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Frederique Constant Classics Moneta Solarmetre: la moneda que mira al sol

Una propuesta solar y elegante

Frederique Constant Classics Moneta Solarmetre

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Frederique Constant Classics Moneta Solarmetre

 Frederique Constant amplía la colección Classics Moneta con una propuesta que une una estética de inspiración clásica con una tecnología especialmente discreta. El nuevo Classics Moneta Solarmetre es el primer reloj de la manufactura ginebrina equipado con el calibre solar FC-120, desarrollado por La Joux-Perret, y marca también el debut de esta línea en una caja de 39 mm.

Frederique Constant Classics Moneta Solarmetre rojo

 

Los relojes Moneda tienen su origen en el lanzado en 1957 por Piaget:

Piaget Coin Watch de 1957

 

Era un reloj que permitía abrir la moneda, que servía de tapa, para poder ver la hora.

 

Pero el realmente famoso fue el de Corum, ya que la moneda era la esfera. El reloj se hizo famosísimo, particularmente en Estados Unidos (por razones obvias), hasta el punto que no era raro verlo en la muñeca de los presidentes de la República.

 

Otro ejemplo de este tipo de relojes es el Monete de Bvgari, que en este caso utiliza antiguas monedas romanas.

El nombre Moneta no es casual. La colección se lanzó en 2024, pero con una medida de 37 mm y con una fase lunar.

Frederique Constant Moneta Moonphase

 

Los Moneta toman como punto de partida el perfil estriado de una moneda, reinterpretado aquí en el reborde acanalado que rodea la esfera. No se trata, por tanto, de un reloj moneda en sentido estricto, como los modelos históricos que ya he citado, sino de una lectura más arquitectónica y contemporánea de ese imaginario. Donde los relojes moneda clásicos convertían una pieza numismática en objeto relojero, Frederique Constant adopta su grafía: el canto, la repetición, el relieve.

Frederique Constant Classics Moneta Solarmetre blanco

 

La novedad llega en tres esferas con efecto granulado (azul glaciar, burdeos y blanco nube), todas ellas de apariencia opaca, aunque en realidad translúcidas. Bajo su superficie se ocultan las células fotovoltaicas que alimentan el movimiento. Esta es, precisamente, una de las claves del modelo: la tecnología solar no condiciona la estética, sino que desaparece al servicio del diseño.

Frederique Constant Classics Moneta Solarmetre azul

 

El calibre FC-120 (y aquí conviene recordar que La Joux-Perret pertenece a Citizen, al igual que Frederique Constant) ofrece una autonomía de 10 meses en oscuridad total. Cuando el reloj vuelve a exponerse a la luz, necesita apenas 10 segundos para ponerse de nuevo en marcha, y un minuto de exposición basta para generar la energía necesaria para un día completo de funcionamiento. Es una solución práctica, pero también coherente con la búsqueda relojera de una autonomía cada vez mayor.

Así queda el Frederique Constant Classics Moneta Solarmetre blanco

 

El conjunto mantiene el aire retro-moderno característico de la línea, con caja fina, agujas tipo Dauphine, índices aplicados facetados y una discreta ventanilla de fecha.

El Frederique Constant Classics Moneta Solarmetre azul para mujer

 

De manera muy inteligente, la casa ha decidido prescindir del segundero, de manera que no se sabe que es un reloj de cuarzo. En mi opinión, si hubieran prescindido también de la fecha habría sido perfecto.

Así queda el Frederique Constant Classics Moneta Solarmetre rojo en una muñeca femenina

 

Además, cada reloj se entrega con dos opciones intercambiables: una correa de piel con estampado de cocodrilo y una malla milanesa. El resultado es un Moneta más versátil, más técnico y, sobre todo, más luminoso.

El precio es de 1.250 euros, lo que lo convierte en una excelente opción para quien quiere un reloj clásico, bien construido y terminado, pero sin las preocupaciones de un reloj mecánico.

Hay más información en FrederiqueConstant.com.

En la muñeca: Frederique Constant Classics Moneta Solarmetre rojo