El nuevo Tissot Seastar 2000 Professional, en vídeo
Técnica profesional para todos los días

Hay relojes de buceo que nacen para sugerir aventura y otros que están fabricados para soportarla de verdad. El Tissot Seastar 2000 Professional pertenece claramente al segundo grupo, aunque en esta nueva generación añade un argumento que cambia por completo su relación con la muñeca: el tamaño.
La caja pasa ahora a 44 mm, una cifra todavía rotunda, sí, pero mucho más razonable que los 46 mm del anterior Seastar 2000 Professional.
Tissot tiene una larga historia con sus relojes de buceo, que comienza en los 60, aunque el nombre de Seastar aparece en 1952. Sin embargo, estos primeros Seastar no eran relojes de buceo, sino más bien relojes de vestir que tenían un cierto nivel de hermeticidad.

Los verdaderos relojes de buceo de Tissot aparecen en los 70 con el Tissot T12 Seastar, con un bisel de buceo en la esfera. T.12 se refería a 12 atmósferas, es decir, 120 metros de hermeticidad.

En 2003 da el salto a la época moderna con el Seastar 1000, con esa grafía tan llamativa en el nombre que a mí personalmente me gusta tanto. Y en 2021 apareció el Seastar 2000, que vimos aquí en vivo.

Digamos, por si acaso, que la denominación 1000 y 2000 se refiere a los pies de profundidad, que en metros corresponde a 300 y 600.

La diferencia de los nuevos modelos con respecto a los de hace un lustro puede parecer menor sobre el papel. En la muñeca, no lo es. Dos milímetros menos en un diver profesional de 600 metros significan un reloj que conserva presencia, personalidad y sensación de instrumento, pero que se siente menos extremo en el uso diario.

El Tissot Seastar 2000 sigue siendo grande, sigue teniendo esa arquitectura musculosa que uno espera de un reloj certificado ISO 6425, con válvula de escape de helio a las 9 horas, corona roscada y bisel unidireccional con inserto cerámico. Pero ahora resulta más fácil imaginarlo fuera del neopreno, bajo una manga corta o incluso como reloj único de verano.

El nuevo Seastar 2000 Professional no renuncia a nada de lo que ya representaba, pero sí corrige el punto que más condicionaba al modelo anterior: su volumen. Frente al carácter casi de herramienta sobredimensionada del 46 mm, el actual 44 mm mantiene la lectura contundente de un reloj técnico, pero gana naturalidad.

La esfera sigue apostando por el motivo de olas grabado y por colores de clara inspiración oceánica, desde azules profundos hasta naranjas y negros más dramáticos.


Las agujas tipo bastón y los índices con Super-LumiNova refuerzan una lectura inmediata, algo imprescindible en un diver auténtico.

En el interior late el viejo conocido Powermatic 80, con 80 horas de reserva de marcha y espiral Nivachron, una solución pensada para mejorar la resistencia frente a los campos magnéticos y las exigencias del uso diario. Y (algo poco habitual en relojes con tanta hermeticidad), es visible gracias al zafiro posterior.
También hay una mejora práctica importante: el sistema de correas intercambiables permite alternar entre brazalete de acero con nuevo cierre de buceo, sistema de seguridad y extensión mediante pulsador, y correas de caucho de estilo tropical.

El resultado es un Seastar más maduro. Sigue siendo el diver más serio de Tissot, pero ya no parece reservado únicamente a muñecas grandes o a quienes disfrutan de relojes deliberadamente excesivos. En la muñeca, el nuevo 44 mm debería sentirse como lo que realmente es: un reloj profesional, sí, pero también un Seastar más ponible, más equilibrado y, probablemente, más convincente para un público más amplio.

Hay otras tres versiones: azul con caja de acero y correa de caucho, esfera negra con recubrimiento PVD y correa de caucho y esfera negra con caja y brazalete de acero.

Y, con un precio, de sólo 975 euros para las versiones con caucho (20 euros más con brazalete) y de 1.025 para la versión de PVD, el buceo profesional (al menos en lo que tiene que ver con los relojes) está al alcance de casi todo el mundo.

Más información en Tissot.com.

