Rado gana el Good Design Award

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Cuando hace un año estuve visitando el stand de Baselworld 2015 de Rado para conocer sus novedades hubo un reloj que me llamó la atención por encima de todos; era el DiaMaster Automatic Grande Seconde, con una presencia muy distinta a lo que solemos ver en la marca. Me gustó mucho y no debía andar muy desencaminado, porque ahora sabemos que ha merecido el Good Design Award, otorgado por el  Chicago Athenaeum Museum of Architecture and Design.

 

Rado DiaMaster Grande Seconde en la muñeca

A pesar de lo distinto que es el reloj a las líneas habituales de la marca no deja de tener los mismos genes. En primer lugar la caja, de 43 mm de diámetro, que aunque lo parezca no es metálica sino de la cerámica de plasma desarrollada por Rado. La cerámica de plasma en realidad es blanca; las cajas de cerámica de alta tecnología ya terminadas y las piezas de correas ya pulidas o arenadas para conseguir un acabado mate se meten en un horno especial de plasma. En el horno los  gases se activan al superar los 20.000 °C y la cerámica alcanza una temperatura de 900 °C, momento en el que comienza a sufrir cambios en su estructura molecular.

Estos cambios hacen que el material adquiera un cálido brillo metálico. El resultado es permanente y no se difumina con el paso del tiempo, por lo que los relojes conservarán siempre su brillo. Además el proceso no afecta a las propiedades esenciales de la cerámica, que conserva su resistencia a los arañazos, su ligereza y sus propiedades hipoalergénicas.

Rado DiaMaster Grande Seconde frontal

El dial presenta un juego de esferas en la que destaca, claro, la gran subesfera del pequeño segundero, que parece recordar los grandes cronómetros. Está remarcada por un bisel metálico satinado y con un guilloché circular que lo hace contrastar con la delicada decoración graneada de la esfera horaria, y una también sutil decoración rayos de sol cuyo centro parte del segundero no del eje de las manecillas horarias. Dicha decoración unida al bisel exterior de las esfera que recoge las dos subesferas le dan un aspecto elipsoidal. Es una forma que se repite en la trasera, en la que la apertura del cristal de zafiro imita la configuración de la esfera.

Rado DiaMaster Grande Seconde reverso detalle

Dentro podemos ver el calibre ETA 2899, desarrollado para la marca sobre la base del 2892. Está alimentando por un rotor negro con forma de ancla, símbolo de la casa que también se ve en la esfera. Hay que destacar que el reloj tiene además una hermeticidad garantizada hasta los 100 metros, algo no muy habitual en este tipo de relojes de vestir.

Si he dicho que me había gustado mucho el reloj es, entre otras cosas, por lo atractivo que queda en la muñeca, a lo que ayuda su altura de 11,8 mm. Seguramente podría haber sido algo más corto de estatura, pero las formas circulares de la carrura lo penalizan en este sentido. Aún así no pierde un ápice de su atractivo. Y además, no olvidemos, la caja es cerámica, cuyo tacto en la piel es inigualable y te hace olvidar cualquier pero que se le pudiera poner.

Rado DiaMaster Grande Seconde en la muñeca 1

Si tuviera que comprarme un reloj de la marca sería sin duda este Rado DiaMaster Autmatic Grande Seconde. Hay ya otras versiones disponibles -y seguramente veremos más en la próxima Baselworld-, pero por lo que veo en la tienda online de la marca (para Estados Unidos), todos tienen un mismo precio que para España es de 2.920 Euros, aunque es bueno preguntar en la tienda. Más información en rado.com.