Blancpain Bathyscaphe Chronograph Flyback con esfera verde

Una nueva variación de un clásico de la manufactura

El Blancpain Bathyscaphe Chronograph Flyback, en la muñeca
El Blancpain Bathyscaphe Chronograph Flyback, en la muñeca

El Fifty Fathoms de Blancpain siempre vuelve, y siempre ilusiona. Ya sea en su forma canónica (como este Nageurs de Combat que vimos en vivo) o en su versión más civil, el Bathyscaphe. Recordemos que, tras el lanzamiento del que fue el primer reloj de buzo del mundo, el Fifty Fathoms, Blancpain lanzó una versión más pequeña para el público en general, y las dos versiones han convivido juntas hasta ahora. Las versiones más habituales son las de tres agujas (como este Desert Edition que vimos en vivo) y las de cronógrafo, pero hay incluso una versión que añade al crono un tourbillon (que ya es querer estirar el chicle, me parece a mí, siendo un reloj de buceo).

Blancpain Bathyscaphe Chronograph Flyback

En 2016 Blancpain presentó un Bathyscaphe cronógrafo con la caja completamente realizada en cerámica azul (aquí, en vivo), lo que abría las posibilidades a un material que permite ir añadiendo colores a la vez que aporta resistencia a las rayaduras y a los rayos ultravioleta, lo que le permite mantener siempre el color original. El único defecto de la cerámica es que se rompe si se le da un golpe fortísimo, pero si recibe un golpe así probablemente haya que preocuparse más por el dueño que por el reloj. Ahora tenemos este Blancpain Bathyscaphe Chronograph Flyback, que añade un color verde que le sienta estupendamente.

Blancpain Bathyscaphe Chronograph Flyback

En realidad la caja, de 43,6 mm de diámetro y 15,20 mm de altura, sigue siendo de color negro, pero el verde del bisel y de la esfera es tan llamativo que a primera vista pensarías que el reloj es todo verde. La cerámica satinada de la parte superior del bisel giratorio, que es unidireccional como corresponde a un reloj de buzo, está jalonada con marcas de Liquidmetal y un punto luminoso en forma de diamante a las 12 en punto.

La esfera y las agujas rectangulares están inspiradas en detalles de los modelos Bathyscaphe vintage. Crear un nuevo color para una esfera no está exento de dificultades. El primer desafío es encontrar el tono de verde adecuado. Para llegar hasta él la esfera en blanco se pule para eliminar los arañazos y obtener una superficie suave y lisa. El siguiente paso es crear textura en la esfera con un patrón de rayos de sol y líneas que irradian desde el centro.

Esfera del Blancpain Bathyscaphe Chronograph Flyback

Los contadores del cronógrafo a las 3 (30 min) y las 9 en punto (12 horas) también reciben una textura adicional para destacar en la esfera y están ahuecados y acanalados para crear una mayor profundidad. El siguiente paso es la aplicación del color, que se aplica en varias capas de altura nanométrica. El acabado de rayos de sol crea tonos cambiantes a los que se añaden un efecto degradado, más claro en el centro y más oscuro en el perímetro.

El Blancpain Bathyscaphe Chronograph Flyback, de cerca

La legibilidad en la oscuridad de este Blancpain Bathyscaphe Chronograph Flyback está garantizada con la aplicación de Super-LumiNova en los marcadores de hora y las manecillas. La punta del segundero central del cronógrafo es roja, pero no lleva pigmento luminiscente (porque no le hace falta, claro). Una ventana de fecha escondida entre los índices a las 4 y 5 en punto junto con un pequeño contador de segundos a las 6 en punto completan la esfera. Afortunadamente el fondo de la ventana de fecha tiene el mismo color que la esfera, de manera que su presencia no resulta tan abrupta.

Tratamiento con Super-LumiNova del Blancpain Bathyscaphe Chronograph Flyback

El calibre F385 de Blancpain es un movimiento cronógrafo automático de alta frecuencia, algo que normalmente sólo vemos en el Zenith El Primero o en Grand Seiko. La ventaja de un movimiento de 5Hz (36.000vph) es que puede medir tiempos transcurridos de hasta 1/10 de segundo y mantener una precisión cronométrica óptima. Parece mentira que Blancpain no publicite más algo de lo que muy pocos pueden presumir.

Calibre F385 del Blancpain Bathyscaphe Chronograph Flyback

Al ser flyback las manecillas del cronógrafo se pueden detener, reiniciar y comenzar con solo presionar el pulsador a las 4 en punto. El calibre F385 es un movimiento integrado y equipado con una rueda de pilares y un embrague vertical, así como un volante de silicio antimagnético. Puede almacenar hasta 50 horas de reserva de marcha y es visible a través del fondo de caja de cristal de zafiro. Tiene espiral de silicio (también antimagnética, por tanto), 50 horas de reserva de marcha y la cuidada decoración de los calibres de Blancpain. Además el rotor es de oro, con tratamiento satinado en el borde y un fino graneado en la masa. Todo ello visible a través del cristal de zafiro posterior y manteniendo una hermeticidad de 300 metros. Un calibre excelente, vaya.

Rotor del calibre F385 del Blancpain Bathyscaphe Chronograph Flyback

El Blancpain Bathyscaphe Chronograph Flyback se lleva bien en la muñeca. La combinación de negro y verde lo hace parecer más pequeño, pero el tamaño está ahí, desde luego. Pero, si te encaja en la muñeca, es un gozo llevarlo puesto. Se presenta con una correa de tela con revestimiento interior de piel o con un NATO negra. En ambos casos su precio es de 16.100 euros. Es un precio alto si sólo se piensa en «diver cronógrafo», pero cuando te paras a ver todo lo que te ofrece -y eso sin contar lo bonito que es-, te das cuenta de que estás ante algo distinto. Más información en Blancpain.es.

Así queda el Blancpain Bathyscaphe Chronograph Flyback
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