En la Manufactura Blancpain

La Manufactura Blancpain lo tiene todo: gran historia, respeto por la tradición y última tecnología. Es una visita obligada para todo amante de la relojería

LE BRASSUS

Suiza es tan bonita que parece incluso falsa, de verdad. Es como si un paisajista le hubieran dado todo el tiempo del mundo y recursos ilimitados para crear los paisajes perfectos, pero le hubieran obligado a situarlos en un único país. Lo digo porque la mañana que nos dirigíamos a Le Brassus lo que tenía enfrente del hotelito del pueblo donde nos quedamos es la foto de aquí arriba. Es que la foto no necesita ni retocarla. Es cierto que el contrapunto lo ponen la cantidad de mosquitos que hay en los lagos, pero es que si no hubiera algo negativo los que no estamos acostumbrados a un país tan bonito moriríamos del Sindrome de Stendhal, seguro. En fin, que divago.

La conocida como «La Granja» (porque es lo que era) es un edificio mucho más pequeño -y más familiar por tanto- que el de Le Sentier. Es aquí donde se llevan a cabo los Metiers d’Art. Y no me queda más remedio que volver a desviarme del relato: Mira que he oído discusiones sobre cómo se debe traducir al español el nombre de Metiers d’Art. A mucha gente le parece que «oficios artesanos» no es suficiente, y a menudo lo dejan sin traducir, dándole así al término francés un aire de inefabilidad que, francamente, no tiene. Oficios Artesanos. Esa es la traducción exacta y correcta. ¿Por qué? Porque Metiers significa oficio (o trabajo) y artesano viene del italiano  artigiano, que a su vez deriva de arte. Y según el diccionario de la RAE, «usado modernamente para referirse a quien hace por su cuenta objetos de uso doméstico imprimiéndoles un sello personal, a diferencia del obrero fabril». Exactamente a eso es a lo que se refieren los Metier d’Arts en la relojería. Pero ya sabemos que nos gusta más discutir que buscar los datos…

Simplemente subir por las escaleras del edificio es una atracción en sí misma, porque en los rellanos te encuentras cosas realmente llamativas. Verbi gratia: un mueble que servía para guardar piezas de relojes. No me digas que no es una preciosidad que te gustaría tener en casa para… Dios sabe para qué, pero a mí me encantaría. O un panel con las 740 piezas que componen el 1735 del que hablaba más arriba.

En el segundo piso encontramos el Anglage et Polissage, donde se puede ver la máquina con la que se hacen las perfectas Côtes de Genève o el pulido (polissage) a «espejo negro». Se llama así porque una vez terminado el pulido (hecho pacientemente a mano utilizando varillas de madera) y dependiendo de cómo incida la luz, la superfice parece negra. En las fotos se ve en grande una representación de dos piezas, una sin pulir y otra pulida. Y luego, las piezas a tamaño real.

También pudimos aplicar nosotros mismos el perlage, en el que hay que controlar el pulso para apretar siempre con la misma presión para que siempre quede igual. Rápidamente te das cuenta de que eso no es lo tuyo.

Bajando un piso se llega a la zona de Haute Horlogerie, el hogar de las grandes complicaciones. Allí pudimos ver la diferencia entre tourbillon y carrusel, así como el calibre ensamblado. El carrusel se inventó 103 años después del tourbillon (1795) como alternativa más sencilla, pero al final resultó más complicada y con los mismos resultados. Tiene dos ruedas en vez de una del tourbillon, que garantiza la transmisión continua de la energía desde el barrilete.

Es también en Le Brassus donde se ensamblan los repetidores de minutos, en los que Blancpain es un experto. Auténticas obras de arte que además tienen una curiosa derivada: se utilizan para hacer relojes eróticos. Esto no es nada extravagante, porque los relojes eróticos existen desde el nacimiento de la relojería.  Blancpain ofrece un servicio mediante el cual un cliente puede encargar que le reproduzcan en la esfera la escena que él (o ella) elijan. La verdad es que es un poco sonrojante ver las cosas que la gente envía, pero allá cada quién con sus gustos. Tiene una ventaja añadida a la de la medida del tiempo: cuando seas muy mayor el reloj te ayudará a recordar los buenos tiempos…

Por último visitamos el atelier de esferas personalizadas. Aquí unos pocos maestros dominan todas las artes de la decoración para crear auténticas obras de arte en miniatura, que el artista decora mirando a través de un microscopio. Cómo pueden mantener ese nivel de concentración durante tantas horas, día tras día, es algo que me causa profunda admiración.

No quiero terminar el artículo sin agradecer a Lara Bartolomé, Brand Manager de Blancpain en España, la invitación a visitar la manufactura Blancpain, su compañía y su sempiterno buen humor. Y por supuesto a Victoria Marrero de la agencia de medios MRA, compañera de ya muchos eventos y viajes y mi personal ángel de la guarda, dulce compañía. Más información en Blancpain.es.

Calibre de repetición de minutos

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