¿Qué relojes no deberías comprar nunca?

Los que son demasiado caros, o inadecuados, o simplemente que compramos sólo porque alguien lo dice

Qué relojes no deberías comprar nunca

Rolex GMT Master II 2018

Durante los 5 años de vida de Horas y Minutos -por ahora- han sido infinidad las preguntas que me han hecho sobre qué reloj comprar. A veces con opciones absolutamente dispares («¿me compro un Certina DS Action o un Rolex Perpetual?»), a veces tan parejas que resulta difícil decir algo en un sentido u otro («¿el Tissot Seastar 1000 o el Hamilton Khaki Scuba Navy Scuba?»). Pero también me han hecho preguntas con diversos matices, que acaban repitiéndose muy a menudo, y que me han llevado a hacer este artículo y vídeo.

En primer lugar, los relojes NO son una buena inversión. Salvo que tengas algunos modelos de Patek (básicamente el Nautilus, que es el que todo el mundo quiere ahora) o alguno de Rolex -mientras dure la burbuja de los modelos más buscados, aunque parece que todavía le quedan al menos un par de años-, los relojes son como los automóviles: en cuanto los sacas del concesionario pierden dinero. Si se quiere invertir dinero hay opciones mucho mejores que los relojes.

Y si crees que vendiendo un reloj que ya tienes vas a poder afrontar el pago del siguiente, olvídate. La palabra clave en relojería es «ahorrar». Casi nunca uno de tus relojes usados va a pagar la compra del siguiente. Sencillamente no ocurre.

Pero precisamente porque estamos en el mundo de internet y ha habido -y hay- tantos relojes en tanto sitios web, con tantas ofertas, nunca ha resultado más fácil comprar on line un reloj a buen precio. Pero no es oro todo lo que reluce, y muchas veces las ofertas más tentadoras son las que más nos deberían hacer sospechar. Nadie regala nada y cuando encontramos un reloj mucho más barato de lo que es habitual debería ponernos en guardia. Pero a menudo queremos aprovecharnos de la oportunidad y nos lanzamos. Quizá tengamos suerte, pero yo recomiendo tener mucha precaución y asegurarnos bien de quién vende y cómo está de verdad el reloj. Porque junto a infinitos relojes buenos hay también infinitas imitaciones o relojes que no están como dicen los dueños que están. El viejo dicho latino de Caveat Emptor, precaución por parte del comprador, es hoy en día aún más vigente.

Un Spezimatic de la antigua GUB
Un Spezimatic de la GUB, muy parecido al reloj del propio Yann Gamard

Y es gracias a internet que los relojes vintage se han hecho enormemente populares, y hay un frenesí por tenerlos. No sé si será una moda pasajera, pero seguramente es hija de la patente carencia de relojes realmente nuevos. Quiere decirse que muchos de los diseños actuales están basados en los antiguos, lo que ha llevado a preferir el original a la versión moderna. Esto en sí no es un problema, pero ciertamente un reloj vintage puede entrar dentro de la categoría de qué relojes no deberías comprar nunca.

Y es que estos son relojes antiguos. Y no hace falta que sean del principio del siglo pasado. Un reloj de los años 70 no está -ni de lejos- tan bien construido como uno actual. Y son mucho menos reparables en general, así que cuando ese reloj tenga que pasar por el servicio técnico su coste puede ser prohibitivo. Y al final hemos gastado mucho dinero en un reloj que sólo podemos dejar guardado y admirarlo por lo que fue, pero sin poder disfrutarlo. Es algo que hay que tener muy en cuenta.

Blancpain Villeret Perpetual Calendar Boutique Edition

Y ese mismo criterio debe aplicarse para los relojes actuales: quizá conseguimos ahorrar para comprar el reloj de nuestros sueños de una marca de alta relojería a un precio rebajado, lo que hace que se nos ponga a tiro. Puede ser incluso que lo consigamos al precio de una marca inferior. Pero ese reloj también va a tener que pasar por el servicio técnico, y su mantenimiento va a ser caro. Y eso aunque no lo lleves al oficial, porque los relojeros independientes -que los hay muy buenos- van a necesitar comprar las piezas originales. Eso puede hacer que la factura suba mucho y nos veamos en la tesitura de no poder mantenerlo porque no podemos afrontar el coste. Tengámoslo en cuenta antes de lanzarnos. ¡Hagamos provisión de fondos!

Otro de los que entran dentro de la familia de qué relojes no deberías comprar nunca son los relojes-grial. Esos relojes que todo buen aficionado debe tener para ser considerado como tal. Si bien es cierto que muchos de estos relojes nos gustan porque nos gustan los relojes bellos y bien realizados, eso no quiere decir que debamos tener todos los relojes que nos dicen. En primer lugar porque lo que alguien considera un reloj im-pres-cin-di-ble para un coleccionista, otro puede considerar que no lo es.

Patek Philippe Nautilus 40 aniversario

O puede ser que, coincidiendo con todos en que es un reloj icónico, sencillamente no nos guste. Que no sintamos esa vibración especial que nos transmite a la muñeca un reloj que sí nos gusta. Pues no caigamos en eso. Debemos comprar los relojes que nos gusten y nos den placer llevar. Es mejor no tener que tener y no disfrutar. Pero a veces la presión es tan grande que caemos en la trampa de tener que justificarnos a nosotros mismos algo que sabemos que no va con nuestro gusto.

Por eso hay que tener también cuidado con todo lo que leemos. Internet está lleno de gente opinando y, como es humano dudar, ocurre que a veces la opinión de una sola persona nos hace tambalear la nuestra. Está bien investigar y ver qué opinan otros -particularmente los que ya tienen el reloj que queremos- pero eso no debe ser determinante. Si ya tenemos un reloj en la mente, si nos lo hemos probado, si sabemos muy dentro que ese es el reloj que queremos, no nos dejemos influir por lo que diga cualquier persona desconocida en una web o un foro o donde sea. Las opiniones son opiniones, y tan válida es la nuestra como la de cualquier otro.

Grand Seiko Spring Drive

Otro de los elementos a engrosar la lista de qué relojes no deberías comprar nunca es el reloj «sustituto». Ese que te compras porque todavía no tienes el dinero suficiente para comprar el que quieres, pero te entra la fiebre de comprar un reloj simplemente porque está disponible. Es uno de los peores casos porque acabas comprando un reloj que en sí mismo seguramente es fantástico, pero que no es el que querías. Eso es una fuente de frustración permanente, que además te impide disfrutar plenamente del reloj que has comprado (sin que sea la culpa del reloj). Siempre te va a recordar al que querías y no tienes.

Es una tentación que hay que evitar ¡a toda costa! Perdemos el dinero ahorrado y acabamos con lo que no queremos. Un desastre. Y está también el otro lado: tenemos el dinero para el reloj que queremos y de repente vemos otro que cuesta un poquito más. Y ese nos lleva a otro que cuesta un poquito más que el otro. Y este a otro… al final acabamos nuevamente frustrados porque nos hemos creado un objetivo nuevo e inalcanzable -por el momento- y nos hemos desviado del objetivo que teníamos. Vamos a centrarnos en lo que queremos, porque ya habrá tiempo de buscar algo nuevo.

Los relojes tienen que darnos placer a nosotros. No al de la tienda, ni a otros aficionados, ni a Instagram. Vamos a tener el reloj que nos llena, que nos hace felices, que nos obliga a levantar la muñeca continuamente porque nos apasiona verlo. Sea el que sea. Y disfrutémoslo tanto tiempo como sea posible.

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