Nuevo Longines Conquest V.H.P.: Very High Precision Quartz. Fotos en vivo y precios

Longines reedita los Conquest V.H.P., unos relojes con movimiento de cuarzo de altísima precisión, y lo celebra con dos modelos en numerosas versiones

Esto sí que ha sido una sorpresa: en medio de las continuas discusiones sobre cómo y hacia dónde deben dirigirse los esfuerzos de la relojería tradicional para afrontar los difíciles momentos actuales, una de las casas más tradicionales, Longines, nos convocó para presentarnos nuevos modelos con un nuevo calibre ¡de cuarzo! Los nuevos Conquest V. H. P. que vamos a disfrutar a continuación

El Observatorio de Neuchâtel, conocido por aparecer en la trasera de muchos Omegas

Más aún, el interés de Longines en singularizar el lanzamiento era tal que no ha querido esperar a Baselworld 2017, y eso qué está a la vuelta de la esquina. Creo por tanto que los Conquest V. H. P., o por mejor decir el calibre, va a tener un rol muy importante en la futura estrategia de la empresa. La historia de Longines con el cuarzo es larga y fructífera, así que es bueno repasarla para saber cómo hemos llegado hasta aquí.

El Chronocinérgies de 1954 fue un instrumento pionero, capaz de crear una película a base de fotogramas tomados en una sucesión de una centésima de segundo, algo fundamental en la línea de meta. Estaba regulado por el primer calibre de cuarzo de ETA, que tras su aparición comenzó a lograr récords de precisión sancionados por el Observatorio de Neuchâtel. De ahí que la presentación de los nuevos relojes tuviera lugar en ese Observatorio, que por cierto es una auténtica belleza.

Longines Ultra-Quartz, 1969

El calibre Ultra-Quartz

El Longines Conquest VHP de 1984

La versión de 1996 del VHP

En 1969 Longines lanzó el Ultra-Quartz (llamado en su momento «El primer Reloj Cibernético del Mundo», aunque fue también el último), que fue el primer modelo creado con la idea de la producción en masa. En 1984 sin embargo se produce el gran salto, porque fue ese año que la entonces manufactura presentó el  276 VHP (Very High Precision). El movimiento pasó de inmediato a regular la vida de los Conquest, así que es lógico que sea esa familia la que se beneficie ahora de la nueva versión. Y lo hace con dos modelos diferentes (un tres agujas y un cronógrafo) y sendos tamaños.

Los relojes de cuarzo son un producto complicado para las empresas relojeras: son generalmente más fáciles de fabricar y más fáciles y más baratos de mantener (en su mayor parte el usuario sólo necesita cambiar la pila cada par de años más o menos), y además pueden ofrecer complicaciones a un precio que los relojes mecánicos no pueden ni soñar. A cambio no son sino «relojes de pila», con escasa o nula diferenciación para el común de los mortales, y prácticamente un tabú para los más puristas aficionados a la relojería. Así que, cuando una compañía con tradición relojera se embarca en la producción de movimientos de cuarzo, necesita algo que las diferencie en ese proceloso océano compuesto de decenas de miles de relojes de cuarzo baratos. La alta precisión es sin duda una característica que puede atraer a esos compradores que quieran pagar más por un reloj mejor construido y con mejor desempeño.

Y eso es lo que ofrecen los nuevos Longines Conquest V.H.P.: tienen una precisión de + 5 segundos al año. Y aquí conviene recordar que para que un cuarzo obtenga el certificado COSC de cronometría no debe superar los + 0,07 segundos al día, lo que se traduce en + 25,55 segundos al año. Por tanto el nuevo calibre L288.2 (tres agujas) y el L289.2 (cronógrafo) claramente mejoran las prestaciones de los calibres de cuarzo certificados. Me vienen a la cabeza los Bulova (que puedes ver aquí y aquí), el Breitling Exospace B55 (aquí) o incluso el calibre ETA Precidrive (en estos Certinas). Son todos excelentes cuarzos, pero con una precisión de + 10 segundos al año. Es decir, el doble que los de los nuevos Conquest.

Pero ¿era necesario ir tan lejos con la precisión? ¿Había una demanda del mercado de algo así? El origen de los Conquest VHP se remonta a 2015 y el advenimiento de los smart watch, que puso a Longines a pensar cómo confrontar esta nuevo competidor. Y llegaron a la conclusión de que tenían que hacer lo que mejor sabían hacer, que son relojes tradicionales. Pero dado que algo tan tradicional y tan suizo como la bandera de la precisión ha sido arrebatada y ahora ondea como propia en el reino del smart watch (y antes en el de los móviles inteligentes), Longines decidió que iban a ofrecer el reloj no conectado más preciso del mundo. Ocurre que por aquel entonces ETA ya había estado jugueteando con la misma idea, así que se sentaron a hablar no sólo de precisión, sino de cuántas cosas más debía ofrecer el nuevo reloj.

Y desde luego el Conquest V.H.P. viene con algunas funciones ingeniosas y, sobre todo, muy útiles. En primer lugar el Sistema GPD, o Gear Position Detection (Detección de la Posición de Engranajes). Ocurre que el calibre está constantemente recordando la posición de las manecillas de manera que, cuando el reloj sufre un choque o un golpe (la habitual caída de un metro desde la muñeca), es capaz de volver a colocar las manecillas en la hora, minuto y segundo correcto. Además tiene dos sensores de magnetismo incrustados en la parte superior del movimiento, de manera que si detectan que el reloj ha entrado en un campo magnético inmediatamente para las agujas y, cuando ha pasado el peligro, las vuelve a poner en la hora y segundo que les corresponda.

 

Fotografía de meyerkangangi.com

Los Conquest V.H.P. también integran un calendario perpetuo. Aunque sólo sea para la fecha, eso significa que no te tienes que preocupar de tener que trastear con la corona para tener la fecha correcta (algo que personalmente me da mucha rabia) porque el reloj sabe de longitud de meses y años bisiestos. Y por ese mismo motivo el reloj no te deja avanzar o retroceder más de 24 horas, porque entiende que no existe una zona horaria que requiera más de un día para ajustarse. De esta manera se preserva el correcto funcionamiento del calendario perpetuo.

Y hablando de correcciones, los relojes incorporan una «corona mágica» con la que se puede ajustar la hora de la manera tradicional (es decir, avanzando los minutos uno a uno) o con una nueva función: con un giro rápido de la corona -hacia delante o hacia atrás- el reloj avanza una hora entera. Cuando comienzas a ajustarlo el segundero salta instantáneamente a las 12, pero a continuación y gracias al sistema GPD vuelve a saltar fulminantemente a la posición que le corresponde. Cuesta un poquitín cogerle el tino, pero te aseguro que una vez que lo consigues (en 2 intentos como mucho) ya no quieres hacerlo de otra forma, y echas de menos que tu reloj no lo tenga. Aquí se puede ver su funcionamiento:

Así funciona la "corona mágica" del nuevo Conquest V.H.P. de LONGINES: el minutero se mueve minuto a minuto o, con un giro rápido, avanza o retrocede una hora.MRA Agencia de Comunicación

Publicada por Horas y Minutos en Viernes, 10 de marzo de 2017

 

Por cierto que el nombre de «corona mágica» no es oficial, pero Xavier Ligero -Director de Desarrollo de Producto, padre de la criatura, medio español medio suizo y un tipo realmente simpático (llegará muy lejos, ya verás)- comenzó a utilizarlo durante la presentación y así se quedó.

Hablando con Xavier Ligero durante la presentación. Fotografía de meyerkangangi.com

Por último, Longines afirma que la pila dura 5 años, un dato que está pero que muy bien y que hará morderse los labios de envidia a los que tienen que cargar su smart watch cada día. Y a todos los fabricantes de cuarzo, ya que estamos. Tiene un indicador de fin de carga, pero en vez de ser un led o algo así (como hace Victorinox, por ejemplo) lo señala moviendo el segundero en intervalos de 5 segundos. Si se la energía se reduce tanto que el reloj no puede marcar la hora de manera precisa pasa a modo de hibernación, con todas las manecillas a las 12. Pero aún así queda energía como para alimentar el calendario perpetuo durante seis meses más. Si para entonces no se ha cambiado la pila entonces seguramente es al dueño al que le pasa algo…

Los Conquest V.H.P. comparten sin duda la apariencia de los demás Conquest (aquí puedes ver el de Roland Garros), pero con variaciones de diseño que los hacen parecer más modernos y deportivos. Todas las cajas son de acero y vienen en dos medidas para cada modelo: 41 y 43 mm de diámetro para el tres agujas y 42 y 44 para el cronógrafo. ¿Por qué esas medidas exactamente? Xavier me dijo que cuando estaban desarrollando el producto tenían en la cabeza el mercado norteamericano, y a los estadounidenses no les gustan los relojes de menos de 42 mm, porque la población es en general más alta y más corpulenta (desde luego más que nosotros los europeos) y por tanto necesitan mayores tallas. Pero un reloj de tres agujas de más de 43 mm tampoco iba a tener éxito, porque un reloj de vestir no puede ser excesivamente grande (lo que no ocurre con los cronógrafos).

Aunque la corona es la misma que la de la colección estándar, los protectores de la corona son diferentes: en vez de crecer suavemente desde la carrura hasta la corona ahora sobresalen abruptamente para darle un porte más atrevido. Ese cambio es aún más visible en los pulsadores del cronógrafo, ahora completamente separados de la corona. La caja, brazalete y protectores están satinados, mientras que el bisel, la corona y los pulsadores están pulidos para ofrecer un contraste refinado.

También hay diferencias en la esfera: el color de los Conquest V.H.P. es el rojo, que antes sólo aparecía en los cronógrafos. Ahora los minutos y la manecilla central son rojos, al igual que las manecillas de los registros del cronógrafo y el logotipo VHP. Las tres subesferas están más cerca unas de otras, lo que otorga un mejor equilibrio estético que en la colección ya existente. La fecha de la ventana sin embargo no ha cambiado, y se mantiene adecuadamente cercana al borde de la esfera.

La legibilidad es aún mejor, gracias a esas largas espadas y los prominentes índices. Están todos tratados con el nuevo recubrimiento «New Noir», que los hace más afilados y deportivos. Y como están rellenos de SuperLuminova C3 (no la habitual y blanca C1), su presencia es mucho más notoria incluso en la luz del día, y el contraste con la esfera es verdaderamente poderoso. Es lo que más me llamó la atención, y es un excelente argumento a favor. Hay otro cambio significativo: en vez de la decoración en rayos de sol ahora el dial está decorado con un fino guilloché circular, que es mucho más elegante. Excepto, claro, en la versión de fibra de carbono que es novedad en la familia Conquest, y muy poco habitual en los relojes de tres agujas.

Esfera de fibra de carbono. Fotografía de meyerkangangi.com

Los precios para los Longines Conquest V.H.P. de tres agujas y 41 y 43 mm son de 880 y 910 euros. Los precios de los cronógrafos de 42 y 44 milímetros son de 1.440 y 1.470 euros. Eso sí, los precios ya incluyen IVA, así que yo creo que el precio final en euros será muy parecido al suizo porque hay que sumar nuestro IVA, que es mayor. Los relojes llegarán a las tiendas en septiembre, y en Baselworld 2017 van a mostrar aún más modelos.

Por último, yo creo que estos nuevos movimientos se van a convertir en el estándar de cuarzo de Swatch, y es por tanto indudable que acabarán entrando en las demás marcas del grupo. Quién sabe si quizá se harán más pequeños para mujer (aunque en ese caso tendrán una pila de menor tamaño y por tanto menos duración). Pero lo que sí es cierto es que Longines tiene el uso exclusivo durante dos años, gozando así de una notable ventaja competitiva. Están tan bien hechos que hasta el tres agujas resulta súper sexi. De hecho de los dos modelos es el tres agujas el que yo me compraría. Más información en Longines.es.

 

 

 

 

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