¿Por qué existe un Omega Speedmaster Apolo 13 Snoopy?

Un historia de esas que enamoran y que crean mitos

Omega Speedmaster Apolo XIII Silver Snoopy Award
Omega Speedmaster Apolo XIII Silver Snoopy Award
Omega Speedmaster Apolo XIII Silver Snoopy Award

Hoy hace 50 años que alzó el vuelo la misión Apolo 13, cuyo historia más o menos todo el mundo conoce gracias a la película de Ron Howard. Ahora damos por hecho que eso fue una cosa que ocurrió, se solucionó y ya. Que no podía haber acabado de otra manera que no fuera la que fue. Y sin embargo la incertidumbre duró hasta que se oyeron las voces de los astronautas tras el amerizaje. Cuatro días pensando si la tripulación compuesta por el comandante Jim Lovell, Jack Swigert (piloto del módulo de mando) y Fred Haise (piloto del módulo lunar) iban a ser los primeros astronautas muertos en el espacio y se iban a quedar flotando allí, como testimonio del fracaso humano.

Sin duda los Speedmaster de Omega, que era el reloj reglamentario de la NASA (tal como conté en este artículo y vídeo) jugaron un parte importante en el éxito de la misión (en el «fracaso con éxito», tal como se definió), que fue el origen del Speedmaster Snoopy. Así que vamos a explicar su origen de manera ordenada.

LA MISIÓN APOLO 13

Digamos en primer lugar que voy a usar la grafía española, Apolo 13, en vez de la inglesa (norteamericana en este caso), Apollo XIII.

Tripulación del Apolo 13
Fred Heise, Jack Swigert y Jim Lovell. Swigert sustituyó a porque había estado expuesto a la rubeola

El Apolo 13 fue lanzado el miércoles 11 de abril de 1970 desde Cabo Kennedy, Florida, a bordo de un gigantesco Saturno V y, sólo unos minutos más tarde, fue insertado en órbita alrededor de la Tierra. Unas 2,5 horas después del lanzamiento, la tercera etapa fue reencendida para proporcionar el impulso final hacia la Luna. La maniobra de transposición se llevó a cabo de manera eficiente, y pronto el Apolo 13 se dirigía hacia la Luna en un camino tan preciso que no necesitó ningún ajuste. Más tarde, la nave se sometió a una maniobra de transferencia híbrida para facilitar el aterrizaje en la difícil región lunar de Fra Mauro.

Lanzamiento del Apolo 13
Lanzamiento del Apolo 13 desde Cabo Kennedy

EL TANQUE DE OXÍGENO, O NADA OCURRE PORQUE SÍ

El tanque de oxígeno Nº 2 había sido instalado previamente en el módulo de servicio del Apolo 10, pero fue retirado para su modificación y dañado en el proceso. El tanque fue arreglado, probado en la fábrica, instalado en el módulo de servicio del Apolo 13 y probado de nuevo durante una prueba de demostración en el Centro Espacial Kennedy de la NASA el 16 de marzo de 1970. Los tanques normalmente se vacían a aproximadamente medio llenos. El Nº 1 se comportó bien, pero el Nº 2 cayó a sólo el 92 por ciento de la capacidad. Se aplicó oxígeno gaseoso a 80 libras por pulgada cuadrada (recordemos que en Estados Unidos se usaba -y se usa- el sistema imperial) a través de la línea de ventilación para expulsar el oxígeno líquido, pero sin éxito. Se redactó un informe provisional de discrepancia y el 27 de marzo, dos semanas antes del lanzamiento, se reanudaron las operaciones de vaciado.

El tanque Nº 1 se vació normalmente, pero el Nº 2 no lo hizo, de nuevo. Después de una conferencia con el contratista y el personal de la NASA, el director de prueba decidió «hervir» el oxígeno restante en el Nº 2 mediante el uso del calentador eléctrico dentro del tanque. La técnica funcionó, pero necesitó ocho horas de una energía de 65 voltios de corriente directa proveniente del equipo de apoyo de tierra para disipar el oxígeno (no la del calentador interno del tanque). Sin embargo no se tuvo en cuenta que los interruptores originales sólo soportaban 28 voltios, así que cuando se volvieran a usar, aplicando esos 65 voltios necesarios, iban a fallar. Como la prueba se hizo con el equipo de tierra, el fallo en potencia no tuvo lugar y por tanto no fue detectado. Y así partió hacia la luna.

Jim Lovell en el módulo lunar con su Omega Speedmaster
Jim Lovell en el módulo lunar con su Omega Speedmaster

HOUSTON…

El jueves 12 la misión transcurrió sin incidentes. De hecho, a las 46 horas, 43 minutos Joe Kerwin, o Capcom («comunicador entre cápsulas»), de servicio, dijo: «La nave espacial está en muy buena forma en lo que a nosotros respecta. Estamos aburridos de muerte aquí abajo». Fue la última vez que alguien mencionaría el aburrimiento durante mucho tiempo.

El viernes 13 (recordemos que viernes 13 es nuestro equivalente a martes y 13), poco después de su transmisión televisiva, los astronautas se preparaban para descansar. El sensor de presión de uno de los tanques de oxígeno del módulo de servicio parecía funcionar mal, así que Seymour «Sy» Liebergot, EECOM encargado de supervisar el sistema eléctrico del módulo de mando y servicio, pidió que se activaran los ventiladores del sistema que removía el oxígeno líquido de los tanques. Esta operación se hacía normalmente una vez al día y ayudaba a evitar la estratificación térmica del contenido de los tanques, haciendo que las lecturas de presión fueran más precisas. El hacerlo provocó que los interruptores -preparados para 28 voltios- cortocircuitaran, lo que a su vez desencadó una cadena de sucesos cada vez más graves.

Los cortocircuitos eléctricos en el circuito del ventilador prendieron el aislamiento del cable, haciendo que la temperatura y la presión aumentaran dentro del tanque de oxígeno criogénico 2. Cuando la presión alcanzó los 1008 psi en la válvula de escape del tanque, la presión comenzó a disminuir durante unos 9 segundos, momento en el que la válvula de escape probablemente volvió a su posición de reposo, haciendo que la presión se alzara de nuevo momentáneamente. Alrededor de un cuarto de segundo más tarde, se observó una perturbación de vibración en los acelerómetros del módulo de mando.

La siguiente serie de eventos ocurrió en una fracción de segundo entre las perturbaciones del acelerómetro y la pérdida de datos: Una línea de tanque estalló, debido al calor, en la cubierta de vacío, lo que presurizó el anillo y, a su vez, hizo que el tapón de soplado de la cubierta de vacío se rompiera. Un mecanismo en la bahía 4 combinado con la acumulación de oxígeno en esa misma bahía causó un rápido aumento de la presión que resultó en la separación del panel exterior. El panel golpeó uno de los platos de la antena de ganancia alta. El amortiguador de separación del panel cerró las válvulas de cierre reactivo de oxígeno de la pila de combustible 1 y 3 y varias válvulas de aislamiento de helio y el propulsor en el sistema de control de reacción. Los datos se perdieron durante aproximadamente 1,8 segundos a medida que la antena de cambiaba de haz estrecho a haz ancho, debido a que estaba siendo golpeada y dañada. Toda esa secuencia de menos de un segundo fue definida por los astronautas como un estallido bastante grande, que fue lo que condujo a una de las frases más conocidas de nuestra cultura:

Houston…

Dejémoslo claro de una vez: no es «Houston, tenemos un problema». Es «Houston, hemos tenido un problema» (Houston, we’ve had a problem). Lo que sorprende es lo calmado de la voz, pero recordemos que los astronautas eran pilotos y a menudo también pilotos de pruebas, así que estaban acostumbrados a mantener la calma cuando las cosas fallaban. Les iba la vida en ello y, a bordo del Apolo 13, aún más.

VOLVER A CASA CON UN SPEEDMASTER

Apollo 13 – Modulo de servicio dañado

El resto de la historia es conocida: la explosión había dañado el Módulo de Servicio y estaban expulsando oxígeno, así que los tres astronautas tuvieron que refugiarse en el módulo lunar. Pero además había que volver a la Tierra, y eso necesitaba modificaciones en la trayectoria del módulo porque recordemos que en ese momento su trayectoria era hacia la Luna. Para ello debían rodear el satélite e impulsarse de vuelta a nuestro planeta. Y había que hacerlo usando el combustible de manera precisa.

Para explicar por qué había que ser tan precisos, sirva esta comparación: el margen para que la nave no se desintegrara al entrar -o rebotara en la atmósfera y desviara su trayectoria alejándose de la Tierra- era tan delgado como una hoja de papel. Cualquier fallo en el cálculo significaba un desastre.

En contra de lo que se piensa, no hubo sólo la ignición medida con el Omega Speedmaster. De hecho, Unas dos horas después de haber rodeado la Luna, el sistema de propulsión de la etapa de descenso del módulo lunar se encendió durante 5 segundos a una potencia del 10 por ciento, 21 segundos al 40 por ciento y casi 4 minutos a toda velocidad. Esto agregó 941 km por hora a la velocidad del Apolo 13, reduciendo en 10 horas la duración del viaje en casa, vitales por la falta de energía en el módulo.

Pero precisamente por la falta de energía que todos los elementos electrónicos del módulo tuvieron que apagarse, así que la ignición necesaria para enderezar la trayectoria de la nave para que la reentrada fuera correcta hubo que hacerse a mano. Y, sin los mandos electrónicos, los 14 segundos fueron calculados con el Omega Speedmaster.

Afortunadamente la nave llegó a Tierra, y el resto es historia.

Tratamiento con Super-LumiNova del Omega Speedmaster Moonwatch

¿QUÉ RELACIÓN HAY ENTRE LA NASA Y SNOOPY?

Tira de cómic de Peanuts para el Apolo 10

Tras el trágico accidente mortal del Apolo 1 (que conté aquí) la NASA comenzó un programa para mejorar la seguridad de sus proyectos en el que colaboraban empleados y proveedores, y que sigue vigente. La idea a transmitir era que la seguridad estaba en manos de todos. El premio consiste en un diploma firmado y enmarcado, además de un pin o insignia de plata que muestra el conocido personaje Snoopy vestido de astronauta.

La NASA comenzó su colaboración con el autor de Peanuts, Charles M. Schulz (1922-2000), apasionado de la carrera espacial, en los años 60. Que Snoopy se convirtiera en la mascota del grupo de Seguridad en Vuelo de la NASA era algo con mucho sentido, porque ya sabemos que una de las misiones genéticas de los perros es proteger a sus dueños. Además el personaje era muy famoso en América.

Schulz creó las tiras Snoopy on the Moon como elemento para incitar el apoyo hacia el programa espacial americano.

Un operario muestra una banderola de Snoopy a Tom Stafford, que lleva su Speedmaster en la muñeca

Los protagonistas de Peanuts se convirtieron en personajes adoptivos del Apolo 10. El módulo de mando se llamó Charlie Brown, y el módulo lunar se llamó Snoopy. Dado que el módulo lunar sólo iba a sobrevolar la superficie lunar (no a aterrizar) era fácil hacer la analogía con Snoopy, ya que snoop significa husmear. Y eso es lo que iba a hacer el módulo, «husmear» el lugar donde debía alunizar el Apolo 11 (que luego no fue porque se desvió de la trayectoria original).

Módulo Lunar «Snoopy» del Apolo 10

Tenía sentido por tanto que el módulo de mando se llamara Charlie Brown, el eterno compañero de Snoopy. Cuando el módulo lunar se reunió con el de mando, después de «husmear» la superficie lunar, el comandante Thomas Stafford dijo «Snoopy y Charlie Brown se están abrazando».

Merece la pena señalar que nunca se quiso que el Snoppy aterrizara en la Luna, y por eso no se le equipó con combustible suficiente como para poder despegar desde el satélite. De esa manera la NASA se aseguraba que la tripulación no tuviera la tentación de saltarse la misión y alunizar.

El comandante del Apolo 10, Tom Stafford, acaricia a Snoopy antes de iniciar su misión para que le diera buena suerte. En su brazo izquierdo, el Speedmaster

La NASA concede el premio Snoopy de Plata a quien ha contribuido más allá de lo esperado y con una acción única a que una misión espacial haya sido exitosa. OMEGA recibió ese premio en octubre de 1970 como reconocimiento al crítico trabajo del Speedmaster durante la misión del Apolo 13. En 2003 la manufactura creó un reloj conmemorativo en el que el Speedmaster Professional lucía una subesfera con Snoppy.

Omega Speedmaster Snoopy de 2003

En 2015 OMEGA lanzó la edición especial Speedmaster Apollo 13 Silver Snoopy Award, que se convirtió en una de las más deseadas de su historia. Desde luego si yo tuviera que tener otro Speedmaster, ese estaría en mi lista de los más buscados.

En la esfera a las 9 aparece Snoopy dormido y soñando la frase Failure is not an option! (el fracaso no es una opción). Una frase atribuida al director de vuelo en tierra de la NASA, Gene Kranz, pero que en realidad él nunca pronunció. Lo que ocurrió es que, mientras se preparaba la película, se preguntó a una de las personas que estaban en el control de tierra sobre cómo se trató aquel problema y entre otras cosas dijo «No, nadie entraba en pánico. Cuando las cosas se ponían mal de manera calmada exponíamos las opciones, y el fracaso no era una de ellas». El guionista se quedó con esa idea y la consideró la frase de la película (y acertó).

El tratamiento de Super-Luminova es distinto en este Speedmaster: en vez de «rellenar» los índices los rodea. Y además ilumina a Snoopy.

Super-LumiNova del Omega Speedmaster Apollo 13 Silver Snoopy Award

En la parte trasera aparece un medallón con la figura del Snoopy de la NASA. Como cada figura está acabada a mano cada una de ellas es única, lo que da aún más valor al reloj. En el acero que lo rodea se puede leer la frase «Eyes on the Stars», que hace referencia a una frase pronunciada por Theodore Roosevelt: «Mantén tu mirada en las estrellas y tus pies sobre el suelo» (Keep your eyes on the stars and your feet on the ground). El reloj se complementa con una correa de tela que recuerda a las usadas para atar el reloj al traje de astronauta, pero con mucho más cuerpo y muy buen tacto.

Fue una edición limitada a 1.970 unidades. Su precio de salida fue de 5.820 euros, y de segunda mano ronda los 30.000 euros. Seguramente debido al coronavirus este año no ha habido una nueva edición, así que habrá que esperar -imagino- otros cinco años para volver a ver a Snoopy en la esfera del Speedmaster.

La de Snoopy y el Apolo 13 es otra historia más que cimenta la eternidad de uno de los relojes más importantes de la historia. Más información en Omega.es.

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