bien resuelto, distinguido y que sobre todo no abulta, que es el problema que suelen tener estos cierres.

En definitiva, el Rado Coupole Classic es un reloj redondo (en la sexta acepción del diccionario, me refiero). Se lleva perfectamente en la muñeca, es elegante, distinto a los relojes de vestir habituales y de una construcción intachable. Su precio es de 1.650 euros y estará disponible a partir de agosto. Más información en Rado.es.

 

 



En la muñeca: Bell & Ross BR 03-92 Diver

 

El Bell & Ross BR 03-92 Diver es el primer reloj de buceo de la casa con forma cuadrada,  y es todo un éxito: bien hecho, atractivo y además tiene un buen precio.

 

Estamos acostumbrados a identificar el nombre de Bell & Ross con los relojes cuadrados, inspirados en los instrumentos de vuelo o con los redondos de inspiración vintage. Tanto es así que si hablamos de relojes de buceo de la marca a aquellos que no la conozcan de cerca les puede sorprender.

Y sin embargo los relojes de buceo están entre los primeros logros de la casa. Bell & Ross se fundó en 1993 y en 1997 presentó el Hydromax, un reloj que podía descender hasta 11.100 metros de profundidad. Esto se consiguió gracias a que Bell & Ross inventó un diseño con el que la caja estaba rellena de un aceite que impedía la deformación del movimiento, que era de cuarzo.

Hidromax, Diver 300 y BR 02

En 2002 lanzó el Diver 300, que ya incluía un movimiento mecánico y en 2007 el BR 02, fácilmente identificable por su forma de tonel. Ahora lanza este BR 03-92 Diver que integra la caja cuadrada, el icono de la casa, y que es todo un acierto. Bell & Ross no se ha limitado a hacer simplemente un reloj de buceo, sino que lo homologa con la norma ISO 6425 que es la que regula los requerimientos que deben cumplir los relojes para ser considerados auténticos relojes de inmersión.

La ISO 6425 especifica que la hermeticidad debe ser como mínimo de 100 metros, pero el BR 03-92 es hermético hasta 300 metros. Para conseguirlo, y entre otras cosas, el fondo de la caja es de 2,8 mm de grosor, un milímetro más que el del anterior BR 03. El cristal de zafiro, que por supuesto tiene tratamiento antirreflejos, tiene 2,85 mm de grosor. La medida habitual suele ser de 1,5 mm.

La ISO 6425 también exige que el reloj sea antimagnético. En el caso de este diver el movimiento está alojado en una caja de hierro dulce, una solución habitual cuando no se usa el silicio y que aísla el mecanismo. El movimiento es el calibre automático Sellita SW 300, que se mueve a una frecuencia de 4 hercios y tiene una reserva de marcha de de 42 horas.

Para evitar que la corona se rompa accidentalmente, además de ser roscada lleva unos protectores atornillados a la caja. En este caso se le ha añadido unas instrucciones de cómo roscar la corona que, francamente, son innecesarias, aunque también es verdad que rompe la monotonía del acero.

Todo esto se consigue en una caja de 42 mm de lado y 12,3 de altura. Es decir, se lleva bien en la muñeca, pero tiene un peso notable porque llega hasta los 180 gramos. La caja alterna pulidos y satinados para darle más elegancia. A ello contribuyen también los tornillos frontales, que son en realidad las tuercas de sujeción de los tornillos del fondo y que están todos correctamente alineados hacia el bisel. Por supuesto el bisel es unidireccional.

La ISO 6425 también exige que el reloj sea visible en la oscuridad a 25 cm. La visibilidad en este BR 03-92 Diver es perfecta, como siempre en Bell & Ross. Para que la lectura de la hora sea instantánea los índices aplicados de los cuatro puntos cardinales son oblongos, mientras que el resto son redondos.

Así mismo la manecilla de las horas es naranja para distinguirla de la de los minutos, que es la que señala el tiempo de inmersión transcurrido. Es sólo esta última la que tiene material fosforescente, lo cual se hace extraño. Yo habría pensado que la manecilla de las horas iba a brillar en tono naranja, pero no. Es cierto que sólo nos hace falta la manecilla de minutos, pero se hace raro que la de horas no luzca en la oscuridad.

Otra de las exigencias de la norma ISO es que se pueda saber en todo momento que el reloj funciona. De ello se encarga la manecilla del segundero, que por supuesto también está impregnada de SuperLuminova en el círculo.

La verdad es que el Bell & Ross BR 03-92 Diver es fantástico. Un reloj de buceo perfectamente construido, con la máxima exigencia técnica y con una presencia distinta a lo habitual. Y gracias a sus medidas se puede llevar sin problemas cuando estemos fuera del agua. Su precio es de 3.300 euros y ya está disponible en la tienda electrónica de la marca y en los distribuidores. Más información en Bell&Ross.es.

 



Fotos en vivo y precios del Hamilton Khaki Navy Scuba Auto

 

El gusto por las piezas inspiradas en relojes de otro tiempo parece no tener fin, y más aún si son relojes de buceo. El nuevo Hamilton Khaki Navy Scuba Auto viene a reclamar su parte de pastel, presentándose como un diver atractivo tanto en su apariencia como en su precio.

 

Hamilton presentó el año pasado  los Khaki Navy Frogman -que también repasamos con fotos en vivo en este artículo-. Esos relojes estaban inspirados en los que Hamilton fabricaba para el ejército norteamericano, tanto el de tierra como el de marina. En concreto los Frogman se llaman así porque iban destinados a los del Servicio de Demolición Submarina. Los relojes integraban una especie de cierre de cantimplora para evitar el desenroscado accidental de la corona.

El Hamilton Khaki Navy Scuba Auto es un heredero de los Frogman, pero con ademanes más suaves para llegar a más muñecas. Los Frogman tenían 42 mm de diámetro, pero con el protector daba sensación de más tamaño. Además las manecillas y numerales eran muy grandes, aumentando esa impresión. No es así en este otro buceador.

El Hamilton Khaki Navy Scuba Auto tiene una caja de acero de 40 mm, con las asas contorneadas de tal manera que es difícil que el reloj quede mal incluso en las muñecas más pequeñas. Además la altura es muy contenida, así que siempre va a tener buenas relaciones con las camisas de su dueño. Las asas se prolongan hasta formar los protectores de corona, que aún así está roscada para facilitar la hermeticidad. Es de hasta 100 metros, suficiente para lo que se va a usar (salvo alguna excepción).

El bisel giratorio unidireccional también es de acero y está coronado por una superficie de aluminio anodizado. Los primeros 15 minutos están marcados en naranja, que es el color elegido para contrastar con el negro general (y es un acierto). El bisel carece de material fosforescente, sin embargo.

La esfera del Hamilton Khaki Navy Scuba Auto está lacada en negro y conserva la hora militar. Éste es un detalle que siempre añade Hamilton en la colección Khaki Field para recordar sus vínculos con el ejército. Sin embargo es la primera vez que se ve fuera de esa colección, y ciertamente queda muy bien. Los índices son grandes para que se lean bien, y tanto ellos como las manecillas están profusamente impregnados de una SuperLuminova que en la oscuridad brilla -y mucho- en azul.

El segundero es también naranja, al igual que la minutería. Recordemos que el naranja es el color del logotipo de Hamilton, así que es normal que lo use a menudo. Sus colecciones siempre están salpicadas con ese color. Por dentro se mueve el calibre H-10 que, como ya he dicho en otras ocasiones, es un ETA 2824-2 con la frecuencia rebajada de 28.000 a 21.600 alternancias a la hora para tener 80 horas de reserva de marcha. Es el conocido calibre Tissot Powermatic 80 (del que se puede ver más aquí, en su versión de silicio). En cualquier caso el  movimiento no está a la vista porque el reloj lleva un fondo ciego. Muy bien resuelto, por cierto.

Como ya he dicho antes el reloj, gracias a sus medidas, es muy fácil de llevar incluso por las mujeres. Está disponible con una correa NATO, que es la que vemos aquí con pespuntes naranjas, con un precio de 645 euros. También se puede comprar con un brazalete de acero, en cuyo caso el precio es de 695 euros.

La verdad es que son unos precios muy buenos, y se agradece especialmente el que la diferencia de precio entre la NATO y el brazalete sea de 50 euros nada más. Eso permite tener un reloj más versátil porque el brazalete siempre viste más que una correa de tela. Los relojes ya están disponibles en las tiendas. Más información en Hamilton.es.

 

 

 

 



Nuevo Seiko Premier Novak Djokovic Special Edition

 

Seiko lanza una nueva edición limitada con su embajador más especial: la nueva Seiko Premier Novak Djokovic Special Edition, un reloj de vestir con la mejor tecnología (y precio) de Seiko.

 

Nole en el proceso de elección de los modelos finales

El Seiko Premier Novak Djokovic Special Edition es el último resultado de la pasión de Seiko por el deporte. Durante medio siglo Seiko ha estado al frente del mundo de la competición, cronometrando numerosos acontecimientos deportivos internacionales. Y no pequeños: seis Juegos Olímpicos, cuatro Mundiales de Fútbol y doce campeonatos del mundo de Atletismo. Por tanto resulta natural su alianza con atletas, particularmente uno tan notorio como Novak Djokovic.

Durante los cuatro años de colaboración con Djokovic Seiko ha creado varios relojes que asocia a diversos aspectos de la vida del tenista, entre los que destacan el Seiko Astron Solar con GPS. Este año Seiko presenta el Seiko Premier Novak Djokovic Special Edition, que incluye el su calibre Kinetic Perpetual y que tiene dos versiones, la SNP145 y la SNP146. Los relojes están diseñados para que Nole los pueda llevar en las ocasiones más formales, y se lanzará en Septiembre.

La línea Premier de Seiko apunta a los relojes de vestir, pero con unos toques en su diseño más atrevidos, y con numerosas funciones. Sin embargo, a petición de Novak, Seiko ha añadido elementos de diseño deportivo para que los relojes resultantes sean muy de él.

La combinación de una caja con tonos de oro rosa y esfera negra para el Seiko Premier Novak Djokovic Special Edition SNP146 añade dinamismo al diseño clásico. Eso mismo busca la correa, que mezcla tradición y deportividad mediante un híbrido de silicona y piel. Esta mezcla hace que el reloj sea elegante y a la vez muy cómodo de llevar.

La otra versión es de acero con un recubrimiento duro en negro. Ambas tienen un diámetro de 42,9 mm y una altura de 12,3 mm. La esfera tiene un patrón de decoración rayado horizontal que recuerda el de una cancha de tenis. La corona tiene grabada una D y el fondo presenta la firma del tenista.

Los dos Seiko Premier Novak Djokovic Special Edition se mueven gracias al calibre 7D56. Este movimiento combina la belleza de un calendario perpetuo clásico -que no necesita corrección hasta el 28 de febrero de 2100- con las ventajas del desarrollo Kinetic. El Kinetic se recarga con el movimiento del cuerpo y con la exactitud de cuarzo. Además es autónomo durante 4 años sin necesitar recarga.

Esto es así porque cuando el reloj no se usa entra en “modo sueño” y recuerda la fecha y la hora durante 4 años. Cuando vuelve a la muñeca él solo se pone en hora y fecha. Tiene indicadores de 24 horas, de mes y de año bisiesto. Su exactitud es de +/- 15 segundos al mes. La hermeticidad está garantizada hasta los 100 metros.

Como he dicho los Seiko Premier Novak Djokovic Special Edition llegará en septiembre, y tendrán un precio de 870 euros para la versión de caja negra y de 960 euros la versión con recubrimiento de oro rosa. Más información en Seiko.es.

 

 



En la muñeca: Ulysse Nardin Marine Torpilleur

 

Vamos a ver los primeros modelos de una nueva gama de la manufactura: Ulysse Nardin Marine Tourpilleur, con vídeo, fotos en vivo y precios.

 

De Ulysse Nardin no se habla tanto como de otras marcas, seguramente porque su marketing no es tan sonoro ni tan persistente como el de otras casas relojeras. La manufactura prefiere que sean sus productos los que hablen por ella, y sobre todo sus innovaciones. Y es que Ulysse Nardin es una de las grandes innovadoras de la relojería, a la que debemos, por ejemplo, el uso del silicio en el escape de áncora y en el órgano regulador fundamentalmente.

El silicio es un elemento excelente en estas piezas clave del reloj porque es antimagnético, es más duro, más resistente a la corrosión, aguanta mejor las sacudidas y, sobre todo, no genera fricción como el metal, y por tanto no necesita lubricación. A pesar de que los lubricantes actuales son muy buenos, siguen siendo uno de los causantes de que tengan que pasar los relojes por el servicio técnico, ya que se van deteriorando con el tiempo.

Ulysse Nardin, a partir de su capacidad de innovación y fabricación, ha creado excelentes calibres propios que además de ser cronómetros certificados por el laboratorio COSC pasan un control propio de la manufactura, que dura siete días y tiene criterios más exigentes que los del COSC y que además abarcan inspección estética, pruebas de hermeticidad, de vacío y de presión. Uno de ellos es el calibre UN-118, que es el que mueve al Marine Chronometer y que ahora también alimenta el nuevo Marine Torpilleur.

Este torpedero es una versión del Marine Chronometer que por supuesto sigue estando inspirada en los cronómetros marinos, que son el origen de la manufactura. Pero tiene un estilo más moderno, no tan clásico. Es igualmente elegante -según y cómo, incluso más- pero más dinámico. La caja es de acero y está construida de una sola pieza, con 42 mm de diámetro y poco más de 10 de altura. Esta toda pulida a espejo y lleva en el lateral una plaquita con el número de fabricación, como es costumbre en la manufactura. El bisel es puramente decorativo, ya que no gira. La corona lleva el logotipo grabado y es roscada. Aún así la hermeticidad es de sólo 50 metros. Aunque no es un reloj pensado para meterte en el agua con él, creo que la hermeticidad debería ser al menos de 100 metros, por principio.

El Ulysse Nardin Marine Torpilleur viene con esferas lacadas en color blanco o azul. La disposición corresponde a la de un cronómetro marino, con una subesfera del pequeño segundero más grande de lo que es habitual, que además aloja la ventana de fecha. Las agujas son también de cronómetro. En la versión de esfera azul las agujas están rodiadas, mientras que las de la esfera blanca están azuladas. Como siempre ocurre, la lectura en la esfera blanca es mejor que en una más oscura, pero la azul es muy elegante.

A las 12 horas aparece el registro de la reserva de marcha, que es de 60 horas. Suficiente si te cambias el reloj el fin de semana, porque cuando llega el lunes sigue funcionando. La parte alta y baja de la reserva están señaladas en rojo con las palabras Bas y Haut. También aparece en rojo el año de fundación de la manufactura. El uso del rojo hace la esfera más dinámica, ayudado por los numerales romanos alargados y la minutería, muy delgada.

Si giramos el reloj podemos ver el calibre UN-118, que como ya he dicho es un gran calibre automático. Los puentes están achaflanados y decorados con Côtes de Genéve circulares, además de sujetos por tornillos azulados. El rotor está decorado con dos anclas, el símbolo de Ulysse Nardin.

El escape está fabricado con Sigatec (que es un proyecto empresarial en conjunto con Mimotec), con el material llamado DIAMonSIL. Es un silicio recubierto de diamante sintético, una tecnología que permite dar forma a piezas especialmente concebidas para conceptos de alta tecnología. Entre otras ventajas no necesita lubricación y su duración es aún mayor. El volante si sitúa bajo un puente y presenta una rueda de inercia variable con ajuste con 4 tornillos, además de un muelle de silicio.

El reloj se presenta con correa de piel con cierre plegable, muy bien hecho para que no abulte mucho. No se nota que llevas la triple estructura de metal. No se puede decir nada que le dé más mérito. Y por supuesto se lleva muy bien en la muñeca. Es elegante y llamativo a la vez.

Su precio también es inferior a lo que es habitual en la marca. Ambas versiones del Ulysse Nardin Marine Torpilleur  tienen un precio de 6.900 euros., No está nada mal para un reloj de vestir de inspiración clásica pero a la vez muy actual. Es atractivo, con personalidad y sobre todo con un calibre a la última. Los relojes ya están disponibles. Más información en UlysseNardin.com.

 

 



Nuevos Certina DS Action Chronograph: fotos en vivo y precios

 

Los Certina DS Action Chronograph reeditan uno de sus grandes éxitos: los relojes automáticos de buceo con certificación ISO 6425. Vamos a ver qué ofrecen, tanto técnicamente como en precios.

 

Los nuevos Certina DS Action Chronograph tienen una historia heredada. En 2013 (si no recuerdo mal) Certina lanzó los DS Action Diver Automatic y Chronograph, que se convirtieron en un éxito inmediato y duradero hasta hoy día. Ambos cumplían con la normativa ISO 6425. Esta certificación es notoriamente exigente, y con razón: está pensada para salvar vidas, ya que los relojes de inmersión son instrumentos pensados para garantizar la seguridad de los buceadores.

Creo que lo mejor es ver en detalle las pruebas a las que se ha de someter un reloj para obtener la certificación, que además se debe realizar en cada reloj de manera individual, no en grupo.

 PRUEBA DE MAGNETISMO:
3 exposiciones a un campo magnético de 4.800 A/m. El reloj debe mantenerse en +-30 seg/día sobre la precisión inicial. 

– PRUEBA DE GOLPES:
Dos golpes con un martillo de plástico duro  de 3 kg montado en un péndulo con una velocidad de impacto de 4,43 m/seg (equivale a una caída de 1 m — mgh=mv2/2). La primera de canto a las 9, y la segunda plano sobre el cristal. El reloj debe mantenerse en +-60 seg/día sobre la precisión inicial. 

– PRUEBA QUÍMICA 1:
El reloj se sumerge en una solución de cloruro sódico (agua salada) de 30 gr/l durante 24 horas. El reloj debe mantener sus cualidades de resistencia a la corrosión.

– PRUEBA QUÍMICA 2:
El reloj se sumerge en agua a 30 cm de profundidad (0,3 bares) entre 18 – 25º C durante 50 horas. El reloj debe mantener su mecanismo en correcto funcionamiento.

– PRUEBA DE GOLPE TÉRMICO:
El reloj se sumerge en agua a 30 cm de profundidad (0,3 bares) a 40ºC durante 10 minutos. A continuación pasa a agua a 5º C durante 10 minutos, y de nuevo a 40º C otros 10 minutos. (Las transiciones serán menores de 1 minuto). El reloj no debe tener filtraciones de agua.

– PRUEBA DE LA CORONA:
El reloj es sometido a una presión un 25% mayor que la máxima indicada (nominal). Se aplica sobre la corona una fuerza de 5 Newton en sentido perpendicular al giro. (Se entiende aplicado a todas las coronas y pulsadores). El reloj no debe tener filtraciones de agua.

– PRUEBA DE PRESIÓN:
El reloj se somete a una presión de P=(L+1/4L)/10 bares, siendo L la máxima indicada (nominal) (es decir, un 25% superior pero en agua estática). Dicha presión se consigue en menos de 1 minuto y se mantiene durante 2 horas. Luego se reduce a 0,3 bares en menos de 1 minuto y se mantiene durante 1 hora más. El reloj no debe tener filtraciones de agua.

– PRUEBA DE FILTRACIONES:
Se realiza antes y después de cada prueba de filtración. El reloj se calienta sobre una placa metálica a 40-45º C durante 10 minutos y se coloca una gota de agua entre 18-25º C durante 1 minuto sobre el cristal. El reloj no debe mostrar trazas de condensación.

– PRUEBA DE PRECISIÓN:
Después de las pruebas anteriores, el reloj debe de mantenerse en +-30 seg/día sobre la precisión inicial. 

– PRUEBA DE LA CORREA:
El reloj se somete a una fuerza aplicada en direcciones opuestas sobre los pasadores de la correa de 200 Newton. (Unos 20 Kg)
El reloj no debe sufrir ningún daño aparente en los puntos de fijación.

– PRESELECCIÓN DE TIEMPO:
Presencia de dispositivo de preselección de tiempo protegido contra la manipulación accidental o incorrecta. En caso de ser un bisel giratorio debe tener una escala ascendente  de 60 minutos alineada con las marcas del dial y los índices de 5 minutos deben estar claramente destacados.

– VISIBILIDAD:
A una distancia de 25 cm en la oscuridad, deben de ser plenamente apreciables:
– Las agujas de horas y minutos claramente diferenciadas.
– El tiempo transcurrido del dispositivo de preselección.
– Indicador de funcionamiento (normalmente el segundero).

– MARCAS:
Deben de distinguirse de los relojes que no han pasado las pruebas, teniendo marcadas las palabras DIVER´S WATCH L M, o DIVER´S L M, siendo L la profundidad máxima garantizada por el fabricante. La marca puede estar en la esfera, parte trasera, o en cualquier otra parte visible.

Estas pruebas significan desplazar cada reloj terminado al laboratorio correspondiente para después volver a traerlo a la fábrica. Parece una nadería, pero la repercusión es notable. Normalmente las pruebas de estanqueidad se hacen en la propia fábrica, metiendo los relojes en tanques de como mínimo 5 relojes. Hacerlo de uno en uno multiplica el tiempo empleado, que además hay que pagar a un organismo externo. Esto, que en un reloj de buceo de lujo -cuyo precio se cuenta en miles de euros- no es tan trascendente, tiene un impacto mucho mayor en un reloj que pretende mantener sus precios muy por debajo de los 1.500 euros. De ahí el mérito de los Certina DS Action Chronograph.

Al contrario que sus antecesores, estos relojes presenta un aspecto mucho más musculado, con una caja de 45,7 mm diámetro. El bisel de aluminio anodizado participa del aspecto sólido de la caja y resulta fácil de girar gracias a sus dientes anchos, pero es firme en cada clic para transmitir una sensación de seguridad muy satisfactoria. Los pulsadores están roscados y tienen protectores revestidos de PVD negro.

La esfera recurre nuevamente al azul y al negro. El azul tiene más vocación de hacerse notar que de pasar desapercibido, gracias a ese tono eléctrico que resulta aún más vivo cuando le da la luz directa. El negro por su parte es mucho más discreto, a pesar de sus acentos verdes.

Los índices son grandes, lo mismo que las manecillas, y están plenamente recubiertos de SuperLuminova. La visibilidad bajo el mar está garantizada. Y por tanto también lo está cuando la casa está a oscuras, que es la situación en que con más frecuencia se va a necesitar sus propiedades fosforescentes. Como reloj de inmersión el Certina no necesita de ventana de fecha, pero la casa lo ha añadido por cuestiones comerciales, ya que es la complicación más demandada.

En la sala de máquinas tenemos el confiable calibre ETA C01.211 automático, un movimiento más que probado y que ya explicamos con detenimiento en los DS Eagle Chronograph. Se mueve a 4 hercios (es decir, 28.800 alternancias a la hora) y guarda energía como para mantenerse durante 45 horas sin necesitar el cariño de su dueño. El calibre está tapado por un fondo ciego en el que se ha tallado la tortuga que identifica a Certina.

Por último, los  Certina DS Action Chronograph pueden adquirirse con una correa de caucho -por ahora sólo para la versión con esfera negra- o con un brazalete de acero que consigue reforzar el aspecto de dureza y resistencia que ya tiene la caja. Además añade un extensor del cierre plegable -también muy notorio- para poder adaptarlo mejor cuando se pone por encima del traje de buzo. O simplemente sobre la muñeca desnuda de cada día.

A decir verdad Certina está derivando cada vez más hacia los relojes de cuarzo, pero el aprecio de los aficionados le ha venido -históricamente y estos últimos años- de sus relojes mecánicos. Tanto los diver que ya hemos dicho como los DS y DS 1 siempre han gozado del aplauso general por ser relojes bien hechos y a muy buen precio. Afortunadamente esto último se mantiene: los Certina DS Action Chronograph tienen un precio de 1.170 euros. Si se adquiere la versión con caucho el precio es de 1.140 euros. No creo que se pueda tener tanto por ese dinero. Se agradece por tanto volver a contar con una oferta atractiva, a la que esperemos le sigan otras con calibres mecánicos. Más información en Certina.es.

 



OMEGA Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch” James Bond 007

 

 

En 2017 se celebran tres aniversarios notables para la franquicia Bond: el 50 aniversario de “Solo se vive dos veces”, el 40 aniversario de “La espía que me amó” y el 20 aniversario de “El mañana nunca muere”. En cada una de estas películas, James Bond luce su uniforme de oficial de la marina de guerra y ahora OMEGA lanza el Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch” en Edición Limitada como homenaje.

 

Cuando publiqué la entrada -y el vídeo- sobre los relojes de James Bond explicaba lo muy fecunda que ha sido la relación de Omega con James Bond. Ian Fleming, el autor de las novelas originales, fue también un hombre de la Royal Navy, y sin duda trasladó al agente secreto con Licencia para Matar muchos de los rasgos de personalidad típicos de un oficial de la marina.

La serie de películas también lo han recordado -esporádicamente- y eso le ha dado pie a Omega para crear uno de los relojes más atractivos en lo que va de año. Fue presentado ayer en Londres por Raynald Aeschlimann (CEO de Omega), acompañado por Michael G. Wilson, productor de las películas de Bond, y por la actriz Samantha Bond (qué casualidad de apellido), que interpretó a Moneypenny en las cuatro películas protagonizadas por Pierce Brosnan.

Es interesante saber el origen del uso de un Omega por parte de James Bond, revelado por Lindy Hemming. Ella fue la diseñadora de vestuario en GoldenEye (1995), El mañana nunca muere (1997), El mundo nunca es suficiente (1999), Muere otro día (2002) y Casino Royale (2006). También fue quien propuso que 007 debería llevar un OMEGA. Hablando sobre su elección del Seamaster, dijo: “Luché para que Bond llevara un OMEGA, ya que quería cambiar a un reloj que yo encontraba más apropiado para un capitán de fragata [Commander, el rango que Fleming dio a Bond] y la firma era famosa por sus relojes sumergibles, el Seamaster en particular”.

Seamaster 300 original de 1957

Y añadió: “Mi padre había servido en la RAF, pero tenía amigos en la Marina y recuerdo que, de niña, uno de ellos venía a visitarnos a menudo y siempre llevaba ese reloj OMEGA, que me encantaba, con su diseño atípicamente deportivo, que parecía que se había hecho así a propósito. Son los pequeños detalles lo que realmente importan. Por eso, como una de las primeras tareas en el diseño del nuevo Bond, Pierce Brosnan, asistí a una reunión sobre atrezo y utilería de mano y defendí la utilización de OMEGA”.

RELACIONADO: OMEGA 1957 Trilogy Edition: Una vuelta al Railmaster, Seamaster y Speedmaster originales

 

Recordemos que OMEGA suministró al Ministerio de Defensa británico más de 110.000 relojes para pilotos de aviación, marinos y soldados de Tierra. Por muy increíble que parezca, esto significa que, durante la segunda guerra mundial, más del 50% de todos los suministros de relojes suizos al Reino Unido fueron de una compañía, OMEGA, mientras que las demás se repartieron el 50% restante. Esos relojes fueron el origien del Seamaster 300, como ya expliqué en el artículo sobre la Trilogy Edition.

El Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch” rinde homenaje a los colores de la enseña de la British Royal Navy. La caja de 41 mm en acero noble luce un bisel cerámico azul, con una escala de inmersión en Liquidmetal® y caucho rojo que cubre los primeros 15 minutos. La preciosa esfera es de cerámica blanca pulida e incluye 12 índices azules, la palabra “Seamaster” escrita en rojo y agujas esqueleto también azules. El conjunto es uno de los más atractivos que yo he visto en esta familia de relojes. Como distintivos exclusivos, el contrapeso del segundero central lleva el logotipo 007 con la pistola (el único elemento cuestionable, aunque va en gustos) y, en la ventana de fecha, el número 7 es rojo, mientras que todos los demás números son azules.

La pulsera NATO es azul, roja y gris clara, con 5 líneas, y tiene hebilla pulida. En el fondo de caja con borde ondulado, los tres galones o barras del distintivo naval de Commander destacan sobre el rotor, junto con un diseño central 007 de base de casquillo de bala. El reloj se mueve gracias al calibre 2507, un cronómetro automático con escape coaxial y acabado rodiado. La reserva de marcha es de 48 horas.

El reloj tiene 3 años de garantía y se presenta en un estuche especial inspirado en una caja de medallas militares. El estuche contiene también un brazalete en acero noble, una herramienta para intercambiar pulsera y brazalete y una “insignia naval” que refleja el diseño de la pulsera NATO.

El Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch” en acero noble tiene un precio (sin IVA) de 4.650 francos suizos (unos 4.235 euros al cambio de hoy). Hay también una versión en oro amarillo con un precio de 28.000 francos suizos; es decir, 25.500 euros. En una subasta benéfica que se celebrará en 2017 se ofrecerán al mejor postor tres modelos OMEGA Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch” Edición Limitada, y todo lo recaudado se destinará a obras benéficas. Se ha donado para ello un modelo en acero noble, con número de Edición Limitada #007. Un segundo modelo, en oro amarillo de 18 quilates (se han hecho sólo 7 unidades) y un tercero creado en oro blanco de 18 quilates, que es una versión única.

La verdad es que si hicieran una versión estándar con esa esfera, esas manecillas y ese bisel sería uno de los grandes, grandes éxitos de la colección Seamaster 300M, porque es precioso. Más información en Omega.es.

 

 



Fotos en vivo y precios de los nuevos Bell & Ross Vintage Garde-Côtes

 

 

En este año en el que muchas marcas han limitado sus lanzamientos para capear mejor la crisis, Bell & Ross ha seguido con su prolífica actividad relojera. Hoy traemos los Vintage Garde-Côtes, dos relojes que en principio y por su temática iba a tener una distribución reducida, pero que la marca ha decidido dar el mismo rango que a los demás modelos.

 

Bell & Ross cubre todo el abanico militar, con numerosos relojes relacionados con la infantería (como estos Desert Type). Pero donde más se ha fijado siempre ha sido en la aviación, de los que en Horas y Minutos hemos visto unos cuantos ejemplos ya. Por citar algunos, el BR 03 94 RafaleO también el WW 1 Guynemer, de la I Guerra Mundial. Incluso una edición dedicada a nuestra Patrulla Papea. También ha homenajeado a las tropas aeronavales con los Vintage BR Aéronavale.