Laurent Ferrier Tourbillon Grand Sport en vivo: homenaje a una pasión

Un homenaje a la faceta como piloto de carreras de Laurent Ferrier, con un reloj deportivo pero de máximo nivel

Laurent Ferrier Tourbillon Grand Sport
Laurent Ferrier Tourbillon Grand Sport

Todo aquel que sigue a Horas y Minutos sabe que Laurent Ferrier me gusta mucho. No sólo personalmente -porque es una gran persona, humilde y cercana a la vez- sino porque su oferta relojera es una de las mejores del mercado, con un clasicisimo que nunca cae en lo antiguo y en la que la belleza de los diseños está siempre enmarcada por la más alta relojería. Ahora presenta esta edición limitada llamada Laurent Ferrier Tourbillon Grand Sport como homenaje a otra parte significativa de su vida: el mundo del motor.

PASIÓN PREMIADA

Laurent Ferrier Tourbillon Grand Sport
Laurent Ferrier en el centro, tras su triunfo en Le Mans

Cualquiera diría que el relojero de 73 años, que abrió su propia empresa tras jubilarse de Patek Philippe, donde trabajó toda su vida, sentía (y siente) una auténtica pasión por las carreras de automóviles. Y la vivió plenamente.

De hecho este hijo y nieto de relojeros sintió esa pasión por los coches desde niño, pero su padre no tenía dinero para meterle en un mundo tan exigente (física y monetariamente). Así que junto con sus amigos compró un Lotus 18 con el corría en un circuito en Ginebra, pero no en carreras. Después se hizo con un Formula Ford con el que sí compitió, pero no tenía dinero suficiente para hacer todas las carreras del año.

Laurent Ferrier Compitiendo en Le Mans

Laurent Ferrier ya trabajaba para Patek, donde entró -en el desarrollo de calibres- tras graduarse en la escuela de relojería. Pero dejó el trabajo para irse al mundo de los autómoviles. Tres años más tarde Patek le volvió a llamar, esta vez para encabezar la sección llamada «apariencia». Su trabajo era convertir los diseños sobre papel en prototipos viables.

Regresó a la marca con la condición de tener los fines de semana libres para poder correr. En 1974 vendió los coches que tenía y alquiló un bólido prototipo de dos litros de cabina abierta para una carrera de 1.000 kilómetros. En 1975 dio el salto a Le Mans (su primer vehículo fue un Lola), y desde entonces volvió cada año hasta 1981. En esos años condujo un Chevron, un Porsche 934 y 935, y en los dos últimos años un BMW M1. En 1977 ganó la carrera en la categoría de prototipos de 2 litros. En 1979 terminó tercero en la general, just detrás de Paul Newman.

Laurent Ferrier
El equipo de Le Mans, de izquierda a derecha: François Servanin, François Trisconi y Laurent Ferrier

Su compañero de carreras fue François Servanin, con el que le unió una amistad duradera y que en 2009 le dio el dinero para montar lo que hoy conocemos como la marca Laurent Ferrier. Y ahora el relojero homenajea esa época de su vida con un reloj deportivo.

LAURENT FERRIER TOURBILLON GRAND SPORT

Laurent Ferrier Tourbillon Grand Sport

Aunquue ya conocíamos un reloj con forma de cojín (los Galet Square que vimos en vivo), este Laurent Ferrier Tourbillon Grand Sport tiene una aspecto mucho más duro, más sólido, claramente setentero. Y, sobre todo, sensiblemente más grande: la caja de acero tiene un diámetro de 44 mm. El bisel es ancho para remarcar el aire vintage y deportivo, y todas las partes frontales están cepilladas. Las partes verticales de bisel, sin embargo, están pulidas.

Laurent Ferrier Tourbillon Grand Sport

Además el relojero no puede dejar de transmitir su ideal de belleza incluso en un reloj deportivo, y la carrura adopta unas formas delicadas, con bordes curvados y formas sinuosas que sin duda hacen de este reloj un auténtico reloj deportivo de lujo. Incluso la corona, a salvo gracias a la prolongación de las asas hasta convertirlas en protectores, tiene la forma tradicional de cebolla de Laurent Ferrier. Eso sí, el reloj es hermético hasta 100 metros.

Laurent Ferrier Tourbillon Grand Sport
Laurent Ferrier Tourbillon Grand Sport

La esfera, finamente graneada, resulta particularmente llamativa, con un gradiente marrón -más claro en el centro y más oscuro en los extremos- que, según le dé la luz, adquiere leves tintes entre malva oscuro y berenjena claro. Es difícil de describir, pero muy fácil de disfrutar.

Laurent Ferrier Tourbillon Grand Sport

Podríamos decir que los índices y manecillas del Laurent Ferrier Tourbillon Grand Sport son los tradicionales de la marca, pero tras pasar por la disciplina de un entrenador personal: se han hecho más anchos, mucho más largos, con perfiles más definidos y, sobre todo, mucho más visibles: no sólo durante el día, gracias al llamativo -pero bien conjuntado- color naranja, sino por el tratamiento con Super-LumiNova para no perderlo de vista por la noche.

Laurent Ferrier Tourbillon Grand Sport

HOMENAJE AL TOURBILLON

Este año de 2019 no sólo marca el 40 aniversario de aquella carrera de Le Mans, sino también el 10 aniversario de la creación de un tourbillon propio. Laurent Ferrier concibió un tourbillon con doble espiral en el que cada muelle gira en sentido inverso, para conseguir anular el efecto de desplazamiento lateral del eje del volante.

Laurent Ferrier Tourbillon Grand Sport

El calibre está certificado por el Observatorio de Besançon, que certifica el funcionamiento como cronómetro (-4/+6 segundos diarios). La diferencia con el COSC es que en Besançon se mide el movimiento una vez encajado, lo que es más exigente. Tiene una frecuencia de 3 hercios (21.600 alternancias a la hora) y una reserva de marcha de 80 horas.

Los acabados son por supuesto manuales, y al altísimo nivel al que nos tiene acostumbrados la marca. Además mantiene una de las características particulares de los relojes de la casa: el rochete de pala larga que hace que al dar cuerda al reloj éste tenga una sonoridad especial, que recuerda al de los relojes manuales y que es un verdadero placer.

Laurent Ferrier Tourbillon Grand Sport

Otra novedad es la correa, fabricado en un grueso caucho también marrón, que se ata a la muñeca mediante un cierre plegable. Y, como he dicho antes, la comodidad del reloj no desmerece de la de los modelos clásicos de la marca.

Laurent Ferrier Tourbillon Grand Sport

CONSIDERACIONES FINALES

De manera consciente no he hablado de la categoría de relojes deportivos de lujo (ya se sabe: Royal Oak, Nautilus, etc.) como una en la que este Laurent Ferrier Tourbillon Grand Sport aspire a estar. Es una edición limitada a 12 unidades con un precio de 172.000 francos suizos (más el IVA), lo que lo sitúa completamente fuera de ese ámbito. Por precio y por número de unidades.

Ahora bien: no sabemos si este reloj inaugura una nueva familia de productos en la casa. Si es así sí que estaríamos hablando de un miembro de pleno derecho de la categoría, aunque mucho más exclusivo que todos los demás. Por mi parte estaría encantado de que así fuera, aunque seguramente lo veríamos sin tourbillon para disminuir los precios. Veremos el año que viene. Más información en LaurentFerrier.com.

Laurent Ferrier Tourbillon Grand Sport

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