El exclusivo Chopard L.U.C Quattro Limited Edition, con fotos en vivo y precio

Un nuevo objeto de deseo de la manufactura

Chopard L.U.C Quattro Limited Edition

Chopard L.U.C Quattro Limited Edition

Lo mejor que le puede pasar a una marca (relojera o no) es que sus productos se reconozcan nada más mirarlos. Es obvio que, si hablamos de relojes y en relación con el común de la gente, sólo hay dos marcas cuyos símbolos se reconocen por el público lego (Rolex y Omega). Si hablamos del mundo de la relojería (aficionados y coleccionistas) el número aumenta, claro, pero no tanto si de lo que hablamos es de relojes de vestir: estos relojes tienen unas normas tan estrictas -cuando se cumplen a rajatabla- que obliga a sus miembros a ser muy uniformes en su aspecto, lo que invariablemente significa que pierden parte de su aire de familia. Pues bien, Chopard ha sabido crear un conjunto de elementos que los separa de los demás y que identifica a la marca de un vistazo. Sirva como ejemplo este Chopard L.U.C Quattro Limited Edition.

Chopard L.U.C Quattro Limited Edition

Ya sabemos que los L.U.C son la colección más cuidada de Chopard, en la que pone todo lo que sabe al servicio de la creación de grandes obras relojeras. La gama de tres agujas y tres agujas y fecha ha ido creciendo con el tiempo de tal manera que hay un modelo para cualquier gusto a la hora de vestir formal… pero con un algo diferente.

El Chopard L.U.C Quattro Limited Edition guarda las formas educamente, como se espera de un reloj de oro (rosa en este caso) y destinado al departamento de elegancia: 43 mm de diámetro no es desde luego canónico, pero como sólo tiene 8,8 mm de altura su discreción está garantizada: un leve movimiento de muñeca y se esconde bajo el puño de la camisa. Y al revés, momento en que su tamaño revela su inconformismo. Por supuesto las superficies alternan el pulido con el satinado de forma intachable.

Chopard L.U.C Quattro Limited Edition

Chopard L.U.C Quattro Limited Edition

Es en la esfera donde apreciamos el, digamos, “toque Chopard”, tan reconocible: las manecillas Art Déco con forma de rascacielos, que mantienen los criterios de formalidad pero que no renuncian a traer a escena una personalidad distinta y distinguible. Se mueven además sobre una esfera con satinado vertical, una elección que hace un tiempo que volvió a ponerse de moda y que a mí me gusta mucho, seguramente porque me trae recuerdos de los 60 y 70.

Sobre ella se asientan índices con forma de diamante, numerales arábigos y, sobre todo, de color azul como las manecillas. El conjunto, heredero del L.U.C XP que vimos en vivo aquí, tiene el toque justo de informalidad como para sobresalir en el poblado bosque de relojes de vestir. Y con orgullo además.

Chopard L.U.C Quattro Limited Edition

A las 6 horas se encuentra la subesfera con el pequeño segundero (la manecilla azul, a tono con los demás identificadores horarios), que además añade la fecha. El único problema que tiene es que, como el calibre sólo mide 28,6 mm de ancho, el conjunto queda remetido contra las agujas centrales, y por tanto casi cualquier hora va a tener el contrapeso de una o de las dos manecillas haciéndole sombra. Pero Chopard lo disimula muy bien con la inclusión del índice de las 6 completo, de manera que que el registro queda encajado de manera simétrica:

Chopard L.U.C Quattro Limited Edition

A las doce horas de este Chopard L.U.C Quattro Limited Edition aparece el indicador de reserva de marcha tradicional de Chopard, con ese aire de indicador de plantas de un ascensor también Art Deco: éste es el del Empire State, cuya silueta también recuerdan las manecillas. Es el lado visible del calibre que, gracias a la tecnología Quattro, desarrollada por Chopard y  presentada en el 2000 que utiliza cuatro muelles reales de 47 cm de largo cada uno y conjuntados de dos en dos, puede ofrecer una reserva de marcha de 9 días, que merece todos los respetos.

Chopard L.U.C Quattro Limited Edition

El calibre, que está concebido según los exigentes criterios del Sello del Punzón de Ginebra, está decorado, pulido y biselado a mano. Es un calibre manual que se mueve a 28.800 alternancias a la hora y cuyo volante se regula mediante un cuello de cisne, un recuerdo de la relojería tradicional particularmente atractivo. Y, como bien indica la leyenda en la esfera, está certificado por el laboratorio COSC.

Chopard L.U.C Quattro Limited Edition

El único problema del Chopard L.U.C Quattro Limited Edition es su precio: 23.300 euros hace que se tenga que confrontar con pesos pesados de la relojería (Lange, Vacheron, Patek incluso). No es que no tenga argumentos tanto estéticos como relojeros para hacerlo en igualdad de condiciones (o, según se mire, con superioridad), sino porque no tiene el chaché de esas marcas, lo que por cierto me parece absolutamente injusto.

Pero no cabe duda de que el reloj te da mucho, y es sin duda distinto, además de muy elegante y llamativo en la muñeca. Por no hablar de que es una edición limitada a 50 unidades, lo que lo hace aún más deseable. No creo que dure mucho en los almacenes de la casa. Hay más información en Chopard.es.

Chopard L.U.C Quattro Limited Edition Chopard L.U.C Quattro Limited Edition

 

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