En vídeo: Seiko Prospex Speedtimer SRQ047, SRQ051 y SRQ053
Mismas características, pero presencia muy diferenciada

Hablar de Speedtimer es hablar del momento en que Seiko se tomó la medición de tiempos como un reto de ingeniería. Tal como conté en este artículo y vídeo, en 1969 lanzó el calibre 6139, el primer calibre cronógrafo automático del mundo, que además integraba dos soluciones hoy consideradas casi obligatorias: rueda de pilares y embrague vertical.
A partir de la reintroducción del nombre Speedtimer, Seiko ha ido lanzando diversas versiones (como esta, por ejemplo), pero integrada dentro de la familia Prospex, no en la de Seiko 5 como cuando apareció.
Estos Seiko Prospex Speedtimer SRQ047, SRQ051 y SRQ053 comparten arquitectura, dimensiones y espíritu, pero juegan con personalidades estéticas distintas.
Como es lógico, los tres Seiko Prospex Speedtimer presentan los mismos datos técnicos: una caja de acero inoxidable con revestimiento súper endurecido, que es un tratamiento del acero creado por la propia Seiko que es comparable con el DLC. Y, en mi experiencia, excelente porque a pesar del tiempo los relojes parecen nuevos, a pesar del uso.

La caja tiene 42,0 mm de diámetro y 14,6 mm de grosor y 49,5 mm de longitud. El ancho entre asas es de 20 mm, una medida estándar que va a ayudar a que sea fácil personalizar el reloj con otros brazaletes o correas. No es un reloj pequeño, desde luego, pero se equilibra muy bien en la muñeca.
El cristal es de zafiro con doble curvatura y tratamiento antirreflectante en la cara interna. Estos datos se complementan con una hermeticidad de hasta 100 metros, un estándar para casi todos los relojes de la casa. Eso sí: la corona no es roscada y debemos recordar que, si accidentalmente presionas uno de los pulsadores de pistón del reloj, el agua va a entrar seguro.

Tres interpretaciones del Speedtimer
Dicho lo anterior, es obvio que las preferencias de cada uno van a estar en la ejecución de las esferas.
El Seiko Prospex Speedtimer SRQ047, con su esfera panda, es el más vintage” del trío, ya que se inspira en cronógrafos mecánicos Speedtimer de principios de los 70:

El color de la esfera es el mismo, aunque en el SRQ047 el satinado es vertical.

Como el reloj ya no está dentro de la colección Seiko 5 (como en sus orígenes), prescinde de la doble ventana de día y fecha y se queda sólo con una discreta ventana circular las 4:30, lo que a su vez permite separar las indicaciones de pequeño segundero y de 30 minutos del crono, aportando así claridad en la lectura.

Lo que sí conserva del modelo original es la punta del cronógrafo naranja, tanto en la trotadora central como en el contador de 30 minutos.

El Seiko Prospex Speedtimer SRQ053 es otro clásico: un panda inverso con subesferas blancas sobre fondo negro. Elegante y sobrio, con el rojo de las agujas del crono añadiendo un toque deportivo.

Por último, el Seiko Prospex Speedtimer SRQ051 es otro panda inverso, pero en este caso con el fondo azul.

que quizá viene del conocido como «Kakume», también de los años 70:

En este caso también se ha conservado la punta roja para el crono.

Lo cierto es que a menudo cuesta distinguir el azul del negro porque es un marino oscuro. Esto puede echar para atrás a quien le gustaría algo más significado o, al contrario, más atractivo porque añade un pequeño toque a la elegancia innata del negro.

Hay que señalar que en estos Seiko Prospex Speedtimer el taquímetro se ha colocado dentro de la esfera, lo que hace que el reloj sea más discreto. Algo que se aprecia especialmente si es un reloj de uso diario.

Los tres modelos tienen sus manecillas e índices recubiertos de excelente LumiBrite, de manera que no perdemos la funcionalidad del reloj en la oscuridad.
Un mismo motor: calibre 8R48
Los Seiko Prospex Speedtimer se apoyan en el calibre 8R48, un cronógrafo automático que funciona a 4 hercios, con parada de segundero, carga manual y reserva de marcha aproximada de 45 horas. El caibre dispone de rueda de pilares y embrague vertical para un accionamiento suave y sin “saltos” del segundero de cronógrafo, y un sistema de martillo de tres puntas que ayuda a que las tres agujas vuelvan a cero a la vez al resetear.

El calibre está cubierto por una tapa trasera, pero en este caso no es tan importante porque todo el mecanismo de crono está del lado de la esfera, así que no se puede ver ninguno de sus elementos.

Los tres Seiko Prospex Speedtimer integran un brazalete muy distinto que no sólo aporta un toque muy vintage, muy setentero, sino que además es muy cómodo, gracias a que sus eslabones pequeños hacen que se ajuste muy bien a la curvatura de la muñeca.

El precio es el mismo para los tres: 2.900 euros, por lo que la decisión final va a ser meramente estética.
Hay más información en seiko.com.
