Abre la boutique de Richard Mille en Madrid
La apertura más deseada

Richard Mille refuerza su presencia en España con la apertura de su primera boutique independiente en nuestro país. El nuevo espacio está situado en el número 10 de la calle José Ortega y Gasset, esquina con Claudio Coello, en pleno corazón de la Milla de Oro madrileña.
La elección de Madrid no es casual. España mantiene una relación histórica con la manufactura desde sus primeros años, tanto por la presencia de algunos de sus primeros clientes como por la colaboración con socios comerciales relevantes. A ello se suma la estrecha relación de la marca con Rafa Nadal, que desde hace años había animado a Richard Mille a establecer una presencia propia en la capital.
Éste es uno de los vídeos de sus relojes:
La nueva boutique ocupa nada menos que 441 metros cuadrados y se distribuye en dos niveles principales. La planta superior concentra la zona de exposición y venta, junto con dos salones y, especialmente interesante para los aficionados, un espacio dedicado al relojero y una sala independiente de pulido. El cliente puede así contemplar directamente parte del trabajo técnico que rodea a estos relojes.

La planta inferior está concebida fundamentalmente como espacio de encuentro. Cuenta con distintos salones, comedor, bar, bodega y humidor, además de algunos detalles más desenfadados, como una mesa de ping-pong diseñada especialmente para Richard Mille.
El interior combina el lenguaje contemporáneo de la marca con elementos de inspiración española: maderas cálidas, bronce, Ecoclay, azulejos locales, arcos iluminados y techos con vigas y artesonados. El resultado busca deliberadamente alejarse de la imagen de una tienda convencional para aproximarse más a la de una residencia privada.

Con esta apertura, Richard Mille consigue finalmente algo que llevaba más de una década buscando: disponer de un verdadero hogar propio en Madrid. Y va a ser el sitio donde hay que estar. Todo el mundo va a querer que le inviten a uno de esos salones privados. O a jugar una partida de ping-pong.
Qué bueno que haya marcas de este nivel que se establezcan en la capital. Felicidades.
Más información en RichardMille.com.
