Tradición y alta relojería en un calendario anual: Rolex Perpetual Padellone, en vídeo
Rolex se adentra en un nuevo mercado
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Rolex amplía su colección Perpetual con el Perpetual Padellone, un reloj que recupera una de las estéticas más elegantes de la historia de la manufactura y la combina con una mecánica completamente contemporánea.
La inspiración procede de la referencia 8171, producida entre finales de los años cuarenta y comienzos de los cincuenta y conocida por el sobrenombre de «Padellone». Padellone significa «sartén grande» en italiano, y fueron los coleccionistas italianos los que le dieron ese nombre porque el 8171 tenía 38 mm de diámetro, considerado un tamaño enorme para la época. A mí, personalmente, me recuerda más a la referencia 6162.

Pero, por más que se diga que Rolex es una empresa conservadora, el nuevo Perpetual Padellone no es una reedición de un modelo antiguo. Rolex ha conservado su espíritu, pero ha aprovechado la ocasión para crear una pieza mucho más ambiciosa, especialmente, desde el punto de vista mecánico.

La caja mantiene unas dimensiones muy razonables, con 39 mm de diámetro, y unas formas suaves y redondeadas que encajan perfectamente con el carácter clásico del reloj. El fondo transparente permite además contemplar el calibre, algo que Rolex reserva para determinados modelos de su colección Perpetual. Tiene líneas suaves, asas estilizadas y un bisel estriado y ligeramente abombado.
Una esfera inconfundible

La esfera está disponible en «Blanco Intenso» (como lo llama la casa) para los modelos de oro Everose y en «Azul Hielo» para la versión de platino (un clásico en los relojes de platino de Rolex). Presenta además un nuevo acabado granulado mate en la mayor parte de su superficie, enmarcada por una pista en relieve para la fecha con acabado satinado. Una manecilla central azul (la misma que tenía el Cellini Fase Lunar), con una luna creciente en su extremo, señala la fecha actual.

Una diferencia con respecto al Padellone vintage es el segundero central; sin embargo, el juego de agujas es el clásico de la Perpetual, con una aguja de las horas tipo Breguet, con punta abierta, y una aguja de los minutos en forma de espada. También en consonancia con el modelo de 1908, hay números aplicados a las 3 y a las 9 en punto, e índices facetados en las demás posiciones. Todos los elementos son de oro rosa o blanco, dependiendo del material de la caja.

El Perpetual Padellone es un calendario completo anual que muestra el día de la semana y el mes mediante dos ventanas situadas a las 12 horas. La fecha se indica mediante una aguja azul que recorre una escala situada alrededor del perímetro de la esfera, mientras que la fase lunar ocupa la posición de las 6 horas.
El Perpetual Padellone se propone inicialmente en tres configuraciones. Hay una versión en oro Everose de 18 quilates, esfera blanca granulada y brazalete Settimo; otra en platino, esfera azul hielo y correa de aligátor negra. La tercera vuelve al oro Everose y a la esfera blanca, pero sustituye el brazalete por una correa de aligátor marrón.

Una fase lunar diferente
En este Perpetual Padellone, la fase lunar eclipsa el resto de elementos del calendario anual. Un disco completamente visible, acabado en esmalte azul, realiza una vuelta cada mes lunar, es decir, cada 29,53 días. Sobre él se encuentran dos representaciones opuestas: la luna llena y la luna nueva, realizadas en meteorito, aunque la segunda recibe un tratamiento PVD azul oscuro. Ambas con una cara que recuerda a la del 8171.

Pero, al ser más grande y doble y con esos rasgos antropomórficos tan marcados, clásicos de finales del siglo XIX y que se prolongaron en el Art Nouveau e incluso el Art Déco, se convierte en el elemento protagonista.
En realidad, es una fase lunar que vimos en el ahora extinto Cellini, que fue el anterior intento de Rolex por tener una colección de relojería «clásica», por así decir. Aunque lo cierto es que, si por clásico entendemos un reloj reconocible por todo el mundo, pocos relojes hay en el mundo que un Rolex. Pero se entiende lo que quiero decir, ¿verdad?

Decía que la fase lunar del Perpetual Padellone tiene su origen en la del Cellini de 2017, pero, aunque aquella también tenía la esfera lacada y la luna de meteorito, resultaba mucho más discreta que la actual.

El nuevo calibre 7190
Todo ello está gobernado por el calibre automático 7190, desarrollado y fabricado íntegramente por Rolex. El movimiento funciona a una frecuencia de 5 Hz y emplea elementos tecnológicos ya presentes en algunos de los desarrollos más recientes de la casa, entre ellos la espiral Syloxi de silicio y el escape Dynapulse, también realizado principalmente en silicio y concebido para ofrecer una elevada resistencia a los campos magnéticos.

El mecanismo para el manejo del calendario, por supuesto patentado por la casa, se llama Haplos. Es un sistema que distingue automáticamente los meses de 30 y 31 días. Eso significa que sólo necesita una corrección al año, al terminar febrero. Pero lo más llamativo ocurre a medianoche: fecha, día de la semana y mes cambian simultáneamente. Nada de indicaciones que van cambiando poco a poco durante varios minutos. Todo sucede en una fracción de segundo.

Curiosamente, el mecanismo Haplos consigue gestionar el calendario anual añadiendo únicamente dos componentes al mecanismo de fecha: un dedo arrastrador adicional y una palanca anual. Rolex resuelve así una complicación considerable con una sorprendente economía de componentes.

A pesar de tener que gestionar la alta frecuencia, el calendario, la fase lunar y, sobre todo, el salto nocturno, el Perpetual Padellone, consigue ofrecer 66 horas de reserva de marcha.
Hay que destacar también el uso del escape Dynapulse (que incluye el muelle del volante fabricado en Siloxi, aparecido el año pasado con los Land Dweller (que vimos en vivo en este vídeo).

El escape Dynapulse, altamente innovador y exclusivo de Rolex, forma parte de un sistema de regulación de alto rendimiento. No debe confundirse con un escape natural, sino que se trata de una geometría pionera que combina alta frecuencia y alta eficiencia, siendo un escape de distribución secuencial aproximadamente un 30 % más eficiente que un escape de palanca suizo convencional. Se trata de un escape de doble rueda, de impulso tangencial indirecto, fabricado casi en su totalidad con silicio, que utiliza una geometría muy compleja, aunque sorprendentemente orgánica, para sus dos ruedas y que se centra casi exclusivamente en la eficiencia.

Y, por supuesto, sigue siendo un calibre certificado por el COSC, pero con las tolerancias propias de Rolex: -2/+2 segundos diarios.
El calibre puede contemplarse a través del fondo transparente. La masa oscilante es de oro amarillo y está calada, mientras que los puentes reciben decoración Côtes de Genève Rolex.
Tres versiones
El brazalete Settimo merece una mención aparte. Presentado originalmente en 2025 con el Perpetual 1908, está formado por numerosos elementos de pequeño tamaño y ligeramente abombados, buscando la flexibilidad y la apariencia de los brazaletes de inspiración vintage.

Rolex no ha confirmado los precios en euros aún, pero sí en francos suizos: El modelo 53505-0002, en oro Everose con correa de piel, tiene un precio de venta al público de 52.500 CHF. El modelo con brazalete Settimo (ref. 53505-0003) tiene un precio de 64.800 CHF, y la edición en platino, referencia 53506-0002, con esfera azul hielo, cuesta 59.000 CHF. Todos los precios incluyen impuestos.
¿Qué significa el Rolex Perpetual Padellone?
La máxima «si una empresa no avanza, retrocede» se aplica a todo el mundo, incluso a alguien tan poderoso como Rolex. Rolex se pasó ¡15 años! sin sacar un calibre nuevo. Eso es algo que sólo Rolex puede hacer. Pero cuando por fin lo hizo, pegó un enorme puñetazo en la mesa. El calibre 7135 es todo lo que se espera de la manufactura: altísima tecnología y rendimiento superlativo. Y la base sobre la que construir el futuro de la marca.

Cuando apareció el Perpetual 1908, todo el mundo celebró el paso adelante de la marca, especialmente para ofrecer un estilo clásico. Pero con el Padellone Rolex viene a decir que se puede hacer relojería clásica con enfoque moderno, especialmente centrado en la técnica. Para ello ofrece un calibre de ultimísima generación, absolutamente incontestable y que, donde los demás presumen de complejidad técnica, Rolex dice que no, que se puede ser sencillo e igualmente eficaz. Y con alta frecuencia.
Pero, cuando hablamos de relojería clásica y complicada, entran en juego más valores. Uno de ellos, la tradición. Por eso Rolex ha llamado al reloj Padellone: para que se sepa que esto no es algo que se han sacado de la manga, sino que hay un sustrato histórico. Que hay legitimidad. Bien es cierto que el Padellone tenía un pequeño segundero, que es lo más tradicional, pero el movimiento de alta frecuencia se aprecia mejor con un segundero central.
Ofrece también un altísimo nivel de acabados, como siempre en la casa. Industriales, pero impecables. El calibre es visible gracias a un zafiro posterior, que es un requisito imprescindible cuando hablamos de relojería clásica con complicaciones. El brazalete Settimo está en la pugna por ser el mejor del mercado y todos los elementos de la esfera están acabados a la perfección.
Y, para acabar, sus precios le sitúan en un lugar muy ventajoso. Mientras el Padellone con correa cuesta unos 56.000 euros, el Patek Philippe 5396R-016 cuesta 63.600 euros, y no tiene calibre de alta frecuencia ni salto instantáneo. El Padellone con el brazalete Settimo cuesta unos 70.000 euros, mientras que el Parmigiani Tonda con brazalete de oro cuesta unos 85.000.
Y luego está el Lange Saxonia Calendario Anual, con un precio de uno 55.000 euros que, en mi opinión, está por encima de todos en términos de acabados y diseño. Pero mide sólo 36 mm, así que puede resultar demasiado pequeño. O el Jaeger-LeCoultre Master Ultra Thin Calendario Perpetuo de oro, que con el mismo diámetro y una altura de sólo 9,2 mm ofrece un calendario perpetuo por 51.500 euros.

En definitiva, Rolex ha decidido entrar en un segmento de la relojería en el que no estaba y se le echaba de menos, pero se enfrenta a un terreno desconocido: tiene que gustar, en primer lugar, a los amantes de la casa, que en su gran mayoría son amantes del Rolex que conocemos ahora: el rey de los relojes deportivos. Pero también tiene que convencer a los aficionados y coleccionistas de alta relojería con unos planteamientos que son muy distintos a los tradicionales.
Veremos cómo responde el mercado.
Más información en Rolex.com.
