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Blancpain Villeret Quantième Complet Phases de Lune. La luna que devolvió la luz a la relojería suiza

Una belleza con una gran historia detrás

Blancpain Villeret Quantieme Complet Phases de Lune en oro rojo

Blancpain Villeret Quantieme Complet Phases de Lune en oro rojo

Cuando hablamos del Blancpain Villeret Quantième Complet Phases de Lune en realidad nos estamos refiriendo al modelo que convirtió la fase de luna en un icono contemporáneo y que, en plena crisis del cuarzo, ayudó a redefinir el rumbo de Blancpain y, a la postre, de la relojería tradicional suiza.

El renacimiento de Blancpain en los años ochenta

A comienzos de los años ochenta, la relojería mecánica suiza vivía uno de sus periodos más delicados. El cuarzo había impuesto nuevos estándares de precisión y precio, lo que unido al fortalecimiento del franco suizo frente al dólar y la primera crisis del petróleo hicieron que el mercado de la relojería tradicional se hundiera y muchas manufacturas históricas desaparecieron o se reconvirtieron. En 1982, Jean-Claude Biver y Jacques Piguet adquirieron Blancpain (que estaba en quiebra absoluta) con una idea clara:

No era posible luchar contra la invasión nipona con sus armas, porque morirían a los pies de una técnica electrónica más precisa y más barata. Había que hacer algo muy distinto. Algo que quedó plasmado en un frase muy conocida, pero que ninguna otra casa puede decir de sí misma: “Desde 1735 no ha habido ningún Blancpain de cuarzo. Y nunca lo habrá”.

Cómo será de cierto que, cuando la otra responsable de rescatar a la industria suiza del marasmo en el que estaba, Swatch, lanzó los Swatch Fifty Fathoms, también fueron mecánicos (los vimos en vídeo aquí).

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La estrategia pasaba por reivindicar la alta relojería tradicional. Complicaciones clásicas, acabados cuidados y una fuerte carga emocional debían diferenciar a Blancpain de la relojería electrónica. En ese contexto, el calendario completo con fase de luna se convirtió en pieza clave.

El calendario completo como declaración de principios

Blancpain Villeret Complete Calendar 6595
El primer Blancpain Villeret Complete Calendar 6595

Biver se puso como objetivo hacer de Blancpain una casa de alta relojería y lo primero que hizo fue presentar un reloj con calendario completo, fase lunar y ventanas de fecha en una caja redonda. Es decir, la revolución de lo puramente tradicional.

El Blancpain Villeret Quantième Complet recuperaba la arquitectura clásica del calendario completo: día y mes en ventanillas, fecha por aguja central sobre la minutería perimetral y fase de luna a las seis. Una disposición equilibrada, legible y profundamente tradicional. Mientras todo el mundo se había vuelto simple Blancpain se había vuelto histórica.

El éxito fue fulminante: comprar la marca Blancpain le había costado a los dos socios 22.000 francos suizos; en 1983 vendieron 92 unidades del calendario completo con fases lunares por valor de 16 millones de francos suizos.

Así queda el Blancpain Villeret Complete Calendar 6595
Así queda el Blancpain Villeret Complete Calendar 6595

Para 1989 Blancpain ya había lanzado los 6 pilares de la alta relojería: un dos agujas ultra delgado (el Ultraplate), un calendario completo con fases lunares, un calendario perpetuo, un tourbillon, un cronógrafo rattrapante y un repetidor de minutos. Todos con la misma esfera redonda y todos con un diámetro de 33 mm.

Blancpain 6 relojes años 80
Los 6 relojes: tres agujas, cronógrafo rattrapante, tourbillon, calendario completo, calendario perpetuo y repetidor de minutos

Pero su importancia no residía únicamente en la técnica. Frente a la precisión fría del cuarzo, Blancpain proponía una complicación que apelaba a la historia y a la emoción. La fase lunar, basada tradicionalmente en un disco de 59 dientes que reproduce el ciclo sinódico de 29,5 días, no era imprescindible en términos prácticos. Era, precisamente por ello, una afirmación cultural.

Y, de paso, mostró a la relojería suiza el camino de la supervivencia (y, a la larga, el triunfo): hacer lo que sólo nosotros sabemos hacer bien: la relojería tradicional y la emoción de sus complicaciones.

La fase de luna Blancpain: de indicación astronómica a icono

Lo que convirtió al Blancpain Villeret Quantième Complet Phases de Lune en un símbolo fue el tratamiento de la luna. Lejos de limitarse a un disco neutro, Blancpain optó por una luna con rostro, expresiva, casi cómplice. Ese detalle dotó al reloj de una personalidad inmediata y reconocible.

El Blancpain Villeret Quantième Complet, en la muñeca

A lo largo del tiempo, la Maison ha alternado versiones con rasgos más marcadamente masculinos y otras de facciones más suaves y delicadas, que evocan una lectura femenina del astro.

Esfera del Blancpain Villeret Quantieme Phases de Lune 33 mm

La fase de luna Blancpain se transformó así en una firma estética. En una época en la que la relojería mecánica necesitaba argumentos para sobrevivir, esa luna representaba la poesía del tiempo: la conexión entre el mecanismo y los ciclos celestes, entre la tradición y el presente.

Blancpain Villeret Quantième Complet Phases de Lune 2026

Blancpain Villeret Quantieme Complet Phases de Lune en oro rojo

Además de la versión otoñal que vimos en el anterior vídeo, el Blancpain Villeret Quantième Complet 2026 ofrece dos caras de la misma excelencia tradicional: una versión en oro rojo de 18 quilates y otra en acero inoxidable, ambas con caja de 40 mm y el calibre automático 6654.4 con 72 horas de reserva de marcha y espiral de silicio. Además, por supuesto, de los pulsadores traseros para la corrección de fecha, mes, día y fase lunar.

Vista de los pulsadores del Blancpain Villeret Quantieme Phases de Lune
Aquí se pueden ver los cuatro pulsadores en la base de las asas, así como el sistema de cambio rápido de correa

En oro rojo, la presencia es cálida y señorial: la caja preciosa realza una esfera opalina que subraya la complicación del calendario completo con fase de luna.

Detalle de la luna del Blancpain Villeret Quantieme Complet Phases de Lune de oro rojo

La versión en acero, por su parte, adopta una elegancia más sobria pero igualmente refinada, con una geografía de indicaciones que sigue siendo impecablemente legible y clásica, ideal para quien busca una complicación histórica con un carácter ligeramente más versátil y cotidiano.

Blancpain Villeret Quantieme Complet Phases de Lune en acero

Los relojes integran, obviamente, todas las actualizaciones estéticas que ya vimos y que dan al reloj un aspecto más contemporáneo sin perder su adecuación a la etiqueta que exige el reloj de vestir. Tanto es así que resulta muy difícil elegir con cuál quedarse.

El Blancpain Villeret Quantieme Complet Phases de Lune en acero, puesto

Quizá uno de los elementos decisivos sea el precio: el Blancpain Villeret Quantième Complet Phases de Lune en oro rojo tiene un precio de 32.250 €, mientras que la versión en acero cuesta 18.300 €. Por supuesto, sin renunciar a los acabados de alta relojería que distinguen a Blancpain. Pero si estamos hablando de una complicación que es casi onírica, podemos soñar con que el precio no es un problema, ¿verdad?

En la muñeca: Blancpain Villeret Quantieme Complet Phases de Lune en acero

Hay más información en Blancpain.com.

Así queda el Blancpain Villeret Quantieme Complet Phases de Lune en oro rojo