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En la muñeca: Bell & Ross BR-X2 Tourbillon Micro-Rotor

 

Acaba de llegar a las tiendas el nuevo Bell & Ross BR-X2 Tourbillon Micro-Rotor, seguramente el reloj más elegante de la casa parisina y que ahora repasamos con fotos en vivo y precio.

 

Este año que ahora acaba ha sido muy prolífico para Bell & Ross. En el micrositio que tenemos para la marca se pueden encontrar 7 lanzamientos, y no son todos los que ha habido. Esto no desentona con el ritmo productivo habitual de la casa, pero es que este año ha habido muchas novedades sustanciales. Desde la colaboración con el equipo de Renault F1 al lanzamiento de la tercera generación de los BR Vintage,  una de sus colecciones más exitosas. En la feria de Baselworld 2017 el Bell & Ross BR-X2 Tourbillon Micro-Rotor pasó casi de puntillas. Y no porque sea un reloj menor -es justo lo contrario- sino porque sólo había una unidad y estaba, la mayor parte del tiempo, en la muñeca de Carlos Rosillo.

Y abro aquí un inciso para decir que si hubiera que buscar en la industria relojera occidental un representante de lo que significa la alegría de crear, el orgullo del trabajo bien hecho y las ganas de comunicar desde el auténtico convencimiento y no simplemente como rutina del marketing de Ventas, esa persona sería Don Carlos Rosillo.

Carlos Rosillo y uno de los puros con su escudo de armas

El último día de Baselworld me lo encontré frente a la entrada de uno de los pabellones a eso de las 12 de la mañana en un día de luz brillante y cielos azules. Allí estaba él, de pie, disfrutando de los cálidos rayos del sol, con su sempiterno puro en la mano. Me acerqué para decirle hola y para felicitarle por lo que yo pensaba que había sido una gran feria para Bell & Ross. Siendo el último día, con el cansancio que llevamos todos encima, era perfectamente admisible que su respuesta hubiera sido de circunstancias. No se lo habría reprochado en absoluto porque al fin y al cabo le estaba interrumpiendo en su momento de solaz. Pero es que entonces no hubiera sido Carlos Rosillo. Lo que me llegó como respuesta fue una cascada de alegría de quien está satisfecho y feliz de la labor realizada, y el pundonor del que concibe su pasión como una escalera que no acaba nunca y en la que todos los peldaños son valiosos. Y todo sin el falso compadreo que a veces te trasmiten determinadas personas del mundo de las ventas; de él siempre tienes un respeto afable. Qué puedo decir, a mí es que hablar con el Sr. Rosillo me pone de buen humor.

Dicho lo cual, volvamos a este Bell & Ross BR-X2 Tourbillon Micro-Rotor que, una vez que lo ves con tiempo, resulta absolutamente cautivador. Más aún, es un perfecto reloj de vestir, lo cual es muy difícil de afirmar cuando estamos hablando de las formas cuadradas tan de la casa. Ya sé que “cuadrado y vestir” no se dan la mano, pero es que cuando tienes puesto este reloj te das cuenta de su elegancia.

Los modelos BR-X son los que B&R destina a la experimentación (por ejemplo, éste), y eso es lo que ha hecho con el  Bell & Ross BR-X2 Tourbillon Micro-Rotor. El concepto del reloj responde a la idea de integrar esfera y movimiento en una sola pieza, de manera que el movimiento es la esfera, o al contrario. Y queda encapsulado entre dos paredes de zafiro, lo que le da toda una luminosidad excepcional, destacando así la gama de grises de ambas caras. Las dos láminas de cristal están unidas por una pieza de acero satinado fabricado en una sola pieza. Es como una caja monobloque, pero ligera y delicada.

Y además el movimiento no es cualquier faena de aliño. Bell & Ross se ha sentado con MHC (que significa Manufacture Hautes Complications) y ha concebido un calibre con tourbillon y microrrotor a la espalda. Es una gozada de ver, por delante y por detrás. La ventana del tourbillon es premeditadamente más grande de lo habitual para dejar bien a la vista la complicación y poder disfrutarla como se merece. Aprovechando que es un tourbillon de un minuto, la letra latina et (&), que es de facto el símbolo de la casa, ejerce de manecilla del segundero.

A pesar de que esfera y movimiento es todo uno, el diseño está tan logrado que el frontal da sensación de profundidad, y no sólo en la ventana del tourbillon. Se han practicado unas incisiones para dejar a la vista algunos engranajes, y sobre todo se han situado los índices sobre una banda satinada que los permite sobrevolar por encima de la platina base. Las manecillas son de Gerald Genta, lo que añade vivacidad al conjunto. A decir verdad no sé si ese tipo de manecilla existía ya antes del Royal Oak, pero desde luego toman carta de naturaleza a partir de entonces como manecilla deportiva y a la vez elegante. Y, como es habitual, B&R no se ha olvidado de dotar al Ross BR-X2 Tourbillon Micro-Rotor con abundante material luminiscente.

La caja es de 42,5 mm de lado. Como siempre digo, al ser una caja cuadrada el tamaño siempre parece mayor que si fuera un diámetro de circunferencia, pero en este caso la doble cubierta de zafiro hace que el reloj se inunde de luz y, como es de superficies grises, la máquina no se ve grande en la muñeca.

Es, en resumen, un gran reloj, perfecto en su concepción y en su construcción. Y una evidencia de que la gama BR-X no necesita ser ultramoderna para ser impactante, porque algo tan sencillo -por así decir- como lo que vemos en este Bell & Ross BR-X2 Tourbillon Micro-Rotor deja una sensación mucho más profunda que otros hermanos de colección; por lo menos a mí.

El reloj está disponible, además de los puntos de venta habituales de la casa, en su tienda online, en la que aseguran una entrega para el 24 de diciembre si se hace el pedido antes del 19. Eso sí, pagando un precio de 59.000 euros y llegando a tiempo, porque es una edición limitada a 99 unidades que seguro que no durará mucho, porque se lo merece. Más información en Bell&Ross.es.

 

 

 

 



Tissot Heritage Banana Centenary Edition. Fotos en vivo y precios

 

Tissot lanza una reedición de uno de sus modelos históricos: el Tissot Heritage Banana Centenary Edition rinde homenaje a uno de sus modelos más emblemáticos, conocido como “banana” por su forma curva.

 

Hace algo más de dos años Tissot celebró en el Museo del Traje de Madrid una de las exhibiciones que más me han gustado de todas las que he visto de relojes. A través de los vestidos expuestos en el museo se veía también la evolución de la relojería a través de los distintos diseños de Tissot. Dejé constancia de esa exposición en este artículo,  en el que se puede ver el modelo histórico conocido como Tissot Banana.

Libro de producción de Tissot

Es obvio que Tissot no llamó así a su reloj. De hecho, su nombre es Tissot Classic Prince.  Tal como consta en los registros de producción de la manufactura, la caja 265554/9 (abajo a la izquierda) tenía forma de “rectángulo alargado”. Se fabricó en oro y con forma curva para adaptarla mejor a la muñeca, sin duda un hijo de las tendencias artísticas de su época.

El caso es que el reloj se vendió a Rusia, a alguien que trabajaba allí y que era británico o tenía relación con ciudadanos británicos residentes en el por entonces imperio zarista. El reloj se devolvió para su reparación el año siguiente, con el deseo de que volviera a la muñeca de su dueño cuanto antes. Así consta en la carta recibida:

Pero, debido a las restricciones de importación de los productos de oro y al estallido de la revolución, este reloj nunca pudo devolverse a su propietario, y está en manos privadas. El modelo, sin embargo, prosperó y, aunque perdió su tratamiento de “Prínciple Clásico” por el bastante más prosaico “Banana”, siempre ha estado -con altas y bajas- en la colección de Tissot.

Ahora Tissot lanza la colección Heritage Banana Centenary Edition para conmemorar el siglo de vida que ha pasado el modelo original desde que regresó a Le Locle en 1917. Las cinco variaciones tienen una caja de acero que en algunas versiones está recubierta de PVD dorado. Tiene unas medidas de 49 x 25 mm, así que no es pequeño. Pero sin duda se adapta perfectamente a la muñeca.

La esfera mantiene los mismos criterios Art Nouveau, que le queda muy bien porque nunca pasa de moda, no sé muy bien por qué. Desafortunadamente el homenaje no es completo, porque todos los relojes son de cuarzo. Una pena que no haya habido siquiera una versión mecánica, como era el original, para darle un verdadero significado a la celebración. Al fin y al cabo no se tiene un modelo vigente durante un siglo así como así.

A cambio, claro, los precios son muy asequibles: 395 euros para las versiones en acero y 495 euros las versiones con PVD dorado. Los Tissot Heritage Banana Centenary Edition ya están disponibles en la boutique online de la marca y en los comercios del ramo. Más información en Tissot.es

 



Chopard L.U.C XP: un reloj de vestir distinto

 

La gama L.U.C es donde Chopard destila todo su saber hacer, con relojes siempre elegantes y exqusitamente acabados. Ahora nos presenta el Chopard L.U.C XP, que se enmarca entre los relojes de vestir pero que está listo para conquistar otros terrenos.

 

Parece que Chopard le está tomando el gusto a hacer variaciones atrevidas con los relojes de vestir. O por lo menos a saltarse las normas de vez en cuando. Ya sabemos qué exige un reloj de vestir propiamente dicho: metal precioso, esfera blanca o negra, indicación de horas y minutos. Se puede llegar a admitir un segundero, pero sólo como concesión a la galería. Pero las normas sociales están destinadas a ser rotas, y por eso hace unos meses presentamos el Chopard L.U.C XPS Twist QF Fairminedun reloj que cumplía todos los requisitos pero que a la vez los retorcía (de ahí el nombre de Twist). Pues eso mismo pasa con este Chopard L.U.C XP.

Es curioso cómo este reloj es el que tiene el nombre menos significativo y sin embargo es uno de los que más sobresale de la colección, o eso me parece a mí. “XP” no tiene nada que ver con Windows sino con la delgadez: viene de Extra Plat (Extra Plano en francés), y hace referencia al grosor de los relojes. Es una denominación que aparece en muchos otros relojes de la colección, pero que siempre llevan algún otro calificador que los define mejor. En este caso no es así, el nombre es sólo eso: XP. Es como si el reloj fuera el más juvenil de la gama y no tuviera suficiente madurez como para recibir un nombre más señorial. Y eso que cumple con todos los estrictos preceptos que impone Chopard cuando crea un reloj L.U.C.

Y a decir verdad este Chopard L.U.C XP es desde luego el de porte más distendido de entre los 39 modelos que pueblan la colección. La caja, que es de acero, tiene un diámetro perfecto: 40 mm de diámetro, lo que la hace ideal para todo el mundo, incluidas las mujeres; o muchas de ellas al menos. La altura es de 7,2 mm. No es que sea un grosor extraordinariamente delgado, pero desde luego más que suficiente para dialogar en buenos términos con los puños de cualquier camisa. Como es de rigor, las partes frontales de la caja están pulidas a espejo, mientras que las dos verticales están satinadas. Es hermética sólo hasta 30 metros.

La esfera es, como suele ocurrir, la que marca la diferencia. Hay una combinación de elementos que sobre el papel no deberían cuadrar, y sin embargo el conjunto es de lo más atractivo. Por un lado tenemos los índices tradicionales con forma de diamante. Por otro, unos numerales también aplicados pero que en este caso se han azulado aplicándoles calor. Y, como siempre, las manecillas Dauphine-Fusee (literalmente delfín-cohete), con ese aire Art Deco tan suyo. Todo ello sobre un fondo con acabado “Dracón”, que es un tipo de tela. Como digo, en teoría no casa. En realidad, el resultado es fantástico.

El calibre 96.53-L se mueva a una frecuencia de 4 hercios y ostenta el sistema patentado de dos barriletes superpuestos, que le dan una autonomía de 58 horas. Pero sobre todo el movimiento -que por supuesto es de manufactura- es automático e integra un microrrotor (en este caso de tungsteno), una de las especialidades de la casa que siempre enamora. Además el volante está ajustado en 5 posiciones -como los cronómetros- y la decoración del conjunto es impecable. Como en todos los L.U. C.

El otro elemento realmente sorprendente de este Chopard L.U.C XP es su correa. En la parte exterior es de cachemira azul, una decisión atrevida pero perfecta para extender ese aire de seriedad informal que transmite el reloj. Por dentro es de aligátor, para así darle textura y la rigidez necesaria. La correa es extraordinariamente suave al tacto y se lleva estupendamente.

Como ya he dicho, el Chopard L.U.C XP es una excelente opción cuando se quiere llevar un reloj de vestir pero que puede dar juego en muchas otras situaciones. En vaqueros, por ejemplo, va de fábula. Pero sin perder de vista que es una creación de alta relojería, como siempre son los relojes de la colección L.U.C. El reloj ya está disponible en la boutique de la marca, y su precio es de 8.100 euros con el IVA ya incluido. Más información en Chopard.es

 



En la muñeca: Montblanc Star Legacy Chronograph Rieussec

 

La segunda de las novedades de Montblanc para 2018 es el Montblanc Star Legacy Chronograph Rieussec, que trae de nuevo a la actualidad uno de los iconos de la casa. Lo vemos con fotos exclusivas y precio.

 

Hace ahora un año publiqué una entrevista con Francesc Carmona, que es  Brand Manager de Montblanc Iberia y, sobre todo, un tipo fantástico (por definirlo con un lenguaje apto para niños). En esa entrevista le preguntaba si los cronógrafos Rieussec verían una nueva reedición. Francesc me dijo que, por el momento, la colección se iba a quedar como estaba. Como las marcas prevén sus lanzamientos con -como mínimo- dos años, es obvio que sabía algo pero lógicamente no podía decirme. O quizá, dado lo rápido que se mueven las cosas en Montblanc, él tampoco sabía nada también es una sorpresa. En cualquier caso, aquí está el nuevo Montblanc Star Legacy Chronograph Rieussec, una sorpresa inesperada.

Como ya expliqué en el reportaje sobre mi visita a la manufactura de Montblanc, el cronógrafo de Nicolas Rieussec, es propiedad de Montblanc. El cronógrafo iba haciendo marcas sobre un papel para señalar los tiempos de las carreras de caballos que Rieussec quería registrar. Por eso se llama cronógrafo: en griego Chronos es tiempo y Graphos escritura. Para crear la línea de relojes que llevara el nombre del relojero parisino Montblanc creó su primer calibre de manufactura. Y fue un cronógrafo nada menos, una de las grandes complicaciones de la relojería y de más difícil de llevar a cabo. Es verdad que se ven muchos cronógrafos por ahí, pero si te pones a buscar calibres cronógrafo de manufactura, verás qué pocos hay.

Como todos los cronógrafos de la familia Rieussec, el Montblanc Star Legacy Chronograph Rieussec tiene una esfera horaria descentrada y sustentada por dos ruedas creadas a imagen de las del cronógrafo original, al igual que el indicador central azulado. A distancia equidistante y sobre las seis horas aparece un ventana de fecha con un aire realmente antiguo, que me recuerda a los viejos indicadores de puntuación en estadios de antaño, de las horas en una estación de trenes o las ventanas que indicaban los salmos a cantar en las iglesias anglicanas.

Toda la esfera está decorada con un guilloché en grano que se irradia desde el tornillo de las manecillas centrales. Le da un toque refinado pero que nunca se impone al resto de las esfera, acentuando así su elegancia. El conjunto se aloja en una caja de 44,8 milímetros de diámetro y 15,02 de altura, lo que desde luego no le va a mantener en el anonimato. Sin embargo las formas redondeadas de la lína Star y el zafiro curvado lo hace mucho más sensual a la vista de lo que sus medidas podrían sugerir.

A las 8 aparece un pulsador que ya conocíamos y que para esta ocasión se habría beneficiado de unas líneas más curvas. El Montblanc Star Legacy Chronograph Rieussec es un cronógrafo monopulsador que mide tiempos de hasta 30 minutos, y de eso se encarga ese pulsador. Pero también es un reloj GMT, y la segunda aguja horaria y la fecha se regulan mediante la corona, que también tiene sabor añejo. El indicador día/noche ha sido sabiamente integrado sustituyendo al 9.

De todas estas funciones se encarga el calibre MB R200, un movimiento automático que no sólo es efectivo -cronógrafo con rueda de pilares y embrague vertical, 4 hercios y 72 horas de reserva de marcha -, sino que además está bien resuelto: la decoración es atractiva y el rotor está muy bien diseñado, con un calado que no obstruye en exceso la vista del movimiento. Además el puente inferior se ha concebido para poder tener una vista sin obstrucciones del volante.

La fecha de lanzamiento del Montblanc Star Legacy Chronograph Rieussec se espera que sea en junio de 2018, con un precio que estará en la vecindad de los 9.000 euros. Sin duda un buen precio para un cronógrafo monopulsante y GMT con una presencia clásica pero muy personal. Más información en Montblanc.es

 

 



En la muñeca: nuevo Montblanc TimeWalker Manufacture Chronograph

 

 

El nuevo Montblanc TimeWalker Manufacture Chronograph es un gran paso adelante para Montblanc: un nuevo calibre de manufactura en una caja que tiene todo lo bueno de lo clásico y de lo moderno.

 

Este pasado enero, en el SIHH 2017, Montblanc presentó la nueva reencarnación de los Timewalker. Tal como me dijo Davide Cerrato hace ya más de un año, la familia de Caminantes del Tiempo necesitaba una línea coherente que lo hiciera reconocible pero sobre todo consistente, porque cuando un producto empieza a dar bandazos pierde el apoyo del cliente de la marca porque no sabe a qué carta quedarse.

Uno de los Timewalkers presentados en enero de 2017

Los modelos que vimos eran un paso más que adecuado en la dirección correcta: un producto contemporáneo, atractivo y con personalidad. Pero con el nuevo Montblanc TimeWalker Manufacture Chronograph el salto es aún mayor. Y la primera diferencia la encontramos en el nombre, porque aparece la palabra “Manufactura”.

En efecto, Montblanc ha desarrollado junto con ValFleurier el calibre MB 25.10. ValFleurier es una empresa que pertenece al Grupo Richemont y que produce decenas de miles de movimientos al año. Tiene la misión de crear movimientos para las marcas del grupo o de reutilizar los ya existentes para que sirvan para otras casas también del grupo. Según me contaron en la presentación el desarrollo fundamental ha sido el calibre base, sobre el que se ha acoplado un módulo de cronógrafo.

También me dijeron que es posible que se use ese mismo calibre base en otras marcas, lo que me parece una idea estupenda porque no tiene sentido que un grupo como el de Richemont esté usando Sellitas. Pero eso ya lo veremos. El caso es que el calibre MB 25.10, que es el que anima a este Montblanc TimeWalker Manufacture Chronograph, presenta un rotor monobloque hecho de tungsteno plateado en rodio y con forma de volante deportivo. Integra una rueda de pilares , embrague horizontal y mecanismo de parada, además de una reserva de marcha de 55 horas.  Además del rotor el calibre está bien decorado, con platina perlada y Côtes de Genève circulares.

La caja tiene un diámetro de 41 mm y está construida en acero satinado. El bisel ahora es cerámico (¡gracias Montblanc!) y de borde suave, no dentado como hasta ahora. Además lleva un taquímetro grabado. Pero el verdadero cambio está en la esfera: sobre un fondo de blanco roto se asientan tres subesferas en la disposición más habitual de 3-6-9. Los tres registros son iguales de tamaño y en negro, haciendo así del reloj un “Panda”, una combinación de color que aún no he conocido a nadie a quien no guste.

El pequeño segundero a las 6 horas incluye el logotipo de Montblanc creado en guilloché. Los numerales e índices aplicados están satinados, lo que favorece la lectura. La trotadora del cronógrafo es roja y termina en punta de flecha; una alusión a Minerva, la manufactura histórica que ahora pertenece a Montblanc. Rojo es también el nombre del reloj y los pequeños bastones sobre los cuatro índices principales.  El conjunto equilbra muy bien el aspecto vintage con las prestaciones modernas.

La altura del reloj es notable: 15,20 mm, si bien el rebaje en las asas lo hace más ligero a la vista. En cualquier caso, mejor olvidarse de una negociación pacífica con los puños de la camisa. Se me ha olvidado decir que el reloj es hermético hasta los 100 metros, lo cual es una buena noticia. Pero mejor noticia aún es saber que, a pesar de sus medidas, el reloj se lleva muy cómodamente una vez puesto porque está muy bien equilibrado.

Estará disponible con un brazalete de acero o con la correa de rally que hemos visto en estas fotos. Y digo estará porque el Montblanc TimeWalker Manufacture Chronograph no va a llegar a las tiendas hasta septiembre de 2918, lo que me resulta inexplicable. Recordemos que hace poco el Grupo Richemont anunciaba que nombraba a Emmanuel Perrin como ayudante de Jérôme Lambert entre otras cosas para acercar demanda y producción. Tiene trabajo.

El Montblanc TimeWalker Manufacture Chronograph se anuncia con un precio de 4.990 euros en la versión con correa de cuero y de 5.290 euros en la versión de brazalete. Pero, como siempre, hay que tomar los precios sólo como referencia por ahora. Este reloj va a pegar fuerte en el mercado, seguro. Más información en Montblanc.es.

 



ToW Gibralfaro: un fantástico reloj diseñado en España

 

 

Da gusto poder traer a Horas y Minutos un reloj diseñado en España. Sobre todo si está tan bien hecho y ofrece tanto por el precio como hace este ToW Gibralfaro. Vamos a verlo con detalle.

 

 

UN POCO DE HISTORIA

Según narra la propia ToW (que significa Time of Watches) en su web, El Rally de Gibralfaro es una de las competiciones automovilísticas más populares de Málaga, que es a la sazón la ciudad de origen de ToW.


La primera edición del Rally Gibralfaro, organizada por la Escudería El Volante de Málaga, tuvo lugar el 22 de junio de 1969 y se realizó bajo la modalidad de rally nocturno. La salida tuvo lugar a las 23h, daba pie a un rally de 500km mezclando tramos de asfalto y tierra, y ya desde esta primera edición el rally comenzó a fraguar su leyenda por su dureza.

El Rally continuó sucediéndose en años posteriores, aunque no de forma regular. En 1974 tuvo lugar la III edición contando ya con una gran participación de más de 40 inscritos, tanto equipos nacionales como internacionales, y afianzándose como una de las pruebas importantes del panorama nacional. La prueba ha trascendido hasta nuestros días, habiéndose celebrado en el presente 2017 la XXXII edición del Rally, del cual la marca ToW ha sido orgullosa  patrocinadora, que no está nada mal para un empresa así de pequeña.  El Rally es prueba puntuable para el campeonato de España de vehículos antiguos.

Los fundadores de ToW, Carlos Guerrero y Mariano Herrero, cuentan que crecieron viendo el Rally de Gibralfaro, por lo que para su segundo proyecto relojero quisieron unir su pasión por los automóviles de los 70 y 80, los relojes de sus pilotos y su tierra natal. Ese es el origen del ToW Gibralfaro.  Y la verdad es que, para ser un segundo proyecto y aventurarse en el mundo de los relojes mecánicos, no les ha podido salir mejor.

Desde el momento que lo ves el reloj te da esa sensación añeja de los relojes que ha sabido digerir bien su inspiración. La caja, la esfera, la correa… todo es como debe ser si queremos ser fieles al tiempo en que se inspira. A lo largo de este año -de cualquier año, de hecho- hemos visto muchos relojes “homenaje a” o directamente copiados de un modelo antiguo y rehechos ahora con técnicas actuales. No tiene nada de malo porque nos gustan los relojes de otras épocas, pero haciéndolo así ciertamente en la mayoría de los casos las marcas relojeras pisan terreno firme y minimizan los riesgos.

Sin embargo conseguir un modelo que no recurra a otro anterior y aún así sepa destilar aromas de una época -claramente los 70 en este caso- es mucho más difícil. El ToW Gibralfaro lo consigue. La caja tiene 41 mm de diámetro y 48 de punta a punta de las asas, con una altura de 13 mm. Tiene unas formas contundentes que te recuerdan a la de los Swatch y te hacen temer las mismas incomodidades de los relojitos de plástico. Nada más lejos de la realidad: el reloj se lleva perfectamente sobre el pulso, hasta el punto de que me ha parecido uno de los relojes más cómodos que me he probado este año. Me ha sorprendido de verdad.

La caja está hecha de tres piezas: un cilindro central que incluye el bisel, la carrura y la tapa del fondo sobre la que se rosca el cilindro, atrapando a la carrura. Es una estructura relativamente compleja pero que permite mejorar los acabados y facilitar futuros servicios técnicos. Sobre la caja manda la decoración satinada, pero el reloj incluye superficies pulidas, la más notoria de las cuales es el bisel. Esto ayuda a aligerar la poderosa presencia del reloj, dulcificándolo para que no resulte excesivamente utilitario y sí más versátil. Le queda especialmente bien el biselado que recorre las asas por el borde superior.

La corona carece de protección pero está roscada, una buena idea porque el ToW Gibralfaro es hermético hasta los 100 metros. Claramente sus diseñadores tienen la idea de que este sea tu reloj de diario en cualquier parte, lo que incluye también zambullidas y/o buceos varios. El reloj también incluye un cristal de zafiro, no de Hesalite como suele ser normal en relojes de moda o de KickStarter (por aquello de que ahorra costes), y además tiene tratamiento antirreflejos en su cara interna. Claro que el cristal sintético habría sido más acorde con la época a la que homenajea, pero ahorrarse las ralladuras es un beneficio apreciado por todo el mundo, sea del tiempo que sea. Así que bien hecho por ToW.

La esfera es grande (34 mm) y muy bien conseguida, con un atractivo instantáneo. Se presenta tanto en negro (que aparece al final del artículo) como en el plateado que vemos aquí y que a mí es el que más me gusta. Aunque la base de la esfera parezca que no tiene mucho que decir resulta que es interesante en sí misma. Está decorada con un fino graneado que se distingue dependiendo de como incida la luz y que es muy atractivo y elegante.

Toda la lectura que se hace en el reloj es rápida y clara porque se han elegido muy bien los elementos. Las manecillas horarias están facetadas para que contrasten mejor, y además están dotadas de una sección de material fosforescente. La manecilla de las horas es más ancha que la de los minutos, lo que ayuda a distinguir bien la hora cuando las dos manecillas están cerca una de la otra. Tanto el segundero central como la manecilla de la reserva de marcha están inspiradas en las agujas de los cuadros de los vehículos de los 70 y 80.

Los índices son aplicados, sencillos pero muy efectivos (y muy de su época también). Se ha añadido la separación entre minutos en 5 secciones para acentuar su conexión con los rallies y las medidas de tiempos en las carreras. Tanto los minutos como las manecillas comparten el mismo color azul, que en mi opinión es el gran acierto de la esfera. Otra buena cosa del reloj es que el indicador de reserva de marcha no incluye ningún texto, lo que le viene de perlas a la pieza para no llenarla de inscripciones innecesarias. El material luminiscente, aunque sólo en las manecillas, cumple bien su cometido.

Volviendo sobre la reserva de marcha, quizá a alguno le haya recordado al Mustang P51 de Rec Watches porque también lleva ahí el indicador. Esto es porque ambos comparten el mismo calibre: el Miyota 9130. Es un movimiento automático que, contrariamente a lo que suele ser habitual en pequeñas marcas, se mueve a 4 hercios, tiene volante regulable, parada de segundero y además se le puede dar cuerda manualmente. En este caso el rotor está decorado con el nombre del reloj y con un dibujo del tramo de “Casarabonela”, uno de los más conocidos del Rally de Gibralfaro.

El reloj no puede tener una presentación mejor: para mantener el espíritu de su época el ToW Gibralfaro se presenta en una caja de cartón que imita a las que se utilizaba en el comercio de recambios de automóvil hasta incluso los años 90. Cuando abres la caja te llevas otra sopresa: un estuche de piel preserva al reloj de posibles daños. El estuche es muy bonito y la calidad de la piel, excelente.

Y cuando abres liberas la cincha sigues sonriendo porque reconoces el siguiente guiño al pasado: el estuche se despliega como los antiguos desplegables de herramientas que todos llevábamos en el maletero, fundamentales entonces y ahora desaparecidos de los vehículos. Dentro puedes llevar dos relojes y dos correas.

Sobre las correas: son tipo Rally -claro- con una piel de buen grosor y mejor tacto. Si la campaña de recogida de fondos alcanza los 80 mil euros se fabricaría además un brazalete que, por su fabricación y estética tendrá todas las bendiciones de amantes de lo retro.

Y ¿cuánto vale el ToW Gibralfaro? Pues esa es la otra gran sorpresa. En su campaña de Kickstarter comienza con un precio de 320 euros, después pasará a 350 euros y en la última fase llegará a 390 euros. Yo creo que incluso llegando al final es un ofertón que no hay que perderse.

No sólo hay que apoyar a la gente realmente creativa que tiene los santos bemoles de enfrentarse a un mundo endiabladamente competitivo a base de ingenio. Si ni siquiera te importa eso tampoco tienes que dejar pasar esta oportunidad simplemente porque por el dinero que estás pagando te estás llevando un reloj distinto, muy bien hecho y que da mucho por poco dinero. Mucha suerte a los creadores. Más información en Timeofwatches.es. 

 

 

 

 

 



Los seis relojes Rado True Designers con fotos en vivo y precios

 

Rado ha subido la apuesta y se alía con seis diseñadores para lanzar una colección en serie limitada que alumbra la versatilidad de sus relojes. Partiendo de la voluntaria sencillez de la colección True los Rado True Designers proponen una reflexión sobre el tiempo y su conexión con el arte.

 

Si te paras a pensar, es increíble y a la vez maravillo que un reloj nos siga sorprendiendo e incluso enamorando. La esfera no es, en la mayoría de los casos -y desde luego en estos Rado True Designers- mucho mayor que un sello de correos (sí, los sellos todavía existen). Y en ese espacio tan pequeño tienen que cumplir con su función (dar la hora como mínimo) y además emocionarnos mientras lo hace. ¿Cuántas esferas se han creado desde que surgió el primer reloj de pulsera? Infinitas. Y eso sin contar los relojes de bolsillo. Y sin embargo la emoción sigue ahí, intacta.

No es por tanto extraño que haya tantos diseñadores que quieran hacer su propio diseño de reloj. Algunos de forma permanente (como Emmanuel Dietrich), otros de manera esporádica. Pero a todos les resulta un reto hacer valer sus propuestas en un espacio tan pequeño. Y por su parte a las marcas les viene de perlas abrir las ventanas y dejar entrar un aire distinto en sus relojes. Eso es lo que ha ocurrido con los Rado True Designers.

Rado se ha puesto en manos de seis diseñadores de diversos países y les ha dejado libertad para que diseñen un reloj. Exterior e interiormente son el mismo reloj: una caja monobloque de cerámica de alta tecnología -de la que ya sabemos que Rado es pionera- y un brazalete del mismo material. Varían los acabados de unas y otros, pero la medida es la misma: 41 mm de diámetro y 10,5 mm de altura. También es el mismo calibre: el ETA C07.611 que es el Powermatic 80. En mi opinión, y dado que estamos hablando de diseños a la última, Rado tendría que haber usado el 80.111, que es el nuevo Powermatic 80 con escape de silicio.

Los seis Rado True Designers tienen una trasera distinta entre sí, además por supuesto de las esferas que es donde los diseñadores han volcado su creatividad. Las seis propuestas son ediciones limitadas a 1.001 unidades, tal como aparece en el fondo junto con el nombre de su diseñador. Vamos a verlos, yendo de izquierda a derecha según la foto que encabeza el artículo.

RADO TRUE BLAZE DE SAM AMOIA

Samuel Amoia comenzó su carrera en el mundo del diseño de la mano de Stephen Sills, un famoso diseñador de interiores. Tras el éxito cosechado por sus diseños de interiores, presentó junto a su hermano menor su propia empresa: AMOIA Studio, enfocada al diseño artístico de mobiliario. Este innovador estudio cuenta con una línea de mobiliario escultural creado mediante colaboraciones a partir de materiales naturales, minerales y un exclusivo proceso de moldeado.

El Rado True Blaze es un homenaje al lujo y al glamour. La esfera parece haber sido cubierta por completo por una capa de esquirlas metálicas  que recuerda mucho a la técnica empleada por Audemars Piguet en su Royal Oak Frosted Gold.

A pesar de este elemento tan llamativo, el reloj conserva su esencia minimalista gracias a la ubicación del logo y los índices dorados, que se han ubicado en la parte inferior del cristal para que destaquen por encima del mar de brillos. Con la cerámica pulida a láser el brazalete resulta espectacular. El precio del reloj es de 2.260 euros.

 

RADO TRUE PHOSPHO DE BIG-GAME

El segundo de los Rado True Designers es el creado por Augustin Scott de Martinville, Grégoire Jeanmonod y Elric Petit, el equipo que hay detrás de Big-Game. Este estudio de diseño describe sus creaciones como sencillas, funcionales y alegres y ha sido premiado con numerosos galardones, entre los que se incluyen el Premio al Diseño Suizo, el premio iF al diseño, el premio Wallpaper al diseño, el premio Good Design y el premio Design Preis Schweiz.

Las creaciones de Big-Game pueden encontrarse en las colecciones del Museum für Gestaltung, del Musée du Grand-Hornu, del Centre Pompidou y del MoMA. La sede de la empresa está en Lausana (Suiza). Los tres fundadores de Big-Game compatibilizan su trabajo en el campo del diseño con su labor docente en la Universidad de Arte y Diseño de Lausana (ECAL).

El Rado True Phospho tiene una esfera de latón perforada, lo que permite ver el mecanismo automático de relojería suiza a través de los agujeros. Las perforaciones también ofrecen la oportunidad de crear índices luminiscentes rellenando los huecos con Super-LumiNova para crear diversas formas geométricas. Además, las puntas de la aguja horaria y el minutero están bañadas con Super-LumiNova, mientras que el segundero está completamente recubierto de esta sustancia fosforescente. Su precio es de 2.260 euros.

 

RADO TRUE CYCLO DE PHILIPPE NIGRO

Nacido en 1975 en Niza (Francia), Philippe Nigro cursó estudios de diseño industrial en Lyon y de diseño de productos y mobiliario en París. Desde 1999, lleva desarrollando su carrera profesional como diseñador independiente, creando productos, mobiliario, elementos de iluminación, arquitectura de interiores, eventos y escenografía para marcas internacionales. Desarrolla dicho trabajo desde su sede en París y su sucursal en Milán. En 2014, fue nombrado diseñador del año por Maison&Object.

La esfera del Rado True Cyclo es cóncava y con un acabado satinado. os índices están grabados sobre la superficie y son de un color gris que produce un ligero contraste, en conjunto con las manecillas y lostextos. La esfera es un ejemplo del minimalismo que está muy en los genes de Rado. El ancla móvil (otro de los símbolos de Rado), el logotipo, la palabra Automatic y la ventana redonda dotan de equilibrio al conjunto. Su precio es de 1.760 euros.

 

RADO TRUE SHADOW DE KUNIHIKO MORINAGA

El diseñador Kunihiko Morinaga nació en Tokio (Japón) en 1980 y se graduó en la Universidad Waseda y en la Academia de Diseño Vantan. Lanzó su propia marca en el año 2003. Su lema es “Dios está en los detalles”, y ha recibido numerosos galardones, entre los que destacan el Avant-garde Grand Prix de la Gen Art de Nueva York, en 2005, o el premio al mejor diseñador de la 29.º edición del Mainichi Fashion Grand Prix, en 2011. Presentó su primera colección para mujer en la Paris Fashion Week de 2014.

Este es el otro Rado True Designers que juega con la idea de la esfera calada. El True Shadow presenta una esfera que se oscurece al exponerla a la luz. Sin embargo, cuando se oculta el sol o la luz intensa, la esfera se difumina progresivamente, pasando por tonos grises, hasta volverse transparente por completo, lo que deja a la vista un movimiento que en esta ocasión se ha decorado todo con perlado. Su precio es de 2.160 euros.

 

RADO TRUE FACE DE OSKAR ZIETA

El arquitecto Oskar Zieta es el fundador y director ejecutivo de Zieta Prozessdesign. Nacido en Polonia en 1975, se graduó en la Eidgenössische Technische Hochschule de Zúrich, donde comenzó a trabajar como auxiliar de investigación en el departamento de diseño arquitectónico asistido por ordenador. Los diseños de Zieta le han valido numerosos premios, como el del Consejo de Diseño alemán y el Red Dot. Sus diseños han aparecido en prestigiosas colecciones, como las del Centro Pompidou de París o la Pinakothek der Moderne de Múnich. Hace poco, Oskar Zieta inauguró su creación escultórica más grande e importante hasta la fecha: Nawa, creada con la misma tecnología de metal inflado que ha inspirado el Rado True Face.

El Rado True Face es seguramente el más llamativo de los seis Rado True Designers y, dicho sea de paso, uno de los relojes más difíciles de fotografiar que me he encontrado. Esto es debido a que la superficie de la esfera está hecha en acero inoxidable cóncavo y pulido a espejo, por lo que no sólo refleja todo lo que se le pone enfrente (supongo que por esa función de espejo se llama Face, Cara), sino que además lo que refleja lo deforma con curvas. Y si le añadimos el cristal de zafiro curvado, el resultado son fotos casi imposibles de hacer, pero un reloj impactante cuando lo ves en persona.

La origen del reloj está en otro diseño de Zieta. En concreto, una gama de muebles y espejos perfectamente pulidos, bautizada como Plopp, que, gracias a un enfoque experimental de diseño, parecen estar inflados como globos. Su precio es de 2.260 euros.

 

RADO TRUE STRATUM DE RAINER MUTSCH

Rainer Mutsch estudió Diseño de Mobiliario en la Escuela Danesa de Diseño de Copenhague, Diseño de Productos en la Universidad de las Artes de Berlín y Diseño Industrial en la Universidad de Artes Aplicadas de Viena. En 2008 fundó Studio Rainer Mutsch, un estudio de diseño multidisciplinar en el que él y su equipo desarrollan productos elegantes, precisos y sencillos que buscan ante todo dar respuesta a las necesidades humanas. La relación de Mutsch con Rado comenzó en 2015, año en el que su proyecto de diseño se expuso en el escaparate de la boutique Rado de Viena dentro del marco del concurso Rado Star Prize de Austria.

El Rado Stratum, que a mí es el que más me gusta, me recuerda en su estilo zen al Hyperchrome Ultralight que vimos el año pasado, y por otro lado a los diseños -y no sólo de relojes- de Dieter Rams. Rainer Mutsche ha conseguido dotar a la esfera con una profundidad casi irreal en un reloj de medidas estándar. El dial parece un anfiteatro a cuyo escenario se desciende desde el borde exterior atravesando unos escalones asimétricos que alejan el punto de fuga del tradicional centro de la esfera.

La sensación de altura se incrementa por el círculo central, que está pegado a la parte inferior del cristal. De él nacen las manecillas horarias blancas, en contraste con el amarillo de la aguja del segundero. Las manecillas pasan casi rozando las paredes de la esfera en un excelente ejercicio de precisión. Todo para obtener una presencia con una inigualable sensación de sobriedad y calma, que además se duplica en la trasera del reloj. Su precio es de 2.160 euros.

Los Rado True Designers son, en mi opinión, un gran paso de Rado para mejorar una presencia que se merece más notable. Los relojes están ya disponibles en las tiendas… o por lo menos en teoría, porque hacerse con algunos modelos puede resultar enormemente difícil, por lo que recomiendo encargarlos y después armarse de paciencia (sobre todo en el caso del True Face). Más información en Rado.es.

 



Calidad y Precio: Certina DS Action Chronometer

Otra sólida oferta de Certina para los que buscan un reloj de cuarzo potente y duradero: los nuevos Certina DS Action Chronometer, que aquí vemos en su versión con brazalete de acero.

 

En el anterior artículo de la serie “Calidad y Precio” que dediqué a los Certina Ds Podium Chronograph decía que, aunque el reloj tenía especificaciones de cronómetro, pasar el test COSC era demasiado caro para un reloj de ese nivel de precio. Un año después la propia Certina me responde: todos sus relojes de cuarzo están ahora certificados por el laboratorio suizo de cronometría. Eso incluye, por supuesto, estos Certina DS Action Chronometer. Así de bien hace las cosas la marca.

Tener un certificado COSC en un reloj de cuarzo no es sólo un reconocimiento de la calidad de la máquina, sino un argumento excelente cuando hay que luchar en un mercado tan endiabladamente saturado y belicoso como es el de los comúnmente llamados “relojes de pila”. Poder demostrar una excelente fiabilidad da al reloj un argumento de ventas singular y muy necesario cuando tienes que argumentar que el reloj está muy lejos de ser “uno más”.

Pero es que además el movimiento Precidrive, que recordemos se creó a instancias de Certina, es aún más preciso que lo que exige COSC: mientras que la tolerancia máxima del laboratorio es de + 0,07 segundos al día, los cuarzos de Certina tienen una desviación diaria que no llega a  + 0,03 segundos diarios. Es decir, 10 segundos al año.  A todos los efectos indetectable. Todo ese poderío tecnológico queda escondido bajo el caparazón de la tortuga que identifica la marca.

El Certina DS Action Chronometer se presenta en cinco versiones, de las que aquí vemos las que -yo creo- son más atractivas: con esfera negra y con esfera azul . Todas, salvo una, llevan un brazalete de acero 316L, el mismo que se usa para la caja. Me gusta señalar el tipo de acero que es porque es el conocido como “quirúrgico”, ya que es la versión menos alergénica disponible. Cualquiera diría que es un estándar en relojería, pero no; de hecho muchas marcas de alta relojería utilizan el 316L como un argumento de ventas extra. Pues bien, éste reloj también lo tiene.

La caja tiene 41 mm de diámetro y un bisel que en la parte frontal está satinado -a juego con el resto de la caja-, mientras que el borde exterior está pulido, lo que le da prestancia y además concuerda con los eslabones verticales del brazalete. Una vez puesto el reloj, la muñeca se siente plenamente a gusto con la pieza. Es además hermético hasta los 200 metros, asegurándose así que va a acompañar a su dueño también en verano. De hecho los Certina DS Action Chronometer pertenecen a la colección “Aqua”.

Las esferas están muy bien resueltas, y son un ejemplo de la calidad que ofrece Certina a pesar de lo ajustado de sus precios. A mí me recuerda mucho al Omega Seamaster Aqua Terra (como éste), que no es mal espejo en el que mirarse. Los índices están aplicados, no pintados, y con un borde pulido para que resalten más a la luz. Como hay una -por otro lado inevitable- ventana de fecha, el índice a las seis es redondo y no triangular, de manera que no se corta y además se identifica mejor en la oscuridad.

Las manecillas tienen el largo adecuado y, para que no haya confusión cuando se lean en la oscuridad marina (o bueno, cuando te levantas por la noche a beber agua, que también pasa), la manecilla de las horas no tiene SuperLumiNova en su base, como sí tiene la de los minutos. Y, hablando del material luminiscente, es simplemente impecable. De los muchos disponibles Certina utiliza la variante BG W9, que es la segunda más potente que ofrece el fabricante de SuperLumiNova y que garantiza una visibilidad de hasta 10 horas. Por supuesto la impregnación nunca se gasta porque la luz que emite no se genera mediante una reacción química.

La esfera azul se combina con el color rojo de la manecilla del segundero y la indicación de minutos, mientras que la esfera negra lo hace con el verde Certina. Ambas versiones son igualmente atractivas y, aunque la negra resulta más elegante que la azul, más deportiva, ambas son polivalentes y salen airosas de cualquier situación.

Los Certina DS Action Chronometer ya están disponibles en las tiendas, y creo que serán el gran éxito de ventas de la casa estas Navidades. Su precio es de 465 euros, que en mi opinión está muy bien para la excelente relación calidad/precio que ofrece tanto en materiales y acabados como en funcionalidad. Más información en Certina.es.

 

 



Breguet Reine de Naples Princesse 8965. Fotos en vivo y precios

 

El Breguet Reine de Naples Princesse es otra iteración del conocido modelo femenino de la manufactura, que vuelve a encandilar con su singular silueta.

 

La relación de las marcas con los relojes femeninos es complicada. Es notorio que para las mujeres el reloj tiene el mal pronóstico de ser un accesorio más y por tanto de vida, si no efímera, sí titubeante en la muñeca de su dueña. El mero hecho de no combinar bien con una prenda puede hacer que el reloj se quede en la mesilla, o que lo haga en favor de algún otro complemento.

Esto obliga a las marcas a dos opciones: o hacen relojes fácilmente intercambiables -que es el camino sencillo pero condenado a luchar por precio- o consiguen dar con un modelo que sea lo suficientemente personal y polivalente como para que su propietaria le haga hueco permanente en su atuendo diario. No hace falta decir que esta segunda opción es la más difícil y a la vez la más buscada por las manufacturas.

Los Reina de Nápoles de Breguet tienen un antecedente muy definido que no es otro que el famoso reloj 2639, el primer reloj de pulsera de la Historia, creado por encargo de la Reina de Nápoles. Si quieres leer su historia más en detalle la puedes encontrar en este artículo. Breguet lanzó el primer reloj de la colección en 2002 y desde entonces no ha parado de sacar versiones, que de hecho están siempre entre los más vendidos de la casa.

El nombre del reloj, Breguet Reine de Naples Princesse, puede parecer una contradicción porque es a la vez Reina y Princesa. En realidad el menor grado dinástico corresponde a la identificación por parte de Breguet de unos relojes menos cargados de joyería y con más descaro en los diseños para atraer a un público mayor (y se entiende más joven), pero sin perder un ápice de sofisticación.

La formas de la caja de oro rosa -que en esta versión es de 43 x 34,95 mm- siguen siendo curvas, lo que favorece la comodidad en la muñeca y hace de uno muchos relojes porque, dependiendo de la inclinación con la que se mire y cómo le incida la luz, veremos un aspecto distinto del mismo. La carrura está decorada con el clásico acanalado de la casa, como también ocurre en los relojes de hombreEl bisel y el asa inferior están engastados con 83 diamantes talla brillante (aprox. 1,53K), mientras que la corona por su parte está engastada con un diamante invertido (aprox. 0,15K).

La esfera de nácar natural blanco es, en mi opinión, una preciosidad. Las volutas que crea el nácar me recuerdan a los cielos que aparecen en los cuadros barrocos, y le otorga una singular profundidad. Los numerales romanos son absolutamente modernos pero encajan de manera natural en la esfera. Lo mismo le ocurre al guilloché sobre el que se posa el VI: su asimetría me recuerda a un ventanal a través del cual se adivina la niebla de un mundo como de ensueño. Y, como siempre en Breguet, en la esfera aparece el número de fabricación del reloj. Algo tan prosaico y sin embargo queda estupendamente.

Como estamos hablando de Breguet el movimiento que anima el reloj es una muestra de alta relojería. El calibre automático 591C está dotado de rueda de escape, áncora  y espiral de silicio. Más aún, está ajustado en 6 posiciones; como el mejor de los cronómetros. Se mueve a cuatro hercios y mantiene su actividad durante 38 horas. El rotor, precioso, está elaborado en oro macizo; la decoración guilloché está realizada a mano.

El Breguet Reine de Naples Princesse se presenta con la correa de aligátor que hemos visto aquí, con un precio de 36.700 euros. Pero está disponible también con brazalete de oro rosa engastado con 104 diamantes talla brillante (aprox. 0,63K) y un precio de 51.300 euros. Más información en Breguet.es.

 



En la muñeca: Eterna Super KonTiki Date

 

Vamos a ver, con fotos en vivo y precio, el Eterna Super KonTiki, uno de los relojes de inspiración marina con origen más peculiar y uno más buscados del mercado.

 

 

UN POCO DE HISTORIA

Eterna comenzó siendo un fabricante de calibres relojeros bajo el nombre de Dr. Girard & Schild. Fabricaban tanto ébauches brutes (movimientos semiacabados) como ébauches blanc-roulant (movimientos terminados -es decir, ya decorados-). En 1876 presentaron su primer reloj completo y para 1890, con ya unos 300 trabajadores y una producción diaria de 180 relojes diarios, el nombre “Eterna” comienza a aparecer en algunas de las esferas de la colección. Pocos años después Eterna pasa a ser parte del nombre de la compañía. En 1914 presenta el primer reloj de pulsera con alarma del mundo.

Pero el avance más significativo creado por Eterna, adoptado después por toda la industria relojera, es la incorporación de rodamientos metálicos en el rotor de los movimientos automáticos. Las pequeñas bolitas, de 0,65 mm de diámetro) dan apoyo y equilibrio al rotor, reduciendo la fricción y mejorando sustancialmente el funcionamiento, que se hizo mucho más suave y fiable. El Eterna Matic, que así se llamó el reloj que presentó el desarrollo, incorporó como logotipo los cinco rodamientos, y allí se quedó.

Thor Heyerdahl

En 1947 el etnógrafo noruego Thor Heyerdahl, junto con otros cinco científicos, recorrió 8.000 km -desde Perú hasta el archipiélago polinesio de Tuamotu- con el objetivo de demostrar que los habitantes de la Polinesia provenían de Sudamérica y no de Oriente. Eso explicaría la existencia de la deidad Tiki en Polinesia, porque según él provenía del Dios del Sol azteca, Kon-Tiki. Para ello construyó una balsa como las existentes antes de la llegada de Colón, a la que puso ese mismo nombre.

Cada tripulante llevaba un reloj Eterna con el que hacían todos sus cálculos. La misión llegó a buen puerto con todos los relojes en perfecto estado, y para celebrarlo Eterna lanzó su primer reloj KonTiki en 1958. Desde entonces ha permanecido en el catálogo como el reloj más famoso y deseado de la casa.

La nave Kon-Tiki durante su periplo

Hay que señalar por último que en 1932 la empresa se dividió en dos compañías: por un lado Eterna, que fabricaba relojes, y por otro ETA SA, que producía los movimientos. Ese es el origen de la ETA que conocemos hoy, perteneciente al Grupo Swatch.

ETERNA SUPER KONTIKI DATE

Un reloj con una historia de décadas ha pasado por muchos diseños, como es obvio, pero este Eterna Super KonTiki Date consigue ser moderno sin perder el estilo retro que, a veces más y a veces menos, ha mantenido siempre el modelo. En este caso la referencia de sus hechuras son los modelos de los años 70. El calificativo de súper le viene muy bien, porque tiene unas medidas como para hacerse notar: 45 mm de diámetro  -50 si medimos de asa a asa- y 12,60 mm de altura no pasan inadvertidos. Sin embargo el reloj está muy bien equilibrado y nunca resulta incómodo.

Aunque el Eterna Super KonTiki Date es claramente un reloj instrumento, no deja de tener ciertos toques que le apartan de una herramienta pura. Me refiero sobre todo a ese uso de un perfil pulido que recorre toda la carrura que ayuda a aligerar la presencia del reloj y darle un aire más formal. Pero desde luego nunca pierde sus modos submarinos; al fin y al cabo el reloj es estanco hasta 200 metros.

El bisel es de aluminio, lo que imagino responde al deseo de mantener la esencia vintage. Yo creo, sin embargo, que Eterna debería pasar ya a hacerlo de cerámica porque resulta muy difícil resistirse al lustre y la durabilidad que proporciona ese material. ¿Incrementa el coste? Posiblemente, aunque la cerámica ya no es lo que era (afortunadamente). Pero con la competencia que hay en este tipo de relojes -seguramente la más furibunda de todas-, quedarse atrás puede significar quedarse fuera, y un producto estrella no puede permitirse eso. Por lo demás la terminación del bisel es excelente.

La esfera del Eterna Super KonTiki Date está también muy bien resuelta. Pensando en la inmersión los índices -que son aplicados- tienen formas distintas, de manera que su lectura sea inmediata. La medida de las manecillas es la que debe ser, y el pigmento de SuperLumiNova es lo suficientemente abundante como para no fallar al leerlo en la oscuridad (sea de la habitación o de las profundidades marinas). Y además en dos colores, para ser aún más rápido. ¿Un fallo? El bisel no tiene un punto luminiscente en el triángulo a las 12, por lo que no se puede hacer el cálculo del tiempo de inmersión como corresponde. Es cierto que así era en los primeros relojes de buceo, pero también es cierto que esos relojes tenían cristales de Hesalite y nada ha impedido que Eterna utilice cristal de zafiro. En mi opinión algunas licencias son bienvenidas.

El Eterna Super KonTiki Date se llama así porque, en efecto, incluye una ventana de fecha. Ese es siempre el gran dilema: fecha o no fecha. Para los amantes de lo antiguo, un anatema; para el público en general -que son los que compran relojes- una obligación. Eterna lo ha resuelto perfectamente con una ventana circular con el fondo igual que el de la esfera. Así no resulta en absoluto obstructiva y sin embargo está cuando se la necesita. Muy bien hecho.

La mayor ironía con este reloj viene con el movimiento, porque utiliza un Sellita SW200. Como ya sabemos ese movimiento es un clon del ETA 2824, que a su vez proviene del calibre Eterna 12824. Pero como ETA ya no vende sus calibres a empresas que no sean del Grupo Swatch (aunque no sea del todo cierto), Eterna se ve obligada a usar un movimiento distinto al que fabrica una empresa que fue suya. No me digas que no es paradójico.

Yo creo que Eterna debería usar su calibre propio, llamado 39, incluso si signficara un pequeño aumento de precio. Seguro que los seguidores de la marca y del modelo lo apreciarían y estarían dispuestos a pagar ese extra -que tampoco debería ser mucho-. En cualquier caso el movimiento no se ve porque va tapado por un fondo conmemorativo con la nave KonTiki grabada. Queda muy bonito, la verdad.

Ya he dicho al principio que el reloj queda muy bien en la muñeca. Tiene mucha personalidad pero se adapta al contorno del brazo sin ningún problema. La correa de piel que acompaña a esta versión es de muy buena calidad, con un grosor adecuado para tener firmeza pero suave con la circunferencia del brazo.

El reloj está disponible en las tiendas, con un precio de 1.850 euros. Ya he dicho que se mueve en unas aguas extremadamente competitivas, pero el Eterna Super KonTiki Date tiene argumentos de sobra para imponerse. Más información en Eterna.es

 



Blancpain L-Evolution Chronographe Flyback à Rattrapante Grande Date

 

Vamos a hablar de una de las rara avis de la manufactura: el Blancpain L-Evolution Chronographe Flyback à Rattrapante Grande Date, que da mucho más de lo que parecería a primera vista.

 

Cuando hablamos de Blancpain se nos vienen a la cabeza dos tipos de relojes: en primer lugar y por delante de cualquier otro (al menos en el mercado español), el Fifty Fathoms, auténtico icono de la marca. El otro reloj -o mejor dicho colección- es la Villeret, la más clásica (valga como ejemplo este homenaje a España).  Pero Blancpain también tiene la colección L-Evolution que suele pasar desapercibida. Tanto es así que incluso en mi visita a la manufactura ni se mencionó.

Uno diría que con la colección L-Evolution es con la que Blancpain se divierte. Se quita el corsé de la tradición y de los estrictos presupuestos técnicos y estéticos del Fifty Fathoms y se pone a juguetear con ideas relojeras en absoluto habituales. Y si el Fifty Fathoms surgió porque el entonces director de Blancpain, Jean-Jacques Fiechter, era aficionado al buceo, este Blancpain L-Evolution surge de la pasión del hasta hace poco Director General de la casa, Marc Alexander Hayek, es un apasionado de los coches deportivos y en concreto de los Lamborghini, que él mismo conduce. De ahí que la manufactura firmara un acuerdo con el fabricante de vehículos y lanzara relojes que celebren esa unión (ahora ya extinta y en manos de Roger Dubuis).

L-Evolution Chronograph Flyback

Al contrario de lo que suele ocurrir normalmente en las asociaciones de relojes con marcas, Blancpain no incluye en ningún sitio a Lamborghini. Sólo la forma del registro del conteo de 12 horas del cronógrafo recuerda al escudo de la casa italiana. El no incluir ningún detalle puramente “Lambo” en los relojes de la colección es una buena idea porque siempre puede haber alguien que quiera el reloj por lo que es, no por los coches. Y además ahora se ha acabado la relación con la casa italiana pero los relojes siguen vigentes.

¿Y qué nos ofrece este Blancpain L-Evolution Chronographe Flyback à Rattrapante Grande Date? Pues en primer lugar nos ofrece un nombre tan largo que, cuando terminas de pronunciarlo, el Lamborghini ya ha dado una vuelta al circuito. Bromas aparte el reloj tiene una presencia realmente agresiva. No recuerdo ahora mismo un reloj tan descarado. Está construido en una caja de oro blanco satinado tanto en carrura como en asas, que están ahuecadas para aligerar peso. El bisel, construido en dos escalones es de fibra de carbono. Aunque la altura de la caja es de 16,04 mm, el reloj se lleva extraordinariamente bien, porque la longitud de las asas hacen que el reloj caiga perfectamente sobre el brazo. No se mueve ni molesta.

Si traspasamos el cristal de zafiro nos encontramos con una esfera que también está hecha de fibra de carbono. El dial tiene tres estratos: la fibra de carbono, después los registros del cronógrafo y al final el reborde exterior con los índices y, como siempre en los L-Evolution, los grandes numerales del 9 y el 12. Tanto los marcadores horarios como las manecillas están impregnados de Super-LumiNova. Lo suficiente como para una buena lectura, y eso que las manecillas están esqueletadas.

A las seis hay una gran fecha digital, que se corresponde con lo que se pide en un reloj deportivo: máxima legibilidad instantánea. Es curioso como un conjunto tan dispar de elementos quedan bien todos juntos. La aguja principal del cronógrafo es de punta roja, mientras que la secundaria es de punta blanca. Y es que recordemos que este reloj es un cronógrafo rattrapante, perfecto para las carreras porque te permite alternar entre tiempos distintos. Para ello integra un pulsador a las 7 con forma de una tapa del tanque de
combustible, acompañado por el nombre de la casa grabado.

El funcionamiento del calibre 69F9 es extraordinariamente suave y preciso. El calibre automático integra rueda de pilares y embrague vertical. Hay muy pocos calibres integrados con cronógrafo rattrapante (lo tiene Patek y Lange), así que es para aplaudir la audacia y el saber de Blancpain. Sin embargo alguien tuvo la desafortunada idea de tapar el calibre con un rotor que imita a una llanta del vehículo y cubre toda la superficie. Una pena.

Por último, el reloj se sujeta con una correa de alcántara, muy utilizada en la tapicería de los coches. Tanto la correa como la tapa del cierre desplegable tienen inserciones de -lo has adivinado- fibra de carbono.

En resumen este Blancpain L-Evolution Chronographe Flyback à Rattrapante Grande Date es un reloj que engaña: por su presencia crees que vas a ver un reloj cronógrafo normalito que fía su atractivo a lo llamativo de la esfera. Y aunque en efecto el reloj entra por los ojos, te da sin embargo muchísimo más, sobre todo del lado mecánico. Ya está disponible en las boutiques de Blancpain y en los distribuidores, con un precio de 52.330 euros. Más información en Blancpain.es.

 



En la muñeca: Bell & Ross Vintage Bellytanker

 

Los nuevos Bell & Ross Vintage Bellytanker son una nueva e interesante versión de la línea vintage. Son dos relojes -un tres agujas y un cronógrafo- inspirados en los muy llamativos bólidos Belly Tankers. Vamos a ver sus especificaciones y precios.

 

Foto de Roadkill.com

Los Bell & Ross Vintage Bellytanker toman su nombre de unos vehículos, los Belly Tankers, que tienen un origen sin duda curioso: durante la Segunda Guerra Mundial algunos aviones militares norteamericanos llevaban un tanque extra de combustible bajo la panza que les daba una autonomía extra para dirigirse a sus objetivos. Cuando el combustible se agotaba el piloto se desprendía del tanque auxiliar para ahorrar peso.

Esos depósitos aumentaban la resistencia al aire, así que para que no fuera peor el remedio que la enfermedad tenían unos diseños muy aerodinámicos. Cuando la guerra terminó quedaron muchos de esos depósitos en los almacenes militares, que no pasaron desapercibidos a los aficionados a las carreras. Tras modificarlos para convertirlos en bólidos era -y es- habitual verlos corriendo en el famoso Salar de Bonneville. Al principio alcanzaban sólo los 160 km/h. Hoy llegan casi a los 600.

Como ya ocurrió con el Aero GT, los Bell & Ross Vintage Bellytanker están inspirados en un diseño creado por Bruno Belamich, creador de la marca y diseñador. Bruno ideó (sólo digitalmente) el Belly Tanker que aparece aquí arriba e, inspirado por el color de las llantas, creó dos relojes que afortunadamente sí que existen.

El pasado mayo presentamos la tercera generación de la colección Vintage y desde entonces Bell & Ross ha ido lanzando modelos con la nueva configuración. Aunque ha aparecido una nueva versión de los Aéronavale (que veremos en otro momento), afortunadamente estamos viendo modelos nuevos, no simples actualizaciones de modelos ya existentes. O por lo menos eso es lo que parece, a la vista de los Garde-Côtes que vimos con fotos en vivo.

Los Bell & Ross Vintage Bellytanker no se diferencian de sus hermanos de colección en cuanto a hechuras se refiere. Derivan de  los Vintage BR V1-92 (la versión de tres agujas) y BR V2-94 (cronógrafo), y por tanto el primero tiene una caja de 38 mm de diámetro mientras que la del segundo aumenta hasta los 41 mm. Si 41 es un diámetro que va perfecto para prácticamente todas las muñecas, 38 supone alcanzar a  virtualmente todo el espectro de usuarios, incluido el femenino (que no olvidemos es muy importante en el comercio actual).

Al contrario que en los modelos anteriores, el cronógrafo mantiene el bisel en acero sin tintar, con el taquímetro grabado en negro. Esto le hace recordar -o a mí me hace recordar- a los taquímetros del Rolex Daytona, que desde luego no es mal espejo en el que mirarse.

Por supuesto donde los Bell & Ross Vintage Bellytanker adquieren su personalidad es en la esfera. Es realmente singular, con ese color que oscila entre el dorado, el café con leche o el tostado, según le dé la luz. Es un color que no se ve a menudo (por no decir nunca) y me parece todo un acierto porque aúna elegancia y un cierto toque informal en el tres agujas (en el cronógrafo va de suyo).

Sobre la esfera se asientan unos índices y numerales satinados, lo que mejora la lectura y refleja la luz de una manera más matizada que los pulidos. A las 4:30 aparece la tradicional ventana de fecha circular que, como siempre, está pintada en el mismo color de la esfera. No se alaba lo suficiente esta cortesía de Bell & Ross que esperemos que nunca pierda. Ya que tener fecha es casi obligado hoy en día (porque lo reclama el mercado), hacer que pase desapercibida salvo cuando se la necesita es un verdadero toque de clase, porque al contrario abarata el reloj (por ejemplo).

En el caso del cronógrafose se ha optado por unas subesferas decoradas con guilloché negro y, una vez más, es un hallazgo. Los datos se leen perfectamente y el negro le da el toque de deportividad necesario pero sin salirse de ese porte dandi que tiene el reloj gracias al color de la esfera. El contrapeso de la manecilla central de segundos tiene una forma de avión, un sutil recordatorio del origen de los relojes de la casa.

Los Bell & Ross Vintage Bellytanker van equipados con un Sellita SW300-1 (el tres agujas), con 42 horas de reserva de marcha y un volante que se mueve a 4 hercios. Al contrario de lo que suele ser habitual, en este caso el motor no se ve sino que va cubierto con una tapa roscada con una inscripción conmemorativa. Por su parte el crono integra un ETA 2894-2 al que se le ha quitado la tercera subesfera y que tiene la misma frecuencia y reserva de marcha. En este caso la inscripción se ha hecho sobre cristal.

Los Bell & Ross Vintage Bellytanker ya están disponibles en la tienda electrónica de Bell & Ross y en los comercios del ramo, en edición limitada a 500 unidades de cada versión. El BR V1-92 integra una correa de piel y su precio es de 2.300 euros. Sin embargo el BR V2-94 se ha lanzado con correa de piel y un precio de  3.990 euros o con brazalete de acero, en cuyo caso el precio es de 4.300 euros. Más información en Bell&Ross.es.

 



Breitling Superocean Heritage: vídeo, fotos y precios

 

Este año se celebra el 60 aniversario del reloj de buceo de la manufactura de Grenchen, que lo celebra lanzando los preciosos Breitling Superocean Heritage, en tres tamaños y cuatro colores. Vamos a ver dos de ellos.

 

Estamos acostumbrados a pensar que Breitling es una marca de relojes de aviador, pero en realidad la manufactura entró en el mundo de los relojes de buceo en 1957, después de que en 1953 apareciera el Fifty Fathoms de Blancpain, el Rolex Submariner y, ya en 1957, el Omega Seamaster.  Los Superocean cumplen 60 años y la forma de rendir homenaje a aquellas primeras unidades es mediante los nuevos Breitling Superocean Heritage, que además se lanzan en versión tres agujas y cronógrafo.

El reloj se ha lanzado en tres tamaños: tres agujas en 42 y 46 mm y cronógrafo también con 46 mm  de diámetro. Las tres versiones están disponibles en negro, azul y marrón, además de una con la esfera blanca para el tres agujas. La versión de 42 mm, que es la que vemos aquí, es una auténtica belleza. Aunque el reloj tiene una altura de 14,35 mm, la sobriedad del negro te tienta a usarlo como reloj de vestir, porque da gusto mirarlo gracias a su excelente legibilidad.

Todos los Breitling Superocean Heritage integran un bisel de cerámica que añade lustre al conjunto, con dos clics por minuto. No es extraordinariamente suave de girar, pero eso no es malo: te da una auténtica sensación de robustez.

Tanto la caja como las asas -de formas punzantes pero muy cómodas- están pulidas a espejo, lo que realza su aire de elegancia. Porque ¿realmente ha querido el fabricante hacer de este Breitling Superocean Heritage un reloj de buceo? Yo lo dudo. Aunque tiene capacidad suficiente como para sumergirse -es hermético hasta 200 metros– el segundero no tiene luminiscencia (como el original de hace 60 años), lo que lo descarta según los estándares actuales. Además su presencia es mucho más seria que el original.

Las agujas son prácticamente idénticas a las del modelo de 1957, pero los índices son más discretos y sobre todo no tienen esos “pétalos” de material luminiscente en los cuatro vértices. De hecho el pulido de manecillas e índices es fantástico porque captura la luz y la refleja de una manera suave y cautivadora. La esfera lacada es de negro brillante, acentuando su poder de seducción. Como ocurre habitualmente en los relojes de buceo actuales hay demasiadas palabras escritas. En la esfera del modelo de 46 mm queda mejor porque hay más sitio, pero en este reloj está demasiado saturada. Aún así ha sabido guardar el equilibrio en los textos.

El muy importante reseñar el motor que le da vida: el B20 es en realidad el MT5612 de Tudor, que fue presentado hace dos años con el Tudor Pelagos. En el Breitling Superocean Heritage sigue teniendo la certificación COSC y las 70 horas de reserva de marcha, pero el espiral no es de silicio. La decoración también varía porque es más tradicional en la versión de Breitling. En cualquier caso no se puede ver porque el fondo es ciego, lo que no deja de ser una pena.

El Breitling Superocean Heritage de tres agujas puede adquirirse con de caucho Aero Classic (que es la que estamos viendo aquí), de caucho-cuero, con Ocean Racer o milanesa Ocean Classic. Los precios comienzan en 3.840 euros para la versión que estamos viendo y 4.230 euros para la versión de caucho-cuero. El precio con milanesa es de 4.410 euros.

 

BREITLING SUPEROCEAN HERITAGE CHRONOGRAPH

Como ya he dicho al principio todas las versiones de los Breitling Superocean Heritage se hacen en varios colores, y el marrón es sin duda el gran hallazgo de la colección. La variedad de tonos que reflejan tanto el bisel como la esfera le da una personalidad única, y además hace que no parezca tan grande en la muñeca.

En la versión cronógrafo el bisel también es cerámico y con inserciones en blanco, pero sólo el punto a las 12 es fosforescente. La caja también está pulida a espejo, lo mismo que las asas. Las asas son bastante largas, lo que desde luego no es una ayuda para las muñecas más cortas.

El dial  mantiene la estructura habitual de tres subesferas y fecha, con un montón de texto al lado de la ventana de fecha. ¡Qué manía con hacer de las esferas un anuncio! Aún así el conjunto resulta equilibrado y, sobre todo, muy legible.

El Breitling Superocean Heritage, en las dos versiones tiene tratamiento con Super-Luminova tanto en la manecilla como en los puntos sobre los índices horarios, lo que hace que la lectura en la oscuridad sea más que correcta. No es la más recomendable para las profundidades marinas, pero es obvio que estos relojes están destinados a los buceadores de despacho, nada más.  Yo desde luego no me lo llevaba a investigar los fondos marinos.

Dentro se mueve el calibre Breitling B13, que no es otro que el Valjoux 7750 muy modificado por Breitling y con certificación de cronometría COSC, como siempre. Y tampoco se puede ver al girar el reloj.

El Breitling Superocean Heritage Chronograph también está disponible con las mismas correas y brazaletes que la versión de tres agujas, pero la que mejor le sienta es esta de cuero y caucho, que es elegante e informal a la vez.

La versión en caucho es la más barata, y cuesta  5.110 euros. La versión de cuero y caucho cuesta 5.500 euros. Por último, la versión con milanesa alcanza un precio de 5.680 euros. Es el precio que hay que pagar por uno de los cronógrafos más atractivos del mercado. Más información en Breitling.es.

 

 



Bulova Classic Aerojet: relojes automáticos por menos de 400 euros

 

 

Los Bulova Classic Aerojet son la apuesta de la casa norteamericana para la batalla de los relojes mecánicos de bajo precio. Relojes clásicos pero con toques modernos para llegar a un nuevo segmento del mercado.

 

Parece que el lado más asequible de la relojería mecánica se está moviendo. Hasta ahora sólo Seiko y su subsidiaria Orient habían entendido que hay una demanda de relojes mecánicos pero con precios contenidos, y han sido las dos casas las que han servido ese mercado durante años con productos magníficos. Es cierto que parece que Seiko, tras absorber el 100% de Orient, va a enfocarlo más a los relojes electrónicos, pero mientras tanto ahí siguen ambas con una oferta por ahora insuperable.

Es verdad que hasta hace bien poco una de las barreras de entrada para poder ofrecer movimientos mecánicos de bajo precio era el monopolio de ETA, pero hace ya años que la oferta ha aumentado y las marcas pueden acceder a otros fabricantes que además no les obligan a grandes compras. Aunque en el caso de estos Bulova Classic Aerojet no era éste el problema, ya que Bulova fue comprada por Citizen en 2008, accediendo así a su amplia gama de calibres Miyota, fabrica que también pertenece al gigante japonés.

Bulova no especifica qué movimiento es el que ha usado para estos Classic Aerojet, pero yo creo que es uno de su gama 8. Son unos calibres automáticos que se mueven 21.600 alternancias a la hora; a pesar de la baja frecuencia sólo alcanzan unas modestas 40 horas de reserva de marcha. Pero recordemos que son automáticos, así que tiene sólo una importancia relativa. Lo más llamativo es que a pesar de ser muy básicos tienen una decoración que le permite poder mostrarse a través del cristal posterior. Esto es gracias a las Côtes de Genève de los puentes y el esqueletado y graneado del rotor. Todo hecho industrialmente, claro, pero con una apariencia más que digna.

La frecuencia de tres hercios tiene un claro beneficio para el reloj: Bulova ha dejado a la vista el volante y, como la frecuencia es baja, se le puede ver girar al ritmo acompasado del espiral, así como ver el movimiento alternativo de las paletas del áncora y casi descifrar los seis saltos por segundo de la manecilla.

Cuatro de los seis saltos del segundero

El dejar a la vista el volante tiene dos ventajas: la primera y muy clara, anima una esfera más bien seria con un movimiento constante. Y ya sabemos que mirar el volante siempre fascina. Dos, que disimula la ausencia de la fecha, la complicación más demandada y casi obligada en relojes de bajo precio. Pero no cabe duda que dejar a la vista el volante va a atraer miradas y preguntas, lo que automáticamente sitúa al Bulova Classic Aerojet por encima de los relojes de cuarzo. Y eso lo va apreciar siempre su dueño.

La esfera es muy clásica, muy años cincuenta con sus agujas dauphin. Aunque el Aerojet se lanzó en los años 60 en cuanto que buscas el modelo en la red (y no hay muchas fotos ni mucha información) se encuentran modelos con la misma configuración que éste. Aunque sin la esfera abierta, claro. La esfera está animada por unas líneas en cruz, rojas para la esfera negra y gris y negra para la esfera blanca. Los índices están aplicados y tienen por encima un punto luminiscente, y se ha usado el logotipo de la marca para marcas las 12. Es una buena solución porque el diapasón es muy alto y, si no se pone ahí sino debajo, obliga a acercar mucho el nombre al tornillo central.

La esfera está curvada en el borde, lo que acentúa el aire vintage del reloj. La misma curvatura sigue el cristal, que por cierto es de hesalite, no zafiro. Esfera y cristal están abrazados por una caja también muy vintage por lo redonda que es. El único elemento disonante es la corona, situada a la altura de las 2 horas con la idea de romper la monotonía de las formas clásicas. No sé yo si era necesario llegar tan lejos para darle personalidad al reloj.

La caja tiene 41 mm de diámetro y 12 de altura, así que tiene buena presencia en la muñeca. Pueden ser de acero pulido o de acero con chapado en oro rosa. Ese mismo recubrimiento se ha usado para la versión con esfera gris, porque las versiones bicolor tienen mucho éxito. Los relojes se presentan con correas de piel -negra o marrón- pero hay también una versión con un brazalete de acero bastante conseguido para un reloj de este nivel de precio.

En resumen, los Bulova Classic Aerojet son una buena opción si se quiere disfrutar de un reloj mecánico a buen precio, con un movimiento suficientemente competente y una personalidad como para mantener feliz a su dueño día tras día. Los precios son de 325 euros para las dos versiones básicas (esfera gris o negra y correa de piel) y 385 euros para la versión chapada o con brazalete. No hay excusa para no iniciarse en el mundo de la relojería mecánica. Más información en Bulova.es.

 



De Bethune DB25L Milky Way: fotos en vivo y precios

 

Hacía tiempo que no hablaba de De Bethune, que es una marca que siempre me ha gustado mucho. Así que es un placer hacerlo, y más con el De Bethune DB25L Milky Way que es un compendio de la relojería exacta y poética de la casa.

 

De Bethune ha pasado por su particular tiempo de silencio. La crisis de la industria relojera Suiza ha impactado en todos los sectores, y para las empresas pequeñas que crean relojes muy nicho y de alto precio ha sido particularmente dolorosa. Además los relojes de De Bethune tienden a estar en la zona de los tamaños grandes, lo que supone un problema para acceder a los mercados asiáticos. Por ejemplo este De Bethune DB25L Milky Way mide 44,6 mm de diámetro y 11,3 de alto.

Pero parece que la marca ha salido del túnel con la llegada de nuevos inversores. David Zanetta, diseñador y cofundador de la marca junto con Denis Flageollet -el relojero-, se ha retirado y es éste último el que ha tomado el mando de las nuevas creaciones, como este “Vía Láctea”.

Y es que el De Bethune DB25L Milky Way toma su inspiración en ese camino estelar que tanto nos embelesa (las veces que la vemos, que cada vez es más difícil por la contaminación lumínica). La esfera es de titanio pulido. El metal se calienta hasta que toma el tono azulado que vemos, una técnica que también se usa en el azulado de los tornillos. El resultado es espectacular, porque la gama de azules varía infinitamente con cada leve cambio de luz. Hay que ser muy ducho para conseguir una superficie perfecta como la del Milky Way.

La esfera está surcada por una rica franja estrellada. La superficie recibe múltiples impactos de láser que a continuación se rellena con pan de oro y con pequeñas esferas de oro blanco. La representación del firmamento se completa con la inclusión de la característica luna de De Bethune. Es una esfera de acero azulado y paladio, que además sólo necesita ser ajustada una vez cada 122 años.

La esfera se complementa con dos manecillas Breguet en oro rosa, que están curvadas para dar profundidad al conjunto. Los índices horarios, también en oro blanco, se alojan sobre una franja elevada que intensifica el porte tridimensional del conjunto. El resultado es espectacularmente poético.

De Bethune es una manufactura completa hasta el punto de que también fabrica su propio espiral, fabricado en silicio y oro blanco que además está patentado. Para este De Bethune DB25L Milky Way la casa ha usado el calibre DB2105v2 que, como su nombre indica, es la segunda versión del movimiento que usaba en los anteriores modelos de fase lunar.

Tiene doble barrilete para lograr una reserva de marcha de seis días- indicada en el margen-  escape de silicio y triple amortiguador, además de un volante que se mueve a cuatro hercios. El calibre es precioso en su sencillez y racionalidad. La decoración se limita al caracolado los barriletes y al pulido del acero con cantos biselados, pero es más que suficiente porque mirarlo resulta magnético.

La carrura de la caja de platino está decorada con 66 diamantes de corte baguette. Yo creo que hubiera estado mejor sólo con el platino, pero los diamantes son muy apreciados en algunos mercados. Las asas son esqueletadas y fijas, aumentando así la sensación de tamaño del reloj. Desembocan en una correa de cocodrilo azul con hebilla de platino.

El De Bethune DB25L Milky Way es otro de esos relojes que son a la vez únicos y atemporales. La estética pude no ser para todo el mundo, pero desde luego no deja indiferente a nadie. Pero en mi opinión, dentro de lo llamativo que es nunca abandona el clasicismo, por lo que dentro de una década seguirá siendo tan válido como nos parece ahora. Pero además no es un reloj joya, sino que mecánicamente es de un nivel altísimo.

No es un reloj en edición limitada, pero la producción de la manufactura es tan escasa que podría considerarse así. Tiene un precio de 225.000 francos suizos más el IVA correspondiente, que son 196.000 euros según el cambio de hoy.  Más información en DeBethune.com.

 



En la muñeca: Hublot Big Bang MECA-10

 

Vamos a ver un reloj que casi podría considerarse una rara avis: el Hublot Big Bang MECA-10. Un reloj que pasa casi desapercibido entre los muchos modelos de la casa y que sin embargo es, a mi juicio, uno de los más interesantes de la colección.

 

Aquellos que queremos estar al tanto de las novedades relojeras con Hublot nos pasa justo lo contrario: la manufactura lanza tantos modelos que nos es imposible seguirle los pies. O mejor dicho, nos resulta imposible retener en la cabeza tantos modelos lanzados durante el año. Esto no es malo ni bueno per se. Hublot tiene una filosofía distinta, un acercamiento diferente al negocio de la relojería: no puede presumir de orígenes venerables -nació en la década de los noventa del siglo pasado- ni tampoco quiere. Su filosofía se basa en la fusión, que es un proceso continuo y no estático. Así, de manera permanente está probando nuevos materiales, nuevos colores, nuevos socios… Además de instaurar el esqueletado de las esferas como un estilo en sí, cuando normalmente el calado de los diales era simplemente un derivado de modelos ya existentes, como lo son los cambios de color o de metal.

En cada feria de Baselworld la casa muestra un montón de nuevos productos. En su mayoría son variaciones sobre un mismo tema (el Big Bang), pero también hay productos singulares. Y otros que son novedades pero que caen dentro de la zona de iluminación ambiental, no bajo el foco principal del escenario. Eso es lo que ocurrió el año pasado con el Hublot Big Bang MECA-10. Y sin embargo el reloj es muy interesante, más por detrás que por delante. Pero vamos por partes.

Como su nombre indica el reloj pertenece a la colección Big Bang, por lo que exteriormente mantiene la misma forma de portilla y los 45 mm de diámetro. El MECA-10 no es un cronógrafo y no es automático, pero aún así el reloj es muy alto. No tengo la medida exacta, pero ronda los 15 mm así que resulta una presencia más que notable sobre la muñeca. Es obvio que no era necesario esa altura, pero viene dada en parte por la estructura de la caja y su prominente bisel y en parte por la propia esencia del reloj. Una pieza que se llama Big Bang no nace para andar modosamente escondida bajo el puño de la camisa, sino para mostrarse con orgullo y cierta insolencia.

Y en este caso está justificada, porque el reloj es muy atractivo. Cuando se lanzó el reloj durante Baselworld 2016 apareció en una edición limitada a 500 piezas en cerámica negra. Pero también se lanzó en edición sin limitaciones fabricada en titanio, que es la que he podido disfrutar (si quiera brevemente). En mi opinión, mucho más seductora en titanio que la versión “all black”. El arenado de la superficie hace resaltar las tonalidades entre grisáceas y remotamente beis del titanio, haciéndola más cálida que la versión de cerámica y, en mi opinión, más elegante.

La esfera del Hublot Big Bang MECA-10 es la que ya conocemos (es decir, esqueletada), pero al no ser cronógrafo la lectura es más fácil porque nos ahorramos una esfera -o su esqueleto- y nos deja sitio para fijarnos en la complicación de reserva de marcha, que es la que da origen al reloj. Así que hay que darle la vuelta y fijarnos en su motor.

Tener un calibre manual -como es este HUB1201- es poco habitual en Hublot, porque su filosofía va más con la vida rápida, moderna, brillante… ese marco vital. Tener que dar cuerda al reloj no encaja bien con esa idea. Sin embargo el movimiento está equipado con un doble barrilete que le proporciona una reserva de marcha de 10 días, que no interfiere mucho con la vida a toda velocidad con la que se identifica la marca. Y además el calibre está construido de una manera muy racional, con una sensación de orden y de gusto por el equilibrio estético que está muy lejos de lo que solemos ver en los otros movimientos de la casa.

El HUB1201, que está hecho de 223 piezas, se mueve a 3 hercios (21.600 alternancias a la hora), una frecuencia habitual en los movimientos manuales. Además integra un escape de áncora de silicio que garantiza su durabilidad. Sería bueno saber cómo es de exacto el reloj, porque con dos barriletes y 10 días de andadura sin repostar la variación podría ser mucha con  los muelles completamente enrollados o cuando están prácticamente destensados. Pero Hublot no dice nada al respecto.

Pero si el calibre es bonito de espaldas, de  frente lo es aún más. Hublot Big Bang MECA-10 toma su nombre de los antiguos mecanos, los juegos de piezas para construir objetos, tan habituales cuando yo era pequeño (o sea en el Pleistoceno) y que desafortunadamente está en vías de extinción. Esa inspiración se ve en la manera en que se muestra la reserva de marcha. A las doce (medio tapada por el logo, un pena) hay una pieza en rastrillo que, cuando se va dando cuerda al reloj, se desplaza hacia la izquierda. Según se descarga la energía el rastrillo se mueve hacia la derecha, engranando con un gran disco central que a su vez enlaza con el indicador de reserva de marcha a las 6. Todo tiene un aspecto de construcción artesanal, como un mecanismo básico de engranaje de ruedas. Como lo haríamos con un mecano, vaya.

Yo no he visto nada parecido y la verdad es que me encanta. Y, por si no es suficiente un indicador de reserva de marcha, el reloj tiene dos: en el gran rotor que transmite el movimiento al indicador numérico hay un corte sin tornillos que, cuando quedan un par de días para que se acabe la reserva de marcha, descubre una zona pintada en rojo para hacer aún más patente la necesidad de dar cuerda. ¿Hacía falta? En absoluto. ¿Le queda bien? Muy bien.

El resto de los componentes de la esfera son los habituales de Hublot, con una subesfera de pequeño segundero a las 9 y manecillas e índices impregnados de Super-LumiNova. De hecho a oscuras es donde la lectura de la hora es más clara, aunque a la luz del día tampoco tiene problemas (salvo que le dé directamente la luz).

El reloj se ata a la muñeca con la sempiterna correa de caucho negra, cosustancial con Hublot. La correa, que es de una calidad excelente, se beneficia del sistema de desmontaje y montaje de la casa, extremadamente simple. Basta con apretar sobre el trapecio invertido de las asas para sacarla y, a la inversa, simplemente empujarla dentro hasta oír el clic. La correa termina en un cierre plegable de titanio.

En la muñeca el Hublot Big Bang MECA-10 no decepciona, porque ofrece la misma imagen potente de sus hermanos de colección. Pero este reloj resulta más elegante porque no es cronógrafo y porque, como ya he dicho antes, el tratamiento del titanio es muy acertado. Ya está disponible en los puntos de venta y su precio es de 20.350 euros. No es barato, desde luego, pero a mí en absoluto me parece disparatado para lo que ofrece. Más información en Hublot.es.

 

 



Breguet Classique Phase de Lune 7787: pura belleza clásica

 

El nuevo Breguet Classique Phase de Lune 7787 es una celebración de la pureza relojera. Un reloj con todos los toques más clásicos pero que resulta deliciosamente contemporáneo.

 

Me parece que ya he comentado en algún sitio que Breguet tiene ocho colecciones de relojes, de las cuales cuatro tienen nombres que hacen mención a la historia de la manufactura (Tradition, Classique, Classique Complications y Heritage). Eso sin contar con que otra de las colecciones, Reine de Naples, tiene también un origen histórico y los relojes de la última de las colecciones, la de Alta Joyería, se basa en la forma de los Reine de Naples. Y es que llamándote Breguet el peso de la historia es enorme.

Y además sin complejos. Hay por ahí mucha marca que apela a la historia más como herramienta de marketing que con auténtico fundamento, así que si hay una marca que de verdad pueda reclamar ese pasado ilustrado es sin duda Breguet. Y ocurre que tiene tan buen hacer en sus relojes que, aún siendo absolutamente clásicos, resultan extrañamente modernos. Bueno, extrañamente no es la palabra correcta. Las Tres Gracias de Boticelli fueron pintadas en 1482 (es decir, diez años antes del descubrimiento de América) y no creo que nadie pueda decir que no les resulta perfectamente contemporáneas. Eso es porque la belleza clásica siempre está vigente, y por eso lo están también los relojes de Breguet.

Este Breguet Classique Phase de Lune 7787 no es una novedad porque ya existía en oro rosa. Ahora se lanza en oro blanco, una variante que tiene muchos adeptos. Esto es porque, aunque generalmente es más caro (porque en su composición se usa el paladio), es también más discreto. A simple vista podría confundirse con acero, así que las piezas pasan más desapercibidas. La caja es absolutamente clásica en su redondez. Y prometo no decir más veces ninguna variante de la palabra “clásico”, porque es una obviedad redundante.

Como siempre en Breguet la carrura tiene un fino estriado, en este caso separado por el corrector de la fase lunar que le da nombre. Las asas son también muy clási- digooo, muy rectas, como siempre en la manufactura. Eso hace que aunque el diámetro sea de 39 mm el reloj parezca un poco más grande, porque necesita más espacio en la muñeca hasta que la correa empieza a bajar. Además, como es habitual, los pasadores de las asas están atornillados.

Pero no corre peligro de ser confundido con un reloj grande, eso desde luego. Como el bisel es escaso la esfera parece más grande. Lo cual le viene muy a mano porque pasan unas cuantas cosas en ella, y necesita el espacio para mostrarlas sin que se amontonen. Es una esfera hecha con esmalte Grand Feu, que garantiza que el brillo blanco no va a devaluarse con el tiempo. Si quieres saber más sobre el largo proceso de creación de las esferas con esmalte grand feu tienes que leer mi visita a la Manufactura Ulysse Nardin.

El esmalte ayuda a esconder la firma secreta de la manufactura. Solo se aprecia si la luz incide en cierto ángulo sobre la esfera, así que suele pasar desapercibida. En la siguiente foto se puede apreciar. Está en la línea que une la firma de Breguet con el número 3. Entre el tornillo central y el de la reserva de marcha. Lo mejor para verlo es abrir la foto en una pestaña nueva. Suerte.

Pero la firma es sólo un detalle menor entre tanta delicada belleza. Todas las manecillas son de acero azulado. Las horarias son por supuesto las conocidas como  “Breguet” con forma de pomme évidée (es decir, manzana hueca). La del segundero central tiene un largo contrapeso, heredero del de los relojes de bolsillo y que barre orgulloso toda la esfera. Su delgadez es la misma que la de la manecilla de reserva de marcha. Las dos agujas son de una compostura exquisita, con un perfil curvado que emite destellos azulados.

Tanto las indicaciones de la edad de la luna como de la reserva de marcha están marcadas con un singular gusto. Es todo delicado, pero sin resultar ñoño o afectado. Lo mismo ocurre con los numerales Breguet, rodeados a su vez por estrellas de seis puntas que crean minutos y flores de lis que marcan las horas (excepto en los puntos cardinales). ¡Es todo tan equilibrado! Me recuerda al juego inicial del oboe y el clarinete al principio de la Serenata nº 10 para viento en si bemol mayor de Mozart (esta de aquí), quien por cierto fue contemporáneo de Breguet -aunque murió mucho más joven-.

Dentro del reloj aparece el calibre de manufactura 591 DRL. Como muchos otros, el movimiento está basado en el antiguo Longines L990/Lemania 8815, que vienen de los años 70. Por cierto que fueron de los primeros calibres industriales que se movían a 4 hercios. Pero por supuesto está reconvertido por Breguet para que tenga un funcionamiento mucho más fiable y exacto. Integra, por ejemplo, un escape de áncora de sicilio y un volante ajustado en 6 posiciones, nada menos..  La decoración es fantástica, y como siempre destaca la masa oscilante y su trabajo de guilloché hecho a mano.

El reloj se complementa con una correa de aligátor terminada por un cierre plegable sencillo pero muy bien decorado. La piel tiene un tacto fantástico y el grosor exacto para darle firmeza sin restar elegancia.

El Breguet Classique Phase de Lune 7787 ya está disponible en los puntos de venta, y tiene un precio de 29.700 euros. Eso es 500 euros más que la versión en oro rosa. Yo los pagaría encantado. Más información en Breguet.es.

 

 

 

 

 

 



Tissot Everytime Swissmatic: relojes mecánicos por menos de 400 euros

 

Tissot entra en el competido mercado de los relojes mecánicos de bajo precio con los Tissot Everytime Swissmatic, que ofrecen relojes automáticos por debajo de los 400 euros. Vamos a ver cuáles son sus argumentos.

 

En mi opinión, uno de los grandes problemas que han hecho mella en la industria relojera suiza es su abandono de los jóvenes a la hora de ofertar relojes mecánicos. A menudo no había más opción que comprarte un reloj de cuarzo o comprar un reloj por encima de los mil euros. Aquí hablamos casi siempre de relojes de varios miles de euros con total normalidad, pero la verdad verdadera es que a la mayoría de nosotros pensar en gastar más de 200 euros en un accesorio nos hace que como mínimo nos lo pensemos bien.

Afortunadamente el reloj tiene un halo de prestigio como para justificar gastarse más dinero en su compra, porque se considera una especie de entrada a un estadio superior de presencia personal; es un elemento que dice mucho de quien lo lleva. O al menos así es para los que tienen de 30 años para arriba. Los jóvenes de ahora prácticamente han perdido esa noción, o si la tienen es hacia gente más mayor; no la reconocen como una necesidad para ellos.

Así que para el común de los mortales -jóvenes, me refiero- el tener que sacar más de 1.000 euros para comprarse un reloj mecánico entra dentro de la zona complicada, porque la pieza debe tener argumentos suficientes que justifiquen el desembolso. Sin embargo siempre ha habido una buena respuesta cuando los precios son asequibles. En esto Seiko y Orient lo han sabido hacer muy bien porque ofrecen relojes fantásticos, con calibres de manufactura y acabados excelentes y a menudo por menos de 300 euros.

O, si nos centramos en la industria Suiza, Certina ha gozado durante años del favor del público con sus relojes DS y DS 1, considerados por los aficionados como relojes perfectos por su estupenda relación calidad-precio: el DS 1 Powermatic 80 no llegaba a los 700 euros. Pero desde hace casi una década las casas relojeras parece que sólo se preocupan por los profesionales con capacidad para comprar como mínimo un GMT. El problema es que si no estás educado desde joven en la cultura del reloj, de mayor es probable que no lo necesites. Eso es lo que ha llevado a despoblar de relojes las muñecas: los jóvenes no lo consideran un instrumento necesario. Prefieren presumir de móvil que de reloj.

Swatch, como siempre tan innovador, se dio cuenta de esto y en 2013 lanzó el Sistem51, llamado así  porque el calibre mecánico automático tenía sólo 51 piezas. El reloj seguía todos los parámetros de Swatch: hechos en plástico, multicolor, asequibles (140 euros). En 2016 lanzó los Swatch Sistem51 Irony, que incluía caja de acero y costaban un poco más: a partir de 175 euros.

Ahora Tissot ha llevado la idea más allá con los Tissot Everytime Swissmatic. Afortunadamente Tissot ha elevado la calidad de la propuesta del Sistem51 en términos de refinamiento del producto. Pero sobre todo ha cambiado la caja: el Sistem51 utiliza la misma que lleva usando desde los años 90 y que, cuando el material es el acero, resulta incómoda porque el peso acentúa su forma (que no es de la más ergonómicas).

La de los Tissot Everytime Swissmatic es de acero 316L, el llamado quirúrgico por ser hipoalergénico.  Tiene 40 mm de diámetro, así que salvo en muñecas muy delgadas va a encontrar buen acomodo. La altura de la caja es de 11,6 mm y presenta unas asas bien diseñadas. Todo el conjunto está pulido a espejo y biselado, de manera que no hay ángulos abruptos.

Pero la caja resulta invisible cuando tenemos el reloj puesto y lo miramos, porque prácticamente no tiene bisel. Así que lo que vemos es todo cristal -de zafiro, por cierto- y esfera, lo que le hace parecer más grande de lo que es. Sobre todo el modelo de esfera blanca, claro. El conjunto tiene un aire muy BauHaus, con un diseño minimalista y sobrio.

Hay dos cosas que me gustan de la esfera y en las que se nota que Tissot siempre busca dar calidad: los índices son aplicados, lo que se agradece porque da más empaque a la esfera. Las manecillas son de tipo índice, que se distinguen por ser finas en la base y ensancharse después. Es un toque muy de los años 60 y le da cierta energía que lo hace menos serio.

El calibre Swissmatic, que es como lo ha llamado Tissot, tiene unas respetables 75 horas de reserva de marcha y, con el rotor satinado, una presencia más que aceptable. Pero ¿cómo es de preciso? Yo no he hecho mediciones, pero el otro día estuve hablando con el dueño de una manufactura de altísima-altísima relojería y me contaba que él tenía uno. Me contó que no lo llevó puesto (sólo faltaría, que le vieran llevar uno), pero que hizo pruebas de en distintas posiciones del reloj y que su comportamiento era “sorprendentemente bueno”. Le pregunté si me estaba gastando una broma y me confirmó que no, que era de verdad muy bueno. Pues ahí lo dejo.

Los Tissot Everytime Swissmatic se ofrecen con una correa de tela, con correa de piel (la que vemos aquí) y con un brazalete de acero estilo antiguo, con la construcción “granos de arroz”. Si me preguntas, la verdad es que el brazalete es decepcionante: es extraordinariamente delgado, da aspecto de fragilidad y el brillo no le favorece nada. Y me sorprende, la verdad, cuando puedes por ejemplo comprarte un reloj de Mr. Jones como los que mostré aquí que valen menos pero que tienen una milanesa mucho mejor que este brazalete. Y eso por no mencionar la del Apple Watch, que debería ser la referencia para la industria suiza.

Aún así los relojes tienen una garantía internacional de dos años, un detalle importante para generar confianza en el consumidor.  Los precios de los Tissot Everytime Swissmatic son desde luego tentadores: tanto con la correa NATO como con la de piel el precio es de 395 euros, mientras que con el brazalete el precio es de 450 euros.

Los Tissot Everytime Swissmatic son un paso en la dirección adecuada, y la capacidad de Tissot para hacer una oferta amplia de diseños los pone en una excelente posición para la carrera de fondo que ahora comienza. Y no perdamos de vista que los diseños suizos resultan mucho más atractivos en nuestro mercado que los orientales, a los que siempre les falta algo de pasión en mi opinión. Los relojes ya están disponibles en el tienda online de la marca y en los comercios del ramo. Más información en Tissot.es.

 

 



En la muñeca: Zenith Heritage 146

 

Los nuevos Zenith Heritage 146 constituyen una perfecta edición de inspiración vintage que además incluye el gran calibre El Primero. A pesar de su aspecto discreto, para muchos -y me incluyo- es uno de los mejores relojes del año.

 

Zenith ha pasado por unos años convulsos en los que se temía incluso por su desaparición. Sin embargo parece que en 2017 toma nueva impulso bajo la dirección de Julien Tornare, a quien entrevisté hace no mucho. No es que ya estén solucionados todos los problemas ni mucho menos, queda mucho trabajo por delante y en la situación dubitativa en la que aún está la industria no hay ningún futuro garantizado. De hecho en ninguna industria está el futuro garantizado, pero en la relojera desde luego que no.

Pero la colección presentada en Baselworld 2017 hizo mucho ruido porque se empiezan a ver cosas interesantes que le pueden dar juego a la manufactura. Una de ellas es el nuevo Zenith Heritage 146, que demuestra lo actual que puede ser un buen diseño aunque tenga muchos años.

El Heritage 146 lleva dentro el calibre El Primero, uno de los primeros cronógrafos automáticos aparecidos en 1969, y el único que se movía a una frecuencia de 5 hercios, o 36.000 alternancias por hora. Desde entonces El Primero es un icono. Todo buen aficionado a la relojería tiene o quiere tener uno.

De hecho en 2016 Zenith presentó el Elite Chronograph Classic también con el calibre El Primero , pero es el Heritage 146 el que más sabor vintage rezuma. Esto es porque usa la misma caja que el El Primero original, con la referencia A386. Mide 38 mm de diámetro y 12,45 mm de altura y combina la parte superior de las asas satinadas con superficies pulidas. Está especialmente bien hecha la franja pulida que recorre de un asa a otra. Le da un toque de elegancia y suaviza sus formas angulosas.

Los pulsadores del cronógrafo son de pistón, como corresponde a un modelo vintage, y es un placer pulsarlos. Hay poco que añadir a lo que ya sabemos del calibre El Primero. Da gusto ver a través del cristal de zafiro como engranan la rueda de pilares y el embrague horizontal. Además, como la caja es de sólo 38 mm, el calibre llena todo el espacio disponible y aumenta esa sensación de instrumento mecánico, de herramienta creada para el trabajo duro. Y además está el rotor característico de este calibre, con su estrella central que lo hace reconocible a primera vista. Para completar el trabajo, el calibre tiene una autonomía de 100 horas, como 100 son los metros hasta los que el reloj se puede sumergir sin tener problemas con el agua.

Pero si el reloj es bonito por dentro, mucho más lo es en la esfera. Está disponible en dos colores, azul marino y marrón. Como la decoración es de rayos de sol los tonos de los colores varían según les de la luz, así que te puedes pasar un buen rato mirándolos. Tiene una configuración de dos subesferas: la del pequeño segundero a las 9 horas es completamente años 60, y le queda genial. A la derecha está el contador de 30 minutos.

Como sólo tiene dos subesferas el resultado es muy elegante, hasta el punto de que el reloj puede pasar perfectamente como reloj de vestir, aunque sea un cronógrafo. Es un reloj que no pasa desapercibido. Te gusta vértelo puesto y les gusta a quienes lo ven.

Como su medida es tan discreta, es un reloj que queda bien en cualquier muñeca. A mí, que me gustan los relojes un poco más grandes, este Zenith Heritage 146 me tiene fascinado. El precio de ambas versiones es de 6.900 euros. Más información en Zenith.es.

 

 



En la muñeca: Bulgari Octo Maserati GranLusso y GranSport

 

Los  Bulgari Octo Maserati GranLusso y GranSport son los nuevos modelos de la alianza entre las dos casas, que comenzó en 2012. Son los más sencillos hasta ahora, y seguramente los más atractivos.

 

El Octo (cuya última hornada vimos en vivo aquí) ha sido siempre la plataforma usada por Bulgari en sus manifestaciones artísticas en conjunto con Maserati. Tiene todo el sentido porque el Octo se ha convertido en el -merecido- buque insignia de la relojería de Bulgari (si no contamos el Serpenti), y además sus formas encajan bien con las atrevidas formas de los vehículos de Maserati.

Hasta ahora todos los modelos habían sido cronógrafos, por lo que estos Bulgari Octo Maserati son una excepción. Ambos comparten medidas y un movimiento propio de minutos retrógrados y horas saltantes, además de un diseño de los numerales que es el mismo que el del cuentarrevoluciones de Maserati.

BULGARI OCTO MASERATI GRANLUSSO

Su nombre ya lo indica: Gran Lujo. Los dos Bulgari Octo Maserati son llamativos y destilan calidad por cada esquina y cada ángulo de sus formas. Pero es obvio que la construcción de la caja en oro rosa le da un aspecto mucho más suntuario que la versión en DLC negro.

Las dos cajas tienen 41,5 mm de diámetro y conservan la forma del Octo original. Es decir, no es la caja del Octo Roma, más redonda, sino del modelo primigenio. Esto le dota de un porte mucho más musculado, a tono con el tipo de vehículo con el que se asocia. Sin embargo la altura no es excesiva; yo diría que no pasa de los 14 mm, aunque no lo puedo asegurar. En cualquier caso mezcla bien con la camisa.

Lo que se ve en la esfera es una manecilla que recorre una escala de minutos retrógrada. Es decir, cuando llega a 60 vuelve a cero. Por tanto, lo que vemos en la gran ventana circular no es la fecha, sino la hora saltante. Por supuesto la inspiración es la del cuentarrevoluciones del coche, y el efecto está muy logrado.  Debajo de la ventana de la hora, el tridente de Maserati. Queda discreto y muy elegante, ya que se ajusta al ancho de la ventana. Todo ello sobre una esfera antracita que añade aún más refinamiento al conjunto.

Como decía, el movimiento -llamado BVL 262- es de manufactura y remonta sus orígenes a Gerald Genta. Se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 42 horas. Está muy bien decorado, con Côtes de Genève, acaracolado en la platina y bordes achaflanados. En la versión final un gran logotipo de Maserati aparece grabado en el zafiro. Sin embargo en esta versión que pude ver no estaba, así que se puede apreciar mejor el movimiento.

Es llamativo como, siendo el mismo reloj, las opciones estéticas los haga parecer tan distintos. Vamos a ver los argumentos del otro miembro de este duetto italianissimo.

BULGARI OCTO MASERATI GRANSPORT

Lo que en el anterior modelo era oro rosa aquí es acero con tratamiento Diamond-Like Carbon negro. Más deportivo, más agresivo y más juvenil. La esfera también es negra, con un graneado grueso que acentúa su efecto competitivo. Además los numerales, que también están satinados y aplicados a mano, tienen en el tramo final los minutos en azul, que recuerda a la parte más exigente de las revoluciones de los coches.

Todos los acentos son azules. También en la única manecilla y en la hora. En la base del cuentaminutos, junto al cero, aparece escrito “x10” (también en la versión de oro). Un buen toque que recuerda al “x1000” de los cuentarrevoluciones. En el modelo de las fotos, aún en prototipo, no aparece la corona de Maserati, pero sí lo hizo en la versión final.

El recubrimiento en negro lo hace parecer más pequeño que su hermano de colección. Por cierto que ambos relojes comparten la misma hermeticidad: 100 metros. No es que nadie se vaya a ir a bucear con ellos, pero se agrace a Bulgari que se haya esforzado en este aspecto, que muchos otros descuidan.

Los dos modelos integran correas de piel integradas con pespuntes en oro o azul, que imitan el cosido de los asientos del GranTurismo nuevo. El coche fue presentado en la reciente feria de Frankfurt, donde también se desvelaron los dos Bulgari Octo Maserati.

Lo más lógico es que los relojes se lo compren los afortunados poseedores de un Maserati. De hecho el GranSport solo lo pudo comprar aquellos 30 afortunados que además compraron un Maserati GranTurismo o un GranCabrio en el pasado Goodwood Festival. Sin embargo la versión en oro no es una edición limitada. Y, a decir verdad, la versión GranSport también está anunciada en la web de la casa. Sea como fuere, el precio del GranSport es de 12.500 euros. Por su parte, el precio del Bulgari Octo Maserati GranLusso es de 29.900 euros. El reloj se vende exclusivamente en las boutiques de Bulgari. Más información en Bulgari.es.

 



En la muñeca: Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar

 

He tenido la suerte de poder llevar durante una semana el Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar, presentado en Baselworld 2017 y que ahora se pone a la venta. Vamos a ver sus características y precios.

 

Glashütte Original es una de las grandes casas relojeras alemanas y una de las más ilustres vecinas de la ciudad de Glashütte. Glashütte es el epicentro de la relojería de Sajonia, una región que ha establecido sus propios criterios que deben observarse para que un reloj lleve ese sello de procedencia que garantiza su calidad. Cuando visité su manufactura (el reportaje se puede leer aquí -la primera parte- y aquí) pude comprobar como esos requisitos, y más, se cumplen escrupulosamente para crear una colección que va de lo más clásico a lo más funky.

En esa búsqueda constante de la mejora de la calidad de sus productos, el año pasado presentó el calibre 36, que es el movimiento base sobre el que van a ir construyendo los nuevos relojes. Se mostró en marzo un reloj de tres agujas. Siete meses después, en octubre, aparecieron modelos con gran fecha y con gran fecha y fase lunar, a cuya presentación acudí y que traje en este artículo.  Ahora tenemos nada menos que un calendario perpetuo, que es una de las consideradas altas complicaciones. Hay que quitarse el sombrero ante la capacidad de desarrollo de la casa.

El Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar se beneficia de todo lo que tiene el calibre, que no es poco. Hablé extensamente sobre las características del calibre 36 en el artículo sobre su presentación (éste de aquí). Por tanto no me voy detener mucho en los aspectos técnicos para no ser repetitivo, pero si voy a apuntar un par de cosas que hay que tener en cuenta para saber porqué este reloj está a la cabeza de la innovación.

Para empezar tiene una reserva de marcha de 100 horas con un sólo barrilete, que además se carga transmitiendo la energía desde el rotor al barrilete gracias a tres ruedas dentadas que se engranan directamente, reduciendo así el número de piezas y de paso los ajustes y sustituciones cuando tenga que pasar por el taller de mantenimiento.

El volante está regulado en 6 posiciones, lo que le convierte de facto en un cronómetro. Pero además, como la entrega de la energía desde el muelle real es muy constante el  reloj guarda parámetros de cronógrafo hasta el final de la cuerda.

De hecho el reloj pasa un test de 24 días, y Glashütte Original entrega un certificado personalizado de cada reloj, con los datos de su comportamiento durante el test. Por supuesto la decoración tiene los más altos estándares de la casa, y sigue los criterios estéticos de los relojes sajones: platina de tres cuartos, nervaduras Glashütte, que es como se llaman las Côtes de Genève en Sajonia, ajuste por cuello de cisne y tornillos azulados.

El Senator Excellence Perpetual Calendar  se presenta en oro rojo o, como esta versión, en acero. No es habitual que las altas complicaciones se presenten en acero y es de agradecer, porque hace el precio un poco más asequible para el común de los mortales. La caja tiene 42 mm de diámetro y 12,8 mm de altura, así que no es pequeña. Presenta la clásica y elegante mezcla de superficies pulidas y satinadas, y en la carrura encontramos cuatro pulsadores para corregir las cuatro indicaciones de la esfera.

En la esfera galvanizada en plata encontramos a las 12 el indicador de año bisiesto. A las 2:30 el mes y a las cuatro la gran ventana de fecha Panorama, un desarrollo de Glashütte Original que consigue tener los discos de decenas y minutos al mismo nivel, de manera que pueda estar abierta. En otros relojes se utiliza un doble cuadrado para esconder el desnivel de los discos.

A las 7:30 nos encontramos la ventana de las fases lunares típica de Glashütte Original, muy bonita. Por último a las 10: 30 tenemos el día de la semana. Todo el conjunto está bien proporcionado y, junto con la forma de las manecillas, recuerda a los antiguos cronómetros marinos.

Sin embargo el tamaño de la caja del Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar es plenamente contemporáneo, y el reloj tiene presencia en la muñeca. Mucha personalidad dentro de su clasicismo. Y por supuesto queda muy bien. Cuando te pones un reloj nuevo la muñeca va a tener que luchar con la correa (de aligátor, en este caso) porque las pieles suelen resistirse a abandonar la rectitud original para someterse a la curva del brazo, pero no fue así en este caso.

Una vez encontrada la medida el conjunto se asienta perfectamente y enseguida te sientes cómodo con el reloj. Como decía antes, dentro de lo muy clásico que es el reloj resulta muy atractivo, y te das cuenta de que lo miras mucho más a menudo de lo que creerías en un principio.

El precio de la versión de oro rojo es de 32.900 euros mientras que la versión de acero del Glashütte Original Excellence Perpetual Calendar tiene un precio de 20.200 euros, que es muchísimo más barato de lo que suele ser habitual las altas complicaciones en las marcas de alta relojería. Ese es uno de los objetivos de la manufactura, ofrecer alta relojería a precios razonables. Este reloj es buena prueba de ello. Ya está disponible en la boutique de la casa en Madrid, y se puede encontrar más información en GlashütteOriginal.com.



Oris Staghorn Restoration Limited Edition: fotos en vivo y precio

 

El nuevo Oris Staghorn Restoration Limited Edition es un excelente reloj de buceo que además ayuda a una buena causa: la conservación de los arrecifes de coral.

 

Hacía demasiado tiempo que no me había puesto ningún Oris, y en el momento que me probé éste me di cuenta de lo que hecho de menos los relojes de la marca. Oris siempre ha sabido hacer instrumentos bien pensados, bien construidos y muy atractivos. Combinan perfectamente practicidad con presencia sin necesidad de diseños estridentes. Este Oris Staghorn Restoration Limited Edition es un buen ejemplo.

Por otro lado el apoyo de las marcas relojeras a proyectos solidarios es de larga tradición, y en el caso del cuidado y protección de los océanos hay muchas marcas que ofrecen distintos tipos de ayuda. Y qué bien que lo hagan, porque ya sabemos el alarmante mal estado de un elemento tan absolutamente indispensable y abundante como para dar nombre a nuestro Planeta Azul.

En concreto, Los arrecifes de coral del mundo se enfrentan a una grave amenaza. Según los informes, una cuarta parte de estos delicados ecosistemas ya han sido dañados más allá de la reparación a través del blanqueo, la sobrepesca y el turismo descuidado, con dos tercios que permanecen bajo mayor amenaza.

La Coral Restoration Foundation es una organización de conservación sin ánimo de lucro que trabaja para preservar los arrecifes de coral del mundo. Coral Restoration Foundation ha logrado una diferencia tangible en los océanos del mundo. En 2015 plantó 22.502 nuevos corales a través de sus programas de voluntariado de replantación y está preparando otros 40.000 para repoblar los arrecifes nativos. También organizó 72 programas de buceo para educar y fomentar el voluntariado para tomar medidas y salvar a nuestros océanos. El Oris Staghorn Restoration Limited Edition nace para apoyar esta labor.

El reloj comparte los criterios estéticos de la colección Aquis, renovados en 2017, y es muy atractivo. Tiene una caja de acero de 43,5 mm, lo que le hace visible pero no desproporcionado. Por encima se ubica un bisel con disco de cerámica negra pulida y numerales blancos. Para el conteo de 15 minutos se ha elegido el color naranja, que es el color del coral.

El Oris Staghorn Restoration Limited Edition es hermético hasta los 300 metros, con toda seguridad 250 metros más del límite máximo al que se van a sumergir muy poquitos de aquellos que tengan el reloj. Pero una hermeticidad de ese nivel y el bisel de cerámica le permite competir en la liga de otros relojes de buceo de mucho más precio. Para conservar la hermeticidad la corona es roscada y tiene dos protectores a ambos lados.

La esfera está muy bien resuelta. A juego con el naranja del bisel está la aguja del segundero central, además de la fecha y el día. Éste se indica de manera muy ingeniosa, con una secuencia de siete ventanillas caladas sobre una sección circular que discurre en la parte interior central de la esfera, cada una de las cuales se rellena de color naranja en el día apropiado.

El conjunto queda muy bien. Resulta armonioso y a la vez muy dinámico. Los índices están aplicados, con una buena inyección de Super-LumiNova. Lo mismo ocurre con las manecillas, que además tienen distinta anchura para que se distingan bien en la oscuridad. Y, como es preceptivo para un reloj de buceo, el segundero también es fosforescente, al igual que el triángulo sobre las doce.

El resultado es impecable, como se puede ver. El reloj está disponible con una correa de caucho, como es obvio en reloj de inmersión. Pero a mí me ha gustado mucho el brazalete de acero, porque combina el pulido con el satinado de manera intachable. Da auténtica sensación de calidad, y queda muy, muy bien. Por dentro lleva el calibre automático 735,  cuya base es el más que conocido Sellita SW 220-1.

El Oris Staghorn Restoration Limited Edition es -claro- una edición limitada, en este caso a sólo 200 unidades. Por supuesto es discutible, pero a mí me parece el más bonito de todos los relojes de buceo de Oris, exceptuando los de inspiración vintage. El reloj ya está disponible y su precio es de 2.100 euros. Más información en Oris.es.

 

 



Calidad y precio: Tres relojes para todos los días de Hamilton

 

Ahora que se acaba el verano y hay que volver al trabajo es el momento de elegir qué reloj nos va a acompañar en nuestro puesto. Traemos aquí una propuesta de tres relojes para todos los días de Hamilton: bonitos, funcionales y a buen precio.

 

Muchas veces me preguntan por relojes que no cuesten mucho, y para eso los de cuarzo son imbatibles. Pero el número de cuarzos es infinito, como lo es la calidad que muestran unos y otros. Aquí no voy a hablar de relojes de cuarzo muy baratos pero mal hechos, sino de aquellos que, costando algo más, garantizan durabilidad y sobre todo buena construcción. Para eso el grupo Swatch se las pinta solo-también en los relojes mecánicos baratos- y creo que estos tres relojes para todos los días de Hamilton son una opción muy buena.

BROADWAY DAY DATE

El primero de estos tres relojes para todos los días de Hamilton es el Broadway Day Date. Los Broadway son una colección nueva presentada por Hamilton el año pasado, que vimos en este artículo con fotos en vivo. La propuesta original, más seria, ha dado paso este año a una diversificación de modelos y a la introducción del cuarzo.

El usar modelos de cuarzo es normal en las marcas de nivel medio, porque tienen que llegar a cuanta más gente mejor. Lo bueno de Hamilton es que lo hace sin aguar la calidad, así que la sensación de los modelos de cuarzo es tan buena como la de los mecánicos (si no te importa que sean de pila, claro).

Los Broadway de este año aprovechan la característica banda central que recorre de arriba abajo el reloj para ofrecer distintas combinaciones de colores. Esta, por ejemplo, hará las delicias de los seguidores del Barça. El que estamos viendo aquí es el más informal de los tres relojes para todos los días de Hamilton, sobre todo por su correa de piel pero recubierta en el frontal con tela (muy bonita por cierto, con su color oliva). Así que se puede usar tanto el fin de semana como durante el trabajo, cualquiera que sea donde éste se desarrolle.

Tiene una caja de acero satinado de 40 mm de diámetro, pero parece incluso más pequeño gracias a la delgadez de la caja. La esfera presenta índices aplicados y manecillas impregnadas de Super-LumiNova en cantidad más que suficiente para una lectura correcta en la oscuridad. Tiene un precio de 550 euros, que no está nada mal para un reloj que puedes llevar 7 días a la semana.

 

 

HAMILTON JAZZMASTER GENT

El más formal de los tres relojes para todos los días de Hamilton, El Jazzmaster Gent Quartz pertenece a la colección Jazzmaster, que es la más abundante en modelos de la casa. Es la más clásica y por tanto obedece mejor a los códigos de los relojes de vestir: un reloj de tres agujas y fecha, en una caja de 40 mm de diámetro y sólo 9 de altura.

Aunque hay varios modelos más, en este caso la esfera es de un tono antracita pero con toques leves de marrón, dependiendo cómo le incida la luz. La esfera tiene un bisel exterior blanco en el que comienzan los índices con forma de diamante. Terminan bien dentro de la esfera, lo que le da continuidad al conjunto. La discreta decoración rayos de sol es clásica y a la vez elegante.

Las manecillas con forma Dauphine son también clásicas y terminan dando al reloj ese aire de los años 50, aunque con un porte contemporáneo. Además tienen inserciones de Super-LumiNova, lo que siempre es de agradecer. Por último, la correa de cuero marrón tiene una buen tacto y grosor. El reloj cuesta 495 euros.

 

JAZZMASTER POWER RESERVE

El último de los tres relojes para todos los días de Hamilton es este Jazzmaster Power Reserve. Como resulta obvio por el nombre y el indicador de reserva de marcha, estamos ante un reloj mecánico. Porque la marca también tiene hueco para relojes de vestir mecánicos pero de precio asequible. Y al ser parte de la familia Jazzmaster también sigue los códigos clásicos.

El reloj es más grande que los otros dos, porque crece hasta 42 mm. Pero ciertamente el bisel estrecho y pulido y la esfera en un plateado muy clarito, casi blanco, hace que el reloj parezca grande. Aunque como tiene una altura discreta en absoluto parece fuera de control. De hecho queda muy bien.

En la esfera destacan por un lado el indicador de reserva de marcha, que se hace notar por su tamaño y por la combinación gris y rojo. Por otro, las manecillas azules, todo un acierto a mi entender. Es verdad que le quita formalidad, especialmente porque se combina con el blanco de la Super-LumiNova. Pero yo creo que es la clave para pasar de un reloj sin más a uno muy atractivo.

Por dentro lleva el calibre H3, que en otras partes del Grupo Swatch se hace llamar Powermatic 80. Y es que la reserva de marcha del reloj es de 80 horas, algo que no se ve en relojes de este nivel de precio. Hamilton hace que le decoren el calibre a su gusto, y por eso siempre que lo equipa añade un cristal trasero para disfrutar de él. Muy bien.

De este Jazzmaster Power Reserve hay varias versiones, dependiendo del color de la esfera y de si lleva correa o brazalete. Esta versión con brazalete de acero es la más llamativa porque está muy bien hecho, con su acabado satinado y un buen cierre plegable. El precio con brazalete es de 1.195 euros, mientras que las versiones con correa de cuero cuestan 1.145 euros.

En definitiva, siempre hay una opción para poder llevar un buen reloj sin tener que gastarse un dineral. Es obvio que de estos tres relojes para todos los días de Hamilton yo prefiero el último porque siempre da más placer tener un reloj mecánico. Pero cualquiera de las opciones -y otras que tiene la marca- son buenas. Más información en Hamilton.es.

 

 



En la muñeca: Bell & Ross BR 03-94 Aéro GT Orange

 

El Bell & Ross BR 03-94 Aéro GT Orange es una pieza peculiar: es un reloj inspirado en un vehículo que en realidad no existe. Y sin embargo el resultado es muy bueno, como vamos a ver con las fotos en vivo y el precio.

 

La cara más conocida de Bell & Ross es Carlos Rosillo (a quien hemos visto en Horas y Minutos alguna vez). La que no se ve tan a menudo es la de Bruno Belamich, que es el diseñador de la casa. Si no conocías los dos nombres, ahora ya sabes de dónde viene el nombre de la marca. Pues bien, Bruno diseñó un vehículo que recordaba mucho al Aston Martin Vulcan, y de paso el primero de los BR 03-94 Aéro GT.  Éste de aquí abajo.

El vehículo nunca se llegó a construir lo cual, a decir verdad, no deja de ser una decepción: si ves un diseño sobre el papel que es muy bueno quieres verlo en vivo. Eso es lo que había ocurrido en 2014 con la motocicleta B-Rocket, cuya presentación reflejamos, con fotos y vídeo, en este artículo.

Sea como fuere el bólido no se materializó, pero sí evolucionó. Este año en Baselworld 2017 la casa presentó el mismo coche pero en naranja. El color hace que el coche sea más vistoso, pero a decir verdad a mí personalmente me llamó la atención lo justo, precisamente porque sólo es un dibujo creado por ordenador. Lo que sí me llamó mucho la atención fue el reloj que sigue su estela, el BR 03-94 Aéro GT Orange.

El hecho de que sea un BR 03-94 acota las medidas del reloj, porque esa denominación significa siempre una medida de 42 mm en cada lado de la icónica caja cuadrada. En eses sentido no hay novedad, porque tampoco hace falta que la haya: la caja tiene personalidad propia y funciona bien tanto en hechuras como en estética. Para ello alterna el satinado general con un pulido en el canto del bisel y los tornillos. Estos están alineados correctamente porque los que garantizan la hermeticidad (100 metros) son los del fondo de la caja.

Como ya es costumbre en estos relojes “temáticos” -por así decir- el pulsador de puesta en marcha y paro del cronógrafo está anodizado en el color del reloj. La corona está decorada con “Clous de Paris” (Clavos de Paris), lo que facilita el agarre, y además lleva grabado el logotipo de la casa. Nada nuevo en la colección, salvo el naranja. Pero es que, como se puede ver, el susodicho naranja hace mucho.

La esfera está realmente conseguida. Hace no mucho veíamos fotos en vivo de los Garde-Côtes (en este artículo) que también vienen marcados por el naranja. Y sin embargo en esos relojes el uso del color era más bien moderado. Casi lo llamaría tímido. No es el caso de este BR 03-94 Aéro GT Orange. Aquí se ha usado el naranja con generosidad, y el resultado no puede ser mejor. Si volvemos a mirar la versión del año pasado y la comparamos con esta nos resulta un tanto anodina, mientras que esta es vibrante, estilosa, potente pero con un aire festivo.

La estructura calada de la esfera se anima con el color, que le da mayor sensación tridimensional. Es cierto que también complica la lectura de las subesferas, que además tienen una disposición inusual: segundero a las 12, 12 horas a las 6 y 30 minutos a las 9. Desde luego si alguien quiere usar este reloj para medir tiempos con exactitud en las manos tiene un cronógrafo estupendo. Pero si lo que quiere es leer esos tiempos rápidamente, lo va a tener bastante más complicado.

¿Importa? No, no mucho. Es decir, que no se me entienda mal. La lectura de la hora y minutos es buena porque las manecillas resaltan sin problemas. Son las manecillas del cronógrafo las que tienen más dificultades para sobresalir. Y desde luego la del pequeño segundero, que al ser de hélice requiere buscar la pala con Super-LumiNova  para saber qué segundo es. Y por encima tiene el nombre de la marca grabado en el cristal, lo que no ayuda nada. En la oscuridad, sin embargo, se lee muy bien.

Otro de los elementos que requiere de la ayuda del dueño es la lectura de la fecha. Aparece en una ventana de sector en la que se leen tres fechas. Pero una de ellas es sólo un punto (las pares), así que hay que hacer la cuenta. Hay que deducir el número cuando es par.

Pero sin embargo el reloj funciona, y funciona bien. Hay algo alegre y atractivo en ese conjunto poco coherente de piezas satinadas en naranja que atraviesa la esfera, y que se repite en el bisel exterior de la esfera que sirve para ubicar el taquímetro. No sé, a mí me gusta el reloj, me pone de buen humor. Y eso que yo los esqueletados no es que los tenga precisamente entre mis preferencias.

Entiendo que, como en otras ocasiones, este BR 03-94 Aéro GT Orange lleva dentro un calibre Sellita SW300 con un módulo cronógrafo Dubuis Depraz. Es una configuración muy habitual en Bell & Ross (y en muchas otras marcas). De ser así estaríamos hablando de frecuencia de 4 hercios, parada de segundero y 42 horas de reserva de marcha.

Como bien se puede leer en la trasera del reloj es una edición limitada a 500 unidades, equipadas con una correa de piel de becerro negra perforada con ribete naranja y tela sintética ultrarresistente negra. La hebilla de ardillón es de acero pulido-satinado.

Ya estamos acostumbrados a ver en la muñeca las cajas de Bell & Ross, así que es casi redundante decir que el BR 03-94 Aéro GT Orange queda muy bien puesto. Se acomoda sin problemas e inmediatamente está integrado. Se queda ahí esperando a cuando quieras alegrarte el ojo con el naranja. El reloj tiene un precio de 7.900 euros y ya está disponible en las boutique electrónica de la marca y en sus distribuidores. Más información en Bell&Ross.es.

 



IWC Portofino Hand Wound Moon Phase: fotos en vivo y precios

 

Vamos a ver el IWC Portofino Hand Wound Moon Phase, una nueva belleza en dos versiones -acero y oro- que además homenajea al Portofino original.

 

Portofino Original de 1984. Foto de Steve G.

En contra de lo que se puede pensar por el aspecto clásico, el Portofino apareció en el mercado por primera vez en 1984, en esta versión que vemos aquí arriba que era manual y con fase lunar. Como el Portofino Hand Wound Moon Phase que vemos hoy. Sin duda el de 1984 tenía un aspecto muchísimo más clásico y a la vez fiel al origen de los relojes de pulsera de la manufactura: relojes de bolsillo que se atan a la muñeca.

Comparando las dos fotografías se ve cómo el Portofino Hand Wound Moon Phase de 2017 es más refinado y elegante, además de mucho menos adusto. Es curioso que IWC lo haya lanzado de manera tan soterrada, sin darle la difusión que merece. Es verdad que éste es el año de la nueva colección Da Vinci, de los que ya hemos visto los modelos de mujer (aquí) y la Laureus (aquí) y veremos más. Pero en mi opinión este reloj se merece más difusión, porque me parece un acierto. De hecho es el Portofino que más me ha gustado hasta la fecha.

Ya existía un reloj en la colección con calibre manual, indicador de reserva de marcha y pequeño segundero a las 6. Es la referencia IW410103 (en acero). El diámetro del nuevo Portofino Hand Wound Moon Phase es el mismo (45 mm), pero la altura pasa de 12 a 13,5 mm con la adición del módulo de fases lunares. Un milímetro y medio pero ¡qué cambio! El reloj es distinto y muuucho más atractivo.

Hay que reconocer que la capacidad de seducción de una ventana de fase lunar, cuando está tan bien hecha como esta, es total. Sabe unir la precisión técnica -en este caso sólo se desvía 1 día de cada 577,5 años- con el romanticismo que siempre inspira nuestro satélite.  Aporta una calidez especial a la esfera sin restar ni un ápice de masculinidad al reloj. Hay que celebrar por tanto que vuelva a la colección (aunque ya estaba en los de mujer).

A las 6 horas se sitúa la subesfera del pequeño segundero, esculpida sobre la esfera para darle mayor profundidad y enmarcada con un anillo de oro, como los índices y manecillas. Como siempre en el Portofino el 60 está pintado en un granate que iguala el de los dos últimos días de la reserva de marcha. Que es de 8 días, aunque IWC afirma que podría funcionar hasta 9.

Si damos la vuelta a la caja vamos a ver el calibre de manufactura 59800. Como también ocurre en los Portugieser, IWC honra su tradición de movimientos grandes -provenientes de los relojes de bolsillo- y los muestra al máximo, con unos biseles muy estrechos (al igual que en el anverso). Da gusto ver todo el hueco de la caja lleno de mecánica.

Además de la reserva de marcha ya mencionada, el movimiento tiene parada de segundero y espiral Breguet. La decoración se limita a perlage y Côtes de Genéve, pero como siempre está muy bien realizada. A las doce se puede ver parte del gran barrilete. Desafortunadamente el reloj es sólo hermético hasta 30 metros.

El Portofino Hand Wound Moon Phase es un reloj grande, como todos los Portofinos. Como casi todos los IWC. Pero eso no quiere decir que se lleve mal, sino más bien al contrario. Siendo relojes de vestir, no son sin embargo de los que quieren pasar de puntillas por la muñeca y esconderse bajo el puño de la camisa. Más bien al contrario, son una afirmación por parte de su dueño de saber lo que es la elegancia, pero sin renunciar a la personalidad propia.

La correa de aligátor, como siempre hecha por Santoni y como siempre de altísima calidad, contribuye a remarcar la rotundidad con la que se expresa la pieza, subrayada por unas asas poderosas que, orgullosas, tardan en inclinarse hacia el dorso del brazo.

El IWC Portofino Hand Wound Moon Phase se presenta tanto en acero (referencia IWC516401) como en oro con esfera color antracita (IW516403). Sus precios son de 13.300 euros para la versión que hemos visto en este artículo y de 23.600 euros para la versión en oro, y ya están disponibles en la boutique de la marca. Más información en IWC.es.

 



En la muñeca: Longines Legend Diver

 

Vamos a ver el Longines Legend Diver, uno de los iconos de la casa que ahora se lanza con milanesa. Y lo vemos con fotos exclusivas, vídeo y precios.

 

Con la aparición del Blancpain Fifty Fathoms en 1953  (de cuyas numerosas versiones se pueden encontrar fotos en vivo y precios aquí) comienza la era de los relojes de buceo. Como ha ocurrido infinitas veces a lo largo de la historia, el reloj fue fruto de una demanda militar. Pero en los 50 el buceo había pasado ya a formar parte de los gustos recreacionales de la sociedad, así que pronto todas las marcas tendrían un reloj de inmersión. A finales de la década de los 50 Longines lanzó el Nautilus Skin Diver, su primer reloj de inmersión. A primeros de los 60 lanza la referencia 7042, que es el antecesor del Longines Legend Diver.

Nautilus Skin Diver y Longines 7042

La caja se hizo del tipo Super Compressor. Éste era un tipo de caja patentada por el fabricante Ervin Piquerez y que se basaba en un sistema muy inteligente: la tapa trasera tenía un muelle que la sujetaba a la caja. Después, según se iba sumergiendo el reloj la propia presión del agua comprimía cada vez más la tapa trasera, haciéndola más hermética. Tanto es así que la mayoría de los relojes Super Compressor tenían una hermeticidad garantizada hasta los 200 metros. Mucho más de lo necesario en esa época, así que no es extraño que el sistema fuera adoptado por muchas marcas.

Si nos centramos en el Longines Legend Diver, es obvio que su origen está en la referencia 7042, si bien la doble corona está inspirada en la referencia 7594 de finales de los 60. La caja de acero es de 42 mm de diámetro y una altura de menos de 14 mm, así que se lleva estupendamente.

Las dos coronas llevan grabada una cuadrícula, una característica de las cajas Super Compressor que Longines ha mantenido. Hay que decir que desde que se volvió a lanzar el reloj en 2007 la estanqueidad no se consigue mediante el mecanismo de las cajas Super Compressor, sino simplemente con el roscado del fondo y las coronas.

Cada corona tiene la misma función que la original, con la salvedad de que en el modelo original no había fecha. La superior sirve para mover el bisel hacia adelante y hacia atrás. Como ya sabemos esto invalida al reloj como auténtico reloj de inmersión, pero es que en aquella época así eran los biseles: bidireccionales. La corona inferior sirve para cambiar la fecha en la primera posición y para ajustar la hora en la segunda (la más abierta). Por cierto que el reloj tiene salto de fecha rápido.

La esfera, como se puede ver, es preciosa. Es fiel al original salvo en la inclusión de la ventana de fecha, pero está tan bien hecha que no molesta en absoluto. La lectura de la hora es rápida y sin confusiones, a pesar de que los índices de los minutos son casi tan largos como los de los múltiplos de 5. Estos, juntos con las manecillas y el triángulo del bisel, están impregnados con Super-LumiNova. Como la superficie pintada es escasa la luminosidad no es fantástica, pero sí más que suficiente. Es en la oscuridad cuando se aprecia lo bien que quedan los rectángulos bajo las 12, 6 y 9. Para tener una simetría perfecta el rectángulo vertical de las tres se tendría que haber pintado justo en el borde de la ventana de fecha. Demasiado complicado para mecanizar, y por eso no se ha incluido. Pero con todos los puntos de referencia que tiene la lectura en oscuridad es intuitiva. El triángulo sobre las 12 ayuda más de lo que uno podría pensar.

Me gusta mucho que la esfera esté tan limpia, sin textos superfluos. Siempre digo que lo de Automatic sobra porque el que lo lleva ya sabe que es un reloj automático, y en ningún reloj de cuerda manual pone “Manual”. Sin embargo en este caso sí que aparecía en el original, porque en aquel entonces un reloj automático sí era un extra importante, así que está bien que aparezca. Y la letra es bonita, además.

El reloj lleva por dentro el calibre  L633, que no es otro que el venerable ETA 2824-2. Sin embargo no se ve porque va tapado por un fondo que tiene el mismo grabado que el usado en los años 60. Nadie va a usar el Legend Diver como reloj de buceo, pero aún así Longines lo ha fabricado con una hermeticidad de hasta 300 metros, que está muy bien.

Cuando apareció el Legend Diver se ofrecía con la esfera de piel que vemos aquí, aunque la parte exterior es de tela. Pero este año se ofrece también con una milanesa excelente. Es sólida pero flexible, y su construcción de grano de arroz aumenta su aspecto vintage. Además aporta al reloj un aire más formal, más válido para la oficina. Y por cierto, no te pilla ni un solo pelo de la muñeca, lo que es muy de agradecer sobre todo para los que tenemos muchos.

El cierre desplegable del Longines Legend Diver está muy bien hecho. Da sensación de calidad y elegancia, y además es ajustable gracias a sus distintas posiciones. Incluso las secciones flexibles se presentan con un satinado con una presencia inmejorable.

Otro de los grandes atractivos del Longines Legend Diver es el precio. Con la correa de piel cuesta 1.870 euros, mientras que con la milanesa (o con la correa de caucho) cuesta 2.100 euros. La verdad, por ese precio no se encuentran relojes tan icónicos y con tanta personalidad como éste. Es una compra excelente si se quiere tener un reloj de inspiración vintage y realmente funcional y polivalente. Más información en Longines.es.

 



En la muñeca: Rolex Yacht-Master II 2017

 

El reloj de regata de Rolex ha tenido una actualización, que nos viene perfecta para explicar su peculiar funcionamiento y sofisticación técnica.  Abran paso al Rolex Yacht-Master II edición 2017.

 

Ya sabemos que Rolex es muy cauta en sus pasos, pero ninguno es insustancial ni de cara a la galería. Todo lo que hace, por pequeño que sea, tiene una justificación: mejorar lo que ya era perfecto. O casi perfecto, porque cuando ves las nuevas características te dices “pues sí, queda mejor que antes”. Eso mismo pasa con este Rolex Yacht-Master II, que en Baselworld 2017 se presentó con sutiles cambios. Pero antes vamos a ver cómo funciona este cronógrafo velerista.

Ya explicamos en este artículo por qué existen cronógrafos específicos de regata. Todos son de cuenta atrás -y  en general adelante también, cuando la competición ya ha comenzado-, pero cada casa tiene una manera de implementarlo.  En el Rolex Yacht-Master II intervienen la corona, los pulsadores y el bisel cerámico, que Rolex denomina Ring Command.

Para programar la cuenta atrás se gira el bisel en el sentido contrario a las agujas del reloj hasta el tope, bloqueando el pulsador superior y permitiendo la función de programación. Después se presiona el pulsador inferior y la trotadora roja vuelve a las 12 horas. La aguja de los minutos de la cuenta atrás vuelve al minuto programado anteriormente. Se ajusta la duración de la cuenta atrás desenroscando la corona y  girándola en el sentido de las agujas del reloj. La aguja del minutero de la cuenta atrás salta de un minuto a otro hasta llegar al que se desea. Se vuelve a girar el bisel a tope, esta vez en sentido contrario, liberando el pulsador superior y memorizando la programación.

Cuando suena el primer aviso de carrera se presiona el pulsador superior y comienza la cuenta atrás: se pone en marcha la trotadora y la aguja de minutos va avanzando hacia el cero. Cada vez que se presiona el pulsador inferior la aguja de minutos avanza un minuto y la aguja del cronógrafo vuelve a cero. Así se puede resincronizar la cuenta atrás con la de la carrera. Cuando queda un minuto vuelve a sonar una bocina, momento en el que, si es necesario, se puede resincronizar. Cuando se da la salida se presiona el pulsador superior para parar la trotadora. Presionando el inferior, el reloj vuelve a la posición inicial de cuenta atrás.

Como se ve es un sistema muy sofisticado que permite una sincronización exacta con la cuenta atrás de la carrera, algo fundamental cuando un segundo puede significar perder el puesto en el podio. Para llevar a cabo estas funciones Rolex desarrolló el calibre 4161, que es exclusivo del Rolex Yacht-Master II. Es un cronógrafo con rueda de pilares y embrague vertical.

La masa oscilante carga en las dos direcciones hasta conseguir una reserva de marcha de 72 horas. Integra espiral antimagnético Parachrom y volante de inercia variable. Por supuesto es un Cronómetro Superlativo con certificación COSC y con el propio control de Rolex, que garantiza una exactitud de -2/+2 segundos al día. Y una garantía de 5 años, por cierto.

 

¿QUÉ HA CAMBIADO EN EL NUEVO ROLEX YACHT-MASTER II?

Los cambios conciernen sólo a la esfera. Ahora a las 12 horas tenemos un triángulo isósceles y a las 6 horas un rectángulo. En las versiones anteriores todos los índices horarios eran cuadrados idénticos, así que ahora se hace más intuitiva la lectura.

Las manecillas también han cambiado: en vez de ser las dos de bastón ahora la de las horas es la icónica “Mercedes”, lo que le da mucho más aire de familia. La de los minutos sigue siendo de bastón, pero se ha vaciado una sección para que no obstruya la vista de la cuenta atrás. Por lo demás sigue siendo el mismo reloj de 44 mm de diámetro y hermeticidad hasta los 100 metros. Brazalete Oyster con plegable Oysterlock y extensor de 5 mm Easylink.

El precio de este nuevo Rolex Yacht-Master II acero es de 17.250 euros. Por supuesto las otras versiones ya existentes (acero y oro, oro amarillo y oro blanco con platino) se irán actualizando con las mejoras expuestas, pero hay que esperar a que la casa publique los relojes en la web para saber los nuevos precios. Más información en Rolex.es.

 



Dos Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute 2017: fotos en vivo y precios

 

Jaeger-LeCoultre sigue homenajeando a su modelo más icónico, el Reverso, de la manera que mejor sabe: lanzando nuevas versiones. Como estos Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute, presentados este año.

 

El año pasado el Reverso de Jaeger-LeCoultre cumplió 85 años, y la manufactura le rindió un sonoro homenaje a lo largo del año. Entre los tres tamaños disponibles lanzó no menos de 10 Reversos (que vimos en este artículo). Pero sobre todo lanzó el Reverso Gyrotourbillon, en mi opinión uno de los mejores relojes que se han visto en esta década por su compendio de máxima complicación relojera en un formato perfectamente ponible.

En el reportaje que publiqué (éste) sobre el Gyrotourbillon incluí un vídeo en vivo del reloj -tomado del canal de YouTube de Horas y Minutos y aún hoy es de los más vistos, y el segundo más añadido a las listas de reproducción creadas por los usuarios. Y es que la vida del Reverso no parece tener fin. Por su parte, los Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute se están convirtiendo en una rama propia del mismo tronco, diferenciada no sólo por el nombre sino por la combinación -al menos en la cara “principal”- de agujas Dauphine e índices de punta de lanza sobre esferas escarchadas. Y por ser todos Duoface. Vamos a ver los presentados este año en el SIHH 2017.

 

JAEGER-LeCOULTRE REVERSO TRIBUTE DUOFACE

Este reloj es un planteamiento moderno de la estética del  Reverso (como son todos los Tribute) que a lo mejor no es lo que buscan los seguidores más tradicionalistas del modelo. Y sin embargo a cualquiera que se acerque a él sin prejuicios le va a parecer que bebe de la estética más clásica.

En primer lugar porque la caja es una remembranza de la época en la que fue creada, como lo es la minutería de ferrocarril que recorre el borde de la esfera. Clásico es también el uso de las manecillas delfín y los índices. Y sin embargo el conjunto tiene un aire más moderno, un punto más sonoro que el de la configuración habitual del Reverso (como esta, por ejemplo). Sólo la subesfera del pequeño segundero se atreve a romper con las líneas rectas del dial.

En la “cara B” -si se me permite el símil anticuado-  nos encontramos con los mismos elementos, pero todos curvos y enmarcados por un guilloché clous de Paris, y todo en color pizarra. Muy bonito y muy refinado en mi opinión. Yo no sabría cuál de las dos esferas usar cuando no estuviera viajando. Y es que el Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute Duoface puede mostrar un segundo huso horario (el de la esfera pizarra) con indicador de día y noche. La hora local, por su parte, se cambia mediante un gatillo escondido en la parte superior: cada vez que se desliza avanza una hora. De esta manera no se rompe con pulsadores la fluidez de la caja, aunque es más incómodo que un pulsador normal.

De estas operaciones se encarga el calibre manual 854A. El movimiento 854 se presentó hace 23 años con el Reverso Duo original. Él a su vez estaba basado en el 822, que era de 1992. Así que a cambio de no tener la última tecnología nos aseguramos un calibre requeteprobado. Se mueve a 21.600 alternancias a la hora y tiene 42 horas de reserva de marcha.

El conjunto se presenta en una caja de 42,9 mm de largo por 25,5 mm de ancho y 9,2 de altura. En la muñeca (o en la mía al menos) queda un ligeramente pequeño, pero no es un problema: al ser un reloj de oro rosa un tamaño más pequeño hace que no se vea tanto. Y ser discreto es una de las máximas de un reloj de vestir.

La verdad es que es un reloj francamente atractivo que seguro va a gustar a los amantes de los relojes de inspiración clásica. Además como los la base que acoge la caja tiene una pequeña curva, todos los Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute se adaptan perfectamente a la muñeca. Es también perfecto para muñecas femeninas, y recordemos que el 45% de las ventas de la manufactura son relojes para mujer. Este Tribute Duoface tiene un precio de 20.000 euros. En la siguiente página hablamos del Moon.



En la muñeca: Chopard L.U.C Perpetual Chrono

 

Chopard es, sin duda, una de las grandes manufacturas de hoy en día. Y si hace falta alguna prueba más aquí está este Chopard L.U.C Perpetual Chrono, una muestra de altísima relojería con una personalidad única.

 

Es verdad que Chopard no es de las primeras marcas en las que pensamos cuando hablamos de alta relojería, por varios motivos. En primer lugar, es una empresa muy nueva. Esto significa que todo lo que ha hecho desde 1996 es aún más meritorio, pero a la vez implica una falta de conocimiento profundo y duradero por parte del aficionado. En los niveles de precio en los que se mueven los relojes de alta gama el aficionado tiende a mirar a marcas más consolidadas.

Chopard L.U.C Perpetual Chrono en oro blanco fairmined, de 2016

Esto va unido al segundo motivo: la carencia de inversión publicitaria e informativa de la marca es un ejemplo de cómo marcas con muchos productos a menudo desequilibran sus presupuestos de marketing en favor de unos y en detrimento de otros. Se hace mucho hincapié en los relojes de mujer (estos, por ejemplo) o en los cronógrafos conmemorativos de diversas carreras. Estos Grand Prix de Monaco son un ejemplo, como lo son los múltiples Mille Miglia (aquí presentamos los de 2017). Son grandes relojes que sin embargo no dan la medida de la empresa, porque publicitariamente remarcan los aspectos más de papel couché (una carrera de coches antiguos para gente con dinero) y, si hablamos de técnica, en la mayoría de los casos presenta movimientos genéricos con precios altos. Nada en contra de ello, pero hace que Chopard se tenga que enfrentar a monstruos como por ejemplo TAG Heuer o, más difícil todavía, Omega.

Versión de 2016 del Chopard L.U.C Perpetual Chrono en oro rosa fairmined

Y sin embargo, como he dicho al principio y como vengo exponiendo desde que se creó Horas y Minutos, Chopard es una manufactura que puede hablar de tú a tú con cualquier otra casa suiza que le quiera dar palique porque domina todos los retos relojeros. Tiene, por poner algún ejemplo, el mejor regulador de los últimos años (éste). El año pasado presentó una magnífica colección de relojes con Horas Mundiales (aquí con fotos en vivo y precios). Por último, este año ha presentado el Chopard L.U.C Full Strike, un fabuloso repetidor de minutos que es un portento de sonido y técnica que pudimos ver y escuchar en este artículo.

Un calendario perpetuo con cronógrafo no es cualquier bagatela. De hecho no es cualquier perpetuo, y desde luego no es cualquier cronógrafo. Cuando nombramos las dos complicaciones juntas se nos viene a la cabeza el Datograph Perpetual  de A. Lange & Söhne, el Vacheron Constantin Traditionelle Chronograph Perpetual y, por supuesto, unos cuantos Patek PhilippeDe ese nivel estamos hablando, nada menos. Así que el Chopard L.U.C Perpetual Chrono es una clara afirmación, otra más, de la maestría de Chopard.

La caja está hecha en platino y tiene nada menos que 45 mm de diámetro y 15 mm de altura. Como el platino, además de escaso, es un metal pesado, el Chopard L.U.C Perpetual Chrono es toda una declaración en la muñeca de su afortunado poseedor, que va a tener que acostumbrase a su peso. El platino tiene además un brillo dulce, mucho más que el oro blanco y desde luego que el acero (con el que se puede confundir a primera vista, es verdad). Además es un brillo que siempre permanece igual, algo exigible en un reloj de este nivel.

Los relojes L.U.C llevan siempre unas coronas de tamaño sustancial y la de este reloj, de oro blanco y no platino, también lo es. A su lado los pulsadores del cronógrafo resultan discretos. De hecho es que los son por sí mismos, para no añadir tamaño a una ya de por sí notoria caja.  Pero, con independencia del tamaño o el metal escogido, donde todo ocurre es en la esfera. En esta versión el Chopard L.U.C Perpetual Chrono se ha vestido de un azul marino muy elegante, con un guilloché  en rayos de sol. El origen de dichos rayos no está, como cabría esperar, en el centro de la esfera. Ni siquiera en el nombre de la casa, bajo las doce. El epicentro se esconde tras la gran -y doble- ventana de fecha.

La amplia superficie de la esfera permite alojar mucha información de gran tamaño sin sensación de agobio. Salvo la fecha, el resto de la información se ha dispuesto en dos semicírculos entre las 2 y las 3 y las 9 y las 10, con sendos círculos más pequeños en intersección.  Así, el primer grupo a la derecha presenta los meses en grande y el grupo de cuatro años en pequeño (la L significa “leap year” que es como se dice año bisiesto en inglés).

Los dos círculos a poniente marcan el día de la semana y la indicación día/noche. Los amplios biseles de los círculos están dedicados a los registros del cronógrafo flyback: 30 minutos a la derecha y 12 horas a la izquierda. Los señalan unas agujas con la punta roja (como la trotadora central) para distinguirlas de las de calendario. Y sobrevolándolo todo las tradicionales manecillas Dauphine-fusee (delfín-cohete), marca de la casa. Están facetadas para que se lean mejor e impregnadas con Super-LumiNova.

El recoger toda la información de esta manera no sólo le da al Chopard L.U.C Perpetual Chrono una personalidad propia muy acusada; también deja espacio para una subesfera de fase lunar de gran tamaño, y muy bien resuelta: un firmamento estrellado -con constelaciones auténticas al parecer- que se va desplazando al par que la edad de la luna, que a su vez está representada por una apertura que se va oscureciendo o aclarando según pasan los días. Muy ingenioso y muy elegante. Y sobre todo distinto.

Si damos la vuelta al reloj el cristal de zafiro nos permite seguir consumiendo más néctar relojero, porque lo que vemos es una maravilla. Los L.U.C son los calibres altos de gama de Chopard (ya hablé sobre ellos en la crónica sobre mi visita a la manufactura Chopard), y siempre reciben el mejor tratamiento. En este caso también, por supuesto.

El calibre L.U.C 03.10-L, de 455 piezas, está ejecutado de manera intachable. Parece un calibre manual tradicional, pero es en realidad moderno; de ahí la forma de puentes y levas. Está basado en el 03.07-L, un cronógrafo flyback con rueda de pilares y embrague vertical para garantizar un arranque instantáneo y sin saltos de la trotadora. Se mueve a 4 hercios y presume de 60 horas de reserva de marcha. Tiene certificación COSC y una decoración exquisita. Es todo lo que se espera de un movimiento de alta relojería, que Chopard refleja con su sello L.U.C y, sobre todo, con el de Punzón de Ginebra, que controla el reloj entero, no sólo el movimiento.

El reloj se ajusta a la muñeca gracias a una exquista correa azul de aligátor, que se habría beneficiado de un pasador curvo para que la correa sea ajustara más a la caja. El cierre es un plegable de platino con hebilla de oro blanco.

El Chopard L.U.C Perpetual Chrono es una apuesta por la altísima relojería pero ofreciendo un reloj más contemporáneo, con un tamaño que se hace notar porque en su intención nunca estuvo ir escondido debajo del puño de la camisa. Un nuevo puñetazo de Chopard en la mesa a la que se sientan los grandes. Es una edición limitada a 20 unidades, con un precio de 83.730 euros, que es un precio mucho menor que el de aquellos con los que compite. Un valor más en su activo. Más información en Chopard.es.

 



Ya disponible el nuevo Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm

 

Uno (de los muchos) clásicos de la casa italiana, el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm, vuelve a estar disponible en una versión que repasamos con fotos en vivo y precio.

 

UN POCO DE HISTORIA

Como ocurre con la mayoría de los grandes éxitos de la manufactura, el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm no nace de la nada, sino que tiene tras de sí una historia que en este caso es particularmente llamativa.

Ya sabemos que el origen de los relojes Panerai que conocemos está en los instrumentos desarrollados para la Marina italiana. Su notable historia relojera se expande entre 1936 y finales de los años 50, si bien durante y después de los años que duró la II Guerra Mundial esta producción no fue tan relevante.

Prototipo original del Mare Nostrum

Pero el relativamente pequeño número de relojes creado en esa época ha sido, sin embargo, el origen de muchos modelos que han hecho salivar permanentemente a los -muchos- seguidores fieles de la marca, y seguramente ninguno como el cronógrafo Mare Nostrum (excepción hecha, quizá, con el Egiziano de los años 50).

Es conocido que Mare Nostrum era el nombre que los romanos daban al Mediterráneo. Ese nombre fue también adoptado por la Marina italiana y también por Panerai, que nombró así a los temporizadores de torpedos que vendía a la Marina.

La propia Marina encargó a Panerai en 1942 un cronógrafo de muñeca para los oficiales de cubierta, de los que al año siguiente había producido unos cuantos prototipos (no se sabe el número) de un reloj de acero de 52 mm de diámetro (¡les debía quedar enorme!) con un calibre Angelus 215, un cronógrafo con rueda de pilares.

La esfera tenía un insual color “verde alga”, y los índices y manecillas estaban recubiertos, claro, con el pigmento Radiomir. Pero la invasión aliada de Italia en 1943 hizo que el reloj nunca se llegara a fabricar en serie. Como se puede uno imaginar, esto hizo de los prototipos unos ejemplares muy deseados por los coleccionistas de la marca. Hasta el punto que Panerai compró en 2005 uno de ellos que había salido a subasta en Christie’s, y pagó por él 132.000 francos suizos (116.000 euros).

Un Mare Nostrum pre-Vendome

Se cree que entre 1993 y 1997 se hicieron 492 Mare Nostrum como el de aquí arriba, una versión más manejable porque tenía 42 mm de diámetro. Incluía además un calibre ETA con un módulo cronógrafo de Dubuis Depraz y, significativamente, un bisel grabado con la leyenda “Km/h”. Tras la compra de Panerai en 1997 por el Grupo Vendome (después Richemont) se fabricaron otros 398 relojes que incluyen la leyenda “Tachymetre”. Ni qué decir tiene que los más buscados son los pre-Vendome. Después, en el SIHH 2010, el Mare Nostrum volvió a ser presentado.

El Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm es una reedición del modelo pre-Vendome. Tiene una caja de 42 mm de diámetro de acero. Éste es un tamaño que cada vez vemos más en Panerai, probablemente como estrategia comercial para poder llegar a más gente. Un reloj que tiene un diámetro entre 44 y 47 mm limita su alcance porque es demasiado grande para muchas muñecas.

Recordemos que, por ejemplo, China es un país a cuyos jóvenes les gusta mucho Panerai, pero sus muñecas caen más bien del lado pequeño. Pero es que además hay otro mercado muy importante: el femenino, que no hace sino crecer. Panerai tiene mucho éxito entre las mujeres, y eso sin tener que hacer nada especial para ellas. El lanzamiento de estos Luminor Due dieron carta de naturaleza al nuevo diámetro, ya que se han convertido en una nueva familia de producto.

En el caso del Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm el bisel tan ancho hace parecer más grande el reloj, pero no mucho más porque a su vez la esfera azul se encarga de que la sensación visual no sea excesiva. El bisel, satinado, también ha recuperado el grabado pre-Vendome, con la inscripción Km/h.

La caja tiene una corona muy pronunciada. Tanto como la de los Radiomir, aunque en este caso es cilíndrica. Lleva además el nombre grabado. La inserción de los pulsadores de pistón es la misma que la original, lo que acentúa su aspecto vintage y mecánico. El conjunto tiene una hermeticidad sólo hasta 50 metros, lo que unido al taquímetro en kilómetros y no millas náuticas (como estos Regatta) parece contradecir el origen marino del reloj.

La esfera, por su parte, es incuestionablemente seductora. La combinación del azul marino con la pintura Super-LumiNova beis (aunque brilla en verde) sobre manecillas, numerales e índices resulta muy atractiva. Al reducir el tamaño de los 52 mm originales a los 42 actuales Panerai ha prescindido de la esfera partida, que seguramente habría hecho que el conjunto estuviera demasiado atosigado por tanto elemento en tan poco espacio.

Al igual que en los modelos pre-Vendome, el reloj está animado por un ETA 2801-2 con módulo cronógrafo Dubuis Depraz. Es, en efecto, el mismo que el reloj de entre 1993 y 97. El ETA 2801-2 es un calibre manual que funciona perfectamente, pero al que se le nota la edad: sólo tiene 42 horas de reserva de marcha. Muy lejos de los 3 días como mínimo que tienen los movimientos propios de la casa.

Me pasa una cosa curiosa con Panerai: a menudo pienso que son demasiado grandes con sus medidas de 45 ó 47 mm de diámetro. Pero en cuanto me los pongo se me pasa la idea, porque quedan fantásticamente en la muñeca. Sin embargo, cuando me pongo  uno de 42 mm me resultan pequeños. ¿Quiere eso decir, por tanto, que el reloj queda mal? Absolutamente no.

De hecho queda estupendamente, y más un reloj como el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm, tan bonito. Pero es verdad que al principio me sorprende su tamaño. Pero claro, en cuanto te miras la muñeca y ves esa esfera tan bien equilibrada con el pequeño segundero a las 3 y el contador de 30 minutos a las 9 horas… ¡difícil devolverlo!

Como dice el título del artículo, el Panerai Mare Nostrum Acciaio 42 mm ya está disponible en las dos boutiques de la casa en Madrid. Me consta que está siendo un éxito, y eso a pesar de un precio que puede sorprender: 9.900 euros. Pero ese es el precio de la exclusividad, porque este reloj es todo un Panerai, pero muy distinto a los Panerai que ya conocemos. Más información en Panerai.es.

 



A. Lange & Söhne 1815 Annual Calendar

 

 

El nuevo A. Lange & Söhne 1815 Annual Calendar es otra de las novedades de este año de la Reina Sajona. Una de las complicaciones más interesantes para el reloj más clásico de la casa.

 

Ya sabemos que A. Lange & Söhne no necesita presentar muchas novedades para ser la reina del baile, año tras año además. En el SIHH 2017 presentó el espectacular Tourbograph (fotos en vivo aquí), los preciosos Lange 1 Moon Phase (aquí, también en vivo), su homenaje a la técnica de los antiguos relojes de bolsillo con el Lange 31 y otros que aún no hemos publicado aquí.

Pero Lange siempre presenta algún modelo para su colección 1815 que, como ya sabemos, es el año de fundación de la manufactura. Es también la colección más tradicional, en el sentido de que se basa en los relojes de bolsillo de la casa. Por eso siempre tiene una minutería de ferrocarril y numerales arábigos. ¿Por qué no lleva además la gran fecha por la que Lange es tan conocida (y reconocida)? La respuesta la tiene Tino Bobe, Director de Fabricación, en la entrevista que le hice durante el Salón de Ginebra y que publiqué aquí.

El 1815 Annual Calendar integra, como indica su nombre, un calendario anual. Esta complicación reconoce los días 30 y 31 y salta al 1 del siguiente mes de manera instantánea, pero no el cambio de febrero a marzo. Eso significa que el reloj necesita un ajuste una vez al año. Esta complicación está justo por debajo del calendario perpetuo en complicación, pero muy por debajo en precio. Por eso es resulta tan interesante. Ofrece prácticamente todo a cambio de hacer algo que al fin y al cabo nos encanta a los aficionados a la relojería: toquetear el reloj.

De manejar los datos se encarga el calibre manual Lange L051.3. Ya existe un calendario anual en la gama Saxonia, pero es automático. En la colección 1815, como homenaje a la tradición, los calibres son manuales. Sobre la base del movimiento del 1815 tres agujas se ha desarrollado un módulo calendario con un desempeño técnico muy interesante.

El pulsador a las 2 horas permite avanzar todas las indicaciones del calendario a la vez. Esto es muy interesante en caso de que el reloj haya estado parado muy tiempo, una circunstancia que a mí me parecería inconcebible si fuera el propietario del reloj. Pero además, gracias a cuatro pulsadores en bajorrelieve (a las 4, 8, 9 y 10), se puede ajustar individualmente cada parte del calendario, incluida por primera vez la gran fecha. Por supuesto el calibre tiene todos los elementos de la relojería sajona: platina de alpaca de tres cuartos con nervaduras Glashütte, ajuste de cuello de cisne, puente del volante grabado a mano, tornillos azulados y chatones de oro, volante atornillado… Se mueve con una frecuencia de 21.600 alternancias por hora. La verdad, dan ganas de dejar el reloj parado mucho tiempo para luego darse el gusto de poder apretar unas cuantas veces el pulsador.

La esfera de plata maciza del 1815 Annual Calendar es un dechado de equilibrio y serenidad. Parece mentira que un nombre tan largo como el de la manufactura Lange y encima en curva caiga perfectamente sobre la esfera sin agobiar los otros dos registros circulares. Se puede caminar tranquilamente desde la esfera del día y la fecha a las 9 hasta la de los meses a las 3, pasando por el nombre completo de la casa sin el menor atisbo de claustrofobia. Y eso que los numerales son bien grandes. Pero es que es así como se las gasta Lange: todo es armonía. Pero si es aprensivo en exceso, siempre puedes descansar mirando el firmamento infinito de las fases lunares, visión barrida cada medio minuto por el pequeño segundero.

Esta golosina relojera se aloja en una caja de oro rosa u oro blanco con 40 mm de diámetro y 10,1 de altura, pero con la forma redondeada de la caja parece más pequeño. El resultado es tan elegante como funcional: aunque el calibre tiene una altura de sólo 5,7 mm el reloj sólo necesita atención cada 72 horas, lo que permite dejarlo descansar durante el fin de semana y poder retomar el lunes la cátedra de elegancia sin mayor problema. Se ata con una correa de aligátor marrón o negra y hebilla de ardillón en el mismo metal que la caja.

El reloj ya está disponible (pero con lista de espera) en las boutiques de la marca y en los distribuidores. El precio del 1815 Annual Calendar es el mismo para las dos versiones, algo no habitual porque el oro blanco es una aleación de oro con paladio, que ha recuperado el nivel de precio que tenía en 2014 (aunque también es verdad que el oro ha perdido un 21% de su valor desde 2012).  Sea como fuere, la etiqueta de los dos modelos marca 37.500 euros. ¿Que por ese dinero te puedes comprar otros relojes? Desde luego. ¿Tan buenos como éste? Yo personalmente no los conozco. Y aunque los conociera, mi elección está clara. Más información en Lange.com.

 

 



En la muñeca: IWC Aquatimer Automatic 2000 Edition “35 Years Ocean 2000”

 

 

El nuevo IWC Aquatimer Automatic 2000 Edition “35 Years Ocean 2000” es la reedición de un modelo que fue una proeza de la ingeniería y que ha ido mutando hasta llegar a nuestros días.

En 1982 Ferdinand Porsche, el mítico creador del Porsche 911 y fundador de Porsche Design creó, junto con IWC,  el Ocean 2000 para la marina alemana. Era un reloj de titanio que podía descender hasta los 2000 metros de profundidad, aunque también se hicieron otros para poder llegar hasta los 500 metros. En puridad aguantar la presión del agua a 2.000 metros es un ejercicio de proeza de la ingeniería, porque ningún buzo va a bajar nunca a esa profundidad.

Hay que recordar que PADI (de la que ya hablamos aquí) expide sus licencias de buceo para una profundidad de hasta 18 metros. Se necesita un certificado avanzado para bajar a 30 metros. A partir de esa profundidad es necesario usar botellas con mezclas de gases distintas para evitar la narcosis del nitrógeno. Pero es que a partir de los 60 metros comienza la hiperoxia, que es la intoxicación por exceso de oxígeno y que produce contracciones primero y espasmos, convulsiones, mordedura de lengua y emisión de orina después. Por último, si aún no se ha perdido la consciencia, el buceador se queda adormilado durante horas. Como es fácil de imaginar, ninguna de las dos situaciones son las que uno desea cuando está bajo el agua.

Y luego está la bestia negra del buceo: el Síndrome Nervioso de las Altas Presiones (SNAP). Comienza a aparecer a los 130 metros en descensos rápidos, pero si se está muy entrenado y se baja despacio aparece a partir de los 300 metros. Los síntomas son: temblores en las piernas, náuseas y trastornos psicomotores. Consecuencias más graves son temblores, vómitos, hiperreflexia, somnolencia y descenso cognitivo. En estadios graves del SNAP presentan temblores y, en casos extremos, psicosis, crisis convulsivas focalizadas o generalizadas. Esto es un ejemplo de cómo utilizar un párrafo para describir el proceso de una muerte segura (salvo que se reciba ayuda).

¿Por qué entonces hacer un reloj así, si nunca nadie va a bajar a esa profundidad? Pues porque la relojería, como todos los artes y todas las ciencias siempre quiere explorar nuevos terrenos, que se dibujan delante de quien los afronta como hitos a superar. Nadie va a bajar nunca a esas profundidades, pero ¿no llena de orgullo saber que llevamos un logro así en la muñeca? ¡Pues claro que sí! Por eso el IWC Aquatimer Automatic 2000 es un modelo tan celebrado y por eso se ha ido manteniendo en el tiempo. Pero el anterior Aquatimer 2000 tenía casi 49 mm de diámetro total y casi 20 de altura. Este nuevo  IWC Aquatimer Automatic 2000 sin embargo vuelve a los 42 mm originales, y tiene un grosor de sólo 14,5 mm. Es decir, sólo medio milímetro más que el Aquatimer normal.

La caja está hecha de titanio. Como todos los Aquatimers tiene el bisel Safe Drive, que combina el movimiento del bisel exterior con el interior. La protuberancia a las 9 -visible en todos los Aquatimers modernos- no es una válvula de helio, sino el alojamiento para el engranaje del bisel. Es increíble que con la presión a la que puede llegar a estar sometido el reloj se consiga que siga funcionando el bisel y no se vea afectado en sus engranajes. Especialmente si esa protuberancia es una vía de salida de agua del mecanismo. Sorprende que la presión no involucione esa función.

El reloj se mueve gracias al calibre IWC 30120 que es en realidad el ETA 2892 pero modificado por IWC. Pero por supuesto no se ve porque tiene un fondo conmemorativo. Y aunque no lo tuviera: sería impensable un cristal trasero, como todo el mundo puede entender.

La esfera negra graneada está salpicada por unos índices aplicados muy potentes. Aunque no tanto como las manecillas, que son grandes para que la visibilidad sea excelente. La manecilla del segundero está pintada en el mismo rojo que la leyenda de los 2000 metros, lo que le da un toque deportivo.

Por supuesto el tratamiento con SuperLuminova es intachable. No sólo es intenso sino además bicolor para que la lectura sea instantánea. Eso sí, como la cantidad de pigmento es notable necesita tiempo para cargarse totalmente; no basta con iluminarlo con la linterna del móvil durante unos segundos.

La verdad es que el IWC Aquatimer Automatic 2000 es mucho más discreto de lo que uno pensaría y podría pasar perfectamente como reloj de diario, si obviamos la correa técnica de caucho. Que por cierto es muy cómoda de llevar y de poner, sujeta por una hebilla de ardillón también en titanio.

Pero haber conseguido una cámara para que el reloj aguante esa presión abisal y que sin embargo tenga una altura tan moderada es encomiable. Por eso se adueña de manera tan natural de la muñeca, sobre la que se siente realmente bien. No sería por tanto extraño verlo tras una mesa de oficina, soportando la enorme presión… de los correos electrónicos y la falta de vacaciones (que también tiene lo suyo).

El IWC Aquatimer Automatic 2000 Edition “35 Years Ocean 2000” es una edición especial de 350 piezas que ya está disponible en la boutique de la casa, y tiene un precio de 8.250 euros. Más información en IWC.es.

 

 



Tudor Heritage Black Bay S&G: fotos en vivo y precio

 

El Tudor Heritage Black Bay S&G es el lanzamiento más discutido de Tudor, y sin embargo yo creo que es la estrella de la colección de 2017. Veamos por qué.

 

Cuando llegué a Baselworld 2017 la primera marca que vi dentro del edificio principal dedicado a la relojería fue Tudor. Tudor es una de esas marcas que quieres ver porque, desde que lanzó el Black Bay en 2012 no ha hecho sino escalar peldaños del tamaño de puertas de iglesia hasta convertirse en una de las marcas más deseadas. Su éxito no desfallece nunca.

Era lo que en el argot se llama un “one to one”, es decir, una presentación individual de los relojes, no una para un grupo de periodistas. que es lo habitual y que se organizan por países. Fue una cortesía de la Tudor británica (cuánto se lo agradecí), para quien también era la primera vez que enseñaban los relojes a periodistas. Obviamente un one to one es una maravilla porque te permite disfrutar de los relojes -y de las preguntas y respuestas que generan- de manera muy personal, sin tener que compartirlo con nadie.

Sin embargo tiene una única pega: tu reacción no se puede esconder porque tu cara está separada de la mirada de tu anfitrión la distancia que ocupa el ancho de la mesa. Así que cuando me dijeron “el siguiente reloj es el Tudor Heritage Black Bay S&G” casi me caigo de la silla porque lo último que me esperaba era un reloj bicolor, y menos aún de Tudor.

Porque una cosa es un Rolex Datejust como éste y otra muy distinta los espantos que estamos acostumbrados a ver por ahí y que automáticamente relacionamos con lo más o menos vulgar y demodé. Justo lo contrario de lo que significa Tudor: relojes frescos, modernos, completamente de moda pero intachables en todos sus aspectos relojeros.

Pues bien, verlo en vivo fue una prueba más de que a menudo las experiencias pasadas no sirven para las presentes. Y es que según empecé a ver el reloj, por arriba y por abajo y por dentro y por fuera, me di cuenta de que estaba ante un clásico instantáneo. Ante el rey de la fiesta. En vez de estar hecho de acero parece que lo hubieran fabricado con imanes, porque su poder de atracción es increíble.

El reloj retiene la medida del modelo original -41 mm- aparecido en 2012 (¡hace cinco años ya!), pero en este caso integra una ventana de fecha, una incorporación que ha aparecido este año y que veremos en otro artículo sobre el nuevo Black Bay Steel. El material utilizado para el bicolor es, claro, el acero y el oro. Pero no es oro macizo porque el precio se dispararía. Tampoco es un chapado en oro, sino un “relleno” de oro. Es decir, la capa utilizada es más gruesa que el chapado tradicional de manera que la sensación es mucho más sólida. En absoluto da esa impresión medio falsa del chapado. El resultado es excelente.

Donde sí se ha usado el oro amarillo es en la corona (grande, como siempre en el Black Bay, y con la rosa Tudor grabada) y en el bisel, que está rematado por un disco de aluminio con inserciones también de oro. El resultado es impactante y a la vez elegante. Muy masculino diría yo. Y para culminar el reloj un cristal de zafiro abombado que le aporta un último toque vintage.

En la esfera lo que más destaca y lo que hace del Tudor Heritage Black Bay S&G un Black Bay son las manecillas de la hora y la del segundero, con su característica forma de snowflake (copo de nieve) tomada de los relojes entregados a la Marina francesa en los años 70. Elegir esa estética fue desde luego una decisión arriesgada, pero todo un éxito. Los índices y manecillas están perfilados en oro amarillo y rellenos de Super-LumiNova para una lectura perfecta en la oscuridad (como ya vimos aquí). El mismo color dorado se usa para el texto de la esfera, graneada en negro.

El brazalete del Heritage Black Bay S&G se inspira en los brazaletes remachados desplegables de la marca fabricados en las décadas de 1950 y 1960, reconocibles por tener las cabezas de remache para fijar los eslabones visibles en un lateral. Los eslabones también tenían una estructura escalonada. El brazalete termina con un cierre sólido y muy bien resuelto que denota la calidad del producto, y que al plegarse forma el perfil del escudo de la marca.

El reloj también está disponible con una correa de cuero envejecido, una opción que ha estado disponible desde la aparición del primer modelo. Es un problema esta correa: a mí me parece magnífica, realmente atractiva y estilosa. Particularmente con ese pespunte en color oro viejo. Pero a la vez traiciona un poco la idea de tener un Tudor Heritage Black Bay S&G, que despliega todas sus artes de seducción con el brazalete. No sé lo que cuesta la correa suelta, pero lo ideal sería tener la de piel y el brazalete.

La correa también tiene su cierre propio y también está muy bien resuelto. En cualquiera de las dos opciones el reloj se entrega con una correa de tela de color marrón.

Por supuesto el Tudor Heritage Black Bay S&G integra el calibre de manufactura MT5612, que no es sino el original presentado en 2015 pero al que se le ha añadido el módulo de fecha. Ofrece por tanto una reserva de marcha de 70 horas y una frecuencia de 28 800 alternancias/hora (4 Hz), además de estar regulado por un volante de inercia variable con una espiral de silicio. Un puente transversal lo mantiene en una posición estable y garantiza, además, su resistencia. El movimiento dispone de la certificación de cronometría oficial del COSC. Como siempre, no es visible porque tiene el fondo ciego.

Poco hay que añadir de lo sexi que queda el reloj en la muñeca, porque el Tudor Heritage Black Bay S&G enamora instantáneamente y el bicolor no hace sino acentuar sus potentes feromonas. Los relojes ya están disponibles en las tiendas, y el precio de la versión con brazalete es de 4.720 euros. El precio con la correa de cuero es sensiblemente inferior: 3.580 euros. Pero claro, no tiene el brazalete. ¡Difícil decisión! Más información en Tudor.es.

 

 



En la muñeca: Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary

 

En este año 2017 cumple 60 años el reloj más icónico de la manufactura Piaget, y la casa lo ha celebrado lanzando numerosas versiones. Vamos a ver los Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary, que a mí me fascinan.

 

Al preparar este artículo sobre los Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary me he dado cuenta de que sólo había escrito sobre el aniversario del Altiplano una vez, y fue en diciembre. En ese momento se desvelaron las dos primeras piezas del aniversario, y yo tuve la suerte de verlas antes de su presentación oficial (y de mostrarlas en este reportaje). Después han llegado unas cuantas más y la verdad, para ser un reloj que me gusta tanto, no es que haya sido muy profuso. ¡Ya me vale! Vamos a compensar deteniéndonos en estas preciosidades, tan delicados y a la vez tan masculinos.

El reloj es un objeto maravilloso, pero totalmente obsoleto. Tan obsoleto que no puede serlo más, porque no hace nada que no hagan otros cacharros más versátiles y desde luego mucho más baratos. Y como tal obsoleto no lo necesitamos, sino que nos lo ponemos por el puro gusto de llevar una máquina que complementa nuestra forma de presentarnos ante los demás. Y yo creo que ese es el motivo por el que los relojes que rememoran los modelos de otros tiempos son tan populares: ya que nos vamos a poner un objeto que es obsoleto ahora, que sea como era cuando lo conocíamos plenamente vigente, cuando de verdad hacía falta un reloj para saber la hora y el día.

Por eso los diseños ultramodernos son siempre minoritarios y los vintage nunca pasan de moda y siempre vuelven: queremos algo que retenga y rememore la esencia de lo que significaban en su tiempo los relojes. Y de esa época son los llamados “relojes de vestir” que es donde se encuadran estos Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary. Pero ¿qué es exactamente un reloj de vestir hoy en día?

Supuestamente un reloj de vestir es aquel que se va a usar en ambientes formales: en la oficina, en una comida seria, en un acto religioso si me apuras. Francamente, eso ha desaparecido. No voy a decir el Polo S cronógrafo porque de por sí es muy delgado, pero si alguien aparece por la oficina por ejemplo con alguno de estos Panerai -y no me importaría ser yo- nadie va a decir “pero ¡dónde vas con eso!”. Más bien el comentario sería “¡vaya relojazo que llevas!”. Tampoco es que vayas a ir a trabajar con los Clerc que vimos ayer, pero digamos que lo de reloj de vestir casi está relegado a ocasiones mucho más formales.

Esas ocasiones más formales exigen un smoking, un chaqué o un frac. Pues bien, en puridad con ninguna de las tres vestimentas se debería llevar reloj. Y eso es así porque cuando acudimos a donde quiera que sea que exige esa etiqueta nos están haciendo el honor de invitarnos, y por tanto es de mala educación consultar la hora. Es como decir al anfitrión que te empiezas a aburrir, o que empiezas a querer estar en otro sitio.

Por supuesto esas normas también se han flexibilizado (afortunadamente para mí que me gusta llevar siempre un reloj). Primero se empezó por el smoking -que es la ocasión menos formal-, después se siguió por el chaqué -aunque lo ideal sería llevar un reloj de bolsillo- y llegó incluso al frac. Al menos las fronteras entre los trajes sí se han respetado: NO te casas de smoking sino con chaqué, NO vas a una recepción real con chaqué sino con frac… De la misma forma, el reloj de vestir debe cumplir unas normas …que, como toda norma, están hechas para saltárselas.

La regla fundamental es la discreción. Y la discreción empieza por la delgadez para que el reloj se mueva bien entre los puños de la camisa, no vaya a ser que se enganche con los gemelos y esconda el puño dentro de la chaqueta, de manera que se vea la muñeca desnuda (o peor, llena de vello). Las funciones del reloj se reducen al mínimo: horas y minutos. Ni siquiera segundero. El metal debe ser precioso y claro (es decir, oro blanco o platino). La correa debe de ser de piel oscura y lisa, cerrada con hebilla. Ese es el origen del Piaget Altiplano. Pero, como digo, las normas se han hecho más flexibles, y también lo ha hecho este paradigma de la elegancia.

Los Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary cumplen alguno de esos preceptos e inclumplen otros. El resultado es sin embargo el mismo: una belleza de reloj. Por supuesto la delgadez sigue siendo una de sus grandes bazas: 6,36 mm en un reloj con movimiento automático es francamente notable. Eso hace que los 40 mm de diámetro ajusten perfectamente sobre cualquier muñeca pero sin que el reloj resulte intrascendente. Y menos con las combinaciones de metal y color de esfera que traen estos modelos, que son de quitar el hipo de bonitas.

Piaget ha querido presentar las tres variaciones habituales del oro y combinarlas con unas esferas con decoración rayos de sol, que hace que los colores ofrezcan unas tonalidades preciosas. El azul de la caja de oro rosa pasa del cielo brillante al azul más profundo. El verde puede ser muy discreto y con un movimiento de muñeca pasar a ser de un funky rabioso, gracias también al oro amarillo. Y la esfera marrón en caja de oro blanco se combina con tonos grisáceos según le dé la luz. Los índices y manecillas son del mismo oro que las cajas.

Yo, que no soy de ventanas de fecha porque rompe la estética de la esfera, en este caso debo confesar que me gusta. No la ventana en sí, sino la fuente que han usado para los números. Sus formas redondeas ocupan toda la ventana y, sencillamente, queda bien.

Las entrañas de los Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary quedan a la vista gracias al zafiro posterior, que deja ver el calibre 1203P. Está construido con 209 piezas que ocupan sólo 3 milímetros de altura. Para poder ser tan delgado se ha optado por un microrrotor, que lleva grabado el escudo de la casa. El volante se mueve a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 44 horas. La decoración es, como siempre, muy buena: tornillos azulados en los puentes, ruedas con motivo sol, puentes biselados, Côtes de Genève circulares y platina perlada.

Las correas de aligátor son del mismo color de la esfera, y están rematadas por una hebilla de ardillón. Una maravilla, debo decir, porque es lo que mejor le queda a una correa de piel (mucho mejor que el cierre plegable).

En definitiva estos Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary son un perfecto homenaje al modelo nacido a finales de los años 50. Captan de manera exacta ese aire elegante y feliz de la vida social de su tiempo, y son unos compañeros perfectos para cualquier ocasión en la que queramos llevar un reloj arrebatadoramente clásico y la vez capaz de comenzar muchas conversaciones por sus reminiscencias de los años 60 y 70.

Los tres modelos están ya disponibles en las boutiques de la marca y en sus distribuidores, y los tres son ediciones limitadas a 260 unidades. Los dos Piaget Altiplano Automatic 60th Anniversary en oro amarillo y rosa tienen el mismo precio en la web de la marca:  25.900 euros. La versión en oro blanco tiene un precio de 27.000 euros. Hay que tener en cuenta sin embargo que estos precios puede variar en cada país, así que conviene comprobarlos localmente. Más información en Piaget.es.



Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second. Fotos en vivo y precios

 

Si lo que queremos en la mar es una presencia potente, inconfundible y totalmente fiable, sin duda una de las opciones son estos Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second que vamos a analizar a continuación.

 

Siempre se ha dicho que la especialización lleva al éxito. Clerc sólo ofrece relojes de inmersión, pensados para que de verdad el dueño de cada uno de los relojes se lo lleve a lo más profundo sabiendo que lleva una máquina concebida y realizada para ese propósito. El buceo es una actividad de riesgo, así que ningún profesional va a arriesgar la vida llevando una marca o un color. Todos necesitan máquinas fiables, y muchos llevan aparatos electrónicos como primera providencia, pero a menudo también un reloj mecánico como equipo de reserva. Es obvio decir que todo tiene que ser de máxima calidad. Los Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second juegan en esa liga: relojes-instrumento sólidos y que transmiten profesionalidad y por tanto confianza.

Cuando presenté los Hydrosphere Central Chrono (con fotos en vivo aquí) ya hablé sobre la complejidad de los relojes de Clerc, mucho mayor de lo que parece a primera vista. Está fabricada en acero recubierto de DLC y tiene un diámetro de 43,8 mm. Pero si le sumamos los refuerzos laterales, la corona y los pulsadores de cronógrafo, el diámetro lleva a los 49,8 mm. Y sin embargo no parecen tan grande cuando se lleva puesto porque el ancho es mayor que el largo, así que queda equilibrado. Lo que no se diluye es la altura: 17,30 mm. Pero éste no es un reloj concebido para llevar bajo la manga de un jersey de canalé precisamente.

La caja está hecha con 103 componentes, algo realmente sorprendente por lo costoso que debe ser. Pero también habla de la meticulosidad puesta en ofrecer simplemente lo mejor. Hay dos elementos que hacen de la caja un elemento perfectamente reconocible: en primer lugar el accionador del bisel, una pestaña retráctil que hay que levantar para poder girarlo. Una vez se vuelve a plegar el bisel queda inmóvil; todo ello para buscar la máxima seguridad. De paso la pestaña forma el logotipo de la casa.

Puede parecer una exageración, pero hay que recordar que estos Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second son herméticos hasta los 500 metros, unas profundidades que no permiten un resquicio de duda. Y muy poco habituales en un cronógrafo, por cierto, porque los pulsadores del crono son talones de Aquiles en el agua. Y por eso mismo Clerc ha homologado los relojes según la normativa ISO 6425, que regula los criterios que debe cumplir un reloj de inmersión. Como uno se puede imaginar y dado que se trata de proteger la vida de los buceadores, las exigencias son muy altas (para no volver a repetirlas, se pueden leer en este otro artículo que escribí). Tener esa certificación es toda una garantía. De hecho es LA garantía.

El otro rasgo identitario del Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second, común a todas las colecciones, es la forma del bisel, cuyos puntos cardinales están biselados. Sobre ellos se ha escrito con el mismo tipo de letra que el nombre de la casa; un buen detalle sin duda. El calibre es el Clerc C608-2, un movimiento automático que se mueve a 4 hercios y tiene 44 horas de reserva de marcha. Es visible gracias a un doble zafiro trasero. Con el inferior simplemente se ve pasar el rotor. Un detalle que personaliza la pieza.

Lo del calibre es una de esas cosas que no entiendo de las marcas (no sólo de Clerc, de muchas). La casa dice literalmente que “está dotado de una gran precisión”. Esto es sólo una frase de marketing que lo único que provoca es levantar la ceja del aficionado, que ya está más que resabiado con las frases promocionales que no significan nada porque es obvio que no es un calibre de manufactura, sino uno estándar. ¿Cómo de precisa es “una gran precisión”? ¿No sería mejor entonces decir algo como “el calibre es un Sellita SW 300 con un módulo cronógrafo Dubuis Depraz” (que es lo que yo creo que monta)? De esa forma sería el propio aficionado el que diría “mira qué bien, qué buen movimiento le han puesto”. Quiere decirse que los nombres comerciales no inspiran confianza; las marcas reconocidas sí. Pero en fin, así son las cosas. Y éste ES un buen movimiento, que es al cabo lo que interesa.

Los Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second en realidad ya existían en la colección de la casa, pero con un aspecto mucho más serio. Clerc ha agitado el cajón con estas dos versiones tan coloridas. La calidad es la misma, así que no pasa nada por dar un poco de color. Así el reloj se va a sentir igual de bien entre arrecifes marinos que entre las margaritas. Las de los chiringuitos de playa, me refiero.

Bromas aparte, es verdad que el color le sienta muy bien, le da un aspecto más personal y también más comercial. Y en la industria se está para vender relojes, no olvidemos. Pero dejando a un lado la combinación lima-limón de estos dos modelos, la esfera sigue siendo muy buena para el buceo: un gran 12 aparece rodeado por unos también grandes índices que además se biselan en la parte inferior para hacerse más legibles a la luz del sol.

La gran esfera del pequeño segundero está recorrida por una enorme aguja, lo que hace que se vea de manera instantánea. Las manecillas de horas y minutos también se distinguen perfectamente, aunque más a la luz del día. Seguramente la de los minutos tendría que tener una sección luminiscente más larga, para distinguirla más rápidamente en la oscuridad de la de las horas y de los índices. En cualquier caso el revestimiento de Super-LumiNova es intachable: carga en seguida y brilla intensamente.

Hay que decir también que el reloj es un cronógrafo central. Es decir, tiene una trotadora (de color blanco) y debajo otra (verde o amarilla) que es la que marca los minutos transcurridos hasta un máximo de 60 minutos. Más que suficiente para el uso que se le da en la vida diaria a un cronógrafo, y desde luego para el buceo habitual.

Ya he dicho antes que el Clerc Hydroscaph Central Chronograph Small Second queda bien en la muñeca, como se puede ver en las fotos. Y la verdad es que los dos colores ofertados están muy bien. Los hacen mucho más veraniegos y atractivos. La correa verde se llama Green Envy, es decir Envidia Verde. O, si lo adaptamos al español, Verde de envidia. ¡Muy apropiado! La amarilla simplemente se llama “Sub”. Pueden venir con cierre plegable o con hebilla de ardillón, cada una con un precio diferente. Con hebilla tiene un precio de 7.950 euros, mientras que con el cierre plegable el precio es de 8.300 euros.  Los relojes ya están disponibles en los puntos de venta. Más información en Clerc.com.

 



En la muñeca: Porsche Design Monobloc Actuator Titanium

 

Baselworld 2017 ha visto el relanzamiento de uno de los mecanismos de cronógrafo más singulares del mercado: el que se aloja dentro de los Porsche Design Monobloc Actuator Titanium, que vamos a repasar con fotos en vivo y precios.

 

Cuando hablé por primera vez de Porsche Design para presentar los 1919 Eternity Design ya conté los lazos que unen la casa de diseño con la empresa automovilística. Se puede encontrar en este artículo, que además está lleno de fotos en vivo de los relojes. Los diseños de todo aquello que toca PD son siempre muy singulares, y eso también es así para los relojes. Desde luego es así para los Porsche Design Monobloc Actuator.

Fue Porsche Design la que en 1980 y en colaboración con IWC lanzó el Titan 1 Chronograph, el primer cronógrafo de titanio que además incluía unos pulsadores integrados en la carrura, de manera que parecían formar parte de la misma. Hoy casi no nos hace mover una ceja por lo habitual, pero en aquel entonces un reloj de titanio  era algo realmente rompedor, como rompedor era la forma en que los pulsadores quedaban alineados con la caja. En 2010 lanzó una nueva versión, pero esta vez con Eterna.

A la izquierda el Titan creado por IWC (1980) y la derecha el modelo creado con Eterna

Este año la casa presenta el Porsche Design Monobloc Actuator Titanium, que es una actualización del Titan pero con unas innovaciones muy interesantes. La caja mide 45,5 mm de diámetro y 15,5 mm de altura. No es en absoluto un reloj pequeño, pero al estar hecho de titanio es relativamente ligero, y al estar bien equilibrado resulta cómodo de llevar.

La caja sigue siendo de titanio, pero los pulsadores son de una sola pieza y moviéndose sobre un pivote para hacer funcionar el cronógrafo. Es el mismo diseño que las levas de un motor. De hecho el mecanismo está desarrollado junto con Porsche Motorsport e inspirado en el juego de levas del Porsche 911 RSR. La sensación al accionar el pulsador de doble cabeza es muy agradable, y el diseño es perfecto porque cuando el pulsador vuelve a su posición la línea de la caja permanece inalterada.

En la esfera se ha buscado la máxima legibilidad. Por eso el segundero ha pasado a ser una pequeña apertura a las 9 que sólo sirve para saber que el reloj está funcionando. Con esto se consigue dar mayor importancia a los registros del cronógrafo. A las 12 horas aparece el contador de 30 minutos y a las 6 el de doce horas. En la versión con la esfera de carbono el pequeño segundero sigue siendo simbólico, pero tiene un diseño más rico, no tan espartano como en los demás modelos.

A decir verdad estos Porsche Design Monobloc Actuator son puros relojes instrumento, que se compran por su fiabilidad y comodidad de uso. El atractivo estético no es su fuerte. Quiero decir que, salvo la versión con esfera de fibra de carbono, más inspirada, las demás tienen una esfera muy sobria que prima puramente los aspectos técnicos.

¿Quiere esto decir que los relojes son feos, o poco atractivos? ¡En absoluto! Simplemente su baza está en lo que promete entregar una vez que sabemos qué se mueve dentro. A quién no le gustaría tener un cronógrafo como éste, que transmite una sensación de potencia, solidez y fuerza bruta como pocos relojes. Además la fuente usada para los números (inspirada en la del Porsche 911) es muy atractiva. Y por fortuna también es consistente en toda la esfera -incluida la ventana de fecha-, lo que es muy de agradecer.

Los Porsche Design Monobloc Actuator son además un GMT. Es decir, permite tener un segundo huso horario, marcado por una aguja que se diferencia claramente de las de horas y minutos. Para fijar el segundo huso hay que girar la corona en el sentido inverso al que usamos para cambiar la fecha. De hecho, como el bisel marca las 24 horas, cuando el reloj no está trabajando como GMT puede servir de indicación de 24 en su propio uso horario.

Esto es así porque el reloj se mueve gracias al calibre 7754, la versión GMT del eterno Valjoux 7750. El zafiro posterior está ahumado, así que la visibilidad del movimiento es reducida. A cambio gana en elegancia. Destaca sobre todo el rotor, personalizado con el logotipo de la casa. Por lo demás, el calibre se mueva a 4 hercios y tiene una reserva de marcha de 48 horas.

Como ya hemos visto existen también versiones con esfera azul y una edición limitada a 251 unidades que tiene la esfera de fibra de carbono. De hecho cambia hasta el nombre del reloj, que en este caso se llama Porsche Design Monobloc Actuator 24H Chronotimer Limited Edition.

También es muy llamativa la opción del brazalete de titanio, una de las más potentes que he visto últimamente. Si no se quiere el brazalete el reloj viene con una excelente correa de caucho, rematada por una hebilla tradicional.

Los precios de los Porsche Design Monobloc Actuator comienzan en los 5.950 euros para la versión con correa de caucho. Si se elige la versión con brazalete de titanio el precio es de 6.450 euros. Por último, si se opta por el Porsche Design Monobloc Actuator 24H Chronotimer Limited Edition el precio es de 6.950 euros. . Por esos precios te estás llevando un reloj muy poco visto, con una estética singular y sobre todo con una configuración de cronógrafo única. Más información en PorscheDesign.es.

 

 

 



Los nuevos Panerai Luminor 1950 PCYC, en la muñeca

 

 

Pocos espectáculos tan bellos, evocadores y emocionantes como una competición de vela. Panerai, que podríamos decir nació para el mar, comanda los Panerai Classic Yacht Challenge, el origen de losPanerai Luminor 1950 PCYC que vamos a ver ahora.

 

Angelo Bonati gobierna la nave de Panerai desde el puente de la Dirección General desde 1997. Veinte años en los que ha conseguido que una marca que sólo tenía el nombre se convirtiera en una manufactura por su propio derecho. Y sin duda ninguna una de las pocas casas que en estos años no han hecho sino aumentar su caché y deseabilidad de manera palpable.

El propio Bonati es un consumado aficionado a la navegación, así que no es de extrañar que Panerai lleve desde 2004 patrocinando los Panerai Classic Yacht Challenge. Panerai tiene incluso su propio yate, el Eilean, un maravilloso queche de 22 metros de eslora construido en 1936 (el año del primer prototipo del Radiomir), abandonado en Antigua y descubierto por Angelo Bonati en 2006 y restaurado durante tres años por Panerai.

A mí la unión de la navegación a vela y la relojería me parece un matrimonio natural. Al fin y al cabo, la cronometría tal como la conocemos se la debemos a John Harrison, creador del cronómetro precisamente para poder calcular la longitud durante la navegación en mar abierto. Si la navegación transoceánica fue el verdadero motor del cambio mundial, la relojería fue la que hizo posible que ese cambio ocurriera.

Pero la navegación no es algo estático, sino que históricamente ha sido -y aún es- una búsqueda continua de mejores materiales, más duraderos, más precisos y, al mismo tiempo, más bellos. Esa es también la historia de la relojería. El resultado de ese continuo avanzar son, por ejemplo, las naos supertecnológicas como las que acuden al America’s Cup. Panerai ha creado unos relojes para el Oracle Team USA (que vimos con fotos en vivo en este reportaje).

Pero los Panerai Luminor 1950 PCYC están a otra cosa. Celebran la belleza de la mecánica. O la Belleza; así, pura y con mayúscula. Celebran el reto humano de competir contra otros con unos recursos puramente manuales, al estilo antiguo, en un enfrentamiento regido por la nobleza. Es una canto a la pureza del mar y del dominio de sus artes.

Decía antes que Panerai lleva 13 patrocinando estos “desafíos” náuticos, y sin embargo es ahora cuando lanza unos relojes específicos para la colección. ¡Nunca es tarde si la dicha es buena!

Vamos a ver cada uno de los tres modelos.

PANERAI LUMINOR 1950 PCYC REGATTA 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC TITANIO (PAM 652)

 

El reloj más importante, mecánicamente hablando, es el PAM 652. Mide unos contundentes 47 mm de diámetro, pero al estar hecho de titanio resulta muy cómodo de llevar. Quiere decirse que el reloj no va a poder navegar escondido porque su presencia y tamaño -incrementados física y visualmente por el protector de corona y los pulsadores- no son precisamente de Pulgarcito, pero el equilibrio de pesos y dimensiones es intachable, así que se ubica sobre el pulso de manera instantánea. Y de todas formas, quién iba a querer llevarlo tapado.

Mientras que la carrura está satinada el bisel está pulido a espejo, para darle el toque de elegancia necesario si te tienes que bajar del barco y cenar en el club marítimo. Aunque en la foto el PAM 652 parece un cronógrafo rattrapante, en realidad no lo es. La doble aguja es, por un lado, para marcar los segundos del cronógrafo (la aguja anaranjada) y por otro para marcar la cuenta atrás de la regata (la rodiada).

Mediante el botón a las cuatro la manecilla va atrasando un minuto por cada pulsación. En una regata se anuncia la marca de los 5 minutos previos al comienzo, de manera que los barcos pueden maniobrar como consideren para estar lo más cerca posible de la línea de salida cuando suene la sirena de arranque. Cuando se presiona el pulsador a las 10 se lanza el cronógrafo y empieza la cuenta atrás. Cuando llega a cero comienza a contar los minutos hacia adelante, como un cronógrafo normal.

En puridad “la manecilla de regata” podría retrasarse hasta 59 minutos, simplemente pulsando repetidamente hasta llegar donde se quiera. De esta manera el reloj vale tanto para una regata como para algo tan mundano como, por ejemplo, medir el tiempo de cocción de la pasta. Pues sí. No juzgues y no serás juzgado. El encargado de zarpar a tiempo (o del sabor al dente) es el calibre de manufactura P.9100/R, en el que la R marca la variación para regatas del conocido P.9100. Dos barriletes, reserva de marcha de 3 días y frecuencia de 4 hercios. El calibre no se ve porque está tapado por un fondo conmemorativo, también de titanio.

La Super-LumiNova se limita a los numerales 12 y 6, las manecillas de horas y minutos, el pequeño segundero a las 9 horas y el contador de 12 horas del crono a las 3. El reloj se ata con la correa de piel de becerro Assolutamente. Es, en efecto, absolutamente Panerai. Habría que saber qué correa de la casa se vende más, pero yo apostaría que es esta.

 

PANERAI LUMINOR 1950 PCYC 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC ACCIAIO (PAM 653)

Con el segundo de los Panerai Luminor 1950 PCYC bajamos de complicación, bajamos de material y bajamos de tamaño también. El PAM 653, como su nombre italiano indica, está fabricado en acero y sólo mide 44 mm de diámetro, 3 milímetros menos que su hermano mayor. ¿Se nota la diferencia? Pues sí. ¿Mucho? Pues no. Ya he dicho que el PAM 652 está muy bien equilibrado. Los Panerai son relojes-instrumento pensados para trabajar y por tanto tienen que ser una ayuda en el tajo, no un estorbo. En Panerai se rigen por el concepto de “la forma sigue a la función”, así que sus relojes cumplen perfectamente sea cual sea su tamaño.

Este PAM  653 también opera bajo el mando del calibre de manufactura P.9100. No tiene la R porque en realidad es sólo (aunque lo que corresponde es un “nada menos que”) un cronógrafo flyback. En este caso la doble aguja tiene la misma función que en la versión de regata, pero lógicamente sin una cuenta atrás de minutos. La función de tiempos cortos se acciona y para con el pulsador a las diez, mientras que la función flyback se acciona mediante el pulsador a las 8. Además incluye un sistema que al tirar de la corona detiene el volante de inercia variable y pone el segundero a cero; de esta manera el ajuste del reloj se hace con la máxima precisión.

También en este caso el reloj viene con la correa Assolutamente, terminada en la conocida hebilla de la marca. Como se puede ver, el reloj queda fantástico en la muñeca.

 

PANERAI LUMINOR 1950 PCYC 3 DAYS CHRONO FLYBACK AUTOMATIC ACCIAIO (PAM 654)

El PAM 654 es exactamente igual que el que acabamos de ver, pero es completamente distinto. Quiero decir que forma, tamaño y calibre son los mismos, pero en este caso la esfera es de un color marfil casi blanco que, personalmente, me ha enamorado y que hace que el reloj se distinga de sus hermanos de colección. De hecho uno diría que ni pertenece a ella. Y eso es bueno.

Como cronógrafo flyback que es y con el contador de minutos también central, en este caso se ha optado por una trotadora azul y una contadora de minutos dorada. Azul es también la aguja del pequeño segundero a las 3 horas, un uso -el de usar el azul en el segundero- que ha comenzado a aplicarse este año. El resultado es precioso.

Debo confesar que de los tres Panerai Luminor 1950 PCYC este PAM 654 es el modelo que más me gusta. Es más “Panerai” la esfera sandwich, lo sé, pero a mí éste me parece el más marino de los tres (quitando la función regata, claro). Me parece una belleza que llevaría todos los días.

Había olvidado decir que los tres relojes tienen un taquímetro, pero en vez de medir kilómetros mide nudos marinos (con toda lógica). El PAM 654 viene con una correa también de becerro, pero en este caso es la Ponte Vecchio más oscura. Un perfecto contraste.

Los tres Panerai Luminor 1950 PCYC ya están disponibles en las boutiques de Panerai (en España hay dos, y las dos en Madrid). Su precios son: PAM 652, 16.700 euros. PAM 653, 12.000 euros. Por último, el precio del PAM 654 es también de 12.000 euros.

Digamos para acabar que este año los Panerai Classic Yatch Challenge van a pasar por España. Del 29 de agosto al 2 de septiembre se va a celebrar en Mahón la decimocuarta edición de la Copa del Rey de Barcos de Época – Vela Clásica. Momentazo para visitar un isla maravillosa (Menorca) y una ciudad igualmente preciosa. El que pueda, que no se lo pierda. Le doy permiso para después contármelo y hacerme morir de envidia. Para los afortunados y para todos los demás, más información en Panerai.es.

 

 



En la muñeca: Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017

 

El próximo 19 de agosto arranca una nueva edición de La Vuelta en Nîmes y, un año más, Tissot es su cronometrador oficial. Y, también un año más, lanza una reloj que celebra el acontecimiento deportivo. Es el Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017.

 

Tissot lleva más de 50 años colaborando con el mundo del ciclismo. Es algo que cuadra con su historia de cronometrador deportivo y que el mundo del ciclismo agradece. Sin embargo esa larga historia juntos no tendría demasiado recorrido comercial si Tissot no estuviera presente en las competiciones más significativas, y las dos más importantes son sin duda el Tour de Francia y la Vuelta Ciclista a España. En ambas está presente la marca.

Y no sólo es un patrocinador, de los que pagan un dinero para poner el nombre en (o cerca de) la línea de meta. Es que es el cronometrador oficial, que lleva de suyo una responsabilidad enorme al alcance de pocas marcas. Podríamos decir que Tissot no sólo está, sino que es la carrera. Es tan importante la cronometría que en el Tour de este año el corredor español Mikel Landa no se subió al podio en el tercer puesto por un segundo. ¡Todo un mundo de diferencia!

Tissot celebra esta unión con relojes conmemorativos, pero a la vez atemporales. El año pasado vimos el T-Race Touch La Vuelta 2016pero para este año Tissot vuelve a un reloj cronógrafo analógico tradicional, el Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017. El reloj está construido en acero 316L (el llamado “quirúrgico” por ser hipoalergénico), pero con un recubrimiento de PVD gris oscuro y negro para hacerlo más resistente. Por encima se asienta un bisel fijo de aluminio, pero entre éste y la carrura se añadido un disco de fibra de carbono para darle un toque más deportivo. Y recordemos que la fibra de carbono también se usa en la fabricación de las bicicletas.

El Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017 tiene 44,5 mm de diámetro, pero 11,6 de altura, así que se lleva bien. Y la hermeticidad está garantizada hasta los 100 metros, lo que significa que también te vale si practicas triatlón… o si vas a la piscina del barrio. Los pulsadores del cronógrafo tienen una forma ergonómica que recuerda a los frenos de la bicicleta, y son agradables al tacto. Flanquean una corona  grande y fácil de usar.

En la esfera prima la legibilidad, ayudada por unos índices aplicados que caen sobre el dial desde una minutería elevada, de manera que el conjunto gana en profundidad. Las manecillas son las del T-Race de Jorge Lorenzo, pero esqueletadas en la base para darles más aire. Tanto los índices como las manecillas están impregnados de tinta fosforescente azul.

El cuarzo que utiliza el Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017 es un Precidrive, el cuarzo más avanzado de Swatch hasta que apareció el Longines V.H.P. (cuya presentación cubrimos extensamente aquí). Para tener una idea más clara de lo que significa tener un cuarzo Precidrive lo mejor es ver este artículo sobre los Certina DS Podium Chronograph. Pero como resumen diré que es un crono con contador de décima de segundo y función Add (es decir, al apretar con el pulsador a las 4 la trotadora para y cuando se vuelve a pulsar va hasta donde debería estar de haber seguido corriendo). Por supuesto el cuarzo no se ve. Está escondido tras un fondo conmemorativo de la Vuelta con un dibujo del plato de marchas de una bicicleta.

El reloj se ata a la muñeca con una correa de silicona elástica y muy suave que hace que sea un gusto llevarla. Está bien hecha y la combinación de negro y rojo le queda muy bien. Por otra parte, el que el dibujo conmemorativo esté en el reverso libera al reloj de la sumisión a la competición y al año, pudiéndose llevar en cualquier momento. A ello también contribuye el precio, porque el Tissot T-Race Cycling La Vuelta 2017 cuesta 485 euros. Más información en Tissot.es.

 

 

 



Rado Coupole Classic: el reloj que no sabías que necesitabas

 

 

RADO es la marca más silenciosa del grupo Swatch que sin embargo es también una gran innovadora de materiales, y hace unos relojes de vestir que a menudo me arrebatan el corazón. El nuevo Rado Coupole Classic Gent XL es uno de ellos.

 

Ya sabemos que la cerámica es consustancial en Rado porque en los genes de la casa está la búsqueda incansable de nuevos materiales. De hecho es la gran innovadora del grupo -y de la relojería- , con lustros (si no décadas) de ventaja. Así que cuando otras casas hermanas empezaban a hablar de ese material Rado las debió mirar como diciendo “pero qué me estás contando”.

Sin embargo la casa tiene una colección que NO es de cerámica y es a la que pertenece este Rado Coupole Classic Gent XL. Los Coupole  (que significa cúpula) son relojes de vestir clásicos, de los que Rado ofrece nada menos que 88 variantes. Y eso sin contar el que nos ocupa y sus variaciones. Para ser sincero, la mayoría de los modelos me dejan indiferente, sobre todo porque muchos de ellos son relojes de cuarzo.

Sin embargo los Classic Automatic  y sobre todo este Rado Coupole Classic tienen un diseño de esfera excelente, muy atractivo. La caja es de 41 mm de diámetro, que es una medida perfecta para un reloj de vestir. Pero sin embargo la sensación de tamaño es mayor porque el bisel es prácticamente inexistente. Esto no es un defecto (o no lo es en este caso), porque al hacer más visible la esfera el porte de la pieza es más potente.

Cuando se mira la caja de perfil, además de notar el ancla grabada sobre la corona, se puede apreciar la forma redondeada de la caja. Ahí es donde el nombre de Coupole cobra sentido, porque en efecto parece una cúpula invertida. También se aprecia la discreta longitud de las asas, lo que ayuda a que el reloj se sujete mejor en muñecas pequeñas.

La altura de la caja es 11,7 mm. Eso significa que el reloj va a tener más que palabras con los puños de camisa de ajuste más exigente, pero en general se puede llevar sin problemas en el día a día. Desde luego, en mi caso, ya me ocuparía yo de llevar puños con más holgura. Quiere decirse que entre una camisa y este Rado, para mí la elección está clara.

Pero lo que hace al Rado Coupole Classic tan seductor es, por supuesto, su esfera. Y es que hablamos mucho de los avances tecnológicos de la casa, y está bien, pero deberíamos decir también que el que diseña últimamente las esferas de los modelos más singulares debería ser también acreditado como le corresponde. En este segmento de precio Rado hace cosas que incluso llamaría atrevidas. Solo hay que ver, por ejemplo, el Diamaster Grande Seconde (con fotos en vivo aquí). O mejor aún el HyperChrome Ultralight que vimos en este reportaje.

La decoración de la esfera es un guilloché Clous de Paris (clavos de París), una decoración clásica normalmente utilizada en relojes de mayor nivel. Como buena cúpula, la esfera está curvada hacia el exterior, un toque vintage que corresponde con los años 60, que es cuando surgieron los Coupole. En el borde se ha aplicado una decoración circular para romper la uniformidad y ofrecer contraste. Los índices aplicados de bastón y las agujas con forma de hoja -todos rodiados- acentúan el aspecto clásico del reloj.

Y sin embargo el reloj es perfectamente actual gracias al gran indicador de reserva de marcha (de 80 horas). Esta complicación le otorga un aire moderno y vivaz, pero sin perder la elegancia. La ventana de fecha, un mal necesario, está bien tratada, con un marco también rodiado. Por último, a las tres y por encima de Rado aparece el ancla, que gira con el movimiento. No tiene mayor utilidad que la estética, y como tal está muy bien.

El Rado Coupole Classic ostenta una reserva de marcha de 80 horas gracias al calibre ETA C07.671, que no es sino el ya conocido Powermatic 80. Está basado en el 2824-2 pero con una rebaja de la frecuencia a 3 hercios y el uso de un muelle real más fino, para conseguir tantas horas de aguante. Como siempre en Rado el rotor tiene forma de ancla y está decorado con Côtes de Genève.

El reloj se ata al pulso mediante una correa de cuero de buena calidad, con un grosor adecuado y buen tacto. Se asegura gracias a un cierre plegable muy bien resuelto, distinguido y que sobre todo no abulta, que es el problema que suelen tener estos cierres.

En definitiva, el Rado Coupole Classic es un reloj redondo (en la sexta acepción del diccionario, me refiero). Se lleva perfectamente en la muñeca, es elegante, distinto a los relojes de vestir habituales y de una construcción intachable. Su precio es de 1.650 euros y estará disponible a partir de agosto. Más información en Rado.es.

 

 



En la muñeca: Bell & Ross BR 03-92 Diver

 

El Bell & Ross BR 03-92 Diver es el primer reloj de buceo de la casa con forma cuadrada,  y es todo un éxito: bien hecho, atractivo y además tiene un buen precio.

 

Estamos acostumbrados a identificar el nombre de Bell & Ross con los relojes cuadrados, inspirados en los instrumentos de vuelo o con los redondos de inspiración vintage. Tanto es así que si hablamos de relojes de buceo de la marca a aquellos que no la conozcan de cerca les puede sorprender.

Y sin embargo los relojes de buceo están entre los primeros logros de la casa. Bell & Ross se fundó en 1993 y en 1997 presentó el Hydromax, un reloj que podía descender hasta 11.100 metros de profundidad. Esto se consiguió gracias a que Bell & Ross inventó un diseño con el que la caja estaba rellena de un aceite que impedía la deformación del movimiento, que era de cuarzo.

Hidromax, Diver 300 y BR 02

En 2002 lanzó el Diver 300, que ya incluía un movimiento mecánico y en 2007 el BR 02, fácilmente identificable por su forma de tonel. Ahora lanza este BR 03-92 Diver que integra la caja cuadrada, el icono de la casa, y que es todo un acierto. Bell & Ross no se ha limitado a hacer simplemente un reloj de buceo, sino que lo homologa con la norma ISO 6425 que es la que regula los requerimientos que deben cumplir los relojes para ser considerados auténticos relojes de inmersión.

La ISO 6425 especifica que la hermeticidad debe ser como mínimo de 100 metros, pero el BR 03-92 es hermético hasta 300 metros. Para conseguirlo, y entre otras cosas, el fondo de la caja es de 2,8 mm de grosor, un milímetro más que el del anterior BR 03. El cristal de zafiro, que por supuesto tiene tratamiento antirreflejos, tiene 2,85 mm de grosor. La medida habitual suele ser de 1,5 mm.

La ISO 6425 también exige que el reloj sea antimagnético. En el caso de este diver el movimiento está alojado en una caja de hierro dulce, una solución habitual cuando no se usa el silicio y que aísla el mecanismo. El movimiento es el calibre automático Sellita SW 300, que se mueve a una frecuencia de 4 hercios y tiene una reserva de marcha de de 42 horas.

Para evitar que la corona se rompa accidentalmente, además de ser roscada lleva unos protectores atornillados a la caja. En este caso se le ha añadido unas instrucciones de cómo roscar la corona que, francamente, son innecesarias, aunque también es verdad que rompe la monotonía del acero.

Todo esto se consigue en una caja de 42 mm de lado y 12,3 de altura. Es decir, se lleva bien en la muñeca, pero tiene un peso notable porque llega hasta los 180 gramos. La caja alterna pulidos y satinados para darle más elegancia. A ello contribuyen también los tornillos frontales, que son en realidad las tuercas de sujeción de los tornillos del fondo y que están todos correctamente alineados hacia el bisel. Por supuesto el bisel es unidireccional.

La ISO 6425 también exige que el reloj sea visible en la oscuridad a 25 cm. La visibilidad en este BR 03-92 Diver es perfecta, como siempre en Bell & Ross. Para que la lectura de la hora sea instantánea los índices aplicados de los cuatro puntos cardinales son oblongos, mientras que el resto son redondos.

Así mismo la manecilla de las horas es naranja para distinguirla de la de los minutos, que es la que señala el tiempo de inmersión transcurrido. Es sólo esta última la que tiene material fosforescente, lo cual se hace extraño. Yo habría pensado que la manecilla de las horas iba a brillar en tono naranja, pero no. Es cierto que sólo nos hace falta la manecilla de minutos, pero se hace raro que la de horas no luzca en la oscuridad.

Otra de las exigencias de la norma ISO es que se pueda saber en todo momento que el reloj funciona. De ello se encarga la manecilla del segundero, que por supuesto también está impregnada de SuperLuminova en el círculo.

La verdad es que el Bell & Ross BR 03-92 Diver es fantástico. Un reloj de buceo perfectamente construido, con la máxima exigencia técnica y con una presencia distinta a lo habitual. Y gracias a sus medidas se puede llevar sin problemas cuando estemos fuera del agua. Su precio es de 3.300 euros y ya está disponible en la tienda electrónica de la marca y en los distribuidores. Más información en Bell&Ross.es.

 



Fotos en vivo y precios del Hamilton Khaki Navy Scuba Auto

 

El gusto por las piezas inspiradas en relojes de otro tiempo parece no tener fin, y más aún si son relojes de buceo. El nuevo Hamilton Khaki Navy Scuba Auto viene a reclamar su parte de pastel, presentándose como un diver atractivo tanto en su apariencia como en su precio.

 

Hamilton presentó el año pasado  los Khaki Navy Frogman -que también repasamos con fotos en vivo en este artículo-. Esos relojes estaban inspirados en los que Hamilton fabricaba para el ejército norteamericano, tanto el de tierra como el de marina. En concreto los Frogman se llaman así porque iban destinados a los del Servicio de Demolición Submarina. Los relojes integraban una especie de cierre de cantimplora para evitar el desenroscado accidental de la corona.

El Hamilton Khaki Navy Scuba Auto es un heredero de los Frogman, pero con ademanes más suaves para llegar a más muñecas. Los Frogman tenían 42 mm de diámetro, pero con el protector daba sensación de más tamaño. Además las manecillas y numerales eran muy grandes, aumentando esa impresión. No es así en este otro buceador.

El Hamilton Khaki Navy Scuba Auto tiene una caja de acero de 40 mm, con las asas contorneadas de tal manera que es difícil que el reloj quede mal incluso en las muñecas más pequeñas. Además la altura es muy contenida, así que siempre va a tener buenas relaciones con las camisas de su dueño. Las asas se prolongan hasta formar los protectores de corona, que aún así está roscada para facilitar la hermeticidad. Es de hasta 100 metros, suficiente para lo que se va a usar (salvo alguna excepción).

El bisel giratorio unidireccional también es de acero y está coronado por una superficie de aluminio anodizado. Los primeros 15 minutos están marcados en naranja, que es el color elegido para contrastar con el negro general (y es un acierto). El bisel carece de material fosforescente, sin embargo.

La esfera del Hamilton Khaki Navy Scuba Auto está lacada en negro y conserva la hora militar. Éste es un detalle que siempre añade Hamilton en la colección Khaki Field para recordar sus vínculos con el ejército. Sin embargo es la primera vez que se ve fuera de esa colección, y ciertamente queda muy bien. Los índices son grandes para que se lean bien, y tanto ellos como las manecillas están profusamente impregnados de una SuperLuminova que en la oscuridad brilla -y mucho- en azul.

El segundero es también naranja, al igual que la minutería. Recordemos que el naranja es el color del logotipo de Hamilton, así que es normal que lo use a menudo. Sus colecciones siempre están salpicadas con ese color. Por dentro se mueve el calibre H-10 que, como ya he dicho en otras ocasiones, es un ETA 2824-2 con la frecuencia rebajada de 28.000 a 21.600 alternancias a la hora para tener 80 horas de reserva de marcha. Es el conocido calibre Tissot Powermatic 80 (del que se puede ver más aquí, en su versión de silicio). En cualquier caso el  movimiento no está a la vista porque el reloj lleva un fondo ciego. Muy bien resuelto, por cierto.

Como ya he dicho antes el reloj, gracias a sus medidas, es muy fácil de llevar incluso por las mujeres. Está disponible con una correa NATO, que es la que vemos aquí con pespuntes naranjas, con un precio de 645 euros. También se puede comprar con un brazalete de acero, en cuyo caso el precio es de 695 euros.

La verdad es que son unos precios muy buenos, y se agradece especialmente el que la diferencia de precio entre la NATO y el brazalete sea de 50 euros nada más. Eso permite tener un reloj más versátil porque el brazalete siempre viste más que una correa de tela. Los relojes ya están disponibles en las tiendas. Más información en Hamilton.es.

 

 

 

 



En la muñeca: Ulysse Nardin Marine Torpilleur

 

Vamos a ver los primeros modelos de una nueva gama de la manufactura: Ulysse Nardin Marine Tourpilleur, con vídeo, fotos en vivo y precios.

 

De Ulysse Nardin no se habla tanto como de otras marcas, seguramente porque su marketing no es tan sonoro ni tan persistente como el de otras casas relojeras. La manufactura prefiere que sean sus productos los que hablen por ella, y sobre todo sus innovaciones. Y es que Ulysse Nardin es una de las grandes innovadoras de la relojería, a la que debemos, por ejemplo, el uso del silicio en el escape de áncora y en el órgano regulador fundamentalmente.

El silicio es un elemento excelente en estas piezas clave del reloj porque es antimagnético, es más duro, más resistente a la corrosión, aguanta mejor las sacudidas y, sobre todo, no genera fricción como el metal, y por tanto no necesita lubricación. A pesar de que los lubricantes actuales son muy buenos, siguen siendo uno de los causantes de que tengan que pasar los relojes por el servicio técnico, ya que se van deteriorando con el tiempo.

Ulysse Nardin, a partir de su capacidad de innovación y fabricación, ha creado excelentes calibres propios que además de ser cronómetros certificados por el laboratorio COSC pasan un control propio de la manufactura, que dura siete días y tiene criterios más exigentes que los del COSC y que además abarcan inspección estética, pruebas de hermeticidad, de vacío y de presión. Uno de ellos es el calibre UN-118, que es el que mueve al Marine Chronometer y que ahora también alimenta el nuevo Marine Torpilleur.

Este torpedero es una versión del Marine Chronometer que por supuesto sigue estando inspirada en los cronómetros marinos, que son el origen de la manufactura. Pero tiene un estilo más moderno, no tan clásico. Es igualmente elegante -según y cómo, incluso más- pero más dinámico. La caja es de acero y está construida de una sola pieza, con 42 mm de diámetro y poco más de 10 de altura. Esta toda pulida a espejo y lleva en el lateral una plaquita con el número de fabricación, como es costumbre en la manufactura. El bisel es puramente decorativo, ya que no gira. La corona lleva el logotipo grabado y es roscada. Aún así la hermeticidad es de sólo 50 metros. Aunque no es un reloj pensado para meterte en el agua con él, creo que la hermeticidad debería ser al menos de 100 metros, por principio.

El Ulysse Nardin Marine Torpilleur viene con esferas lacadas en color blanco o azul. La disposición corresponde a la de un cronómetro marino, con una subesfera del pequeño segundero más grande de lo que es habitual, que además aloja la ventana de fecha. Las agujas son también de cronómetro. En la versión de esfera azul las agujas están rodiadas, mientras que las de la esfera blanca están azuladas. Como siempre ocurre, la lectura en la esfera blanca es mejor que en una más oscura, pero la azul es muy elegante.

A las 12 horas aparece el registro de la reserva de marcha, que es de 60 horas. Suficiente si te cambias el reloj el fin de semana, porque cuando llega el lunes sigue funcionando. La parte alta y baja de la reserva están señaladas en rojo con las palabras Bas y Haut. También aparece en rojo el año de fundación de la manufactura. El uso del rojo hace la esfera más dinámica, ayudado por los numerales romanos alargados y la minutería, muy delgada.