En la muñeca: Bell & Ross Vintage Bellytanker

Los nuevos Bell & Ross Vintage Bellytanker son dos relojes inspirados en los llamativos bólidos Belly Tankers. Vamos a ver sus especificaciones y precios

Los nuevos Bell & Ross Vintage Bellytanker son una nueva e interesante versión de la línea vintage. Son dos relojes -un tres agujas y un cronógrafo- inspirados en los muy llamativos bólidos Belly Tankers. Vamos a ver sus especificaciones y precios.

Foto de Roadkill.com

Los Bell & Ross Vintage Bellytanker toman su nombre de unos vehículos, los Belly Tankers, que tienen un origen sin duda curioso: durante la Segunda Guerra Mundial algunos aviones militares norteamericanos llevaban un tanque extra de combustible bajo la panza que les daba una autonomía extra para dirigirse a sus objetivos. Cuando el combustible se agotaba el piloto se desprendía del tanque auxiliar para ahorrar peso.

Esos depósitos aumentaban la resistencia al aire, así que para que no fuera peor el remedio que la enfermedad tenían unos diseños muy aerodinámicos. Cuando la guerra terminó quedaron muchos de esos depósitos en los almacenes militares, que no pasaron desapercibidos a los aficionados a las carreras. Tras modificarlos para convertirlos en bólidos era -y es- habitual verlos corriendo en el famoso Salar de Bonneville. Al principio alcanzaban sólo los 160 km/h. Hoy llegan casi a los 600.

Como ya ocurrió con el Aero GT, los Bell & Ross Vintage Bellytanker están inspirados en un diseño creado por Bruno Belamich, creador de la marca y diseñador. Bruno ideó (sólo digitalmente) el Belly Tanker que aparece aquí arriba e, inspirado por el color de las llantas, creó dos relojes que afortunadamente sí que existen.

El pasado mayo presentamos la tercera generación de la colección Vintage y desde entonces Bell & Ross ha ido lanzando modelos con la nueva configuración. Aunque ha aparecido una nueva versión de los Aéronavale (que veremos en otro momento), afortunadamente estamos viendo modelos nuevos, no simples actualizaciones de modelos ya existentes. O por lo menos eso es lo que parece, a la vista de los Garde-Côtes que vimos con fotos en vivo.

Los Bell & Ross Vintage Bellytanker no se diferencian de sus hermanos de colección en cuanto a hechuras se refiere. Derivan de  los Vintage BR V1-92 (la versión de tres agujas) y BR V2-94 (cronógrafo), y por tanto el primero tiene una caja de 38 mm de diámetro mientras que la del segundo aumenta hasta los 41 mm. Si 41 es un diámetro que va perfecto para prácticamente todas las muñecas, 38 supone alcanzar a  virtualmente todo el espectro de usuarios, incluido el femenino (que no olvidemos es muy importante en el comercio actual).

Al contrario que en los modelos anteriores, el cronógrafo mantiene el bisel en acero sin tintar, con el taquímetro grabado en negro. Esto le hace recordar -o a mí me hace recordar- a los taquímetros del Rolex Daytona, que desde luego no es mal espejo en el que mirarse.

Por supuesto donde los Bell & Ross Vintage Bellytanker adquieren su personalidad es en la esfera. Es realmente singular, con ese color que oscila entre el dorado, el café con leche o el tostado, según le dé la luz. Es un color que no se ve a menudo (por no decir nunca) y me parece todo un acierto porque aúna elegancia y un cierto toque informal en el tres agujas (en el cronógrafo va de suyo).

Sobre la esfera se asientan unos índices y numerales satinados, lo que mejora la lectura y refleja la luz de una manera más matizada que los pulidos. A las 4:30 aparece la tradicional ventana de fecha circular que, como siempre, está pintada en el mismo color de la esfera. No se alaba lo suficiente esta cortesía de Bell & Ross que esperemos que nunca pierda. Ya que tener fecha es casi obligado hoy en día (porque lo reclama el mercado), hacer que pase desapercibida salvo cuando se la necesita es un verdadero toque de clase, porque al contrario abarata el reloj (por ejemplo).

En el caso del cronógrafose se ha optado por unas subesferas decoradas con guilloché negro y, una vez más, es un hallazgo. Los datos se leen perfectamente y el negro le da el toque de deportividad necesario pero sin salirse de ese porte dandi que tiene el reloj gracias al color de la esfera. El contrapeso de la manecilla central de segundos tiene una forma de avión, un sutil recordatorio del origen de los relojes de la casa.

Los Bell & Ross Vintage Bellytanker van equipados con un Sellita SW300-1 (el tres agujas), con 42 horas de reserva de marcha y un volante que se mueve a 4 hercios. Al contrario de lo que suele ser habitual, en este caso el motor no se ve sino que va cubierto con una tapa roscada con una inscripción conmemorativa. Por su parte el crono integra un ETA 2894-2 al que se le ha quitado la tercera subesfera y que tiene la misma frecuencia y reserva de marcha. En este caso la inscripción se ha hecho sobre cristal.

Los Bell & Ross Vintage Bellytanker ya están disponibles en la tienda electrónica de Bell & Ross y en los comercios del ramo, en edición limitada a 500 unidades de cada versión. El BR V1-92 integra una correa de piel y su precio es de 2.300 euros. Sin embargo el BR V2-94 se ha lanzado con correa de piel y un precio de  3.990 euros o con brazalete de acero, en cuyo caso el precio es de 4.300 euros. Más información en Bell&Ross.es.

 

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